DOXOGRAFÍA.


DOXOGRAFÍA / flor de lecturas / club de lectores / © Miguel Florián, José María Aguilar & Daniel Lebrato / Dep. Legal: SE-2982-04 / Isbn: 84-8434-294-8 / El Sobre Hilado, Sevilla, 2004 / Enmiendas y aportaciones y gestión de página: daniellebrato@gmail.com, 2021.


A BATALLAS de amor, campo de plumas (Góngora)

A LA LARGA, la máscara se convierte en rostro (Marguerite Yourcenar)

A LA MEMORIA de la muerte y del infierno (Góngora)

A LAS MASAS no las salva nadie; en cambio siempre se podrá disparar sobre ellas (Antonio Machado)

A LO LARGO de todos sus días terrestres el hombre se hace su alma (Pierre Teilhard de Chardin)

A MÍ ESTO de salir al campo a nada, a mirarlo, me aburre más que un concierto de tambores (Plinio, de García Pavón)

A QUIEN CERNUDA dios le ayuda (dl, con motivo de los fastos de su centenario)

A QUIEN LE DAÑA el saber, enemigo es de sí mismo (La vida es sueño, 654-5)

A ROMA por todo (refrán)

A TODO EL MUNDO se le suele caer el despertador a la alberca en un descuido, es de lo más normal (José María Guelbenzu)

A WELLES le preocupan los sentimientos ordinarios de la gente extraordinaria, mientras que a Hitchcock se interesa por los sentimientos extraordinarios de la gente ordinaria (Mark Shivas)

ABDERRAMÁN III, Testamento (en Vallejo Nájera, Locos egregios). He anotado diligentemente los días de pura y auténtica felicidad que he disfrutado: suman catorce.

ABSURDO es morirse sano (?)

ABULAFIA, Hayye ha-Olam ha-Ba. Que tus vestiduras sean cándidas. Si es de noche, enciende muchas lámparas, hasta que todo resplandezca. Ahora comienza a combinar algunas letras, desplázalas y combínalas hasta que tu corazón se encienda. Concéntrate en el movimiento de las letras y en lo que puedes producir al mezclarlas. Y cuando adviertas que tu corazón está caliente, cuando veas que mediante la combinación de las letras captas cosas que no habrías podido conocer sólo por ti o con ayuda de la tradición, cuando estés preparado para recibir el influjo de la potencia divina que penetra en ti, entonces aplica toda la profundidad de tu pensamiento a imaginar en tu corazón el Nombre y Sus ángeles superiores, como si fueran seres humanos que se encuentran a tu lado.

AGRAPHA (de Jesucristo). En el estado en que os sorprenda, en él os juzgaré.

AGUSTÍN de Hipona (atribuido). Las virtudes de los paganos son vicios espléndidos.

AGUSTÍN de Hipona, Ciudad de Dios, XI, 26. Si me engaño, soy.

AGUSTÍN de Hipona, Ciudad de Dios, XXII, 19. Donde no hay armonía de las partes hay algo que ofende.

AGUSTÍN de Hipona, Confesiones IV, 4. Y maravillábame aún más que siendo muerto él viviera yo, que era otro él.

AGUSTÍN de Hipona, Confesiones, VII, 10. Entré en lo íntimo de mi corazón, y Vos fuisteis mi guía, y púdelo hacer porque Vos me ayudasteis. Entré y vi con el ojo, tal cual, de mi alma, por encima de mi entendimiento, una luz inmutable; no esta vulgar y visible a toda carne, ni tampoco de la misma naturaleza, sino mucho mayor, como si esta nuestra luz fuese creciendo, y haciéndose más resplandeciente ocupase todo lugar con su grandeza.

AGUSTÍN de Hipona, Confesiones, VII, 10. Tú me tomaste para que viese que existía lo que había de ver, y que aún no estaba en condiciones de ver. Y reverberaste la debilidad de mi vista, dirigiendo tus rayos con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de horror. Y advertí que me hallaba lejos de ti en la región de la desemejanza, como si oyera tu voz de lo alto: “Manjar soy de los grandes: crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu carne, sino que tú te mudarás en mí”.

AGUSTÍN de Hipona, De beata vita, I, 45. Y, súbitamente, tan profundo dolor desgarró mis entrañas que, no pudiendo soportar el peso de la ruta que seguía por la que acaso navegaba hacia las Sirenas, lo tiré todo por la borda y conduje mi quebrada y maltrecha nave a la tranquilidad ansiada. Ya conoces, pues, en qué filosofía, como en un puerto, navego.

AGUSTÍN de Hipona, De Trinitate, X, 14. ¿Quién duda que vive, recuerda, entiende, quiere, piensa, conoce, juzga?; puesto que, si duda, vive; si duda, recuerda su duda; si duda, entiende que duda; si duda, quiere estar cierto; si duda, piensa; si duda, sabe que no sabe; si duda, juzga que no conviene asentir temerariamente. Y aunque dude de todas las demás cosas, de éstas jamás debe dudar: porque, si no existiesen, sería imposible la duda.

AGUSTÍN de Hipona, Enchiridion, XI. ¿Qué otra cosa es el mal sino la privación del bien? Del mismo modo que los cuerpos de los animales, al estar enfermos o heridos no es otra cosa que estar privados de salud. Así también los defectos de las almas son privaciones de bienes naturales.

AGUSTÍN de Hipona, In Ioannis evangelium, I, 13. Pues ¿qué son, sino gusanos, todos los hombres nacidos de la carne? Y de los gusanos hace [Dios] ángeles.

AIKEN, Conrad P. Preludio V. Aquí está el supremo silencio / que sueña convertirse en un sonido / y el sonido pensando convertirse en silencio.

AL MUTANABBI de Sevilla. Evita a tus ojos lo penoso de ver. / Al fin y al cabo, todo pasa, y lo que ven / tus ojos despiertos es como sueño.

ALAIN (Émile Chartier), Charlas sobre educación, I. El hombre es un animal; y el hombre superior es quizás más animal que ningún otro; observo en él una fuerza disciplinada, pero una fuerza al fin y al cabo.

ALAIN (Émile Chartier), Charlas sobre educación, V. El hombre se forma por el esfuerzo; sus auténticos placeres, debe ganárselos, debe merecerlos. Debe dar antes de recibir. Esa es la ley.

ALAIN (Émile Chartier), Charlas sobre educación, XIX. Geometría y poesía; con eso basta.

ALAIN (Émile Chartier), Charlas sobre educación, XIX. La gran poesía hace mella en todo el mundo. Y los más bruscos compañeros son los que necesitan la mejor poesía. Poesía para todos, y tanta como se pueda.

ALAIN (Émile Chartier), Charlas sobre educación, XIX. La poesía es la clave de todo orden humano, y, como he dicho a menudo, el espejo del alma.

ALAIN (Émile Chartier), El hombre que tenía alma de perro (‘El doble’). Lo que no hacemos es lo que proyecta luz sobre lo que hacemos.

ALAIN (Émile Chartier), El hombre que tenía alma de perro (‘El inconsciente, noción inútil’) El frío en los pies hace cambiar nuestros sueños.

ALAIN (Émile Chartier), El hombre que tenía alma de perro. (‘La escritura’). Escribir es siempre un acto sagrado.

ALAIN (Émile Chartier), El hombre que tenía alma de perro. (‘Lenguaje y pensamiento’). El hombre ha conocido los signos antes de conocer las cosas.

ALAIN (Émile Chartier), El hombre que tenía alma de perro. (‘Signos: La mano’). Todas las `palabras nos cierran la mano: nos aprestan los puños. Por eso una mano que se abre es siempre signo de un pensamiento contemplativo.

ALAIN (Émile Chartier), Sobre la felicidad, 15. Creo que en el miedo no hay nada más que una agitación sin resultado y que la meditación aumenta siempre el miedo. Los hombres tienen miedo a la muerte cuando piensan en ella, y no me extraña. Pero ¿a qué no tienen miedo, cuando piensan sin hacer?

ALAS ‘Clarín’, Leopoldo. La Regenta XVI. Toda Vetusta se aburría aquella tarde, o tal se imaginaba Ana por lo menos; parecía que el mundo se iba a acabar aquel día, no por agua ni por fuego, sino por hastío.

ALAS ‘Clarín’, Leopoldo. La Regenta XXI. Para las almas enamoradas de lo infinito, vivir en Vetusta la vida ordinaria de los demás era como encerrarse en un cuarto estrecho con brasero. Era el suicidio por asfixia.

ALAS ‘Clarín’, Leopoldo. La Regenta XXI. Y como si sus entrañas entrasen en una fundición, Ana sentía chisporroteos dentro de sí, fuego líquido que la evaporaba, y llegaba a no sentir nada más que una idea pura, vaga, que aborrecía toda determinación, que se complacía en su simplicidad. Prolongaba cuanto podía aquel estado; tenía horror al movimiento, a la variedad, a la vida.

ALCMAN, 30P. La Musa alzó la voz, clara sirena.

ALCOFARADO, Mariana de. Cartas de amor. Lloro por todas las inagotables delicias que perdiste.

ALCOFARADO, Mariana. Cartas de amor. Y soy más feliz que tú, porque amo mi propio amor. Mi amor ya no depende del modo como me trates.

ALDANA, Francisco de. Canción a Cristo crucificado. No me podéis huir porque esos clavos / que os cosen a ese palo me aseguran / que me habéis de esperar, aunque me tarde.

ALDANA, Francisco de. Carta para Arias Montano. Desde Dios para Dios yendo y viviendo.

ALDANA, Francisco de. Carta para Arias Montano. Que en el aire común vivo y respiro.

ALDANA, Francisco de. Poema I. Hasta en el ángel hay santa lujuria.

ALDANA, Francisco de. Soneto XII. Amor, mi Filis bella, Que allá dentro / nuestras almas juntó, quiere en su fragua / los cuerpos ajuntar también tan fuerte / que no pudiendo, como esponja el agua, / pasar del alma al dulce amado centro, / llora el velo mortal su avara suerte.

ALDROVANDI, U. Monstrorum historia (en M. Foucault, Las palabras y las cosas). La boca es Venus, ya que por ella pasan los besos y las palabras de amor.

ALEIXANDRE, Vicente. Carta a J. L. Cano, 1939. Besar unos labios, acariciar unos senos vívidos, enajenarnos en el delirio amoroso, es sólo el ciego acto de entrega a ese destino totalizador, de fuga de nuestros límites, hacia la hermosa, liberadora pérdida de nuestra conciencia.

ALEIXANDRE, Vicente. La destrucción o el amor. Ah, eres tú, eterno nombre sin fecha.

ALEIXANDRE, Vicente. Sombra del paraíso. Sí, poeta: el amor y el dolor son tu reino, / Carne mortal la tuya, que, arrebatada por el espíritu, / arde en la noche o se eleva en el mediodía poderoso, / inmensa lengua profética que lamiendo los cielos / ilumina las palabras que dan muerte a los hombres.

ALEIXANDRE, Vicente. Sombra del paraíso. Vosotros conocisteis la generosa luz de la inocencia.

ALGAZEL. Confesiones. Quizá la vida de este mundo sea un sueño en relación a la Otra y cuando se muera aparezcan las cosas de una manera distinta a como se ven ahora y se le diga entonces al hombre: ‘te hemos quitado tu velo, tu vista es hoy aguda’.

ALLEN, Woody. Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. ¿Es cognoscible el conocimiento? ¿De no ser así, cómo podemos saberlo?

ALLEN, Woody. Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. ¿Por qué a menudo la existencia es considerada absurda, en especial por hombres que usan calzado marrón y blanco?

ALMA / en pene (Ángel González)

ALONSO DE CASTRILLO, Fray. Tratado de República. Si el rico fuese justo no sería rico.

ALONSO, Dámaso. Hijos de la ira (‘En el día de los difuntos’). Porque sé que en el fondo, entre los peces de colores, / está la muerte.

ALONSO, Dámaso. Oscura noticia (‘Sueño de las dos ciervas’). Al fin de cada rama hay una estrella.

ALPHA BETA DIBEN SIRA, 47 (R. Graves, ‘los mitos hebreos’). Adán y Lilit nunca encontraron la paz juntos, pues cuando él quería acostarse con ella, Lilit consideraba ofensiva la postura recostada que él exigía. ¿Por qué he de acostarme debajo de ti? -preguntaba-. Yo también fui hecha con polvo, y por consiguiente soy tu igual’. Como Adán trató de obligarla a obedecer por la fuerza, Lilit, airada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó en el aire y lo abandonó.

ALTOLAGUIRRE, Manuel. Las islas invitadas. ¡Qué juntos los dos estábamos! / ¿Quién el cuerpo? ¿Quién el alma?

ALTOLAGUIRRE. Era dueño de sí, dueño de nada.

AMABA a algunos amigos, pero más a la amistad que a ellos mismos (André Gide, El inmoralista)

AMADO, Jorge. Memoria de un niño. Animales y hombres desaparecieron en la noche. En el mirador, con doña Eulalia, quedaban el niño y la muerte. La muerte, compañera de toda mi infancia.

AMAR es una forma de olor (Leopoldo de Luis)

AMIEL, Diario, 22.05.1860. La poesía siempre es lo lejano.

AMIEL, Diario, 29.04,1852. Sepamos ser ociosos, lo que no debe confundirse con la pereza. Cuando estamos en una inacción atenta y recogida, nuestra alma borra sus pliegues, se extiende, se desenvuelve, renace con suavidad como la hierba hollada del camino, y, como la hoja marchita de una planta, repara sus daños, vuelve a ser nueva, espontánea, verdadera, original.

AMIEL, Diario, 31.10.1852. La verdadera poesía es más verdadera que la ciencia, porque es sintética y se apropia inicialmente lo que la combinación de todas las ciencias podrá alcanzar si acaso como resultado. El poeta adivina el alma de la naturaleza.

ANAXIMANDRO de Mileto. Fg. 1. Mas la fuente de la cual surgen las cosas existentes es también aquella a la que retornan según la necesidad, pagan así justo castigo y expiación por su injusticia de acuerdo con el orden del tiempo.

ANDERSEN, Hans Ch. Una historia de las dunas. En medio de mi vida siento y comprendo que es una presuntuosidad, un pensamiento arrogante el exigir otra vida después de ésta, una felicidad continua.

ANDRADE, Eugénio de. Branco no branco. Regressar ao corpo, entrar nele / sem receio da insurreçao da carne. (‘Regresar al cuerpo, entrar en él / sin recelo da la insurrección de la carne’.)

ANDRADE, Eugénio de. Próximo al decir. As gaivotas. Vâo e vêm. Entram / pela pupila. / Devagar, também os barcos entram. (‘Las gaviotas. Van y vienen. Entran / por la pupila. / Muy despacio, también los barcos entran’).

ANDREAE, Johann Valentin. Bodas químicas de Christian Rosencreutz, 2. En cada tercer árbol, a ambos lados, había colgada una linterna, y una hermosa doncella, también vestida de azul, las encendió con una antorcha resplandeciente y yo me demoré más de lo necesario para admirar el espectáculo, que era de una belleza indecible.

ANDREAE, Johann Valentin. Bodas químicas de Christian Rosencreutz, 6. Se incendió la corona de la trompeta, y entonces vi cómo se abría el ojo de la cúpula y un resplandeciente dardo de fuego hendía el tubo de la trompeta y penetraba en los cuerpos sin vida. Después el ojo volvió a cerrarse y también se alejó la trompeta.

ANDREIEV, Leónidas. El misterio. La tristeza y el miedo tienen su encanto, y es muy grande el poder de las fuerzas oscuras sobre el alma que no ha conocido nunca la alegría.

ANDREIEV, Leónidas. Lázaro. Pero pasó algún tiempo, y el sabio comprendió que el conocimiento de lo espantoso no es el espanto, que la visión de la muerte no es tampoco la muerte, que la sabiduría y la estupidez son iguales ante el Infinito, pues el Infinito las ignora. Y toda barrera desapareció entre la ciencia y la ignorancia, la verdad y la mentira, lo bajo y lo alto. Y el pensamiento informe del sabio se bamboleó en el vacío.

AN-NAWÂMÎ, Abu Zakariya Yahya. Hadiths, 1. Cada persona será retribuida según lo que esperó alcanzar.

ANÓNIMO (atribuido a Jesús). El reino de Dios en este mundo existirá cuando vayáis desnudos y no os avergoncéis de ello.

ANÓNIMO (Fórmula egipcia). Te conozco porque conozco tu nombre.

ANÓNIMO (Frag. de Turfán M7, budismo chino). Vengo de la luz y de los dioses y ahora estoy separado de ellos, en este exilio.

ANÓNIMO (Máxima alquimista). Aurum nostrum non est aurum vulgi

ANÓNIMO. (El rey de las orejas de caballo, en Viaje a través de los mitos irlandeses). Rey mío -dijo Craftine-. Esta arpa me da miedo. No fueron precisamente mis dedos los que arrancaron esta música: fue la música la que hizo mover mis dedos.

ANÓNIMO. (Herido por los elfos, balada danesa). Y en el hombro ella le tocó, / él lo sintió en la raíz del corazón.

ANÓNIMO. (Poema encontrado bajo la armadura de un samurai; en Kazantzakis, El jardín de las rocas). ¡Oh, ciruelo que te alzas ante mi casa, / yo ya no volveré jamás, pero tú / no olvides florecer en primavera!

ANÓNIMO. (Saga escandinava, La ley de la sangre). Degollaron a los dos criados que trataban de huir y algunos querían matar también al joven Hardben, el hijo de Helgi. Pero Bodli se colocó delante del niño y dijo a los que le amenazaban: . -La tarea de los valientes está terminada; ahora sólo queda la de los cobardes. Nadie cortará ni un cabello a este niño; vivirá en paz y más tarde, si se acuerda, cumplirá con su deber. Puso las manos sobre la frente del niño, lo tuvo largo rato bajo su mirada y le dijo: -Mírame, y que los rasgos de Bodli, hijo de Bodli, queden en tu memoria, a fin de que puedas reconocerlo el día en que, a tu vez, tengas que satisfacer a tus muertos.

ANÓNIMO. (Tradición musulmana). Abdalá Ibn Omar preguntó al Profeta: ¿Notas cuando viene la revelación sobre ti?’ El profeta respondió: ‘Oigo un estrépito y en medio de este estrépito soy alcanzado como por un golpe. Jamás viene la revelación sin que yo crea que me arranca el alma’.

ANOUILH, Jean. La salvaje, II. Sí, ahora que estoy desesperada, me he escapado de ti, Florent. Acabo de entrar en un reino donde nunca has estado, donde no podrías seguirme para recobrarme. Porque no sabes lo que es sufrir y hundirse. No sabes lo que es perderse, ensuciarse, encenegarse. No sabes nada humano, Florent. Esas arrugas, ¿qué penas las han trazado? Nunca tuviste un verdadero dolor, un dolor vergonzoso como un mal que supura. Nunca has odiado a nadie, se te ve en los ojos, ni siquiera a los que te han hecho daño.

ANOUILH, Jean. La salvaje, III. Pero al final de la desesperación hay un claro blanco donde se es casi feliz.

ANTES quiero perecer con las víctimas que no triunfar con los verdugos (Martínez de la Rosa)

ANTIFON, Fg. 44. En verdad, que un hombre que infringe la ley (nomos) queda libre de oprobio y de castigo en tanto no es observado por quienes guardan las convenciones. Distinto es el caso con las transgresiones de los dictados de la naturaleza (fisis). Si estos son eludidos por alguien las consecuencias no son menos graves aunque nadie los observe; y ello se debe a que la vergüenza no alcanza en virtud de la opinión de los hombres, sino de la verdad. La consideración sobre estos hechos se debe en general a que la mayoría de las acciones justas según la ley son juzgadas hostiles para la naturaleza.

ANTÍSTENES, Frag. 188. Debías escribir estas cosas en el alma y no en el papel.

ANTONIO de Nebrija fue el Pelayo de la latinidad (Torres Villarroel)

APOCALIPSIS, 10, 6. Ya no habrá más tiempo.

APOCALIPSIS, 10, 9-10. Toma, devóralo; te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel.

APOCALIPSIS, 3, 15:17. Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, porque eres tibio, y ni caliente ni frío, voy a vomitarte de mi boca.

APOCALIPSIS, 8,10. Entonces cayó del cielo una estrella muy grande, ardiendo como una antorcha.

APOLODORO, Biblioteca, II, 6, 7. Cuando Zeus y Hera disputaban sobre quién disfrutaba más en el amor, la mujer o el hombre, preguntaron a Tiresias. Éste dijo que, si el placer tuviera diez partes, los hombres gozarían sólo de una y las mujeres de nueve; entonces Hera lo cegó, pero Zeus le concedió el arte de la adivinación.

APOLODORO, Biblioteca, II, 6, 7. Él [Tiresias] vio a la diosa completamente desnuda, y ésta, tapándole los ojos con sus manos, lo cegó.

APOLONIO DE RODAS, El viaje de los Argonautas. Entonces ella le echó de abajo a arriba su brazo izquierdo al cuello, y con la mano derecha lo atrajo por el codo. Y lo hundió en medio de un remolino.

APULEYO, El asno de oro, X, 3. Una cosa que nadie sabe, no llega a ser nunca auténtica realidad.

APULEYO, El asno de oro, XI, 23. Llegué a las fronteras de la muerte, pisé el umbral de Proserpina y a mi regreso crucé todos los elementos; en plena noche, vi el sol que brillaba en todo su esplendor; me acerqué a los dioses del infierno y del cielo, los contemplé cara a cara y los adoré de cerca.

AQUINO, Tomás de. Pange, lingua. Pange, lingua, gloriosi / corporis mysterium. (‘Canta, lengua, el gran misterio / del cuerpo glorioso’).

ARCIPRESTE DE HITA, Libro de buen amor, 76. E yo, como só omne como otro, pecador, / ove de las mugeres a las vezes grand amor; / provar omne las cosas non es por ende peor, / e saber bien e mal, e usar lo mejor.

ARGENSOLA, Bartolomé Leonardo de. A una mujer que se afeitaba. Porque ese cielo azul que todos vemos / ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande / que no sea verdad tanta belleza!

ARISTEAS de Proconeso, Arimaspea (en Pseudo Longino, De lo sublime, X, 4). Sus ojos están en las estrellas, su alma en el mar.

ARISTÓTELES, Ética a Eudemo, 1248 a 26 b1. Porque, en cierto modo, lo divino que está en nosotros modifica todas las cosas. El principio del razonamiento no es el propio razonamiento, sino algo más poderoso. Pues bien, ¿qué puede ser más poderoso que la ciencia o que la razón, sino el dios?

ARISTÓTELES, Fragmento, 60. El castigo que padecemos viviendo la vida presente es evidentemente la sanción de un crimen cometido por nosotros en una vida anterior.

ARISTÓTELES, Metafísica 1072a. Hay, pues, algo siempre movido por un movimiento incesante, y este movimiento es circular. Esto es manifiesto no solamente en virtud del razonamiento, sino prácticamente. En consecuencia, el primer cielo es eterno. Existe también algo que lo mueve. Y puesto que lo que es al mismo tiempo movido y mueve es un término medio, debe haber algo que mueva sin ser movido, un ser eterno, substancia y acto puro. Así mueven lo deseable y lo inteligible: mueven sin ser movidos. Lo supremo deseable y lo supremo inteligible son idénticos. El acto de la inteligencia que es por si misma tiene por objeto lo mejor por si mismo, y el supremo pensamiento es el supremo bien. Esta inteligencia se piensa a si misma. Es manifiesto por todo lo dicho que existe una substancia eterna e inmóvil y separada de los seres sensibles. No puede tener ninguna magnitud, pues es simple e indivisible. Es también impasible e inalterable.

ARISTÓTELES, Metafísica 982b. Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración; al principio, admirados ante los fenómenos sorprendentes más comunes; luego, avanzando poco a poco y planteándose problemas mayores, como los cambios de la luna y los relativos al sol y a las estrellas, y la generación del universo. Pero el que se plantea un problema o se admira, reconoce su ignorancia. (Por eso también el que ama los mitos (filómito) es en cierto modo filósofo; pues el mito se compone de elementos maravillosos).

ARISTÓTELES, Metafísica1032b. Del arte se generan todas las cosas cuya forma está en el alma.

ARISTÓTELES, Retórica 1405 b. En general, de una buena expresión enigmática se puede sacar una metáfora pertinente, porque, en realidad, la metáfora expresa mediante un enigma.

ARIWARA NO NARIHIRA, Cuentos de Ise, CI. Muchos son / Los que se ocultan / Bajo las flores. / Ahora más que en el pasado / De las glicinas la sombra crece.

ARNALDO Amalrico, abad de Citeaux, cuando le preguntaron qué había que hacer con los ciudadanos de Béziers, ciudad sospechosa de herejía: “Matadlos a todos; Dios reconocerá a los suyos” (Umberto Eco)

ARQUÍLOCO, 77 D. Cuando el rayo del vino llega al alma.

ARTAUD, Antonin. Carta a la vidente. El lector tiene que creer en una verdadera enfermedad que atañe a la esencia del ser y sus posibilidades centrales de expresión, y que se aplica a toda una vida.

ARTE es aquello por lo que las formas se convierten en estilo (André Malraux)

ATANASIO DE ALEJANDRÍA, Vida de San Antonio, 9. Era como si los demonios se abrieran paso por las cuatro paredes del recinto, reventando a través de ellas en forma de bestias y reptiles. De repente, todo el lugar se llenó de imágenes fantasmagóricas de leones, osos, leopardos, toros, serpientes, áspides, escorpiones y lobos. El león rugía, listo para saltar sobre él; el toro ya casi lo atravesaba con sus cuernos; la serpiente se retorcía sin alcanzarlo; el lobo lo acometía de frente; y el griterío armado simultáneamente por todas estas apariciones era espantoso, y feroz su furia.

ATKINS, Peter W. La creación. Lo que a nosotros se nos muestra como motivo y finalidad es, de hecho, una degradación que en última instancia carece de motivos y de objetivo alguno.

ATTAR, Fard Uddin. El lenguaje de los pájaros, 46. Entonces el Simurg les dio, sin utilizar la lengua, esta respuesta: “El sol de mi majestad es un espejo; el que viene se ve en él, en él ve su alma y su cuerpo, se ve todo entero. Puesto que habéis venido hasta aquí treinta pájaros, os encontráis treinta pájaros en el espejo. Si vinieran aún cuarenta o cincuenta pájaros, la cortina que esconde el Simurg sería también abierta. Aunque hayáis cambiado extremadamente, os veis a vosotros mismos como erais antes. Aniquilaros pues deliciosa y gloriosamente en mí, a fin de volveros a encontrar vosotros mismos en mí”. Los pájaros en efecto se aniquilaron finalmente para siempre en el Simurg; la sombra se perdió en el sol y eso es todo.

AUDEN, Wystan H. Otro tiempo (‘Mientras paseaba una tarde’). And the crack in the tea-cup opens / a lane to the land of the dead. (‘Y la grieta en la taza de té / lleva a la tierra de los muertos’)

AUDEN, Wystan H. September 1, 1937. We must suffer them all again (‘Debemos sufrirlo todo de nuevo’).

AY MEJILLA, en que lo rojo / con lo blanco se debate, / y que de sólo mirarla, / sin morderla, ya echa sangre (Moaxaja, XXI)

AYER, Alfred J. Lenguaje, verdad y lógica, IV. Un ser cuya inteligencia fuese infinitamente poderosa no encontraría interés alguno en la lógica ni en la matemática.

AYESTA, Julián. Helena o el mar del verano. El cielo está azul, azul.

AYESTA, Julián. Helena o el mar del verano. Íbamos juntos, solos, entre el silencio del crepúsculo. Íbamos solos entre el silencio del mundo. Solos entre el silencio del tiempo. Solos para siempre. Juntos y solos, andando juntos y solos entre el silencio del mundo y del mar y del mundo, andando andando. Y todo era como un gran arco y nosotros lo íbamos pasando y al otro lado estaba nuestro mundo y nuestro tiempo y nuestro sol y nuestra luz y nuestra noche y estrellas y montes y pájaros y siempre.

AYESTA, Julián. Helena o el mar del verano. Olía a fresas de mayo y al sol azul.

AYESTA, Julián. Helena o el mar del verano. Y sentía uno como si el pensar fuese tener la cabeza llena de bichitos pequeños como perdigones que daban vuelta muy de prisa y cada vez más, hasta que iban dejando unos surcos humeantes por dentro de la cabeza, y era imposible de resistir.

AZORÍN (José Martínez Ruiz), La voluntad, VIII. Los niños tienen sus juguetes: los hombres los tienen también. Platón, Aristóteles, Descartes, Spinosa, Hegel, Kant, son los grandes fabricantes de juguetes. La metafísica es, sí, el más inocente y el más útil de todos.

AZORÍN (José Martínez Ruiz), La voluntad, XX. El maestro ha estado mirando atentamente un respetable coleóptero que subía lento y filosófico.

BÁBEL, Isaac. Relatos de Odesa (‘Historia de mi palomar’). En el mundo nadie siente las cosas nuevas con la fuerza que las siente el niño. El niño se estremece ante ese olor como el perro ante las huellas de la liebre y experimenta una locura que después, cuando somos mayores, se le llama inspiración.

BACHELARD, Gaston. La poética del espacio. En cuanto a nosotros, aficionados a la lectura feliz, no leemos ni releemos mas que lo que nos gusta, con un pequeño orgullo de lector mezclado con mucho entusiasmo.

BACHELARD, Gaston. La poética del espacio. En cuanto estamos inmóviles, estamos en otra parte; soñamos en un mundo inmenso. La inmensidad es el movimiento del hombre inmóvil.

BACHELARD, Gaston. Lautréamont. El ser humano siempre debe sufrir una metamorfosis con el poema verdadero. La función principal de la poesía es la de transformarnos.

BACHELARD, Gaston. Poética de la ensoñación. Porque las palabras se aman. Descansar en el corazón de las palabras, ver con claridad en la célula de un nombre, sentir que es un germen de vida, un alba creciente.

BACHELARD, Gaston. Poética de la ensoñación. Un exceso de infancia es un germen de poema.

BACHELARD, Gaston. Psicoanálisis del fuego. Sólo puede estudiarse aquello que se ha soñado. La ciencia se forma más bien sobre una fantasía que sobre una experiencia, siendo necesarias las experiencias para borrar las brumas del sueño. En particular, el mismo acto, trabajando la misma materia y susceptible de producir idéntico resultado subjetivo en mentalidades tan distintas como las del hombre primitivo y las del civilizado. Para aquél, el pensamiento es una fantasía centralizada, para éste, la fantasía es un pensamiento detenido. El sentido dinámico, de un caso al otro, es inverso.

BACON, Francis. Entrevista con David Sylvester, Mayo 1966. Creo que puedes hacer, muy en el estilo de la pintura abstracta, trazos involuntarios en el lienzo, que pueden sugerir medios más profundos de atrapar el hecho que te obsesione. Si las cosas resultan alguna vez, en mi caso, es porque llega un momento en que no sé conscientemente lo que hago.

BACON, Francis. Entrevista con David Sylvester, Mayo 1966. Yo siempre pretendí expresar las cosas del modo más directo y crudo posible, y puede que, si una cosa llega directamente, la gente sienta que es horrible. Los hechos suelen ofender a la gente; los hechos, o lo que solía llamarse verdad.

BACOVIA, George. Lacustre. Aud materia plîngînd. (‘Oigo llorar a la materia.’)

BAKUNIN, Mihail. Confesión. Es buscando lo imposible como el hombre ha realizado siempre lo posible, y quienes se han limitado sabiamente a lo que les parecía lo posible no avanzaron jamás un sólo paso.

BALART, Federico. Restitución. Pensamiento y palabra de ti recibo; / tú en silencio las dictas, yo las escribo.

BALZAC, Honoré de. Serafita. Cuando la materia se agota, entonces surge el espíritu.

BALZAC, Honoré de. Serafita. Desgraciado aquel que se calla en medio del desierto, creyendo que nadie lo oye: todo habla y todo escucha aquí abajo. La palabra mueve los mundos.

BAROJA, Pío. El árbol de la ciencia. Yo, en el fondo, estoy convencido de que la verdad en bloque es mala para la vida. Esa anomalía de la Naturaleza que se llama la vida necesita estar basada en el capricho, quizá en la mentira.

BARTH, Karl. La oración. La fe es una cosa tremenda que no desearía a nadie.

BARTHES, Roland. El grado cero de la escritura. El lenguaje nunca es inocente: las palabras tienen una memoria segunda que se prolonga misteriosamente en medio de las significaciones nuevas. La escritura es precisamente ese compromiso entre una libertad y un recuerdo.

BARZILAY, Yehudah ben. Comentario al ‘Yesirá’ ( en Scholem, La cábala.). Se dirigió Abraham enseguida a su maestro Sem, el hijo de Noé, y se pasó tres años con él, dedicándose ambos a investigarlo, hasta que llegaron a saber cómo crear el mundo , siendo capaces a continuación de realizar todo cuanto apetece su corazón.

BASHÔ, Matsuo. Sendas de Oku. Cuando observamos serenamente, descubrimos que todas las cosas tienen su perfección.

BASHÔ, Matsuo. Sendas de Oku. Los meses y los días son viajeros de la eternidad.

BASHO. Es primavera / la colina sin nombre / entre la niebla.

BASTA con que una mujer cuente sobre sí misma para que de inmediato se le reproche que ya no sea mujer, y ya bastante difícil es poner alguna verdad en boca de un hombre (Marguerite Yourcenar)

BATAILLE, Georges. El azul del cielo. Sentía envidia de las gentes que tienen un Dios a quien poderse aferrar.

BATAILLE, Georges. La experiencia interior. Libérame de mí, / ya no quiero el ser.

BATAILLE, Georges. Sobre Nietzsche. Ardo y me desoriento y, al final, quedo vacío.

BAUDELAIRE, Charles. El viaje. Au fond de l´Inconnu pour trouver du nouveau. (‘Al fondo de lo ignoto para encontrar lo nuevo’)

BAUDELAIRE, Charles. Spleen et Idéal (‘L’homme et la mer’). Homme libre, toujours tu chériras la mer! (‘¡Hombre libre, siempre desearás el mar!’)

BAUDELAIRE. Un hombre tiene que haber caldo muy bajo para considerarse feliz.

BAUDELAIRE. Yo soy la herida y el cuchillo, / soy la bofetada y la mejilla, / soy los miembros y la rueda, / soy la víctima y el verdugo.

BAUDRILLARD, Jean. De la seducción. Hay que desconfiar de la humildad de los espejos, humildes sirvientes de las apariencias, no pueden sino reflejar los objetos que están enfrente, sin poder sustraerse, y todo el mundo se lo agradece (salvo con la muerte, donde se les cubre por esta razón). Son los perros de la apariencia. Pero su fidelidad es capciosa, y sólo esperan que caigamos atrapados en su reflejo. No olvide tan rápido su mirada oblicua: le reconocen y cuando por sorpresa le encuentran allí donde usted no se esperaba, su turno ha llegado.

BAZIN, André. A partir de una cierta calidad de creación artística, en lugar de imaginar sacar de una obra sus pretendidas imper­fecciones, es mejor concederles el prejuicio favorable y tratarlas como cualidades de las que no hemos sabido todavía percibir el secreto.

BÉCQUER, Gustavo Adolfo. Cartas desde mi celda, I. Yo he oído decir a muchos, y aun la experiencia me ha enseñado un poco, que hay horas peligrosas, horas lentas y cargadas de extraños pensamientos y de una voluptuosa pesadez, contra las que es imposible defenderse.

BÉCQUER, Gustavo Adolfo. Cartas literarias a una mujer. Por lo que a mí toca, puedo asegurarte que cuando siento, no escribo. Guardo, sí, en mi cerebro escritas, como en un libro misterioso, las impresiones que han dejado en él su huella al pasar; éstas, ligeras y ardientes, hijas de la sensación, duermen allí agrupadas en el fondo de mi memoria, hasta el instante en que puro, tranquilo, sereno, y revestido, por decirlo así, de un poder sobrenatural, mi espíritu las evoca, y tienden sus alas transparentes que bullen con un zumbido extraño, y cruzan otra vez mis ojos como en una visión luminosa y magnífica. Todo el mundo siente. Sólo a algunos les es dado el guardar, como un tesoro, la memoria viva de lo que han sentido. Yo creo que éstos son los poetas. Es más, creo que únicamente por esto lo son.

BÉCQUER, Gustavo Adolfo. Introducción sinfónica. Entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra.

BÉCQUER, Gustavo Adolfo. Leyendas. Era uno de esos seres que adivina el alma.

BÉCQUER, Gustavo Adolfo. Rimas.Ese sueño en que acaba el soñar.

BÉCQUER. Me cuesta trabajo saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido; mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales.

BÉGUIN, Albert. El alma romántica y el sueño (‘El alma y el sueño’). Ciertos seres, en particular, traen al mundo esta nostalgia: los poetas son aquellos que, no contentos con expresar las voces interiores, tienen la temible audacia de seguirlas hasta las más peligrosas aventuras. Saben que no es una cosa tan natural ser un hombre en esta tierra. Una especie de reminiscencia enclavada en toda creatura, pero capaz, en ellos, de súbitas resurrecciones, les enseña que hubo un tiempo lejanísimo en que la creatura, en sí misma más harmoniosa y menos dividida, encajaba sin dificultad en la armonía de la naturaleza. ¿Por ventura no guarda cada ser en su corta memoria el recuerdo de una época en que la separación no había sobrevenido aún? Edad de oro de la infancia, que creía en las imágenes y no sabía que hubiera un mundo exterior real y un mundo interior imaginario. La reminiscencia remonta la cadena infinita de los recuerdos. Y quien está dotado de esta memoria se pone a esperar, porque adivina dentro de sí, adormecidos, pero capaces de despertar, los gérmenes que dejaron esas épocas infantiles.

BEGUINO, texto anónimo del s. XIV ( en N. Cohn, En pos del Milenio). Cuando un hombre ha alcanzado realmente un conocimiento grande y superior ya no está obligado a observar ninguna ley ni mandamiento, pues se ha hecho uno con Dios.

BELLI, Carlos Germán. Somos lo que nos falta, no lo que tenemos.

BÉNABOU, Marcel. Por qué no he escrito ninguno de mis libros. Sobre todo no vaya usted a creer, lector, que los libros que no he escrito son pura nada. Por el contrario, están como en suspensión en la literatura universal.

BENET, Juan. Otoño en Madrid (‘Barojiana’). Pero tal vez lo que el vulgo entienda por pesimista no sea más que eso, un hombre que extiende hacia lo inesperado las leyes generales deducidas de la experiencia.

BENET, Juan. Otoño en Madrid (‘Luis Martín-Santos, un memento’). Todas las fotografías están tomadas por la muerte.

BENJAMIN, Walter. El carácter destructivo. Como por todas partes ve caminos, está siempre en la encrucijada.

BENJAMIN, Walter. La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, 3. Definiremos esta última [el aura] como la manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que pueda estar).

BENJAMIN, Walter. Tesis de Filosofía de la Historia, 9. Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.

BEOWULF, 22, 1520. El rayo de los combates rehusaba morder, dañar la vida.

BEOWULF, 22, 1520. La adornada espada cantó su canto de guerra sobre la cabeza del monstruo.

BEOWULF, 31, 2260 . Terminaron los goces del arpa, la alegría del bardo, no vuela el buen halcón en la gran sala ni se oye en los patios de la fortaleza el golpe de los cascos del veloz corcel.

BEOWULF, 31, 2270. Hasta que la creciente marea de la muerte tocó su corazón.

BERCEO, Gonzalo de. Milagros de Nuestra Señora, 16. Sennores e amigos, lo que dicho avemos / palavra es oscura, esponerla queremos: / tolgamos la corteza, al meollo entremos, / prendamos lo de dentro, lo de fuera dessemos.

BERDIAEV, Nicolás. El credo de Dostoievsky, 1. Todo arte verdadero es siempre simbólico. Es un punto entre dos mundos: la profundidad de la existencia y lo real.

BERDIAEV, Nicolás. El sentido de la Historia. La memoria es la lucha contra el poder mortífero del tiempo en nombre de la eternidad.

BERDIAEV, Nicolás. Reino del espíritu y reino de César. El hombre está situado en el no-sentido de la vida, pero rehuye el reconocimiento del único sentido que podría oponerse a ese no-sentido. El mundo llega a unas tinieblas racionalizadas. La racionalización misma de la vida puede ser irracional.

BERENSON. El arte no sólo nos enseña a ver, sino a ser; nos hace tal como somos.

BERGAMÍN, José. La importancia del demonio. El Demonio es, como San Agustín lo definía, no un no ser, no nada, sino una voluntad de no ser, una voluntad de la nada; porque no quiso ser lo que era: angélico, criatura airada y luminosa; porque quiso no ser, no quiso dejar de ser, sino ser lo que no es, lo que no era, o quiere, ser nada, queriendo ser todo, queriendo no ser. Todo lo contrario que Dios. ¡Ahí es nada querer ser nonada! Querer ser contratiempo luminoso del cielo: querer ser contrasentido de la vida: querer ser contra Dios.

BERGSON, Henri. La evolución creadora. Nuestra duración no consiste en un instante que reemplaza a otro instante; sólo habría entonces presente, y no una prolongación del pasado en lo actual, una evolución, una duración concreta. La duración es el continuo progreso del pasado que va comiéndose al futuro y va hinchándose al progresar.

BERGSON, Henri. Sueños (en Fromm, El lenguaje olvidado, 103). No olvidamos nada, y todo lo que hemos sentido, percibido, pensado, deseado, desde el mismo instante en que despierta la conciencia, sobrevive de manera indestructible.

BERK, Ilhan. Veterano del mar (en la Introd. a sus Poemas). Todos los poetas escriben con el sentido primero de las palabras, es decir, con su infancia.

BERKELEY, George. Tratado sobre los principios del entendimiento humano, I, 35. Yo no pongo en tela de juicio que las cosas que veo con mis ojos y toco con mis manos existen realmente. No me hago la menor cuestión de si las cosas que veo con mis ojos y toco con mis manos existen realmente. La única cosa cuya existencia negamos es eso que los filósofos llaman materias o substancia corpórea. Y al eliminarla, el resto de la humanidad no sufre el menor daño, ni tampoco -me atrevo a decir- la echará nunca de menos.

BERKELEY, George. Tratado sobre los principios del entendimiento humano, I, 3. Pues lo que se dice de la existencia absoluta de las cosas no pensadas, sin relación alguna con el hecho de ser percibidas, me resulta completamente ininteligible. Su esse es su percipi; y no es posible que posean existencia alguna fuera de las mentes o cosas pensantes que las perciben.

BERNANOS, Georges. Diálogos de carmelitas, III, 1. Tal vez eso que nosotros llamamos azar sea la lógica de Dios.

BERNANOS, Georges. Diario de un cura rural. El infierno es dejar de amar. Mientras estamos en vida, podemos hacernos ilusiones, creer que amamos según nuestras propias fuerzas, que amamos al margen de Dios.

BERNANOS, Georges. Diario de un cura rural. Nuestras faltas ocultas envenenan el aire que otros respiran.

BERNHARD, Thomas. Extinción. Mi bajeza me desconcierta.

BERNHARD, Thomas. Extinción. Todo el tiempo suspiro por estar solo pero, cuando estoy solo, soy el más infeliz de los hombres. No soporto la soledad y hablo continuamente de ella, predico la soledad y la aborrezco profundamente, porque hace infeliz más que cualquier otra cosa, como me consta, como comienzo a sentir ya, le predico por ejemplo a Gambetti la soledad, pero sé muy bien que la soledad es el más terrible de los castigos. Le digo a Gambetti, Gambetti, la soledad es lo supremo, porque me hago pasar por su filósofo, pero sé muy bien que la soledad es el más terrible de los castigos.

BERNHARD, Thomas. Helada. No se es siempre el mismo hombre que se es.

BERNHARD, Thomas. Helada. Un día se vuelve a casa y se sabe que, a partir de ese momento, habrá que pagar por todo, y desde ese momento se es viejo y se está muerto. Un día todo ha acabado, ya puede durar la vida lo que quiera. De una vez para siempre se está muerto, y toda la belleza, lo que es y puede ser la felicidad, la riqueza y todo, se han retirado para siempre.

BERNHARD, Thomas. Helada. Un día se vuelve a casa y se sabe que, a partir de ese momento, habrá que pagar por todo, y desde ese momento se es viejo y se está muerto. Un día todo ha acabado, ya puede durar la vida lo que quiera. De una vez para siempre se está muerto, y toda la belleza, lo que es y puede ser la felici­dad, la riqueza y todo, se han retirado para siempre.

BERNHARD, Thomas. Relatos. Toda existencia es una circunstancia atenuante.

BERNHARD, Thomas. Trastorno. El mundo se desgasta más por nosotros, el mundo más por nosotros que nosotros por el mundo.

BERNHARD, Thomas. Trastorno. Sí estoy en plena Naturaleza, pienso que es mejor no estar en plena Naturaleza; si no estoy en plena Naturaleza, pienso que debería estar en plena Naturaleza. En esas especulaciones envejezco, me hundo… La libertad gravita sobre mi ánimo como una coraza, la plena libertad de que gozo me ahoga. Estoy construido totalmente en contra de la realidad. La mayor parte del tiempo mi consuelo lo encuentro, puede reírse, doctor, únicamente en el desconsuelo. Cuando estoy solo tengo ganas de estar acompañado; cuando estoy acompañado, tengo ganas de estar solo.

BERTALANFFY, Ludwig von. Robots, hombres y mentes. Pero no puede dudarse de que el hombre es todo él un animal fabricador de símbolos, usador de símbolos, dominado por los símbolos.

BHAGAVAD GÎTÂ, II, 12. No, en verdad, nací yo nunca / ni tú, ni esos reyes de pueblos; / y en verdad no dejaremos de existir / nosotros todos en otro tiempo.

BHAGAVAD GÎTÂ, II, 22. Como los viejos vestidos quitándose / un hombre se pone otros nuevos, / así dejando los viejos cuerpos / se dirige a otros nuevos la Encarnada (alma)

BHAGAVAD GÎTÂ, II, 38. Haciendo iguales el placer y el dolor, / la ganancia y la pérdida, la victoria y la derrota, / así, disponte a la lucha / y no cometerás pecado.

BHAGAVAD GÎTÂ, IX, 25. Los que veneran a los dioses van a los dioses, / los que veneran a los padres van a los padres, / a los seres van los que dan culto a los seres, / los que Me dan culto, vienen a Mí.

BHAGAVAD GÎTÂ, IX, 29. Soy el mismo para todos los seres, / ninguno me es odiado, ninguno me es querido

BHAGAVAD GÎTÂ, V, 7. Identificado su Ser con el Ser de todas las cosas, / incluso si obra no se mancha.

BHAGAVAD GÎTÂ, VII, 27. Todos los seres al nacer / caen en confusión.

BHAGAVAD GÎTÂ, XI, 15. Veo los dioses, o dios, en tu cuerpo.

BHAGAVAD GÎTÂ, XII, 17. El que no se alegra ni odia, / no sufre ni desea, / abandonando el bien y el mal, / si Me es devoto, ése Me es querido.

BHAGAVAD GÎTÂ, XIV, 24. Igual en el dolor y en el placer, residiendo en sí mismo, / igual para el terrón, la piedra y el oro, / igual para el amado y el no amado, sabio, / igual ante el reproche y los elogios, / igual en el honor y el deshonor, / igual ante las tropas de amigos y enemigos, / renunciando a toda iniciativa, / superador de los Hilos es llamado.

BIEN se parece, Sancho, que eres villano y de aquellos que dicen: “¡viva quien vence!” (Don Quijote, II,20)

BINGEN, Hildegard von. Vida y visiones. Desde mi infancia, cuando todavía no tenía ni los huesos, ni los nervios, ni las venas robustecidas, hasta ahora, que ya tengo más de setenta años, siempre he disfrutado del regalo de la visión en mi alma. En la visión mi espíritu asciende, tal como Dios quiere, hasta la altura del firmamento y otros aires, y se esparce entre pueblos diversos en lejanas regiones y lugares que son remotos para mí.

BIOY CASARES, Adolfo. La invención de Morel. Al hombre que, basándose en este informe, invente una máquina capaz de reunir las conciencias disgregadas, haré una súplica: Búsquenos a Faustine y a mí, hágame entrar en el cielo de la conciencia de Faustine. Será un acto piadoso.

BIOY CASARES, Adolfo. Plan de evasión. Podemos describir el mundo como un conjunto de símbolos capaces de expresar cualquier cosa.

BJÖRSON, Björnstjerne. Más allá de nuestras fuerzas, 1ª Parte, I, 1, 1. Pero en esta Naturaleza hay algo extraño que despierta lo que también hay de extraño en nosotros mismos. Todo se encuentra desorbitado.

BLAKE, William. El libro de Thel. Ver un mundo en un grano de arena, un cielo en una flor silvestre, tener el infinito en la palma de las manos y la eternidad en una hora.

BLAKE, William. Manuscrito Rossetti. El que ve lo Infinito en todas las cosas, ve a Dios. El que no ve más que el principio de Razón, no se ve más que a sí mismo.

BLANCO, Alberto. Giros de faros Mucho recuerda el mar lo inacabado.

BLASCO IBÁÑEZ, Vicente. La catedral. Dios somos nosotros y todo lo que nos rodea. Es la vida, con sus asombrosas transformaciones, siempre muriendo en apariencia, y renovándose hasta lo infinito. Es esa inmensidad que nos espanta con su grandeza y no cabe en nuestro pensamiento. Es la materia, que vive animada por la fuerza que anida en ella, con absoluta unidad, sin separación ni dualidades. El hombre es Dios; el mundo es Dios también.

BLOY, León. El hombre tiene lugares en su corazón que todavía no existen, y para que puedan existir entra en ellos el dolor.

BLOY, León. El viejo de la montaña. Aterradora idea de Juana, acerca del texto Per Speculum in Aenigmate: los goces de este mundo serían los tormentos del infierno, vistos al revés, en un espejo.

BODHIDHARMA, Sermón de la contemplación de la mente. La mente es la raíz de la que crecen todas las cosas.

BODHIDHARMA, Sermón del despertar. Cuando está ausente la ignorancia, la mente es la tierra de los budas. Cuando la ignorancia está presente, la mente es el infierno. Los mortales crean la ignorancia. Y utilizando la mente para crear la mente siempre se encuentran en el infierno.

BODHIDHARMA, Sermón del despertar. Cuando la mente deja de moverse, penetra en el nirvana. Nirvana es una mente vacía.

BODHIDHARMA, Sermón del despertar. La gente capaz de verdadera visión sabe que la mente es vacío, trascienden tanto comprensión como no comprensión. La ausencia de comprensión y no comprensión es verdadera comprensión.

BODHIDHARMA, Sermón del despertar. Usar la mente para buscar la realidad es ignorancia. No usar la mente para buscar la realidad es conocimiento.

BODHIDHARMA, Tratado sobre el linaje de la fe. La Verdad esencial está más allá de las palabras, las doctrinas son palabras. No son el Camino. El camino carece de palabras. Las palabras son ilusiones. No son diferentes de las cosas que se te aparecen en los sueños, sean palacios o carruajes, parques frondosos o pabellones junto a un lago. No concibas ningún placer en ellas. Todas son cunas que conducen al renacimiento.

BOECIO. La consolación de la Filosofía, II. Porque en todos los reveses de fortuna el pensar que más agobia es el haber conocido la dicha.

BÖHME, Jacob. Aurora, XII, 127. En el cielo sale también toda clase de figuras como las de los animales, pájaros y peces de este mundo, pero de forma, calidad y especie celestiales. Así también toda clase de árboles, arbustos y flores.

BÖHME, Jacob. Aurora, XII, 39. Igual que cuando el relámpago de la vida sale en medio de la fuerza divina reciben todos los espíritus de Dios su vida y se alegran en gran manera y aquello es un santo bandearse, besarse, gustarse, sentirse, oírse, verse y olerse, así sucede también con los ángeles: cuando el uno ve, oye y siente al otro sale en su corazón el relámpago de la vida y abraza un espíritu al otro como en la Divinidad.

BÖHME, Jacob. Aurora, XVIII, 124. No hay que entender que esté la Divinidad separada de la Naturaleza, no, sino que es como cuerpo y alma: la Naturaleza es el cuerpo, el Corazón de Dios es el alma.

BONITZER, Pascal. Con la inmovilidad del cuerpo y la entronización de la mira­da, son simultáneamente la moral, el deseo y la perversión quienes hacen su entrada en el cinema.

BONNEFOY, Yves. El artista del último día, 35. Esa edad en la que aún se desconoce qué vida nos será concedida.

BONNEFOY, Yves. L’ Improbable. Porque morimos en este mundo y para negar el destino, el hombre ha construido con los conceptos una morada lógica en la que los únicos principios aceptados son los de permanencia e identidad.

BORGES, J.L. “El jardín de senderos que se bifurcan” en Ficciones. La tarde era íntima, infinita. El camino bajaba y se bifurcaba, entre las ya confusas praderas. Una música aguda y como silábica se aproximaba y se alejaba en el vaivén del viento, empañada de hojas y de distancia . Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momen­tos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes.

BORGES, J.L. “Un lector” en Elogio de la sombra. Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído.

BORGES, J.L. El alivio que tú y yo sentiremos en el instante que precede a la muerte, cuando la suerte nos desate de la triste costumbre de ser alguien y del peso del universo.

BORGES, J.L. El Hacedor. Quién, al andar por el crepúsculo o al trazar una fecha de su pasado, no sintió alguna vez que se había perdido una cosa infinita.

BORGES, J.L. Ficciones. Todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí.

BORGES, J.L. Otras inquisiciones. Murió en el destierro.; le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos que vivir.

BORGES, J.L. Otras inquisiciones. Nuestro destino no es espantoso por irreal; es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.

BORGES, J.L. Qué importa la tristeza sí hubo en el tiempo alguien que se dijo feliz.

BORGES, Jorge Luis. Arte poética, BORGES, Jorge Luis. Arte poética, VI. Supe que el lenguaje también podía ser una música y una pasión. Y así me fue revelada la poesía.

BORGES, Jorge Luis. Arte poética, V. La idea de que las palabras fueron mágicas en un principio y son devueltas a la magia por la poesía, es, creo, verdadera.

BORGES, Jorge Luis. Artificios. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer.

BORGES, Jorge Luis. Discusión. Nosotros (la indivisa divinidad que opera en nosotros) hemos soñado el mundo -lo hemos soñado resistente, misterioso, visible, ubicuo en el espacio y firme en el tiempo; pero hemos consentido en su arquitectura tenues y eternos intersticios de sinrazón para saber que es falso.

BORGES, Jorge Luis. El Aleph. Vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

BORGES, Jorge Luis. El inmortal. Yo he sido Homero; en breve, seré Nadie, como Ulises; en breve seré todo: estaré muerto.

BORGES, Jorge Luis. El jardín de senderos que se bifurcan. Pensé en un laberinto de laberintos, en un sinuoso laberinto creciente que abarcara el pasado y el porvenir y que implicara de algún modo los astros.

BORGES, Jorge Luis. El oro de los tigres, ‘El amenazado’. Me duele una mujer en todo el cuerpo.

BORGES, Jorge Luis. El remordimiento. He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. / No he sido feliz.

BORGES, Jorge Luis. Elogio de la sombra. La puerta es la que elige, no el hombre.

BORGES, Jorge Luis. La noche de los dones. Un empellón y estaban en la sala y fue como si entraran a caballo, en las piezas de un sueño.

BORGES, Jorge Luis. Otras inquisiciones (‘El tiempo y J. W. Dunne’). Dunne asegura que en la muerte aprenderemos el manejo feliz de la eternidad. Recobraremos todos los instantes de nuestra vida y los combinaremos como nos plazca.

BORGES, Jorge Luis. Otras inquisiciones (‘La muralla y los libros’). Esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético.

BORGES, Jorge Luis. Otras inquisiciones (‘Magias parciales del Quijote’). ¿Porqué nos inquieta que Don Quijote sea lector del Quijote y Hamlet espectador de Hamlet? Creo haber dado con la causa: tales inversiones sugieren que si los caracteres de una ficción pueden ser lectores o espectadores, nosotros, sus lectores o espectadores, podemos ser ficticios.

BORGES, Jorge Luis. Otras inquisiciones (‘Nueva refutación del tiempo’). El tiempo es la substancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.

BOUSQUET, Joë. Poética (en Álvarez Ortega, Poesía francesa contemporánea). La poesía no es un atributo del poema, sino un atributo escondido de lo que existe, su horizonte en el alma del hombre, es decir, el horizonte en lo que aspira a ser, lo que aspira a la muerte.

BRADBURY, Ray. Crónicas marcianas (‘Aunque siga brillando la luna’). El capitán señaló con un movimiento de cabeza un grupo de edificios. -Es magnífico ese pueblo. -No es eso solamente. Sí, sus ciudades son hermosas. Los marcianos sabían cómo unir el arte y la vida. El arte fue siempre algo extraño para nosotros. En la Tierra el arte se guarda en el cuarto del loco de la familia, o se toma en dosis dominicales, tal vez mezclado con la religión. Los marcianos tenían arte, y religión.

BRADBURY, Ray. Crónicas marcianas (‘El marciano’).-(…) Pero he de pensar en ellos. ¿Qué sentirán mañana al despertar cuando vieran que me fui de nuevo, y esta vez para siempre? Además, la madre sabe lo que soy; lo ha adivinado como usted. Creo que todos lo adivinaron, aunque no me hicieron preguntas. A la Providencia no se le hacen preguntas. Cuando no se puede tener la realidad, bastan los sueños. No soy quizá la muchacha muerta, pero soy algo casi mejor, el ideal que ellos se imaginaron.

BRADBURY, Ray. El vino del estío. Y se quedaron así tendidos en la tierra, los corazones agitados, las narices siseantes. Y al fin, lentamente, temiendo no encontrar nada, Douglas abrió un ojo. Y todo, absolutamente todo, estaba allí. El mundo, como iris gigante de un mundo aún más gigantesco, que también acababa de abrirse, agrandándose para abarcarlo todo, le devolvía la mirada. Douglas supo que había saltado sobre él y ya no se iría. Estoy vivo, pensó.

BRADBURY, Ray. Remedio para melancólicos. ¿Qué sucedería si una enfermedad supiera como matar a una persona y luego seguir viviendo?

BRADBURY, Ray. Una noche o una mañana cualquiera. Para creer en algo tienes que llevarlo contigo. Y la tierra y los hombres no te caben en el bolsillo de tu traje. Yo quisiera hacer eso, llevarme todas las cosas conmigo. Así podría creer que existo. Qué pesado y difícil tener que salir en busca de algo, algo terriblemente físico, para poder probar su existencia. odio los objetos físicos. Los dejo atrás y ya no puedo creer en ellos.

BRADBURY, Ray. Una noche o una mañana cualquiera. Y no hay que volver atrás, ni levantar la tapa, pues uno muere un par de miles de veces, y deja un montón de cadáveres, todos con una muerte distinta; y con una expresión cada vez peor. En cada uno de esos días hay un yo diferente, a quien no conoces o no comprendes, o no quieres comprender.

BRECHT, Bertolt. A los hombres futuros. ¡Qué tiempos éstos en que / hablar sobre árboles es casi un crimen / porque supone callar sobre tantas alevosías!

BRECHT, Bertolt. Loa del estudio. Lo que no sabes por ti, / no lo sabes.

BRECHT, Bertolt. Recuerdo de María A. Fue un día del azul septiembre cuando, / bajo la sombra de un ciruelo joven, / tuve a mi pálido amor entre los brazos, / como se tiene un sueño calmo y dulce.

BRESSON, Robert. Construye tu film sobre blanco, sobre el silencio y la inmovilidad.

BRESSON, Robert. El cine sonoro ha descubierto el valor del silencio.

BRESSON, Robert. Es el interior lo que cuenta. Yo sé que esto puede parecer paradójico en un arte que todo exterior.

BRESSON, Robert. La abstracción debe llevar, no al simbolismo, que rechazo, sino a una forma que sobrepasa al realismo. Pienso que cada objeto, cada persona, deben ser minuciosamente auténticos. Cada hecho o detalle es exacto, pero trato de que esté colo­cado de modo que revele su verdad interna. Es también una cuestión de estilo: el cine puede, todavía, alcanzar a con­vertirse en un arte si elimina todos sus lastres ajenos: el drama, la representación, las ficciones contaminadas de naturalismo.

BRESSON, Robert. La pintura me ha enseñado que no hay que hacer imágenes bellas, sino imágenes necesarias.

BRESSON, Robert. Lo más hermoso es el silencio.

BRESSON, Robert. Me resulta falso lo muy evidente. Y cuando los actores hablan como en la vida y buscan una identificación fácil con el espectador, estropean lo que a mi me interesa: el juego formal de la relación entre planos: Lo que se puede expresar mediante lo específicamente cinematográfico es más profundo.

BRESSON, Robert. Sé preciso en la forma, nunca en el fondo.

BRINES, Francisco. La certidumbre de la poesía. La poesía no es un espejo, sino un desvelamiento.

BROCH, Hermann. La muerte de Virgilio. La metáfora no es conocimiento, no, sigue al conocimiento, aunque a veces lo precede, como un presentimiento vedado e imperfecto, meramente al servicio de las palabras, y entonces la metáfora se queda antes del conocimiento en vez de estar en él, y lo oculta como una oscura pantalla.

BROCH, Hermann. La muerte de Virgilio. Sentía la abreviación absoluta del curso del tiempo en el círculo de lo inmutable: todo era suyo, lo había asimilado todo, le pertenecía tanto como desde el principio le perteneciera en simultaneidad eterna.

BROCH, Hermann. Poesía e investigación ( ‘Cosmogonía de la novela’). El artista ha de trabajar bien, no producir belleza.

BROCH, Hermann. Poesía e investigación ( ‘Cosmogonía de la novela’). En todo ensueño que el hombre sueña flota un destello del Cosmos y de lo supraterreno.

BROCH, Hermann. Poesía e investigación ( ‘Hofmannsthal y su tiempo’). Allí donde no existe una relación auténtica con la muerte y no se reconoce constantemente su validez absoluta en lo terreno, no existe auténtico ethos.

BROCH, Hermann. Poesía e investigación ( ‘James Joyce y el presente’). Cometido de la poesía es alcanzar un conocimiento absoluto.

BROCH, Hermann. Poesía e investigación (‘Hofmannsthal y su tiempo’). Cuando desaparece la poesía, lo humano degenera, degenera lo moral, degenera el símbolo, degenera el idioma, degenera la realidad. Pues la tarea de la poesía es la constante creación del símbolo.

BRODSKY, Joseph. La canción del péndulo. Para un poeta, las palabras y el modo en que suenan son más importantes que las ideas y las convicciones.

BRODSKY, Joseph. Menos que uno. El arte no es una existencia mejor, sino alternativa; no es un intento de escapar a la realidad, sino lo contrario, un intento de animarla. Es un espíritu que busca carne, pero que encuentra palabras.

BROWN, Norman O. El cuerpo del amor. De la madre a la madre; no llegamos a ninguna parte. Y todo el peregrinaje tiene lugar en la madre.

BROWN, Norman O. El cuerpo del amor. La mujer penetrada es un laberinto. Sales a otro mundo, adentro de la mujer.

BROWN, Norman O. Eros y Tanatos. El hombre se distingue de los demás animales por el privilegio de estar enfermo, de que hay un vínculo entre estar enfermo y ser civilizado.

BROWN, Norman O. Eros y Tánatos. El hombre sigue siendo indómito porque en la infancia probó el fruto del árbol de la vida, sabe que es bueno y nunca lo olvida.

BROWN, Norman O. Eros y Tanatos. El psicoanálisis viene a recordarnos que somos cuerpos, que la represión es del cuerpo, y que la perfección sería el reino del Cuerpo Absoluto; la eternidad es el modo de los cuerpos no reprimidos.

BROWN, Norman O. Eros y Tanatos. En nuestros días la humanidad sigue haciendo historia sin tener ninguna idea consciente de lo que en realidad quiere o bajo qué condiciones dejaría de ser infeliz. Lo que de hecho hace es, al parecer, hacerse más infeliz a sí misma y llamar a esa infelicidad progreso.

BROWN, Norman O. Eros y Tanatos. Esta primera experiencia amorosa queda en nosotros como el sueño inmortal del amor, como una indestructible exigencia de la naturaleza humana, como el origen de nuestra inagotable insatisfacción.

BROWN, Norman O. Eros y Tanatos. Los únicos fundamentos para la esperanza de la humanidad están en los hechos de la infancia humana, y el psicoanálisis no es nada sin la doctrina de que la humanidad es esa especie de animal que tiene el proyecto inmortal de recuperar su propia infancia.

BROWNE, sir Thomas. Religio medici. II, 8. Hay otra idea que a veces me ha hecho cerrar los libros, y que me dice que es vanidad malgastar nuestros días en la ciega búsqueda del conocimiento. Es mejor permanecer en una modesta ignorancia que comprar con sudor y fatiga el incierto conocimiento de esta vida que la muerte da gratis a todo necio, y que es un accesorio de nuestra glorificación.

BRUNO, Giordano. De los heroicos furores, I. La poesía no nace de las reglas sino por levísimo accidente; en cambio, las reglas derivan de la poesía.

BRUNO, Giordano. Sobre el infinito universo y los mundos. I. Elpino: ¿Cómo es posible que el universo sea infinito? Filoteo: ¿Cómo es posible que el universo sea finito? Elpino: ¿Pretendéis que es posible demostrar esta infinitud? Filoteo ¿Pretendéis que es posible demostrar esta finitud?

BUBER, Martin. ¿Qué es el hombre Una vez que se ha tomado en serio el concepto de infinito, no es posible ya convertir el mundo en una mansión para el hombre.

BUBER, Martin. Yo y Tú. Las palabras básicas no expresan algo que estuviera fuera de ellas, sino que, pronunciadas, fundan un modo de existencia. Las palabras básicas se pronuncian desde el ser.

BÜCHNER, G. Carta a su familia. La única razón de que no sintamos el abismo en cuyo fondo nos hallamos amordazados y encadenados es que hemos nacido y nos hemos desarrollado en una prisión.

BUFFON, George L. L, conde de. El vegetal es un animal que duerme

BUKOWSKI, Charles. Culminación del dolor. Nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.

BULGÁKOV, Mijaíl. El maestro y Margarita, 1. De acuerdo, el hombre es mortal, pero eso es sólo la mitad del problema. Lo grave es que es mortal de repente.

BULGÁKOV, Mijaíl. El maestro y Margarita, 32. Escucha el silencio –decía Margarita al maestro, y la arena susurraba bajo sus pies descalzos–, escucha, y disfruta del silencio.

BURGESS, Anthony. El reino de los réprobos. Pero Dios se limitó a hacer lo que acostumbra: izar el sol hasta el cenit, para luego dejarlo deslizarse lentamente hacia abajo; hacer crecer la hierba a la misma velocidad que las uñas, matar a . algunos y dejar vivir a otros.

BUTLER, Samuel. Erewhon, XXI. No hay locuras e irracionalidades tan grandes como las que en apariencia son susceptibles de defenderse irrefragablemente con la razón misma.

BUTLER, Samuel. Erewhon, XXV. Un hombre es la resultante y el exponente de todas las fuerzas que han sido llevadas a actuar sobre él, ya sea antes ya después de su nacimiento.

BUTOR, Michel. Los personajes imaginarios llenan unos huecos de la realidad y nos iluminan acerca de ésta.

CABALLERO BONALD, José Manuel. Descrédito del héroe. Andar / a tientas hasta el último / recodo del silencio.

CABALLERO BONALD, José Manuel. Diario de Argónida. Empieza a ser verdad mientras lo escribo.

CACCIARI, Massimo. El Ángel necesario. El Ángel testimonia el misterio en tanto que misterio, transmite lo invisible en tanto que invisible, no lo ‘traiciona’ por los sentidos.

CADA UNO estornuda como Dios le ayuda (Góngora)

CADALSO, José. Cartas marruecas. Carta IX. Aquella inexplicable encadenación de las cosas, que los cristianos llaman providencia, los materialistas casualidad y los poetas suerte o hado.

CAIN, James M. El cartero llama dos veces. Cuando uno hace una cosa sabe perfectamente que la está haciendo. Y yo sé que no maté a Cora. Eso es lo que voy a decirle si alguna vez vuelvo a verla.

CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. La hija del aire. Dos veces es cobarde / el que por vivir murió/ / Quiero morir del rayo / y del sólo trueno no.

CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. La vida es sueño. Soy un hombre entre las fieras / y una fiera entre los hombres.

CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Los cabellos de Absalón, III. Sin el cielo y sin la tierra / entre la tierra y el cielo.

CALVINO, Italo. El caballero inexistente, III. Puede ocurrir que en una alquería perdida le den un nombre completamente distinto de las otros; también he observado que en todas partes sus nombres cambian de una estación a otra. Se diría que los nombres le corren por encima sin conseguir nunca enganchársele. Para él, total, llámesele como se le llame es lo mismo.

CALVINO, Italo. El caballero inexistente, IV. Todavía confuso era el estado de las cosas del mundo, en la Edad en que esta historia se desarrolla. No era raro toparse con nombres y personas y formas e instituciones a las que no correspondía nada existente. Y por otra parte el mundo pululaba de objetos y facultades y personas que no tenían nombre ni distinción de lo demás. Era una época en la que la voluntad y la obstinación de ser, de marcar una impronta, de rozarse con todo lo que es, no era usada enteramente, dado que muchos nada tenían que ver con ella -por miseria o ignorancia, o porque en cambio todo les salía bien lo mismo- y por lo tanto cierta cantidad se perdía en el vacío. También podía darse entonces que en determinado momento esa voluntad y conciencia de sí, tan diluida, se condensase, formase grumo, como el imperceptible pulvísculo acuso se condensa en vedijas de nube, y que este núcleo, por azar o por instinto, chocase con un nombre o un linaje.

CALVO SOTELO, Leopoldo. Ribanova. He pasado como una sombra gris sobre el cristal del espejo: ninguna huella perdurará de mí.

CAMOENS, Luis de. Los Lusiadas, III, 20. Onde a terra se acaba e o mar começa. (‘Donde acaba la tierra y el mar comienza’)

CAMOENS, Luis de. Los Lusiadas, IX, 87. Tomando-o pela mâo, o leva e guia / pera o cume dum monte alto e divino, / no qual hûa rica fábrica se erguia, / de cristal toda e de ouro puro e fino. / A maior parte aqui passam do dia, / em doces jogos e em prazer contino. / Ela nos paços logra seus amores, / as outras pelas sombras, entre as flores. (‘Por la mano tomándole, guiaba / a la cumbre de un monte alto y divino, / do una fábrica rica se miraba / de cristal toda y de oro puro y fino. / Gran parte aquí del día se pasaba / en dulces juegos y en placer contino; / ella en la casa goza sus amores, / las otras por las sombras entre flores’.)

CAMPANELLA, Tomasso. La ciudad del sol. Admiten sin vacilar la inmortalidad de las almas. Después de la muerte corporal, éstas se asocian con los ángeles buenos o malos según que, por los actos de la presente vida, se hicieron semejantes a unos o a otros, pues las cosas semejantes buscan lo semejante.

CAMPBELL, Joseph. El poder del mito. La metáfora es la máscara de Dios.

CAMPBELL, Joseph. Las máscaras de Dios, I. Una mujer dio nacimiento al cuerpo temporal del muchacho, pero ahora los hombres lo llevarán a su nacimiento espiritual.

CAMUS, A. ¿Se podría formar el partido de los que no están seguros de tener razón? Sería el mío.

CAMUS, A. Cahiers. He empleado diez años en conquistar lo que me parece que no tiene precio: un corazón sin amargura. Y, como ocurre a menudo, una vez he dejado atrás la amargura, la he encerrado en uno o dos libros. Así yo seré juzgado siempre por esta amargura que ya no es nada para mi. Pero es justo que así sea. Es el precio que hay que pagar.

CAMUS, A. Cahiers. No estoy hecho para la política porque soy incapaz de querer o de aceptar la muerte del adversario.

CAMUS, Albert Cahiers. Tengo la idea más elevada, más apasionada del arte. Demasia­do elevada para consentir en someterlo a nada. Demasiado apasionada para querer separarlo de nada.

CAMUS, Albert Cuadernos. Las dudas son lo que tenemos de más íntimo. No hablar jamás de las propias dudas.

CAMUS, Albert. Calígula, I, IV. Je me suis senti tout d´un coup un besoin d´impossible. (‘Sentí en mí, de pronto, una necesidad de imposible’).

CAMUS, Albert. Calígula, I, IV. Les hommes meurent et ils ne sont pas heureux. (‘Los hombres mueren y no son felices’).

CAMUS, Albert. Calígula, I,11. Mais je sens monter en moi des êtres sans nom. (‘Pero siento subir en mí seres sin nombre’).

CAMUS, Albert. El extranjero, I. Comprendí que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz.

CAMUS, Albert. El mito de Sísifo. Matarse, en cierto sentido, y como en el melodrama, es confesar. Es confesar que se ha sido sobrepasado por la vida o que no se comprende a ésta.

CAMUS, Albert. El mito de Sísifo. No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Las demás, si el mundo tiene tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías, vienen a continuación. Se trata de juegos; primeramente hay que responder.

CAMUS, Albert. El mito de Sísifo. Todo lo que se puede decir es que este mundo, en si mismo, no es razonable.

CAMUS, Albert. La peste. Él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa.

CAMUS, Pedro. El espíritu de San Francisco de Sales. La multitud de leyes y formas legales sofocan a la justicia.

CANETTI, Elias. Auto de fe. Pues nada sabían de aquella fuerza motriz de la historia, mucho más profunda y auténtica: el impulso humano a fundirse en una especie animal superior, la masa.

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. ¡Cuántas cosas sabemos sólo porque no nos atañen en nada

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. ¡Cuántos siglos saquearán todavía a Platón!

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. ¡Qué serían los ojos sin su reflexión, sin los párpados!

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. Criaturas que viven en un tiempo intermedio que discurre paralelo al nuestro, penetrándolo sin rozarlo, como si hubiera sombras de tiempo que por sí solas conformasen un mundo.

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. El mito es una historia cuya frescura aumenta con la repetición.

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. Es fácil ser razonable cuando no se ama a nadie, ni siquiera a sí mismo.

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. Sólo por los colores ya valdría la pena vivir eternamente.

CANETTI, Elias. Las voces de Marrakech . Trato de relatar algo y apenas enmudezco me doy cuenta de que aún no he dicho nada. Algo maravillosamente luminoso y denso permanece aún en mí y obstruye la palabra. ¿Es acaso la lengua, que no entiendo, y que paulatinamente debo interpretar en mi interior? Había acontecimientos, imágenes, sonidos, cuyo sentido de entrada radica en uno mismo, que fueron no tanto tomados, sino reducidos a palabras, y que más allá de las palabras, son aún más profundos y plenos de sentido que ellas mismas. Sueño en un hombre que olvida las lenguas de la Tierra hasta no comprender cuanto se dice en ninguna de ellas. ¿Qué hay en el lenguaje? ¿Qué esconde? ¿Qué le sustrae a uno?

CANETTI, Elias. Masa y poder. En las guerras de lo que se trata es de matar.

CANSINOS ASSENS, Rafael. El movimiento V. P, IV. Un poema no debe expresar nada concreto, sino muchas cosas indeterminadas.

CANSINOS ASSENS, Rafael. Ética y estética de los sexos. En la nupcia por primera vez sorprendió el hombre las intenciones de la Naturaleza y aprendió el gran estilo de la simulación enmascarada, de la farsa universal. En ella entrevió, por el presentimiento de la paternidad, la posibilidad de superarse a si propio; y asumió la suma de energía necesaria para luchar reiteradamente contra el destino con esa admirable terquedad con que desde su primer momento lo hace el arte humano.

CANTAR DE LOS CANTARES, 8, 6. Porque es fuerte el amor como la muerte.

CANTAR DEL MIO CID, I, 16. Lora de los ojos, tan fuerte mientre sospira: / ‘¡Ya doña Ximena la mi mugier tan complida, / commo a la mi alma yo tanto vos queria!’

CANTAR DEL MIO CID, III, 143. Lengua sin manos, ¿cómo osas hablar?

CANTOR, Georg. La libertad es la esencia de las Matemáticas.

CANTOS NAHUATL (‘El poema de la huida’). En vano he nacido. / En vano he venido a salir / de la casa del dios de la tierra, /¡yo soy menesteroso! / Ojalá en verdad no hubiese salido / que en verdad no hubiese venido a la tierra.

CANTOS NAHUATL. Sólo venimos a dormir, / sólo venimos a soñar: /¡No es verdad, no es verdad / que venimos a vivir sobre la tierra!

CAPEK, Milic. El impacto filosófico de la Física actual. La existencia en general no necesita ninguna justificación trascendente; su irracionalidad desaparece tan pronto como el no-ser rival se reconoce como ficción verbal.

CARDENAL, Ernesto. Getsemaní Ky. Como latas de cerveza vacías y colillas / de cigarros apagados, han sido mis días.

CARDENAL, Ernesto. Porque a veces nace un hombre en una tierra que es esa tierra. / Y la tierra en que es enterrado ese hombre es ese hombre. / Y los hombres que después nacen en esa tierra son ese hombre.

CARLYLE, Thomas. Los héroes, I. Considerad ahora qué fibra perenne de verdad hay en esto. Para nosotros también, a través de cada estrella, a través de cada hoja de hierba, ¿no existe un Dios hecho visible si queremos abrir nuestras mentes y nuestros ojos?

CARLYLE, Thomas. Los héroes, I. Cuando cesamos de maravillarnos es que hemos dejado de pensar.

CARLYLE, Thomas. Los primitivos reyes de Noruega, VII. Y en el preciso momento en que Tamberskelver estaba por lanzar su flecha por tercera vez, una flecha le dio [al arco] en la parte media, rompiéndolo en dos pedazos. –¿Qué se ha roto?, preguntó el rey Olaf. –Noruega en tus manos, respondió Tamberskelver.

CARNER, Josep. Las uvas inmortales. La mar és adormida, el cel és clar. (‘Se ha adormecido el mar, el cielo es claro’).

CARREL, Alexis. La incógnita del hombre. Cada uno de nosotros está formado por una procesión de fantasmas, en medio de los cuales avanza una realidad desconocida.

CARRERE, Emilio. Canción de cuna. Un ángel blanco arrulla vuestras almas inciertas.

CARRIEDO, Gabino Alejandro. El cerco de la vida (‘Canción oscura’). Los hombres no sabemos para qué somos hombres.

CARROL, Lewis. Alicia a través del espejo. ¡Imagínate lo conveniente que te sería volver a casa sin nombre! Entonces si, por ejemplo, tu niñera te quisiese llamar para que estudiaras la lección, no podría decir mas que ‘¡ven aquí.!’, y allí se quedaría cortada, porque no tendría ningún nombre con que llamarte.

CARROL, Lewis. Alicia a través del espejo. –La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas distintas. –La cuestión -zanjó Zanco Panco- es saber quien es el que manda, eso es todo.

CARROL, Lewis. Alicia en el país de las maravillas. Amada no somos mas que niños grandes que se agitan en vano cuando llega la hora de dormir.

CARVER, Raymond ¿Qué hace usted en San Francisco? El hombre que no trabaja dispone de mucho tiempo, demasiado tiempo, para pensar en sí mismo y en sus problemas.

CARVER, Raymond. ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? Un día se sintió al borde de una suerte de descubrimiento trascendental acerca de sí mismo. Revelación que nunca tuvo lugar.

CASTANEDA, Carlos. Las enseñanzas de Don Juan. -¿Qué es la vida verdadera -Una vida que se vive con la certeza nítida de estar viviéndola.

CASTILLA DEL PINO. Me es fácil llevarme bien conmigo como niño, y como ado­lescente, y como joven. Lo peor, lo terrible, es darse de bruces con el que uno ha llegado a ser. Porque, para decirlo paladinamente, eso no tiene remedio.

CASTRO, Rosalía de. En las orillas del Sar. En mil pedazos roto, / mi Dios cayó al abismo, / y al buscarle anhelante sólo encuentro / la soledad inmensa del vacío.

CASTRO, Rosalía. Follas novas. En todo estás e ti és todo, / pra mim i en mim mesma moras; / nin me abandonarás nunca, / sombra que sempre me asombras.

CAVAFIS, Constantino. La ciudad. ¿No comprendes que al arruinar tu vida en este sitio / la has malogrado en cualquier parte del mundo?

CAVAFIS, Constantino. Mar en la mañana. Que me detenga aquí. Que también yo contemple por un momento la naturaleza. / Del mar en la mañana y del cielo sin límites / el luminoso azul, la amarilla ribera: estancia / hermosa y grande de la luz.

CAVAFIS, Constantino. Vuelve otra vez. Cuando la memoria del cuerpo se despierta.

CELAN, Paul. Conversación en las montañas. Un atardecer, el Sol, y no sólo él, ya se había hundido en el ocaso, caminaba, salía de su casita y caminaba el judío, el judío hijo de judíos, y con él caminaba su nombre.

CELAN, Paul. Discurso de Bremen. El poema, en la medida en que es, en efecto, una forma de aparición del lenguaje, y por tanto de esencia dialógica, puede ser una botella arrojada al mar, abandonada a la esperanza –tantas veces frágil, por supuesto- de que cualquier día, en alguna parte, pueda ser recogida en una playa, en la playa del corazón tal vez. Los poemas, en ese sentido, están en camino: se dirigen a algo. ¿Hacia qué? Hacia algún lugar abierto que invocar, que ocupar, hacia un tú invocable, hacia una realidad que invocar.

CELAN, Paul. Discurso de Bremen. Y creo que tales vías del pensar no sólo marcan mis esfuerzos, sino los de otros poetas de una generación más joven. Son los esfuerzos de quien, sobrevolado de estrellas –obra humana-, expuesto en un sentido nunca antes previsto, y por tanto terriblemente al descubierto, va con todo su ser al lenguaje, herido de realidad y en busca de realidad.

CELAN, Paul. El Meridiano. La poesía: ese fabricar infinitud pleno de mortalidad y de inutilidad.

CELANO, Tommaso di. Dies Irae. Dies irae, dies illa, / solvet saeculum in favilla, / teste David cum Sibila. (‘!Día de gloria y de ira! / caen los siglos en ceniza, / David lo habló y la Sibila’).

CÉLINE, Louis-Ferdinand. Viaje al fin de la noche. Cuando no se tiene imaginación, morir es poca cosa; cuando se tiene, morir es demasiado.

CERNUDA, Luis. Cómo llenarte, soledad,/sino contigo misma.

CERNUDA, Luis. Ha pasado el huracán del amor, / ya ningún pájaro queda.

CERNUDA, Luis. Invocaciones. El mar, y nada más.

CERNUDA, Luis. Los placeres prohibidos. Porque algún día yo seré todas las cosas que amo. / El aire, el agua, las plantas, el adolescente.

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘El destino’). Cuántas cosas no te ha dicho a lo largo de la vida el rumor del agua.

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘El placer’). Las manos acariciando enajenadas, el hermoso cuerpo humano, triunfante un día para hundirse luego en la muerte.

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘El tiempo’). ¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘La eternidad’). Le asaltaba el miedo de la eternidad, del tiempo ilimitado.

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘La luz’). Y tu cuerpo escuchaba la luz.

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘Pantera’). No, ni basalto ni granito podrían figurarla, y sí sólo un pedazo de noche.

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘Un compás’). Y al morderlo parecía como si mordiésemos los labios de un ángel.

CERVANTES, Miguel de. Don Quijote de la Mancha, I, 25. Eso que a ti te parece bacía de barbero, me parece a mí el yelmo de Mambrino, y a otro le parecerá otra cosa.

CERVANTES, Miguel de. Don Quijote de la Mancha, I, 25. Y así, básteme a mí pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta. Y píntola en mi imaginación como la deseo.

CERVANTES, Miguel de. Don Quijote de la Mancha, II, 64. -Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza, y quítame la vida, pues me has quitado la honra.

CHAMFORT, Sébastien R. N. Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas, I, 5. El género humano, malo por naturaleza, ha llegado a ser peor a causa de la sociedad.

CHAMFORT, Sébastien R. N. Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas, I, 5. Goza y haz gozar, sin dañarte a ti o a los demás; a esto se reduce, creo yo, toda la moral.

CHAMFORT, Sébastien R. N. Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas, I, 5. El hombre honesto, desengañado de todas las ilusiones, es el hombre por excelencia.

CHAMFORT, Sébastien R. N. Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas, I, 6. En materia de sentimientos, cuanto puede ser evaluado carece de valor.

CHANSON DE ROLAND, LA. CLXXVI, 2375-2396. Yace el conde Roldán, bajo un pino. Hacia España tiene vuelto su rostro. Y comienza a recordar muchas cosas: las tierras que ha conquistado, la poderosa, la dulce Francia; los hombres de su estirpe, Carlomagno, su señor, que le ha alimentado. Por todo llora y suspira, sin poder refrenarse. Pero no quiere olvidarse a sí mismo; confiesa sus culpas y pide a Dios perdón. -¡Padre verdadero, que jamás has mentido: Tú, que resucitaste a Lázaro de entre los muertos; Tú, que salvaste a Daniel de los leones, salva mi alma de todos los peligros, por los pecados que cometí durante mi vida Ha ofrecido a Dios su guante derecho. San Gabriel lo ha tomado de la mano. Sobre su brazo ha inclinado la cabeza, y avanza, juntas las manos, hacia su fin. Dios le envía su ángel Querubín y San Miguel del Peligro. Con ellos se acerca San Gabriel. Entre todos conducen el alma del conde al paraíso.

CHAPLIN, Charles. La comedia es la vida vista de lejos; la tragedia es la vida vista de cerca.

CHAPLIN, Charles. Si vistiera como un caballero o como un obrero, Charlot sería el burgués desgraciado, o el obrero desgraciado. Y Charlot es el hombre desgraciado.

CHAR, René. El hombre es capaz de hacer aquello que es incapaz de imaginar. Su cabeza surca la galaxia de lo absurdo.

CHAR, René. Presencia común. Se nace con los hombres, se muere sin consuelo entre los dioses.

CHE GUEVARA, Ernesto. Carta a sus hijos. Sobretodo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo.

CHEJOV, Anton. Las tres hermanas. La vida es hermosa, y no obstante, sólo lo parece.

CHESTERTON, Gilbert Keith. El hombre que fue jueves. -Desempeño el oficio de policía filósofo -dijo el del uniforme azul-. El oficio es a la vez más atrevido y más sutil que el de un detective vulgar. Éste tiene que ir a las tabernas sospechosas para arrestar ladrones. Nosotros vamos a los tés artísticos para descubrir pesimistas. El detective vulgar, hojeando un libro mayor o un diario, adivina un crimen pasado. Nosotros, hojeando un libro de sonetos, adivinamos un crimen futuro.

CHESTERTON. El hombre sabe que hay en el alma tintes más desconcertantes más innumerables y más anónimos que los colores de una selva otoñal… Cree, sin embargo, que esos tintes, en todas sus fusiones y conversiones, son representables con precisión por un mecanismo arbitrario de gruñidos y chillidos.

CHESTERTON. Nunca se sabe lo mejor de un hombre hasta que se ha dicho lo peor de él.

CHESTOV, Lev. Kierkegaard y la filosofía existencial, VI. La falta de fe es la expresión de la impotencia.

CHESTOV, Lev. Kierkegaard y la filosofía existencial, XVI. El hombre sólo vive una vez, si dejas escapar esta ocasión, si no has sufrido, jamás podrás arreglar las cosas.

CHESTOV, Lev. La filosofía de la tragedia. Es aquí donde comienza la filosofía de la tragedia. La esperanza se ha desvanecido para siempre; pero es necesario vivir, y vivir mucho todavía.

CHESTOV, Lev. La filosofía de la tragedia. Lo que enlaza entre sí a los hombres no es la familia, o la existencia en común, o la similitud de caracteres, sino la identidad de su experiencia interior.

CHILLIDA, Eduardo. Entrevista, diario ‘El País’, 13.12.98. Sin el vacío no hay nada que hacer. Es el gran pozo del cual se pueden sacar ayudas para todo, en los volúmenes que hablan, y que hablan claro, tanto si son positivos como negativos.

CHOOMEI, Kamo No. Relato desde mi choza (‘Hoojooki’), IV, 28. Yo era como un viajero que levantaba un tosco refugio para una sola noche, como un viejo gusano de seda tejiendo el último capullo.

CHOOMEI, Kamo No. Relato desde mi choza (‘Hoojooki’), V, 32. Conozco mis necesidades y el mundo. No ansío nada y no me esfuerzo en adquirir objetos. Sólo ambiciono vivir tranquilo, estar libre de preocupaciones, ser feliz.

CHOOMEI, Kamo No. Relato desde mi choza (‘Hoojooki’), V, 34. Los peces adoran el agua, pero no podemos conocer la felicidad del pez. Las aves desean vivir en el bosque, pero si no eres un ave ¿cómo vas a saber de sus deseos? Una vida sosegada es semejante, ¿cómo, sin vivirla, puedes conocerla?

CHRÉTIEN DE TROYES, Lanzarote del lago. En ningún cuerpo santo creyó tanto como en el cuerpo de su amada.

CHUANG TZU (en Th. Merton, El camino de Chuang Tsu). ¿Dónde puedo encontrar un hombre que haya olvidado las palabras? Con ese me gustaría hablar.

CHUANG TZU, II, 13. En cierta ocasión Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Ignoraba que nunca fue otra cosa y que se contentaba con ir rodando de flor en flor. Despertó de pronto y quedó sorprendido al ver que era Chuang Tzu. Pero resultaba difícil saber a ciencia cierta si era realmente Chuang Tzu y sólo había soñado ser una mariposa, o si era realmente una mariposa y sólo estaba soñando que era Chuang Tzu.

CHUANG TZU, XX, 12. ¿Ignorarlo no es acaso conocerlo; conocerlo no es acaso ignorarlo? ¡Quién pudiera lograr la sabiduría de la ignorancia!

CICERÓN, Marco Tulio. República, VI, 14. ‘Sin duda – me dijo él- todos aquellos que escaparon de las ataduras del cuerpo como de una prisión están vivos; en cambio, esta vida nuestra, que los hombres denominan así, es en realidad una muerte. ¿No ves a tu padre Paulo acercándose a ti?’ Cuando lo vi, derramé un río de lágrimas, pero él me abrazó y me besó, y me prohibió llorar.

CICERÓN, Marco Tulio. República, VI, 23. Lo que los hombres dicen muere con ellos y se apaga en el olvido de la posteridad.

CICERÓN, Marco Tulio. República, VI, 24. Porque ese hombre que pone de manifiesto tu forma externa no eres tú mismo; tu verdadero yo es el espíritu, no esa figura física que puede señalarse con el dedo. Debes, pues, saber que eres un dios, puesto que un dios es el que vive, siente, recuerda y prevé, y el que gobierna, rige y mueve el cuerpo a cuyo cuidado ha sido colocado, de la misma manera que el Dios supremo que está por encima de nosotros rige este universo.

