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Sófocles y el jinete pálido.

El jinete pálido

lo intenso, lo extenso y lo transversal en cine y literatura

intenso es, o son, el teatro y la poesía; extenso, el argumento, en novelas y películas de ficción; transversal es el aquí y ahora (el realismo) que la actualidad proyecta (y la literatura refleja) en una obra.

Un argumento en cine es el siguiente: Una pareja de hombre y mujer, madurita interesante, tiene una hija de 23 años, quien se define a sí misma como lesbiana. Sobre ese cuadro familiar se cruza un visitante inesperado, un joven seductor del que se cuelgan o enredan madre e hija. La nota que añaden los dos varones protagonistas es de antecedentes por violentos sexistas, nota que viene a sumarse al drama masculino que nos da a los varones la vida, seamos o no violentos, seamos o no sexistas. Pues cualquier varón honrado, buena persona y bueno en la cama sabe que la vida le puede enviar un rival que no podrá vencer. Pura depredación sexual. Y en el maltrato hay tema, como quien dice: telediario, actualidad.

Viendo aquella película, me acordé de Querelle (de Genet y de Fassbinder, 1947 y 1982), para la lucha entre los machos alfa, y de Teorema (de Pasolini, 1968), para el extraño que llega y con su llegada todo lo modifica. Es también el esquema del jinete clásico en películas del Oeste, películas que, resuelto el conflicto por el misterioso solitario, inevitablemente terminan en silueta a caballo perdiéndose hacia el horizonte. Que Querelle fuese un mafioso, que el de Pasolini fuese un mesías o que el jinete pálido fuese un proscrito, tanto da: son actuantes de una casilla que funciona por el lugar que ocupan, no por las circunstancias que los atraviesan.

El marido y padre de nuestra película no solo ve en peligro su matrimonio y las bases de su relación de pareja sino que con su hija de 23 años tendrá que despejar el viejo abismo del incesto (tema tabú y del que poco se habla) y, por su parte, el joven intruso tendrá que averiguar si no es más que un buen semental hasta que otro semental a él también se lo folle. Esos son los malos tratos que nos da la vida a los machos, temazo con perfiles de tragedia que la tragedia griega no supo tratar, perdida en jerarquías de guerreros, en lucubraciones del destino y en supersticiones por los dioses del Olimpo, todo muy extenso y muy transversal. Es el caso de Edipo, cuyo dramón hubiera sido mucho más dramón y más humano si Edipo hubiera sido consciente de que a quien mataba era su padre y que su madre era la hembra con quien se estaba acostando. Mal guionista ese Sófocles.


 

las ciencias y las letras ante internet.

Daniel Lebrato sentado en Monte Algaida

Otro día hablábamos de las armas y las letras, cuando las armas eran parte de la ciencia, la ciencia de matar. Siendo yo profesor y hombre de letras, he aconsejado siempre a mi gente ir a las letras como a las ciencias y, a las ciencias, como a las letras. Hoy, el balance de las letras (las humanidades, el arte en general) es que son egoístas o egocéntricas, mientras que la ciencia es, aunque también se adultere y se ofrezca al servicio del mal (como cuando se vende a la industria armamentística), la ciencia es, por cuanto demuestra al servicio del género humano todo y aunque mucho científico, como Edison, quiera vivir de su patente igual, igual, al copyright donde se atrinchera el artista, la ciencia es, o ha de ser, generosa, universal y expansiva; quizá porque, con Antonio Machado, nuestras horas son siglos cuando sabemos lo que se puede aprender, y eso hace a la comunidad científica humilde, y no engreída.

La prevalencia ética de la ciencia y tecnología frente a la literatura y las letras, se ve en la respuesta de unas y otras al mundo digital que se nos ha venido encima: las letras, a la contra, a la defensiva: ¡Atrás, Satanás!, dice el instituto que prohíbe el dispositivo móvil a su alumnado y dice el defensor del libro de papel de la Galaxia Gutenberg. Que toda la cultura no es tan rémora, lo vemos en la música, que se acomoda a lo que pase por taquilla o por Spotify: no hay tabarra con el disco como soporte físico. Y ¡Adelante, adelanto, siempre adelante!, dirá la investigación que haga al humano más bueno, más sano y más libre, también de sus cadenas y de la cadena del trabajo de la explotación del hombre por el hombre. Internet es la Internacional. Lo que hay que hacer es conquistar la red como antes se conquistaron la Bastilla o el Palacio de Invierno. Vayan y lean El plan del inventor de la web para devolver la libertad a internet.

el arte y el artista

Más de dos millones de personas han megusteado (verbo que me acabo de inventar) Muertos de hambre, vídeo de 6:04, de Karel Sánchez, quien sale en defensa de la creación artística dentro de los sistemas educativos. Suena bonito y quién podría decir que no. Sucede que si el arte, como la escolarización por la ESO (con O de obligatoria), se vulgariza, el artista desaparecería como han desaparecido escribas, letrados, bachilleres o escolares con derecho al alfabeto en un mundo analfabeto. Es lo que tiene el humanismo desprendido y, por eso, no pasa de moda el individualismo, que, predique lo que predique (la bondad del arte, por ejemplo), barre siempre para dentro.

La polémica no es nueva. En 1870 (siglo del genio y del artista en su torre de marfil) ya estaba escrito por Bécquer: podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía. Ocurre que el poeta se resiste. Él quiere ser artista para que otro sea albañil o repartidor de bombonas. Y ahí demuestra el artista lo artista que es. El arte, como el sexo (ahora que nos la quieren pegar con el trabajo sexual) sucede en el fragmento de ocio y, por tanto, todo el mundo debería tener acceso al arte en su tiempo libre y abolir de una vez el artista como oficio en exclusiva, como curas y monjas que, para que Dios exista, quieren convencernos de que exista una Iglesia que les dé de comer. El artista rinde culto al Arte, algo que, en una sociedad que se precia de igualitaria y democrática, nadie sabe lo que es ni lo sabrá por mucho que incluyan la asignatura creación artística en las escuelas. ¿Sin cambiar las bases del arte? ¡Escuela de niñaterío!

el informático y la informática

No sabemos cuántos megusta habrá recibido esta otra noticia que titula El plan del inventor de la web para devolver la libertad a internet, con este explícito: Tim Berners-Lee presenta una plataforma que quiere devolver la privacidad a internet, contra la concentración de poder en unas pocas plataformas como Facebook, Google o Twitter, las cuales controlan qué ideas y opiniones se visibilizan y son compartidas. Tim Berners-Lee no lo dice, pero las revoluciones clásicas (francesa o rusa), que asaltaron edificios, serán en el futuro millones de millones de megusta a la conquista de la red, es decir de la información y comunicación, y nadie hará mucho caso del Muertos de hambre de Karel Sánchez, sin duda buena persona y con capacidad de amar, de pensar y, sobre todo, de crear, Karel, de crear.


