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carta a un votante de Unidas Podemos,

a propósito de las Coplas por la muerte de la democracia.

Constitución, monarquía, unidad de España, fiscalía, etc. Estamos presos y a IU Podemos (no a sus votantes) no le importa haber hecho un poco (no mucho) de carcelero.

El socialismo que yo pienso no es el psoecialismo ni nada que tenga que ver con el Estado del Bienestar de IU Podemos. Me refiero al socialismo marxista siglo 20, fase previa hacia una igualdad de clases que Estados Unidos y aliados de la Otan, como España, en nombre de la democracia, no han dejado ser.

Como Unidas Podemos no ha presentado un programa anti imperialista (Kichi gana en Cádiz con los votos de Navantia, fábrica de guerra, complacencia igual a la de IU Podemos con la base de Rota), no he tenido a quien votar. No ha sido fácil para mí, militante de toda la vida. ¡Qué más hubiera querido yo que mi boicot a las elecciones hubiera sido viral en redes, como ahora se dice!

No soy demócrata, señor, y me parece ingenuidad que alguien lo sea. También me parece ingenua la intromisión de lo personal en lo público, como cuando se dice que hay que cambiarse a uno mismo internamente. No salía a votación ningún “uno mismo” (ni el mío), sino urnas y escaños, algo público que hubiera ido mucho mejor, ahora lo sé, expresando el boicot crítico o la campaña de abstención en toda España (salvo Cataluña) que el ridículo que sigue haciendo IU Podemos y todo lo que representa: Constitución, monarquía, unidad de España, Fuerzas Armadas y Fiscalía.

Estamos presos, señor, y a IU Podemos institucional (no a sus votantes) no le importa hacer un poco (no mucho) de carcelero.

Gracias por su atención y su delicadeza.


militares, vergüenza propia.

Aunque nos hablen de guerras justas, de misiones de paz o de causas humanitarias, el militar es ese oficio cuya justificación es la obediencia y cuyo instrumento son las armas, armas que matan (y a civiles y a mujeres y niños, dicho en su lenguaje rancio). El grado de cobardía del militar va en proporción inversa a su clase social (alta en militares de academia) y en proporción directa a la distancia de su objetivo (víctima también llamada el enemigo), es decir: cobardía máxima la del piloto del caza que bombardea una ciudad y así hasta el soldado de infantería que se la juega en el cuerpo a cuerpo. Luego están las cobardías del especialista que maneja un dron, el zapador que coloca minas antipersona o el teniente de navío que desde su submarino lanza un misil contra un mercante o un barco de pasajeros. Pero no juzguemos a la persona, hombre o mujer, que se busca la vida de uniforme. Es el Estado y somos nosotros responsables de una salida profesional, a la que se anima desde el cole y que se promociona con letras grandes de Estado, que consiste en una de dos: cuando hay guerra, trabajo, y mi trabajo es matar y, como nadie quiere la guerra, el resto de los días cobro por no hacer nada. Bueno, sí, las dichas causas humanitarias (hasta a apagar un incendio acudo o hasta al rescate de una patera) más la dichosa, la célebre, la absurda instrucción que se imparte en los cuarteles para no perder el paso el Día de la Patria o tal día como hoy, el de las Fuerzas Armadas. Como hay vergüenza ajena, hay vergüenza propia. España, qué vergüenza. Buena la hizo Cervantes en su discurso de las armas y las letras.


promesas.

Con David Castejón

Aunque la izquierda se quiera identificar con las necesidades de la población, con los derechos humanos y el bienestar del Estado del Bienestar, el medio es el mensaje y toda política, cuando se sienta en Congreso o Senado, es toda ella de derechas. El más hermoso programa electoral queda en nada sin un plan de financiación que, por fuerza, molestaría a un sistema, el capitalismo, y a un poderoso grupo al que nadie quiere molestar, patronal y grandes fortunas. Así que usted desde su escaño puede prometer lo que quiera, la misma derecha promete, pero su promesa se queda en “por pedir, que no quede”. Usted puede prometer pero, si no aplica una fiscalidad inversa (una cotización en proporción exacta a lo que se gana), usted no tendrá dinero para defender o llevar a práctica el bienestar de su programa. Más aún: el capitalista, si le aplicaran la exacta y rigurosa fiscalidad proporcional inversa, se haría la gran pregunta ¿para qué emprender más si al final voy a ingresar lo mismo que quien cobra el salario social? (Caso verídico llevado a referéndum en Suiza hace un par de años.)

