Mujeres periodistas con velo

MUJERES PERIODISTAS CON VELO

La película Incendies –que recomiendo– sucede en Líbano cerca de 1975, Guerra Civil entre facciones cristianas y musulmanas. La joven cristiana protagonista lleva el pelo al aire, sin velo ni pañuelo, y la blusa desabotonada lo justo como para que siempre se le vea su cadenita con su crucifijo: está claro que se quiere identificar. En un momento dado, cuando se ve obligada a coger un autobús en zona musulmana, la muchacha abotona su blusa, tapa la cruz que lleva al pecho y el pañuelo que lleva sobre el cuello se lo pone sobre la cabeza, a lo islámico. Parecida cosa hizo Ana Pastor (tve) el otro día para entrevistar a Ahmadineyad, presidente de Irán. Ya otras veces habíamos visto a españolas corresponsales en esos países salir en nuestros telediarios con la cabeza cubierta. Eso sí, para dar el pego, con mucha seda, con gran estilo casi occidental.

Las preguntas salen solas. La primera, si fue una medida diplomática por no herir las costumbres o la sensibilidad del país anfitrión. Pero la diplomacia es recíproca y todas las mujeres que a España vienen tapadas tendrían aquí que destaparse.

Otra respuesta puede ser que la periodista se ha tapado por ser el presidente quien es, es decir por respeto a la persona presidente. Esto nos lleva a cómo en España la gente inclina la cabeza, humilla la mirada y hace genuflexión ante la reina; cómo al coronel en la entrevista quien lleva la entrevista le llama mi coronel (como si fuera nuestro o, lo que es peor, como si nosotros fuéramos suyos); y cómo en las iglesias piden al turista y a la turista que entren con decoro y hasta hemos visto a mujeres con velo para entrar en el templo como Dios manda. Les pasa por entrar.

Al revés, sabemos que en los viejos regímenes socialistas al coronel o al general se les llama camarada coronel o camarada general, y no pasa nada, el mando no se quiebra por eso, la autoridad no se pierde. Compañero presidente fue Salvador Allende, y compañero Fidel. ¿No dicen que Castro es un dictador y Cuba y todo lo que huela a soviético es una dictadura? Pues se ve que en materia de tratamiento lo dictador no quita lo valiente.

Propongo que en España se democratice el protocolo de tal manera que ningún español ni española se humille ante nadie. Propongo que el libro de estilo de los medios públicos prohíba los posesivos de primera persona cuando se hace periodismo en nombre de cadenas públicas y de parte del estado civil y laico. El obispo será obispo en la entrevista, no monseñor.

Menos mal que entre las pamplinas lingüísticas que nos ha dejado el lenguaje soberbio, nadie sabe qué hacer con el grupo su majestad. En puridad, el rey tendría que decir, en primera persona, mi majestad y en todas las personas las concordancias tendrían que hacerse en femenino: su majestad está cansada. Busquen en internet “eusebio valladares lebrato” y verán que hubo un lingüista que quiso poner orden en tanta majadería. Naturalmente, se volvió loco.

Por último, si a altezas y a majestades, a monseñores y a Ahmadineyades no les gustan los tratos, con no hacerles la entrevista tenemos bastante. Nosotros podemos vivir sin sus señorías, sus señorías sin nosotros, la vanidad les pierde, es evidente que no.

De otra manera, ni tontos ni marxistas, todo huele a miedo, a peloteo o a servilismo, a elegir. Pero no digan que en democracia todos somos iguales. Por aquí que te vi. Incendios.

http://www.tinta-china.net/dlebrato.htm, 17 del 3 de 2011

MUJERES PERIODISTAS CON VELO

crítica lingüística del terrorismo

CRÍTICA LINGÜÍSTICA DEL TERRORISMO
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Las grandes palabras, paz, cultura, democracia, no se discuten. Son el cimiento de una sociedad y se pro­tegen como un rey detrás de sus peones, que serán los tópicos. Estas grandes palabras de primera línea dan lugar a otras casi tan poderosas: dios, monarquía, patria. Se admite que pode­mos creer o no en dios, que hay monarquía o república, y que la pa­tria no importa. Pero cuidado si faltamos a la fe de todo un pueblo, o al debido respeto a Su Majestad. Cuidado con la ban­dera de España y con el himno nacional. Y cuidadito con la Constitución. En materia de terrorismo estamos todos tan en contra, es la condena tan unánime y tan delgada la línea divisoria, que sin darte cuenta pasas de estar en con­tra (¿cómo podrías estar a favor?) a hacerle apología.

Cuando el caso Marta del Castillo la calle se llenó de pancartas que decían: todos somos Marta. Pero, echando cuentas, hay quien dijo por lo bajini: pues alguien tiene que ser Miguel (el presunto homicida: un chico, como los manifestantes, tan normal). Ahora, por lo de Atocha, todo han sido duelos y condenas. El bipartidismo en el poder nos ha dejado un único margen de discusión, la fórmula cuantitativa del terror: el papel de Eta. En lo demás, todos a una. Nadie hilvana culturas y civilizaciones con religión, y la religión a su vez con el extremismo fundamentalista. Nadie rememora la invasión de Irak, tanto atropello y tanta muerte buscando petróleo con la complicidad material del Estado español, que, por cierto, todavía no se ha arrepentido de nada. Nadie relaciona el triángulo de la foto de las Azores (Bush, Blair y Aznar, tan sonrientes) con el triángulo del terror (Nueva York, Londres, Madrid, ensombrecidas). Nadie admite que la vida, algunas vidas (y las de los terroristas suicidistas), no valen nada. Interesa que todos seamos Marta.

Daniel Lebrato

CRÍTICA LINGÜÍSTICA DEL TERRORISMO

11 de marzo de 2011

Comentario crítico para bachillerato

Las grandes palabras

Justificación del artículo. A algunas palabras les pesa el significante más que el significado. Y necesitan toda una infantería de palabras y frases, creencias y tópicos.

creencias  > tópicos >  GRANDES PALABRAS  > tópicos >  nuevas creencias

Cree el creyente que «en algo hay que creer», y tan a gusto que sigue, pero, en fin, es cosa suya. Peores son las feministas de izquierdas cuando se trata de las mujeres con burka: «son sus costumbres», dicen, y se quedan tan frescas. El coro bipartidista que ahora manda en España justifica la monarquía «para no volver a la guerra civil». Como en kárate, la llave lingüística inmoviliza al adversario. Las últimas invenciones las hemos oído de unos años para acá, con el Psoe. Sacadas de un cuaderno electoral, les van saliendo frases como Petra: criadas para todo. –Que habría que denunciar el Concordato con la Santa Sede… «Sí, pero no es el momento». –Que alguien se queja de la injusta ley electoral… «De acuerdo, pero no es prioritario». –Que Cuba… «Fidel Castro no ha hecho más que socializar la miseria». Y ojo a los cuatro engaños que encierra la pomposa secuencia «Misión de paz bajo el mandato de la Onu o de la Otan». Misiones de paz: como si lo militar no tuviera que ver con la guerra. Bajo el mandato de la Onu: como si la Onu fuese el órgano de la justicia mundial. A la Otan se la hace pasar, tercer engaño, por lo que no es: el ejército de la UE, y entre tanto se nos quiere convencer de que hace falta defender Europa como si Europa estuviese amenazada.

El efecto se nota –y fue el drama de los afrancesados del XIX– en cómo el pueblo grita un patriotismo equivocado. El sistema se ha hecho, como Fernando VII, el deseado, o, como dicen de la democracia, lo menos malo. La tele es muy poderosa y el pueblo llano adora a Letizia mientras arremete contra vascos y catalanes, contra pilotos y controladores aéreos, contra cualquier colectivo señalado desde Zarzuela o Moncloa como privilegiado o que molesta. La mayoría tópica aplaude el recorte salarial contra el funcionariado y olvida que funcionarios son militares y clérigos, con lo que le cuestan al Estado cuarteles y sacristías. Es verdad que Ugt y Comisiones parecen demasiados sindicatos para el sindicalismo que hacen, y podrían unificarse en una central única de trabajadores (más fuerte y combativa, y más barata), pero también sería buena la reducción dos en uno de los cuerpos de Policía y Guardia Civil. Y tanto que urge ahorrar en cargos políticos, ya podrían sus señorías plantear subsumir Congreso y Senado en una sola cámara (más democrática y representativa si, de paso, se democratiza la ley electoral). La Jefatura del Estado no es terrorismo decir que la asuma Presidencia del Gobierno y que al rey se agradezcan los servicios prestados.

En este mundo al revés, donde se exige a los mayores que trabajen más años y a la juventud no se le da salida ni esperanza laboral, se cuelan y triunfan gastos militares, que, aunque generen puestos de trabajo, son actividades que no traen felicidad a nadie. En este mundo al revés, triunfan las religiones que estorban la libre relación, la democracia directa de las almas con Dios. En este mundo al revés y en nombre de la barbarie llamada culturas, costumbres o civilizaciones, se siguen manteniendo relaciones con estados o gobiernos que consienten –del tapadismo, arriba– todo tipo de vejaciones contra las mujeres.

La palabra terrorismo

Palabras de infantería y peones que le hacen el trabajo sucio al significante terrorismo son condenamos la violencia venga de donde venga y la condena unánime de toda España. ¿Toda España? Como si Eta no fuera problema y parte de España. ¿Venga de donde venga? Como si España no mantuviera relaciones con regímenes carniceros e ignominiosos y como si aquí no se fabricaran armas y aparatos de represión que luego a esos países se exportan.

En la Eso un ejercicio facilísimo sería distinguir personajes históricos llamados terroristas. Gandhi, el de la resistencia pacífica, fue acusado alguna vez de rebelión por los colonialistas ingleses y algo parecido debió pasar entre el Sanedrín y Jesús de Nazaret. Abdelkrím del Magreb, Basiri del Sahara Occidental, Espartaco, Nelson Mandela, Roger Casement el de El sueño del celta, Viriato, Mariana Pineda o las mujeres que dieron dignidad al 8 de marzo. No hay mujer entre varones a quien no desprecien o persigan, ni hombre o mujer protagonista de los nuevos tiempos a quien no hayan tachado de atentar contra el Estado.

Distorsiones o paradojas de la historia, quienes somos incapaces de ver que matan a una mosca hemos aplaudido ciertos actos terroristas. El atentado contra Melitón Manzanas, torturador inspector de policía asesinado por Eta en 1968, fue celebrado íntimamente por partidos de la lucha de masas, y no de acciones individuales y violentas. Al vicepresidente Carrero Blanco volando por los aires, nadie de mi generación lo lloró. Lo mismo, cuando atentaron contra Leónidas Trujillo o contra Anwar el-Sadat. Esos atentados han sido una especie de justicia poética. Justicia por Allende, víctima del terrorismo de la Cía y de los generales en su palacio de la Moneda. Justicia por el régimen de Franco que tanto tenía que ver con el terrorismo. O ¿qué es un golpe de Estado, sino terrorismo?

No confundir el asesinato de Carrero Blanco (Madrid, 1973) con la matanza de Hipercor (Barcelona, 1987). El atentado contra Carrero Blanco favoreció la transición política en la misma medida que lo de Hipercor la entorpeció. Otro tipo de terrorismo ha sido el secuestro: de gente rica, a cambio de dinero, y de funcionarios o políticos, para chantajear al Estado; tales fueron los secuestros del funcionario de prisiones Ortega Lara (Logroño, 1996) o del concejal Miguel Ángel Blanco (País Vasco, 1997), por quienes Eta pidió el acercamiento de los presos vascos. Cuando es un rico millonario el secuestrado, el rescate se paga, y en paz (secreto a voces), casos del doctor Julio Iglesias Puga (Madrid, 1981) o del empresario Emiliano Revilla (Madrid, 1988), interesantes casos que desmienten que con los terroristas no se negocia jamás. Otro fleco de interés está en la propia ética del rescate: si es lícito que el millonario pague sabiendo que sus millones alimentan al monstruo por dentro: más extorsiones, más secuestros, más atentados. Por lo menos, que no se las den de héroes.

Entre las amnesias colectivas, se salta que Eta avisó de que había puesto una bomba en Hipercor, pero la policía (¡qué olfato!) desestimó el desalojo: 21 muertos y 45 heridos. Ni tontos ni marxistas cabría preguntarse qué hubiera pasado si en vez de al concejal Miguel Ángel Blanco, Eta tuviera secuestrada a la infantita, o si al rey aquel día le hubiera tocado algún acto en Barcelona. En los atentados del 11-M se pasa de puntillas por el ‘pretexto’ que dio el presidente José María Aznar al acto terrorista, el día que metió a España contra el eje del mal, Guerra del Golfo. Lo normal era que el eje del mal, como un perro cuando lo provocan, acabara mordiéndonos la mano, y nos mordió en Atocha. La tesis de que el atentado lo organizó Eta no hay por donde cogerla: la gente de Eta huye y no se suicida. El 11 de marzo de 2004 en Madrid fue de la misma estirpe que el 11 de septiembre de 2001 en las Torres Gemelas y que luego será el 7 de julio de 2005 en el metro de Londres. Como siniestros tres negritos de Agatha Christie: Bush, Blair y Aznar, los tres la hicieron y los tres la pagaron. Lástima que no la pagaron ellos, sino sus pueblos. Y vamos a dejarlo ahí, no digan que hacemos apología del terrorismo.

Lingüística del terrorismo

La palabra terrorismo tiene patente del poder, que por algo la ha usado para aplastar movimientos que de terroristas no tenían nada o tenían solo una de las definiciones del terrorismo: ser minoritarios frente al poder. Eso se llama metonimia de la parte por el todo. Cuando cambia la correlación de fuerzas, el terrorismo (la secta) se hace Estado (religión). Ahora la figura es antonomasia. Para saber de qué hablamos, vamos a aplicar a cada acto terrorista (no al terrorismo en sí, que es un abstracto genérico) nociones de lingüística. En sincronía y en diacronía. Empezaremos por el cuadro de la comunicación, siendo el mensaje el acto terrorista y acto terrorista el texto que vamos a comentar (Comentario de Texto).

Mensaje o signo lingüístico. Significante y significado. Forma y función
1. origen y formación de las palabras que designan el acto terrorista
2. campos semánticos, sinónimos, connotaciones, eufemismos y degradaciones
3. uves periodísticas: quién, qué, cuándo, dónde, cómo, por qué y para qué del acto terrorista
4. consignas, motivos, objetivos civiles o religiosos del acto terrorista, su referente

Código y medios
1. sabotajes, secuestros, asesinatos
2. armas blancas o de fuego, de precisión o artefactos explosivos
3. el crimen político o el asesinato indiscriminado o en masa
4. perfil de las víctimas
5. atentado con aviso o sin aviso
6. rehenes y condiciones, canjes y rescates
7. ética y consecuencias del pago del rescate
8. ética interna del grupo terrorista

Emisor
1. terrorista solo o en grupo, comandos y guerrillas, los paramilitares
2. el terrorista mártir, suicidista
3. héroes, antihéroes, traidores y mártires
4. terrorismos periféricos: violencias sexistas, coacciones y amenazas

Receptor
1. los grupos de riesgo: las fuerzas del Estado, del dinero y de la política
2. las víctimas elegidas: el crimen político
3. las víctimas anónimas o del azar: el terrorismo puro
4. heridas, secuelas, mutilaciones y castraciones, el papel del Estado
5. función de las asociaciones de víctimas

Contexto y situación, metalenguaje
1. comunicados, reflejo en prensa, trascendencia en los medios
2. sincronía y diacronía: de la prensa a la historia

El comentario crítico
Aunque nos cueste, el acto terrorista hay que analizarlo desde dentro y desde fuera
1. lecturas de simpatía, la tesis
2. lecturas de rechazo, la antítesis
3. síntesis crítica

Todo esto de la lingüística del terrorismo es una gran chorrada. Ocurre que el tema, como todo lo que mata, aplasta o tapa, no da para más. Matar, gritar, tapar (maten, griten, tapen Estados, terroristas, maridos o mujeres) son puras barbaridades y su contrario (el rechazo pacífico) no es patrimonio de nadie. No está bien que partidos y asociaciones de víctimas quieran hacer política con el dolor. Se llama demagogia a ganarse con palabras el favor popular mediante concesiones y halagos a los sentimientos más elementales (Drae).

 

 

El mundo árabe. 5 errores.

Mujeres libres con burka

MUNDO ÁRABE. 5 errores.

  1. Error de interpretación o de “la parte por el todo”. Tomando lo nuestro (la democracia) por lo de ellos y, sobre todo, por lo de ellas (las mujeres), lo que el mundo árabe pide (y las tapadas también piden) es ni más menos que independencia, libertad y democracia.
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  2. Error de enfoque del islamismo. Es verdad que el fundamentalismo islámico no está detrás de la revuelta: el fundamentalismo está antes, durante y estará después, porque desde hace años fundamentalismo es lo único que hay donde hay islam. Esas mujeres tapadas, esas manifestaciones que se interrumpen para la oración. Las pocas hembras que van sin velo entre los varones son la cuota que allí (como aquí, pero al revés) paga la religión dominante por aparentar culturas y civilizaciones: son las cristianas toleradas, no vayamos a engañarnos.
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  3. Error de teoría y práctica. Que sin teoría revolucionaria no hay acción revolucionaria, lo dijo Lenin. Puede que esa gente que grita ante la cámara en nuestros telediarios sepa por qué grita. Lo que no sabemos ni sabe esa gente es para qué o para quién grita. A quien únicamente invocan es a Dios.
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  4. Error de etiquetado. Revolución es ponerse arriba en la historia quienes estaban debajo (la clase trabajadora) o más abajo (la burguesía). Llámense revolución francesa, rusa, china o cubana. Revolución no es derrocamiento ni cambio de jefatura o de gobierno. El mundo árabe, de momento, no ha dado más que insurrección, revuelta, desobediencia, manifestación o huelga general política, pero ni una sola revolución.
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  5. Error de perspectiva. Sin mujeres libres no hay sociedades libres. Ilusas e ilusos de las culturas y las civilizaciones, pierdan toda demagogia. Nosotros, la esperanza ya la tenemos perdida. La perdimos el mismo día que en nuestro colegio o nuestro instituto nos dijeron: a esa niña que viene con su velo tapada hay que darle la bienvenida y decirle que pase.
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  6. Ni tontos ni marxistas, los hombres que tapan a las mujeres dicen: –Frentes de Liberación, Polisarios o lo que usted quiera progresista o revolucionario, paisa, nosotros se lo damos pero envuelto en burka o similar.
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  7. Llamado a ser el futuro, el feminismo derrotado puede no ser tan grave como su contrario: la asunción del tapadismo por las propias mujeres tapadas.
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  8. Desde ese síndrome de Estocolmo, que cristaliza en el orgullo burka, nuestra única posibilidad está en el laicismo, en volver al punto de partida: fuera la religión y las religiones de la vida pública. Algún día, Zapatero, Condoleezza Rice y firmantes de la Alianza de Civilizaciones pasarán por el tribunal que se merecen. El de la Haya o el de la Historia.
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  9. Y quien le parezca que exagero, que mire y vea en qué se ha convertido el mundo árabe con tanto diálogo y tanta alianza: ellos que gritan, ellas que se tapan y unos y otras arrodillándose al gran dios.
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La fiesta según Sevilla

daniel-lebrato-y-pilar-curriculares-feria-2014-foto-de-carlos-sanjuc3a1nPilar Villalobos y Daniel Lebrato

LA FIESTA SEGÚN SEVILLA
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Una cuestión de emisor y receptor

