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UTOPÍA, DISTOPÍA Y LITERATURA FANTÁSTICA

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UTOPÍA, DISTOPÍA Y LITERATURA FANTÁSTICA
una cuestión de continente y contenido

«Primera espiral: Existe una moral vulgar y comprensible según la cual es bueno, sensato y razonable el que lee libros de caballería y admite que estos libros son falsos. El libro de caballería intenta superponer sobre la realidad otro mundo más bello; pero este mundo, ay, es falso. Segunda espiral: Surge, sin embargo, un hombre que intenta que lo que no puede en realidad ser, a pesar de todo sea. Decide pues creer. El mal, que sólo era virtual, se hace real con este hombre. Tercera espiral: Quien así procede, a pesar de ello, es llamado por sus conciudadanos El Bueno. Cuarta espiral: La creencia en la realidad de un mundo bueno no le impide seguir percibiendo la constante maldad del mundo bajo. Sigue sabiendo que este mundo es malo. Su locura (si bien se mira) sólo consiste en creer en la posibilidad de mejorarlo. Al llegar a este punto es preciso reír puesto que es tan evidente, aun para el más tonto, que el mundo no solo es malo, sino que no puede ser mejorado en un ardite. Riamos pues. Quinta espiral: Pero tras la risa, surge la sospecha de si será suficiente con reír, si no será preciso más bien crucificar al hombre loco. Porque lo específicamente escandaloso de su locura es que pretende imponer y hacer real la misma moralidad en que los que de él se ríen, según afirman, creen. Si alguien dejara de reír por un momento y lo mirara fijamente pudiera llegar a contagiarse. ¿Será un peligro público? Sexta espiral: Pero no hay que exagerar. No hay que llevar esta conjetura hasta sus límites. No debemos olvidar que el loco precisamente está loco. En ese hacer loco a su héroe va embozada la última palabra del autor. La imposibilidad de realizar la bondad sobre la tierra no es sino la imposibilidad con que tropieza un pobre loco para realizarla. Todas las puertas quedan abiertas. Lo que Cervantes está gritando a voces es que su loco no estaba realmente loco, sino que hacía lo que hacía para poder reírse del cura y del barbero, ya que si se hubiera reído de ellos sin haberse mostrado previamente loco, no se lo habrían tolerado y hubieran tomado sus medidas montando, por ejemplo, su pequeña inquisición local, su pequeño potro de tormento y su pequeña obra caritativa para el socorro de los pobres de la parroquia. Y el loco, manifiesto como no‑loco, hubiera tenido, en lugar de jaula de palo, su buena camisa de fuerza de lino reforzado con panoplias y sus veintidós sesiones de electroshockterapia.» Martín-Santos (Tiempo de silencio, 1961) nos lleva a reflexionar sobre la realidad y la ficción. Lo que no se entiende de buena parte de la literatura fantástica, y sobre todo la que ha influido en dos generaciones de lectores, espectadores y videojugadores, fomentada por sus profesores a través de los planes de incitación a la lectura, es su falta de imaginación. No hablamos de personajes, sitios y situaciones imaginados, sino de la imaginación de conceptos y valores diferentes y superiores a los nuestros. Cervantes cambió el contenido sin cambiar el continente, la sociedad de su tiempo, y lo hizo con perspectiva crítica, y ahí están las espirales de Martín‑Santos. El continente lo cambian los relatos que desde El señor de los anillos (1954) juegan con ambientaciones medievales, pero el contenido sigue siendo el mismo, los mismos valores realistas y conservadores: el poder, la ambición. Distintas son las distopías o antiutopías, que cambian continente y contenido y anticipan sociedades indeseables si antes no cambiamos los valores del presente: Un mundo feliz (1932, Aldous Huxley), 1984 (1949, George Orwell), Fahrenheit 451 (1953, Ray Bradbury), La naranja mecánica (1962, Anthony Burgess; Stanley Kubrick, 1971), V de Vendetta (1982, Moore y Lloyd). No leí Harry Potter (1997). Nada más ojear la solapa del primer libro y ver que el argumento se centra en la lucha entre él y el mago Lord Voldemort, quien mató a los padres de Harry en su afán de conquistar al mundo mágico, me dije a mí mismo: este libro ya me lo he leído. En cambio, Guy Fawkes, el de Vendetta, le ha dado máscara a Anonymus el de la Indignación (el conocimiento es libre, somos anónimos, somos legión) y, como el Gran Hermano de Orwell, nos hace reflexionar, igual que hizo Cervantes con don Quijote. El señor de los anillos, Harry Potter y La guerra de las galaxias (1977) han inculcado en la juventud valores que no son valores. Para eso, las distopías o la Utopía de Tomás Moro (1516). Ya sabemos por el Buscón (1626) que nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres. Jóvenes que leéis y escribís: literatura maravillosa, ¿con valores utilitarios?

Artículo relacionado: Spoiler, un ensayo sobre la lectura.

Tengo una cita con la Muerte (Antología de poemas 1GM)(Reseña).

Tengo una cita con la muerte (lecturas de poesía de la 1GM en la página de Inaxio Goldaracena).

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El verso es de Alan Seeger (N.Y.1884- 4-julio-1916), soldado fallecido por los disparos de seis ametralladoras en Belloy-en-Santerre.

La presente antología recoge los poemas de veintidós poetas fallecidos por actos de combate de la 1 Guerra Mundial. Todos hombres, soldados que combatieron contra los alemanes. Algunos ya eran reconocidos poetas antes de la Gran Guerra (Edward Thomas), otros encontraron la fama después (Wilfred Owen).

Todos los poemas fueron escritos en combate, no en lujosas mansiones o cafeterías bohemias. Este es el criterio elegido por el antólogo. El orden de presentación es el cronológico, sobre todo porque la batalla de Somme cambiará el sentimiento con el que se escribirán los poetas.

La obra fue editada en 2011 de manera elegante y luminosa por Linteo, una editorial casi a la altura de Pre-textos. Maravillosamente estremecedora, afronta los temas típicos de las guerras: el reclutamiento, la valentía y la deshonra, las trincheras, el…

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Versos son amores

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VERSOS SON AMORES (Sobre un poema de Luis García Montero)

Comentario de texto. Democracia, de Luis García Montero, de su libro Vista cansada (2008). LGM parafrasea el Padrenuestro: ‘venga a mí tu palabra’, por ‘venga a nosotros tu reino’. La técnica general es de Paul Éluard en el poema Liberté (1942), que pueden leer en francés, en traducción de Jesús Munárriz y oír interpretado por Nacha Guevara, con letra más combativa del italo argentino Gian Franco Pagliaro. En los tres casos, la palabra tema (libertad, democracia) actúa de receptor. Mientras escuchan a Nacha Guevara, comparen sus señorías a LGM contra PE. Hay color. Y, más aún, con Pagliaro.

Luis García Montero, Democracia (2008) Paul Éluard, Liberté (1942)
  [y otras notas]
Venga a mí tu palabra
en los labios abiertos que me buscan
para morder la rosa de los amaneceres.
Venga a mí,
en los ojos del joven que levanta la mano
y pide la palabra,
y confía sin más en las palabras.
Por los años prohibidos,
por las mentiras tristes que manchaban el aire
como pájaros sucios,
por los que se levantan con frío en las rodillas
y por el exiliado que regresa,
por su recuerdo herido al bajar del avión,
venga a mí tu palabra.
A mí,
que quise hacerme hoy
en primera persona del futuro perfecto
con un libro de amor en el bolsillo.
Por los libros de Freud y de Marx,
por las guitarras de los cantautores,
por los que salen a la calle
y no se sienten vigilados,
por el calor del cuerpo que aprendí a respetar
mientras lo desarmaba con mi cuerpo,
por los ojos brillantes
de los antiguos humillados,
por las banderas libres en las plazas
igual que peces de colores,
por un país altivo,
mayor de edad, pero con veinte años,
por los viajes a Londres y a París,
por los poemas de Cernuda,
venga a mí tu palabra.
Tu palabra más limpia, más alegre,
porque es el tiempo alegre de las palabras limpias.
Los buitres han perdido su carroña de miedo.
Parece que no tienen donde ir
y vuelan a esconderse,
a esconderse,
muy lejos de nosotros,
en la tumba más fría del pasado.
nací para conocerte / escribo tu nombre
en los labios entreabiertos
alba a bocanadas
mi, mi, mi…
en cada mano tendida
[Blas de Otero]
escribo, escribo, escribo…
épocas del año [y algo de Luis Cernuda]hermoso pájaro que canta

[estampa de Rafael Alberti]
nací para conocerte / escribo tu nombre

en las páginas leídas
en las páginas leídas
por encima del silencio
en los sendero despiertos

en toda carne acordada
en mi cama concha abierta

en las plazas desbordantes
en campanas de colores

[España: 1978‑98. LGM: 20 años en 1978]

en las páginas leídas
nací para conocerte / escribo tu nombre
tu nombre
tu nombre

en el peligro que huye

Ficha técnica. Acumulación de versos libres de disciplina estrófica, no por versolibrismo. Domina el ritmo imparisílabo (7, 11, 7/7). El tema es amplio, interesante a una comunidad. La hechura viene del surrealismo, pasa por el corazón de la poesía hispanoamericana (Benedetti, al máximo) y afecta al hígado de cantautores. El poema ya era malo en 1975, pero en 2008 (66 años después de Paul Éluard) y en 2015 (a 40 de Franco), vista la democracia efectiva conseguida en España, el poema da en poemoma con metástasis de propaganda. Almudena, hija, hay que amputar.

Daniel Lebrato, eLTeNDeDeRo, 5 de agosto de 2015. Viene de Postal

Luis García Montero (Postal)

LUIS GARCÍA MONTERO Y LOS TRES PODERES
Políticos, artísticos y periodísticos

Luis García Montero por Ifigenia Bueno Bordell

De espaldas, Felipe Benítez Reyes (foto: Ifigenia Bueno Bordell)

No recuerdo ni un solo verso de Luis García Montero. Lo que quiere decir: un verso de un poema inolvidable. Supongo que LGM ha sabido estar a la hora adecuada en el sitio adecuado, y con esos mimbres se ha construido y lo han construido. En cuanto a la vena cívica, de ideas y militancia en las ideas, no sé qué aporta LGM. Su partido ha cometido tres errores de garrafa. Primero, usurpar como nombre propio un nombre común: la izquierda unida. Segundo, tapar la mala conciencia del PCE, partido que ha atrofiado el comunismo utópico. Y lo tercero ha sido no verlas venir cuando el fenómeno (no el partido) Podemos apuntaba acabar con la Constitución de 1978 y con el triángulo PP, PSOE y Casa Real. ¿Tenía IU algo mejor que ofrecer? ¡Luis García Montero! Stéphane Hessel, el de Indignados (2010), sirve de ejemplo de incardinación entre un pensador y su época. Eurocomunismo y Estado (1977), de Santiago Carrillo, anticipaba el vaciamiento de los partidos comunistas. Cada lector podría poner ejemplos de libros de opinión que han cambiado la suya. Como poeta o como intelectual, ¿cuál es El valor de la palabra de LGM? De momento, el gran libro de la posteridad no recogerá ni una sola palabra ni una sola idea generadora y fecunda firmada por este hombre. Lo cual no es grave, nos pasa a casi todos: lo que no tenemos es la puesta en escena, el club de fans, ni sus ciento treinta mil votantes. De cuanto expresó LGM, me quedo con dos perlas. Una, lo del deber cumplido, lo del deber bien hecho, antes que el compromiso y la intelectualidad. De acuerdo. Antes que ser de izquierdas o progresista o comprometido con el cambio y las ideas sociales hay que ser bueno en el oficio. Lo malo es que esa bondad eficiente ignora la división social del trabajo. Sé bueno, ¿en qué? Chupando pollas, y te sindicas como prostituta en el sindicato de las putas. O sin ponernos bordes. Sé bueno cargando bombonas, tirando asfalto, cuidando ancianos, bajando a minas, limpiando despachos, ¿seguimos? La otra perla fue cuando aseguró que sin poetas no habrá poesía. Todo porque un espontáneo, en el turno del público, había citado la rima de Bécquer como antídoto frente a la egolatría del artisteo y de la SGAE. Y es que estábamos asistiendo a una representación de las tres culturas sagradas como las tres religiones: las clases política, periodística y artística, los tres puntales de la democracia. De dos invitados que hablaron, uno fue muy bien respondido por Jesús Maraña, de lo mejor de la mesa, y muy mal por LGM, que se puso por encima del atrevido que había osado criticar el engreimiento de periodistas, políticos y artistas. A un segundo invitado, con menos imagen donde tanto importaba la imagen, el club de fans lo interrumpió directamente: que cuál era su pregunta, cuando no había que preguntar: el turno de palabra era para recoger opiniones, no necesariamente para preguntar. Los demócratas, eso tienen: que se ponen muy nerviosos. Lo más feo: la entrada de LGM en plan divo, entre apagado de luces, y la arrogancia del grupo acompañante sentándose delante en primera fila (algo que suele hacerse en este tipo de actos, pero para eso se reservan los primeros asientos, que no era el caso) sin ni siquiera mirar ni pedir la venia al respetable que llevaba un rato guardando su sitio. A mí me tocó Felipe Benítez Reyes, quien ni nos miró a quienes nos quitaba la vista. Lo mejor fue la organización por Librería Elcano. Un buen librero es el que, contra su interés, nos sirve para saber qué libro no tenemos que comprar ni que leer. El valor de la palabra. 15,90 euros. Palabra. Tampoco nos leeremos Vista cansada (2008), libro de LGM de donde salió el poema que cerró el acto, Democracia. Esa democracia tenía un pase en 1975. Todavía no se había desinflado el PCE (aunque Carrillo estaba en ello) ni Comisiones Obreras jugaba al bisindicalismo (aunque Marcelino Camacho se resistía). Había miedo a los cuarteles (hasta el año 81 ese argumento del miedo al golpismo estaría justificado) y no era rancia la Libertad sin ira que cantaba Jarcha. Pero escribirlo en 2008, 66 años después de Paul Éluard, poeta francés al que imita un pelín, y 33 años de muerto Franco (este serán cuarenta), y leerlo en 2015 como si fuese una cosa maravillosa, da para aplaudir, como aplaudimos, porque con ese poema se cerraba un encuentro muy cortito de exigencias donde lo mejor sería la manzanilla Solear que la mesa iba bebiendo mientras el público, a secas, feo detalle, como feo fue utilizar el encuentro para largar números atrasados y sobrantes de la revista tintaLibre. Hablar de democracia como algo terminado, y no en marcha y que se demuestra andando, es hablar de un régimen etiquetado. Nada más. ¿Qué fue de aquella Ley d’Hont, que fue de aquellos sufragios, que perdían? ¿Fue sino recuperarlos si pasado aquel listón se benefician? Que otro siga la crónica rosa de lo que se vivió en Barbadillo. Yo calé el chapeo, requerí a mi chica, miré al soslayo, fúimonos y no hubo nada.

Coplas por la muerte del Estado del Bienestar y de la Enseñanza Pública


­
Recuerde el alma dormida,
avive el flexo y despierte
contemplando
cómo se acerca el examen,
cómo se vienen las notas
tan callando.

Los deberes y los juegos
que tuvimos en el cole,
¿dónde quedan?,
los dejamos para luego
cuando llega secundaria
dando guerra.

Pues si vemos el trimestre
cómo en un mes ya se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no aprendido
por ya dado.

Las décimas y centésimas
que disputa el instituto,
¿quién las puso?
Dos señoras con dos ruedas:
excelencia y selectivi‑
dad por grupos.

Los estudios y las orlas,
que nos dejan los mejores,
¿quién lo duda?
Profesoras, profesores,
sus latines y sus fórmulas,
la cultura.

Cuán presto se es bachiller,
cómo, después, diplomado,
no hay color;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera que es licenciado
ya es doctor.

No hablo de aquel profesor,
no hablo de la directora
que sabía
qué esconde el tablón de honor
a quien lo alcanza en buen hora
de por vida.

Este plan es el camino
para el título, que es caro,
que vendrá.
Más cumple que dé el Estado
menos tasas y más becas:
Bienestar.

Bienestar es la jugada
para que acaben los hijos
y las hijas
de ingeniero, directivo,
notario, juez, ciruplasta
o dentista.

Facultades que, adquiridas,
igualan estos oficios
con los nobles.
Allí van los I+Ds,
los clientes y pacientes
con su sobre.

Medicina es la carrera
que termina en mi consulta,
y a cobrar,
y Derecho es mi derecho
a montarme mi bufete,
y a ganar.

No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
la carrera
más que el grado que sacó,
pues que todo es ver llenarse
la cartera.

Nuestras vidas son acciones
que van a dar a la Bolsa,
o a invertir;
allí van los capitales
derechos a se agrandar
y evadir.

Ganamos mientras jodemos,
jodemos mientras pensamos
en llevarnos
lo nuestro con lo de ellos,
así que cuando follamos
descansamos.

¿Qué fue de aquella igualdad
de la Logse de los pobres
con los ricos?
No fueron sino acallar
cuatro tontos con pancartas
con sus gritos.

Esas becas poderosas
que vimos legislaturas
ya pasadas,
con los recortes llorosos,
¿de la universidad para
todos? ¡Nada!