 

artistas, deportes y partes del tiempo.

In the year 2525

Por motivos personales, me he visto muchas veces rodeado de artistas. Yo, aunque escritor, primero me he presentado como funcionario (la enseñanza pública es lo que me da de comer) y he visto siempre en el artisteo un privilegio que yo rechazaba, supongo, como el comunista rechaza a la patronal: no es nada personal, entonces, ni mis motivos ni los de mis artistas, que hacen muy bien, y ojalá yo hubiera podido, en vivir del arte o de la cultura. Si algo envidié de la vida de artista (envidias hay dos, como el colesterol, la buena y la mala), mi envidia sería de la buena, como el rechazo a la patronal no niega mi admiración o mi amor por una empresa que pueda parecerme hermosa. Sigue sin ser nada personal. Pero el final del arte es un hecho y, el ir de artista, una manera como otra de ir por la vida; hoy anacrónica, mañana un arcaísmo. Hay quien va de político, de predicador, de máster chef o de influéncer, dice el idiota. Mi resumen es, para quien quiera entenderme, a la manera de Bécquer durante la plenitud del genio: podrá no haber artistas, pero siempre habrá arte. Claro. Obras del ocio frutos de la imaginación que habrán de sorprender a lo que quede del mundo. Lo que yo discuto es que in the year 2525 siga habiendo artistas como grupo, como clase, como casta o como sociedad de autores. Si no, ¿qué hubiera ganado la humanidad llegando tan lejos?, ¿para que siga habiendo un Papa?, ¿para que siga un Trump, un rifle o una pistola, un problema de fronteras en México, en el Mediterráneo o en Cataluña? Tampoco me salen oenegés ni Eurovisiones, ni cofradías ni toreros. A mí, en mi bolita de cristal, mirando al 2525, no me aparecen esos papeles y personajes que hoy acaparan el telediario que las grandes cadenas suelen cerrar (para alivio del luto de la actualidad y de los sucesos, como secciones fijas) con artistas, deportes y partes del tiempo.

Daniel Lebrato

/ a Fernando Murillo /


(disfruten la canción de Zanger & Evans, que mañana hablaremos del albatros)

In the year 2525

borbones y macrones in the year 2525.

In the year 2525

La división social del trabajo crea grupos que nos hacen creer que sus trabajos son para toda la vida. Da igual si hablamos de taxistas (frente a Úber), de sindicalistas de Ugt (50 años obstruyendo la unidad sindical) o de dobles o triples cuerpos uniformados del Estado que, cuando hace al caso, se han de poner bajo un mando único. Si miramos por la bolita de cristal, se ve un futuro sin ugetistas, sin taxistas, sin toreros y sin tantos colorines policiales; sin profesores se ve la enseñanza; sin librerías, los libros y, sin artistas, la práctica o el disfrute de lo que llamamos arte. Entre las particiones más antiguas del disco duro de la vida pública, está la política, fruto de sucesivos pasados que han conseguido sobrevivir desde la Edad Media hasta aquí y, del rey al último concejal, todos tienen su escaño (también curas y catedráticos) y todos quieren ser clase política profesional y vivir de la política como el artista, de la sociedad de autores. Y todo es gremio y vanidad. ¿Que hay un conflicto en la frontera? La clase política profesional no se plantea la razón de ser de la frontera hacia la Aldea Global: se pide más refuerzo de policía, que tranquiliza conciencias, atrae votos y crea puestos de trabajo. ¿Que hay alijo de droga? La clase política profesional no se plantea el uso y disfrute de realidades psicotrópicas: se aplaude la operación policial aunque alguna gente siga perdiendo la calma con la cocaína. En esa escala conservadora, y quizá por la cuestión catalana, abuchear al rey, quemar su foto, ridiculizar su fama o plantear el referéndum entre monarquía o república puede parecer muy progresista. Demos al pueblo algo más y lucidez. Salir de Borbones para entrar en Macrones, poca cosa es.


continúa artículo completo en Contra el referéndum monarquía o república


In the year 2525 es una canción de Zager & Evans (1969)


contra el referéndum monarquía o república.

Urna

A PREGUNTAS NECIAS, REFERÉNDUMS SORDOS

viene de borbones y macrones in the year 2525

Nos hacemos eco de la noticia: Piden al Rey que disuelva la Casa Real y abandone el país (El Periódico, 31/07/18). Donde dice Rey que disuelva, imaginen Cortes que disuelvan o Constitución reformada o tales partidos políticos que vayan sumándose a la abdicación del Rey y a la renuncia absoluta de la familia Borbón al trono de España. No tendrían ni que abandonar el país. Como si les da por fundar un partido monárquico y concurrir con él a unas elecciones. Cincuenta años después de haber nombrado Franco al príncipe Juan Carlos sucesor rey, España habría cerrado en paz un despropósito histórico que no tiene, cara al siglo 22, razón de ser en una sociedad que ha hecho del nadie es más que nadie su lema más hermoso. Pedir al Rey (o al Parlamento o a la Política) que el rey se marche tiene la ventaja del Estado amortizar una plaza de Jefe de Estado que cuesta a España una pasta gansa, y esa Jefatura vacía nos libraría de llenarla como la llenarían corrientes que están pidiendo referéndum entre monarquía o república como si fuera una gran cosa: república y sin jefatura y sin preguntarlo. Lo que sigue es un montón de obviedades por las que uno pide perdón. Triste luchar por lo que es evidente.