  1. Partiendo ‑cómo no‑ de eros y de tánatos, de lo apolíneo y de lo dionisíaco, la fiesta según Sevilla emite un rebujito equilibrado entre roles y clases y puntos de vista. 1º: Un equilibrio de roles masculino y femenino, con amplio espacio para lo no marcado. 2º: Una tregua social entre las clases altas, medias y bajas, desde una base feudal y caciquil hasta las últimas consecuencias del capitalismo. 3º: Una visión dominante del mundo, que es la del señorito y es quien realiza la hegemonía, (4º) por encima de los curas y de la Iglesia, con el arbitraje del ABC, que ha sido históricamente el periódico de referencia.
  2. *hegemonía es un concepto de Antonio Gramsci (1891-1937) que afecta a la ideología, sistemas de ideas, doctrinas y creencias. El poder no actúa sólo por el control del Estado, sino por la preponderancia cultural que las clases dominantes ejercen a través del sistema educativo, de las instituciones civiles y religiosas y de los medios de comunicación, para que las clases dominadas acepten su condición como algo natural. A diferencia del poder, que se manifiesta pomposamente por medio de la milicia, la justicia o la política, y de valores como patria o nación, la hegemonía se asume sin que se note.
  3. *Aparte de invitados, recién llegados, espontáneos y mirones, los grados que se manejan son de señorío y señorito. Señorío es lo señor o lo señorito con clase.
  4. *señorito, dice el Drae, es hijo de algo (autoridad, dignidad o categoría) y es también amo, con respecto a los criados, y joven acomodado y ocioso. Señorito se aplica, sin marca de edad, a varón y, con marca de estado, a mujer soltera, sea o no pareja del señorito. Con rigor, señorito es un nombre epiceno (como lince o pantera) que incluye y vale por señorito macho y señorito hembra.
  5. *Vamos a suponer que en Sevilla pijo y señorito se confunden y que su color emblema es ese rojo de cazadora o de pantalón, que viene de la Costa Este de los EEUU y que no identifica tanto al señorito de Navarra o de Cantabria.
  6. *Muchachos de al otro lado de Nervión, del Tamarguillo, llamaron a sus muchachas canijas, de donde viene cani. Los cani se afirmaron como tribu nombrando por su nombre a sus contrarios, que eran los pijos del lado de acá de Nervión. Canis, pijos y flamenquitos coinciden en la predisposición de todos ellos para la fiesta y en que rara vez usan el despertador. Sus luces son las luces de bohemia y de ilusión y lo que ninguno quiere ser es un pringao. De manifiesto anti pringao valga la sevillana de Salmarina Soy libre (1985): Soy libre, ya sé que soy libre, que yo no vendo nada, me aburre la oficina y sé volar sin alas pero puedo ofrecerte de balde una mirada.
  7. *Decimos sevillita al sevillano que, sin ser señorito, adopta formas y maneras parecidas a las de clase alta, o que siente los colores de Sevilla aunque Sevilla lo trate peor que a la bien pagá. Francisco Umbral usó sevillí para referirse al grupo hegemónico asociado a Felipe González y Alfonso Guerra cuando en 1982 el Psoe sevillano y el baile por sevillanas se pusieron de moda en Madrid entre la bodeguiya y los preparativos de la Expo 92.
  8. *Agua y aceite, otro señoritismo que hace escuela, el de los príncipes gitanos: farruquitos y flamenquitos de las Tres Mil que aportan su teoría del mundo y del vivir del arte, con su gitano look: su camisita planchada, su sombrero, su chaleco, sus anillitos o su bastón de caña. A la vera siempre, pero a su aire.
  9. *Como epíteto épico y explicativo, “Sevilla, ciudad eterna” aparece en Google 54 veces menos que “Roma, ciudad eterna”. Pero si escribimos eterna como adjetivo adyacente, “Roma eterna” sale 311 mil veces, “Sevilla eterna”, 580, y “la Sevilla eterna”, 710 mil. Si la eternidad es un grado, la eternidad de Sevilla está por encima de Roma, con la certeza de que los epítetos para Roma son motivados y para Sevilla arbitrarios: en los sesenta la especulación urbanística protagonizada por la Sevilla eterna casi deja a la ciudad sin eternidad. Hablemos, mejor, de la Sevilla del ABC, verificable en quioscos y hemerotecas.
  10. *La Sevilla del ABC está al tanto de las yemas y dulzainas de los conventos, sabe qué día del año es mejor ir a comprarlas y cuándo, de paso, se puede visitar tal cripta o tal cuerpo incorrupto. El ABC conoce una Sevilla interior que en lo social incluye eventos, inauguraciones o canapés que no llegan a la categoría de fiestas porque no lo necesitan: simplemente son la buena vida.
  11. *Según el Drae, fiesta (latín festa, plural de festum) es el día en que se celebra alguna solemnidad nacional, lo que no incluye el domingo, séptimo día de la semana, primero de la semana litúrgica. Fiesta es parónimo de fasto (latín fastus), que se dice del día en que era lícito en la antigua Roma tratar los negocios públicos y administrar justicia; día feliz o venturoso, contra nefasto. Cerca está feria, que significa mercado, fiestas, concurrencia de gente, y día de la semana, excepto sábado y domingo (segunda feria es lunes; tercera, martes).
  12. De origen árabe y gitano supongo el hábito de unir mercado y feria. Árabe, el gusto por el agua y la limpieza: la bulla en Sevilla huele a colonia. Árabe o gitano será el mester de los caballos y de las fogatas, de las acampadas y de los tenderetes, el amor a los tratos y a la palabra, y un sentido patriarcal y maternal de la familia. Gitano y contagioso será poner al señor y a su madre por encima de dios, religión de estampita que desconoce la Biblia y que al cristo del prendimiento, prendido por los civiles, lo llama Manuel.
  13. Castellano o católico imagino el dar y el convidar ‑a los pobres y a los iguales‑ y que se noten caridad y desprendimiento: no dejar que nadie pague pero también la picaresca en el gran corral de comedias de la ciudad que, desde el xvi y con pinceles y bordados del xix, no ha hecho más que representarse a sí misma, y ahí nos duele, pero no mucho: de orgullo es el manque pierda.
  14. Importa y aporta el catolicismo que deja disfrutar de esta vida y del instante, que para la otra vida siempre hay tiempo. Siguiendo la Contrarreforma, el señorito es tan católico y mariano, que se puede permitir ser malo, que no pasa nada: carpe diem. Don Juan o Miguel Mañara no podían ser de otra parte. Y el marqués de Bradomín, hijo adoptivo, con su Niña Chole.
  15. De las tres religiones del libro, sólo la cristiana es omnívora. El contraste entre un sur católico y un norte calvinista es desfavorable para el sur laboral y productivo pero se vuelve a favor en cuanto hablamos de ritos, juergas o devociones. Que la vida hay que vivirla de cachondeo lo decía con lengua poco fina el abuelo de El Pali. El pensamiento crítico, las ideas sociales y de cambio se han estrellado infinitas veces frente a esa guasa.
  16. Además de ese hedonismo oficial, otra marca de Sevilla es la identificación nacionalista de lo español con lo andaluz y de lo andaluz con lo sevillano, que se hace a su vez lo mejor de este mundo. Semana santa y feria, las de Sevilla. Y romerías, no compare, compadre, el Rocío con el camino de Santiago. Al forastero se le admite mientras rinda pleitesía. De otra forma, se le nombra por su nombre: catalanes, franchutes, madriles, saboríos.
  17. Sevilla, narcisista, se publicita sola y con ayuda de artistas y visitantes. Desde las óperas de los barberos y de las cármenes, Tirso y Zorrilla, Mozart y Merimée ‑alguno que nunca estuvo aquí‑ le han dado forma al mito. Un poquito de Ronda, otro poquito de Jerez, mucho de Cádiz, y ya es sevillano el bandolero honrado y sevillanas, las gaditanas que se hacían con bombas tirabuzones, onda expansiva y chovinista, y Sevilla y cierra España.
  18. Por consanguinidades históricas, lo señorito andaluz es parte de la nobleza y casas reales. Austrias y Borbones; Medinasidonias, Albas y Montpensieres, la dalia que cuidaba Sevilla, doña Mercedes que se hizo estatua en la Maestranza o la condesa de Villamanrique, grandes de España que vienen de Madrid al sur a correr sus juergas o a celebrar sus bodas.
  19. Universalizado el baile por sevillanas, faltaba el cuplé. Faltaban Tatuaje y Rafael de León para que la copla, desde Madrid, desde Barcelona o Valencia se escenificara entre Santa Cruz, calle Feria y Triana. Sevilla vive convencida de que Sevilla tuvo que ser. Con la copla vinieron las folclóricas y las tonadilleras, con sus machos respectivos y toreros. En tierra de poetas a raudales se puso música y letra a la ciudad de la gracia. No confundir con la Sevilla graciosa, que puede ser tan malaje.
  20. Activa y pasiva, representación y mirada, si la fiesta funciona, es porque locales, turistas y visitantes reciben unas fiestas en las que 1º: resulta fácil participar o no, 2º: porque el sentido que manda es la vista y 3º: la actitud dominante es la representación o contemplación de un mundo insólito. Esta facilidad de entrada y de salida la agradece el público como cuando asistimos a una función y, en lo oscuro del teatro, no queremos ser molestados pero, si nos apeteciera, podríamos subirnos a escena y dar espectáculo.
  21. La mirada se plasma en dos trajes: nazareno y gitana, con sus dos réplicas: mantilla y de corto. Si añadimos los trajes a lo goyesco y a la rondeña, de toreros y libreas, hay hasta seis indumentarias que pueden parecer disfraces en una ciudad como Sevilla (o Jerez) donde la gente no se disfraza por carnaval pero se viste mucho todos los días del año y donde se cultivan otras ropas, seises, carráncanos, y otros ritos indumentarios como vestir de blanco el domingo de ramos o de bonito las noches del alumbrado.
  22. En Andalucía, más que en ningún sitio, el señoritismo se basa en la tenencia de la tierra, saca sus cuartos del campo y se los gasta en la ciudad. Señorito es un modo de entender la vida que se sublima en fiesta y de la fiesta que se sublima en la buena vida. Igual que se está y se viste para ferias y Rocíos, se podría estar y vestir todos los días del año. Lo tópico es lo típico. El señorito sevillano es estético y vividor, aristocrático y calavera. Herencia de una injusticia de siglos, el pueblo ama y odia al señorito en una carambola de admiración, envidia y desprecio; todo, menos el término medio.

La fiesta y las fiestas

  1. El mundo de las fiestas tiene su propio paradigma y unas fiestas hay que compararlas con otras: el nazareno del Gran Poder o de la Macarena con los picados de Extremadura o los flagelados de Castilla; el baile por sevillanas con la jota o la sardana y otras formas regionales; y ver la corrida desde la barrera, con correr uno mismo delante de los toros.
  2. Relativamente nueva en las fiestas es la competencia (desleal) del calendario anglosajón. Papá Noel frente a Reyes Magos, halloween por difuntos, San Valentín sobre San Blas. Hay quien por reforzar su nacionalismo o su cultura se mete en guerra entre las dos venas festivas, anglosajona y latina. Las grandes citas de Sevilla no tienen competencia. Las tomas o las dejas.
  3. La fiesta, cualquier fiesta, empieza en una condena: la necesidad de trabajar, mundo que distingue días de ocio de días de negocio (no ocio). No confundir la alegría con la fiesta, ni la fiesta con las fiestas. El descanso semanal es de una rutina distinta de los días de fiesta del ciclo anual, que traen las vacaciones y los puentes, los días rojos, y todos juntos se oponen a los días de labor. Añadamos la BBC de bodas, bautizos y comuniones. Cuanto más penoso nuestro trabajo, más dependemos del descanso semanal y cuanto más alegres estamos, menos necesitamos la diversión oficial. La fobia ante la navidad tiene que ver con el desgaste de la palabra feliz (felices fiestas, feliz año, felices reyes) y la trivialización de estados que van por dentro.
  4. No confundir tampoco esfuerzo con trabajo. El esfuerzo es voluntario y el trabajo es el esfuerzo que se realiza por un motivo económico: ganar la vida cuando no hay más remedio. La alegría en el trabajo depende de la clase de trabajo y de trabajar por cuenta propia, trabajo autónomo, o ajena, trabajo asalariado. Y están el funcionariado y el movimiento asociativo. Aunque todos podríamos trabajar para el Estado o unirnos en cooperativas, es evidente que todos no podemos ser autónomos.
  5. El engaño individual en la actual crisis ‑que no es crisis sino recesión‑ consiste en creer una de dos: que o me la monto por mi cuenta y me hago máquina de fabricar dinero, en el país que inventó la picaresca, o si un particular no crea empleo o no me lo da, ya no hay trabajo, ya no hay dinero, porque además somos fatalistas, del sur. Así, nadie pide cuentas ni al modelo económico ni al Estado. Mientras la gente crea que la cuestión es Zapatero o Rajoy, la gran cuestión pasa desapercibida. Pero hay democracia y vivimos en un país libre; en China o en Venezuela, en los países del repertorio que nos van a dar una pasada, no. En un país libre se aumenta la explotación a la clase trabajadora y en democracia los tiburones aumentan sus plusvalías.
  6. La frase que habla de la explotación del hombre por el hombre tiene un reparo lingüístico a primera vista. Hombre parece sinónimo de humanidad, y no es así: la humanidad no explota a la humanidad; un hombre, en cambio, sí que explota a otro hombre. Algún día, ya sin trampas, se acabará la explotación del hombre-1 por el hombre-2 sin que por eso se acabe la actividad económica y sin que fallen libertad y democracia.
  7. En sistemas de capitalismo y beneficio, las fiestas no son exactamente la negación del trabajo, sino que el trabajo se traduce en otro tipo de negocio, en otros trabajos y en otros esfuerzos: hostelería, turismo, transportes; pero también limpiar la plata, meterse debajo de un paso, cargar el santo, darle al tambor, poner los farolillos, correr los toros.
  8. Ni tontos ni marxistas, quién ha dicho que hay que trabajar por cuenta ajena y, sobre todo, quién ha dicho que unos tienen que trabajar poniendo ladrillos y otros poniendo una tienda o cobrando sus rentas, quién dijo que yo le ensille el caballo para que usted se lo monte o la señora duquesa.
  9. Sin este paspartú de fondo ‑que alguien rechazará porque “no habíamos venido a hablar de marxismo”‑, la foto de la fiesta saldrá borrosa o movida.

Rojo sobre negro: el calendario

  1. La socialización de la alegría pasa por la reubicación de la fiesta como pausa laboral semanal y como extra que se adorna de efeméride civil o religiosa, esos días señalados en rojo en los almanaques de los de al séptimo descansó. Y quien dice al séptimo, diga al sexto o al quinto: domingo cristiano, sábado judío, viernes musulmán. En un mundo global, que cada credo tenga su día no debe ser un problema; lo malo es que un día ‘del señor’ se imponga por la fuerza a un creyente equivocado o a quien no cree.
  2. Muchas paradojas de la fiesta se acabarían de momento privatizando las religiones y corriendo las fiestas religiosas por cuenta de cada religión, sin participación del Estado. Hecho lo cual, si usted quiere su día del cordero, bastará una legislación flexible en materia laboral que le permita a usted librar para ese día como otros libran para el lunes de pascua. Lo que importa es que todos echen el mismo número de horas por semana o año y que siga siendo cierto el principio de a igual trabajo, igual salario.
  3. No hagáis caso a quien no para de hablar de cultura y tradición (de la misma raíz que traición). No pasa nada porque los ‘chinos’ rompan una costumbre y abran los domingos; lo malo es ir nosotros a comprar a esas tiendas de hombres que tapan a sus mujeres en nombre de su cultura y de su tradición.
  4. Capítulo aparte y especial son los templos y sitios de devoción. Lo que no puede ser es que Cultura restaure una iglesia gótica y que esa iglesia no pueda visitarse y disfrutarse más que cuando lo mande el cura párroco o la hermandad de turno, y encima cobrando entrada. Lo que no puede ser es que se financien ni parroquias ni mezquitas de nueva construcción.
  5. Una vez fijado el número de días laborales que tiene un año, trabajadores y trabajadoras tendrán derecho a elegir sus propios días rojos, si se apuntan al ramadán o a la semana santa. Hablamos de una generalidad cómoda y realizable: no se puede abrir parte sí y parte no de El Corte Inglés ni hay mucho que discutir del calendario escolar. Se trata de que la gente pueda ajustarse a sus creencias, preferencias o caprichos, siempre que no perjudique a nadie. El objetivo de la fiesta habíamos quedado que era: pasarlo bien.
  6. La clave del calendario cristiano está en “al tercer día resucitó”. El tercer día lo mismo es 48 horas que 72. Tampoco en la luna de parasceve se ponen de acuerdo todos los autores. Unos la señalan como la primera luna llena de la primavera (hablamos siempre del hemisferio norte o boreal) y otros como la luna del viernes judío, de antes del sabat. La palabra parasceve está en Mateo (27,62), en Marcos (15,42), Lucas (23,54) y en Juan (19,31). Su sentido es viernes: preparación del sabat o día sagrado. Pero en Mateo (27, 62 a 28,1) la parasceve que mataron a Jesús no fue viernes sino jueves: «al otro día, que era el siguiente a la parasceve, dijeron a Pilato: manda guardar el sepulcro hasta el día tercero.» Sea como sea, la Iglesia acepta que Jesús murió un viernes; que al tercer día, domingo, resucitó, y que había luna llena. Las fechas del domingo de resurrección varían entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Y de ahí, las fiestas movibles. Pero aparte de que lo escriba un cronista hábil que sabe manejar su oficio ‑la luna cuanto más llena más ilumina el crimen de la crucifixión‑, es estratégica la coincidencia entre plenilunio y madrugada (la madrugá) en ciudades sin alumbrado donde una noche podía pasar de todo bajo la anónima complicidad de capas y de antifaces.
  7. Las fiestas movibles que maneja la Iglesia (o la primera luna de la primavera) suman más de tres meses, 107 días: 40 días de cuaresma desde el miércoles de ceniza, que a su vez manda en el carnaval +7 días de la semana santa +50 días hasta pentecostés, lunes del rocío +10 días hasta el corpus. Lo que empezó en invierno y con frío apunta al verano. (Corpus cuando es la fecha puede escribirse corpus, como fiesta del carmen. No hay ambigüedad.)
  8. El Rocío en Sevilla no es una apropiación sino una identificación, que ni quita ni pone Rocío a su Almonte, y una culminación del calendario de fiestas sevillanas. Rafael de León, Pareja Obregón, El Pali o Hermanos Reyes le han puesto letra y música al camino del Aljarafe y de Sevilla.
  9. El tempus fugit es también fuga en el espacio, de adentro afuera. Estuvo muy bien la ocurrencia de un vasco y de un catalán: poner entre la semana santa, interior, y la salida al Rocío y a la playa una fiesta intermedia que convocara a toda la ciudad: la feria de abril. Ya tenemos el contraste entre lo serio y lo divertido, entre lo religioso y lo laico, entre doña Cuaresma y don Carnal, y entre lo masculino y lo femenino, gramática parda, antropología o tópico:*


Feria San Miguel♂ Todos los santos Inmaculada♂ Navidad
Carnaval♂/Cuaresma Semana Santa♂ Feria Toros♂
Rocío carretas Rocío camino♂ Rocío aldea Corpus♂
Playa♀Costa♂ Vírgenes**♀ Sierra♂ Vuelta al cole

*Las comparaciones son odiosas porque son inevitables. Los tópicos, también: inevitables y odiosos. **Las vírgenes del verano son las del Carmen en mitad de julio, las del 15 de agosto y 8 de septiembre.