Dios nos ponga de modelo
quien del Estado sacó
y hoy se forra,
o si en la vida estudió
y danos alto consuelo
su vidorra.

Pobrecito el invitado
que creyó que iban a darle
del pastel.
Yo, al sillón, y tú, a limpiarlo;
que se note que estudiaste
la efepé.

Pues el otro, el discapáciti,
se juntó con la diversi,
y ahí le andan,
aspirando a la celébrity
que los lleve a la universi
de la fama.

Pobre del pobre sin título
que sabe lo que no sabe
como tú,
tus másteres y currículos
para entrar en la Volkswagen
o en Airbus.

Dejo las invocaciones
de las madres en las casas
y a sus órdenes,
sus ardores cuando entraban
a machete en esos cuartos
de leones.

Ved de cuán poco valor
son las hojas de los días
y las horas:
despertarse, el desayuno,
comida, merienda y cena
y lavadoras.

Decidme: los picassitos
del artista que guardasteis,
cosa fina,
¿qué son hoy, fuera del cole,
sino igual que los que guarda
la vecina?

Y flauta, clases de baile,
de guitarra, de taekwondo,
de jinete,
¿qué son, sino nimiedades,
como música de fondo
del banquete?

Dejemos a la privada,
que sus curas no los vimos,
ni sus monjas;
dejemos la concertada,
aunque oímos y sufrimos
sus historias.

¿Qué se hizo el Informe Pisa?
¿Qué fue de emularnos antes
con Europa?
¿Qué se hizo de Erasmus Mundus?
¿Qué fue de tanto estudiante
viento en popa?

Fueron sino Presupuestos
del Estado del Gobierno
Zapatero
que en llegándose el PP,
la Lomce, el ministro Wert,
no hubo un euro.

Así que no hay cosa fuerte,
que a obreros y más abejas
de extrarradio,
igual los tratan las leyes
como a los torpes, que tengan
el graduado.

Y las madres, ¿qué fue de ellas?,
¿sus desvelos?, ¿sus afanes?,
¿sus quehaceres?
¿Qué se hicieron sus princesas,
su “¡Silencio! está estudiando”?
Esteticienes.

Y los padres, ¿qué se hicieron,
biberones y pañales
que pusimos?
Ya verás que bien te cambian
los pañales cuando vayas
al asilo.

Estado del bien está,
bien estaba, bien estuvo
y bien estamos;
sin bienestar, ¿quién podrá
llamar a los euros duros
del Estado?

Cuán presto se fue el quejar
de las tiendas que mal abran
los domingos;
cómo se vino a quedar
lo barato con las gangas
de los chinos.

Después de optar al G‑7,
después de entrar al G‑20,
con su oferta,
en la su villa de España
la Crisis vino a llamar
a su puerta

diciendo: Buen caballero,
dejad al niño y la niña
estudiando;
vuestro corazón de acero
muestre su esfuerzo famoso
en este embargo.

No se os haga tan amarga
la penosa auditoría
que aguardáis;
que otras cuentas en Suïza
y en paraísos fiscales
esperáis.

Aunque esa vida en efigie
no nos dé la vida eterna
verdadera;
mas, con todo, es preferible
a vivir entre la Hacienda
y la Audiencia.

No perdamos tiempo ya
en este mundo infeliz
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con Wall Street
para todo.

Y consiento en mi vivir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre morir
pudiendo que otros se mueran
es locura.

Así, con tal entender,
todas sus cosas en manos
de abogados,
dejando en tierra mujer
e hijos, gafas, bufanda,
bien tapado,

dio el tique a quien lo pidió
y al fin ascendió a los cielos
de la gloria;
y aunque lo busque Interpol,
no le verán más el pelo
ni en Andorra.


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Los pájaros del PP,
todos ellos estudiaron
sus carreras.
Los pícaros del PSOE,
casi todos, aunque alguno
se la inventa.

Estas Coplas a la muerte
del Estado y la Enseñanza,
por Manrique,
las hizo Daniel Lebrato.
Sanlúcar, siete de julio,
2015.

Y aunque el ilustre poeta
ni mucho menos su padre
lo pretendan,
a mí, de a seis, no de a doce
versos por copla, me salen
las cuarenta.

Vale.
(Cualquier parecido
con la realidad es pura
coincidencia.
Los casos ciertos, sufridos,
¿qué fueron sino verduras
de las eras?)

Cuán presto se fue el votar
partidos socialdemócratas
que exprimían
su pasado colonial,
África, Asia, América
y Oceanía.

Pues si vemos democracia
cómo en un voto se es ido
y acabado,
si juzgamos, demos gracias:
daremos lo no venido
por pasado.


Fin de las
Coplas por la muerte
del Estado del Bienestar y de la Enseñanza Pública.
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­  


Prólogo a las Coplas por la muerte del Quijote

PRÓLOGO A LAS
COPLAS POR LA MUERTE DEL QUIJOTE

Sobre el Quijote de Andrés Trapiello se ha oído de todo (Babelia). Lo que más, el relativismo del tipo Quien quiera leer el original, ahí lo tiene, o del tipo Ya se hizo con Lazarillo o La Celestina. Yo entiendo que no es lo mismo un clásico para la escena (Celestina) o para la infancia (Lazarillo), que un clásico para ser leído. Suscribo a Alberto Manguel que ve en las versiones actualizadas de los clásicos un síntoma de pereza intelectual. «Cada libro establece con sus lectores una relación de aprendizaje: cada libro nos enseña a leerlo. Al simplificar un libro, al quitarle palabras que juzgamos difíciles o anticuadas, lo destruimos. Hablar de simplificar un texto es suponer que el estilo, el vocabulario, el tono, lo que nosotros desde nuestro siglo hallamos oscuro o confuso, no es parte esencial de la obra sino una suerte de decoración superflua, y que solo la anécdota vale. Si fuese así, el Inferno de Dan Brown tendría el mismo valor literario que el Inferno de Dante». Lo peor es que el Quijote de Trapiello (el Trapiello) sube la cota del español difícil hasta muy cerca de nosotros. Y más cambió el castellano de La Celestina (1499) a Don Quijote (1605) que, de Don Quijote, a nuestros días. A eso, se añaden los límites de subjetividad de cualquier traslación de una lengua a otra lengua. Leer el Trapiello también hará a los más pobres en lenguaje ir al diccionario, suponer lo que no entienden o dejar el hueco del significado en blanco. Para ese viaje, las alforjas originales de Cervantes. La otra deuda de Trapiello ya es con la posterioridad, el día que el español estándar de 2015 también se pase. Entonces, el trapilleador que lo destripe buen destripa trapiellos será. Dejo a ustedes, por si son de su agrado, las Coplas por la muerte del Quijote. Buen provecho.

Daniel Lebrato, Taller, 6 del 5 de 2015

Artículo relaccionado Spoiler

Ropa nueva y castellano antiguo

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ROPA NUEVA Y CASTELLANO ANTIGUO

El fin de semana viene cargado de suplementos culturales. El diario El Mundo saca el suyo los viernes y ABC y El País, los sábados. Yo he llegado a un apaño con mi quiosco y, por el precio de uno, El País, que trae Babelia, me llevo también el ABC Cultural, a cambio del suplemento S Moda, que dejo para quien le sirva. Leer dos culturales a la semana parece que me hace muy culto, pero es al revés. Los suplementos me sirven para librarme de la cultura, para saber cuáles son las novedades que no voy a leer. Es el caso del Quijote que ha puesto en castellano actual Andrés Trapiello. Que Trapiello traduzca no ha mucho por no hace mucho me parece normal pero que por lanza en astillero proponga lanza ya olvidada me hizo entender que tampoco el libro de Trapiello me interesaría. Alberto Manguel considera las versiones actualizadas de los clásicos un síntoma de pereza intelectual. Cada libro nos enseña a leerlo, apunta, y simplificar un texto es suponer que el estilo, el vocabulario, el tono, lo que nosotros desde nuestro siglo hallamos oscuro o confuso, no es parte esencial de la obra sino una suerte de decoración superflua, y que solo la anécdota vale. Vayan a Spoiler (un ensayo sobre la lectura) y verán cómo la reducción del texto a su argumento ha acabado en esa moda juvenil de destriparse un colega a otro el argumento o la intriga de lo que andan leyendo. En cuanto al Quijote, como cualquier clásico, quién dirá, Alberto Manguel, que no se pueda modernizar. La cuestión es cuánto tardará en pasarse el castellano actual de Andrés Trapiello. Se admite cambiar los duelos y quebrantos de Cervantes por huevos con torreznos, pero salpicón las más noches por ropa vieja casi todas las noches es como hablar del pijama o ropa de dormir que se ponía el hidalgo. Y eso suponiendo que hidalgo no sea otra palabra que se ha pasado de moda. Dicho lo cual, lo que hace mentalmente el lector del Quijote es modernizar la novela en el sentido narratológico de la palabra, saltarse o leer en segundo plano todo lo que Cervantes le metió de relleno.

Pinza de eLTeNDeDeRo, domingo 28/06/15

SPOILER (un ensayo sobre la lectura)

SPOILER. Un ensayo sobre la lectura (resumen)

SPOILER completo

1. Un balance del plan de fomento a la lectura

A los profesores de lengua y literatura nos cambiaron el rumbo sin pedirnos permiso. Habíamos estudiado la carrera y sacado unas oposiciones con un temario que iba desde el Cantar de mío Cid hasta los Novísimos. Llevábamos años impartiendo a los clásicos, Lazarillo, Celestina, y, de pronto, tuvimos que iniciar a la juventud en la lectura. Del docere delectando habíamos pasado al deleitar enseñando, y los clásicos castellanos eran bastante aburridos, la verdad. Al poner por delante el principio del placer, la docencia dejó de ser un viaje del alumno hasta los clásicos, y fueron los clásicos los que tuvieron que adaptarse a los alumnos. Estamos hablando de la Logse, del Psoe, 1990. Efectos de la reforma en nuestra asignatura. (1º) La modernización del texto original. Ya teníamos Lazarillo o Celestina en odres nuevos, como en la colección Castalia. (2º) La santificación del concepto literatura juvenil, con (3º) el consiguiente arrastre de obras de otras literaturas. El problema no era La isla del tesoro, sino qué edición o traducción manejaríamos en clase. Al ser títulos que las familias medio cultas podían tener en casa, se daba el caso de (4º) distintos alumnos manejando distintas versiones (del inglés o francés que, con tanto bilingüe, nadie leía en su versión original), lo que, a la larga, y unido a la pérdida de los clásicos, trajo (5º) la desaparición del comentario de textos y del texto como base científica de nuestro trabajo. El gusto adolescente impuso (6º) la primacía de la prosa sobre el verso; (7º) del argumento, sobre el texto, aunque fuese una traducción; y (8º) la interactuación de la literatura con el cine, el videojuego, las series o sagas más de moda. El señor de los anillos podía ser un clásico en lo suyo, pero a partir de Harry Potter (9º) se impuso el best seller y (10º) el argumento se independizó del formato hasta convertirse en un ente autónomo en sí mismo, al margen de la palabra, de la letra o de la imagen. El plan de fomento de la lectura no trajo niños y niñas más amantes de la lectura sino lectores compulsivos que, por amor a la intriga del libro que iban leyendo, desatendían otras obligaciones escolares o familiares. Para más protagonismo, vino el auto libro (book self) o libro colaborativo, donde el lector adolescente podía elegir entre dos continuaciones del relato. A esas alturas, estaba míssing, desaparecido, el lector contemplativo que se deleita y subraya o comenta para sí algún pasaje o frase del libro. El género teatro, si era en vivo, pudo sobrevivir porque en colegios e institutos seguían haciéndose montajes que propiciaran el protagonismo del alumnado y extraescolares a teatros de la ciudad. Pero el teatro leído, el teatro texto, se perdió lo mismo que la poesía leída o recitada, y no rapeada por el chavalín de turno. Y todo, con el entusiasmo de una generación de profesores, padres y madres de la segunda generación de la Eso, que corrió a apuntarse a horas de refuerzo o de lectura para dedicárselas con fervor al Harry Potter del año. El desenlace lógico (y lógsico) no podía ser más que la entronización del argumento. A un sector del profesorado esa carrera nos pareció agotadora y, por demás, inútil. Por mucho que, a nuestra edad, nos empeñáramos en estar al día de las últimas novedades del mercado juvenil, no podíamos competir con esas fieras lectoras de doce años que teníamos en clase. Y hubo quien, en cuanto pudo, dejó la Eso, y se acogió al Bachillerato, donde Lazarillo y Celestina seguían esperándonos. Años más tarde, ese proceso lo escribí en Tinta de calamar. Cervantes o su editor tituló un capítulo 70 de esta forma: Que sigue al sesenta y nueve. Cervantes estaba de coña, pero apuntaba el agotamiento de un tipo lector. Fernando de Rojas nos acostumbró a un argumento general al frente de la obra y a argumentos particulares al principio de cada auto. Desde el siglo 18, los modernos, primero, se juegan a los dados la salvación del alma (Fausto o Rafael el de La piel de zapa, don Juan o Dorian Gray) y, después, afirman o niegan la posibilidad de salvarse, suspense que La Celestina, de un mundo plano, no necesitó. Fernando de Rojas nos dice con sus argumentos lo que va a pasar y, ahora, pónganse cómodos, y a disfrutar viendo cómo es verdad lo que he dicho que va a pasar. Próximo capítulo, Fernando de Rojas, inventor del espóiler.

  1. Spoiler

Spoiler era una manera bárbara, de barbarismo, de decir alerón. Jugábamos con coches de carreras que tenían spóiler o espóilers o espóileres, alerones que compartían los coches con los aviones. El actual uso de spoilear como destripar la trama de una obra de ficción antes de que sea exhibida al público, acerca espóiler a lo que en cine es el tráiler (avance, además de remolque de camiones). Podría decirse que el espóiler, como el colesterol, lo hay bueno y lo hay malo. Es bueno, para entendernos, el espóiler que, cercano al tráiler, abre el apetito del público por un determinado producto que debe ser conocido de antemano y al que el público debe estar enganchado. De más está, que este espóiler, tan bueno, fomenta el consumismo al servicio de las grandes distribuidoras. Fue el caso de la noticia sobre la muerte de Albus Dumbledore a manos de Severus Snape, en Harry Potter y el misterio del príncipe. El espóiler malo consiste en que un colega arruine el consumo y disfrute del argumento que otro colega tiene entre manos contándole el final o la clave de todo. Sobre este espólier podrán encontrar en la Frikipedia un buen repertorio de ejemplos, algunos francamente divertidos. Habla un friki. Se llama spoiler al hijoputa que te cuenta una parte de algo que aún no has visto y se carga la maldita historia. También se llama spoilers a los espaguetis caducados, pero eso no tiene nada que ver. Guía del espoileador novato. Primero. Soltar lo más gordo del spoiler cuanto antes. Podemos inventárnoslo; si la víctima se lo cree, sufrirá igual que si fuera verdad. Segundo. Elegir una forma de contárselo. Varias opciones. 1º) Contárselo directamente. Es el método más fiable, 80% de posibilidades de que te escuche. El problema es que puedes llevarte una paliza. 2º) Mandárselo por mensaje o chat. 50% de posibilidades de que lo vea y sepa descifrarlo. Ejemplo. l pdr d ichigo s shngmi. Otro ejemplo. Chico. ¿Irás a la fiesta del sábado? Chica. Sí, ¿y tú? Chico. Pues Iruka es en realidad hermano de Naruto Uzumaki. 3º) Escribirlo en el youtube como comentario del primer vídeo de la serie. Todo un clásico, aunque con pocas posibilidades de que se lo lean. 4º) Decirlo desde una terraza con un altavoz muy potente. El problema es que irán a por ti y acabarás cadáver. 5º) Tatuártelo en la frente. Quien te vea acabará leyéndolo, pero también te meterán una paliza y, además, ¿quién se queda, de por vida, con un spoiler tatuado en la frente? 5º) Escribirlo en un urinario público. Conseguirás más alcance si te compinchas con alguien del otro sexo, que lo escriba en los otros servicios. 6º) Gritarlo mientras practicas el sexo. Para que esto funcione, hay que practicar el sexo. 7º) Gritarlo en el cine. Hay que pagar otra entrada, que no es barata, o quedarse en la sala aguantando el anuncio del gilipollas que va a por otra CocaCola, hasta que empiece el siguiente pase y solo entonces destriparle al nuevo público la película que acabas de ver. 7º) Ponerlo en la Frikipedia. 8º) Apagar el ordenador y vivir una vida sana.