  1. contra la monarquía

Desde la Revolución Francesa, el poder reside en el pueblo que elige su cámara legislativa, órgano del que saldrá y al que rendirá cuentas el poder ejecutivo, siendo el judicial, más que un poder, un arbitraje cuyo ideal sería no intervenir. No existe el poder simbólico u ostentativo que se arrogan monarquías como la inglesa o la española, donde el rey reina pero no gobierna, o repúblicas como la italiana, donde el presidente preside pero poco. Habiendo cuerpo diplomático y ministerio de asuntos exteriores, ¿qué falta hará a una futura España republicana una Jefatura que represente a España y pueblo de España? Aprendamos de las naciones del mundo que se rigen por una sola cámara y naciones que suman tres magistraturas personales en una: presidencia del Gobierno, presidencia del Estado y jefatura del Estado. Y espabilen quienes enarbolan la supuesta progresía de si monarquía o república. La Historia, con mayúsculas, ya ha respondido a la consulta:

El Borbón guillotinado en Francia fue sustituido por demócratas reyes constitucionales o republicanos: desde Napoleón a Macron, el guaperas que ha conquistado la République. En sociedades frívolas y mediáticas y mediatizadas, el rey de los medios de masas es el rey: Enrique Peña Nieto, actor de telenovelas, presidente de México; otro guapo preside Canadá y, en España, el referéndum podría ganarlo la monarquía de la prensa rosa de las salas de espera de peluquerías y dentistas, en un país enfermo de estupidez, con zeta de doña Letizia.

Hitler y Mussolini fueron república. Trump es república. Israel es república. Hasta 1969, cuando Franco nombró a Juan Carlos de Borbón sucesor a título de rey, treinta años el franquismo fue república y, república, feroces dictaduras en antiguas colonias europeas; jeques o imanes de repúblicas islámicas son república. Y, lo más notable: república es España, aunque titule Reino de España, puesto que cargos públicos o desempeños funcionarios, destinos o servicios al Estado, nada de eso nos llega por herencia: lo contrario sería tráfico de influencias o prevaricación. Y en la cruzada por la unidad de España y contra el referundismo en Cataluña, cargos republicanos o presidenciales como Pedro Sánchez o Susana Díaz se han empleado a fondo y con mayor dureza que el mismísimo Borbón reinante.

  1. contra la república

Lo que habría que preguntarse o preguntar en referéndum es si se quiere (si se cree en ella o si hace falta) una Jefatura muy cara de mantener y que vivirá del cuento del arbitraje simbólico o mediador. Dicho lo cual, si por república se entiende un mayor grado de igualdad, va contra la igualdad la división social entre electores y elegidos pues mal se construye una sociedad democrática con una clase política profesional, que tampoco somos (como no somos príncipes ni infantas), pero nos hace caer en el espejismo y creer que sí nos representa. Mesas electorales, jurados populares o comunidades de vecindad nos dan lección de instituciones en régimen rotatorio y no remunerado. ¿Por qué no los órganos democráticos y representativos del Estado?

Al fondo, la esclerosis mental de la larga noche del franquismo y Constitución del 78 afecta también a su oponente, tocada todavía por el discreto encanto de una Segunda República con base en las dos Españas, dualidad que se ha vuelto más peligrosa que un alacrán en un zapato. Entre las autocríticas de la otra España y de la Segunda República, la mayor: no haber disuelto el Ejército (curtido en la represión en África y sin el cual no hubiera habido golpe ni levantamiento el 18 de julio) y, la menor: mantener la Jefatura del Estado. Otra impostura de doña Segunda República fue la exaltación del exilio exterior por encima de la resistencia interior, siendo así que quien se exilia dispone de recursos económicos para quitarse de en medio y decirle a la patria ahí te quedas. De esa exaltación del exilio, la peor, la de intelectuales burgueses centristas o liberales por encima del uno y otro bando, tipo Ortega y Gasset, María Zambrano o Chaves Nogales, biografías muy aireadas por el constitucionalismo al uso. La penúltima impertinencia de doña Segunda República es su propia mitología: la banderita tricolor como símbolo de algo (salvada sea la Memoria Histórica) y como si la Segunda fuera o fuese la única república posible mientras República y Guerra Civil se siguen enseñando, bajo ese epígrafe, en libros de texto a mayor gloria de una Casa Real que se sigue postulando a sí misma para poner paz y orden entre las dos Españas. Peguntar monarquía o república es hacerles el juego y aceptar el resultado. A preguntas necias, referéndums sordos.


–enlace a Piden al Rey que disuelva la Casa Real y abandone el país

–enlace a Jefaturas de Estado en el mundo

–enlace a Estados unicamerales


apostillas a incitación al mundicidio.

Bomarzo
Bomarzo

La acción política ha sido mi pasión y mi presa. Las premisas eran dos: el mundo está mal hecho, y quien más sufre la injusticia del mundo será el grupo que se beneficiará con cambiarlo. Hoy falta esa función dialéctica del grupo de progreso, ese que antes fue, frene a la burguesía, el proletariado (antes siervos de la gleba y antes esclavos) y la política se reduce a cuestión de poder (quién y cómo ocupa escaños predeterminados) y nada de eso me interesa. Por eso, mi Incitación al mundicidio, título que tomo prestado de Pablo Neruda en su Alabanza de la revolución chilena (1973). El mundicidio es figurado. ¡Vayan a acusarme de violencia terrorista!


 

el lado oscuro de la psicología positiva, en Nido de Águilas.

filosofos1La concepción de la felicidad de la psicología positiva ni siquiera está emparentada con la concepción del primer liberalismo, como a veces se pretende. Para los liberales clásicos la felicidad estaba asociada al deber social, no a la satisfacción individual, que se consideraba despreciable por su autocomplacencia y su egoísmo. Así que en realidad el modelo de felicidad que presenta esta psicología está directamente relacionado con el capitalismo postmoderno, el darwinismo social y el pensamiento neoliberal contemporáneo, que es mucho más que una teoría política de las prácticas económicas.

Origen y artículo completo: El lado oscuro de la psicología positiva | Nido de Águilas


 

¿amnesia o memoria histórica?

