Bien merece Nueva York un verso libre

BIEN MERECE NUEVA YORK UN VERSO LIBRE

Bien merece Nueva York ‑como los pobres, como los ricos‑
un verso libre. Y a lo mejor mañana -si me dejan
Walt Whitman, José Hierro, Juan Ramón y García Lorca‑
lo escribo y ese día será el Día
solo con que tú lo quieras o aunque yo no lo escriba.
–Bienvenidos ‑dirá la estatua mirándose en el Hudson‑.
Me daba envidia esa que llaman en Europa la Gioconda
y que le vayan dando a la Columbia Pictures.
Bien mereces, Nueva York, un verso libre.

Microrrelato espectacular

ESPE[CTA]CULAR

Prólogo a un microrrelato espe[cta]cular

Espectacular se sabe lo que es. Especular, también: homófono perfecto de un verbo muy desagradable (pues a nadie gustan los especuladores) y de un adjetivo de lo más divertido: perteneciente o relativo a los espejos, que son a la narrativa lo que la rosa, a la poesía. Lo que no dice el Diccionario y sabe quien maneja las rarezas de la caligrafía: especular. Escritura que da a primera vista el negativo de la escritura habitual, que se revela al proyectar lo escrito en un espejo o leído al trasluz. Es lo que vemos en los vehículos de ambulancia y de bomberos, que están rotulados pensando en los espejos retrovisores. Leonardo da Vinci era muy hábil manejando la especular, con ánimo de dejar a dos velas a mirones y copiones de sus fórmulas. Leonardo era ambidiestro pero prefería escribir con la izquierda, dirección que facilita la caligrafía especular para, además, no mancharse uno como un chupatintas. Tiempo de secado de las tintas antiguas: vaya usted a ver, con aquellos pergaminos y palimpsestos que entonces se usaban. Las actuales tintas líquidas son de secado casi instantáneo, por competir con la tinta espesa e instantánea de los bolígrafos, feroces depredadores naturales de las plumas, mucho más pacíficas.

Próximo estreno del microrrelato Espe[cta]cular en Tinta de calamar, si no fuera PUBLICIDAD.

verdades y mentiras de la Semana Santa de Sevilla

VERDADES Y MENTIRAS DE LA SEMANA SANTA DE SEVILLA

Hay poca diferencia entre mitificación, mistificación y mixtificación de la cultura popular. La antropología se justifica como ciencia y los ayuntamientos logran un sello de garantía para que a la fiesta popular se la declare patrimonio de la humanidad o, cuando menos, la Junta, bien de interés cultural. La bibliografía de la Semana Santa de Sevilla coincide en algo como muy rico y muy complejo, tanto, que la casa del laicismo se queda sin barrer.

MIXTIFICACIONES DE LA SEMANA SANTA DE SEVILLA (SSS)

  1. «Es tradición.» Una tradición vive sola, sin estímulos (como el refranero). Para saber qué queda de tradicional en la SSS, habría que verla sin apoyos ni dineros institucionales.
  2. «Es arte.» Gótico, Renacimiento y Barroco darían arte allá en su siglo, pero desde el 19 lo que fue gótico o barroco será neogótico o neobarroco, o artesanía. Cultura o Bellas Artes tendrían que acreditar la antigüedad de cada procesión y méritos artísticos de sus imágenes y patrimonio. El cristo de la Vera Cruz, el más antiguo de la SSS, escenifica su salida con un recogimiento medieval que data de ¡1942! No hay virgen moderna que no imite a la Macarena ni Cristo que no se mida con los de Montañés o Juan de Mesa.
  3. «Es la fe de mis mayores.» Fe sería en la Edad Media y para ser religiosidad popular al pueblo le falta educación, que es adecuación, por ejemplo, a la hora de aplaudir o de guardar silencio. La SS respondía a la vida social y ésta, a exigencias gremiales o estamentales. Si para entrar había que pasar pruebas de limpieza de sangre o de nobleza, para procesionar bastaba la papeleta de sitio. Por eso los nobles mandaban en su lugar a un criado. El antifaz lo consentía todo y salir en penitencia propiciaba las conversiones. Se admitían no bautizados.
  4. «Es Iglesia.» Distinta es la catequesis en los barrios y en el Centro y es vieja la pugna entre hermandades, párrocos y jerarquía. La SSS no la controla el Palacio Arzobispal sino el Consejo General de Hermandades y Cofradías, auténtico grupo de presión en la ciudad.
  5. «Es Evangelio y liturgia.» Solo cuando toca Santo Entierro Grande los pasos se ven por orden didáctico y cronológico. Hay advocaciones de Adviento impropias de penitencia: el Carmen, la Esperanza o la O. Son de Gloria la virgen del Rocío y Jesús Resucitado, que lleva un anacronismo de penitentes cuando la Cuaresma ya terminó.
  6. «Es Sevilla.» El rearme ideológico de afirmación cristiana hace que la Sevilla no practicante se sienta extraña. Si todos se santiguan, y tú no te santiguas. Si no te quitas el sombrero. Si vas con mucho escote. Si no compartes la dedicatoria de una levantá.
  7. «Es espectáculo.» Había dos maneras de ver las procesiones: la estática, de quienes cogían sitio para ver desde la cruz de guía hasta el del bombo, y la dinámica, de quienes iban al encuentro de los pasos. Ahora, entre vallas, policías y gente que espera, ya es imposible ver la SSS como se veía. Las sillitas plegables y los carros de bebé han hecho el resto y cada procesión parece la cabalgata de Reyes.
  8. «Es fiesta de primavera.» Hay primavera en todas partes y en todas las fiestas, exaltación de los sentidos. Nada tienen las fiestas de Sevilla, Semana Santa y Feria, que no tengan otras, salvo el punto de vista del señorito, al que el pueblo teme, odia e imita.
  9. «Es rentable.» El Ibex de hermandades está en 60 que van a la catedral, más 11 previas o periféricas: 71. El Pib para la ciudad, no se discute: temporada alta. Otra cosa es que hay ciudades turísticas que no dependen del turismo de temporada: París o Nueva York.
  10. «Es total.» El Domingo de Ramos basta ver la Estrella, la Amargura y el Amor. De jueves a Viernes Santo, se puede ver todo, aunque con reparos: de madrugada, con llegar al cristo del Calvario es suficiente y, el Sábado, Santo Entierro y Soledad. Ése es el total.