  1. Spoilers famosos

Spoilers famosos. Luke Skywalker es el abuelo de Darth Vader. En Silent Hill 2, James mató a Mary y después la mata otra vez y luego se mata él tirándose al agua. La serie de Naruto acabará cuando Sakura los mate a él y a Sasuke por pillarlos liándose entre ellos. IP anónima es Tobi. El padre de Naruto no es el cuarto sino Kyubi, el zorro de nueve colas. One Piece no acabará nunca porque cuando lleguen a Grand Line descubrirán que todo era un montaje de Gold D. Roger, que no estaba muerto. Hei de Darker Than Black no es contratista. En GTA San Andreas CJ mata a Ryder y a Big Smoke. Vincent (Ergo Proxy) es un proxy. Darth Vader mata a Starkiller en Star Wars The Force Unleashed. En Futurama, Fry jamás vuelve al siglo 20. Habrá un High School Musical 5 en 2016. Naruto Shippuden termina en 2016, y comenzará otro nuevo. En Code Geass al final muere Lelouch, lo mata Suzaku. En Paranoia Agent todo era producto de la imaginación de las personas. Destino Final 5 es la precuela de Destino Final. En el capítulo final de la cuarta temporada de House, Zorra Implacable muere, más tarde, en la quinta temporada, House y Wilson vuelven a ser amigos después de que House le quite un cacho de carne a su padre en el funeral para hacerse una prueba de paternidad con el muerto. Ah, y House se vuelve loco. Al final de MD House, el Dr. House no muere. Doraemon es producto de la imaginación de Nobita, quien está en coma debido a un accidente de coche que también mató a sus padres. En Silent Hill Homecoming, Alex mata a Josh. En el Sexto Sentido, el niño tiene diarreas mentales y se imagina que habla con Bruce Willis. En los Simpsons, Lisa cumple 8 años 2 veces. En iCarly, dicen 23.543 palabras mexicanas (que el resto de Latinoamérica no entiende). Chávez regala petróleo. Dios no existe, son los padres. Al final de Lost, Kate se lía con Sawyer, y todos salen de la isla, menos Locke. Aeris está viva y vive en Mallorca. Bart Simpson aprueba dos veces para pasar a cuarto grado. Todo país que no tiene un McDonald ataca a EEUU. Pokemon nunca terminará y no morirá ninguno de sus protagonistas y seguirán vivos después de que tus nietos mueran de sida. Futurama no tiene fin porque lo cancelan. Harry Petas mata a Lord Voldemort. Jiraiya se muere en el capítulo 89 de Naruto Sipueden por causa de un infarto, cuando se entera que Tsunade era hombre. En Saw, el asesino era el cadáver que estaba en medio de la habitación, el doctor huye cortándose un pie y Adam se queda encerrado, luego lo matan. En la película La Aldea, los innombrables son solo gente del pueblo disfrazada para que los habitantes no se escapen hacia la ciudad. Evangelion termina con que matan a todos los ángeles, sindhi se cura de sus problemas existenciales y el eva se convierte en ángel y mata a toda la humanidad. En Clannad, Nagisa muere. Reiv, de Evangelion, no es un humano, solo es una especie de clon de eva. Los evas son clones de los ángeles y las armaduras que tienen no son blindaje, sino ataduras para que no se liberen y sean ángeles. Los reyes magos (y su compinche Papá Noël) nos engañan, los padres no existen. En Death Note, Light mata a L a la mitad de la serie. Light muere por escribir accidentalmente para un examen su nombre real en una hoja del Death Note. Matt muere por una lluvia de balas. Near siempre fue mujer. Chad de Bleach es un hollow o hueco o como le digan en la traducción en la que la veas. Jack Bauer muere en la 7ª temporada de 24. Matan a Sub Zero en Mortal Kombat. Two and a Half Men acaba en que Chuck Lorre pierde interés en la serie y hace que Sheldon Cooper mate a Jake, Alan y Walden. En el Half-Life, Gordon Freeman termina trabajando para G-man. Piratas del Caribe termina con que shack esparrow muere. Los Jedis no son bunos, solo son un simbiote de jebis de las galaxias lejanas. En Jekyll muere Mr. Hyde, y el padre de Tom no es Jekyll y la madre de Tom es la mala. IP anónima muere al resbalar con una mierda del suelo. No mojarás en tu vida por mucha ilusión que te haga. A IP anónima se lo come Naruto, que se lo come Sasuke, que se lo come Súper Mario, que se lo come IP anónima. Al final de Watchmen el tío azul que no para de enseñar el pepinocio se peta brutalmente a Rorschach y lo mata. En Inception todo era un sueño. Al final del súper Mario, la princesa se queda con Ash, el protagonista de Evil Dead. El Coyote se come al Correcaminos. En Half Life (HL) todo es un sueño de Gordon Freeman quien está en coma terminal debido a la frecuencia de resonancias porque no llevaba el casco. Opposing Force también es parte del sueño de Freeman y Sheppard no existe ya que es la parte agresiva de Freeman. En El retorno del jedi, Darth Vader muere siendo bueno. A don Ramón lo mata el Chavo sin querer queriendo. En Soul Eater, aparece Lenalee y mata a todos. Marty McFly une a George McFly y Lorreine al final de Volver al Futuro. En Bleach resulta que Nell, la pequeña arrancar, es una ex espada buena que mata a todos y después se vuelve a hacer chiquita. Los mangas son mucho más degenerados y sangrientos que sus animes homínidos. Si Len muere es culpa de Rin, si Rin muere es porque tiene mala leche. Hatsune Miku es más sobrevalorada que Hinata Hyuuga. Kenny es inmortal y él lo sabe. Dentro de poco unos canis te pegarán una paliza. Al Final de Gta 5 tienes que matar a Michael O a Trevor. En Sinsajo (Los juegos del hambre) Prim Muere y Finnick también. John Cena gana el título de la WWE. En Sinsajo 2, muere la hermanita de Kaunis y ésta mata al presidente Snow en lugar de a la presidenta del distrito 13. La madre de IP anónima es la madre de IP anónima. Después de morir, no vas al cielo ni al infierno, solo despiertas. En la Sangre del Olimpo (Percy Jackson), Octavio muere y va al infierno de los ositos de peluche.

Daniel Lebrato, 4 de junio de 2015

CÁNCER DE ESTILO

Partiendo de un mismo sufijo, del griego -μα, los sufijos ‑ema y ‑oma desarrollan sentidos opuestos, son antónimos, uno el cosmos y otro el caos. ‑ema representa el orden, el sistema. ‑oma, el desorden, el no sistema o lo que se sale de él. En lingüística moderna, ‑ema se ha generalizado en sustantivos como lexema, fonema o tonema, sin duda por cercanía con tema, sistema o poema, que ya existían. Fernando Lázaro Carreter, en su Diccionario de términos filológicos (1980), incluye el estilema para definir los rasgos constantes característicos del estilo de un autor, lo que nosotros preferimos definir como la unidad mínima reconocible del estilo de un autor, de una obra, de un género, de una época o de un movimiento literario. En los pleitos por plagio, el estilema alcanza un valor pericial y probatorio para el cotejo de dos o más textos. Por su parte, la medicina patológica ha tomado la terminación -oma como nuevo sufijo con el significado de tumor (fibroma, papiloma, sifiloma). Finalmente, esa patología, aplicada a la estilística, nos da el estiloma, tumor propio del cáncer de estilo, entendiendo el cáncer como un proceso descontrolado tanto en el habla como en la escritura. El estiloma puede comenzar de manera localizada en un mal hábito (por ejemplo, el galicismo es que: es que no quiero, en lugar de no quiero) y, a partir del foco, se disemina a otras construcciones circundantes (es por eso que, fue entonces cuando, fue allí donde, es así como, etc.) y, si no se corrige a tiempo, conduce a la muerte de la literatura y del idioma. Castellano llano, ya no. Se conocen más de 200 tipos diferentes de estilomas, divididos, según los tres niveles de la lengua, en fonéticos, gramaticales y de palabras. Unos son de lengua antes que de literatura (quien no sabe hablar es imposible que sepa escribir) y otros son específicamente literarios y afectan al uso de las llamadas figuras retóricas: ampulosidad, afectación, pedantería, imitación, retoricismo, cursilería, chabacanería, esnobismo, muletillas, ripios o cacofonías. En estilismo imitativo, los estilomas más comunes son la perofobia, la enclititis, el talcuantismo, la esdrujulemia o la cernudofilia, entre otros. Se cree que Hipócrates fue el primero en utilizar el término carcinos (relativo al cangrejo), del griego karkinoma. El cáncer de estilo es el resultado de dos procesos sucesivos: por un lado el aumento de una obra mala por proliferación de textos tumorales, o neoplasia, y por otro la incapacidad de las instituciones docentes y literarias frente al caso invasivo de una obra mala que coloniza y prolifera en otros autores, público y crítica, proceso conocido como metástasis.

ENCLITITIS, SEÍSMO o HIPERATONÍA SEVERA

Se llama atonía (del lat. atonĭa, y este del gr. ἀτονία) a la falta de energía y, en lengua, a la sílaba débil, no acentuada. El prefijo léxico hiper- (del gr. ὑπερ) significa superioridad o exceso (hipertensión, hiperclorhidria, Hipercor). hiperatonía. Grado extremo de rechazo a los pronombres átonos independientes, dícese de quienes usan dícese en vez de se dice, patología conocida desde finales del siglo 19 como enclititis, grado agudo de la enclisis. (Del gr. ἔγκλισις, inclinación). La enclisis es la unión de una o más palabras, generalmente átonas, a otra tónica que las precede, como es el caso de uno o dos pronombres átonos detrás del verbo que los rige, posposición que es norma (obligatoria) en la lengua (dímelo, tráeselo) y voluntad de estilo en la literatura (dígote, hablásteme, usábanse). Es oír a alguien enclítico, y darnos la risa tonta. ¿Pero qué habla este idiota? Trastorno inverso, pero también arcaicista, sería usar nos dar en lugar de darnos. Son trucos que empleamos para imitar al castellano antiguo. La mejor parodia de estos usos la vimos en La venganza de don Mendo (1918), de Pedro Muñoz Seca. La enclititis, cuando no es parodia, se tiene por defecto grave en el verso y mortal de necesidad si aparece en la prosa. Lo curioso de la enclititis moderna es que conjuga solo por la tercera persona, pronombre se, lo que se llama seísmo: comprometiose, riose, santiguose. El caso más gracioso y extendido de seísmo es díseselo, donde el segundo se no cumple función ninguna, es como un eco del primero, complemento indirecto, y lo, el directo. Quienes practican el seísmo, parece que ignoran que hasta el ’98 (y particularmente Pío Baroja) la enclisis recorría los tres campos personales (mal llamados personas verbales) y se daba también en primera y en segunda persona, más la tercera: pronombres me, te, se, lo (dígasme, dígote, dígolo), con sus plurales. Estamos hablando de autores que cuando quieren usan lo escuchó (no escucholo), se asomó (no asomose) o se llenaba (no llenábase) en el mismo párrafo donde utilizan encaminose. Lo cual nos lleva a la conclusión de que el seísta ni siquiera es coherente con el artificio que maneja y creerá que así es como hay que escribir, porque le parezca más fino o porque lo aprendió en Luis Cernuda. También puede tratarse de un efecto de extrañamiento, de la búsqueda de una lengua ajena a la lengua de los demás mortales, tumor de estilo que recibe el nombre de torremarfiloma, cáncer de estilo propio de autores que, encima de que no saben escribir, se tienen a sí mismos por los guardianes de la lengua culta o del lenguaje poético, de altivos y engreídos que resultan.

TALCUANTISMO

Se llama talcualcuantismo, más breve talcuantismo, al uso de tal por como (tal lengua de fuego, ‘como lengua de fuego’), cual por como (cual alocado obispo) y cuán por qué (cuán extraño). No se incluye tal cual, equivalente a como (tal cual estaban) o modo consabido, sustituible por así (los encontraron tal cual). El talcuantismo o talcualcuantitis es una inflamación de la prosa cuando el estilo no produce de manera natural los como y los que necesarios para el organismo, que reacciona produciendo una cantidad excesiva de tal, cual y cuán. Este estiloma afecta a escritores tenidos por clásicos del siglo 20 y es un juego de dudoso mérito para abreviar las sílabas de un verso. (Hacemos un inciso. Bécquer uso por dónde en el heptasílabo “no sepa a camina”, cuando ya nadie lo usaba en la lengua hablada. No confundir con “cuán presto se va el placer”, de Manrique, acorde con la lengua de su siglo.) El talcuantismo tiene difícil solución por vía farmacéutica, siendo en un 90 por cien de casos necesaria la intervención quirúrgica. Tal suele alojarse en el corazón del paciente confundido con tan (tan querido, tal querido), cual en el aparato digestivo (cual pan, como pan) y cuán busca su alojo en el recto (cuán huele). La talcuantomía o talcuantoplastia es una operación delicada por cuanto las más de las veces el paciente tarda en acudir a consulta (de hecho, la mayoría cree que tal y cual y cuan son síntomas de un estilo superior). La metástasis empieza por el sistema versicular y se extiende al tejido prosaico. En estos casos, los originales hay que tratarlos con letroterapia y pasarlos por Ctrl+R, reemplazar, y si aún quedaran restos habría que extirpar el manuscrito, seleccionar todo y tirar, sin miedo a que el ordenador nos pregunte ¿Seguro que desea eliminar este bodrio? Responda Sí y, para más seguridad, asegúrese de vaciar también la papelera de reciclaje, no vaya a ser que el texto malo resucite o recidive. Últimamente se están logrando avances con injertos de comos artificiales y con un régimen alimenticio de mucha hambre, que obligue al paciente a preguntarse ¿qué hay de comer?, en diálogo, si es persona que no hace nada en casa, o el más contundente ¿hoy qué como?, monólogo ante una nevera vacía o una página en blanco. Quien no resista esta terapia, repita en voz baja Espadas como labios, Espadas como labios, Espadas como labios, a ver si puede decir *Espadas cual labios, *Espadas cual labios. Pruebe también a chapurrear Como una ola, de Rocío Jurado, cantándolo *Cual una hola, a ver si no le suena a coreano o coleano. Para la extracción del cuán por qué, es conveniente hablar al paciente muy bajito para forzar la pregunta ¿Qué dices? Si todavía preguntara ¿Cuán dices?, habría que llevarlo de inmediato a urgencias. Contraindicaciones. Durante el tratamiento, no leer a escritores antiguos. Con receta médica.

PEROFOBIA

Se llama perofobia (del lat. per hoc y del gr. -φοβία, elem. compos. que significa temor) a una aversión obsesiva o a un temor irracional compulsivo a usar la conjunción adversativa pero, habitualmente sustituida por mas, de ahí los nombres que también recibe de hipermasia, masitis o masorrea. La perofobia benigna se detecta en cualquier y buen poema (más raramente en una buena prosa del siglo 21) pero por encima de un mínimo resulta altamente tóxica para la lectura, hasta llegar a enrabietar al lector por la pérdida de naturalidad. No confundir la perofobia adquirida con el mas por pero natural en el habla de zonas rurales, donde el uso de mas se tiene por rasgo dialectal, grato al oído de quien lo escucha en las personas mayores. La logopedia literaria aconseja al paciente, para empezar, sustituir poco a poco mas por empero, conjunción todavía algo cursi pero en el camino fonético correcto. La vez que un verso le salga largo de sílabas, ya verá como en vez de empero pone usted pero. Se llama aféresis y está en el vademécum de la retórica desde Aristóteles. Para consolidar el tratamiento, tres veces al día (desayuno, almuerzo y cena) escriba pero. Hágalo cuantas veces pueda y sin forzar la dosis hasta que pero fluya de su pluma o de su teclado con naturalidad. Combine el tratamiento con un refuerzo léxico a base de apero, avispero, campero, chapero, chispero, copero, lepero, pompero, rapero, ropero, sopero, trapero o tripero. Verá que nota mejoría. También le ayudarán sus buenos peros de Galaroza. Delante del pero diga, a la manera de Epi y Blas: Esto es un pero, Me voy a comer este pero, Qué bueno (no cuán bueno) estaba este pero. Inversamente, evite palabras como masa, masón, masía.

ÍNDICE DE ESTILOMAS Y CONCEPTOS
con sus ejemplos verídicos

ATÓNITO,A. Como se queda quien lee a víctimas de cáncer de estilo.

CÁNCER DE ESTILO. Mala literatura. Consta de neoplasia y metástasis.

CERNUDOFILIA. Imitación patológica del lenguaje o de las maneras de Luis Cernuda.

CUALISMO. Cual alocado obispo. Cual meritorio. Cual pequeñas colas.

CUANISMO o CUANTISMO. Cuán pobre impresión, Cuán extraño.

EMPERISMO. Empero, no es esto lo más sorprendente.

ENCLITITIS. Seísmo.

ERRIMISMO. Pulquérrima mujer de pueblo.

ESCUANDISMO. Al despedirse es cuando la mujer pronuncia el nombre. Es entonces cuando el hombre se estremece. Fue al atardecer cuando conoció a su amigo.

ESDRUJULEMIA. Control de esdrújulas, que aumentan con la enclititis.

ESQUIENISMO. Es finalmente a Equis a quien siempre se asocia.

ESTILOMA. Tumor de estilo. En uno mismo es neoplasia y en los demás, metástasis.

HIPERATONÍA. Enclititis.

HIPERMASIA. Masitis.

MASITIS. Masorrea.

MASORREA. Perofobia.

PEROFOBIA. Mas también es cierto. Mas por encima de su cabeza.

SEÍSMO. Comprometiose el sacerdote.

TALCUANTISMO. Talismo, cualismo y cuantismo.

TALISMO. Tal lengua de fuego lo quemó.

TORREMARFILOMA. Tumor de quien va por la vida de artista puro. Se contagia contemplando a Juan Ramón Jiménez. La torre de marfil viene del Cantar de los Cantares (7, 5), del Coro, a la Esposa: Tu cuello es como una torre de marfil. Como símbolo del aislamiento del artista y del arte puro, se usa desde 1837 (por el crítico y escritor Sainte-Beuve, 1804-1869). Vean La hispanoteca de Justo Fernández López.