  1. La semana santa es masculina en tanto los varones habían renunciado a la religión de a diario. Vestirse de nazareno es masculino pero la mantilla es femenina y anticipa la resurrección, que será el traje de gitana. El espacio abierto de toros, caballos y desfiles (llevando el estandarte rociero) es más bien dominio masculino y los espacios cerrados (iglesia, caseta o casa en la aldea) serían ‑siguiendo el tópico‑ marcadamente femeninos, curas incluidos.
  2. En todas las fiestas de Sevilla tienen su sitio, discutible, los dos sexos y todas las edades. No hay ninguna fiesta, como el Alarde vasco, excluyente de mujeres, aunque en dos ocasiones presume el macho: de costalero debajo de un paso y en la Raya Real desatascando una carreta. Como ocurre en otras partes, al varón le cuesta expresar su sentimentalidad y es alérgico a rezar, a llorar o a cantar en público, salvo cuando va de artista, solo o en coro.
  3. El masculino varón de la baja Andalucía, muy influenciado por las madres, es de lágrima fácil y se deja ver muchas veces con los ojos a punto. Aunque oficialmente todo se hace sin mariconería, los modales varoniles están muy matizados y abundan el abrazo, el beso y el toqueteo entre varones.
  4. Sobre la división de sexos, en Andalucía manda lo señorito. Lo señorito es no meterse debajo del paso y casi casi ni bailar sevillanas. Círculo de Labradores, Mercantil, Ateneo ‑domus viri, Pedro Cantero‑, sillones masculinos de la contemplación. Masculina sale la cabalgata de reyes, donde las niñas actúan como mises de repertorio. El lenguaje de carnaval tiene huevos más que ovarios, aunque vaya habiendo más mujeres y algunas agrupaciones adopten expresamente un punto de vista femenino o feminista. En Cádiz, el disfraz de más éxito es cambiar de sexo los varones oficiales.
  5. El vestido de imágenes está en manos muchas veces mariquitas. Las madres visten al marido y a la prole y, luego, van sin disfrazar y sin antifaz detrás de los pasos. Los varones copan las juntas de gobierno de las hermandades de penitencia o de gloria. Las bandas de música son bandas de muchachos, de ellos son las trompetas de espita, la percusión, los tambores, aunque las muchachas llevan el peso músico que huele a conservatorio. Las marchas de cristo han sonado siempre a varón y las de virgen, a bailable de salón, más de mujeres. Los palillos finos, los solos y diálogos de instrumentos nos parecen correcciones femeninas a los aires militares del pachín pachín y del marcar el paso de los varones. Las primeras mujeres en la semana santa fueron músicas.
  6. Hoy sabemos que viejas y venerables marchas procesionales tenían su letra y que esa letra se cantaba. Por qué se perdió ese canto, sin duda tiene que ver con la vergüenza que da a los varones que los vean a cara descubierta cantando cosas de mujeres. Los rosarios de la aurora y la vuelta a casa antes de que amanezca, cuenta Cervantes en El celoso extremeño, eran virtudes femeninas como femenina ha sido en Sevilla la difícil hermandad y cofradía de la Resurrección que sale de Santa Marina.
  7. Frente al sábado santo, masculino de Santo Entierro y Soledad, el domingo los varones tienen ya puesta su mirada no en la catedral sino en la Real Maestranza; no en la resurrección sino en los toros. El cierre de la semana santa con la vuelta de la Soledad hasta San Lorenzo tiene para los varones mucho de arquetipo: la leyenda de la ciudad mariana. Niña Soledad de San Lorenzo, boquita dibujada, donde lo sin pecado es para el resto de la vida. Quien ahí vea también la fiesta de la Inmaculada del 8 de diciembre, acierta.
  8. Por la Inmaculada los hombres de la tuna se masculinizan y se afeminan a un tiempo. Hay ostentación de traje y de conquista en cada cinta que lleva un nombre de mujer escrito pero el conjunto tiene algo (medias, colorines) que matiza el donjuanismo que las cintas pregonan. Esa ambigüedad que admite un psicoanálisis se parece a la ambigüedad del torero delante del toro.
  9. La Inmaculada, elevación al cubo de la virginidad, se plasma en la ciudad en sus arquitecturas efímeras. Sevilla se pinta poniendo y quitando estructuras tubulares, y su reina: la portada de feria de abril, concebida cada año sin pecado de otros años. La Iglesia da ejemplo al municipio: el Corpus Christi no puede pisar el suelo de todos los días, que se alfombra con romero. Y la monarquía, también: esa Puerta Real que hubo que abrirle expresamente a Felipe II, el mismo a quien dedica Cervantes su célebre soneto Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla. Sevilla puede ser esa pompa del fuese y no hubo nada.
  10. Con las horas que se echan en la fábrica de cada portada de feria, más lo que le cuesta al Ayuntamiento el concurso anual, habría para no se sabe cuántas obras sociales. Día vendrá que el trabajo por cuenta ajena esté obligado por ley a criterios de utilidad social y de dignidad de la persona. Desaparecerán la prostitución como oficio, la vendedora uniformada con lucecitas degradantes, el hombre anuncio de compro oro. Y el recinto ferial recuperará su Pasarela.
  11. La caseta de feria reproduce los repartos de los bares. Es femenino el espacio de mesas y de baile, y, masculinas, la trastienda, la barra y la bebida. Los preparativos, la comida, y el lavado de los trajes después de la fiesta son de madres que se lo cargan todo. Oído a la sevillana Orgullo rociero, de El Pali, la de no me laves, no me planches, no me limpies ni los calcetines porque han ido al Rocío. En cambio, paellas y barbacoas, con manejo del fuego y general aplauso, se las reservan varones que nunca han roto (porque nunca friegan) un plato.
  12. En el camino hacia el sur, el baile troncal que es la jota, que se baila a saltos y que culmina de espaldas, se edulcoró y pisó el suelo, y se hizo galante. Por Castilla, seguidilla, y por Sevilla, sevillanas, en plural: ya son cuatro y la pareja termina de frente y se abraza. Cada sevillana se remata con la insinuación de un beso de cine: ella hacia atrás con los brazos muy abiertos, y él que, hacia adelante y con el brazo, la recoge a ella como para que no se caiga. Por amor al abrazo, el varón prescindió de los palillos, que venían de la seguidilla, y las castañuelas quedaron para las boleras, ajotadas y de salón. Al margen de la línea Sevilla-El Rocío, quedan las sevillanas corraleras que se dejan ver, oír y bailar por mayo en Lebrija. Con los avíos de casa y con lo que sobró de navidad, se monta el jaleo: la pandereta, el almirez, los cubiertos y la botella de anís del Mono. Maridos y guitarras ‑dirán las abuelas‑, para qué os queremos.
  13. En el flamenco las sevillanas se harán coreografía, aunque rara vez las baile un hombre solo, y una mujer sí baila sola, o con la cola o con el matón. En la Raya Real ‑sin tablao y con polvo de las arenas‑ la sevillana se ralentiza y cabe en una: termina la sexualización que comenzó en Sevilla, y es cada vez más beso y más abrazo. Hasta que esa sevillana lenta y sola (la primera de las cuatro, aunque no siempre) prescinda del baile y se haga honda o saeta cuando se canta en ronda ante la hoguera o se le reza con ella a un simpecado.
  14. En las casetas, las mujeres llevan la voz cantante: ellas se saben las letras y jalean sin parar y bailan hasta reventar, pero la guitarrita la toca un varón. Una mujer despacha mil sevillanas sin importarle la cuenta; hay hombres que se echan una sevillana o dos como máximo y ya se creen, vanidosos, que han partido el tablado, y algunos hasta bailan su sevillana ¡dando pases de capote a la mujer! Pero en la plaza el torero no es el varón, que es un muñeco, un pelele, frágil traje de luces en poder del más macho, que sigue siendo el toro.
  15. La ostentación del traje antes de ponérselo es vanidad de los varones, que en su percha muestran lo mismo el uniforme nazareno, en los altares antes de la procesión, que el traje de luces, en la silla de enea antes de salir a la plaza. La mujer, en cambio, guarda, como en secreto una novia, lo que se va a poner y no presume hasta que el traje lo lleva puesto.
  16. Por el corpus, los varones vuelven a tomar la ciudad después del Rocío y a las órdenes del gran varón metropolitano, que es el obispo, recomponen el orden social que se desdibujó yendo a la aldea. Nuevamente las varas, los estandartes, los trajecitos oscuros recuerdan a la ciudad quién manda aquí. Mayo es además el mes de su majestad el rey santo, incorrupto como ellos y como ellos conquistador de Sevilla.
  17. En la playa, la mujer se tira a tomar el sol mientras el hombre hace deporte o busca su terreno a la sombra del chiringuito. El padre carga las neveras, las sombrillas, los carritos, pero la madre ha hecho en casa la tortilla y los filetes empanados. La siguiente estación ya será en mitad del veraneo: esa virgen de los Reyes, compendio y cifra, que sirve para darle “una vueltecita a la casa” y para que después del quince se inicie un nuevo ciclo: la vuelta al cole y a la normalidad que llamaremos femenina. Cuando se celebraba, la feria de otoño por San Miguel era un puntazo masculino antes del recogimiento y del frío.
  18. También es masculino después de la playa subir a la sierra al primer otoño buscando la rasca como a propósito. La chimenea, no hay que decir lo que gusta a los varones enredar con el fuego, coger del campo frutos furtivos. Siendo masculino el campo y femenina la huerta, el vino de la vendimia será varón o peleón pero el mosto, mueren por él las señoras. Por San Martín, la matanza del guarro es masculina hasta el aliño, las pruebas y el embutido, que son cosa (como el entomatado y las conservas) de las mujeres de la casa. La curación y el corte del jamón vuelve a ser de los varones, y así.

Lo señorito

  1. Quien paga la fiesta, lo hace notar y quiere, ya que convida o está en su terreno, que se sepa y que otros hagan el trabajo sucio. En esa feria de vanidades que es la feria de abril, las casetas públicas municipales han abierto una brecha entre casetas particulares. Pero no hay color. Tampoco tiene color la supuesta caseta para todos de que presumen en la feria del caballo de Jerez. Entrar, dejan entrar a cualquiera, eso es verdad, pero luego te aplican dos y hasta tres tarifas (socios, invitados y gente de fuera) y al pagar te das cuenta que has pagado la entrada con la consumición.
  2. La polémica sobre cuál modelo de feria y de caseta, abierta o cerrada, es mejor, no tiene mucho sentido; tampoco el reparo que experimenta un extraño al entrar en una caseta particular. Dicho está que las casetas son una prolongación de la propiedad y de la vida social. El poder igualatorio de la fiesta, su lado dionisíaco, no llega a tanto como a borrar las clases.
  3. Fundamental es el modo de pagar en los bares. Las mujeres van a fondo común y lo masculino varón es el lenguaje de esta ronda es mía y de rondas que nunca son la última sino la penúltima, que es lo macho. Esta fobia social a ir a escote y a echar cuentas debe venir de antiguas costumbres familiares y hospitalarias, tocadas por la esplendidez del señorito, pero todo es relativo: en el redondeo, se espera que todos saquen la cartera por igual y que a todos cueste la fiesta lo mismo. En feria las rondas no se pagan en euros sino en casetas: yo te invito en mi caseta porque tú me invitas en la tuya.
  4. El señoritismo de la feria ya estaba en semana santa. El mapa del esfuerzo para sacar los pasos a la calle en Andalucía se divide en dos, entre costaleros y cargadores, y estos, a su vez, bajo faldones o al aire libre, como en Málaga. En Sevilla, la estética de hermandades nobles y aristocráticas se encaprichó de invisibles costaleros, que fueran cargando sobre el cuello, en vez de cargadores sobre el hombro, que aliviarían la carga entre el izquierdo y el derecho; trabajaderas horizontales, en lugar de andas verticales. En los actuales pasos, las andas sobreviven como fósiles en las maniguetas de las esquinas, ya sin función de carga. Al costalero, cargador del puerto, le quedaban unas heridas (tomates) y unas lesiones cervicales de las que las hermandades no querían ni oír hablar. Con ayuda de los faldones, se tapaba a la gente de abajo y, con incienso y flores, ya no olía a sudor. El resultado, jodido abajo y milagroso arriba, es que las imágenes ¡andan solas! Esa estética de la invisibilidad del esfuerzo y del sudor, esa negación del trabajo ajeno, se ha vuelto ostentación desde que los señoritos asumieron mal que bien el trabajo costalero.
  5. El martes santo 17 de abril de 1973 treinta y seis universitarios de la hermandad de los Estudiantes sacaron el paso del cristo de la Buena Muerte. Empezó entonces el orgullo costalero, que lo primero que cambió fue el uniforme, el costalero look. Medallas, camisetas, costales y zapatillas pasan a ser el equipo de un grupo de élite dentro de la hermandad. Posan como una selección para hacerse fotos y carteles, el capataz como si fuera su entrenador. Ahora a sus hijos los visten las madres, más que de nazarenitos, de bebés costaleros, disfrazados los llevan de faja y costal, como quien apunta al hijo al Betis o al Sevilla, donde la antigüedad es un grado.
  6. La ostentación costalera no está reñida, sino al contrario, con la trivialización del esfuerzo: el paso pesa pero no mucho, sudar, se suda lo justo y es compatible la carga con fumar, con beber, con demostrar en fin que los obreros costaleros lo que no querían era trabajar, categorización que se traslada al mundo laboral y político. Este costalero no es el de Almonte, que se parte la camisa, Camarón, por sacar a su virgen.
  7. Queda por ver el efecto de la reciente resacralización de la Iglesia. Las consignas de la Conferencia Episcopal y del papa Wojtyla-Ratzinger contra el aborto, contra la ministra Aído o contra la asignatura de ciudadanía, por ejemplo, han hecho que el grupo de costaleros bajo el paso rece (en bajo y en alto, para que todo el mundo se entere) consignas tendenciosas con el pretexto de la libertad de enseñanza, el derecho a la religión y a la vida con lo de bendito el fruto de tu vientre. Como en la plaza el torero brinda la faena que le va a hacer al toro, las levantás se brindan o se dedican a la salud de alguna causa cristiana justa.
  8. Este es un proceso integrista que hemos visto también en las vigilias de la Inmaculada los últimos 7 de diciembre, nada que ver con las inmaculadas de hace años, más carnaval de tunas y de copas por el barrio de Santa Cruz que otra cosa. Ahora vemos a cristianos (que antes diríamos de base) con el pañuelito al cuello de celeste inmaculado, los vemos ‘dando testimonio’ en grupos familiares cantando con su guitarrita y su carita de buenas personas haciendo lo que nunca se había hecho en Sevilla.
  9. Esta demostración de fe se explica por contraste con la competencia islámica que ha impuesto una religión de cuotas en vez de una religión única, va unida al rearme de los cristianos europeos y es sorprendente en Sevilla, ciudad que a fuerza de darnos a todos por unánimemente bautizados, nos ha dejado en paz a los descreídos, y donde tantos hemos ejercido de capillitas laicos y de ateos de capirote sin que nada nos molestara: esa era y es nuestra cultura.
  10. Por algo, los nuestros ‑Isidoro Moreno, Jiménez Barrientos, Gómez Lara‑ se han empeñado en armonizar un mundo cofrade y señorito con una visión más progresista y social, de izquierdas. El empeño, en general y en particular aplicado a la semana santa, se ha resuelto con lo de la fiesta de los sentidos y hay estudios muy serios de cómo se ve, se toca, se huele, se oye, se bebe y se come la semana santa de Sevilla, más los sextos sentidos que se suelen poner, lo que da una fiesta total de primavera y del sur. El sur está de moda y los sentidos también, y el problema es que todo eso lo hay en otras partes y en el norte y en invierno se convocan fiestas tanto o más sentidas y sensuales.
  11. Cada vez nos resulta más difícil ver procesiones sin hacerle el juego al integrismo, y en la feria y en el Rocío nos cuesta abstraer la bella estampa de los caballos, del pijerío, del señoritismo y del sexismo ebrio que los cabalgan encima. Sevilla, sin sevillanos, ¡oh maravilla!, lo dijo Antonio Machado, y pudo haber añadido: y los enganches y los caballos, sin caballistas.
  12. Todo consiste en ser o no ser parte de un mundo tan abierto como cerrado: su abono a la carrera oficial y a la Maestranza, su caseta micaseta. En bares de Sevilla hay quien tiene hasta un reservado a su nombre: el rincón de fulanito de tal. Qué verdad que quien se fue de Sevilla ‑y no a Sevilla‑ perdió su silla.
  13. Ser señorito es serlo sin estridencias. Por eso el carnaval no cuaja en Sevilla y por eso las diferencias entre Sevilla y Almonte y las exageraciones del Rocío: esos sudores extremistas, esas camisas partidas, esos niños por el aire, esos curas a hombros enrojecidos de tanto ¡viva esa blanca paloma!, ese altavoz cacofónico que va ordenando la presentación de las hermandades, todo eso un señorito lo vive sin vivir en él. El paroxismo bautismal del Quema, la acometida de los bueyes contra la iglesia de Villamanrique hasta partir las gradas, rozan el límite. También le parece kitsch el adorno de las carretas de Huelva y Emigrantes. Desde la altura apolínea de su caballo y al trasluz de su caña de manzanilla el señorito debe pensar que son cosas de la plebe.
  14. Por eso mismo, en semana santa el señorito no se echa al hombro muchas cruces de penitente, vayan a pensar que se ha pasado pecando. Tampoco en feria tocará los palillos y no será bailón sino vacilón (o vasilón): una manita cogida al chaleco, la otra marcando el paso, todo sin perder la compostura.
  15. Por esa mesura y por el miedo al ridículo, cuando del tablao de feria se pasa al tablao flamenco, el señorito desaparece y su papel lo deja al bailaor de turno, que es quien expone su cuerpo serrano, con lo que es el miedo ridículo en un español de Sevilla. En el flamenco se gasta el señorito la estética de convidar y de ir marcando el compás con los nudillos sobre la mesa.
  16. Antes marcaba también a la gitana (tal vez gitano) que se exhibía para él, que es quien pagaba las copas y era quien peritaba la mercancía antes del desnudo real en el reservado o en la habitación donde el señorito a la gitana ‑como a la criada‑ se la tiraba, ¡vaya si se la tiraba!, equivalente hombría a la que, por el Rocío, denunció el novelista Grosso en Con flores a María. Vázquez García y Moreno Mengíbar en Poder y prostitución en Sevilla han puesto en orden ‑ya que no en limpio‑ ese mundo de cafés cantantes, donde no han faltado el pecado nefando y la pederastia, con clientela mezcla de gente bien con gente del barrio. Esa Alameda se dirá, con razón, que ya no existe, pero su sombra es alargada.
  17. El papel de mirón lo reproducen nuestros muchachos varones en la feria de abril, fiesta en la que tienen casi a gala no saber bailar y donde lo único que hacen es el ganso entre el alcohol y las gracias que no tienen gracia, mientras que las muchachas tiene otra visión de las casetas y un papel mucho más integrado. A ver cuándo ‑entre coeducación y ciudadanía‑ se hace asignatura el baile básico en Sevilla para no parecer un astronauta: el baile por sevillanas.

El señorito look

  1. Un hijo nuestro interesado en la ropa masculina asociada al pijo o al señorito nos ha traído un libro y una frase. La frase dice que un inglés se viste para pertenecer a un grupo, y un italiano para diferenciarse. El libro es The Ivy look. Classic American Clothing. Ivy League, liga de la hiedra, es desde 1954 la de las ocho universidades de élite del NE de Estados Unidos: Brown, Columbia, Cornell, Dartmouth College, Harvard, Princeton, Pennsylvania y Yale. Por las fotos vemos que el sevillano look es una reducción conservadora y, si se quiere, provinciana del ivy look, más atrevido y plural.
  2. La diferencia está en la raya. Desde las mil rayas del pantalón de gala a las mil rayas del pantalón rociero, en la alta sastrería de Sevilla no cuaja el cuadro en pantalones ni prendas exteriores que sí cuajó en los jóvenes de la Costa Este, cuadros que tienen algo de moda escocesa y que aquí abundan solamente en las bufandas. La raya masculina encuentra su réplica en el lunar, monopolio femenino hasta que algunos varones han aliviado con lunares la rigidez de la prenda más pringada y menos libre de todas las prendas, que es la corbata.
  3. Otra diferencia entre el look sevillano y el ivy look está en lo poco y mal que Sevilla adapta sus armarios roperos al verano. El sevillita no usa pantalón corto más que para presumir de jugar al tenis; y las bermudas, para la playa. Los sombreros de ala ancha que se ven por feria y el Rocío siguen siendo de invierno, con el penoso cerco de sudor que dejan, y sólo recientemente hay quien ha descubierto los sombreros de ala ancha de paja. El hilo, el lino, el algodón, tejidos frescos y colores claros identifican en Sevilla, más que a un look señorito, a profesionales liberales y a progres de aquellos años.
  4. Será que la lluvia en Sevilla es una maravilla, será que ya es primavera en El Corte Inglés y huele el azahar, será que en los bares nunca hay perchas o que eso se ahorra uno en prendas: el caso es que en Sevilla ni llueve ni hace frío, salvo por los visones de las señoras, y a lucirlos por Sierpes, que son tres días.
  5. Las pautas conservadoras en el vestir tienen algo que ver con el desprecio del señorito a la bicicleta, vehículo de campus ivy por excelencia que ‑entre los bombachos y las bermudas‑ ha condicionado la ropa. En Sevilla las bicicletas son para el verano y cosa de mujeres (véase Chipiona), y siempre, de pobres que no tenían para pagarse un coche. El rechazo de la Sevilla del ABC a la peatonalización y al plan bici, es un rechazo sincero en un grupo como éste, que desprecia cuanto ignora y que está acostumbrado a ir a todas partes en coche ‑automóvil o de caballos‑ como signo de distinción social.
  6. El look del señorito de Sevilla cumple la doble función del galán italiano y del ivy league anglosajón: distinguir y uniformar. Desde el terno azul y gris de las procesiones hasta ese rojo pantalón o cazadora, que tal vez tenga que ver con el mundo de los toros, el señorito mantiene sus formas y un tipo de tiendas o comercios que no consisten sólo en las chemises y lacostes. La clave está en Manuel Machado: «no se ganan, se heredan, elegancia y blasón.»
  7. Ser dandi, jipi o ivy en Sevilla cuesta porque la persona se expone a una pasarela continua. Ser y no ser, único y masa, es en Sevilla complicado como en pocos sitios. En esta ciudad se mira mucho y puedes acabar haciendo de convidado de piedra de un grupo, equivocado de grupo o que se equivoquen de grupo contigo. Raya y gomina, el señorito sevillano no arriesga nada. Ni en ropa ni en ideas. Y a quien primero se pase, el ‘maricón’ que le cae.