CICERÓN, Marco Tulio. Sobre la naturaleza de los dioses, I, 2. Y no sé si, una vez eliminada la piedad para con los dioses, no va a desaparecer también la fidelidad y la unión social de los hombres, y aun la misma justicia, la más excelente de todas las virtudes.

CICERÓN, Marco Tulio. Sobre la naturaleza de los dioses, II, 17. Este mundo, necesariamente, tiene que ser la más excelente de todas las cosas, es él mismo un ser vivo y un dios.

CIORAN Nadie es capaz de presenciar más de un cuarto de hora la desesperanza de otro sin llegar a impacientarse.

CIORAN, Émile M. ‘El País’, 25.10.90. Hay quien no siente la obsesión de la muerte, su permanente acecho. Yo la he sentido siempre, sobretodo en los momentos de felicidad.

CIORAN, Émile M. La tentación de existir. Sufrir: única modalidad de adquirir la sensación de existir; existir: única forma de salvaguardar nuestra perdición. Así será en tanto que una cura de eternidad no nos haya desintoxicado del futuro.

CIORAN, Émile M. Sólo se libera el espíritu que, puro de toda relación con seres y objetos, se ejerce en su vacuidad.

CIORAN, Émile M. Todas las palabras son una palabra de más

CLARKE, Arthur C. ¿Quién está ahí ¿Qué ocurre con el alma de un hombre que muere entre las estrellas, lejos de su mundo natal? ¿Estás ahí todavía, Bernie, aferrado a la última cosa que te liga a tu perdido y distante hogar?

CLAUDEL, Paul. Conversión. Y entonces fue cuando se produjo el hecho que domina toda mi vida. En un instante mi corazón fue tocado y creí. Creí con una tal fuerza de adhesión, con una tal conmoción de todo mi ser, con tal convicción, con tal certeza, que no dejó lugar a ninguna clase de duda. Tuve de repente un sentimiento lacerante de la inocencia, de la infancia eterna de Dios, una revelación inefable. El estado de un hombre al que de un golpe se le arranca de su piel y se le transplantar a un cuerpo extraño, en un mundo para él desconocido, es la única comparación que podría ilustrar esta situación de total desconcierto.

CLEANTES, Himno a Zeus (en Estobeo, Églogas, I, 1, 12). Mas tú sabes moderar lo excesivo, / y ordenar lo desordenado, y las cosas ingratas son gratas para ti. / Todas las has armonizado así en una sola: las buenas y las malas, / de tal modo que de todas hay una única Razón, siempre existente.

CLEMENTE de Alejandría. Protréptico, I, 8. Si obedeces, tendrás la luz; si desobedeces, el fuego.

CLEMENTE de Alejandría. Protréptico, XII, 119. Apresúrate, Tiresias, cree, ¡verás!

COCTEAU, Jean. La poesía es necesaria, pero lo que no sabemos es para qué.

COHEN‑SEAT, G. En cine, la significación y la cosa significada no son sino uno.

COIXET, Isabel. Mi vida sin mí. Nadie es normal. La gente normal no existe.

COLERIDGE, Samuel Taylor. Biographia literaria, XV, 4. Ningún hombre ha sido nunca un gran poeta sin ser al mismo tiempo un profundo filósofo. Pues la poesía es la flor y la fragancia de todo conocimiento humano, de los pensamientos, pasiones, emociones y lenguaje humanos.

COLERIDGE, Samuel Taylor. Cuaderno de notas, Diciembre de 1804. Siento con excesiva intensidad la omnipresencia de todo en cada cosa.

COLERIDGE, Samuel Taylor. Cuaderno de notas. Si un hombre pudiera atravesar el paraíso en sueños y hacer que le obsequiaran una flor, en prenda de que su alma había estado realmente allí, y si al despertar se encontrara con la flor en la mano -¡ay! ¿entonces qué?

COLERUS, Johannes. Breve, pero fidedigna,biografía de Benedictus de Spinoza, 9. Su distracción consistía, además, en fumar una pipa de tabaco; o, cuando buscaba algún otro pasatiempo, se procuraba unas arañas y las hacía pelearse entre sí o buscaba alguna mosca, las echaba en la tela de una araña y contemplaba con tal placer esa batalla que hasta se echaba a reír.

COLINAS, Antonio. Libro de la mansedumbre. Callar y contemplar el agua quieta.

COLLI, Giorgio, La sabiduría griega. Mnemosine nos enseña que lo que tenemos que recuperar es precisamente el origen de todos nuestros recuerdos, ese punto en el que todavía no ha comenzado el tiempo. Y ésa exactamente es la enseñanza mistérica: el camino que hay que remontar para llegar al tiempo sin tiempo, la sucesión de generaciones de dioses y de hombres, la suma de los mitos de Orfeo, no son más que juegos de apariencias.

COLLI, Giorgio. Después de Nietzsche. La filosofía y el arte son técnicas del éxtasis.

COLLI, Giorgio. Después de Nietzsche. La razón no es independiente de la animalidad, sino que precisamente la revela.

COLLI, Giorgio. El nacimiento de la Filosofía. Sólo Dionisos existe, en él todo se anula: para vivir, el hombre debe regresar a él, sumergirse en el pasado divino.

COLLINS, Wilkie. La dama de blanco. Se dice que la mente gobierna el mundo. Pero, ¿qué gobierna la mente? El cuerpo.

COLÓN, Cristóbal. Los cuatro viajes del almirante. Primer viaje, 9.12.1942. Toda la noche oyeron passar páxaros.

CÓMO coño como coño? (Juan Ilai)

COMO todo poseedor de una biblioteca se sabía culpable de no conocerla hasta el fin (Borges)

COMOLLY, Jean Louis Un malentendido separa siempre a aquéllos para los que el cine no es más que ocasión de problemas políticos, sociales o morales, y los que piensan que lo esencial del cine es hacernos acceder a una dimensión más auténtica de nuestro ser y de nuestros problemas a través de las creaciones de ciertos cineastas.

CON GRAN frecuencia hacían entre los dos el monstruo de las dos espaldas (François Rabelais)

CON UNA mujer sólo se pueden hacer tres cosas: quererla, sufrir o hacer literatura (Lawrence Durrel)

CON UNOS hombres soy feliz, con otros soy mujer (Fernando Pessoa)

CONFIAMOS / en que no será verdad / nada de lo que pensamos (Antonio Machado)

CONFUCIO, Analectas, VI, 16. Confucio dijo: “Cuando las cualidades naturales se imponen sobre las que da la educación, el sujeto en cuestión será rústico; cuando lo aprendido domina a lo innato, el individuo de que se trate será un vulgar funcionario; cuando lo natural y lo que deriva del estudio están armoniosamente mezclados es cuando nos encontramos ante un hombre superior”.

CONFUCIO, Analectas, VII, 15. Confucio dijo: “Yo me complazco viviendo entre cosas sencillas, como son el tener arroz ordinario para comer, agua para beber y mi brazo doblado como almohada”.

CONFUCIO, Analectas, VII, 9. Confucio nunca cantaba el mismo día que había llorado.

CONRAD, J. Lord Jim. Sólo cuando tenemos que habérnoslas mano a mano con otro hombre, esforzándonos en satisfacer sus más intimas necesi­dades, es cuando llegamos a percatarnos de cuán incompren­sibles, indecisos y aun nebulosos son los seres, que compar­ten con nosotros la contemplación de las estrellas y la luz del sol. No parece otra cosa sino que la soledad sea una dura e imprescindible condición de nuestra existencia.

CONRAD, Joseph. El corazón de las tinieblas, I. Vivimos igual que soñamos: solos.

CONRAD, Joseph. El corazón de las tinieblas, II. Había momentos en que tu pasado volvía a ti, como ocurre a veces, cuando no tienes ni un momento de más para ti mismo; pero se presentaba en la forma de un sueño intranquilo y ruidoso, recordado con asombro entre las sobrecogedoras realidades de ese extraño mundo de plantas, agua y silencio. Y esta quietud de vida no se parecía en los más mínimo a la paz. Era la quietud de una fuerza implacable que medita melancólicamente sobre una intención inescrutable.

CONRAD, Joseph. El corazón de las tinieblas, II. La mente del hombre es capaz de cualquier cosa, porque todo está en ella, tanto el pasado como el futuro. ¿Qué había allí, después de todo? Júbilo, temor, pesar, devoción, valor, ira -¿cómo saberlo?-, pero había una verdad, la verdad despojada de su manto del tiempo. Que el necio se asombre y se estremezca; el hombre sabe y puede mirar sin parpadear.

CONRAD, Joseph. El corazón de las tinieblas, III. Es cierto, él había dado aquel último paso, había traspasado el borde, mientras a mí se me había permitido retirar mi vacilante pie. Y tal vez en esto resida toda la diferencia; tal vez toda la sabiduría, toda la verdad y toda la sinceridad están comprimidas en ese inapreciable momento del tiempo en que traspasamos el umbral de lo invisible.

CONRAD, Joseph. El espejo del mar, XXIV. Los temporales de viento en el mar son de una variedad infinita, y, dejando de lado el peculiar, terrible y misterioso gemido que a veces puede oírse atravesando el bramido de un huracán -dejando de lado ese sonido inolvidable, como si el alma del universo la hubieran aguijoneado hasta arrancarle un lúgubre quejido‑, es la voz humana, después de todo, la que imprime la huella de la conciencia humana en el carácter de un temporal.

CONRAD, Joseph. La línea de la sombra, I. Esa fuerza que habita en nuestras vidas y las modela a su antojo.

CONRAD, Joseph. La línea de la sombra. Sí; caminamos, y el tiempo también camina, hasta que, de pronto, vemos ante nosotros una línea de sombra advirtiéndonos que también habrá que dejar tras de nosotros la región de nuestra primera juventud.

CONRAD, Joseph. La literatura une a los vivos con los muertos y a éstos con los que aún no han nacido.

CONRAD, Joseph. Lord Jim, II. Mil matices existen en el peligro que representan las aventuras del mar y el ímpetu de los vientos, y sólo de cuando en cuando ofrecen los hechos cierto cariz siniestro en que se ve la violencia de las intenciones, es decir, aquel algo indefinible que se impone a la inteligencia y al corazón de un hombre, obligándole a comprender que tal o cual complicación de accidentes, tales repentinas furias de los elementos, caen sobre él con un propósito malévolo, con fuerza incontrastable, con desenfrenada crueldad, lo que significa arrancarle toda esperanza y todo miedo, el dolor de la fatiga y el anhelo del descanso; lo que significa destruir, aplastar, reducir a la nada todo cuanto ha visto, sabido, amado u odiado, todo lo que es inapreciable o necesario (la luz del sol, los recuerdos del porvenir); lo que significa, en fin, borrar de su vista por completo todo lo más precioso del mundo por medio de un simple y aterrador acto: el de arrebatarle la vida.

CONRAD, Joseph. Lord Jim, V. ¡Las ideas! ¡El diablo cargue con ellas! ¡No son más que unas azotacalles, unas vagabundas que vienen a llamar a la puertecilla del entendimiento, y cada una os roba algo de vuestra sustancia, cada una se lleva alguna migaja de aquella creencia en unos cuantos sencillos conceptos a los que tenemos que agarrarnos, si es que queremos vivir decentemente y morir bien!

CONRAD, Joseph. Lord Jim, V. Nos sentimos tentados a cometer actos por los cuales hemos de ser insultados luego, cosas por las que han de ahorcarnos después, y, sin embargo, bien puede ser que el espíritu de las mismas sobreviva a todos los castigos, que dure, ¡vive Dios!, más que la soga con que nos ahorquen. Y cosas hay que a veces parecen casi insignificantes, por culpa de las cuales algunos de nosotros quedamos completa, totalmente destruidos.

CONRAD, Joseph. Lord Jim, XV. Me convencí entonces de cuán difícil es, a veces, llegar a emitir un simple sonido articulado. Hay cierto poder de fatalidad irremediable en la palabra que pronunciamos. Una palabra es de largo alcance, llega muy lejos, lleva la destrucción a través del tiempo, como van volando las balas a través del espacio.

CONRAD, Joseph. Lord Jim, XXXV. He de agarrarme a su fe en mí para así sentirme seguro.

CONRAD, Joseph. Lord Jim. Lúgubremente juega la vanidad con nuestra memoria, y toda pasión verdadera necesita falsos pretextos para vivir.

CONRAD, Joseph. Lord Jim. No hay recado que darle al mundo, como no sea el que cada uno de nosotros forje interpretando por sí mismo el lenguaje de los hechos, que son, a veces, más enigmáticos que los más artificiosos juegos de palabras.

CONRAD, Joseph. Lord Jim. Parece mentira la frecuencia con que, en la vida diaria, vamos con los ojos medio cerrados, los oídos como tapiados y adormecido el pensamiento. Acaso es bueno que así sea, y tal vez esa misma somnolencia o embotamiento es lo que hace que tan soportable y deseada resulte la existencia para una mayoría incalculable de personas. De todas formas, bien pocos serán entre nosotros los que no hayan pasado nunca por uno de esos momentos raros en que despierta el espíritu para oír, ver y entender infinidad de cosas, mejor dicho, todas ellas, como iluminado por un relámpago. antes de volver a caer en nuestra grata somnolencia.

CONRAD, Joseph. Lord Jim. Parece mentira la frecuencia con que, en la vida diaria, vamos con los ojos medio cerrados, los oídos como tapiados y adormecido el pensamiento. Acaso es bueno que así sea, y tal vez esa misma somnolencia o embotamiento es lo que hace que tan soportable y deseada resulte la existencia para una incalculable mayoría de personas. De todas formas, bien pocos serán entre nosotros los que no hayan pasado nunca por uno de esos momentos raros en que despierta el espíritu para ver, oír y entender infinidad de cosas…. mejor dicho, todas ellas…, como iluminado por un relámpago… antes de volver a caer en nuestra grata somnolencia.

CORÁN, 2, 156. Somos de Dios, y a él regresamos.

CORÁN, 2, 216. Y Dios lo hizo morir durante cien años y luego lo animó y le dijo: –¿Cuánto tiempo has estado aquí? –Un día o parte de un día, respondió.

CORÁN, 4, 60. A quienes creen y hacen obras puras los introduciremos en unos jardines por los que corren ríos. Vivirán en ellos eternamente: tendrán esposas puras y les haremos entrar en una sombra frondosa.

CORBIN, Henry. Cuerpo espiritual y Tierra celeste. Un mundo no puede surgir al Ser y al Conocer mientras carece de nombre.

CORPUS HERMETICUM, V, 11. Tú eres lo que yo soy, tú eres lo que yo hago, tú eres lo que yo digo. Tú eres todas las cosas y nada existe distinto de ti, tú eres lo que ha llegado a ser y lo que no ha llegado a ser.

CORPUS HERMETICUM, X, 5-6. La visión más hermosa sólo está reservada a quienes son capaces de adentrarse más y más en ella, de ascender a ella desde el cuerpo, adormecidos los sentidos. Sólo la verás cuando ya nada puedas decir sobre ella, conocerla supone un silencio divino e inactividad de los sentidos

CORPUS HERMETICUM, XI, 20. Acoge en ti mismo todas las sensaciones de todas las cosas creadas, del fuego y del agua, de lo seco y lo húmedo; sé al mismo tiempo todas las cosas, del mar, de la tierra y del cielo; sé al mismo tiempo criatura no nacida y que está en el seno, joven y viejo, muerto y situado más allá de la muerte; y si eres capaz de guardar en tu pensamiento todas estas cosas al mismo tiempo, todos los tiempos, lugares y sustancias, cualidades y cantidades, entonces podrás captar a Dios.

CORTÁZAR, Julio. Historias de cronopios y de famas. Pero las cosas invisibles necesitan encarnarse, las ideas caen a la tierra como palomas muertas.

CORTÉS, Donoso. Discurso ante el congreso, 1849. La causa de vuestros errores, señores, es que ignoráis la dirección de la civilización y del mundo. Creéis que la civilización y el mundo progresan, ¡y retroceden!

CREER que algo es eterno es empezar a matarlo (?)

CREUZER, Friedrich. Sileno. Ese silencio, ese pudor ante la palabra, ese volver la mirada al interior de uno mismo, gracias a lo cual se torna toda consideración en contemplación dichosa, es la característica primordial del mito, en consonancia también con las ideas de la filosofía, que ponía la máxima dignidad de la naturaleza en el carácter silencioso de ésta.

CRITIAS, Fragmento 25. Hubo una época en que la vida de los hombres era desordenada, bestial y esclava de la fuerza; en la cual no existía recompensa para la virtud ni castigo para la maldad. Entonces, a mi parecer, inventaros los hombres las leyes (nomos) distributivas a fin de que la justicia pudiera ser tan arrogante y poderosa como su antagonista, de manera que, si alguien la infringía, recibía un castigo. Cuando las leyes prohibieron cometer abiertamente faltas, y estas se perpetuaron en secreto, alguien descubrió el temor (a los dioses) para contener la perversidad. De este modo se introdujo lo divino.

CRUZ, San Juan de la Cruz. Noche oscura. Amada en el amado transformada.

CRUZ, San Juan de la. Llama de amor viva, segunda declaración. El propio lenguaje es entenderlo para si y sentirlo, y gozarlo y callarlo el que lo tiene.

CUALQUIER destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento, el momento en que el hombre sabe para siempre quién es. (Borges)

CUANDO dos personas que se entienden comienzan a dejar de decirse la verdad acaban tejiendo poco a poco tal maraña de hilos para desviar lo más auténtico de sus actitudes, que toda esa malla es un día la frontera que les separa de la persona a la que un día quisieron (José María Guelbenzu)

CUANDO los verdaderos enemigos son demasiado fuertes hay que buscarse otros más débiles (Umberto Eco)

CUANDO yo sea grande ya habrá hombres que tengan dinerito, y me podré casar (España Franco Franco)

CUANTO más amarga es la verdad, más amigo es quien te la dice (Josuah Logan, Camelot)

CUANTO más bobo he sido, más espero se me aparecerá Santa María (Góngora)

CUNQUEIRO, Álvaro.Y, en la noche, el mar. Decimos versos en la noche, como para que los oiga el mar, pero el más profundo significado y canto de las palabras se desdibuja ante el fuego encendido en el hogar y en la lámpara; me parece que es por el fuego, y no por la palabra, que aquí tenemos la condición humana.

CURA que en la vecindad / vive con desenvoltura, / para qué le llaman cura / ¿si es la misma enfermedad? (Góngora)

CUSA, Nicolás. Docta ignorancia, I, 5. La unidad absoluta, a la que nada se le opone, es, pues, la absoluta maximidad, la cual es Dios bendito.

D’ORS, Eugeni. El poeta ciego. El Mar es una voz. La más noble, entre todas las voces del mundo, la más antigua.

D’ORS, Eugeni. Introducción a la vida angélica, I, 11 . En la oscuridad, lo invisible; en el deslumbramiento, lo invisible también.

D’ORS, Eugeni. Introducción a la vida angélica, III, 15. Vivir es gestar un Ángel para alumbrarlo en la eternidad.

D’ORS, Eugeni. La bien plantada. He aquí un pedacito de mundo en paz. He aquí unas conciencias casi en la paz. Y llega el destino. El destino son unos cuantos músculos montados sobre un esqueleto. Estos músculos viven, aunque no mucho; no se agitan; están sosegados en una calma real. Pero todo es un gran incendio a su alrededor. El pedacito de mundo prende, arde en el gran incendio. Las conciencias prenden, arden en el gran incendio.

DANTE ALIGHIERI, Divina Comedia, Infierno, V, 103. Amor, ch’a nullo amato amar perdona, / mi prese del costui piacer sí forte, che, come vedi, ancor no m’abbandona. (‘Amor, que a nadie amado amar perdona, / por éste me infundió amor tan fuerte / que, como ves, ya nunca me abandona’).

DANTE ALIGHIERI, Divina Comedia, Infierno, XV, 83-85. La cara e buona imagine paterna / di voi quando del mondo ad ora ad ora / m’insegnavete como l’uom s’etterna. (‘Vuestra buena y paterna imagen cara, / cuando me habéis cien veces enseñado / cómo a lo eterno el hombre se prepara’)

DANTE ALIGHIERI, Divina Comedia, Infierno, XXXIV, 34. S’el fu sí bello com’elli è or brutto, / e contra’l suo fattore alzò le ciglia, / ben dee da lui procedere ogni lutto. (‘Si fue tan bello como ahora es feo, / y contra su hacedor se rebeló, / sin duda es él quien produce todo mal’).

DANTE ALIGHIERI, Divina Comedia, Purgatorio, XXI, 131. Ché tu se’ombra e ombra vedi (‘Que eres una sombra y una sombra ves’)

DANTE ALIGHIERI, Divina Comedia, Purgatorio, XXX, 32. Donna m’apparve, sotto verde manto / vestita di color di fiamma viva (‘Una mujer surgió con verde manto, / vestida de color de llama viva’).

DANTE ALIGHIERI, Divina Comedia, Purgatorio, XXX, 46. Men che dramma / di sangue m’ è rimaso che non tremi: / conosco i segni dell’ antica fiamma. (‘Cada gota de sangre me ha temblado: / conozco el fuego de la antigua llama’).

DANTE ALIGHIERI, La vida nueva, 3. Sucedió que aquella admirable señora se me apareció vestida de un color blanquísimo, en medio de dos gentiles damas de más avanzada edad; y al pasar por una calle, volvió sus ojos hacia donde yo me hallaba lleno de temor, y por su inefable cortesía recompensada hoy en el gran siglo, me saludó muy recatadamente, de modo que me pareció ver entonces todos los extremos de la bienaventuranza.

DANTE ALIGHIERI, Sobre la lengua vulgar, I, 2. Y como los ángeles tienen un rapidísimo e inefable poder intelectual para manifestar sus luminosas ideas, de tal manera que se conocen entre sí totalmente por sí mismos, o al menos por medio de aquel luminoso espejo en el cual todos ven reflejada su hermosura y en el que todos viven deseosos de mirarse, no necesitan los ángeles signo alguno de expresión.

DARÍO, Rubén. Cantos de vida y esperanza (‘Lo fatal’). Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, / y más la piedra dura porque ésa ya no siente, / pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, / mi mayor pesadumbre que la vida consciente.

DARWIN, Charles. Autobiografía. Parece no haber más propósito en la variabilidad de los seres vivientes y en la acción de la selección natural que en la dirección que sopla el viento.

DARWIN, Charles. La expresión de las emociones en los animales y en el hombre. Los hombres de todas las razas fruncen el ceño ante cualquier perplejidad de pensamiento, tal como deduzco de las respuestas a mis cuestionarios que he recibido.

DE CHIRICO, Giorgio. Sobre el arte metafísico (‘Sobre el silencio’). Dios creó al mundo en silencio; después, cuando hubo soltado sobre las esferas que giran (o que no giran) en el espacio, los elementos y los animales, empezó el ruido. Toda creación se hace en silencio; a continuación, sus fuerzas ocultas hacen nacer el ruido, o mejor dicho, los ruidos, por el ancho mundo.

DE LAS MIL formas de vida, cada uno sólo puede conocer una. Envidiar la dicha de otro es locura; no se sabría utilizar. La dicha no se da hecha sino a medida (André Gide, El inmoralista)

DE TODAS las criaturas que componen el orbe, el fuego es la única que sabe que su hijo es un fantasma (Borges)

DEL MAL tomar lo menos, dízelo el sabidor / por end, de las mujeres, la mejor es la menor (Juan Ruiz)

DELGADO, José María. La misma luz. En el compromiso ineludible de los sueños, / donde el ángel y el murciélago intercambian sus alas, / cada noche me visita -o te visita- el mismo vengador.

DELIBES, Miguel. La mortaja. Acababa de descubrir que metiéndose de un golpe en el miedo, cerrando los ojos y apretando la boca, el miedo huía como un perro acobardado.

DEMANDA DEL SANTO GRAAL, XXII. Esta Demanda no es búsqueda de cosas terrenales, sino que debe ser la persecución de los grandes secretos y misterios de Nuestro Señor y de los arcanos que el Gran Maestro mostrará abiertamente al bienaventurado caballero al que Él eleve a la condición de sirviente suyo entre los demás caballeros terrenales, al que le mostrará las grandes maravillas del santo Graal y le hará ver lo que corazón mortal no podría pensar y lengua de hombre terrenal no podría decir.

DEMÓCRITO de Abdera. 68 A 40. Demócrito sostuvo la misma teoría que Leucipo sobre los elementos, (lo) pleno y (lo) vacío, hablaba como si las cosas existentes estuvieran en constante movimiento en el vacío; hay mundos innumerables que difieren en tamaño. En alguno no hay sol ni luna, en otros son más grandes que los de nuestro mundo y, en otros, más numerosos. Los intervalos entre los mundos son desiguales; en algunas partes hay más mundos y en otras menos; algunos están creciendo, otros están en su plenitud y otros están decreciendo; en algunas partes están naciendo y en otras pereciendo. Se destruyen mediante colisión mutua. Hay algunos mundos que carecen de seres vivos, de plantas y de toda clase de cosa húmeda.

DESCARTES, René. Discurso del método, V. Me sentiré siempre más obligado a quienes con su favor me ayuden a gozar sin obstáculos de mi ocio que a quienes me ofrecieran los empleos más honrosos.

DESCARTES, René. Meditaciones metafísicas, II. El pensamiento es lo único que no puede separase de mí. Yo soy, existo, es cierto; pero ¿cuánto tiempo? Todo lo que dure mi pensar. Pues acaso podría suceder que, si cesase por completo de pensar, cesara al propio tiempo por completo de existir. Ahora no admito nada que no sea necesariamente verdadero; ya no soy, pues, hablando con precisión, sino una cosa que piensa, es decir, un espíritu, un entendimiento o una razón, términos estos cuya significación desconocía yo anteriormente. Soy, pues, una cosa verdadera, verdaderamente existente. Mas ¿qué cosa? Ya lo he dicho. una cosa que piensa. ¿Qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, entiende, concibe, afirma, niega, quiere, no quiere y, también, imagina y siente.

DESPRECIAR a los demás y no amarse a sí mismo (divisa del Marqués de Bradomín)

DEWEY, John. El arte como experiencia, 1. Solamente cuando un organismo participa en las relaciones ordenadas de su ambiente, asegura la estabilidad esencial para la vida. Y cuando la participación viene después de una fase de desconexión y conflicto, lleva dentro de sí mismo los gérmenes de una consumación próxima a lo estético.

DEWEY, John. El arte como experiencia, 1.Solamente cuando el pasado deja de perturbar y las anticipaciones del futuro no perturban, el ser está enteramente unido con su ambiente y, por consecuencia, plenamente vivo. El arte celebra con peculiar intensidad los momentos en que el pasado refuerza el presente y en los que el futuro es un acelerador de lo que ahora es. Para captar las fuentes de la experiencia estética, es pues necesario recurrir a la vida animal que está debajo de la escala humana.

DEWEY, John. El arte como experiencia, 2. Lo poético, en cualquier medio, está siempre próximo al animismo.

DEWEY, John. Una vida entera sería demasiado corta para reproducir con palabras una simple emoción.

DHAMMAPADA, 1. Somos lo que pensamos. / Todo cuanto somos surge con nuestros pensamientos. / Con nuestros pensamientos edificamos el mundo.

DHAMMAPADA, 13. Observa el mundo tal cual es: / una pompa de jabón, un espejismo. / Nada puede el rey de la muerte / frente a esta visión.

DHAMMAPADA, 24. Abandona el pasado. / Abandona el futuro. / Abandona el presente. Cruza por fin a la otra orilla, / más allá del nacimiento y de la muerte.

DICK, Philip K. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (‘Blade Runner’), 4. Ella no sabe que yo existo. Como los androides, carece de la capacidad de apreciar la existencia de otro ser.

DICK, Philip K. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (‘Blade Runner’), 16. Somos máquinas, estampadas como tapones de botella. Es una ilusión ésta de que existo realmente, personalmente. Soy sólo un modelo de serie.

DICKINSON, Emily, Poemas (‘Morí por la belleza’). Until the Moss had reached our lips / and covered up -our names- (‘Hasta que el musgo nos llegó a los labios / y cubrió nuestros nombres’).

DIDEROT, Denis. El sueño de D’ Alembert. Sólo hay un gran individuo, el todo. En ese todo, como en una máquina, como en un animal cualquiera, hay una parte que llamáis de tal o cual manera; pero cuando le dais el nombre de individuo a esa parte del todo, es a causa de una idea tan falsa como si, en el pájaro, llamaseis individuo al ala o a una pluma del ala.

DIESTE, Rafael. El alma y el espejo, (‘El alma y el espejo’, I). ¡Oh, sinceridad, sinceridad! ¿Cómo es su rostro? Dime tú algo verdadero, tus dudas verdaderas, tu verdadera angustia, o cuéntame cualquier recuerdo de la niñez de ambos.

DIGENIS AKRITAS, IV, 276. La belleza es penetrante; su dardo hiere. / Y a través de los ojos se introduce en el alma.

DIJO un grande lector de una grande obra que sola le hallaba una falta, y era el no ser o tan breve que se pudiera tomar de memoria, o tan larga que nunca se acabara de leer (El Criticón)

DILE a tu admiración que no se pare (Calderón)

DOGEN, Eihei. San Sho Do Ei. En el largo invierno / bajo la luz de la luna, / la nieve inmaculada brilla / suavemente sobre las hojas rojizas. / ¿Dónde las palabras para expresar / la belleza indecible?

DOGEN, Eihei. Shobogenzo Zuimonki, VI, 9. Un día el maestro Dogen dio estas enseñanzas: En el océano hay un lugar llamado Puerta del Dragón. En este lugar se originan grandes olas sin cesar. Todos los peces que lo atraviesan se convierten en dragones. Es esta la razón por la cual se le llama Puerta del Dragón. Las grandes olas que allí se originan en nada difieren de las que surgen en otros lugares del océano, y su agua es también salada y ordinaria. Sin embargo, cuando los peces cruzan aquel lugar se convierten todos en dragones. Sus escamas no cambian, ni tampoco sus cuerpos; sin embargo, se convierten en dragones.

DOGEN, Eihei. ShobogenzoUjí. El pino es tiempo, el bambú es también tiempo.

DONNE, John. Antes de acostarse. Para tu desnudez no hay mejor prenda / que mi cuerpo, cálido y desnudo.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Apuntes del subsuelo, I, 8. Ya ven ustedes que la razón no es más que razón y sólo satisface la facultad intelectiva del hombre, en tanto que la voluntad es una manifestación de la totalidad de la vida, es decir, de la totalidad de la vida humana, que incluye a la razón y a toda forma de especulación.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Apuntes del subsuelo, I, 9. ¿No es posible que al hombre le guste otra cosa además del bienestar? ¿No es posible que le guste igualmente el sufrimiento, que el sufrimiento sea quizá tan ventajoso para él como el bienestar? Porque en ocasiones el hombre ama el sufrimiento con pasión. Estoy convencido de que el hombre nunca renunciará al sufrimiento genuino, o sea, a la destrucción y el caos. El sufrimiento: ¡pero si ésa es la única causa agente de la conciencia!

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. El adolescente, I, 5. Comprobé positivamente que era capaz de querer lo bastante para llegar a mi objetivo, y es en esto, lo repito, en lo que consiste ‘mi idea’; el resto no es más que futilidad.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. El príncipe idiota, I, 2. ¿Quién ha dicho que la naturaleza humana sea capaz de soportarlo todo sin caer en la locura

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. El príncipe idiota, I, 7. Es difícil juzgar a la belleza, yo aún no me siento preparado. La belleza es. un enigma.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. El príncipe idiota, II, 5. Pensó, entre otras cosas, en que en su estado epiléptico había un grado, casi inmediatamente antes del ataque en que, de pronto, en medio de la tristeza, de la bruma, de la opresión del espíritu, parecía a veces que el cerebro se inflamaba, y en un estallido extraordinario exaltar al mismo tiempo todas las energías vitales. La sensación de la vida, la consciencia, casi se duplicaba en aquellos instantes, que se prolongaban como relámpagos. Alma, corazón, se iluminaban con luz desusada. Al recordar luego aquel momento, ya restablecido, solía decirse con frecuencia que todos aquellos relámpagos y vislumbres de suprema sensación y consciencia de sí mismo, y acaso de un supremo existir, no eran otra cosa que enfermedad. Y no obstante, a pesar de todo, hubo de llegar, finalmente, a una consecuencia sumamente paradójica: ¿Qué importa que se trate de una enfermedad?, ¿qué importa que, en el fondo, sea una exaltación anormal, si el resultado es el mismo, si la sensación experimentada, cuando se la recuerda y se la analiza ya en estado de salud, se muestra en un supremo grado de armonía y de belleza ?

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. El príncipe idiota, IV, 7. ¡Han de saber ustedes que no llego a comprender cómo puede pasarse ante un árbol y no ser feliz al verlo! ¡Hablar con un hombre y no ser dichoso al amarlo! ¡Pero yo no alcanzo a expresarme…! ¡Cuántas cosas se ven a cada instante, tan magníficas, que el hombre más trastornado no puede por menos de encontrar hermosas!

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov, IV, 1. –¿Ves ese árbol? -preguntó el padre Ferapont después de una pausa. –Sí, bienaventurado padre. –Para ti es un olmo, pero para mí es otra cosa. –¿Qué? –insistió el fraile, aguardando en silencio la respuesta. –Suele ocurrir de noche. ¿Ves esas dos ramas? De noche Cristo tiende hacia mi sus brazos, me busca, y yo lo veo claramente y tiemblo. ¡Es terrible, terrible –¿Por qué es terrible, si se trata del propio Cristo. –Puede cogerme y llevarme con él.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov, V, 3. –Pienso que todos deben, antes que nada, amar la vida, exclamó Aliosha. –¿Amar la vida más que a su sentido? –Justamente, amarla más que a la lógica, y sólo entonces comprenderé el sentido. Es lo que desde hace mucho tiempo pienso. Has hecho la mitad de tu obra, Iván, y la has adquirido: amas la vida. Ahora debes procurarte la segunda mitad, y entonces estarás salvado. –Tú estás en el camino de la salvación, pero acaso yo no me haya perdido ¿En qué consiste esa segunda mitad? –En que hay que resucitar a tus muertos, que puede ser que no murieran nunca.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov, V, 4. ¡Oh! Según mi miserable y terrena razón euclidiana, lo único que sé es que el sufrimiento existe, que no hay culpables, que lo uno procede de lo otro de manera directa y simple, que todo fluye y se equilibra; pero se trata sólo del absurdo euclidiano, pues yo sé que no puedo avenirme a vivir de conformidad con él! ¿Qué me importa que no haya culpables y que yo lo sepa? ¡Necesito una reparación, pues de otra manera me suprimiría a mí mismo! Y esta reparación no tiene que ser en el infinito, en alguna parte y en algún tiempo, sino ya, aquí, en la tierra, para que yo mismo la vea. Creo en ella y quiero verla, y si para entonces estoy muerto, que me resuciten, pues si tiene lugar sin mí sería un agravio demasiado grande.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov, V, 4. Para amar al hombre hace falta que éste se esconda, en cuanto muestra su rostro se acabó el amor.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov, V, 4. Y si los sufrimientos de los niños sirvieran para completar el conjunto de sufrimientos que eran necesarios para comprar la verdad, de antemano afirmo que toda la verdad no merece ese precio.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov, VI, 3. (El infierno) es el sufrimiento de que ya no se puede amar.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov. Resulta espantoso eso de que la belleza sea no sólo una cosa terrible, sino también misteriosa. Aquí el Diablo lucha con Dios, y el campo de batalla es el corazón de los hombres.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Los endemoniados, I, 3. –La vida es dolor, la vida es espanto, y el hombre es desdichado. Ahora todo es dolor y espanto. Ahora el hombre ama la vida. Y así obra. La vida se da ahora por dolor y espanto, y todo eso es un engaño. Ahora el hombre no es todavía ese otro hombre. Surgirá un hombre nuevo, feliz y orgulloso. Al cual le dará lo mismo vivir que no vivir: ¡ese será el hombre nuevo! Quien suprima el dolor y el espanto, ése será un dios. Y el otro Dios dejará de ser. -Según lo dicho, ¿para usted existe Dios -Existe y no existe. La piedra no produce dolor; pero en el miedo a la piedra hay dolor. Dios es el dolor del miedo a la muerte. Quien venza el dolor y el miedo, ése será Dios. Entonces empezará una nueva vida, entonces existirá el hombre nuevo, todo será nuevo. Entonces la historia se dividirá en dos partes: del gorila al aniquilamiento de Dios y del aniquilamiento de Dios. –¿Al gorila? –Al cambio de la tierra y del hombre físico. Será Dios el hombre y cambiará físicamente. Y el mundo cambiará también, y los actos cambiarán, y las ideas y los sentimientos todos.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Los endemoniados. –¿Ama usted a los niños? –Sí, respondió Kirilov, con un tono bastante indiferente. –Entonces, ¿ama usted también la vida? –Sí, también amo la vida, ¿le sorprende? –¿Pero no está usted decidido a abrasarse el cerebro? –Pero, señor, ¿por qué mezclar dos cosas tan diferentes? La vida existe y la muerte no. –¿Cree usted ahora mismo en una vida eterna en el otro mundo? –No, sino la vida eterna en este. Hay momentos, llegamos a momentos en que el tiempo se detiene de pronto para dar lugar a la eternidad. –¿Cree que llegará usted a tal momento? –Dudo que en nuestro tiempo eso sea posible. Cuando todo hombre haya alcanzado la felicidad, ya no habrá tiempo, porque no será necesario. –¿Dónde se meterá el tiempo? –En ninguna parte. El tiempo no es un objeto, sino una idea. Esta idea se borrará en el espíritu. El hombre es desgraciado porque no conoce su felicidad, únicamente por eso. ¡Es todo, todo! Quien sepa que es dichoso, llegará a serlo inmediatamente, al instante. Todo está bien. He descubierto esto repentinamente.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Los endemoniados. Si Dios no existe, todo está permitido.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Los endemoniados. Si Stavroguin cree, no cree que cree. Si no cree, no cree que no cree.

DREYER, Carl Th. Dies irae. Dejaos de sermones. Yo no temo ni al cielo ni al infierno. Sólo me da miedo morir.

DREYER, Carl Th. Sobre el cine (‘Breves consideraciones sobre el estilo cinematográfico’). Algunos hubieran querido, sin duda, un desarrollo más violento de la acción. Pero miren a su alrededor y observen con qué poco dramatismo discurren las grandes tragedias, dense cuenta de su trivialidad, que es tal vez el aspecto más trágico de la tragedia.

DREYER, Carl Th. Sobre el cine (‘Imaginación y color’). No hay nada en el mundo que se pueda comparar con un rostro humano. Es un territorio que uno no se cansa nunca de explorar, un paisaje con su propia belleza, sea dura o suave.

DREYER, Carl Theodor. Debemos servirnos de la cámara, para suprimir la cámara.

DREYER, Carl Theodor. El artista debe describir la vida interior, no la exterior. La facultad de abstraer es esencial a toda creación artís­tica. La abstracción permite al director franquear el obs­táculo que le opone el naturalismo. Permite que sus pelícu­las no sean solamente visuales, sino espirituales.

DREYER, Carl Theodor. El ojo percibe rápida y fácilmente las líneas horizontales, pero se opone a las líneas verticales. El ojo es inmediata­mente atraído por los objetos en movimiento, pero permanece pasivo ante los objetos en reposo. Es lo que explica que el ojo siga con placer los travelings, sobre todo cuando son lentos y rítmicos. Como regla principal, se puede decir que es preciso buscar conservar en el film un movimiento siempre fluido, desplazándose en dirección horizontal. Si se intro­ducen súbitamente líneas verticales, se obtendrá así un efecto dramático inmediato.

DREYER, Carl Theodor. La forma de arte que se aproxima más al cine es la arquitec­tura, la más perfecta obra de arte, porque no es una imita­ción de la naturaleza, sino un producto de la imaginación del hombre.

DREYER, Carl Theodor. Lo esencial es suficiente.

DREYER, Carl Theodor. Lo que tiene valor es la verdad artística, es decir, la verdad sacada de la vida vivida, pero despojada de todos los detalles inútiles, la verdad filtrada a través del alma de un artista. Lo que tiene lugar sobre la pantalla no es la realidad y no debe serlo, porque, si fuera la realidad, no seria arte.

DRIEU DE LA ROCHELLE, Pierre. Relato secreto. Todo goce sutil está en el contraste.

DURRELL, Lawrence. Clea. La horrible metamorfosis causada por el baño ácido de la verdad.

DURRELL, Lawrence. Clea. Toda muerte contiene la semilla de una enseñanza.

DURRELL, Lawrence. Justine. ¿Acaso no depende todo de nuestra manera de interpretar el silencio que nos rodea?

DURRELL, Lawrence. Justine. ¿Acaso no depende todo de nuestra manera de interpretar el silencio que nos rodea?

DURRELL, Lawrence. Justine. He hablado de la inutilidad del arte, pero no he dicho la verdad del consuelo que procura.

DURRELL, Lawrence. Justine. Nos transformamos en nuestros propios sueños.

DURRELL, Lawrence. Justine. Para todos los que sienten profundamente y tienen una aguda conciencia del inextricable laberinto del pensamiento humano, sólo hay una respuesta posible: la ternura irónica, el silencio.

DURRELL, Lawrence. Justine. Por medio del arte logramos una feliz transacción con todo lo que nos hiere o vence en la vida cotidiana, no para escapar al destino , sino para cumplirlo en todas sus posibilidades: las imaginarias.

DURRELL, Lawrence. Justine. Todos buscamos motivos racionales para creer en el absurdo

DURRELL, Lawrence. Justine. Una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes.

DURRELL, Lawrence. Livia. Es terrible, pero la vida no está del lado de nadie.

DURRELL, Lawrence. Monsieur. La comprensión de la muerte propia marca el momento en que uno llega a ser adulto.

DURRELL, Lawrence. Sebastian. Nos miramos unos a otros en busca de nobleza, de indicios de lo sublime. Pero no hay nada de eso, ninguna esperanza. En primer lugar: ¿cómo llegamos a albergar semejantes ideas y deseos? ¡Tarde o temprano teníamos que decepcionarnos!

DURRUTI, Buenaventura. Epitafio. Pero nosotros llevamos un mundo nuevo en el fondo de nuestros corazones.

EÇA DE QUEIROZ, José María. El mandarín. En las profundidades de China existe un mandarín más rico que todos los reyes de quienes hablan la fábula o la Historia. Nada conoces de él, ni su nombre, ni su rostro, ni la seda que lo cubre. Para que tú seas el heredero de sus caudales infinitos basta que hagas sonar esa campanilla que se halla a tu lado, sobre el libro. Él apenas suspirará en esos confines de la Mongolia. Entonces se convertirá en un cadáver y tendrás a tus pies más oro del que hay en los sueños ambiciosos de un avaro. Tú, que me lees y eres un mortal, ¿harás sonar la campanilla?

ECKHART, Maister. De que Dios sea Dios yo soy una causa. Si yo no existiera, no existiría Dios.

ECKHART, Maister. El libro del consuelo divino. Dios es el mismo uno que soy yo, del que soy engendrado cuando permanezco con todo mi ser dentro del padre.

ECKHART, Maister. Sermón XXII, ‘Ave, gratia plena’. El otro día dije en un lugar: Si Dios, cuando creó todas las criaturas, no hubiera engendrado anteriormente algo que era increado [y] que llevaba en sí las imágenes primigenias de todas las criaturas, esto es la chispa. Esta chispita es tan afín a Dios que es un uno único sin diferenciación [y], sin embargo, lleva en sí las imágenes primigenias de todas las criaturas, imágenes primigenias carentes de imagen, e imágenes más allá de la imagen.

ECKHART, Maister. Sermón XXX, ‘Praedica verbum, vigila, in omnibus labora’. Ya he dicho varias veces que en este instante Dios crea todo el mundo. Todo lo creado alguna vez por Dios, hace seis mil y más años, cuando hizo el mundo, Dios lo está creando todo ahora.

ECLESIASTÉS I, 14-16. He observado cuanto sucede bajo el sol y he visto que todo es vanidad y atrapar de vientos.

ECLESIASTÉS V, 14. Como salió del vientre de su madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada podrá sacar de sus fatigas que pueda llevar en la mano.

ECLESIASTÉS, 1, 9. Lo que fue, eso será; lo que se hizo, eso se hará.

ECO, Umberto. El nombre de la rosa, IV. Cada libro era para él como un animal fabuloso encontrado en una tierra desconocida.

ECO, Umberto. El nombre de la rosa, IV. La miras porque es bella. Es bella, ¿verdad? -me preguntó enardecido y cogiéndome con fuerza del brazo-. Si la miras porque es bella, y su belleza te perturba , si la miras y sientes deseo, entonces, por eso mismo, es una bruja. Vigila, hijo mío. La belleza del cuerpo sólo existe en la piel. Si los hombres viesen lo que hay debajo de la piel, como sucede en el caso del lince de Beocia, se estremecerían de horror al contemplar a la mujer. Toda esa gracia consiste en mucosidades, en humores y en bilis. Si pensases en lo que se esconde en la nariz, en la garganta y en el vientre, sólo encontrarías suciedad. Y si te repugna tocar el moco o el estiércol con la punta del dedo, ¿cómo podrías querer estrechar entre tus brazos el saco que contiene todo ese excremento?

ECO, Umberto. El nombre de la rosa, Último folio. Me internaré deprisa en ese desierto vastísimo, perfectamente llano e inconmensurable, donde el corazón piadoso sucumbe colmado de beatitud. Me hundiré en la tiniebla divina, en un silencio mudo y en una unión inefable, y en ese hundimiento se perderá toda igualdad y toda desigualdad, y en ese abismo mi espíritu se perderá a sí mismo, y ya no conocerá lo igual ni lo desigual, ni ninguna otra cosa: y se olvidarán todas las diferencias, estaré en el fundamento simple, en el desierto silencioso donde nunca ha existido la diversidad, en la intimidad donde nadie se encuentra en su propio sitio. Caeré en la divinidad silenciosa y deshabitada donde no hay obra ni imagen.

ECO, Umberto. El nombre de la rosa, VII. Nunca he dudado de la verdad de los signos, Adso, son lo único que tiene el hombre para orientarse en el mundo.

ECO, Umberto. El péndulo de Foucault, 11. Sucede que Diotallevi, y yo mismo, estamos proyectando una reforma del saber. Una Facultad de Trivialidad Comparada, donde se estudien asignaturas inútiles o imposibles. La facultad tiende a reproducir estudiosos capaces de aumentar al infinito el número de temas triviales.

EICHENDORFF, Joseph von. Sortilegio de otoño. Me llaman viejas melodías.

EICHENDORFF, Joseph von. Sortilegio de otoño. Sabed que en el corazón de los hombres hay un reino encantado y oscuro, en el cual brillan cristales, rubíes y todas las piedras preciosas de las profundidades con amorosa y estremecedora mirada, y tú no sabes de dónde vienen ni adónde van.

EINSTEIN, Albert y INFIELD, Leopold. La Física, aventura del pensamiento. La Física moderna ha atacado y resuelto estos problemas; pero en el esfuerzo para hallar estas soluciones, se han creado nuevos y más hondos problemas. Nuestro conocimiento es ahora más amplio y más profundo que el de un físico del siglo XIX, pero también lo son nuestras dudas y dificultades.

EINSTEIN, Albert. Cada uno de nosotros está aquí durante una breve estancia, no sabemos para qué propósito, aunque a veces creemos per­cibirlo. Pero aun sin una reflexión más profunda, sabemos por la experiencia cotidiana que nosotros existimos para otras personas; ante todo, para todos aquéllos de cuya sonrisa y bienestar depende enteramente nuestra dicha.

EINSTEIN, Albert. Cien veces cada día trato de acordarme de que mi vida, en lo interior como en lo externo, depende de la labor de otros semejantes, vivos o muertos, y de que he de procurar dar en la misma medida que he recibido.

EINSTEIN, Albert. Conversación con Max Born. Dios no juega a los dados con los electrones.

EINSTEIN, Albert. Sólo una vida vivida para los demás es una vida que vale la pena.

EL AMOR está hecho de infidelidades controladas (Daniel Lebrato, 14-6-81)

EL ANO es el castigo del hombre (García Lorca)

EL ARTE comienza donde acaba el azar. Y, sin embargo, todo lo que éste aporta es lo que enriquece el arte (Pierre Reverdy)

EL ARTE de ser exacto es el arte de ser enojoso (J. de Lille)

EL CALIGRAMA era un poema desesperado que se suicidaba con la pistola del dibujo en su sien (Ernesto Giménez Caballero)

EL CELOSO, con la más pequeña cosa duda, y con la más grande aún no se resuelve a creer (Valle Inclán, El embrujado)

EL CONSEJERO requiere tres cualidades: autoridad, prudencia y ser llamado (El Persiles)

EL DESEO es una pregunta cuya respuesta no existe (Luis Cernuda)

EL EJECUTOR de una empresa atroz debe imaginar que ya la cumplido, que debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado (Borges)

EL EJERCICIO de las letras es misterioso, lo que opinamos es efímero (Borges)

EL FLAMENCO es una tragedia en primera persona (José Monleón)

EL GOCE de la literatura no llega a su pureza sino cuando se desprende de toda otra actividad y puede deleitarse en la contemplación de sí mismo (Quintiliano)

EL HÁBITO literario es así mismo el hábito de intercalar rasgos circunstanciales y de acentuar los énfasis (Borges)

EL HOMBRE en la vida y en el mar no tiene más que dos caminos: el torcido y el derecho (Pío Baroja, Shanti Andía, el muy idiota)

EL MUNDO, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.

EL NO admirarse proceder del saber en los menos, que en los más del no advertir (El Criticón)

EL NUNCA enojarse es de bestias (El Criticón)

EL OCIO sin estudios es muerte y sepultura del hombre en vida (Marcial)

EL PENSAMIENTO del suicidio ayuda a pasar más de una mala noche (Nietzsche)

EL PERIODISMO equivale a la prostitución intelectual masculina del verbo y de la pluma (Malcolm Lowry, Bajo el volcán)

EL PROBLEMA de la libertad sensual, en todas sus formas, es en gran parte, un problema de libertad de expresión (Marguerite Yourcenar)

EL QUE a la mar saliere, / para que presto vuelva, / embárquese en mis ojos, / y le tendrá más cerca (Lope de Vega, La Dorotea)

EL ROMANCERO es una Ilíada sin Homero (Lope de Vega)

EL SABER es nada sin los demás no saben que tú sabes (El Criticón)

EL SECRETO del arte es la crueldad (José María Guelbenzu)

EL SENTIMIENTO que experimentamos por la naturaleza se parece al del enfermo por la salud (Schiller)

EL SILENCIO es arca santa del placer (Valle-Inclán)

EL SOL se debilita o fortalece a medida que el año sigue su curso pero la luz de la luna es invariable. Ella es imparcial: destruye o crea con el mismo apasionamiento (Robert Graves)

EL TALENTO que puede aprenderse hace del poeta un droguero (Tristan Tzara)

EL VERSO impide que los espectadores olviden la irrealidad, que es condición del arte (Borges)

ELIADE, Mircea. El mito del eterno retorno. Una forma, sea cual fuere, por el hecho de que existe como tal y dura, se debilita y se gasta; para retomar vigor le es menester ser reabsorbida en lo amorfo, aunque sólo fuera un instante; ser reintegrada en la unidad primordial de la que salió.

ELIADE, Mircea. La prueba del laberinto. El mito se prolonga en la escritura.

ELIADE, Mircea. Lo sagrado y lo profano. Lo sagrado está saturado de ser.

ELIADE, Mircea. Mefistófeles y el Andrógino. La luz es la esencia misma de la divinidad y los seres místicamente perfectos son resplandecientes.

ELIADE, Mircea. Tratado de historia de las religiones. En el amor cada sexo adquiere, conquista, las cualidades del sexo opuesto.

ELIOT, George. El molino junto al Floss. Esas flores familiares, estas bien recordadas notas de los pájaros, este cielo con su claridad paroxística, estos campos herbosos y llenos de surcos, cada uno con una especie de personalidad dada por el caprichoso seto, cosas como éstas son la lengua materna de nuestra imaginación, la lengua cargada de todas las asociaciones sutiles, inextricables, de las horas fugitivas de nuestra niñez que han quedado tras de ella. Nuestro deleite en el sol, en la espesa hierba, no podría ser ahora más que una débil percepción de almas cansada si no fuera por el sol y la hierba de años lejanos que aún viven en nosotros y transforman nuestra percepción en amor.

ELIOT, Thomas Stearns. Dante, I. La experiencia de un poema es a la vez la experiencia de un momento y de toda una vida. Es muy semejante a nuestras experiencias más intensas de otros seres humanos. Hay un primer momento, que es único, de sobresalto y sorpresa, aún de terror (Ego dominus tuus); un momento que nunca se puede olvidar, pero que nunca se repite íntegramente; y que, sin embargo, quedaría desprovisto de significación si no sobreviviese en un conjunto más amplio de experiencia; que sobrevive dentro de un sentimiento más hondo y más sereno.

ELIOT, Thomas Stearns. Tierra baldía. I will show you fear in ahandful of dust (‘Te mostraré lo que es el miedo en un puñado de polvo’).

ELITYS, Odysseas, El sol primero. Con frecuencia, cuando hablo del sol, se me enreda en la lengua una gran rosa negra. Sin embargo, no me es posible guardar silencio.

ELOÍSA, Carta a Abelardo. Allí hacia donde me vuelvo, aparecen ante mis ojos y despiertan mi deseo. Su ilusión no respeta ni siquiera el sueño. Aún durante las solemnidades de la misa, cuando la plegaria debería ser más pura que nunca, imágenes obscenas asaltan mi pobre alma y la ocupan más que el oficio. Lejos de gemir por las faltas que cometí, pienso, suspirando, en aquellas que ya no puedo cometer más.

ÉLUARD, Paul. Parler sans avoir rien á dire. (‘Hablar sin tener nada que decir’).

EMERSON, Ralph W. El poeta. (Somos) hijos del fuego, hechos de él, y únicamente somos la misma divinidad transformada, y estamos a dos o tres pasos de ella hasta cuando menos sabemos de la misma.

EMERSON, Ralph W. El poeta. El hombre es sólo la mitad de sí mismo; la otra mitad es su expresión.

EMERSON, Ralph W. El poeta. El poeta convierte el mundo en un cristal

EMERSON, Ralph W. El poeta. No son los metros, sino un argumento hacedor de un ritmo, lo que hace un poema: un pensamiento tan apasionado y vivo, que, como el espíritu de una planta o de un animal, tiene su arquitectura propia y adorna la naturaleza con una cosa nueva.

EMERSON, Ralph W. El poeta. Somos símbolos y habitamos símbolos.

EMERSON, Ralph. W, Confianza en si mismo. Quien desee ganar las palmas inmortales no debe detenerse ante el nombre del bien, debe explorar si en efecto es el bien. Al fin, nada es sagrado, excepto la integridad de nuestra alma. Absuélvete tú mismo y tendrás el sufragio del mundo.

EMERSON, Ralph. W, Confianza en si mismo. Yacemos en el regazo de una inmensa inteligencia que nos hace receptores de su verdad y órganos de su actividad. Cuando percibimos la justicia, cuando percibimos la verdad, nosotros mismos no hacemos nada sino permitir que nos atraviesen sus rayos.

EMERSON. En toda obra genial reconocemos pensamientos que fueron nuestros y que hemos rechazado; vuelven con cierta majestad forastera.

EMERSON. Ensayos. La censura es más sana que la lisonja. Detesto que me defien­dan en un periódico. Mientras hablan en contra de mí siento una especie de seguridad en el éxito. Pero tan pronto me dedican dulces palabras de elogio tengo la sensación de encontrarme desamparado frente a mis enemigos. En general, todo mal al que no sucumbimos nos beneficia.

EMERSON. La vida consiste en lo que un hombre piensa todo el día.

EMERSON. Tal Como somos, así vemos (What we are, that only can we see)

EMPÉDOCLES de Agrigento, Fg. 31 b 105. La sangre que rodea al corazón es en los hombres el pensamiento.

EMPÉDOCLES de Agrigento, Fg. 31 b 112 . Yo, dios inmortal para vosotros, ya no más mortal, / voy honrado por todos, tal como lo merezco, / coronado con cintas y con floridas guirnaldas. / Cuando llego a las villas florecientes, por ellos, / hombres y mujeres, soy adorado.

EMPÉDOCLES de Agrigento. Fg. 31 b 111. Y retornarás del Hades el vigor de un hombre muerto.

EMPÉDOCLES de Agrigento. Fg. 31 b 117 . He sido hombre, mujer, / planta, pájaro y mudo pez que salta fuera del mar.

EMRÉ, Yunus. Diwan. Ardiendo, ardiendo voy por los caminos.

EMRÉ, Yunus. Diwan. Dios me ha dado un corazón que por todo se emociona.

EMRÉ, Yunus. Diwan. Mi interior un yo alberga más hondo que yo; / / no preguntéis por mí, que en mí no estoy.

EMRÉ, Yunus. Diwan. Yo soy aquel que, siendo trueno, truena, / el que tocan los ángeles del cielo, / el que tiene poder sobre las nubes, / yo soy aquel que, siendo lluvia, llueve.

EN EL MUNDO todo se cree; se cree en la mujer libre (Fernán Caballero, mujer)

EN EL VERANO sudar y en el invierno temblar (El Corbacho)

EN ESTADOS UNIDOS cualquiera puede ser presidente (?)

EN LAS RENCILLAS del siglo XII los calzoncillos desempeñan un papel penoso (Ernst Curtius)

ENCONTRARÍA a la Maga? (Julio Cortázar, Rayuela)

ENOCH, LXXI. Ocurrió después que mi alma fue ocultada y subió a los cielos, y vi a los hijos de los ángeles santos andar sobre llamas de fuego; sus vestidos eran blancos así como su túnica, y su rostro resplandeciente como el cristal.

ENUMA ELIS, I. Cuando en lo alto el cielo aún no había sido nombrado, y abajo la tierra firme no había sido mencionada por su nombre, del abismo, su progenitor, y de la tumultuosa Tiamat, la madre de todos, las aguas se mezclaron en un sólo conjunto. Todavía no habían sido fijados los juncales, ni las marismas habían sido vistas. Cuando los dioses aún no habían sido creados, ni ningún nombre había sido pronunciado, ni ningún destino había sido fijado, los dioses fueron creados dentro de ellos.

EPICTETO, Máximas, V, 1. Repasa los años de tu vida y verás que hiciste siempre lo que haces ahora.

EPICTETO, Máximas, V,13. No tienes que librar a la tierra de monstruos porque no naciste Hércules ni Teseo; pero puedes imitarlos librándote tú mismo de los monstruos que llevas dentro de ti.

EPICTETO, Máximas, VI,5. La auténtica libertad consiste en desear que las cosas sucedan, no como se te antoja, sino como suceden.

EPICTETO, Máximas, VIII, 2. Siempre prefiero lo que sucede.

EPICURO de Samos, Carta a Meneceo, 124. Acostúmbrate a pensar que la muerte nada es para nosotros, porque todo bien o todo mal residen en la sensación y la muerte es privación de los sentidos. Por lo cual el recto conocimiento de que la muerte nada es para nosotros hace dichosa la mortalidad de la vida, no porque añada una temporalidad infinita sino porque elimina el ansia de inmortalidad. Nada temible hay, en efecto, en el vivir para quien ha comprendido realmente que nada temible hay en el no vivir. Así pues, el más terrible de los males, la muerte, nada es para nosotros, porque cuando nosotros somos, la muerte no está presente y, cuando la muerte está presente, nosotros ya no somos. El sabio ni rehusa la vida ni le teme a la muerte; pues ni el vivir es para él una carga ni considera que es un mal el no vivir. Decimos que el placer es el principio y culminación de la vida feliz. Al placer, en efecto, reconocemos como el bien primero, a nosotros connatural, de él partimos para toda elección y rechazo, y a él llegamos juzgando todo bien con la sensación como norma. Y como este es el bien primero y connatural, precisamente por ello no elegimos todos los placeres, sino que hay ocasiones en que soslayamos muchos, cuando de ellos se sigue para nosotros una molestia mayor.

EPICURO de Samos, Fragmento 551 Us. Vive oculto.

EPICURO de Samos. Fg. 221 Us. Vana es la palabra del filósofo que no alivia el sufrimiento humano.

EPICURO de Samos. Máximas, 20. La mente que ha comprendido el razonamiento sobre la finalidad y límite de la carne, y que ha disuelto los temores ante la eternidad, nos consigue una vida perfecta. Y para nada necesitamos ya un tiempo infinito.

ERA, como César, un marido para las mujeres y una mujer para los maridos (Raymond Chandler, El sueño eterno)

ERASMO de Rotterdam. Elogio de la locura, XXI. Sin mí [la Necedad] no habría sociedad posible ni relaciones sólidas y agradables en la vida; sin mí, a la verdad, el pueblo no soportaría largo tiempo a su príncipe, el señor a su criado, la criada a su dueña, el discípulo a su preceptor, el amigo al amigo, la esposa a su marido, el mesonero a su huésped, el compañero a su compañero, ni el convidado al anfitrión; si no se engañaran mutuamente, se adularan unos a otros y usaran de complacencia, frotándose recíprocamente con la miel de la necedad.

ERASMO de Rotterdam. Spongia adversus aspergines Hutteni. Amo la libertad; no quiero ni puedo servir jamás a un partido.

ERCILLA, Alonso de. La Araucana, XXVI. Quisiera ver la bola, mas no osaba / sin licencia del mago avecinarme; / mas él, que mis designios penetraba, / teniendo voluntad de contentarme, / asido por la mano me acercaba, / y comenzando él mesmo a señalarme, / el mundo me mostró como si fuera / en su forma real y verdadera.

ES al corazón desesperado / la obstinación impenetrable escudo (Fernando de Herrera)

ES inadmisible que un hombre deje huellas de su paso por la Tierra (André Breton, Primer Manifiesto)

ES más difícil ceder una sola vez que no ceder jamás (Marguerite Yourcenar)

ES preciso dejar que los demás tengan razón pues eso les consuela de no tener otra cosa (André Gide, El inmoralista)

ES tan corto el amor y es tan largo el olvido (Pablo Neruda)

ESCLAVO de las palabras, dueño de los silencios (?)

ESENIN, Serguei. (Antes de suicidarse). En esta vida no es nuevo morir, / pero vivir tampoco es nada nuevo.

ESPAÑOL que vives a oscuras / haz una hoguera para los curas (Popular, recogido por Valle en Baza de espadas)

ESPINOSA, Pedro de. Salmo a la perfección. ¿Quién te enseñó el perfil de la azucena?

ESQUILO, Agamenón, 1299. Ya no navego por el tiempo.

ESQUILO, Agamenón, 1313. Voy a llorar dentro del palacio mi muerte y la de Agamenón. ¡Basta de vivir!

ESQUILO, Agamenón, 1322. Quiero decir unas palabras o un fúnebre canto por mí misma: ante esta luz del sol, la última que veo.

ESQUILO, Agamenón, 177. Estableció con fuerza de ley que se adquiera la sabiduría con el sufrimiento.

ESQUILO, Agamenón, 458. Mi angustia espera escuchar aún oculto por las tinieblas.

ESQUILO, Agamenón, 928. Hay que estimar hombre dichoso sólo al que ha acabado su vida con una grata prosperidad.

ESQUILO, Las Coéforas, 1013. Ningún mortal (puede) atravesar una vida libre de daño sin que lo pague.

ESQUILO, Las Coéforas, 453. Haz entrar el relato por los oídos hasta el fondo inmóvil de tu alma.

ESQUILO, Las Euménides, 33. Yo profetizo conforme el dios me va guiando.

ESQUILO, Las Euménides, 338. Cualquiera de ellos, incluso después de haber muerto, no queda libre del todo.

ESQUILO, Las Euménides, 430. Prefieres tener fama de justa a obrar con justicia.

ESQUILO, Las Euménides, 527. No elogies ni la vida sin control ni la sometida a tiranía. La deidad otorga victoria siempre al término medio, pero lo demás lo conduce de manera diferente.

ESQUILO, Las suplicantes. (Zeus) habla, y la obra sigue enseguida a su palabra.

ESQUILO, Los persas. Aún en medio de los mayores males, conceded a vuestra alma el goce que a diario se os ofrece en la vida.

ESQUILO, Los persas. Ningún mortal lleve sus aspiraciones más allá de las fuerzas humanas.

ESQUILO, Prometeo encadenado, 518. Ni Zeus podría esquivar su destino.

ESQUILO, Prometeo encadenado. Miradme encadenado al desgraciado dios / de Zeus al enemigo, al que a los dioses / me convertí en odioso, a todos cuantos / al palacio de Zeus tienen entrada, / por mi excesivo amor a los humanos.

ESQUILO, Siete contra Tebas, 1010. Ha muerto allí donde es bello para un joven morir.

ESQUILO, Siete contra Tebas, 1032. Terrible es la entraña común de donde nacimos, de mi infeliz madre y de mi desdichado padre.

ESQUILO, Siete contra Tebas. Cuando la carga de la felicidad ha pasado ya de la medida, vuestras riquezas, oh mortales, presto serán lanzadas por la borda.

ESQUILO, Siete contra Tebas. La sangre de los hombres es el vino de Ares.

ESTAMOS en un mundo que es menester pensar lo que pueden pensar de nosotros para que hayan efecto nuestras palabras (Teresa de Jesús, Fundaciones)

ESTAMOS hechos de palabras y las cosas también; porque nosotros somos tan solo memoria y las y las cosas existen y son verdaderas cuando se dejan vestir, mansas, del mundo de palabras (Palinuro de México)

ESTAMOS pasando por tiempos difíciles, en que no se puede hablar ni callar sin peligro (Luis Vives)

ESTHER RABBA, 23,I. Si mi pueblo -dice Dios a los ángeles- deja de proclamarme rey sobre la tierra, mi reino cesa también en el cielo.

EURÍPIDES, Bacantes. Llévame, Bromio, llévame a las montañas que manan leche y miel.

EURÍPIDES, Cretenses, Fg. 3. Y vistiendo túnicas inmaculadas, huyo / de la generación de los mortales.

EURÍPIDES, Helena, 1141. ¿Qué es dios y qué no es dios, o qué están en medio de ambos términos?

EURÍPIDES, Polieidos, Fg. 638. ¡Quién sabe si vivir no es morir, / y morir es vivir!

EVANGELIO DE EVA. Yo soy tú y tú eres yo; donde quiera que estés, allí estoy yo. En todas las cosas estoy desparramado y de cualquier sitio puedes recogerme, y, recogiéndome a mí, te recoges a ti mismo.

EVANGELIO DE FELIPE, 53, 15-20. Pero la verdad nos arrastra hacia el mundo de los nombres, ya que es imposible mostrarla sin nombres.

EVANGELIO DE JUAN, 20, 25. Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.

EVANGELIO DE JUAN, 6, 68. Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna.

EVANGELIO DE JUAN, 8, 6. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra.

EVANGELIO DE LOS EGIPCIOS. Dijo el Salvador: ‘He venido a destruir las obras de la mujer. De la mujer, esto es, de la concupiscencia; las obras de ella, esto es, la generación y la corrupción.

EVANGELIO DE LUCAS, 1,35. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.

EVANGELIO DE LUCAS, 10,18. Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

EVANGELIO DE LUCAS, 11, 34. La lámpara de tu cuerpo es tu ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si está enfermo, también tu cuerpo estará a oscuras.

EVANGELIO DE LUCAS, 17, 21. El reino de Dios está en nosotros.

EVANGELIO DE LUCAS, 7, 47. Quedan perdonados sus muchos pecados, porque muestra mucho amor.

EVANGELIO DE MATEO, 10, 34. No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada.

EVANGELIO DE MATEO, 17,2. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: ‘Señor, es bueno estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’.

EVANGELIO DE MATEO, 6: 24-34. No os inquietéis por el día de mañana, que el mañana traerá su inquietud. Bástele a cada día su propio mal.

EVANGELIO DE NICODEMO (Actas de Pilato). Dijo entonces Pilato: ¿Luego tú eres rey?’ Respondió Jesús: ‘Tú dices que yo soy rey; para esto he nacido y he venido al mundo, para que todo el que es de la verdad, oiga mi voz’. Díjole Pilato: ¿Qué es la verdad?’ Respondió Jesús: ‘La verdad proviene del cielo’. Dijo Pilato: ¿No hay verdad sobre la tierra?’ Respondió Jesús a Pilato: ‘Estás viendo cómo son juzgados los que dicen la verdad por los que ejercen el poder sobre la tierra’.

EVANGELIO DE TOMÁS. Cuando hagáis del varón y de la hembra una sola cosa, de forma que el varón no sea ya varón ni la hembra sea ya hembra [.] entonces entraréis en el reino.

EVTUCHENKO, Evgueni. ¿Es importante lo que un hombre dice ser? Puedes llamarte cristiano y ser un jesuita inquisidor, o ateo, y sin embargo, con tu familia o tus amigos, ser más cristiano que el hipócrita que así se llama. ¿Por qué no es posible que por debajo de todas las convicciones políticas aparezca un mismo código de paz, salud, ilustración, cultura, libertad y amor?

EVTUCHENKO, Evgueni. El milagro innecesario. Yo vagaba abrumado / por el terrible don de la belleza

ÉXODO 3, 14. Dijo Dios a Moisés: “Yo soy el que soy”. Y añadió: “Así dirás a los hijos de Israel: ‘Yo soy’ me ha enviado a vosotros”.

ÉXODO 3, 2. El Ángel de Yahvéh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que no se consumía.

ÉXODO 33, 20. Mi rostro no podrás verlo; porque no puede verme el hombre y seguir viviendo.

EZEQUIEL 1,15-20. Miré entonces a los seres y vi que había una rueda en el suelo, al lado de ellos, de los cuatro. El aspecto de las ruedas era como el fulgor del crisólito. Tenían las cuatro la misma forma y parecían dispuestas como si una rueda estuviera dentro de la otra. Avanzaban en las cuatro direcciones y no se volvían al caminar. Su circunferencia parecía de gran diámetro, mientras yo las miraba, y las llantas de las cuatro estaban llenas de ojos, todo alrededor. Y cuando los seres avanzaban, avanzaban las ruedas junto a ellos, y cuando los seres se elevaban del suelo, se elevaban las ruedas. Donde el espíritu des hacía ir, allí iban, y las ruedas se elevaban justamente con ellos, porque el espíritu de los seres estaba en las ruedas.

EZEQUIEL 2, 8 – 3,4. Abre la boca y come lo que te voy a dar. Yo miré: una mano estaba tendida hacia mí, y tenía dentro un libro enrollado. Lo desenrolló ante mi vista. Estaba escrito por el anverso y por el reverso; había escrito. ‘Lamentaciones, gemidos y ayes’. Y me dijo: ‘Hijo de hombre, come lo que se te ofrece; come este rollo y ve luego a hablar a la casa de Israel’. Yo abrí mi boca y él me hizo comer el rollo, y me dijo: ‘Hijo de hombre, aliméntate y sáciate de este rollo que yo te doy’. Lo comí y fue en mi boca dulce como la miel.

FAULKNER, William. Discurso de recepción del Premio Nobel. Creo que el hombre no sólo perdurará sino que prevalecerá. Es inmortal no porque de todas las criaturas sea la única que posee una voz inextinguible sino porque tiene un alma, un espíritu, capaz de compasión y de sacrificio y de sufrimiento. El deber del poeta, del escritor, es escribir sobre estas cosas.

FAULKNER, William. Humo. Ese furioso deseo de hacer retroceder el tiempo un minuto siquiera, para deshacer o completar algo cuando era ya demasiado tarde.

FECHNER, Gustav Theodor. Sobre el problema del alma (en H. Corbin, Cuerpo.). Estaba paseando al aire libre una hermosa mañana de primavera. El trigo verdeaba, los pájaros cantaban, el rocío brillaba, y el humo ascendía; una luz transfiguradora se posaba sobre todas las cosas; no era más que un pequeño fragmento de la Tierra. y sin embargo la idea me parecía no sólo tan bella, sino tan verdadera y evidente de que era un Ángel, y un Ángel tan espléndido, tan fresco, tan parecido a una flor, y al mismo tiempo tan firme y piadoso, que avanzaba por el Cielo. que me preguntaba cómo era posible que los hombres hubieran estado tan ciegos para no ver en la Tierra mas que una masa seca, y hubieran buscado a los Ángeles por arriba o al lado, en el vacío del Cielo, sin encontrarlo en ninguna parte.

FECHNER, Gustav Theodor. Zend Avesta (en Borges, Libro del cielo.). ¿No nos permitirá la simple fe entrar un día en el Paraíso? ¿Pero de dónde llegan las flores, las mariposas y los pájaros que hay en el jardín? Yo creo que del mismo lugar de donde llegan los hombres. La muerte no sólo eleva al hombre a un plano superior: eleva también a toda la interdependiente cadena de seres vivos. Me parece una absurda interpretación de la doctrina de la inmortalidad aquella que la restringe al hombre o, aún, a ciertos hombres intelectual o moralmente desarrollados. En esta cuestión los pueblos más primitivos dan la mejor respuesta. El habitante de Laponia sabe que hallará a su reno en el otro mundo, y el samoyedo a su perro.

FELIPE, León. El ciervo. Hombre. / No esperes más a nadie. / nadie te aguarda ni te busca. / Fuiste. el aborto de un sueño. / la semilla podrida de un sueño, que nunca germinó.

FELIPE, León. Ganarás la luz. Luz. / cuando mis lágrimas / te alcancen. / la función de mis ojos / ya no será llorar. / sino ver.

FELIPE, León. Versos y oraciones de caminante, I. Sistema, poeta, sistema. / Empieza por contar las piedras, / luego contarás las estrellas.

FELLINI, Federico. Yo creo que el arte es esto: la posibilidad de transformar el fracaso en victoria, la tristeza en alegría. El arte es el milagro.

FENOLLOSA, Ernest. El carácter de la escritura china como medio poético. La poesía debe suministrar lo que se dice y no meramente lo que se quiere decir. El significado abstracto es poco intenso y la imaginación lo da todo.

FERNÁNDEZ DE ANDRADA, Andrés. Epístola moral a Fabio. ¿Será que pueda ver que me desvío / de la vida viviendo, y que está unida / la cauta muerte al simple vivir mío?

FERNÁNDEZ DE ANDRADA, Andrés. Epístola moral a Fabio. Antes que el tiempo muera en nuestros brazos.

FERNÁNDEZ, Macedonio. No toda es vigilia la de los ojos abiertos. En fin, quiero decir que todo es lo que parece y esto ya es bastante y hasta total; y que es un antojo irresponsable que haya algo más que el aparecerse a la conciencia.

FERRATER, Gabriel. By natural piety. Vull que m’ensenyis els indrets / que tens a la memòria, i conten / com has anat naixent (‘Deseo que me muestres los lugares / que tienes en la memoria, y te cuentan / como fuiste naciendo’)

FESTEJO lo esencial, festejo tu presencia (Paul Éluard)

FEUERBACH, Ludwig. Principios de la Filosofía del futuro. La filosofía del futuro tiene por misión conducir a la filosofía del reino de las ‘almas desaparecidas’ al reino de las almas encarnadas y vivas; de hacerla descender de la beatitud del pensamiento divino, carente de necesidades, a la miseria humana.

FEUERBACH. El hombre adorna a Dios con los tesoros de su propia intimi­dad.

FEUERBACH. La muerte es la muerte de la muerte.

FICHTE, Johann Gottlieb, El destino del hombre. En la naturaleza hay una fuerza pensante originaria, como hay una fuerza de crecimiento originaria.

FICHTE, Johann Gottlieb, El destino del hombre. La naturaleza, en su totalidad, se hace consciente en mí, pero del siguiente modo: elevándose de mi conciencia individual y elevándome a la conciencia del ser universal, por medio del principio de razón, es decir, concibiendo las condiciones, mediante las cuales solamente puede ser posible tal figura, tal movimiento, tal pensamiento, cuales son los que constituyen mi personalidad. El principio de razón es el paso de lo particular, que es mi individualidad, a lo universal, que es lo que está fuera de mí; el signo por el que se distinguen estas dos especies de pensamiento, es que la primera es una intuición inmediata, y la segunda una deducción.

FICINO, Marsilio. Comentario al ‘Banquete’ de Platón, II, 9. Y si sólo el ojo percibe, sólo él se deleita. Por tanto, solamente el ojo del cuerpo goza de la belleza. Y siendo el amor nada más que puro deseo de goce de la belleza, que sólo se capta por los ojos, el amante del cuerpo sólo se contenta con su vista.

FICINO, Marsilio. Teología platónica. Nuestra alma algún día será capaz de llegar a serlo todo, en cierto modo, e incluso llegar a ser un dios.

FILÓN DE ALEJANDRÍA, De Decálogo, 105. (en J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). El espíritu se representa a Dios creando el mundo como en un espejo.

FILÓN DE ALEJANDRÍA, De migratione Abrahae, 2. (en J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). He aquí lo que significa la palabra de Dios a Abraham: Sal de tu tierra, de tu familia y de la casa de tu padre. Sal de tu envoltura terrestre, de la prisión manchada de tu cuerpo, de los placeres y de las pasiones que te tienen aprisionado a él. Sal también de la parentela de tus sentidos: te has prestado a ellos y te has convertido en posesión de aquellos a quienes te has prestado, perdiéndote a ti mismo. Sal, finalmente, del discurso, ante el temor de que, apasionado por la hermosura de las palabras, te hagas extraño a la hermosura de las realidades significadas por las palabras.

FILÓN DE ALEJANDRÍA, De migratione Abrahae, 34. (en J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). No me avergonzaré de confesar lo que me sucede con frecuencia. A veces, cuando quiero ponerme a escribir a mi aire sobre un tema de filosofía, encuentro mi espíritu seco y estéril y renuncio a mi propósito, condenando mi presunción y loando a quien puede abrir y cerrar mi espíritu. A veces, por el contrario, llego vacío y de repente me encuentro inundado: los pensamientos me llueven invisiblemente desde arriba, de tal suerte que me encuentro arrebatado por una inspiración divina, y ya no me doy cuenta de dónde estoy, quien soy, con quién estoy, lo que digo, lo que escribo. Pero veo las cosas como si estuvieran delante de mis ojos.

FILÓN DE ALEJANDRÍA, De posteritate Caini, 13-15 (en J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). Así es como el alma amiga de Dios, cuando busca lo que es el Ser en su esencia desemboca en una búsqueda invisible y sin forma. Y de ahí es de donde le viene el mayor de los bienes, a saber, el que comprenda que el Ser de Dios es incomprehensible a toda criatura y el que vea precisamente que es invisible.

FILÓN DE ALEJANDRÍA, Legum Allegoriarum, II, 62. (en J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). Frente al verdadero y único Dios no hay nada tan vergonzoso, a mi entender, que creer que soy yo quien piensa y yo quien siente.

FILÓN DE ALEJANDRÍA, Quis rerum divinarum heres sit, 264. (en J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría), Mientras brilla nuestro espíritu, desparramando por toda el alma la luz del mediodía, estando en nosotros, no estamos inspirados pero cuando esa luz se eclipsa, se cierne sobre nosotros el éxtasis divino y la locura inspirada. Cuando brilla la luz divina, decrece la luz humana; y cuando ésta decrece, aquella aumenta. Esto es lo que le sucede a la raza profética. Cuando hace su presencia el pneuma divino, sale de nosotros el espíritu. Y cuando se aleja, retorna nuevamente. Porque no está permitido que lo divino y lo humano cohabiten.

FILOSTRATO, Vida de Apolonio, II, 30. (Los brahamanes son) hombres hábiles y conocedores de la naturaleza, examinan los espíritus de los hombres igual que las imágenes en un espejo.

FISCHER, Ernst. La necesidad del arte. El hombre se rebela contra el hecho de tener que consumirse dentro de los límites de su propia vida, dentro de los límites transitorios y causales de su propia personalidad. Quiere referirse a algo superior al yo, algo situado fuera de él pero, al mismo tiempo, esencial para él. Quiere absorber el mundo circundante, incorporarlo a su personalidad, extender su yo inquisitivo y hambriento de mundo por los ámbitos de la ciencia y la tecnología hasta alcanzar las más remotas constelaciones y penetrar en los más profundos secretos del átomo; quiere con el arte unir su yo limitado a una existencia comunitaria; quiere convertir en social su individualidad.

FITZGERALD, Francis Scott. No hay nada que hacer, pero hay que seguir haciendo.

FITZGERALD, Scott. A este lado del paraíso. Nunca llegaré a ser poeta. No soy bastante sensual; sólo me parecen bellas unas pocas cosas obvias: mujeres, tardes de primavera, música de noche, el mar, no soy capaz de comprender cosas más sutiles como: ‘las trompetas que tocan a plata’.

FLAUBERT, Gustave. L´education sentimentale. Elle était le point lumineux où l’emsamble des choses convergeait, – et, bercé par le mouvement de la voiture, les paupières à demi closes, le regard dans les nuages, il s’abandonnait à une joie rêveusse et infinie. (‘Ella era el punto luminoso en donde la conjunción de las cosas se reunía, -y, mecida por el movimiento del coche, semicerrados los párpados, perdida en las nubes la mirada, se abandonaba a una ensoñación dichosa e infinita’).

FLAUBERT, Gustave. La tentación de San Antonio. Antonio.- ¿Quién eres tú entonces Hilarión.- Mi reino tiene las dimensiones del universo y mis deseos no tienen límites.Mi ocupación constante es la de liberar a los espíritus y sopesar los mundos, todo lo cual suelo hacerlo sin odio, sin piedad, sin amor, y sin Dios. Se me acostumbra a conocer con el nombre de Ciencia. Antonio.- ¡En tal caso no puedes ser otro que. el Diablo Hilarión.- ¿Quieres que te lo demuestre?

FLAUBERT, Gustave. Madame Bovary, II, 12. Tenía esa indescriptible belleza que es resultado de la alegría, del entusiasmo, del éxito, y que no es otra cosa que la armonización del temperamento con las circunstancias.

FLAUBERT, Gustave. Madame Bovary, II, 7. Sueños que se forja la mente sobre lo que nunca más ha de volver; laxitud que, ante lo inevitable, se apodera de nosotros; dolor, en fin, producido por el brusco interrumpirse de lo cotidiano, por la súbita cesación de una vibración prolongada. eso era todo.

FLAUBERT, Gustave. Madame Bovary, III, 6. Pero una infinitud de pasiones puede encerrarse en un minuto, lo mismo que una muchedumbre en un breve espacio.

FLAUBERT. He llorado al oír melodramas que no vallan dos cuartos, mientras que Goethe no ha humedecido mis ojos sino por la admiración.

FLAUBERT. Un hombre juzgando a otro es un espectáculo que me haría morir de risa si no me diera lástima.

FOIX, J. V. Carta a Joan Salvat-Papasseit. En los frescores del silencio, más allá de la palabra antigua, de la imagen nueva o de la imagen obstrusa, tú y yo, y tal vez otros que nos acompañan y a los cuales no conocemos, somos testigos del prodigio: el paso del instante con fulgores de eternidad. Ni lo tuyo ni lo mío; ni el pasado ni el futuro, ni la secta ni la escuela, ni lo irreal ni lo racional, ni el dogma ni el libre pensamiento, ni lo claro ni lo oscuro son ya entidades en pugna. Todo lo absorbe el punto con profundidades de absoluto, que es la suprema realidad que los poetas se esfuerzan en descubrir y que anhelan transcribir.

FOIX, J. V. On he déixat les claus. I un mot, el Mot, era el parlar comú. (‘Y una palabra, la Palabra, era el hablar común’).

FOIX, J. V. Sol, i de dol. Amb cants obscurs els cels obscurs exalç / i els estels sense nom, l’ ombra i el faig / que el son encén. (‘Con oscuros cantos ensalzo un cielo oscuro / y astros innominados, las sombras y las hayas /que el sueño enciende’).

FOIX, J. V. Sol, i de dol. Sol, sóc etern. M’ és present el paisatge / de fa mil anys, l´estrany no m’ és estrany: / jo m’ hi sent nat; i en desert sense estany / / o en tuc de neu, jo retrob el paratge / on ja vaguí, i, de Déu, el parany / per heure’m tot. O del diable engany. (‘Solo, yo soy eterno. Ante mí, los paisajes / de mil años atrás. No me parece extraño / lo extraño: en ello me siento haber nacido. / / Y en desierto sin agua o en un pico sin nieve, / vuelvo a hallar el paraje que conozco. Y la trampa / de Dios para ganarme. O el engaño del diablo’).

FOLIGNO, Beata Ángela de. Libro de la experiencia . Cierta vez, mi alma fue elevada y vi a Dios con una claridad y una plenitud que nunca había conocido hasta tal punto, de una forma tan plena. Y no vi allí ningún amor. Perdí entonces ese amor que llevaba en mi; fui hecha el no-amor. Y, en seguida, después de esto, le vi entre tinieblas.

FOLIGNO, Beata Ángela de. Libro de la experiencia . Me sucedió entonces, según la voluntad de Dios, que mi madre muriese, que era para mi un gran obstáculo, después mi marido murió y todos mis hijos le siguieron en poco tiempo. Yo había avanzado por la vía de la que he hablado y había pedido a Dios que muriesen, de modo que su muerte me fue un gran consuelo.

FONTENELLE. Es singular la condición del hombre. Ha nacido para aspirar a todo y no disfrutar de nada, para andar siempre y no llegar a ninguna parte.

FORD MADOX FORD. El buen soldado. ¿Quién en este mundo conoce algo sobre el corazón de los demás o sobre el suyo?

FORD MADOX FORD. El buen soldado. Dígase lo que se diga sobre las relaciones entre los sexos, no hay un hombre que ame a una mujer que no desee ir a ella para renovar su propio valor, para resolver sus propias dificultades. Y ese será el venero auténtico de su deseo. Todos tenemos miedo, estamos solos, necesitamos recibir del exterior nuestro derecho a existir.

FORD MADOX FORD. El buen soldado. En todas las relaciones matrimoniales existe, creo yo, un factor constante, un deseo de engañar a la persona con quien uno vive sobre alguna debilidad oculta en el propio carácter o en la propia actuación. Pues es intolerable vivir constan­temente con un ser humano que perciba las más pequeñas de nuestras mezquindades.

FORD MADOX FORD. El buen soldado. Si todo es tan nebuloso en un asunto tan elemental como lo es la moral sexual, ¿qué podrá guiarnos en la moral más sutil que rige los otros contactos, asociaciones y activida­des personales? ¿0 es que deberíamos actuar sólo en obedien­cia a nuestros instintos? Todo es aquí oscuridad.

FORD, John. Es en la forma de contar la historia, en la puesta en esce­na, donde un cineasta puede definirse. Las situaciones no son más que un punto de partida. Es preciso sobrepasarlas.

FORD, John. Me gusta dejar a los actores‑a la altura de la mirada de los espectadores. Me gusta poder ver en la pantalla los ojos de las personas.

FORD, John. Siempre que tenía que hablar de mí mismo me pareció que era demasiado pronto. Mis experiencias no estaban suficientemente lejanas. Por eso me gusta más hablar de lo que otros han vivido antes que yo. También he preferido hacer películas que sucedían en una época anterior a la mía. Rara vez echo de menos lo que he vivido por mi mismo, pero siento una gran nostalgia por las cosas que nunca he podido hacer y por los lugares donde no he estado nunca.

FORD, John. Soy irlandés de origen, pero de cultura Western. Lo que me interesa es el folklore del Oeste, mostrar lo real, casi documentalmente. He sido cowboy. Me gusta el aire libre, los grandes espacios. El sexo, la obscenidad, los degenerados, esas cosas no me interesan.

FOUCAULT, Michel. Las palabras y las cosas, X. El hombre es una invención cuya fecha reciente muestra con suma facilidad la arqueología de nuestro pensamiento. Y quizá también su próximo fin.

FOUCAULT, Michel. Microfísica del poder (‘Nietzsche, la Genealogía, la Historia’). El origen está siempre antes de la caída, antes del cuerpo, antes del mundo y del tiempo; está del lado de los dioses, y al narrarlo se canta siempre una teogonía.

FOUQUÉ, Barón de la Motte. Ondina. Ya sabes que no tiene alma, que es un simple espejo que refleja los objetos exteriores.

FRANCE, Anatole. El jardín de Epicuro, 4. La atracción del peligro es el fondo de todas las pasiones profundas. No hay voluptuosidad sin vértigo. El placer mezclado con la inquietud embriagadora.

FRANKLIN, Benjamín. El libro del hombre de bien. Somos espíritus. El prestársenos cuerpos mientras pueden procurarnos placeres, ayudarnos a desenvolver nuestra inteligencia, o hacer bien a los compañeros de nuestro viaje en la tierra, es un acto de la bondad y de la complacencia de Dios. Cuando los cuerpos se hacen inútiles para facilitarnos estos servicios; cuando, en vez del placer, no nos causan más que pena; cuando, en lugar de servirnos de auxilio, son una carga y no llenan el objeto para que nos los dieron, también es la benevolencia y la bondad la que ha provisto el medio de desembarazarnos de ellos. Este medio es la muerte.

FRAZER, James G. La rama dorada, XXII. Incapaz de diferenciar claramente entre palabras y objetos, el salvaje imagina, por lo general, que el eslabón entre un nombre y el sujeto u objeto denominado no es una mera asociación arbitraria e ideológica, sino un verdadero y sustancial vínculo que une a los dos de tal modo que la magia puede actuar sobre una persona tan fácilmente por intermedio de su nombre como por medio de su pelo, sus uñas o cualquiera otra parte material de su persona.

FREUD, Sigmund. Aportaciones a la psicología de la vida cotidiana. Los sujetos a los que les ocurre tal cosa, si aman no desean y si desean no aman.

FREUD, Sigmund. El malestar en la cultura. Partiendo de ciertas especulaciones sobre el origen de la vida y sobre determinados paralelismos biológicos, deduje que además del instinto que tiende a conservar la materia viva y a condensarla en unidades cada vez mayores, debía existir otro, antagónico a aquél, que tendiese a disolver estas unidades y a retornarlas al estado primitivo, inorgánico. De modo que, además del de Eros habría un instinto de muerte; los fenómenos vitales podrían ser explicados por la interacción y antagonismo de ambos.

FROMM, Erich, El miedo a la libertad. El derecho de expresar nuestros pensamientos tiene algún sentido tan sólo si somos capaces de tener pensamientos propios.

FROMM, Erich. El arte de amar, II. La necesidad más profunda del hombre es, entonces, la necesidad de superar su separatidad, de abandonar la prisión de su soledad.

FROMM, Erich. El lenguaje olvidado, II. El lenguaje del símbolo universal es, en verdad, la única lengua común que produjo la especie humana, lenguaje que olvidó antes de que lograra elaborar un lenguaje convencional universal.