Daniel Lebrato, La fiesta según Sevilla en Ni cultos ni demócratas, 3 del 4 de 2015

LAS TRES CONDICIONES DE PODEMOS, segunda parte de SUSANITA TIENE UN RATÓN

LAS TRES CONDICIONES DE PODEMOS
segunda parte de SUSANITA TIENE UN RATÓN

Si Podemos no vota en contra de la investidura de Susana Díaz, Podemos se habría desconfigurado. Y no nos vengan con las tres condiciones que pone ahora Podemos, porque ni estaban en su campaña ni en conocimiento de sus votantes. Recuerde Podemos cómo empezó la partida y cómo terminó. Las tres condiciones serán todo lo progresistas que ustedes quieran, pero desconocen dos cosas: la jugarreta que el Psoe le hizo a IU (¿no merece IU que Podemos se ponga en su lugar?) y el gasto que ocasionó al dinero público una decisión de interés particular (del Psoe, como partido). Si tanto fue el triunfo de Susana Díaz, ¿por qué ahora necesita pactar? Pacto: cero; condiciones: ninguna; y voto: contra su investidura. Es su problema, doña Susana. ¿Quería usted elecciones?, pues se va a hartar. O pacte con la derecha, a ver la próxima convocatoria quién de izquierdas votará al Psoe.

Daniel Lebrato, 2 del 4 del 15

La estrategia del rumiante

LA ESTRATEGIA DEL RUMIANTE

El aparato digestivo de los rumiantes se caracteriza por poseer varias divisiones: cuatro en bovinos, ovinos, caprinos y cérvidos. En sucesión continua desde el esófago hasta el duodeno, las cuatro cavidades son: rumen, panza o herbario; retículo, redecilla o bonete; omaso, libro o librillo, y abomaso, cuajar o estómago verdadero.

La estrategia del rumiante consiste en reservar los correos que piden una lectura sosegada hasta su debido tiempo y ocasión, y no desperdiciarlos haciendo que los leemos por telefoninos de pequeño formato. Desde que Whatsapp manda en nuestras vidas, el último lector que se está perdiendo no es el de libros en papel, por pasarse al libro electrónico, sino que sencillamente tampoco se lee en digital o se lee en plan chapuza. También las fotos están perdiendo su derecho a su tamaño y a su formato. Tendríamos que darle a cada comunicación su medio. El teléfono, para hablar; la mensajería tipo whatsapp, para avisos cortos y rápidos; y la vieja arroba del ya viejo correo electrónico, para cuanto sea de ver o leer y disfrutar, y para guardar, si lo merece, en nuestra nube o en nuestro disco duro. Y hablando de fotos, y de vídeos, ya que en general las vemos en formato horizontal (más ancho que alto), tendríamos que disparar la cámara en la misma postura que queramos verlas, así sea lo fotografiado una persona de pie. Si no, creyéndonos que estamos dándole más altura a la persona fotografiada, lo único que hacemos es provocarle a la foto un paspartú de espacios en negro a uno y otro lado. Naturalmente, si el destino de la foto es un formato vertical, en vertical se hace el disparo.

Semana Santa, contradicción consciente

CONTRADICCIÓN CONSCIENTE

Me preguntan qué es para mí la Semana Santa y mi amigo no comprende que me meta en esas bullas. Respondo siempre que para mí la Semana Santa de Sevilla es un vicio. Soy incapaz de oír un tambor y de no ir como tonto detrás de él. Lo atribuyo a la infancia en que me crié, a mi amistad con Jorge Jiménez Barrientos y con Manuel José Gómez Lara, que se dedicaron académicamente al tema por los años que Isidoro Moreno hacía su lectura laica de esta semana como fiesta de primavera, años 80, cuando creíamos posible una lectura civil o social de un fenómeno que no dejábamos de saber en qué manos estaba. Para nosotros, fue el sueño de una transformación que nunca llegó. Vino el papa Woitila, vino el integrismo por comparación o contagio con el islamismo y se jodió el invento. En vez de transformar nosotros, los progres, las bases de la Semana Santa, fue la Semana Santa la que transformó, hasta hacerlos enmudecer, a los progres de Sevilla. Basta ver los rezos que se oyen ahora, la utilización del Sine labe concepta con fines de pro vida, las levantás con dedicatoria que hacen los capataces o sus cuadrillas por las consignas más pepeístas. Pero qué queréis que os diga. Nada humano nos es ajeno y hay mucha humanidad, muchos amigos, muchos alumnos, muchas vecinas que vibran o se emocionan, y no podemos ser los altivos que despreciemos por las malas lo que tanta gente aprecia por las buenas. Creo que a eso se llama contradicción consciente. Mi contradicción consciente es la Semana Santa, la de gente víctima del mismo engaño o del mismo espejismo que me tocó a mí a su edad, solo que con una Iglesia más integrista, más cerrada y más cerril. El caso es que sigo sin poder oír un pachín pachín y quedarme en casa.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 31 de marzo de 2015.

Semana Santa para escuchar

Uno de los divorcios entre lo culto y lo popular se da en torno a la música de Semana Santa. Mucho público abonado al Maestranza desconoce esta música y al revés: el pelma del pachín pachín nada entiende de sinfonías. La intención de este envío es proponer un menú de música de salón de Semana Santa para escuchar. Los materiales proceden de grabaciones de la Banda Municipal de Sevilla y de dos orquestas sinfónicas, la ROSS, de Sevilla y la Filarmónica de Londres. Ojo, porque violines, violas y contrabajos no procesionan por la calle, donde esa música es imposible de oír; tampoco, lógicamente, el piano de Manuel Roncales, que también se incluye. Todo podéis escucharlo pinchando aquí.

Lo que llamamos música de Semana Santa es mezcla de cosas que no tienen nada que ver: desde el porrón pompón de cornetas y tambores, de sonido, en tiempos de Franco, fuertemente influenciado por la música militar, hasta el delicado réquiem o los motetes de El Silencio. Esa música ha estado mediatizada por la puesta en escena procesional, aunque los aficionados, en llegando Cuaresma, se la chutan en vena en su equipo de coche y aunque algunos bares, de los de ambiente cofrade, la tengan de fondo todos los días del año. Del cortejo en la calle, derivan tres tipos de música: la de la cruz de guía, cuya función es la llamada (para que la gente acuda a ver la procesión); la de los pasos de Cristo (o pasocristos), cuya voz principal es la trompeta o corneta de llave al ritmo de tambores característicos; y la música fúnebre de los pasos de palio (o pasopalios). En las hermandades de silencio está la música de capilla, que nos remonta a tiempos gregorianos. La adecuación es tanta que no nos imaginamos un paso de misterio al son de Amarguras, de Font de Anta, y tampoco un paso de virgen al toque del árido y machacón porrón pompón. Los cristos cautivos y nazarenos van bien con marchas andantes, los misterios admiten cualquier música y los crucificados piden silencio. No se entiende mecer con recreo al muerto, y con música, aunque El Cachorro lo hace. El andante de los palios es para oír detrás del paso, cuando vamos cerrando el cortejo a la vista del largo manto y del ir y venir a izquierda y derecha de los varales. Va andando uno como se anda en los cementerios formando el duelo. Algunas marchas, como Soleá, dame la mano, yo diría que son auténticos boleros, que te dan ganas de sacar a la virgen a bailar.