Las fiestas según Sevilla

  1. Igual que se dice del habla andaluza que ninguno de sus rasgos lingüísticos es exclusivamente andaluz, diríamos del señorito andaluz: nada en él es original ni exclusivo, pero todo en él se concentra. Los santos inocentes igual están aquí ‑Delibes‑, que en Valladolid o en Extremadura, y la escopeta nacional ‑Luis Escobar, Berlanga‑ lo mismo nos mata aquí que en Madrid o en Valencia. Lo pertinente (o impertinente) es la concentración de rasgos en la cantidad y calidad que en Sevilla se dan.
  2. No importa si la Niña Chole ‑la de la Sonata de estío, quien, por distraerse, echó a un pobre negro a morir entre los tiburones‑ era andaluza o no. Lo que importa es que esa mirada, propia de un césar viendo morir gladiadores, es fundamental en la configuración de la fiesta, mirada que se inventó en Andalucía el toreo a pie como alternativa al toreo a caballo, ¡y que empitonen a los gañanes! Esta mirada es la que no tiene el guiri buenón que, al ver lo que sufren los costaleros, va y pregunta por qué no ponen ruedas a los pasos.
  3. Otra supervivencia de Sevilla en la fiesta, también entre lo gitano y lo antiguo de un mundo que se fue, es que las celebraciones duren una semana de siete días. Una semana, las bodas; una semana, la santa; una semana, las ferias; una semana, desde Gines, Triana o Sevilla para ir y volver al Rocío, un ocio largo que justifica el traje y da cuerda al resto del año, cada cual con sus espacios abiertos para pocos y cerrados para muchos, a la vez populares y restringidos. Por menos de una semana, Sevilla no alza el telón.
  4. Cuando algo de fiesta le falta a Sevilla capital, Sevilla capital se acerca a Cádiz, Córdoba, Jerez, Lebrija, Sanlúcar, Ronda o la Sierra, su antiguo reino: carnaval, cruces de mayo, todos los santos, fiestas donde Sevilla no saca nota. La buena vida según Sevilla se explica ‑no se encierra‑ en el que llamaremos Triángulo Montpensier: Sevilla, Sanlúcar, Aracena. Y, si es por huir de esa Sevilla, de Conil para allá está la otra Sevilla del moraíto y de la vida breve.
  5. En el ir y venir, la fiesta se homologa y todas las fiestas se parecen. Macarena y Trianera se pican entre sí por cuál de las dos se recoge más tarde. Sus pasos entre la multitud de cabezas solas ‑ya recogido el resto de la cofradía‑ nos recuerdan al paso del Rocío, sin comitiva y reducida a lo esencial: la imagen.
  6. El salto de la reja y el ponerse debajo de la virgen tiene mucho que ver con los ritos iniciáticos del masculino varón. Y algo de Inmaculada hay también, y como de noche de reyes, en la intriguilla de a qué hora el salto y comienza la procesión de la virgen por la aldea. El concepto de carrera oficial, de hermandades desfilando por el mismo sitio, está en la Virgen de la Peña de Alájar, donde carretas boyeras van desde Castaño del Robledo y donde, como en casi todas las romerías, los grupos y familias acotan una corte en el real, un espacio de acampada que será unas horas su casa y tu casa si es que quieren.

Ángel y mal ángel

  1. La rebelión de las masas en la fiesta ya es un hecho. No hay barriada que no aspire a su cofradía por semana santa, a su caseta por feria o a su hermandad para el Rocío. Sirva de ejemplo El Cerro del Águila. Desde que hay caballos, enganches y tiros de alquiler, vamos a suponer que ‑como los pijos dicen y como quería en su carta Teresa Panza, para dar envidia a sus vecinas‑ hoy cualquiera puede lucirse en carruaje, y a caballo lucirse en el Rocío y en otras romerías donde hasta hace poco no se veían más que mulas y borricos.
  2. Quien critique a esta gente de las de no tenemos una gorda pero vamos pal Rocío, se olvida de familias bien que se las ven y se las desean para quedar bien. Esta rebelión de las masas que imitan posturas e invaden terrenos, no es más que una escala de valores. Es como la familia indigente que no se priva de la tele en la chabola, o como el mendigo que se gasta la limosna en la litrona. Lo intolerable no es la tele ni la litrona. Lo intolerable es la miseria.
  3. La aplicación de nuevas tecnologías a la fiesta, principalmente los teléfonos móviles y los vehículos cuatro por cuatro, cambia los comportamientos pero no las representaciones. La cifra está en las treinta y tantas carretas de bueyes que la hermandad de Triana manda al Rocío. Ahí lo que van son vanidades, trajes y enseres, pero las familias no peregrinan ya en esas carretas. Estamos, otra vez, ante el dilema de una mirada: defendiendo esa estampa, ese Rocío que se fue, ¿no estamos defendiendo el estéril concepto del campo y del ganado ‑buey contra tractor‑ y dándole carrete al señorito?
  4. Lo mismo pasa en los toros. Los argumentos conservacionistas y animalistas en un punto se parecen: que no cuestionan la injusticia social ni el amplio mundo que separa a ganaderos y toreros, a quienes se acusa de maltratar, como si fuera su gusto, a los toros. Mientras, el ganadero queda defensor de una raza brava que, sin él y sin la fiesta, desaparecería. De la Protectora, vaya.
  5. Las fiestas son una costumbre y no sabemos qué será de algunas sin su grupo dominante. En la cabalgata, menos gente se agacha a coger caramelos y algo nos dice que renovarse o morir. Entre Sanidad y la Unión Europea están acabando con no pocos rituales y algunas recetas de la abuelita hoy son las nietas las primeras que las rechazan. Imaginamos que habrá que extender las fiestas laicas o seglares: año nuevo, carnaval, celebración de las estaciones en tanto la vida sigue, y aquellas fechas que convengan a estados universales, como las fiestas del trabajo o por la igualdad.
  6. Como destinos que son del ocio, habrá que abrir y compartir los cotos y las sierras y habrá que multiplicar las primeras líneas de playa para que esos espacios naturales y festivos no sean al fin exclusivos de las pocas casitas y urbanizaciones que llegaron antes, interesadamente ecologistas y contrarias a la democratización del paisaje. Hay mucho privilegio disfrazado de verde y ya es hora de declarar, con permiso del lince ibérico, al ser humano como la primera especie protegida de la humanidad.
  7. Mientras tanto, que nadie nos diga tú qué haces aquí. Tú, que no rezas en la ermita; tú, que no eres socio. Beber, cantar, bailar, perder el tino y la cabeza por un instante como si dura un mes es patrimonio de todos. Tendría que ser que el grupo custodio de un sitio o de una imagen no le debiera nada al dinero público y que no hubiera, por tanto, nada nuestro en ese sitio o en esa imagen. Cuando una fiesta se celebra algo nuestro se celebra, señor conde.
  8. Malaje (de mal ángel), ese grupo que cree que guarda y custodia las esencias de Sevilla, grupo que no comparte para después reírse de quien no sabe. Mismo malaje en el Rocío: ese tío no es rociero. Por último, igual que el ivy look con mocasines negros no triunfó con calcetines blancos, el guardián de las esencias también puede equivocarse, y se equivoca.
  9. Pongamos, por caso, la confusión entre la blanca paloma y la virgen, hasta que alguien corrigió a la parroquia: hay que decir ¡Viva esa Blanca Paloma!, no la Blanca Paloma, que es el Espíritu Santo. O esos neo pasos como cruces de mayo de quien, como si no tuviera imagen a quien rezarle, quiso hacerse una imagen a su medida, para después adorarla. Algún día se escribirá la historia ‑divertida‑ del cruce de escudos o representaciones que perdieron su valor simbólico por culpa del cambalache de segunda mano de bordados, enseres y canastillas entre hermandades, vamos a decir pobretonas, de Andalucía. Y tanto que veneran los capillitas a sus imágenes, más solas las dejaron aquella madrugá del año 2000, cuando por miedo a cuatro chillidos dejaron los pasos desamparados y echaron a correr que se mataban. La ciudad y algún fiscal capillita se dieron maña para inventarse navajas y reyertas que no había y para darse prisa por archivar el caso.
  10. No es semana santa, y lo parece, la procesión de las hermandades de gloria que desfilan al son de marchas fúnebres de penitencia. No es semana santa, y lo quiere parecer, la Resurrección, que saca un cortejo de penitentes cuando lo que se celebra es la alegría. ¿Y ese crucificado del Cerro, que pide un paso para él solo, reconvertido en de misterio a base de romanos? ¿Y esa virgen del Carmen, que es de gloria, metida a cucharón en sus misterios dolorosos? Por no hablar de la adopción por parte de la hermandad de los Gitanos de un himno que ‑cantado‑ sería un desaire para la imagen: no puedo cantar ni quiero a ese Jesús del madero sino al que anduvo en la mar, cofrades.
  11. Si hay una semanasantización de fiestas que no son semana santa, hay un Rocío que rocía el año entero y la feria de abril especialmente: casetas que se saltan las sevillanas de feria y ponen en cantidades industriales sevillanas rocieras o contratan a un artista de pito y tambor como si eso fuera el no va plus, lo que en verdad esconde un presupuesto ajustaíto de la caseta pues a un hombre orquesta, no hay que decir el partido que se le saca y lo baratito que sale, en vez de un cuadro de toque y cante por derecho.
  12. ¿Y hablamos de la rancia cabalgata de reyes en la ciudad donde hay tanto y buen teatro de calle y tanta Banda de la María? Dirán que “bastante hace el Ateneo”. El Ateneo, sí, pero ¿y la ciudad de izquierdas? Poner otro rancio portal en el Arquillo o en el Altozano, habiendo árboles abetos mucho más asépticos y elocuentes de lo que esa izquierda predica, que es la alianza de culturas por navidad y el diálogo de civilizaciones por año nuevo.
  13. Otras veces, la política lo impregna todo tanto que no sabemos si el Papa o el Pepé mandan en la fiesta. Lopera se inventó, siendo presidente del Betis, una hermandad de penitencia en pleno Nervión, rival de la hermandad de La Sed, que es naturalmente sevillista. Con motivo de las setas de la Encarnación, alguna hermandad anunció que cambiaría su itinerario con tal de no pasar por “semejante bodrio”, postura igual a la que sostuvo el Consejo de Cofradías contra la catenaria del metrocentro. La popular hermandad de la Macarena es tan popular que todavía enseña las lápidas de Queipo de Llano y señora y no ha devuelto a la ciudad el local (ni los honores) de la que fue Casa Cornelio, bar obrero bombardeado por los fascistas, donde la Macarena tiene ‑tan fresca‑ su casa de hermandad. Para impedir la acumulación de mujeres detrás del cristo, el Gran Poder llegó a disponer filas de corpulentos hermanos con el cirio constantemente en alto y chorreando cera ardiente a quien osara. Las mujeres, por cumplir su promesa y salirse con la suya, iban a cubierto de bolsas impermeables contra los que serían probablemente sus maridos.
  14. En cuanto al futuro de las corridas de toros, las escuelas taurinas de la Junta y las retransmisiones de Canal Sur equivalen a abrir escuelas de fumadores y a echar el humo por la tele. En esto, como en casi todo, la ciudad crítica se hace la tonta ante el poder del dinero, en este caso el que atrae y convoca la fiesta nacional. El turismo no es pequeño argumento, aunque está por ver lo que gana Sevilla ‑y no bolsillos particulares‑ con cada toro en la plaza, con cada paso en la calle. Tal vez la fiesta sea capaz de hacer lo que la semana santa: prohibir las heridas y el exceso de penitencia y ponerlo todo a los pies de un espectáculo fotogénico y celeste, como el circo de Roma: ya sin sangre. Con algo más de Apolo que de Dionisio, Sevilla va a seguir teniendo ese color especial que ni es cielo ni es azul, y que será el barroco.
  15. Porque la fiesta según Sevilla es un sentido universal de la vida que se puede exportar al mundo y que nuestras clases medias y bajas no olvidan ni con la recesión. Eso que llevan aprendido para cuando otra hegemonía ponga en su justo sitio lo de ganarás el pan con el sudor de tu frente, visto como está visto que en Sevilla, Andalucía, España, hay quien no suda ni ha sudado jamás.

LA FIESTA SEGÚN SEVILLA

Daniel Lebrato, 20.01.2011

Los restos de Lorca

¿POR QUÉ LA FAMILIA DE LORCA NO QUIERE LOS RESTOS DE LORCA?

Para abrocharse el cinturón, antes de despegar las ideas, tenga en cuenta que

vivimos en una sociedad que cuida a sus muertos y si puede hasta vive de ellos.

Actividades para mayores: una por la línea de puntos los siguientes

sitios y restos o similares

 

Sitios Restos
San José, de Ávila restos de Santa Teresa
Santiago de Compostela Santiago el Mayor
Turín Sábana Santa
Colliure Antonio Machado
¿…? ¿…?
¿dónde? restos de Lorca

 

Conociendo la voracidad de los herederos en este país (Marina Castaño, de Cela; María Asunción Mateo, de Alberti) y el buen lucro de fundaciones y derechos de autor a favor de familiares desconsolados, es fácil deducir el altísimo valor y precio que tendrían los restos de Federico García Lorca, si apareciesen, y el enorme beneficio que esos restos traerían a un municipio, a donde iríamos entonces en peregrinación literaria, y a una familia.

Por tanto (con el portanto que dicen en política) basta de echar mierda sobre Ian Gibson por su interés mayor o menor en el poeta. Menéndez Pidal se obsesionó con el Mío Cid y nos parece grande por eso, como nos parece buena cualquier obsesión (por la vacuna contra el sida). La propiedad de los restos no será, cuando aparezcan, de la familia Gibson, sino de la familia Lorca. Por tanto (y no por tontos): a la familia Lorca, y solamente a la familia Lorca, hay que aplicarle el método del detective Hércules Poirot cuando abría un caso: ¿a quién beneficia el caso? Ni tontos ni marxistas, respondemos:

A)    –Si aparecieran los restos de Lorca, la familia Lorca tendría una huerta más de San Vicente a donde llevarnos, al huerto, y quién sabe si también para hacernos pasar por taquilla. POR TANTO: A LA FAMILIA LE INTERESAN LOS RESTOS

B)    –Si NO aparecieran los restos de Lorca, los grandes beneficiarios serían quienes, al margen de la legalidad y de las honras que se deben a los muertos, desubicaron los restos de Lorca de tal forma que hoy sin vergüenza ya no lo podrían declarar: bien porque hubiera un pacto secreto bajo el franquismo bien porque la democracia haya pactado también lo suyo (basta ver las reticencias de la Junta, el desapoyo del Estado y cómo, tratándose de Lorca, hasta la gente de la Memoria Histórica parece que mira para otro lado). POR TANTO: la familia tiene un interés superior a los restos, que no puede ser otro que ESCONDER UNA RESPONSABILIDAD (Histórica o política, pero incluso penal)

Su renuncia y la renuncia institucional y granadina a los millones que valdrían los restos de Lorca no condicen con el afán recaudador que manifiesta la familia ni con los buenos titulares y el buen turismo cultural que traería a Granada semejante hallazgo, que supondría además un descanso en paz y el final de una partida: la reconciliación nacional.

Otra cosa es la derecha que, como teme a la memoria histórica, para callar lo que habla [y el caso Lorca habla] por sí solo, sale con la vaina del guerracivilismo que no se lo cree nadie. Pero les viene bien la amenaza y por eso coinciden con la familia y con la Moncloa. Miedo sobre miedo, más miedo.

¡Qué lección Chile, con Víctor Jara!

DanielLebrato@gmail.com, 30.12.10

 

Literatura, valor y precio

Daniel Lebrato

LITERATURA, VALOR Y PRECIO o García Márquez tiene quien le escriba

1.

En clave Google, el buscador ideal será ese que, de vuelta de vacaciones ‑tu nevera es patética‑, tecleas en el ordenador una lata de fuagrás, tres quesitos del Caserío y dos kiwis, y el ordenador te responde como un chef: –Para comer hoy tenemos ¡fromage de kiwifuá!

Y está riquísimo.

2.

Desde que la comida es secuencia y Google el ojo panóptico que se obsesiona en leerlo absolutamente todo, ya no hay tristes poetas: todos tienen hoy quien los lea y, gracias a Google, parece que no les faltará de comer.

3.

Un día yo, Triste Poeta, para convertirme en Próspero Narrador con mi Tinta de calamar (2010), aproveché lo que había en mi nevera. Me di cuenta entonces de que Google nos ve. Me lo dijo Juan Fernández-Viagas, mi más recóndito amigo, a quien, procedente de mi currículo, nombro por su nombre en Tinta de calamar. –Que yo lo había sacado a él por Internet. Vaya por Dios (o sea, vaya por Google).

4.

Busqué viagas y bartolomés en la red. Y estaban. Y estaban otras secuencias que me sonaban: > “Gálvez estudia prehistoria” > “Roberto Farona, un encargo” > “Miguel Florián me pasa a Gabriel Ferrater” > “Quedó genial tu Doxografía”. Gálvez, Farona y Florián, qué tres nombres para tres pajes, qué rica me hubiera salido mi kiwifuá.

5.

Mas la fortuna, de mi mal no harta, mandóme una lumbalgia, de mil pares de dolores. A la cama, Danielito. Imposible escribir. Haz, si acaso, lo que cualquiera en tu caso: ponte a leer. Aprovecha y quítate de encima novelones.

6.

Un novelón me trajo aquí: desde El guardián entre el centeno, hasta más Salinger: Levantad, carpinteros, la vida del tejado y Seymour: Una introducción (Edhasa, 216 págs., 19,50 euros), dos hemi relatos que cierran un universo interesante. En la mesilla de noche me esperaban ‑entre pastillas, cápsulas e inyectables‑ Umberto Eco y Mario Vargas Llosa, con sus últimas mercadotecnias: El cementerio de Praga (Lumen, 590 págs., 23,90 euros) y El sueño del celta (Alfaguara, 464 págs., 22 euros). Otras dos lecturas no tenían nada que ver con la novela, aunque las dos se hacen pasar un poco por novelas: La fosa de Lorca, de Ian Gibson (colección Narrativa, de Alcalá Grupo Editorial, 232 págs., 16 euros), y Yo no vengo a decir un discurso, de Gabriel García Márquez (Mondadori, sin colección, 140 págs. + 20 de epílogo, 15,90 euros). En casa, un hijo iba leyendo por su gusto y el mío Las ratas, de Miguel Delibes, trece veces reeditada desde 1962 (Destino, 190 págs., 19,75 euros). ¿Euros?, ¿páginas?, ¿editoriales?, ¿autores? Yo escribir no podía, pero sí grabarlo. Tema: «Literatura, valor y precio.»

7. (valor)

García Márquez. De creer al editor de Yo no vengo a decir un discurso, Cristóbal Pera (pág.137), ha sido él ‑y no el autor‑ el promotor de la idea: reunir en libro oratorias y brindis dados por García Márquez en público para inaugurar algo o recibir un premio. Por su propio carácter, político y propagandístico, brindis y discursos se difunden tanto ‑la institución se encarga‑ que no se bajan, te chorrean por internet. Salvo catorce páginas ‑que por algo estaban inéditas‑, un diez por ciento, este es un libro que, en lo mejor y en lo mayor, ya habíamos leído: Botella al mar para el dios de la palabras, Cómo comencé a escribir, El cataclismo de Damocles, El mejor oficio del mundo o La soledad de América Latina, discurso de Premio Nobel. De 22 discursos, tres se dedican expresamente a la llegada del milenio y nueve fueron ya publicados en García Márquez, Escritos Diversos, libro misceláneo en 116 páginas que incluye desde el año 1944 hasta 2000. Hay que recordar que en 1993, a raíz de la impresión ilegal de ejemplares de sus obras en Colombia, García Márquez inició una campaña en favor del respeto a los derechos de autor. Soplan vientos González Sinde. Con espíritu bloguero, y no pesetero (de pesos colombianos), bien hubiera podido García Márquez brindarnos a su club de fans esas catorce páginas, 14, que lo hubieran a él librado de la penosa tarea de hacer un discurso. Vamos a tomárnoslo por el lado positivo y bibliófilo: por fin esos discursos se reúnen en pasta dura, a 1,5 espacio y letra generosa para nuestra vista cansada.