FROMM, Erich. El miedo a la libertad. El hombre vive bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando, en realidad, desea únicamente lo que se supone ha de desear. Para aceptar esta afirmación es menester darse cuenta de saber que lo que uno realmente quiere no es cosa tan fácil como algunos creen, sino que representa uno de los problemas más complejos que enfrentan al ser humano. Es una tarea que tratamos de eludir con nuestras fuerzas, aceptando fines ya hechos como si fueran fruto de nuestro propio querer. El hombre moderno está dispuesto a afrontar graves peligros para lograr los propósitos que se suponen sean suyos, pero que teme profundamente asumir el riesgo y la responsabilidad de forjarse sus propios fines. A menudo se considera la intensidad de la actividad como una prueba del carácter autodeterminado de la acción, pero ya sabemos que esa conducta bien podría ser menos espontánea que la de una persona hipnotizada o de un actor.

FROMM, Erich. El miedo a la libertad. Sólo existe un significado de la vida: el acto mismo de vivir.

FUENTES, Carlos. Diana. No hay peor servidumbre que la esperanza de ser feliz.

FUENTES, Carlos. La ficción es más cierta que la vida.

FUERT cosa es e dura consejar a señor (Libro de Alexandre)

FUMAS negro? –Sí, boana (Eugenio en RNE, 25-11-80)

GADAMER, Hans-Georg. El estado oculto de la salud. El misterio de la salud se mantiene oculto. Este estado oculto contribuye a preservarla y reside en la capacidad de olvidar. Una de las grandes fuerzas curativas de la vida es la posibilidad de sucumbir, cada noche, al sueño reparardor que permite el olvido.

GADAMER, Hans-Georg. La actualidad de lo bello. El auténtico enigma que el arte nos presenta es justamente la simultaneidad de presente y pasado.

GALILEO GALILEI, El ensayador. Pienso que estos sabores, olores, colores, etc, por parte del sujeto en el que parecen que residen, no son más que nombres y tienen únicamente su residencia en el cuerpo sensitivo, de manera que eliminado el animal sensitivo, se eliminarán todas esas cualidades.

GAMONEDA, Antonio. El cuerpo de los símbolos (‘Poesía en la perspectiva de la muerte’). Incluso técnicamente, la poesía no sería posible -no existiría- si no supiésemos que vamos a morir.

GAMONEDA, Antonio. Entrevista a A. G. (Hablar/Falar de poesía, nº 1). Yo no sé lo que pienso hasta que no me lo dicen mis propias palabras.

GAMONEDA, Antonio. Entrevista en Babelia ( ‘El País’, 23.08.2003). La poesía no es literatura. la literatura es una creación magnífica que reconocemos en la ficción, pero la poesía es una realidad por sí misma.

GAMONEDA, Antonio. Entrevista en Babelia ( ‘El País’, 23.08.2003). La poesía, incluso técnicamente, es un arte de la memoria. No podríamos temporalizar ni crear un ritmo si no tuviéramos una noción de tiempo incorporada a la expresión poética, pero nuestra memoria es siempre conciencia de pérdida. Tenemos memoria de lo que ya no está con nosotros. Y si esto es así, la memoria nos proporciona instantáneamente la noción de nuestro curso hacia la muerte. Lo queramos o no, toda poesía se escribe desde esta perspectiva, siempre.

GAMONEDA, Antonio. Memoria de Valente (ABC, ‘Cultural’, 11.11.2000). La poesía es una pasión indiscernible de la vida y la muerte; es un hecho estético, sí, pero, más aún, es una realidad existencial (y si no lo es no se trata de poesía); una realidad que abre el conocimiento de lo que, siendo también real, es desconocido e incomunicable fuera de la poesía. La poesía no es literatura.

GANDHI, Mahatma. Todos los hombres son hermanos. Mientras no haya descubierto la verdad absoluta, tendré que seguir siendo fiel a la verdad relativa, tal como se me presenta.

GANIVET, Ángel. Granada la bella, VIII. Las observaciones menudas son las que descubren el alma de las naciones, porque en los grandes hechos rigen leyes que son aplicables a todos. Cuando se nota con más vigor la fuerza del hecho pequeño, característico, como revelador de lo íntimo de las grandes cosas, es cuando mediante él se confirma un concepto ya admitido y demostrado.

GANIVET, Ángel. Granada la bella. Donde no hay cerrojos que quebrantar, ni balcones que escalar, ni terceras personas que sobornar, ni vigilancia que burlar, no puede vivir Don Juan Tenorio.

GARCÍA LORCA, Federico. Libro de poemas. Hoy siento en el corazón / un vago temblor de estrellas.

GARCIA MÁRQUEZ. Cien años de soledad. El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.

GARCÍA MORENTE, Manuel. El “hecho extraordinario”. Volví la cara hacia el interior de la habitación y me quedé petrificado. Allí estaba Él. Yo no lo veía, yo no lo oía, yo no lo tocaba. Pero Él estaba allí. No sé cuánto tiempo permanecí inmóvil y como hipnotizado ante su presencia. Sí sé que no me atrevía a moverme y que hubiera deseado que todo aquello –Él allí- durara eternamente, porque su presencia me inundaba de tal y tan íntimo gozo, que nada es comparable al deleite sobrehumano que yo sentía. Era como una suspensión de todo lo que en el cuerpo pesa y gravita, una sutileza tan delicada de toda mi materia, que dijérase no tenía corporeidad, como si yo todo hubiese sido transformado en un suspiro o céfiro o hálito. Era una caricia infinitamente suave, impalpable, incorpórea, que emanaba de Él y que me envolvía y me sustentaba en vilo, como la madre que tiene en sus manos al niño. Pero sin ninguna sensación concreta de tacto.

GARCÍA-SABELL, Domingo. Paseo alrededor de la muerte. El misterio del espíritu es inmenso. Pero no es menor el del cuerpo.

GARCILASO DE LA VEGA, Soneto XIII. Que con llorarla crezca cada día / la causa y la razón por que lloraba.

GARCILASO DE LA VEGA, Soneto XXXII. Mi lengua va por do el dolor la guía.

GAUGIN, Paul. Carta a Strinberg. Si nuestra vida está enferma también ha de estarlo nuestro arte; y sólo podemos devolverle la salud empezando de nuevo, como niños o como salvajes.

GAUGIN, Paul. La tierra, he aquí nuestra animalidad.

GAUTIER, Théophile. La muerta enamorada. Y los tablones retumbaron con un ruido sordo y sonoro, con ese terrible ruido que produce la nada cuando se la toca.

GAYA, Ramón. Velázquez, pájaro solitario. Ante la presencia carnal de algunas obras he sentido siempre que existe un más allá natural del arte, un no-arte, un no-arte ya; pero crecido, como tantos, en la moderna idolatría de un arte en sí, me resultaba muy difícil aceptar, como otra materia, lo que parece incontestablemente pintura, escultura y escritura.

GÉNESIS 3:22. Y dijo Yahvé Dios. ‘he aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal; ahora pues, no vaya a extender su mano para que tome todavía del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre’.

GÉNESIS 32, 31. Jacob llamó a aquel lugar Penuel, pues (se dijo): ‘He visto a Dios cara a cara, y no he muerto’.

GÉNESIS 4:13. Cualquiera que mate a Caín lo pagará siete veces.

GÉNESIS 6,4. Los nefilim existían en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos.

GEORGE, Stefan. El año del alma. Cogía sin temblar las flores del abismo

GEORGE, Stefan. El que la vida se mantenga abierta es obra de un hechizo únicamente.

GEORGEL, Ana María (atribuido a ella; acusada de trato con el Demonio, s. XIV). Nos ha dicho, además, que éste combate entre Dios y el Diablo duraba desde la eternidad, y durará sin fin.

GIBRAN, Khalil. El Profeta. La belleza es la vida cuando la vida levanta el velo de su rostro sagrado, pero vosotros sois la vida y vosotros sois el velo.

GIBRAN, Khalil. El Profeta. Solamente cuando bebáis del río del silencio cantaréis realmente.

GIBRAN, Khalil. El Profeta. Vuestros hijos no son vuestros hijos: son los hijos y las hijas de las ansias de vida que siente la misma vida.

GIDE, André. Los alimentos terrestres. Cada novedad debe encontrarnos siempre completamente disponibles.

GIDE, André. Los monederos falsos. (Dios) nos envía tentaciones a las que Él sabe que no podemos resistir; y cuando nos resistimos, a pesar de todo, se venga de nosotros aún más. ¿Por qué nos guarda ese rencor?

GIDE, André. Paludes. On ne sort pas; c’est un tort. D’ailleurs on ne peut pas sortir; mais c’est parce qu’on ne sort pas. (‘No se sale, es un sinsentido. Por otra parte no es posible salir; pero es porque no se sale’).

GIL Y CARRASCO, Enrique, El señor de Bembibre. ¿Quién podía adivinar lo que el porvenir aguardaba en los pliegues oscuros de su manto?

GIL, Ricardo. Tristitia rerum. Ha mentido el cristal.

GILBERT, William. De magnete, XII. La fuerza magnética está animada o imita al alma; en muchos aspectos sobrepasa al alma humana mientras está unida a su cuerpo orgánico.

GILGAMESH, Epopeya de. Tabla I. Su rostro era el de un hombre que llega de muy lejos.

GILGAMESH, Epopeya de. Tabla III. ¿Por qué has dado a mi hijo Gilgamesh un corazón sin reposo?

GILGAMESH, Epopeya de. Tabla III. Los hombres tienen contados sus días; todo cuanto hacen no es más que viento.

GILGAMESH, Epopeya de. Tabla VIII. Tienes el rostro inmóvil y no me oyes.

GILGAMESH, Epopeya de. Tabla XI. ¡Contempla al héroe que busca la inmortalidad! El sueño, como niebla furiosa, lo ha envuelto.

GILGAMESH, Epopeya de. Tabla XI. ¿Qué voy a hacer, Utnapishtim? ¿A dónde iré ahora que el despojador se apodera de mi (cuerpo)? En mi alcoba acecha la muerte. ¡Vaya donde vaya, allá está la muerte!

GIMÉNEZ CABALLERO, Ernesto. Declaración a ‘Interviú’, 10.08.78 . Yo divido a la humanidad aceptando su propia división. Los de derechas son los conservadores que han logrado poseer algo y tratan de retenerlo con uñas y dientes, y mucha policía y muchos generales y bendiciones. Los de izquierda o revolucionarios son los que no han logrado ser aún conservadores.

GIMÉNEZ CABALLERO, Ernesto. Yo, inspector de alcantarillas (‘Lectura oblicua’). Un deseo oblicuo. Una satisfacción oblicua. Una mujer oblicua. Un yo que era un . Un sur que era un norte. Una dislocación de puntos cardinales. Una cara, en cruz. Un haz en un envés. Eso. Un cartel indistinto y equívoco de gran ciudad: una lectura oblicua.

GIMFERRER, Pere. Entrevista (ABC, 8.05.98). Yo también [como Maiakovsky], mientras camino, me voy formando un ritmo en la cabeza, y de ahí salen las palabras.

GINZBURG, Natalia. Las pequeñas virtudes (‘Las relaciones humanas’). No habíamos comprendido lo irreparable que es, lo sin remedio que es la muerte; somos adultos por todas las mudas respuestas, por todo el mudo perdón de los muertos que llevamos dentro. Somos adultos por ese breve momento que un día nos ha tocado vivir, cuando hemos mirado como por última vez todas las cosas de la tierra, y hemos renunciado a poseerlas.

GINZBURG, Natalia. Las pequeñas virtudes. En relación con la educación de los hijos, pienso que se les debe enseñar, no las pequeñas virtudes, sino las grandes, No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia respecto al dinero; no la prudencia, sino el valor y el desprecio del peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor a la verdad; no la diplomacia, sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo del éxito, sino el deseo de ser y de saber.

GINZBURG, Natalia. Querido Miguel, XXV. En casa de tu madre hace un frío negro.

GINZBURG, Natalia. Querido Miguel, XXXII. A mí me atrae la tristeza. Me atrae la tristeza todavía más que la inteligencia.

GODARD, Jean Luc. Los travellings son una cuestión de moral.

GODARD, Jean‑Luc. A bout de souffle. No sé si estoy triste porque no soy libre, o no soy libre porque estoy triste.

GODARD, Jean‑Luc. En cada plano, una idea.

GOETHE, Johann Wolfgang von. (Últimas palabras en el lecho de muerte). Luz, más luz

GOETHE, Johann Wolfgang von. Conversaciones con Eckermann, 15.04.1829. A lo más alto que un ser humano puede llegar es a la maravilla.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Esbozo de una teoría de los colores, V, 751 Qué difícil es no poner el signo en lugar de la cosa, tener la esencia siempre presente ante uno, y no matarla mediante la palabra.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Esbozo de una teoría de los colores. Son los colores actos de la luz. Por medio de ellos place a la Naturaleza revelarse de un modo especial al sentido de la visión. Para el hombre atento no está la Naturaleza muerta ni muda en parte alguna.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Fausto, Primera Parte, I, 3. Yo soy el espíritu que siempre niega. Y con razón, pues todo cuanto existe es digno de irse al fondo; por lo que sería mejor que nada hubiese. De suerte, pues, que todo eso que llamáis pecado, destrucción, en una palabra: el mal, es mi verdadero elemento.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Fausto, Primera Parte, I, 4. Gris es toda teoría, mi caro amigo, y verde el áureo árbol de la vida.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Fausto, Segunda Parte, I, 5. Fausto: ¿Qué camino hay que seguir Mefistófeles: Ninguno. Lo no hollado, lo no pisado nunca; un camino hacia lo no explorado ni explorable. ¿Estás dispuesto.? No hay que forzar cerraduras ni descorrer cerrojos; soledades te habrán de llevar de uno a otro lado. ¿Tienes tú idea de yermo y soledad?

GOETHE, Johann Wolfgang von. Fausto, Segunda parte, I, 6. Yo en tu Nada espero hallar el todo.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Fausto, Segunda Parte, I, I. Difícil es lo fácil.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Importante progreso. (en ‘Goethe y la ciencia’). El hombre sólo se conoce a sí mismo en tanto que conoce el mundo, que sólo lo percibe en sí, y él sólo se percibe en él. cada nuevo objeto, bien contemplado, abre un nuevo órgano en nosotros.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Máximas, 199. Lo particular se halla eternamente sujeto a lo universal; lo universal tiene que someterse eternamente a lo particular.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Máximas, 488. No se busque nada detrás de los fenómenos: ellos mismos son la teoría.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Planteada la intención (en ‘Goethe y la ciencia’). Todo ser vivo no es un individuo, sino una pluralidad; incluso si se nos presenta como un individuo, sigue siendo una acumulación de seres vivos autónomos.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Teoría de la naturaleza, II. Llamamos bello a un ser perfectamente organizado cuando, al contemplarlo, podemos pensar que le es posible un múltiple y libre uso de todos sus miembros apenas él lo quiera; y que el más alto sentimiento de la belleza está ligado al sentimiento de la confianza y de la esperanza.

GOETHE. Fausto. Soy una parte de esa fuerza que siempre quiere el mal y sólo obra el bien.

GOETHE. La vida nos enseña a ser menos rigurosos con los demás que con nosotros mismos.

GOETHE. Las afinidades electivas. Así, todos juntos, cada uno a su manera, siguen viviendo la vida cotidiana, con o sin reflexión; todo parece seguir su curso habitual, del mismo modo que, incluso en los casos extremos en los que todo está en juego, se sigue viviendo como si no pasara nada.

GOETHE. Ningún placer es pasajero.

GOETHE. Todo lo cercano se aleja.

GOGOL, Nicolás. Carta a Joukovski, 10.1.1848. El arte nos reconcilia con la vida. El arte es la introducción en el alma del orden y de la armonía, y no de la turbación y del desorden. Si el artista no realiza el milagro de transformar el alma del espectador en amor y en perdón, su arte no es más que una pasión pasajera.

GÓNGORA, Luis de. De un caminante enfermo. En tenebrosa noche, con pie incierto.

GORGIAS de Leontini, 90,2. Yo creo que si alguno pidiera a todos los hombres que reunieran en un punto todo cuanto uno estima por inconveniente y luego pidiera de nuevo que retirara de aquel montón cada cual lo que estima por conveniente, de seguro que no quedaría allí ningún trozo, sino que todo habría quedado repartido entre ellos.

GORKI, Máximo. La madre. A las gentes les está reservado aún mucho dolor, aún les sacarán mucha sangre, pero todo el dolor y toda mi sangre valen poco para pagar lo que yo poseo en mi pecho, en mi cerebro. Yo soy rico, como una estrella lo es con sus rayos. Todo lo soportaré, lo sufriré todo; porque llevo dentro de mí un gozo que nadie ni nada matará nunca! ¡En este gozo está mi fuerza!

GOROSTIZA, José. Notas sobre poesía. La poesía, para mí, es una investigación de ciertas esencias -el amor, la vida, la muerte, Dios- que se produce en un esfuerzo por quebrantar el lenguaje de tal manera que, haciéndolo más transparente, se pueda ver a través de él dentro de esas esencias.

GOURMONT, Remy de. Física del amor, IV. El feminismo reina en la naturaleza, sobre todo en las especies inferiores y entre los insectos. Solamente en la serie de los mamíferos y en ciertos grupos de aves, el macho es igual o superior a la hembra. Diríase que ha conquistado lentamente un elevado lugar que la naturaleza no le destinaba. Y es posible que libre de todo cuidado, una vez realizada la fecundación, haya tenido más tiempo que la hembra para cultivar su fuerza.

GOURMONT, Remy de. Física del amor, VII. El macho es un accidente; la hembra hubiera bastado.

GRACIÁN, Baltasar. Agudeza y arte de ingenio, II. No se contenta el ingenio con la verdad, como el juicio, sino que aspira a la hermosura.

GRACIÁN, Baltasar. Agudeza y arte de ingenio, LX. Son las voces lo que las hojas en el árbol, y los conceptos el fruto.

GRACIÁN, Baltasar. El Criticón, I, 2. Entramos todos en el mundo con los ojos del ánimo cerrado, y cuando los abrimos al conocimiento, ya la costumbre de ver las cosas, por maravillosas que sean, no dexa lugar a la admiración. Por esso, los varones sabios se valieron siempre de la reflexión, imaginándose llegar de nuevo al mundo, reparando en sus prodigios, que cada cosa lo es, admirando sus perfecciones y filosofando artificiosamente.

GRACIÁN, Baltasar. El héroe, II. El ingenio es, si no rayo, vislumbre de divinidad.

GRACIÁN, Baltasar. Oráculo manual, 140. Topar con lo bueno en cada cosa. Es dicha del buen gusto.

GRAVES, Robert. La diosa blanca. Un verdadero poema es necesariamente una invocación de la Diosa Blanca, o Musa, la Madre de Toda la Vida, el antiguo poder del terror y la lujuria, la araña o la abeja reina cuyo abrazo significa la muerte.

GRAVES, Robert. Rey Jesús. Ningún hombre puede, al mismo tiempo, amar a Dios como Él quiere ser amado, y a la mujer como ella quiere ser amada. Se debe elegir entre el padre eterno y la reina del cielo con su cola de pez.

GRODDECK, Georg. El libro del Ello. El hombre es vivido por el símbolo.

GRODDECK, Georg. El libro del Ello. Toda pasión y todo placer están impregnados de la nostalgia de volver al seno materno, están envenenados por el deseo de unirse sexualmente a ella.

GRODDECK, Georg. La vista, el mundo del ojo y ver sin ojos. Todas las actividades del organismo humano se manifiestan de forma similar a través del símbolo. Los símbolos no se inventan, existen.

GRODDECK, Georg. Sobre el Ello. El sentido de la vida personal es volver a ser otra vez un niño, o más bien revivir al niño que nunca desapareció, y esto tras la larga batalla del Yo por hacerse independiente, adulto, para escapar de la madre, batalla perdida de antemano.

GRYPHIUS, Andreas. Contemplación del tiempo. No son míos los años que el tiempo me ha quitado, / no son míos los años que pueden aún venir. / Lo mío es el instante, y si cuido de él, / es mío el que ha creado eternidad y tiempo.

GUÉNON, René. Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada. Todas las cosas se encadenan y corresponden para concurrir a la armonía universal y total, que es como un reflejo de la Unidad divina misma. Esta correspondencia es el verdadero fundamento del simbolismo, y por eso las leyes de un dominio inferior pueden siempre tomarse para simbolizar la realidad de orden superior.

GUEVARA, Fray Antonio de. Menosprecio de corte y alabanza de aldea, VI. Es privilegio de aldea que los días se gocen y duren más.

GUTIÉRREZ DE GAMES, Victorial (acerca de Pedro I, ‘El cruel’). Quiso saber más de lo que le convenía; hubo de tomar aborrencia de muchos. Tendió el cuchillo y alcanzó a muchos de su reino.

GUTIÉRREZ, Fernando. Anteo e Isolda. Mira la tierra, Anteo, todo en ella / se acostumbra a la muerte.

GUTZKOW, Uriel Acosta, III, 5. Si me he equivocado, lo he hecho por la verdad.

GUTZKOW, Uriel Acosta, IV, 6. ¡Me di la muerte por dos cadáveres, Silva! ¡Oh, qué mortales son los mortales!

GUYAU, Jean Marie. Una moral sin obligación ni sanción. Ante todo es menester vivir, gozar seguidamente.

GUYAU, Jean Marie. Una moral sin obligación ni sanción. Comprender es ya conocer en sí mismo la realización de lo que se comprende; concebir alguna cosa mejor de lo que hay, es un primer trabajo para realizar esta cosa.

GUYAU, Jean Marie. Una moral sin obligación ni sanción. En lugar de decir: debo, luego puedo, es más verdad decir: puedo, luego debo.

GUYAU, Jean Marie. Una moral sin obligación ni sanción. Ninguna mano nos dirige, ningún ojo vela por nosotros; el timón está roto desde hace mucho tiempo, o más bien, no lo ha habido nunca, está por hacer; es una gran misión, es nuestra misión.

HABRÍA que volver al cine mudo, ya que no es posible volver a un mundo sin cine (Juan Benet, Huelva, 13-12-80)

HADLEY CHASE, James. El secuestro de Miss Blandish. Algo brilló en el aire, algo que recogió la luz del sol al acercarse con la prontitud del rayo. El cuchillo de Slim se hundió en la garganta de Bailey.

HAFIZ, Shams al-Dîn Muhammad. Traedme vino / para que manche mi vestido, / pues me tambaleo de amor / y me llaman sabio.

HAGGARD, Henry R. Ella. El conocimiento es para los fuertes, y nosotros somos débiles. La verdad está velada, porque no podemos fijar la mirada en su gloria, así como no es posible mirar el resplandor del sol. Podría destruirnos. El conocimiento absoluto no es para el hombre.

HAKIM DE MERV, La aniquilación de la rosa. (En el paraíso) siempre es de noche y hay piletas de piedra, y la felicidad de ese paraíso es la felicidad peculiar de las despedidas, de la renunciación y de los que saben que duermen.

HALDANE, J.B.S. Mi propia sospecha es que el universo no es solamente más extraño de lo que nos figuramos, sino más extraño de lo que nos podamos figurar.

HA-LEVI, Yehudah. Himno de la creación. Enaltecido estás sobre toda potencia, / y te sublimaste por encima de todo pensamiento. / ¿La palabra de quien te ha contenido? / ¿Y la lengua de quien te ha comprendido? / ¿Acaso habrá corazón que te haya alcanzado, / y ojo que te haya divisado?

HA-LEVI, Yehudah. No preguntes dónde está, / porque él llena los cielos y la tierra. / Limpia tu alma de deseos / y encontrarás a Dios dentro de tu pecho, / yendo hacia tu corazón.

HA-LEVY, Yehudah. Me meciste en las alas de las golondrinas y me trajiste la libertad.

HAWKS, Howard. La cámara a la altura de la mirada del hombre.

HAWTHORNE, Nathaniel. El joven Goodman Brown. La tierra no es sino una mancha de pecado, un inmenso charco de sangre. El mal es la verdadera naturaleza del hombre. Sólo en el mal encontraréis la felicidad.

HAY distancia más inmensa / de dios a hombre que de hombre a muerte (Góngora)

HAY una sola cosa que excita a los animales más que el placer: el dolor (Umberto Eco)

HAZAM, Ibn. Tú lloras por los muertos. Déjalos. Ellos están en paz. Llora, más bien, por los vivos. Son más dignos de tus lágri­mas. El muerto descansa en su tumba. No es preciso dolerse de su suerte. Pero a los vivos, que perecen día tras día a manos dé la injusticia, nadie los consuela.

HE QUEDADO / presentes sucesiones de difunto (Quevedo)

HEANEY, Seamus. Muerte de un naturalista. I rhyme / To see myself, to set the darkness echoing (‘Rimo / Para verme a mí mismo, para arrancar ecos a la oscuridad’).

HEBBEL, Christian Friedrich. Los nibelungos, II, 1, 2. El tiempo permanece aquí inmóvil, y no conocemos la primavera, ni el verano, ni el otoño: el año no muda jamás su faz y nosotros somos inmutables como él.

HEBBEL, Christian Friedrich. Los nibelungos, III, 2, 2. Oyes una palabra y no puedes comprenderla; ves una imagen, y no sabes explicarla, y sólo cuando algo sucede recuerdas que hace días y años que te lo ha hecho ver por encantamiento la norma en su danza de sombras.

HEBBEL, Christian Friedrich. Los nibelungos, III, 4, 21. ¡Y, sin embargo, es cosa grande! Han pasado diez años, y por fin un día, al caer de la tarde, llega a su castillo. Ya está encendida la lámpara; ve a su mujer, a su hijo: levanta la mano para llamar a la puerta, cuando comprende que aún no es digno de esta felicidad, y sigilosamente, tapándole la boca a su perro, que le saluda, vuelve a alejarse para hacer de nuevo el largo viaje, mendigando de cuadra en cuadra y deteniéndose allí donde le pisotean hasta que lleguen a besarlo y estrecharlo contra su pecho. ¡Es cosa grande

HEBBEL, Christian Friedrich. Los nibelungos, III, 4, 9. Están agotados los medios buenos; llega el turno de los malos, como el veneno al no servir ya de nada ninguna medicina, y sólo cuando esté vengada la muerte de Siegfried volverá a haber crímenes en la tierra; pero hasta entonces está oculto el derecho y la Naturaleza sumida en un profundo sueño.

HECHOS DE LOS APÓSTOLES, 2, 19. Hoc est corpus meun.

HECHOS DE LOS APÓSTOLES, 9,3. Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le envolvió una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: ‘Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?’

HEGEL, Georg W. F. Fenomenología del espíritu, Prol. El espíritu sólo conquista su verdad cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento.

HEGEL, Georg W. F. Filosofía del derecho, Prefacio. Todo lo que es racional es real; y lo que es real es racional.

HEGEL, Georg W. F. Lecciones sobre la Filosofía de la Hª universal, Intr. gral, II. Los individuos desaparecen ante la sustancia universal, la cual forma los individuos que necesita para su fin. Pero los individuos no impiden que suceda lo que tiene que suceder.

HEGEL, Georg W. F. No la curiosidad, no la vanidad, no el tener en mente la utilidad, no el deber ni el ser concienzudo, sino una sed inextinguible y desventurada que no admite transacción alguna nos conduce a la verdad.

HEIDEGGER, Martin. Hölderlin y la esencia de la poesía. La poesía es instauración por la palabra y en la palabra. ¿Qué es lo que se instaura? Lo permanente.

HEIDEGGER, Martín. Introducción a la Metafísica. Cuando el más apartado rincón del globo haya sido técnicamente conquistado y económicamente explotado; cuando un suceso cualquiera sea rápidamente accesible en un lugar cualquiera y en un tiempo cualquiera; cuando se puedan ‘experimentar’, simultáneamente, el atentado a un rey en Francia y un concierto sinfónico en Tokio; cuando el tiempo sólo sea rapidez, instantaneidad y simultaneidad, mientras que lo temporal, entendido como acontecer histórico, haya desaparecido de la existencia de todos los pueblos; , entonces, justamente entonces, volverán a atravesar todo este aquelarre como fantasmas las preguntas: ¿para qué?, ¿hacia dónde?, ¿y después qué?

HEIDEGGER, Martín. Introducción a la Metafísica. Ser hombre significa: ser un hablante.

HEIDEGGER, Martin. Sendas perdidas (‘La sentencia de Anaximandro’). Pero el pensar es un decir poético, y no sólo poesía en el sentido del poema y del canto. El pensar del ser es el modo originario del decir poético. Es en él donde por vez primera el lenguaje accede al habla, esto es, accede a su esencia. El pensar dice el dictado de la verdad del ser. El pensar es el dictare originario. El pensar es el decir poético originario, que precede a toda poesía, pero también es el elemento poético del arte, en la medida en que este llega a ser obra dentro del ámbito del lenguaje. Todo lenguaje poético, tanto en este sentido amplio como en el más estricto de lo poético, es en el fondo un pensar. La esencia poética del pensar guarda el reino de la verdad del ser.

HEINE, Heinrich. Lázaro (‘Despedida’). Y no dejamos de preguntarnos, / una y otra vez, / hasta que un puñado de tierra / nos calla la boca. / Pero, ¿es eso una respuesta?

HEISENBERG, Werner. Diálogos sobre la Física atómica. En el primer momento quedé profundamente conmocionado. Tenía el presentimiento de que a través de la superficie de los fenómenos atómicos miraba hacia un fondo subyacente de belleza interior y fascinante, y casi perdí el sentido al pensar que ahora tenía que ir tras esa multitud de estructuras matemáticas que la naturaleza había abierto ante mí. Estaba tan impresionado que no pude conciliar el sueño.

HERÁCLITO de Éfeso, Fragmento 22 a 5. Del fuego se generan todas las cosas y en el fuego todas terminan; al extinguirse éste todas las cosas forman el universo, y nuevamente el cosmos y todos los cuerpos son consumidos por la conflagración.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 102. Para el Dios todas las cosas son bellas y buenas y justas; los hombres, en cambio, consideran unas injustas y otras justas.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 123. El más hermoso de los mundos es como un montón de basura esparcida al azar.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 30. Este universo común para todos, ninguno de los hombres ni de los dioses lo ha formado; siempre fue, es y será un fuego eternamente vivo, encendiéndose con medida y apagándose con medida.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 49a. Entramos y no entramos en el mismo río. Somos y no somos.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 51. No llegan a comprender cómo lo que se opone a sí mismo está al mismo tiempo en armonía consigo, armonía de lo que retorna sobre sí mismo, como la del arco y la lira.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 52. El tiempo es un niño que juega con los dados; el reino es de un niño.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 64. Todas las cosas las gobierna el rayo.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 68. El bien y el mal son uno.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 93. El Señor cuyo oráculo está en Delfos, ni dice ni oculta, sino que indica.

HERMES TRISMEGISTO, La llave, 5. No tenemos todavía fuerzas suficientes para abrir los ojos de nuestro entendimiento y contemplar la belleza de ese Bien, su belleza imperecedera, incomprehensible. Cuando tú no puedas decir nada más de ella, solamente entonces la verás. Pues el conocimiento que se adquiere de ella es divino silencio, inhibición de todos nuestros sentidos.

HERMES TRISMEGISTO, Poimandres, 12. El Nous, Padre de todos los seres, que es vida y luz, dio a luz a un hombre semejante a él, de quien se enamoró como de su propio hijo. Pues el Hombre era muy bello, ya que reproducía la imagen de su propio Padre: pues verdaderamente Dios se enamoró de su propia forma y le entregó todas sus obras.

HERMOSO imposible mío (Calderón)

HERNÁNDEZ, Miguel. Despedidme del sol y de los trigos.

HERNÁNDEZ, Miguel. El rayo que no cesa, 6. ¡Cuánto penar para morirse uno!

HERNÁNDEZ, Miguel. Mañana no seré yo / otro será el verdadero.

HERÓDOTO, Historia, I, 136. Desde los cinco, hasta los veinte años, sólo enseñan [los persas] a sus hijos tres cosas: a montar a caballo, a disparar el arco y a decir la verdad.

HERÓDOTO, Historia, I, 31. La madre, exultante por la proeza y los elogios, pidió con fervor a la diosa, de pie ante su imagen, que concediera a Cléobis y Bitón, sus hijos que tanto la habían honrado, el don más preciado que alcanzar pueda un hombre. Tras esta súplica, y una vez concluidos los sacrificios rituales y el banquete, los muchachos se echaron a descansar en el propio santuario y no se levantaron; ese fue el fin que tuvieron.

HERÓDOTO, Historia, I, 31. Y en sus personas (Cléobis y Bitón) la divinidad hizo patente que para el hombre es mucho mejor estar muerto que vivo.

HESÍODO, Teogonía, 116. Antes de todo existió el Caos. Después Gea, la de amplio pecho, asiento firme de todas las cosas para siempre, Tártaro nebuloso en un rincón de la tierra de anchos caminos y Eros, que es el más hermoso entre los dioses inmortales, relajador de los miembros y que domeña, dentro de su pecho, la mente y el prudente consejo de todos los dioses y de todos los hombres.

HESÍODO, Teogonía, 27. [Las Musas:] Sabemos decir muchas mentiras con apariencia de verdades; y sabemos, cuando queremos, proclamar la verdad.

HESSE, Hermann. Demian, 5. Una misma divinidad indivisible actúa en nosotros y en la naturaleza; y si el mundo exterior desapareciera, cualquiera de nosotros sería capaz de reconstruirlo, porque los montes y los ríos, los árboles y las hojas, las raíces y las flores, todo lo creado en la naturaleza, está ya prefigurado en nosotros: proviene del alma, cuya esencia es eterna, y escapa a nuestro conocimiento, pero que se nos hace patente como fuerza amorosa y creadora.

HESSE, Hermann. Demian, Intr. Cada hombre no es solamente él; también es el punto único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más, se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular. Por eso la historia de cada hombre, mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de atención. En cada uno se ha encarnado el espíritu, en cada uno sufre la criatura, en cada uno es crucificado un salvador.

HESSE, Hermann. El lobo estepario. Yo no puedo permanecer mucho tiempo ni en un teatro ni en un cine; apenas puedo leer un periódico, raramente un libro moderno; no puedo comprender qué placer o qué alegría buscan los hombres en los trenes y en los hoteles abarrotados, en los abarrotados cafés con música estridente y sofocante, en los bares y variedades de las elegantes ciudades de lujo, en las exposiciones mundiales, en las carreras, en las conferencias, en los grandes estadios. Yo no puedo comprender ni compartir todas esas alegrías, que a mí me parecen inaccesibles y por las que mil otros se afanan y atropellan. Lo que el mundo conoce y busca y ama más en la poesía, le parece loco en la vida. Y en efecto, si el mundo tiene razón, si esa música de café, si esos placeres multitudinarios, si esos americanismos tienen razón y contentan a tantos hombres, entonces soy yo el que no tiene razón, el que está loco; entonces soy yo el auténtico lobo de la estepa, como suelo llamarme a mí mismo muchas veces; la fiera descarriada en un mundo extraño e incomparable para ella, que ya no encuentra su patria, su aire y su alimento.

HESSE, Hermann. Narciso y Goldmundo. ¿Cómo podrás morirte un día, Narciso, si no tienes Madre? Sin Madre no es posible amar. Sin Madre no es posible morir.

HESSE, Hermann. Siddharta. Esta piedra es una piedra, también un animal, y un dios, y un buda. No la venero ni la amo porque algún día pueda llegar a ser esto o lo otro, sino porque todo esto lo es desde hace tiempo, desde siempre.

HESSE, Hermann. Siddharta. Siddharta tenía un fin, una meta única: deseaba quedarse vacío, sin sed, sin deseos, sin sueños, sin alegrías ni penas. Deseaba morirse para alejarse de sí mismo, para no ser yo, para hallar la tranquilidad en el corazón vacío, para permanecer abierto al milagro a través de los pensamientos despersonalizados. Ése era su objetivo. Cuando todo el yo se encontrase vencido y muerto, cuando se callasen todos los vicios y todos los impulsos en su corazón, entonces despertaría lo último, lo más íntimo del ser, lo que ya no es el yo, el gran secreto.

HESSE, Hermann. Siddharta. Una verdad sólo se puede pronunciar y expresar con palabras si es parcial. Y parcial es todo lo que se puede expresar con pensamientos y declarar con palabras; todo lo unilateral, todo lo mediocre, todo lo que carece de integridad, de redondez, de unidad.

HESSE, Hermann. Viaje al Oriente, I. Nuestro objetivo no era tan sólo Oriente, o, mejor dicho, nuestro Oriente no sólo era un país y un concepto geográfico, sino la patria y la juventud del alma, la inmensidad y la nada, el conjunto de todos los tiempos. Mi felicidad residía realmente en el mismo secreto que constituye la felicidad de los sueños: la libertad de vivir todo lo imaginable simultáneamente, sin cambiar el exterior y el interior, apartando el tiempo y el espacio como simples decorados.

HIDALGO, José Luis. Los muertos. Yo soy el centro en donde todo / ha de tornar en cada cosa.

HIKMET, Nazim. Desde las cuatro cárceles. Tienen miedo de amar, / miedo de amar como Ferhat, apasionadamente.

HIMNO A DÉMETER, 480. Bienaventurado entre los hombres que moran en la tierra el que ha visto estas cosas, pero el que no se ha iniciado ni ha participado en los ritos no tendrá nunca una suerte igual, una vez muerto cuando haya pasado bajo la sombría oscuridad.

HIPÓCRATES, Sobre la enfermedad sagrada, IV. Sin embargo, yo no creo que el cuerpo del hombre, el ser más perecedero, sea contaminado por un dios, el ser más sagrado. Pues lo divino es para nosotros lo que nos purifica y nos santifica y nos lava las más grandes e impías faltas; y nosotros mismos señalamos los límites de los templos y de los recintos consagrados a los dioses para que ningún impuro los franquee.

HITCHCOCK, Alfred. La lógica profunda de mis filmes es asustar al espectador.

HITCHCOCK, Alfred. Las sutilidades que el público no verá nunca son absoluta­mente necesarias, porque enriquecen el conjunto y le dan más fuerza.

HITCHCOCK, Alfred. Me intereso menos en las historias que en la forma de con­tarlas.

HOBBES, Thomas. Leviathan, I, 2. Los sueños son el reverso de lo que imaginamos en la vigilia; cuando estamos despiertos el movimiento comienza en un extremo, y cuando soñamos, en el otro.

HOBBES, Thomas. Leviathan, IV, 46. En cuanto al significado de eternidad, no admitirán que sea una interminable sucesión de tiempo, pues entonces no podrían dar una razón de cómo la voluntad y la providencia de Dios no fueron anteriores a su presciencia del futuro, tal como la causa eficiente precede al efecto o el agente es previo a la acción. Y lo mismo acontece con muchas otras de sus audaces opiniones sobre la incomprensible naturaleza de Dios. Pero nos enseñarán que la eternidad es el permanecer fijo del tiempo presente, un nunc-stans (como lo llaman los escolásticos) que ni ellos ni nadie más comprende.

HOBBES, Thomas. Leviathan, XVII. Porque las leyes de la naturaleza (como justicia, equidad, modestia, misericordia, y -en suma- hacer a otros lo que quisiéramos ver hecho con nosotros) son por sí mismas contrarias a nuestras pasiones naturales, que llevan a la parcialidad, al orgullo, a la venganza y cosas semejantes cuando falta el temor a algún poder.

HOFFMANN, Ernst Theodor Amadeus. El hombre de la arena. Estos fantasmas no son otra cosa sino pensamientos que nos influyen de tal modo que nos arrojan al Infierno, o nos llevan al Cielo.

HOFFMANN, Ernst Theodor Amadeus. El hombre de la arena. La vida era sólo sueños y presentimientos; hablaba siempre de cómo los hombres, creyéndose libres, son sólo juguete de oscuros poderes, y humildemente deben conformarse con lo que el destino les depara. Aún iba más lejos, y afirmaba que era una locura creer que el arte y las ciencias pueden ser creados a nuestro antojo, puesto que la exaltación necesaria para crear no proviene de nuestro interior sino de una fuerza exterior de la que no somos dueños.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. Andreas. Todo lo que no estaba allí le parecía bueno, digno de vivirse, salvo el presente.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. Carta de Lord Chandos. Para mí, es como si mi cuerpo estuviera formado por puras cifras que me lo revelasen todo. O como si pudiéramos entrar en una nueva relación, llena de presentimientos, con todos los seres, como si empezáramos a pensar con el corazón.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. Carta de Lord Chandos. Una regadera, un rastrillo olvidado en el suelo, un perro al sol, un pobre cementerio, un lisiado, una pequeña casa de campesinos, todos ellos pueden convertirse en cuenco de revelación.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El caballero de la rosa, I. Todo es un misterio, ¡un gran misterio! / Y aquí estamos para soportarlo.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. ¿En qué consiste la libertad interior? En reconocer en lo individual al mismo tiempo lo general y lo necesario.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. Debería existir una estrella en la que lo que sucedió hace un año fuera presente, otra en la que lo fuera lo pasado, hace un siglo y así sucesivamente. De esta manera todo estaría en una cadena contínua ante los ojos de la eternidad, como las flores de un jardín.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. El placer desea el medio, no el fin.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. En cada persona se esconde una inocencia propia.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. Las situaciones son simbólicas. El punto débil de los hombres actuales es que actúan analíticamente y con ello destruyen lo mágico.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. Los mejores momentos son aquellos en los que el individuo clarifica su situación en la existencia; entonces el sentimiento asciende hasta lo mágico y lo hace sin elementos egoístas, sin aspiraciones.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. No conocer muchas cosas, sino ponerlas en relación mutua es lo que constituye el estado previo de lo creativo.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. Unos instantes en Grecia. Esa vida azulada y silenciosa del aire.

HOFMANNSTHAL. Cuando un hombre abandona este mundo, se lleva un secreto consigo: cómo le ha sido posible la supervivencia espiritual.

HOFMANNSTHAL. Quien se va haciendo viejo siente cómo sigue siendo culpa­ble a lo largo de todas las situaciones y complicaciones de la vida. Sin embargo, en todo hombre habita una especie propia de inocencia. Es la que le mantiene recto, aunque él no sepa cómo.

HOLAN, Vladimir. Una noche con Hamlet. La belleza de la mujer y la melancolía del hombre.

HÖLDERLIN, Friedrich. A Zimmer. Was hier wir sind, kann dort ein Gott ergänzen (‘Lo que somos aquí, allí un dios lo completa’)

HÖLDERLIN, Friedrich. El Rin. Y pues no sienten nada por sí mismos / los Bienaventurados, es preciso / -si tal decir es cosa permitida- / que otro sienta en el nombre de los dioses / pues ellos necesitan este otro.

HÖLDERLIN, Friedrich. Hiperión. El escéptico, por serlo, encuentra en lo que piensa contradicción y carencia sólo porque conoce la armonía de la belleza sin tacha, que nunca podrá ser pensada. Si desdeña el seco pan de la razón es porque, en secreto, se regala en la mesa de los dioses.

HÖLDERLIN, Friedrich. Hiperión. El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona.

HÖLDERLIN, Friedrich. Hiperión. En lo divino sólo creen / aquellos que lo son.

HÖLDERLIN, Friedrich. Hiperión. Yo he sentido la vida de la naturaleza, que es más alta que todo pensamiento.

HÖLDERLIN, Friedrich. La muerte de Empédocles. ¡Atreveos! Olvidad lo que habéis heredado, lo que adquiristeis, lo que aprendisteis por boca de vuestros padres, los usos y las leyes, los nombres de los antiguos dioses, olvidadlo y, audaces, posad la mirada sobre la naturaleza divina. Y cuando el espíritu se inflame en la luz celeste y, como por vez primera, se vierta en vuestro pecho un dulce hálito, y plenos de dorados frutos murmuren los bosques y el manantial que brota de la roca. Cuando la vida del mundo os conmueva con la paz de su espíritu y meza vuestra alma con un sagrado cántico, entonces entre el maravilloso alborear de la delicia surgirá renacido el verdor de la tierra, las montañas y el mar. Entonces os daréis de nuevo las manos, mantendréis la palabra y os repartiréis el bien común. Todo serán iguales, descansará la vida en justas órdenes cual esbeltas columnas y vuestra unión confirmará la ley. Entonces, oh genios de la naturaleza mudable, el pueblo libre os invitará a la fiesta. ¡Sed hospitalarios y piadosos, pues sólo cuando aman son buenos los mortales! ¡Que la esclavitud y la pena no encojan vuestro pecho!

HÖLDERLIN, Friedrich. La muerte de Empédocles. ¡Oh, venid, miserables! Si es preciso, / también puedo ir colérico a los dioses.

HÖLDERLIN, Friedrich. La muerte de Empédocles. Lo sé, lo que es divino debe sucumbir.

HÖLDERLIN, Friedrich. La muerte de Empédocles. Nada se concede graciosamente a los mortales.

HÖLDERLIN, Friedrich. La muerte de Empédocles. Un ser terrible que todo lo transforma había en él.

HÖLDERLIN, Friedrich. Pan y vino, 7. ¿Para qué los poetas en tiempos de penuria?

HÖLDERLIN, Friedrich. Recuerdo. Was bleibet aber, stiften die Dichter (‘Pero lo que perdura, lo fundan los poetas’).

HÖLDERLIN. ¿Qué podemos amar que no sea una sombra?

HÖLDERLIN. Empédocles. Lo que somos y buscamos, no podemos hallarlo; lo que hallamos, no lo somos.

HÖLDERLIN. La muerte de Empédocles. Y abiertamente consagré mi corazón a la tierra grave y do­liente, y con frecuencia, en la noche sagrada, le prometí que la amaría fielmente hasta la muerte, sin temor, con su pesada carga de fatalidad, y que no despreciarla ninguno de sus enigmas. Así me ligué a ella con un lazo mortal.

HOMBRE largo, pocas veces sabio (refrán)

HOMERO, Iliada, II, 484-486. Decidme ahora, Musas, dueñas de olímpicas moradas, / pues vosotras sois diosas, estáis presentes y sabéis todo, / mientras que nosotros sólo oímos la fama y no sabemos nada.

HOMERO, Iliada, IV, 404. No mientas si sabes decir la verdad.

HOMERO, Iliada, VI, 146-149. Cual la generación de las hojas, así la de los hombres. / Esparce el viento las hojas por el suelo, y el bosque, / hace brotar cuando florece, al llegar la sazón de la primavera. / Así el linaje de los hombres, una generación brota y otra se desvanece.

HOMERO, Iliada, XI, 263. Colmaron el hado de su vida y entraron en la morada de Hades.

HOMERO, Iliada, XI, 462. Tres veces gritó con la fuerza que cabe en la garganta de un mortal.

HOMERO, Iliada, XIII, 636. De todo uno se harta, hasta del sueño y del amor.

HOMERO, Iliada, XIII, 672. Y una abominable oscuridad lo atenazó.

HOMERO, Iliada, XIV, 198-204. Dame el amor y el deseo con los cuales rindes / a todos los inmortales y a los hombres mortales. / Al confín de las fértiles tierras quiero ir / para ver a Océano, padre de los dioses, y a Tetis, la madre, / que en sus moradas me criaron bien y me mimaron, / acogiéndome de manos de Rea cuando Zeus, de ancha voz, / instaló a Crono bajo la tierra y bajo el proceloso mar.

HOMERO, Iliada, XIV, 214-217. Y del pecho se desató la recamada correa / bordada, donde estaban fabricados todos sus hechizos: / allí estaba el amor, allí el deseo, allí la amorosa plática, / la seducción que roba el juicio incluso a los más cuerdos.

HOMERO, Iliada, XVI, 630-631. Los brazos deciden en la guerra, y las palabras en el consejo. / Por eso ahora no hay que amontonar palabras, sino luchar.

HOMERO, Iliada, XVII, 426-447. Los corceles de Aquileo lloraban, fuera del campo de batalla, desde que supieron que su auriga había sido postrado en el polvo por Héctor, matador de hombres. Inclinaban la cabeza al suelo, de sus párpados caían a tierra ardientes lágrimas con que lloraban la pérdida de su auriga, y las lozanas crines estaban manchadas y caídas a ambos lados del yugo. Al verlos llorar, Zeus Crónida se compadeció de ellos, movió la cabeza; y hablando consigo mismo dijo: ¡Ah, infelices! ¿Por qué os entregamos al rey Peleo, a un mortal, estando vosotros exentos de la vejez y de la muerte? ¿Acaso para que tuvieseis penas entre los míseros mortales? Porque no hay un ser más desgraciado que el hombre, entre cuantos respiran y se mueven sobre la tierra.

HOMERO, Ilíada, XXI, 461-466. Y el que hiere de lejos, Apolo, repuso [a Poseidón] diciendo: ¡Batidor de la tierra! Sensato a tus ojos no fuera si contigo luchase por los miserables mortales que, al igual que las hojas, ya se hayan lozanos y fuertes, mientras comen los frutos de la tierra profunda, ya se agostan y desaparecen. Dejemos al punto la batalla, y que allá ellos se arreglen entre sí.

HOMERO, Iliada, XXIII, 103-104. Ay, también en las mansiones de Hades es algo / el alma y la sombra, aunque la inteligencia no se conserva.

HOMERO, Iliada, XXIII, 78. Me ha engullido la parca abominable que me correspondió en el momento de nacer.

HOMERO, Odisea, I, 32. Los mortales se atreven a culpar a los dioses, pues afirman que todos sus males de nosotros proceden, y son sólo ellos quienes por su propia locura las desgracias atraen.

HOMERO, Odisea, IX. Mi nombre es Nadie; y Nadie me llaman mi padre, mi madre y mis compañeros.

HOMERO, Odisea, XI. Y Aquileo me contestó en seguida: -No intentes consolarme de la muerte, esclarecido Odiseo: preferiría ser labrador y servir a otro, o un hombre indigente que tuviera pocos medios para mantenerse, a reinar sobre todos los muertos.

HOMERO, Odisea, XII. Y las sirenas comenzaron un sonoro canto: -¡Ea, célebre Odiseo, gloria de los aqueos! Acércate y detén la nave para que oigas nuestra voz. Nadie ha pasado en su oscura nave sin que escuchara la suave voz que fluye de nuestra boca, sino que se alejaron luego de recrearse con ella, siendo más sabios que antes.

HOMERO, Odisea, XV, 398. Deleitémonos con el recuerdo de nuestras tristezas, / pues los dolores recordados dan placer al hombre.

HORACIO, Odas, III, 30. Non omnis moriar, multaque pars mei / viatbit Libitinam (‘No moriré del todo, una parte me mí / huirá las exequias’)

HORIA, Vintila. La séptima carta. Todo cuanto se hace pertenece a la filosofía. Si no, ¿cómo sabríamos obrar para edificar una ciudad, para sembrar el trigo, para conducir un navío? El que no razona y, por consiguiente, está cerrado a la filosofía, no es un ser humano, sino una bestia que camina sobre dos patas en lugar de cuatro [.]. La filosofía, como toda técnica, se encuentra en el fondo de todos nosotros. Es preciso saber despertarla, lo que no es difícil.

HRABAL, Bohumil. Trenes rigurosamente vigilados. Tan blancos eran aquellos caballos que emitían una luz como un jazmín en flor en una noche de verano.

HUCH, Ricarda. Sólo el hombre feliz que se zambulle en la sabiduría inconsciente, y cuyo espíritu se siente familiar con la naturaleza, puede abandonarse a su corazón y encontrar su corazón en el amor.

HUIDOBRO, Vicente. El espejo de agua. Por qué cantáis la rosa, ¡oh, Poetas! / Hacedla florecer en el poema, / / Sólo para nosotros / Viven todas las cosas bajo el Sol. / / El poeta es un pequeño Dios.

HUIZINGA, Johan. Homo ludens. Pero creo que no incurrimos en tropiezo si consideramos la acción sacra como juego. Lo es en cualquier aspecto por la forma y, por la esencia, en cuanto que traspone a los participantes en otro mundo.

HUMBOLT, W. von. Sobre la diferencia estructural de las lenguas humanas. Todo comprender es siempre a la vez un no-comprender, toda coincidencia en pensamiento y sentimiento es a la vez una divergencia.

HUME, David. Tratado de la naturaleza humana, I, 2, 3. La razón es y debe ser la esclava de las pasiones, y no puede pretender otra función que la de servirlas y obedecerlas.

HUME, David. Tratado de la naturaleza humana, I, 2, 6. Dirijamos nuestra atención fuera de nosotros cuanto nos sea posible; llevemos nuestra imaginación a los cielos, o a los más extremos límites del universo: nunca daremos realmente un paso fuera de nosotros mismos, ni podremos concebir otra clase de existencia que la de las percepciones manifiestas dentro de esos estrechos límites. Este es el universo de la imaginación, y no tenemos más ideas que las allí presentes. Lo más que podemos a aventurarnos a concebir [son] objetos externos y supuestos como específicamente distintos de nuestras percepciones. Hablando en general, no suponemos que sean específicamente distintos, sino que sólo les atribuimos diferentes relaciones, conexiones y duraciones.

HUME, David. Tratado de la naturaleza humana, I, 4, 6. La mente es una especie de teatro en el que distintas percepciones se presentan en forma sucesiva; pasan, vuelven a pasar, se desvanecen y mezclan en una variedad infinita de posturas y situaciones.

HUME, David. Tratado de la naturaleza humana, I, 4, 6. Siempre que penetro íntimamente en lo que llamo mí mismo tropiezo en todo momento con una u otra operación particular, sea de calor o frío, de luz o sombra, de amor u odio, de dolor o placer. Nunca puedo atraparme a mí mismo en ningún caso sin una percepción, y nunca puedo observar otra cosa que la percepción. Cuando mis percepciones son suprimidas durante algún tiempo, por ejemplo en un sueño profundo, no me doy cuenta de mí mismo, y puede decirse que verdaderamente no existo.

HUXLEY, Aldous. Contrapunto. La barbarie es inclinarse de un solo lado. Se puede ser un bárbaro del intelecto así como del cuerpo; un bárbaro del alma y de los sentimientos así como de la sensualidad. El cristianismo nos ha hecho bárbaros del alma, y la ciencia nos está haciendo ahora bárbaros del intelecto.

HUXLEY, Aldous. Las puertas de la percepción. Cielo e infierno. El razonamiento sistemático es algo de lo que tal vez no podamos prescindir ni como especie ni como individuos. Pero tampoco podemos prescindir, si hemos de permanecer sanos, de la percepción directa, cuanto menos sistemática mejor, de los mundos interior y exterior en los que hemos nacido. Esta realidad es un infinito que está más allá de toda comprensión, y, sin embargo, puede ser percibida directamente, y desde cierto punto de vista, de modo total. Es una trascendencia que pertenece a un orden distinto del humano y que, sin embargo, puede estar presente en nosotros como una inmanencia sentida, como una participación experimentada. Saber es darse cuenta, siempre, de la realidad total en su diferenciación inmanente; darse cuenta de ello y, aún así, permanecer en condiciones de sobrevivir como animal, de sentir y pensar como ser humano, de recurrir cuando convenga al razonamiento sistemático. Nuestra finalidad es descubrir que siempre hemos estado donde deberíamos estar.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 16. La felicidad real siempre aparece escuálida por comparación con las compensaciones que ofrece la desdicha. (…). La felicidad nunca tiene grandeza.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 16. La verdad ha salido perjudicada, desde luego, pero no la felicidad. Las cosas hay que pagarlas, la felicidad tenía su precio.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 17. -¿Como se manifiesta (Dios) actualmente? –preguntó el salvaje. -Bueno, se manifiesta como una ausencia; como si no existiera en absoluto. -Eso es culpa de ustedes. -Diga mejor que es culpa de la civilización. Dios no es compatible con el maquinismo, la medicina científica y la felicidad universal. Es preciso elegir. Nuestra civilización ha elegido el maquinismo, la medicina y la felicidad.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 17. Actualmente, cualquiera puede ser virtuoso. Uno puede llevar al menos la mitad de su moralidad en su bolsillo, dentro de un frasco. El cristianismo sin lágrimas: esto es el soma.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 17. -Es que a mí me gustan los inconvenientes. -A nosotros no –dijo el interventor-. Preferimos hacer las cosas con comodidad. -Pues yo no quiero comodidad. Yo quiero a Dios, quiero poesía, peligro real, libertad, bondad, pecado. -En suma –dijo Mustafá Mond-, usted reclama el derecho a ser desgraciado. -Muy bien, de acuerdo –dijo el salvaje, en tono de reto-. Reclamo el derecho a ser desgraciado.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 4. Las palabras pueden ser como los rayos X si se emplean adecuadamente: pasan a través de todo. Las lees y te traspasan.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 4. Soy muy experto en la creación de frases; encuentro esa clase de palabras que le hacen saltar a uno como si se hubiese sentado en un alfiles, que parecen nuevas y excitantes aun cuando no se refieran a algo que es hipnopédicamente obvio, pero esto no me basta, no basta que las frases sean buenas; también debe ser bueno lo que se hace con ellas.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 6 -Pero, Bernard, dices unas cosas horribles. -¿Es que tú no deseas ser libre, Lenina? -No sé qué quieres decir. Yo soy libre, libre de divertirme cuando quiera. Hoy día todo el mundo es feliz. Bernard rió. -Sí, ‘hoy día todo el mundo es feliz’. Eso es lo que ya les decimos a los niños a los cinco años. Pero ¿no te gustaría tener la libertad de ser feliz… de otra manera? A tu modo, por ejemplo; no a la manera de todos. -No comprendo lo que quieres decir contestó Lenina.

IBN ARABI de Murcia. Epístola de santidad. Dios nos ha sacado de la nada al ser, prefiriéndonos a los infinitos seres posibles que pudo crear y no creó.

IBN ARABI de Murcia. Fotuhat, I, 8. Vi una noche que yo contraía nupcias con los astros todos del cielo, sin que con uno solo de ellos dejase de unirme, y esto con un gran deleite espiritual. Una vez que hube terminado mis nupcias con los astros, se me entregaron las letras del alfabeto y también con ellas contraje nupcias.

IBN ARABI de Murcia. Tarjuman, XI. Mi corazón acoge cualquier forma: / prado de las gacelas, refugio para el monje, / templo para los ídolos, Kaaba del peregrino. / Es tabla de la Torá y libro del Corán. / Sigo la religión del amor solamente / adonde sus camellos se encaminan. / Mi sola fe es amor y es mi creencia.

IBN GABIROL, Kéter Malkut, 1 (en Millás Vallicrosa, Selomó Ibn Gabirol.). Para ti es el nombre escondido respecto de los sabios; la potencia que sustenta el mundo sobre la nada, y el poder para hacer salir a luz todo misterio.

IBN HAZM de Córdoba. El collar de la paloma. Alma, esfuérzate en salvarte, y vete al fondo como las espadas afiladas y cortantes.

IBN HAZM de Córdoba. El collar de la paloma. El ayer se fue, el mañana no sé si lo alcanzaré: ¿por qué he de apenarme?

IBN HAZM de Córdoba. El collar de la paloma. Llegar a un agua lejana, después de haber sufrido sed, es más delicioso y más dulce que la bebida siempre posible.

IBN HAZM de Córdoba. El collar de la paloma. Los órganos corporales sensibles son caminos que llevan a las almas y que a ellas van a parar.

IBN HAZM de Córdoba. Los caracteres y la conducta. Cuando el hombre duerme, sale del mundo y olvida toda alegría y tristeza. Si hiciese esto despierto, sería feliz.

IBN HAZM de Córdoba. Los caracteres y la conducta. Si el imperfecto se diera cuenta de su imperfección, sería perfecto.

IBN TUFAYL, El filósofo autodidacto. Tu pregunta ha sugerido en mi ánimo una noble idea, que me ha llevado a la visión intuitiva que me ha conducido a un estado que antes no experimenté, y me ha llevado a un término tan maravilloso, que ni lengua alguna podría describir ni razonamiento alguno demostrar, porque es de una categoría y de un mundo completamente distinto de ellas.

IBSEN, Henrik. Peer Gynt, III. Peer Gynt. ¡Di lo que sepas! ¿Dónde estuve yo mismo, el íntegro, el auténtico? ¿Dónde estuve, con el sello de Dios sobre la frente Solveig. ¡En mi fe, en mi amor, y en mi esperanza P. G. ¿Qué dices.? ¡Cállate! Son palabras alegres que diriges al hijo que vive en ti, del cual eres la propia madre S. Sí, lo soy; pero ¿quién es su padre? Es él mismo quien perdona a ruegos de la madre. P. G. ¡Mi madre! ¡Mi esposa! ¡Mujer sin mancha! ¡Ocúltame, ocúltame ahí dentro!

IBSEN, Henrik. Un enemigo del pueblo, V. El hombre más poderoso del mundo es el que está más solo.

I‑LOP, José Carlos. El canto de las ballenas. Recuerdo ciudades que no he pisado jamás.

IONESCO, Eugene. Los muros sociales nos separan, pero la soledad nos acerca los unos a los otros.

Isaías 14,12. ¡Cómo has caído de los cielos, / Lucero, hijo de la Aurora! / ¡Has sido abatido a tierra, / dominador de naciones!

ISAÍAS 45, 15. En ti está Dios oculto.

ISAÍAS 6; 5-6. ¡Ay de mi, que estoy perdido, / pues soy un hombre de labios puros, / y en un pueblo de labios impuros habito!

IZQUIERDO, José María. Divagando por la ciudad de la gracia. El pensamiento ha permanecido mudo, mientras el sentimiento no le ha dicho ‘piensa’; la voluntad ha permanecido quieta mientras no la haya movido la ilusión. Y así el pensar ha sido un fantasear, y el querer una delectación, y el vivir un ensueño, y el hablar un divagar.

JABÉS, Edmond. Del desierto al libro. No se puede escribir sin antes hacer callar las palabras que nos agitan. La página en blanco es un silencio impuesto. Es sobre este fondo de silencio sobre el que se escribe el texto.

JABÉS, Edmond. Del desierto al libro. Solo es en el desierto, en el polvo de nuestras palabras, donde la palabra divina podía ser revelada. Desnudez, transparencia de una palabra que cada vez nos es necesario encontrar de nuevo para esperar poder hablar. El caminar errante crea el desierto.

JABÉS, Edmond. Del desierto al libro. Todo libro es libro de la memoria.

JABÉS, Edmond. El libro de las preguntas, I. El loco por la escritura sueña con ser una sombra para desposar el agua. De esta unión nacen los libros. Pero la sombra no es más que una mancha de memoria que el ojo percibe.

JABÉS, Edmond. El libro de las preguntas, I. Tienes un nombre que no has pedido y toda tu vida eres la presa de ese nombre.

JABÉS, Edmond. El libro de los límites, IV. Escribir es siempre esperar, de un vocablo venidero, la salvación.

JACOBSEN, Jens Peter. La señora María Grubbe. Por el mundo entero se extendía una red de hilos invisibles que unían un alma con otra; hilos más fuertes que los de la vida, hilos más fuertes que los de la muerte.

JACOBSEN, Jens Peter. Niels Lyhne, VI. De entre los tres, fue el que menos supo ver cuán fascinantemente hermosa estaba, delante de ellos, detrás de sus palabras.

JACOBSEN, Jens Peter. Niels Lyhne, XI. Pues eso era el amor: un mundo que estaba entero, algo lleno, grande y ordenado.

JACOBSEN, Jens Peter. Niels Lyhne, XIV. Y finalmente murió la muerte, la muerte difícil.

JACOBSEN, Jens Peter. Niels Lyhne. Cerró los ojos, pero a pesar de ello notaba cómo la luz penetraba en él, fluyendo a través de todos sus nervios.

JACOBSEN, Jens Peter. Niels Lyhne. No se atormente ni se martirice con sus convicciones; la gente que va a morir no tiene convicciones.

JÁMBLICO, Sobre los misterios egipcios, VII. Pero en estos nombres en los que hemos recibido la ciencia del análisis, en ellos tenemos, en el nombre, el conocimiento de toda la esencia de los dioses, de su poder y de su orden. Además, guardamos entera en nuestra alma una copia mística e inefable de los dioses y a través de los nombres elevamos nuestra alma a los dioses y, una vez elevada, nos unimos a los dioses en la medida de lo posible.

JAMES, Henry. Ahora, por fin, esa cosa distinguida, la muerte.

JAMES, Henry. La vuelta de tuerca, IV. Nunca había sufrido un sólo segundo. Consideré esto como una prueba directa de su inocencia.

JAMES, William. La inmortalidad humana. Estoy dispuesto a que cada hoja que crece en el bosque y mueva la brisa sea inmortal.

JAMES, William. La inmortalidad humana. Supongamos, por ejemplo, que todo el universo material -los seres que pueblan la tierra y el cielo- tornase a ser un mero velo superficial de los fenómenos que ocultase el mundo de las realidades genuinas Admitamos ahora que nuestros cerebros son espacios delgados y translúcidos del velo. ¿Qué sucederá? Tal como el blanco resplandor entra por la cúpula, con todos los colores y distorsiones que el cristal le imprime, o así como el aire ahora pasa por mi glotis determinado y limitado en su fuerza y en la cualidad de sus vibraciones por las peculiaridades de esas cuerdas vocales que forman su puerta de salida y la modulan en mi voz personal, así también la materia genuina de la realidad, la vida de las almas en su plenitud, irrumpirá en este mundo a través de nuestros diferentes cerebros en toda clase de formas restringidas y con todas las imperfecciones y rarezas que caracterizan nuestras individualidades finitas aquí abajo.

JAMES, William. La voluntad de creer. Considero irracional toda regla de procedimiento mental que ponga cortapisas al conocimiento de la verdad en cualquier forma que se adquiera.

JAMES, William. Las variedades de la experiencia religiosa, IV-V. Nada puede ser más estúpido que excluir un fenómeno de nuestro conocimiento por la sola razón de que somos incapaces de tomar parte en experiencias semejantes.

JAMES, William. Las variedades de la experiencia religiosa, XVI- XVII. La existencia de estados místicos echa abajo la pretensión de que los estados no místicos son una especie de dictadores únicos y últimos de lo que podemos creer.

JAMES, William. Las variedades de la experiencia religiosa, XX. Dios es real desde el momento en que produce efectos reales.

JAMES, William. Las variedades de la experiencia religiosa, XX. Pienso que de cualquier modo que pudiéramos responder a las cuestiones particulares relacionadas con nuestro destino individual, sólo reconociéndolas como cuestiones genuinas y viviéndolas en la esfera del pensamiento donde actúan podremos alcanzar la profundidad. Pero vivir así es ser religioso.

JIMÉNEZ, Juan Ramón. Dios deseado y deseante. He acumulado mi esperanza en lengua.

JIMÉNEZ, Juan Ramón. Espacio, I. ¿Por qué comemos y bebemos otra cosa que luz o fuego?

JIMÉNEZ, Juan Ramón. Espacio, III. ¿Y te has de ir de mí tú, tú a integrarte en un dios, en otro dios que este que somos mientras tú estás en mí, como de dios?

JIMÉNEZ, Juan Ramón. La estación total. Lo breve nos basta.

JIMÉNEZ, Juan Ramón. Las tres presencias desnudas. ¡Un día, se romperá mi línea de hombre, me tendré que espandir en la naturaleza abstracta.!

JIMÉNEZ, Juan Ramón. Piedra y cielo. Hojita verde con sol, / tú sintetizas mi afán; / afán de gozarlo todo, / de hacerme en todo inmortal.

JIMÉNEZ, Juan Ramón. Poesía y Literatura. La auténtica poesía se conoce por su profundidad emotiva, por su plena marea honda, por su intuitiva metafísica.

JOB 13, 15. Aunque él me quitare la vida, en él confiaré.

JOB 15, 14. ¿Cómo puede ser puro un hombre? / ¿Cómo ser justo el nacido de mujer? / Si ni en sus santos tiene Dios confianza, / y ni los cielos son puros a sus ojos.

JOB 19, 25-28. Bien sé yo que mi defensor está vivo, / y que él, el último, se levantará sobre la tierra. / Después con mi piel me cubrirá de nuevo, / y con mi carne veré a Dios. / Yo, sí, yo mismo le veré, / le mirarán mis ojos, no los de otro.

JOB 27,5. Hasta mi último suspiro mantendré mi inocencia. / me he aferrado a mi justicia, y no la soltaré, / mi corazón no se avergüenza de mis días.

JOB 42, 5. Yo te conocía sólo de oídas, / mas ahora te han visto mis ojos. / Por eso retracto mis palabras, / me arrepiento en el polvo y la ceniza.

JOEL 3, 4. El sol se cambiará en tinieblas, y la luna en sangre.

JOUVE, Pierre Jean, Melodrama. Tout poème a Dieu pour témoin et coeur et vrai réceptacle / Tout chant est substance à Dieu et même si Dieu absent. (‘Todo poema tiene a Dios por testigo -y corazón y tabernáculo verdadero- / Todo canto es sustancia divina, aun con Dios ausente’).

JOYCE, James. Dublineses (‘Los muertos’). Lágrimas generosas colmaron los ojos de Gabriel. Nunca había sentido aquello por ninguna mujer, pero supo que ese sentimiento tenía que ser amor. A sus ojos las lágrimas crecieron en la oscuridad parcial del cuarto y se imaginó que veía una figura de hombre, joven, de pie bajo un árbol anegado. Había otras formas próximas. Su alma se había acercado a esa región donde moran las huestes de los muertos. Estaba consciente, pero podía aprehender sus aviesas y tenues presencias. Su propia identidad se esfumaba a un mundo impalpable y gris: el sólido mundo en que estos muertos se criaron y vivieron se disolvía consumiéndose.

JUANA INÉS DE LA CRUZ, Sor. El Sueño. Y por mirarlo todo, nada vía.

JUANA INÉS DE LA CRUZ, Sor. Romance ‘Acusa la hidropesía de mucha ciencia’ ¡Qué feliz es la ignorancia / del que, indoctamente / sabio halla, de lo que padece, / en lo que ignora, sagrado!

JUARROZ, Roberto. Segunda poesía vertical. Posiblemente no haya habido error sino pureza

JUECES 13, 6. Su aspecto era como el del Ángel de Dios, muy terrible.

JUEZ que ha sido delincuente ¡qué fácilmente perdona! (La vida es sueño, 2824-5)

JUGLAR es tod´ el mundo de diversas maneras (Libro de Aleixandre)

JUNG, Carl Gustav, ( en la entrada de su casa en Zurich). “Vocatus atque non vocatus deus aderit” (‘Llamado o no llamado, Dios estará presente’).

JUNG, Carl Gustav, Psicología y religión. Si un hombre se figurase que yo soy su enemigo declarado y me matara, yo estaría muerto a causa de una mera fantasía.

JUNG, Carl Gustav. (Intr. a El secreto de la flor de oro). El intelecto es, efectivamente, nocivo para el alma cuando se permite la osadía de querer entrar en posesión de la herencia del espíritu, para lo que no está capacitado bajo ningún aspecto, ya que el espíritu es algo más alto que el intelecto puesto que no sólo abarca a éste sino también a los estados afectivos.

JUNG, Carl Gustav. Realidad del alma. Toda consciencia separa; pero en cambio en el sueño penetramos en el hombre más profundo, más universal, más verdadero, más eterno, que se encuentra todavía en el crepúsculo de la noche inicial, donde todavía era el todo y el todo estaba en él, en la naturaleza indiferenciada desnuda de toda individualidad.

JUNG, Carl Gustav. Recuerdos, sueños, pensamientos. (‘Actividad en el campo de la.’). No conocía sino el intelecto y su vida era un absurdo.

JUNG, Carl Gustav. Recuerdos, sueños, pensamientos. (‘Viajes’). El anhelo de luz es el anhelo por la conciencia.

JUNG, Carl Gustav. Recuerdos, sueños, pensamientos. Intr. El mito es más individual y expresa la vida con mayor exactitud que la ciencia.

JUNG, Carl Gustav. Recuerdos, sueños, pensamientos.(‘De la vida después de la muerte’). El mito es el grado de transición inevitable e imprescindible entre el inconsciente y la conciencia.

JUNG, Carl Gustav. Respuesta a Job. Psicológicamente es totalmente posible que el inconsciente o un arquetipo se apoderen completamente de un hombre y determinen su destino hasta en los detalles más pequeños.

JUNG, Carl Gustav. Símbolos de transformación. El enigma de la Esfinge era ella misma, esto es, la imagen de la madre terrible, que no atemorizó a Edipo.

JÜNGER, Ernst. Diario, 09.07.1991. Habitamos un interregno: una cueva, llamada tiempo, como un destello de luz. Antes era mejor; después será mejor; por lo menos, sin dolor; podemos predecirlo con toda seguridad. Así que, ¿para qué este rodeo?; esta es la pregunta vital del poeta, del filósofo, del teólogo, de la lombriz en la tierra.

JÜNGER, Ernst. Eumeswil. Durante la noche retrocedemos a los bosques y hasta las algas del mar.

JÜNGER, Ernst. Sobre el dolor. El dolor es una de esas llaves con que abrimos las puertas no sólo de lo más íntimo, sino a la vez del mundo. Cuando nos acercamos a los puntos en que el ser humano se muestra a la altura del dolor o superior a él logramos acceder a las fuentes de que mana su poder y al secreto que se esconde tras su dominio. ¡Dime cuál es tu relación con el dolor y te diré quién eres!

JÜNGER, Ernst. Sobre los acantilados de mármol. Las imágenes de la vida son más seductoras todavía vistas en el reflejo que nos dejan.

JUSTINO. Diálogo con Trifón, 4. -Viven encarceladas en cuerpos de bestias, y esto constituye su castigo. -Ahora bien -me replicó-, ¿saben ellas que por esta causa viven en tales cuerpos, en castigo de algún pecado -No lo creo. -Luego, según parece, tampoco éstas -concluyó- sacan provecho alguno de su castigo, y aun diría yo que ni castigo sufren, desde el momento que no tienen conciencia de ser castigadas.

KABIR, Poemas. ¡Oh, sirviente! ¿Dónde me buscas? / ¡Si estoy junto a ti! / / Dios es el aliento de todo cuanto respira.

KAFKA, Franz. Carta al padre. En la mano no tengo nada, todos los pájaros están volando, y sin embargo -así lo determinan las condiciones de la lucha y la miseria de la vida- debo elegir esa nada.

KAFKA, Franz. El proceso, IX. ‘No’, dijo el sacerdote, ‘no hay que creer que todo sea verdad; hay que creer que todo es necesario’. ‘Una opinión desoladora’, dijo K. ‘La mentira se convierte en ley universal’.

KAFKA, Franz. El proceso, X. Pero uno de los señores acababa de agarrarle por la garganta; el otro le hundió el cuchillo en el corazón y se lo volvió a hundir dos veces más. Con los ojos moribundos, vio todavía a los señores inclinados muy cerca de su rostro, que observaban el desenlace mejilla con mejilla. -¡Como un perro! -dijo; y era como si la vergüenza debiera sobrevivirle.

KAFKA, Franz. En la lucha entre tú y el mundo, secunda al mundo.

KAFKA, Franz. Hay una meta, pero ningún camino; lo que nosotros llamamos camino es duda.

KAFKA, Franz. Jamás pesó sobre mí otra responsabilidad que los impuestos por la existencia, por la mirada, por el juicio del prójimo.

KAFKA, Franz. La condena (‘Descripción de una lucha’). El joven sonrió. Luego se arrodilló y me confesó con gesto somnoliento: -No hubo nunca época alguna en que pudiera convencerme por mis propios medios de mi existencia. Tengo por lo tanto una conciencia tan fugitiva de los objetos que me rodean que siempre creo que esas cosas han vivido alguna vez, pero que ahora están desapareciendo. Siempre siento el deseo, querido señor, de ver las cosas tal como son antes de que yo las vea. Deben ser muy hermosas y tranquilas. Así deben ser, porque oigo a la gente hablar así de ellas.

KAFKA, Franz. La edificación de la muralla china. A ti, al aislado, el más oscuro súbdito, a la minúscula sombra acurrucada lejos del gran sol imperial, a ti, precisamente a ti, el Emperador envía un mensaje desde su lecho de muerte. El Emperador ha dispuesto que el mensajero se arrodille a su lado y le ha dicho el mensaje al oído; tan importante es el mensaje que el mensajero ha tenido que repetírselo. El Emperador lo ha confirmado con un signo de cabeza. Ante los congregados especta­dores de su agonía ‑todos los muros interiores han sido derriba­dos, y en las enormes escaleras abiertas forman rueda los prínci­pes del Imperio‑ el Emperador despacha el mensaje. En el acto el mensajero se pone en marcha; es un hombre fuerte, incansable; ya con el brazo izquierdo, ya con el derecho, se abre camino entre la turba; si encuentra resistencia le basta señalar su pecho donde brilla el signo del sol; nadie avanza como él. Pero las muchedumbres son tan vastas; sus habitaciones no tienen fin. ¡Cómo correrla, si pudiera llegar a campo abierto! ¡Qué pronto escucharías en tu puerta el retumbar magnífico de sus puños! En cambio, agota vanamente sus fuerzas; aún no ha salido de las cá­maras del palacio interior; no saldrá nunca de ellas; y aunque lo hiciera, de nada le servirla; tendría que atravesar los patios y después de los patios el segundo palacio exterior; y de nuevo escaleras y patios; y de nuevo un palacio; y así por miles de años; y aunque arribara a la última puerta ‑pero eso nunca, nunca sucederá‑ lo rodearía la ciudad imperial, el centro del mundo, repleto impenetrablemente de chusma. Nadie se puede abrir camino por ahí ni con el mensaje de un muerto. Tú, sin embargo, esperas en tu ventana y lo sueñas, cuando viene la tarde.

KAFKA, Franz. La metamorfosis. Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto.

KAFKA, Franz. La muralla china (‘El silencio de las sirenas’). Éstas tienen un arma más terrible aún que el canto: su silencio.

KAFKA, Franz. La muralla china. (‘De la construcción de la muralla china’). El emperador -así dicen- te ha enviado a ti, el solitario, el más mísero de sus súbditos , justamente a ti el emperador te ha enviado un mensaje desde su lecho de muerte. Hizo arrodillar al mensajero junto a su lecho, y le susurró el mensaje al oído; tan importante le parecía, que se lo hizo repetir en su propio oído. Asintiendo con la cabeza, corroboró la exactitud de la repetición. Y ante la muchedumbre reunida para presenciar su muerte -todas las paredes que impedían la vista habían sido derribadas, y sobre la amplia y elevada curva de la gran escalinata formaban un círculo los grandes del imperio-, ante todos, ordenó al mensajero que partiera. El mensajero partió en el acto; un hombre robusto e incansable; ya con un brazo, ya con el otro se abre paso entre la multitud; cuando encuentra un obstáculo, le basta señalar su pecho donde brilla el signo del sol; ninguno avanza como él. Pero la multitud es enorme; sus alojamientos no tienen fin. ¡Cómo correría si pudiera llegar a campo abierto!, ¡qué pronto escucharías en tu puerta el golpear rotundo de sus puños! Y, sin embargo, qué inútiles son todos sus esfuerzos, todavía está esforzándose por abrirse paso a través de las cámaras del palacio central; jamás acabará de atravesarlas, y si lo lograra, de poco le serviría, aún tendría que esforzarse por descender las escaleras, recorrer los patios; y tras ellos, el segundo palacio circundante; y nuevamente las escaleras y los patios, y así durante miles y miles de años. Y cuando, finalmente atravesara la última puerta -pero eso nunca, nunca sucederá- debería atravesar la ciudad imperial, el centro del mundo, donde la escoria y la chusma se amontonan impenetrablemente. Nadie podría abrirse paso por allí, y menos aun con el mensaje de un muerto. Tú, sin embargo, aguardas sentado junto a la ventana, y lo sueñas, cuando cae la tarde.

KAFKA, Franz. La muralla china. Se les invitó a optar entre ser reyes o mensajeros de reyes. Como verdaderos niños, todos quisieron ser mensajeros. Por eso sólo son mensajeros los que galopan por el mundo, y como no hay rey alguno, se gritan unos a otros mensajes sin sentido. Pondrían fin con gusto a su mísera existencia, pero no se atreven a hacerlo por el juramento que hicieron.

KAFKA, Franz. La muralla china. Se les invitó a optar entre ser reyes o mensajeros de reyes. Como verdaderos niños, todos quisieron ser mensajeros. Por eso sólo son mensajeros los que galopan por el mundo, y como no hay rey alguno, se gritan unos a otros mensajes sin sen­tido. Pondrían fin con gusto a su mísera existencia, pero no se atreven a hacerlo por el juramento que hicieron.

KAFKA, Franz. Me aislaré de todo hasta la insensibilidad, me enemistaré con todo el mundo, no hablaré con nadie.

KAFKA, Franz. No es preciso que salgas de tu casa. Quédate sentado a la mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, permanece silencioso y solo. El mundo vendrá a ofrecérsete para que le desenmascares, no puede hacer otra cosa.

KALEVALA, II ( trad. Bergua). Empezó a golpear el suelo con su pie; y a cada golpe, crecía.

KANDINSKY, Vasili Vasilievich. De lo espiritual en el arte. El blanco actúa sobre nuestra alma como un gran silencio absoluto. es un silencio que no está muerto sino, por el contrario, lleno de posibilidades vivas. El blanco suena como un silencio que de pronto puede comprenderse.

KANDINSKY, Vasili Vasilievich. De lo espiritual en el arte. El desarrollo, y finalmente el predominio del elemento abstracto, es natural. Porque cuanto más se hace retroceder la forma orgánica, tanto más pasa a primer plano y gana en resonancia la forma abstracta.

KANDINSKY, Vasili Vasilievich. De lo espiritual en el arte. El verde absoluto es el color más tranquilo que existe: no se mueve en ninguna dirección, no tiene ningún matiz ya sea de alegría, tristeza o pasión; no pide nada; no llama a nadie.

KANDINSKY, Vasili Vasilievich. De lo espiritual en el arte. La fuerza física elemental es la vía por la que el color llega al alma.

KANT, Immanuel. Crítica del juicio I, 28. De este modo, la naturaleza, en nuestro juicio estético, no es juzgada como sublime porque provoque temor, sino porque excita en nosotros nuestra fuerza (que no es naturaleza) para que consideremos como pequeño aquello que nos preocupa (bienes, salud, vida); y así, no consideramos la fuerza de aquella (a la cual, en lo que toca a esas cosas, estamos sometidos), para nosotros y nuestra personalidad, como un poder ante el cual tendríamos que inclinarnos si se tratase de nuestros más elevados principios y de su afirmación o abandono. Así pues, la naturaleza se llama aquí sublime porque eleva la imaginación a la exposición de aquellos casos en los cuales el espíritu puede hacerse sensible la propia sublimidad de su determinación, incluso por encima de la naturaleza.

KANT, Inmanuel. Crítica de la razón práctica. Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes cuanto más reiterada y persistentemente se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado que está sobre mí y la ley moral que hay en mí.

KANT, Inmanuel. Sólo hay un imperativo categórico, a saber, éste: obra de tal modo que la norma de tu voluntad pueda convertirse en ley universal.

KAPLER, Laude. Monstruos, demonios y maravillas. El monstruo es un enigma: apela a la reflexión, exige una solución. Todo monstruo es una suerte de esfinge: interroga y se relaciona con las encrucijadas del camino de toda vida humana.

KAZANTZAKIS, Nikos. Alexis Zorba. A mí la actividad me devora, y me alegra de que así sea. La acción, maestro inactivo, la acción: no hay otra salvación posible.

KAZANTZAKIS, Nikos. Alexis Zorba. Así como los primeros hombres que se desprendieron de la piel del mono, o como los grandes filósofos, los problemas fundamentales son los que le preocupan. Semejante al niño toda cosa se presenta a su vista siempre por primera vez.

KAZANTZAKIS, Nikos. Alexis Zorba. Llenaría de carne mi alma. Llenaría de alma mi carne.

KAZANTZAKIS, Nikos. Ascesis. Ama tu cuerpo; sólo con él, sobre esta tierra, puedes luchar y transformar la materia en espíritu.

KAZANTZAKIS, Nikos. Ascesis. Cada palabra es un arco; nosotros danzamos en su torno, danzamos sintiendo que lo que ella contiene de terrible es Dios.

KAZANTZAKIS, Nikos. Ascesis. Con las rodillas clavadas en la barbilla, las manos tendidas hacia la luz, sentado sobre los talones, recogido y temblando, Dios está agazapado en cada célula de la carne.

KAZANTZAKIS, Nikos. Ascesis. El alma es una lengua de fuego que lame la masa sombría del universo a fin de abrasarlo. Un día, todo el Universo será un gran incendio.

KAZANTZAKIS, Nikos. Ascesis. Soy una criatura débil y efímera, amasada con barro y fantasía. Pero, ante mí, siento arremolinarse todas las fuerzas del universo.

KAZANTZAKIS, Nikos. Carta al Greco. Hay en mí tinieblas profundas: mi padre. Durante toda mi vida he luchado desesperadamente por transformar estas tinieblas en luz.

KAZANTZAKIS, Nikos. Carta al Greco. Mi alma entera es un grito y mi obra entera es la interpretación de ese grito.

KAZANTZAKIS, Nikos. El pobre de Asís. Cuanto más bajo sea tu punto de partida, más alta será tu elevación. Un día un glorioso arcángel irá a situarse a la diestra de Dios: no será Miguel, ni Gabriel, será Luzbel, que por fin habrá transmutado su horrible negrura en luz.

KAZANTZAKIS, Nikos. El pobre de Asís. El verdadero santo es el que ha renunciado a todos los goces de la tierra. y a todos los goces del cielo.

KAZANTZAKIS, Nikos. La última tentación de Cristo. El alma de una mujer es su carne.

KAZANTZAKIS, Nikos. Simposio. ¿Buscas un puerto, Arpagos? ¡Qué vergüenza! Sólo los muertos han hallado el puerto. Vivimos y surcamos el oscuro mar con la vela mayor y el foque desplegados, y navegamos hacia la muerte.

KEATS, John. (Palabras antes de morir). Siento crecer sobre mí las margaritas.

KEATS, John. Carta a Fanny Brawne, ¿Febrero. 1820 He amado el principio de la belleza en todas las cosas.

KEATS, John. Carta a George Keats, 16.12.1818. Nunca pude sentirme seguro de una verdad si no es por la percepción clara de su belleza.

KEATS, John. Carta a James A. Hessey, 9.10.1818. El genio de la poesía debe intentar en cada hombre su propia salvación. No puede madurar por leyes y preceptos, sino mediante sensaciones y la observación propia. Lo que es creador debe crearse a sí mismo.

KEATS, John. Carta a John Taylor, 27.02.1818. Si la poesía no llega con la misma naturalidad con que las hojas brotan de los árboles es mejor que no llegue jamás.

KEATS, John. Epitafio. Aquí yace un hombre cuyo nombre fue escrito en el agua.

KELLER, Helen. Entrevista a ‘Cosmopolitan’, Dic. 1954. Entonces un día, mi maestra [Anne Sullivan] me puso la mano bajo la bomba de agua de nuestra granja. Mientras el agua fresca corría por la palma de mi mano, ella deletreó la palabra agua sobre mi otra mano. Lo repitió una y otra vez, y, de repente, supe que las cosas tenían nombre y que jamás volvería a estar sola.

KEMPIS, Tomás de. Todas las cosas pasan y tú con ellas.

KENNEDY, Edward. The work goes on, the cause endures, the hope still lives, and the dreams shall never die.

KENNEDY, John. Ask not what your country can do for you, ask what you can do for your country.

KEPLER, Johannes. Mysterium Cosmographicum, Dedicatoria y Cap. I. El Creador tenía en la mente la idea del universo (hablo según el modo humano para que los hombres me comprendan). De acuerdo con aquellas leyes que el propio Dios en su bondad se prescribe a si mismo, Dios no podía tomar la idea del fundamento del mundo mas que de su propia esencia. Para que el universo fuera el mejor y el más hermoso posible, para que pudiera recibir la impronta de aquella idea, el omnisciente Creador formó la magnitud y concibió las cantidades.

KEROUAC, Jack. En el camino. Estaba a mitad de camino a través de los Estados Unidos, en la divisoria del Este de mi juventud y el Oeste de mi futuro, y tal vez fue sólo eso lo que sucedió allí, en aquel rojizo atardecer. Más allá de la calle iluminada, estaba la oscuridad, y más allá de la oscuridad, el Oeste. Tenía que ir.

KEROUAC, Jack. En el camino. Estaba a mitad de camino a través de los Estados Unidos, en la divisoria del Este de mi juventud y el Oeste de mi futu­ro, y tal vez fue sólo eso lo que sucedió allí, en aquel rojizo atardecer. Más allá de la calle iluminada, estaba la oscuridad, y más allá de la oscuridad, el Oeste. Tenía que ir.

KEROUAC, Jack. En el camino. Me gustan demasiadas cosas y me confundo y desconcierto en pos de una estrella fugaz tras otra, hasta que caigo. Vivo en la noche y no puedo remediarlo. Nada puedo ofrecer, como no sea mi propia confusión.

KEROUAC, Jack. En el camino. Me gustan demasiadas cosas y me confundo y desconcierto en pos de una estrella fugaz tras otra, hasta que caigo. Vivo en la noche y no puedo remediarlo. Nada puedo ofrecer, como no sea mi propia confusión.

KHEYYAM, Omar. Rubayats. Bástete con saber que todo es un misterio.

KHEYYAM, Omar. Rubayats. El día de mañana será igual al de hoy.

KHEYYAM, Omar. Rubayats. Había una gota de agua y se ha sumido en el mar, / una brizna de polvo y se mezcló con la tierra. / Venir al mundo y dejarlo: ¿qué puede significar? / Una mosca se ha dejado ver, enseguida desapareció.

KIERKEGAARD, Sören. Diapsálmata, 42. Divido mi tiempo de la siguiente manera: la mitad lo paso durmiendo, la otra mitad soñando.

KIERKEGAARD, Sören. Diario de un seductor. De la pared pende un gran espejo. Ella no piensa para nada en este detalle, pero el espejo sí que piensa y reflexiona.

KIERKEGAARD, Sören. Enter-Eller. Lo que más vale en la elección no es elegir lo que es justo, sino la energía, la seriedad y la pasión con las cuales se elige.

KIERKEGAARD, Sören. In vino veritas. La mujer solamente hace que el hombre sea creador en la idealidad cuando éste mantiene con ella una relación negativa.

KIERKEGAARD, Sören. La enfermedad mortal. Poder desesperar es una ventaja infinita; y, sin embargo, estar desesperado no es solamente la mayor desgracia y miseria, sino la perdición misma.

KIERKEGAARD, Sören. Lo que constituye la importancia de la vida, en su sentido más profundo debe ser accesible a la comprensión del hombre más simple.

KIERKEGAARD, Sören. Mi punto de vista. Yo lo daría todo, junto con mi vida, por ser capaz de encontrar que pensamiento tiene más felicidad que una amante al encontrar al amado, al encontrar la expresión y luego morir con esa expresión en los labios.

KIERKEGAARD, Sören. Temor y temblor. El poeta es un genio del recuerdo, que no puede hacer ninguna otra cosa sino recordar y admirar lo que fue hecho.

KIERKEGAARD, Sören. Temor y temblor. He visto con mis ojos cosas terribles y no he retrocedido de espanto.

KIERKEGAARD, Sören. Temor y temblor. Pero el más grande de todos fue quien esperó lo imposible.