Buen provecho.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 30 de marzo de 2015

Semana Santa en Sevilla, Sillas y sillitas.

SEMANA SANTA, SILLAS Y SILLITAS

La última novela de Juan Cobos Wilkins, Pan y cielo, sobre Trigueros y su fiesta de San Antonio Abad, fija su mirada en la afiliación del santo al sindicato obrero Ugt. Carné incluido. En 1932 la Ley de confesiones y congregaciones religiosas declaró entierros y procesiones manifestaciones públicas pendientes de autorización gubernativa. Viene esto a cuento de la reciente prohibición en la Semana Santa de Sevilla del estacionamiento de personas en uso de esas sillitas plegables de bastón, que también llaman de los chinos. El pretexto es, cómo no, garantizar las condiciones de seguridad y movilidad. Estas sillitas no podrán ubicarse en las zonas consideradas vías de evacuación, puntos de aglomeraciones de público. Naturalmente, nada se dice o todo se da por dicho de palcos, sillas y estructuras tubulares de la carrera oficial.

Las dos anécdotas ponen de relieve el viejo conflicto entre sociedad y religión o, si se quiere, entre derechos individuales. Más allá de la seguridad, hace tiempo que las cofradías en procesión tendrían que hacerse cargo ellas mismas de la que lían: seguridad, corte de calles, ruido, suciedad que dejan a su paso, quitar la cera que perjudica calzadas y pavimentos. Todo eso, en euros, tendría que ir por cuenta de las hermandades como ellas quieran asumirlo: entre los cofrades, entre los hermanos o como personas jurídicas responsables. El presupuesto de una cofradía no debe quedarse en el gasto de cirios, flores o lo que vale la banda o bandas de música: debe incluir todo, absolutamente todo, lo que cuesta dejar la ciudad tal y como se la encontraron, es decir: pagar las hermandades los gastos de seguridad, limpieza, urinarios, etcétera. A cambio, las hermandades podrían cobrar en forma de limosna o de contribución del público espectador. Como si admiten publicidad y ponen anuncios en sus pasos o en sus cortejos, o como si cobran por derechos de retransmisión. A usted y a mí, qué más nos da. Comprometidas las hermandades con un plan de circulación, solicitarían el debido permiso que se exige a manifestaciones políticas o sindicales. De esa forma, la Semana Santa sería cosa de quien activa o pasivamente participa en los desfiles procesionales y usted o yo, que, si podemos, nos largamos a la playa, no veríamos ni a un euro de nuestros impuestos ni a un funcionario público, que también pagamos de nuestro bolsillo, prestando servicios privados. Y entonces, serían las hermandades de acuerdo con cada público concreto quienes fijarían si sillitas sí o no, si carritos de bebé o si los puestos de chucherías o de globos se ponen en qué sitios. Así, el Ayuntamiento en vez de fijar esas señales de Peligro: cera en la zona, tendría garantizada la ciudad tal y como la dejamos: limpia y con la misma calidad de vida que antes de marcharnos. Es así de fácil, ¿verdad? De hecho, esta manera de razonar lo público y lo privado es normal en los EEUU, que tanto es modélico en otras cosas, y gana opiniones favorables en la cobertura policial a los partidos de fútbol (no digamos, de alto riesgo), que se quiere que paguen los equipos y no los sacrificados presupuestos del Estado. Es así de fácil, pero ya verán como sale algún culto en nombre de la cultura, algún tradicionalista en nombre de las tradiciones o algún economista en nombre del interés turístico que añaden las cofradías a esta Sevilla de bares y hostelerías. Para qué le vamos a llamar problema, si el problema es una ciudadanía presa de unos hábitos que, al mismo tiempo que se critican, se transmiten y se perpetúan.

Para qué le llaman Sevilla Entera cuando quieren decir sé villano y enterado.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, Domingo de Ramos de 2015

Semana Santa no es Carnaval y los críos son críos.

 

En vísperas de Semana Santa, colegios y guarderías disfrazan a las criaturas. A los críos, de monaguillo o de costalero, incluso a alguno, de nazareno; y a las crías, de mantilla. Y así vestidos se los llevan a la iglesia o a la parroquia donde está ya montado algún paso y donde les espera el cura.

Vayamos por partes:

1. Semana Santa no es carnaval.
Una y otra tienen un señorío distinto y un kitsch diferente.

2. Los menores no deben usarse como proyección de los mayores.
Si de algo los disfrazamos, que sea un disfraz ajustado a su edad.

3. La mantilla está llena de malicia.
Por eso algún reverendo quiere poner límites a escotes y canales de picardía.

4. El costal en la cabeza está llamado al secreto bajo los pasos.

Que el orgullo costalero exhiba el costal, no borra que no es prenda de lucimiento sino de esfuerzo callado.

5. El único disfraz sería vestir a niños y niñas de monaguillo.

El resto es pederastia.

Eche un vistazo a reportajes fotográficos.

Daniel Lebrato.

Al aparato (ponte los cascos)

Ávaro Martín, Carol Marín y Daniel Lebrato,
¡al aparato!

en Sevilla Web Radio.

Últimas tertulias, cada vez más disputadas:

¿Volverá Carol a llamar demagogo a Álvaro?

¿Dejará Lebrato su muletilla de ¡increíble!

Oigan poquito a poquito y en sus ratos libres:

Los cambios y el cambio (a propósito de las elecciones en Andalucía 2015)

Las esclavitudes de la moda y la depresión

La primavera la sangre altera

Las sombras del Grey y el amor y la pasión

Ponte los cascos.
Vive y deja vivir…
esa es ¡la radio!

dedicado a Moncho Alpuente, que se nos fue,
y a la buena gente que por ir a Düsselford
se fue más lejos.

Si no quiere recibir este tipo de correos, diga NO, y tan amigos.