8. (precio)

euros páginas € página más cara

= 100

Calidades
García Márquez en Mondadori 15,90 144 * 0,110 100 pasta dura y letra grande
Miguel Delibes en Destino 19,75 190 0,103 93,63%
Salinger en Edhasa 19,50 216 0,090 81,81% pasta dura y letra grande
Gibson en Alcalá Grupo 16 232 0,068 61,81%
Vargas Llosa en Alfaguara 22 464 0,047 42,72%
Eco en Lumen 23,90 590 0,040 36,36% pasta dura+ ilustraciones

*A las 160 páginas de Yo no vengo a hacer un discurso hay que descontarle el epílogo Noticias, más brindis. Pagamos por un libro compuesto de 10 cuadernillos, a 16 páginas cada uno, que cabría perfectamente en 9 por 16: 144 páginas. El “relleno Mondadori” ‑dicho en lenguaje culinario‑ nos cuesta 1,59. Una página de Umberto Eco (a 4 céntimos) es casi tres veces más barata que una página de García Márquez (a 11) y encima ‑letra grande‑ más vacía de palabras.

9. (valor)

No es lo mismo ocasión que oportunismo. Aunque todos los libros nuevos por otoño apuntan a la campaña de navidad, hay quien se aprovecha de las fechas y hay quien se aprovecha del barullo. En novedades de casa del libro o corteinglés pone usted por diciembre una portada y un título coloristas de García Márquez, y las criaturas caemos como moscas. Más, si el seductor objeto viene envuelto en plástico, para que en la librería no lo abramos, vayamos al bulto y pasemos por caja. Bulto por bulto, Eco y Vargas Llosa se lo curran, sus libros son sus pasiones, por Europa y Roger Casement. Añadámosles Ian Gibson por La fosa de Lorca. En su libro Gibson convoca a toda una vida: la suya con el poeta. Va llamando a amigos y a enemigos, y por igual da la palabra a unos que a otros. Abunda en su honradez un Índice onomástico que ayuda a situar citas y personajes dentro de la frustrada memoria histórica. La de Gibson, es de esas pesadillas en los límites borgianos de vida y literatura. Gracias a él, a El sueño del celta y a El cementerio de Praga el mundo es más grande y la oscuridad más luz. El resto es pasar páginas.

10.

Paso página. Historias de Almonaster, de Ignacio Vázquez Moliní. Voy por su Prólogo superfluo: «A la miseria narrativa se le añade el ingrediente lamentable que transforma por arte de birlibirloque a esclavos ilustrados, monjes medievales, y espadachines bigotudos en detectives de salón. Siguen fielmente los pasos de Hércules Poirot para descubrir ya casi al final del libro al autor del crimen. Aprovechan en seguida estos autores para publicar un segundo volumen y luego un tercero, y así, ad infinitum. De esta manera, el patético protagonista da cabriolas desde Madrid hasta Flandes, regresa luego a Castilla, conspira después un poco en Londres y, si es preciso, en el cuarto volumen pasa a Indias. Se amortizan así a las mil maravillas los costes inherentes al lanzamiento del primer tomo. Todos quedan satisfechos. El lector-masificado, aunque parezca mentira, también.»

Continuará / continuaré.

Ni tontos ni marxistas, fromage de kiwifuá, valor y precio.

daniellebrato@gmail.com, Word Press, 22 del 12 de 2010

/para Roberto Farona/

*Los 22 discursos de Yo no vengo a decir un discurso, de Gabriel García Márquez (por orden de página en Mondadori)

7. La academia del deber, se publicó en el diario El Tiempo el 2 del 10 de 2004 http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-218109. Está en García Márquez, Escritos Diversos

11. Cómo comencé a escribir. Tecleando las primeras y las últimas palabras de Cómo comencé a escribir tienen ustedes por internet ¡1.560 resultados!

17. Por ustedes está en e-book (libro digital) en El cuaderno de Renata del Ministerio de Cultura de Colombia, 2009. http://issuu.com/ntcgra/docs/el_cuaderno_de_renata_ene_19_10

19. Otra patria distinta. Literalmente, un brindis. Dos páginas de interés cero cero.

21. La soledad de América Latina (en García Márquez, Escritos Diversos) (1.400 veces en internet) circula para uso escolar (http://castellano.caq.edu.ec/index.php?id=1332)

31. El Brindis por la poesía está en García Márquez, Escritos Diversos y 1.280 presencias en internet

35. Las Palabras para un nuevo milenio. Inencontrable de ocho páginas. Lástima que el milenio ya va por 2010

43. El cataclismo de Damocles está en García Márquez, Escritos Diversos, lo publicó El País el 9 del 8 del 86 (http://www.elpais.com/articulo/internacional/GRUPO_DE_LOS_SEIS/cataclismo/Damocles/elpepiint/19860809elpepiint_13/Tes). Tb se puede ver, leer y descargar desde la web La Oveja Negra, de Bogotá

51. Una idea indestructible. Se deja ver (sin título) en el portal del Cine Latinoamericano y Caribeño: http://www.cinelatinoamericano.cult.cu/viewfncl3b.aspx?cod=28

57. Prefacio para un nuevo milenio está en las webs Siempre Seremos Verdes y Solo Literatura http://www.sololiteratura.com/ggm/marquezdiscursocine.html

61. Una alianza ecológica de América Latina. Inencontrable, dos páginas

65. No estoy aquí. Inencontrable, dos páginas

67. En honor de Belisario Betancur se llamó antes La poesía o cómo volver a ser joven y lo publicó El Tiempo, de Bogotá, el 21 de febrero de 1993 http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-50508

73. Mi amigo Mutis se tituló antes Homenaje al amigo y lo publicó El País el 16 de diciembre de 2001. Está en García Márquez, Escritos Diversos y en http://gabazo.blogspot.com/2004/12/perfiles.html

85. El argentino que se hizo querer de todos está en García Márquez, Escritos Diversos, pág.30, dedicado a Cortázar, se deja leer en muchas webs de cada club de fans. Recomendable en Clarín.com, donde aparece con La soledad de América Latina: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Garcia_Marquez_0_359964200.html

91. América Latina existe se baja de tres o cuatro sitios web sin dificultad ninguna. No se pierden nada, está lleno de nombres propios y agradecimientos, pura fórmula: http://www.taringa.net/posts/offtopic/7606656/America-Latina-existe_-Gabriel-Garcia-Marquez.html

99. Una naturaleza distinta en un mundo distinto (al nuestro) Lo publicó La Jornada, de Bogotá, en 1996 http://www.jornada.unam.mx/2010/10/28/index.php?section=cultura&article=a04n1cul

105. Periodismo: el mejor oficio del mundo está en García Márquez, Escritos Diversos, pág.57, donde se tituló simplemente El mejor oficio del mundo. Lo tienen las webs Gabazo y Solo Literatura desde hace un porrón de tiempo, 276 apariciones en Internet. Se ve en Sala de Prensa http://www.saladeprensa.org/art425.htm

119. Botella al mar para el dios de la palabras. Sin comentarios. García Márquez, Escritos Diversos, pág.72.

123. Ilusiones para el siglo XXI primero se llamó Discurso del nuevo milenio pero como en esta publicación ya van dos discursos con la palabra ‘milenio’ (págs. 35 y 57) a este le ponemos ‘siglo 21’, y parece nuevo. Se publicó en García Márquez, Escritos Diversos, pág.73

125. La patria, amada aunque distante (71 apariciones literales en internet) está en El Heraldo de Colombia desde 1993 http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/L/latlapatriaamada/latlapatriaamada.asp

131. Un alma abierta para ser llenada con mensajes en castellano fue Así escribí 100 años de soledad, El País, 27.03.07 http://www.elpais.com/articulo/cultura/escribi/Cien/anos/soledad/elpepicul/20070327elpepicul_2/Tes?print=1

*Wilde Buleje, periodista peruano, tiene un blog que es como el sitio no oficial del propio García Márquez. Vayan a Gabazo blogspot (http://gabazo.blogspot.com/)

Bibliografía: Escritos Diversos, de García Márquez en versión PDF. Contiene 9 de los 22 textos de Yo no vengo a hacer un discurso. En Internet, Escritos Diversos está en SCRIBD. Se puede ver, leer o descargar desde dos direcciones:

http://www.scribd.com/doc/45537360/Escritos-diversos

http://www.scribd.com/doc/37771114/Garcia-Marquez-Gabriel-Escritos-Diversos. Y perdón, por tanta hachetetepé.

Daniellebrato@gmail.com, WordPress, 22 del 12 de 2010

Roberto Farona con Daniel Lebrato

JUEVES 14 DE OCTUBRE DE 2010

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El dandysmo andaluz de Daniel Lebrato

A media tarde el magno instituto es un orondo cortesano complacido entre sombras cómplices. El conserje me anuncia a Daniel Lebrato, pulcro profesor de veste y algo atribulado de impresión, a quien tras saludar me invita a tomar un café en la esquina. Me sorprende la sencillez de Lebrato, cercano, cordial, ágil y ameno de conversación, de maneras elegantes, desprende un halo mondaine y por un instante me parece estar con él en el Barrio Latino de París en lugar de encontrarnos en una arteria del centro de Sevilla, embronquecida de tráfico, cerca de la Alameda de Hércules, lugar emblemático de Sevilla hoy y siempre del que Lebrato precisamente ha dejado escritoHacia, p. 17.

(…)   Nunca
el pórtico corintio de un barrio
de putas ni el quicio donde -por sí
o por la Humanidad- se apoyan
los césares de tanta mancebía.

Las ironías del destino, más bien una mano providencial ha hecho que me encontrase ayer a un amigo de Lebrato en este mismo pórtico de las columnas de Hércules, gracias al cual he podido encontrar al poeta hoy, culminando así un largo recorrido en el tiempo.

Y es que hace diez años leí su poemario Hacia (Quasyeditorial, Sevilla, 1999) de tono sarcástico e informal, con un tono culturalista y decadente con estampas del cine, cultura de barrio e inquietud viajera, y desde entonces le he seguido la pista: hoy tiene un puñado de publicaciones más, la última de ellas titulada Elecciones generales, todo a cien (Sim libros, Sevilla, 2009) en donde impera la mordacidad sobre el sistema sociopolítico actual, no en vano Daniel Lebrato tiene un posicionamiento crítico muy claro que le hace escorarse hacia los márgenes del escenario literario. Se pregunta sobre la validez de tanta literatura como satura el mercado, merced a la facilidad de producción y los grupúsculos aislados que alicatan de papeles la ciudad, se pregunta sobre el canon literario que rige en nuestras aulas (apartando por diversos motivos a grandes valores como Manuel Machado) y se duele del clientelismo y sectarismo de tantos escritores de segunda fila que escriben, entre otras cosas,poesía léxica empobreciéndola suprimiendo la connotación del lenguaje y el vuelo metafórico. La literatura debe ser crítica y poner en duda al sistema desde el propio lenguaje, declara Lebrato, desde su influencia política claramente progresista que le infunde un toque de poeta maldito, subrayado por su corbata verde y su mirar certero, aunque distraído, propio de su dandysmo andaluz. Tanto que está al margen de cualquier escuela, avanzando en su particular estilo de vida y escritura lleno siempre de esa honda honestidad que caracteriza a los escritores bohemios como él.

Webs de Roberto Farona:

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La democracia

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Daniel Lebrato

LA DEMOCRACIA / LO MENOS MALO / EL PEGAJOSO ASFALTO

Si el techo de cristal lo pone un mundo patriarcal, de hombres y mujeres, que silenciosa y sibilinamente va redirigiendo a las mujeres tituladas hacia la maternidad mientras los varones corren a ocupar los altos cargos, el alquitrán lo ponen las propias mujeres que no quieren despegar.
El techo de cristal y el pegajoso asfalto

Sostiene Alfonso Lazo que la democracia sigue siendo en la práctica lo menos malo y que sin partidos no hay democracia (El Mundo, 18.06.10). Ni tontos ni marxistas, la democracia es un lugar común tan socorrido como el cristianismo primitivo, lo bueno que es el cristianismo de no ser por la praxis y por algunos curas sueltos. La democracia igual: qué buena era mi democracia hasta estos pocos casos corruptos. Pero la pregunta es por partida doble: ¿qué hay en el primer cristianismo y en la mítica democracia para que de las mismas fuentes beban el bueno y el malo de tan diferentes películas? ¿Qué llevan en sí en su ADN evangelio y democracia que explican por igual a buenones tipos Superestar o Che Guevara, que a obispos de Roma o a generales del Pentágono?

Lo menos malo. No se me ocurriría argumentar que las autopistas son lo menos malo, pero en política sí. En política parece que no hay idea de progreso ni capacidad de invención. Con tal de mantener la rancia idea de la cultura de Occidente (pedazo tópico) nos dan a elegir una carta de un viejo juego de naipes: elija usted la menos mala. ¿No ha de haber ninguna carta completamente buena? ¿Qué estudia quien estudia ciencias políticas? ¿Nada se ha inventado de Pericles a esta parte?, ¿detrás del célebre “reina pero no gobierna”?, ¿después de Hobbes, de Montesquieu, de Rousseau?, ¿no se ha inventado nada salvo la modélica transición española de la dictadura a la democracia? Mentes capaces y con derecho a firma, como Alfonso Lazo, ¿no tienen nada que aportar al margen de lo menos malo? ¿Y vamos a creer con Lazo que sin partidos no hay democracia? ¿Tiene que haber partidos en mi bloque o en mi patio para que sea democrática mi comunidad? ¿Tiene que haber partidos en un curso para elegir delegada o delegado de curso?

No ignora el profesor Lazo que entre los mecanismos democráticos de la vieja Atenas ocupó un lugar el azar, el reparto de cargos a suerte, manera de combatir la perpetuación de una clase que hoy sin duda llamaríamos clase política, de la que por otra parte no hacemos más que echar pestes por la boca. Si tan mala es la clase política, ¿por qué no hacemos lo más fácil, que es acabar con ella antes de que esa clase termine con la democracia? ¿Alguien cree democráticas las bases que en Cataluña, en Italia, en Chile o en Marbella han elevado a banqueros, a ricos o a pícaros? Puyol, Berlusconi, el multimillonario presidente chileno o el GIL ¿ejemplifican la democracia o su contrario? ¿No habría que prohibir la política con ánimo de lucro y alejar a quienes entran en política para acumular más riqueza, más poder y más Estado? Y el tráfico de influencias. ¿Son presentables o impresentables los casos de aquí mi marido, aquí mi señora, Kirchner contra Krichner, Clinton contra Clinton?

Veamos qué hay debajo de la peana de las míticas democracias primitivas (o evangélicas): la griega antigua y la republicana anglofrancesa. Ser demócrata en Grecia era serlo entre terratenientes libres e iguales, tan guapos ellos con su sabanita al hombro en el ágora, rodeados de esclavos, mujeres y extranjeros que, mientras, les hacían la comida y el trabajo sucio y que, encima, no tenían derecho a voto. Ser demócrata en Westminster o en Versalles tampoco costaba nada: seguían sin voto las mujeres y las personas sin solar conocido, también sin voto quienes no alcanzaran unos mínimos de burguesía o de renta: sufragio censitario. El sufragio universal para los varones vino a España en 1869, fue suspendido de 1878 a 1890, y restablecido después. Las mujeres no tuvieron derecho a voto hasta 1931, lo que en su época marcó un hito. Sobrevivientes a los primeros lemas de libertad, igualdad y fraternidad son instituciones tan poco democráticas como la aristocracia (esos senados o cámaras de los lores) y las monarquías. La democracia se ha ido quedando tan con lo puesto y al margen de la Historia, que ha habido que darle título de populares, repúblicas populares, a las democracias abiertas no al lord ni al burgués, que ya estaban, sino a las mayorías trabajadoras y obreras. Si sus señorías saben de alguna democracia popular que los demócratas hayan apoyado, díganlo pronto, que allá nos vamos.

Y es que de todas las virtudes asociadas a la democracia, las clases privilegiadas se resisten a la mayor y principal: que la democracia refleje fiel y estadísticamente la realidad social. Inversamente, y desde la perspectiva de la verdad, cualquier procedimiento de filtrado que distorsione la realidad o la estadística debe ser puesto bajo sospecha o tenido por antidemocrático. Antidemocrático es el censo si para estar en él hay que tener papeles que un juez puede darte o negarte. Antidemocrática es una ley electoral que dé a otros (esa Ley D´Hont) la representación de quien no alcanza máximos mínimos. Antidemocrático, cualquier sistema mayoritario y no proporcional. Antidemocráticas, las segundas cámaras, cuando la masa social es una y no dos, y antidemocráticas, las terceras que resultan en la práctica los tribunales Supremo o Constitucional, capaces de anular la soberanía popular. Antidemocrática, cualquier Constitución, al fin y al cabo un papel, que se imponga a la voluntad de los pueblos. Antidemocrática, la riqueza donde la riqueza es minoritaria y anda mal repartida. Antidemocrática, la desigualdad y antidemocráticos, los partidos mayoritarios si al margen de ellos no queda más que la boutade, la payasada o el desencanto.

La democracia es una casita con el techo de cristal. En feminismo y coeducación el techo de cristal es la metáfora de esos mecanismos sutiles pero evidentes que imponen una jerarquía masculina sobre una base social ampliamente femenina: las mujeres tituladas superiores, que ganaban por mayoría en la Universidad, se van quedando en minoría en la escala directiva de la gestión y de las empresas. En la democracia igual: se va pasando de lo que la mayoría quiere o necesita a lo que quieren dos o tres. No está la democracia para que elija y gobierne la mayoría sino para que la mayoría acepte que aquí manda el más rico, el más guapo o el más chulo; el más negro y la más mujer, si cuentan con los apoyos que hacen falta: Obama o Condoleezza, Margaret Thatcher o Golda Meir.

Si alguna vez la democracia tuvo un valor de uso y expresó la voluntad popular, hoy es un valor de cambio, un talismán, amuleto o fetiche que ayuda a pasar, como la otra vida o el suicidio en Nietzsche, más de una mala noche. En ser o no demócratas consiste y se blinda la política interior. Nosotros, los demócratas contra terrorismo o separatismo. De ser demócratas o no depende la política exterior. El ¿por qué no te callas? del Rey a Chávez, ya hubiéramos querido oírselo, tuteo incluido, contra Angela Merkel, tan desfavorable a la España social últimamente. Venezuela, Cuba, Afganistán no son democracias. Israel es una democracia. No olviden Alfonso Lazo y editorialistas inciertos que en este abre y cierra la muralla está en gran parte el alquitrán del pegajoso asfalto.

Daniel Lebrato, WordPress, 23.06.2010

LA DEMOCRACIA / LO MENOS MALO / EL PEGAJOSO ASFALTO

Comentario de Jaime Galbarro:

Daniel, estoy sustancialmente de acuerdo contigo. Es bastante certera esa descripción que haces de la democracia, sus vicios y debilidades (lo antidemocrático). Yo preferiría,simplemente, que los gobernantes fueran hombres sabios y justos, que conocieran bien su materia y su trabajo. Un poder de los que saben… que no me gobiernen mentes idiotizadas y lacayas con un partido… Pero para qué preocuparse si es el poder económico el que al fin y al cabo nos gobierna. Y de estos comentarios… ¿cuándo vamos a superar también esa idea de que uno es de derechas o de izquierdas, o un ultra, que viene ser lo mismo? Plana esa visión que intenta encajonar el pensamiento.

DL: De acuerdo. Desde luego que izquierdas y derechas o señalan una diferencia exagerada, que no es para tanto (PSOE y PP gobiernan juntos en el País Vasco, por ejemplo) o acercan demasiado lo que en realidad no es lo mismo: PP y PSOE nos tratarían de distinta manera en esta y otras crisis. Izquierda y derecha vienen también de la Revolución Francesa, cosa más pasada que la Revolución Francesa…

El burka contra occidente (3)

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Novicias tapadas en Roma

EL BURKA EN OCCIDENTE 3

Ni tontos ni marxistas, la prohibición del burka significa, por defecto, que van a seguir impunes los hombres que tapaban a las mujeres. Todo es cuestión de que las tapen pero menos, un poquito solo, mujer. Aquí el que no corre vuela, y más parece que vuelan todos, PSOE, PP o Convergencia, y la primera la ministra de Igualdad, que o no se entera o quiere que no nos enteremos de nada.