 

Bar Taberna Juan Sanlúcar banderas de España (4)

Admiré el progreso de la civilización romana pero no participé en el apuñalamiento de Viriato. Odié a Napoleón pero no grité ¡vivan las cadenas! al paso del rey absolutista. No lamenté el Desastre de 1898 ni el 18 de julio de 1936 celebré, como un mal menor y necesario, el levantamiento de Franco. Fui gente de orden contra el Tribunal de Orden Público. Nunca creí en la libertad del ser humano pero pedí libertad y amnistía para toda clase de presos políticos. De izquierda y de derecha. Aunque amé la democracia, algo me hizo no votar la Constitución de 1978. Es verdad que no hice nada por la protección del lince ibérico ni por preservar su espacio natural y tampoco me arrepiento: primero, las personas. De izquierdas o de derechas. Y no comprendo la actual inacción de la nación española ante la represión en Cataluña. Me parece mentira que no se den cuenta de que una nación no será libre mientras una parte de la nación no sea libre también.



 

para ser feliz en esta hora de España.

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Yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas.
Antonio Machado

Para entender la actual moral de dominio público en España, hay que remitirse no solo a la larga noche del franquismo sino a lo que aportó la izquierda (Psoe, Pce, IU, Podemos). Dando por sabido que un partido es la suma de voluntades de militantes, simpatizantes y votantes y que esa suma actúa por impregnación, u osmosis, de arriba abajo y de abajo arriba, izquierda y derecha han amoldado el pensamiento de tal manera que en España ha desaparecido la moral, tanto la pública como la privada, y la ética dominante es que todo vale: el teniente piloto en su avioncito y el ingeniero trabajando para el Airbus (más bajito, lo de Military): todo eso es paz, progreso o nuestro modo de vida al que no estamos dispuestos a renunciar. (Muletilla válida en caso de ataque yihadista.) Y España le gustará a quien acepte la política profesional, un grado de corrupción política razonable; a quien acepte el ejército, sus misiones de paz; las tres religiones y su alianza a título de culturas o civilizaciones; las oenegés, las campañas de acogida. Y en lo personal le gustará España si le gusta el varón feminizado, el bebé en el carrito, la niña en el conservatorio, su bici o su perro por Chueca, la Barceloneta o la Alameda, generación post movida y del orgullo con su tatuaje en la piel. Esa es la España que heredó el sueño de un mundo distinto y lo cambió por el sálvese quien pueda, que no estamos tan mal y la democracia es lo menos malo que se conoce. Hemos pasado de un mundo de etiqueces a un mundo de esteticienes.

Quien ‑como yo‑ ve así la realidad, ha podido recibir o recibe todavía etiquetas de marxista, comunista o últimamente bolivarista. Todas esas cosas, acumulativa o sucesivamente, las ha podido uno ser. Lo que no somos es de la letra chica de la política, de tal o cual carnet o sigla partidista. Porque todo es mentira programada por tipo de creencias o por masas más o menos conversas o creyentes, lo que incluye creer en partidos que no son partidos pero funcionan por admiración: el partido del arte, el partido de la cultura. Quien así piensa puede ser una persona feliz que le diera la vuelta a aquel Machado: yo vivo en guerra con los hombres y en paz con mis entrañas. También me hace feliz el disfrute de mis bienes materiales ante los reproches de alguien que quisiera verme dando lo mío al banco de alimentos o a inmigrantes sirios. Ninguno de esos terrenos, ni discutir nuestro modo de vida (a la fuerza, burgués) ni echarnos al monte o a la guerrilla son nuestro territorio, que es ninguno. Como mucho, tenemos el peso de haber visto las trampas del sistema, trampas que antes se llamaban el Capital, la Iglesia y el Estado y, hoy, se llaman acogida, solidaridad o multiculturalismo. Para el paseante: más de buenismo y tiro porque me toca. Yo no tiro. Yo no juego. Y soy más feliz que mi vecina, quien, por la bandera que veo en su balcón, está, la pobre, muy preocupada por lo que está pasando en España y Cataluña.

diálogos a la izquierda.

Teoría y práctica, una cosa es el pensamiento de izquierdas y otra la acción de izquierdas, que sin duda está muerta por cuanto carece de clase o grupo social que ejerza y sostenga la acción revolucionaria. La izquierda, sin base, ha quedado en parole, parole, parole: todos somos palabristas; unos, de nombres propios y concretos (supongamos: clase obrera, sindicatos, partidos, Anguita, Garzón, Psoe, Izquierda Unida) y, otros, de pensamiento radical y al margen. En esta última casilla está Daniel Lebrato y lo que él firma en [eLTeNDeDeRo]. Me resulta imposible, por tanto, discutir con quien usa un lenguaje de izquierdas que yo, si lo tuve, no tengo en absoluto. Respecto a Cataluña, me aplico las tres normas que dictan al corazón y a la cabeza su bonhomía: libertad (como objetivo humano), democracia (como mayoría para regir los grupos; no como sistema político, en el que tampoco creo) y realización (personal o colectiva). Por esa regla de tres, a mí me sale que Cataluña será lo que quiera ser, no lo que quiera el Gobierno ni yo ni deGregorio, cuyas apostillas a Un cuento chino (en obligado derecho de réplica) dejo a ustedes para que ustedes juzguen. Como editorial de [eLTeNDeDeRo], sirva el publicado ayer comparando la generación de 2017 con la que fue generación de 1898 ante la independencia de Cuba. Salud y lucidez y alégrense conmigo: un andaluz no airado con Cataluña. ¡Ya somos dos! Daniel Lebrato, 26/11/2017.


PEQUEÑAS DISCREPANCIAS DOMÉSTICAS
de deGregorio con el artículo Un cuento chino.