Lecciones de Andalucía 2015 (La zorra y el cuervo)

          LA ZORRA Y EL CUERVO

El sueño de Podemos era el sueño de una revolución legal, pacífica y democrática, por las urnas, para dejar en suspenso la Constitución de 1978 y abrir un nuevo proceso constituyente. Visto y votado lo de Andalucía, Podemos pierde como idea‑fuerza y queda como una sigla más, todo lo progresista que usted quiera, muy lejos de poder acabar con el régimen de la Transición. Véase la exultante Susana Díaz.

La deflación de Podemos tiene tres causas: el desgaste mediático, los errores propios y el voto canalla. Podemos tenía que haber movilizado y atraído hasta las urnas a dos generaciones nacidas de 1975 para acá, generación de padres y madres de jóvenes a quienes la crisis les ha dado en pleno currículo. Robarles votos al Psoe o IU no era suficiente: Podemos tenía que atraer el voto joven, el del desencanto y el de los viejos topos desenganchados de la política. Dos son las trampas en que ha caído Podemos, y las dos tendidas por los medios afines al Psoe (particularmente, El País y La Sexta): la trampa del programa y la trampa de los protagonismos personales. Podemos era una especie de Dios en el que se cree por ser él quien es: la indignación del 15‑M por fin dispuesta a acabar con la corrupta vida política. Pero al bajar de Dios hasta sus profetas, salieron a la luz los propios descosidos y, si no, la prensa se los inventaba. El anzuelo fue el afán de unos pocos nombres propios. Muy pronto, a Errejón lo teníamos en todos los telediarios, ya estaban las vidas cruzadas con Tania Sánchez y cotilleíllos semejantes. Que por la boca muere el pez, lo vimos en Sevilla con la cándida candidata que propuso la Semana Santa a referéndum, y lo vimos con Pablo Iglesias, cuando propuso al rey presentarse a elecciones a la corona, que él, con su prestigio, las ganaría. Y si el pez no moría por la boca se le mataba a venezolazo limpio y con la trampa del programa. ¿Qué más programa queríamos que otra ley electoral, cámara única de representantes, asunción de la jefatura del Estado, neutralidad de España y el reconocido derecho a la autodeterminación? ¿Parecía poco programa? Los medios engañaron a Podemos como Rusia a Napoleón y después a Hitler: venid y hablad, que ya os quedaréis afónicos. El País y La Sexta dieron cancha a Podemos hasta quemarlo (al final, les interesaba más Ciudadanos, contra el PP). Pablo Iglesias y compañía picaron como el cuervo picó con los halagos de la zorra, hasta perder el queso. Con el 15 por ciento de los votos no hay para tomar La Zarzuela y La Moncloa, como no ha habido para frenar el voto canalla, por cautivo y clientelista, al Psoe en Andalucía. Y, al fondo, una Izquierda Unida que no es la izquierda unida con minúsculas sino la vieja etiqueta del aún más viejo PCE. Apalancada en su cuota de poder, IU ha sido incapaz de verse como lo que es: el pariente pobre del bipartidismo. La militancia de IU todavía podría, disolviéndose, recuperar el marxismo de las ideas y el comunismo militante, y mejorar en cantidad y calidad el voto que este país necesita. O Grecia se queda sola.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 24 de marzo de 2015

LECCIONES de las Elecciones Andalucía 2015

ELECCIONES ANDALUCÍA 2015
LECCIONES APRESUDRADAS
«Si hubiera sido un referéndum, Susana Díaz lo habría perdido.»

  1. Aumenta muy poco la participación:
    un 3,16 más que en 2012.
    Hablarlo con Podemos y el desencanto.
  2. Decide el 63,94 del censo:
    un 36,06 de votantes no votan o no cuentan.
    Hablarlo con los demócratas y la sociedad de partidos.
  3. PSOE: un 35,4 de voto se traduce en 43,12 de escaños:
    un 7,72 más.
    Hablarlo con el PSOE y con la ley electoral.
  4. El 64,6 de votantes no ha votado al PSOE:
    si hubiera sido un referéndum, Susana Díaz lo habría perdido.
    Hablarlo con su campaña: “Yo con Susana = con Andalucía”.
  5. La derecha baja un 5,6:
    PP+ C’s+Vox: 38,42.
    Hablarlo con la izquierda, que no se ha presentado unida.
  6. La izquierda sube un 6,25:
    PSOE+Podemos+IU: 57,16.
    Hablarlo con IU, que debería disolverse entre Podemos y el PCE.
  7. El bipartidismo baja un 18,04:
    PP+PSOE: 62,19.
    Hablarlo con España las próximas elecciones generales.
  8. El andalucismo sigue a la baja:
    Partido Andalucista: del 2,51, al 1,53.
    Nada que ver la Andalucía de los eres con la Cataluña de los Pujol.
  9. Ciudadanos gana a UPyD:
    UPyD: 1,93; Ciudadanos: 9,28.
    Hablarlo con Rosa Díez.
  10. Partido Animalista:
    735 votos (0,8).
    Hablarlo con cazadores y protaurinos.

Muerte en Tunicia

Muerte en Tunicia.
Se acabó el turista occidental.
Lástima que la mano que mece la cuna es el yihadismo, no la conciencia pacífica de los pueblos con los que Occidente lleva siglos jugando a las colonias.

Comentario de José Manuel López:

Somos lo que somos por haber soportado muchos siglos que los “odiosos romanos” jugasen con nosotros al colonialismo. Desgraciadamente la colonización europea en el mundo islámico fue demasiado corta, la Sublime puerta fue la dueña de todo oriente medio y los franceses conquistaron Argelia en la segunda mitad del XIX. Los ingleses entraron en la India a finales del XVIII. Los musulmanes son lo que son por méritos propios.  La gente que sabe historia no suele tener “remordimientos de explotador”. Mil abrazos

El Gatopardo. Un ensayo sobre la cultura.

gattopardoEL GATOPARDO. UN ENSAYO SOBRE LA CULTURA
Una historia, un sistema y una generación perdida.

UNA HISTORIA

  1. Lo que llamamos el hombre y la historia del hombre ha debido ser siempre algo binario. Ganadores y perdedores. Quien tiene y quien no tiene. En el principio de la lucha por la vida, el ganador se comería al perdedor, y a otra cosa. En el neolítico, alguien se daría cuenta de que el vencido servía como fuerza de trabajo: fue el esclavismo, que abarca la Edad Media, cuando tener o no tener era la raya que establecía la tenencia de la tierra. Y así hasta hoy, cuando la propiedad de la tierra ha sido sustituida por el abstracto puro, que es la Bolsa (con lo que el círculo se cierra: en la iconografía cristiana, una bolsa identifica a Judas). La lectura de este mapa simplicísimo solo ha sido alterada por un tercer pasajero que antes se llamaba religión y ahora cultura. Lo demás sigue siendo la explotación del hombre por el hombre. Puro canibalismo.