YAYAÍSMO. Ya atónitos, ya confusos, ya indignados. O sea, ustedes mismos.

Daniel Lebrato, Taller de escritura de 1ºZ, 28 del 4 de 2015

Abelardo Rodríguez, Rafael de Cózar, Jose Marrodán, Juan Lamillar, Rafael Adolfo Téllez, José Julio Cabanil las Miguel Florián, José María Algaba y Manuel Moya en El Taller

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sevillanas fin de curso.

Flamenco

SEVILLANAS FIN DE CURSO


Sevillanas malajes para cantarlas
a la manera de
Mi madre me dijo a mí, popular,
Y yo le dije, de Tate Montoya,
con Ana Belén.

1.
Mi madre me dijo a mí
que a comidas de trabajo
no se va si vas a ir
viendo quién te toca al lado.

Y yo le dije
que solo de pensarlo
me pongo triste.

2.
Mi padre me dijo que
las comidas y las cenas,
ni gratis, si vas a ver
qué pintas tú en esa mesa.

Y yo le dije:
como los chistes malos,
que hay que reírse.

3.
Mi abuela me dijo más:
no te apuntes en la lista
fin de curso o navidad
sin fijarte en quién se apunta.

Y yo le dije:
tampoco es plan ponerse
buscando chinches.

4.
Mi abuelo me dio el menú:
lo normal no es la baldosa,
pero, si te toca, tú
ya has comido. Y a otra cosa.

Y yo le dije
que yo con mi cerveza
me siento libre.

Daniel Lebrato, 30 de junio de 2013

LUDOVICO EN EL BANQUETE

LUDOVICO EN EL BANQUETE

A un amigo en unas bodas,
por una indisposición inoportuna
.

Dramatis persona:
Ludovico Xxxvii el Cariñoso

Del banquete
de Platón no es
lo que hablamos.
(Cochinillo Segoviano.)

I.

Ludovico
prende el puro y,
con el humo,
le da un flato
de mil pares
de convites:
cinco platos
con entrantes,
postre, vino y
barra libre.

Hace mutis
por el foro
que se mata,
y el cubata,
para el coro.

II.

Ludovico
XXXVII,
hijo y nieto
de creyentes,
¿no diréis que
treinta y seis an-
tes que vos han
visto a Dios a-
briendo el ojo en
el retrete?

Por si acaso,
que esté libre y
no ocupado,
ponga el coro el
decorado.

III.

Ludovico, el
cariñoso,
por delante y
generoso
por detrás, a-
sí es la vida:
lo comido
por servido,
la sonrisa,
y a callar.

  (Se ad-
miten rimas.)

CUMPLEAÑOS

Las cuentas son que en el armario tienes
más camisas que cuerpo en que ponértelas,
mil rayas que te huelen a pijama.
Si la obra es mala, fíjense el teatro.
La calva, radical y venerable.
Las gafas, de curioso impertinente.
Bastón de caña, lazo y panamá.
Qué tal, señor. Ya ves. Galán de barra,
y otra cerveza mientras, no nos saquen
el hígado a concurso de acreedores.
Mis libros, ese hueco, son la herencia.
Me dicen papi y más, que cumplas muchos.
Velas, las que me echen. Sopla. Soplo.
Vendrán más días y traerán pañales.

Daniel Lebrato, 31 de mayo de 2013

Salud y trabajo (apuntes de métrica)

En unas recientes seguidillas sevillanas (versos de 5 y 7) obra de un poeta aficionado, aparece un verso, salud y trabajo, que le fue criticado por otro, poeta profesional, como un fallido hexasílabo: muchacho ‑le dijo‑, no están mal tus coplas, pero corrige ese verso. Cuando pude terciar, me puse de parte del verso leído, y no del escrito, y defendí el texto como estaba, [salúy trabájo], pentasílabo perfecto. Es cierto que el autor hubiera podido escribir salú, y se acabarían las dudas, pero ¿quién escribe o lee salú sin extrañeza? Aunque la pérdida de la de final o intervocálica es más acusada en el habla del Sur, el fenómeno se extiende de Despeñaperros para arriba y también vamos [de Ma drial cié lo] en un periquete.

Ya me las vi con la de con motivo de las Gracias y desgracias del ojo del culo de Quevedo. En ese libro, la frecuencia del pedo me obligó a tomar partido dialectal por la variante peo: todo el mundo en mi tierra se tira peos y es muy raro que alguien se tire un pedo. El cuesco y el mal olor serán los mismos, pero no es igual. Pedo nos resulta tan fino o tan extraño como echar unas cañas, donde echamos cervezas, o que haya chicos y chicas donde niños y niñas, mujeres, las de mi tierra, que son abuelas, y se las sigue llamando niñas, como en Cádiz los varones son pichas o en Sevilla los colegas, quillos. Lo mires como lo mires, dije a mi amigo, en nuestra tierra se brinda y se desea [salúy trabájo], por encima de la de y, más, en un género tan popular como la sevillana.

Es verdad que el ser del Sur hay quien lo exagera, y entonces suena un poquito falso: es el nonaino. Repasen alguna versión de Y sin embargo te quiero que canta [te quiero más que a mi vía]. Mire usted [usté]: será [te quiero más que a mi vida], sin exagerar, máxime siendo vía la de la vida, la del tren o la de las venas, una distinción que se necesita. Y tampoco es verdad [verdá] que aquí nos comamos lo comido y por comer. Contra la ley del mínimo esfuerzo y la relajación que se nos atribuye, se impone el adverbio malamente en lugar mal, cien por cien gramatical, porque, si nos comemos la ele final, mal se queda en [ma] y en [ma] se neutralizan otros monosílabos que también tienen derecho a la pérdida: mal, mar, más suenan igual en grupos como [está ma, veo el ma o quiero ma], lo mismo que entre mi alma y mi arma hay que acudir al estilo directo (–dijo la abuela o –dijo el cazador) y que, entre el seseo y el ceceo, suena igual irse de casa que irse de caza, y así se impone cacería, como malamente, fuera de dudas.

La conclusión provisional es que el castellano no es una lengua tan transparente, tan fonética como presume frente al francés o inglés; que una es la lengua escrita y vista y otra la pronunciada y oída; y que no solo la hache es muda. También son mudas la jota de reló y la te de carné, la pe de septiembre y de psicología y la u de queso para que no nos la den con qeso.

la métrica, esa partitura, debe estar a favor, y no en contra, de lo que suena. El soneto de Garcilaso En tanto que de rosa y azucena, después de habernos dado el endecasílabo y que vuestro mirar ardiente, honesto [final: teho nés to], quiere que también mida once el verso 14, ese que dice por no hacer mudanza en su costumbre. Cuenten y vean. Salen diez sílabas: [por nohá cer mu dán zaen su cos túm bre]. En la Facultad nos vinieron con que, en la norma de Toledo, la hache (de hacer, latín facere) todavía se aspiraba o que sonaría un algo, no sería muda del todo. De acuerdo, pero ¿jacer, sí, y jonesto, no? Se diría que quien hizo la ley métrica hizo la trampa, pero no está bien especular los poetas con la sinalefa ni que ilustres profesores jueguen con el hiato y con la fonética histórica para salvar a Garcilaso, por muy Garcilaso que sea. Tampoco es serio, desde primaria, impartir la sinalefa como recurso retórico y parte proporcional a la creación poética. ¿Qué retórica y poética hay en que yo me llame [Jo seAn tó nio] y tú [Ma riaÁn ge les]? Al final, no hay más lengua que la que arde, sea en verso o en prosa, ni más cantidad silábica que la natural del idioma que fluye. Esa fluidez es la que nos hace unas veces ir a [Tri á na] y otras veces ir a [Triá na] siguiendo un [gui ón] o un [guion] nunca del todo establecido.

A propósito del cómputo silábico, otro jovencísimo poeta recuerda su experiencia escolar, negativa, en estos términos: ‹‹la métrica la inventaron las lenguas que quieren decir lo que escriben los dedos››. Previsiblemente, se refiere a la métrica de oído o al oído, que poco a poco va imponiendo su cordura en las aulas: se lee métricamente el poema, en voz baja o a coro en clase, y con los dedos se va llevando la cuenta (de la vieja) de lo que miden los versos. Una vez medido, el poema queda en su página tal cual estaba, bueno para entenderlo y para disfrutarlo como si fuera en prosa. ¿Se imagina nuestro joven poeta que, en vez de mover los dedos para escandir ‑precioso verbo, que yo he imaginado falso amigo de escanciar‑, tuviera que seguir haciendo palotes como vallando el texto escrito, sílaba a sílaba, hasta dejarlo irreconocible y, encima, mal medido?

Viva la métrica de oído y viva la naturalidad en la pronunciación. De la musique avant toute chose. Me acuerdo de Octavio Paz y de su defensa del verso a ritmo y compás, la métrica como percusión o golpe de escobón en la escuela de danza. El ritmo salva a Garcilaso. En castellano todo grupo que lleve fuertes las sílabas 6ª y 10ª de ritmo llano [óo], es endecasílabo o, al menos, nuestro oído lo percibe como endecasílabo. Y quien dice 6ª y 10ª, dice 5ª y 9ª. Pero algo tendríamos que cambiar en la teoría general para ponerla al servicio de lo que oímos, que son las palabras de la tribu.

Otro día hablaremos de ir palante y no patrás y de cómo en el mercado de Triana gente bien hablada pide un kilo patatas sin por ello caer en el nonaino del anda que no y del no ni na.

Escritores 3.0

Informe para Escritores 3.0, literatura y nuevas tecnologías, Galaroza 2012

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ALGUNOS DATOS

Isbns 2011 creación literaria: 20.460 primeras ediciones, 56 por día

Facturación editorial: 2.772 millones de euros, baja 4 puntos

Ejemplares publicados: 286.46 millones, bajan 5,3

Ediciones públicas/privadas: 7,2 / 92,8

Cataluña (29,7) y Madrid (33,7) publican el 63,4 del total

Producción editorial: 116.851 libros, sube 2,1

Tirada media: 1.345 ejemplares por título, y bajando

Libros impresos/digitales: bajan 4,2 / suben 43

Exportaciones: 314.6 millones de euros, suben 18,9

Registros en el Isbn: 116.851

Isbns por edición de carácter público: baja 9,1

Isbns por edición de carácter privado: sube 3,1

Suben creación literaria (7,7), sociales y humanidades (6,7), infantil y juvenil (3,2), de tiempo libre (1,6), ciencia y tecnología (0,4) y bajan los libros de texto (6,9)

Isbn en soporte papel: 91.931bajan 4,19

Isbn en otros soportes: 24.920suben 34,70

Primeras ediciones: 97.504suben 8,55

Reediciones: 3.754bajan 34,54

Reimpresiones: 15.593bajan 17,49

Las 7 empresas gigantes de la tecnología informática son Amazon, Apple, Ebay, Facebook, Google, Microsoft y Yahoo, cuyas filiales españolas pagaron solo 25 millones de euros en impuestos. Estas empresas se sirven de filiales extranjeras (Irlanda, Luxemburgo o Suiza) para transferir sus beneficios a zonas con fiscalidad más ventajosa o a paraísos fiscales. Según El País de 24 de noviembre de 2012, que cita fuentes del Registro Mercantil, a Google le salió a pagar ¡menos! 33.304 euros. Ebay o Yahoo liquidan a cero euros. Quienes más pagan son Microsoft (6.136.024) y Apple (2.634.346).

Facturación empresas Tic: 85.073 millones, baja 5

Ingresos de las 7 gigantes: 309 millones, suben 141

Venta de terminales móviles: 20 millones, baja un 10

Ventas de última generación: 9,8 millones (49%), suben 30

Móviles de última generación: 18 millones

Población: 47 millones

Móviles: 51,6 millones

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Generación a generación, los padres han dicho: ¿Qué es esa basura que escuchan mis hijos? Y a la siguiente generación es aceptada. (Steven Holtzman)

Quien escribe está en destierro de la escritura;
allí está su patria donde no es profeta

(Blanchot)

Don Quijote se inventaba los sucesos, mientras nosotros
no sabemos escapar a los hechos que nos acosan

(Cioran)

La historia de la profesión de escritor en la época digital es tan desprolija como los trapos manchados de tinta que habrían ensuciado el taller de Gutenberg o el plomo fundido ardiendo del linotipo (Kirschenbaum)

El valor de las obras de arte está en lo que alguien está dispuesto a pagar por ellas
(Andy Warhol)

La humanidad no se plantea problemas que no pueda resolver

Hasta ahora, el arte no ha hecho más que interpretar las situaciones; de lo que se trata es de transformarlas
(Karl Marx y Guy Debort)

Hemos pasado de estar en las nubes a estar en la nube
(Daniel Lebrato)

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1934. Lewis Mumford, Técnica y civilización

1936. Walter Benjamin, el arte en la era de la fotografía

1962. McLuhan, La Galaxia Gutenberg y la Aldea Global

1967. Guy Debord, La sociedad del espectáculo

1978. Jean Baudrillard, Cultura y simulacro

1991. Paul Virilio, Estética de la desaparición

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La historia literaria de la máquina de escribir va desde Mark Twain, que en 1883 produjo el primer original mecanografiado (Life on the Mississippi), hasta el muy famoso rechazo de Truman Capote a On the road, de Jack Kerouac, tecleado en un rollo de 37 metros. Según Capote, eso no era escribir, sino mecanografiar.

La primera máquina de escribir redonda, conocida como pelota para escribir, la usó Friedrich Nietzsche para componer algunos aforismos (1874-1889). He aquí alguno: Nuestras herramientas para escribir también trabajan en nuestros pensamientos.

Drácula (1897), de Bram Stoker, descrito en la introducción como un trabajo dictado a Mina Harker, sería una alegoría de la naturaleza vampírica de los modernos medios de comunicación.

Otros han atribuido el estilo enredoso de las novelas tardías de Henry James (1843-1916) a su método de dictárselas a una máquina de escribir, término usado en Estados Unidos para referirse a la máquina misma como a la persona, por lo general una mujer.

En 1891 Jimmy Carter desató lo que puede haber sido el primer pánico relacionado con el tratamiento de textos, cuando accidentalmente borró varias páginas de sus memorias al presionar las teclas equivocadas en su Lanier de 12 mil dólares. (Jennifer Schuessler, Influencia de las nuevas tecnologías en la literatura, 2012)

# Juan Alegría Licuime, Duchamp, el posmodernismo y la muerte del arte (2006)

Aunque la modernidad artística no tiene fecha exacta, se sostiene que ésta comienza el siglo 18 con la creación de la institución museo y la elaboración del concepto de arte y estética. Para muchos, la visualidad moderna se concreta con el cuadro Las señoritas de Avignon (1907), de Picasso. El cubismo (1907-1914) plasmaría la multiplicidad de visiones de la modernidad, gesto que tiene su origen en el principio de incertidumbre del físico Werner Heisenberg. La revolucionaria técnica del cubismo se enmarca en la tradición de la pintura y sus materiales siguen siendo los tradicionales. Por el contrario, el dadaísmo (1916) constituye una especie de ruptura epistémica. La adhesión de Duchamp al movimiento Dadá, de vital importancia, pone en evidencia la falsa conciencia que concibe el objeto de arte como una peculiar posesión privada y no como un objeto del proceso de un esfuerzo intelectual.

La crítica de Duchamp se inserta en un período que deja entrever un agotamiento del proyecto moderno. Esta disipación se manifiesta en todos los ámbitos de la sociedad. Asistiríamos a la pérdida de legitimidad de aquellas narraciones modernas que operaron en términos de filosofías de la historia: concepción de un devenir emancipador de los hombres y de las sociedades, protagonismo del sujeto moderno como el lugar de la enunciación racional de la verdad y de la transparencia de los sentidos de la realidad, visión del derrotero humano como un progreso indeclinable hacia la libertad, la soberanía de los pueblos y la justa igualdad en la distribución de la riqueza.

Nueva York asumió el papel de capital del arte mundial, en detrimento de París. El arte pop y el retorno a la figuración, causaron alboroto y sensación. El pop surgió en esencia de un cambio de fuentes en lo referente a la obra de arte y el concepto tradicional de estética. El collage y el ready-made habían abierto un campo de infinitas posibilidades en el que el gesto del artista consiste en seleccionar los objetos: minimalismo, arte ecológico, happenings, arte póvera (arte pobre), escultura abstracta y arte conceptual.

Desde el paleolítico hasta las figuras cubistas, existe la sensibilidad de crear visualidad en función de representar objetos como mímesis, expresión o espiritualidad. Contra esa tradición, Duchamp y Malevich alcanzaron el grado cero en el arte a través del propio objeto o a través de la no presentación del objeto. El ready-made (o arte encontrado) es de 1913 y el Cuadro blanco sobre fondo blanco, de 1919.