A él me refiero cuando dice Sancho no salía en defensa de don Quijote cuando se rifaba un mamporro entre su amo y gente noble o caballeros. En primer lugar, yo no tengo ni la grasa ni la, digamos, timidez (para que no se sientan denostados tanto canalla como hay en este país) de los que serán llamados al reino de los cielos; y en segundo lugar, el Quijote que tú pintas tenía mucho más bemoles y muchas más pretensiones de justicia social que el que patrocina el sujeto cuyas actividades tú defiendes. Cuando dices Hablar del odio que en Cataluña cultivan a lo español y al castellano, de la insolidaridad catalana o de su corrupto capitalismo, sería como entrar en asuntos de Inglaterra o de EEUU, estás haciendo una equiparación entre la política económica y social que llevó a cabo la Pérfida Albión con lo que consideraba una colonia (me pregunto por qué le conferirían tal apelativo, al igual que ocurrió con la semblanza que Cervantes le imprimió a los molinos del Quijote) y las relaciones que más allá de la basura que han caracterizado a los dos gobiernos de la postransición, se ha seguido en el desarrollo de las autonomías. La Generalitat ha sido tan corrupta, y me atrevería a decir, hasta incluso más especializada en sus labores de desgobierno que la Junta de Andalucía. Y el pedirles a ambas que tengan huevos de echarse mutuamente cuentas, como tú mencionas sería tanto como decir entre villanos anda el juego. Lo que ha ocurrido en Cataluña desde antes de la Marca de Gotia hasta esa democracia que tú relacionas con el populismo ha sido un permanente odio a lo español y al castellano. Un odio (y si no queremos ser tan descriptivo, una animadversión), provocado por las diferencias que concurren, y se pretenden mantener, entre dos lenguas que en lugar de servir para entenderse, sirven para diferenciarse. Unas diferencias que son aprovechadas no sólo por los mandarines locales, sino especialmente por una burguesía catalana que aprovechando las disparidades estructurales a las que hemos contribuido el resto de las comunidades con nuestro trabajo y con la aportación de capitales que los terratenientes andaluces y extremeños transfirieron a esta comunidad para mantener en éstas salarios de miseria, ahora tratan de justificar en función de lo que representa aquello de la pela es la pela. Y por si todo esto fuera poco, en este drama ha intervenido una Izquierda trasnochada, que como siempre le ha venido ocurriendo a la Izquierda, en lugar de forjar un frente con el que combatir a la Derecha, en función de intereses electoralistas que demuestran que la Izquierda es sólo una resta, por no decir una sopa de personalismos, apoya unas reivindicaciones que no sólo secundan los intereses de esa burguesía, sino que, y lo más lamentable, tiran por tierra la unidad y la esperanza que experimentaron nuestros ciudadanos en el 15M. Saludos, deGregorio.

a quienes hablan de otra cosa.

En una sociedad frivolona que ha transmitido y multiplicado consignas como “sé tú mismo”, “es tu derecho”, “si a ellas les gusta” (el velo islámico, sin ir más lejos) o “a quién le importa” (lo que yo haga) y otros lemas soberbios, válidos para la educación, la moda, los modales, las opiniones o los tatuajes, surge de pronto el soberanismo, soberana estupidez cara a la Aldea Global.

Pasa que no es la hora de salir con “¡menuda tontería!” y con lo que de verdad importa: “las clases sociales” o “las condiciones económicas de las clases bajas” versus “los Pujol”, que lo explican todo. Dada una sociedad que fomenta estos tres valores, que son, a saber: democracia, libertad y realización personal, el nacionalismo (como plasma colectivo) es mejor que quienes desde la patria autoritaria pretenden desprestigiarlo.

Y, en todo caso, desafío soberanista, y no otro, es el partido que se juega. Ojalá lo gane Cataluña con toda su pamplina a cuestas, porque ganaremos todos; también para que pasado mañana hablemos de otra cosa.


lección de ecología.

El texto se publicó por primera vez en 2015 y está recogido, sin firma, en LaVozDelMuro.net (10/08/15). No está claro que sea obra de Francisco Casero. Se llama Lección de Ecología. En la fila del supermercado, el cajero le dice a una señora mayor que debería traer su propia bolsa, ya que las de plástico no son buenas para el medio ambiente. La señora pide disculpas: Es que no había esta moda verde en mis tiempos. Y sigue ella relatando lo que había: botellas retornables, escaleras de escalones, se iba andando, no en coche, se lavaban los pañales, se secaba en tendederos, los pequeños heredaban la ropa de los mayores, no siempre modelitos nuevos; había un televisor o radio por casa; en la cocina, molíamos y batíamos a mano y empaquetábamos usando periódicos, no bolitas de plástico. Para cortar el césped usábamos una podadora a músculo. Hacíamos ejercicio trabajando, no necesitábamos gimnasio para correr sobre cintas eléctricas. No había agua embotellada. La gente tomaba el tranvía o el bus y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o andando, en vez de mamá o papá como taxista las 24 horas. Teníamos un enchufe por habitación, no una regleta para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para encontrar la pizzería más próxima. Así que no me parece lógico que la actual generación se queje de lo irresponsables que éramos los ahora viejos por no tener esta maravillosa moda verde en nuestros tiempos. [Cursivas de eLTeNDeDeRo]

Leído lo cual, se llama maravillosa moda a la conciencia ecologista y, a renglón seguido, la señora hace una crítica de costumbres del tipo cualquier tiempo pasado fue mejor como si no hubiera habido miserias, hambrunas, carencias y posguerras, en plan tos por igual, y como si no hubiera clases sociales. Ni antes ni ahora las generaciones se gestionan conscientemente. Las fuerzas hegemónicas, ayer como hoy, siguen siendo el Capital, la Iglesia y el Estado; incluyendo Iglesia lo que llamamos cultura, civilización, filosofía, arte, educación, ese etcétera de creencias que moldean la ideología a través de los medios y del sistema educativo trasmisor de cuarto y mitad de lo mismo; y, donde ayer el cura en la parroquia, hoy, oenegés. El Capital sigue siendo el mismo, aunque se haga llamar inteligente, emprendedor o solidario. Y el Estado, que titula del Bienestar o Democracia, sigue estando ahí para darnos miedo y para que una minoría viva del cuento de la política, de la judicatura o de la milicia. Otro análisis, no lo conozco.