KIESLOWSKI, Krystof. El rostro es tan expresivo, tan espectacular como la explo­sión de una bomba. Me acuerdo más del rostro de Renée Falconetti en “La pasión de Juana de Arco” de Dreyer, o el de Giulietta Masina en “La strada” que de decenas de miles de persecuciones de automóviles que se hayan podido filmar.

KIPLING, Joseph Rudyard. Los constructores de puentes. Yo hablo de mis propios altares, yo no soy Bhairon del pueblo llano, sino Shiva. Los hombres van y vienen fabricando palabras y contando cosas de dioses extraños, y yo escucho. Las creencias se suceden entre mi gente en las escuelas, y no me enfado; porque cuando las palabras se han dicho y se acaba la nueva fábula, los hombres regresan a Shiva.

KIPLING, Joseph Rudyard. Puck. Y no conoceréis el miedo ni la duda.

KISS MAERTH, Oscar. El principio era el fin, III. La inteligencia es comestible. La memoria es comestible. Los conocimientos concretos también son comestibles. El ser humano nació por canibalismo.

KISS MAERTH, Oscar. El principio era el fin, V. El hombre es el único ser que desconoce el presente. Se ve perseguido por el tiempo, que se le escapa.

KLEE, Paul. Diario III. El color me tiene dominado. No necesito buscarlo fuera. Me tiene para siempre, lo sé bien. Y este es el sentido de la hora feliz: yo y el color somos uno. Soy pintor.

KLEE, Paul. Epitafio. Soy impalpable en la inmanencia. Resido entre los muertos y entre los seres que aún no han nacido. Algo más próximo al centro de la creación que lo habitual. Pero nunca tan cerca como yo desearía.

KLEE, Paul. Teoría del arte moderno. Nuestro palpitante corazón nos impulsa más abajo, nos precipita siempre más hacia el fondo originario.

KLEIN, Yves. ¿Qué es el azul? El azul es lo invisible haciéndose visible.

KLEIST, Heinrich von. Pentesilea. ¡Maldito sea el corazón que, como el mío, carece de medida!

KLEIST, Heinrich von. Pentesilea. Ven, cumple tu destino sobre mi pecho.

KOESTLER, Arthur. El cero y el infinito, 2. Las tentaciones de Dios fueron siempre más peligrosas para el género humano que las de Satanás. En tanto que el caos domine el mundo, Dios es un anacronismo, y todos los compromisos con la propia conciencia constituyen una perfidia. Cuando la maldita voz interior te hable, tápate los oídos.

KOESTLER, Arthur. El cero y el infinito, 3. Todo aquel que desee evitar el vértigo ha de procurar encontrar la ley del movimiento del péndulo, puesto que la historia parece presentar un movimiento pendular que va del absolutismo a la democracia, y de la democracia vuelve a la dictadura absoluta.

KORTHOLT, Christian S. De tribus impostoribus. La mayor parte de sus tenebrosos libros [de Spinoza] los elucubró de las diez a las tres de la madrugada.

KRAUS, Karl. Contra los periodistas, II. La filosofía no es, muchas veces, sino el ánimo de adentrarse en un laberinto. El que después se olvida de la puerta de entrada podrá alcanzar fácilmente fama de pensador independiente.

KSCHEMISRANA, La ira de Cáusica. Cuán felices son los que sólo de sí mismos dependen y de nadie más; los que pueden procurarse la paz mediante la muerte. Los más pobres de los pobres, que se venden a sí mismos, no tienen potestad aún sobre la muerte. Quien se encamina hacia el otro mundo, obra por efecto de la ceguera, que es consecuencia de hechos múltiples; pero el que de veras deposita sus esperanzas en el otro mundo, líbrase de la ilusión del hombre que no sabe dominarse y que escarnece este mundo.

KUBIN, Alfred. La otra parte, ‘La caída del reino de los sueños’, III. Mientras dormíamos, un mundo totalmente distinto nos había invadido.

KUBIN, Alfred. La otra parte, ‘Perla’, V. Recuerdo aquella mañana en que me vi a mí mismo convertido en el centro de un sistema numérico elemental. Me sentía un ser abstracto, algo así como un inestable punto de equilibrio entre diversas fuerzas. una asociación de ideas que nunca se me ha vuelto a ocurrir.

KUBRICK, Stanley. El misterio es más poderoso en el arte que en la vida.

KUNDERA, Milán. La insoportable levedad del ser. Y aquella mujer, aquella personificación de la casualidad absoluta yace ahora a su lado y respira profundamente mientras duerme.

KUSHU, Zenrin ( cit. Allan Watts). Tranquilamente sentado, sin hacer nada / llega la primavera, y la hierba crece.

LA AMABA como un perro rabioso y no pude soportarlo, por eso la maté (José María Guelbenzu)

LA AMISTAD es un alma en muchos cuerpos (El Criticón)

LA AMO como el enfermo a su pastilla (Fernando Torrequebrada)

LA BRUYRRE. Es la ignorancia profunda la que inspira el tono dogmático.

LA COSTUMBRE es otra naturaleza y el mudarla se siente como la muerte (El Persiles)

LA DEFECACIÓN francesa se rodea de un halo lógrebo e incómodo que, sin duda, al favorecer el estreñimiento, les ha permitido dedicar sus esfuerzos a la consecución de obras sorprendentes en el terreno del arte, la literatura y las humanidades en general (José María Guelbenzu)

LA DESESPERACIÓN fatiga hasta que se tiene por cierta, y la esperanza hasta que se cumple el deseo (El abencerraje)

LA ETERNIDAD está enamorada de las obras del tiempo (Julio Cortázar)

LA FAMILIARIDAD provoca el desprecio (Henry James)

LA FELICIDAD, como el bien, es un atributo divino y no deben usurparlo los hombres (Borges)

LA FORTUNA es de vidrio; brilla pero se rompe (Anónimo)

LA GLORIA es una incomprensión, y quizá la peor (Borges)

LA GUITARRA es un pozo / con viento en vez de agua (Gerardo Diego)

LA HERMOSURA es lícita violencia y tiranía (Villamediana)

LA HISTORIA del universo es la escritura que produce un dios subalterno para entenderse con un demonio (Borges)

LA IDEA de Dios es una de las creaciones más audaces de la literatura fantástica (Borges)

LA LITERATURA es la expresión, el termómetro verdadero de la civilización de un pueblo (Larra)

LA LITERATURA es uno de los más tristes caminos que conducen a todo (André Breton)

LA MADUREZ del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño (Nietzsche)

LA MÁXIMA aportación del franquismo a la cultura de occidente ha sido el museo de bebidas de Chicote

LA NOVELA devora hoy las otras formas: es casi un deber caer en ella (Marguerite Yourcenar)

LA NOVELA es una superstición de nuestro tiempo. Puede haber una literatura sin novelas de cuatrocientas o quinientas páginas, pero no sin poemas o cuentos (Borges)

LA PACIENCIA es amarga pero su fruto es dulce (Jean-Jacques Rousseau)

LA PENA va en contra del corazón del que disimula (Moaxaja III)

LA PIEDAD es el privilegio de las clases altas (Peter Brook)

LA POLÍTICA es una piedra atada al cuello de la literatura (Stendhal, Rojo y negro)

LA RELIGIÓN es como Dios: una leche en muchas tetas (dl)

LA SINCERIDAD es el gran obstáculo que el artista tiene que vencer (Fernando Pessoa)

LA TONTERÍA de un catedrático supera todas las tonterías humanas porque es una tontería elaborada artísticamente y merced a largos estudios (Soren Kierkegaard)

LA TRADICIÓN es obra del olvido y de la memoria (Borges)

LA VEJEZ de un hombre comienza el día de la muerte de su madre (Lezama Lima)

LA VÍA láctea es el resultado de una masturbación de Dios (Palinuro de México)

LA VIDA es como la escalera de un gallinero: corta y llena de mierda (?)

LA VIDA es una enfermedad del espíritu (Novalis)

LA VIDA sólo tiene una forma: el olvido (Francis Picabia)

LACTANCIO, Instituciones divinas, VII, 23. Crisipo, de quien dice Cicerón que era el sostén del Pórtico estoico, al tratar sobre la renovación del mundo en su obra Sobre la providencia, incluyó lo que sigue: “Siendo esto así, es claro que nada es imposible y que nosotros, después de muertos, seremos repuestos en la apariencia que ahora tenemos, transcurridos algunos períodos de tiempo”.

LAGERKVIST, Pär. El enano. ¿Cuál es el sentido de esta ilimitada grandeza que existe en torno de nosotros, en torno de la vida, si somos como prisioneros impotentes, si la vida permanece confinada en sí? ¿Por qué lo inconmensurable?

LAGERKVIST, Pär. La eterna sonrisa. -Sólo te has preocupado de que la vida pudiera continuar por sí sola, sin terminar jamás. Has creado la vida, nada más que la vida, solamente la vida, una y otra vez, aunque no sirviera para nada. ¿Por qué? ¿Por qué La respuesta fue tranquila: -He hecho lo mejor que he podido. Yo soy un hombre sencillo -dijo [Dios], mirándolos-. Desde que me acuerdo, he trabajado día tras día, sin descanso. No he deseado nada. Ni la alegría, ni la pena, ni la fe, ni la duda, nada. Sólo he querido que ustedes nunca se sintieran satisfechos con nada.

LAGERKVIST, Pär. La eterna sonrisa. Tan pronto como tendemos la mano en pos de algo, tan pronto como imaginamos algo, ese algo existe.

LAGERKVIST, Pär. La muerte de Ahasverus. Dios es lo que nos separa de lo divino.

LAGERKVIST, Pär. Peregrino en el mar. ¿Y cómo puede uno salvar a quien no quiere salvarse?

LAGERKVIST, Pär. Peregrino en el mar. Y elegir el mar, el inconstante, ilimitado, desconocido mar, y un interminable viaje sin objeto, sin destino.

LAGERLÖF, Selma. La leyenda de Gösta Berling. Los hombres han cometido entre sí las mayores crueldades ante el temor de no poder salvar su alma.

LAÍN ENTRALGO, Pedro. El cuerpo humano. Teoría actual. Sólo sé -sea de mí, después de mi muerte, lo que de mí sea- que mi conciencia de ser y vivir aquí y ahora es siempre, en una u otra forma, conciencia de mi cuerpo, experiencia de una actividad de la que el cuerpo es parte esencial.

LAINÉ, Pascal. La dentelliere. Ella era una de esas almas que no hacen ningún signo, pero que hay que interrogar pacientemente, sobre las cuales hace falta saber pasar la mirada. Antaño un pintor habría hecho de ella el tema de un cuadro de género. Habría sido lencera, aguadora. o encajera.

LANG, Fritz. La mayoría de las películas que he visto cuentan la historia de un héroe individual que resuelve sus dificultades parti­culares para ser feliz. El problema, sin embargo, no es ése; a mi juicio, se trata de entender de qué forma concebimos el mundo.

LANZA DEL VASTO, Joseph Jean. (a Interviú, nº 224). Morir bien es cosa que no está al alcance de cualquiera.

LANZA DEL VASTO, Joseph Jean. La vidriera (de ‘La cifra de las cosas’). Quand le vide se peuplera de ponts el d’ailes, / Quand nous déchiffrerons le vol de l’hirondelle, / Quand nous saurons par coeur la mer verbe de marbre / Et quels longs souvenirs persuadent les arbres / De mener, par d’ambigus rameaux, jusqu’au bout, / Vers l’impassible ciel leurs fleurs fidèles. (‘Cuando el vacío se pueble de puentes y de alas, / Cuando descifremos el vuelo de la golondrina, / Cuando nos sepamos de memoria el mar, verbo de mármol, / Y qué largos recuerdos obligan a los árboles / A llevar hasta el fin, entre dudosas ramas, / Hacia el cielo impasible, sus flores fieles’.)

LANZA DEL VASTO, Joseph Jean. Peregrinación a las fuentes, II, 8. Pero adormecido en mis placeres y mis estudios, no intuía que esa verdad me concernía directamente. Creía librarme de una verdad en cuanto la formulaba y entendía. Entonces no sabía que la verdad obliga. Que exige de nosotros algo más que un acto de locución. Que le debemos la fidelidad de todos nuestros actos.

LAPLACE, Pierre-Simon de. Introducción a la teoría analítica de las probabilidades. Un intelecto que en un instante dado conociese todas las fuerzas que actúan en la naturaleza y la posición de todas las cosas de que se compone el mundo -suponiendo que dicho intelecto fuese lo bastante vasto para someter estos datos al análisis- abarcaría en la misma fórmula los movimientos de los cuerpos más grandes del universo y los de los átomos más pequeños; para él nada sería incierto, y el futuro, lo mismo que el pasado, sería presente a sus ojos.

LARREA, José Versión celeste. En el país de la risa. / lo que es esperanza en un principio / se hace huella en el camino

LARREA, Juan. La redención del espíritu. Porque aquel, el gusano que antes reptaba con grandes esfuerzos sin poder franquear el círculo de la serpiente se ha convertido en un ser alado, en figura celestial, y transformado en mariposa se mueve ya libremente en el cielo.

LAS ADMONICIONES suelen venir de gente con aspecto de eyacular tinta de calamar entre dos huevos sombríos a la luz de una vela, y quién va a hacerles caso (José María Guelbenzu)

LAS GENTES honradas me producen horror. Si nada tengo que temer de ellas, nada tengo tampoco que aprender. Y ellas, por su parte, nada tienen que decir (André Gide, El inmoralista)

LAS PALABRAS sirven a la intención y no la intención a las palabras (Juan Ruiz)

LAS PALABRAS sirven a tanta gente que ya no le convienen a nadie (Marguerite Yourcenar)

LAS PALABRAS son símbolos que postulan una memoria compartida (Borges)

LAS TETAS duras de las nodrizas hacen los niños chatos (François Rabelais)

LAUTRÉAMONT, Isidoro Ducasse, conde de. Cantos de Maldoror, I. Así, los seres humanos, esas olas vivientes, mueren uno tras otro, de una manera monótona, sin dejar siquiera un ruido de espuma.

LAWRENCE, David Herbert. Cristo y Pan. Mientras tanto canto, para quienes me prestan su oído, del mar que me dio forma y ser, del mar eterno, y mi canto es amargo, pues carezco del fluido de la vida y voy a convertirme en polvo, ese polvo que el mar no conoce. Voy a estar muerta, yo, que nacía de vida, silenciosa, yo, que tuve una boca, informe, yo, que fui belleza. Soy una semilla que encierra los cielos en un círculo, y las estrellas, y la luna.

LAWRENCE, David Herbert. Cristo y Pan. Yo, que no soy dos cosas sino una manzana dorada y roja, una cierva manchada, una corriente de agua que murmura o un manantial que alberga a la luz. Yo, que no soy un fragmento ni una cosa incompleta, como el día, sino un mirlo de pecho blanco, un ave fría, un ser extraño que transciende el entendimiento.

LAWRENCE, David Herbert. El hombre que murió. Mi alcance termina en la punta de mis dedos, y mi paso en la punta de mis pies.

LAWRENCE, David Herbert. La primera Lady Chaterly. Esta mano mía que ahora toma la tuya, me parece tan real como el pensamiento: ¿no te sucede lo mismo a ti? Eso es tan importante como cualquier fragmento de sabiduría, ¿verdad?

LAWRENCE, David Herbert. Si buscas el infinito y el nirvana no lo busques en la muerte, ni en el más allá, ni tampoco en la pura abstracción, sino en el amor.

LE DIO tal cantidad de diarrea que hubo necesidad de ponerle una transfusión de caca (Palinuro de México)

LEE, Vernon. Amour dure. Esos pedantes dicen que los muertos están muertos y que el pasado es el pasado. Para ellos, sí, pero ¿por qué para mí? ¿Por qué para un hombre que ama, que se consume de amor por una mujer? Una mujer que, en verdad, -sí, voy a acabar la frase-. ¿Por qué no ha de haber fantasmas para aquellos que pueden verlos? ¿Por qué no puede ella regresar a la tierra si sabe que hay un hombre que piensa en ella y sólo a ella desea?

LEIBNIZ, Gottfried Wilhem, La profesión de fe del filósofo. Odia pues a Dios quien quiere distintas la naturaleza, las cosas, el mundo, el presente: éste tal desea un Dios distinto de lo que Él es.

LEIBNIZ, Gottfried Wilhem, Monadología, 67. Cada porción de la materia puede ser concebida como un jardín lleno de plantas y como un estanque lleno de peces. Pero cada rama de la planta, cada miembro del animal, cada gota de sus humores es, a su vez, un jardín o un estanque igual que los primeros.

LEIBNIZ, Gottfried Wilhem, Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano, I, 3. Somos innatos a nosotros mismos.

LEM, Stanislaw. Fábulas de robots. La ciencia explica el mundo, pero sólo el arte puede conciliarse con él.

LEM, Stanislaw. Fábulas de robots. Se convirtió en una perfecta ausencia, que es precisamente una inversión tan fiel como una presencia. Pues donde anteriormente tenía un átomo, ahora ya no existía; donde había un tornillo, había desaparecido, tan fielmente que su hueco no se diferenciaba de él. Y de esta manera se convirtió en el vacío, un vacío tan sistemático como anteriormente lo era su plenitud.

LEM, Stanislaw. Solaris. -¿De dónde sacaste esa idea de un dios imperfecto? -No sé. Me parece muy verosímil. Es el único dios en el que yo podría creer, un dios cuya pasión no es una redención, un dios que no salva nada, que no sirve para nada: un dios que simplemente es.

LEM, Stanislaw. Solaris. Recuerda que ella es sólo un espejo, y que refleja una parte de tu mente. Si es maravillosa es porque tú tienes recuerdos maravillosos. Tú mismo proporcionaste la receta.

LEÓN, Fray Luis de. A Felipe Ruiz. Allí, a mi vida junto, / en luz resplandeciente convertido, / veré distinto y junto / lo que es y lo que ha sido, / y su principio propio y ascondido.

LEÓN, Fray Luis de. Los nombres de Cristo, II, ‘Esposo’. ¡Luz, amor, vida, descanso sumo, belleza infinita, bien inmenso, dame que me deshaga yo, y que me convierta en Ti toda, Señor!

LEÓN, Fray Luis de. Los nombres de Cristo, II, ‘Esposo’. Mas Dios, abrazado con nuestra alma, penetra por ella todo, y se lanza a sí mismo por todos sus apartados secretos hasta ayuntarse con su más íntimo ser; adonde hecho como alma de ella, y enlazada con ella, la abraza estrechísimamente.

LEÓN, Fray Luis de. Los nombres de Cristo. No tiene fin este cuento; y cuanto más desplego las velas, tanto hallo mayor camino que andar, y se me descubren nuevos mares cuánto más navegar.

LEOPARDI, Giacomo. El Infinito. Così tra questa / Immensità s’annega il pensier mio: / E il naufragar m’è dolce in questo mare (‘Así que en esta / Inmensidad se anega el pensamiento: /Y naufragar me es dulce en este mar’).

LEOPARDI, Giacomo. Último canto de Safo. Oh caras, deleitosas / visiones de mis ojos cuando desconocía / la pasión y el destino.

LERMONTOV, Mijail. Un héroe de nuestro tiempo. Las pasiones no son otra cosa que las ideas en su primera manifestación.

LESCURE, Jean. Lapicque (en Bachelard, La poética del espacio). Es preciso que el saber vaya acompañado por un olvido igual del saber mismo. El no-saber no es una ignorancia sino un difícil acto de superación del conocimiento.

LESSING, Gotthold Ephraim. (Jacobi, Conversaciones con Lessing). No hay más filosofía que la filosofía de Spinoza.

LESSING, Gotthold Ephraim. La educación del género humano. ¿Por qué no he de poder volver al mundo mientras sea capaz de adquirir nuevos conocimientos?

LESSING, Gotthold Ephraim. Natán el sabio, I, 1. Durmiendo vela, y en vela está dormido su espíritu: tan pronto es menos que animal, como más que ángel.

LEVI, Carlo. Cristo se detuvo en Eboli. Cristo nunca llegó allí, ni el tiempo, ni el alma individual, ni la esperanza, ni la relación entre causas y efectos, ni la razón, ni la historia.

LEVI, Eliphas. Dogme de la haute magie, XXII, 22. La analogía de los contrarios es la relación entre la luz y la sombra, la cima y el abismo, la plenitud y el vacío. La alegoría, madre de todos los dogmas, es la sustitución del sello por la impronta, de la realidad por las sombras, es la mentira de la verdad y la verdad de la mentira.

LÉVI-STRAUSS, Claude. Tristes trópicos. El mundo comenzó sin el hombre y terminará sin él. Las instituciones, las costumbres y los usos, que yo habré inventariado en el transcurso de mi vida son la eflorescencia pasajera de una creación en relación a la cual no posean otro sentido que el de permitir a la humanidad cumplir allí su papel. Sin embargo existo. No ciertamente como individuo, ¿pues qué soy desde este punto de vista, sino la postura a cada instante cuestionada de la lucha entre otra sociedad, formada por algunos millares de células nerviosas que se cobijan bajo el hormiguero de mi cráneo, y mi cuerpo que les sirve de robot?

LEVI‑STRAUSS. Toda clasificación es superior al caos.

LEWIS, Clive Staples. Una pena en observación. Si H. no existe, entonces es que nunca existió. Confundí una nube de átomos con una persona. No existe nadie, nunca existió nadie. Solamente la muerte revela una vacuidad. Lo que llamamos seres vivientes son sencillamente aquellos que todavía no han sido desenmascarados.

LEZAMA LIMA, José. Las eras imaginarias. La poesía se hace visible, hipostasiada, en las eras imaginarias, donde se vive en imagen, por anticipado en el espejo, la sustancia de la resurrección.

LEZAMA LIMA, José. Paradiso, IX. El cuerpo es la permanencia de un oleaje innumerable, la forma de un recuerdo, es decir, una imagen. En cada hombre esa imagen repta con mutaciones casi inapresables, pero ese inasible tiene la medida de su sexualidad.

LEZAMA LIMA, José. Paradiso, V. Cuando estás parado parece que estás creciendo, pero hacia dentro, hacia el sueño.

LI TAI PE ( en A. Waley, Vida y poesía de Li Po). Al este de la estancia donde bebo, en lo alto, / un duraznero crece: le llega, gris, la niebla. / Yo planté con mis manos aquel árbol: / Llevo casi tres años ya sin verlo.

LI TAI PE, Balada de Yu-chang ( en A. Waley, Vida y poesía de Li Po). Envío mis saludos a mis hojas y ramas; / hojas, ramas, ¿un día nos veremos de nuevo?

LI TAI PE, Canción de antes de beber ( en A. Waley, Vida y poesía de Li Po). Arrebata a la vida sus gozos, si llegan, que nada se pierda; / no dejes que inútilmente el vaso de plata destelle a la luz de la Luna.

LI TAI PE, Carta de desterrado ( en A. Waley, Vida y poesía de Li Po). Escamas de dragón parecían las olas chiquitas y tenía el juncal en sus hojas un pálido verde. / Si el corazón lo pedía, venían muchachas; nos dimos a los fugaces momentos.

LI TAI PE. El hombre muere; sus blancos huesos enmudecen / cuando los verdes pinos sienten el retorno de la primavera. / Miro hacia atrás y suspiro; miro hacia adelante y suspiro. / ¿Hay algo sólido en la vaporosa gloria de la vida?

LI TAI PE. Ni el agua que transcurre torna a su manantial, / ni la flor desprendida de un tallo vuelve jamás al árbol que la dejó caer.

LI TAI PE. Yo no contesto, sonrío simplemente, en paz el corazón. / Caen las flores, corre el agua, todo se va sin dejar huella. / Este es mi mundo, muy diferente del que habitan los hombres.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien / cuyo nombre no puedo decir sin escalofrío (Luis Cernuda)

LIBRO DE LOS VEINTICUATRO FILÓSOFOS, Comentario a la Def. XXI. Y el intelecto se entenebrece en el alma, puesto que no logra soportar aquella luz increada. Y así, cuando se dirige a sí mismo, dice: Héteme aquí, en las tinieblas.

LIBRO DE LOS VEINTICUATRO FILÓSOFOS, Comentario a la Def. XXIII. Y en esto consiste el verdadero ignorar: saber aquello que Dios no es, y no saber aquello que es.

LIBRO DE LOS VEINTICUATRO FILÓSOFOS, Def. II. Dios es una esfera infinita cuyo centro se halla en todas partes y su circunferencia en ninguna.

LIBRO DE LOS VEINTICUATRO FILÓSOFOS, Def. XXI. Dios es la tiniebla que permanece en el alma después de toda luz.

LIBRO DE LOS VEINTICUATRO FILÓSOFOS, Def. XXIII. Dios es aquel a quien la mente conoce tan sólo en la ignorancia.

LIBRO EGIPCIO DE LOS MUERTOS, XVII. Los dioses no se oponen a mi progresión; pues yo soy el Ayer y conozco el Mañana. El duro combate al que se entregan los dioses, unos contra otros, es conforme a mis voluntades. Conozco los nombres misteriosos de la Gran Divinidad que está en el Cielo; yo soy el Gran Fénix de Heliópolis; yo soy el Gran Guardián del Destino en el que se inscribe todo cuanto ha sido y todo lo que será. Yo soy el dios Amaru cuando aparece; y las dos plumas de la diosa Verdad y Justicia adornan mi cabeza. he aquí que llego a mi patria de origen, y espero el lugar de mi residencia fija. Recorro las rutas del más allá. En verdad, familiares me son. La dirección de mi marcha es ordenación de los mundos. Ahora llego hacia el país del Horizonte, franqueo el portal sagrado. ¡Oh, dioses! ¡Vosotros que marcháis a mi encuentro, tended hacia mí vuestros brazos! Pues he llegado a ser un Dios, vuestro igual.

LICHTENBERG, Georg Christoph. Aforismos, F-47. Cuando se empieza a ver todo en todo, la manera de expresarse suele volverse más oscura. Se empieza a hablar con la lengua del ángel.

LLEDÓ, Emilio. El despertar de la memoria (‘ El País’, 4.01.90). Reconocer que se es efímero y poderlo decir era la única forma humana de inmortalidad.

LLULL, Ramón. Libro del amigo y del amado, 9. Si no supiere qué es amor, sabría qué cosa es trabajo, tristeza y dolor.

LO MÁGICO es siempre innombrable (Teresa Rodríguez-Jurado)

LO QUE DECIMOS no siempre se parece a nosotros mismos (Borges)

LO QUE MEJOR que uno puede hacer cuando está en este mundo es salir de él (Céline)

LO QUE NO vale la pena es ser le más rico del cementerio (Juan Barranco)

LONGFELLOW, Henry W. Hiawatha. Vio el arco iris en el cielo del este y preguntó: -¿Qué es eso, Nokomis Y Nokomis contestó: -Es el cielo de las flores lo que estás viendo. Cuando las flores silvestres y los lirios del prado se marchitan y mueren en la tierra, florecen de nuevo en el cielo.

LORD BYRON, Childe Harold, III, 96. Si pudiese hallar la expresión material para ellos (los pensamientos) y plasmar mi alma en una sola palabra ; si esa palabra fuese la voz del trueno, entonces hablaría.

LOS CADÁVERES pesan más que lo corazones destrozados (Raymond Chandler, El sueño eterno)

LOS ESPEJOS y las cópulas son abominables porque multiplican el número de los hombres (Borges)

LOS JURAMENTOS y promesas que hace el cautivo porque le den libertas, pocas veces se cumplen con ella (Cervantes, La gitanilla)

LOS MODERNOS son enanos encaramados sobre hombros de gigantes (Bernard de Chartres, siglo XII)

LOS MUCHOS libros son como los muchos desengaños: no dejan nada en el corazón (Marqués de Bradomín)

LOS NIÑOS no obedecen, imitan (Kechu Aramburu)

LOS OJOS de mi Rocío / son profundos como el mar / desgraciado el que la mire / como no sepa nadar (Flamenco)

LOS SUEÑOS son una obra estética, quizá la expresión estética más antigua (Borges)

LOS VASCOS son gente que, al margen de la historia, no ha hecho otra cosa que ordeñar vacas (Borges)

LOUYS, Pierre. Afrodita. Ningún espectáculo de la naturaleza, ni las flamas occidentales, ni la tempestad en las palmeras, ni el rayo, ni el espejismo, ni las grandes trombas parecen dignas de admiración a quienes entre sus brazos han visto transfigurarse a una mujer.

LOVECRAFT. El conflicto es la única realidad ineludible de la vida.

LOVECRAFT. El horror en la literatura. La emoción más antigua y mas intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.

LOWEN, Alexander. La depresión y el cuerpo. La persona deprimida es una persona que ha perdido su fe.

LÖWITH, Karl. De Hegel a Nietzsche. Frente a la totalidad del tiempo, ninguna época es digna de alabanza o de censura, pues todas son simultáneamente deudoras y acreedoras.

LOWRY, Malcom, Bajo el volcán. Todo era una ilusión, un rotante caos cerebral del que surgió a la larga, al fin y al cabo, en este mismo instante, rotundo e íntegro, el orden.

LOYOLA, Ignacio de. Relato del peregrino, XI. Y siempre y a cualquier hora que deseaba encontrar a Dios, lo encontraba.

LUCIANO de Samosata, Diálogos de los muertos. Y tú, Menipo, despréndete de la libertad, la sinceridad, la indiferencia ante el dolor, la nobleza del alma y la risa: tú eres el único entre todos que se ríe.

LUCIANO de Samosata, Historia verdadera, II, 18. Decían también que los Académicos querían ir (a la Isla de los Bienaventurados), pero que aún aguardaban y reflexionaban, pues todavía no habían llegado a comprender que existiera una isla semejante.

LUCIANO de Samosata, Historia verdadera. Una sola verdad diré, que miento.

LUCIANO de Samosata. Diálogos de los muertos. La igualdad es absoluta, un muerto es idéntico a otro muerto.

LUCRECIO, De rerum natura, 1158-1170. Agrádame acercarme a fuentes puras, / y agotarlas bebiendo, y nuevas flores / agrádame coger para guirnalda / insigne con que ciña mi cabeza / de un modo que las musas a ninguno / hayan antes las sienes adornado: / primero, porque enseño grandes cosas, / de la superstición rompo los lazos / anudados que el ánimo oprimían; / después, porque compongo versos claros / sobre una cosa oscura, realzando / con poética gracia mis escritos.

LUDWIG, Emil. Genio y carácter (‘Federico el Grande’). Pues resignación es declararse platónico cuando el anhelo de felicidad no encuentra una salida afectiva.

LUDWIG, Emil. Schliemann. El carácter es lo que decide la carrera de un hombre. El talento y las dotes naturales influyen y lo realzan, pero no lo forman. Por eso el escéptico ve abrirse ante él un camino llano, vulgar, en el que las dudas de su naturaleza se reflejan en su destino. Por el contrario, el hombre de fantasía aborda con gusto las dificultades y contradicciones, de las cuales sale triunfante -él o su obra- con ayuda de un sentido materialista innato.

LUMET, Sydney. Veredicto final. Pensamos en nosotros como víctimas, y en eso nos convertimos.

LUTERO, Martín. Carta a Georg Spalatin. De una espada no puedes hacer una pluma, ni de una guerra una paz. La palabra de Dios es guerra, es escándalo, es ruina, es veneno.

MACABEOS II, 7, 28. Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios y que también el género humano ha llegado así a la existencia.

MACHADO, Antonio (22.02.1939). Estos días azules y este sol de la infancia.

MACHADO, Antonio. Campos de Castilla (‘Proverbios y cantares’). ¿Para qué llamar caminos / a los surcos del azar.?

MACHADO, Antonio. Cancionero apócrifo de Abel Martín. Confiemos / en que no será verdad / nada de lo que sabemos.

MACHADO, Antonio. Cancionero apócrifo de Juan de Mairena. Dijo Dios: Brote la nada. / Y alzó la mano derecha, / hasta ocultar su mirada. / Y quedó la nada hecha.

MACHADO, Antonio. Carta a Miguel de Unamuno ( 1913). Algo inmortal hay en nosotros que quisiera morir con lo que muere.

MACHADO, Antonio. Carta abierta a D. Miguel de Unamuno (‘El País’, 14.08.1903). Hombre soy contemplativo y soñador , que escucha los ruidos del mundo inerte.

MACHADO, Antonio. Juan de Mairena. En esa zona inocua de nuestras almas en la cual nada se teme ni nada se espera.

MACHADO, Antonio. Juan de Mairena. Los grandes filósofos son poetas que creen en la realidad de sus poemas.

MACHADO, Antonio. Juan de Mairena. No hay manera de ver las cosas sin salirse de ellas.

MACHADO, Antonio. Juan de Mairena. Señores: nunca un gran filósofo renegaría de la verdad si, por azar, la oyese de labios de un barbero. Pero esto es un privilegio de los grandes filósofos.

MACHADO, Antonio. No extrañéis, dulces amigos, /que esté mi frente arrugada; / yo vivo en paz con los hombres /y en guerra con mis entrañas.

MACHADO, Antonio. Nuevas canciones. Hoy es siempre todavía.

MACHADO, Antonio. Soledades (‘Galerías’). Sólo el poeta puede / mirar lo que está lejos.

MACHADO, Antonio. Soledades (‘Galerías’). Y era el demonio de mi sueño, el ángel / más hermoso.

MACHADO, Antonio. Soledades (‘Las moscas’).Esta segunda inocencia / que da en no creer en nada.

MACHADO, Manuel, Ars moriendi (‘Ocaso’). ¡El mar amado, el mar apetecido, / el mar, el mar, y no pensar en nada.!

MACHADO, Manuel. Alma, (‘Adelfos’). En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos.

MACHADO, Manuel. Alma, (‘Cantares’). Cantando la pena, la pena se olvida.

MACHADO, Manuel. Dedicatorias, (‘A Alejandro Sawa’). Y es que él se daba a perder, / como muchos a ganar.

MACHADO, Manuel. Tristes y alegres (‘Realidad’). ¿Qué son, decidme, al cabo las verdades / sino aquellas mentiras que creemos?

MAETERLINCK, Maurice. El pájaro azul. No están muertos. ¿No viven acaso en vuestro recuerdo.? No conocen los hombres este secreto, porque saben muy poca cosa; tú, en cambio, gracias al Diamante, verás que los muertos de que uno se acuerda son tan felices como si no hubiesen muerto.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘El Homero de los insectos’). El saber ignorar podría ser la última palabra de la sabiduría.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘El silencio’). Desde el momento que tenemos verdaderamente algo que decirnos, nos vemos obligados a callar.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘Inquietudes filosóficas’, XIX). No podemos jactarnos de haber comprendido una verdad, sino cuando nos es imposible dejar de ajustar a ella nuestra vida.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘La belleza interior’). La belleza es el único alimento de nuestra alma.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘La vida profunda’). Lo que nos distingue a los unos de los otros son las relaciones que tenemos con el infinito.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘La vida profunda’). Vivimos en lo maravilloso. ¿En qué queréis que vivamos?

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘Los avisados’). ¿En el fondo de qué mar de misterios vivimos?

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores, XXV. Yo no imagino paraíso, ni vida de ultratumba por espléndida que sea, en que no estuviesen en su sitio tal magnífica haya de la Sainte Baume, tal ciprés o tal pino parasolado de Florencia o de una humilde ermita cercana de mi casa.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores, XXX. No sería muy temerario sostener que no existen seres más o menos inteligentes, sino una inteligencia esparcida, general, según sean buenos o malos conductores del espíritu los conductores que encuentra.

MAETERLINCK, Maurice. La maravilla de lo infinito. Nada sabemos de cuanto ocurrió antes del nacimiento de nuestra memoria, y no es increíble que las grandiosas afirmaciones de las primeras religiones, afirmaciones que aún no hemos dejado atrás, sean los restos de una revelación o comunicación estelar que no ha vuelto a repetirse.

MAETERLINCK, Maurice. La muerte. Es bueno adquirir poco a poco la costumbre de no entender nada.

MAETERLINCK, Maurice. Senderos en la montaña. Pienso en la luz abandonada.

MAETERLINCK, Maurice. Senderos en la montaña. Saber ignorar pudiera ser muy bien la última palabra de la sabiduría.

MAETERLINCK, Maurice. Senderos en la montaña. Y no es del todo inverosímil que uno de sus últimos prodigios no nos alcance en nuestro polvo, nos despierte y nos resucite, para otorgarnos al fin la parte de dicha que no gozamos y demostrarnos que hacíamos mal en no interesarnos, más allá de nuestras tumbas, por los destinos de esta tierra cuyos hijos inmortales siempre éramos.

MAIACOVSKI, Vladimir. Balada de la cárcel de Reading. ¡Resucitadme, / aunque sólo sea, porque soy poeta, / y esperaba el futuro luchando, / contra las mezquindades de la vida!

MAIACOVSKI, Vladimir. Poesía y revolución (¿Cómo hacer versos?’). Camino sin apenas gesticular ni hacer ruido, casi sin palabras, ahora aminoro el paso para no turbar el estrépito, ahora gruño más aprisa, al ritmo de mis pasos. Así se elabora y toma forma el ritmo, fundamento de todo asunto poético, que lo recorre totalmente como un retumbo. Poco a poco, se empiezan a delinear algunas palabras de este retumbo.

MAIACOVSKI, Vladimir. Última carta, 18-4-36. La barca del amor se estrelló contra la vida cotidiana.

MAIMÓNIDES, Moisés. Guía de perplejos, II, 6. Dios puso en el semen una fuerza formativa que modela y estructura esos miembros [del nuevo ser que se forma] y eso es ángel , todas las estructuras proceden de la acción del Intelecto activo, y ése es el ángel y príncipe del mundo, de quien tanto hablan los doctores.

MAJJIMA-NIKÂYA, I (en M. Eliade, Hª de las creencias y de las ideas, IV). Es como si un hombre cae herido por una flecha envenenada y sus amigos, compañeros y parientes llaman a un médico para que le cure, y él dice: ‘No consentiré que me arranquen esta flecha hasta saber por qué clase de hombre he sido herido, si es de la casta de los guerreros, si es un brahmín, un agricultor o si pertenece a una casta inferior’. O como si dijera: ‘No dejaré que me arranquen esta flecha hasta saber de qué nombre o familia es el individuo. o si es alto, bajo o de mediana estatura. o si es negro, moreno o amarillo. o si viene de esta o aquella aldea, ciudad o pueblo. o hasta que sepa si el arco con que me hirió era chapa o kondanda, o hasta que sepa si la cuerda del arco estaba hecha de celidonia o de fibra de bambú o de tendón o cáñamo o de gomero, o hasta que sepa que el astil estaba hecho de una planta silvestre o cultivada. o si estaba emplumado con plumas de ala de buitre o de garza o de halcón o de gallo o de sithilahanu. o si estaba asegurada con tendón de toro o de búfalo o de ciervo o de mono. o hasta que sepa si era una flecha ordinaria o una flecha tajadora o un vekanda o una flecha de hierro o de diente de ternera o de hoja de karavira’. Este hombre moriría, Malunkyaputta, sin haber llegado a saber tantas cosas

MALAMUD, Bernard. El hombre de Kiev. -Deje que antes le pregunte por qué empezó a leer a Spinoza. ¿Acaso porque era judío -No, señor. Yo no sabía quién ni qué era cuando su libro cayó en mis manos. Encontré la obra en una librería de lance de un pueblo vecino, pagué un kopek por ella y me maldije por gastarme un dinero que era tan difícil de ganar. Después, leí unas cuantas páginas y tuve que seguir, como si me empujara un vendaval. Como le he dicho, no lo comprendía muy bien. Pero, cuando uno empieza a interesarse por esta clase de ideas, es como si montara en una escoba de bruja. Me sentí un hombre diferente.

MALEBRANCHE, Nicolás. Coloquios sobre la metafísica, la religión y la muerte, I. Son precisos más principios de los que pensáis para demostrar aquello de lo que nadie duda.

MALEBRANCHE, Nicolás. Coloquios sobre la metafísica, la religión y la muerte, VI. Es Dios mismo el que produce en vuestra alma las diversas sensaciones que la impresionan con ocasión de los cambios que se verifican en vuestro cuerpo a consecuencia de las leyes generales de la unión de las dos sustancias que componen al hombre: leyes que no son sino las voluntades eficaces y constantes del Creador, como luego os explicaré. Es, pues, Dios mismo que, por las sensaciones con que nos hiere nos revela lo que pasa fuera de nosotros, quiero decir en nuestro cuerpo y en los que nos rodean.

MALLARMÉ, Stephan. Correspondance (a Eugène Lefébure, 3.05.68). Nada más por estar teñidos de absoluto, son hermosos los poemas.

MALLARMÉ, Stephan. Correspondance (a Henri Cazalis, 1865). Sí, lo sé, sólo somos vanas formas de la materia, pero lo bastante sublimes como para haber inventado a Dios y a nuestra alma. Tan sublimes, amigo, que quiero el espectáculo de la materia, con su conciencia de ser, y lanzarme, sin embargo, furiosamente al sueño.

MALLARMÉ, Stephan. Correspondance (a Henri Cazalis, Julio de 1866). Tras haber descubierto la Nada me encontré con lo Bello.

MALLARMÉ, Stephan. Correspondance (a Henri Cazalis, Marzo 1865). Estéril yo y crepuscular.

MALLARMÉ, Stephan. Correspondance (a Verlaine, 16.11.1885). La explicación órfica de la Tierra. es el único deber del poeta.

MALRAUX, André. La condición humana. Pero el hombre no tiene deseo de gobernar: siente el deseo de dominar, usted lo ha dicho. De ser más que hombre en un mundo de hombres. Escapar a la condición humana, le decía yo. Ser no poderoso, sino todopoderoso. La enfermedad quimérica cuya justificación intelectual no es más que la voluntad de potencia, es la voluntad de deidad: todo hombre sueña con ser un dios.

MALRAUX, André. La muerte transforma la vida de un hombre en destino.

MALRAUX, André. Una vida humana no vale nada, pero nada vale lo que una vida humana.

MANDELSTAM, Osip. Hablando de Dante. El lenguaje poético crea sus herramientas a medida que avanza, y en el mismo instante las deshace.

MANDELSTAM, Osip. Tristia (‘Solominka’). Os enseñé palabras dichosas.

MANKIEWICZ. Mujeres en Venecia. ¿Qué te hace pensar que la salida del sol es temprano? Es tarde en todas partes.

MANN, Anthony. Colorado Jim. Escoger una u otra muerte, ¿qué más da? Escoger una u otra vida, eso es lo difícil.

MANN, Thomas, La muerte en Venecia, IV. ¡Qué disciplina, qué exactitud de pensamiento expresaba aquel cuerpo tenso y de juvenil perfección! Pero la voluntad severa y pura, que en un esfuerzo misterioso había logrado modelar aquella imagen divina, ¿no era lo que alentaba en él, cuando lleno de contenida pasión libertaba de la masa de mármol del lenguaje la forma esbelta que su espíritu había intuido, y que representaba al hombre como imagen y espejo de belleza espiritual. ¡Imagen y espejo! Su mirada abarcó la noble figura que se erguía al borde del mar intensamente azul, y en un éxtasis de encanto creyó comprender, gracias a esa visión, la belleza misma, la forma hecha pensamiento de los dioses, la perfección única y pura que alienta en el espíritu, y de la que allí se ofrecía, en adoración, un reflejo y una imagen humana. Así los dioses, para hacernos perceptible lo espiritual, suelen servirse de la línea, el ritmo y el color de la juventud humana, de esa juventud nimbada por los mismos dioses para servir de recuerdo y evocación, con todo el brillo de su belleza, de modo que su visión nos abrasa de dolor y esperanza.

MANN, Thomas, La muerte en Venecia, IV. Era aquello de una indecible belleza, y Aschenbach sintió el dolor, tantas veces experimentado, de que la palabra fuera capaz sólo de ensalzar la belleza sensible, pero no de reproducirla.

MANN, Thomas, La muerte en Venecia, V. ¿Comprendes ahora cómo nosotros, los poetas, no podemos ser ni sabios ni dignos? ¿Comprendes que necesariamente hemos de extraviarnos, que hemos de ser necesariamente concupiscentes y aventureros de los sentidos? La maestría de nuestro estilo es falsa, fingida e insensata; nuestra gloria y estimación, pura farsa; altamente ridícula la confianza que el pueblo nos otorga. Empresa desatinada y condenable es querer educar por el arte al pueblo y a la juventud. ¿Pues cómo habría de servir para educar a alguien aquel en quien alienta de un modo innato una tendencia natural e incorregible hacia el abismo Inocencia y forma, Fedón, conducen a la embriaguez y al deseo, dirigen quizás al espíritu noble hacia el espantoso delito del sentimiento que condena como infame su propia severidad estética; lo llevan al abismo, ellos también lo llevan al abismo. Y nosotros, los poetas, caemos al abismo porque no podemos emprender el vuelo hacia arriba rectamente, sólo podemos extraviarnos.

MANN, Thomas. Doktor Faustus, LV. Al volverme yo, me dijo: -He descubierto lo que no debe ser. -¿Y qué es lo que no debe ser, Adrián -Lo bueno y lo noble -me contestó-, lo que llamamos humano, a pesar de ser bueno y noble. Aquello por lo cual los hombres han luchado, se han lanzado al asalto de fortalezas inexpugnables. Aquello que los satisfechos han anunciado con júbilo no debe ser. No será. No quiero que sea. -No acabo de comprenderte, querido. ¿Qué es lo que tú no quieres que sea -La novena sinfonía -contestó.

MANN, Thomas. El elegido. Muy raros son los casos en que el pecado no conduce al bien.

MANN, Thomas. La montaña mágica, V. La enfermedad era la forma depravada de la vida. ¿Y la vida? ¿No era también una enfermedad infecciosa de la materia? Lo mismo que podía llamarse génesis original de la materia podía no ser más que la enfermedad, el reflejo y la proliferación de lo inmaterial. El primer paso hacia el mal, la voluptuosidad y la muerte, había partido, sin duda alguna, de allí donde, provocada por el cosquilleo de una infiltración desconocida, esa primera condensación del espíritu, esa vegetación patológica y superabundante se había producido de un tejido, medio por placer, medio por defensa, constituyendo el primer grado de lo sustancial, la transición de lo inmaterial a lo material. Era el pecado original. La segunda generosidad espontánea, el paso de lo inorgánico, ya no era más que una peligrosa adquisición de conciencia del cuerpo, lo mismo que la enfermedad del organismo era una exageración embriagada y una acentuación depravada de su naturaleza física. La vida no era ya más que una progresión por el camino aventurero del espíritu que se había vuelto impúdico, un reflejo del calor de la materia despierta a la sensibilidad y que se había mostrado sensible a ese llamamiento.

MANN, Thomas. La montaña mágica. El tiempo no tiene ninguna realidad. Cuando nos parece largo es largo, y cuando nos parece corto es corto; pero nadie puede saber qué cantidad de longitud ni de brevedad tiene.

MANN, Thomas. La montaña mágica. Es verdadero lo que conviene al hombre. En él toda la naturaleza se halla concentrada, él sólo ha sido creado en toda la naturaleza, y toda la naturaleza ha sido hecha para él. Él tiene la medida de las cosas y su salvación es el criterio de verdad.

MANN, Thomas. Schopenhauer, Nietzsche, Freud (‘Schopenhauer’). La alegría que nos produce contemplar un sistema metafísico, el contento que nos proporciona ver organizado espiritualmente el mundo en una construcción mental dotada de unidad lógica y apoyada de modo armonioso en sí misma: esa alegría y ese contento son siempre de naturaleza eminentemente estética; tienen el mismo origen que el placer, el mismo origen que la satisfacción elevada y, en su último fondo, siempre serena con que nos obsequia la acción del arte, una acción que introduce orden, que da forma, que hace transparente y abarcable con la mirada la confusión caótica de la vida.

MANRIQUE, Jorge. Coplas a la muerte de su padre. Daremos lo no venido / por pasado.

MAÑANA podemos ser yanquis (y es lo más probable) (Rubén Darío, 1905)

MAO TSE TUNG. Revolotea el águila en el inmenso cielo / y el pez va y viene a ras del agua. / bajo el helado cielo, todo ser vivo busca la libertad.

MAQUIAVELO, Nicolás. El príncipe, XVII. Los hombres vacilan menos en hacer daño a quien se hace amar que a quien se hace temer, pues el amor emana de una vinculación basada en la obligación, la cual (por la maldad humana) queda rota siempre que la propia utilidad da motivo para ello, mientras que el temor emana del miedo al castigo, el cual jamás te abandona.

MAQUIAVELO, Nicolás. El príncipe, XVIII. Debéis, pues, saber que existen dos formas de combatir: la una con las leyes, la otra con la fuerza. La primera es propia del hombre, la segunda de las bestias; pero como la primera muchas veces no basta, conviene recurrir a la segunda. Por tanto, es necesario a un príncipe saber utilizar correctamente la bestia y el hombre.

MARAGALL, Joan. Elogio de la palabra. Así hablan también los poetas. Porque ellos son como enamorados de todo lo del mundo, y también miran y se estremecen mucho antes de hablar. Míranlo todo y se encantan, y después cierran los ojos y hablan en la fiebre: entonces dicen alguna palabra creadora, y semejantes a Dios en el primer día, de su caos brota la luz. Por esto la palabra del poeta brota con ritmo y luz, con el ritmo luminoso de la belleza: éste es el hechizo del verso, único lenguaje verdadero del hombre.

MARAGALL, Joan. Elogio de la palabra. Porque no hay nombre, por ínfima cosa que nos presente, que no haya nacido en un instante de inspiración, reflejando algo de la luz infinita que engendró el mundo.

MÁRAI, Sándor. El último encuentro, 15. Quizás lo estoy contando con demasiados detalles –dice para disculparse-. Pero no se puede hacer de otra manera: sólo a través de los detalles podemos comprender lo esencial.

MÁRAI, Sándor. El último encuentro, 17. Porque también existe el instante: el tiempo trae y se lleva las cosas, de manera arbitraria, y no somos sólo nosotros quienes ponemos nuestras acciones y sus circunstancias en el marco del tiempo. A veces ocurre que el instante trae una posibilidad, y esa posibilidad tiene su momento exacto, y si el instante pasa, ya no puedes hacer nada de nada.

MÁRAI, Sándor. El último encuentro, 4. Mi padre también es poeta, ¿no lo sabías? Siempre está pensando en otra cosa.

MARCEL, Gabriel. Ser y tener. Un problema es algo que encuentro, que aparece íntegro ante mí, que puedo abarcar y reducir, mientras que el misterio es algo en lo que yo mismo me encuentro comprometido.

MARCH, Ausias. Poema XXXVI . Lir entre carts. (‘Lirio entre cardos’).

MARCO AURELIO (en su lecho de muerte). ¿Por qué lloráis? ¿No sabéis que yo no hago más que ir delante de vosotros a donde me volveréis a encontrar?

MARCO AURELIO, Meditaciones, II, 14. Para todos es igual el momento presente en que se vive; el que se pierde es también igual, y lo que se separa es, evidentemente, un simple instante.

MARCO AURELIO, Meditaciones, III, 10. Recuerda que cada uno vive exclusivamente el presente, el instante fugaz.

MARCO AURELIO, Meditaciones, IV, 50. Mira detrás de ti el abismo de la eternidad de delante de ti otro infinito.

MARCO AURELIO, Meditaciones, VI, 37. Quien ha visto lo presente, ya lo ha visto todo. Cuántas cosas han surgido desde la eternidad y cuántas cosas permanecerán hasta el infinito. Pues todo tiene un mismo origen y un mismo parecido.

MARCO AURELIO, Meditaciones, VII, 19. Todos los cuerpos, a manera de un torrente, van pasando a la sustancia del universo, con el que comparten el mismo ser y colaboran en idéntico fin.

MARCO AURELIO, Meditaciones, VII, 59. Busca en tu interior. Dentro de ti está la fuente del bien, que puede manar de continuo si la profundizas siempre.

MARÍAS, Julián. Es preciso ponerse de acuerdo en que no hace falta estar de acuerdo.

MARÍAS, Julián. Los españoles. Me atrevería a proponer a los pensadores, a los escritores, a los estudiantes españoles una actitud para el futuro que se expresaría en estas dos palabras: entusiasmo escéptico.

MARINO, Giambattista. La degollación de los inocentes. En sus ojos, / donde se refugian la muerte y la tristeza / arde una luz, rojiza y palpitante.

MARTÍ, José. Versos sencillos. Arte soy entre las artes, / y en los montes, monte soy.

MARTÍ, José. Versos sencillos. Y crece en mi cuerpo el mundo.

MARX, Groucho. Surgiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cimas de la pobreza.

MARX, Karl. XI tesis sobre Feuerbach, 11. Los filósofos han interpretado el mundo de modo diferente; de lo que ahora se trata es de transformarlo.

MARX, Karl. XI tesis sobre Feuerbach, 8. Toda vida social es esencialmente práctica. Todos los misterios que inducen a la teoría, al misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esa práctica.

MÁS preguntará un necio que responderán mil sabios (semi refrán en Viaje a Turquía)

MÁS te vale ser buen escudero que mal cavallero (Tirante el Blanco)

MÁS tonta que una mata de habas (Saturnino Calleja)

MÁS vale casarse que abrasarse (Refrán sobre San Pablo a los Corintios)

MÁS vale un gramo de cordura que arrobas de sutileza (Baltasar Gracián)

MAUPASSANT, Guy. El Horla. Ya no puedo querer; alguien quiere por mí; y yo obedezco.

MAUPASSANT, Guy. La noche. Aquello que se ama con violencia acaba siempre por matarle a uno.

MAUPERTUIS, Pierre-Louis Moreau. Venus física, II, Cap. últ, III. ¿No sobreviviría esta parte [aquella que constituye la naturaleza del animal] a la muerte? Y desprendida de todas las otras, ¿no conservaría inalterablemente su esencia, siempre dispuesta a producir un animal, o bien, mejor dicho, a reaparecer revestida de un nuevo cuerpo? Tras haber sido disipada en el aire, o en el agua, escondida en las hojas de las plantas, o en la carne de los animales, ¿se conservaría en el semen del animal que ella debería reproducir?

McLUHAN, Herbert Marshall. La galaxia Gutenberg. Vivimos en un constreñido espacio único, en el que resuenan los tambores de la tribu.

MEABE, Tomás. Diario. Ese Dios que me enseñaron no puede ser ya la aspiración de mi alma. Es peor que yo; infinitamente peor que cualquier hombre. Si existiese Dios, tendría que existir otro Dios para castigarlo.

MELA, Pomponio. De chorografia. (En Gª Bellido, Veinticinco estampas.). Frente están las Islas Afortunadas, cuya tierra produce una cantidad tan abundante de frutos que renacen y se suceden incesantemente, hasta tal punto que sus habitantes viven sin inquietud días más dichosos que los que moran en las ciudades. Hay una isla extraordinariamente notable por dos fuentes de agua de una propiedad singular: las aguas de una dan a los que la beben una risa que acaba con su vida, la otra cura todas las afecciones.

MELLO BREYNER ANDRESEN, Dual. Y ésta es la danza del ser (E esta é a dança do ser.)

MELLO BREYNER ANDRESEN, Sophia de. El nombre de las cosas. Y me duele la luz como un jardín perdido (E dói-me a luz como um jardim perdido.)

MELLO BREYNER ANDRESEN, Sophia de. El tiempo dividido. Para ti yo crearé un día puro (Para ti eu criarei um dia puro.)

MELLO BREYNER ANDRESEN, Sophia de. Poesía y revolución. El poema no explica, implica. La poesía es lo que me implica, lo que me hace ser en el estar y me hace estar en el ser. La poesía es lo que me hace entero mi estar en la tierra. Y porque es la más honda implicación del hombre en lo real, la poesía es necesariamente política y fundamento de la política.

MELLO BREYNER ANDRESEN, Sophia de. Poesía y revolución. Escribir mala poesía diciendo que se está escribiendo para el pueblo, es sólo una nueva forma de explotar al pueblo.

MELVILLE, Herman. Moby Dick, 1. Como todos saben, la meditación y el mar están profundamente emparejados.

MELVILLE, Herman. Moby Dick. Así como este océano amedrentador circunda la tierra ver­deante, así en el alma del hombre se alza un Tahití insular, lleno de paz y alegría, mas rodeado de todos los horrores de una vida conocida a medias.

MELVILLE, Herman. Moby Dick. La firme torre es Ahab; el volcán, es Ahab; el pájaro vale­roso, intrépido y victorioso, es también Ahab; todos son Ahab, y este oro redondo no es sino la imagen del globo más redondo, que, como el espejo de un mago, no hace otra cosa que devolver, a cada cual a su vez, su propio yo misterioso.

MELVILLE, Herman. Moby Dick. Todos los objetos visibles no son más que bambalinas de cartón; pero en cualquier suceso, en el acto vivo, en el hecho indudable, algo desconocido pero racional se muestra en sus propios rasgos tras la máscara irracional. Para mí la ballena blanca es algo que me rodea. A veces pienso que no hay nada detrás; pero ya hay bastante; me hostiga, me aplasta; veo en ello una fuerza insultante, con inescrutable malicia que la anima. ¿Quién hay por encima de mí? La verdad no tiene confines.

MELVILLE, Herman. Moby Dick. Tus pensamientos han creado en ti otro ser, y un intenso furor hace de ti otro Prometeo. Un buitre te roe eternamente el corazón, un buitre que no es más que el ser que tú creaste.

MELVILLE, Herman. Moby Dick. Ya es tarde para la mayoría de las cosas: el universo está concluido.

MENARD, René. La experiencia poética. Algo estaba allí, disimulado en nosotros, que unas palabras develan, algo que aparece, desaparece, reaparece, nos provoca, nos mide, nos juzga, anula nuestras categorías, nos niega y nos crea una nueva intensidad de ser, abre una especie de paso vertiginoso hacia un hogar de unidad presente en el trasfondo de nuestra especie.

MERLEAU-PONTY, Maurice. Fenomenología de la percepción. El mundo no es lo que yo pienso, sino lo que yo vivo; estoy abierto al mundo, comunico indudablemente con él pero no lo poseo; es inagotable.

MERLEAU-PONTY, Maurice. Fenomenología de la percepción. La contingencia de todo lo que existe y de todo lo que tiene valor no es una pequeña verdad que habría que acomodar mejor o peor en un sistema, es la condición de una visión metafísica del mundo.

MERLEAU-PONTY, Maurice. Fenomenología de la percepción. La verdadera filosofía consiste en aprender a ver de nuevo el mundo. Nosotros tomamos nuestro destino en las manos, nos convertimos en responsables de nuestra historia mediante la reflexión, pero también mediante una reflexión en la que empeñamos nuestra vida; y en ambos casos se trata de un acto violento que se verifica ejerciéndose.

MERLEAU-PONTY, Maurice. Fenomenología de la percepción. Yo soy mi cuerpo

MERTON, Thomas. Incursiones en lo indecible (‘Atlas y el hombre gordo’). Toda planta que se yergue a la luz del sol es un santo y un proscrito. Todo árbol que florece sin mandato del hombre es poderoso a la vista de Dios. Toda estrella que no ha contado el hombre es un mundo de cordura y perfección. Toda brizna de hierba es un ángel que canta bajo un aguacero de gloria.

MERTON, Thomas. Incursiones en lo indecible (‘Mensaje a los poetas’). El motivo de un poema no se descubre hasta que existe el poema. El motivo de un acto vivo sólo adquiere realidad en el acto mismo.

MERTON, Thomas. Incursiones en lo indecible (‘Prometeo: una meditación’). Un hombre debe sacar el mejor partido de los dioses que tenga.

MERTON, Thomas. La montaña de los siete círculos. Después del latín, me parece que no hay lengua tan apropiada para la oración y para hablar con Dios como el español, pues es una lengua a la vez fuerte y ágil, tiene su precisión, tiene en sí la cualidad del acero, que le da la exactitud que necesita el verdadero misticismo y, empero, es suave, también, gentil y flexible, lo que requiere la devoción, es cortés, suplicante y galante; se presta, de modo sorprendente, muy poco a la sentimentalidad.

MERTON, Thomas. La senda de la contemplación. Una experiencia genuinamente estética es algo que transciende no sólo el orden sensible (en el cual ha empezado), sino también el de la razón. Es una intuición suprarracional de la perfección latente de las cosas.

MERTON, Thomas. Poemas (Anochecer: cero grados’). Los campos desnudos enmudecen como la eternidad.

METTRIE, Julien Offray de la. El hombre máquina. No cabe duda de que no yerro al afirmar que el cuerpo humano es un reloj, pero un reloj admirable.

MEYRINK, Gustav. J. H. Obereit visita el país de los devoradores de tiempo. Nosotros mismos somos formas producidas por el tiempo, cuerpos que parecen materia y que no son otra cosa que tiempo coagulado.

MI PENSAMIENTO es éste: la realidad siente un deseo absurdo de irrealidad.

MICHELET Soy de quien me ha comprendido.

MIDRASH TEHILLIN, 404 (en R. Graves, ‘Los mitos hebreos’). Cuando Adán se preguntó cómo había sido creada la Luz, Dios le dio dos piedras: la de la Oscuridad y la de la Sombra de la Muerte, y él las frotó. De ellas salió el fuego. ‘Así fue hecha’, dijo Dios.

MILAREPA, Vida de. La memoria es la gran culpable en los infiernos.

MILAREPA, Vida de. Mi espíritu imaginaba innumerables transformaciones volando en el cielo, desaparejadas las dos partes del cuerpo. Por la noche, durante mi sueño, podía explorar libremente y sin obstáculos todo el universo, desde el infierno a la cumbre. Y transformándome en cientos de formas corporales y espirituales distintas, bajo cada forma visitaba cada uno de los cielos de los distintos budas y escuchaba su predicación. Podía predicar la ley a una multitud de criaturas. Mi cuerpo se abrazaba a las llamas y, al mismo tiempo, derramaba agua.

MILES de hombres no expresan / lo que ella con su ausencia (Francisco Umbral, Dolores, 1980)

MILL, John Stuart. Diario. En sus grados más bajos, pensamiento y sentimiento son antagónicos; en sus grados más altos, se armonizan entre sí.

MILLER, Henri. El coloso de Marusi. Mientras los seres humanos puedan permanecer sentados y observando con los brazos cruzados como torturan a sus semejantes, la civilización será una burla carente de sentido, un fantasma verbal suspendido como un espejismo encima de un embravecido mar de personas asesinadas.

MILLER, Henri. El coloso de Marusi. Oigo a la gente hablar de paz con el rostro enrojecido de cólera, de odio, de desprecio y de desdén, de orgullo y de arrogancia. Hay gente que desearía luchar para que reinase la paz; éstos son los más ciegos todavía. La paz sólo reinará cuando se haya extirpado definitivamente del corazón y de la mente el asesinato.

MILLER, Henri. Trópico de Cáncer. Amo todo lo que fluye, todo lo que tiene tiempo y devenir, que nos devuelve al principio, donde nunca hay fin: la violencia de los profetas, la obscenidad que es éxtasis, la sabiduría del fanático, el sacerdote con su letanía de caucho, las palabras inmundas de la puta, la saliva que va flotando en el arroyo de la calle, la leche del pecho y la miel amarga que sale de la matriz, todo lo que es fluido, fundente, disoluto y disolvente, todo el pus y la porquería que al fluir se purifica, que pierde su sentido de origen, que forma el gran circuito hacia la muerte y la disolución. El gran deseo incestuoso es fluir, aunarse con el tiempo, fundir la gran imagen del más allá con el hoy y aquí. Un deseo fatuo, suicida, que está estreñido de palabras y paralizado por el pensamiento.

MILLER, Henri. Trópico de Cáncer. En el meridiano del tiempo no hay injusticia; sólo hay poesía del movimiento que crea la ilusión de la verdad y el drama.

MILLER, Henri. Trópico de Cáncer. Las ideas tienen que casarse con la acción: si no hay sexo, si no hay vitalidad en ellas, no hay acción. Las ideas no pueden existir solas en el vacío de la mente.

MILLER, Henri. Trópico de Capricornio. Sólo hay una gran aventura y es hacia adentro, hacia sí mismo y para ello no cuenta el tiempo ni el espacio, ni siquiera los actos.

MILLER, Henry. Trópico de Capricornio. La verdad puede ser también una mentira. No basta la verdad. La verdad no es más que el núcleo de una totalidad que es inagotable.

MILLER, Henry. Trópico de Capricornio. Me he adaptado a un mundo que nunca fue mío.

MILLER, Henry. Trópico de Capricornio. Sólo hay una gran aventura y es hacia adentro, hacia sí mismo y para ello no cuenta el tiempo ni el espacio, ni siquiera los actos.

MILOSZ, Czeslaw. Entrevista en el diario ‘El País’, 23.02.02. Pregunta. ¿Cómo nace un poema? Respuesta. Nos es dado. Siempre he tenido la sensación de que no soy responsable de los poemas que escribo. Nos es dado. Es un don. P. ¿De quién? R. No lo sé. Yo no Le nombro.

MILOSZ, Oscar W. de L. Mefibóset, II. Porque amo la espera de no sé qué entre la sombra y el agua.

MILOSZ, Oscar W. de L. Miguel de Mañara, IV. Tal vez llegará un día en que Dios te permitirá entrar brutalmente, como un hacha, en la carne de un árbol, y caer locamente, como una piedra, en la noche del agua, y resbalar cantando, como el fuego, en el corazón del metal. Y aquel día sabrás de qué carne está hecho el mundo, y hablarás libremente al alma del mundo del árbol, del agua y del metal, y les hablarás con la voz del viento, de la lluvia y de la mujer enamorada.

MILOSZ, Oscar W. de L. Miguel de Mañara, VI. El silencio tiene el olor del manzano que sueña.

MILOSZ, Oscar W. de L. Saulo de Tarso, IV. La voz.- No llores, niño mío. No creí estar / hiriéndote en lo más vivo. No llores Pablo, Pablo niño mío. Pablo.- Déjame llorar, déjame llorar, con el rostro / oculto en el seno de mi madre, la tierra.

MILOSZ, Oscar. W. de L, (cit. Bachelard, Poética del espacio). Écoute – plus rien – seul le grand silence – écoute. (‘Escucha -nada más- sólo el gran silencio -escucha’).

MILOSZ, Oscar. W. de L, L’ amourose iniciation. Solitude, ma mère, redites-moi ma vie. (‘Soledad, madre mía, devuélveme mi vida’).

MILTON, John. El paraíso perdido, IV, 108. Pues que ya todo está perdido / para mí, ¡Oh, Mal, sé mi bien!

MILTON, John. El paraíso perdido, IV, 72-78. ¡Ay de mí, miserable! ¿Por qué camino podré huir de la cólera infinita y de la infinita desesperación? Por cualquiera que lo intente, iré a parar al infierno: el infierno soy yo mismo; y en el abismo más profundo existe dentro de mí un abismo aún más profundo, que, anchamente abierto, amenaza devorarme; en comparación con este antro, el infierno en que sufro es parecido al cielo.

MILTON, John. El paraíso perdido, VIII, 618-628. El Ángel contestó con la sonrisa / celestial y rosada del amor: / ‘Te basta saber que somos felices, / y sin amor no hay felicidad. / Todo lo puro que en tu cuerpo gozas / (y puro fuiste tú creado) nosotros / lo gozamos en un grado eminente, / y no encontramos obstáculo alguno / de membranas, coyunturas y miembros / que sean una barrera exclusiva, / más fácilmente que el aire se funde / con el aire se abrazan los espíritus, / y en una unión de deseos puros / se mezclan totalmente; sin que medie / ninguna restricción, como sucede / al unirse la carne con la carne.

MIMNERMO de Colofón, Fg. 2. Un instante dura el fruto / de la juventud, mientras se esparce sobre la tierra el sol.

MINNELLI, Vincent. Lo difícil de este mundo es reconciliar el sueño personal con la realidad.

MIRÓ, Gabriel. (en V. Ramos, El mundo de G. M.). La palabra es la misma idea hecha carne, es la idea viva transparentándose gozosa, palpitante, porque ha sido poseída.

MIRÓ, Gabriel. Años y leguas. Y Sigüenza, que había ya bebido, bebió más, mordiéndola en un temblor de claridades, y le goteaba un frío de luz por las mejillas, por los cabellos, por las manos.

MIRÓ, Gabriel. Figuras de la pasión del Señor (‘La samaritana’). Y la mujer sintió entonces el encanto íntimo del agua.

MIRÓ, Gabriel. Nuestro padre San Daniel. Sin saberlo, estaba poseída de lo hondo y magnífico de la sensación de las cosas.

MIRÓN, Andrés. Carta de navegar. No pregunto qué vientos te empujaban, / sino qué claridad te seducía.

MITOS SUMERIOS Y ACADIOS (súplica de Dumuzi a Utu). Yo soy el que lleva víveres al Eanna. / Yo traje a Erech los regalos de boda. / Yo besé los sagrados labios. / Y acaricié el sagrado regazo, el regazo de Inanna. / Convierte mis manos en las manos de una gacela, / convierte mis pies en los pies de una gacela.

MIZOGUCHI, Benjuí. El intendente Sansho. Sé duro contigo mismo y generoso con los demás.

MMBORSKA, Wislawa. Bella es la certeza, pero más bella es la incertidumbre. Todo comienzo es una continuación, y el libro del destino siempre está abierto por la mitad.

MOLINA, Enrique. Circe. Y el musgo de abismo que brilla entre dos bocas que se besan.

MOLINA, Ricardo. Elegía de Medina Azahara. Lo que nadie recuerda ¿ha muerto? Acaso vive / recogido en sí mismo la vida más perfecta. / Fuera del tiempo lo llevó el olvido.

MOLINA, Ricardo. Elegía de Medina Azahara. Todo eres tú y tú eres todo: olivo, / rosa, ribera, niño callejero. / Eterno vive en ti lo pasajero / y tú en lo eterno estás ya siempre vivo.

MOLINA, Tirso de. Son demasiadas razones / para tener la razón.

MOLINOS, Miguel de. Guía espiritual, I, 39. Hay dos maneras de tinieblas: unas infelices y felices otras. Las primeras son las que nacen del pecado, y éstas son desdichadas porque conducen al cristiano al eterno precipicio. Las segundas son las que el Señor permite en el alma para fundarla y establecerla en la virtud; y éstas son dichosas, porque la iluminan, la fortalecen y ocasionan mayor luz , en ellas hace el Señor su trono.

MONDRIAN, Piet. El arte desaparecerá cuando la vida resulte más equilibrada.

MONDRIAN, Piet. Realidad natural y realidad abstracta. Por supuesto, el color como tal lo vivifica todo, y es posible, mediante la visión pura del color, sentirse arrebatado a la mayor elevación, sí, a la contemplación de lo Universal.

MONOD, Jacques, El azar y la necesidad. El destino se escribe a medida que se cumple, no antes.

MONTAIGNE, Michel de. Ensayos. El que teme padecer, padece ya lo que teme.

MONTAIGNE. Somos duales en nosotros mismos, de tal modo que creemos en lo que no creemos y no podemos librarnos de lo que condena­mos.

MONTAIGNE. Todo es movimiento irregular y continuo, sin dirección y sin objeto.

MONTALE, Eugenio. Huesos de Sepia. A lei tendo la mano, e farsi mia / un altra vita sento, ingombro d’una forma che mi fu tolta. (‘A ella tiendo la mano e incorporarse / en mí otra vida siento, residuo de una forma que me fue arrebatada’)

MONTALE, Eugenio. Huesos de Sepia. Forse solo chi vuole s’infinita (‘Quizá sólo quien quiere se infinita’).

MONTALE, Eugenio. Intenciones. La necesidad de un poeta es la búsqueda de una verdad puntual, no de una verdad general.

MONTANER, Ramón. Crónica, XVII. Jamás puede conocerse a un hombre, sea cual sea su condición, hasta que se le da poder.

MONTEJO, Eugenio. Adiós al siglo XX. Me quedé inmóvil viendo girar el mundo.

MOORCOK, Michael. La reina de las espadas. Los seres vivos pueden percibir y amar el universo, pero el universo no puede percibir y amar a los seres vivos. El universo no distingue entre la multitud de criaturas y elementos que lo constituyen. Todos son iguales. Ninguno es favorecido. El universo no puede controlar lo que crea y no puede, al parecer, ser controlado por sus creaciones.

MOORE, Thomas. El epicúreo, II. Las manos que había tenido enlazadas con las mías; los ojos en que me había mirado y en los que había visto una centella de luz y de vida que jamás debería de extinguirse; los labios que habían susurrado a mi oído amor eterno; todo, todo en una palabra, conocí no era más que la ilusión de un instante, y que nada eterno dejarían de su memoria sino el elocuente silencio de sus cenizas.

MORAVIA, Alberto. El arte reside en la memoria.

MORE, Henry. Antídoto contra el ateísmo, I, 4, 3 (en A. Koyré, Del mundo cerrado.). Concibo que la Idea entera de un Espíritu en general o, al menos, la de todos los Espíritus finitos, creados y subordinados consta de diversas potencias o propiedades; a saber, autopenetración, automovimiento, autocontracción y dilatación e indivisibilidad.

MORIN, Edgar. Amor, poesía, sabiduría. La verdadera novedad nace siempre en el retorno a las fuentes.

MORIN, Edgar. Entrevista a ‘El Mundo’, 30.01.2000. Las cosas probables no suelen ocurrir. Es más, cuanto más probables son, menos suceden.

MORO, Tomás. Utopía. Ni a nosotros se nos ocurrió preguntarle, ni a él decirnos en qué parte de aquel mundo nuevo está situada Utopía.

MORRIS, William. Noticias de ninguna parte, XV. El trabajo por sí mismo proporciona un verdadero placer a los sentidos, es decir, que es tarea de artistas.

MORRIS, William. Noticias de ninguna parte, XVI. La parte más infantil de nosotros es la que produce las obras de imaginación.

MOTOVILOV, Nicolás (en El icono, de Michel Quenot). Entonces el padre Serafín me agarró por la espalda y estrechándome muy fuerte me dijo: -Los dos, tú y yo, estamos en la plenitud del Espíritu Santo. ¿Por qué no me miras -Padre, no puedo miraros. De vuestro rostro brotan rayos de luz. Vuestro rostro se ha hecho más luminoso que el sol. Me duelen los ojos.

MOZART, Wolfgang Amadeus. Epistolario, 4. 04. 1787. Atendiendo a que la muerte (en el sentido estricto de la palabra) es el verdadero objeto final de nuestra vida, desde hace un par de años me he familiarizado tanto con este auténtico amigo del hombre, el mejor amigo posible, que, para mí, su imagen no sólo no tiene nada de espantoso, sino mucho de tranquilizador y de consolador.

MUCHAS veces los que más saben caen en los lazos más peligrosos (Amadís de Gaula)

MUELAS, Federico. Rodando en tu silencio (‘Al Cristo de la luz’). ¡Oh Cristo en cruz sin cruz, a la deriva.!

MUERE joven lo que los dioses aman (Fernando Pessoa)

MÚJICA LÁINEZ, Manuel. Bomarzo, II. Mi gran placer sensual ha derivado siempre -aún hoy persiste esa jerarquía- de la felicidad de los ojos. Ni el orden melódico más exquisito, ni el aroma más raro, ni el contacto de la piel humana más dorada y suave, ni el vino, ni el beso, pueden procurarme el goce que los ojos me brindan. Tampoco, como para ciertas mentes superiores, el juego filosófico con cuanto implica de estímulo trascendente, suple para mí lo que los ojos me regalan. Ni siquiera el juego poético que tanto amo. Los ojos son para mí las compuertas por las cuales penetra en mi interior el río rumoroso y tornasolado del mundo.

MÚJICA LÁINEZ, Manuel. Bomarzo, III. La noche, como un monstruo inmenso, escuchaba.

MUNK, Kaj. Ordet (‘La palabra’), IV. Borgen.- Mikkel, ¿me oyes? ¿Mikkel? Su alma está en el reino de la vida y la luz; creas lo que creas, esto te consolará. Su alma no está aquí. ¿Te das cuenta, no Mikkel.- Pero su cuerpo, su cuerpo; yo amé también su cuerpo.

MUÑOZ MOLINA, Antonio. En esas ciudades donde literalmente no somos nadie, se fortalece nuestra identidad más verdadera.

MURENA, H. A. La metáfora y lo sagrado. La esencia del arte es nostalgia del Otro Mundo.

MURENA, Héctor Álvarez. La metáfora y lo sagrado. La calidad de cualquier escritura depende de la medida en que trasmite el misterio, ese silencio que no es ella.

MUSIL, Robert. El hombre sin atributos, I, 69.

MUSIL, Robert. Las desventuras del joven Törless. Los filósofos son opresores sin ejército, por eso encierran el mundo en un sistema.

MUTIS, Álvaro. Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero. En el Crac de los Caballeros de Rodas, cuyas ruinas se levantan en un acantilado cerca de Trípoli, hay una tumba anónima que tiene la siguiente inscripción: “No era aquí”. No hay día en que no medite en estas palabras. Son tan claras y al mismo tiempo encierran todo el misterio que nos es dado soportar.

MUTIS, Álvaro. Empresas y tribulacíones de Maqroll el Gaviero. Hay cosas que nos llegan demasiado pronto y otras demasiado tarde, pero esto sólo lo sabemos cuando no hay remedio, cuando ya hemos apostado contra nosotros mismos.

NABOKOV, Vladimir, Lolita: los límites de los nueve y los catorce años, surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o más veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana, sino nínfica (o sea demoníaca); propongo llamar ‘nínfulas’ a esas criaturas escogidas.

NAPOLEÓN BONAPARTE, Itinerario, 5. 04. 1796. Y nosotros, ¿qué somos? ¿Qué fluido mágico nos circunda, y esconde lo que más nos importa saber? Pasamos, vivimos y morimos en medio de lo maravilloso.

NERUDA, Pablo. Barcarola. Preguntar al amor es cosa rara / es preguntar cerezas al cerezo.

NERUDA, Pablo. Canto general. Hasta la más delgada / palabra aún no nacida de mi boca.

NERUDA, Pablo. Residencia en la tierra. Como irse cayendo desde la piel al alma.

NERUDA, Pablo. Yo no tengo jamás porque distinto / fui, soy, seré. Y en nombre / de mi cambiante amor proclamo la pureza.

NERVAL, Gerard de. Aurelia. Yo creo que la imaginación humana no ha inventado nada que no sea real, en este mundo o en los otros.

NEWMAN, John Henry Cardenal. El sueño de Geroncio, VI. Oigo las voces que dejé en la tierra.

NEWTON, Isaac. Optica, III, c. 30 9 ¿Por qué no habría la naturaleza de cambiar los cuerpos en luz y la luz en cuerpos?

NEWTON, Isaac. Optica, III, c.28. Habiendo despachado estas cosas correctamente, ¿no se sigue de los fenómenos que hay un ser incorpóreo, viviente, inteligente, omnipresente que ve íntimamente las cosas las cosas mismas en el espacio infinito, como si fuera en su sensorio, percibiéndolas plenamente y comprendiéndolas totalmente por su presencia inmediata ante él?

NEWTON, Isaac. Optica, III, c.31. Dios es capaz de crear partículas de materia de diversos tamaños y figuras, en distintas proporciones al espacio y tal vez de distintas densidades y fuerzas, a fin de cambiar con ello las leyes de la naturaleza y formar mundos de distintos tipos en diversas partes del universo.

NEWTON, Isaac. Principios matemáticos de Filosofía natural, III, esc. gral. Este sería el lugar para hablar de añadir algo acerca de la sustancia espiritual que penetra todos los cuerpos sólidos y está contenida en ellos. De resultas de la fuerza y la actividad de esta sustancia espiritual, las partículas de los cuerpos se atraen unas a otras cuando están poco alejadas y se adhieren al tocarse. Por ella actúan los cuerpos eléctricos. Mediante esta esencia espiritual la luz se propaga. Pero tales cosas no pueden explicarse en pocas palabras, y todavía no disponemos de suficiente número de experimentos para poder determinar precisamente y demostrar las leyes según las cuales actúa aquella sustancia espiritual.

NEWTON, Isaac. Principios matemáticos de Filosofía natural. No sé qué impresión produciré ante el mundo; pero a mí me parece ser un niño que juega en la playa, y que de vez en cuando se encuentra un guijarro más redondo o una concha más hermosa de lo ordinario, mientras el gran océano de la verdad permanece sin desvelar ante sus ojos.

NIETZSCHE, Friedrich. Así habló Zaratustra, I (‘De los despreciadores del cuerpo’). El cuerpo es una gran razón, una pluralidad dotada de un único sentido, una guerra y una paz, un rebaño y un pastor. Detrás de tus pensamientos, hermano mío, se encuentra un soberano poderoso, un sabio desconocido -llámase sí-mismo. En tu cuerpo habita, es tu cuerpo. Hay más razón en tu cuerpo que en tu mejor sabiduría. ¿Y quién sabe para qué necesita tu cuerpo precisamente tu mejor sabiduría?

NIETZSCHE, Friedrich. Así habló Zaratustra, III, (‘El convaleciente’, 2.). Todo va, todo vuelve; eternamente rueda la rueda del ser. Todo muere, todo vuelve a florecer, eternamente corre el año del ser. Todo se rompe, todo se recompone; eternamente la misma casa del ser se construye a sí misma. Todo se despide, todo vuelve a saludarse; el anillo del ser permanece fiel a sí por la eternidad. En cada instante comienza el ser, en torno a todo ‘aquí’ gira la esfera ‘allá’. El centro está en todas partes. Curvo es el sendero de la eternidad.

NIETZSCHE, Friedrich. Así habló Zaratustra, III, (‘La segunda canción del baile’). El placer -es más profundo aún que el sufrimiento: el dolor dice: ¡pasa Mas todo placer quiere eternidad, -¡Quiere profunda, profunda eternidad!

NIETZSCHE, Friedrich. Así habló Zaratustra, IV (‘La canción del noctámbulo’). Merece la pena vivir en la tierra: un sólo día, una sola fiesta con Zaratustra me ha enseñado a amar la tierra. ¿Esto era -la vida?’ quiero decirle yo a la muerte. ‘¡Bien! ¡Otra vez!’. Amigos míos, ¿qué os parece? ¿No queréis vosotros decirle a la muerte, como yo: Esto era la vida? Gracias a Zaratustra, ¡bien! ¡Otra vez!

NIETZSCHE, Friedrich. El nacimiento de la tragedia. ‘Pról. a Richard Wagner’. Yo estoy convencido de que el arte es la tarea suprema y la actividad propiamente metafísica de esta vida.

NIETZSCHE, Friedrich. Fragmentos póstumos, 1871-72. La Filosofía es una forma de Poesía.

NIETZSCHE, Friedrich. La gaya ciencia, 265. ¿Qué son en último término las verdades del hombre? Son los errores humanos irrefutables.

NIETZSCHE, Friedrich. La gaya ciencia, 341. Vamos a suponer que cierto día o cierta noche, un demonio se introdujera furtivamente en la soledad más profunda y te dijera: ‘esta vida, tal como tú la vives y la has vivido tendrás que vivirla todavía otra vez y aun innumerables veces; y se te repetirá cada dolor, cada placer y cada pensamiento, cada suspiro y todo lo indeciblemente grande y pequeño de tu vida. Además todo se repetirá en el mismo orden y sucesión. y hasta esta araña y este claro de luna entre los árboles y lo mismo este instante y yo mismo. El eterno reloj de arena de la existencia se le dará la vuelta siempre de nuevo, y tú con él, corpúsculo de polvo’ ¿No te echarías al suelo, rechinarías los dientes y maldecirías al demonio que así te hablase? O puede que hayas tenido alguna vez la vivencia de un instante prodigioso en el que responderías: ‘¡tú eres un dios y nunca oí nada más divino!’. Si aquel pensamiento llegase a apoderarse de ti, te transformaría como tú eres y acaso te aplastaría. Se impondría como la carga más pesada en todo tu obrar la pregunta a cada cosa y a cada paso: ¿quieres que se repita esto otra vez y aun innumerables veces?’. O ¿cómo tendrías tú que ser bueno para ti mismo y para la vida, no aspirando a nada más que a confirmar y sellar esto mismo eternamente?

NIETZSCHE, Friedrich. La genealogía de la moral, I, 13. No hay ningún ‘ser’ detrás del hacer, del actuar, del devenir; el ‘agente’ ha sido ficticiamente añadido al hacer, el hacer es todo.

NIETZSCHE, Friedrich. La voluntad de poder, 289. Toda acción perfecta es precisamente inconsciente, y no querida; la conciencia expresa un estado personal incompleto y a menudo enfermizo. El grado de conciencia hace imposible la perfección.

NIETZSCHE, Friedrich. Más allá del bien y del mal, 289. Toda filosofía esconde también una filosofía; toda opinión es también un escondite; toda palabra, también una máscara.

NIETZSCHE, Friedrich. Obras completas, VIII; 1(193). Amo el soberbio alborozo de una fiera joven, que juguetea grácilmente y que desgarra mientras juega.

NIETZSCHE, Friedrich. Obras completas, VIII; 11 (259). No se tiene ningún derecho ni a la existencia, ni al trabajo, ni incluso a la felicidad: no sucede de modo diverso con el hombre individual que con el más vil gusano.

NIETZSCHE, Friedrich. Obras completas, VIII; 11 (415). Tenemos necesidad de la mentira para llegar a vencer esta realidad, esta ‘verdad’, es decir para vivir. Que la mentira es necesaria para vivir, precisamente forma parte todavía de este carácter terrible y enigmático de la existencia [.] Que el carácter de la existencia sea ignorado constituye la suprema y más profunda intención secreta de la ciencia, de la religiosidad, del arte.

NIETZSCHE, Friedrich. Obras completas, VIII; 11(83). Hacemos bien en estudiar nuestro organismo en su plena inmoralidad.

NIETZSCHE, Friedrich. Obras completas, VIII; 14 (174). Lo que quiere el hombre, lo que quiere la más pequeña parte de un organismo vivo, es un plus de poder.

NIETZSCHE, Friedrich. Obras completas, VIII; 15 (25). En toda toma de conciencia se expresa un malestar del organismo.

NIETZSCHE, Friedrich. Obras completas, VIII; 5 (3). Ponemos la palabra allí dónde comienza nuestra ignorancia.

NIETZSCHE, Friedrich. Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. Creemos saber algo de las cosas mismas cuando hablamos de árboles, colores, nieve y flores y no poseemos sin embargo más que metáforas de las cosas que no corresponden en absoluto a las esencias primitivas.

NIETZSCHE. Hay que llevar verdaderamente el caos dentro de sí para poder engendrar una estrella danzarina.

NIN, Anais. Diarios, I. No creo que esté buscando a un hombre, lo que busco es un dios. Empiezo a sentir un vacío que debe ser la ausencia de Dios. He pedido un padre, un guía, un jefe, un protector, un amigo, un amante, pero sigo echando algo de menos: debe ser Dios.

NIN, Anais. Diarios, II. El velo de la ilusión que hace soportable la vida se rasgó violentamente.

NINGUNA ciencia en cuanto ciencia engaña; el engaño está en quien la sabe (El Persiles)

NIZAN, Paul. Yo tenía veinte años. No permitiré que nadie diga que es la edad más bella de la vida.

NO conocí a Darío pero me doy por sabido que entre su pecho y el horizonte apenas cabía el canto de un pájaro (Juan Larrea)

NO dejarás con vida a la hechicera (Éxodo, 22, 17)

NO es preciso que salgas de tu casa. Quédate sentado a la mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, permanece silencioso y solo. El mundo vendrá a ofrecérsete para que le desenmascares, no puede hacer otra cosa (Franz Kafka)

NO hay borracho que se coma su propia caca (Crónica de una muerte anunciada)

NO hay cosa más contraria a la vista que la enfermedad de los ojos (François Rabelais)

NO hay dolor que no se mitigue con el tiempo o no se acabe con la vida (El Persiles)

NO hay obra verdaderamente artística de contenido autobiográfico que no sea en estricto sentido una expiación (José F. de Montesinos)

NO hay razonamiento que, aunque sea bueno, siendo largo lo parezca (El Persiles)

NO la entrada sino la salida hace a los hombres venturosos (El Persiles)

NO puedes vivir casto, puesto que eres bello (Hilario, siglo XIII)

NO puedo exigir a los demás mis virtudes. Ya es hermoso si encuentro en ellos mis vicios (André Gide, El inmoralista)

NO quiero cambiar el mundo, quiero que el mundo no me cambie a mí (película Refugio de criminales)

NO se puede conservar la lucidez y creer en Dios al mismo tiempo (Boris Vian)

NO son nuestros vicios los que nos hacen sufrir, sólo sufrimos por no poder resignarnos a ellos (Marguerite Yourcenar)

NO te amaré sino con la condición / de que juntes la ajorca de mis tobillos con mis pendientes (Jarcha IX)

NO te creas superior a lo despreciado. En eso reside el arte del desprecio noble (Fernando Pessoa)

NO vea a nadie comer / si no comiere a mi lado, / ni me hable nadie sentado / si en pie tengo que escuchar (Góngora)

NO visites nunca de día los lugares donde duermes de noche, porque corres el peligro de crear dos vidas que mutuamente se destrocen (Juan Eduardo Cirlot)

NORDAU, Max. Degeneración, ‘Fin de siglo’. El verdadero talento es siempre personal; lo que da en sus creaciones, es él mismo, sus propias miras y sus sentimientos, y no los dogmas aprendidos de no importa cuál apóstol estético.

NORDAU, Max. La esencia de la civilización. El ansia de saber es un impulso tan inmediato, tan fuerte como el apetito de la comida y la bebida.

NORDAU, Max. La esencia de la civilización. El Estado es una poderosa máquina que coge al individuo, lo mete boca abajo en su embudo, y como a una materia prima lo transforma en los distintos productos artificiales para cuya fabricación fue instituido: contribuyente, soldado, vasallo obediente y dócil.

NOVALIS, Friedrich von Hardenberg. Diario. Cuando huimos del dolor es que no queremos amar.

NOVALIS, Friedrich von Hardenberg. Enrique de Ofterdinger. Donde dos se aman, Dios está presente.

NOVALIS, Friedrich von Hardenberg. Enrique de Ofterdinger. La naturaleza misma quiere gozarse en su propia esencia artística, y por eso se ha humanizado, porque en los hombres experimenta la fruición de su propia magnificencia.

NOVALIS, Friedrich von Hardenberg. Himnos a la Noche, I. Honda melancolía vibra en las cuerdas del pecho. Quisiera precipitarme en rocío, mezclarme con la ceniza.

NOVALIS, Friedrich von Hardenberg. La cristiandad o Europa. Donde no hay dioses, reinan fantasmas.

NOVALIS, Friedrich von Hardenberg. La mujer es la meta del hombre.

NOVALIS, Friedrich von Hardenberg. Los discípulos en Sais. ¿No podría la naturaleza haberse petrificado al ver la faz de Dios?

NOVALIS, Friedrich von Hardenberg. Los discípulos en Sais. Solamente los poetas han comprendido lo que la Naturaleza puede significar para el hombre. Todo lo hallan en la Naturaleza, cuya alma sólo a ellos no rehuye; y en el trato que mantienen con ella, los poetas buscan, con mucha razón, toda la dicha y el encanto de la edad de oro.

NOVALIS. Buscamos el diseño del mundo… nosotros mismos lo somos.