En este contexto, se hace realidad la profética sentencia de Hegel: el arte ha cumplido su sentido, pero ya ha perdido para nosotros su verdad y su vida. No es arte sino ciencia del arte. En el sistema de Hegel, el arte forma parte del espíritu absoluto y está en una relación de inferioridad con respecto a la religión y la filosofía. En esta lógica, el arte sería un estadio más en la preparación del concepto. Hegel sitúa el triunfo del espíritu absoluto en el momento romántico. Se trataría de un proceso dialéctico donde la intuición (tesis), se opone a la representación (antítesis), resultando la primacía del concepto (síntesis). Bajo estas premisas el arte sería cosa del pasado, una especie de ilusión o una filosofía ilusoria.

La institución arte debe superar una especie de tanatofobia, que impide valorar las infinitas oportunidades que abre la tecnología y los nuevos sistemas de representación y visualidad: arte digital, arte callejero, instalaciones, neoexpresionismos, e intervenciones urbanas. Estas expresiones rompen con las lógicas de categorizar y clasificar fenómenos estéticos. En un período donde las instituciones políticas, sociales y culturales se desconectan de los problemas y vivencias del sujeto, el arte puede encontrar un terreno propicio para recuperar su protagonismo en la sociedad.

# Tomás Albaladejo, Literatura y tecnología digital: producción, mediación, interpretación (1999)

0) La palabra tecnología significa estudio de la técnica y por metonimia se usa, en lugar de técnica. 1) Desde su nacimiento, la literatura ha estado relacionada con la tecnología. La poesía oral requería unas estructuras basadas principalmente en la repetición, con una finalidad estética y mnemotécnica que facilitara la comunicación. 2) Hay que distinguir entre literatura no creada con medios digitales y literatura creada con medios digitales. 3) La tecnología digital ofrece bidireccionalidad entre público y autor (del que un conocido y anacrónico antecedente es el de las cartas a Dickens a propósito de La tienda de antigüedades, con el fin de que evitara la muerte de un personaje). 4) Lo digital permite superar algunas limitaciones que para la literatura se han derivado de la escritura y de la imprenta. 6) El texto es el hipertexto (enlaces o hipervínculos).

# Xavier Berenguer, Arte y tecnología: una frontera que se desmorona (2002)

Charles Percy Snow en Las dos culturas (1964),describe dos comunidades bien diferenciadas; la de los científicos, por un lado, y la de los artistas e intelectuales, por otro, caracterizadas por haber perdido sus raíces comunes y la capacidad de comunicarse entre sí. El mundo del arte acabó adoptando el romanticismo como ideología principal y el artista se convirtió en un personaje marginal, un comentador y un crítico, más que un participante y contribuyente de la realidad.

Para la nueva física, el universo parece a menudo ilimitado e imprevisible, y en el mundo subatómico los sucesos pueden ser, no ser, y todo a la vez. La astronomía y la cosmología hacen uso de la imaginación, la metáfora y la analogía como si de una elucubración se tratara. Además de producir argumentos que implican la condición y existencia humanas, la ciencia invade terrenos reservados a la otra cultura. El arte, en cambio, parece menos abierto y activo. Su crisis es una crisis de soportes y de lenguajes.

En la Antigüedad no había ninguna separación entre artistas y científicos. Los griegos no hacían distinciones, todo era techné (arte, habilidad, técnica, destreza). Leonardo da Vinci representa una síntesis de los dos oficios. El divorcio entre artistas y científicos tuvo su inicio con Newton y su modelo mecanicista del universo, y se consolidó durante la revolución industrial. La ciencia, cada vez más poderosa, empezó a enseñar los dientes de la destrucción. Entonces los artistas se refugiaron en sí mismos hasta el Manifiesto Futurista de 1909: «Es necesario que el poeta se prodigue, con ardor, boato y liberalidad, para aumentar el fervor entusiasta de los elementos primordiales. La literatura exaltó, hasta hoy, la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño. Nosotros afirmamos que la magnificencia del mundo se ha enriquecido con una nueva belleza, la belleza de la velocidad. Un coche de carreras con su capó adornado con gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo que parece correr sobre la ráfaga, es más bello que la Victoria de Samotracia.»

El movimiento futurista propició el dadaísmo con artistas tan significativos como Marcel Duchamp, Max Ernst o Man Ray. La máquina aparece como motivo en diversas de sus obras. Otra escuela positiva ante la ciencia y la técnica fue la de los constructivistas (1914), el uso de nuevos materiales y, en general, una nueva concepción del artista. El arte ha muerto. ¡Viva el nuevo arte de las máquinas de Vladimir Tatlin! Naum Gabo, otro constructivista, primer autor de una escultura cinética, decía que debemos construir nuestras obras de la misma manera que el universo construye las suyas, el ingeniero los puentes y el matemático sus fórmulas matemáticas.

Otro de los antecedentes del acercamiento entre artes y técnicas es la escuela Bauhaus, fundada por el arquitecto Walter Gropius en Weimar. De 1919 a 1933 la Bauhaus propició una enseñanza tanto de la tradición histórica de las artes como de los métodos artesanales de las escuelas de oficios, inspirando la aproximación del arte a la realidad viva y a las nuevas tecnologías y propugnando el trabajo en equipo en lugar del individual. En ella trabajaron pintores como Paul Klee y Vasilij Kandinsky. La Bauhaus queda en la memoria como una institución que extendió el arte a la vida cotidiana y a la industria, y que promovió el valor y el desarrollo del diseño industrial, disciplina en la que, como en la arquitectura, conviven sin problemas los oficios y criterios artísticos y técnicos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de innovadores se trasladaron a Norteamérica, por eso las propuestas más interesantes en el uso de la tecnología procedieron de allí. John Cage, en 1938, trucó las cuerdas de un piano con diversos materiales y propuso la composición basada en el azar. Nacía la música electrónica. Walter Benjamin advertía cómo, por la tecnología, uno de los tabúes del arte tradicional, la obra única e irrepetible, dejaba de existir. El arte pierde su aura y queda en objeto de consumo. Aparece el tecnoarte. En 1967 Frank Malina fundó la primera publicación periódica dedicada a las artes, ciencias y tecnologías, Leonardo. La década culmina con la exposición Cybernetic serendipity (Londres 1969) y con la popularización de la televisión, lo que atrajo a artistas que vieron en el nuevo medio una nueva posibilidad expresiva, el videoarte. En los 80 se extiende el ordenador.

Uno de los paradigmas emanados de la cultura digital es el de la llamada realidad virtual. Con la realidad virtual, el ordenador alcanza su clímax simulador. Permite establecer ambientes artificiales habitados por espectadores que interactúan entre sí. Paul Brown: «Las simulaciones difuminan la distinción entre realidad e ilusión. Las dos caminan juntas en un modelo que modifica la relación entre el observador y lo observado, entre el significante y el significado.»

# Jaime Alejandro Rodríguez, Algunas posiciones en torno a las nuevas tecnologías (1999). Iñaki Arzoz, Arte y tecnología en el fin del milenio (2000)

Ya Platón en el mito de la caverna incluido en La República a través de la fábula de los esclavos que quedaban atrapados por la fascinación del juego chinesco de sombras proyectadas en el interior de una cueva, nos advertía del engaño de la tecnología visual. Pero debemos esperar hasta el siglo 20 para contar con la aguda reflexión filosófica de Walter Benjamin que avanzará las bases críticas de la duplicación masiva de la realidad en La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica (1935) y Pequeña historia de la fotografía (1936). Un poco antes, Lewis Mumford había analizado la relación estética entre Técnica y Civilización (1934). Ambos estudios responden al excesivo entusiasmo de las vanguardias que veían en la máquina su modelo estético o que propugnaban el fin del arte tradicional y burgués y la alianza revolucionaria de técnica y arte en la producción de objetos industriales (Nicolai Tarabukin, Del caballete a la máquina, 1922). Guy Debord en La sociedad del espectáculo (1967) critica un mundo convertido en espectáculo de sí mismo, dominado por un Estado policiaco y represivo. En esa línea, profundizan Jean Baudrillard, que en El crimen perfecto (1995) da por definitiva la sustitución de la realidad por su simulacro, y Paul Virilio, con su Estética de la desaparición (1970). En España: García Calvo contra la televisión; Roman Gubern, y la continuidad del paradigma visual occidental en el arte tecnológico; y Eduardo Subirats, contra las vanguardias y contra el arte electrónico (Linterna mágica, 1997).

Aunque el grupo crítico utiliza un lenguaje similar, existe un debate larvado sobre la actitud ética y política ante la virtualización del mundo. Frente a los claramente críticos y activos (Virilio, Subirats), Baudrillard hace gala de un postmodernismo nihilista que le impide actuar. Otros, como Tomás Maldonado en Lo real y lo virtual (1992), manifiestan una actitud más comedida, dado el ambiguo papel de la experiencia virtual como enajenadora de lo real a la vez que como generadora de experiencias de valor cognoscitivo real. La recepción crítica de estos autores en conjunto es minoritaria en la sociedad y la cultura, pues los integrados, como los calificaría Umberto Eco, son legión. Nuestra esperanza viene de la literatura de ciencia ficción crítica, en la línea de Orwell o Ray Bradbury.

Para Iñaqui Arzoz, el arte moderno no supo aprovechar su oportunidad de estetizar el mundo, quizá porque la sociedad no estaba preparada, y su lugar lo ocupa la tecnología sirviéndose de los aspectos más superficiales de la iconografía artística para construir su propio mito, una simulación de la realidad. La vía tecnológica se ha impuesto como nueva vanguardia. El arte de las élites sigue siendo el de los cuadros y los museos, pero el arte tecnológico se ha convertido en el arte del futuro, en el arte popular, al que hay que reprochar que sea más un producto que un despertador estético de conciencias. El peligro del arte tecnológico no está en que pueda suplantar las otras artes, sino en que sea sustituido por la pesadilla del arte virtual.

Antonio Rodríguez de las Heras invita a explorar y reconocer el espacio de la pantalla y propone un primer paso: abandonar la estructura de la página y sus terminologías concomitantes. Luego plantea una comparación para comprender mejor lo que debe hacerse con el texto en el nuevo soporte: el pliegue del papel. Es importante apreciar la oportunidad del término plegar para denominar la tarea hipertextual. De la misma manera que la papiroflexia trabaja con una hoja de papel sin cortarla, solo la pliega, el hipertexto nos ofrece un texto plegado, no un conjunto de textos hilvanados por medios informáticos.

Francisco Gutiérrez Carbajo, sobre novela y nuevas tecnologías. Si bien éstas pueden ser previstas a partir de una extensión del concepto de texto abierto y están, de alguna manera, anticipadas en la incorporación que varios autores han hecho de recursos como el juego de cartas (Calvino, Max Aub), habría por lo menos tres corolarios: 1) La potenciación del lector. 2) La carnavalización de la escritura. 3) La ampliación del espectro creativo. Gutiérrez Carbajo diferencia entre una novela que deriva de la palabra y otra de la imagen.

Para Carlos Moreno Hernández lo que facilita el hipertexto es la práctica de potencias dormidas de la literatura que, dado el cierre ideológico producido en occidente durante el siglo 19, habrían sido despreciadas en favor de una noción reducida de la literatura. Los nuevos medios no hacen sino potenciar lo que ya funcionaba en las anteriores tecnologías de la escritura. Es lo que nos propone Juan Ruiz, desde su contexto hipermediático anterior a la imprenta.

Para Jesús Camarero, la lectura simple y pura habría desaparecido, el lector será escritor, no habrá barrera entre escritura y lectura, la literatura se convertiría en una gran comunidad de hacedores.

Genara Pulido Tirado concluye que más que del fin de una escritura habría que hablar de la escritura del final de una época.

La mayoría del público apenas se conforma con visitar las tristes exposiciones de impresionistas provincianos o con acudir al reclamo de las exposiciones antológicas que organizan los grandes museos. El interés estético de la sociedad se ha desplazado al consumo masivo de soportes tecnológicos. El divorcio entre arte y público que abrieron las vanguardias al separarse del paradigma realista occidental no ha sido superado y el arte tecnológico ha tomado el relevo popular.

# Otros textos

El arte antiguo consistía en la contemplación. Su filosofía era una metafísica. La maestría productivista es una actividad práctica, real. Su filosofía es la filosofía de la acción. En ella, arte y técnica se confunden. Esta solución reside en la sustitución de las formas típicas del arte por las formas funcionales que construyen y configuran la vida. Nicolai Tarabukin, Del caballete a la máquina (1922).

La técnica reproductiva desvincula lo reproducido del ámbito de la tradición. Al multiplicar las reproducciones, pone su presencia en el lugar de una presencia irrepetible y confiere actualidad a lo reproducido al salir al encuentro de cada destinatario. Ambos procesos conducen a una fuerte conmoción de lo transmitido, a una conmoción de la tradición, que es el reverso de la actual crisis y de la renovación de la humanidad. Están en estrecha relación con los movimientos de masas. Walter Benjamin. La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica (1935).

La realidad virtual irradiada desde los centros de investigación informática ha coincidido con una creciente colonización del imaginario mundial por parte de las culturas trasnacionales hegemónicas, que presionan para imponer una uniformización estética e ideológica planetaria. La realidad virtual en manos de laboratorios universitarios, gabinetes militares, industrias del entretenimiento y del espectáculo y talleres de ciberartistas, está iluminando con nueva luz el sentido y la evolución de las imágenes a lo largo de la historia occidental, movida por su aspiración hacia el ilusionismo referencial. No extraña que los medios se hayan convertido en biombos artificiales y poco inocentes para ocultar los aspectos menos gratos de la realidad. Roman Gubern, Del bisonte a la realidad virtual (1996).

En el horizonte de la crisis contemporánea se sienten por doquier los signos de recuperación. Los movimientos pacifistas y ecologistas han desarrollado una estrategia de defensa civil de la vida. Cualesquiera sean los juicios sobre sus ambigüedades y sus fuerzas, en los proyectos alternativos que levantan habita hoy la única esperanza de un fin al desarrollo agresivo del progreso tecno científico. En un plano afín, la defensa de las culturas históricas o regionales está llamada a generar una nueva poética del espacio y las formas, tanto en el diseño industrial como en la arquitectura y el urbanismo, volcada a las peculiaridades sociales, como a la identidad histórica de los pueblos. En un plano estrictamente estético, el retorno del arte figurativo lleva consigo la reintroducción de la experiencia humana en las artes plásticas y, con ella, el restablecimiento de momentos reflexivos y críticos del arte como conocimiento de la realidad. Eduardo Subirats. El final de las vanguardias (1989).

Con la revolución rusa entró en escena el formalismo. El inmanentismo crítico sepulta bajo el peso de relaciones de presencia-ausencia toda alusión directa o vedada a la realidad. Estamos en plena efervescencia de mayo en París y las reflexiones se encaminan a definir aquello que hace literaria a una obra: la literariedad. Quedaría en el sentido común de profesores de secundaria el viejo mito que los especialistas en estudios literarios califican como la falacia referencial: la literatura expresa nuestra sociedad. Miguel Ángel Huamán, Literatura y sociedad: el revés de la trama (1999).

# Lars Iyer, Desnudo en la bañera, asomado al abismo (2012),
traducción de Susana Lago Ballesteros.

El descenso de la montaña

Hubo un tiempo en que los escritores eran como dioses. Vivían en las montañas, cual eremitas desahuciados o aristócratas lunáticos. Escribían con la única finalidad de comunicarse con los muertos, los aún no nacidos, o con nadie en absoluto. No habían oído hablar nunca del mercado, eran misteriosos y antisociales. Aunque tal vez deploraran sus vidas, marcadas por la soledad y la tristeza, vivían y respiraban en el reino sagrado de la literatura. Escribían teatro y poesía y filosofía y tragedias y cada muestra era más devastadora que la anterior. Los libros que alcanzaban a escribir llegaban con carácter póstumo a sus lectores, y por el más tortuoso de los caminos. Asomarse a sus pensamientos e historias era tan aterrador como toparse con los huesos de un animal extinto.

Andando el tiempo, surgió una segunda oleada de escritores. Vivían en los bosques, al pie de las montañas y, aunque seguían soñando con las alturas, necesitaban morar en los confines de bosques colindantes con alguna ciudad, en la que se adentraban de vez en cuando, para darse una vuelta por la plaza pública. Congregaban multitudes, cuyas mentes agitaban; provocaban escándalos, se metían en política, se retaban en duelos e instigaban revoluciones. A veces emprendían largos viajes a las montañas y cuando regresaban, el pueblo temblaba oyendo sus nuevas proclamas. Los escritores se habían convertido en héroes. Más de uno entre quienes deambulaban ociosamente por la plaza pensó: Me siento medio inclinado a intentarlo yo mismo.

Pronto los escritores empezaron a instalarse en pisos de la ciudad y aceptaron puestos de trabajo. Ciudades enteras se vieron colonizadas y ocupadas por escritores. Pontificaban acerca de cuanto tema hay bajo el sol, concedían entrevistas y publicaban en la editorial local, Libros del Monte Santo. Los había que llegaron incluso a vivir de las ventas y, cuando éstas menguaron, impartieron clases en la facultad de Olimpia City, y cuando se dejó de contratar a nadie en los departamentos de humanidades, se dedicaron a escribir libros de memorias sobre el arte de vivir en las montañas. Se hicieron expertos en publicidad, porque resultaba evidente que la industria editorial era una rama de la comunicación. Los más astutos empezaron a escribir anuncios, pues era una excelente manera de adquirir una buena técnica. En poco tiempo, los autores empezaron a ser más numerosos que los lectores, y pronto quedó claro que a fin de cuentas el público no era más que una alucinación, del mismo modo que la importancia de la escritura era básicamente una alucinación.