Cuando, en tiempos militantes, yo hablaba de política con mis amistades ecologistas o feministas o animalistas (ismos teníamos de todos los colores), mi conversación era siempre la misma: cambiado el sistema, cambiarían los ismos porque ‑aunque no de la noche a la mañana‑ el mundo más justo que creáramos iría asumiendo, haciendo suyas, las reivindicaciones parciales. Y, al revés. La supuesta victoria de algunos ismos sin salir del sistema (el capitalismo se lo traga todo), ha demostrado la adulteración del ismo original, como hemos visto en la lucha feminista (desaparecida desde que dio por bueno el tapadismo islámico) o en la lucha homosexual (y ahí ese Orgullo, espectáculo integrado). Una sumisión de la ecología la vemos con el carril bici exportado desde Sevilla, dándole título de carril a lo que es acera y molestando a las personas que van andando y sin plantar cara al gran depredador, que sigue siendo el coche y que circula ahora más a sus anchas que nunca, y cuando una rara bici se atreve por la calzada el airado automóvil le grita: ¡A tu carril, imbécil! A eso, círculos ecologistas lo llaman sostenible. Yo todavía espero de ecologistas la declaración del hombre como primera especie protegida de la humanidad (la Tierra, su hábitat natural) y la abolición de la guerra y las fronteras (para la libre circulación de las personas bajo el pasaporte único de unas verdaderas Naciones Unidas) y el fin de la explotación del hombre por el hombre. Con esa ecología, estarían a salvo los linces ibéricos y los toritos bravos y las dehesas y las bellotas y las lechugas.

Ni la señora ni el muchacho del supermercado: la autogestión de las generaciones futuras mediante una revolución, pacífica, se entiende. ¿Revolución? ¿Eso qué es?

 


 

Machado y las dos Españas | crítica de la Segunda República.

Por reacciones al artículo Manuel Machado y la Virgen del Carmen[1] se ve que siguen vivas, muy vivas, las dos Españas personificadas en cada uno de los Machado. A Manuel Machado, lo trato con el máximo respeto y a su hermano Antonio, el de las dos España, ni lo nombro. Está mal citarse uno mismo, pero la teoría de las dos Españas, tan útil cuando ansiábamos una España distinta, con el tiempo se ha vuelto más peligrosa que un alacrán en un zapato.[2]

Hay mucha impostura en la otra España de Segunda República y, la mayor, no haber disuelto el ejército, sin el cual no hubiera habido ni golpe de Estado ni levantamiento.[3]

La segunda impostura fue cambiar monarca hereditario por monarca elegido, manteniendo la Jefatura del Estado bicéfalo, segunda monarquía y la peor: si hoy se hiciera un referéndum sobre la forma del Estado, ganaría doña Letizia.

La tercera patraña es la exaltación del exilio exterior por encima de la resistencia interior[4], siendo así que quien se exilia (hoy, de Siria) tiene, al menos, los medios económicos para quitarse de en medio y decirle al país: Ahí te quedas.[5]

La cuarta impertinencia de doña República fue su propia mitología: la banderita tricolor como símbolo de algo y el lastre que eso trae desde los Pactos de la Moncloa (1977) hasta la España de los demócratas.

Lo quinto (y malo) es una usurpación. La Segunda parece que fuera o fuese la única república posible. República y Guerra Civil se sigue enseñando a la gente menuda en los libros de texto, a mayor gloria de la Casa Real que, ignominiosamente, se sigue postulando para poner paz y orden entre las dos Españas.

Lo que no inventen.

Dicho lo cual, que la vida nos libre de Sanjurjos, Francos, Molas o Queipo de Llanos que aún cría esta España nuestra, solo que maquillados de misiones de paz bajo el paraguas de la Otan. ¿O no huelen a cuartel secciones enteras de los telediarios? Será casualidad, pero hoy es, vuelve a ser, 18 de julio.

Daniel Lebrato, 18/07/17

[1] Fuente: Antonio Rodríguez Almodóvar.

[2] Daniel Lebrato, Tinta de calamar, cap. 60

[3] No se conoce Historia de España ni partido político que progrese adecuadamente en conclusión tan sencillita: sin fuerzas armadas no hay guerra que valga ni conflicto armado.

[4] Resistencia interior ninguneada. Comparad los honores a Víctimas del terrorismo frente a ¿Víctimas del franquismo?

[5] De este patrioterismo, lo peor fueron intelectuales equidistantes de las dos Españas, centristas o liberales por encima del uno y otro bando, tipo Ortega y Gasset, María Zambrano o Chaves Nogales, biografías muy hinchadas por el psoecialismo y el bipartidismo constitucionalista.

ética para hoy.

La noticia saltó hace una semana. El copyright “Cómeme to er higo” (comemetoerhigo.com) hizo campaña de cartelería urbana en Torre del Mar, Vélez Málaga
cómeme to er higo(en la foto Cadena Ser, anuncio cerca de un aparcamiento), campaña que al poco fue retirada. La alcaldía de Vélez Torre del Mar la lleva el Psoe en coalición y el partido más votado fue el PP. Rafa Iglesias nos pasa el vínculo a axarquiaplus.es donde Cómeme avisa de que es solo el principio. Apostilla Rafa: Según mi criterio, no lesa a las mujeres, pues la actitud de la modelo no es sumisa ni se sitúa en contexto de vejación. La pose es dominante, arrogante incluso. Tampoco se entiende que lesione a las féminas como una expresión machista destinada al género masculino. También podría ser para el femenino o para quien guste de una plural, libre y saludable vida sexual. O alimentación. Menos ingenuidades, menos rasgarse las vestiduras y, sobre todo, menos chorradas de lo políticamente correcto por parte del consistorio malagueño, de diestra o de siniestra. Y acaba Rafa Iglesias con una ilustración a propósito.
cOmemetoerhigo grumo Rafa Iglesias.jpg

Como profesor de lengua, no comentaré por qué er por el, y no jigo por higo, ¿andalucismo o registro vulgar?, confusión frecuente en los doblajes de negritas lo‑que‑el‑viento‑se‑llevó, donde no sabemos si el “¡Sí, señorita Escarlata!” se pronuncia por negra, por criada o por sureña. Tampoco entraré, en si ‑en vez de unos labios mayores bastante mayores‑ la foto hubiera mostrado una polla tiesa. Cómeme es página de contactos y, por eso, pide nombre, correo y teléfono. El tema es: prostitución o sexo de pago, como se quiera llamar, campaña explícita en busca de un público en demanda de sexo.