NUBE DEL NO SABER, 5. Así como la nube del no saber está sobre ti, entre tú y tu Dios, de la misma manera debes extender una nube del olvido por debajo de ti, entre tú y todo lo creado.

NUBE DEL NO SABER, 68. Sigue con esta nada, movido solamente por tu amor hacia Dios. No lo dejes nunca, persevera firme y fijamente en esta nada, ansiando vivamente poseer siempre a Dios por amor, a quien nadie puede poseer por conocimiento. En cuanto a mí, prefiero perderme en esta falta de lugar, debatiéndome con esta ciega nada, antes que ser un gran señor que viaja por todas partes y disfruta del mundo como si fuera dueño de él.

NUEVA York es una mezcla de Moisés adolescente, Caín provecto y el bastón fálico de Whitman, realizando sagrados engendros. El saxofón, penetrando en la Biblia, la deshace en innumerables papelillos que caen desde lo alto de los rascacielos (Lezama Lima)

NUNCA preguntes por quién doblan las campanas. Doblan por ti (Jhon Donne)

NUNCA se casen por dinero, cásense por amor –les decía a sus hijas–, pero enamórense de un hombre rico y serán más felices (Palinuro de México)

NUNCA se debe hacer hoy lo que también se puede dejar de hacer mañana (Fernando Pessoa)

NÚÑEZ DE ARCE, Gaspar. Idilio. La inmensidad arriba / y la tristeza del silencio abajo.

OCTAVIO Paz es un individuo que oye muy bien la respiración de sus dioses (Héctor Rojas Herazo)

OKAKURA, Kakuzo. El libro del té. La verdadera belleza solamente llega a descubrirla aquel que mentalmente completa lo incompleto.

OLVIDO es el mar, mudanza el viento (Conde de Villamediana)

ONETTI, Juan Carlos. La vida breve. Sí yo no luchaba contra aquella tristeza repentinamente per­fecta; si lograba abandonarme a ella y mantener sin fatiga la conciencia de estar triste; si podía, cada mañana, reco­nocerla y hacer que saltara hacia mi desde un rincón del cuarto, desde una ropa cala en el suelo, desde la voz que­josa de Gertrudis; si amaba y merecía diariamente mi tris­teza, con deseo, con hambre, rellenándome con ella los ojos y cada vocal que pronunciara, entonces, estaba seguro, quedarla a salvo de la rebeldía y la desesperanza.

ORÁCULOS CALDEOS, Fg, 103. No aumentes el destino.

ORÍGENES, Contra Celso, IV, 68, II. Dice la mayoría de los Estoicos que no sólo es así el retorno periódico de los mortales, sino también el de los inmortales y el de los que ellos consideran dioses. Pues después de la conflagración del Todo, que ha tenido lugar infinitas veces y que infinitas veces volverá a ocurrir, el mismo orden ha tenido lugar y volverá a ocurrir desde el principio hasta el fin de todas las cosas.

ORÍGENES, Sobre los principios, VI, 3. Así que el fin del mundo, resultando semejante al principio, traerá consigo la restauración del estado que tuvo entonces la naturaleza racional, cuando no tenía necesidad de comer del árbol de la ciencia del bien y del mal; de suerte que, alejada toda sensación de malicia, sólo el que es el único Dios bueno llegará a ser todo para la creatura, recobrando su ser puro y verdadero; y no sólo en pocas o en muchas cosas, sino en todas será Dios todo. Cuando ya no existirá más la muerte, ni el aguijón de la muerte, ni el mal, entonces con toda verdad será Dios todo en todos.

ORTEGA Y GASSET, José. ¿Qué es filosofía Donde acaba la física no acaba el problema; el hombre que hay detrás del científico necesita una verdad integral y, quiera o no, por la constitución misma de su vida, se forma una concepción enteriza del universo. Vemos aquí, en contraposición, dos tipos de verdad: la científica y la filosófica. Aquella es exacta, pero insuficiente; ésta suficiente, pero inexacta.

ORTEGA Y GASSET, José. El tema de nuestro tiempo, VI. La razón es sólo una forma y función de la vida. La cultura es un instrumento biológico y nada más. Situada frente y contra la vida, representa una subversión de la parte contra el todo. Urge reducirla a su puesto y oficio.

ORTEGA Y GASSET, José. El tema de nuestro tiempo. El hombre se ha formado en la lucha con lo exterior, y sólo le es fácil discernir las cosas que están fuera. Al mirar dentro de sí se le nubla la vista y padece vértigo.

ORTEGA Y GASSET, José. Estudios sobre el amor. Amar una cosa es estar empeñado en que exista; no admitir, en lo que depende de uno, la posibilidad de un universo donde aquel objeto esté ausente. Odiar es anulación y asesinato virtual.

ORTEGA Y GASSET, José. Estudios sobre el amor. Vivimos de una vida irracional que desemboca en la conciencia, oriunda de la cuenca latente, del fondo invisible que en rigor somos.

ORTEGA Y GASSET, José. La rebelíón de las masas. El que no se siente de verdad perdido se pierde inexorable­mente; es decir, no se encuentra jamás, no topa nunca con su propia realidad.

ORTEGA Y GASSET, José. La vida es lo que hacemos y lo que nos pasa.

ORTEGA Y GASSET, José. Las atlántidas. Tal vez la visión amorosa es más aguda que la del tibio. Tal vez haya en todo objeto calidades y valores que sólo se revelan a una mirada entusiasta… El amor no ve, pero no porque sea ciego, sino porque su función no es mirar. El amor no es pupila, sino más bien luz, claridad meridiana que recogemos para enfocarla sobre una persona o una cosa. Merced a ella queda el objeto favorecido con inusitada iluminación y ostenta sus cualidades con toda plenitud.

ORTEGA Y GASSET, José. Meditaciones del Quijote. El pecado de Satán fue un error de perspectiva.

ORTEGA Y GASSET, José. Meditaciones del Quijote. El pensamiento siente una fruición muy parecida a la amorosa cuando palpa el cuerpo desnudo de una idea.

ORTEGA Y GASSET, José. Puedo comprometerme a ser sincero; pero no me exijáis que me comprometa a ser imparcial.

ORTEGA Y GASSET, José. Qué es la filosofía. Vivimos avanzando en nuestro futuro, apoyados en el presen­te, mientras que el pasado, siempre fiel, va a nuestra vera, un poco triste, un poco inválido, como, al hacer camino en la noche, la luna, paso a paso, nos acompaña apoyando en nuestro hombro su pálida amistad.

ORTEGA Y GASSET, José. Unas lecciones de metafísica, I. Verdad es, por lo tanto, aquello que aquieta una inquietud de nuestra inteligencia.

ORTEGA Y GASSET, José. Unas lecciones de metafísica, VI. La circunstancia o mundo en que hemos caído al vivir y en que vamos prisioneros, en que estamos perplejos, se compone en cada caso de un cierto repertorio de posibilidades, de poder hacer esto o poder hacer lo otro. Ante este teclado de posibles quehaceres somos libres para preferir el uno al otro, pero el teclado, tomado en su totalidad es fatal. Las circunstancias son el círculo de fatalidad que forma parte de esa realidad que llamamos vida. Pero, nótenlo bien, porque este es el carácter fundamental de nuestra existencia, esa fatalidad de nuestra circunstancia, del mundo en que vivimos, no nos obliga a hacer, a ser una sola cosa. Dentro de la fatalidad de vuestra circunstancia sois libres, más aún, sois fatalmente libres porque no tenéis más remedio, queráis o no, de escoger vuestro destino en la holgura y el margen que os ofrece vuestra fatal circunstancia.

ORTEGA Y GASSET, José. Unas lecciones de metafísica, XIV. Mi vida no es más mía que de esa pared. En esto se diferencia de la supuesta realidad llamada pensamiento. El pensamiento es mío, es yo. Mi vida no es mía, sino que yo soy de ella. Ella es la amplia, inmensa realidad de la coexistencia mía con las cosas.

ORTEGA Y GASSET, José. Vivir no es entrar por gusto en un sitio previamente elegido como se elige el teatro después de cenar, sino que es encon­trarse de pronto y sin saber cómo, caldo, sumergido, proyec­tado en un mundo incanjeable, en éste de ahora.

ORWELL, George. 1984. ‘El que controla el pasado’, decía el slogan del Partido, ‘controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado’.

OTERO, Blas de. Ángel fieramente humano. ¡Ángel con grandes alas de cadenas!

OTTO, Rudolf. Lo santo, 4. Pues estremecerse no es un temor natural, sólito, ordinario, sino ya un primer sobresalto y barrunto de lo misterioso.

OTTO, Walter F. Dioniso, 7. El ebrio estampido y el pétreo silencio son sólo dos formas diversas de lo que carece de nombre, de lo que supera el entendimiento.

OTTO, Walter F. Dioniso, 8. Surge el mundo ancestral, las honduras del Ser se han abierto, las formas primigenias de todo lo creativo y destructor con sus infinitos dones y sus terrores infinitos se alzan trastocando la inocua imagen del mundo familiar perfectamente ordenado. No traen ensueño ni engaño, traen la verdad. una verdad que enloquece.

OTTO, Walter F. Las musas. Se sabe que incluso algo precede a la palabra del hombre: esto debe ser escuchado y vivenciado antes que la boca pueda ser perceptible para el oído, y se sabe también que esta voz inspirada, llena de secretos, que precede al habla armoniosa de los hombres, pertenece a la misma naturaleza de la cosa como una manifestación divina que se deja revelar con su esencia y con su excelsitud.

OVIDIO, Metamorfosis, III, 433, 448, 466 (‘Narciso’). Crédulo, ¿para qué intentas en vano coger fugitivas imágenes? Lo que tú buscas no está en ninguna parte; lo que tú amas, apártate y lo perderás. Esa sombra que estás viendo es el reflejo de tu imagen. Y para que sea mayor mi sufrimiento, ni nos separa un inmenso mar ni un camino ni montañas ni muros con sus puertas cerradas. Un poco de agua es lo que entre nosotros se interpone. Lo que ansío lo tengo en mí; la abundancia me ha hecho indigente. ¡Oh, ojalá pudiera yo separarme de mi propio cuerpo!

OVIDIO, Metamorfosis, IV, 373 (‘Hermafrodita’). La plegaria tuvo dioses que la escuchasen; pues los dos cuerpos se mezclan y se juntan, y ambos se revisten de una forma única, como, cuando se unen ramas bajo una corteza, se las ve juntarse al crecer y desarrollarse en una vida común; pues así, una vez que sus miembros se soldaron en apretado abrazo, no son ya dos sino una forma doble, y no podría decirse que es una mujer ni un muchacho.

OVIDIO, Metamorfosis, VII, 60 (‘Medea’). Seré llamada bienamada de los dioses, y con mi cabeza tocaré los astros.

OVIDIO, Metamorfosis, X, 29 (‘Orfeo’). Por estos lugares llenos de espanto, por Caos y por el silencio de este vasto territorio yo os lo suplico: tejed de nuevo el destino de Eurídice.

OXYRHYNDUS, I, 3. Estuve en medio del mundo y me dejé ver de ellos en carne; y encontré a todos ebrios y no di con ninguno que estuviera sediento.

OXYRHYNDUS, I, 5. Levanta la piedra y allí me encontrarás, hiende el leño y yo allí estoy.

OXYRHYNDUS, II, 2. El reino de los cielos dentro de nosotros está. Quien, pues, conozca a Dios, lo encontrará, porque, conociéndole a Él, os conocéis a vosotros mismos y entenderéis que sois hijos del Padre, el Perfecto, y, a la vez, os daréis cuenta de que sois ciudadanos del cielo. Vosotros sois la ciudad de Dios.

OZU,Yasujiro. Buenos días. Treinta años de trabajo. Los días de lluvia, los días de viento, los apretujones del tren. Un sueño, la vida no es más que un sueño vacío.

PACHECO, José Emilio. Los elementos de la noche. Nada persiste contra la flor del día.

PAJÓN, Enrique. Manifiesto del que se muere. Soñaron los dioses con espejos, y vieron hombres reflejar en ellos sus imágenes; soñaron con espejos los hombres, y vieron dioses reflejarse en ellos.

PANERO, Leopoldo. Escrito a cada instante.Y un eco queda sólo en las orillas.

PAPINI, Giovanni. Retratos (‘Remy de Gourmont’). La verdad, este duro y desagradable envés de la ilusión y de la vida.

PAPUS. Martines de Pasqually. Las visiones son blancas, azules, blanco-rojo claras; por último, son mixtas o todas blancas, color de llama de vela blanca, veréis chispas, se os pondrá la carne de gallina en todo el cuerpo, todo ello anuncia el inicio de la tracción que la cosa hace con el que trabaja.

PARA ALGUNOS alumnos míos Kierkegaard es kikirikí en danés (dl)

PARA me decir ‘estoy con el mes’ o ‘con la regla’ se acordará de que las fiestas de guardar se escriben con letra colorada y dirá ‘estoy de guardar’, y si el interlocutor es graduado dirá “tengo calendas púrpuras” (Quevedo)

PARA quien conoce el amor, cada amante es anónimo (Fernando Pessoa)

PARA ustedes existe una especie de moral intelectual que obliga al ensayista a ser sistemáticamente curioso para con la producción que le rodea: yo he escrito siempre con muchísimas menos lecturas de las que creen: la injusticia, la parcialidad, el azar, la pobreza misma de las elecciones de lecturas, no impiden en modo alguno escribir. Y además a medida de las cosas actuales (Roland Barthes, Por dónde empezar)

PARMÉNIDES de Elea, Sobre la naturaleza, 1; 20. Y la Diosa me acogió con afecto, la mano derecha / con la suya tomó y me dirigió la palabra diciéndome: / “¡Oh joven, compañero de inmortales conductores, / tú que llegas a nuestra morada con los caballos que te arrastran, / salud! Pues no es un mal hado el que te ha inducido a seguir / este camino (que está apartado del sendero de los hombres), / sino el derecho y la justicia. Es preciso que conozcas todo, / tanto el corazón imperturbable de la Verdad bien redonda, / como las opiniones de los mortales, en los cuales no se halla la verdadera creencia.”

PARMÉNIDES de Elea, Sobre la naturaleza, 3. Pues lo mismo es pensar y ser.

PARMÉNIDES de Elea, Sobre la naturaleza, 5;1. Me es indiferente / dónde comience, pues allí volveré de nuevo.

PARMÉNIDES de Elea, Sobre la naturaleza, 8; 35. Nada hay ni habrá fuera del Ser, ya que el destino lo encadenó en una totalidad inmóvil.

PASCAL, Blaise. Pensamientos, 125 (92). ¿Qué son nuestros principios naturales sino nuestros principios habituales Una costumbre diferente nos daría otros principios naturales.

PASCAL, Blaise. Pensamientos, 199 (72). ¿Qué es el hombre en la naturaleza? Una nada respecto al infinito, un todo respecto a la nada, un punto medio entre la nada y el todo.

PASCAL, Blaise. Pensamientos, 200 (347). El hombre es sólo una caña, la más débil de la naturaleza; pero es una caña que piensa.

PASCAL, Blaise. Pensamientos, 201(206). El silencio eterno de los espacios infinitos me espanta.

PASCAL, Blaise. Pensamientos, 418 (233). Conocemos, pues, la existencia y la naturaleza de lo finito, porque somos finitos y extensos como él. Conocemos la existencia del infinito e ignoramos su naturaleza, porque tiene extensión, pero no fronteras como nosotros. Pero no conocemos la naturaleza ni la existencia de Dios, porque no tiene extensión ni límite. Examinemos, pues, este punto y digamos: ‘Dios, o es, o no es’. ¿Hacia qué lado nos inclinaremos? La razón no puede determinarlo: hay un caos infinito que nos separa. En la extremidad de esta distancia infinita se está jugando un juego del que saldrá cara o cruz. ¿Qué os apostáis? Por la razón no podéis hacer ni lo uno ni lo otro; por la razón no podéis impedir ninguno de los dos. No recriminéis, pues, de falsedad a los que han elegido, pues no sabéis nada. Pero es preciso apostar. No es voluntario, estáis embarcados. ¿Por cuál os decidiréis? Veamos, puesto que es necesario escoger, veamos lo que menos os interesa. Tenéis dos cosas que perder: la verdad y el bien; y dos cosas que comprometer: vuestra razón y vuestra voluntad, vuestro conocimiento y vuestra felicidad, y vuestra naturaleza dos cosas de las que huir: el error y la miseria. Vuestra razón no resulta más perjudicada, puesto que hay que escoger necesariamente, eligiendo lo uno y no lo otro. Este es un punto resuelto. Pero, ¿y vuestra felicidad? Pesemos la ganancia y la pérdida apostando cruz a que Dios existe. Tengamos en cuenta estos dos casos: si ganáis, ganáis todo, y si perdéis, no perdéis nada: apostad, pues, a que existe sin vacilar.

PASCAL, Blas. Pensées. Aun cuando nos viésemos suficientemente protegidos por todas partes, la angustia, con su autoridad privada, no dejaría de brotar del fondo del corazón, donde tiene raíces naturales, llenando así el ánimo con su veneno.

PASCAL, Blas. Pensées. Cuando pienso en la breve duración de mi vida, inmersa en la eternidad anterior y siguiente, el pequeño espacio que lleno y que incluso veo, abismado en la infinita inmensidad de los espacios que ignoro y que me ignoran, me espanto y me asombro de verme aquí en vez de allá, porque no hay ninguna razón para que sea aquí donde esté, en vez de allá, o ahora, en vez de otro tiempo.

PASCAL, Blas. Pensées. El corazón tiene sus razones que la razón no conoce.

PASCAL, Blas. Pensées. El hombre es absolutamente incomprensible para el hombre.

PASCAL, Blas. Pensées. El hombre es tan desdichado que se angustiaría aunque no tuviese motivo de angustia, por el estado mismo de su condición.

PASCAL, Blas. Pensées. La naturaleza es una esfera infinita (1), cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna. (1) Según la edición critica de Tourneur, Pascal empezó a escribir, aunque luego lo tachó, “effroyable” = espantosa.

PASCAL, Blas. Pensées. Moriremos solos.

PASCAL, Blas. Pensées. No somos más que mentira, duplicidad, contradicción, y nos ocultamos y disfrazamos ante nosotros mismos.

PASCAL, Blas. Pensées. Podemos decir: Dios existe, o no existe. Pero ¿de qué lado inclinarnos? La razón nada puede decidir. ¿Por qué aposta­réis? No hay ninguna razón que apoye ni una posibilidad ni la otra. No cabe defender razonablemente ninguna de las dos. La única solución es apostar por Dios. Si existe, se gana todo, y si no existe, no se pierde nada.

PASCAL, Blas. Pensées. Quieren encontrar la solución allí donde todo es enigma.

PASTERNAK, Boris. Carta a Renata Schweitzer, 26.07.59. Pero tomemos como ejemplo a Bach. Aquí está presente, hay algo maravilloso aquí que va contra lo que se espera, que traspasa las exigencias de la estética. Nos hubiéramos saciado con esta modulación, hubiéramos estado agradecidos por esta decisión. Pero no. El acumula y acumula, lo complica y lo dificulta. Podía haber terminado aquí, y le hubiéramos aplaudido con lágrimas en los ojos. Pero no, es terco, de carácter voluntarioso y camina cada vez más lejos y no quiere detenerse. Esto irrumpe en la creación y sobrepasa las formas y las condiciones de los versos que surgen, se hace presente, inesperadamente eterno. Y aquí comienza lo sagrado.

PASTERNAK, Boris. Pensamientos (en ‘Poesías y otros escritos’). Cuando la plaza reservada al poeta no está vacía, es peligrosa.

PASTERNAK, Boris. Pensamientos (en ‘Poesías y otros escritos’). La metáfora es la consecuencia natural del contraste entre la fugacidad del hombre y la inmensidad de las tareas que le están asignadas y que exigirían un larguísimo período de tiempo. Por eso, el hombre se ve constreñido a mirar las cosas con vista de águila y a desplegarse en iluminaciones repentinas, comprensibles al vuelo. Tal es la esencia de la poesía. La metáfora es la taquigrafía de una gran personalidad, la escritura abreviada de su espíritu.

PASTERNAK, Boris. Pensamientos (en ‘Poesías y otros escritos’). Soy casi ateo.

PAVESE, Cesare. Diálogos con Leucó (‘Las Musas’). ¿No te has preguntado por qué un instante, similar a tantos del pasado, deba hacerte de golpe feliz, feliz como un dios Por un instante el tiempo se para, y esa cosa trivial la sientes en el corazón cual si el antes y el después ya no existieran.

PAVESE, Cesare. Diálogos con Leucó (‘Las Musas’). Cada gesto que hacéis repite un modelo divino. Día y noche, no tenéis un instante, ni siquiera el más fútil, que no brote del silencio de los orígenes.

PAVESE, Cesare. El oficio de poeta. Hacer poesías es tener siempre abierta una herida, por donde huye la buena salud del cuerpo.

PAVESE, Cesare. El oficio de poeta. Lo que se quiere y no se puede expresar es pecado.

PAVESE, Cesare. El oficio de vivir (18.08.1950). Lo que tememos más secretamente siempre ocurre. / Escribo: oh, Tú, ten piedad. ¿Y luego? / / Basta un poco de valor. / / Todo esto da asco. / Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más.

PAVESE, Cesare. El oficio de vivir. El arte de la vida, y esto es lo más atroz, consiste en ocultar a las personas queridas la alegría que sentimos de estar con ellas; de lo contrario las perdemos.

PAVESE, Cesare. La literatura es una defensa contra las ofensas de la vida.

PAVESE, Cesare. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Verrà la morte e avrà i tuoi occhi (‘Vendrá la muerte y tendrá tus ojos’).

PAVO AL WHISKY. Ingredientes: 1 pavo de unos 3 kilos, 1 botella de whisky, 1 tira de panceta, aceite de oliva, sal y pimienta. Paso 1: Rellenar el pavo con la panceta, atarlo, salpimentar y echarle un chorrito de aceite de oliva. Paso 2: Precalentar el horno a 180º durante 10 minutos. Paso 3: Servirse un vaso de Whisky para hacer tiempo. Paso 4: el pavo en el horno. Paso 5: Servirse otro vaso de güisqui y bebérselo y mirar el horno con ojos ligeramente extraviados. Paso 6: Boner el desbostato a 150 grabdos y esberar veinte biduros. Paso 7: Servirse odro vaso o dros vasos. Vaso 8: Al gabo de un drato, hornir el abro bara gontrolar y echar un chorretón de pavo al güisqui y odro de güisqui a uno bisbo. Baso 9: Darte la vuelta al babo y quedarse la bano si cerrar el horno, bici‑da! Basso 10: Indendar sentarse en tina silla y servirse unos chubitos biendras basan los binutos. Bassso 11: Redirar el babo M liorno, y luego reco,,erlo M suelo con un drapo, empujándolo a un plato, bandeja o sssimilarrirrr. Baasso 12: Romberse la grisnia al ressfalarri en la grasa. ¿D Baasso 13: Indendar levandarse sin soltari‑ la botella, y dras farios indendos, decidir que en el suelo se esdá de gojones. Baaassso 14: Apburar la bodella y adasssstrarrise hasta la gama. Dormir… se. Oño.

PAZ, Octavio. El arco y la lira. El poeta llega al borde del lenguaje. Y ese borde se llama silencio, página en blanco.

PAZ, Octavio. La llama doble. La sexualidad es animal; el erotismo es humano.

PAZ, Octavio. Las peras del olmo (‘Tres momentos de la literatura japonesa’). Y esta iluminación consiste en volver al silencio del que partió el poema, sólo que ahora cargado de significación.

PAZ, Octavio. Libertad bajo palabra (‘La caída’). ¿Qué soy, sino la sima en que me abismo, / y qué, sino el no ser, lo que me puebla?

PAZ, Octavio. Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde.

PAZ, Octavio. Quevedo, Heráclito, Lope de Vega (‘El País’, 23.11.80). El deseo es sed de ver y tocar un ser vivo.

PERDÓN para nosotros que combatimos siempre en las fronteras de lo ilimitado y del porvenir (Apollinaire, Calligrammes)

PEREGRINO RUSO (‘Strannik’), IV. El alma humana no está sujeta ni a los lugares ni a la distancia. Puede ver claramente en la oscuridad lo que sucede lejos y lo que sucede cerca. Pero bajo el yugo de nuestro obtuso cuerpo y a causa de la disipación de la mente, nosotros limitamos la capacidad del alma y la impedimos desarrollar todas sus posibilidades. Sin embargo, cuando logramos encontrarnos a nosotros mismos afinando de este modo nuestro espíritu, el alma recobra sus facultades y obra con la plenitud de sus fuerzas. Entonces muchas cosas incomprensibles se vuelven naturales.

PEREGRINO RUSO (‘Strannik’). Ser santo significa volver al estado de inocencia primitiva, porque cuando el alma se hace santa, también el cuerpo se santifica.

PÉREZ DE AYALA, Ramón. Belarmino y Apolonio, V. Cada vez que se despojaba de una palabra muerta y creaba una palabra viva, era como si arrojase lastre por la borda y adquiriese una nueva cantidad de fuerza ascendente.

PÉREZ DE AYALA, Ramón. Tigre Juan. Hombres y mujeres encierran dos universos esencialmente herméticos, incomunicables e ininteligibles entre sí, al modo de dos pedernales, que por muy en tangencia que se hallen no dejan de permanecer aislados. Sólo al choque emiten una chispa; esta chispa es la generación.

PÉREZ DE OLIVA, Hernán. Diálogo de la dignidad del hombre. Porque todos los bienes de fortuna al desear parecen hermosos, y al gozar llenos de pena.

PERTENECE a esa clase de hombres que son siempre los más arduos defensores de su adversario (Umberto Eco)

PERUCHO, Juan. Bestiario fantástico (‘El Alejo’). Monstruo que se apareció, por primera vez, a Luis José Velázquez, marqués de Valdeflores, cuando escribía su Ensayo sobre alfabetos de letras desconocidas (1752). Es un animal deforme, no comestible, de vaga apariencia reptiliana, cabeza esférica, constituido por materia semicartilaginosa, que se estira y se encoge como un acordeón. Tiene la virtud de hablar lenguas hispánicas prerromanas y, preferentemente, el ibérico, vocalizándolo con deleite y con una sorprendente y ruda musicalidad. No es raro que, de vez en cuando, diga una palabra latina, lo cual prueba que su origen, aunque remotísimo, no lo fue tanto como para ignorar todo el peso de la cultura de Roma.

PERUCHO, Juan. Bestiario fantástico (‘El Dorado’). Surge a la superficie de los espejos, proveniente de las profundidades de la nada.

PESSOA, Fernando. El guardador de rebaño, XLIII. Passa, ave, passa, e ensina-me a passar! (¡Pasa, ave, pasa, y enséñame a pasar!)

PESSOA, Fernando. El guardador de rebaño, XXXIX. El misterio de las cosas, ¿dónde está? / ¿Dónde está que no aparece / Al menos para mostrarnos que es misterio? / ¿Qué sabe el río de eso y qué sabe el árbol? / Y yo, que no soy más que ellos, ¿qué sé de eso? / Siempre que miro a las cosas y pienso en lo que los hombres piensan de ellas, / río como un arroyo que suena fresco en una piedra./ / Porque el único sentido oculto de las cosas / es que no tienen ningún sentido oculto, / y más extraño que todas las extrañezas / y que todos los sueños de todos los poetas / y los pensamientos de todos los filósofos, / es que las cosas sean realmente lo que parecen ser / y no haya nada que comprender./ / Sí, es lo que los sentidos aprendieron solos: / las cosas no tienen significados; tienen existencia. / Las cosas son elúnico sentido oculto de las cosas.

PESSOA, Fernando. El guardador de rebaños, II. Amar es la eterna inocencia. / y la única inocencia es no pensar.

PESSOA, Fernando. El guardador de rebaños, XXVII. Mas as cousas nâo têm nome nem personalidade: / Existem, e o céu é grande a terra larga, / E o nosso coraçao do tamanho de um punho fechado. (Mas las cosas no tienen nombre ni personalidad: / Existen, y el cielo es grande y la tierra vasta, / y nuestro corazón del tamaño de un puño cerrado.)

PESSOA, Fernando. El guardador de rebaños, XXXII. Existir claramente, / e saber facê-lo sem pensar nisso. (‘Existir claramente, / y saber hacerlo sin pensar en ello’).

PESSOA, Fernando. El regreso de los dioses. Los dioses no murieron: lo que murió fue nuestra visión de ellos. No se fueron: los dejamos de ver.

PESSOA, Fernando. Libro del desasosiego. Es un estrangulamiento de la vida en uno mismo, un deseo de ser otra persona en todos los poros, una breve noticia del fin.

PESSOA, Fernando. Náusea, / voluntad tibia de nada, / escribir por no morir. / Al igual que las fachadas / se dejan ser en las casas, / así me dejo vivir. / Náusea, / voluntad tibia de nada.

PESSOA, Fernando. Nuevas poesías inéditas. Lega o amor a os outros, que a beleza / foi feita só para se contemplar. (‘Deja el amor a los demás, que la belleza / sólo se hizo para contemplarse’).

PESSOA, Fernando. Odas de Ricardo Reis, 107. Flores que colho, ou deixo, / vosso destino é o mesmo. (‘Flores que corto o dejo, / vuestro destino no altero.’)

PESSOA, Fernando. Odas de Ricardo Reis, 24. Um reflexo mortal da inmortal vida. (‘Un reflejo mortal de inmortal vida’.)

PESSOA, Fernando. Odas de Ricardo Reis, 25. Deixa passar o vento / sem lhe perguntar nada. / Seu sentido é apenas / ser o vento que passa. (‘Deja pasar el viento / sin preguntarle nada. / Su sentido es tan sólo / ser el viento que pasa.’)

PESSOA, Fernando. Odas de Ricardo Reis, 59. Nada, senâo o instante, me conhece. (‘Nada, salvo el instante, me conoce’.)

PESSOA, Fernando. Odas de Ricardo Reis, IX. Coroai-me de rosas / e de folhas breves, / e basta. (‘Coronadme de rosas, / y de hojas breves. / Y basta’)

PESSOA, Fernando. Poemas de Álvaro de Campos. Cárcere do Ser, nao há libertaçao de ti? / Cárcere de pensar, nao há libertaçao de ti? (Cárcel del Ser, ¿no hay liberación de ti? / Cárcel del pensar, ¿no hay liberación de ti?)

PESSOA, Fernando. Poemas inconjuntos. Basta existir para se ser completo. (‘Basta existir para ser completo’).

PESSOA, Fernando. Poemas inconjuntos. O que fôr, quando fôr, é que será o que é. (Lo que sea, cuando sea, será lo que es.)

PESSOA, Fernando. Ricardo Reis, ‘El arte de Álvaro de Campos’. Y el hombre -poeta o no poeta- en quien la emoción domina a la inteligencia retrocede la forma de su ser a estadios anteriores de la evolución, en que las facultades de inhibición dormían aún en el embrión de la mente.

PESSOA, Fernando. Textos generales sobre la heteronimia, 2. ¡Sé plural como el universo!

PESSOA. El único sentido intimo de las cosas es el de no tener sentido intimo alguno.

PESSOA. Hace mucho tiempo que no soy yo.

PESSOA. La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los via­jeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.

PETRARCA. La fuga a la vida privada hace inofensivas las tempestades de la vida pública. Sólo en el mundo del amor y de la poesía se puede hallar tranquilidad y confortamiento.

PICINELLUS, Mundus symbolicus (en Jung, Psicología y alquimia). Dios, el muy terrible, después de haberse introducido en el cuerpo de la santísima Virgen se manifestó al mundo, apaciguado y por completo domado.

PICO DE LA MIRÁNDOLA, Giovanni. Discurso sobre la dignidad del hombre, 9. Sí, Padres; seremos transportados y arrebatados por el entusiasmo sacrosanto, que nos enajenará y pondrá nuestra mente y todo nuestro ser en Dios. Si hacemos lo que está en nuestra mano, seremos así transportados. En efecto, si la moral dirige la fuerza de los apetitos por sus cauces naturales según sus funciones; y si la dialéctica mueve la razón haciéndola avanzar hacia su propio nivel y medida, entonces, tocados por el arrebato de las Musas, regalaremos nuestros oídos con la música celeste. Entonces Baco, el corifeo de las Musas, nos mostrará a nosotros, los que filosofamos, lo invisible de Dios, en sus misterios, esto es, en los signos de la naturaleza visible. Y nos emborrachará con la abundancia de la casa de Dios [.]. Y después, como tocados por un plecto o por el amor divino, como Serafines encendidos, enajenados y ebrios de divinidad, ya no seremos nosotros mismos, seremos aquél que nos hizo.

PIDE no se desprecie su trabajo y se le den alabanzas no por lo que escribe sino por lo que ha dejado de escribir (El Quijote, XLIV)

PIMENTEL, Luis. Sombra do aire na herba. Pra eso é o verso ; pra lle dar eternidade as cousas. (‘Para eso es el verso, para darle eternidad a las cosas’).

PIMENTEL, Luis. Sombra do aire na herba. Terás o mesmo arrecendo do teu nome. (‘Tendrás el mismo aroma de tu nombre’)

PÍNDARO, Fragmento 102 (¿137?). Feliz el que, habiendo contemplado estos ritos, desciende a la tierra hueca, feliz el que conoce el fin de la vida y también su origen divino.

PÍNDARO, Píticas, II, 72. Sé el que eres.

PÍNDARO, Píticas, III, 61. Alma mía, no busques la eternidad, / pero agota el campo de lo posible.

PÍNDARO, Píticas, IX, 42. [Quirón a Apolo:] ¿Pero preguntas de dónde sea la estirpe / de la joven, Señor? Tú que conoces el fin de las cosas y todas las sendas, / y cuántas son las plantas que la primavera envía; / y cuántas las arenas del mar y de los ríos / que confusas remueven las olas y los vientos, / que sabes lo que está por venir, / voy a decírtelo: a este valle has venido para ser su esposo.

PÍNDARO, Píticas, VIII, 95. ¡Seres de un día! ¿Qué es uno? ¿Qué no es? ¡Sueño de una sombra / es el hombre!

PIZARNIK, Alejandra. El infierno musical. Voy a ocultarme en el lenguaje.

PLA, Josep. El cuaderno gris (‘1918, 12 de Abril’). El orden tiene esto de malo: paraliza, admira, invita a no tocar nada. Dejar una cosa para mañana es dejarla para siempre.

PLATEN, August von. Quien haya contemplado con sus ojos la belleza está ya consagrado a la muerte.

PLATH, Sylvia. La campana de cristal. El silencio me deprimía. No era realmente el silencio. Era mi propio silencio.

PLATÓN, Alcibíades I, 133b . Cuando un alma desea conocerse, es en otra alma donde debe mirarse.

PLATÓN, Apología de Sócrates, 42a. Pero es ya hora de marcharnos, yo a morir y vosotros a vivir. Quién de nosotros se dirige a una situación mejor es algo oculto para todos, excepto para el dios.

PLATÓN, Apología, 29ª. Nadie sabe si acaso no es la muerte el más grande de todos los bienes para el hombre.

PLATÓN, Banquete 206e. El objeto del amor es la generación y la producción de belleza.

PLATÓN, Banquete 207d. La naturaleza mortal busca en lo posible existir siempre y ser inmortal.

PLATÓN, Banquete 211d. ¿Qué debemos imaginar, pues -dijo-, si le fuera posible a alguno ver la belleza en sí, pura, limpia, sin mezcla y no infectada de carnes humanas, ni de colores ni, en suma, de otras muchas fruslerías mortales, y pudiera contemplar la divina belleza en sí, específicamente única?

PLATÓN, Banquete, 210 b. Quien hasta aquí haya sido instruido en las cosas del amor, tras haber contemplado las cosas bellas en ordenada y correcta sucesión, descubrirá de repente, llegando ya al término de su iniciación amorosa, algo maravillosamente bello por naturaleza, a saber, aquello mismo, Sócrates, por lo que precisamente se hicieron los esfuerzos anteriores, que, en primer lugar, existe siempre y ni nace ni perece, ni crece ni decrece; en segundo lugar, no es bello en un aspecto ni feo en otro. Sino la belleza en sí, que es siempre consigo misma específicamente única, mientras que todas las otras cosas bellas participan de ella de una manera tal que el nacimiento y muerte de éstas no le causa ni aumento ni disminución, ni le ocurre absolutamente nada.

PLATÓN, Carta II 311c. Los muertos perciben algo de las cosas de la tierra: los espíritus más selectos tienen el presentimiento de que esto es así, mientras que los más viles lo niegan.

PLATÓN, Carta VII 324b-325d. Desde tiempo atrás, en mi juventud, sentía yo lo que sienten tantos jóvenes. Tenía el propósito, para el día en que pudiera disponer de mí mismo, de entrarme enseguida en la política. Llegué a comprender que todos los estados actuales están mal gobernados, pues su legislación es prácticamente incurable sin unir unos preparativos enérgicos a unas circunstancias felices. Entonces me sentí irremisiblemente movido a alabar a la verdadera filosofía y a proclamar que sólo con su luz se puede reconocer donde está la justicia en la vida pública y en la privada. Así, pues, no acabarán los males para los hombres hasta que no llegue la raza de los puros y auténticos filósofos al poder o hasta que los jefes de las ciudades, por una especial gracia de la divinidad, no se pongan verdaderamente a filosofar.

PLATÓN, Carta VII, 335a. En realidad, siempre hay que creer a las sagradas palabras de antaño, que nos revelan que el alma es inmortal, que está sometida a jueces y que paga los pecados más indecibles, cuando se encuentra separada del cuerpo.

PLATÓN, Carta VII, 344 b. Cuando a costa de mil esfuerzos son puestos en contacto unos con otros los diferentes elementos, nombres y definiciones, percepciones de la vista y de los demás sentidos, cuando son sometidos a benévolas discusiones críticas, en que preguntas y respuestas están hechas sin mala intención, brota de repente la inteligencia y comprensión de cada objeto, que alcanza en su esfuerzo el máximo límite de la capacidad humana. Por ello, todo hombre que toma en serio lo que en serio debe ser tomado, se guardará muy bien de exponerlo a la malevolencia y falta de capacidad de las gentes, confiándolo a la escritura.

PLATÓN, Crátilo 400 c. Algunos dicen que él (el cuerpo) es la tumba (sema) del alma, como si ella estuviera sepultada en este que ahora tenemos; y como, por otra parte, el alma expresa con él todas sus manifestaciones, por eso precisamente se llama signo (sema). Creo, no obstante, que los que con mayor determinación han establecido ese nombre son los seguidores de Orfeo, como para indicar así que el alma tiene que expiar sus propias culpas y que, para custodiarla, tiene que estar circundada de ese recinto, semejante a una prisión. Y esa cárcel, como sugiere su mismo nombre, es el cuerpo, hasta que el alma haya pagado todas sus deudas; y no se puede cambiar nada, ni una sola letra.

PLATÓN, Crátilo 435d. El que conoce los nombres, conoce también las cosas.

PLATÓN, Critias 121b. Mas cuando se agotó en ellos [los atlantes] la parte divina porque se había mezclado muchas veces con muchos mortales y predominó el carácter humano, ya no pudieron soportar las circunstancias que los rodeaban y se pervirtieron

PLATÓN, Eutifrón, 11d. La abundancia de sabiduría te vuelve perezoso.

PLATÓN, Fedón 60b. -¡Qué cosa más extraña, amigos, parece eso que los hombres llaman placer! ¡Cuán sorprendentemente está unido a lo que semeja su contrario: el dolor! Los dos a la vez no quieren presentarse en el hombre, pero si se persigue al uno y se le coge, casi siempre queda uno obligado a coger también al otro, como si fueran dos seres ligados a una sola cabeza.

PLATÓN, Fedón 66b-c. (El cuerpo) nos perturba y nos deja perplejos, de tal manera que por su culpa no podemos contemplar la verdad. Por el contrario, nos queda verdaderamente demostrado que, si alguna vez, hemos de saber algo en puridad, tenemos que desembarazarnos de él y contemplar tan sólo las cosas en sí mismas. Entonces, según parece, tendremos aquello que deseamos y de lo que nos declaramos enamorados, la sabiduría; tan sólo entonces, una vez muertos, según indica el razonamiento, y no en vida. En efecto, si no es posible conocer nada de una manera pura juntamente con el cuerpo, una de dos: o es de todo punto posible adquirir el saber, o sólo es posible cuando hayamos muerto, pues es entonces cuando el alma queda sola en sí misma, separada del cuerpo, y no antes.

PLATÓN, Fedón 67d. Los que filosofan en el recto sentido de la palabra se ejercitan en morir.

PLATÓN, Fedro 215a. Aquel cuya iniciación es todavía reciente cuando ve un rostro de forma divina, o entrevé, en el cuerpo, una idea que imita bien a la belleza, se estremece primero, y le sobreviene algo de los temores de antaño y, después, lo venera, al mirarlo, como a un dios, y si no tuviera miedo de parecer muy enloquecido, ofrecería a su amado sacrificios como si fuera la imagen de un dios.

PLATÓN, Fedro 250b. Entonces se podía ver una belleza resplandeciente, cuando nosotros, con el coro de los bienaventurados y formando parte del cortejo de Zeus, mientras que otros seguían a otro dios, tuvimos esta deliciosa visión divina y éramos iniciados en la que se puede llamar la más dichosa de las iniciaciones. La celebrábamos como ya perfectos y substraídos a los males que nos esperaban en el futuro, viendo y contemplando en toda su plenitud apariciones perfectas, simples, tranquilizantes y dichosas. Éramos puros y no estábamos sellados en esta tumba que llevamos con nosotros y que llamamos cuerpo, al que estamos indisolublemente ligados como la ostra a su concha.

PLATÓN, Fedro 271d. El poder de las palabras se encuentra en que son capaces de guiar las almas.

PLATÓN, Fedro 275a. Este invento [la escritura] dará origen en el alma de quienes lo aprendan al olvido, por descuido del cultivo de la memoria, ya que los hombres, por culpa de su confianza en la escritura, serán traídos al recuerdo desde fuera, por unos caracteres ajenos a ellos, no desde dentro, por su propio esfuerzo. Así que, no es un remedio para la memoria, sino un simple recordatorio lo que es tu invento. Apariencia de sabiduría procuras a tus discípulos, que no verdad. Pues habiendo oído hablar de muchas cosas sin instrucción, darán la impresión de conocer muchas cosas, a pesar de ser en su mayoría unos perfectos ignorantes.

PLATÓN, Fedro 276e. Mucho más excelente es ocuparse con seriedad de esas cosas, cuando alguien, planta y siembra palabras con fundamento, capaces de ayudarse a sí mismas y a quienes las planta, y que no son estériles, sino portadoras de simientes de las que surgen otras palabras que, en otros caracteres, son canales por donde transmite, en todo tiempo, esa semilla inmortal, que da felicidad al que la posee en el grado más alto posible para el hombre.

PLATÓN, Fedro 279c. Concededme que llegue a ser bello por dentro; y todo lo que tengo por fuera se enlace en amistad con lo de dentro; que considere rico al sabio; que todo el dinero que tenga sólo sea el que puede llevar y transportar un hombre sensato.

PLATÓN, Gorgias 493a. Y nosotros tal vez estemos verdaderamente muertos; de hecho, yo mismo he oído contar a uno de los sabios que, en el presente, nosotros estamos muertos y el cuerpo es nuestra tumba.

PLATÓN, Ion, 533 e. El poeta es una cosa leve, alada y sacra, e incapaz de hacer poesía si previamente no está inspirado por el dios y no está fuera de sí, y si la mente no está enteramente arrebatada. Mientras sigue en posesión de sus facultades, ningún hombre puede hacer poesía o vaticinar.

PLATÓN, Las Leyes 959. El alma es totalmente superior al cuerpo y, en esta vida, lo que en cada uno de nosotros constituye nuestro yo no es otra cosa que el alma; el cuerpo no es, para todos y cada uno de nosotros, otra cosa que la imagen concomitante; así pues, se dice con razón que el cuerpo sin vida no es mas que la imagen del cuerpo, y que el yo real de cada uno de nosotros, lo que llamamos el alma inmortal, va a rendir cuentas a presencia de otros dioses.

PLATÓN, Menón, 81b. Afirman, en efecto, que el alma del hombre es inmortal, y que a veces termina de vivir -lo que llaman morir-, a veces vuelve a renacer, pero no perece jamás.

PLATÓN, República 414d. No era sino algo que experimentaban y recibían en sueños; que en realidad permanecieron durante todo el tiempo bajo tierra, moldeándose y creciendo más allá dentro de sus cuerpos mientras se fabricaban sus armas y demás enseres.

PLATÓN, República 515c. -¡Qué extrañas escenas describes -dijo- y qué extraños prisioneros -Iguales que nosotros, dije.

PLATÓN, República 534d. En su paso por esta vida no hace más que soñar, sumido en un sopor del que no despertará en este mundo, pues antes ha de marchar al Hades para dormir allí un sueño absoluto.

PLATÓN, República 592b. Quizá haya en el cielo un modelo de ella (la ciudad) para el que quiera mirarlo y fundar conforme a él su ciudad interior. No importa nada que exista en algún sitio o que haya de existir; sólo en esa ciudad actuará y en ninguna más.

PLATÓN, República 617e. No será el Hado quien os elija, sino vosotras elegiréis vuestro hado.

PLATÓN, República, 359d. Dicen que Giges era un pastor que estaba al servicio del entonces rey de Lidia. Sobrevino en cierta ocasión un gran temporal y terremoto; la tierra se abrió y apareció un abismo en el lugar en el que apacentaba su rebaño. Asombrado ante el espectáculo, descendió por la grieta y, entre muchas otras maravillas, vio un caballo de bronce, hueco, con portañuelas a través de las que pudo observar que en su interior se encontraba un cadáver, de tamaño mayor que el de un hombre, que no llevaba más que una sortija de oro en la mano. Giges se la quitó, y salió del abismo. Cuando, según era costumbre, se reunieron los pastores con el fin de informar al rey acerca de los rebaños, acudió también Giges con su anillo en el dedo. Estando sentado entre los demás, dio la casualidad de que girara la sortija, dejando el engaste de cara a la palma de la mano, y de inmediato se volvió invisible a los ojos de los que allí estaban; con gran sorpresa suya, comenzaron a hablar de él como si se encontrara ausente. Volvió nuevamente el anillo y tornó a ser visible.

PLATÓN, República, 475 e. Los verdaderos filósofos son los que aman contemplar la verdad.

PLATÓN, República, 595c. No se debe honrar más a un hombre que a la verdad.

PLATÓN, Teeteto, 169c. [Teodoro a Sócrates:] No tengo nada más que decirte; llévame donde quieras. Eres como el Hado: nadie puede eludir las redes que has tendido.

PLATÓN, Timeo 29d. Yo que hablo, y vosotros que juzgáis, somos todos hombres, y que tratándose de un sujeto tal, hemos de aceptar un relato verosímil sin pretender profundizar más.

PLATÓN, Timeo 37d. Dado que la naturaleza del mundo ideal es sempiterna y esta cualidad no se le puede otorgar completamente a lo generado, procuró realizar una cierta imagen móvil de la realidad y, al ordenar el cielo, hizo [el Demiurgo] de la eternidad que permanece siempre en un punto una imagen eterna que marchaba según el número, eso que llamamos tiempo.

PLATÓN, Timeo 87c. Todo lo que es bueno es bello.

PLATÓN, Timeo, 90ª. Nosotros no somos plantas terrenas, sino celestiales.

PLETÓN, Jorge Gemisto. Monodia a Cleope Malatesta. De forma que de acuerdo con estos dos principios, la creencia en Dios y el deseo de inmortalidad, se sigue que el alma humana es inmortal.

PLOTINO, Enéadas IV, 8, 1. Muchas veces, despertándome del cuerpo y volviendo a mí mismo, saliéndome de las otras cosas y entrando en mí mismo, veo una Belleza extraordinariamente maravillosa. Convencido entonces más que nunca de que pertenezco a la porción superior de los seres actualizo la forma de vida más eximia y, unimismado con la divinidad y establecido en ella, ejercito aquella forma de actividad y me sitúo por encima de todo el resto de lo inteligible. Pero cuando luego, tras esa estancia en la región divina, desciendo de la inteligencia al raciocinio, me pregunto perplejo cómo es posible ésta mi bajada de ahora y cómo es posible que mi alma haya llegado jamás a estar dentro del cuerpo a pesar de ser tal cual se me manifestó en sí misma aun estando en un cuerpo.

PLOTINO, Enéadas, I, 6, 9. Vuélvete hacia tu interior y mira, y si tú mismo no te ves bello, haz como el escultor que corta, pule y depura el mármol, que resultará embellecido hasta que no exprese un hermoso rostro de estatua. El ojo jamás puede ver el sol, sino se ha hecho semejante al sol, ni el alma puede ver lo bello, sino se ha convertido en bella.

PLOTINO, Enéadas, VI, 9, 3 . El que quiere filosofar sobre el Uno debe elevarse hasta los seres primeros, alejarse de los sensibles que son los últimos, haberse librado de toda maldad mientras se esfuerza por acercarse al Bien, y ascender al principio que se encuentra en él mismo, y convertirse de múltiple en uno, para devenir principio y contemplación de lo Uno.

PLOTINO, Enéadas, VI, 9, 9. El alma entonces está en posesión de una vida distinta, desde el momento en que se acerca a él [Dios] y se allega ya a él y participa de él hasta el punto de darse cuenta, en ese estado, de la presencia del proveedor de vida verdadera. [.]. Y entonces es cuando es posible ver a aquél y verse a sí mismos según es lícito ver: a sí mismo esplendoroso y lleno de luz inteligible; mejor dicho, hecho luz misma, pura, ingrávida y leve; hecho dios; mejor dicho, siendo dios; se verá todo encendido en aquel instante, mas luego, si vuelve a agobiarle el peso, como apagándose.

PLUTARCO, De Isis y Osiris, 351E. Si se ve privado del conocimiento y de la sabiduría de lo que existe, su inmortalidad no sería ya la vida, sino mera duración de tiempo.

PLUTARCO, De la locuacidad. De los hombres aprendemos a hablar; a callar, de los dioses.

PLUTARCO, Sobre el alma. El alma [a la hora de la muerte] tiene la misma experiencia que los iniciados en los grandes misterios. Al principio uno anda errante y se agita fatigado de un lado para otro, y avanza con sobresalto a través de la oscuridad como un no iniciado. Vienen luego los grandes terrores antes de la iniciación final, temblor, estremecimientos, sudores, espanto. Uno se siente luego sorprendido por una luz maravillosa, es recibido en regiones y praderas puras, con las voces y las danzas y la majestad de las formas y los sonidos sagrados. Entre todo esto se mueve libremente el que ha recibido la iniciación; descansando y portando su corona, se une a la comunión divina, se junta con hombres puros y santos, contemplando a los que viven aquí no iniciados, horda impura, hollados por los pies de aquél y formando montón confuso en el barro y la niebla, sujetos en sus miserias por el temor de la muerte y la desconfianza de aquellas bendiciones.

PLUTARCO, Vida de César, 65. Artemidoro, natural de Cnido, maestro de lengua griega, y que por lo mismo había contraído amistad con alguno de los compañeros de Bruto, hasta estar impuesto de lo que se tenía tramado, se le presentó trayendo escrito en un memorial lo que quería descubrir; y viendo que César al recibir los memoriales los entregaba al punto a los ayudantes que tenía a su lado, llegándose muy cerca le dijo a César: ‘Léelo tú solo y pronto; porque en él están escritas grandes cosas que te interesan’.

PODEMOS definir la palabra como la unidad lingüística superior de las codificadas de modo coactivo (Roman Jakobson)

POE, Edgar Allan. El principio poético. Las exigencias de la Verdad son severas. No tiene ninguna simpatía por los mirtos. Todo lo indispensable a la Poesía es precisamente aquello con lo cual la Verdad nada tiene que ver.

POE, Edgar Allan. Eureka. Mi proposición general es la siguiente: En la unidad original de la primera cosa se halla la causa secundaria de todas las cosas, junto con el germen de su aniquilación inevitable.

POE, Edgar Allan. La narración de Arthur Gordon Pym. Y de repente nos precipitamos vertiginosamente hacia la catarata, y un abismo se abrió para recibirnos. Entonces vimos ante nosotros una velada figura de rasgos humanos, cuyas proporciones eran superiores a las de cualquier habitante de la tierra. Su piel tenía la perfecta blancura de la nieve.

POINCARÉ, Henri. El valor de la ciencia. El pensamiento no es más que un relámpago en medio de una noche larga. Pero este relámpago lo es todo.

POLLACK, Sydney. Tal como éramos. Sería estupendo que ya fuéramos viejos, y ya todo esto hubiera pasado, seria como si fuéramos jóvenes.

PONER riquezas en mi entendimiento, que no mi entendimiento en las riquezas (Juana Inés de la Cruz)

POPPER, Karl R. La sociedad abierta y sus enemigos, X, 8. Jamás podremos retornar a la presunta inocencia y belleza de la sociedad cerrada; nuestro sueño celestial no puede realizarse en la tierra.

POPPER, Karl R. Sociedad abierta, universo abierto. ‘Anarquismo’ significa ‘ausencia de gobierno’. Todo aquel que esté a favor de la libertad debe estar a favor de estar lo menos gobernado y tener el mínimo gobierno posible.

POPPER, Karl R. Sociedad abierta, universo abierto. El mundo plantea problemas a la vida. De ahí que la vida sea la presuposición de los problemas: la presuposición de que hay problemas en general. Esto es válido para las tardías fases espirituales de la evolución, como también para las formas previas de ella: todos los órganos son teorías, son soluciones a problemas. Las mismas formar moleculares de desarrollo son teorías, esto es, intentos de dominación del mundo, intentos de solucionar problemas.

POR CUERDO te juzgaba, aunque poeta (Góngora)

POR TODA la hermosura / nunca yo me perderé, / sino por un no sé qué / que se alcanza por ventura (Glosado por San Juan de la Cruz)

PORFIRIO, Vida de Pitágoras,19. Para todos era especialmente notoria su afirmación de que el alma, en primer lugar, era inmortal y, luego, se trasladaba a otras especies de seres vivos, y, además de esto, que lo que había sucedido en alguna ocasión, en ciertos ámbitos temporales, de nuevo acaecía; y, sencillamente, nada nuevo había.

PORFIRIO, Vida de Plotino, 1, 1. Plotino tenía el aspecto de quien se siente avergonzado de estar en el cuerpo.

PORFIRIO, Vida de Plotino, 2, 26. Dijo [Plotino al morir]: Estoy tratando de conducir lo divino que hay en mí a lo divino que hay en el universo.

PORFIRIO, Vida de Plotino, 23, 12. Yo, Porfirio, que estoy en el año sexagesimoctavo de mi vida, declaro haberme allegado a ese Dios y haberme aunado con él una sola vez.

PORFIRIO. Carta a Marcela, 20. Porque de este modo también tendrás una expresión inspirada por Dios que resplandece a través de la luz de la verdad que se desprende de Dios y que progresa con suma facilidad; ‘el conocimiento de Dios acorta las palabras’.

POUND, Ezra. Aquí la voz de Europa, 20. 05. 42. No está escrito en ningún lugar del cielo que el hombre que planta en la tierra deba ser presa permanente de los usureros.

POUND, Ezra. Una muchacha. Ha penetrado el árbol en mis manos, / la savia por mi brazo ha ascendido, / el árbol en mi pecho se hizo grande, / hacia abajo, / salen de mí las ramas como brazos.

PRADOS, Emilio. Cuerpo perseguido. ¿Es tu cuerpo ese abismo?

PREMINGER, Otto. El film ideal es un film en el que no se note al director, en el que el espectador nunca sea consciente de que el di­rector hace nada deliberadamente. Naturalmente, todo tiene que hacerlo deliberadamente, eso es la dirección. Pero si alguna vez llegara a hacer un film dirigido con tanta sim­plicidad que nunca se advirtiera un cambio de plano o un movimiento de cámara, creo que ése sería el éxito real de la dirección.

PRISIONERO es quien a prisioneros guarda (Tirante el Blanco)

PROCLO, Comentario al Timeo, 33b. En la antigüedad, el espejo se presentó, incluso por los teólogos, como símbolo de adecuación a la perfección intuitiva del universo. Por eso, también se dice que Hefesto le hizo un espejo a Dionisos, y que el dios, al mirarse en él y contemplar su propia imagen, se decidió a crear toda la pluralidad.

PROCLO, Elementos de teología, 103. Todas las cosas están en todas las cosas.

PROUST, Marcel. A la sombra de las muchachas en flor. Cada cual llama ideas claras a las que se hallan en el mismo grado de confusión que las suyas.

PROUST, Marcel. A la sombra de las muchachas en flor. Como ocurre a todos los que sufren, parecíame que hubiese podido ser peor aún mi situación.

PROUST, Marcel. A la sombra de las muchachas en flor. Esta Albertine casi se reducía a una silueta; todo lo superpuesto a ella era de mi cosecha, porque así ocurre en el amor: que las aportaciones que proceden de nosotros mismos triunfan -aunque sólo se mire desde el punto de vista de la cantidad- sobre las que nos vienen del ser amado.

PROUST, Marcel. A la sombra de las muchachas en flor. Esta Albertine casi se reducía a una silueta; todo lo superpuesto a ella era de mi cosecha, porque así ocurre en amor: que las aportaciones que proceden de nosotros mismos triunfan ‑aunque sólo se mire desde el punto de vista de la cantidad‑ sobre las que nos vienen del ser amado.

PROUST, Marcel. A la sombra de las muchachas en flor. Todos necesitamos alimentar en nosotros alguna vena de loco para que la realidad se nos haga soportable.

PROUST, Marcel. Albertine ha desaparecido. El arte es el único que pone encanto y misterio en las cosas más insignificantes; ese mismo poder de ponerlas en relación íntima con nosotros también corresponde al dolor.

PROUST, Marcel. El tiempo recobrado. Experimentaba un sentimiento de fatiga profundo al sentir que todo ese tiempo tan largo, no solamente había sido vívido sin una interrupción, pensado y segregado por mi, que era yo mismo, sino que todavía tenla que mantenerlo constantemente atado a mi, que me soportaba, que estaba encaramado en su vertiginosa cima y que no podía moverme sin moverlo conmigo.

PROUST, Marcel. El tiempo recobrado. Había experimentado sobradamente la imposibilidad de esperar en la realidad lo que había en el fondo de mí mismo.

PROUST, Marcel. El tiempo recobrado. Las cosas no tienen poder por sí mismas y somos nosotros quienes se lo confiamos.

PROUST, Marcel. El tiempo recobrado. Los verdaderos paraísos son los paraísos que se han perdido.

PROUST, Marcel. El tiempo recobrado. Los verdaderos paraísos son los paraísos que se han per­dido.

PROUST, Marcel. La prisionera. ¿Podía la vida consolarme del arte? ¿Había en el arte una realidad más profunda en la que nuestra verdadera persona­lidad encuentra una expresión que le proporcionan las ac­ciones de la vida?

PROUST, Marcel. La prisionera. Habitualmente se detesta lo que es semejante a nosotros, y nuestros propios defectos, vistos desde fuera, nos exaspe­ran.

PROUST, Marcel. La prisionera. La naturaleza que reprimimos no por ello deja de habitar en nosotros. Así es que, como a veces, si leemos una nueva obra maestra de un hombre genial, volvemos con placer a encontrar en ella todas esas reflexiones nuestras que habíamos despreciado, alegrías y tristezas que habíamos contenido, todo un mundo de sentimientos desdeñado por nosotros, y cuyo valor nos es revelado por el libro en el que lo reconocemos.

PROUST, Marcel. Por el camino de Swan. Pero en el mismo momento en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que le causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal.

PROUST, Marcel. Por el camino de Swan. Pero entonces el recuerdo descendía hasta mí como un socorro llegado de lo alto para sacarme de la nada, porque yo solo nunca hubiera podido salir.

PROUST, Marcel. Sodoma y Gomorra. Las personas, a medida que se las conoce, son como un metal sumergido en una mezcla corrosiva, se las ve perder poco a poco sus cualidades (como a veces sus defectos).

PSELO, Miguel. Comentario a los ‘Oráculos Caldeos’, 1148b6. El alma, en efecto, está formada de discursos sagrados y de símbolos divinos.

PSEUDO CALÍSTENES. Vida y hazañas de Alejandro de Macedonia, III. Después de oír tales cosas les dijo Alejandro a todos: -Pedidme lo que queráis y os lo daré. Le respondieron unánimemente: -¡Dadnos la inmortalidad Alejandro contestó: -A eso no alcanza mi poder. También yo soy mortal. Le dijeron: . -¿Para qué, si eres mortal, mueves tantas guerras? ¿Para conquistarlo todo y dejarlo en cualquier momento?

PSEUDO DIONISIO, Los nombres de Dios, 4, 2. (Los ángeles son) intérpretes del silencio de Dios.

PSEUDO DIONISIO, Los nombres de Dios, 4, 22. El ángel es imagen de Dios. Es una manifestación de la luz oculta. Es un espejo puro.

PSEUDO LONGINO, De lo sublime I, 3. Lo sublime consiste en un no sé qué de excelencia y perfección soberana del lenguaje.

PSEUDO LONGINO, De lo sublime VII, 2. Lo auténticamente sublime arrebata de alguna manera nuestro espíritu, y, poseído de una especial exaltación, se llena de gozo y de orgullo cual si fuera él mismo quien ha creado la frase que acaba de escuchar.

PSEUDO LONGINO, De lo sublime XXXV, 2-3. La naturaleza no nos ha creado a nosotros, los hombres, como un ser bajo y vil; nos ha traído a la vida y al mundo como a un enorme espectáculo, para erigirnos en espectadores de todo lo que en ella ocurre y para participar en sus torneos llenos del más alto espíritu de emulación: para ello hizo brotar en nuestra alma un anhelo sin par por todo lo grande, por todo lo divino. Por ello, ni el universo entero basta para satisfacer las ansias contemplativas del espíritu humano.

PUDOMN. Entre el hecho natural y su apariencia en la pantalla hay una considerable diferencia. Es exactamente esa diferencia lo que hace del cine un arte.

PUDOVKIN, Vsiévolod Ilariónovich. El montaje es el lenguaje del director de cine.

PUEDE más añadir e enmendar si quisiere (Juan Ruiz)

QUART, Pere. La cita. ¿Qui sap, però, si a l’ hora onzena / no ens plantaran les ales? (¿Quien sabe, tal vez, si en la hora undécima / no nos colocarán las alas?’)

QUASIMODO, Salvatore. Y enseguida anochece. Ed è subito sera. (‘Y enseguida anochece’)

QUE no son destos siglo / amores tan de veras (Lope de Vega, La Dorotea)

QUÉ sería del relato de la felicidad? Sólo se cuenta aquello que la prepara; luego aquello que la destruye (André Gide, El inmoralista)

QUE yo soy un error y el mundo es siempre hermoso (Gabriel Celaya)

QUEDARSE ciego es como ser enterrado en vida (Clarín)

QUENTAL, Antero de. Redempçâo. Dorme o teu somno, coraçâo liberto, / dorme na mâo de Deus eternamente! (‘Duerme tu sueño, corazón libre, / ¡duerme en la mano de Dios eternamente!’)

QUEVEDO, Francisco de. Las tres musas últimas castellanas (‘Definiendo el amor’). El que en todo es contrario de sí mismo.

QUEVEDO, Francisco de. Parnaso español, II. Soy un fue, y un será, y un es cansado.

QUEVEDO, Francisco de. Parnaso español, II. Y la hora secreta y recatada / con silencio se acerca.

QUIEN no tiene enemigos tampoco suele tener amigos (El Criticón)

QUIEN olvida lo pasado olvida a sí mismo (Tirante el Blanco)

QUIEN puede facer leyes puede contra ellas ir (Juan Ruiz)

QUIERO hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos (Pablo Neruda)

QUINCEY, Thomas de. Los últimos días de Emmanuel Kant. Gracias a una larga práctica había aprendido una manera muy hábil de anidarse y envolverse por completo en las mantas. Comenzaba por sentarse al borde de la cama; luego, con ágil movimiento, saltaba oblicuamente a su cubil; a continuación llevaba una esquina de las mantas al hombro izquierdo y, pasándola por debajo de la espalda, le daba vuelta de modo que viniese a quedar bajo el hombro derecho; en cuarto lugar, con un curioso tour d’ adresse, hacía lo mismo con la otra esquina y así lograba envolverse todo el cuerpo. Cubierto como una momia o (según decía él) cubierto de sí mismo como un gusano de seda en su capullo, esperaba el sueño que, por lo general, venía de inmediato.

QUINE, Richard. La parte musical debe estar integrada en la historia. Los ballets, las canciones no deben ser gratuitos; prolongación de la acción y no trozos colocados sobre esta acción. La danza debe hacer progresar la acción.

RABELAIS, François. Pantagruel, III. No sabía qué hacer ni qué decir, y la duda que turbaba su entendimiento era la de saber si debía llorar por el sentimiento que le causaba la muerte de su mujer, o reír de alegría por el nacimiento de su hijo. De uno y otro lado tenía argumentos sofísticos que le sofocaban, porque él los planteaba muy bien in modo et figura, pero no podía resolverlos, y por esta razón permanecía aturdido como ratón empegado o como milano cogido en el lazo.

RADHAKRISHNAN, Sarvepalli. La concepción hindú de la vida. La mente humana ansía algo definido y delimitado, y por ello utiliza sus recursos para hacer descender lo Supremo a la región de lo determinado.

RADHAKRISHNAN, Sarvepalli. La religión y el futuro del hombre. Malo es que tengamos que luchar por la tierra o por el pan; pero aún es peor que nos matemos unos a otros por dudosas definiciones de lo desconocido.

RAMÍREZ, Juan Antonio. La arquitectura en el cine. La característica esencial y la nota distintiva básica de la arquitectura fílmica es su subordinación a los persona­jes, su fusión con las exigencias de la historia.

RAMÍREZ, Juan Antonio. La arquitectura en el cine. Los directores artísticos de Hollywood han sido, seguramen­te, los artistas más flexibles del siglo XX. Tal vez no hay nada en la historia comparable a ellos, si se exceptúa a ciertas figuras excepcionales en el Renacimiento y el Barroco.

RAMÓN Y CAJAL, Santiago. La psicología de los artistas. Lo sucedido en los ensueños sucede también en la vigilia.

RAMÓN Y CAJAL, Santiago. Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica, 4. Y llegó el año 1888, mi año cumbre, mi año de fortuna. Porque durante este año, que se levanta en mi memoria con arreboles de aurora, surgieron al fin aquellos descubrimientos interesantes, ansiosamente esperados y apetecidos. (…). ¿Cómo fue ello? Perdonará el lector si a un acontecimiento tan decisivo para mi carrera, consagro aquí algunas noticias y amplificaciones. Declaro desde luego que la nueva verdad, laboriosamente buscada y tan esquiva durante dos años de vanos tanteos, surgió de repente en mi espíritu como una revelación. Las leyes que rigen la morfología y las conexiones de las células nerviosas en la substancia gris, patentes primeramente en mis estudios del cerebelo, confirmáronse en todos los órganos sucesivamente explorados.

RAMÓN Y CAJAL, Santiago. Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica, 8. Cuando se discurre con sentido común y alzamos el mazo resueltamente a una acción vigorosa, la naturaleza acaba por oírnos.

RAMÓN Y CAJAL, Santiago. Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica, 8. Ese desorden aparente de la maraña cerebral, tan alejado de la regularidad y simetría de la médula espinal y cerebelo, oculta un orden profundo, sutilísimo, actualmente inaccesible.

RAMÓN Y CAJAL, Santiago. Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica, 9. No duda el que quiere, sino el que puede. Sólo las cabezas sencillas, o las ayunas de curiosidad filosófica o científica, gozan del reposo y la fe.

RAMÓN Y CAJAL, Santiago. Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica, 9. Los hombres sólo se nos revelan plenamente cuando los constreñimos a forjar bien o mal una idea nueva o un juicio improvisado; Cuando, sorprendidos por la violencia anárquica de la paradoja, se ven desamparados de los andadores del sentido común y del comodín de las opiniones hechas, y deben forjar en caliente y sobre la marcha una hipótesis personal.

RAMOS GONZÁLEZ, Francisco J. Estética del pensamiento, Intr. Pensar es vivir fuera: en los límites de lo ilimitado, en el éxtasis de lo que vuelve sobre sí: en el silencio de un infinito desdoblamiento.

RANK, Otto. El mito del nacimiento del héroe. Los mitos son creados por adultos mediante la regresión a las fantasías de la infancia, y el héroe se forja y nutre de la historia infantil personal del autor del mito.

REJANO, Juan. El Genil y los olivos. Soledad, sí. A solas vive / quien ya conoce el final.

REJANO, Juan. Noche adentro. Por un túnel de negras rosas vamos / al amor.

RELATO DE SINUHÉ (en J. B. Pritchard, Sabiduría del antiguo oriente). El dios subió a su horizonte; el Rey del Alto y Bajo Egipto, Sehetep-ib-Re, fue llevado al cielo y se unió con el disco solar. El cuerpo del dios se fundió con el que le hizo.

RENOIR, Jean. Cuando un amigo me habla, me diga lo que me diga, me inte­resa.

RENOIR, Jean. Le déjeuner sur l´herbe. Le bonheur c‑est peut‑être la soumission á l’ ordre naturel.

RENOIR, Jean. Lo terrible de este mundo es que todos tienen sus razones.

REYES II 2,11. Iban caminando mientras hablaban, cuando un carro de fuego con caballos de fuego se interpuso entre ellos; y Elías subió al cielo en el torbellino.

REYES, Alfonso. La experiencia literaria. (‘Las Jitanjáforas). Cada uno de nosotros se derrama hasta la prehistoria, violando censuras y rompiendo candados. Somos un embudo que absorbe y junta quién sabe qué flujos mitológicos. Nos visitan larvas de que apenas somos responsables. Por ellas, y a través de ellas, nos deshacemos hacia los abuelos terribles de la cueva de piedra, hacia el tierno Adán que sentía -en sueños- florecer su costilla.

RIBA, Carles. Carta a Paulina Crusat. Considero a la poesía vaga, común, insidiosa e incluso peligrosa, hasta que por una victoria del poeta no tome forma en el poema.

RIBA, Carles. Que jo no sigui més com un ocell. La vida passa, i l’ull no es cansa d’abocar / imatges clares dintre del cor. / .Tot en mi torna somni. (‘La vida pasa, y el ojo no se cansa de echar / imágenes claras dentro del corazón. / .Todo en mi se vuelve sueño’).

RIGVEDA, IX, 113, 10-11. Hazme inmortal en el reino del querer ardiente y el intenso deseo, / región del sol dorado, donde hay alimento y placer cumplido. / Fluye, Indu, fluye en ayuda de Indra. / Hazme inmortal en la región de la felicidad y el éxtasis, / donde gozo y felicidad se juntan, y todo anhelo se cumple. / Fluye, Indu, fluye en ayuda de Indra.

RILKE, Rainer María, Los cuadernos de Malte Laurids Brigge . La alegría es en realidad un miedo del que no tememos nada. Se recorre un miedo de una punta a otra, y eso es precisamente la alegría.

RILKE, Rainer María. Carta a Franz Xavier Kappus, 16. 07. 1903 . No se deje engañar por las superficies; en las profundidades todo se vuelve ley.

RILKE, Rainer María. Carta a Witold Hulewicz, 1925. Porque nuestra tarea es imprimir en nosotros, esta tierra transitoria y caduca, tan profunda, tan dolorosa y apasionadamente, que su esencia vuelva a resucitar en nosotros ‘invisiblemente’. Somos las abejas de lo invisible. La Tierra no tiene otra salida que hacerse invisible: en nosotros, que estamos tomando parte en lo invisible con una parte de nuestro ser, y tenemos apariencias (por lo menos) de participar en él, y podemos aumentar nuestra posesión en la invisibilidad mientras estamos aquí: sólo en nosotros puede cumplirse esa íntima y permanente transubstanciación de lo visible en invisible.

RILKE, Rainer María. El libro de las imágenes. Quienquiera que tú seas: al atardecer sal / de tu cuarto, en el cual lo sabes todo.

RILKE, Rainer María. Elegías duinesas. Lo hermoso no es más que / el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar, / y lo admiramos tan sólo en la medida en que, indiferente, / rehusa destruirnos. Todo ángel es terrible.

RILKE, Rainer María. Historias del Buen Dios. La mayor parte salen, cuando menos, a buscarla donde sea, y la llevan después sobre sus espaldas sin darse cuenta. Porque la muerte es perezosa, y si los humanos no la importunaran a cada momento, quien sabe si se dormiría otra vez.

RILKE, Rainer María. Leyenda de amor y muerte del alférez Cristóbal Rilke. ¿Acaso desandamos siempre, en horas nocturnas, la etapa que hemos ganado penosamente bajo el sol?

RILKE, Rainer María. Los cuadernos de Malte Laurids Brigge . Así sería la vida: llena de cosas extrañas, destinadas a uno sólo, y que no se pueden decir.

RILKE, Rainer María. Los cuadernos de Malte Laurids Brigge . Cada uno contenía su muerte, como el fruto su semilla.

RILKE, Rainer María. Los cuadernos de Malte Laurids Brigge . Después he aprendido a tener miedo con un miedo verdadero, que sólo crece cuando crece la fuerza que lo produce. No podemos imaginarnos esta fuerza sino por nuestro miedo.

RILKE, Rainer María. Los cuadernos de Malte Laurids Brigge . Nosotros, que hemos proyectado a Dios, no podemos terminar de estar dispuestos. Relegamos nuestra naturaleza; aún necesitamos tiempo. ¿Qué es un año para nosotros? ¿Qué son todos los años? Incluso antes de haber comenzado a conocer a Dios, ya le rogamos: haznos sobrevivir esta noche. Y después las enfermedades. Y después el amor.

RILKE, Rainer María. Los cuadernos de Malte Laurids Brigge . Se debería esperar y saquear toda una vida, a ser posible una vida larga; y después, por fin, más tarde, quizás se sabrían escribir diez líneas que serían buenas. Pues los versos no son sentimientos, son experiencias.

RILKE, Rainer María. Los cuadernos de Malte Laurids Brigge . Se muere según viene la cosa, se muere de la muerte que forma parte de la enfermedad que se sufre.

RILKE, Rainer María. Los cuadernos de Malte Laurids Brigge . Siempre la amante supera al amado, porque la vida es más grande que el destino. El don de si misma puede ser infinito; esa es su felicidad. Pero la miseria sin nombre de su amor ha sido siempre ésta: que se le ha pedido limitar este don.

RILKE, Rainer María. Los cuadernos de Malte Laurids Brigge . Tampoco basta con tener recuerdos. Es necesario saber olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener paciencia de esperar que vuelvan.

RILKE, Rainer María. Poesías inéditas. ¿Por qué tienes derecho en toda máscara, / en todos los disfraces a ser verdad?

RILKE, Rainer María. Requiem para Wolf Graf von Kalckreuth. Wer spricht von Siegen? Überstehn ist alles. (¿Quién habla de victorias? Permanecer es todo’).

RILKE, Rainer María. Sonetos a Orfeo II, XXXIX. Zu dem raschen Wasser sprich: Ich bin. (‘A las veloces aguas diles: soy’).

RIMBAUD, Arthur. Carta a Paul Demeny, 15.05.1871. Donc le poète est vraiment voleur de feu. (‘Pues el poeta es verdaderamente ladrón de fuego’).

RIMBAUD, Arthur. Carta a Paul Demeny, 15.05.1871. Le poète définirait la quantité d’inconnu s’éveillant en son temps dans l’âme universelle. (‘El poeta definirá la cantidad de enigma que, en su tiempo, despierta en el alma universal’).

RIMBAUD, Arthur. Chanson de la plus haute tour. Oirsive jeneusse / a tout asservie / par délicatesse / j’ai perdu ma vie.(‘Juventud atrevida / a todo dispuesta / por delicadeza / he perdido mi vida’.)

RIMBAUD, Arthur. Una temporada en el infierno (‘Delirios, I). Je suis au plus profond de l’abîme, et je ne sais plus prier. (‘Me encuentro en lo más profundo del abismo, y no sé rezar’).

RIMBAUD, Arthur. Una temporada en el infierno (‘Delirios’, II). À chaque être, plusieurs autres vies me semblaient dues. Ce monsieur ne sait ce qu´il fait: il est un ange. (‘Me parecía que otras vidas le eran debidas a cada ser. Este señor desconoce lo que hace: es un ángel’).

RIMBAUD, Arthur. Una temporada en el infierno (‘Delirios’, II). J’écriais des silences, des nuits, je notais l´inexprimable. Je fixais des vertiges. (‘Escribía silencios, noches, anotaba lo inexpresable. Fijaba vértigos’).

RIVETTE, Jacques Los temas nacen libres e iguales; lo que cuenta es el tono, el acento, el matiz, como se quiera llamarlo. En una palabra, el punto de vista del hombre con respecto a lo que se filma, es decir, al mundo y todas las cosas.

RIVETTE, Jacques Nada existe sin la forma que le es necesaria.

ROBBE‑GRILLET El mundo no tiene sentido ni deja de tenerlo, está simplemen­te ahí. A nuestro alrededor, y pese a los adjetivos con que queremos dotarlas de alma y de finalidad, las cosas están ahí. Su superficie es clara y lisa, está intacta, pero sin ‑,‑‑I‑brillantez,’‑ambigúa ni transparencia.

ROBBERECHTS, El pensamiento de Husserl. El filósofo vive y actúa en el mismo mundo que el hombre de la calle y el hombre de la ciencia afrontándolo con frecuencia menos bien, pero lo hace con un asombro inagotable. Lo que para otros es habitual y cae por su peso, a él se le vuelve extraño, una inmensa pregunta.

RODENBACH, Georges. Brujas, la bella. ¡Calladas analogías! ¡Mutua penetración del alma y de las cosas! Calamos en ellas cuando ellas calan en nosotros. Las ciudades, sobre todo, poseen una personalidad, un espíritu autónomo, un carácter casi exteriorizado que corresponde a la alegría, al nuevo amor, a la renuncia o a la viudez. Toda ciudad es un estado del alma, y cuando se vive cierto tiempo en ella, este estado espiritual se contagia, se propaga en nosotros a través de un fluido que se inocula y se incorpora con la tonalidad del aire.

RODENBACH, Georges. Las vidas enclaustradas. ¡Qué encanto tiene todo lo que va a terminarse! (‘Quel charme amer ont les choses qui vont finir!)

RODÓ, José Enrique. Ariel. Yo creo indudable que el que ha aprendido a distinguir lo delicado de lo vulgar, lo feo de lo hermoso, lleva hecha media jornada para distinguir lo bueno de lo malo.

RODOREDA, Mercé. Ada Liz (en Semblaba de seda). Et besaré els llavis amb una rosa a la mà i en els meus ulls negres trobaràs camins blaus. (‘Y besaré los labios con una rosa en la mano y en mis ojos negros encontrarás caminos azules’).

RODOREDA, Mercé. Ada Liz (en Semblaba de seda). Sóc tot el que es respira, mariner. (‘Soy todo lo que respira, marinero.’).

ROHMER, Eric Es mucho más interesante suscitar lo invisible a partir de lo visible que intentar inútilmente visualizar lo invisible.

ROHMER, Eric. L‑amour, l’ après‑midi. Tus preocupaciones reales me liberan de mis angustias imagi­narias.

ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE. La fina seda se rompe; / la Muerte que allí venía: / Vamos, el enamorado, / la hora ya está cumplida.

ROMANCE DEL INFANTE ARNALDOS. Yo no digo mi canción / sino a quien conmigo va.

ROMERO DE SOLÍS, Diego. El miedo y lo sagrado. Lo sagrado deja un rastro de poesía y silencio.

ROSALES, Emilio. Las palabras perdidas. Y el aura de las horas avivando esta hoguera, imponiendo la intensidad, la hermosura que devora y resplandece. Esta plenitud no guarda sino fuego y consumación, es la máscara de la fugacidad, el espacio de la nada: el signo de un vacío con el cual llenamos este vacío nuestro. En su fondo sólo gravita el horror. Pero yo no cierro mis sentidos al goce de esta belleza, aunque no sea más que el rostro dorado de la muerte.

ROSALES, Luis. Autobiografía. Sabiendo que jamás me he equivocado en nada, / sino en las cosas que yo más quería.

ROSSELINI, Roberto. El público es hoy tan poco respetado que cuando ve que se le respeta profundamente, se siente perdido.

ROSSELLÓ I PÒRCEL, Bartomeu. Soneto. Quan ella dorm i sense fes-hi esment / tomba a les grans fondàries de l’oblit (‘Cuando ella duerme, sin ella saberlo / cae a las grandes honduras del olvido’).

ROSSI, Mario. Life and Letters, ‘Essay on the Character of Swift’ (en Wallace Stevens, ‘Sur plusieurs beaux sujetcts’). Los grandes intereses del hombre: el aire y la luz, la dicha de poseer un cuerpo, la voluptuosidad de la mirada.

ROSTAND, Jean. Bestiario de amor. Bajo su aspecto más elemental, el amor se relaciona directamente con la ingestión de alimentos. En cierto modo, se trata de una especie de hambre común a todo ser viviente, dirigida hacia un semejante que no es del todo idéntico y que le ofrece la misteriosa sugestión de lo desconocido.

ROUGEMONT, Denis de. El amor y Occidente. La pasión quiere que el yo se haga mayor que todo, tan sólo y poderoso como Dios.

ROUGEMONT, Denis de. El amor y Occidente. La proximidad de la muerte es el aguijón de la sensualidad.

ROUGEMONT, Denis de. El amor y Occidente. La sexualidad es un hambre.

ROUGEMONT, Denis de. El amor y Occidente. Y vemos a menudo en el mismo poeta un adorador entusiasta de la Dama, a la que exalta, y un despreciador de la mujer, a la que rebaja.

ROUSSEAU, Jean Jacques. Del contrato social, I, 1. El hombre ha nacido libre, y por doquier está encadenado.

ROUSSEAU, Jean Jacques. Discurso sobre el origen de la desigualdad. Si (la naturaleza) nos ha destinado a ser sanos me atrevo casi a asegurar que el estado de reflexión es un estado contra naturaleza, que el hombre que medita es un animal depravado.

ROUSSEAU, Jean Jacques. Emilio, I. El hombre de la naturaleza lo es todo para si; él es la unidad numérica, el entero absoluto, que no tiene relación más que consigo mismo o con su semejante. El hombre civilizado es una unidad fraccionaria que determina el denominador y cuyo valor expresa su relación con el entero, que es el cuerpo social. Las buenas instituciones sociales que poseen el medio de desnaturalizar al hombre, quitarle su existencia absoluta para reemplazarla por otra relativa, y transportar el yo dentro de la unidad común, de tal manera que cada particular no se crea uno, sino parte de la unidad, y sea sensible solamente en el todo. Aquel que en el orden civil quiere conservar la primacía de los sentimientos naturales, no sabe lo que quiere. Siempre en contradicción consigo mismo y fluctuando entre sus inclinaciones y sus deberes, no será jamás ni hombre ni ciudadano, ni bueno para él ni para los demás.

ROUSSEAU, Jean Jacques. Emilio, I. Todo sale perfecto de manos del autor de la Naturaleza, en las del hombre todo degenera.

ROUSSEAUX, André. Le Littéraire (suplemento de ‘Le Figaro’, 28.12.1946). La nostalgia de lo eterno subyace a todas las obras de los filósofos, los novelistas y los poetas.

RUEDA, Salvador. Las piedras. Amad a las piedras, que son formas puras.

RUNCIMAN, Stevan. La caída de Constantinopla. (El emperador Constantino) comprendió que el imperio estaba perdido y no deseaba sobrevivir a él. Arrojó las insignias imperiales y acompañado de don Francisco de Toledo y Juan Dálmata, todavía a su lado, siguió a Teófilo. Nunca más se supo de él.

RUSKIN, John. Sésamo y lirios. En el momento en que un hombre puede realizar su obra, no habla de ella.

RUSSELL, Bertrand. Los problemas de la filosofía. El valor de la filosofía debe ser buscado en una larga medida en su real incertidumbre.

RUT 1, 16. Pero Rut respondió. ‘No insistas en que te abandone y me separe de ti, porque donde tú vayas, yo iré, donde habites, habitaré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras moriré y allí seré enterrada. Que Yahvéh me dé este mal y añada este otro todavía si no es tan sólo la muerte lo que nos ha de separar’.

SÁBATO, Ernesto. ABC cultural, 26.08.94. Son cosas que salen del inconsciente, y por eso son verdaderas.

SÁBATO, Ernesto. El escritor y sus fantasmas. Yo escribí ese fragmento, creo, con la misma rapidez instintiva y hasta con la misma pasión con que Castel comete su crimen.

SÁBATO, Ernesto. El túnel. Pero ahora no tenía tiempo de entregarme a ese sentimiento: ya me torturaría más tarde, con tranquilidad.

SÁBATO, Ernesto. El túnel. Vivir es construir futuros recuerdos.

SÁBATO, Ernesto. Entrevista a ‘El País’. La razón no sirve para explicar nada, fuera del teorema de Pitágoras y cosas así.

SÁBATO, Ernesto. Heterodoxia. La mujer, comúnmente, no necesita más que lo que tiene dentro: lleva el mundo y la humanidad entera en su propio seno. No es que sea incapaz de creación abstracta: es que vitalmente no le interesa. Los hombres se matan por ideas, y eso es casi un acto de locura; las mujeres se matan por cosas concretas, o por ideas que de alguna manera se vinculen a cosas concretas.

SÁBATO, Ernesto. La resistencia. Tampoco sabemos ya rezar porque hemos perdido el silencio y también el grito.

SÁBATO, Ernesto. Sobre héroes y tumbas. Tocamos pero estamos a distancias inconmensurables, tocamos pero estamos solos.

SABES por qué la selva es virgen? –¿…? –Porque el viento es maricón (Bye, bye, Brasil, de Carlos Diegues)

SADE, Donatien A. F, Marqués de. Juliette. Cuando habéis visto que todo era vicioso y criminal en la tierra -les dirá el Ser Supremo en Maldad- ¿por qué os habéis extraviado por los senderos de la virtud? Y ¿cuál es pues el acto de mi conducta en que me habéis visto bienhechor? ¿Al enviaros pestes, guerras, enfermedades, temblores de tierra, huracanes? Al sacudir perpetuamente sobre vuestras cabezas las serpientes de la discordia ¿os persuadía que el bien era mi esencia? ¡Imbéciles! ¿Por qué no me imitabais?

SADE, Donatien A. F, Marqués de. Justine. ¿Es que vamos a atrevernos a afirmar que la construcción de ese animal de dos pies le cuesta [a la Naturaleza] más que la de un gusanillo o que se toma más interés? ¿Si el grado de apego, o mejor, de indiferencia, es el mismo, qué puede importarle que la espada de un hombre convierta a otro en mosca o hierba? Cuando me convenzan de la sublimidad de nuestra especie, cuando me hayan demostrado que resulta tan importante para la naturaleza que sus leyes se irritan necesariamente ante esas transmutaciones podré creer que el asesinato es un crimen. Pero cuando el estudio más meditado me prueba que todo cuanto vegeta sobre el globo, la obra más imperfecta de la naturaleza, vale lo mismo a sus ojos, no puedo admitir que la transformación de uno de esos seres en mil otros pueda estorbar en nada sus designios.

SADE, Donatien A. F, Marqués de. Justine. Uno sólo se arrepiente de lo que no tiene costumbre de hacer; repetid a menudo lo que os da remordimientos, y pronto los apagaréis.

SAGARRA Y DE CASTELLARNAU, F. de. Muerte y libertad. Ya era otra cosa, era una paz espantosa, era una paz de carne sola, vacía.

SAINT-ESUPÉRY, Antoine. Ciudadela, II. Yo, que soy servidor de Dios, tengo el gusto de la eternidad.

SAINT‑EXUPERY, Antoine. Citadelle. Señor, yo sé que toda aspiración es hermosa. La de la liber­tad y la de la disciplina. La del pan para los hijos y la del sacrificio del pan. La de la ciencia que examina y la del respeto que acata. La de la jerarquía que diviniza y la de la opinión que participa. La del tiempo que permite la medítación y la del trabajo que ocupa el tiempo. La del amor por el espíritu que castiga la carne y engrandece al hombre y la de la compasión que cura la carne. La del futuro por construir y la del pasado por salvar.

SAINT‑EXUPERY, Antoine. Le petit prince. L‑essentiel est invisible pour les yeux.

SAINT-EXUPÉRY, Antoine. Piloto de guerra. Cuerpo mío, ¡no me importa nada de ti! me siento expulsado fuera de ti, ya no tengo esperanza, y, sin embargo, no me falta nada. Niego todo lo que era hasta hace un momento. No era yo el que pensaba, ni era yo el que sentía, era mi cuerpo. Bien o mal, he tenido que traerlo a rastras hasta aquí, desde donde descubro que no tiene ninguna importancia.

SAINT-JOHN PERSE. Alocución en la recepción del Premio Nobel, 1960. Por medio del pensar analógico y simbólico, por medio de la iluminación lejana de la imagen mediadora, y por el juego de sus correspondencias, sobre mil cadenas de reacciones y de asociaciones extrañas, por la gracia, en suma, de un lenguaje en el que se transmite el movimiento mismo del Ser, el poeta se inviste de una superioridad que no puede ser la de la ciencia. Cuando los filósofos mismos abandonan el umbral metafísico, le ocurre al poeta revelar allí al metafísico; y es la poesía entonces, y no la filosofía, la que demuestra ser la verdadera ‘hija del asombro’.

SAINT-JOHN PERSE. Elogios, ‘Para celebrar una infancia’, III. Y la sombra y la luz estaban entonces más cerca de ser una misma cosa.

SAINT-JOHN PERSE. Exilio, ‘Lluvias’, II. Y aquella que danza como un encantador de serpientes a la entrada de mis frases.

SALILLAS, Rafael. (cit. J. Mª Izquierdo, Paseando por la ciudad de la gracia). La divagación nos la representamos y titulamos como si fuera un nomadismo psíquico.

SALINAS, Pedro. La voz a ti debida, vv. 146-152. Tengo que vivirlo dentro, / me lo tengo que soñar./. / Convertir todo en acaso, / en azar puro, soñándolo.

SALINGER, J. D. El guardián entre el centeno. Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá que es una tontería pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura.

SALINGER, J. D. Levantad, carpinteros, la viga maestra. Ciertas cabezas, ciertos colores y texturas de pelo humano dejan marcas permanentes en mí. Otras cosas también. Una vez Charlotte se me escapó del estudio y yo la cogí del vestido para detenerla, para que se quedara junto a mí. Un vestido de algodón amarillo que me gustaba porque era demasiado largo para ella. Todavía tengo una marca amarillo limón en la palma de la mano derecha. Ah Dios, si se me puede aplicar un nombre clínico, soy una especie de paranoico al revés. Sospecho que la gente conspira para hacerme feliz.