Ahora te sientas ante el escritorio, soñando con la literatura y leyendo distraídamente el artículo de Wikipedia sobre la novela, mientras picas algo y ves vídeos de perros y gatos en el móvil. Escribes un poco en tu blog y tuiteas los pensamientos más profundos de que eres capaz. Te devanas los sesos intentando añadir tu propia opinión sobre algún tema de moda en la red. Susurras, como en una plegaria, los nombres de Kafka, Lautréamont, Bataille, Duras, y te sorprendes riéndote impotente de ti mismo muy a tu pesar, hasta que casi se te saltan las lágrimas. Por fin haces clic en abrir nuevo documento y te preguntas qué demonios podrías escribir ahora.

El cadáver de la marioneta

Hay más lectores y escritores que nunca. El crecimiento de internet indica, en cierto sentido, el aumento de una cultura profundamente alfabetizada. Tendemos a mandar mensajes, en vez de hablar. Ahora más que nunca publicamos comentarios por escrito, en vez de observar o escuchar. Se suele citar el dato de que el número de diplomados en programas de escritura es superior al número de londinenses en tiempos de Shakespeare. Como dice Gabriel Zaid en Demasiados libros (1982), la proliferación de autores apunta a que el número de libros publicados pronto eclipsará al de la población humana. Pronto habrá más libros que personas han existido desde el principio de los tiempos. Tenemos bibliotecas enteras en los móviles, libros disponibles o descatalogados con solo mover un dedo. Amazon, la Wikisabiduría, las recomendaciones, favoritos, listas, críticas, comentarios. Vivimos en una época de palabras sin precedentes.

1) Como la paloma de Kant, que para el vuelo precisa la resistencia del aire, el escritor necesita la resistencia por parte de la literatura, oponerse a algo, y ¿a qué oponerse cuando no queda enemigo contra el que luchar? 2) Se podría hablar de la globalización, de la absorción del planeta entero por el mercado mundial, cuyo efecto ha sido el debilitamiento de las antiguas literaturas nacionales. 3) Vemos cómo se eleva la idea de individuo a un punto en que el concepto mismo de idiosincrasia se convierte en un lugar común, punto en el que términos como yo, alma, corazón y mente son jerga demográfica. 4) Nuestra idea de lo que es tradición se ha reducido a algo tan exiguo que no tiene sentido plantarle cara. No quedan autores del pasado a los que hacer frente. 5) Se podría apuntar el populismo de la cultura contemporánea, 6) la disolución de los antiguos límites entre arte culto y popular y 7) el debilitamiento de nuestros recelos ante el poder del mercado. Hoy día, los escritores trabajan en concierto con el capitalismo. No eres nada si no vendes, si tu nombre no es conocido, si no acuden decenas de admiradores cuando firmas ejemplares de tus libros. 8) La banalidad de las democracias liberales, al tolerarlo todo, al absorberlo todo, no da licencia para nada. No nos faltan temas a los que enfrentarnos con seriedad pero 9) la globalización ha aplastado la literatura, reduciéndola a un millón de nichos en el cementerio del mercado.

La literatura era un recurso finito, como el petróleo, como el agua. Cada nueva manifestación literaria ha sido una prospección que ha ido mermando las reservas hasta acabar con ellas. El postmodernismo nos ha conducido al final del juego. Todo está a nuestro alcance pero nada nos sorprende. Antes, cada gran afirmación contenía un manifiesto y cada vida literaria era una invitación a la heterodoxia. Hoy todo es fotocopia, nota a pie de página, gesto teatral. Ni la originalidad misma es ya capaz de sorprendernos. Hemos presenciado tantos ejercicios de estilo y forma, que incluso algo original nos resulta reconocible. El prestigio literario solo existe como liturgia. ¿Quién se toma a sí mismo en serio como autor? ¿Quién se atrevería a soñar con archivar sus emails y tuits para que los lea agradecida la posteridad? Ya no se rechaza ni ignora a nadie, puesto que se publica a todo el mundo sin esfuerzo ni reflexión. La idea de autor se ha evaporado, sustituida por un ejército de obreros de la tecla, codo con codo con publicistas y programadores.

Se podría argüir que deberíamos estar agradecidos por este nuevo orden. Que los demás puedan leerte. Tus amigos y tu familia creen que es estupendo. Para tu círculo, publicar una novela es más importante que lo que pueda contener. Ya es algo que aparezcas en Google.

¿Para qué evocar el espectro pantomímico del poète maudit, las sombras burlonas de Rimbaud o Lautréamont, con su botella de absenta y los ojos inyectados en sangre? No podemos repetir fórmulas antiguas ni probar fórmulas nuevas. Las palabras de Pessoa nos resuenan en los oídos: «Ya que no podemos extraer belleza de la vida, busquemos extraer belleza de no poder extraer belleza de la vida.»

Detectives salvajes

Penúltimo ejemplo de literatura que se enfrenta a su propia muerte y sobrevive, Los detectives salvajes (1998), de Roberto Bolaño, un libro sobre el intento de crear una vanguardia literaria en 1975, escrito después de que las condiciones para poner en práctica la vanguardia se hayan desmoronado. «Luchamos por partidos que de haber vencido nos habrían enviado de inmediato a un campo de trabajos forzados, dice Bolaño hablando de su generación. Luchamos y pusimos toda nuestra generosidad en un ideal que hacía más de cincuenta años que estaba muerto.»

Abrazar deliberadamente un ideal muerto. Esta es la cualidad que impregna Los detectives salvajes. La intuición de Bolaño revela que ya solo es posible escribir el epílogo de la literatura, la historia de quienes se rascan las rodillas mientras rastrean las huellas que ha dejado la literatura tras su desaparición. Vivimos en una cultura en que millones de escritores se dedican a mimetizar los grandes modelos que adoran, con tan solo una vaga consciencia de que lo único que hacen es vomitar vulgaridades. Año tras año vemos cómo se intenta hacer pasar como si fuera el último grito muestras de estilos muertos como el realismo, el modernismo, el nuevo periodismo o alguna variante lúdica del postmodernismo, todos ellos más retro que la peste. Es hora de que la literatura acepte su propia muerte, en vez de seguir jugando a las marionetas con su cadáver. Debemos denunciar la farsa de una cultura que sueña con cosas que no puede crear, porque esta farsa es nuestra tragedia. Debemos afrontar con humor la oscuridad y la amargura de la situación en que vivimos. Una vez más, como en Cervantes, la historia más poderosa es la que realza el papel que tiene la literatura en nuestras vidas, solo que en las circunstancias actuales es un papel reducido al de un fuego que flota sobre una ciénaga, un fantasma que arrastra sus cadenas, un ente derrotado que hipnotiza a un ejército de idiotas: todos nosotros.

Enfermos de literatura

El narrador de El mal de Montano (2002), de Enrique Vila-Matas, padece la enfermedad de la literatura, lo cual le hace experimentar el mundo únicamente a través de los libros que ha leído, escritos por los grandes autores de la historia de la literatura.

De la misma manera que Kafka nació demasiado tarde para la religión, todos nosotros hemos nacido demasiado tarde para la literatura. Al reactivar las vidas y obras de literatos legendarios, el narrador de Montano no hace sino poner de relieve cuán remotas son estas figuras para nosotros, todas ellas de escritores a quienes la propia literatura parecía mantener a cierta distancia. La literatura se aleja de nosotros al igual que se alejó de nuestros predecesores literarios, empezando por autores de diarios como Gide quien, como se describe en El mal de Montano, sueña eternamente con escribir una obra maestra. Y es que la noción de obra maestra o albergar la esperanza de escribir una obra maestra es ya síntoma de mal gusto literario.

Qué escribir en las postrimerías.

Utiliza una sencillez aliteraria. El juego ha terminado, ya no queda nada. El estilo no se maquilla ni adorna, sino que escupe la materia de su descontento. El abismo necesita la clara quietud de un testigo, el testimonio sobrio del día después para recordar lo que pasó. La literatura ya no es nada por sí misma. Es la gran desaparecida.

Resístete a las formas cerradas, a las obras maestras. El empeño por escribir obras maestras es una modalidad de necrofilia. Escribir debe ser un acto abierto por todos sus flancos, de modo que un esbozo de vida real pueda atravesarlo, pasando las páginas. Los autores deben renunciar a imitar a los genios.

No seas generoso ni amable. Ríete de ti mismo y de lo que haces. Saquea el arte, como el caníbal que eres. No tengas la arrogancia de ser cómico. Tú eres el serio en esta farsa. El gracioso es el universo. No vayas de tonto, ni de listo, ni de simpático, ni de tímido. Deja un margen a la hilaridad, a una risa dolorosa y purificadora que te parta en dos los costados y el corazón. Sigue tu propia estupidez.

No dejes de escribir acerca de este mundo, un mundo dominado por sueños muertos. Resalta la ausencia de esperanza, de fe, de compromiso, de seriedad. Señala el pasado, del que hemos sido desgajados. Señala el futuro, que nos destruirá. Escribe sobre un tipo de esperanza que antaño fue posible en tanto que literatura.

Deja claro que eres consciente de tu impostura. No eres un autor. En realidad, no has escrito ningún libro, un libro de verdad. No formas parte de ninguna tradición, movimiento ni vanguardia.

No te estás jugando verdaderamente nada en la literatura. Por muchos aires insensatos que te quieras dar. La verdad es que poquísima gente lee. Hay más novelistas que lectores. Hay demasiados libros.

Deja ver tu melancolía. Resalta que el final se acerca. Se acabó la fiesta. Las estrellas salen y el cielo negro se muestra indiferente ante ti y tus sandeces. Estás haciendo dibujos estúpidos para matar el tiempo en el desierto. No hay más. Son tus obras completas.

Recuerda. Únicamente cuando el cuerpo está sin vida y ha sido picoteado durante millones de años por los cuervos, roído por los chacales, cubierto de escupitajos y olvidado, solo entonces descubriremos que aún queda una última esquirla de hueso intacta.

# Manuel Ruiz Zamora, El fin de la literatura (2012)

Uno se sienta en cualquier sitio y una simple conversación telefónica le franquea la entrada a un mundo en el que, por pudor, jamás hubiera penetrado aunque se lo hubieran pedido. Las llamadas redes sociales son aún más imperiosas e intempestivas. Abres tu ordenador y la casa se te inunda de confesiones íntimas, de declaraciones concluyentes, de publicitaciones extemporáneas de los más extravagantes atributos. En un mundo en el que nadie valora a nadie todo el mundo tiene una necesidad patológica de sentirse valorado. Ni el propio Narciso, ahogado en el río de su propia apariencia, se hubiera atrevido a imaginar una realidad en la que cada imagen no fuera sino un reflejo casi exacto de la suya. Nos hemos acostumbrado hasta tal punto a estas impúdicas exhibiciones gratuitas que hemos empezado a comprender que, tal vez, la amistad más profunda sea aquella que nos veda algunos de sus rincones más privativos.

# Juan Alegría Licuime, Duchamp, el posmodernismo… (2006)

Marcel Duchamp (1887-1968) es considerado el artista más influyente del siglo 20. La obra de Duchamp se caracteriza por el silencio. Su prolongada inactividad contrasta con la idea de producción que se instala con los artistas modernos. Según Susan Sontag, el silencio es una especie de opción. Debido al conflicto que se produce cuando el espíritu choca con la condición de materialidad del arte, quedan desenmascarados los instrumentos del artista y, de esta forma, la gratuidad del arte. Duchamp se plantea como el fin de una época o la disolución definitiva del concepto tradicional de arte.

Duchamp utiliza la pintura como medio, y no como un fin predeterminado. Su evolución va del fauvismo al cubismo. Posteriormente, sus investigaciones se centrarán en el estudio del movimiento. Su esfuerzo consiste en sustituir la pintura olfativa y retiniana por la pintura idea. Su máxima obra pictórica se concretó en Desnudo bajando la escalera (1912), considerado como el cuadro que pone fin al cubismo. El rechazo que generó llevó a Duchamp a abandonar la pintura, lo que no significó un receso en su actividad productiva. Su primer ready-made, Rueda de bicicleta (1913), significa una nueva forma de concebir la producción artística. Se trata de otorgar la categoría de arte a objetos de consumo.

La palabra ready-made no apareció hasta 1915, cuando fue a Estados Unidos. El ready-made es un pretexto para activar una serie de ideas, donde lo central es reflexión por el contexto de la obra. Lo que determina finalmente que simples objetos pasen a constituirse en arte, es la pérdida de la función de uso del objeto. Esta desconstrucción del signo, Duchamp la remonta a Mallarmé, cuya sintaxis se interrumpe por la sinestesia y la incompatibilidad semántica.

Para Duchamp la obra debe ser utilitaria y desechable. De esta forma rompe con el concepto de genialidad, o talento especial. Su concepción del gusto queda reflejada ante la pregunta de Cabanne de qué es el gusto: Una costumbre, una repetición ya aceptada.

# Eduardo Subirats, La muerte del arte, metamorfosis de la cultura moderna (1991)

Las tres muertes del arte:

1) La teoría estética de signo crítico que niega la posibilidad del arte como consecuencia de los múltiples desgarramientos interiores que ha sufrido el hombre moderno, desde la visión de la destructividad inherente a las formas dominantes del conocimiento científico, hasta la perspectiva de la perversidad que han entrañado los totalitarismos modernos. En un mundo poseído por la desesperación, el arte solo puede expresar una conciencia negativa En la era de Hiroshima y de Auschwitz la poesía solo es posible como protesta. Y a la inversa, la conciliación con la naturaleza y la cultura que define el reino estético de la belleza adquiere o adquiriría un carácter conciliador, por tanto, encubridor, con respecto a la escisión de nuestro mundo objetivo e interior. La misma afirmación de la posibilidad del arte adquiere en nuestra sociedad una cierta dimensión legitimatoria, al fin y al cabo, la belleza siempre acaba por redimir al mundo.

2) La muerte del arte se convirtió para el pensamiento moderno en un valor o en un postulado positivo. Hegel, el socialismo y el positivismo del siglo 19 y las vanguardias más allegadas a los círculos revolucionarios del siglo 20 concibieron la muerte del arte como anuncio de una era de esplendor basada en la dominación racional de la sociedad. Constructivistas y productivistas pasaron las críticas iconoclastas de Marx, Proudhon o Comte a un programa artístico que celebraba el nuevo amanecer bajo el signo del maquinismo. La tesis socialista de la desaparición del arte ha dado lugar a un concepto tecnicista del diseño y ha concluido en la estética informática.

3) La muerte del arte fue anunciada por el futurismo con motivos artísticos muy ambiguos que combinan una fascinación por la violencia de la civilización industrial con un oscuro entusiasmo por sus formas de poder. La poética de Marinetti anticipa las flores estéticas de una science fiction heavy, y las visiones suburbanas de monumentalidad y destrucción que hoy brinda cualquier megalópolis. Se trata de la muerte del arte bajo el culto del brutalismo, de la agresividad en las formas y en los valores morales, y de un cierto entusiasmo estético por el heroísmo y la violencia que penetran en todos los poros de la socialización del individuo, desde los films de Walt Disney hasta las actitudes morales de grandes líderes del espectáculo político internacional. Se trata, en fin, de aquella muerte del arte que acaba en la fealdad y el feísmo que caracterizan las grandes empresas de la cultura contemporánea.

# Enrique Castaños Alés, La muerte del arte y el problema de la poética, Nota sobre un artículo de Umberto Eco (1988)

Tradicionalmente se ha querido ver en la concepción hegeliana de la muerte del arte un sentido de conclusión definitiva, a partir del momento en que surge la verdadera filosofía en la realidad temporal e histórica, el sistema idealista en que se hace realidad el espíritu absoluto. El arte, pensaba Hegel, es la manifestación sensible de la idea absoluta a través de un medio material. La tarea del artista es expresar la idea, que se identifica con la verdad. El arte, cuyo desarrollo no sigue el modelo de la naturaleza, sino la representación de lo ideal, recorre un camino de conceptos estéticos: 1) el simbólico, en el que la representación se realiza mediante signos abstractos, correspondiente al lenguaje arquitectónico; 2) el clásico, o del equilibrio entre materia e idea, al que corresponde el lenguaje escultórico; 3) el romántico o del predominio de la idea sobre la materia, ejemplarizado en el lenguaje de la pintura, trayectoria que se detiene cuando la única y definitiva verdad, la filosófica, se encarna y materializa en su prístina contingencia histórica. De ahí precisamente que Hegel califique el arte como error filosófico o filosofía ilusoria. Bajo todas sus formas, el arte queda como cosa del pasado.

Dino Formaggio entiende el concepto hegeliano muerte del arte en su acepción dialéctica. Más que ante el fin histórico del arte, nos encontramos ante el fin de una determinada forma del arte, cuyo máximo exponente es el dominio de la poética sobre la obra.

En el arte contemporáneo el modelo formal, el problema de la poética se ha convertido en el problema central, debiendo ser considerada básicamente la obra artística como la explicitación de una poética. El carácter autónomo conferido a la forma como organismo permite a Umberto Eco afirmar que la obra vive y vale como realización de su propia poética en contacto directo con la forma formada, única capaz de conferir significado y valor al modelo:

«La obra realiza su pleno valor estético en la medida en que la cosa formada añade algo al modelo formal y se presenta como formación concreta de una poética. La obra es algo más que la propia poética en la medida en que el contacto con la materia física añade algo a nuestra comprensión y a nuestro placer.»