  2. El libro de texto nos hizo creer que la sociedad medieval era de tres estamentos: nobleza, clero y pueblo (bellatores, oratores y laboratores), y no es verdad. De la iglesia, no se era (como se era de la nobleza); en la iglesia se estaba: el noble, como obispo o abad; las nobles, como dueñas fundadoras de conventos; y el sinnada, como lego o destripaterrones. Lo que sí es verdad es que el factor iglesia, a partir de escuelas y universidades, añadió dos divisiones que todavía perduran. Una es la división entre quien sabe y quien no sabe, por donde asomaron los primeros intelectuales con título de padres de la Iglesia, y otra la división entre trabajo manual y trabajo contemplativo, por donde andando el tiempo entrarían los catedráticos y las figuras laicas del filósofo y del artista. Jamás hubo una Edad Media armónica y a tres partes entre quienes luchan, quienes rezan y quienes trabajan. Pero el libro de texto lo escribirían clérigos, es decir profesores interesados en su tercio de cultura y civilización. De hecho, la carrera eclesiástica, era la única manera de poder estudiar tantos amigos y compañeros nuestros que en los seminarios diocesanos, y esquivando pedofilias, accedieron a la condición de profesores en la que luego los conocimos.

  3. Del feudalismo al capitalismo, el tercer pasajero no fue la Iglesia, sino los judíos, forzados a buscarse la vida ya que se les negaba la propiedad de la tierra. Poderoso caballero, el préstamo con interés daría lugar a la nobleza del dinero; luego tercer estado y burguesía, con su contrario: hombres, mujeres y niños que dejaron la gleba por la fábrica, el campo por el suburbio, y fueron el proletariado. Como los burgueses se habían abierto paso político exigiendo su derecho al voto, el peligro era que el proletariado quisiese hacer lo mismo: imponer su mayoría. El aviso fue la Revolución Rusa. La burguesía hizo entonces una operación de estética que le salió redonda: asociar capitalismo y libertad, y el país que se mueve no sale en la foto: Segunda república española o Unidad popular chilena; y no han de parar con Cuba o Venezuela. De música, el siglo quinto de la antigua Grecia. Con ustedes: ¡la democracia!


UN SISTEMA

  1. El capitalismo es muy simple, casi ingenuo. Las interferencias las pone: 1º) la ideología (“el dinero no da la felicidad”), 2º) el feudalismo residual (sigue habiendo reyes y duquesas) y 3º) el ocio como fuente de negocio (caché de artistas, futbolistas o toreros).

  2. Por sistema se entiende un conjunto de unidades sujetas a unas reglas de combinación. El capitalismo es un sistema de trabajadores y de empleadores con una sola regla de combinación: el mercado, que dicta la ley del beneficio. Bajo el capitalismo, una de dos, o trabajas o das trabajo. Un empresario que coja pico y pala no desmiente esta regla y tampoco el trabajo autónomo, que incluye oficios, artesanos y artistas.

  3. El autónomo, mixto de obrero y de empresario, no aporta categorías nuevas al sistema, simplemente las combina. Frente al trabajo en serie, el autónomo habría desaparecido si no hubiera sido subvencionado por la política. En economía no es competitivo el alfarero que hace búcaros por su cuenta o la quiosquera que abre y cierra su chiringuito (y los dos se quejan de que están solos y de que el día que no trabajan no comen). La melancolía de estos oficios quede para La Caverna de Saramago. No hace falta ser economista para saber que cien alfareros, por separado, solo suman sus cien porcelanas, mientras que en cooperativa podrían competir con Porcelanosa. Por qué no se unen los alfareros o por qué la quiosquerita sigue abriendo y cerrando ella sola su puesto de prensa o de chucherías se explica por razones más medievales que industriales, más pintorescas que efectivas, y en sociedades viejas de medinas y mercadillos. Pasa que la política halaga al gallego con su vaquita, porque cien ganaderos por separado compiten unos con otros y dan un voto conservador, y cien ganaderos en cooperativa podrían plantearse otra patronal y otra forma de gobierno, y eso suena a lucha de clases.

  4. Si el trabajo autónomo es una economía asistida, de raíz feudal, también son asistidas y feudales las economías de los oficios que producen, digámoslo así, bienes inmateriales: la clerecía (que incluye magisterio, filosofía y política), la milicia (cuya mercancía es la paz o la defensa, pero en realidad sigue siendo la depredación del botín por la guerra), más lo que queda de la vieja nobleza a cuento de la herencia. Añadámosles el arte y los artistas. Utilizando los medios y el sistema educativo, estos oficios, como magos, primero esconden las claves del sistema y después se postulan a sí mismos para explicarlo como arte, cultura o civilización. Por una parte quieren quedar fuera del sistema productivo (ser filósofos, políticos o artistas) y por otra quieren que se les pague como si hubieran producido, en euros contantes y sonantes. Es la paradoja del arte actual: hasta un punto, el reino del arte no es de este mundo (cuando pinto, cuando escribo, cuando toco mi violín), pero a partir de un punto (cuando expongo, cuando publico, cuando el concierto), quiero mi paga como los demás, de los que, encima, si voy por la vida de bohemio, me permito hasta reírme: es la soberbia del artista, incluido el crack deportivo, sobre cuyos ingresos es inútil discutir: a este lado del mercado, el mercado paga por un gol de Ronaldo por la misma razón que por un Picasso en la subasta.

  1. Tampoco hace falta ser marxista para saber qué mercancía es capaz de generar por sí misma valor, y la respuesta es el trabajo, o mano de obra, en los dos sectores literalmente productivos, que son el primario, extractivo de alimentos y de materias primas, y el secundario, que fabrica bienes, mercancías. El sector terciario, comercio y transporte, no es productivo en tanto no genera riqueza, simplemente la distribuye. Este modelo ha ido creciendo en tres fases: el capitalismo mercantil, frente al feudalismo de la propiedad de la tierra; el industrial, de burguesía y proletariado; y el capitalismo financiero, que ya no produce nada y donde es más cierto lo de Antonio Machado: que todo necio confunde valor y precio. Porque si el dinero fuera la fuente de la riqueza, subirían y subirían los precios, con lo que el mercado tendería al infinito, o sea al cero. El capital es trabajo socialmente acumulado en mercancía, es decir con valor de uso y valor de cambio. El valor puede faltar; el precio, no. Un pitifuá es algo perfectamente inútil pero, si alguien paga por él, el pitifuá adquiere valor y entra por derecho en el mercado. Y, al revés, hay cosas de un enorme valor que jamás tendrán valor de cambio, que ni se compran ni se venden: el cariño verdadero.