Dicho lo cual, qué hilos más finos para la parte frívola de nuestra vida (hoy higos y sanfermines, ayer orgullo elegetebeí) y qué poco hilamos el “todo vale” y el “si les gusta” a donde el liberalismo (en principio, económico) nos ha traído. Evidencia: hace falta una moral. Claro que una moral haría del alegre corral hispano otro mundo. La conclusión es: si el humanismo crítico no toma el mando de lo que debemos enseñar y transmitir a quienes vienen detrás, los límites los seguirá poniendo ‑ayer, la Inquisición‑ la Conferencia Episcopal o el PP de turno -el mismo que se escandaliza- al servicio de la patronal (o del emprendimiento, como gustan decir) tipo cómeme el jigo. Gente lúcida: ¿no os dais cuenta de que, a la puerta de la ética, llamamos y llamamos y o no responde nadie o, el contestador automático: a usted qué más le da, no se ponga usted así, le va a dar un infarto o ¡qué aburrido!?


Daniel Lebrato, eLTeNDeDeRo.

–enlace a Ética para Amador

demócratas sin fronteras.

La democracia ha sido siempre sin fronteras. Saltó del siglo quinto griego a Inglaterra (1642), a Estados Unidos (1776), a Francia (1789), a las Naciones Unidas (1945), a los Derechos Humanos (1948), al Mercado Común (1957), a la antigua URSS (1989) y llegará a Cuba. Ni la Sexta Flota ni la Otan, de países democráticos, conocen las fronteras.

La larga noche del franquismo, tenía un pase pedir democracia. Hoy, hay que caer muy bajo para sentirse dentro del epígrafe “nosotros, los demócratas”. Y no digan de la democracia lo que absurdamente se dice del cristianismo y de otros ismos más o menos:

–Tiene usted razón, pero es que se ha desvirtuado el mensaje, la democracia pura original.

–Miren ustedes, el origen de la democracia es que unos elijan y otros representen. ¿Habrá algo más contrario al humanismo que esa representación, que justifica la existencia de una clase política, la política profesional?

Háganse caso. No sean demócratas. Respirarán mejor. Se sentirán muy bien.

Es un consejo de eLTeNDeDeRo

en respuesta a Demócratas sin fronteras

arte y artistas.

Cuestiones palpitantes sobre piratería, derechos de autor o el llamado iva cultural nos llevan a una previa o derivada: ¿a quién pertenece el arte, la creación?[1] La invención es del inventor y será este, hombre o mujer, quien se quede con las plusvalías. Pero mientras la obra no artística solo aspira a un valor de uso y un valor de cambio (en términos de la mercancía marxista), la obra artística o cultural aspira a un valor inmaterial universal,[2] lo que choca con la transmisión de derechos a herederos cuyo mérito es ninguno. Desde que concebimos el Patrimonio del Estado como bien común[3], el © de obras grandiosas en poder de un descendiente o de un sello editorial debería preocuparnos. Se expropia y se indemniza por una autopista ¿y no se va a expropiar y a indemnizar por el Corominas, por el Casares o por el María Moliner? Otra forma de verlo. El poeta ‑aunque diga otra cosa‑ escribe gracias a los oficios y personas que fabricaron su casa, su cuarto de estudio, su pluma o su ordenador. ¿No será su poema también un poco propiedad de esos oficios? ¿Hubiera escrito sin albañiles, sin fontaneros, sin electricistas? Si el autor ‑al rebufo de leyes proteccionistas‑ se hace el interesante, qué menos que nosotros (cuerpo lectoral) bajarlo de la pamplina, torre de marfil o pedestal, a donde fue llevado. Dejo a ustedes con una interpretación del niño dios Juan Ramón Jiménez.


CÁLCULO DEL NIÑO DIOS

Yo tengo escondida en mi casa,
por su gusto y el mío, a la Poesía.

Se empieza en mientras haya algún misterio
para el hombre, no para la mujer
que posa por hermosa o fastuosa
de tesoros. No es un misterio a voces
el campo, la vendimia y los jornales,
todo el ajuar que cargan las muchachas.
Se sigue con que siempre habrá poesía,
incluso sin poetas dios existe:
su altar será la sociedad de autores.
Y acaba uno encerrándose en la casa
que fueron levantando por su gusto
y el suyo antepasados y albañiles,
con muy pocas visitas, las precisas,
y viendo, apasionado, cosas raras.
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Daniel Lebrato, de Historias de la literatura, 2013

 

[1] Y, en sentido amplio, el saber, la ciencia, la investigación.

[2] Desde el “ande de mano en mano a quienquier lo pidiere”, del Arcipreste a su auditorio, hasta el Manuel Machado de las coplas que no son coplas hasta que las canta el pueblo y “ya nadie sabe el autor”, todo arte aspira ‑como un azucarillo‑ a su disolución.

[3] Con sus museos y bibliotecas nacionales, conjuntos histórico artísticos, parques nacionales, bienes inmateriales, etc. Y desde que las naciones disputan qué patrimonio o cultura es mayor, si la española con Cervantes o la inglesa con Shakespeare, por ejemplo.

crítica del exilio.

Reprochan a eLTeNDeDeRo rebajar al exilio español republicano. Pero igual que se aconseja conocer la historia para entender el presente, podría decirse: conoce el presente para entender la historia. Y el exilio que hoy vemos en Siria, Cuba o Venezuela, ilumina el pasado: se exilia quien puede. Figuras republicanas encontraron en el exilio solución a su centrismo en política en una España forzada por el Frente Popular, el golpe y la guerra a tomar posturas extremas. Y exiliarse fue una manera ‑incómoda, es verdad‑ de quitarse de en medio y de decirle a la patria: España, ahí te quedas. Compárense las biografías de Max Aub, José Nogales o María Zambrano, con Antonio Machado o Miguel Hernández. No hay color. El exilio es un lujo y la resistencia, un grado.


 

de la necesidad de ideas sostenibles y de un centro de interpretación de nosotros mismos.

Daniel Lebrato en Ave clase preferente Madrid Sevilla 31 05 17

En viaje por España se me han juntado tres conversaciones o llantos: llanto por pueblos y aldeas que se vacían, llanto por pequeñas tiendas y oficios que van desapareciendo y llanto por la fuga de cerebros o titulaciones que se subemplean o emigran porque no encuentran trabajo en lo suyo.