España urgentemente debe incluir el tapadismo de género como variante de la discriminación (no hay ni que usar la palabra ‘maltrato’). Por donde va España, avanzando a pasito paso por la senda de la igualdad, con combatir diferencias y discriminaciones vale, no hay que ofender a nadie: simplemente, mire usted, es que aquí en España no se lleva la señal externa por razones de sexo, sean del sexo que sean. Lo demás se deduce: modificar códigos civiles o penales, actuar desde la Fiscalía del Estado, revisar las licencias de apertura comerciales y darle un plazo (de reforma o de cierre) a los comercios que tapen a sus mujeres, declarar la igualdad escolar total entre niños y niñas. Campañas de concienciación: que las prendas que tapan a las mujeres (diademas, pañuelos, velos) se perciban como marcas de discriminación y no como cultura. Ningún permiso, no digamos subvención ni cesión de locales públicos, para nuevos sitios de culto o de reunión donde el sexismo es normal y las diferencias de género se predican o normalizan. Decimos ‘nuevos’ sitios para que nadie nos salga con que las iglesias y la Iglesia discriminan. Esa (la del Concordato y la del laicismo) es otra historia aunque al final es la misma historia.

Y crear estados de opinión. Por estados de opinión España se ha hecho monárquica; por estados de opinión alguna gente cree que hay guerras justas, misiones humanitarias, o que el Rey salvó a la democracia española la larga noche del 23-F. Por estados de opinión es posible reforzar los recursos del Estado y llegar a prohibir por decreto todos los comportamientos y manifestaciones sociales o externas por razón del sexo, y el pañuelito lo es. Ni una muchacha con velo en las escuelas, ni una madre de niña con velo que pueda pasar (sin quitarse el velo como quien se quita la gorra o el sombrero por respeto) el umbral de los colegios.

Nos las tenemos con gente tenaz y de ideas que, como el agua a teja vana, va a buscar las mil maneras de prevalecer sobre el Estado. Ya vemos que los hombres tapadores acuden, para salirse con la suya, a leyes que no aplican o a principios que se pasan por el forro.

EL ORGULLO BURKA

maltrato_eldirario.esEL ORGULLO BURKA

Leyendo a Isaac Rosa, Esta temporada se llevará el burka (Público 04.06.10), se reafirma uno en el daño que Alianza de Civilizaciones y Tres Culturas están haciendo en la juventud y en la opinión pública. Resuelta la ecuación de Lo que el burka esconde (El País 17.03.10 y Abc 06.06.10) y puesto en su sitio lo de Si prohíben mi velo, no salgo (El País 06.06.10), tenemos que darle, entre tanta empanada mental, su verdadero nombre al burka, que es tapadismo sexista y, una de dos: o proteger a las mujeres víctimas o negarnos al orgullo burka.

Ni tontos ni marxistas, lo que más rabia nos da es el orgullo burka. El orgullo burka es como la digestión de una comida indigesta y que tengamos que aguantar que nos digan: oiga, está buenísima. Entre nosotros, el burka cuenta con indulgencias porque quien prohibiría o regularía el burka es el PP. Gran error. Cuando hace años fue el Psoe y no la derecha quien nos metió en la Otan, España vivió perplejidad semejante. ¡Están locos estos romanos! No vendría mal un poco de cordura y un pacto contra el burka, sean PP o Sarkozy quienes promuevan la iniciativa. Si contra el burka la derecha no ve más allá de las supuestas esencias de Occidente, la izquierda tiene que no darle a la derecha ocasión de xenofobia o de limpieza de sangre y tiene la obligación, moral y militante, de tolerancia cero con los hombres que tapan a sus mujeres y de tolerancia bajo cero con las mujeres que anuncian la buena nueva del burka.

Cuanto más se devalúa la revolución social, más valor cobra y más importancia tiene la revolución personal, más se implican sociedad y vida privada. El maltrato doméstico, la sexualidad abusiva, la droga, si fumamos o no fumamos, uso y abuso de animales de compañía, la obesidad o el colesterol resultados de unos modos de vida, son asuntos privados que el Estado legisla o quiere prevenir mediante Sanidad o Educación. En el tema burka hay que descartar del lenguaje y del análisis las palabras moda, libertad o identidad. ¿Por dónde íbamos aquí en España?, ¿hacia adelante, al laicismo, o por la vuelta a la clerecía con nuevos velos? Otro lenguaje que hay que descartar es el síndrome de Estocolmo o lenguaje de auto contemplación de las mujeres que dicen que a ellas les va la marcha y les gusta el burka. Si me prohíben mi velo, yo no salgo es algo parecido a las mujeres que quieren más a sus machos cuanto más las chulean y maltratan y habría que responderles: mire usted, no cuela. Por nada del mundo consentiríamos la vuelta a los malos tratos como no consentiríamos, porque lo diga el reo, volver a la pena de muerte.

Tenemos que darle al burka su verdadero nombre, que es tapadismo sexista. Las mujeres orgullo burka hacen el mismo daño que las falsas denuncias de mujeres nunca maltratadas: juegan con unas leyes que otras mujeres necesitan. Igual que la sociedad se implica y apiña contra el maltrato usando las pacíficas armas del Estado, del derecho y la repulsa, vayamos contra los hombres que tapan a sus mujeres y contra las mujeres que nos la quieren pegar con burka. Boicó laboral y comercial: ni un contrato de trabajo a varones o a hembras tapadistas, que nadie compre en tiendas que practican el tapadismo, tan contrario al comercio justo. Discriminación positiva: preferencia de paso y de contratación, prioridad a las familias no tapadas. Y boicó turístico: ningún viaje de placer a los países donde el placer consiste en tapar a las mujeres, tápelas Agamenón o su porquero.

Daniel Lebrato / El orgullo burka / 10 del 6 de 2010

EL BURKA CONTRA OCCIDENTE

Las jornadas “por la paz y no violencia” se hicieron “contra la paz y el desarme”. De pronto “la paz”, que fue siempre un concepto geopolítico (su contrario: la guerra), consistía en que al profe (pijo) no le rayaran su Wolkswagen Golf en el instituto (de barrio), o algo así: mezclar la Sexta Flota con el diario cotidiano es mezclar agua y aceite, sobre todo en los sitios donde la paz es equivalente al status quo: ustedes no se muevan, viene a decir el amiguito yanqui como lo dice, por ejemplo, en Palestina. Entre nosotros (los dos pacíficos): la Historia siempre ha costado alguna violencia, sobre todo porque las clases tenedoras nunca han dado de sí para repartir pacíficamente lo que tienen, sino que ha habido que arrebatárselo. Pedirle paz al miserable es un sarcasmo de ricos bien nacidos que aspiran a que su mundo de privilegios no se mueva. A quien lo dude, vea la historia y las personas que están detrás de las Jornadas Escolares por la Paz y Noviolencia: el sindicato APIA, el instituto La Paz del profesor de religión, Federico Mayor Zaragoza, Rosa Díez y el Ejército Español, que llegó a participar con descaro en algunos encuentros. ¡Cualquiera hablaba en las Jornadas de desarme!

Daniel Lebrato

EL BURKA (CONTRA OCCIDENTE)

Ni tontos ni marxistas, ahora que llega el Mundial, hagamos la crónica del partido Burka contra Occidente. Tácticas y alineaciones.

Por el equipo Burka juega el tapadismo como sistema integral y concepto de vida, lo que deja en el banquillo el lenguaje de modas y de supuestas libertades. No seamos frívolos. ¿De qué moda hablamos, cuando se trata de un hábito que una sociedad impone a las mujeres?, ¿de qué derecho o libertad hablamos? Cierto que el tapadismo se mide en grados y tantos por ciento de superficie mujer tapada: desde el pañuelo hasta el burka, pasando por chadores y otros mantos, saltan las diferencias. Pero llamar libertad a esa escala de tapados es negar lo principal: el tapado en sí, la ocultación por sistema de la mujer, tapado que empieza en las niñas con la primera regla y obliga a las muchachas de por vida; tapado que se hace pauta en botones y escotes y que incluye una esperanza de boda y de sexualidad distintas para hembras y para varones; tapadismo que incluye poligamia y malos tratos, aunque los varones resulten monógamos y buenos esposos. Decir que la muchacha se tapa pero menos, es igual que decir “mi marido me pega, pero no mucho” o como el personaje de Tres sombreros de copa que iba a casarse “pero poco”. Entre las lecturas secundarias que cabe hacer del tapado están la coquetería, la identificación religiosa, cultural o feminista, caso de mujeres militantes que van tapadas. A todas ellas habría que decirles que a quién quieren engañar, que mil feministas con burka por gusto no anulan una sola tapada a la fuerza por un mundo macho.

Frente al Burka, ese torpedo que desconoce el Estado y las libertades, a Occidente no se le ocurre otra cosa que alinear Estado y libertades. Por Estado se entiende esa institución para resolver problemas que las personas solas no podrían resolver, y por libertades las que tal vez se ejercen por propia voluntad. Y aunque la vida de un demócrata occidental de clase baja suma muy pocos actos de voluntad (la libertad tiene un precio, hay que pagarla, y es incompatible con la necesidad), entre nosotros se lleva la apetencia universal a la libertad o a las libertades. Por la libertad se hizo la Revolución, nuestros Gobiernos son laicos y las religiones privadas. Por la libertad nos damos leyes de igualdad y coeducación que, con Ministerio o sin Ministerio específico, ya no pueden volver atrás. Superada la fase obvia de que no se pega a las mujeres, aquí vamos contra el techo de cristal que desvía a las mujeres de sus carreras y las devuelve a casa cuando son madres. Conocido el techo de cristal, aquí andábamos, contra el piropo, quitándonos el pegajoso asfalto del autoengaño y del qué guapa soy, cuando en eso llegó el burka y mandó parar.

Para saber por qué en España el sencillo partido contra el Burka, ganado de antemano, está resultando tan complicado, hay que remontarse a la broma del milenio: la Alianza de Civilizaciones y las Tres Culturas. En las constituciones no escritas de las tres culturas no figuraban ni la socialdemocracia (no digamos el socialismo) ni la igualdad de los sexos ni la justicia universal ni nada que corrigiera el error Israel. Como iconos de la paz y la tolerancia nos propusieron Gandhi, Mandela, John Lennon, unidos a Juan Pablo II o a Teresa de Calcuta, palomas y laureles que pinten los escolares todos los 30 de enero y se les hace propaganda del ejército de paz y de las misiones de guerra justa. Arca de la Alianza fueron las Jornadas escolares por la paz y no violencia contra la paz y el desarme, que pasó a mejor vida. Paradoja de la no violencia ha sido el incremento del gasto militar y, encima, con el chantaje a los sindicatos: si no es fabricando lanchas y aviones militares (llamados de transporte) habrá que cerrar astilleros y aeronáuticas en crisis. Ya metidos en culturas ‑dijo el obispo‑, aquí en España la mayoría es católica y lo demócrata será que la religión se quede en los planes de estudio y que la Iglesia siga dictando con su almanaque litúrgico el calendario laboral y las fiestas.

Cumpliendo con la Alianza, España sostiene a Israel y equipos israelíes siguen jugando ligas europeas. En el festival de Cine Europeo, no falla la película israelí, ninguna palestina. España sostiene a Israel con la memez de que Israel es una democracia y con el burka sostiene al rey de Marruecos y a su área de influencia: el mundo árabe bipolar ejemplificado en los jeques de la Costa del Sol y la inmigración para la recogida de la fresa. Árabes del petrodólar, Israel agente de Estados Unidos, la Iglesia de Roma: ¡esas eran las tres culturas! Para ser la voz de esos tres amos, mi país ha dejado tiradas a las mujeres que al otro lado del Estrecho hubieran evolucionado contra los malos tratos y seguido la escondida senda por donde han ido igualdad y coeducación, leyes de vida y de Historia que en Occidente han sido.

Ocurre que la Historia fue manipulada. Pasó cuando el amiguito yanqui jugó con fuego islámico (Bin Laden, agente de la Cía) para desanimar el marxismo y los análisis de clase que empezaban a hacerse en países árabes bajo influencia soviética. Los conservadores árabes, como tontos, vieron en los imanes la perpetuación de un mundo propio que a nosotros nos parece, no por árabe sino por antiguo (622 años más antiguo), muy visto aunque parezca exótico y le hagamos turismo; muy inculto aunque se llame cultura y muy violento aunque se manifieste pacífico.

Como acción-reacción, asistimos a un reforzamiento nacional catolicista. Valores en vías de laicismo o de extinción resurgen en la Iglesia y en el pueblo cristiano al amparo de las civilizaciones. Si usted acentúa su cultura con su burka, yo acentúo mi cultura con mis monjitas. Y las procesiones en alza y las campañas pro vida, y los grupitos de base que todo lo cantan y exteriorizan: ¡vamos a la casa del Señor! En cuanto a las tapadas, un toque de liberalismo, otro toque de tolerancia y su poquito de distinción: hay burkas bellísimos y en burka empezó el baile de los siete velos. El [desa]guisado está servido: el Estado ha ganado tiempo para crear un problema que no existía: la marea burka hubiera podido cortarse a tiempo en la frontera. Convidados al convite y con el enemigo en casa, opinión y editorialistas juegan ahora a deshojar la margarita del que sí o que no de tal Consejo Escolar de un infeliz instituto de enseñanza, o de la ordenanza municipal de tal o cual Ayuntamiento. Hemos hecho de algo objetivo (el tapadismo como sistema) algo subjetivo y opinable, hemos hecho de una cuestión de Estado una cuestión bipartidista PSOE PP, y somos tolerantes con lo que no tolerábamos: el maltrato a las mujeres por sus varones; incluso entramos en sus bazares y les compramos sus mercancías.

Que me perdonen mujeres PSOE o Izquierda Unida, Isaac Rosa o editorialistas de Público; que me perdone la militante polisaria tan dura con el Gobierno y tan blanda con su marido: es lógica la repugnancia ante el burka, más repugnancia cuanto más fino, más culto, más sexy y menos burka. Porque de la moda y de lo bonito en la muchacha al taparse podemos dudar, de sus varones tapadores ya parece que no. Es la película y está en cartelera: los hombres que tapaban a sus mujeres.

¿Vamos a verla o vamos al fútbol?

Daniel Lebrato, El burka contra Occidente, 6 del 6 de 2010

Nota:

Las jornadas “por la paz y no violencia” se hicieron “contra la paz y el desarme”. De pronto “la paz”, que fue siempre un concepto geopolítico (su contrario: la guerra), consistía en que al profe (pijo) no le rayaran su Wolkswagen Golf en el instituto (de barrio), o algo así: mezclar la Sexta Flota con el diario cotidiano es mezclar agua y aceite, sobre todo en los sitios donde la paz es equivalente al status quo: ustedes no se muevan, viene a decir el amiguito yanqui como lo dice, por ejemplo, en Palestina. Entre nosotros (los dos pacíficos): la Historia siempre ha costado alguna violencia, sobre todo porque las clases tenedoras nunca han dado de sí para repartir pacíficamente lo que tienen, sino que ha habido que arrebatárselo. Pedirle paz al miserable es un sarcasmo de ricos bien nacidos que aspiran a que su mundo de privilegios no se mueva. A quien lo dude, vea la historia y las personas que están detrás de las Jornadas Escolares por la Paz y Noviolencia: el sindicato APIA, el instituto La Paz del profesor de religión, Federico Mayor Zaragoza, Rosa Díez y el Ejército Español, que llegó a participar con descaro en algunos encuentros. Cualquiera hablaba en las Jornadas de desarme.

los hombres que tapaban a las mujeres

LOS HOMBRES QUE TAPABAN A LAS MUJERES

Visto que, según propias declaraciones, muchachas o mujeres de al otro lado de la frontera, ellas se tapan por su religión, sus costumbres, su identidad o su gusto

y visto que a este lado de la frontera se las recibe a las tapadas como quien recibe a un grupo libre y “a su moda”,

visto que las legislaciones no saben muy bien a qué atenerse en materia de derechos y deberes, libertades y obligaciones de las partes: Estado / individuo o individuo / Estado,

visto además que no se lleva “no admitir”, y que “prohibir” va “contra las libertades”,

propongo directamente que, ni tontos ni marxistas y para dejar de discutir, a ellas las creamos y las toleremos con simpatía y, en cambio, no toleremos a sus machos: los hombres que tapaban a sus mujeres.

Propongo tolerancia cero para los que a sí mismos no se tapan y claramente imponen tanto miedo o respeto a la mujeres que si fuéramos una de ellas diríamos también lo mismo: “llevo el velo porque me gusta”; respuesta humana, casi no hay otra, cuando se contempla el tapadismo sistemático y de por vida. “Más vale que te guste el velo, muchacha, y que le digas al cristiano blanco que te gusta el velo, porque taparte te vas a tapar de todas formas”. Lo hemos leído en Nieve, de Orhan Pamuk.

Desde ElTendedero hace tiempo venimos proponiendo equiparar a los varones tapadistas con maltratadores de mujeres y, consecuentemente, ofrecerles a las mujeres tapadas los servicios del 061 por si quisieran utilizar el amparo del Estado contra el maltrato.

En los varones tapadistas se juntan tres puntas de ideología y creencias profundamente peligrosas: dogmatismo, machismo y violencia. Dogma para tener razón y ser fanáticos ante la sociedad, ante la familia y ante la religión; de ahí la aceptación y la incitación al suicidismo (contra el que las leyes de Occidente, por cierto, no tienen nada que hacer). No hay discurso más peligroso: tengo razón porque lo dice dios, porque soy macho y porque puedo matarte.

Propongo un desprecio y un vacío activo y, por supuesto, siempre pacífico contra los varones tapadistas. Desprecio y vacío pacífico: una mirada basta, con no mirarles basta, con no entrar en sus tiendas o hacer que pensamos: “Tapadista de mujeres, qué vergüenza”.

O que ellos también se tapen. El turbante tuareg es prenda masculina. En el mundo de beduinos y pastores taparse y cubrirse la cara era normal en los varones. ¿No dicen las mujeres que se tapan porque es costumbre? Pues que conserven su costumbre los varones y ellos también se tapen. ¿No se tapan las mujeres por cultura? Pues que sean cultos los varones y se tapen. ¿No se tapan las mujeres por religión? Pues que exterioricen la misma religión con el velo los varones. ¿No se tapan las mujeres porque les gusta taparse y se ven guapas y que van más seguras? Pues que los varones se animen a gustarse a sí mismos. ¡Que se tapen, que se tapen!

Lo que nosotros no debemos hacer (dicho en plan tópico y machista) es entrar en sus tiendas a que ellos, los varones tapadistas, miren a nuestra mujeres (lo de nuestras es un decir) sin que nosotros podamos mirar a las suyas (lo de suyas no es un decir). Lo que no podemos es predicar comercio justo y darles ocasión de negocio y mercancía a estos tales tapadistas.

No deberíamos visitar países que consienten hombres que tapan a sus mujeres.

Hacerles saber nuestro rechazo es lo que deberíamos hacer, sea a la fuerza pañuelo o velo o burka, sea con gusto o sea como sarna que con gusto no pica.

Descolonizar Ceuta y Melilla,

desentendernos del Polisario tapadista (poca liberación esperes de un grupo que tapa a sus mujeres).

Y ni pisar Marruecos.

Daniel Lebrato

LOS HOMBRES QUE TAPABAN A LAS MUJERES

contra el funcionariado

DISCURSO DE QUIEN ODIABA A LOS FUNCIONARIOS

Funcionario es el Rey, y ya me dirán si no es un lujo tener España el doblete de Jefatura y Presidencia del Estado. Hagamos que Presidencia asuma la Jefatura del Estado, y me llevo una.

Funcionario es un militar. Pasemos el cuerpo militar a Policía o Protección Civil. Me llevo dos, me ahorro La Escuela: espacio de Paz y las jornadas de cada 30 de enero, y gano en verdadera paz (mundial).

No se entiende que haya un cuerpo de Policía y otro de Guardia Civil. Unifiquemos los dos cuerpos. Me llevo tres y un gran ahorro en jerarquías y altas nóminas.

Tampoco hay necesidad de una policía nacional, otra autonómica y otra local. Unifiquemos los cuerpos de policía. Me llevo cuatro y gano en coordinación y en cuerpo único de Seguridad del Estado.

Si a la unificación de estos cuerpos añado bomberos y protección civil, me llevo cinco.

Ahora supongamos que donde los cuerpos de Seguridad van patrullando de dos en dos (esos guardias de tráfico), para ahorrar y en adelante, van de uno en uno. Me llevo seis y doblo los puntos de prevención contra el delito.

Supongamos que las empresas semiestatales como Telefónica, Campsa-Repsol, etcéteras de agua, gas (con sus dos bombonas, blanca o naranja), y electricidad, vuelven a ser lo que fueron: una única empresa por sector y servicio, y que esa única funciona ciudadanamente bien. Me llevo siete y muchísimo consejo de administración.