  2. Si vamos ahora a las rentas salariales, lo que peor se valora es el trabajo menos cualificado, primera injusticia social, y los sueldos pagan, no el esfuerzo, que es joderse en la mina, en el campo o en el andamio, sino la formación adquirida o nivel de estudios, segunda injusticia social. La tercera injusticia procede de quienes viven o quieren vivir de su título de nobleza, de la política, de la filosofía o de las bellas artes. Aquí la unidad de valor ya no es el trabajo sino su contrario, el ocio: el tiempo que alguien dedica a dialogar con las musas, a manejar sus pinceles o el arco de su violín. El matiz está en que mientras el cura y el militar quieren seguir viviendo de la fe o de la paz, el intelectual tiene la obligación histórica de desenmascararlos y desenmascararse a sí mismo (por ejemplo, proponiendo que gane más quien más trabaja en trabajos repugnantes, no quien más estudia). Esa sería la revolución, y no llorar por becas o por conservatorios en nombre de que sin cultura no hay progreso. La penúltima injusticia la pone el sistema judicial. Al legislar por igual lo desigual (por ejemplo, la edad de jubilación o los premios a la natalidad), la desigualdad se multiplica al amparo de leyes y tribunales que, si les preguntas, dirán que, en democracia, todos somos iguales.

  3. La última injusticia, que es a la que vamos, la hemos puesto las clases universitarias, como nuevo y viejo mester de clerecía. Nos ha ido tan bien con nuestros bachilleratos, licenciaturas y doctorados (para evitar los ingratos trabajos manuales), que aún queremos que, en nombre de la cultura, del arte, de la ciencia o el I+D, las clases bajas y trabajadoras, que también pagan sus impuestos, financien total o parcialmente unos estudios superiores que esas clases no harán jamás. Y no nos vengan con las becas. ¿Por qué quien no va a la universidad tiene que pagar la universidad de los demás? Más justo sería que el Estado cubra el ciclo único, obligatorio y gratuito hasta los 18, y que los estudios superiores se los pague cada uno.

UNA GENERACIÓN PERDIDA

  1. El Estado del Bienestar y la naturaleza misma del Estado, infinito y omnímodo, nos han hecho creer, como quien cree en Papá Noël, que existe papá o mamá Estado y que el Estado (como de Dios se dice: Dios proveerá) proveerá. Proveerá un piso, proveerá asistencia sanitaria y medicinas y me proveerá a mí, en igualdad de oportunidades con mi vecina, de guarderías y colegios que yo podré elegir, para ejercer mi derecho a la libertad de enseñanza y para el hijo que espero en mi barriga, en uso de mi derecho a ser madre y a mi familia. (Y no se rían. Cuando la elevación de algo llega al absurdo, es que ese algo ya era absurdo: el pensamiento no hace más que aplicar un zoom sobre la zona afectada.) La apariencia paternalista del Estado del Bienestar llevó a la ciudadanía a una visión propia de adolescentes insolentes y mal educados: el Estado todo me lo debe a mí y yo, nada al Estado. Esto se ve en desde quien tira una colilla al suelo, que ya vendrá alguien a recogerla, hasta en quien, después de haber hecho la carrera por la enseñanza pública, se monta su despacho o su consulta privada.

  2. Dígales usted ahora a estas criaturas que papá Estado (como los Reyes Magos) no existe, que era en realidad papá y mamá, acuciados por la hipoteca y con problemas para llegar a fin de mes. Ahí tenemos a una generación educada en el Sí a la que hay que decir que No. Y, encima, como papá y mamá no pasaron de unos sindicatos descafeinados, la generación que han criado está despolitizada. De ahí, el desnorte de los conceptos izquierda o derecha. De ahí, el éxito de Hessel y Sampedro: ¡Indignaos! (por los valores de la ONU y la socialdemocracia europea). Y, de ahí, al 15‑M: Que la economía no mande en nuestras vidas. Querrán que manden los paraguas de Cherburgo.

  3. Hoy, esa generación perdida y despolitizada se ha movilizado a través de Podemos y en Podemos vuelca su nostalgia del Bienestar, contando con la complicidad de sus mayores, zombis de un paraíso que ya se fue. No hay día que columnistas y editoriales no den cancha a algún escritor, filósofo o científico que cante las glorias de la universidad, de la I+D, del daño que hacen la piratería o el iva a la cultura. No hay tinta para tanta pluma, que halaga a la generación más joven con que no hay derecho, con esas carreras, y emigrando por ahí. Pero un alma noble pondría por delante que nadie pida por las calles, que no haya nadie sin techo y que nadie alegue que es que a ellos les gusta, sencillamente porque con prohibirla y perseguirla, como se persigue el terrorismo, la erradicación de la miseria, la igualdad, sería lo primero y sería real.

  4. Pedir el Bienestar como quien pide teta y sin cuestionar quién lo paga hace de la cultura un grupo reaccionario: conservador de privilegios y reacio a los cambios sociales que habría que hacer antes que estudiantes y que artistas felices. La misma palabra mileurista ya era inquietante, habiendo, como había, quinientistas y trescientistas. Y conste que yo el mileurismo lo llevo en la sangre. Ahí están mis hijos y mi querida gente a la que en clase he animado a estudiar y a estudiar. Por mucho que presuma de ni tonto ni marxista, un poco de todo lo he sido sin querer. Mi mundo, como el del Gatopardo, tampoco existe.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 13 del 3 de 2015

Concurso de coplas

# pinza roja

Taller de escritura del primero zeta.

La escena sucede a partir de los 50. Ese día la analítica te avisa de que hasta ahí llegaste, y el ahí consiste en droga, alcohol y más alcohol, hábitos nada saludables (los vicios, nos reñían las abuelas) que te van matando poco a poco. Y el enemigo no se llama infarto fulminante, sino algo peor: ictus o congestión, que es quedarse inútil o en sillita de ruedas. Entonces, pactas con tu cuerpo (y con tu pareja, si la tienes) una vida más saludable. Sobre esa escena, las siguientes diez coplas que, en realidad, son variantes de una sola. El tema no está muy machacado porque la madurez en sí misma no tiene, frente a los extremos de juventud y muerte, tirón comparable. Pero seguro que todos conocemos a alguien en la familia que vive pendiente del colesterol, de los triglicéridos, de la hipertensión, del azúcar o del ácido úrico, personas que pactamos con el cuerpo una forma de seguir pareciendo jóvenes cuando ya no lo somos. De las diez coplas, elige las que te parezcan la mejor y la peor y mándanos tu voto. También puedes, claro está, proponer tus propios versos o tu propia copla al margen. Todo irá, junto con el resultado de las votaciones, a la web de El Sobre Hilado.