Llegado a este punto, usted cree en el capitalismo, que es el quiero y no puedo de la izquierda española, toda ella capitalista, Izquierda Unida o Podemos, dependiente de lo que autoricen Banco Europeo y FMI bajo la atenta mirada de la Otan y de Estados Unidos con bases en Rota, Morón y Gibraltar. Y es que la izquierda auténtica consiste en no pedir trabajo sino otra imaginación distinta, aunque no sepamos lo que es. La izquierda auténtica sabe que el trabajo productivo de bienes materiales (no el esfuerzo ni el artisteo en horas de ocio) es el motor de la riqueza y de la economía, mientras la derecha difunde la especie de que el capital crea la riqueza.

Y hablando de promesas. Quienes critican la presunta heterodoxia a la hora de tomar posesión de su escaño por parte de alguna señoría, ¿no han caído en la cuenta de que “juro o prometo” es directamente anticonstitucional? O “juro por Dios” o “prometo por mi honor”. Al Estado (electores y elegidos), solo el honor le interesa. Si usted cree en Dios o en la Biblia, cálleselo o estará usted vulnerando mi derecho 16.2 de la Constitución.

Queden ustedes con otra cara de la política, la de cercanías, municipal. Quizás ahí la política alcance el humanismo de que carecen Congreso y Senado y Parlamento Europeo.

–enlaces:

https://www.poratarfesi.com/

https://www.facebook.com/PorAtarfeSi/

/ a David Castejón /


el Estado del Bienestar, fábula y signo.

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Las ideas personales (que no son de una persona, nadie inventa nada) suelen venir empaquetadas, coherentes unas con otras e incoherentes con las del vecino, de manera que la discusión ideológica rara vez conduce a alguna parte.

Digamos que mi ética actual viene a ser una guerra contra el Estado del Bienestar, conglomerado de ideas que intentan imponer el capitalismo y la democracia como sistema el menos malo que se conoce. Lo de “el menos malo que se conoce” puede ser, pero no lo mejor que la humanidad se puede imaginar y merecer.

La Feria no tiene corazón y Maneras de pensar la feria querían ser una denuncia de unos de los pilares del bienestar que son las fiestas a través del manejo que el Estado ejerce sobre nosotros a partir del calendario (empezando por el domingo como día del Señor) y de la imposición de una agenda de cosas que hay que hacer mayormente dictadas por la Iglesia: celebrar la Natividad de un particular, procesiones que invaden las ciudades sin permiso de manifestación, después las ferias, las peregrinaciones, las comuniones, las bodas, los bautizos y los entierros.¿Estado del Bienestar (Psoe, Izquierda Unida, Podemos)? ¡No gracias!

A esta postura el viejo Marx llamaba desalienación, imprescindible para tomar conciencia y, tras la conciencia, la militancia por unas ideas que de una vez puedan cambiar este mundo. Las personas, yo el primero, tenemos derecho a ser contradictorios, coherentes incoherentes, cínicos llegado el caso. El Estado del Bienestar no es más que un lavado de cara del capitalismo que se cree inmutable (y, como todo lo humano, no lo es) o, si lo es, es a base de frases como que el trabajo salva a las personas y el capital salva a los países (cuando en el mejor de los casos los explota, los esquilma y arruina) o que el liberalismo es el modelo que existe en todos los países desarrollados (de un pasado presente colonial y armados hasta los dientes bajo el dictado de Estados Unidos).


 

Arde París.

En Castaño del Robledo, Sierra de Huelva, un grandioso templo inacabado, que hoy llaman el Monumento, da ejemplo de adecuación cristiandad sociedad: Si no hay dinero ni feligresía, porque decae la población, dejamos la iglesia sin terminar y nos vamos. Frente al Castaño, Barcelona está empeñada en concluir una Sagrada Familia que no responde ni a la oferta ni a la demanda religiosa; cierta soberbia a la catalana.

Ahora que arde Notre-Dame de París, varias soberbias y orgullos heridos serán portada. Desde el ¿cómo es posible? (que no se hubiesen tomado medidas preventivas anti chispa o anti incendio) hasta el ¿qué hacer? que debería correr por cuenta de la fe privada, no de la municipalidad ni de fondos unescos o europeos.

Arde Notre-Dame porque Dios lo ha querido, piense el creyente que el ¡hasta mañana! nos lo redondea con ¡si Dios quiere! Dios lo ha querido y, sin nosotros desear a nadie tristeza o desolación, es hora de ajustar los relojes de la sociedad civil y de la sociedad creyente. No estamos en el siglo 12. Dios es un particular. Y hay una belleza especial en la contemplación de las ruinas; tópico muy literario, muy paspartú de la pintura clásica, muy romántico y decadente tan atractivo o más que la catedral impecable que saldría de las obras o que saldrá de la reconstrucción.