SALINGER, J. D. Levantad, carpinteros, la viga maestra. Defenderé hasta el día del juicio la simpleza de espíritu, por la razón de que conduce a la salud y a una especie de felicidad muy real, envidiable. Seguida con pureza, es la vía del Tao, y sin duda la más alta. Pero para que un hombre con discernimiento logre esto, tendría que despojarse de la poesía, ir más allá de la poesía. Es decir, posiblemente no podría aprender a gustar de la mala poesía en abstracto, y mucho menos equipararla a la buena poesía. Tendría que abandonar por completo la poesía.

SALINGER, J. D. Nueve cuentos (‘Teddy’). Bien –dijo Teddy. Estaba reclinado en su asiento, pero tenía la cabeza vuelta hacia Nicholson-. ¿Se acuerda de la manzana que Adán comió en el Edén, como se cuenta en la Biblia? –preguntó-. ¿Sabe lo que había en esa manzana? Lógica. La lógica y demás cosas intelectuales. Eso es lo único que tenía dentro. Así que (esto es lo que quiero señalar) lo que tiene que hacer es vomitar todo eso si quiere ver las cosas como realmente son. Quiero decir que si lo vomita, no va a tener problemas con trozos de madera y cosas así. Ya no verá las cosas acabando todo el tiempo. Y sabrá qué es en realidad su brazo, si le interesa saberlo. ¿comprende lo que quiero decir? ¿Cree que lo ha entendido?

SALMO 118. La piedra que los constructores desecharon en piedra angular se ha convertido.

SALMO 19, 4. No es un mensaje, no son palabras, / ni su voz se puede oír.

SALMO 51, 8:9. Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser y en lo secreto me enseñas la sabiduría.

SALMO 7, 9. Júzgame, Yahvéh, conforme a mi justicia y según mi inocencia.

SALMO 90. Tú al polvo reduces a los hombres, / diciendo: “¡Tornad, hijos de Adam!” / porque mil años a tus ojos / son como el ayer, que ya pasó, / como una vigilia de la noche. / / Tú los sumerges en un sueño, / a la mañana serán como hierba que brota; / por la mañana brota y florece, / por la tarde se amustia y se seca.

SAMUEL II,14:14. Somos como el agua derramada en tierra, que no vuelve a recogerse. Dios no devuelve la vida.

SAN PABLO, Hebreos, 12, 29. Nuestro Dios es fuego devorador.

SAN PABLO, I Corintios, 1, 25. La necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina más fuerte que la fuerza de los hombres.

SAN PABLO, I Corintios, 13, 12. Ahora vemos en un espejo, confusamente. Entonces veremos cara a cara.

SAN PABLO, I Corintios, 13. Cuando venga lo perfecto desaparecerá lo parcial.

SAN PABLO, II Corintios 12, 2. Si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé. Sólo Dios lo sabe.

SÁNCHEZ FERLOSIO, Rafael. Vendrán años más malos y nos harán más ciegos. Sólo nos enteramos de lo que pensamos hasta que no lo oímos salir, hecho palabra, de nuestros propios labios. ‘Pensar’ es inervar los órganos de la palabra, es disponer la boca para hablar – sin que afecte que luego se desista, y se opte por callar-, pensar es exactamente hacer ‘mmm.’.

SÁNCHEZ, Francisco. Que nada se sabe. Ni esto siquiera sé, que nada sé.

SÁNCHEZ, Francisco. Que nada se sabe. No esperes atrapar la verdad, ni menos en retenerla; conténtate, como yo, en perseguirla.

SANKARA, Vivekachudamani, 177. Mente es el nombre del poderoso tigre que caza en los claros del bosque de las cosas sensorias; que el hombre sabio no vaya por allí, si busca su liberación.

SANKARA, Vivekachudamani, 257. Nacimiento y crecimiento, decadencia y pérdida, enfermedad y muerte; de todo eso está libre y no se marchita; la causa de la emanación, la preservación, la destrucción, es el Eterno, tú eres eso; alcánzalo en tu Yo. Allí donde toda diferencia se deja a un lado, toda distinción se deja a un lado, océano sin oleaje, inmóvil; por siempre libre, con una forma indivisa -éste es el Eterno, tú eres eso; alcánzalo en tu Yo. Siendo uno, aún cuando causa de mucho, causa de otros, sin causa en sí mismo; donde causa y causado se confunden en uno, yo-mismo, el Eterno, tú eres eso; alcánzalo en tu Yo.

SANKARA, Vivekachudamani, 489. Liberado soy, no tengo forma, carezco de distinción, no pueden ya más dividirme; en perfecta paz estoy, interminable. Soy inmaculado, sin memoria. Soy el Creador, el que pone fin al infierno, el que pone fin a las cosas envejecidas. Soy el Espíritu, soy el Señor, el despertar sin partes, el testigo sin fin. ya no hay para mí ningún Señor, ni yo, ni mío. Pues Yo consisto en todos los seres, envolviéndolos por dentro y por fuera, por medio del Yo que sabe. Soy el que goza y lo que debe ser gozado.

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Adversión al platonismo (en Diálogos en el limbo). La repetición es la única forma de permanencia que la naturaleza puede alcanzar.

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Ante una estatua de Aquiles III. Porque un cuerpo perfecto es en sí mismo alma (‘ The perfect body is itself the soul’)

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Cape Cod. Y entre pinos oscuros y por la orilla lisa / el viento fustigando. El viento, ¡siempre el viento! / ¿Qué será de nosotros? (‘And among the dark pines, and along the flat shore, / o the wind, and the wind, for evermore! / what will become of man?’)

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Diálogos en el limbo (‘Locura normal’). Por cordura entiendo la seguridad y paz en ser lo que se es y en llegar a ser lo que se debe llegar a ser.

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). El último puritano. Lo malo de ustedes, los filósofos, es que equivocan casi siempre su vocación. En vez de dedicarse a la poesía, como debían, se empeñan en formular leyes del universo, físicas y morales, y se indignan unos con otros porque su inspiración no es idéntica.

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). La vida de la razón. La racionalidad depende de saber distinguir lo excelente; y esa distinción sólo puede ser efectuada, en último análisis, por un impulso irracional.

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Los elementos y la función de la poesía. (En Interpretaciones de poesía y religión). La religión es poesía que se ha tornado en guía de la vida, poesía que ha sustituido a la ciencia o se le ha superpuesto como acercamiento a la realidad suprema. La poesía es religión a la que se le permite la inacción, religión que no tiene puntos de aplicación en la conducta y carece de expresión en culto y dogma; es religión sin eficacia práctica y sin ilusión metafísica.

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Los reinos del ser (‘El reino del espíritu, X’). Hay un solo mundo, el natural, y una sola verdad acerca del mismo; pero en este mundo es posible una vida espiritual que no mira a otro mundo sino a la belleza y la perfección que este mundo sugiere, aborda y pierde.

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Oda II. Y aprender a amar en todo lo mortal / aquello que es eterno (‘And learn to love, in all things mortal, only / what is eternal’)

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Personas y lugares, I, 6. La mente más independiente debe tener un lugar de origen, un locus standi desde donde contemplar el mundo y una pasión innata desde donde juzgarlo. El espíritu debe siempre pertenecer a un cuerpo.

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Personas y lugares, I, 6. Sea cualquiera el nombre que invoquemos, ¿no va la oración siempre dirigida al auténtico poder, sea cual fuere, de quien dependemos para que nos libre de las desventuras que nos acosan? La superstición puede engañar a la fantasía de diversos modos, pero nunca cambia la lealtad del corazón, que es todo lo que importa, supongo, desde el punto de vista espiritual.

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Personas y lugares, I, 7. La imagen de aquel niño, como hecho de alabastro, ha permanecido clara toda la vida, no como un objeto horrible que debiera habérseme ocultado, sino como la más bella de las estatuas, algo demasiado hermoso para tener vida.

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Personas y lugares, III, 27. El odio moderno a la religión es odio a la verdad, odio a todo lo sublime, odio a la risa de los dioses.

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Soneto V. ¿A cuál de mis dos vidas podré yo llamar sueño? (‘Of my tow lives which should I call the dream?’)

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Testamento del poeta. Cualquier tiempo mi tiempo, cualquier lugar mi sitio (‘All times my present, everywhere my place’)

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Tres poetas filósofos. Las doctrinas de los filósofos discrepan entre sí cuando son literales y arbitrarias, cuando son meras conjeturas sobre lo desconocido, pero concuerdan o se completan cuando son expresivas o simbólicas, cuando son pensamientos que la experiencia arranca del corazón de los poetas. Todas las filosofías son entonces maneras distintas de encontrar y de fijar el mismo flujo de imágenes, las mismas vicisitudes del bien y del mal que todas las generaciones experimentarán mientras el hombre sea hombre.

SANTAYANA, George (Jorge Ruiz de Santayana). Tres poetas filósofos. Vivimos siempre en el momento fugaz.

SANTIAGO BOLAÑOS, Mª Fernanda. Celebración de la espera. Cada palabra narrada, cada silencio debe insinuar bandadas de pájaros perdidos.

SANTIAGO BOLAÑOS, Mª Fernanda. Celebración de la espera. Leer, releer lo escrito, por si en los huecos entre las palabras te encontrases.

SANTIAGO BOLAÑOS, Mª Fernanda. Lo que guardan las musas: literatura y filosofía. La Filosofía vive la existencia como un problema; la Poesía, como misterio, como puro acto de fe.

SANTIAGO BOLAÑOS, Mª Fernanda. Paisajes, Una palabra, una frase, un verso merecen perdurar sólo si al posarse un pájaro sobre tan frágiles ramas, éstas soportan el peso sin quebrarse.

SANTOS CHOCANO, José. Las aves ( de ‘En la aldea’). Y la línea más pura es la del vuelo.

SARTRE, Jean Paul. A puerta cerrada. El infierno son los demás.

SARTRE, Jean Paul. El existencialismo es un humanismo. Estamos solos, sin excusas. Es lo que expresaré diciendo que el hombre está condenado a ser libre. Condenado, porque no se ha creado a sí mismo, y sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace.

SARTRE, Jean Paul. El existencialismo es un humanismo. Si una voz se dirige a mí, siempre seré yo quien decida que esta voz es la voz del ángel.

SARTRE, Jean Paul. El ser y la nada. Así, la pasión del hombre es inversa de la de Cristo, pues el hombre se pierde en tanto que hombre para que Dios nazca. Pero la idea de Dios es contradictoria, y nos perdemos en vano: el hombre es una pasión inútil.

SARTRE, Jean Paul. Historia de una amistad. Uno no vuelve hacia atrás, uno no retoma su jugada, la dulce contingencia natal se cambia en destino por su irreversibilidad.

SARTRE, Jean Paul. La náusea. Ante aquella gran pata rugosa, ni la ignorancia ni el saber tenían importancia; el mundo de las explicaciones y razones no es el de la existencia.

SARTRE, Jean Paul. La náusea. Existir lentamente, dulcemente, como esos árboles, como un charco de agua, como el asiento rojo del tranvía.

SARTRE, Jean Paul. Qué es la literatura. Para el hombre que habla, las palabras son domésticas; para el poeta, permanecen en estado salvaje.

SAVORANOLA, Jerónimo. Última meditación. A ti, Dios incomprensible, te busco, a ti, Dios inefable, te invoco, seas lo que seas.

SAVORANOLA, Jerónimo. Última meditación. Un abismo invoca a otro abismo. El abismo de los pecados invoca al abismo de las gracias. Que un abismo absorba a otro abismo.

SCHAJOWICZ, Ludwig. Mito y existencia. Cada genuino poeta vislumbra en el mythos el testimonio de una teofanía fundadora de la existencia.

SCHAJOWICZ, Ludwig. Mito y existencia. Quien descubre el fundamento mítico del lenguaje recupera la experiencia de lo sagrado En este sentido cabe afirmar que el poeta nos enseña a existir.

SCHÉHADÉ, Georges. Las Poesías, II. Allongés nous sommes deux ciels dans l’eau / et la parole est notre seule absence. (‘Tendidos somos dos cielos en el agua / y la palabra es nuestra sola ausencia’).

SCHELLING, Friedrich. La relación del arte con la naturaleza. En verdad que el artista debe rivalizar con aquel espíritu de la naturaleza que actúa dentro de las cosas mediante la forma y la configuración solamente, como hablando por imágenes sensibles; y sólo cuando lo ha captado, imitándolo de una manera viviente, es cuando engendra algo verdadero. Lo único que da belleza a la obra de arte, a su conjunto, no puede ser la forma, sino algo que está más allá de la forma: la esencia, lo universal, la mirada y la expresión del inmanente espíritu natural.

SCHILLER, Ferdinand C. S. El enigma de la esfinge. La Materia no es lo produce Conciencia sino lo que la limita, y confina su intensidad dentro de ciertos límites: la organización material no construye conciencia fuera de la disposición de los átomos sino que restringe su manifestación dentro de la esfera que la permite. Durante la vida bebemos la amarga copa de Leto y con nuestro cerebro conseguimos olvidar. Y esto servirá para explicar no sólo los extraordinarios recuerdos de los que están ahogándose o muriéndose de cualquier otra forma sino también las curiosas insinuaciones que ocasionalmente nos proporciona la psicología experimental de que nada se olvida completamente sin que pueda volver a recordarse.

SCHILLER, Friedrich. Carta a Goethe, 27. 03.1801. La experiencia nos enseña que el único punto de partida del poeta es el inconsciente y la poesía, si no me equivoco, consiste precisamente en saber cómo expresar y comunicar ese inconsciente.

SCHILLER, Friedrich. La educación estética del hombre, II. Para resolver en la experiencia el problema político, se precisa tomar el camino de los estético, porque a la libertad se llega por la belleza.

SCHILLER, Friedrich. La educación estética del hombre, VIII. Atrévete a ser sabio. Es menester energía del ánimo para dominar los obstáculos que al saber oponen la indolencia de la naturaleza y la cobardía del corazón.

SCHILLER, Friedrich. La educación estética del hombre, XII. Cuando el impulso formal domina; cuando actúa en nosotros el objeto puro, conseguimos la máxima extensión del ser ;. Al hacer esta operación ya no estamos en el tiempo: es el tiempo el que está en nosotros, con su serie inacabable. Ya no somos individuo: somos especie. Nuestro juicio es el juicio de todos los espíritus; nuestro acto es la decisión de todos los corazones.

SCHILLER, Friedrich. La educación estética del hombre, XV. De todos los estados del hombre, es precisamente el juego y sólo el juego el que realiza íntegramente lo humano.

SCHILLER, Friedrich. La educación estética del hombre, XVIII. La belleza conduce al hombre, que sólo vive por los sentidos, el ejercicio de la forma y del pensamiento; la belleza devuelve al hombre, sumido en la tarea espiritual, el trato con la materia y el mundo sensible.

SCHLEGEL, Friedrich. Lucinda. Aunque este mundo no sea el mejor o el más práctico, sin embargo puedo afirmar que es el más bello.

SCHLEGEL, Friedrich. Lucinda. Cuanto más divino es un hombre o la obra de un hombre, más semejantes se vuelven a la planta; esta es la más moral y la más hermosa entre todas las formas de la Naturaleza.

SCHLEGEL, Friedrich. Lucinda. El amor no es simplemente el silencioso anhelo de lo infinito; también es el sagrado goce del hermoso presente.

SCHLEGEL, Friedrich. Lucinda. Pero luego también vuelve a haber momentos de claridad repentina y general, donde varios de esos espíritus del mundo interior se funden por completo en uno mediante un maravilloso enlace, y más de una pieza olvidada de nuestro yo resplandece con nueva luz y abre también la noche del futuro con claro brillo. Como en lo pequeño, creo yo, así es también en lo grande. Lo que llamamos una vida es para el hombre completo, interior y eterno sólo un único pensamiento, un sentimiento indivisible. También para él hay esos momentos de la conciencia más profunda y más plena, cuando recuerda todas las vidas, se mezclan y se separan de distinta manera. Nosotros veremos alguna vez en Un espíritu que somos flores de Una planta o pétalos de Una flor, y entre sonrisas sabremos que lo que ahora sólo llamamos esperanza en realidad era recuerdo.

SCHLEGEL, Friedrich. Sobre la Filosofía (en Poesía y Filosofía). Sólo puedo considerar religión en estricto sentido cuando se piensa, se componen versos y se vive de acuerdo con lo divino, cuando se está lleno de Dios; cuando un soplo de devoción y de entusiasmo se halla difundido por todo nuestro ser; cuando ya no se hace nada por deber, sino todo por amor, simplemente porque se quiere, y cuando sólo se quiere porque Dios lo dice, Dios en nosotros.

SCHLEIERMACHER, Friedrich D. E. Monólogos, 15. Para mí es el espíritu lo primero y lo único, pues lo que yo reconozco como mundo es su obra más bella, el espejo que de sí mismo se ha fabricado.

SCHLIEMANN, Heinrich. (E. Ludwig, Schliemann). Estamos pisando el terreno de la muerte.

SCHLIEMANN, Heinrich.No vale la pena. No hay nada que descubrir aquí. Solamente estoy malgastando mi vida revolviendo la tierra.

SCHOPENHAUER, Arthur. El legado manuscrito, III. El amor sexual individual es propiamente el nuevo individuo que aspira a entrar en la existencia.

SCHOPENHAUER, Arthur. El legado manuscrito, III. La palabra ‘yo’ es en el fondo el gran equívoco y, en este problema, la fuente de todo engaño.

SCHOPENHAUER, Arthur. El mundo como voluntad y representación, I, 5. La vida y los sueños son hojas de un mismo libro. Su lectura de conjunto se llama vida real. Pero cuando las horas de lectura habitual (el día) terminan y las de descanso han llegado, nos dedicamos a hojear sin orden ni concierto aquí y allá; a menudo tropezamos con una página ya leída otras veces, con una desconocida, pero siempre del mismo libro. Claro que una hoja leída aisladamente no puede ofrecer una lectura congruente; sin embargo, esto no ha de sorprender, si se tiene en cuenta que también nuestra vida es una hoja suelta en el libro del universo.

SCHOPENHAUER, Arthur. El mundo como voluntad y representación, I, ap, 1. Por muy sólido y extenso que sea el mundo, su existencia pende, en cualquier momento, de un hilo: la conciencia, en la cual aparece.

SCHOPENHAUER, Arthur. El mundo como voluntad y representación, I. Nosotros somos la cosa en sí.

SCHOPENHAUER, Arthur. El mundo como voluntad y representación, II, 20. Todo el cuerpo no debe ser más que mi voluntad que se hace visible.

SCHOPENHAUER, Arthur. El mundo como voluntad y representación, III, 36. Es el arte, obra del genio. El arte reproduce las Ideas eternas concebidas en la pura contemplación, lo esencial y permanente en todos los fenómenos de este mundo.

SCHOPENHAUER, Arthur. El mundo como voluntad y representación, III, 38. De las cosas creadas, la más hermosa de todas es la luz.

SCHOPENHAUER, Arthur. El mundo como voluntad y representación, IV, ap, 41. Desear la inmortalidad para el individuo es querer eternizar un error, pues en el fondo la individualidad no es en cada caso más que un error, una equivocación aislada, algo que sería mejor que no existiese, y el fin real de la vida consiste en desengañarnos de ese error.

SCHOPENHAUER, Arthur. Escritos póstumos, I. La música no es, como sí lo son las demás artes, copia de la manifestación de la voluntad, sino copia directa de la voluntad misma; del mundo puede decirse por eso tanto que es música corporizada como que es voluntad corporizada. Ello explica por qué la música otorga una significación tan excelente a toda pintura, más aún, a toda escena de la vida y del mundo.

SCHOPENHAUER, Arthur. Escritos póstumos, I. Todo amor genuino es compasión; y todo amor que no sea compasión es egoísmo.

SCHOPENHAUER, Arthur. Parerga y Paralipomena, I, 368. Si fuese posible dar una repetición exhaustiva en conceptos de lo que la música expresa, ésa sería al mismo tiempo una repetición y explicación suficiente del mundo. es decir, sería la verdadera filosofía.

SCHOPENHAUER, Arthur. Parerga y Paralipomena, I, 433. Si a un estado carente de dolor se agrega la ausencia de aburrimiento, entonces se ha alcanzado en lo esencial la felicidad terrenal; todo lo demás es quimera.

SCHOPENHAUER, Arthur. Sobre la voluntad en la naturaleza, 2. La patente intencionalidad en las partes del organismo animal anuncia demasiado claramente que obran en ellas no ya fuerzas naturales sin plan alguno y al acaso, sino una voluntad.

SCHOPENHAUER, Arthur. Sobre la voluntad en la naturaleza,1. En mi doctrina, lo eterno e indestructible en el hombre, lo que forma en él el principio de vida, no es el alma, sino que es, sirviéndonos de una expresión química, el radical del alma, la voluntad.

SCHOPENHAUER, Arthur. Sobre la voluntad en la naturaleza,1. La verdadera metafísica nos enseña que eso mismo físico no es más que el producto o más bien la manifestación espiritual (la voluntad) y que la materia misma está condicionada por la representación, en la cual tan sólo existe.

SCHOPENHAUER. El orgullo patrio delata en quien lo experimenta la ausencia de cualidades individuales de las que pudiera enor­gullecerse y la necesidad de recurrir a aquellos otros supuestos valores compartidos por millones de individuos.

SCHRÖDINGER, Erwin. ¿Qué es la vida Todo proceso, suceso o acontecimiento llámese como se quiera-, en una palabra, todo lo que pasa en la Naturaleza, significa un aumento de la entropía.

SCHWARZ‑BART, André. El último justo. A veces parece que el corazón vaya a estallar de dolor. Pero también a menudo, especialmente al atardecer, no puedo evitar pensar que Ernie Levy, muerto seis millones de veces, vive todavía, en alguna parte, no sé dónde… Ayer, temblando de desesperación en medio de la calle, clavado en el suelo, una gota de piedad cayó desde lo alto sobre mi rostro; ni un hálito de viento en el aire, ni una nube en el cielo…, sólo una presencia.

SCHWOB, Marcel. Vidas imaginarias. El arte es lo contrario de las ideas generales, describe sólo lo individual, no desea sino lo único. No clasifica, desclasifica.

SCIASCIA, Leonardo. A cada cual lo suyo. Puede haber en un hombre una experiencia, una pena, una preocupación, un estado de ánimo por los cuales la muerte, por fin, es sólo una formalidad.

SCORSESE, Martin. Hay una parte de mí que cree que los recuerdos pueden ser mejores que la realidad.

SE encuentra un no sé qué para quererte y mucho sí sé qué para olvidarte (Juan Inés de la Cruz)

SE ha hecho razón de estado la borrachera (Torres Villarroel)

SE llevaron el oro y nos dejaron el oro, se lo llevaron todo y nos dejaron todo, nos dejaron las palabras (Pablo Neruda)

SECRETO DE LA FLOR DE ORO, EL. Cuando un hombre correcto se sirve de medios erróneos, los medios erróneos operan correctamente. Cuando un hombre erróneo usa de los medios correctos, el medio correcto opera erróneamente.

SECRETO DE LA FLOR DE ORO, EL. I. El secreto de la magia de la vida consiste en utilizar la acción para llegar a la no-acción.

SEFER YESIRAH (‘Libro de la creación’), II, 2. Veintidós letras primordiales / Él las estableció, grabó, agrupó e intercambió. / Y formó con ellas todo lo creado / y todo lo destinado a formarse.

SEFERIS, Yorgos. Diario de a bordo, I. Los ángeles son blancos, calentados al blanco, y el ojo / se aja cuando se atreve a mirarlos de frente. / Y no hay otro camino; es preciso volverse como / la piedra cuando uno busca la compañía de la piedra, / y cuando uno busca el milagro es preciso sembrar / su sangre a los ocho rincones del viento, / por cuanto el milagro no está en ninguna parte, / sino que circula por las venas del hombre.

SEFERIS, Yorgos. Diario de a bordo, II. Muchas veces pienso que lo que escribo aquí no es otra cosa que esos dibujos que se hacen tatuar sobre la piel los prisioneros o los marineros.

SEFERIS, Yorgos. El estilo griego, III ( ‘Desavíos a partir de los Himnos homéricos’). Los dioses nacen inmortales y, sin embargo, mueren.

SEFERIS, Yorgos. Gymnopedia. ¡Esas piedras, mi destino!

SEFERIS, Yorgos. Helena. Mi destino fue el de un hombre equivocado.

SEFERIS, Yorgos. Monólogo sobre la poesía. La música y los colores son la carne misma de los poemas, un cuerpo creado por la lengua pre-lógica, y abolirlo significa matar el arte.

SÉNANCOUR, Etienne-Pivert de. Obermann. Es posible que nos esté reservada la nada, pero hagamos de modo que eso no sea justo.

SÉNECA, Lucio Anneo. Carta a Lucilio XLI. Cerca de ti está Dios, contigo está, dentro de ti está.

SÉNECA, Lucio Anneo. Carta a Lucilio, XVI. No es la filosofía un artificio para el pueblo, ni propia para la ostentación. No está en las palabras, sino en las obras. Ni ha de usarse para pasar el día con algún placer, para quitar su fastidio a la ociosidad. Forma y modela el alma, ordena la vida, rige las acciones, indica lo que ha de hacerse y omitirse, se sienta al timón y dirige el curso de los que van fluctuando por las dudas. Sin ella nadie puede vivir con seguridad, sin ella nadie puede vivir sin temor. Ocurren a cada hora innumerables accidentes que exigen un consejo que a ella ha de pedirse. Dirá alguno: “¿De qué me sirve la filosofía si hay fatalidad? ¿De qué me sirve si Dios gobierna todo? ¿De qué si impera la casualidad? Pues las cosas ciertas no pueden cambiarse y contra las inciertas nada puede prepararse; porque o Dios se anticipó a mi determinación y decretó lo que había de hacerse, o la fortuna nada deja a mi determinación”. Lo que sea de estas tres hipótesis, oh Lucilio, y aunque las tres sean verdad, se ha de filosofar; ya nos opriman los hados con ley inexorable, ya Dios, árbitro del universo, disponga todas las cosas, ya la casualidad empuje y arroje las cosas humanas sin ningún orden, la filosofía ha de defendernos.

SÉNECA, Lucio Anneo. Consolación a Helvia, XIII. Si el hombre grande cae, grande es también caído.

SÉNECA, Lucio Anneo. Consolación a Marcia, XI. ¿Qué es el hombre? Vaso quebrantado, cosa frágil. No se necesita terrible tempestad, una ola basta para destruirlo; al primer choque quedará deshecho.

SÉNECA, Lucio Anneo. Consolación a Marcia, XXII. Si, pues, la felicidad más grande es no nacer, considera como la segunda ser libertado pronto de la vida, para entrar en la plenitud del ser.

SÉNECA, Lucio Anneo. De la brevedad de la vida. Nos equivocamos cuando miramos a la muerte como futura: una gran parte de ella es cosa ya pasada. Lo que de nuestra edad dejamos atrás, está en manos de la muerte.

SER comprendido es prostituirse (Fernando Pessoa)

SER escritor es una forma más de ser intolerante (DL)

SER inmortal es baladí; menos el hombre todos los animales lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible es saberse mortal (Borges, El inmortal)

SER original es en cierto modo la mediocridad de los demás (Ernesto Sábato)

SER orteguiano es una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser imbécil (Ortega, Gasset y yo)

SER rey es estar solo (Pablo García Baena)

SEXTO EMPÍRICO, Hipotiposis pirrónicas, I, 10. Mas los que dicen que los escépticos rechazan los fenómenos peréceme no haber entendido nuestras razones. Si argüimos razones frente a los fenómenos, no las proponemos queriendo desechar los fenómenos, sino para mostrar la precipitación de los dogmáticos.

SEXTO EMPÍRICO, Hipotiposis pirrónicas, I, 12. Decimos que el fin del escéptico, en lo opinable, es la ataraxía y en lo necesario, la metropatía o moderación de las pasiones. Pues teniendo que filosofar para alcanzar la ataraxía, por juzgar las fantasías y comprender cuales son verdaderas y cuales falsas, cayó en la equilibrada discrepancia, no pudiendo resolver la cual, se abstuvo; mas al mismo tiempo que se hubo abstenido, siguió a poco trecho, la ataraxía. Pues el que considera que algo es por naturaleza bueno o malo se agita de todo; y cuando no tiene presente lo que opina bueno, se estima perseguido por lo naturalmente malo; habiendo obtenido lo cual, incurre en muchas agitaciones, ya que se agita fuera de razón y desmedidamente. Mas el que no distingue a lo bueno o malo por naturaleza, nada huye ni persigue intensamente; por eso tiene ataraxía.

SHAFTESBURY, Anthony Ashley Cooper, conde de. Carta sobre el entusiasmo, III. Yo me pregunto muy mucho si, fuera del mal humor, existe alguna otra cosa que pueda ser causa del ateísmo.

SHAFTESBURY, Anthony Ashley Cooper, conde de. Sensus communis, IV. Y no obstante su obra [la del pintor], si es bella y lleva en sí verdad, tiene que ser un todo, de cuyo completo, independiente y al mismo tiempo tan grande y comprensiva como él pueda hacerla.

SHAKESPEARE, William. Coriolano, IV. Diles a estas mujeres entristecidas que tanto da llorar por los males inevitables como reírse de ellos.

SHAKESPEARE, William. El rey Lear, IV, 6. ¡Oh, mezcla de claridad y sinsentido, / razón de la locura!

SHAKESPEARE, William. Hamlet, I, 5. ¡Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que se sueñan en tu filosofía.!

SHAKESPEARE, William. Hamlet, III, 1. La conciencia hace de todos nosotros unos cobardes.

SHAKESPEARE, William. Hamlet, V, 1. Hamlet. -¿No tendrá ese hombre conciencia de su oficio, que canta mientras abre una fosa Horacio.- La costumbre le ha familiarizado con la tarea. Hamlet.- Así es, justamente; la mano que menos trabaja es la que tiene el tacto más suave.

SHAKESPEARE, William. Julio César, II, 2. Los cobardes mueren muchas veces antes de morir.

SHAKESPEARE, William. La tempestad, IV. Estamos tejidos de idéntica tela que los sueños, y nuestra corta vida no es más que un sueño.

SHAKESPEARE, William. Macbeth, II, 2. Me pareció oír una voz que gritaba: ‘no dormirás más.! ¡Macbeth ha asesinado el sueño!’ ¡El inocente sueño, el sueño, que de la enmarañada madeja de los cuidados teje un ovillo de seda. Y la voz siguió gritando, de aposento en aposento: ‘¡No dormirás más.!’ ¡Glamis ha asesinado el sueño y, por tanto, Cawdor no dormirá más, Macbeth no dormirá más.!

SHAKESPEARE, William. Macbeth, V, 5. El mañana y el mañana y el mañana avanzan a pequeños pasos, de día en día, hasta la última sílaba del tiempo recordable; y todos nuestros ayeres han alumbrado a los locos el camino hacia el polvo de la muerte. ¡Extínguete, extínguete, fugaz antorcha.! ¡La vida no es más que una sombra que pasa, un pobre cómico que se pavonea y se agita una hora sobre la escena y después nadie recuerda.; un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y furia, que nada significa.!

SHAKESPEARE, William. Macbeth, V, 5. Ya vacila mi ánimo, y comienzo a dudar del demonio y sus equívocos, pues miente cuando dice la verdad.

SHAKESPEARE, William. Venus y Adonis. Make use of time, let not advantage slip; / Beauty within itself should not be wasted: / Fair flowers that are not gather’d in their prime / Rot and consume themselves in little time (‘Haz uso del tiempo, no pierdas la ocasión propicia; / la belleza no debe malgastarse en sí misma: / las flores hermosas que no se cogen en su punto / se marchitan y consumen en poco tiempo’.)

SHAKESPEARE, William. Venus y Adonis. The sea hath bounds, but deep desire hath none (‘El mar tiene límites, pero el deseo intenso no tiene ninguno’)

SHAW, Bernard La vida no deja de ser trágica porque alguien ría, ni cómica porque alguien llore.

SHELLEY, Percy B. Adonais. En tanto que nosotros, extraviados / por sombrías visiones, mantenemos / una contienda inútil con fantasmas, / y, en trance de locura, golpeamos / con el terco puñal de nuestro espíritu / invulnerables nadas.

SHELLEY, Percy B. Defensa de la poesía. La Poesía es el recuerdo de los momentos mejores y más felices gozados por las almas mejores y más felices.

SHELLEY, Percy B. Defensa de la poesía. Todas sus palabras [las de Dante] están movidas por espíritu; cada una es una centella, un átomo encendido de inextinguible pensamiento, y muchas de ellas yacen aún sepultadas en las cenizas de su cuna, preñadas de la luz que no ha encontrado quien le abra paso. Toda alta poesía es infinita: es como la primera semilla que potencialmente contuvo en sí todos los árboles de su especie.

SI a uno se le cae el pelo de la cabeza, se trata simplemente de calvicie, y es puro (Levítico, 13, 40)

SI acaso me contradigo / en este confuso error, / aquel que tuviese amor / entenderá lo que digo (Sor Juana Inés de la Cruz)

SI es difícil vivir, más difícil aún explicar nuestra vida (Marguerite Yourcenar)

SI naciste pa martillo, del cielo te caen clavos (Pedro Navajas)

SI no hay libertad se escribe añorando esa libertad, y si hay se añora otra cosa (Ángela García, 1º de Bup en 1981)

SI tú me dices que es posible subir al cielo, digo que sí y que sé donde está la escalera (El collar de la paloma)

SIDNA ALI (místico musulmán, s. IX, -en Kazantzakis, Los hermanos enemigos). Dios habla: / Quien me busca, me encuentra. / Quien me encuentra, me conoce. / Quien me conoce, me ama. / A quien me ama, amo. / A quien amo, destruyo.

SIEMPRE estamos solos cuando se trata de dar un salto importante (José María Guelbenzu)

SIEMPRE que se llega a una situación de conflicto entre las energías del individuo y el ámbito en que éste ha de insertarse, se produce una cultura gesticulante, de dramática expresión (José Antonio Maravall)

SILESIUS, Angelus. El peregrino querubínico, I, 287. La belleza es luz.

SILESIUS, Angelus. El peregrino querubínico. El ojo por el que veo a Dios es el mismo ojo por el que Dios me ve.

SILESIUS, Angelus. El peregrino querubínico. Sé que sin mí ni un sólo instante puede Dios vivir; que si perezco yo, también Él deberá morir.

SILESIUS, Angelus. Hombre, deja ya de ser hombre si quieres llegar al paraíso; Dios sólo recibe a otros dioses. Hombre, si no contienes el Paraíso, nunca entrarás en él.

SILVA, José Asunción. Ronda. Temblabas y eras mía

SIMÓNIDES de Ceos. Fg. 13. Duerme niño, y duerma el mar, y duerma la desgracia sin medida.

SIN vino, sin tabaco y sin fornique, el mundo sería como para pegarse un tiro (Valle-Inclán)

SOELLE, Dorothee. Manifestación pacifista en Bonn, 11.06.82. Nuestros pies tocan el suelo, la vieja madre Tierra está todavía aquí. No se han abierto los cráteres y la Tierra todavía no se ha convertido en cenizas y escorias. Todavía tocamos la vieja Tierra que nos da fuerzas.

SÓFOCLES, Antígona, 1160. El azar derriba y el azar pone en pie, hoy, a un venturoso, mañana, a un desdichado, y nadie hay entre los hombres que pueda barruntar lo que le espera. A nadie comprara yo todo el mundo, ni por una sombra de humo, a cambio de la dicha.

SÓFOCLES, Antígona, 330. Muchos son los misterios, pero nada más misterioso que el hombre.

SÓFOCLES, Antígona, 521. ¿Quién sabe si allá abajo estas cosas son las piadosas?

SÓFOCLES, Antígona, 522. Para el amor he nacido, no para el odio.

SÓFOCLES, Antígona, 612. Nada que sea grande entra en la vida de los hombres sin alguna maldición.

SÓFOCLES, Ayante, 645. Todo lo saca de la oscuridad y todo lo oculta de la luz el largo e innumerable tiempo.

SÓFOCLES, Edipo en Colono, 1225. No haber nacido es la mayor de las venturas, y una vez nacido, lo menos malo es volverse cuanto antes allá donde es uno venido.

SÓFOCLES, Edipo en Colono, 1452. Porque he de confesar que los decretos de los dioses nunca yerran de golpe. Lo ve, lo ve todo esto siempre el Tiempo.

SÓFOCLES, Edipo rey, 1079. Yo soy hijo de mi fortuna, y no me dejará abochornado quien tan bien me cuida. Fortuna es mi madre. Los meses y los años, mis hermanos, deciden de mi linaje, alto o bajo.

SÓFOCLES, Edipo rey, 379. No es Creonte tu perdición, tu perdición eres tú mismo.

SÓFOCLES, Edipo rey, 55. Nada es la torre, nada la nave, sin hombres que las habiten.

SÓFOCLES, Filoctetes, 1318. Los golpes que los dioses nos envían, todos los mortales tenemos que llevarlos sin remedio; pero cargar, como tú, con males voluntarios, eso ni perdón ni compasión se merece de nadie.

SÓFOCLES, Fragmento, 719. Tres veces felices son los mortales que, habiendo contemplado estos ritos, parten para el Hades. Pues sólo a ellos es dado poseer allí una vida verdadera.

SÓLO el sable es peligroso, la palabra nunca (Larra)

SÓLO los grandes estómagos digieren veneno (Antonio López)

SÓLO quien ve la belleza del mundo puede comprender lo intolerable de su dolor (Buero Vallejo)

SOMOS un saco de hediondez: cuando niños mocos, cando viejos flemas y cuando hombres postemas (El Criticón)

SON españoles los que no han podido ser otra cosa (Cánovas del Castillo)

SOY como un pájaro sin plumas: / ¿podría volar solo? (Moaxaja, XXII)

SOY de una gente rara / que de su mal se jacta (Moaxaja, XVI)

SPENCER, Herbert. El individuo contra el Estado. La libertad de que disfruta el ciudadano debe medirse no por el mecanismo gubernamental bajo el cual viva, sea o no representativo, sino por el número relativamente escaso de restricciones que se impongan a los individuos, y que este mecanismo haya sido creado con o sin el concurso del pueblo, funcionará despóticamente si aumenta dichas restricciones más allá de lo necesario para impedir las agresiones directas o indirectas de unos individuos hacia otros; por consiguiente, las limitaciones establecidas deberán ser negativamente coercitivas más bien que positivamente coercitivas.

SPINOZA, Baruch. Carta, 32. Yo no atribuyo a la naturaleza belleza ni deformidad, orden ni confusión.

SPINOZA, Baruch. Carta, 58. Algo es libre cuando existe y actúa por la sola necesidad de su naturaleza, y es obligado cuando está determinado por otro a existir y obrar de modo cierto y determinado. Dios existe libremente porque existe por la sola necesidad de su naturaleza. Por tanto, quede claro que no sitúo la libertad en un libre decreto, sino en una libre necesidad. Pero volvamos a las cosas creadas, que todas están determinadas a existir y a obrar de una manera precisa y determinada. Y para que se entienda claramente, concibamos una cosa muy simple. Por ejemplo, una piedra recibe de una causa externa, que la impulsa, cierta cantidad de movimiento con la cual, después de haber cesado el impulso de la causa externa, continuará necesariamente moviéndose. Imagine ahora que la piedra, mientras empieza a moverse conociese y pensase que es ella quien hace todo el esfuerzo posible para continuar moviéndose. Esta piedra, puesto que no es consciente sino de su esfuerzo creería ser libre y que continúa en movimiento gracias a su deseo. Tal es la libertad humana que todos los hombres se jactan de tener y que tan sólo consiste en que los hombres son conscientes de sus deseos e ignoran las causas que les determinan.

SPINOZA, Baruch. Carta, 76. Yo no presumo de haber hallado la mejor filosofía, sino que sé que entiendo la verdadera.

SPINOZA, Baruch. Ética, III, pr. 2, esc. Nadie sabe lo que puede el cuerpo.

SPINOZA, Baruch. Ética, III, pr. 6. Cada cosa se esfuerza, cuanto está a su alcance, por perseverar en su ser.

SPINOZA, Baruch. Ética, III, pr. 9, esc. No intentamos, queremos, apetecemos ni deseamos algo porque lo juzguemos bueno, sino que, al contrario, juzgamos que algo es bueno porque lo intentamos, queremos, apetecemos y deseamos.

SPINOZA, Baruch. Tratado de la reforma del entendimiento, 10. El amor hacia una cosa eterna e infinita apacienta el alma con una alegría totalmente pura y libre de tristeza.

SPINOZA, Baruch. Tratado político, I, 4. Y por eso he contemplado los afectos humanos como son el amor, el odio, la ira, la envidia, la gloria, la misericordia y las demás afecciones del alma, no como vicios de la naturaleza humana, sino como propiedades que le pertenecen como el calor, el frío, la tempestad, el trueno y otras cosas por el estilo a la naturaleza del aire.

SPINOZA, Baruch. Tratado teológico político, XVI, 5. Aquel que produce una cosa según las leyes de su naturaleza, lo hace con pleno derecho, puesto que ha obrado según determinaba su naturaleza, y no podía ser de otro modo.

SPITELLER, Carl. Prometeo y Epimeteo, I. Y allí vivieron, apartados de todas las gentes, y no acudían a hacer sacrificios a sus hermanos, los dioses, y no iban a comprar al mercado y cuando los demás cantaban no les acompañaban en sus cantos. Y atravesaron una viga en el camino y cerraron el valle a cal y canto y no aceptaron ninguna ley ni se sometieron a ninguna costumbre, y su único precepto era el propio susurro de su alma, cuando vagaban pensativos por el bosque y por el soto y por el monte oloroso y por los parajes floridos.

STAPLEDON, Olaf. Hacedor de estrellas. En un cosmos inconcebiblemente complejo, cada vez que una criatura se enfrentaba con diversas alternativas, no elegía una sino todas, creando de esta manera muchas historias universales del cosmos. Ya que en ese mundo había muchas criaturas y que cada una de ellas estaba continuamente ante muchas alternativas, las combinaciones de esos procesos eran innumerables y a cada instante ese universo se ramificaba infinitamente en otros universos, y estos, en otros a su vez.

STEINBECK, John. Los hechos del rey Arturo. – Entonces, ¿por qué se burlan de ti? (le pregunta Lanzarote a Kay). – Porque tengo miedo. Lo llamamos cautela, inteligencia, previsión, madurez mental, un sentido conservador y eficaz. pero no es más que miedo, organizado e invencible. Empezando por las cosas pequeñas, he tomado miedo a todo.

STEINBECK, John. Los hechos del rey Arturo. Una fealdad tan perfecta que era casi hermosa.

STEINER, George. En el castillo de Barba Azul. Las palabras están deterioradas por las falsas esperanzas y mentiras que han proclamado.

STEINER, George. Errata. ¡Qué monótono debía ser hacer el amor en el paraíso!

STEINER, George. Errata. ¿Puede mentir la música?

STEINER, George. Errata. Con respecto a la literatura o a la música, memorizar es dar una primera respuesta.

STEINER, George. Errata. La esperanza es gramática.

STEINER, George. Errata. La voz puede aclarar un texto.

STEINER, George. Nostalgia del absoluto (‘El último jardín’). La obsesión occidental por la investigación, por el análisis, por la clasificación de todas las formas vivas, es en sí misma un sojuzgamiento, de dominio técnico y psicológico.

STEINER, George. Pasión intacta (‘El lector infrecuente’). En cada acto de lectura completo late el deseo de escribir un libro en respuesta. El intelectual es, sencillamente, un ser humano que cuando lee un libro tiene un lápiz en la mano.

STEINER, George. Presencias reales. Considero el acto estético como una imitatio, una reproducción a escala real, del inaccesible primer fiat.

STEINER, George. Presencias reales. La poesía es la forma más rigurosa de pensamiento.

STEINER, George. Presencias reales. La poiesis se abre a lo religioso y lo metafísico, y está garantizada por ellos.

STEINER, George. Presencias reales. Lo que yo afirmo es la intuición según la cual donde la presencia de Dios ya no es una suposición sostenible y donde Su ausencia ya no es un peso sentido y, de hecho, abrumador, ya no pueden alcanzarse ciertas dimensiones del pensamiento y la creatividad.

STEINER, Rudolf. Antroposofía. Reunid todas las fuerzas de la naturaleza que puedan constituir el objeto de una ciencia cualquiera. Pues bien, todas esas fuerzas no poseen mas que un sólo y único poder: el de destruir al hombre.

STEINER, Rudolf. Si algo Se acaba, debemos pensar que algo empieza.

STENDHAL, Henry Beyle. Rojo y negro, 31. Su lucha era mucho más penosa que por la mañana y su alma había tenido tiempo de conmoverse. Temía ver a Matilde mortificada en su amor propio. Ebrio de amor y de voluptuosidad, se decidió por el silencio.

STENDHAL, Henry Beyle. Rojo y negro, 39. Hay que convenir, querida, que las pasiones son un accidente en la vida, pero que este accidente no se halla más que en las almas superiores.

STEVENS, Wallace. Adagia, 134. Un poema es un faisán.

STEVENS, Wallace. Adagia, 153. El poeta es el sacerdote de lo invisible.

STEVENS, Wallace. El ángel necesario. Las palabras del poeta tratan de cosas que no existen sin el poeta.

STEVENS, Wallace. Sur plusieurs beaux sujetcts, 21. Si la felicidad está en nosotros, la belleza divina está en nosotros, y la poesía es una revelación o un contacto.

STEVENS, Wallace. Sur plusieurs beaux sujetcts, 39. Así pues, el objetivo de un artista no debería ser crear con la mayor belleza posible, sino decir el máximo de verdad compatible con la belleza.

STEVENS, Wallace. Theory. I am what is around me. (‘Soy lo que me rodea’).

STEVENSON, Robert Louis. El muerto vivo, III. Los filósofos debieran tomarse la tarea de averiguar seriamente si los hombres son o no capaces de acomodarse a la felicidad.

STIRNER, Max. El Único y su propiedad. Yo no soy nada, en el sentido de vacío; pero soy la nada creadora, la Nada de la que mi yo creador lo crea todo.

STORNI, Alfonsina. El silencio. ¡Sólo el hombre hace ruido!

STRINDBERG, August. Camino de Damasco, I, 2. Hay algo falso en la misma luz del sol y en la calma del viento; siento que la felicidad no forma parte de mi destino.

STRINDBERG, August. Desde mi niñez he buscado a Dios, pero sólo me he encontrado al Diablo.

STRINDBERG, August. El viaje de Pedro el afortunado. Lo que a ti te parece el bien no es necesariamente el bien, y lo que a ti te parece el mal no será necesariamente el mal. Ya lo comprenderás.

SUÁREZ, Gonzalo. No hay nada más angustioso que una comedia. El cine cómico de todos los tiempos es un cine casi de terror. No hay más que ver toda la filmografía de Buster Keaton.

SUDA, Aristeas (en Colli, Sabiduría griega). Dicen que su alma salía (de su cuerpo) y volvía a entrar, cuando quería.

SUHRAWARDÎ, Sihâb al-Dîn Yahyà. Libro de las Elucidaciones, 55. Una noche viví un éxtasis parecido a un sueño. Me embargaba una enorme dulzura y se produjo un resplandor fulgurante, luego una luz muy diáfana que ofrecía el aspecto de un ser humano. Lo observé atentamente y resultó ser la Ayuda de las almas, el Imam de la sabiduría, bajo un aspecto que me maravilló y de una belleza cuyo resplandor me impresionó.

SUICIDIO quiere decir basta (Raúl de la Torre, Crónica de una señora)

SUPERVIELLE, Jules. La niña de alta mar. Un trozo de mar, sin memoria.

SUPERVIELLE, Jules. Les amis inconnus. Ce bruit de la mer où nous sommes tous. (‘Ese ruido del mar donde todos vivimos’).

SÛTRA DEL LOTO (en J. Eracle, La doctrina búdica de la tierra pura). Cuando los seres vivos ven que sobreviene el fin de los tiempos y que el gran incendio abrasa esta morada, esta tierra mía permanece tranquila y apacible, siempre llena de hombres y dioses. Los seres vivos gozan en ella variados recreos: jardines con grandes palacios, colinas compuestas de toda clase de joyas, árboles preciosos cubiertos de flores y frutos. Los dioses redoblan allí los tambores celestes y hacen resonar hábiles melodías. Haciendo llover flores de Mandârava, las derraman sobre Buddha y sobre cuantos le rodean.

SWEDENBORG, Inmanuel. Arcanos celestes, 65. De unos años a esta parte me ha sido dado estar en compañía constante de espíritus y ángeles, oyéndoles hablar y conversando con ellos. De este modo se me ha concedido escuchar y ver cosas maravillosas de la otra vida, de las que ningún hombre ha tenido alguna ni se le han cruzado por su mente.

SWEDENBORG, Inmanuel. Del cielo y del infierno, 548. Por su propia voluntad, no por la del Señor, descienden al infierno.

SWEDENBORG, Inmanuel. La organización del reino del alma, Intr. Lo oculto a nada puede dar origen salvo a lo oculto.

SWEDENBORG, Inmanuel. Principios de las cosas naturales, I.I.II.1. Ningún filósofo racional e inteligente puede negar que el primer ente fue producido por el Infinito, así como todos los restantes, sucesivamente. De modo, pues, que la filosofía racional reconoce un primer ente producido por el Infinito: algo simple, como origen de las entidades compuestas. A este primer ente o entidad sencilla la denominaremos punto natural.

SWIFT, Jonathan. Historia de una barrica, 9. La felicidad es una capacidad perpetúa para ser bien engañado.

SWIFT, Jonathan. Viajes de Gulliver, I, 4. Es cosa notoria a todos que el modo primitivo de comer huevos es cascarlos por el extremo más ancho, pero sucedió que el abuelo del emperador actual, siendo niño, al ir a comer un huevo cascándolo según la antigua práctica, se cortó un dedo. Entonces, su padre el emperador publicó un edicto prohibiendo a todos sus súbditos, bajo grandes penas, cascar los huevos no siendo por el extremo más angosto. Tanto ofendió al pueblo esta ley que, según relata la historia, no menos de seis rebeliones se produjeron por tal motivo, y en el curso de ellas un emperador perdió la vida y otro la corona. Estas conmociones internas fueron constantemente fomentadas por los monarcas de Blefuscu, y siempre que fracasaba una rebelión, sus promotores buscaban refugio en esa nación. Se calcula que, en diversas ocasiones, unas once mil personas han perdido la vida antes de someterse a cascar sus huevos por el extremo estrecho.

SWIFT, Jonathan. Viajes de Gulliver, III, 6. Nada hay tan extravagante e irracional que no encuentre algunos filósofos a preconizarlo como verdadero.

SWIFT, Jonathan. Viajes de Gulliver, IV, 8. Aquellos nobles houyhnhnms están dotados por naturaleza con una general disposición hacia todas las virtudes y, no teniendo concepto alguno de lo que puede ser el mal en una criatura de razón, su máxima esencial es cultivarla y ser totalmente gobernados por ella. La razón no es entre ellos, como entre nosotros, un punto problemático sobre el que cada uno pueda argüir la plausibilidad de dos aspectos de una cuestión, sino que les impresiona con una convicción inmediata, como ha de ser siempre allí donde la razón no aparece mezclada, oscurecida o matizada por la pasión y el interés. Recuerdo con cuánta dificultad hice comprender a mi dueño el significado de la palabra ‘opinión’, o la posibilidad de discutir un punto, ya que él decía que la razón nos enseña a afirmar o negar sólo lo que es cierto, y en lo que se escapa a nuestro conocimiento, nada podemos hacer. Así, las controversias, alambicamientos, disputas o positividades sobre falsas o dudosas proposiciones, son males desconocidos entre los houyhnhnms.

SZYMBORSKA, Wislawa. Acaso (‘Bajo un solo lucero). Verdad, no te fijes demasiado en mí.

TAGORE, Rabindranath. Chitra, VI. ¿A qué este vano esfuerzo por atrapar el color de las nubes, la danza de las olas, el perfume de las flores?

TAGORE, Rabindranath. Ofrenda lírica, 96 (‘Gitanjali’) He jugado en esta casa con juguetes de formas infinitas; y vislumbré, jugando, a aquel que no tiene forma.

TAGORE, Rabindranath. Pájaros perdidos. Creando se encuentra Dios a sí mismo.

TAGORE, Rabindranath. Pájaros perdidos. Los hombres son crueles, pero el hombre es bueno.

TAGORE, Rabindranath. Pájaros perdidos. Si cierras la puerta a todos los errores, dejarás fuera la verdad.

TAHAVASANGRAHA, II. Aceptad mis palabras -dijo Buddha- sólo y después de haberlas comprobado vosotros mismos; no las aceptéis simplemente por la veneración que me profesáis.

TAL VEZ, sobre descuidados cimientos, suele levantar amor sus quimeras (El Persiles, IV, 7)

TALES DE MILETO, Fragmento 11A2. Todo está lleno de dioses.

TALMUD (en E. Fromm, El lenguaje olvidado). Un sueño que no ha sido comprendido es como una carta que no ha sido abierta.

TALMUD, Hagigah, 2.1. A quienquiera que reflexione sobre cuatro cosas más le hubiese valido no nacer: lo que está arriba, lo que está abajo, lo que está antes, lo que está después.

TALMUD. Con respecto a Caín, que asesinó a su hermano, la Biblia dice: ‘La voz de las sangres de tu hermano clama hacia mí’. Observad el plural utilizado, no sangre sino sangres. El significado es que Caín vertió la sangre de su hermano y la de su posibilidad no nacida. Por eso es que Dios creó a un sólo ser humano para enseñarle que aquél que mata una sola alma se le juzga como si todo el mundo pereciera; e, inversamente, si un hombre salva una sola alma, se le acredita la salvación de todo el mundo.

TALMUD. El hombre será llamado a dar cuenta de todos los placeres permitidos que no logró gozar.

TANIZAKI, Elogio de la sombra. Creo que lo bello no es una sustancia en sí sino tan sólo un dibujo de sombras, un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de diferentes sustancias.

TANIZAKI, Elogio de la sombra. Los occidentales, siempre al acecho del progreso, se agitan sin cesar persiguiendo una condición mejor de la actual. Buscan siempre más claridad y se las han arreglado para pasar de la vela a la lámpara de petróleo, del petróleo a la luz de gas, del gas a la luz eléctrica, hasta acabar con el menor resquicio, con el último resquicio de la sombra.

TANTO bien presenta la memoria y tanto mal encuentra la presencia (Marguerite Yourcenar)

TANTO bien presenta la memoria, / tanto mal encuentra la presencia (Fernando de Herrera)

TANTO os temo cuanto más os amo (Fernando de Herrera)

TAO TE CHING, 46. No hay mayor mal que el no saber quedarse satisfecho.

TAPIES, Antoni. País semanal, 20. 05.90. Dentro de nosotros hay un viajero silencioso que no puede, que no debe decir nada, y va al encuentro de lo sagrado.

TARDIEU, Jean. Jours pétrifiés. Un homme qui feint de vieillir / emprisonné dans son enfance. (‘Un hombre que simula envejecer / aprisionado en su infancia’).

TARKOVSKI, Andrei. Esculpir en el tiempo (‘El arte como ansia de lo individual’). El poeta es una persona con la fuerza imaginativa y la psicología de un niño. Su impresión del mundo es inmediata, por mucho que se mueva por las grandes ideas del universo. No describe el mundo, el mundo es suyo.

TARKOVSKI, Andrei. Esculpir en el tiempo (‘El arte como ansia de lo individual’). Lo bello queda oculto a los ojos de aquellos que no buscan la verdad.

TARKOVSKI, Andrei. Esculpir en el tiempo (‘El arte como ansia de lo individual’). La finalidad del arte consiste en preparar al hombre para la muerte, conmoverle en su interioridad más profunda.

TASSO, Torcuato. Noches, XXI. La naturaleza tiene dos urnas: en una están los nombres de los hombres que deben recibir existencia, y los de las mujeres en la otra. Con una mano saca un nombre de la primera, y con la otra, otro de la segunda. El destino los escribe sobre una misma línea en el libro de la vida. Se ha dicho que reina en las almas una secreta simpatía. Todo es verdad; la naturaleza ha arreglado de antemano las suertes y los efectos. Ha señalado su lugar a cada uno; y la felicidad consiste en ocuparlo.

TAVERNIER, Bertrand. Muerte en directo. La gente tiende a dramatizar su vida.

TEILHARD DE CHARDIN, Pierre. Himno del universo. ¡Arrebátame, Materia, allá arriba, mediante el esfuerzo, la separación y la muerte; arrebátame allí en donde al fin sea posible abrazar castamente al Universo!

TEN paciencia o ahórcate (Torres Villarroel)

TENGO horror al reposo, la posesión lo estimula y uno se adormece en la seguridad (André Gide, El inmoralista)

TERESA DE JESÚS, Castillo interior o Las moradas, V, I, 9. Esta alma que la hecho Dios boba del todo para imprimir mejor en ella la verdadera sabiduría, que ni ve, ni oye, ni entiende en el tiempo que está así, que siempre es breve, y aun harto más breve le parece a ella de lo que debe ser.

TERESA DE JESÚS, Libro de la vida, XL, 10 . Digamos ser la Divinidad como un muy claro diamante, muy mayor que todo el mundo, o espejo, a la manera de lo que dije del alma en estotra visión, salvo que es por tan subida manera, que yo no lo sabré encarecer; y que todo lo que hacemos se ve en este diamante, siendo de manera que él encierra todo en sí, porque no hay nada que salga fuera de esta grandeza. Cosa espantosa me fue en tan breve espacio ver tantas cosas juntas aquí en este claro diamante.

TERESA DE JESÚS, Libro de la vida, XVI, 1 . Yo no sé otros términos cómo lo decir, ni cómo lo declarar, ni entonces sabe el alma qué hacer; porque ni sabe si hable, ni si calle, ni si ría, ni si llore. Es un glorioso desatino, una celestial locura, adonde se desprende la verdadera sabiduría, y es deleitosísima manera de gozar el alma.

TERESA DE JESÚS, Libro de la vida, XVIII, 13 . La voluntad debe estar bien ocupada en amar, mas no entiende cómo ama. El entendimiento, si entiende, no se entiende cómo entiende; al menos no puede comprender nada de lo que entiende. A mí no me parece que entiende; porque -como digo- no se entiende. ¡Yo no acabo de entender esto!

TERESA DE JESÚS, Libro de la vida, XXIX, 13 . Quiso el Señor que viese aquí algunas veces esta visión: vía un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo, en forma corporal; lo que no suelo ver sino por maravilla. Aunque muchas veces se me representan ángeles, es sin verlos, sino como la visión pasada que dije primero. En esta visión quiso el Señor le viese ansí: no era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos que parece que todos se abrasan. Deben ser los que llaman cherubines, que los nombres no me los dicen; mas bien veo que en el cielo hay tanta diferencia de unos ángeles a otros, y de otros a otros, que no lo sabría decir. Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Éste me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era grande el dolor que me hacía dar aquellos quejidos, y tan ecesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento.

TERESA DE JESÚS, Libro de la vida, XXVII, 6. Ansí es también en otra manera que Dios enseña el alma y la habla sin hablar, de manera que queda dicha. Es un lenguaje tan del cielo, que acá se puede mal dar a entender aunque más queramos decir, si el Señor por espiriencia no lo enseña. Pone el Señor lo que quiere que el alma entienda en lo muy interior del alma, y allí lo representa sin imagen ni forma de palabras, sino a manera de esta visión que queda dicha.

TERTULIANO, De la carne de Cristo. ¿Acaso no fue crucificado Dios verdaderamente Nació el Hijo de Dios: no avergüenza porque es vergonzoso; murió el Hijo de Dios: es absolutamente creíble porque es absurdo; y sepultado resucitó, es seguro porque es imposible.

TESTAMENTO DE JOB, 48, 3. Pronunció palabras solemnes en la lengua de los ángeles.

THAYUMANAVAR, Poema de, 3. Haz en ti el silencio / no pienses que hay o yo, / es la sola, / sí, la sola realidad / tu gracia.

THOMPSON, Jim. 1280 muertos. Creo que me refiero principalmente a que no puede haber infierno personal, porque no hay pecados individuales. Todos son colectivos, George, todos compartimos los de los demás y los demás comparten los nuestros.

THOREAU, Henry David. Desobediencia civil. Un hombre prudente no dejará lo justo a merced del azar, ni deseará que prevalezca frente al poder de la mayoría. Hay muy poca virtud en la acción de las masas.

THOREAU, Henry David. Pasear. Si estás preparado para dejar a tu padre y madre, hermano y hermana, mujer, hijos y amigos, y no volver a verlos. Si has pagado tus deudas, hecho tu testamento y dejado tus cosas en orden. Si eres un hombre libre, entonces estás listo para echar a andar.

THOREAU, Henry David. Pasear. Todo lo bueno es salvaje y libre.

THOREAU, Henry David. Una vida sin principios. ¿Acaso no hay un tipo de derramamiento de sangre cuando se hiere la conciencia? Por esa herida se vierten la auténtica humanidad e inmortalidad del hombre y su hemorragia le ocasiona una muerte interminable. Ya veo correr esos ríos de sangre.

THOREAU, Henry David. Una vida sin principios. Cuando cesa la verdad, surge una institución.

THOREAU, Henry David. Una vida sin principios. Si yo pudiera disponer de la riqueza de todos los mundos levantando un dedo, no pagaría semejante precio por ella.

THOREAU, Henry David. Una vida sin principios. Yo creo que no hay nada, ni tan siquiera el crimen, más opuesto a la poesía, a la filosofía, a la vida misma, que este incesante trabajar.

TIECK, Ludwig. El Runenberg. Pregunta a las piedras y te quedarás asombrado cuando las oigas hablar.

TODO necio confunde / valor y precio (A.Machado)

TODO rico es injusto o heredero de injusto (Fray Alonso de Castrillo, 1521)

TODOROV, Tzvetan. La vida en común. Una mirada mutua de más de diez segundos no puede significar mas que dos cosas: que las dos personas van a batirse o a hacer el amor.

TODOS nos engañamos, pero cada uno de un modo distinto (Beethoven)

TOLKIEN, John R. R. El señor de los anillos. Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de los caminos.

TOLSTOI, León. La sonata a Kreutzer. Si el hombre logra dominar sus pasiones y con ellas la más poderosa, el apetito sexual, existirá ese amor, y la humanidad podrá dejar de existir, una vez terminada su misión.

TORRES NAHARRO, Bartolomé. Propalladia. La vida es conmigo, yo siento la muerte.

TORRES VILLARROEL, Diego de. Vida, I. En todas edades somos niños y somos viejos, mirando a lo antojadizo de las pasiones.

TORRES VILLARROEL, Diego de. Vida, I. Fui bueno porque no me dejaron ser malo.

TORRES VILLARROEL, Diego de. Vida, I. No fui bueno, pero a ratos disimulaba mis malicias.

TORRES VILLARROEL, Diego de. Vida, I. Para mí perdieron el crédito y la estimación los libros después que vi que se vendían y apreciaban los míos.

TORRES VILLARROEL, Diego de. Vida, VI. Es cierto que alguna vez me pasó por la cabeza el deseo de morirme, no como desesperado, sino como curioso, poltrón y amigo de mis conveniencias, porque llegué a persuadirme que me estaría muy bien soltar esta maula del mundo, pues esto de vida y más vida a todas horas, es una muerte.

TORRES, Màrius. Presència. Torno a sentir els teus passos allà lluny, en la llum. (‘Vuelvo a sentir tus pasos allá lejos, en la luz’)

TOURNEUR, Jacques. Retorno al pasado. Nunca aprendí nada escuchándome a mí mismo.

TOYNBEE, Arnold J. Estudio de la Historia. Compendio, I, 1. Las fuerzas actuantes no son nacionales, sino que proceden de causas más amplias, que operan sobre cada una de las partes y que no son inteligibles en su actividad parcial a menos que se tenga una visión general de su actividad en toda la sociedad. Podemos decir que una sociedad enfrenta en el curso de su vida una serie de problemas que cada miembro ha de resolver por sí mismo como mejor pueda.

TOYNBEE, Arnold J. Guerra y civilización. Estamos hoy poseídos por demonios más terribles que cualquiera de los que atormentaron nunca a nuestros abuelos de los siglos XVI y XVII.

TRUFFAUT, François. Tirez sur le pianiste. Lo que hicimos ayer permanece hoy.

TSIRÓPULOS, Kostas E. El signo de puntuación. Si el cuerpo es el signo del alma, el signo del cuerpo es el nombre, que declara y designa la presencia del hombre en el mundo.

TSVIETÁIEVA, Marina. Un poeta a propósito de la crítica. Lo que ordena es el verso primario, inmutable e irremplazable, la esencia que se presenta en forma de verso. Lo que indica es el camino acústico hacia el verso: escucho la melodía, no escucho las palabras. Busco las palabras. Toda mi escritura es un continuo prestar oído.

TU PLUMA es la sabiduría; tu libro, el mundo (Nizamí, Al-Andalus, siglo XII)

TUCÍDIDES, Historia de la guerra del Peloponeso, II, 44. El dolor no surge por las cosas agradables de que uno es privado sin haberlas probado, sino por aquello que le es arrebatado cuando estaba acostumbrado a ello.

TURBA PHILOSOPHORUM. Pero sabed que estamos todos de acuerdo, digamos lo que digamos.

TURGUENEV, Iván. Padres e hijos. Los principios no existen en general. ¿No lo has adivinado hasta ahora? Lo que hay son sensaciones. Todo depende de ellas.

TURGUENEV, Iván. Un sueño. Únicamente entonces comprendí que desde primera hora de la mañana me habían conducido ciertas fuerzas ignotas, que yo me hallaba en su poder; y, durante unos momentos, no hubo en mi alma nada más que el incesante rumor del mar y una especie de temor ante el destino que se había adueñado de mí.

UEXKÜLL, Jacob von. Cartas biológicas a una dama. El mundo físico, que de modo incomprensible consideramos como el único real, porque se funda en las sensaciones de ordenación y prescinde de las sensaciones de contenido, es más pobre que el mundo de los seres míseros. Redúcese a una danza interminable de infinitos átomos, en la que impera tan sólo la ley de causa y efecto que, como rígida red, encadena unos a otros los movimientos, sin fin ni principio, y con ciega necesidad. Esos mundos sin colores, sin sonidos, sin olores, informes sistemas de puntos se mueven desprovistos de sentido y de verdadero orden. Es un mecanismo desierto y triste, que nada significa, nada produce.

UMBRAL, Francisco. Mortal y rosa. Estoy oyendo crecer a mi hijo.

UN ALMA verdaderamente hermosa no alcanzaría la gloria, porque no la desearía (Marguerite Yourcenar)

UN GRAN escritor crea a sus predecesores (Borges)

UN POETA es la cosa menos poética del mundo (Keats)

UN PUEBLO que adora su aristocracia me parece un pueblo vil (Aracil en La ciudad de la niebla, de Baroja)

UNA CIUDAD es un mundo cuando amamos a uno solo de sus habitantes (Lawrence Durrel)

UNA NAVE no es otro que un ataúd anticipado (El Criticón)

UNA PASIÓN que quizá sea la más alta y solitaria de todas: la lucidez, que no es un estado, sino una desgracia digna, un mal menor apasionado: el cuerpo nos salva de su voracidad (José María Guelbenzu)

UNA PERSONA que ve en las palabras no su significado sino su sonido está muy cerca de ser un idiota (Pío Baroja, Santhi Andía, el muy idiota)

UNAMUNO, Miguel de. Cójanle a un hombre en un momento cualquiera de su vida, el que crea más feliz, y háganle creer que ese momento se le eternizará y hará perdurable, y a poco que se pase verá en ello un infierno

UNAMUNO, Miguel de. Diario. Vivamos como si hubiésemos de morir dentro de un instante.

UNAMUNO, Miguel de. Diario. Y es que sólo se salvan los que anhelaron salvarse, que sólo se eternizan los que vivieron aquejados del terrible hambre de eternidad. Acaso se le dé a cada uno lo que deseó.

UNAMUNO, Miguel de. El Cristo yacente de Santa Clara de Palencia. Este Cristo inmortal como la muerte no resucita; ¿para qué?, no espera sino la muerte misma. De su boca entreabierta, negra como el misterio indescifrable, fluye hacia la nada, a la que nunca llega, disolvimiento. Porque este Cristo de mi tierra es tierra.

UNAMUNO, Miguel de. El fin del hombre es hacerse feliz, verdaderamente feliz, no culto ni exquisito. Y si la felicidad mundana conduce a la desesperación, es que no es la felicidad auténtica.

UNAMUNO, Miguel de. El secreto de la vida. El secreto de la vida humana, el general, el secreto raíz de que todos los demás brotan, es el ansia de más vida, es el furioso e insaciable anhelo de ser todo lo demás sin dejar de ser nosotros mismos, de adueñarnos del universo entero sin que el universo se adueñe de nosotros y nos absorba; es el deseo de ser otro sin dejar de ser yo, y seguir siendo yo siendo, a la vez, otro; es, en una palabra, el apetito de divinidad, el hambre de Dios.

UNAMUNO, Miguel de. Mi religión. Escéptico no es el que duda, sino el que busca.

UNAMUNO, Miguel de. Mi religión. Mi religión es buscar la verdad en la vida y la vida en la verdad, aún a sabiendas de que no he de encontrarla mientras viva; mi religión es luchar incesante e incansablemente con el misterio; mi religión es luchar con Dios desde el romper del alba hasta el caer de la noche.

UNAMUNO, Miguel de. Niebla, XXXI. -Pues bien: la verdad es, querido Augusto -le dije con la más dulce de mis voces-, que no puedes matarte porque no estás vivo, y no estás vivo, ni tampoco muerto, porque no existes. -¿Cómo que no existo? -exclamó. -No, no existes más que como ente de ficción; no eres, pobre Augusto, más que un producto de mi fantasía y de las de aquellos de mis lectores que lean el relato que de tus fingidas venturas y malandanzas he escrito yo; tú no eres más que un personaje de novela, o de nivola, o como quieras llamarle. Ya sabes, pues, tu secreto.

UNAMUNO, Miguel de. Niebla, XXXI. Yo necesito discutir, sin discusión no vivo y sin contradicción, y cuando no hay fuera de mí quien me discuta y me contradiga, invento dentro de mí quien lo haga. Mis monólogos son diálogos.

UNAMUNO, Miguel de. No hay mayor soberbia que la de querer ser tenido por humilde.

UNAMUNO, Miguel de. San Manuel Bueno, mártir. ¿Es que todo esto es más que un sueño soñado dentro de otro sueño?

UNGARETTI, Giuseppe. La alegría. Tra un fiore colto e l’ altro donato / l’ inesprimibile nulla. (‘Entre una flor tomada y otra dada / la inexpresable nada’).

UPANISHADS, Brihadâranyaka I, 3, 1. Llévame del no-ser al ser, / llévame de la tiniebla a la luz, / llévame de la muerte a la inmortalidad.

UPANISHADS, Brihadâranyaka III,7,14. Aquel que, estando en la luz, es distinto de la luz, a quien la luz no conoce, cuyo cuerpo es la luz y que rige desde adentro a la luz, aquél es tu Âtman, el gobernante interno, el inmortal.

UPANISHADS, Chândogya III, 19, 1-2. En el comienzo este [universo] era el no-ser. Fue el ser, creció, se convirtió en un huevo. Pasó un año. La cáscara del huevo se rompió. había dos mitades, una de plata y otra de oro. La mitad de plata es esta tierra, la de oro, el cielo.

UPANISHADS, Chândogya V, 1, 1. Quien conoce lo más antiguo y lo mejor se vuelve lo más antiguo y lo mejor.

UPANISHADS, Chândogya VI, 8, 6. Todas las criaturas tienen su raíz en el ser, tienen su fundamento en el ser [.]. Cuando una persona muere, la palabra va a la mente, la mente al aliento, el aliento al calor, el calor a la divinidad. Eso es lo sutil. Todo esto tiene eso como âtman. Ésa es la verdad, ése es el âtman. Tú eres eso, oh Shvetaketu.

UPANISHADS, Chândogya VII, 1, 3. Atraviesa el dolor quien conoce el âtman.

UPANISHADS, Chândogya VII, 6, 1. La tierra parece meditar, la atmósfera parece meditar, el cielo parece meditar, las montañas parecen meditar, los dioses y los hombres meditan.

UPANISHADS, Îsa, 11. Quien conoce ambos, conocimiento e ignorancia, con la ignorancia cruza la muerte, con el conocimiento obtiene lo inmortal.

UPANISHADS, Îsa, 5. Se mueve, no se mueve. Está lejos, está cerca. Está dentro de todo esto, pero está fuera de todo esto.

UPANISHADS, Katha, I, 2, 18. Lo sabio (el âtman), no nace ni muere; no ha venido de ningún lugar, no ha devenido nadie. Es no-nacido, eterno, constante, antiguo. No muere cuando muere el cuerpo.

UPANISHADS, Katha, I, 3, 3. Debes saber que el âtman es quien viaja en el carro y el cuerpo es el carro, el entendimiento (buddhi) el auriga y la mente (manas) las riendas.

UPANISHADS, Katha. I, 1, 12. Tras cruzar más allá del hambre y la sed, atravesando el dolor, se disfruta en el mundo celestial.

UPANISHADS, Svetâsvatara, IV, 6. Dos pájaros, amigos inseparables, están sentados en el mismo árbol; de ellos uno come el fruto dulce, el otro mira sin comer.

UPANISHADS, Svetâsvatara, V, 9. Se debe saber que el âtman en los seres vivos es como una parte de una centésima parte de la centésima parte de la punta de un cabello y, sin embargo, participa de la infinitud.

UPANISHADS, Svetâsvatara, VI, 20. Cuando los hombres enrollen el espacio como si fuera un cuero, entonces terminará el dolor sin conocer al dios.

VALDÉS, Alfonso de. De las cosas ocurridas en Roma. Este mundo, ¿qué es sino una hermosa iglesia donde mora Dios? ¿Qué es el sol sino un hacha encendida que alumbra a los ministros de la iglesia? ¿Qué es la luna, qué son las estrellas, sino candelas que arden en esta iglesia de Dios? ¿Queréis otra iglesia?

VALDESUEIRO, Luis. Lucidario. Lluvia y atardeceres: festín de la nostalgia.

VALDESUEIRO, Luis. Lucidario. Para alcanzar la transparencia es preciso desbrozar sombras.

VALENTE, José Ángel. Fragmentos de un libro futuro. Bajamos lentos por su lenta luz / hasta la entraña de la noche.

VALENTE, José Ángel. Las palabras de la tribu. (‘Literatura e ideología’). Todo movimiento creador auténtico es en principio un tanteo vacilante en lo oscuro.

VALENTE, José Ángel. Variaciones sobre el pájaro y la red (‘Sobre la lengua de los pájaros’). Pero la palabra poética sólo se cumple o se sustancia en ese borde extremo del silencio último que ella integra y en el que ella se disuelve.

VALÉRY, Paul. Moralidades. El ángel sólo se diferencia del demonio por una reflexión que todavía no se le ha planteado.

VALLE-INCLÁN, Ramón del. Flor de santidad, 3, 2. Bajo los húmedos laureles, la tarde era azul y triste como el alma de una santa princesa.

VALLE-INCLÁN, Ramón del. La lámpara maravillosa. Allí donde los demás hombres sólo hallan diferenciaciones, los poetas descubren enlaces luminosos de una armonía oculta.

VALLE-INCLÁN, Ramón del. La lámpara maravillosa. Para amar las cosas hay que sentirlas imbuidas de misterio, y contemplarlas hasta ver surgir en ellas el enigma oscuro de su eternidad.

VALLE-INCLÁN, Ramón del. La lámpara maravillosa. Un día nuestros ojos y nuestros oídos destruirán las categorías, crearán nuevas razones entre las cosas, los géneros, las enumeraciones, herencia de las viejas filosofías y de las viejas lenguas habladas en el comienzo del mundo. Ojos y oídos, sutilizados por la educación de siglos, crearán nuevas razones entre las cosas. Nuestro conocimiento será más cabal, y por cada grano de la espiga, por cada hoja de la flor, por cada pájaro del nido será distinta la emoción en las almas. Todas las cosas, lo mismo en sus diferencias que en sus semejanzas, se multiplicarán para el goce del conocimiento, y los sentidos, aun sutilizados indefinidamente, no podrán contenerlas jamás.

VALLEJO, César. (Palabras a Georgette en el lecho de muerte). Cualquiera que sea la causa que tenga que defender ante Dios, más allá de la muerte, tengo un defensor, Dios.

VANDERCAMMEN, Edmond. La pierre (de ‘La porte sans mémoire’). L’automne s’est penché sur la terre vacante; / Pourquoi déjà rends-tu la pierre à son oubli.? / Peut-être as-tu raison. l’espace qui nous tente / Ecarte la matière et touche l’infini. (‘Se ha inclinado el otoño sobre la tierra vacía, / ¿Por qué devuelves ya la piedra a su olvido? / Quizá tengas razón: el espacio que nos tienta / Separa la materia y toca el infinito’).

VASCONCELOS, José. Pesimismo heroico. Mis pasos han sido guiados por dos tiranos crueles: el Azar y la Necesidad. La necesidad que embrutece. El azar que desconcierta. Y en el fondo de cada instante hallé el dolor, el dolor que atormenta.

VEGA Y CARPIO, Félix Lope de. Soneto, CXXVI. Creer que un cielo en un infierno cabe.

VELI, Orhan. Estoy escuchando a Estambul. Estoy escuchando a Estambul, con los ojos cerrados: / vuelan pájaros, de repente, / en lo alto se escuchan chirridos y exclamaciones. / retiran las redes en los cañaverales, / los pies de una mujer tocan el agua, / estoy escuchando a Estambul, con los ojos cerrados.

VERNANT, Jean Pierre. La muerte en los ojos. Cruzar la mirada con el ojo que no se aparta, es la negación de la mirada.

VERNANT, Jean Pierre. La muerte en los ojos. La fascinación significa que el hombre no puede desviar su mirada, apartar su rostro de la mirada de la Potencia; su ojo se pierde en el de la Potencia que lo mira, como él la está mirando, hasta que él mismo es proyectado a ese mundo presidido por ella.

VERNANT, Jean Pierre. La muerte en los ojos. Lo que te muestra la máscara de Gorgo cuando quedas fascinado por ella es tú mismo, tú mismo en el más allá, esta cabeza vestida de noche, esta cara enmascarada de invisibilidad que, en el ojo de Gorgo, demuestra ser la verdad de tu propia cara.

VICENTE, Esteban. Notas (1960-1978). No pienses. Pintar no es pensar; es sentir.

VICO, Giambattista. Nueva ciencia. A las cosas sin sentido da sentido la metáfora.

VILLAESPESA, Francisco. Flores de almendro. ¡Respirarás mi alma…!

VILLAURRUTIA, Xavier. Nostalgia de la muerte. Todo en la noche vive una duda secreta.

VILLIERS DE L’ ISLE-ADAM, Philippe A. M. conde de, Véra. ¡Ah! ¡Las ideas son seres vivos.! El conde había cavado en el aire la forma de la amada, y era necesario que tal vacío se colmara con el único ser que le era homogéneo; de otro modo, el Universo se hubiera desplomado. En aquel instante tuvo la sensación definitiva, simple, absoluta, de que era preciso que estuviera allí, en la habitación.

VINAYAPINAKA. Esta, oh bhikkhus, es la Noble Verdad del Dolor: el nacimiento es dolor, el desgaste es dolor, la enfermedad es dolor, la muerte es dolor. La presencia de los objetos que odiamos es dolor, la ausencia de los objetos que amamos es dolor; no conseguir lo que deseamos es dolor.

VINAYAPITAKA. El Boddhisattva entonces dijo: ‘Tú que has oído esas palabras, ¿porqué te afliges ahora? Vuelve rápidamente a informar a mis padres de mi resolución: aunque se sequen y se pudran mis huesos, mientras no agote la fuente del nacimiento, de la vejez, de la enfermedad y de la muerte, no regresaré’.

VINCI, Leonardo da. El infinito sería finito si pudiera ser definido

VINYOLI, Joan. Autoretrat, amb fang i robins. I cremo tot en cant. (‘Y ardo todo en canto’).

VINYOLI, Joan. Passeig d’aniversari. Els mots, en veritat, / no són sols per entendre’ns pel que signifiquen, / sino per descobrir el que, transparents, oculten. (‘En verdad, las palabras, / no están sólo para entendernos por lo que significan, / sino para descubrir aquello que, transparentes, ocultan’).

VIRGILIO, Publio. Bucólica IV, 1 y ss. Musas de Sicilia, cantemos algo más grande. No a todos gustan los vergeles y los humildes tamarindos. Ya ha llegado la Última Edad que anunció la Sibila. La gran hilera de los siglos empieza de nuevo. Ya vuelve también la Virgen, regresa el reino de Saturno. Ya se nos envía una nueva raza del alto cielo. Únicamente, a ese niño que nace, con quien terminará por fin la edad de hierro y surgirá la edad de oro.

VIRGILIO, Publio. Bucólicas, III, 60. Ioves omnia plena. (“Todo está lleno de Júpiter”)

VIRGILIO, Publio. Bucólicas, III, 93. Latet anguis in herba. (“Una serpiente se oculta en la hierba”)

VIRGILIO, Publio. Bucólicas, IV, 35. Habrá aún otras guerras y de nuevo el gran Aquiles será enviado a Troya.

VIRGILIO, Publio. Eneida, III, 493-494. Me despedí de ellos, diciéndoles entre lágrimas: Vivid felices, vosotros cuya fortuna ya se ha realizado; nosotros somos llamados de un destino a otro.

VIRGILIO, Publio. Eneida, IV, 23. Agnosco veteris vestigia flamea. (“Reconozco el vestigio de una antigua llama”.)

VIRGILIO, Publio. Eneida, IV, 660. Muramos: así, así me place ir al reino de las sombras.

VIRGILIO, Publio. Eneida, IV, 67. La herida vive, callada, en su pecho.

VIRGILIO, Publio. Eneida, V, 80. De nuevo te saludo, venerable padre; os saludo cenizas que vanamente he recobrado, alma y sombra paternas.

VIRGILIO, Publio. Eneida, VI, 140. Y no es dado penetrar en las entrañas de la tierra sino al que haya desgajado del árbol la áurea rama; la hermosa Proserpina tiene dispuesto que ése sea el tributo que se lleve. Arrancado un primer ramo, brota otro, que se cubre también de hojas de oro, búscalo, pues, con la vista y, una vez encontrado, tiéndele la mano, porque si los hados te llaman, él se desprenderá por sí mismo; de lo contrario, no hay fuerzas, ni aun el duro hierro, que basten para arrancarlo.

VIRGILIO, Publio. Eneida, VI, 723-734. Desde el principio del mundo, un mismo espíritu interior anima el cielo y la tierra y las líquidas llanuras y el luciente globo de la luna y el astro solar, y una mente infusa en sus partes mueve toda su masa y se mezcla en toda su materia. De él procede el género humano y animal y la vida de las aves y las criaturas que lleva el mar bajo su llanura de mármol. Aquellas semillas poseen un vigor ígneo y un origen celeste, en la parte en que no ejercen su lastre los átomos nocivos ni su torpeza las coyunturas terrenales y los miembros, destinados a morir.

VIRGILIO, Publio. Eneida, X, 855. Ahora vivo y no dejo todavía a los hombres y la luz, pero los dejaré.

VIRGILIO, Publio. Geórgicas, I, 462. Solem quis dicere falsum / audeat? (“¿Quién osaría llamar mentiroso, al sol?”)

VIVANCO, Luis Felipe. Intr. a la poesía española contemporánea. Lo importante de cada poeta es desde donde canta.

VIVIR es una caída horizontal (Jean Cocteau)

VOGELWEIDE, Walter von. ¿He soñado mi vida, o fue un sueño?

VOLNEY, Conde de. Las ruinas de Palmira. He visitado los lugares que de tanto esplendor fueron teatro, y sólo abandono y soledad he visto. He buscado los antiguos pueblos y sus obras, y sólo las huellas he visto, semejantes a las que en la arena el pie del caminante estampa.

VORÁGINE, Giacomo de. La leyenda dorada (‘María Egipciaca’). Hermano, yo nací en Egipto; con doce años vine a Alejandría. Como ocurriera que gentes de allí se embarcaran para Jerusalén con el fin de venerar la santa cruz, yo me preparé también para unirme al viaje. Como me pidieran el precio del pasaje, dije: ‘carezco de otra riqueza para pagar el pasaje que de mi cuerpo’. Me tomaron y se sirvieron de mi cuerpo como pago.

WAGNER, Richard. Lohengrin, III,1. Denn nicht komm’ ich aus Nacht / und Leiden, / aus Glanz und Wonne komm’ ich her! (‘Pues yo no vengo de la noche / ni del sufrimiento, / ¡vengo del esplendor y de las delicias!’).

WAGNER, Richard. Parsifal, I. Parsifal.- Apenas ando, y ya me parece estar muy lejos. Gurnemanz.- Ya ves, hijo mío, aquí el tiempo se convierte en espacio.

WALSER, Robert. El ayudante. Ha sido siempre lo bastante ingenuo como para suponer que los demás se alegrarían de su alegría de vivir y comparti­rían su felicidad, cuando lo cierto es precisamente lo contrario.

WALSER, Robert. Los hermanos Tanner. No le doy ningún valor a mi vida, sólo a las vidas ajenas, y pese a ello amo la vida, pero la amo porque espero que me dé alguna ocasión para echarla decorosamente por la borda.

WARHOL, Andy. La gente dice a veces que las cosas que pasan en el cine no son reales, pero lo cierto es que lo que no es real son las cosas que pasan en la vida real. Las películas hacen que las emociones sean tan fuertes y reales que las cosas que te ocurren en la realidad son como si las vieras en la tele: no sientes nada.

WASSERMANN, Jacob. ¡Háblame del Dalai Lama Lo que acontece en ese breve instante influye y penetra toda la vida, semejante a cierto aroma que no hay manera de eliminar, o parecido a una mínima gota de una sustancia química que para siempre impregna un recipiente. Es imposible librarse de ello. Lo más nimio resulta lo más decisivo. ya no hay manera de deshacerse de ese gusto y de ese aroma.

WASSERMANN, Jacob. Faustina. Todo estado imaginable del alma y del sentimiento puede tomar y tomará cuerpo en algún momento y en algún tiempo, pues de lo contrario no podríamos imaginárnoslo.

WEIL, Simone. La gravedad y la gracia. No hay más que una sola falta: no tener la capacidad de alimentarse de luz.

WEIL, Simone. La gravedad y la gracia. No poseemos nada en el mundo -pues el azar puede quitarnos todo- sino el poder decir yo. Es eso lo que hay que dar a Dios, es decir, destruirlo.

WEIL, Simone. La gravedad y la gracia. Todo lo que deseo existe, o ha existido, o existirá en alguna parte. Pues no puedo inventar completamente. Entonces, ¿cómo no ser colmada?

WEININGER, Otto. Sexo y carácter. La liberación del tiempo no se encuentra en la extensión infinita de la línea del tiempo, sino en su negación.

WEININGER, Otto. Sexo y carácter. La tarea del filósofo se diferencia de la del artista sólo por la forma. Lo que para éste es símbolo, para aquél es concepto.

WELLES, Orson. Es preciso no ser tímido con la cámara; forzarla, violen­tarla hasta sus más íntimos reductos, porque ella es un vil mecanismo. Lo que cuenta es la poesía.

WELLES, Orson. Me encontré con David Wark Griffith una sola vez, y no fue un encuentro feliz. Fue en un coctail‑party, en una tarde lluviosa, en los últimos días del último de los años treinta. Era la edad de oro de Hollywood, pero para el más grande de los directores habla sido una década triste y vacía. El cine, que él habla virtualmente inventado, se había convertido en el producto ‑producto único de la cuarta industria más grande de América, y en la cadena sin fin de las grandes fábricas mastodónticas cine­matográficas no había sitio para Griffith. Era un exiliado en su propia ciudad, un profeta sin ho­nores, un artesano sin herramientas, un artista sin trabajo. No me extraña que me odiara. Yo, que nada sabia sobre el cine, había conseguido la mayor libertad jamás otorgada por escrito en un contrato de Hollywood. Era el contrato que el se merecía. Yo vela que no era demasiado viejo para ello, y no podía criticarle por sentir que yo era demasiado joven. Estuvimos de pie bajo uno de esos rosáceos árboles de Navidad, y apuramos nuestras bebidas mirándonos el uno al otro como a través de un abismo sin esperanza. Yo le amaba y le vene­raba, pero él no necesitaba un discípulo. Necesitaba un trabajo. Nunca he odiado realmente a Hollywood a no ser por el trato que dio a David Wark Griffith. Ninguna ciudad, ninguna industria, ninguna profesión o forma de arte deben tanto a un solo hombre. Todo director que le ha seguido no ha hecho más que eso: seguirle. Hizo el primer plano y movió la cámara por primera vez. Pero fue más que eso, más que un padre fundador y más que un pionero, ya que sus obras perduran con sus innovaciones. Las películas de Griffith están hoy mucho menos viejas de lo que estaban hace un cuarto de siglo, cuando bebimos juntos bajo el árbol rosáceo de Navidad y fracasé tan rotundamente en expresarle lo que significa para mí, para todos nosotros. He vuelto a fracasar ahora. Está más allá de todo tributo.

WELLES, Orson. Shakespeare era terriblemente pesimista. Pero, como muchos pesimistas, era también un idealista. Sólo los optimistas son incapaces de comprender lo que significa amar un ideal.

WELLS, Herbert George. El país de los ciegos. Habían surgido entre ellos hombres ciegos de genio que cuestionaron los retazos de creencias y de tradiciones que habían llevado consigo en sus días de visión, y habían desechado todas estas cosas como vanas fantasías, reemplazándolas con nuevas y más sensatas explicaciones. La mayor parte de su imaginación se había marchitado con sus ojos, y se habían creado por sí solos unas nuevas imaginaciones mediante sus cada vez más sensibles oídos y yemas de los dedos.

WELLS, Herbert George. La puerta en el muro I. Su gesto era delicado y solemne. Me llevó hasta una silla de la galería; yo permanecí de pie a su lado, dispuesto a mirar el libro que ella sostenía sobre las rodillas. El libro se abrió de par en par. Señaló, y yo miré maravillado, pues me vi en las páginas vivas de aquel libro. Era un cuento sobre mí, que narraba todo cuanto había vivido desde el momento de nacer…

WELLS, Herbert George. La puerta en el muro, I. Había algo en el aire que llenaba de gozo, era una sensación de levedad, de paz y bienestar; había algo en su apariencia que hacía los colores limpios, perfectos, y que les confería una sutil luminosidad. Al entrar, se sentía una alegría exquisita, una alegría que sólo se siente en raras ocasiones, cuando se es joven y alegre y se puede ser feliz en este mundo. Allí todo era hermoso…

WHEELWRIGHT, Philip. Metáfora y realidad. El anhelo del hombre por la verdad no puede ser totalmente satisfecho por el acuerdo público o la precisión inatacable. Hay también en el hombre un deseo, que le ennoblece, de una mayor plenitud de conocimiento; un ansia del espíritu hacia lo que está fuera del alcance de las palabras tal como ya se usan o como son prescriptivamente definidas.