La edad con el cuerpo dentro

Juan Ramón Jiménez

1.
Piel de zapa o doctor Fausto, 1 y 2*
voy pactando con la vida, 1 y 7
no se me haga cuesta arriba (1‑4)
mi cuerpo en la cuesta abajo. (1‑3)

2.
Piel de zapa o doctor Fausto, 2 y 1
no se me haga cuesta arriba (1‑4)
mi cuerpo en la cuesta abajo. (1‑3)

3.
Mi vida, yo la he pactado:
no se me haga cuesta arriba (1‑4)
mi cuerpo en la cuesta abajo. (1‑3)

4.
Con mi cuerpo voy tirando,
no se me haga cuesta arriba (1‑4)
lo que queda cuesta abajo.

5.
Pacta el cuerpo con los años
no nos ponga cuesta arriba
cuando vamos cuesta abajo. 5 y 6

6.
Pacta el cuerpo con la vida
cuando vamos cuesta abajo, 6 y 5
no se ponga cuesta arriba.

7.
Negocian vida y espejo, 7 y 8
como dijo Juan Ramón,
la edad con el cuerpo dentro. 7 y 8

8.
Negocian vida y espejo 8 y 7
la edad con el cuerpo dentro. 8 y 7

9.
Vida y cuerpo echan un pulso 9 y 10
y siempre lo pierde uno.

10.
Vida y cuerpo echan un pulso 9 y 10
y siempre lo pierde el mismo.

*Coplas donde aparece el mismo verso.

La edad con el cuerpo dentro

Ni cultos ni demócratas

NI CULTOS NI DEMÓCRATAS

Ni tontos ni marxistas, la serie de ElTendedero, levantó la suspicacia de una amiga marxista y cliente de Media Markt. En todo caso ella quería ser no tonta y seguir siendo marxista. Hubo que explicarle que Ni tontos ni marxistas, lema discutible a la luz de la coeducación, no era más que una secuencia absurda que, sin embargo, tecleada en Internet, arroja todos los resultados posibles, con independencia de la web o de los retuiteos posteriores. Ni cultos ni demócratas presenta el mismo inconveniente femenino para quienes querrían ser no cultas, pero quien manda es Google. Si Ni tontos ni marxistas se dedicaba a las supersticiones de la clase dominante, Ni cultos ni demócratas se orienta a la gente dominada, dominada por las trampas de la cultura y de la democracia, del Estado del Bienestar o del I+D, por este Occidente interminable donde se cuecen tópicos que habría que tirar abajo como se tiran las estatuas de los tiranos el día de la liberación. Liberarnos de tener que ser cultos y demócratas por miedo a que nos tomen por salvajes o terroristas. Miren: una civilización puede ser buena en comparación con otra (la cristiana puede parecernos mejor que la musulmana, por ejemplo), pero no es plan de caer en relativismos que salven la parte por el todo. Si fuéramos capaces de liberar a la religión, de los obispos; a la política, de los políticos; a la filosofía, de los filósofos; al arte, de los artistas y de la Sociedad de Autores, lo que son el hecho religioso, la vida civil, el pensamiento o las bellas artes lucirían libres de las castas que monopolizan y administran las actividades más divertidas de la vida (asociadas al ocio, y no al negocio, o al trabajo, que es joderse más o menos). A quien lo dude o le parezca este un pensamiento meramente materialista, que le quiten el traje que le cubre y la mansión que habita, el pan que le alimenta y el lecho en donde yace, a ver qué queda del artista de turno. Somos Ni cultos ni demócratas no por ser anti sistema sino porque el sistema, sencillamente, no nos lo creemos.

Como número cero, proponemos dos lecturas de dos páginas de El País del viernes 27 de febrero. En la página 39 se ve una pancarta estudiantil que dice “Pagadnos las becas con vuestras tarjetas”. Y en página 42 y 43 la noticia es Arco 2015. Dense un tiempo para visualizarlas yendo a los vínculos 39 y 43.

Ni cultos ni demócratas, al estudiantado universitario hace tiempo que habría que haberle dicho la verdad: Nenes, el Presupuesto del Estado, que no alcanza ni para cubrir la enseñanza obligatoria, no tiene por qué pagaros la carrera. Al menos, no a fondo perdido, para que luego abráis despacho de pago o vuestra consulta privada. ¿Lo hablamos? ¿Hablamos de quién paga y a quién los estudios universitarios y qué revierte luego, de toda esa inversión, al Estado o a los más necesitados de vuestra acción social?

En cuanto a Arco, no se pierdan el Vaso de agua medio lleno, de Wilfredo Prieto, un señor que, a estas alturas, no ha leído a Duchamp y que pide por su gracia de agua, vaso y estante 20 mil euros, como si eso se pudiese patentar como obra de creación. Yo también tengo en un estante un vaso medio vacío a la espera de las flores que suelo poner. ¿Yo estoy plagiando a Wilfredo Prieto o es él quien me plagia a mí? En la otra página de El País, la 43, se ve al Rey y a su consorte visitando el sitio de Liliana Porter, una buena mujer pero de las que viven del cuento. Y el cuento esta vez se llama Sin título con lector, un montaje de un montón de libros sobre el que pululan unos cuantos hombrecillos como soldados de plomo. O sea, que mientras usted y yo estábamos currando o buscándonos la vida, Arco y Casa Real allá que andaban viendo, según El País, el mundo de los hombres que intentan sobrevivir ante la inmensidad del mundo, abrumados por la imposibilidad de absorber el flujo del conocimiento, simbolizado por las pilas de periódicos y de libros, entre los que se encuentran Los viajes de Gulliver. Lo explica Porter con sus palabras: “En la instalación Sin título con lector uno va descubriendo pequeñas narrativas. En general, es el hombre que está leyendo cosas del presente, del pasado y del futuro, pero que nunca acaba de entender del todo, porque la vida no da para estudiar y saber todas las cosas”. Y yo, que creía que esa idea ya la expuso Borges y antes que él los enanos encaramados en hombros de gigantes. Pues nada, a ver si nos vamos haciendo todos reyes y con consorte, Arcos, Lilianas o Wilfredos, o sea de la cultura y la democracia. Iba a decir la demosgracias, pero el corrector me lo ha echado para atrás.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 28 de febrero de 2015.
Vínculos relacionados: La democracia, Demócratas y La pública y la privada.