La poesía de ruinas de nuestro siglo de oro (aquella que explicaba la derrota de una Roma pagana para el triunfo de otra Roma, cristiana) no sirve ya. Aparte Víctor Hugo, detrás de Notre-Dame de París no había nada que no fuese grandeur o chovinismo, así lo llamen arte, cultura o patrimonio de tal o cual. Déjenlo arder.

Ensayo sobre Luzbel

pedir perdón.

(a propósito de Andrés Manuel López Obrador en su España debe pedir perdón)

Pedir perdón es pedir poca cosa. Toda persona educada sabe que, ante la metedura, lo mejor y más rápido para solucionarlo es pedir perdón. Menos cosa aún, si de lo que se trata es de un perdón institucional que, encima, fortalece y hace más grande a la institución que lo concede. Véase el Vaticano con Galileo o la pederastia.

El perdón es al revés que el dinero, que quien perdona paga, o sea México. Decir que han pasado tantos y tantos años, siglos desde Hernán Cortés, o argumentar que nosotros, España siglo 21, ya no somos los mismos, nada de eso anula lo esencial: el primer mundo sigue sacando tajada del mundo que un día fue suyo.

Si la vida y el progreso fueran una carrera olímpica, diríamos que las potencias coloniales, y Castilla lo fue y ahí Ceuta y Melilla y Canarias, han corrido siglos con ventaja, 291 años en el caso de México. Lo que tendrían que exigir los Obradores unidos es una Conferencia Mundial por la reparación y completa descolonización (es decir, devolución) de lo que les fue robado ni por las buenas ni por las malas, ni por la cruz ni por la espada, supongamos, por las buenas: simplemente les fue robado.


la izquierda es facha.

Un comunista habla de la política.

La política tiene tres caras, bien diferentes:

1º. tratado, arte o doctrina de la cosa pública o del gobierno de los Estados con intervención en los asuntos públicos con opinión, voto o de cualquier otro modo. (acepciones 9 y 7 del diccionario académico.)

2º. la política institucional que da vida a la clase política salida de una división profesional entre electores y elegidos, división y democracia en la que nunca hemos creído. Desde la Revolución Rusa del 17 hasta Donald Trump (el último guardián de la democracia), era verdad que los comunistas nunca fuimos demócratas.

3º. el ideal o la idea política que cada quien tiene en su cabeza. Cuando esta idea sueña altruismos a largo plazo, recibe el nombre de utopía. Las utopías sociales contemporáneas han querido revolucionar el capitalismo: socialismo, anarquismo, comunismo o trotskismo, utopías de reparto hacia un mundo comunal. De ahí para abajo (socialdemócratas, democristianos, liberales), ya no hay política como instrumento para cambiar el mundo sino conservación interesada de lo que hay.

En sentido amplio, la oferta ideológica de la izquierda española con la que yo me hablaba (PCE, Izquierda Unida o Unida Podemos) me parece tan de derechas que me resulta imposible votar, sonreírles la gracia o sucumbir al mal menor del voto útil porque hay otra derecha peor. El hundimiento de la izquierda española viene de antiguo, de los Pactos de la Moncloa (1977), y nada tiene que ver con Vox (que alimentó la izquierda con tanta banderita de España en los balcones) y se resume en tolerar (y no denunciar) la Constitución del 78 + la Jefatura del Estado (a lo más que llegan es a república en vez de monarquía) + la unidad de España contra el derecho a decidir lo que quiera ser hoy Cataluña, mañana Andalucía o cualquier otra comunidad o grupo. No busquen fachas a la derecha, la izquierda es facha.


Doy a ustedes la serie de entradas que en [eLTeNDeDeRo] y en redes sociales ha habido sobre este asunto:

Artículos:

ventajas de no ir a votar. 28/02

ventajas de no ir a votar. (2) 01/03

sobre el abstencionismo crítico. 02/03

vindicación de la igualdad. 07/03

la izquierda política. 10/03

Daniel Lebrato, Facebook 10 de marzo:

«No iré a votar, algo que recomiendo a quien conmigo va, dejar en ridículo el lenguaje de las urnas mediante una campaña de boicot activo y crítico contra tanta sinvergonzonería, boicot que incluye defender el derecho a decidir sea cual sea la comunidad que quiera emanciparse de ese horror llamado España.»

–Abelardo Fernández Fernández. Haz un partido para y así tendrás a quién votar.

