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Teatro o Pedro Domínguez.

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Pedro Domínguez, Daniel Lebrato, Maribel y Eladio. “El Convidado”, Huelva, 1986. Foto Rodríguez.

Teatro. Es una manera, y quizá la mejor, de escapar del diario, de salir de un mundo realista. Nada más abrirse el telón, sabemos que todo lo que pase va a ser mentira, pura mentira que, a lo mejor, sin embargo, es eso que llamamos la verdad, o sea, el puto realismo que vuelve otra vez. Si el filósofo fue acusado de pervertir a la juventud, el profesor que yo fui también podría. Vayan a ver a Pedro Domínguez en Agnus Dei y, si no les gusta, pónganme una denuncia ante el tribunal de buenas costumbres.


pdf cartel : AGNUS DEI JUNIO


 

el convidado

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Eladio Ortiz, Luis Martín (el convidado) y Pedro Domínguez en EL CONVIDADO, de Martínez Mediero, por Teatro La Paz de Valverde del Camino (1986).

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EL CONVIDADO

El hombre convidó al banquete al número contado de los suyos. Uno habló de fondo y forma y formuló una teoría del alma y de la salvación a la medida del maestro del maestro, aquel que dijo conócete a ti mismo, chaval, que yo solo sé que no sé nada. Otro, contento con distinguir el agua del vino, elevó nada en sus manos, lo partió en dos y lo dio a sus discípulos diciendo: diréis antes de y después de. Y entraron los conquistadores. Ya tuvimos precolombinos que unir a los títulos que ya teníamos: precristianos, presocráticos. Desde entonces, el hombre es posterior a la historia, a la filosofía y a la religión. Quizá también a la literatura. Posdata de 1988. Su nombre no es Luzbel ni Vladimir Ilich. Desconoce a ese tal Borges. Puede pensar diluvios. Y está solo.

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Pedro Domínguez: la Guerra del Catorce

Pedro Domínguez

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Que otros amores, no el mío,

se fijen el propósito de amar al prójimo

como a uno mismo dicen que uno se ama

y al prójimo como a ti mismo, amén.

Que el verdadero amor, el mío,

se hace el interesante, me hace interesado,

no admite devolución ni comparaciones,

no tiene corazón.

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