Como no podemos vivir del tópico ni quejarnos de lo que no tiene remedio, y hoy que tanto se lleva lo sostenible y hay un centro de interpretación (turística) para cualquier cosa, aconsejo una interpretación de nuestras vidas y de la vida en general bajo principios sostenibles. Así no nos contamos películas ni caemos en romanticismos. Un principio básico es la economía: las ideas son gratis pero no la política entendida como la llevada a la práctica de las ideas. Y otro principio es asumir la responsabilidad personal de manera que cada quien defienda las ideas y la vida que se pueda costear. Seguro que entonces ya no tendríamos opiniones patrióticas nacionalistas y embotelladas y fáciles de echar al mar de las conversaciones en sobremesa.

Aunque se puedan reinventar con nuevos motivos ‑por ejemplo, el turismo o la ecología‑, pueblos y aldeas y oficios se cierran por motivos económicos irreversibles. Llámenle progreso. Y la universidad española peca de engañosa ambigüedad desde el comienzo: con dinero público se quiere formar un personal que luego, si puede, se forra por la privada: en la Habana, médico y, en Miami, millonario, vida mía. Ese juego no nos podía emocionar y, ahora en España, si tienes que irte al extranjero, te vas, mi vida. Distinto caso sería la fidelización o funcionarización de las titulaciones universitarias, algo que ya sucede con las academias militares, donde ingresar significa egresar para el ejército español. Ese automatismo podría darse en medicina o ingeniería cuando ingresar signifique, primero, que esa plaza de trabajo la necesita España y, después, que usted va a ejercerla si no toda su vida como funcionario público, al menos el tiempo suficiente para devolverle a España el dinero que España invirtió en su formación.

Al final, hablábamos de nosotros mismos y del pie por donde cojeamos. Pero eso en dialéctica da para poco. Saramago en su novela pudo echar a pelear al alfarero contra Porcelanosa. En la vida real, no.


de la necesidad de ideas sostenibles y de un centro de interpretación de nosotros mismos.

En viaje por España se me han juntado tres conversaciones o llantos: llanto por pueblos y aldeas que se vacían, llanto por pequeñas tiendas y oficios que van desapareciendo y llanto por la fuga de cerebros o titulaciones que se subemplean o emigran porque no encuentran trabajo en lo suyo.

Como no podemos vivir del tópico ni quejarnos de lo que no tiene remedio, y hoy que tanto se lleva lo sostenible y hay un centro de interpretación (turística) para cualquier cosa, aconsejo una interpretación de nuestras vidas y de la vida en general bajo principios sostenibles. Así no nos contamos películas ni caemos en romanticismos. Un principio básico es la economía: las ideas son gratis pero no la política entendida como la llevada a la práctica de las ideas. Y otro principio es asumir la responsabilidad personal de manera que cada quien defienda las ideas y la vida que se pueda costear. Seguro que entonces ya no tendríamos opiniones patrióticas nacionalistas y embotelladas y fáciles de echar al mar de las conversaciones en sobremesa.

Aunque se puedan reinventar con nuevos motivos ‑por ejemplo, el turismo o la ecología‑, pueblos y aldeas y oficios se cierran por motivos económicos irreversibles. Llámenle progreso. Y la universidad española peca de engañosa ambigüedad desde el comienzo: con dinero público se quiere formar un personal que luego, si puede, se forra por la privada: en la Habana, médico y, en Miami, millonario, vida mía. Ese juego no nos podía emocionar y, ahora en España, si tienes que irte al extranjero, te vas, mi vida. Distinto caso sería la fidelización o funcionarización de las titulaciones universitarias, algo que ya sucede con las academias militares, donde ingresar significa egresar para el ejército español. Ese automatismo podría darse en medicina o ingeniería cuando ingresar signifique, primero, que esa plaza de trabajo la necesita España y, después, que usted va a ejercerla si no toda su vida como funcionario público, al menos el tiempo suficiente para devolverle a España el dinero que España invirtió en su formación.

Al final, hablábamos de nosotros mismos y del pie por donde cojeamos. Pero eso en dialéctica da para poco. Saramago en su novela pudo echar a pelear al alfarero contra Porcelanosa. En la vida real, no.

¿a qué juegan los cristianos? (2)

La primera incongruencia del cristiano actual ‑hombre o mujer con estudios y que se las da de razonable‑ es seguir permitiendo la exteriorización de la fe y su manipulación a través del clero y de la Iglesia, especie de clase política que ni cumple como organización democrática ‑cuando se presume de vivir en democracia‑ ni está en cuestión o revisión como lo está la clase política.

La segunda incongruencia es religión igual a cultura o civilización, cuando la religión sería parte, pero nunca el todo, de costumbres y tradiciones que, vistas con lupa, tampoco escapan a la domesticación de la barbarie con fines económicos y turísticos, más que identitarios.

Y la tercera y total incongruencia del cristiano estudiado y razonable es ‑en racha de religiones aliadas‑ seguir consintiendo el duopolio Iglesia Estado de religión única. Por no hablar del laicismo. Y ahí los cristianos se hacen los tontos si se les saca el tema del calendario y de las fiestas y de la conciliación ‑palabrita de moda‑ entre la vida religiosa y la vida laboral y civil a la que todos y cada uno tenemos derecho en tiempos de derechos.

La Alianza de civilizaciones (en realidad, religiones) de 2007 fue copia de los repartos coloniales del último tercio del siglo 19: Occidente, cristiano; Oriente, musulmán; Israel, ni se discute. Aquí, en España, el Psoe de Zapatero admitía el velo islámico (lo que desandaba lo andado por el feminismo y conformaba a la mano de obra emigrante) y españoles por el mundo podrían seguir yendo a Petra, Marrakech, Estambul o Alejandría. ¡Flash!, ¡flash! Ya me hice la foto (o ya follé). Y vuelta a casa, que se acaban las vacaciones de semana santa, como si no hubiera o pudiese haber otras vacaciones.

A las tres incongruencias viene a sumarse la responsabilidad histórica y ética (y quizá penal internacional) del cristianismo cada vez que la frustrada Alianza (de inspiración católica y protestante) estalla, literalmente, en la cabeza y manos de un suicidista. Encender entonces la velita, hacer declaraciones de que no podrán con nosotros o el patatín patatán de la mayoría de creyentes buenos frente a una minoría radicalizada es más de lo mismo, más policía y menos libertades.