# Jorge Juanes, El situacionismo y la muerte del arte (2005)

La mano temblorosa que de noche sostiene el vaso de whisky, a la hora de la jornada laboral se convierte en mano diestra condenada a someterse a la máquina productiva que sigue los ritmos impuestos por la necesidad imperante de producir plusvalía. Cosas signo, objetos, imágenes para atraer y poseer, aquí y allá, ofertas al alcance de quien cuente con los dólares suficientes para comprar. No hay que temer a la tentación de la mercancía. El gasto y el exceso están programados con suma eficacia por los ingenieros de conciencias.

El arte no escapa a la trampa. En los 70 asistimos al arte de masas dirigido a las mayorías y producido mediante la tecnología moderna. El ejemplar único cede a la producción en serie. El arte se convierte, en una mercancía forjada por expertos en diseñar una cultura estándar, capaz de representar los estereotipos que pueden ser fácilmente asimilados y consumidos. Arte de entretenimiento, previsible y distractivo, para cuya comprensión no se requiere de una educación especializada. Los amos del sistema se frotan las manos, pues se ha conseguido el objetivo de manipular a las masas mediante fórmulas y clichés digeribles.

El criterio para juzgar el arte se pierde. Los mandarines democráticos han dicho: todo vale, todo es arte; arte es lo que el sistema de la mercancía considera tal. Tras la presunta democratización del arte se asiste a su fin. Si no fuera por las instituciones que viven del arte, el arte no existiría más.

Hay otras formas de percepción, otras propuestas, otra manera de tratar con el cuerpo y con el deseo. Allí, donde las imágenes fotorrealistas tan del buen gusto burgués, se erige una gris arquitectura urbana funcionalista, apenas sensualizada con los anuncios forjados en el mundo de la publicidad. Allí mismo la contracultura mancha las paredes con la poética del grafiti, borrando al paso las representaciones del simulacro. Se trata de romper o rasgar algo que provenga de la autoría del poder, de inscribir en las paredes públicas nuestro signo rebelde y hermético: Yo, soy Jorge. Los hay que van hasta el final: Jean-Michel Basquiat (1960-1988), de ascendencia puertorriqueña y haitiana, negro y yonqui, muerto por una sobredosis de heroína en Nueva York a la edad de 27 años.

# Guy Debord, La sociedad del espectáculo (1967)

Si hablamos de arte es porque el dominio del espectáculo ocupa el plano de la seducción estética, mediante una oferta de imágenes que convierte la enajenación en un atractivo deseable. Y para destruir la enajenación hay que practicar el entrismo, meterse en sus entrañas y destriparlo. La apuesta es intervenir en la cotidianidad sin pedir permiso, pues el espacio de la calle, en tanto que no pertenece a nadie, pertenece a todos. Se trata de ocupar, invadir e interrumpir las prácticas del poder poniendo en juego la manifestación espontánea de las fuerzas emancipadoras. Todo lo que el arte marginal y distanciado prometió como alternativa debe estar ahora presente en la vida. No queremos trabajar en el espectáculo del fin del mundo, sino en el fin del mundo del espectáculo.

Estamos con Baudrillard en que el gran reto del arte estriba hoy en reconocer y gestionar su muerte. Lo primero que tiene que hacerse al respecto es dejar de simular que lo que ofrece la industria de la cultura es arte. Cuando se proclama que todo es arte es el fin del arte. Pintores que simulan que pintan, poetas que quieren convencernos de que las musas siguen inspirándolos. Y siguen y siguen. Puede que los consumidores de museos sean los sepultureros del arte. Fingir que el arte existe y se expande por los cuatro puntos cardinales es una tendencia inmanente a la cultura del espectáculo. Pero quedarse ahí es ser víctima de esa cultura. Hay un arte sin complacencias que entierra lo que está muerto y nos invita a radicalizar la crítica de la sociedad administrada.

ESCRITORES 3.0, Daniel Lebrato, 1 de diciembre de 2012

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José Antonio Moreno Jurado

Claqueta menos 2. Si hablo deprisa es porque la organización me limita el tiempo a 5 minutos. Esto es un Cristo con muchos romanos.

Claqueta menos 1. Los ajustes van en sueldos, horas y productividades, pero también en una mentalidad. Para este acto, tengo de permiso solo una hora. Cumplimentado el príncipe, como Cenicienta, tendré que volver a mis fogones. No se lo beban todo.

Negritas que se citan:

Alfredo Valenzuela

Alicia Murillo

Benito Moreno

Díaz Trillo

Diego Vaya

Federico Ortés

Guillermo Román

Jeannette Clariond

Jesús Aguado

Joaquín Alegre

Jorge Burgos

José María Aguilar

José María Delgado

Jose Marrodán

José Vicente Pascual

Jota Ese de Montfort

Juan Cobos Wilkins

Luis Alberto de Cuenca

Luis Margüenda

Luisa Romero

Manolo Jurado

Padilla

Pedro Cantero

Pepe Cala

Pilar Villalobos

Rafael Gómez Rivera

 

 

1               Toma 1. Se ve a MJ de pijama y zapatillas en los pasillos del hospital Virgen del Rocío. Dentro voz. Soy uno más Un blanco un negro un rubio un amarillo Qué importa Soy lo que soy y digo, quitándome estas pocas mareas que me quedan.

2               Toma 2. Se ve una playa. Apartamento al que llega la brisa y la queja lejana de los barcos y los inmensos pinares de verdes infinitos que lamen Mazagón, La Rábida, Moguer y Palos. Paisaje o beatus ille.

3               Toma 3. 1979. JA en todos los telediarios. Le han dado el nóbel de literatura a Odysseas Elytis y ni Dios sabe quién demonios (o daimonios) es Elytis, nunca publicado en lengua española. MJ sí sabía. Llevaba años sacando griegos del armario y quitándoles la túnica, harto de que griego y lengua muerta parecieran la misma cosa.

4               Se llama cameo a la estrella fugaz que ayuda a promocionar una obra. En el teatro anglosajón cameos eran escenas con actores invitados de prestigio, que daban brillo a la función y que empezaron a llamarse camafeos, miniaturas engastadas en una joya.

5               Me llama Alfredo Valenzuela. MJ ha vuelto. El que dejaba la poesía, vuelve a publicar, trece años después. Últimas mareas trasciende las coordenadas del surrealismo y aprovecha el movimiento y la fuerza de las imágenes oníricas que conducen a la libertad y a lo bello.

6               La primera palabra es, a veces, la última. Lo primero que pensé cuando me enteré del título. ¿A quién se le ocurre ponerle a la criatura Últimas mareas, en la ciudad de las rondas de cerveza que nunca son las últimas sino las penúltimas? Últimas mareas. Mi amigo siempre tan optimista.

7               Conocí a JAMJ por los años en que conseguía abarrotar la Biblioteca Pública de la calle Alfonso XII, cada semana, para escuchar a los poetas más interesantes del momento, años de la desaparecida Dendrónoma. Era el ciclo Martes y Literatura organizado por él con Manolo Jurado y Rafael Gómez Rivera. Contra miércoles y fútbol, Martes y Literatura.

8               Cuenta Jota Ese de Montfort que Últimas mareas surge como un milagro después de Las elegías del Monte Atos, cuya consumación sugirió a su autor que su pasión por la poesía se le había terminado. Pero la poesía volvió a brotar, en forma de mareas, que vinieron de ese mar que nunca se pregunta.

9               Conocí a MJ al afeitarme. A veces me tropiezo sin querer con el que fui y apenas me saluda, puente entre Juan Ramón Jiménez que se pregunta ¿Soy yo o soy el mendigo que rondaba mi jardín? y Juan Cobos Wilkins, el de Lo más profundo que de ti conoces, la piel. Me sonaba Yourcenar, en Memorias de Adriano. A la larga la máscara se convierte en rostro. Y me sonaba Plano corto, primera mirada, a mi querido José María Aguilar. Sobraba el despertador. Uno sabe que sí, que llega el día. Vas al cuarto de baño. Igual que ayer el agua corre. Es el espejo. Un hombre parecido te repite El mundo va a funcionar hoy bien. Guiñas una legaña azul a tu séneca triste. El busto es mío. El espejo, la máscara de José Antonio, no ha cambiado.

10           Gacetilla. Zona Gente. El 23 de abril de 2000, domingo que fue de Resurrección, me casé en Galaroza, que significa la novia, con mi novia. Oficiaron Pedro Cantero y adivinen quién más.

11           En días claros, se deja ver JA sobre las once y media de la mañana entre la librería El Desván y el Instituto Tipográfico del Mediodía, calle Feria. Las 11:30 es nuestra hora. Hora para su penúltimo café y hora para mi primera cerveza, siempre por prescripción facultativa. Él vivía en Pedro Niño y fue poblando mi casa de emperatrices calvas y de novelas bizantinas.

12           Conocí a MJ el jueves 4 de noviembre de 1999, cuando un libro pasó desapercibido Hacia la nada. Con su sentido práctico de la vida, JA recomendó en la prensa aquel libro inencontrable. Giralda. Otro cuerpo busca, de campanas, quien se atrevió a mirar y a ser mirado. Diez años más tarde, en la Casa de la Provincia, el martes 29 de septiembre de 2009 presentó con Diego Vaya, de editorial SimLibros, un raro libro Todo a cien, contra la crisis y los dolores de cospedal.

13           Aunque de JA a mí va la misma edad que de Pedro Salinas a García Lorca, partes de lo mismo, siempre he tenido y sentido a MJ como de otra generación. Desde su Premio Adonais en 1974, JA tiene Razón de la presencia en la poesía universal. Recuerdo el pelotazo que supuso Fedro, Poemas, 1979. Ahí ya se hablaba de mareas. Fedro, Para un dios de invierno (1981) y Bajar a la memoria (1985), nos dieron armas para matar al gigante. Flechura de tus ojos, nube persa, si muero con el sol que ahora me prohíbes, acuérdate de mí, mañana cuando estés llegando a Salamina.

14           Conocí a MJ el jueves doce de febrero de 1998, a las 21:30 en La Imperdible de plaza San Antonio, montaje poético, y lubricante, Tres en uno, con José María Delgado, Alicia Murillo y Guillermo Román. Otro jueves, 19 de julio de 2007 nacía para el mundo El bebedor de cerveza, con el vía crucis de Jose Marrodán. JA no sale en la foto. A esa hora, las once y media, él se daba al humo con café. Cartela de Padilla. En esta casa se fuma, y sea lo que Dios quiera.

15           Conocí a MJ el lunes 18 de junio de 2012, con José Vicente Pascual. En Últimas mareas los ámbitos y referentes históricos de nuestra civilización se vuelven absurdos y se establece el inquietante símil entre las últimas mareas de una vida y las de toda una era.

16           El cronista Pepe Canapé era fijo en los pases oficiales y en las copas de vino español que se servían en Sevilla. Otro Pepe, Pepe Cala, hacía las fotos con su Leika, y Joaquín Alegre coleccionaba autógrafos. Publicidad. Presentaciones y eventos Danielito. Catálogos, coros y danzas, extraescolares. Teléfono 669etc. Servicio 24 horas.

17           Se llama Síndrome de Zenobia a las relaciones desiguales con persona que se tiene por artista. Por razones históricas, es más frecuente en mujer, de Zenobia a Juan Ramón. Rara vez él se sacrifica al talento de su mujer, sin proxenetismo, braguetazo o calzonería. Lo cuenta Pepe Canapé en Habladores o atragantados, vida social y arte manual y gratuita de comer jamón (Sevilla, 1998). José Antonio padece el síndrome de Zenobia con Moreno Jurado. Un culto irracional que no tiene cura ni remedio.

18           Conocí a JA en 1985, un año de poesía imprescindible. La caja de plata, de Luis Alberto de Cuenca, Sol, de Juan Cobos Wilkins, Mal te perdonarán a ti las horas, de Díaz Trillo, Metamorfosis con pérdida de alas, de Jorge Burgos y Bajar a la memoria, de MJ. Efemérides. Tal día como hoy, 10 de octubre, de 1985, murió Orson Welles como mueren los poetas, de ataque al corazón y por supuesto en los ángeles.

19           Dicen. El poeta utiliza las palabras al igual que un albañil utiliza los ladrillos. Y digo. Se empieza en mientras haya algún misterio para el hombre, no para la mujer (que posa como hermosa o fastuosa de tesoros), se sigue con que siempre habrá poesía, y acaba uno encerrándose en la casa que fueron levantando por su gusto y el suyo antepasados y albañiles, con muy pocas visitas, las precisas, y viendo, apasionado, cosas raras.

20           Conocí a JA el miércoles 7 de marzo de 2001 cuando El Sobrehilado, de Pilar Villalobos, publicó aquel día, que llovía, doce libros a la vez. Doce por doce, doce autores en la escalera de Jacob de Padilla, en calle Laraña, que por algo se vino abajo. Yo, con tantos nombres, empezaba a perder la cabeza y a salir de casa con ayuda del memorándum No salga de casa sin Padilla: pañuelo, dinero y llaves.

21           Reconocí la voz de MJ en Últimas mareas. África y Europa y Asia navegando hacia el cabo de la mala esperanza. Vendedores del cuerpo. Trabajos del infierno de la fresa o del sexo en idénticas proporciones, acurrucados los unos junto a los otros, para sentir la bendición de toda la pobreza compartida.

22           Pausa en play. Me llamo Jasmina, soy de Ecuador y tengo 27 años. Trabajo limpiando, llevando casas y cuidando niños o personas mayores. Aunque no me falta cultura ni gusto por la poesía (en Quito yo era maestra), perdone que no conozca a ese tal MJ y que no tenga ni idea dónde está la librería Beta, cine Imperial hasta 2002. Play.

23           Conocí a JAMJ en la revista Con Dados de Niebla, Huelva, y en Encuentros de Escritores en la Sierra. Hablaba de La Nava y de su padre. Ya habían muerto Juliano el Apóstata, Copérnico, Giordano Bruno, Kavafis o Constantino Paleólogo. El resto, Gil de Biedma, a envejecer, que es el único argumento de la obra.

24           Entre canapé y canapé, charla con Jeannette Clariond, de Vaso Roto Ediciones. Esta obra supone para el poeta un regreso a la ilusión primera. Las olas de estas Últimas mareas constituyen un homenaje a aquellos que le precedieron y a través de ellos a la palabra misma.

25           Conocí a MJ en Cortegana, casa de Luisa Romero. Con su lectura dramatizada JA ponía música sobre la música y daba vida entonces a la falta de puntación en unos poemas y al uso de los asteriscos en otros. La poesía se oye y se ve. Y con frecuencia se suda.

26           En 1996 coincidimos en los escaparates con las Gracias y desgracias del ojo del culo que firmaba el Maestro Oculista. Música maestro va por Benito Moreno, año 2000, que nos daba nombre a todos con su disco Me han quitado lo bailao. Ya del Estado del bienestar no queda nada. Ni en farmacia. Mi mundo ya no existe. Yo soy el Gatopardo.

27           Conocí a MJ la noche del miércoles 29 de 1985 en Moguer, adonde habíamos ido su club de fans a la ceremonia de entrega del Juan Ramón Jiménez de Poesía, que ganó aquel año Bajar a la memoria.

28           Recibí y desmenucé, con entusiasmo, cada uno de sus libros. Poesía que se nutre de la tradición para superarla, no anclada en la imitación y el epigonismo. JA sigue arriesgándose, consciente de que su poesía necesita ser descodificada con un esfuerzo mayor que la poesía descriptiva, costumbrista, sentimentaloide o periodística.

29           Conocí a MJ por aquellos años de ensoñaciones, en que José Manuel Padilla editaba en papel de estraza comprado en el mercado de la Encarnación una sextina libelada, de autor anónimo, escrita contra todas las sextinas pedantes que se escribían por entonces y tras la frase malintencionada de La poesía ha muerto, viva la novela.

30           JAMJ se reconoce en la única civilización, la griega, cuyos relatos fundacionales no son de carácter mágico religioso sino puramente literarios, de índole estética. El último de los griegos ya ha caído.

31           Lo que se desea, dice MJ, por mucho que no vaya a ser posible ya, aún sigue siendo hermoso y un pertinaz reclamo de la fortuna de haber vivido como viven los libros.

32           1990. JA, con Manolo Jurado, figura al frente de la magna Antología general de la poesía andaluza, en la que ya asoma como un experto Luisito, Luis Margüenda. Y no se pierdan el prólogo o cameo que le escribe a JA su otro discípulo amado, Jesús Aguado. Vayan a Por los bosques de otoño, Icaria, poesía, 2006.

33           JA imagina, con Borges, que el paraíso es una biblioteca, y que en el paraíso van a estar todos sus libros. Lectura de Fedro a los poetisos. En aquel tiempo dijo Fedro. A orillas del Iliso, lector, he pulido las mágicas aristas de estas hojas con las manos cansadas por la edad y con mis ojos tristes. Es temprano. El segador despierta la muralla de las mieses con su silbo. Distante late el mar. Solo el aliento vivo de la muerte me ciñe su diadema. En ti. Contigo quiero verla crecer, sentir de frente su paso virginal sobre mi cuerpo. Después, recorreremos las agrestes mareas de la luz bajo la tarde, libres al fin del mal que nos envuelve.