Supongamos que donde hay la pública, la privada y la concertada, en la Enseñanza, se impone una enseñanza única que acaba con discriminaciones disfrazadas de uniforme y libertad de enseñanza que son “nido de diferencias” y “criadero de desigualdades”. Me llevo ocho.

Supongamos que donde hay Congreso y Senado, con una sola cámara de representantes nos conformamos. Me llevo nueve y un montón de gastos oficiales por delante.

Y donde Comisiones y UGT, que se parecen como gotas de agua, no sólo no queda ni una gota sino que les retiro a todos los sindicatos toda subvención. Me llevo diez y recupero independencia y unidad sindical.

Supongamos en fin que el cuerpo de enseñanza admite de una vez el principio de escolarización universal: que dejamos de pasarnos chistes, presentaciones PPs y escritos de condolencia y pésame mucho sobre qué bella era mi enseñanza antigua y qué fea es la enseñanza que ahora se lleva. Que defendemos como enseñantes nuestros derechos adquiridos: señor, señora: estas eran las condiciones laborales por las que yo opté a esta plaza y me presenté a estas oposiciones. Como ciudadano o ciudadana no tengo por qué oponerme a que los centros permanezcan abiertos en julio y en agosto, como si están al público las 24 horas del día y en régimen de guardería o campo de deportes. A lo que me opongo es que sea yo, precisamente yo, quien tenga que venir fuera de las horas que en mis oposiciones (mi convenio colectivo) salieron a concurso y yo gané con justos méritos (más justos que los criterios que se siguen en las empresas privadas).

Entonces y sólo entonces, cuando alguien me critique como funcionario lo poco que trabajo, someteré con gusto mi productividad a pública revisión: como trabajador del Estado y por el bien del Estado, ¿cómo iba a oponerme yo?

Daniel Lebrato

DISCURSO DE QUIEN ODIABA A LOS FUNCIONARIOS

Memoria y desmemoria de la transición

LAS DOS ESPAÑAS

Leo en Luis García Montero que “Antonio Machado no escribió sus famosos versos (una de las dos Españas / ha de helarte el corazón) para referirse a la derecha y a la izquierda, sino a los turnos de los partidos de la Restauración, a las dos Españas monárquicas de los conservadores y liberales”. Anoto al margen: se non è vero è ben trovato, está bien hallado: la teoría de las dos Españas, tan útil cuando ansiábamos una España distinta, mesiánica, con el tiempo y la democracia se ha vuelto una idea más peligrosa que un alacrán en un zapato.

Dos Españas como dos madres ante el juicio de Salomón: una tendría mucho que ganar con que hubiera otra a quien echarle la culpa. Entre la negra y la blanca, entre la azul y la roja, entre el clavel y la espada, se ha ido enredando (enredandó como en el muro la hiedrá) un rey que se postula para arbitrar y poner paz entre las dos Españas, y que nos dejó tirados la larga noche del 23-F mientras su majestad dudaba entre Constitución o generales golpistas.

La teoría de las dos Españas alimenta el tópico nacional. Tópico es: Psoe y Pp, todos los políticos sois iguales; condenar lo que sea, venga de donde venga; y equiparar del tirón todos los ismos de nuestro pasado reciente: nazismo, estalinismo o castrismo. Este centrismo coloca al topicante demócrata en el justo medio, donde le han dicho que está la virtud, y queda él, tan majo y tan buenón, que te dan ganas de comértelo a besos.

Habría que decir al buenón de turno que las atrocidades de la historia moderna (postnapoleónica) echan raíz en los ejércitos y en las patrias, en Estados buenos y enemigos malos a quienes, respetando Convención de Ginebra y Derechos Humanos, se puede exterminar; que los campos nazis y estalinistas deberían llevar al horrorizado a militar en las ideas y que, para ser coherente, tendría que estar en contra de cárceles y sistemas de privación de libertad, alérgico a las ferreterías que venden alambres de espino, y en contra de la guerra como método para resolver conflictos entre naciones o pueblos.

Habría que decirle que, si hay dos Españas, una lleva siglos haciendo historia; otra, tal vez ha levantado el puño o preguntado si se puede. Por otra España entiendo la de los santos inocentes: servil, mal educada, mal vestida, inculta, lujuriosa, medio deforme y faltita de todo. Lo que nadie podrá decir es que esa España de santos inocentes ha traído la crisis o nos ha llevado a Afganistán. Hay una clase que no ha podido hacer mal la historia, porque no la ha protagonizado. Medirse con otros machos de taberna, sí lo han hecho: es parte de una intrahistoria que incluye el fanatismo por el fútbol o por las tías buenas y maltratar a la que llaman la parienta. El espejo de esta España inferior es aquella otra que ora y embiste cuando se digna usar de la cabeza.

Cuando nuestro buenón se digna y pontifica sobre las dos Españas de república y guerra civil (sintagma precocinado), el buenón se está comiendo la demografía de cada bando, sus razones para la paz y para la guerra y el futuro que hubiera traído la victoria de una u otra España. La quema de iglesias, los abusos, fusilamientos y violaciones en el lado republicano, sólo se metabolizan en un pensamiento superior y militante. Lo que no cuadra es tan buena vista para ver de lejos las viejas fechorías y tan poca vista para no ver el mapa de los horrores de ahora mismo. Supongamos las minas antipersona made in Spain.


Una historia que es memoria

La llamada transición española marcó el paso de la dictadura a la democracia y es resultado de una serie de reformas, acuerdos y pactos que tuvieron lugar entre diciembre de 1976 y diciembre de 1978. Protagonistas fueron, por parte progresista, la izquierda social-radical del Pce y la izquierda social-demócrata y liberal del Psoe; y, por parte conservadora, la extrema derecha de Manuel Fraga (Ap-Pp) y el centro derecha de la Ucd más los partidos moderados vasco y catalán, al fondo el rey Juan Carlos y la unidad de España, la bandera y el ejército. Hitos de la transición: Amnistía, Pactos de la Moncloa y Constitución.

Entre amnistías y pactos, quedó blindada la Constitución de 1978 que cerraba un régimen, el franquismo, y dejaba otro atado y bien atado: esta democracia. Pactos y Constitución marcaban la España que iba a ser pero también la que no iba a ser: no sería España republicana ni federal, algo que la Constitución dejaba a la posteridad a precios políticamente prohibitivos.

Además de un Gobierno homologable por países aliados, la clase política española se daba a sí misma una salida y una historia: una historia que fuera la Historia y una salida a personas concretas que pareciera una solución para todos.

La Historia se reescribió así: Tema República y Guerra Civil (de esta manera se asocia la Segunda República con tiros y disturbios desde el mismo momento de su proclamación en 1930). En 1936 lo que hubo fue el estallido de un conflicto latente entre las dos Españas, estallido que se veía venir y que la república atrajo como la torre al rayo. La guerra civil (llamémosla guerra cuanto antes) fue guerra y no golpe de Estado, para lo cual tienen ustedes que pasar por alto un día incómodo, el 16 de julio de 1936, y los días que precedieron y siguieron a aquella fecha. Tienen ustedes que pasar de puntillas por la ‘cuenta de la vieja’ de Franco y de sus compinches: el pronunciamiento, el baño de sangre, la toma del poder y el reparto del nuevo Estado. Todo eso habrá que reducirlo a un mal necesario, por ejemplo: es que la república iba fatal, es que la convivencia estaba muy deteriorada, era el giro comunista del Frente Popular. La cuestión será hacer olvidar que, comunista o no, el Frente Popular fue un Gobierno legítimo salido de una legítimas elecciones.

[Dicen que cada español aficionado al fútbol lleva dentro un seleccionador nacional y un once ideal con el que la selección ganaría todos los partidos. Aquí igual: frente al lenguaje secamente estadístico que preside la democracia, “quien gana, manda”, en la república tenía que mandar no quien había ganado (el Frente Popular), sino quienes tenían y tienen en la cabeza los ‘seleccionadores’ de la patria. La legitimidad democrática se la pasaron los golpistas por la culata como los demócratas se la pasan por las novelas de Javier Cercas.]

Una vez puesto a enfriar el pronunciamiento de Franco, la historiografía oficial fue aliñando otras fechas: la ‘guerra’ se habría iniciado en Asturias en octubre del 34, o el día que mataron a Calvo Sotelo, 13 de julio del 36, de modo que el uno de abril de 1939, último parte de guerra del general Franco, a su modo empezaba, si no la paz, la posguerra y, de la posguerra, a la reconciliación nacional y, de ahí, a la flamante Constitución.

No imaginaban que los derechos civiles, de personas tomadas de una en una, iban a sacar adelante una ley como la Ley de la Memoria Histórica.


Memoria que es historia

Si el golpe llegó a guerra civil no fue porque hubiera dos Españas sino porque la España golpista se vio sorprendida por la resistencia al golpe de la España pacífica, que fue la que hizo fracasar el pronunciamiento. En justicia universal, a los golpistas se les juzga por sus intenciones y por los golpes realmente dados a personas, familias o a instituciones. Si la guerra es el fracaso del golpismo y, a más guerra, más derramamiento de sangre, ¿a quién habría que juzgar con mayor motivo, a Franco o a Pinochet?, ¿al franquismo o la dictadura argentina?

La ley de amnistía (mejor: la amnesia) valía para gente como Santiago Carrillo (a quien la derecha reprochaba una matanza en Paracuellos del Jarama), como valía para culpables del régimen o de haber traído el régimen: golpistas y militares, funcionarios y particulares. Cuatro de las cinco partes firmantes del Pacto de la Moncloa, se dice pronto, tenían las manos manchadas de sangre (de verdad o de mala prensa): el Gobierno del Movimiento, la monarquía continuista, Fraga el de “la calle es mía” y Carrillo.

A aquella transición tan cortita, democráticamente hablando, le venía de perlas la doble presión de estar entre la espada del ejército golpista y la pared de los atentados de Eta. Y, la verdad, hubo un 28 de febrero de 1981. Hoy en 2010 el Gobierno promete la “salida policial” al terrorismo y ya no hay golpistas en el ejército. Si reconocemos las presiones de los poderes fácticos en el 75-81 y si justificamos lo injustificable en nombre del realismo político en aquellos años oscuros, ¿por qué en estos años claros se sigue santificando una Constitución conseguida bajo presiones, que es como decir bajo tortura? El caso más claro es la reforma de la ley electoral, que no costaría nada. Pues tampoco. Psoe y Pp se han dado cuenta de que el bipartidismo funciona, han descubierto que ellos son las dos Españas. Una cámara excesivamente fragmentada daría gobiernos inestables, dice el Psoe (no Izquierda Unida), y no parece oportuno cambiar la ley electoral. Como el Concordato con la Iglesia: “para otro día”.

Mientras la fábula de la modélica transición española corría entre nosotros y se hacía rosa con doña Letizia y libro de texto con la asignatura de ciudadanía, Argentina y Chile demostraban que no pasaba nada por sentar en el banquillo a golpistas y torturadores. Paralelamente, la disgregación de la antigua Unión Soviética no ha destrozado el mundo, sino dado independencia a países o naciones. (Ésa es otra que se ha comido el quinteto de la Moncloa: el derecho de autodeterminación de los pueblos. Ese derecho solucionaría pacíficamente la cuestión vasca o catalana, y haría más fácil el gran tema del que nadie quiere hablar: la descolonización de Ceuta y de Melilla, la puesta bajo control de España de Gibraltar, autónoma o federal, pero de España.)

Mundo al revés: juicios a Garzón y a la voluntad de Cataluña expresada en referéndum. Los demócratas que idolatran la Constitución responden que “en democracia”, y bajo “el imperio de la ley”, estamos a lo que dictaminen los jueces del Supremo y del Constitucional, que eligen los de siempre.

Ni tontos ni marxistas, querrán que digamos: amén.

Daniel Lebrato, 5 del 5 de 2010

MEMORIA Y DESMEMORIA DE LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA
APÉNDICE DE FECHAS

1969 Franco nombra heredero al príncipe Juan Carlos

1975.20.11 muere Franco

1976.28.07 Concordato entre España y la Santa Sede

1976.30.07 primera ley de amnistía

1976.15.12 se aprueba en referéndum la Ley para la Reforma Política

1977.09.04 legalizado el PCE

1977.15.06 elecciones generales: gana la UCD de Adolfo Suárez

1977.15.10 segunda ley de amnistía

1977.25.10 Pactos de la Moncloa: firma del pacto económico, dos días después

1977.27.10 firma del pacto político, que Fraga no ve “oportuno ni efectivo”

1978.06.12 se aprueba en referéndum la Constitución, ratificada por las Cortes

1978.27.12 las Cortes aprueban la Constitución, que fija el Senado y la ley electoral

1979.01.03 elecciones generales: gana la UCD de Adolfo Suárez

1982.28.10 elecciones generales: gana el PSOE de Felipe González

2007.26.12 Ley de Memoria Histórica

Los pactos de la Moncloa en boletines oficiales

SOFISMA Y TOROS

M.D., gracias por el artículo de tu compañero sobre los toros.

Me agrada que haya gente contra esa barbaridad, aunque no estoy de acuerdo con
todo lo que él dice. Él no le da ninguna importancia al sufrimiento del animal, y la
preocupación por ese tema lo ve “primermundista” y aristocrático. Y es cierto que lo es,
pero la sensibilidad respecto al sufrimiento de otros seres probablemente sólo puede
surgir cuando las necesidades más perentorias estén resueltas. Él ve muy claro que
toda la muerte duele (hasta la de las lechugas, con lo que podría estar de acuerdo),
pero en este primer mundo hay leyes para reducir el sufrimiento en mataderos,
transporte, en animales de compañía, investigación, etc. (estoy en el comité de bioética
de mi instituto y rechazamos, como en el resto del CSIC y la Universidad, muchos
proyectos de investigación por conllevar sufrimiento a los sujetos de estudio). Así es
que la sociedad (de hecho sólo la del primer mundo, Occidente) no se desentiende del
sufrimiento.animal, trata de reducirlo con leyes.

Su postura es de izquierdas, pero creo que de la izquierda antigua. Bueno, es natural
que la gente no coincidamos en todo

Gracias y un abrazo, F.

LA HOJA Y EL BOSQUE

La mayoría de las reacciones al artículo Sobre los toros se centran en el tema toros y desprecian casi todo lo demás: la sociología del mundo de los toros, la crítica a lo que ha sido históricamente el toreo a caballo y a pie, la denuncia de una sociedad vertical fuertemente dividida y separada entre ganaderías y empresas, por un lado, y torerillos de Triana, por el otro.

Es como si hubiera molestado introducir ese punto de vista económico y social: ¿Por qué sale usted hablando de mundos primeros y terceros, si aquí de lo que se trata es de acabar con las corridas de toros, y nada más que eso?

Me tienta decir que las personas y las opiniones se dividen en dos: quienes están globalmente de acuerdo con el mundo en el que viven aunque admiten que ese mundo se puede mejorar y además aspiran a mejorarlo, y quienes están globalmente en desacuerdo con el mundo en el que viven y tampoco rechazan las mejoras parciales ni renuncian a disfrutar de esas mejoras que puedan hacerse.

En general, mis amigas y amigos empeñados en luchar contra la tauromaquia han rechazado la globalización del problema y me han llamado al orden: oye, que aquí estábamos hablando de “toros sí o toros no”, no de latifundios ni de clases sociales.

Sospecho que este tema y otros temas monográficos son las hojas y la visión crítica por clases sociales es el bosque.

SOBRE LOS TOROS Y EL SOFISMA

Todo lo que he leído y escuchado de la fiesta, gira sobre los toros como espectáculo y sobre las medidas que habría que tomar contra la tortura a un animal. De acuerdo. Esta sociedad nos invita a amar a los animales y a militar en causas humanitarias y parciales (fenómeno oenegé), en batallas pequeñitas, pero no en la gran guerra: las bases de la desigualdad social y humana, también animal.

Sacarle punta al tema toro es como en el instituto cuando estudiábamos: tema, estructura y contenido, género y clases, comentario crítico. La sociología de los toros es un punto de partida y de llegada, y no quiere ser un sofisma.

Para el creyente (y yo, fatalmente lo soy), el verdadero espectáculo se desarrolla en otras partes, no en lo que sufre el toro ni en la caza del zorro ni en la hepatitis del canard. El lord cazador y el bourgeois gourmet sí que son nuestro espectáculo.

¿Es igual el mundo del toro para gitanillos y belmontes muertos de hambre que para Domecqs, Miuras, Borbones y marquesonas? ¿Es un sofisma poner el dedo en esa llaga, más que capitalista, feudal y de rancias aristocracias? ¿Habría corridas si no hubiera grandes dehesas y latifundios heredados y tenidos a título de qué, desde los tiempos de Guzmán el Bueno (¡y tan bueno!)?

Y en cuanto a las sociedades protectoras, la pregunta es esta: quienes sufren por los animales-animales ¿sufren igual por los animales-personas? Según cogemos el sueño cada noche en el primer mundo protector, la respuesta es que no.

Estoy de acuerdo con la ética de que “es un mal causar dolor y muerte, con regocijo, a otro ser vivo”, sin embargo el regocijo va por dentro y puede ser lo de menos. De hecho, los aficionados a la tauromaquia niegan que se regocijen con lo que sufren los toros, más bien buscan argumentos en defensa del toro y del torero, argumentos que sí que son puros sofismas.

Pero supongamos (segundo ‘pero’) que la pena de muerte se aplica “sin regocijo” y con sentido de Estado. ¿Ya me parecería bien la silla eléctrica?

Con perdón tuyo y mío, lo único que hacemos pequeños o medianos burgueses es ajustar nuestra cartelera, dar por buenos o malos nuestros espectáculos, y aquí los toros entran al mismo nivel que el teatro o el cine.

A mí el mundo de las protectoras de animales se me queda muy chico al lado de las protectoras de personas. De culitos y barriguitas antitauristas, pienso igual que pienso de los profesionales de Greenpeace: que son eso, profesionales. Yo crecí creyendo, y todavía creo, en los grandes movimientos de ‘masas’ (palabra desprestigiada, qué le voy a hacer). A los protestones de élite que expresan la mala conciencia del primer mundo, la Humanidad (con mayúscula o con minúscula: de un ser humano en concreto) les importa un bledo (iba a decir un carajo, porque quienes pensamos en clave de ‘masas’ les caemos francamente mal).

Y es que las masas recuerdan al tercer mundo y el tercer mundo, claro está, no protege a los animales ni los cría para hacer taquilla: el tercer mundo se los come.

LA HOJA Y EL BOSQUE

sobre los toros

SOBRE LOS TOROS

  1. Lo tópico y típico del toro y del toreo usted lo sitúa en Andalucía, donde mayores son la diferencias sociales verticales. Y no es casual que la fiesta del toro se cuestione en Cataluña, sociedad más horizontal donde es más fuerte la clase media, y donde faltan las grandes ganaderías.
  2. En Cataluña intentan el debate. El movimiento protector de animales es primermundista y aristocrático. Los autos de fe antitaurinos, tetas y culos manchados de sangre, son todo menos manifestaciones populares. El truco del decreto ley que protege la Fiesta con maýuscula como bien cultural es una pasada y una manera de hurtar un debate legítimo. Qué menos que cuestionarnos la supuesta cultura de las corridas de toros.
  3. Discutir sobre la fiesta no puede ser discutir sobre si el toro sufre o deja de sufrir. La muerte siempre duele: también la lechuga y el tomate sufren el arrancamiento. Lo terrible es que se ponga por delante la cuestión sufrimiento animal, antes que el factor humano, y el factor humano es el mundo desigual que rodea, sostiene y, cuando puede, justifica la fiesta de los toros. Para nosotros, ni tontos ni marxistas, ni catalanes ni andaluces, ni tauristas ni anti tauristas, ésta es la arena:
  4. La España de empresarios, ganaderos, terratenientes y señoritos cortijeros. Pregunta: ¿Queremos a esta selecta clase que ve los toros desde la barrera, desde la altura de sus caballos jerezanos? Ese es el mundo del rejoneo que históricamente a finales del Xviii dejó su sitio a los de a pie, por ver cómo corneaban, no a ellos, que las cornadas duelen, sino a los pobres toreros. Últimamente, en clave ecologista y proteccionista, a este grupo se le oye defender que, gracias a las corridas, la especie del toro bravo sobrevive feliz en la dehesa. Salvando al toro, se salvan a sí mismos y, encima, con subvenciones oficiales y escuelas de tauromaquia…
  5. …Y la España de toreros buscavidas tentadores de la suerte y de la muerte. Pregunta al público: ¿Es lícito o se puede moralmente consentir que por un puñado de euros el ser humano torero se juegue la vida por milímetros de riesgo, si se acerca mucho o poco a la cornada? ¿No será el público de las corridas cómplice como el que pedía sangre de gladiadores? Y ante las tripas fuera del animal humano, ¿no dirán nada protectores de animales?
  6. Si no interesa hablar de eso, volvamos al arrancamiento de la lechuga y más: hablemos de las guerras, y propongamos acabar con las guerras acabando con las armas y los ejércitos. Así, en vez del documental sobre lo mal que lo pasan los toros, nos pondremos una película sobre las cornadas que da el hambre y en las zonas de conflictos: qué duele una pierna cuando te la amputan por culpa de una mina anti persona, qué dolor de cabeza da un bombardeo y qué secuelas dejan las misiones de paz de nuestro glorioso ejército, que se simboliza en el Rey que defiende las corridas.
  7. No apliquemos una moral estricta y absoluta para unas cosas (que el toro sufre: eso es verdad) y en cambio una moral relativa cuando nos conviene mirar para otro lado: las caras de la explotación y de la miseria.

daniellebrato en wordpress, 01.04.2010

contra la revolución (ni tontos ni marxistas 2)

CONTRA LA REVOLUCIÓN

Sostiene un buen amigo que “las revoluciones no engendran más que una reposición de caras nuevas que indefectiblemente se tornan en viejas”.