WHITEHEAD, Alfred North. Modos de pensamiento. La filosofía es semejante a la poesía, y ambas intentan expresar ese buen sentido último que llamamos civilización. En cada caso hay una referencia a la forma más allá de los directos significados de las palabras. La poesía se alía con la métrica, la filosofía con el modelo matemático.

WHITMAN, Walt, Canto a mí mismo, 52. Huyo como el aire. / Sacudo mis guedejas blanca con el sol fugitivo, / vierto mi carne en los remolinos / y la dejo marchar a la deriva entre la espuma de las ondas.

WHITMAN, Walt. Canto a mí mismo, 23. Acepto la realidad y no la discuto. / La materia me circunda y me absorbe.

WHITMAN, Walt. Canto a mí mismo, 48. He dicho que el alma no vale más que el cuerpo, / y que el cuerpo no vale más que el alma, / y que nada, ni Dios, es más grande que uno mismo. / Y aquel que camina una sola legua sin amor, camina amortajado hacia su propio funeral. / Tú y yo, sin un céntimo, podemos comprar lo más preciado de la tierra; / y el fulgor de una pupila / y un guisante en su vaina / humillan toda la sabiduría del mundo.

WHITMAN, Walt. Una mirada a los caminos recorridos. Concebir un poema cuya idea o verdad, directa o indirectamente, sea o tolere una creencia implícita en la sabiduría, la salud, el misterio, la belleza de cualquier proceso, todo objeto concreto, toda existencia humana o de otra índole, considerándola no sólo desde el punto de vista general, sino individual.

WILDE, Oscar. Cuando todos están de acuerdo conmigo creo que estoy equi­vocado.

WILDE, Oscar. De profundis. Ahora creo que el amor, sea cual fuere su calidad, es la única explicación plausible para la inmensa cantidad de dolor que hay en el mundo.

WILDE, Oscar. El crítico artista, II. Los malos artistas se admiran mutuamente. Llaman a esto grandeza de espíritu y carencia de prejuicios. pero un artista verdaderamente grande no puede concebir la vida revelada o la belleza modelada en condiciones distintas de las escogidas por él.

WILDE, Oscar. El crítico artista, II. Por medio del arte y sólo por él podemos lograr nuestra perfección; el arte y solamente el arte nos preserva de los peligros sórdidos de la existencia real.

WILDE, Oscar. El crítico artista, II. Toda mala poesía nace de sentimientos reales. Ser natural es ser claro y, por tanto, inartístico.

WILDE, Oscar. El crítico artista, II. Todo arte es inmoral.

WILDE, Oscar. El retrato de Dorian Gray, Pref. Todo arte es completamente inútil.

WILDE, Oscar. Experiencia es el nombre que cada uno da a sus errores.

WILDE, Oscar. La fantasía no se atreve a ser tan extraña como la verdad.

WILDE, Oscar. Puedo resistir cualquier cosa, excepto la tentación.

WILDE, Oscar. Salomé. ¿Por qué no me miraste, Iokanaán? Si me hubieras mirado, me habrías amado, y el misterio del amor es más profundo que el misterio de la muerte. Sólo debemos mirar el amor.

WILDE, Oscar. Salomé. No hay que mirar a los objetos ni a las personas. Sólo debemos mirar en los espejos. Porque los espejos no nos muestran sino máscaras.

WILDE, Oscar. Uno de esos rostros británicos que, vistos una vez, siempre se olvidan.

WILDER, Thornton. El puente de San Luis Rey. Mas el amor habrá bastado; y todos los impulsos de amor retornan al amor de donde vinieron. Ni siquiera el recuerdo es necesario para el amor. Hay una tierra de los vivos y una tierra de los muertos, y el puente que las une es el amor, lo único que sobrevive, lo único que tiene sentido.

WILLIAMS, William Carlos. Asfódelo, I. Listen while I talk on / against time. (“Óyeme mientras hablo contra el tiempo”)

WILLIAMS, William Carlos. Carta a su madre, 1916. Hay una parte de mí que anhela la perfección desconocida.

WILLIANS, Tenesse. La gata sobre el tejado de zinc. Vosotros, los débiles, con cuánto encanto y dulzura os rendís.

WILSON, Edmund. El castillo de Axel, I, 2. La dignidad y distinción que en el pasado fueron características del poeta resultan cada vez más imposibles en nuestra sociedad democrática moderna y en un período en el que nuestras ideas científicas ha hecho consciente al hombre de su parentesco con los demás animales y de su sometimiento a las leyes biológicas y físicas más que de su relación con los dioses.

WITTGENSTEIN, Ludwig. No se puede pensar decentemente si uno no quiere hacerse daño a si mismo.

WITTGENSTEIN, Ludwig. Notebooks, 11.6.16. Pensar en el sentido de la vida es orar.

WITTGENSTEIN, Ludwig. Notebooks, 8.7.16. La manera en que todo ocurre, es Dios.

WITTGENSTEIN, Ludwig. Sobre la certeza, 207. Qué extraña coincidencia, que todos los hombres a los que se les ha abierto el cráneo tuvieran un cerebro.

WITTGENSTEIN, Ludwig. Sobre la certeza, 31. Me gustaría eliminar del lenguaje filosófico las proposiciones a las que volvemos una y otra vez como hechizados.

WITTGENSTEIN, Ludwig. Tractatus logico-philosophicus, 6. 521. La solución del problema de la vida está en la desaparición de este problema.

WITTGENSTEIN, Ludwig. Tractatus logico-philosophicus, 6.371. A la base de toda la moderna concepción del mundo está la ilusión de que las llamadas leyes naturales sean la explicación de los fenómenos naturales. Así, los modernos confían en las leyes naturales como en algo inviolable, lo mismo que los antiguos en Dios y en el destino. Y ambos tienen razón y no la tienen; pero los antiguos eran aún más claros, en cuanto reconocían un límite preciso, mientras que el sistema moderno quiere aparentar que todo está explicado. El mundo es independiente de mi voluntad.

WITTGENSTEIN, Ludwig. Tractatus logico-philosophicus, 6.54. Mis proposiciones esclarecen así quien me entiende las reconoce al final como absurdas, cuando a través de ellas -sobre ellas- ha salido fuera de ellas. (Tiene, por decirlo así, que arrojar la escalera después de haber subido por ella). Tiene que superar estas proposiciones; entonces ve correctamente el mundo.

WITTGENSTEIN, Ludwig. Tractatus logico-philosophicus,6.53. El verdadero método de la filosofía será propiamente éste: no decir nada, sino aquello que puede decirse.

WOOLF, Virginia. Las olas. ¿A santo de qué distinguir? A nada debemos de dar nombre, no sea que al hacerlo lo alteremos. Dejemos que todo exista, que exista esta orilla, que exista esta belleza.

WOOLF, Virginia. Las olas. He de mover los pies con gran cautela, para no rebasar los límites del mundo y caer en la nada.

WOOLF, Virginia. Las olas. Uno no debe ser escéptico, pero prescindir de toda precaución, y, cuando la puerta se abre, aceptar sin reservas.

WORDSWORTH, William. El preludio (1799). Entonces, niño, tuve inconsciente trato / con la belleza eterna.

WORDSWORTH, William. El preludio (1799). Esos sagrados, puros impulsos del sentido / que parecen tener en su simplicidad / un atractivo intelectual, esa dicha tranquila / que (si no yerro) debe tal vez pertenecer / a las afinidades primigenias que adaptan / nuestra nueva existencia a cosas ya existentes, / y en los albores de nuestro ser constituyen / el lazo que une vida y alegría.

WORDSWORTH, William. El preludio (1799). Hay en nuestra existencia espacios temporales / que mantienen con clara preeminencia / un poder creador, y de los que, agotadas, / por las ocupaciones triviales y la ronda / del intercambio diario, nuestras mentes / -en especial la fuerza de la imaginación- / se nutren y restauran de manera invisible; / esos momentos parecen tener sobre todo su fecha / en la primera infancia.

WORDSWORTH, William. El preludio (1799). No es raro / el arrebato mío, pues en todas las cosas / vi una única vida, y sentí que era alegre.

XINGRAN, Gao. La montaña del alma. No tener una meta es también una meta, y el hecho de buscar es también un objetivo, cualquiera que sea el objeto de la búsqueda. Y la vida misma no tiene, en principio, ninguna finalidad, basta con seguir adelante, eso es todo.

YEATS, William Butler. Efímero. Odiemos y amemos a través del tiempo imperturbable, / frente a nosotros yace la eternidad; nuestras almas / son amor, y una continua despedida.

YEATS, William Butler. Un aviador irlandés prevé su muerte. Los años por venir eran innecesarios, / innecesarios los años transcurridos / con esta vida y muerte comparados.

YEATS. La belleza y la inocencia no tienen más enemigo que el tiempo.

YO no conozco otra violencia legítima que la del amor (José María Guelbenzu)

YO soy carlista por estética. El carlismo tiene para mí la belleza de las grandes catedrales. Me contentaría con que lo declarasen monumento nacional (el Marqués de Bradomín)

YOGA VASISTHA,2. Interiormente libre de todo deseo sin pasión ni apego a cosa alguna, pero exteriormente activo en todas direcciones actúa como jugando con el mundo.

ZAMBRANO, María. Claros del bosque. Nada es signo, como si se vislumbrase un reino donde lo que significa y lo significado fuera uno y lo mismo, donde el amor no tiene que ser sostenido ni la naturaleza ande como oveja perdida o sorprendida que se aparece y se esconde.

ZAMBRANO, María. El hombre y lo divino (‘El Libro de Job y el pájaro’). Todo estaba lleno. Ellos, los animales, cada uno un enigma. Y entre todos, ese extraño, misterioso pájaro que abandona sus puestas en germinación bajo el suelo sin guardián alguno, mientras desde lo alto, impasible y distraído, no parece ni tan siquiera de esta germinación, que apenas alienta, darse cuenta alguna.

ZAMBRANO, María. Filosofía y poesía. El poeta no cree en la verdad, en esa verdad descubierta por la filosofía que escinde la presencia de lo real en cosas que son y en cosas que no son.

ZAMBRANO, María. Filosofía y poesía. La filosofía es un éxtasis fracasado.

ZAMBRANO, María. Siempre fue así, en mi sueño y en la realidad.

ZENÓN DE CITIO (en Taciano, Discurso contra los griegos, 5). Gracias al incendio universal, los mismos [individuos] volverán a encontrarse de nuevo en las mismas [circunstancias], es decir, Ánito y Meleto acusando; Busiris asesinando a los huéspedes, y Heracles combatiendo.

ZORRILLA, José. Ira de Dios. Cuando a su soplo el sol caiga a pedazos / ¿qué habrá ante Dios? La eternidad vacía.

ZURITA, Jerónimo de (cit. Dionisio Ridruejo, Muertes del rey D. Pedro). Y vio escrito en letras góticas en una piedra que estaba en la torre del homenaje del dicho castillo que decía: “Esta es la torre de la Estrella”. Y como lo leyó vióse perdido porque muchas veces le habían dicho grandes astrólogos que en la torre de la Estrella habría de morir.

ZWEIG, Stephan. Anunciando a Th. Mann su suicidio. Sufro demasiado. Arreglaos como podáis. Yo me marcho.

ZWEIG, Stephan. Dostoievski. La tradición es una muralla de piedra hecha de pasados que ciñe el presente. Quien tenga anhelo de futuro, por fuerza ha de saltarla, pues la naturaleza no tolera altos en el conocer. Y aunque aparentemente quiere el orden, en el fondo ama a quien pasa sobre él para crear un orden nuevo.

ZWEIG, Stephan. El misterio de la creación artística (en Tiempo y mundo). El proceso artístico es, por consiguiente, no pura inspiración ni simplemente el proceso que se desarrolla detrás de la pared del cráneo o en la retina del globo ocular, sino un acto de transferencia desde el mundo espiritual al de los sentidos, desde la concepción interna a la realidad.

ZWEIG, Stephan. Erasmo de Rotterdam. Cuando el artista y el sabio traspasan sus fronteras y entran en el camino de los hombres de acción, de los hombres fuertes y de los hombres mundanos, disminuyen sus propias dimensiones. El hombre espiritual no debe inscribirse en un partido; su reino es el de la justicia, que en todo lugar se halla por encima de toda disputa.

ZWEIG, Stephan. La curación por el espíritu (‘Mary Baker-Eddy’). El momento más misterioso de un hombre es aquel en que adquiere conciencia de su personalidad íntima, y el momento más misterioso en la historia de la Humanidad es el del nacimiento de sus religiones. Aquel en que una idea, única y sola, brotando de una sola mente, se desborda, impetuosa, y llega a centenares, a millares, a centenares de miles; aquel en que una chispa casual, transformándose en pavoroso incendio, abrasa toda la tierra proyectando las llamas hasta el cielo.

ZWEIG, Stephan. La lucha contra el demonio (‘Hölderlin’). Nunca puede el poeta revelar lo indecible. Callar lo divino es un crimen, pero también lo es revelarlo sin restricción alguna.

ZWEIG, Stephan. La lucha contra el demonio (‘Nietzsche’). La verdad, como la comprende Nietzsche, no es una verdad rígida, cristalizada, sino una voluntad ardiente de ser sincero y de permanecer siempre así; no es la verdad, para él, el término final de una ecuación, sino una elevación constante y demoníaca hacia una tensión mayor del sentimiento vital, una exaltación de la vida en toda su plenitud.

ZWEIG, Stephan. Los ojos del hermano eterno. Aligerado su cuerpo de cualquier angustia de lo transitorio, parecíale hundirse cada vez más en la oscuridad, a manera de una piedra o una negra raíz, pero henchido de nuevas germinaciones, como gusano que hurga en el polvo o vegetal cuyo tallo empuja para crecer, o roca que fría descansa en su bienaventurada inconsciencia.


DOXOGRAFÍA / flor de lecturas / club de lectores / © Miguel Florián, José María Aguilar & Daniel Lebrato / Dep.Legal: SE-2982-04 / Isbn: 84-8434-294-8 / El Sobre Hilado, Sevilla, 2004 / Gestión de página: daniellebrato@gmail.com, Blogspot, 2021.


DOXOGRAFÍA / flor de lecturas / club de lectores / © Miguel Florián, José María Aguilar & Daniel Lebrato / Dep. Legal: SE-2982-04 / Isbn: 84-8434-294-8 / El Sobre Hilado, Sevilla, 2004 / Enmiendas y aportaciones y gestión de página: daniellebrato@gmail.com, Blogspot, 2021.


A BATALLAS de amor, campo de plumas (Góngora)

A LA LARGA, la máscara se convierte en rostro (Marguerite Yourcenar)

A LA MEMORIA de la muerte y del infierno (Góngora)

A LAS MASAS no las salva nadie; en cambio siempre se podrá disparar sobre ellas (Antonio Machado)

A LO LARGO de todos sus días terrestres el hombre se hace su alma (Pierre Teilhard de Chardin)

A MÍ ESTO de salir al campo a nada, a mirarlo, me aburre más que un concierto de tambores (Plinio, de García Pavón)

A QUIEN CERNUDA dios le ayuda (dl, con motivo de los fastos de su centenario)

A QUIEN LE DAÑA el saber, enemigo es de sí mismo (La vida es sueño, 654-5)

A ROMA por todo (refrán)

A TODO EL MUNDO se le suele caer el despertador a la alberca en un descuido, es de lo más normal (José María Guelbenzu)

A WELLES le preocupan los sentimientos ordinarios de la gente extraordinaria, mientras que a Hitchcock se interesa por los sentimientos extraordinarios de la gente ordinaria (Mark Shivas)

ABDERRAMÁN III, Testamento (en Vallejo Nájera, Locos egregios). He anotado diligentemente los días de pura y auténtica felicidad que he disfrutado: suman catorce.

ABSURDO es morirse sano (?)

ABULAFIA, Hayye ha-Olam ha-Ba. Que tus vestiduras sean cándidas. Si es de noche, enciende muchas lámparas, hasta que todo resplandezca. Ahora comienza a combinar algunas letras, desplázalas y combínalas hasta que tu corazón se encienda. Concéntrate en el movimiento de las letras y en lo que puedes producir al mezclarlas. Y cuando adviertas que tu corazón está caliente, cuando veas que mediante la combinación de las letras captas cosas que no habrías podido conocer sólo por ti o con ayuda de la tradición, cuando estés preparado para recibir el influjo de la potencia divina que penetra en ti, entonces aplica toda la profundidad de tu pensamiento a imaginar en tu corazón el Nombre y Sus ángeles superiores, como si fueran seres humanos que se encuentran a tu lado.

AGRAPHA (de Jesucristo). En el estado en que os sorprenda, en él os juzgaré.

AGUSTÍN de Hipona (atribuido). Las virtudes de los paganos son vicios espléndidos.

AGUSTÍN de Hipona, Ciudad de Dios, XI, 26. Si me engaño, soy.

AGUSTÍN de Hipona, Ciudad de Dios, XXII, 19. Donde no hay armonía de las partes hay algo que ofende.

AGUSTÍN de Hipona, Confesiones IV, 4. Y maravillábame aún más que siendo muerto él viviera yo, que era otro él.

AGUSTÍN de Hipona, Confesiones, VII, 10. Entré en lo íntimo de mi corazón, y Vos fuisteis mi guía, y púdelo hacer porque Vos me ayudasteis. Entré y vi con el ojo, tal cual, de mi alma, por encima de mi entendimiento, una luz inmutable; no esta vulgar y visible a toda carne, ni tampoco de la misma naturaleza, sino mucho mayor, como si esta nuestra luz fuese creciendo, y haciéndose más resplandeciente ocupase todo lugar con su grandeza.

AGUSTÍN de Hipona, Confesiones, VII, 10. Tú me tomaste para que viese que existía lo que había de ver, y que aún no estaba en condiciones de ver. Y reverberaste la debilidad de mi vista, dirigiendo tus rayos con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de horror. Y advertí que me hallaba lejos de ti en la región de la desemejanza, como si oyera tu voz de lo alto: “Manjar soy de los grandes: crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu carne, sino que tú te mudarás en mí”.

AGUSTÍN de Hipona, De beata vita, I, 45. Y, súbitamente, tan profundo dolor desgarró mis entrañas que, no pudiendo soportar el peso de la ruta que seguía por la que acaso navegaba hacia las Sirenas, lo tiré todo por la borda y conduje mi quebrada y maltrecha nave a la tranquilidad ansiada. Ya conoces, pues, en qué filosofía, como en un puerto, navego.

AGUSTÍN de Hipona, De Trinitate, X, 14. ¿Quién duda que vive, recuerda, entiende, quiere, piensa, conoce, juzga?; puesto que, si duda, vive; si duda, recuerda su duda; si duda, entiende que duda; si duda, quiere estar cierto; si duda, piensa; si duda, sabe que no sabe; si duda, juzga que no conviene asentir temerariamente. Y aunque dude de todas las demás cosas, de éstas jamás debe dudar: porque, si no existiesen, sería imposible la duda.

AGUSTÍN de Hipona, Enchiridion, XI. ¿Qué otra cosa es el mal sino la privación del bien? Del mismo modo que los cuerpos de los animales, al estar enfermos o heridos no es otra cosa que estar privados de salud. Así también los defectos de las almas son privaciones de bienes naturales.

AGUSTÍN de Hipona, In Ioannis evangelium, I, 13. Pues ¿qué son, sino gusanos, todos los hombres nacidos de la carne? Y de los gusanos hace [Dios] ángeles.

AIKEN, Conrad P. Preludio V. Aquí está el supremo silencio / que sueña convertirse en un sonido / y el sonido pensando convertirse en silencio.

AL MUTANABBI de Sevilla. Evita a tus ojos lo penoso de ver. / Al fin y al cabo, todo pasa, y lo que ven / tus ojos despiertos es como sueño.

ALAIN (Émile Chartier), Charlas sobre educación, I. El hombre es un animal; y el hombre superior es quizás más animal que ningún otro; observo en él una fuerza disciplinada, pero una fuerza al fin y al cabo.

ALAIN (Émile Chartier), Charlas sobre educación, V. El hombre se forma por el esfuerzo; sus auténticos placeres, debe ganárselos, debe merecerlos. Debe dar antes de recibir. Esa es la ley.

ALAIN (Émile Chartier), Charlas sobre educación, XIX. Geometría y poesía; con eso basta.

ALAIN (Émile Chartier), Charlas sobre educación, XIX. La gran poesía hace mella en todo el mundo. Y los más bruscos compañeros son los que necesitan la mejor poesía. Poesía para todos, y tanta como se pueda.

ALAIN (Émile Chartier), Charlas sobre educación, XIX. La poesía es la clave de todo orden humano, y, como he dicho a menudo, el espejo del alma.

ALAIN (Émile Chartier), El hombre que tenía alma de perro (‘El doble’). Lo que no hacemos es lo que proyecta luz sobre lo que hacemos.

ALAIN (Émile Chartier), El hombre que tenía alma de perro (‘El inconsciente, noción inútil’) El frío en los pies hace cambiar nuestros sueños.

ALAIN (Émile Chartier), El hombre que tenía alma de perro. (‘La escritura’). Escribir es siempre un acto sagrado.

ALAIN (Émile Chartier), El hombre que tenía alma de perro. (‘Lenguaje y pensamiento’). El hombre ha conocido los signos antes de conocer las cosas.

ALAIN (Émile Chartier), El hombre que tenía alma de perro. (‘Signos: La mano’). Todas las `palabras nos cierran la mano: nos aprestan los puños. Por eso una mano que se abre es siempre signo de un pensamiento contemplativo.

ALAIN (Émile Chartier), Sobre la felicidad, 15. Creo que en el miedo no hay nada más que una agitación sin resultado y que la meditación aumenta siempre el miedo. Los hombres tienen miedo a la muerte cuando piensan en ella, y no me extraña. Pero ¿a qué no tienen miedo, cuando piensan sin hacer?

ALAS ‘Clarín’, Leopoldo. La Regenta XVI. Toda Vetusta se aburría aquella tarde, o tal se imaginaba Ana por lo menos; parecía que el mundo se iba a acabar aquel día, no por agua ni por fuego, sino por hastío.

ALAS ‘Clarín’, Leopoldo. La Regenta XXI. Para las almas enamoradas de lo infinito, vivir en Vetusta la vida ordinaria de los demás era como encerrarse en un cuarto estrecho con brasero. Era el suicidio por asfixia.

ALAS ‘Clarín’, Leopoldo. La Regenta XXI. Y como si sus entrañas entrasen en una fundición, Ana sentía chisporroteos dentro de sí, fuego líquido que la evaporaba, y llegaba a no sentir nada más que una idea pura, vaga, que aborrecía toda determinación, que se complacía en su simplicidad. Prolongaba cuanto podía aquel estado; tenía horror al movimiento, a la variedad, a la vida.

ALCMAN, 30P. La Musa alzó la voz, clara sirena.

ALCOFARADO, Mariana de. Cartas de amor. Lloro por todas las inagotables delicias que perdiste.

ALCOFARADO, Mariana. Cartas de amor. Y soy más feliz que tú, porque amo mi propio amor. Mi amor ya no depende del modo como me trates.

ALDANA, Francisco de. Canción a Cristo crucificado. No me podéis huir porque esos clavos / que os cosen a ese palo me aseguran / que me habéis de esperar, aunque me tarde.

ALDANA, Francisco de. Carta para Arias Montano. Desde Dios para Dios yendo y viviendo.

ALDANA, Francisco de. Carta para Arias Montano. Que en el aire común vivo y respiro.

ALDANA, Francisco de. Poema I. Hasta en el ángel hay santa lujuria.

ALDANA, Francisco de. Soneto XII. Amor, mi Filis bella, Que allá dentro / nuestras almas juntó, quiere en su fragua / los cuerpos ajuntar también tan fuerte / que no pudiendo, como esponja el agua, / pasar del alma al dulce amado centro, / llora el velo mortal su avara suerte.

ALDROVANDI, U. Monstrorum historia (en M. Foucault, Las palabras y las cosas). La boca es Venus, ya que por ella pasan los besos y las palabras de amor.

ALEIXANDRE, Vicente. Carta a J. L. Cano, 1939. Besar unos labios, acariciar unos senos vívidos, enajenarnos en el delirio amoroso, es sólo el ciego acto de entrega a ese destino totalizador, de fuga de nuestros límites, hacia la hermosa, liberadora pérdida de nuestra conciencia.

ALEIXANDRE, Vicente. La destrucción o el amor. Ah, eres tú, eterno nombre sin fecha.

ALEIXANDRE, Vicente. Sombra del paraíso. Sí, poeta: el amor y el dolor son tu reino, / Carne mortal la tuya, que, arrebatada por el espíritu, / arde en la noche o se eleva en el mediodía poderoso, / inmensa lengua profética que lamiendo los cielos / ilumina las palabras que dan muerte a los hombres.

ALEIXANDRE, Vicente. Sombra del paraíso. Vosotros conocisteis la generosa luz de la inocencia.

ALGAZEL. Confesiones. Quizá la vida de este mundo sea un sueño en relación a la Otra y cuando se muera aparezcan las cosas de una manera distinta a como se ven ahora y se le diga entonces al hombre: ‘te hemos quitado tu velo, tu vista es hoy aguda’.

ALLEN, Woody. Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. ¿Es cognoscible el conocimiento? ¿De no ser así, cómo podemos saberlo?

ALLEN, Woody. Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. ¿Por qué a menudo la existencia es considerada absurda, en especial por hombres que usan calzado marrón y blanco?

ALMA / en pene (Ángel González)

ALONSO DE CASTRILLO, Fray. Tratado de República. Si el rico fuese justo no sería rico.

ALONSO, Dámaso. Hijos de la ira (‘En el día de los difuntos’). Porque sé que en el fondo, entre los peces de colores, / está la muerte.

ALONSO, Dámaso. Oscura noticia (‘Sueño de las dos ciervas’). Al fin de cada rama hay una estrella.

ALPHA BETA DIBEN SIRA, 47 (R. Graves, ‘los mitos hebreos’). Adán y Lilit nunca encontraron la paz juntos, pues cuando él quería acostarse con ella, Lilit consideraba ofensiva la postura recostada que él exigía. ¿Por qué he de acostarme debajo de ti? -preguntaba-. Yo también fui hecha con polvo, y por consiguiente soy tu igual’. Como Adán trató de obligarla a obedecer por la fuerza, Lilit, airada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó en el aire y lo abandonó.

ALTOLAGUIRRE, Manuel. Las islas invitadas. ¡Qué juntos los dos estábamos! / ¿Quién el cuerpo? ¿Quién el alma?

ALTOLAGUIRRE. Era dueño de sí, dueño de nada.

AMABA a algunos amigos, pero más a la amistad que a ellos mismos (André Gide, El inmoralista)

AMADO, Jorge. Memoria de un niño. Animales y hombres desaparecieron en la noche. En el mirador, con doña Eulalia, quedaban el niño y la muerte. La muerte, compañera de toda mi infancia.

AMAR es una forma de olor (Leopoldo de Luis)

AMIEL, Diario, 22.05.1860. La poesía siempre es lo lejano.

AMIEL, Diario, 29.04,1852. Sepamos ser ociosos, lo que no debe confundirse con la pereza. Cuando estamos en una inacción atenta y recogida, nuestra alma borra sus pliegues, se extiende, se desenvuelve, renace con suavidad como la hierba hollada del camino, y, como la hoja marchita de una planta, repara sus daños, vuelve a ser nueva, espontánea, verdadera, original.

AMIEL, Diario, 31.10.1852. La verdadera poesía es más verdadera que la ciencia, porque es sintética y se apropia inicialmente lo que la combinación de todas las ciencias podrá alcanzar si acaso como resultado. El poeta adivina el alma de la naturaleza.

ANAXIMANDRO de Mileto. Fg. 1. Mas la fuente de la cual surgen las cosas existentes es también aquella a la que retornan según la necesidad, pagan así justo castigo y expiación por su injusticia de acuerdo con el orden del tiempo.

ANDERSEN, Hans Ch. Una historia de las dunas. En medio de mi vida siento y comprendo que es una presuntuosidad, un pensamiento arrogante el exigir otra vida después de ésta, una felicidad continua.

ANDRADE, Eugénio de. Branco no branco. Regressar ao corpo, entrar nele / sem receio da insurreçao da carne. (‘Regresar al cuerpo, entrar en él / sin recelo da la insurrección de la carne’.)

ANDRADE, Eugénio de. Próximo al decir. As gaivotas. Vâo e vêm. Entram / pela pupila. / Devagar, também os barcos entram. (‘Las gaviotas. Van y vienen. Entran / por la pupila. / Muy despacio, también los barcos entran’).

ANDREAE, Johann Valentin. Bodas químicas de Christian Rosencreutz, 2. En cada tercer árbol, a ambos lados, había colgada una linterna, y una hermosa doncella, también vestida de azul, las encendió con una antorcha resplandeciente y yo me demoré más de lo necesario para admirar el espectáculo, que era de una belleza indecible.

ANDREAE, Johann Valentin. Bodas químicas de Christian Rosencreutz, 6. Se incendió la corona de la trompeta, y entonces vi cómo se abría el ojo de la cúpula y un resplandeciente dardo de fuego hendía el tubo de la trompeta y penetraba en los cuerpos sin vida. Después el ojo volvió a cerrarse y también se alejó la trompeta.

ANDREIEV, Leónidas. El misterio. La tristeza y el miedo tienen su encanto, y es muy grande el poder de las fuerzas oscuras sobre el alma que no ha conocido nunca la alegría.

ANDREIEV, Leónidas. Lázaro. Pero pasó algún tiempo, y el sabio comprendió que el conocimiento de lo espantoso no es el espanto, que la visión de la muerte no es tampoco la muerte, que la sabiduría y la estupidez son iguales ante el Infinito, pues el Infinito las ignora. Y toda barrera desapareció entre la ciencia y la ignorancia, la verdad y la mentira, lo bajo y lo alto. Y el pensamiento informe del sabio se bamboleó en el vacío.

AN-NAWÂMÎ, Abu Zakariya Yahya. Hadiths, 1. Cada persona será retribuida según lo que esperó alcanzar.

ANÓNIMO (atribuido a Jesús). El reino de Dios en este mundo existirá cuando vayáis desnudos y no os avergoncéis de ello.

ANÓNIMO (Fórmula egipcia). Te conozco porque conozco tu nombre.

ANÓNIMO (Frag. de Turfán M7, budismo chino). Vengo de la luz y de los dioses y ahora estoy separado de ellos, en este exilio.

ANÓNIMO (Máxima alquimista). Aurum nostrum non est aurum vulgi

ANÓNIMO. (El rey de las orejas de caballo, en Viaje a través de los mitos irlandeses). Rey mío -dijo Craftine-. Esta arpa me da miedo. No fueron precisamente mis dedos los que arrancaron esta música: fue la música la que hizo mover mis dedos.

ANÓNIMO. (Herido por los elfos, balada danesa). Y en el hombro ella le tocó, / él lo sintió en la raíz del corazón.

ANÓNIMO. (Poema encontrado bajo la armadura de un samurai; en Kazantzakis, El jardín de las rocas). ¡Oh, ciruelo que te alzas ante mi casa, / yo ya no volveré jamás, pero tú / no olvides florecer en primavera!

ANÓNIMO. (Saga escandinava, La ley de la sangre). Degollaron a los dos criados que trataban de huir y algunos querían matar también al joven Hardben, el hijo de Helgi. Pero Bodli se colocó delante del niño y dijo a los que le amenazaban: . -La tarea de los valientes está terminada; ahora sólo queda la de los cobardes. Nadie cortará ni un cabello a este niño; vivirá en paz y más tarde, si se acuerda, cumplirá con su deber. Puso las manos sobre la frente del niño, lo tuvo largo rato bajo su mirada y le dijo: -Mírame, y que los rasgos de Bodli, hijo de Bodli, queden en tu memoria, a fin de que puedas reconocerlo el día en que, a tu vez, tengas que satisfacer a tus muertos.

ANÓNIMO. (Tradición musulmana). Abdalá Ibn Omar preguntó al Profeta: ¿Notas cuando viene la revelación sobre ti?’ El profeta respondió: ‘Oigo un estrépito y en medio de este estrépito soy alcanzado como por un golpe. Jamás viene la revelación sin que yo crea que me arranca el alma’.

ANOUILH, Jean. La salvaje, II. Sí, ahora que estoy desesperada, me he escapado de ti, Florent. Acabo de entrar en un reino donde nunca has estado, donde no podrías seguirme para recobrarme. Porque no sabes lo que es sufrir y hundirse. No sabes lo que es perderse, ensuciarse, encenegarse. No sabes nada humano, Florent. Esas arrugas, ¿qué penas las han trazado? Nunca tuviste un verdadero dolor, un dolor vergonzoso como un mal que supura. Nunca has odiado a nadie, se te ve en los ojos, ni siquiera a los que te han hecho daño.

ANOUILH, Jean. La salvaje, III. Pero al final de la desesperación hay un claro blanco donde se es casi feliz.

ANTES quiero perecer con las víctimas que no triunfar con los verdugos (Martínez de la Rosa)

ANTIFON, Fg. 44. En verdad, que un hombre que infringe la ley (nomos) queda libre de oprobio y de castigo en tanto no es observado por quienes guardan las convenciones. Distinto es el caso con las transgresiones de los dictados de la naturaleza (fisis). Si estos son eludidos por alguien las consecuencias no son menos graves aunque nadie los observe; y ello se debe a que la vergüenza no alcanza en virtud de la opinión de los hombres, sino de la verdad. La consideración sobre estos hechos se debe en general a que la mayoría de las acciones justas según la ley son juzgadas hostiles para la naturaleza.

ANTÍSTENES, Frag. 188. Debías escribir estas cosas en el alma y no en el papel.

ANTONIO de Nebrija fue el Pelayo de la latinidad (Torres Villarroel)

APOCALIPSIS, 10, 6. Ya no habrá más tiempo.

APOCALIPSIS, 10, 9-10. Toma, devóralo; te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel.

APOCALIPSIS, 3, 15:17. Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, porque eres tibio, y ni caliente ni frío, voy a vomitarte de mi boca.

APOCALIPSIS, 8,10. Entonces cayó del cielo una estrella muy grande, ardiendo como una antorcha.

APOLODORO, Biblioteca, II, 6, 7. Cuando Zeus y Hera disputaban sobre quién disfrutaba más en el amor, la mujer o el hombre, preguntaron a Tiresias. Éste dijo que, si el placer tuviera diez partes, los hombres gozarían sólo de una y las mujeres de nueve; entonces Hera lo cegó, pero Zeus le concedió el arte de la adivinación.

APOLODORO, Biblioteca, II, 6, 7. Él [Tiresias] vio a la diosa completamente desnuda, y ésta, tapándole los ojos con sus manos, lo cegó.

APOLONIO DE RODAS, El viaje de los Argonautas. Entonces ella le echó de abajo a arriba su brazo izquierdo al cuello, y con la mano derecha lo atrajo por el codo. Y lo hundió en medio de un remolino.

APULEYO, El asno de oro, X, 3. Una cosa que nadie sabe, no llega a ser nunca auténtica realidad.

APULEYO, El asno de oro, XI, 23. Llegué a las fronteras de la muerte, pisé el umbral de Proserpina y a mi regreso crucé todos los elementos; en plena noche, vi el sol que brillaba en todo su esplendor; me acerqué a los dioses del infierno y del cielo, los contemplé cara a cara y los adoré de cerca.

AQUINO, Tomás de. Pange, lingua. Pange, lingua, gloriosi / corporis mysterium. (‘Canta, lengua, el gran misterio / del cuerpo glorioso’).

ARCIPRESTE DE HITA, Libro de buen amor, 76. E yo, como só omne como otro, pecador, / ove de las mugeres a las vezes grand amor; / provar omne las cosas non es por ende peor, / e saber bien e mal, e usar lo mejor.

ARGENSOLA, Bartolomé Leonardo de. A una mujer que se afeitaba. Porque ese cielo azul que todos vemos / ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande / que no sea verdad tanta belleza!

ARISTEAS de Proconeso, Arimaspea (en Pseudo Longino, De lo sublime, X, 4). Sus ojos están en las estrellas, su alma en el mar.

ARISTÓTELES, Ética a Eudemo, 1248 a 26 b1. Porque, en cierto modo, lo divino que está en nosotros modifica todas las cosas. El principio del razonamiento no es el propio razonamiento, sino algo más poderoso. Pues bien, ¿qué puede ser más poderoso que la ciencia o que la razón, sino el dios?

ARISTÓTELES, Fragmento, 60. El castigo que padecemos viviendo la vida presente es evidentemente la sanción de un crimen cometido por nosotros en una vida anterior.

ARISTÓTELES, Metafísica 1072a. Hay, pues, algo siempre movido por un movimiento incesante, y este movimiento es circular. Esto es manifiesto no solamente en virtud del razonamiento, sino prácticamente. En consecuencia, el primer cielo es eterno. Existe también algo que lo mueve. Y puesto que lo que es al mismo tiempo movido y mueve es un término medio, debe haber algo que mueva sin ser movido, un ser eterno, substancia y acto puro. Así mueven lo deseable y lo inteligible: mueven sin ser movidos. Lo supremo deseable y lo supremo inteligible son idénticos. El acto de la inteligencia que es por si misma tiene por objeto lo mejor por si mismo, y el supremo pensamiento es el supremo bien. Esta inteligencia se piensa a si misma. Es manifiesto por todo lo dicho que existe una substancia eterna e inmóvil y separada de los seres sensibles. No puede tener ninguna magnitud, pues es simple e indivisible. Es también impasible e inalterable.

ARISTÓTELES, Metafísica 982b. Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración; al principio, admirados ante los fenómenos sorprendentes más comunes; luego, avanzando poco a poco y planteándose problemas mayores, como los cambios de la luna y los relativos al sol y a las estrellas, y la generación del universo. Pero el que se plantea un problema o se admira, reconoce su ignorancia. (Por eso también el que ama los mitos (filómito) es en cierto modo filósofo; pues el mito se compone de elementos maravillosos).

ARISTÓTELES, Metafísica1032b. Del arte se generan todas las cosas cuya forma está en el alma.

ARISTÓTELES, Retórica 1405 b. En general, de una buena expresión enigmática se puede sacar una metáfora pertinente, porque, en realidad, la metáfora expresa mediante un enigma.

ARIWARA NO NARIHIRA, Cuentos de Ise, CI. Muchos son / Los que se ocultan / Bajo las flores. / Ahora más que en el pasado / De las glicinas la sombra crece.

ARNALDO Amalrico, abad de Citeaux, cuando le preguntaron qué había que hacer con los ciudadanos de Béziers, ciudad sospechosa de herejía: “Matadlos a todos; Dios reconocerá a los suyos” (Umberto Eco)

ARQUÍLOCO, 77 D. Cuando el rayo del vino llega al alma.

ARTAUD, Antonin. Carta a la vidente. El lector tiene que creer en una verdadera enfermedad que atañe a la esencia del ser y sus posibilidades centrales de expresión, y que se aplica a toda una vida.

ARTE es aquello por lo que las formas se convierten en estilo (André Malraux)

ATANASIO DE ALEJANDRÍA, Vida de San Antonio, 9. Era como si los demonios se abrieran paso por las cuatro paredes del recinto, reventando a través de ellas en forma de bestias y reptiles. De repente, todo el lugar se llenó de imágenes fantasmagóricas de leones, osos, leopardos, toros, serpientes, áspides, escorpiones y lobos. El león rugía, listo para saltar sobre él; el toro ya casi lo atravesaba con sus cuernos; la serpiente se retorcía sin alcanzarlo; el lobo lo acometía de frente; y el griterío armado simultáneamente por todas estas apariciones era espantoso, y feroz su furia.

ATKINS, Peter W. La creación. Lo que a nosotros se nos muestra como motivo y finalidad es, de hecho, una degradación que en última instancia carece de motivos y de objetivo alguno.

ATTAR, Fard Uddin. El lenguaje de los pájaros, 46. Entonces el Simurg les dio, sin utilizar la lengua, esta respuesta: “El sol de mi majestad es un espejo; el que viene se ve en él, en él ve su alma y su cuerpo, se ve todo entero. Puesto que habéis venido hasta aquí treinta pájaros, os encontráis treinta pájaros en el espejo. Si vinieran aún cuarenta o cincuenta pájaros, la cortina que esconde el Simurg sería también abierta. Aunque hayáis cambiado extremadamente, os veis a vosotros mismos como erais antes. Aniquilaros pues deliciosa y gloriosamente en mí, a fin de volveros a encontrar vosotros mismos en mí”. Los pájaros en efecto se aniquilaron finalmente para siempre en el Simurg; la sombra se perdió en el sol y eso es todo.

AUDEN, Wystan H. Otro tiempo (‘Mientras paseaba una tarde’). And the crack in the tea-cup opens / a lane to the land of the dead. (‘Y la grieta en la taza de té / lleva a la tierra de los muertos’)

AUDEN, Wystan H. September 1, 1937. We must suffer them all again (‘Debemos sufrirlo todo de nuevo’).

AY MEJILLA, en que lo rojo / con lo blanco se debate, / y que de sólo mirarla, / sin morderla, ya echa sangre (Moaxaja, XXI)

AYER, Alfred J. Lenguaje, verdad y lógica, IV. Un ser cuya inteligencia fuese infinitamente poderosa no encontraría interés alguno en la lógica ni en la matemática.

AYESTA, Julián. Helena o el mar del verano. El cielo está azul, azul.

AYESTA, Julián. Helena o el mar del verano. Íbamos juntos, solos, entre el silencio del crepúsculo. Íbamos solos entre el silencio del mundo. Solos entre el silencio del tiempo. Solos para siempre. Juntos y solos, andando juntos y solos entre el silencio del mundo y del mar y del mundo, andando andando. Y todo era como un gran arco y nosotros lo íbamos pasando y al otro lado estaba nuestro mundo y nuestro tiempo y nuestro sol y nuestra luz y nuestra noche y estrellas y montes y pájaros y siempre.

AYESTA, Julián. Helena o el mar del verano. Olía a fresas de mayo y al sol azul.

AYESTA, Julián. Helena o el mar del verano. Y sentía uno como si el pensar fuese tener la cabeza llena de bichitos pequeños como perdigones que daban vuelta muy de prisa y cada vez más, hasta que iban dejando unos surcos humeantes por dentro de la cabeza, y era imposible de resistir.

AZORÍN (José Martínez Ruiz), La voluntad, VIII. Los niños tienen sus juguetes: los hombres los tienen también. Platón, Aristóteles, Descartes, Spinosa, Hegel, Kant, son los grandes fabricantes de juguetes. La metafísica es, sí, el más inocente y el más útil de todos.

AZORÍN (José Martínez Ruiz), La voluntad, XX. El maestro ha estado mirando atentamente un respetable coleóptero que subía lento y filosófico.

BÁBEL, Isaac. Relatos de Odesa (‘Historia de mi palomar’). En el mundo nadie siente las cosas nuevas con la fuerza que las siente el niño. El niño se estremece ante ese olor como el perro ante las huellas de la liebre y experimenta una locura que después, cuando somos mayores, se le llama inspiración.

BACHELARD, Gaston. La poética del espacio. En cuanto a nosotros, aficionados a la lectura feliz, no leemos ni releemos mas que lo que nos gusta, con un pequeño orgullo de lector mezclado con mucho entusiasmo.

BACHELARD, Gaston. La poética del espacio. En cuanto estamos inmóviles, estamos en otra parte; soñamos en un mundo inmenso. La inmensidad es el movimiento del hombre inmóvil.

BACHELARD, Gaston. Lautréamont. El ser humano siempre debe sufrir una metamorfosis con el poema verdadero. La función principal de la poesía es la de transformarnos.

BACHELARD, Gaston. Poética de la ensoñación. Porque las palabras se aman. Descansar en el corazón de las palabras, ver con claridad en la célula de un nombre, sentir que es un germen de vida, un alba creciente.

BACHELARD, Gaston. Poética de la ensoñación. Un exceso de infancia es un germen de poema.

BACHELARD, Gaston. Psicoanálisis del fuego. Sólo puede estudiarse aquello que se ha soñado. La ciencia se forma más bien sobre una fantasía que sobre una experiencia, siendo necesarias las experiencias para borrar las brumas del sueño. En particular, el mismo acto, trabajando la misma materia y susceptible de producir idéntico resultado subjetivo en mentalidades tan distintas como las del hombre primitivo y las del civilizado. Para aquél, el pensamiento es una fantasía centralizada, para éste, la fantasía es un pensamiento detenido. El sentido dinámico, de un caso al otro, es inverso.

BACON, Francis. Entrevista con David Sylvester, Mayo 1966. Creo que puedes hacer, muy en el estilo de la pintura abstracta, trazos involuntarios en el lienzo, que pueden sugerir medios más profundos de atrapar el hecho que te obsesione. Si las cosas resultan alguna vez, en mi caso, es porque llega un momento en que no sé conscientemente lo que hago.

BACON, Francis. Entrevista con David Sylvester, Mayo 1966. Yo siempre pretendí expresar las cosas del modo más directo y crudo posible, y puede que, si una cosa llega directamente, la gente sienta que es horrible. Los hechos suelen ofender a la gente; los hechos, o lo que solía llamarse verdad.

BACOVIA, George. Lacustre. Aud materia plîngînd. (‘Oigo llorar a la materia.’)

BAKUNIN, Mihail. Confesión. Es buscando lo imposible como el hombre ha realizado siempre lo posible, y quienes se han limitado sabiamente a lo que les parecía lo posible no avanzaron jamás un sólo paso.

BALART, Federico. Restitución. Pensamiento y palabra de ti recibo; / tú en silencio las dictas, yo las escribo.

BALZAC, Honoré de. Serafita. Cuando la materia se agota, entonces surge el espíritu.

BALZAC, Honoré de. Serafita. Desgraciado aquel que se calla en medio del desierto, creyendo que nadie lo oye: todo habla y todo escucha aquí abajo. La palabra mueve los mundos.

BAROJA, Pío. El árbol de la ciencia. Yo, en el fondo, estoy convencido de que la verdad en bloque es mala para la vida. Esa anomalía de la Naturaleza que se llama la vida necesita estar basada en el capricho, quizá en la mentira.

BARTH, Karl. La oración. La fe es una cosa tremenda que no desearía a nadie.

BARTHES, Roland. El grado cero de la escritura. El lenguaje nunca es inocente: las palabras tienen una memoria segunda que se prolonga misteriosamente en medio de las significaciones nuevas. La escritura es precisamente ese compromiso entre una libertad y un recuerdo.

BARZILAY, Yehudah ben. Comentario al ‘Yesirá’ ( en Scholem, La cábala.). Se dirigió Abraham enseguida a su maestro Sem, el hijo de Noé, y se pasó tres años con él, dedicándose ambos a investigarlo, hasta que llegaron a saber cómo crear el mundo , siendo capaces a continuación de realizar todo cuanto apetece su corazón.

BASHÔ, Matsuo. Sendas de Oku. Cuando observamos serenamente, descubrimos que todas las cosas tienen su perfección.

BASHÔ, Matsuo. Sendas de Oku. Los meses y los días son viajeros de la eternidad.

BASHO. Es primavera / la colina sin nombre / entre la niebla.

BASTA con que una mujer cuente sobre sí misma para que de inmediato se le reproche que ya no sea mujer, y ya bastante difícil es poner alguna verdad en boca de un hombre (Marguerite Yourcenar)

BATAILLE, Georges. El azul del cielo. Sentía envidia de las gentes que tienen un Dios a quien poderse aferrar.

BATAILLE, Georges. La experiencia interior. Libérame de mí, / ya no quiero el ser.

BATAILLE, Georges. Sobre Nietzsche. Ardo y me desoriento y, al final, quedo vacío.

BAUDELAIRE, Charles. El viaje. Au fond de l´Inconnu pour trouver du nouveau. (‘Al fondo de lo ignoto para encontrar lo nuevo’)

BAUDELAIRE, Charles. Spleen et Idéal (‘L’homme et la mer’). Homme libre, toujours tu chériras la mer! (‘¡Hombre libre, siempre desearás el mar!’)

BAUDELAIRE. Un hombre tiene que haber caldo muy bajo para considerarse feliz.

BAUDELAIRE. Yo soy la herida y el cuchillo, / soy la bofetada y la mejilla, / soy los miembros y la rueda, / soy la víctima y el verdugo.

BAUDRILLARD, Jean. De la seducción. Hay que desconfiar de la humildad de los espejos, humildes sirvientes de las apariencias, no pueden sino reflejar los objetos que están enfrente, sin poder sustraerse, y todo el mundo se lo agradece (salvo con la muerte, donde se les cubre por esta razón). Son los perros de la apariencia. Pero su fidelidad es capciosa, y sólo esperan que caigamos atrapados en su reflejo. No olvide tan rápido su mirada oblicua: le reconocen y cuando por sorpresa le encuentran allí donde usted no se esperaba, su turno ha llegado.

BAZIN, André. A partir de una cierta calidad de creación artística, en lugar de imaginar sacar de una obra sus pretendidas imper­fecciones, es mejor concederles el prejuicio favorable y tratarlas como cualidades de las que no hemos sabido todavía percibir el secreto.

BÉCQUER, Gustavo Adolfo. Cartas desde mi celda, I. Yo he oído decir a muchos, y aun la experiencia me ha enseñado un poco, que hay horas peligrosas, horas lentas y cargadas de extraños pensamientos y de una voluptuosa pesadez, contra las que es imposible defenderse.

BÉCQUER, Gustavo Adolfo. Cartas literarias a una mujer. Por lo que a mí toca, puedo asegurarte que cuando siento, no escribo. Guardo, sí, en mi cerebro escritas, como en un libro misterioso, las impresiones que han dejado en él su huella al pasar; éstas, ligeras y ardientes, hijas de la sensación, duermen allí agrupadas en el fondo de mi memoria, hasta el instante en que puro, tranquilo, sereno, y revestido, por decirlo así, de un poder sobrenatural, mi espíritu las evoca, y tienden sus alas transparentes que bullen con un zumbido extraño, y cruzan otra vez mis ojos como en una visión luminosa y magnífica. Todo el mundo siente. Sólo a algunos les es dado el guardar, como un tesoro, la memoria viva de lo que han sentido. Yo creo que éstos son los poetas. Es más, creo que únicamente por esto lo son.

BÉCQUER, Gustavo Adolfo. Introducción sinfónica. Entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra.

BÉCQUER, Gustavo Adolfo. Leyendas. Era uno de esos seres que adivina el alma.

BÉCQUER, Gustavo Adolfo. Rimas.Ese sueño en que acaba el soñar.

BÉCQUER. Me cuesta trabajo saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido; mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales.

BÉGUIN, Albert. El alma romántica y el sueño (‘El alma y el sueño’). Ciertos seres, en particular, traen al mundo esta nostalgia: los poetas son aquellos que, no contentos con expresar las voces interiores, tienen la temible audacia de seguirlas hasta las más peligrosas aventuras. Saben que no es una cosa tan natural ser un hombre en esta tierra. Una especie de reminiscencia enclavada en toda creatura, pero capaz, en ellos, de súbitas resurrecciones, les enseña que hubo un tiempo lejanísimo en que la creatura, en sí misma más harmoniosa y menos dividida, encajaba sin dificultad en la armonía de la naturaleza. ¿Por ventura no guarda cada ser en su corta memoria el recuerdo de una época en que la separación no había sobrevenido aún? Edad de oro de la infancia, que creía en las imágenes y no sabía que hubiera un mundo exterior real y un mundo interior imaginario. La reminiscencia remonta la cadena infinita de los recuerdos. Y quien está dotado de esta memoria se pone a esperar, porque adivina dentro de sí, adormecidos, pero capaces de despertar, los gérmenes que dejaron esas épocas infantiles.

BEGUINO, texto anónimo del s. XIV ( en N. Cohn, En pos del Milenio). Cuando un hombre ha alcanzado realmente un conocimiento grande y superior ya no está obligado a observar ninguna ley ni mandamiento, pues se ha hecho uno con Dios.

BELLI, Carlos Germán. Somos lo que nos falta, no lo que tenemos.

BÉNABOU, Marcel. Por qué no he escrito ninguno de mis libros. Sobre todo no vaya usted a creer, lector, que los libros que no he escrito son pura nada. Por el contrario, están como en suspensión en la literatura universal.

BENET, Juan. Otoño en Madrid (‘Barojiana’). Pero tal vez lo que el vulgo entienda por pesimista no sea más que eso, un hombre que extiende hacia lo inesperado las leyes generales deducidas de la experiencia.

BENET, Juan. Otoño en Madrid (‘Luis Martín-Santos, un memento’). Todas las fotografías están tomadas por la muerte.

BENJAMIN, Walter. El carácter destructivo. Como por todas partes ve caminos, está siempre en la encrucijada.

BENJAMIN, Walter. La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, 3. Definiremos esta última [el aura] como la manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que pueda estar).

BENJAMIN, Walter. Tesis de Filosofía de la Historia, 9. Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.

BEOWULF, 22, 1520. El rayo de los combates rehusaba morder, dañar la vida.

BEOWULF, 22, 1520. La adornada espada cantó su canto de guerra sobre la cabeza del monstruo.

BEOWULF, 31, 2260 . Terminaron los goces del arpa, la alegría del bardo, no vuela el buen halcón en la gran sala ni se oye en los patios de la fortaleza el golpe de los cascos del veloz corcel.

BEOWULF, 31, 2270. Hasta que la creciente marea de la muerte tocó su corazón.

BERCEO, Gonzalo de. Milagros de Nuestra Señora, 16. Sennores e amigos, lo que dicho avemos / palavra es oscura, esponerla queremos: / tolgamos la corteza, al meollo entremos, / prendamos lo de dentro, lo de fuera dessemos.

BERDIAEV, Nicolás. El credo de Dostoievsky, 1. Todo arte verdadero es siempre simbólico. Es un punto entre dos mundos: la profundidad de la existencia y lo real.

BERDIAEV, Nicolás. El sentido de la Historia. La memoria es la lucha contra el poder mortífero del tiempo en nombre de la eternidad.

BERDIAEV, Nicolás. Reino del espíritu y reino de César. El hombre está situado en el no-sentido de la vida, pero rehuye el reconocimiento del único sentido que podría oponerse a ese no-sentido. El mundo llega a unas tinieblas racionalizadas. La racionalización misma de la vida puede ser irracional.

BERENSON. El arte no sólo nos enseña a ver, sino a ser; nos hace tal como somos.

BERGAMÍN, José. La importancia del demonio. El Demonio es, como San Agustín lo definía, no un no ser, no nada, sino una voluntad de no ser, una voluntad de la nada; porque no quiso ser lo que era: angélico, criatura airada y luminosa; porque quiso no ser, no quiso dejar de ser, sino ser lo que no es, lo que no era, o quiere, ser nada, queriendo ser todo, queriendo no ser. Todo lo contrario que Dios. ¡Ahí es nada querer ser nonada! Querer ser contratiempo luminoso del cielo: querer ser contrasentido de la vida: querer ser contra Dios.

BERGSON, Henri. La evolución creadora. Nuestra duración no consiste en un instante que reemplaza a otro instante; sólo habría entonces presente, y no una prolongación del pasado en lo actual, una evolución, una duración concreta. La duración es el continuo progreso del pasado que va comiéndose al futuro y va hinchándose al progresar.

BERGSON, Henri. Sueños (en Fromm, El lenguaje olvidado, 103). No olvidamos nada, y todo lo que hemos sentido, percibido, pensado, deseado, desde el mismo instante en que despierta la conciencia, sobrevive de manera indestructible.

BERK, Ilhan. Veterano del mar (en la Introd. a sus Poemas). Todos los poetas escriben con el sentido primero de las palabras, es decir, con su infancia.

BERKELEY, George. Tratado sobre los principios del entendimiento humano, I, 35. Yo no pongo en tela de juicio que las cosas que veo con mis ojos y toco con mis manos existen realmente. No me hago la menor cuestión de si las cosas que veo con mis ojos y toco con mis manos existen realmente. La única cosa cuya existencia negamos es eso que los filósofos llaman materias o substancia corpórea. Y al eliminarla, el resto de la humanidad no sufre el menor daño, ni tampoco -me atrevo a decir- la echará nunca de menos.

BERKELEY, George. Tratado sobre los principios del entendimiento humano, I, 3. Pues lo que se dice de la existencia absoluta de las cosas no pensadas, sin relación alguna con el hecho de ser percibidas, me resulta completamente ininteligible. Su esse es su percipi; y no es posible que posean existencia alguna fuera de las mentes o cosas pensantes que las perciben.

BERNANOS, Georges. Diálogos de carmelitas, III, 1. Tal vez eso que nosotros llamamos azar sea la lógica de Dios.

BERNANOS, Georges. Diario de un cura rural. El infierno es dejar de amar. Mientras estamos en vida, podemos hacernos ilusiones, creer que amamos según nuestras propias fuerzas, que amamos al margen de Dios.

BERNANOS, Georges. Diario de un cura rural. Nuestras faltas ocultas envenenan el aire que otros respiran.

BERNHARD, Thomas. Extinción. Mi bajeza me desconcierta.

BERNHARD, Thomas. Extinción. Todo el tiempo suspiro por estar solo pero, cuando estoy solo, soy el más infeliz de los hombres. No soporto la soledad y hablo continuamente de ella, predico la soledad y la aborrezco profundamente, porque hace infeliz más que cualquier otra cosa, como me consta, como comienzo a sentir ya, le predico por ejemplo a Gambetti la soledad, pero sé muy bien que la soledad es el más terrible de los castigos. Le digo a Gambetti, Gambetti, la soledad es lo supremo, porque me hago pasar por su filósofo, pero sé muy bien que la soledad es el más terrible de los castigos.

BERNHARD, Thomas. Helada. No se es siempre el mismo hombre que se es.

BERNHARD, Thomas. Helada. Un día se vuelve a casa y se sabe que, a partir de ese momento, habrá que pagar por todo, y desde ese momento se es viejo y se está muerto. Un día todo ha acabado, ya puede durar la vida lo que quiera. De una vez para siempre se está muerto, y toda la belleza, lo que es y puede ser la felicidad, la riqueza y todo, se han retirado para siempre.

BERNHARD, Thomas. Helada. Un día se vuelve a casa y se sabe que, a partir de ese momento, habrá que pagar por todo, y desde ese momento se es viejo y se está muerto. Un día todo ha acabado, ya puede durar la vida lo que quiera. De una vez para siempre se está muerto, y toda la belleza, lo que es y puede ser la felici­dad, la riqueza y todo, se han retirado para siempre.

BERNHARD, Thomas. Relatos. Toda existencia es una circunstancia atenuante.

BERNHARD, Thomas. Trastorno. El mundo se desgasta más por nosotros, el mundo más por nosotros que nosotros por el mundo.

BERNHARD, Thomas. Trastorno. Sí estoy en plena Naturaleza, pienso que es mejor no estar en plena Naturaleza; si no estoy en plena Naturaleza, pienso que debería estar en plena Naturaleza. En esas especulaciones envejezco, me hundo… La libertad gravita sobre mi ánimo como una coraza, la plena libertad de que gozo me ahoga. Estoy construido totalmente en contra de la realidad. La mayor parte del tiempo mi consuelo lo encuentro, puede reírse, doctor, únicamente en el desconsuelo. Cuando estoy solo tengo ganas de estar acompañado; cuando estoy acompañado, tengo ganas de estar solo.

BERTALANFFY, Ludwig von. Robots, hombres y mentes. Pero no puede dudarse de que el hombre es todo él un animal fabricador de símbolos, usador de símbolos, dominado por los símbolos.

BHAGAVAD GÎTÂ, II, 12. No, en verdad, nací yo nunca / ni tú, ni esos reyes de pueblos; / y en verdad no dejaremos de existir / nosotros todos en otro tiempo.

BHAGAVAD GÎTÂ, II, 22. Como los viejos vestidos quitándose / un hombre se pone otros nuevos, / así dejando los viejos cuerpos / se dirige a otros nuevos la Encarnada (alma)

BHAGAVAD GÎTÂ, II, 38. Haciendo iguales el placer y el dolor, / la ganancia y la pérdida, la victoria y la derrota, / así, disponte a la lucha / y no cometerás pecado.

BHAGAVAD GÎTÂ, IX, 25. Los que veneran a los dioses van a los dioses, / los que veneran a los padres van a los padres, / a los seres van los que dan culto a los seres, / los que Me dan culto, vienen a Mí.

BHAGAVAD GÎTÂ, IX, 29. Soy el mismo para todos los seres, / ninguno me es odiado, ninguno me es querido

BHAGAVAD GÎTÂ, V, 7. Identificado su Ser con el Ser de todas las cosas, / incluso si obra no se mancha.

BHAGAVAD GÎTÂ, VII, 27. Todos los seres al nacer / caen en confusión.

BHAGAVAD GÎTÂ, XI, 15. Veo los dioses, o dios, en tu cuerpo.

BHAGAVAD GÎTÂ, XII, 17. El que no se alegra ni odia, / no sufre ni desea, / abandonando el bien y el mal, / si Me es devoto, ése Me es querido.

BHAGAVAD GÎTÂ, XIV, 24. Igual en el dolor y en el placer, residiendo en sí mismo, / igual para el terrón, la piedra y el oro, / igual para el amado y el no amado, sabio, / igual ante el reproche y los elogios, / igual en el honor y el deshonor, / igual ante las tropas de amigos y enemigos, / renunciando a toda iniciativa, / superador de los Hilos es llamado.

BIEN se parece, Sancho, que eres villano y de aquellos que dicen: “¡viva quien vence!” (Don Quijote, II,20)

BINGEN, Hildegard von. Vida y visiones. Desde mi infancia, cuando todavía no tenía ni los huesos, ni los nervios, ni las venas robustecidas, hasta ahora, que ya tengo más de setenta años, siempre he disfrutado del regalo de la visión en mi alma. En la visión mi espíritu asciende, tal como Dios quiere, hasta la altura del firmamento y otros aires, y se esparce entre pueblos diversos en lejanas regiones y lugares que son remotos para mí.

BIOY CASARES, Adolfo. La invención de Morel. Al hombre que, basándose en este informe, invente una máquina capaz de reunir las conciencias disgregadas, haré una súplica: Búsquenos a Faustine y a mí, hágame entrar en el cielo de la conciencia de Faustine. Será un acto piadoso.

BIOY CASARES, Adolfo. Plan de evasión. Podemos describir el mundo como un conjunto de símbolos capaces de expresar cualquier cosa.

BJÖRSON, Björnstjerne. Más allá de nuestras fuerzas, 1ª Parte, I, 1, 1. Pero en esta Naturaleza hay algo extraño que despierta lo que también hay de extraño en nosotros mismos. Todo se encuentra desorbitado.

BLAKE, William. El libro de Thel. Ver un mundo en un grano de arena, un cielo en una flor silvestre, tener el infinito en la palma de las manos y la eternidad en una hora.

BLAKE, William. Manuscrito Rossetti. El que ve lo Infinito en todas las cosas, ve a Dios. El que no ve más que el principio de Razón, no se ve más que a sí mismo.

BLANCO, Alberto. Giros de faros Mucho recuerda el mar lo inacabado.

BLASCO IBÁÑEZ, Vicente. La catedral. Dios somos nosotros y todo lo que nos rodea. Es la vida, con sus asombrosas transformaciones, siempre muriendo en apariencia, y renovándose hasta lo infinito. Es esa inmensidad que nos espanta con su grandeza y no cabe en nuestro pensamiento. Es la materia, que vive animada por la fuerza que anida en ella, con absoluta unidad, sin separación ni dualidades. El hombre es Dios; el mundo es Dios también.

BLOY, León. El hombre tiene lugares en su corazón que todavía no existen, y para que puedan existir entra en ellos el dolor.

BLOY, León. El viejo de la montaña. Aterradora idea de Juana, acerca del texto Per Speculum in Aenigmate: los goces de este mundo serían los tormentos del infierno, vistos al revés, en un espejo.

BODHIDHARMA, Sermón de la contemplación de la mente. La mente es la raíz de la que crecen todas las cosas.

BODHIDHARMA, Sermón del despertar. Cuando está ausente la ignorancia, la mente es la tierra de los budas. Cuando la ignorancia está presente, la mente es el infierno. Los mortales crean la ignorancia. Y utilizando la mente para crear la mente siempre se encuentran en el infierno.

BODHIDHARMA, Sermón del despertar. Cuando la mente deja de moverse, penetra en el nirvana. Nirvana es una mente vacía.

BODHIDHARMA, Sermón del despertar. La gente capaz de verdadera visión sabe que la mente es vacío, trascienden tanto comprensión como no comprensión. La ausencia de comprensión y no comprensión es verdadera comprensión.

BODHIDHARMA, Sermón del despertar. Usar la mente para buscar la realidad es ignorancia. No usar la mente para buscar la realidad es conocimiento.

BODHIDHARMA, Tratado sobre el linaje de la fe. La Verdad esencial está más allá de las palabras, las doctrinas son palabras. No son el Camino. El camino carece de palabras. Las palabras son ilusiones. No son diferentes de las cosas que se te aparecen en los sueños, sean palacios o carruajes, parques frondosos o pabellones junto a un lago. No concibas ningún placer en ellas. Todas son cunas que conducen al renacimiento.

BOECIO. La consolación de la Filosofía, II. Porque en todos los reveses de fortuna el pensar que más agobia es el haber conocido la dicha.

BÖHME, Jacob. Aurora, XII, 127. En el cielo sale también toda clase de figuras como las de los animales, pájaros y peces de este mundo, pero de forma, calidad y especie celestiales. Así también toda clase de árboles, arbustos y flores.

BÖHME, Jacob. Aurora, XII, 39. Igual que cuando el relámpago de la vida sale en medio de la fuerza divina reciben todos los espíritus de Dios su vida y se alegran en gran manera y aquello es un santo bandearse, besarse, gustarse, sentirse, oírse, verse y olerse, así sucede también con los ángeles: cuando el uno ve, oye y siente al otro sale en su corazón el relámpago de la vida y abraza un espíritu al otro como en la Divinidad.

BÖHME, Jacob. Aurora, XVIII, 124. No hay que entender que esté la Divinidad separada de la Naturaleza, no, sino que es como cuerpo y alma: la Naturaleza es el cuerpo, el Corazón de Dios es el alma.

BONITZER, Pascal. Con la inmovilidad del cuerpo y la entronización de la mira­da, son simultáneamente la moral, el deseo y la perversión quienes hacen su entrada en el cinema.

BONNEFOY, Yves. El artista del último día, 35. Esa edad en la que aún se desconoce qué vida nos será concedida.

BONNEFOY, Yves. L’ Improbable. Porque morimos en este mundo y para negar el destino, el hombre ha construido con los conceptos una morada lógica en la que los únicos principios aceptados son los de permanencia e identidad.

BORGES, J.L. “El jardín de senderos que se bifurcan” en Ficciones. La tarde era íntima, infinita. El camino bajaba y se bifurcaba, entre las ya confusas praderas. Una música aguda y como silábica se aproximaba y se alejaba en el vaivén del viento, empañada de hojas y de distancia . Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momen­tos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes.

BORGES, J.L. “Un lector” en Elogio de la sombra. Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído.

BORGES, J.L. El alivio que tú y yo sentiremos en el instante que precede a la muerte, cuando la suerte nos desate de la triste costumbre de ser alguien y del peso del universo.

BORGES, J.L. El Hacedor. Quién, al andar por el crepúsculo o al trazar una fecha de su pasado, no sintió alguna vez que se había perdido una cosa infinita.

BORGES, J.L. Ficciones. Todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí.

BORGES, J.L. Otras inquisiciones. Murió en el destierro.; le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos que vivir.

BORGES, J.L. Otras inquisiciones. Nuestro destino no es espantoso por irreal; es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.

BORGES, J.L. Qué importa la tristeza sí hubo en el tiempo alguien que se dijo feliz.

BORGES, Jorge Luis. Arte poética, BORGES, Jorge Luis. Arte poética, VI. Supe que el lenguaje también podía ser una música y una pasión. Y así me fue revelada la poesía.

BORGES, Jorge Luis. Arte poética, V. La idea de que las palabras fueron mágicas en un principio y son devueltas a la magia por la poesía, es, creo, verdadera.

BORGES, Jorge Luis. Artificios. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer.

BORGES, Jorge Luis. Discusión. Nosotros (la indivisa divinidad que opera en nosotros) hemos soñado el mundo -lo hemos soñado resistente, misterioso, visible, ubicuo en el espacio y firme en el tiempo; pero hemos consentido en su arquitectura tenues y eternos intersticios de sinrazón para saber que es falso.

BORGES, Jorge Luis. El Aleph. Vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

BORGES, Jorge Luis. El inmortal. Yo he sido Homero; en breve, seré Nadie, como Ulises; en breve seré todo: estaré muerto.

BORGES, Jorge Luis. El jardín de senderos que se bifurcan. Pensé en un laberinto de laberintos, en un sinuoso laberinto creciente que abarcara el pasado y el porvenir y que implicara de algún modo los astros.

BORGES, Jorge Luis. El oro de los tigres, ‘El amenazado’. Me duele una mujer en todo el cuerpo.

BORGES, Jorge Luis. El remordimiento. He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. / No he sido feliz.

BORGES, Jorge Luis. Elogio de la sombra. La puerta es la que elige, no el hombre.

BORGES, Jorge Luis. La noche de los dones. Un empellón y estaban en la sala y fue como si entraran a caballo, en las piezas de un sueño.

BORGES, Jorge Luis. Otras inquisiciones (‘El tiempo y J. W. Dunne’). Dunne asegura que en la muerte aprenderemos el manejo feliz de la eternidad. Recobraremos todos los instantes de nuestra vida y los combinaremos como nos plazca.

BORGES, Jorge Luis. Otras inquisiciones (‘La muralla y los libros’). Esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético.

BORGES, Jorge Luis. Otras inquisiciones (‘Magias parciales del Quijote’). ¿Porqué nos inquieta que Don Quijote sea lector del Quijote y Hamlet espectador de Hamlet? Creo haber dado con la causa: tales inversiones sugieren que si los caracteres de una ficción pueden ser lectores o espectadores, nosotros, sus lectores o espectadores, podemos ser ficticios.

BORGES, Jorge Luis. Otras inquisiciones (‘Nueva refutación del tiempo’). El tiempo es la substancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.

BOUSQUET, Joë. Poética (en Álvarez Ortega, Poesía francesa contemporánea). La poesía no es un atributo del poema, sino un atributo escondido de lo que existe, su horizonte en el alma del hombre, es decir, el horizonte en lo que aspira a ser, lo que aspira a la muerte.

BRADBURY, Ray. Crónicas marcianas (‘Aunque siga brillando la luna’). El capitán señaló con un movimiento de cabeza un grupo de edificios. -Es magnífico ese pueblo. -No es eso solamente. Sí, sus ciudades son hermosas. Los marcianos sabían cómo unir el arte y la vida. El arte fue siempre algo extraño para nosotros. En la Tierra el arte se guarda en el cuarto del loco de la familia, o se toma en dosis dominicales, tal vez mezclado con la religión. Los marcianos tenían arte, y religión.

BRADBURY, Ray. Crónicas marcianas (‘El marciano’).-(…) Pero he de pensar en ellos. ¿Qué sentirán mañana al despertar cuando vieran que me fui de nuevo, y esta vez para siempre? Además, la madre sabe lo que soy; lo ha adivinado como usted. Creo que todos lo adivinaron, aunque no me hicieron preguntas. A la Providencia no se le hacen preguntas. Cuando no se puede tener la realidad, bastan los sueños. No soy quizá la muchacha muerta, pero soy algo casi mejor, el ideal que ellos se imaginaron.

BRADBURY, Ray. El vino del estío. Y se quedaron así tendidos en la tierra, los corazones agitados, las narices siseantes. Y al fin, lentamente, temiendo no encontrar nada, Douglas abrió un ojo. Y todo, absolutamente todo, estaba allí. El mundo, como iris gigante de un mundo aún más gigantesco, que también acababa de abrirse, agrandándose para abarcarlo todo, le devolvía la mirada. Douglas supo que había saltado sobre él y ya no se iría. Estoy vivo, pensó.

BRADBURY, Ray. Remedio para melancólicos. ¿Qué sucedería si una enfermedad supiera como matar a una persona y luego seguir viviendo?

BRADBURY, Ray. Una noche o una mañana cualquiera. Para creer en algo tienes que llevarlo contigo. Y la tierra y los hombres no te caben en el bolsillo de tu traje. Yo quisiera hacer eso, llevarme todas las cosas conmigo. Así podría creer que existo. Qué pesado y difícil tener que salir en busca de algo, algo terriblemente físico, para poder probar su existencia. odio los objetos físicos. Los dejo atrás y ya no puedo creer en ellos.

BRADBURY, Ray. Una noche o una mañana cualquiera. Y no hay que volver atrás, ni levantar la tapa, pues uno muere un par de miles de veces, y deja un montón de cadáveres, todos con una muerte distinta; y con una expresión cada vez peor. En cada uno de esos días hay un yo diferente, a quien no conoces o no comprendes, o no quieres comprender.

BRECHT, Bertolt. A los hombres futuros. ¡Qué tiempos éstos en que / hablar sobre árboles es casi un crimen / porque supone callar sobre tantas alevosías!

BRECHT, Bertolt. Loa del estudio. Lo que no sabes por ti, / no lo sabes.

BRECHT, Bertolt. Recuerdo de María A. Fue un día del azul septiembre cuando, / bajo la sombra de un ciruelo joven, / tuve a mi pálido amor entre los brazos, / como se tiene un sueño calmo y dulce.

BRESSON, Robert. Construye tu film sobre blanco, sobre el silencio y la inmovilidad.

BRESSON, Robert. El cine sonoro ha descubierto el valor del silencio.

BRESSON, Robert. Es el interior lo que cuenta. Yo sé que esto puede parecer paradójico en un arte que todo exterior.

BRESSON, Robert. La abstracción debe llevar, no al simbolismo, que rechazo, sino a una forma que sobrepasa al realismo. Pienso que cada objeto, cada persona, deben ser minuciosamente auténticos. Cada hecho o detalle es exacto, pero trato de que esté colo­cado de modo que revele su verdad interna. Es también una cuestión de estilo: el cine puede, todavía, alcanzar a con­vertirse en un arte si elimina todos sus lastres ajenos: el drama, la representación, las ficciones contaminadas de naturalismo.

BRESSON, Robert. La pintura me ha enseñado que no hay que hacer imágenes bellas, sino imágenes necesarias.

BRESSON, Robert. Lo más hermoso es el silencio.

BRESSON, Robert. Me resulta falso lo muy evidente. Y cuando los actores hablan como en la vida y buscan una identificación fácil con el espectador, estropean lo que a mi me interesa: el juego formal de la relación entre planos: Lo que se puede expresar mediante lo específicamente cinematográfico es más profundo.

BRESSON, Robert. Sé preciso en la forma, nunca en el fondo.

BRINES, Francisco. La certidumbre de la poesía. La poesía no es un espejo, sino un desvelamiento.

BROCH, Hermann. La muerte de Virgilio. La metáfora no es conocimiento, no, sigue al conocimiento, aunque a veces lo precede, como un presentimiento vedado e imperfecto, meramente al servicio de las palabras, y entonces la metáfora se queda antes del conocimiento en vez de estar en él, y lo oculta como una oscura pantalla.

BROCH, Hermann. La muerte de Virgilio. Sentía la abreviación absoluta del curso del tiempo en el círculo de lo inmutable: todo era suyo, lo había asimilado todo, le pertenecía tanto como desde el principio le perteneciera en simultaneidad eterna.

BROCH, Hermann. Poesía e investigación ( ‘Cosmogonía de la novela’). El artista ha de trabajar bien, no producir belleza.

BROCH, Hermann. Poesía e investigación ( ‘Cosmogonía de la novela’). En todo ensueño que el hombre sueña flota un destello del Cosmos y de lo supraterreno.

BROCH, Hermann. Poesía e investigación ( ‘Hofmannsthal y su tiempo’). Allí donde no existe una relación auténtica con la muerte y no se reconoce constantemente su validez absoluta en lo terreno, no existe auténtico ethos.

BROCH, Hermann. Poesía e investigación ( ‘James Joyce y el presente’). Cometido de la poesía es alcanzar un conocimiento absoluto.

BROCH, Hermann. Poesía e investigación (‘Hofmannsthal y su tiempo’). Cuando desaparece la poesía, lo humano degenera, degenera lo moral, degenera el símbolo, degenera el idioma, degenera la realidad. Pues la tarea de la poesía es la constante creación del símbolo.

BRODSKY, Joseph. La canción del péndulo. Para un poeta, las palabras y el modo en que suenan son más importantes que las ideas y las convicciones.

BRODSKY, Joseph. Menos que uno. El arte no es una existencia mejor, sino alternativa; no es un intento de escapar a la realidad, sino lo contrario, un intento de animarla. Es un espíritu que busca carne, pero que encuentra palabras.

BROWN, Norman O. El cuerpo del amor. De la madre a la madre; no llegamos a ninguna parte. Y todo el peregrinaje tiene lugar en la madre.

BROWN, Norman O. El cuerpo del amor. La mujer penetrada es un laberinto. Sales a otro mundo, adentro de la mujer.

BROWN, Norman O. Eros y Tanatos. El hombre se distingue de los demás animales por el privilegio de estar enfermo, de que hay un vínculo entre estar enfermo y ser civilizado.

BROWN, Norman O. Eros y Tánatos. El hombre sigue siendo indómito porque en la infancia probó el fruto del árbol de la vida, sabe que es bueno y nunca lo olvida.

BROWN, Norman O. Eros y Tanatos. El psicoanálisis viene a recordarnos que somos cuerpos, que la represión es del cuerpo, y que la perfección sería el reino del Cuerpo Absoluto; la eternidad es el modo de los cuerpos no reprimidos.

BROWN, Norman O. Eros y Tanatos. En nuestros días la humanidad sigue haciendo historia sin tener ninguna idea consciente de lo que en realidad quiere o bajo qué condiciones dejaría de ser infeliz. Lo que de hecho hace es, al parecer, hacerse más infeliz a sí misma y llamar a esa infelicidad progreso.

BROWN, Norman O. Eros y Tanatos. Esta primera experiencia amorosa queda en nosotros como el sueño inmortal del amor, como una indestructible exigencia de la naturaleza humana, como el origen de nuestra inagotable insatisfacción.

BROWN, Norman O. Eros y Tanatos. Los únicos fundamentos para la esperanza de la humanidad están en los hechos de la infancia humana, y el psicoanálisis no es nada sin la doctrina de que la humanidad es esa especie de animal que tiene el proyecto inmortal de recuperar su propia infancia.

BROWNE, sir Thomas. Religio medici. II, 8. Hay otra idea que a veces me ha hecho cerrar los libros, y que me dice que es vanidad malgastar nuestros días en la ciega búsqueda del conocimiento. Es mejor permanecer en una modesta ignorancia que comprar con sudor y fatiga el incierto conocimiento de esta vida que la muerte da gratis a todo necio, y que es un accesorio de nuestra glorificación.

BRUNO, Giordano. De los heroicos furores, I. La poesía no nace de las reglas sino por levísimo accidente; en cambio, las reglas derivan de la poesía.

BRUNO, Giordano. Sobre el infinito universo y los mundos. I. Elpino: ¿Cómo es posible que el universo sea infinito? Filoteo: ¿Cómo es posible que el universo sea finito? Elpino: ¿Pretendéis que es posible demostrar esta infinitud? Filoteo ¿Pretendéis que es posible demostrar esta finitud?

BUBER, Martin. ¿Qué es el hombre Una vez que se ha tomado en serio el concepto de infinito, no es posible ya convertir el mundo en una mansión para el hombre.

BUBER, Martin. Yo y Tú. Las palabras básicas no expresan algo que estuviera fuera de ellas, sino que, pronunciadas, fundan un modo de existencia. Las palabras básicas se pronuncian desde el ser.

BÜCHNER, G. Carta a su familia. La única razón de que no sintamos el abismo en cuyo fondo nos hallamos amordazados y encadenados es que hemos nacido y nos hemos desarrollado en una prisión.

BUFFON, George L. L, conde de. El vegetal es un animal que duerme

BUKOWSKI, Charles. Culminación del dolor. Nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.

BULGÁKOV, Mijaíl. El maestro y Margarita, 1. De acuerdo, el hombre es mortal, pero eso es sólo la mitad del problema. Lo grave es que es mortal de repente.

BULGÁKOV, Mijaíl. El maestro y Margarita, 32. Escucha el silencio –decía Margarita al maestro, y la arena susurraba bajo sus pies descalzos–, escucha, y disfruta del silencio.

BURGESS, Anthony. El reino de los réprobos. Pero Dios se limitó a hacer lo que acostumbra: izar el sol hasta el cenit, para luego dejarlo deslizarse lentamente hacia abajo; hacer crecer la hierba a la misma velocidad que las uñas, matar a . algunos y dejar vivir a otros.

BUTLER, Samuel. Erewhon, XXI. No hay locuras e irracionalidades tan grandes como las que en apariencia son susceptibles de defenderse irrefragablemente con la razón misma.

BUTLER, Samuel. Erewhon, XXV. Un hombre es la resultante y el exponente de todas las fuerzas que han sido llevadas a actuar sobre él, ya sea antes ya después de su nacimiento.

BUTOR, Michel. Los personajes imaginarios llenan unos huecos de la realidad y nos iluminan acerca de ésta.

CABALLERO BONALD, José Manuel. Descrédito del héroe. Andar / a tientas hasta el último / recodo del silencio.

CABALLERO BONALD, José Manuel. Diario de Argónida. Empieza a ser verdad mientras lo escribo.

CACCIARI, Massimo. El Ángel necesario. El Ángel testimonia el misterio en tanto que misterio, transmite lo invisible en tanto que invisible, no lo ‘traiciona’ por los sentidos.

CADA UNO estornuda como Dios le ayuda (Góngora)

CADALSO, José. Cartas marruecas. Carta IX. Aquella inexplicable encadenación de las cosas, que los cristianos llaman providencia, los materialistas casualidad y los poetas suerte o hado.

CAIN, James M. El cartero llama dos veces. Cuando uno hace una cosa sabe perfectamente que la está haciendo. Y yo sé que no maté a Cora. Eso es lo que voy a decirle si alguna vez vuelvo a verla.

CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. La hija del aire. Dos veces es cobarde / el que por vivir murió/ / Quiero morir del rayo / y del sólo trueno no.

CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. La vida es sueño. Soy un hombre entre las fieras / y una fiera entre los hombres.

CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. Los cabellos de Absalón, III. Sin el cielo y sin la tierra / entre la tierra y el cielo.

CALVINO, Italo. El caballero inexistente, III. Puede ocurrir que en una alquería perdida le den un nombre completamente distinto de las otros; también he observado que en todas partes sus nombres cambian de una estación a otra. Se diría que los nombres le corren por encima sin conseguir nunca enganchársele. Para él, total, llámesele como se le llame es lo mismo.

CALVINO, Italo. El caballero inexistente, IV. Todavía confuso era el estado de las cosas del mundo, en la Edad en que esta historia se desarrolla. No era raro toparse con nombres y personas y formas e instituciones a las que no correspondía nada existente. Y por otra parte el mundo pululaba de objetos y facultades y personas que no tenían nombre ni distinción de lo demás. Era una época en la que la voluntad y la obstinación de ser, de marcar una impronta, de rozarse con todo lo que es, no era usada enteramente, dado que muchos nada tenían que ver con ella -por miseria o ignorancia, o porque en cambio todo les salía bien lo mismo- y por lo tanto cierta cantidad se perdía en el vacío. También podía darse entonces que en determinado momento esa voluntad y conciencia de sí, tan diluida, se condensase, formase grumo, como el imperceptible pulvísculo acuso se condensa en vedijas de nube, y que este núcleo, por azar o por instinto, chocase con un nombre o un linaje.

CALVO SOTELO, Leopoldo. Ribanova. He pasado como una sombra gris sobre el cristal del espejo: ninguna huella perdurará de mí.

CAMOENS, Luis de. Los Lusiadas, III, 20. Onde a terra se acaba e o mar começa. (‘Donde acaba la tierra y el mar comienza’)

CAMOENS, Luis de. Los Lusiadas, IX, 87. Tomando-o pela mâo, o leva e guia / pera o cume dum monte alto e divino, / no qual hûa rica fábrica se erguia, / de cristal toda e de ouro puro e fino. / A maior parte aqui passam do dia, / em doces jogos e em prazer contino. / Ela nos paços logra seus amores, / as outras pelas sombras, entre as flores. (‘Por la mano tomándole, guiaba / a la cumbre de un monte alto y divino, / do una fábrica rica se miraba / de cristal toda y de oro puro y fino. / Gran parte aquí del día se pasaba / en dulces juegos y en placer contino; / ella en la casa goza sus amores, / las otras por las sombras entre flores’.)

CAMPANELLA, Tomasso. La ciudad del sol. Admiten sin vacilar la inmortalidad de las almas. Después de la muerte corporal, éstas se asocian con los ángeles buenos o malos según que, por los actos de la presente vida, se hicieron semejantes a unos o a otros, pues las cosas semejantes buscan lo semejante.

CAMPBELL, Joseph. El poder del mito. La metáfora es la máscara de Dios.

CAMPBELL, Joseph. Las máscaras de Dios, I. Una mujer dio nacimiento al cuerpo temporal del muchacho, pero ahora los hombres lo llevarán a su nacimiento espiritual.

CAMUS, A. ¿Se podría formar el partido de los que no están seguros de tener razón? Sería el mío.

CAMUS, A. Cahiers. He empleado diez años en conquistar lo que me parece que no tiene precio: un corazón sin amargura. Y, como ocurre a menudo, una vez he dejado atrás la amargura, la he encerrado en uno o dos libros. Así yo seré juzgado siempre por esta amargura que ya no es nada para mi. Pero es justo que así sea. Es el precio que hay que pagar.

CAMUS, A. Cahiers. No estoy hecho para la política porque soy incapaz de querer o de aceptar la muerte del adversario.

CAMUS, Albert Cahiers. Tengo la idea más elevada, más apasionada del arte. Demasia­do elevada para consentir en someterlo a nada. Demasiado apasionada para querer separarlo de nada.

CAMUS, Albert Cuadernos. Las dudas son lo que tenemos de más íntimo. No hablar jamás de las propias dudas.

CAMUS, Albert. Calígula, I, IV. Je me suis senti tout d´un coup un besoin d´impossible. (‘Sentí en mí, de pronto, una necesidad de imposible’).

CAMUS, Albert. Calígula, I, IV. Les hommes meurent et ils ne sont pas heureux. (‘Los hombres mueren y no son felices’).

CAMUS, Albert. Calígula, I,11. Mais je sens monter en moi des êtres sans nom. (‘Pero siento subir en mí seres sin nombre’).

CAMUS, Albert. El extranjero, I. Comprendí que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz.

CAMUS, Albert. El mito de Sísifo. Matarse, en cierto sentido, y como en el melodrama, es confesar. Es confesar que se ha sido sobrepasado por la vida o que no se comprende a ésta.

CAMUS, Albert. El mito de Sísifo. No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Las demás, si el mundo tiene tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías, vienen a continuación. Se trata de juegos; primeramente hay que responder.

CAMUS, Albert. El mito de Sísifo. Todo lo que se puede decir es que este mundo, en si mismo, no es razonable.

CAMUS, Albert. La peste. Él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa.

CAMUS, Pedro. El espíritu de San Francisco de Sales. La multitud de leyes y formas legales sofocan a la justicia.

CANETTI, Elias. Auto de fe. Pues nada sabían de aquella fuerza motriz de la historia, mucho más profunda y auténtica: el impulso humano a fundirse en una especie animal superior, la masa.

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. ¡Cuántas cosas sabemos sólo porque no nos atañen en nada

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. ¡Cuántos siglos saquearán todavía a Platón!

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. ¡Qué serían los ojos sin su reflexión, sin los párpados!

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. Criaturas que viven en un tiempo intermedio que discurre paralelo al nuestro, penetrándolo sin rozarlo, como si hubiera sombras de tiempo que por sí solas conformasen un mundo.

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. El mito es una historia cuya frescura aumenta con la repetición.

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. Es fácil ser razonable cuando no se ama a nadie, ni siquiera a sí mismo.

CANETTI, Elias. El suplicio de las moscas. Sólo por los colores ya valdría la pena vivir eternamente.

CANETTI, Elias. Las voces de Marrakech . Trato de relatar algo y apenas enmudezco me doy cuenta de que aún no he dicho nada. Algo maravillosamente luminoso y denso permanece aún en mí y obstruye la palabra. ¿Es acaso la lengua, que no entiendo, y que paulatinamente debo interpretar en mi interior? Había acontecimientos, imágenes, sonidos, cuyo sentido de entrada radica en uno mismo, que fueron no tanto tomados, sino reducidos a palabras, y que más allá de las palabras, son aún más profundos y plenos de sentido que ellas mismas. Sueño en un hombre que olvida las lenguas de la Tierra hasta no comprender cuanto se dice en ninguna de ellas. ¿Qué hay en el lenguaje? ¿Qué esconde? ¿Qué le sustrae a uno?

CANETTI, Elias. Masa y poder. En las guerras de lo que se trata es de matar.

CANSINOS ASSENS, Rafael. El movimiento V. P, IV. Un poema no debe expresar nada concreto, sino muchas cosas indeterminadas.

CANSINOS ASSENS, Rafael. Ética y estética de los sexos. En la nupcia por primera vez sorprendió el hombre las intenciones de la Naturaleza y aprendió el gran estilo de la simulación enmascarada, de la farsa universal. En ella entrevió, por el presentimiento de la paternidad, la posibilidad de superarse a si propio; y asumió la suma de energía necesaria para luchar reiteradamente contra el destino con esa admirable terquedad con que desde su primer momento lo hace el arte humano.

CANTAR DE LOS CANTARES, 8, 6. Porque es fuerte el amor como la muerte.

CANTAR DEL MIO CID, I, 16. Lora de los ojos, tan fuerte mientre sospira: / ‘¡Ya doña Ximena la mi mugier tan complida, / commo a la mi alma yo tanto vos queria!’

CANTAR DEL MIO CID, III, 143. Lengua sin manos, ¿cómo osas hablar?

CANTOR, Georg. La libertad es la esencia de las Matemáticas.

CANTOS NAHUATL (‘El poema de la huida’). En vano he nacido. / En vano he venido a salir / de la casa del dios de la tierra, /¡yo soy menesteroso! / Ojalá en verdad no hubiese salido / que en verdad no hubiese venido a la tierra.

CANTOS NAHUATL. Sólo venimos a dormir, / sólo venimos a soñar: /¡No es verdad, no es verdad / que venimos a vivir sobre la tierra!

CAPEK, Milic. El impacto filosófico de la Física actual. La existencia en general no necesita ninguna justificación trascendente; su irracionalidad desaparece tan pronto como el no-ser rival se reconoce como ficción verbal.

CARDENAL, Ernesto. Getsemaní Ky. Como latas de cerveza vacías y colillas / de cigarros apagados, han sido mis días.