34           El tiempo. Temperaturas sin cambios y en el Atlántico marejada con Últimas mareas, de venta en librerías y con la firma de ejemplares por su autor.

35           Milímetro 35. Conocí a JA en 1986. Aquel año Pilar y yo, con Federico Ortés, Juan Cobos y MJ formamos el jurado lector del premio Juan Ramón Jiménez, que presidía JA. Desde entonces, lo llamo presidente. Con la venia, Presidente. Va por ustedes.

Daniel Lebrato, 10 de octubre de 2012

 

Los restos de Lorca

¿POR QUÉ LA FAMILIA DE LORCA NO QUIERE LOS RESTOS DE LORCA?

Para abrocharse el cinturón, antes de despegar las ideas, tenga en cuenta que

vivimos en una sociedad que cuida a sus muertos y si puede hasta vive de ellos.

Actividades para mayores: una por la línea de puntos los siguientes

sitios y restos o similares

 

Sitios Restos
San José, de Ávila restos de Santa Teresa
Santiago de Compostela Santiago el Mayor
Turín Sábana Santa
Colliure Antonio Machado
¿…? ¿…?
¿dónde? restos de Lorca

 

Conociendo la voracidad de los herederos en este país (Marina Castaño, de Cela; María Asunción Mateo, de Alberti) y el buen lucro de fundaciones y derechos de autor a favor de familiares desconsolados, es fácil deducir el altísimo valor y precio que tendrían los restos de Federico García Lorca, si apareciesen, y el enorme beneficio que esos restos traerían a un municipio, a donde iríamos entonces en peregrinación literaria, y a una familia.

Por tanto (con el portanto que dicen en política) basta de echar mierda sobre Ian Gibson por su interés mayor o menor en el poeta. Menéndez Pidal se obsesionó con el Mío Cid y nos parece grande por eso, como nos parece buena cualquier obsesión (por la vacuna contra el sida). La propiedad de los restos no será, cuando aparezcan, de la familia Gibson, sino de la familia Lorca. Por tanto (y no por tontos): a la familia Lorca, y solamente a la familia Lorca, hay que aplicarle el método del detective Hércules Poirot cuando abría un caso: ¿a quién beneficia el caso? Ni tontos ni marxistas, respondemos:

A)    –Si aparecieran los restos de Lorca, la familia Lorca tendría una huerta más de San Vicente a donde llevarnos, al huerto, y quién sabe si también para hacernos pasar por taquilla. POR TANTO: A LA FAMILIA LE INTERESAN LOS RESTOS

B)    –Si NO aparecieran los restos de Lorca, los grandes beneficiarios serían quienes, al margen de la legalidad y de las honras que se deben a los muertos, desubicaron los restos de Lorca de tal forma que hoy sin vergüenza ya no lo podrían declarar: bien porque hubiera un pacto secreto bajo el franquismo bien porque la democracia haya pactado también lo suyo (basta ver las reticencias de la Junta, el desapoyo del Estado y cómo, tratándose de Lorca, hasta la gente de la Memoria Histórica parece que mira para otro lado). POR TANTO: la familia tiene un interés superior a los restos, que no puede ser otro que ESCONDER UNA RESPONSABILIDAD (Histórica o política, pero incluso penal)

Su renuncia y la renuncia institucional y granadina a los millones que valdrían los restos de Lorca no condicen con el afán recaudador que manifiesta la familia ni con los buenos titulares y el buen turismo cultural que traería a Granada semejante hallazgo, que supondría además un descanso en paz y el final de una partida: la reconciliación nacional.

Otra cosa es la derecha que, como teme a la memoria histórica, para callar lo que habla [y el caso Lorca habla] por sí solo, sale con la vaina del guerracivilismo que no se lo cree nadie. Pero les viene bien la amenaza y por eso coinciden con la familia y con la Moncloa. Miedo sobre miedo, más miedo.

¡Qué lección Chile, con Víctor Jara!

DanielLebrato@gmail.com, 30.12.10

 

Literatura, valor y precio

Daniel Lebrato

LITERATURA, VALOR Y PRECIO o García Márquez tiene quien le escriba

1.

En clave Google, el buscador ideal será ese que, de vuelta de vacaciones ‑tu nevera es patética‑, tecleas en el ordenador una lata de fuagrás, tres quesitos del Caserío y dos kiwis, y el ordenador te responde como un chef: –Para comer hoy tenemos ¡fromage de kiwifuá!

Y está riquísimo.

2.

Desde que la comida es secuencia y Google el ojo panóptico que se obsesiona en leerlo absolutamente todo, ya no hay tristes poetas: todos tienen hoy quien los lea y, gracias a Google, parece que no les faltará de comer.

3.

Un día yo, Triste Poeta, para convertirme en Próspero Narrador con mi Tinta de calamar (2010), aproveché lo que había en mi nevera. Me di cuenta entonces de que Google nos ve. Me lo dijo Juan Fernández-Viagas, mi más recóndito amigo, a quien, procedente de mi currículo, nombro por su nombre en Tinta de calamar. –Que yo lo había sacado a él por Internet. Vaya por Dios (o sea, vaya por Google).

4.

Busqué viagas y bartolomés en la red. Y estaban. Y estaban otras secuencias que me sonaban: > “Gálvez estudia prehistoria” > “Roberto Farona, un encargo” > “Miguel Florián me pasa a Gabriel Ferrater” > “Quedó genial tu Doxografía”. Gálvez, Farona y Florián, qué tres nombres para tres pajes, qué rica me hubiera salido mi kiwifuá.

5.

Mas la fortuna, de mi mal no harta, mandóme una lumbalgia, de mil pares de dolores. A la cama, Danielito. Imposible escribir. Haz, si acaso, lo que cualquiera en tu caso: ponte a leer. Aprovecha y quítate de encima novelones.

6.

Un novelón me trajo aquí: desde El guardián entre el centeno, hasta más Salinger: Levantad, carpinteros, la vida del tejado y Seymour: Una introducción (Edhasa, 216 págs., 19,50 euros), dos hemi relatos que cierran un universo interesante. En la mesilla de noche me esperaban ‑entre pastillas, cápsulas e inyectables‑ Umberto Eco y Mario Vargas Llosa, con sus últimas mercadotecnias: El cementerio de Praga (Lumen, 590 págs., 23,90 euros) y El sueño del celta (Alfaguara, 464 págs., 22 euros). Otras dos lecturas no tenían nada que ver con la novela, aunque las dos se hacen pasar un poco por novelas: La fosa de Lorca, de Ian Gibson (colección Narrativa, de Alcalá Grupo Editorial, 232 págs., 16 euros), y Yo no vengo a decir un discurso, de Gabriel García Márquez (Mondadori, sin colección, 140 págs. + 20 de epílogo, 15,90 euros). En casa, un hijo iba leyendo por su gusto y el mío Las ratas, de Miguel Delibes, trece veces reeditada desde 1962 (Destino, 190 págs., 19,75 euros). ¿Euros?, ¿páginas?, ¿editoriales?, ¿autores? Yo escribir no podía, pero sí grabarlo. Tema: «Literatura, valor y precio.»

7. (valor)

García Márquez. De creer al editor de Yo no vengo a decir un discurso, Cristóbal Pera (pág.137), ha sido él ‑y no el autor‑ el promotor de la idea: reunir en libro oratorias y brindis dados por García Márquez en público para inaugurar algo o recibir un premio. Por su propio carácter, político y propagandístico, brindis y discursos se difunden tanto ‑la institución se encarga‑ que no se bajan, te chorrean por internet. Salvo catorce páginas ‑que por algo estaban inéditas‑, un diez por ciento, este es un libro que, en lo mejor y en lo mayor, ya habíamos leído: Botella al mar para el dios de la palabras, Cómo comencé a escribir, El cataclismo de Damocles, El mejor oficio del mundo o La soledad de América Latina, discurso de Premio Nobel. De 22 discursos, tres se dedican expresamente a la llegada del milenio y nueve fueron ya publicados en García Márquez, Escritos Diversos, libro misceláneo en 116 páginas que incluye desde el año 1944 hasta 2000. Hay que recordar que en 1993, a raíz de la impresión ilegal de ejemplares de sus obras en Colombia, García Márquez inició una campaña en favor del respeto a los derechos de autor. Soplan vientos González Sinde. Con espíritu bloguero, y no pesetero (de pesos colombianos), bien hubiera podido García Márquez brindarnos a su club de fans esas catorce páginas, 14, que lo hubieran a él librado de la penosa tarea de hacer un discurso. Vamos a tomárnoslo por el lado positivo y bibliófilo: por fin esos discursos se reúnen en pasta dura, a 1,5 espacio y letra generosa para nuestra vista cansada.

8. (precio)

euros páginas € página más cara

= 100

Calidades
García Márquez en Mondadori 15,90 144 * 0,110 100 pasta dura y letra grande
Miguel Delibes en Destino 19,75 190 0,103 93,63%
Salinger en Edhasa 19,50 216 0,090 81,81% pasta dura y letra grande
Gibson en Alcalá Grupo 16 232 0,068 61,81%
Vargas Llosa en Alfaguara 22 464 0,047 42,72%
Eco en Lumen 23,90 590 0,040 36,36% pasta dura+ ilustraciones

*A las 160 páginas de Yo no vengo a hacer un discurso hay que descontarle el epílogo Noticias, más brindis. Pagamos por un libro compuesto de 10 cuadernillos, a 16 páginas cada uno, que cabría perfectamente en 9 por 16: 144 páginas. El “relleno Mondadori” ‑dicho en lenguaje culinario‑ nos cuesta 1,59. Una página de Umberto Eco (a 4 céntimos) es casi tres veces más barata que una página de García Márquez (a 11) y encima ‑letra grande‑ más vacía de palabras.

9. (valor)

No es lo mismo ocasión que oportunismo. Aunque todos los libros nuevos por otoño apuntan a la campaña de navidad, hay quien se aprovecha de las fechas y hay quien se aprovecha del barullo. En novedades de casa del libro o corteinglés pone usted por diciembre una portada y un título coloristas de García Márquez, y las criaturas caemos como moscas. Más, si el seductor objeto viene envuelto en plástico, para que en la librería no lo abramos, vayamos al bulto y pasemos por caja. Bulto por bulto, Eco y Vargas Llosa se lo curran, sus libros son sus pasiones, por Europa y Roger Casement. Añadámosles Ian Gibson por La fosa de Lorca. En su libro Gibson convoca a toda una vida: la suya con el poeta. Va llamando a amigos y a enemigos, y por igual da la palabra a unos que a otros. Abunda en su honradez un Índice onomástico que ayuda a situar citas y personajes dentro de la frustrada memoria histórica. La de Gibson, es de esas pesadillas en los límites borgianos de vida y literatura. Gracias a él, a El sueño del celta y a El cementerio de Praga el mundo es más grande y la oscuridad más luz. El resto es pasar páginas.

10.

Paso página. Historias de Almonaster, de Ignacio Vázquez Moliní. Voy por su Prólogo superfluo: «A la miseria narrativa se le añade el ingrediente lamentable que transforma por arte de birlibirloque a esclavos ilustrados, monjes medievales, y espadachines bigotudos en detectives de salón. Siguen fielmente los pasos de Hércules Poirot para descubrir ya casi al final del libro al autor del crimen. Aprovechan en seguida estos autores para publicar un segundo volumen y luego un tercero, y así, ad infinitum. De esta manera, el patético protagonista da cabriolas desde Madrid hasta Flandes, regresa luego a Castilla, conspira después un poco en Londres y, si es preciso, en el cuarto volumen pasa a Indias. Se amortizan así a las mil maravillas los costes inherentes al lanzamiento del primer tomo. Todos quedan satisfechos. El lector-masificado, aunque parezca mentira, también.»

Continuará / continuaré.

Ni tontos ni marxistas, fromage de kiwifuá, valor y precio.

daniellebrato@gmail.com, Word Press, 22 del 12 de 2010

/para Roberto Farona/

*Los 22 discursos de Yo no vengo a decir un discurso, de Gabriel García Márquez (por orden de página en Mondadori)

7. La academia del deber, se publicó en el diario El Tiempo el 2 del 10 de 2004 http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-218109. Está en García Márquez, Escritos Diversos

11. Cómo comencé a escribir. Tecleando las primeras y las últimas palabras de Cómo comencé a escribir tienen ustedes por internet ¡1.560 resultados!

17. Por ustedes está en e-book (libro digital) en El cuaderno de Renata del Ministerio de Cultura de Colombia, 2009. http://issuu.com/ntcgra/docs/el_cuaderno_de_renata_ene_19_10

19. Otra patria distinta. Literalmente, un brindis. Dos páginas de interés cero cero.

21. La soledad de América Latina (en García Márquez, Escritos Diversos) (1.400 veces en internet) circula para uso escolar (http://castellano.caq.edu.ec/index.php?id=1332)

31. El Brindis por la poesía está en García Márquez, Escritos Diversos y 1.280 presencias en internet

35. Las Palabras para un nuevo milenio. Inencontrable de ocho páginas. Lástima que el milenio ya va por 2010

43. El cataclismo de Damocles está en García Márquez, Escritos Diversos, lo publicó El País el 9 del 8 del 86 (http://www.elpais.com/articulo/internacional/GRUPO_DE_LOS_SEIS/cataclismo/Damocles/elpepiint/19860809elpepiint_13/Tes). Tb se puede ver, leer y descargar desde la web La Oveja Negra, de Bogotá

51. Una idea indestructible. Se deja ver (sin título) en el portal del Cine Latinoamericano y Caribeño: http://www.cinelatinoamericano.cult.cu/viewfncl3b.aspx?cod=28

57. Prefacio para un nuevo milenio está en las webs Siempre Seremos Verdes y Solo Literatura http://www.sololiteratura.com/ggm/marquezdiscursocine.html

61. Una alianza ecológica de América Latina. Inencontrable, dos páginas

65. No estoy aquí. Inencontrable, dos páginas

67. En honor de Belisario Betancur se llamó antes La poesía o cómo volver a ser joven y lo publicó El Tiempo, de Bogotá, el 21 de febrero de 1993 http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-50508

73. Mi amigo Mutis se tituló antes Homenaje al amigo y lo publicó El País el 16 de diciembre de 2001. Está en García Márquez, Escritos Diversos y en http://gabazo.blogspot.com/2004/12/perfiles.html

85. El argentino que se hizo querer de todos está en García Márquez, Escritos Diversos, pág.30, dedicado a Cortázar, se deja leer en muchas webs de cada club de fans. Recomendable en Clarín.com, donde aparece con La soledad de América Latina: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Garcia_Marquez_0_359964200.html

91. América Latina existe se baja de tres o cuatro sitios web sin dificultad ninguna. No se pierden nada, está lleno de nombres propios y agradecimientos, pura fórmula: http://www.taringa.net/posts/offtopic/7606656/America-Latina-existe_-Gabriel-Garcia-Marquez.html

99. Una naturaleza distinta en un mundo distinto (al nuestro) Lo publicó La Jornada, de Bogotá, en 1996 http://www.jornada.unam.mx/2010/10/28/index.php?section=cultura&article=a04n1cul

105. Periodismo: el mejor oficio del mundo está en García Márquez, Escritos Diversos, pág.57, donde se tituló simplemente El mejor oficio del mundo. Lo tienen las webs Gabazo y Solo Literatura desde hace un porrón de tiempo, 276 apariciones en Internet. Se ve en Sala de Prensa http://www.saladeprensa.org/art425.htm

119. Botella al mar para el dios de la palabras. Sin comentarios. García Márquez, Escritos Diversos, pág.72.

123. Ilusiones para el siglo XXI primero se llamó Discurso del nuevo milenio pero como en esta publicación ya van dos discursos con la palabra ‘milenio’ (págs. 35 y 57) a este le ponemos ‘siglo 21’, y parece nuevo. Se publicó en García Márquez, Escritos Diversos, pág.73

125. La patria, amada aunque distante (71 apariciones literales en internet) está en El Heraldo de Colombia desde 1993 http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/L/latlapatriaamada/latlapatriaamada.asp

131. Un alma abierta para ser llenada con mensajes en castellano fue Así escribí 100 años de soledad, El País, 27.03.07 http://www.elpais.com/articulo/cultura/escribi/Cien/anos/soledad/elpepicul/20070327elpepicul_2/Tes?print=1

*Wilde Buleje, periodista peruano, tiene un blog que es como el sitio no oficial del propio García Márquez. Vayan a Gabazo blogspot (http://gabazo.blogspot.com/)

Bibliografía: Escritos Diversos, de García Márquez en versión PDF. Contiene 9 de los 22 textos de Yo no vengo a hacer un discurso. En Internet, Escritos Diversos está en SCRIBD. Se puede ver, leer o descargar desde dos direcciones:

http://www.scribd.com/doc/45537360/Escritos-diversos

http://www.scribd.com/doc/37771114/Garcia-Marquez-Gabriel-Escritos-Diversos. Y perdón, por tanta hachetetepé.

Daniellebrato@gmail.com, WordPress, 22 del 12 de 2010