1.
Que Carlos Marx cayera en el tópico de la revolución no quiere decir que caigamos nosotros. Marx era militante e imaginó una revolución parecida a las revoluciones que él conocía o había estudiado: violentas a la francesa de 1879 y de otras revueltas que vinieron después. Para ridiculizar al marxismo, la historiografía dominante se burla de lo que fallaron las predicciones de Marx: que el proletariado iba a ser el soporte de los tiempos nuevos y que la revolución empezaría por el país más industrial y, por tanto, más fuerte en clase obrera, que era Inglaterra. Pero la chispa de la revolución no saltó en la Inglaterra obrera de Dickens sino en la Rusia campesina de Tolstói, y desde 1917 las barbas de Marx junto a las de su inseparable Engels se funden con Lenin y luego con Stalin en la foto de un siglo que no han parado de vendernos: o países libres o dictaduras comunistas, es lo que hay. Y lo que hay ‑ya sin Soviética‑ es un capitalismo que presume del fin de la Historia y de no tener rival fuera del terrorismo internacional contra el que siguen haciendo falta bases de Rota, marines y Sextas Flotas, como querían demostrar.

Para llegar aquí, el capitalismo ha jugado su única carta, que es pura propaganda: el dinerito que se cree uno que va a ganar. Esa tabla de salvación individual fue el efecto Muro sobre la gente del Este y está siendo el efecto Miami sobre la conciencia de Cuba. El experimento social, llamémosle el socialismo, fue y es imposible en un solo país, la aldea gala frente al César. La Internacional y Trotski lo sabían. Che Guevara lo vio venir: socialismo en un solo país sería como ir de bufé libre y a fondo común un grupo solidario rodeado por tiburones, gorrones y escaqueados.

2.
El artículo Ni tontos ni marxistas quiere evitar el Marx militante y el supuesto Marx del Telón de Acero. Ni tontos ni marxistas quiere volver al Marx estrella de luces que no todos tienen, al Marx que nadie ha rebatido. Después de Marx, la Economía es administración y recursos humanos; la Filosofía, una asignatura y una historia del pensamiento; y la Historia (también la del Arte), una mentira desvelada y un presente que se puede cambiar.

Quien piensa que “las revoluciones no engendran más que una reposición de caras nuevas que indefectiblemente se tornan en viejas”, aparte de que olvida que la Historia no avanza en circular sino en espiral, coincide con la duquesa que se niega a compartir sus joyas y sus tierras con la criada y los jornaleros. Total: si la criada (con esa pinta) no va a saber lucirlas, y los jornaleros (con esas manos) no van más allá del terruño y la taberna. Ya sería algo que criadas y jornaleros de la duquesa (siglos, por siglos) estuvieran unos añitos al frente del cortijo y pudieran decir: “las revoluciones no engendran más que” etc.

Pero íbamos a no hablar de revolución ni de de política, proyecciones de futuro no hagamos ninguna, que luego nos acusan de utópicos o de violentos. Hablábamos de que al presente o con ‘la crisis’ los tontos tienen que hacerse más los tontos. Y los marxistas.

3.
Pongamos por caso a la Ministra que va y dice que atrasar la edad de jubilación responde a la demanda de una tercera edad que quiere seguir siendo útil y joven. O pongamos reflotar astilleros y aeronáuticas civiles a base de barcos y aviones militares. No sólo debo aceptar (no lo acepto) que el carísimo ejército de mi país mate a personas, sino que encima tengo que depositar en las fuerzas armadas (y que me perdone esa tropa de necesitados y malos estudiantes) valores patrios más elevados que los míos. A la enseñanza nunca nos sacan el doce de octubre.

¿Te imaginas combatir el paro trabajando todos menos horas, menos días y menos años para que todos trabajen? ¿Te imaginas que, como se fija un salario mínimo, se fija un salario máximo y un máximo de renta y patrimonio por persona? ¿Te imaginas que se legisla un cuerpo único de Seguridad del Estado que unifique instalaciones, sueldos y jerarquías de ejército y guardia civil, policía nacional y policías locales, protección civil y bomberos? ¿Sería un mal patriota quien eso pidiera? ¿Atenta contra los sindicatos que Comisiones y Ugeté compartan (ya que casi todo lo comparten) una sola subvención? ¿Va contra la democracia que la Jefatura del Estado vaya pasando poco a poco del Rey al Presidente del Gobierno? ¿Te imaginas?

Yo sí me imagino. Mejorarían las cuentas del Estado y la salud moral de los telediarios.

Y sin hacer la revolución. Cuestan sangre las revoluciones, manchan mucho las revoluciones y a estas alturas ‑francamente‑ dan pereza.

[Sospecho que además es lo que están deseando: que hablemos de la revolución.]


ni tontos ni marxistas o el pollo de Pitigrilli

NI TONTOS NI MARXISTAS
***
o el pollo de Pitigrilli:
Si yo me como un pollo y usted ninguno, comemos medio pollo cada uno

I.

¿Se han dado cuenta de que en las tertulias de la Ser y de Tve y en los editoriales de El País nadie usa la palabra capitalismo? Capitalismo es tabú sustituido por placebos como sistema económico, ocedeé o economía mundial. Dices capitalismo y te señalas como rojo o subversivo, marxista o comunista.


El comunismo era y es una hermosa utopía realizable (como socialdemocracia o comunidades de base) que nada tiene que ver con el socialismo ‘real’ que conoció el siglo XX, y con el que quieren quitarnos las utopías. Al capitalismo, que históricamente sólo ha practicado la democracia y el voto cuando la dictadura y la tortura no le han hecho falta, le quitas sus plusvalías y entonces da su verdadera cara: o vuelve a las andadas del golpismo (contra Cuba o Chile) o exagera su propaganda (como hizo contra la Unión Soviética). Quien defiende la democracia de fachada de Israel y Estados Unidos y de sus voceros (Onu, Otan, Unión Europea), defiende el capitalismo, aunque critique sus excesos. Otra nota llamativa de las tertulias sobre la crisis es la dormición del análisis desde el primer diagnóstico, sustituyendo los parámetros económicos por calificativos sacados del catecismo. Así, la crisis es culpa de la avaricia, codicia desmedida o ganancias excesivas de unos pocos sin escrúpulos, lo que conduce no a un cambio estructural o de modelo económico, sino a una reforma moral.


Marxista llamamos a un modo de ver el mundo que arranca de la crítica del capitalismo puro, del capitalismo en sí, del capitalismo intrínseco, no del capitalismo malo porque haya algún capitalismo bueno. Para ser marxista (muchos lo son y no lo saben) basta ver la doble alienación y fetichismo del trabajo como mercancía y del dinero como plusvalía. Lo decía mejor Machado: no ser un necio que confunde valor y precio. Todo trabajo, en tanto “explotación del hombre por el hombre”, es injusto. Trabajar o dar trabajo es como la propina, que envilece a quien la acepta y a quien la ofrece. Si hubiera trabajo justo, habría salarios justos y, si fueran justos los salarios, ¿cuál sería el beneficio? Beneficio: lo que va del valor de uso hasta el valor de cambio del trabajo como mercancía, eso que en el mercado capitalista, y con la vaina del salario y del trabajo justo, no se ve. Se ve en las películas de romanos y en el siervo de la gleba de los viejos libros de texto, donde unas lecciones más adelante nos estaba esperando el soberbio lema de libertad, igualdad, etc.


No contento con la alienación del trabajo, el capitalismo multiplica el fetichismo del que ya era poderoso caballero don dinero, y lo echa al ruedo a pelear con el trabajo. Primero, ambos mundos, trabajo y dinero, se pintan como inmutables, mundos que fatalmente tienen que ser y son, lo cual es tan injusto como mezclar a César con su esclavo o al cliente con la puta, y decir que la suma es igual a dos. Después, y para corregir el brutal fatalismo que nos divide por cuna y herencia, el sistema (que, como el del anuncio, no es tonto) nos propone algunos modelos o excepciones: el espabilado, el trabajador, el aplicado, el pelota o el trepa. Siempre hay quien estudiando llega, siempre a alguien le toca la lotería, siempre alguno sale del arroyo para que los demás crean que es posible “remando llegar a buen puerto”, como decía el Lazarillo. Tendríamos que coger la escopeta y tirarnos al monte. No lo hacemos porque la vida es breve y el pensamiento, débil. O vil: cuando alguien acanalla nuestra sobremesa con zancadillas de mira quién habla, con lo bien que vives, o qué haces tú por arreglar lo que criticas tanto. Si usted resiste el juego sucio y no cae en las trampas de la fe, si no mezcla su conciencia con la mala conciencia y no hace de su vida una cruz de las de tómame y sígueme (a una oenegé tipo Gandhi o Teresa de Calcuta), es probable que usted sea un desagradable marxista.


Y no se trata de haberse leído El Capital, de predicar marxismo ni plantearse la vigencia del marxismo. Tampoco hemos leído a Darwin ni está ‘vigente’ Darwin, y todos somos darwinistas. Ni a Galileo hemos leído, ni falta que nos hace para creernos el Sistema Solar y la humildad de la Tierra. Podrán no gustarnos Darwin, Freud o Marx y sus teorías, pero ¿es que hay otras? ¿Hay otra explicación del eslabón perdido y de lo que nos parecemos a los orangutanes?, ¿o de las neuras que habitan en nuestro fondo oscuro? ¿Hay alternativa al axioma marxista de que la riqueza, como la energía, ni aumenta ni disminuye, simplemente se reparte?


cuando me lo contaron sentí el frío (ensayo sobre la prostitución)

putas por las putas

CUANDO ME LO CONTARON SENTÍ EL FRÍO

***

Análisis y comentario crítico de la campaña

NO A LA EXPLOTACIÓN SEXUAL (año 2009)

Una sociedad digna se quita la sarna.

A una sociedad indigna, la sarna con gusto no pica.

Recuerde el alma dormida que este régimen es experto en músicas calladas, que nos han hurtado (sea cual sea nuestra postura) debates ideológicos sobre Otan o Neutralidad, Confesionalidad o Laicismo, Monarquía o República. Que llaman de paz a las misiones de guerra. No es que tengamos ganas de entrar en política, es que nada social deja de ser política, de polis y politesse: conductas que vienen de una comunidad y a esa comunidad la definen (tatuarse o masticar chicle). Tenemos también la obligación de pensar no sólo lo que la política dice, sino lo que calla o da a entender. La campaña “No a la explotación sexual” silencia, oculta o tapa otra más rotunda y directa, que hubiéramos agradecido: “No a la prostitución”. La campaña “No a la explotación sexual” está por mantener la prostitución (mejorada, sin proxenetas, lo que usted quiera, Ministra, pero prostitución prostitución). La prostituta deja de ser la que está prostituyéndose, el estado lamentable en que está la vida de una mujer, y pasa a ser un ser, una definición, una condición u oficio, y el puterío se sindica o legaliza como un trabajo aceptado (cómo la música o la albañilería). Usar el posavasos es echar un trago a la salud de la puta y su cliente, eso sí: libres al fin del proxeneta, pues qué bien. Están a punto de hacer con las mujeres sometidas a prostitución lo que hicieron con mujeres sometidas al tapadismo islámico: la normalidad de un mundo irreal. Si la versión oficial del tapadismo niega lo principal (que el pañuelito es el síntoma de un sistema de discriminaciones sucesivas que se manifiestan, no empiezan, en el pañuelo y acaban en burkas y lapidaciones), en la prostitución también se niega lo mayor y se pasa por alto lo principal: que a estas alturas, en la sociedad de derechos y valores, hay mujeres cuyo ‘trabajo’ sigue siendo servir sexualmente a los varones. Para que haya igualdad y para callarnos la boca, ya verán ustedes cómo la legalización se hará extensiva también a los prostitutos machos. Definitivamente, la revolución puede esperar.

Trata (o tráfico de personas) y prostitución son distinta cosa, aunque a la vez coincidan. La trata juega con la inmigración y la prostitución con la familia. Y hay alta y baja prostitución: en la alta no se da el proxeneta o se da camuflado de eufemismos. ¿Qué significa “no a la explotación”? ¿Clientes bien educados o agencias refinadas no explotan a las mujeres, no reproducen la prostitución?

La raíz de la prostitución está en el modelo de familia que los obispos jaleaban el otro día en Madrid: familia patriarcal y sexualidad de la penetración, sociedades falocráticas que llevan a algunos a buscar y procurar servicios sexuales que su concepto de normalidad o su entorno cotidiano no les permiten tener. En esos casos, y cuando no hay más remedio, el varón paga, aunque pagar no es lo habitual: abusos, prepotencias, coacciones les salen gratis a los varones dominantes de sus mujeres (dominio económico), pese a ciertos ejemplares endebles o afeminados, últimamente: coeducados.

Donde hay igualdad y mutuo consentimiento puede haber pago de ruin o de gentil manera, pero no hay prostitución. Prostitución es: sometimiento y obediencia por falta de medios y por miedo a la pobreza o al despido, claves de cualquier trabajo y del sexo asalariado; asco o placer, a convenir. En esa cadena el proxeneta encarna una figura no tan lejana: la del mediador o intermediario. Ocurre que el chulo es de la misma carne que la puta, del mismo barrio viene. Agencias de contactos y cáterings de servicios funcionan en otra dimensión, son de otra galaxia.

El grupo proxeneta no es un grupo de votantes; las prostitutas a la holandesa sí lo son, se las escucha en la tele y se les da entrada en los foros al amparo del derecho de asociación. Contando con ese sector de prostitutas de élite, y en línea con el neoliberalismo europeo, los mismos que prohibirán las corridas de toros –ojo a Cataluña– quieren poner escaparates, como en el barrio rojo de Ámsterdam, a las prostitutas jóvenes de más valor ‘de cambio’. El valor ‘de uso’ de la prostituta (juventud y belleza, no digamos virginidad) se deteriora pronto y necesita, como el deportista profesional, ganar mucho en poco tiempo. La voracidad de las ‘interesadas’ puede resultar fatal. Darles audiencia es como escuchar a traficantes o camellos y basar en ellos una futura ley de drogodependencia.

En una viñeta dice el cliente que la mujer se siente amenazada y no puede hablar. Se nos ocurre preguntar por qué la mujer tendría que hablar con quien perpetúa su condición de prostituta, que es el cliente. Otro muchacho identifica ser libre con no tener proxeneta. ¡Así da gusto ser libre! Dan ganas de proponerle al joven que contrate los servicios de su profesora, de su madre o de su hermana, que seguramente estarán todavía más en libertad y en igualdad. Un tercero se pregunta: Y yo que defiendo los Derechos Humanos… ¿Por qué ayudo a que los proxenetas se hagan ricos? Este pragmatismo se podría aplicar a la mendicidad o las drogas: –Y yo que defiendo los Derechos Humanos, ¿por qué ayudo con mi caridad a que la mendicidad continúe y la caridad se haga rica? –Y yo que defiendo los Derechos Humanos, ¿por qué ayudo con mi canutito a que los narcos se hagan ricos?

Se escribe Derechos Humanos con mayúscula cuando son los de las Naciones Unidas. La Declaración de la Onu se redactó en un vértigo de campos de exterminio y de Segunda Guerra Mundial. En mayo de 1948 se proclamó el Estado de Israel. La Declaración Universal de los Derechos Humanos tiene fecha 10 de diciembre de aquel año y va primordialmente dirigida a consagrar derechos de hábeas corpus contra los malos tratos y torturas, y a dictar una especie de Constitución Democrática Universal contra regímenes autoritarios. Los artículos que consagran derechos humanos y en tiempos de paz son sólo seis, de 30, y tan genéricos como: derecho a la seguridad social, derecho al trabajo (al que nunca se le llama digno), al descanso, a un nivel de vida, a la educación, y a la cultura. Se acabó. Ya me dirán qué significa presumir de Derechos Humanos. No habérselos leído.

Si una Onu menos títere redactase otra Declaración Universal de los Derechos Humanos, esa Declaración diría que los Estados tienen el deber, la obligación, de erradicar el trabajo indigno como primer paso para la erradicación del trabajo en tanto “explotación del hombre por el hombre”. La Onu puede y debe tener perspectivas altruistas y medio utópicas que marquen el camino a Estados y naciones. La prostitución, como trabajo indigno, tendría que pasar al índice de trabajos prohibidos. Allí ya están desde hace tiempo los verdugos de los países más civilizados y deberían estar mendigos y personas anuncio de las de “compro oro”, mujeres orientales vendedoras ambulantes con diademas luminosas; indigno el negrito en el semáforo, indigno tanto esfuerzo en levantar tribunas, portadas de feria, arcos de triunfo para que pase su majestad el Corpus. Con esas horas de trabajo, en mi ciudad se hubiera erradicado el chabolismo.

Para obviar la indignidad, la campaña pondera positivamente al cliente que en ningún momento parece el tipo odioso que tenemos en la cabeza. Los chavales de la viñeta 4 casi parecen nuestros alumnos. Quien va de putas no es esa juventud. Ir de putas es rijoso y suburbial y esa rijosidad no la corrige ni tiene nada que ver con la prostitución de saunas o masajes en grandes hoteles o circuitos de lujo donde el proxeneta se llamará agencia de masajes o de relaciones personales. ¿Combatirá Igualdad esa alta prostitución? Otro engaño es hacer creer que el problema radica en el tráfico o trata de personas (que es gran problema) y no en la propia prostitución. Borrando los aspectos ‘laborales’ del bajo puterío y negando el avance de los tiempos, seguiremos hablando acrítica y tópicamente del “oficio más viejo del mundo”. Así cualquiera.

Y para probarlo, nada mejor que ponerse los firmantes de la campaña a hacer prostituciones ya sin proxenetas, libres y con todos sus derechos humanos: venga esa bragueta, venga ese abrirse de piernas, venga esa mamada que da asco. Suena fatal, ¿a que sí? Pues para los oídos de sus hijas o esposas, para la Reina de España o para la mujer del Presidente, que en esto las instituciones tienen que dar ejemplo. Por supuesto, todo estaría dentro del sindicato y con la inspección en regla, pago con tarjeta y tique de si no queda satisfecho, etcétera.

El lenguaje cuanto más soez, más revelador de lo terrible de las cosas. Lo que es bueno para su señorías tiene que ser bueno para su criada, o aquí se acabaron las grandes frases. Y la frase es que el pensamiento vil disfrazado de posibilismo progresista (¡es lo que hay!, ¡qué más quisiéramos!) se lo está comiendo todo, y con papas:

sarna que no pica.

Jesús Cotta para el libro De quien mata a un gigante, de Daniel Lebrato

Jesús Cotta. Junio de 2008.

Para Daniel Lebrato sobre De quien mata a un gigante.

Los poemas de la primera parte me han gustado mucho más que los de la segunda, especialmente aquellos que hablan del amor erótico. Me recuerdan a Kavafis, con un toque de Píndaro y de poetas helenísticos. Lo mejor del poemario es la unidad del tono, la voz que adopta el poeta. Es elegante, brillante, vehemente. Es una mezcla curiosa y feliz de tradición griega, arábiga y española. Mirto y arrayán, dos nombres de la misma planta, el primero de origen griego y el segundo de origen árabe. Hay hallazgos felices al romper palabras (aunque en algunos poemas creo que se abusa de este recurso). Me encanta lo de Oh exterminador y el poema dedicado a Jesús. Ha sido un gozo leerte. Tu compañero Jesús Cotta. Sevilla, junio de 2008.