La pública y la privada

  1. globalizacion-x-forges

    ***

    La enseñanza es un viaje, un medio de transporte, que nos lleva desde la infancia hasta la vida laboral. Y, de enseñanzas distintas, salen personas desiguales. Criaturas diferentes por raza, sexo y renta, añaden, estudiando, paquetes de ideología y de capacitación. Y aunque aceptemos la coexistencia pacífica con los colegios donde se cuece la desigualdad, lo inaceptable es que haya claustros y directivas de colegios o institutos públicos que quieran imponer con el dinero de todos idearios privados. A eso se llama currículo oculto. Por no decir prevaricación.


  2. La clave está en la ESO. En barrios pobres, la secundaria es la estación término: sacarse el Certificado y ponerse a trabajar. En barrios medios y ricos, la ESO es una estación de paso al bachillerato y la universidad. Quien crea que la declaración de igualdad de oportunidades y el sistema de becas corrigen este reparto de la desigualdad, que vea la estadística: en España hay muy poca movilidad laboral y poquísima en la escala social, y es muy raro el estudiante pobre que ‑como Lázaro de Tormes‑, partiendo de la nada, estudiando llegue al buen puesto que esperaba al estudiante rico. Lo normal es que la farmacia herede la farmacia.

  3. Enseñar a los pobres no es rentable, salvo para la religión o la captación de los pocos cerebritos que puedan salir del extrarradio, y, si acaso, para el Estado: la educación como factor de cohesión social. Sin embargo, enseñar a los ricos siempre ha sido un buen negocio, y ahí es el Estado el que viene a estorbar el tinglado de la vieja farsa que tienen montada la Iglesia y las nuevas empresas que se trabajan la demanda en alza de centros tipo college británico, que es el modelo que prefiere el PP, frente al liceo francés, que importó la Reforma con el PSOE.

  4. Había una posibilidad de que la educación, en vez de agrandar las diferencias sociales, las corrigiera. Y esa era la enseñanza única. Pero en la Transición el PSOE descartó la unicidad con dos pretextos peregrinos: uno, de índole democrática y de derechos humanos, que llamaron libertad de enseñanza, y otro, de índole presupuestaria: en España no había colegios e institutos suficientes y, por tanto, tenían que seguir la privada y la concertada para asegurar el acceso universal a la educación. Se dio así autoridad progresista a una concesión discutible y conservadora.

  5. Eso fue en 1978 y la pregunta es si no han tenido tiempo todos estos años para construir y dotar los centros públicos necesarios. Está claro que no ha habido voluntad política ni ánimo ninguno por inquietar los pilares de la Iglesia ni el Concordato con la Santa Sede, de 1979.

  6. Con la pérdida de los valores republicanos de escuela laica, que fueron los de la Institución Libre de Enseñanza (1876‑1936), se perdió la vieja aspiración a un cuerpo único de enseñantes con su consecuencia lógica, que hubiera sido la carrera docente, con movilidad laboral desde el magisterio hasta el bachillerato superior y con la posibilidad de jubilarse en la universidad, mediante convalidaciones y doctorados (no esos estúpidos cursillos para los sexenios), quienes empiezan sus carreras dando clases en colegios o institutos.

  7. La base ideológica y social de la excelencia es el quiero y no puedo (pagar los 600 euros al mes que vale un buen colegio de pago) de un profesorado público que en el fondo envidia la puesta en escena y el tableau d’honneur de la privada y que, con el pretexto de que todos queremos lo mejor para nuestros hijos, acaba imitando en sus centros de trabajo los valores de orden y superación, competición y jerarquía, donde el Estado pondría colaboración y compromiso, igualdad y coeducación.

  8. El currículo oculto deja de serlo cuando con orgullo se expresa, como excelencia o plan de calidad, dentro del Plan de Centro, la nueva Biblia. La Ley se presta al juego y, sobre la anterior división entre privada, concertada y pública, la pública se ramifica en dos niveles más: la enseñanza pública alta, que serían el bachillerato bilingüe o el internacional, y la enseñanza pública baja, la diversificación curricular. El atraso y la torpeza (la discapacidad de los menos pudientes) reciben un trato humanitario, de adaptación curricular, mientras al estudiantado normalito lo eclipsa el excelente, destinado a la cúspide social.

  9. El penúltimo fleco es la presión que vive la comunidad educativa en estos centros de alto rendimiento. Las familias transmiten al alumnado las tensiones del mercado de trabajo y la lucha por las pocas salidas universitarias de verdad bien retribuidas. El alumnado compite entre sí y por un quíteme allá lo que no entre en Selectividad y póngame más nota, por un ejercicio de nada. Y el profesorado, por aliviarse de tutorías y de cursos a los que hay que fijar cuanto más controles, mejor, y traerlos corregidos al día siguiente, para que sea verdad el agrado de las familias, expresado a través del Consejo Escolar, en comparación con la privada. De locos.

  10. Lo último es la mutación radical que han sufrido los claustros desde el noble concepto asociado a lo que fueron los seminarios didácticos. En la práctica, todo el poder lo tiene el director o directora, que ha dejado de ser primus inter pares, y que, en nombre del Plan de Centro, ejerce como jefe espiritual y, lo que es peor, de personal, que reparte horarios, áreas, permisos o bajas justificadas, hasta poner o quitar plazas con el pretexto de las necesidades docentes. De ahí, a que al profesor diferente se le trate como disidente, no hay más que un paso. Se llama acoso laboral y lo sufren profesionales de la enseñanza no por parte de un alumnado ingobernable sino de sus propias directivas. Que esto pase en territorio MEC, dominado por el PP, puede tener su lógica. Pero en territorio PSOE (‑Izquierda Unida, hasta hace poco) es algo que no se puede consentir. Habría que denunciar el doble juego de estos Dieguitos y Mafaldas, que con una mano cobran y con la otra trabajan, y que, con su firma de caucho y el retrato del rey en su despacho, se creen superiores a los demás y que, cuando el parte de faltas o el apercibimiento, nos tratan de estimado y nos hablan de usted dentro de un sobre. Nada más contrario a la universidad del saber, a la vocación de enseñar y a la paga que nos va a quedar.

Daniel Lebrato, 25 de febrero de 2015