–Rogelio Martínez Arevalo[1]. Si naces más tonto, le quitas el título a la palabra. No votar es ser un mendrugo que acepta todo lo que le imponen. No votar es ser un pobre hombre sin personalidad propia que no da valor a su opinión. No votar es apoyar a aquellos que afirman que con la Paca la Culona se vivía mejor. Eres un pobre capullo.

a quien responde Chechu Lopez:

Rogelio Martínez Arevalo disculpa pero has empleado insultos para defender tus ideales o lo que tú consideras tu verdad. Te leo casi todos los días escribes y críticas con pasión, pero en esa pasión no debería entrar el insulto. Hablé hace poco contigo sobre mi objetividad y tuve que defenderme de una acusación poco menos de facha. Si hay algo que me molesta es la gente que dice ser liberal y es lo más radical e intolerante que existe y tú, querido amigo, eres un claro ejemplo. El voto es un acto libre, y si una persona no se siente representada por ningún partido creo que está en todo su derecho de no votar. A mí personalmente me da igual quien esté, tendré que seguir (gracias a Dios) buscando las lentejas donde estén.

Rogelio Martínez Arevalo: Chechu Lopez, hay cuestiones en las que lleva razón y, posiblemente, me haya pasado. Pero es que, cuando leo que alguien anima a la gente a no ir a votar, me sale la vena pasional del que ha vivido en una dictadura y no quisiera volver a aquellos tiempos. En general, hay dos motivos por los que los ciudadanos no van a votar: uno, porque están desengañados con los políticos de pin pan pun que tenemos; el otro es más grave porque suele ser la ignorancia, y la ignorancia, es el mejor aliado del poderoso, del que le gusta restar o robarle derechos al trabajador. Si uno de nosotros dos puede decir lo que tú dices de no ir a votar, ese soy yo, estoy jubilado y, gobierne quien gobierne, no tengo que madrugar; pero tengo nieto y nieta, y no deseo que pasen por una dictadura de derecha que, con el PP, casi lo consiguen. No olvidemos la ley mordaza. Eso es propio de dictaduras. No lo olvides.

Chechu Lopez: Rogelio Martínez Arevalo, entiendo tus pensamientos y tus vivencias bajo el yugo de una dictadura, siento profundo respeto por tu generación, habéis luchado por todo los derechos que se han perdido o la gente de mi generación ha dejado perder sin luchar. Entiendo vuestro desconsuelo al ver lo que se viene otra vez. Pero créeme cuando el sentir de mi generación es que está todo tan podrido que no merece la pena luchar por nada. Como sabes trabajo en el sector del metal, he visto tantas ventas por parte de los sindicatos a los obreros que ni me creeríais, compañeros, como ellos nos llaman, qué pereza, seguramente delante de un café nos pasaríamos horas revistiendo. Un saludo, Rogelio, me gusta rebatirte cosas y te aseguro que lo hago sin la más mínima intención de molestarte, simplemente por conversación.

–Lop Carr Justt. Los de Vox y PP van a misa y después a votar, todos, y si los hijos no quieren los levantan resacosos de un sábado de juerga y los obligan a ir a votar. No nos quedemos en casa.

–Horten Franco. Así consiguió 12 escaños Vox en Andalucía.

–Ana María M L. Vote, mi querido profesor, porque, si no, alguien nefasto lo hará por usted.

–Lop Carr Justt. La mayor equivocación, no ir a votar, porque los de derechas no se van a quedar en casa.

–Ángela Zoe. Si no vota, otros lo harán y después tenemos a Vox en casa.

–Javier Jimeno Maté. El boicot te lo hacen los cuatro subnormales de Vox con sus papeletas dejando en ridículo a todos los pensadores de bien, gobernarán los burros que no piensan.

–Lara Santaella Carretero. Daniel, por favor. Que la derecha sí vota.

–Luis Medina Ramírez. Yo si votaré a pesar de todo, lo recomiendo encarecidamente.

Daniel Lebrato, Facebook 11 de marzo:

«No votaré a partido que no reconozca el derecho a decidir.»

–Ana María M L. Así es.

–Antonio Tocornal. Vale.

–Antonio Muñoz. Pues como no sea Unidos Podemos…

–Abelardo Fernández Fernández. Tenías que aclarar si el derecho a decidir que defiendes le corresponde a todos los españoles en conjunto o se puede aplicar también a una parte de españoles.

–Carlos Gomez. Los ius naturalismos inventados no serán derecho natural en siglos…

[1] Arevalo en el original, se respetan siempre las grafías nominales.