CARDENAL, Ernesto. Porque a veces nace un hombre en una tierra que es esa tierra. / Y la tierra en que es enterrado ese hombre es ese hombre. / Y los hombres que después nacen en esa tierra son ese hombre.

CARLYLE, Thomas. Los héroes, I. Considerad ahora qué fibra perenne de verdad hay en esto. Para nosotros también, a través de cada estrella, a través de cada hoja de hierba, ¿no existe un Dios hecho visible si queremos abrir nuestras mentes y nuestros ojos?

CARLYLE, Thomas. Los héroes, I. Cuando cesamos de maravillarnos es que hemos dejado de pensar.

CARLYLE, Thomas. Los primitivos reyes de Noruega, VII. Y en el preciso momento en que Tamberskelver estaba por lanzar su flecha por tercera vez, una flecha le dio [al arco] en la parte media, rompiéndolo en dos pedazos. –¿Qué se ha roto?, preguntó el rey Olaf. –Noruega en tus manos, respondió Tamberskelver.

CARNER, Josep. Las uvas inmortales. La mar és adormida, el cel és clar. (‘Se ha adormecido el mar, el cielo es claro’).

CARREL, Alexis. La incógnita del hombre. Cada uno de nosotros está formado por una procesión de fantasmas, en medio de los cuales avanza una realidad desconocida.

CARRERE, Emilio. Canción de cuna. Un ángel blanco arrulla vuestras almas inciertas.

CARRIEDO, Gabino Alejandro. El cerco de la vida (‘Canción oscura’). Los hombres no sabemos para qué somos hombres.

CARROL, Lewis. Alicia a través del espejo. ¡Imagínate lo conveniente que te sería volver a casa sin nombre! Entonces si, por ejemplo, tu niñera te quisiese llamar para que estudiaras la lección, no podría decir mas que ‘¡ven aquí.!’, y allí se quedaría cortada, porque no tendría ningún nombre con que llamarte.

CARROL, Lewis. Alicia a través del espejo. –La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas distintas. –La cuestión -zanjó Zanco Panco- es saber quien es el que manda, eso es todo.

CARROL, Lewis. Alicia en el país de las maravillas. Amada no somos mas que niños grandes que se agitan en vano cuando llega la hora de dormir.

CARVER, Raymond ¿Qué hace usted en San Francisco? El hombre que no trabaja dispone de mucho tiempo, demasiado tiempo, para pensar en sí mismo y en sus problemas.

CARVER, Raymond. ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? Un día se sintió al borde de una suerte de descubrimiento trascendental acerca de sí mismo. Revelación que nunca tuvo lugar.

CASTANEDA, Carlos. Las enseñanzas de Don Juan. -¿Qué es la vida verdadera -Una vida que se vive con la certeza nítida de estar viviéndola.

CASTILLA DEL PINO. Me es fácil llevarme bien conmigo como niño, y como ado­lescente, y como joven. Lo peor, lo terrible, es darse de bruces con el que uno ha llegado a ser. Porque, para decirlo paladinamente, eso no tiene remedio.

CASTRO, Rosalía de. En las orillas del Sar. En mil pedazos roto, / mi Dios cayó al abismo, / y al buscarle anhelante sólo encuentro / la soledad inmensa del vacío.

CASTRO, Rosalía. Follas novas. En todo estás e ti és todo, / pra mim i en mim mesma moras; / nin me abandonarás nunca, / sombra que sempre me asombras.

CAVAFIS, Constantino. La ciudad. ¿No comprendes que al arruinar tu vida en este sitio / la has malogrado en cualquier parte del mundo?

CAVAFIS, Constantino. Mar en la mañana. Que me detenga aquí. Que también yo contemple por un momento la naturaleza. / Del mar en la mañana y del cielo sin límites / el luminoso azul, la amarilla ribera: estancia / hermosa y grande de la luz.

CAVAFIS, Constantino. Vuelve otra vez. Cuando la memoria del cuerpo se despierta.

CELAN, Paul. Conversación en las montañas. Un atardecer, el Sol, y no sólo él, ya se había hundido en el ocaso, caminaba, salía de su casita y caminaba el judío, el judío hijo de judíos, y con él caminaba su nombre.

CELAN, Paul. Discurso de Bremen. El poema, en la medida en que es, en efecto, una forma de aparición del lenguaje, y por tanto de esencia dialógica, puede ser una botella arrojada al mar, abandonada a la esperanza –tantas veces frágil, por supuesto- de que cualquier día, en alguna parte, pueda ser recogida en una playa, en la playa del corazón tal vez. Los poemas, en ese sentido, están en camino: se dirigen a algo. ¿Hacia qué? Hacia algún lugar abierto que invocar, que ocupar, hacia un tú invocable, hacia una realidad que invocar.

CELAN, Paul. Discurso de Bremen. Y creo que tales vías del pensar no sólo marcan mis esfuerzos, sino los de otros poetas de una generación más joven. Son los esfuerzos de quien, sobrevolado de estrellas –obra humana-, expuesto en un sentido nunca antes previsto, y por tanto terriblemente al descubierto, va con todo su ser al lenguaje, herido de realidad y en busca de realidad.

CELAN, Paul. El Meridiano. La poesía: ese fabricar infinitud pleno de mortalidad y de inutilidad.

CELANO, Tommaso di. Dies Irae. Dies irae, dies illa, / solvet saeculum in favilla, / teste David cum Sibila. (‘!Día de gloria y de ira! / caen los siglos en ceniza, / David lo habló y la Sibila’).

CÉLINE, Louis-Ferdinand. Viaje al fin de la noche. Cuando no se tiene imaginación, morir es poca cosa; cuando se tiene, morir es demasiado.

CERNUDA, Luis. Cómo llenarte, soledad,/sino contigo misma.

CERNUDA, Luis. Ha pasado el huracán del amor, / ya ningún pájaro queda.

CERNUDA, Luis. Invocaciones. El mar, y nada más.

CERNUDA, Luis. Los placeres prohibidos. Porque algún día yo seré todas las cosas que amo. / El aire, el agua, las plantas, el adolescente.

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘El destino’). Cuántas cosas no te ha dicho a lo largo de la vida el rumor del agua.

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘El placer’). Las manos acariciando enajenadas, el hermoso cuerpo humano, triunfante un día para hundirse luego en la muerte.

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘El tiempo’). ¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘La eternidad’). Le asaltaba el miedo de la eternidad, del tiempo ilimitado.

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘La luz’). Y tu cuerpo escuchaba la luz.

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘Pantera’). No, ni basalto ni granito podrían figurarla, y sí sólo un pedazo de noche.

CERNUDA, Luis. Ocnos (‘Un compás’). Y al morderlo parecía como si mordiésemos los labios de un ángel.

CERVANTES, Miguel de. Don Quijote de la Mancha, I, 25. Eso que a ti te parece bacía de barbero, me parece a mí el yelmo de Mambrino, y a otro le parecerá otra cosa.

CERVANTES, Miguel de. Don Quijote de la Mancha, I, 25. Y así, básteme a mí pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta. Y píntola en mi imaginación como la deseo.

CERVANTES, Miguel de. Don Quijote de la Mancha, II, 64. -Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza, y quítame la vida, pues me has quitado la honra.

CHAMFORT, Sébastien R. N. Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas, I, 5. El género humano, malo por naturaleza, ha llegado a ser peor a causa de la sociedad.

CHAMFORT, Sébastien R. N. Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas, I, 5. Goza y haz gozar, sin dañarte a ti o a los demás; a esto se reduce, creo yo, toda la moral.

CHAMFORT, Sébastien R. N. Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas, I, 5. El hombre honesto, desengañado de todas las ilusiones, es el hombre por excelencia.

CHAMFORT, Sébastien R. N. Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas, I, 6. En materia de sentimientos, cuanto puede ser evaluado carece de valor.

CHANSON DE ROLAND, LA. CLXXVI, 2375-2396. Yace el conde Roldán, bajo un pino. Hacia España tiene vuelto su rostro. Y comienza a recordar muchas cosas: las tierras que ha conquistado, la poderosa, la dulce Francia; los hombres de su estirpe, Carlomagno, su señor, que le ha alimentado. Por todo llora y suspira, sin poder refrenarse. Pero no quiere olvidarse a sí mismo; confiesa sus culpas y pide a Dios perdón. -¡Padre verdadero, que jamás has mentido: Tú, que resucitaste a Lázaro de entre los muertos; Tú, que salvaste a Daniel de los leones, salva mi alma de todos los peligros, por los pecados que cometí durante mi vida Ha ofrecido a Dios su guante derecho. San Gabriel lo ha tomado de la mano. Sobre su brazo ha inclinado la cabeza, y avanza, juntas las manos, hacia su fin. Dios le envía su ángel Querubín y San Miguel del Peligro. Con ellos se acerca San Gabriel. Entre todos conducen el alma del conde al paraíso.

CHAPLIN, Charles. La comedia es la vida vista de lejos; la tragedia es la vida vista de cerca.

CHAPLIN, Charles. Si vistiera como un caballero o como un obrero, Charlot sería el burgués desgraciado, o el obrero desgraciado. Y Charlot es el hombre desgraciado.

CHAR, René. El hombre es capaz de hacer aquello que es incapaz de imaginar. Su cabeza surca la galaxia de lo absurdo.

CHAR, René. Presencia común. Se nace con los hombres, se muere sin consuelo entre los dioses.

CHE GUEVARA, Ernesto. Carta a sus hijos. Sobretodo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo.

CHEJOV, Anton. Las tres hermanas. La vida es hermosa, y no obstante, sólo lo parece.

CHESTERTON, Gilbert Keith. El hombre que fue jueves. -Desempeño el oficio de policía filósofo -dijo el del uniforme azul-. El oficio es a la vez más atrevido y más sutil que el de un detective vulgar. Éste tiene que ir a las tabernas sospechosas para arrestar ladrones. Nosotros vamos a los tés artísticos para descubrir pesimistas. El detective vulgar, hojeando un libro mayor o un diario, adivina un crimen pasado. Nosotros, hojeando un libro de sonetos, adivinamos un crimen futuro.

CHESTERTON. El hombre sabe que hay en el alma tintes más desconcertantes más innumerables y más anónimos que los colores de una selva otoñal… Cree, sin embargo, que esos tintes, en todas sus fusiones y conversiones, son representables con precisión por un mecanismo arbitrario de gruñidos y chillidos.

CHESTERTON. Nunca se sabe lo mejor de un hombre hasta que se ha dicho lo peor de él.

CHESTOV, Lev. Kierkegaard y la filosofía existencial, VI. La falta de fe es la expresión de la impotencia.

CHESTOV, Lev. Kierkegaard y la filosofía existencial, XVI. El hombre sólo vive una vez, si dejas escapar esta ocasión, si no has sufrido, jamás podrás arreglar las cosas.

CHESTOV, Lev. La filosofía de la tragedia. Es aquí donde comienza la filosofía de la tragedia. La esperanza se ha desvanecido para siempre; pero es necesario vivir, y vivir mucho todavía.

CHESTOV, Lev. La filosofía de la tragedia. Lo que enlaza entre sí a los hombres no es la familia, o la existencia en común, o la similitud de caracteres, sino la identidad de su experiencia interior.

CHILLIDA, Eduardo. Entrevista, diario ‘El País’, 13.12.98. Sin el vacío no hay nada que hacer. Es el gran pozo del cual se pueden sacar ayudas para todo, en los volúmenes que hablan, y que hablan claro, tanto si son positivos como negativos.

CHOOMEI, Kamo No. Relato desde mi choza (‘Hoojooki’), IV, 28. Yo era como un viajero que levantaba un tosco refugio para una sola noche, como un viejo gusano de seda tejiendo el último capullo.

CHOOMEI, Kamo No. Relato desde mi choza (‘Hoojooki’), V, 32. Conozco mis necesidades y el mundo. No ansío nada y no me esfuerzo en adquirir objetos. Sólo ambiciono vivir tranquilo, estar libre de preocupaciones, ser feliz.

CHOOMEI, Kamo No. Relato desde mi choza (‘Hoojooki’), V, 34. Los peces adoran el agua, pero no podemos conocer la felicidad del pez. Las aves desean vivir en el bosque, pero si no eres un ave ¿cómo vas a saber de sus deseos? Una vida sosegada es semejante, ¿cómo, sin vivirla, puedes conocerla?

CHRÉTIEN DE TROYES, Lanzarote del lago. En ningún cuerpo santo creyó tanto como en el cuerpo de su amada.

CHUANG TZU (en Th. Merton, El camino de Chuang Tsu). ¿Dónde puedo encontrar un hombre que haya olvidado las palabras? Con ese me gustaría hablar.

CHUANG TZU, II, 13. En cierta ocasión Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Ignoraba que nunca fue otra cosa y que se contentaba con ir rodando de flor en flor. Despertó de pronto y quedó sorprendido al ver que era Chuang Tzu. Pero resultaba difícil saber a ciencia cierta si era realmente Chuang Tzu y sólo había soñado ser una mariposa, o si era realmente una mariposa y sólo estaba soñando que era Chuang Tzu.

CHUANG TZU, XX, 12. ¿Ignorarlo no es acaso conocerlo; conocerlo no es acaso ignorarlo? ¡Quién pudiera lograr la sabiduría de la ignorancia!

CICERÓN, Marco Tulio. República, VI, 14. ‘Sin duda – me dijo él- todos aquellos que escaparon de las ataduras del cuerpo como de una prisión están vivos; en cambio, esta vida nuestra, que los hombres denominan así, es en realidad una muerte. ¿No ves a tu padre Paulo acercándose a ti?’ Cuando lo vi, derramé un río de lágrimas, pero él me abrazó y me besó, y me prohibió llorar.

CICERÓN, Marco Tulio. República, VI, 23. Lo que los hombres dicen muere con ellos y se apaga en el olvido de la posteridad.

CICERÓN, Marco Tulio. República, VI, 24. Porque ese hombre que pone de manifiesto tu forma externa no eres tú mismo; tu verdadero yo es el espíritu, no esa figura física que puede señalarse con el dedo. Debes, pues, saber que eres un dios, puesto que un dios es el que vive, siente, recuerda y prevé, y el que gobierna, rige y mueve el cuerpo a cuyo cuidado ha sido colocado, de la misma manera que el Dios supremo que está por encima de nosotros rige este universo.

CICERÓN, Marco Tulio. Sobre la naturaleza de los dioses, I, 2. Y no sé si, una vez eliminada la piedad para con los dioses, no va a desaparecer también la fidelidad y la unión social de los hombres, y aun la misma justicia, la más excelente de todas las virtudes.

CICERÓN, Marco Tulio. Sobre la naturaleza de los dioses, II, 17. Este mundo, necesariamente, tiene que ser la más excelente de todas las cosas, es él mismo un ser vivo y un dios.

CIORAN Nadie es capaz de presenciar más de un cuarto de hora la desesperanza de otro sin llegar a impacientarse.

CIORAN, Émile M. ‘El País’, 25.10.90. Hay quien no siente la obsesión de la muerte, su permanente acecho. Yo la he sentido siempre, sobretodo en los momentos de felicidad.

CIORAN, Émile M. La tentación de existir. Sufrir: única modalidad de adquirir la sensación de existir; existir: única forma de salvaguardar nuestra perdición. Así será en tanto que una cura de eternidad no nos haya desintoxicado del futuro.

CIORAN, Émile M. Sólo se libera el espíritu que, puro de toda relación con seres y objetos, se ejerce en su vacuidad.

CIORAN, Émile M. Todas las palabras son una palabra de más

CLARKE, Arthur C. ¿Quién está ahí ¿Qué ocurre con el alma de un hombre que muere entre las estrellas, lejos de su mundo natal? ¿Estás ahí todavía, Bernie, aferrado a la última cosa que te liga a tu perdido y distante hogar?

CLAUDEL, Paul. Conversión. Y entonces fue cuando se produjo el hecho que domina toda mi vida. En un instante mi corazón fue tocado y creí. Creí con una tal fuerza de adhesión, con una tal conmoción de todo mi ser, con tal convicción, con tal certeza, que no dejó lugar a ninguna clase de duda. Tuve de repente un sentimiento lacerante de la inocencia, de la infancia eterna de Dios, una revelación inefable. El estado de un hombre al que de un golpe se le arranca de su piel y se le transplantar a un cuerpo extraño, en un mundo para él desconocido, es la única comparación que podría ilustrar esta situación de total desconcierto.

CLEANTES, Himno a Zeus (en Estobeo, Églogas, I, 1, 12). Mas tú sabes moderar lo excesivo, / y ordenar lo desordenado, y las cosas ingratas son gratas para ti. / Todas las has armonizado así en una sola: las buenas y las malas, / de tal modo que de todas hay una única Razón, siempre existente.

CLEMENTE de Alejandría. Protréptico, I, 8. Si obedeces, tendrás la luz; si desobedeces, el fuego.

CLEMENTE de Alejandría. Protréptico, XII, 119. Apresúrate, Tiresias, cree, ¡verás!

COCTEAU, Jean. La poesía es necesaria, pero lo que no sabemos es para qué.

COHEN‑SEAT, G. En cine, la significación y la cosa significada no son sino uno.

COIXET, Isabel. Mi vida sin mí. Nadie es normal. La gente normal no existe.

COLERIDGE, Samuel Taylor. Biographia literaria, XV, 4. Ningún hombre ha sido nunca un gran poeta sin ser al mismo tiempo un profundo filósofo. Pues la poesía es la flor y la fragancia de todo conocimiento humano, de los pensamientos, pasiones, emociones y lenguaje humanos.

COLERIDGE, Samuel Taylor. Cuaderno de notas, Diciembre de 1804. Siento con excesiva intensidad la omnipresencia de todo en cada cosa.

COLERIDGE, Samuel Taylor. Cuaderno de notas. Si un hombre pudiera atravesar el paraíso en sueños y hacer que le obsequiaran una flor, en prenda de que su alma había estado realmente allí, y si al despertar se encontrara con la flor en la mano -¡ay! ¿entonces qué?

COLERUS, Johannes. Breve, pero fidedigna,biografía de Benedictus de Spinoza, 9. Su distracción consistía, además, en fumar una pipa de tabaco; o, cuando buscaba algún otro pasatiempo, se procuraba unas arañas y las hacía pelearse entre sí o buscaba alguna mosca, las echaba en la tela de una araña y contemplaba con tal placer esa batalla que hasta se echaba a reír.

COLINAS, Antonio. Libro de la mansedumbre. Callar y contemplar el agua quieta.

COLLI, Giorgio, La sabiduría griega. Mnemosine nos enseña que lo que tenemos que recuperar es precisamente el origen de todos nuestros recuerdos, ese punto en el que todavía no ha comenzado el tiempo. Y ésa exactamente es la enseñanza mistérica: el camino que hay que remontar para llegar al tiempo sin tiempo, la sucesión de generaciones de dioses y de hombres, la suma de los mitos de Orfeo, no son más que juegos de apariencias.

COLLI, Giorgio. Después de Nietzsche. La filosofía y el arte son técnicas del éxtasis.

COLLI, Giorgio. Después de Nietzsche. La razón no es independiente de la animalidad, sino que precisamente la revela.

COLLI, Giorgio. El nacimiento de la Filosofía. Sólo Dionisos existe, en él todo se anula: para vivir, el hombre debe regresar a él, sumergirse en el pasado divino.

COLLINS, Wilkie. La dama de blanco. Se dice que la mente gobierna el mundo. Pero, ¿qué gobierna la mente? El cuerpo.

COLÓN, Cristóbal. Los cuatro viajes del almirante. Primer viaje, 9.12.1942. Toda la noche oyeron passar páxaros.

CÓMO coño como coño? (Juan Ilai)

COMO todo poseedor de una biblioteca se sabía culpable de no conocerla hasta el fin (Borges)

COMOLLY, Jean Louis Un malentendido separa siempre a aquéllos para los que el cine no es más que ocasión de problemas políticos, sociales o morales, y los que piensan que lo esencial del cine es hacernos acceder a una dimensión más auténtica de nuestro ser y de nuestros problemas a través de las creaciones de ciertos cineastas.

CON GRAN frecuencia hacían entre los dos el monstruo de las dos espaldas (François Rabelais)

CON UNA mujer sólo se pueden hacer tres cosas: quererla, sufrir o hacer literatura (Lawrence Durrel)

CON UNOS hombres soy feliz, con otros soy mujer (Fernando Pessoa)

CONFIAMOS / en que no será verdad / nada de lo que pensamos (Antonio Machado)

CONFUCIO, Analectas, VI, 16. Confucio dijo: “Cuando las cualidades naturales se imponen sobre las que da la educación, el sujeto en cuestión será rústico; cuando lo aprendido domina a lo innato, el individuo de que se trate será un vulgar funcionario; cuando lo natural y lo que deriva del estudio están armoniosamente mezclados es cuando nos encontramos ante un hombre superior”.

CONFUCIO, Analectas, VII, 15. Confucio dijo: “Yo me complazco viviendo entre cosas sencillas, como son el tener arroz ordinario para comer, agua para beber y mi brazo doblado como almohada”.

CONFUCIO, Analectas, VII, 9. Confucio nunca cantaba el mismo día que había llorado.

CONRAD, J. Lord Jim. Sólo cuando tenemos que habérnoslas mano a mano con otro hombre, esforzándonos en satisfacer sus más intimas necesi­dades, es cuando llegamos a percatarnos de cuán incompren­sibles, indecisos y aun nebulosos son los seres, que compar­ten con nosotros la contemplación de las estrellas y la luz del sol. No parece otra cosa sino que la soledad sea una dura e imprescindible condición de nuestra existencia.

CONRAD, Joseph. El corazón de las tinieblas, I. Vivimos igual que soñamos: solos.

CONRAD, Joseph. El corazón de las tinieblas, II. Había momentos en que tu pasado volvía a ti, como ocurre a veces, cuando no tienes ni un momento de más para ti mismo; pero se presentaba en la forma de un sueño intranquilo y ruidoso, recordado con asombro entre las sobrecogedoras realidades de ese extraño mundo de plantas, agua y silencio. Y esta quietud de vida no se parecía en los más mínimo a la paz. Era la quietud de una fuerza implacable que medita melancólicamente sobre una intención inescrutable.

CONRAD, Joseph. El corazón de las tinieblas, II. La mente del hombre es capaz de cualquier cosa, porque todo está en ella, tanto el pasado como el futuro. ¿Qué había allí, después de todo? Júbilo, temor, pesar, devoción, valor, ira -¿cómo saberlo?-, pero había una verdad, la verdad despojada de su manto del tiempo. Que el necio se asombre y se estremezca; el hombre sabe y puede mirar sin parpadear.

CONRAD, Joseph. El corazón de las tinieblas, III. Es cierto, él había dado aquel último paso, había traspasado el borde, mientras a mí se me había permitido retirar mi vacilante pie. Y tal vez en esto resida toda la diferencia; tal vez toda la sabiduría, toda la verdad y toda la sinceridad están comprimidas en ese inapreciable momento del tiempo en que traspasamos el umbral de lo invisible.

CONRAD, Joseph. El espejo del mar, XXIV. Los temporales de viento en el mar son de una variedad infinita, y, dejando de lado el peculiar, terrible y misterioso gemido que a veces puede oírse atravesando el bramido de un huracán -dejando de lado ese sonido inolvidable, como si el alma del universo la hubieran aguijoneado hasta arrancarle un lúgubre quejido‑, es la voz humana, después de todo, la que imprime la huella de la conciencia humana en el carácter de un temporal.

CONRAD, Joseph. La línea de la sombra, I. Esa fuerza que habita en nuestras vidas y las modela a su antojo.

CONRAD, Joseph. La línea de la sombra. Sí; caminamos, y el tiempo también camina, hasta que, de pronto, vemos ante nosotros una línea de sombra advirtiéndonos que también habrá que dejar tras de nosotros la región de nuestra primera juventud.

CONRAD, Joseph. La literatura une a los vivos con los muertos y a éstos con los que aún no han nacido.

CONRAD, Joseph. Lord Jim, II. Mil matices existen en el peligro que representan las aventuras del mar y el ímpetu de los vientos, y sólo de cuando en cuando ofrecen los hechos cierto cariz siniestro en que se ve la violencia de las intenciones, es decir, aquel algo indefinible que se impone a la inteligencia y al corazón de un hombre, obligándole a comprender que tal o cual complicación de accidentes, tales repentinas furias de los elementos, caen sobre él con un propósito malévolo, con fuerza incontrastable, con desenfrenada crueldad, lo que significa arrancarle toda esperanza y todo miedo, el dolor de la fatiga y el anhelo del descanso; lo que significa destruir, aplastar, reducir a la nada todo cuanto ha visto, sabido, amado u odiado, todo lo que es inapreciable o necesario (la luz del sol, los recuerdos del porvenir); lo que significa, en fin, borrar de su vista por completo todo lo más precioso del mundo por medio de un simple y aterrador acto: el de arrebatarle la vida.

CONRAD, Joseph. Lord Jim, V. ¡Las ideas! ¡El diablo cargue con ellas! ¡No son más que unas azotacalles, unas vagabundas que vienen a llamar a la puertecilla del entendimiento, y cada una os roba algo de vuestra sustancia, cada una se lleva alguna migaja de aquella creencia en unos cuantos sencillos conceptos a los que tenemos que agarrarnos, si es que queremos vivir decentemente y morir bien!

CONRAD, Joseph. Lord Jim, V. Nos sentimos tentados a cometer actos por los cuales hemos de ser insultados luego, cosas por las que han de ahorcarnos después, y, sin embargo, bien puede ser que el espíritu de las mismas sobreviva a todos los castigos, que dure, ¡vive Dios!, más que la soga con que nos ahorquen. Y cosas hay que a veces parecen casi insignificantes, por culpa de las cuales algunos de nosotros quedamos completa, totalmente destruidos.

CONRAD, Joseph. Lord Jim, XV. Me convencí entonces de cuán difícil es, a veces, llegar a emitir un simple sonido articulado. Hay cierto poder de fatalidad irremediable en la palabra que pronunciamos. Una palabra es de largo alcance, llega muy lejos, lleva la destrucción a través del tiempo, como van volando las balas a través del espacio.

CONRAD, Joseph. Lord Jim, XXXV. He de agarrarme a su fe en mí para así sentirme seguro.

CONRAD, Joseph. Lord Jim. Lúgubremente juega la vanidad con nuestra memoria, y toda pasión verdadera necesita falsos pretextos para vivir.

CONRAD, Joseph. Lord Jim. No hay recado que darle al mundo, como no sea el que cada uno de nosotros forje interpretando por sí mismo el lenguaje de los hechos, que son, a veces, más enigmáticos que los más artificiosos juegos de palabras.

CONRAD, Joseph. Lord Jim. Parece mentira la frecuencia con que, en la vida diaria, vamos con los ojos medio cerrados, los oídos como tapiados y adormecido el pensamiento. Acaso es bueno que así sea, y tal vez esa misma somnolencia o embotamiento es lo que hace que tan soportable y deseada resulte la existencia para una mayoría incalculable de personas. De todas formas, bien pocos serán entre nosotros los que no hayan pasado nunca por uno de esos momentos raros en que despierta el espíritu para oír, ver y entender infinidad de cosas, mejor dicho, todas ellas, como iluminado por un relámpago. antes de volver a caer en nuestra grata somnolencia.

CONRAD, Joseph. Lord Jim. Parece mentira la frecuencia con que, en la vida diaria, vamos con los ojos medio cerrados, los oídos como tapiados y adormecido el pensamiento. Acaso es bueno que así sea, y tal vez esa misma somnolencia o embotamiento es lo que hace que tan soportable y deseada resulte la existencia para una incalculable mayoría de personas. De todas formas, bien pocos serán entre nosotros los que no hayan pasado nunca por uno de esos momentos raros en que despierta el espíritu para ver, oír y entender infinidad de cosas…. mejor dicho, todas ellas…, como iluminado por un relámpago… antes de volver a caer en nuestra grata somnolencia.

CORÁN, 2, 156. Somos de Dios, y a él regresamos.

CORÁN, 2, 216. Y Dios lo hizo morir durante cien años y luego lo animó y le dijo: –¿Cuánto tiempo has estado aquí? –Un día o parte de un día, respondió.

CORÁN, 4, 60. A quienes creen y hacen obras puras los introduciremos en unos jardines por los que corren ríos. Vivirán en ellos eternamente: tendrán esposas puras y les haremos entrar en una sombra frondosa.

CORBIN, Henry. Cuerpo espiritual y Tierra celeste. Un mundo no puede surgir al Ser y al Conocer mientras carece de nombre.

CORPUS HERMETICUM, V, 11. Tú eres lo que yo soy, tú eres lo que yo hago, tú eres lo que yo digo. Tú eres todas las cosas y nada existe distinto de ti, tú eres lo que ha llegado a ser y lo que no ha llegado a ser.

CORPUS HERMETICUM, X, 5-6. La visión más hermosa sólo está reservada a quienes son capaces de adentrarse más y más en ella, de ascender a ella desde el cuerpo, adormecidos los sentidos. Sólo la verás cuando ya nada puedas decir sobre ella, conocerla supone un silencio divino e inactividad de los sentidos

CORPUS HERMETICUM, XI, 20. Acoge en ti mismo todas las sensaciones de todas las cosas creadas, del fuego y del agua, de lo seco y lo húmedo; sé al mismo tiempo todas las cosas, del mar, de la tierra y del cielo; sé al mismo tiempo criatura no nacida y que está en el seno, joven y viejo, muerto y situado más allá de la muerte; y si eres capaz de guardar en tu pensamiento todas estas cosas al mismo tiempo, todos los tiempos, lugares y sustancias, cualidades y cantidades, entonces podrás captar a Dios.

CORTÁZAR, Julio. Historias de cronopios y de famas. Pero las cosas invisibles necesitan encarnarse, las ideas caen a la tierra como palomas muertas.

CORTÉS, Donoso. Discurso ante el congreso, 1849. La causa de vuestros errores, señores, es que ignoráis la dirección de la civilización y del mundo. Creéis que la civilización y el mundo progresan, ¡y retroceden!

CREER que algo es eterno es empezar a matarlo (?)

CREUZER, Friedrich. Sileno. Ese silencio, ese pudor ante la palabra, ese volver la mirada al interior de uno mismo, gracias a lo cual se torna toda consideración en contemplación dichosa, es la característica primordial del mito, en consonancia también con las ideas de la filosofía, que ponía la máxima dignidad de la naturaleza en el carácter silencioso de ésta.

CRITIAS, Fragmento 25. Hubo una época en que la vida de los hombres era desordenada, bestial y esclava de la fuerza; en la cual no existía recompensa para la virtud ni castigo para la maldad. Entonces, a mi parecer, inventaros los hombres las leyes (nomos) distributivas a fin de que la justicia pudiera ser tan arrogante y poderosa como su antagonista, de manera que, si alguien la infringía, recibía un castigo. Cuando las leyes prohibieron cometer abiertamente faltas, y estas se perpetuaron en secreto, alguien descubrió el temor (a los dioses) para contener la perversidad. De este modo se introdujo lo divino.

CRUZ, San Juan de la Cruz. Noche oscura. Amada en el amado transformada.

CRUZ, San Juan de la. Llama de amor viva, segunda declaración. El propio lenguaje es entenderlo para si y sentirlo, y gozarlo y callarlo el que lo tiene.

CUALQUIER destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento, el momento en que el hombre sabe para siempre quién es. (Borges)

CUANDO dos personas que se entienden comienzan a dejar de decirse la verdad acaban tejiendo poco a poco tal maraña de hilos para desviar lo más auténtico de sus actitudes, que toda esa malla es un día la frontera que les separa de la persona a la que un día quisieron (José María Guelbenzu)

CUANDO los verdaderos enemigos son demasiado fuertes hay que buscarse otros más débiles (Umberto Eco)

CUANDO yo sea grande ya habrá hombres que tengan dinerito, y me podré casar (España Franco Franco)

CUANTO más amarga es la verdad, más amigo es quien te la dice (Josuah Logan, Camelot)

CUANTO más bobo he sido, más espero se me aparecerá Santa María (Góngora)

CUNQUEIRO, Álvaro.Y, en la noche, el mar. Decimos versos en la noche, como para que los oiga el mar, pero el más profundo significado y canto de las palabras se desdibuja ante el fuego encendido en el hogar y en la lámpara; me parece que es por el fuego, y no por la palabra, que aquí tenemos la condición humana.

CURA que en la vecindad / vive con desenvoltura, / para qué le llaman cura / ¿si es la misma enfermedad? (Góngora)

CUSA, Nicolás. Docta ignorancia, I, 5. La unidad absoluta, a la que nada se le opone, es, pues, la absoluta maximidad, la cual es Dios bendito.

D’ORS, Eugeni. El poeta ciego. El Mar es una voz. La más noble, entre todas las voces del mundo, la más antigua.

D’ORS, Eugeni. Introducción a la vida angélica, I, 11 . En la oscuridad, lo invisible; en el deslumbramiento, lo invisible también.

D’ORS, Eugeni. Introducción a la vida angélica, III, 15. Vivir es gestar un Ángel para alumbrarlo en la eternidad.

D’ORS, Eugeni. La bien plantada. He aquí un pedacito de mundo en paz. He aquí unas conciencias casi en la paz. Y llega el destino. El destino son unos cuantos músculos montados sobre un esqueleto. Estos músculos viven, aunque no mucho; no se agitan; están sosegados en una calma real. Pero todo es un gran incendio a su alrededor. El pedacito de mundo prende, arde en el gran incendio. Las conciencias prenden, arden en el gran incendio.

DANTE ALIGHIERI, Divina Comedia, Infierno, V, 103. Amor, ch’a nullo amato amar perdona, / mi prese del costui piacer sí forte, che, come vedi, ancor no m’abbandona. (‘Amor, que a nadie amado amar perdona, / por éste me infundió amor tan fuerte / que, como ves, ya nunca me abandona’).

DANTE ALIGHIERI, Divina Comedia, Infierno, XV, 83-85. La cara e buona imagine paterna / di voi quando del mondo ad ora ad ora / m’insegnavete como l’uom s’etterna. (‘Vuestra buena y paterna imagen cara, / cuando me habéis cien veces enseñado / cómo a lo eterno el hombre se prepara’)

DANTE ALIGHIERI, Divina Comedia, Infierno, XXXIV, 34. S’el fu sí bello com’elli è or brutto, / e contra’l suo fattore alzò le ciglia, / ben dee da lui procedere ogni lutto. (‘Si fue tan bello como ahora es feo, / y contra su hacedor se rebeló, / sin duda es él quien produce todo mal’).

DANTE ALIGHIERI, Divina Comedia, Purgatorio, XXI, 131. Ché tu se’ombra e ombra vedi (‘Que eres una sombra y una sombra ves’)

DANTE ALIGHIERI, Divina Comedia, Purgatorio, XXX, 32. Donna m’apparve, sotto verde manto / vestita di color di fiamma viva (‘Una mujer surgió con verde manto, / vestida de color de llama viva’).

DANTE ALIGHIERI, Divina Comedia, Purgatorio, XXX, 46. Men che dramma / di sangue m’ è rimaso che non tremi: / conosco i segni dell’ antica fiamma. (‘Cada gota de sangre me ha temblado: / conozco el fuego de la antigua llama’).

DANTE ALIGHIERI, La vida nueva, 3. Sucedió que aquella admirable señora se me apareció vestida de un color blanquísimo, en medio de dos gentiles damas de más avanzada edad; y al pasar por una calle, volvió sus ojos hacia donde yo me hallaba lleno de temor, y por su inefable cortesía recompensada hoy en el gran siglo, me saludó muy recatadamente, de modo que me pareció ver entonces todos los extremos de la bienaventuranza.

DANTE ALIGHIERI, Sobre la lengua vulgar, I, 2. Y como los ángeles tienen un rapidísimo e inefable poder intelectual para manifestar sus luminosas ideas, de tal manera que se conocen entre sí totalmente por sí mismos, o al menos por medio de aquel luminoso espejo en el cual todos ven reflejada su hermosura y en el que todos viven deseosos de mirarse, no necesitan los ángeles signo alguno de expresión.

DARÍO, Rubén. Cantos de vida y esperanza (‘Lo fatal’). Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, / y más la piedra dura porque ésa ya no siente, / pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, / mi mayor pesadumbre que la vida consciente.

DARWIN, Charles. Autobiografía. Parece no haber más propósito en la variabilidad de los seres vivientes y en la acción de la selección natural que en la dirección que sopla el viento.

DARWIN, Charles. La expresión de las emociones en los animales y en el hombre. Los hombres de todas las razas fruncen el ceño ante cualquier perplejidad de pensamiento, tal como deduzco de las respuestas a mis cuestionarios que he recibido.

DE CHIRICO, Giorgio. Sobre el arte metafísico (‘Sobre el silencio’). Dios creó al mundo en silencio; después, cuando hubo soltado sobre las esferas que giran (o que no giran) en el espacio, los elementos y los animales, empezó el ruido. Toda creación se hace en silencio; a continuación, sus fuerzas ocultas hacen nacer el ruido, o mejor dicho, los ruidos, por el ancho mundo.

DE LAS MIL formas de vida, cada uno sólo puede conocer una. Envidiar la dicha de otro es locura; no se sabría utilizar. La dicha no se da hecha sino a medida (André Gide, El inmoralista)

DE TODAS las criaturas que componen el orbe, el fuego es la única que sabe que su hijo es un fantasma (Borges)

DEL MAL tomar lo menos, dízelo el sabidor / por end, de las mujeres, la mejor es la menor (Juan Ruiz)

DELGADO, José María. La misma luz. En el compromiso ineludible de los sueños, / donde el ángel y el murciélago intercambian sus alas, / cada noche me visita -o te visita- el mismo vengador.

DELIBES, Miguel. La mortaja. Acababa de descubrir que metiéndose de un golpe en el miedo, cerrando los ojos y apretando la boca, el miedo huía como un perro acobardado.

DEMANDA DEL SANTO GRAAL, XXII. Esta Demanda no es búsqueda de cosas terrenales, sino que debe ser la persecución de los grandes secretos y misterios de Nuestro Señor y de los arcanos que el Gran Maestro mostrará abiertamente al bienaventurado caballero al que Él eleve a la condición de sirviente suyo entre los demás caballeros terrenales, al que le mostrará las grandes maravillas del santo Graal y le hará ver lo que corazón mortal no podría pensar y lengua de hombre terrenal no podría decir.

DEMÓCRITO de Abdera. 68 A 40. Demócrito sostuvo la misma teoría que Leucipo sobre los elementos, (lo) pleno y (lo) vacío, hablaba como si las cosas existentes estuvieran en constante movimiento en el vacío; hay mundos innumerables que difieren en tamaño. En alguno no hay sol ni luna, en otros son más grandes que los de nuestro mundo y, en otros, más numerosos. Los intervalos entre los mundos son desiguales; en algunas partes hay más mundos y en otras menos; algunos están creciendo, otros están en su plenitud y otros están decreciendo; en algunas partes están naciendo y en otras pereciendo. Se destruyen mediante colisión mutua. Hay algunos mundos que carecen de seres vivos, de plantas y de toda clase de cosa húmeda.

DESCARTES, René. Discurso del método, V. Me sentiré siempre más obligado a quienes con su favor me ayuden a gozar sin obstáculos de mi ocio que a quienes me ofrecieran los empleos más honrosos.

DESCARTES, René. Meditaciones metafísicas, II. El pensamiento es lo único que no puede separase de mí. Yo soy, existo, es cierto; pero ¿cuánto tiempo? Todo lo que dure mi pensar. Pues acaso podría suceder que, si cesase por completo de pensar, cesara al propio tiempo por completo de existir. Ahora no admito nada que no sea necesariamente verdadero; ya no soy, pues, hablando con precisión, sino una cosa que piensa, es decir, un espíritu, un entendimiento o una razón, términos estos cuya significación desconocía yo anteriormente. Soy, pues, una cosa verdadera, verdaderamente existente. Mas ¿qué cosa? Ya lo he dicho. una cosa que piensa. ¿Qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, entiende, concibe, afirma, niega, quiere, no quiere y, también, imagina y siente.

DESPRECIAR a los demás y no amarse a sí mismo (divisa del Marqués de Bradomín)

DEWEY, John. El arte como experiencia, 1. Solamente cuando un organismo participa en las relaciones ordenadas de su ambiente, asegura la estabilidad esencial para la vida. Y cuando la participación viene después de una fase de desconexión y conflicto, lleva dentro de sí mismo los gérmenes de una consumación próxima a lo estético.

DEWEY, John. El arte como experiencia, 1.Solamente cuando el pasado deja de perturbar y las anticipaciones del futuro no perturban, el ser está enteramente unido con su ambiente y, por consecuencia, plenamente vivo. El arte celebra con peculiar intensidad los momentos en que el pasado refuerza el presente y en los que el futuro es un acelerador de lo que ahora es. Para captar las fuentes de la experiencia estética, es pues necesario recurrir a la vida animal que está debajo de la escala humana.

DEWEY, John. El arte como experiencia, 2. Lo poético, en cualquier medio, está siempre próximo al animismo.

DEWEY, John. Una vida entera sería demasiado corta para reproducir con palabras una simple emoción.

DHAMMAPADA, 1. Somos lo que pensamos. / Todo cuanto somos surge con nuestros pensamientos. / Con nuestros pensamientos edificamos el mundo.

DHAMMAPADA, 13. Observa el mundo tal cual es: / una pompa de jabón, un espejismo. / Nada puede el rey de la muerte / frente a esta visión.

DHAMMAPADA, 24. Abandona el pasado. / Abandona el futuro. / Abandona el presente. Cruza por fin a la otra orilla, / más allá del nacimiento y de la muerte.

DICK, Philip K. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (‘Blade Runner’), 4. Ella no sabe que yo existo. Como los androides, carece de la capacidad de apreciar la existencia de otro ser.

DICK, Philip K. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (‘Blade Runner’), 16. Somos máquinas, estampadas como tapones de botella. Es una ilusión ésta de que existo realmente, personalmente. Soy sólo un modelo de serie.

DICKINSON, Emily, Poemas (‘Morí por la belleza’). Until the Moss had reached our lips / and covered up -our names- (‘Hasta que el musgo nos llegó a los labios / y cubrió nuestros nombres’).

DIDEROT, Denis. El sueño de D’ Alembert. Sólo hay un gran individuo, el todo. En ese todo, como en una máquina, como en un animal cualquiera, hay una parte que llamáis de tal o cual manera; pero cuando le dais el nombre de individuo a esa parte del todo, es a causa de una idea tan falsa como si, en el pájaro, llamaseis individuo al ala o a una pluma del ala.

DIESTE, Rafael. El alma y el espejo, (‘El alma y el espejo’, I). ¡Oh, sinceridad, sinceridad! ¿Cómo es su rostro? Dime tú algo verdadero, tus dudas verdaderas, tu verdadera angustia, o cuéntame cualquier recuerdo de la niñez de ambos.

DIGENIS AKRITAS, IV, 276. La belleza es penetrante; su dardo hiere. / Y a través de los ojos se introduce en el alma.

DIJO un grande lector de una grande obra que sola le hallaba una falta, y era el no ser o tan breve que se pudiera tomar de memoria, o tan larga que nunca se acabara de leer (El Criticón)

DILE a tu admiración que no se pare (Calderón)

DOGEN, Eihei. San Sho Do Ei. En el largo invierno / bajo la luz de la luna, / la nieve inmaculada brilla / suavemente sobre las hojas rojizas. / ¿Dónde las palabras para expresar / la belleza indecible?

DOGEN, Eihei. Shobogenzo Zuimonki, VI, 9. Un día el maestro Dogen dio estas enseñanzas: En el océano hay un lugar llamado Puerta del Dragón. En este lugar se originan grandes olas sin cesar. Todos los peces que lo atraviesan se convierten en dragones. Es esta la razón por la cual se le llama Puerta del Dragón. Las grandes olas que allí se originan en nada difieren de las que surgen en otros lugares del océano, y su agua es también salada y ordinaria. Sin embargo, cuando los peces cruzan aquel lugar se convierten todos en dragones. Sus escamas no cambian, ni tampoco sus cuerpos; sin embargo, se convierten en dragones.

DOGEN, Eihei. ShobogenzoUjí. El pino es tiempo, el bambú es también tiempo.

DONNE, John. Antes de acostarse. Para tu desnudez no hay mejor prenda / que mi cuerpo, cálido y desnudo.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Apuntes del subsuelo, I, 8. Ya ven ustedes que la razón no es más que razón y sólo satisface la facultad intelectiva del hombre, en tanto que la voluntad es una manifestación de la totalidad de la vida, es decir, de la totalidad de la vida humana, que incluye a la razón y a toda forma de especulación.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Apuntes del subsuelo, I, 9. ¿No es posible que al hombre le guste otra cosa además del bienestar? ¿No es posible que le guste igualmente el sufrimiento, que el sufrimiento sea quizá tan ventajoso para él como el bienestar? Porque en ocasiones el hombre ama el sufrimiento con pasión. Estoy convencido de que el hombre nunca renunciará al sufrimiento genuino, o sea, a la destrucción y el caos. El sufrimiento: ¡pero si ésa es la única causa agente de la conciencia!

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. El adolescente, I, 5. Comprobé positivamente que era capaz de querer lo bastante para llegar a mi objetivo, y es en esto, lo repito, en lo que consiste ‘mi idea’; el resto no es más que futilidad.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. El príncipe idiota, I, 2. ¿Quién ha dicho que la naturaleza humana sea capaz de soportarlo todo sin caer en la locura

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. El príncipe idiota, I, 7. Es difícil juzgar a la belleza, yo aún no me siento preparado. La belleza es. un enigma.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. El príncipe idiota, II, 5. Pensó, entre otras cosas, en que en su estado epiléptico había un grado, casi inmediatamente antes del ataque en que, de pronto, en medio de la tristeza, de la bruma, de la opresión del espíritu, parecía a veces que el cerebro se inflamaba, y en un estallido extraordinario exaltar al mismo tiempo todas las energías vitales. La sensación de la vida, la consciencia, casi se duplicaba en aquellos instantes, que se prolongaban como relámpagos. Alma, corazón, se iluminaban con luz desusada. Al recordar luego aquel momento, ya restablecido, solía decirse con frecuencia que todos aquellos relámpagos y vislumbres de suprema sensación y consciencia de sí mismo, y acaso de un supremo existir, no eran otra cosa que enfermedad. Y no obstante, a pesar de todo, hubo de llegar, finalmente, a una consecuencia sumamente paradójica: ¿Qué importa que se trate de una enfermedad?, ¿qué importa que, en el fondo, sea una exaltación anormal, si el resultado es el mismo, si la sensación experimentada, cuando se la recuerda y se la analiza ya en estado de salud, se muestra en un supremo grado de armonía y de belleza ?

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. El príncipe idiota, IV, 7. ¡Han de saber ustedes que no llego a comprender cómo puede pasarse ante un árbol y no ser feliz al verlo! ¡Hablar con un hombre y no ser dichoso al amarlo! ¡Pero yo no alcanzo a expresarme…! ¡Cuántas cosas se ven a cada instante, tan magníficas, que el hombre más trastornado no puede por menos de encontrar hermosas!

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov, IV, 1. –¿Ves ese árbol? -preguntó el padre Ferapont después de una pausa. –Sí, bienaventurado padre. –Para ti es un olmo, pero para mí es otra cosa. –¿Qué? –insistió el fraile, aguardando en silencio la respuesta. –Suele ocurrir de noche. ¿Ves esas dos ramas? De noche Cristo tiende hacia mi sus brazos, me busca, y yo lo veo claramente y tiemblo. ¡Es terrible, terrible –¿Por qué es terrible, si se trata del propio Cristo. –Puede cogerme y llevarme con él.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov, V, 3. –Pienso que todos deben, antes que nada, amar la vida, exclamó Aliosha. –¿Amar la vida más que a su sentido? –Justamente, amarla más que a la lógica, y sólo entonces comprenderé el sentido. Es lo que desde hace mucho tiempo pienso. Has hecho la mitad de tu obra, Iván, y la has adquirido: amas la vida. Ahora debes procurarte la segunda mitad, y entonces estarás salvado. –Tú estás en el camino de la salvación, pero acaso yo no me haya perdido ¿En qué consiste esa segunda mitad? –En que hay que resucitar a tus muertos, que puede ser que no murieran nunca.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov, V, 4. ¡Oh! Según mi miserable y terrena razón euclidiana, lo único que sé es que el sufrimiento existe, que no hay culpables, que lo uno procede de lo otro de manera directa y simple, que todo fluye y se equilibra; pero se trata sólo del absurdo euclidiano, pues yo sé que no puedo avenirme a vivir de conformidad con él! ¿Qué me importa que no haya culpables y que yo lo sepa? ¡Necesito una reparación, pues de otra manera me suprimiría a mí mismo! Y esta reparación no tiene que ser en el infinito, en alguna parte y en algún tiempo, sino ya, aquí, en la tierra, para que yo mismo la vea. Creo en ella y quiero verla, y si para entonces estoy muerto, que me resuciten, pues si tiene lugar sin mí sería un agravio demasiado grande.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov, V, 4. Para amar al hombre hace falta que éste se esconda, en cuanto muestra su rostro se acabó el amor.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov, V, 4. Y si los sufrimientos de los niños sirvieran para completar el conjunto de sufrimientos que eran necesarios para comprar la verdad, de antemano afirmo que toda la verdad no merece ese precio.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov, VI, 3. (El infierno) es el sufrimiento de que ya no se puede amar.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Hermanos Karamazov. Resulta espantoso eso de que la belleza sea no sólo una cosa terrible, sino también misteriosa. Aquí el Diablo lucha con Dios, y el campo de batalla es el corazón de los hombres.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Los endemoniados, I, 3. –La vida es dolor, la vida es espanto, y el hombre es desdichado. Ahora todo es dolor y espanto. Ahora el hombre ama la vida. Y así obra. La vida se da ahora por dolor y espanto, y todo eso es un engaño. Ahora el hombre no es todavía ese otro hombre. Surgirá un hombre nuevo, feliz y orgulloso. Al cual le dará lo mismo vivir que no vivir: ¡ese será el hombre nuevo! Quien suprima el dolor y el espanto, ése será un dios. Y el otro Dios dejará de ser. -Según lo dicho, ¿para usted existe Dios -Existe y no existe. La piedra no produce dolor; pero en el miedo a la piedra hay dolor. Dios es el dolor del miedo a la muerte. Quien venza el dolor y el miedo, ése será Dios. Entonces empezará una nueva vida, entonces existirá el hombre nuevo, todo será nuevo. Entonces la historia se dividirá en dos partes: del gorila al aniquilamiento de Dios y del aniquilamiento de Dios. –¿Al gorila? –Al cambio de la tierra y del hombre físico. Será Dios el hombre y cambiará físicamente. Y el mundo cambiará también, y los actos cambiarán, y las ideas y los sentimientos todos.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Los endemoniados. –¿Ama usted a los niños? –Sí, respondió Kirilov, con un tono bastante indiferente. –Entonces, ¿ama usted también la vida? –Sí, también amo la vida, ¿le sorprende? –¿Pero no está usted decidido a abrasarse el cerebro? –Pero, señor, ¿por qué mezclar dos cosas tan diferentes? La vida existe y la muerte no. –¿Cree usted ahora mismo en una vida eterna en el otro mundo? –No, sino la vida eterna en este. Hay momentos, llegamos a momentos en que el tiempo se detiene de pronto para dar lugar a la eternidad. –¿Cree que llegará usted a tal momento? –Dudo que en nuestro tiempo eso sea posible. Cuando todo hombre haya alcanzado la felicidad, ya no habrá tiempo, porque no será necesario. –¿Dónde se meterá el tiempo? –En ninguna parte. El tiempo no es un objeto, sino una idea. Esta idea se borrará en el espíritu. El hombre es desgraciado porque no conoce su felicidad, únicamente por eso. ¡Es todo, todo! Quien sepa que es dichoso, llegará a serlo inmediatamente, al instante. Todo está bien. He descubierto esto repentinamente.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Los endemoniados. Si Dios no existe, todo está permitido.

DOSTOIEVSKI, Fiodor M. Los endemoniados. Si Stavroguin cree, no cree que cree. Si no cree, no cree que no cree.

DREYER, Carl Th. Dies irae. Dejaos de sermones. Yo no temo ni al cielo ni al infierno. Sólo me da miedo morir.

DREYER, Carl Th. Sobre el cine (‘Breves consideraciones sobre el estilo cinematográfico’). Algunos hubieran querido, sin duda, un desarrollo más violento de la acción. Pero miren a su alrededor y observen con qué poco dramatismo discurren las grandes tragedias, dense cuenta de su trivialidad, que es tal vez el aspecto más trágico de la tragedia.

DREYER, Carl Th. Sobre el cine (‘Imaginación y color’). No hay nada en el mundo que se pueda comparar con un rostro humano. Es un territorio que uno no se cansa nunca de explorar, un paisaje con su propia belleza, sea dura o suave.

DREYER, Carl Theodor. Debemos servirnos de la cámara, para suprimir la cámara.

DREYER, Carl Theodor. El artista debe describir la vida interior, no la exterior. La facultad de abstraer es esencial a toda creación artís­tica. La abstracción permite al director franquear el obs­táculo que le opone el naturalismo. Permite que sus pelícu­las no sean solamente visuales, sino espirituales.

DREYER, Carl Theodor. El ojo percibe rápida y fácilmente las líneas horizontales, pero se opone a las líneas verticales. El ojo es inmediata­mente atraído por los objetos en movimiento, pero permanece pasivo ante los objetos en reposo. Es lo que explica que el ojo siga con placer los travelings, sobre todo cuando son lentos y rítmicos. Como regla principal, se puede decir que es preciso buscar conservar en el film un movimiento siempre fluido, desplazándose en dirección horizontal. Si se intro­ducen súbitamente líneas verticales, se obtendrá así un efecto dramático inmediato.

DREYER, Carl Theodor. La forma de arte que se aproxima más al cine es la arquitec­tura, la más perfecta obra de arte, porque no es una imita­ción de la naturaleza, sino un producto de la imaginación del hombre.

DREYER, Carl Theodor. Lo esencial es suficiente.

DREYER, Carl Theodor. Lo que tiene valor es la verdad artística, es decir, la verdad sacada de la vida vivida, pero despojada de todos los detalles inútiles, la verdad filtrada a través del alma de un artista. Lo que tiene lugar sobre la pantalla no es la realidad y no debe serlo, porque, si fuera la realidad, no seria arte.

DRIEU DE LA ROCHELLE, Pierre. Relato secreto. Todo goce sutil está en el contraste.

DURRELL, Lawrence. Clea. La horrible metamorfosis causada por el baño ácido de la verdad.

DURRELL, Lawrence. Clea. Toda muerte contiene la semilla de una enseñanza.

DURRELL, Lawrence. Justine. ¿Acaso no depende todo de nuestra manera de interpretar el silencio que nos rodea?

DURRELL, Lawrence. Justine. ¿Acaso no depende todo de nuestra manera de interpretar el silencio que nos rodea?

DURRELL, Lawrence. Justine. He hablado de la inutilidad del arte, pero no he dicho la verdad del consuelo que procura.

DURRELL, Lawrence. Justine. Nos transformamos en nuestros propios sueños.

DURRELL, Lawrence. Justine. Para todos los que sienten profundamente y tienen una aguda conciencia del inextricable laberinto del pensamiento humano, sólo hay una respuesta posible: la ternura irónica, el silencio.

DURRELL, Lawrence. Justine. Por medio del arte logramos una feliz transacción con todo lo que nos hiere o vence en la vida cotidiana, no para escapar al destino , sino para cumplirlo en todas sus posibilidades: las imaginarias.

DURRELL, Lawrence. Justine. Todos buscamos motivos racionales para creer en el absurdo

DURRELL, Lawrence. Justine. Una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes.

DURRELL, Lawrence. Livia. Es terrible, pero la vida no está del lado de nadie.

DURRELL, Lawrence. Monsieur. La comprensión de la muerte propia marca el momento en que uno llega a ser adulto.

DURRELL, Lawrence. Sebastian. Nos miramos unos a otros en busca de nobleza, de indicios de lo sublime. Pero no hay nada de eso, ninguna esperanza. En primer lugar: ¿cómo llegamos a albergar semejantes ideas y deseos? ¡Tarde o temprano teníamos que decepcionarnos!

DURRUTI, Buenaventura. Epitafio. Pero nosotros llevamos un mundo nuevo en el fondo de nuestros corazones.

EÇA DE QUEIROZ, José María. El mandarín. En las profundidades de China existe un mandarín más rico que todos los reyes de quienes hablan la fábula o la Historia. Nada conoces de él, ni su nombre, ni su rostro, ni la seda que lo cubre. Para que tú seas el heredero de sus caudales infinitos basta que hagas sonar esa campanilla que se halla a tu lado, sobre el libro. Él apenas suspirará en esos confines de la Mongolia. Entonces se convertirá en un cadáver y tendrás a tus pies más oro del que hay en los sueños ambiciosos de un avaro. Tú, que me lees y eres un mortal, ¿harás sonar la campanilla?

ECKHART, Maister. De que Dios sea Dios yo soy una causa. Si yo no existiera, no existiría Dios.

ECKHART, Maister. El libro del consuelo divino. Dios es el mismo uno que soy yo, del que soy engendrado cuando permanezco con todo mi ser dentro del padre.

ECKHART, Maister. Sermón XXII, ‘Ave, gratia plena’. El otro día dije en un lugar: Si Dios, cuando creó todas las criaturas, no hubiera engendrado anteriormente algo que era increado [y] que llevaba en sí las imágenes primigenias de todas las criaturas, esto es la chispa. Esta chispita es tan afín a Dios que es un uno único sin diferenciación [y], sin embargo, lleva en sí las imágenes primigenias de todas las criaturas, imágenes primigenias carentes de imagen, e imágenes más allá de la imagen.

ECKHART, Maister. Sermón XXX, ‘Praedica verbum, vigila, in omnibus labora’. Ya he dicho varias veces que en este instante Dios crea todo el mundo. Todo lo creado alguna vez por Dios, hace seis mil y más años, cuando hizo el mundo, Dios lo está creando todo ahora.

ECLESIASTÉS I, 14-16. He observado cuanto sucede bajo el sol y he visto que todo es vanidad y atrapar de vientos.

ECLESIASTÉS V, 14. Como salió del vientre de su madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada podrá sacar de sus fatigas que pueda llevar en la mano.

ECLESIASTÉS, 1, 9. Lo que fue, eso será; lo que se hizo, eso se hará.

ECO, Umberto. El nombre de la rosa, IV. Cada libro era para él como un animal fabuloso encontrado en una tierra desconocida.

ECO, Umberto. El nombre de la rosa, IV. La miras porque es bella. Es bella, ¿verdad? -me preguntó enardecido y cogiéndome con fuerza del brazo-. Si la miras porque es bella, y su belleza te perturba , si la miras y sientes deseo, entonces, por eso mismo, es una bruja. Vigila, hijo mío. La belleza del cuerpo sólo existe en la piel. Si los hombres viesen lo que hay debajo de la piel, como sucede en el caso del lince de Beocia, se estremecerían de horror al contemplar a la mujer. Toda esa gracia consiste en mucosidades, en humores y en bilis. Si pensases en lo que se esconde en la nariz, en la garganta y en el vientre, sólo encontrarías suciedad. Y si te repugna tocar el moco o el estiércol con la punta del dedo, ¿cómo podrías querer estrechar entre tus brazos el saco que contiene todo ese excremento?

ECO, Umberto. El nombre de la rosa, Último folio. Me internaré deprisa en ese desierto vastísimo, perfectamente llano e inconmensurable, donde el corazón piadoso sucumbe colmado de beatitud. Me hundiré en la tiniebla divina, en un silencio mudo y en una unión inefable, y en ese hundimiento se perderá toda igualdad y toda desigualdad, y en ese abismo mi espíritu se perderá a sí mismo, y ya no conocerá lo igual ni lo desigual, ni ninguna otra cosa: y se olvidarán todas las diferencias, estaré en el fundamento simple, en el desierto silencioso donde nunca ha existido la diversidad, en la intimidad donde nadie se encuentra en su propio sitio. Caeré en la divinidad silenciosa y deshabitada donde no hay obra ni imagen.

ECO, Umberto. El nombre de la rosa, VII. Nunca he dudado de la verdad de los signos, Adso, son lo único que tiene el hombre para orientarse en el mundo.

ECO, Umberto. El péndulo de Foucault, 11. Sucede que Diotallevi, y yo mismo, estamos proyectando una reforma del saber. Una Facultad de Trivialidad Comparada, donde se estudien asignaturas inútiles o imposibles. La facultad tiende a reproducir estudiosos capaces de aumentar al infinito el número de temas triviales.

EICHENDORFF, Joseph von. Sortilegio de otoño. Me llaman viejas melodías.

EICHENDORFF, Joseph von. Sortilegio de otoño. Sabed que en el corazón de los hombres hay un reino encantado y oscuro, en el cual brillan cristales, rubíes y todas las piedras preciosas de las profundidades con amorosa y estremecedora mirada, y tú no sabes de dónde vienen ni adónde van.

EINSTEIN, Albert y INFIELD, Leopold. La Física, aventura del pensamiento. La Física moderna ha atacado y resuelto estos problemas; pero en el esfuerzo para hallar estas soluciones, se han creado nuevos y más hondos problemas. Nuestro conocimiento es ahora más amplio y más profundo que el de un físico del siglo XIX, pero también lo son nuestras dudas y dificultades.

EINSTEIN, Albert. Cada uno de nosotros está aquí durante una breve estancia, no sabemos para qué propósito, aunque a veces creemos per­cibirlo. Pero aun sin una reflexión más profunda, sabemos por la experiencia cotidiana que nosotros existimos para otras personas; ante todo, para todos aquéllos de cuya sonrisa y bienestar depende enteramente nuestra dicha.

EINSTEIN, Albert. Cien veces cada día trato de acordarme de que mi vida, en lo interior como en lo externo, depende de la labor de otros semejantes, vivos o muertos, y de que he de procurar dar en la misma medida que he recibido.

EINSTEIN, Albert. Conversación con Max Born. Dios no juega a los dados con los electrones.

EINSTEIN, Albert. Sólo una vida vivida para los demás es una vida que vale la pena.

EL AMOR está hecho de infidelidades controladas (Daniel Lebrato, 14-6-81)

EL ANO es el castigo del hombre (García Lorca)

EL ARTE comienza donde acaba el azar. Y, sin embargo, todo lo que éste aporta es lo que enriquece el arte (Pierre Reverdy)

EL ARTE de ser exacto es el arte de ser enojoso (J. de Lille)

EL CALIGRAMA era un poema desesperado que se suicidaba con la pistola del dibujo en su sien (Ernesto Giménez Caballero)

EL CELOSO, con la más pequeña cosa duda, y con la más grande aún no se resuelve a creer (Valle Inclán, El embrujado)

EL CONSEJERO requiere tres cualidades: autoridad, prudencia y ser llamado (El Persiles)

EL DESEO es una pregunta cuya respuesta no existe (Luis Cernuda)

EL EJECUTOR de una empresa atroz debe imaginar que ya la cumplido, que debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado (Borges)

EL EJERCICIO de las letras es misterioso, lo que opinamos es efímero (Borges)

EL FLAMENCO es una tragedia en primera persona (José Monleón)

EL GOCE de la literatura no llega a su pureza sino cuando se desprende de toda otra actividad y puede deleitarse en la contemplación de sí mismo (Quintiliano)

EL HÁBITO literario es así mismo el hábito de intercalar rasgos circunstanciales y de acentuar los énfasis (Borges)

EL HOMBRE en la vida y en el mar no tiene más que dos caminos: el torcido y el derecho (Pío Baroja, Shanti Andía, el muy idiota)

EL MUNDO, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.

EL NO admirarse proceder del saber en los menos, que en los más del no advertir (El Criticón)

EL NUNCA enojarse es de bestias (El Criticón)

EL OCIO sin estudios es muerte y sepultura del hombre en vida (Marcial)

EL PENSAMIENTO del suicidio ayuda a pasar más de una mala noche (Nietzsche)

EL PERIODISMO equivale a la prostitución intelectual masculina del verbo y de la pluma (Malcolm Lowry, Bajo el volcán)

EL PROBLEMA de la libertad sensual, en todas sus formas, es en gran parte, un problema de libertad de expresión (Marguerite Yourcenar)

EL QUE a la mar saliere, / para que presto vuelva, / embárquese en mis ojos, / y le tendrá más cerca (Lope de Vega, La Dorotea)

EL ROMANCERO es una Ilíada sin Homero (Lope de Vega)

EL SABER es nada sin los demás no saben que tú sabes (El Criticón)

EL SECRETO del arte es la crueldad (José María Guelbenzu)

EL SENTIMIENTO que experimentamos por la naturaleza se parece al del enfermo por la salud (Schiller)

EL SILENCIO es arca santa del placer (Valle-Inclán)

EL SOL se debilita o fortalece a medida que el año sigue su curso pero la luz de la luna es invariable. Ella es imparcial: destruye o crea con el mismo apasionamiento (Robert Graves)

EL TALENTO que puede aprenderse hace del poeta un droguero (Tristan Tzara)

EL VERSO impide que los espectadores olviden la irrealidad, que es condición del arte (Borges)

ELIADE, Mircea. El mito del eterno retorno. Una forma, sea cual fuere, por el hecho de que existe como tal y dura, se debilita y se gasta; para retomar vigor le es menester ser reabsorbida en lo amorfo, aunque sólo fuera un instante; ser reintegrada en la unidad primordial de la que salió.

ELIADE, Mircea. La prueba del laberinto. El mito se prolonga en la escritura.

ELIADE, Mircea. Lo sagrado y lo profano. Lo sagrado está saturado de ser.

ELIADE, Mircea. Mefistófeles y el Andrógino. La luz es la esencia misma de la divinidad y los seres místicamente perfectos son resplandecientes.

ELIADE, Mircea. Tratado de historia de las religiones. En el amor cada sexo adquiere, conquista, las cualidades del sexo opuesto.

ELIOT, George. El molino junto al Floss. Esas flores familiares, estas bien recordadas notas de los pájaros, este cielo con su claridad paroxística, estos campos herbosos y llenos de surcos, cada uno con una especie de personalidad dada por el caprichoso seto, cosas como éstas son la lengua materna de nuestra imaginación, la lengua cargada de todas las asociaciones sutiles, inextricables, de las horas fugitivas de nuestra niñez que han quedado tras de ella. Nuestro deleite en el sol, en la espesa hierba, no podría ser ahora más que una débil percepción de almas cansada si no fuera por el sol y la hierba de años lejanos que aún viven en nosotros y transforman nuestra percepción en amor.

ELIOT, Thomas Stearns. Dante, I. La experiencia de un poema es a la vez la experiencia de un momento y de toda una vida. Es muy semejante a nuestras experiencias más intensas de otros seres humanos. Hay un primer momento, que es único, de sobresalto y sorpresa, aún de terror (Ego dominus tuus); un momento que nunca se puede olvidar, pero que nunca se repite íntegramente; y que, sin embargo, quedaría desprovisto de significación si no sobreviviese en un conjunto más amplio de experiencia; que sobrevive dentro de un sentimiento más hondo y más sereno.

ELIOT, Thomas Stearns. Tierra baldía. I will show you fear in ahandful of dust (‘Te mostraré lo que es el miedo en un puñado de polvo’).

ELITYS, Odysseas, El sol primero. Con frecuencia, cuando hablo del sol, se me enreda en la lengua una gran rosa negra. Sin embargo, no me es posible guardar silencio.

ELOÍSA, Carta a Abelardo. Allí hacia donde me vuelvo, aparecen ante mis ojos y despiertan mi deseo. Su ilusión no respeta ni siquiera el sueño. Aún durante las solemnidades de la misa, cuando la plegaria debería ser más pura que nunca, imágenes obscenas asaltan mi pobre alma y la ocupan más que el oficio. Lejos de gemir por las faltas que cometí, pienso, suspirando, en aquellas que ya no puedo cometer más.

ÉLUARD, Paul. Parler sans avoir rien á dire. (‘Hablar sin tener nada que decir’).

EMERSON, Ralph W. El poeta. (Somos) hijos del fuego, hechos de él, y únicamente somos la misma divinidad transformada, y estamos a dos o tres pasos de ella hasta cuando menos sabemos de la misma.

EMERSON, Ralph W. El poeta. El hombre es sólo la mitad de sí mismo; la otra mitad es su expresión.

EMERSON, Ralph W. El poeta. El poeta convierte el mundo en un cristal

EMERSON, Ralph W. El poeta. No son los metros, sino un argumento hacedor de un ritmo, lo que hace un poema: un pensamiento tan apasionado y vivo, que, como el espíritu de una planta o de un animal, tiene su arquitectura propia y adorna la naturaleza con una cosa nueva.

EMERSON, Ralph W. El poeta. Somos símbolos y habitamos símbolos.

EMERSON, Ralph. W, Confianza en si mismo. Quien desee ganar las palmas inmortales no debe detenerse ante el nombre del bien, debe explorar si en efecto es el bien. Al fin, nada es sagrado, excepto la integridad de nuestra alma. Absuélvete tú mismo y tendrás el sufragio del mundo.

EMERSON, Ralph. W, Confianza en si mismo. Yacemos en el regazo de una inmensa inteligencia que nos hace receptores de su verdad y órganos de su actividad. Cuando percibimos la justicia, cuando percibimos la verdad, nosotros mismos no hacemos nada sino permitir que nos atraviesen sus rayos.

EMERSON. En toda obra genial reconocemos pensamientos que fueron nuestros y que hemos rechazado; vuelven con cierta majestad forastera.

EMERSON. Ensayos. La censura es más sana que la lisonja. Detesto que me defien­dan en un periódico. Mientras hablan en contra de mí siento una especie de seguridad en el éxito. Pero tan pronto me dedican dulces palabras de elogio tengo la sensación de encontrarme desamparado frente a mis enemigos. En general, todo mal al que no sucumbimos nos beneficia.

EMERSON. La vida consiste en lo que un hombre piensa todo el día.

EMERSON. Tal Como somos, así vemos (What we are, that only can we see)

EMPÉDOCLES de Agrigento, Fg. 31 b 105. La sangre que rodea al corazón es en los hombres el pensamiento.

EMPÉDOCLES de Agrigento, Fg. 31 b 112 . Yo, dios inmortal para vosotros, ya no más mortal, / voy honrado por todos, tal como lo merezco, / coronado con cintas y con floridas guirnaldas. / Cuando llego a las villas florecientes, por ellos, / hombres y mujeres, soy adorado.

EMPÉDOCLES de Agrigento. Fg. 31 b 111. Y retornarás del Hades el vigor de un hombre muerto.

EMPÉDOCLES de Agrigento. Fg. 31 b 117 . He sido hombre, mujer, / planta, pájaro y mudo pez que salta fuera del mar.

EMRÉ, Yunus. Diwan. Ardiendo, ardiendo voy por los caminos.

EMRÉ, Yunus. Diwan. Dios me ha dado un corazón que por todo se emociona.

EMRÉ, Yunus. Diwan. Mi interior un yo alberga más hondo que yo; / / no preguntéis por mí, que en mí no estoy.

EMRÉ, Yunus. Diwan. Yo soy aquel que, siendo trueno, truena, / el que tocan los ángeles del cielo, / el que tiene poder sobre las nubes, / yo soy aquel que, siendo lluvia, llueve.

EN EL MUNDO todo se cree; se cree en la mujer libre (Fernán Caballero, mujer)

EN EL VERANO sudar y en el invierno temblar (El Corbacho)

EN ESTADOS UNIDOS cualquiera puede ser presidente (?)

EN LAS RENCILLAS del siglo XII los calzoncillos desempeñan un papel penoso (Ernst Curtius)

ENCONTRARÍA a la Maga? (Julio Cortázar, Rayuela)

ENOCH, LXXI. Ocurrió después que mi alma fue ocultada y subió a los cielos, y vi a los hijos de los ángeles santos andar sobre llamas de fuego; sus vestidos eran blancos así como su túnica, y su rostro resplandeciente como el cristal.

ENUMA ELIS, I. Cuando en lo alto el cielo aún no había sido nombrado, y abajo la tierra firme no había sido mencionada por su nombre, del abismo, su progenitor, y de la tumultuosa Tiamat, la madre de todos, las aguas se mezclaron en un sólo conjunto. Todavía no habían sido fijados los juncales, ni las marismas habían sido vistas. Cuando los dioses aún no habían sido creados, ni ningún nombre había sido pronunciado, ni ningún destino había sido fijado, los dioses fueron creados dentro de ellos.

EPICTETO, Máximas, V, 1. Repasa los años de tu vida y verás que hiciste siempre lo que haces ahora.

EPICTETO, Máximas, V,13. No tienes que librar a la tierra de monstruos porque no naciste Hércules ni Teseo; pero puedes imitarlos librándote tú mismo de los monstruos que llevas dentro de ti.

EPICTETO, Máximas, VI,5. La auténtica libertad consiste en desear que las cosas sucedan, no como se te antoja, sino como suceden.

EPICTETO, Máximas, VIII, 2. Siempre prefiero lo que sucede.

EPICURO de Samos, Carta a Meneceo, 124. Acostúmbrate a pensar que la muerte nada es para nosotros, porque todo bien o todo mal residen en la sensación y la muerte es privación de los sentidos. Por lo cual el recto conocimiento de que la muerte nada es para nosotros hace dichosa la mortalidad de la vida, no porque añada una temporalidad infinita sino porque elimina el ansia de inmortalidad. Nada temible hay, en efecto, en el vivir para quien ha comprendido realmente que nada temible hay en el no vivir. Así pues, el más terrible de los males, la muerte, nada es para nosotros, porque cuando nosotros somos, la muerte no está presente y, cuando la muerte está presente, nosotros ya no somos. El sabio ni rehusa la vida ni le teme a la muerte; pues ni el vivir es para él una carga ni considera que es un mal el no vivir. Decimos que el placer es el principio y culminación de la vida feliz. Al placer, en efecto, reconocemos como el bien primero, a nosotros connatural, de él partimos para toda elección y rechazo, y a él llegamos juzgando todo bien con la sensación como norma. Y como este es el bien primero y connatural, precisamente por ello no elegimos todos los placeres, sino que hay ocasiones en que soslayamos muchos, cuando de ellos se sigue para nosotros una molestia mayor.

EPICURO de Samos, Fragmento 551 Us. Vive oculto.

EPICURO de Samos. Fg. 221 Us. Vana es la palabra del filósofo que no alivia el sufrimiento humano.

EPICURO de Samos. Máximas, 20. La mente que ha comprendido el razonamiento sobre la finalidad y límite de la carne, y que ha disuelto los temores ante la eternidad, nos consigue una vida perfecta. Y para nada necesitamos ya un tiempo infinito.

ERA, como César, un marido para las mujeres y una mujer para los maridos (Raymond Chandler, El sueño eterno)

ERASMO de Rotterdam. Elogio de la locura, XXI. Sin mí [la Necedad] no habría sociedad posible ni relaciones sólidas y agradables en la vida; sin mí, a la verdad, el pueblo no soportaría largo tiempo a su príncipe, el señor a su criado, la criada a su dueña, el discípulo a su preceptor, el amigo al amigo, la esposa a su marido, el mesonero a su huésped, el compañero a su compañero, ni el convidado al anfitrión; si no se engañaran mutuamente, se adularan unos a otros y usaran de complacencia, frotándose recíprocamente con la miel de la necedad.

ERASMO de Rotterdam. Spongia adversus aspergines Hutteni. Amo la libertad; no quiero ni puedo servir jamás a un partido.

ERCILLA, Alonso de. La Araucana, XXVI. Quisiera ver la bola, mas no osaba / sin licencia del mago avecinarme; / mas él, que mis designios penetraba, / teniendo voluntad de contentarme, / asido por la mano me acercaba, / y comenzando él mesmo a señalarme, / el mundo me mostró como si fuera / en su forma real y verdadera.

ES al corazón desesperado / la obstinación impenetrable escudo (Fernando de Herrera)

ES inadmisible que un hombre deje huellas de su paso por la Tierra (André Breton, Primer Manifiesto)

ES más difícil ceder una sola vez que no ceder jamás (Marguerite Yourcenar)

ES preciso dejar que los demás tengan razón pues eso les consuela de no tener otra cosa (André Gide, El inmoralista)

ES tan corto el amor y es tan largo el olvido (Pablo Neruda)

ESCLAVO de las palabras, dueño de los silencios (?)

ESENIN, Serguei. (Antes de suicidarse). En esta vida no es nuevo morir, / pero vivir tampoco es nada nuevo.

ESPAÑOL que vives a oscuras / haz una hoguera para los curas (Popular, recogido por Valle en Baza de espadas)

ESPINOSA, Pedro de. Salmo a la perfección. ¿Quién te enseñó el perfil de la azucena?

ESQUILO, Agamenón, 1299. Ya no navego por el tiempo.

ESQUILO, Agamenón, 1313. Voy a llorar dentro del palacio mi muerte y la de Agamenón. ¡Basta de vivir!

ESQUILO, Agamenón, 1322. Quiero decir unas palabras o un fúnebre canto por mí misma: ante esta luz del sol, la última que veo.

ESQUILO, Agamenón, 177. Estableció con fuerza de ley que se adquiera la sabiduría con el sufrimiento.

ESQUILO, Agamenón, 458. Mi angustia espera escuchar aún oculto por las tinieblas.

ESQUILO, Agamenón, 928. Hay que estimar hombre dichoso sólo al que ha acabado su vida con una grata prosperidad.

ESQUILO, Las Coéforas, 1013. Ningún mortal (puede) atravesar una vida libre de daño sin que lo pague.

ESQUILO, Las Coéforas, 453. Haz entrar el relato por los oídos hasta el fondo inmóvil de tu alma.

ESQUILO, Las Euménides, 33. Yo profetizo conforme el dios me va guiando.

ESQUILO, Las Euménides, 338. Cualquiera de ellos, incluso después de haber muerto, no queda libre del todo.

ESQUILO, Las Euménides, 430. Prefieres tener fama de justa a obrar con justicia.

ESQUILO, Las Euménides, 527. No elogies ni la vida sin control ni la sometida a tiranía. La deidad otorga victoria siempre al término medio, pero lo demás lo conduce de manera diferente.

ESQUILO, Las suplicantes. (Zeus) habla, y la obra sigue enseguida a su palabra.

ESQUILO, Los persas. Aún en medio de los mayores males, conceded a vuestra alma el goce que a diario se os ofrece en la vida.

ESQUILO, Los persas. Ningún mortal lleve sus aspiraciones más allá de las fuerzas humanas.

ESQUILO, Prometeo encadenado, 518. Ni Zeus podría esquivar su destino.

ESQUILO, Prometeo encadenado. Miradme encadenado al desgraciado dios / de Zeus al enemigo, al que a los dioses / me convertí en odioso, a todos cuantos / al palacio de Zeus tienen entrada, / por mi excesivo amor a los humanos.

ESQUILO, Siete contra Tebas, 1010. Ha muerto allí donde es bello para un joven morir.

ESQUILO, Siete contra Tebas, 1032. Terrible es la entraña común de donde nacimos, de mi infeliz madre y de mi desdichado padre.

ESQUILO, Siete contra Tebas. Cuando la carga de la felicidad ha pasado ya de la medida, vuestras riquezas, oh mortales, presto serán lanzadas por la borda.

ESQUILO, Siete contra Tebas. La sangre de los hombres es el vino de Ares.

ESTAMOS en un mundo que es menester pensar lo que pueden pensar de nosotros para que hayan efecto nuestras palabras (Teresa de Jesús, Fundaciones)

ESTAMOS hechos de palabras y las cosas también; porque nosotros somos tan solo memoria y las y las cosas existen y son verdaderas cuando se dejan vestir, mansas, del mundo de palabras (Palinuro de México)

ESTAMOS pasando por tiempos difíciles, en que no se puede hablar ni callar sin peligro (Luis Vives)

ESTHER RABBA, 23,I. Si mi pueblo -dice Dios a los ángeles- deja de proclamarme rey sobre la tierra, mi reino cesa también en el cielo.

EURÍPIDES, Bacantes. Llévame, Bromio, llévame a las montañas que manan leche y miel.

EURÍPIDES, Cretenses, Fg. 3. Y vistiendo túnicas inmaculadas, huyo / de la generación de los mortales.

EURÍPIDES, Helena, 1141. ¿Qué es dios y qué no es dios, o qué están en medio de ambos términos?

EURÍPIDES, Polieidos, Fg. 638. ¡Quién sabe si vivir no es morir, / y morir es vivir!

EVANGELIO DE EVA. Yo soy tú y tú eres yo; donde quiera que estés, allí estoy yo. En todas las cosas estoy desparramado y de cualquier sitio puedes recogerme, y, recogiéndome a mí, te recoges a ti mismo.

EVANGELIO DE FELIPE, 53, 15-20. Pero la verdad nos arrastra hacia el mundo de los nombres, ya que es imposible mostrarla sin nombres.

EVANGELIO DE JUAN, 20, 25. Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.

EVANGELIO DE JUAN, 6, 68. Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna.

EVANGELIO DE JUAN, 8, 6. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra.

EVANGELIO DE LOS EGIPCIOS. Dijo el Salvador: ‘He venido a destruir las obras de la mujer. De la mujer, esto es, de la concupiscencia; las obras de ella, esto es, la generación y la corrupción.

EVANGELIO DE LUCAS, 1,35. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.

EVANGELIO DE LUCAS, 10,18. Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

EVANGELIO DE LUCAS, 11, 34. La lámpara de tu cuerpo es tu ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si está enfermo, también tu cuerpo estará a oscuras.

EVANGELIO DE LUCAS, 17, 21. El reino de Dios está en nosotros.

EVANGELIO DE LUCAS, 7, 47. Quedan perdonados sus muchos pecados, porque muestra mucho amor.

EVANGELIO DE MATEO, 10, 34. No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada.

EVANGELIO DE MATEO, 17,2. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: ‘Señor, es bueno estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’.

EVANGELIO DE MATEO, 6: 24-34. No os inquietéis por el día de mañana, que el mañana traerá su inquietud. Bástele a cada día su propio mal.

EVANGELIO DE NICODEMO (Actas de Pilato). Dijo entonces Pilato: ¿Luego tú eres rey?’ Respondió Jesús: ‘Tú dices que yo soy rey; para esto he nacido y he venido al mundo, para que todo el que es de la verdad, oiga mi voz’. Díjole Pilato: ¿Qué es la verdad?’ Respondió Jesús: ‘La verdad proviene del cielo’. Dijo Pilato: ¿No hay verdad sobre la tierra?’ Respondió Jesús a Pilato: ‘Estás viendo cómo son juzgados los que dicen la verdad por los que ejercen el poder sobre la tierra’.

EVANGELIO DE TOMÁS. Cuando hagáis del varón y de la hembra una sola cosa, de forma que el varón no sea ya varón ni la hembra sea ya hembra [.] entonces entraréis en el reino.

EVTUCHENKO, Evgueni. ¿Es importante lo que un hombre dice ser? Puedes llamarte cristiano y ser un jesuita inquisidor, o ateo, y sin embargo, con tu familia o tus amigos, ser más cristiano que el hipócrita que así se llama. ¿Por qué no es posible que por debajo de todas las convicciones políticas aparezca un mismo código de paz, salud, ilustración, cultura, libertad y amor?

EVTUCHENKO, Evgueni. El milagro innecesario. Yo vagaba abrumado / por el terrible don de la belleza

ÉXODO 3, 14. Dijo Dios a Moisés: “Yo soy el que soy”. Y añadió: “Así dirás a los hijos de Israel: ‘Yo soy’ me ha enviado a vosotros”.

ÉXODO 3, 2. El Ángel de Yahvéh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que no se consumía.

ÉXODO 33, 20. Mi rostro no podrás verlo; porque no puede verme el hombre y seguir viviendo.

EZEQUIEL 1,15-20. Miré entonces a los seres y vi que había una rueda en el suelo, al lado de ellos, de los cuatro. El aspecto de las ruedas era como el fulgor del crisólito. Tenían las cuatro la misma forma y parecían dispuestas como si una rueda estuviera dentro de la otra. Avanzaban en las cuatro direcciones y no se volvían al caminar. Su circunferencia parecía de gran diámetro, mientras yo las miraba, y las llantas de las cuatro estaban llenas de ojos, todo alrededor. Y cuando los seres avanzaban, avanzaban las ruedas junto a ellos, y cuando los seres se elevaban del suelo, se elevaban las ruedas. Donde el espíritu des hacía ir, allí iban, y las ruedas se elevaban justamente con ellos, porque el espíritu de los seres estaba en las ruedas.

EZEQUIEL 2, 8 – 3,4. Abre la boca y come lo que te voy a dar. Yo miré: una mano estaba tendida hacia mí, y tenía dentro un libro enrollado. Lo desenrolló ante mi vista. Estaba escrito por el anverso y por el reverso; había escrito. ‘Lamentaciones, gemidos y ayes’. Y me dijo: ‘Hijo de hombre, come lo que se te ofrece; come este rollo y ve luego a hablar a la casa de Israel’. Yo abrí mi boca y él me hizo comer el rollo, y me dijo: ‘Hijo de hombre, aliméntate y sáciate de este rollo que yo te doy’. Lo comí y fue en mi boca dulce como la miel.

FAULKNER, William. Discurso de recepción del Premio Nobel. Creo que el hombre no sólo perdurará sino que prevalecerá. Es inmortal no porque de todas las criaturas sea la única que posee una voz inextinguible sino porque tiene un alma, un espíritu, capaz de compasión y de sacrificio y de sufrimiento. El deber del poeta, del escritor, es escribir sobre estas cosas.

FAULKNER, William. Humo. Ese furioso deseo de hacer retroceder el tiempo un minuto siquiera, para deshacer o completar algo cuando era ya demasiado tarde.

FECHNER, Gustav Theodor. Sobre el problema del alma (en H. Corbin, Cuerpo.). Estaba paseando al aire libre una hermosa mañana de primavera. El trigo verdeaba, los pájaros cantaban, el rocío brillaba, y el humo ascendía; una luz transfiguradora se posaba sobre todas las cosas; no era más que un pequeño fragmento de la Tierra. y sin embargo la idea me parecía no sólo tan bella, sino tan verdadera y evidente de que era un Ángel, y un Ángel tan espléndido, tan fresco, tan parecido a una flor, y al mismo tiempo tan firme y piadoso, que avanzaba por el Cielo. que me preguntaba cómo era posible que los hombres hubieran estado tan ciegos para no ver en la Tierra mas que una masa seca, y hubieran buscado a los Ángeles por arriba o al lado, en el vacío del Cielo, sin encontrarlo en ninguna parte.

FECHNER, Gustav Theodor. Zend Avesta (en Borges, Libro del cielo.). ¿No nos permitirá la simple fe entrar un día en el Paraíso? ¿Pero de dónde llegan las flores, las mariposas y los pájaros que hay en el jardín? Yo creo que del mismo lugar de donde llegan los hombres. La muerte no sólo eleva al hombre a un plano superior: eleva también a toda la interdependiente cadena de seres vivos. Me parece una absurda interpretación de la doctrina de la inmortalidad aquella que la restringe al hombre o, aún, a ciertos hombres intelectual o moralmente desarrollados. En esta cuestión los pueblos más primitivos dan la mejor respuesta. El habitante de Laponia sabe que hallará a su reno en el otro mundo, y el samoyedo a su perro.

FELIPE, León. El ciervo. Hombre. / No esperes más a nadie. / nadie te aguarda ni te busca. / Fuiste. el aborto de un sueño. / la semilla podrida de un sueño, que nunca germinó.

FELIPE, León. Ganarás la luz. Luz. / cuando mis lágrimas / te alcancen. / la función de mis ojos / ya no será llorar. / sino ver.

FELIPE, León. Versos y oraciones de caminante, I. Sistema, poeta, sistema. / Empieza por contar las piedras, / luego contarás las estrellas.

FELLINI, Federico. Yo creo que el arte es esto: la posibilidad de transformar el fracaso en victoria, la tristeza en alegría. El arte es el milagro.

FENOLLOSA, Ernest. El carácter de la escritura china como medio poético. La poesía debe suministrar lo que se dice y no meramente lo que se quiere decir. El significado abstracto es poco intenso y la imaginación lo da todo.

FERNÁNDEZ DE ANDRADA, Andrés. Epístola moral a Fabio. ¿Será que pueda ver que me desvío / de la vida viviendo, y que está unida / la cauta muerte al simple vivir mío?

FERNÁNDEZ DE ANDRADA, Andrés. Epístola moral a Fabio. Antes que el tiempo muera en nuestros brazos.

FERNÁNDEZ, Macedonio. No toda es vigilia la de los ojos abiertos. En fin, quiero decir que todo es lo que parece y esto ya es bastante y hasta total; y que es un antojo irresponsable que haya algo más que el aparecerse a la conciencia.

FERRATER, Gabriel. By natural piety. Vull que m’ensenyis els indrets / que tens a la memòria, i conten / com has anat naixent (‘Deseo que me muestres los lugares / que tienes en la memoria, y te cuentan / como fuiste naciendo’)

FESTEJO lo esencial, festejo tu presencia (Paul Éluard)

FEUERBACH, Ludwig. Principios de la Filosofía del futuro. La filosofía del futuro tiene por misión conducir a la filosofía del reino de las ‘almas desaparecidas’ al reino de las almas encarnadas y vivas; de hacerla descender de la beatitud del pensamiento divino, carente de necesidades, a la miseria humana.

FEUERBACH. El hombre adorna a Dios con los tesoros de su propia intimi­dad.

FEUERBACH. La muerte es la muerte de la muerte.

FICHTE, Johann Gottlieb, El destino del hombre. En la naturaleza hay una fuerza pensante originaria, como hay una fuerza de crecimiento originaria.

FICHTE, Johann Gottlieb, El destino del hombre. La naturaleza, en su totalidad, se hace consciente en mí, pero del siguiente modo: elevándose de mi conciencia individual y elevándome a la conciencia del ser universal, por medio del principio de razón, es decir, concibiendo las condiciones, mediante las cuales solamente puede ser posible tal figura, tal movimiento, tal pensamiento, cuales son los que constituyen mi personalidad. El principio de razón es el paso de lo particular, que es mi individualidad, a lo universal, que es lo que está fuera de mí; el signo por el que se distinguen estas dos especies de pensamiento, es que la primera es una intuición inmediata, y la segunda una deducción.

FICINO, Marsilio. Comentario al ‘Banquete’ de Platón, II, 9. Y si sólo el ojo percibe, sólo él se deleita. Por tanto, solamente el ojo del cuerpo goza de la belleza. Y siendo el amor nada más que puro deseo de goce de la belleza, que sólo se capta por los ojos, el amante del cuerpo sólo se contenta con su vista.

FICINO, Marsilio. Teología platónica. Nuestra alma algún día será capaz de llegar a serlo todo, en cierto modo, e incluso llegar a ser un dios.

FILÓN DE ALEJANDRÍA, De Decálogo, 105. (en J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). El espíritu se representa a Dios creando el mundo como en un espejo.

FILÓN DE ALEJANDRÍA, De migratione Abrahae, 2. (en J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). He aquí lo que significa la palabra de Dios a Abraham: Sal de tu tierra, de tu familia y de la casa de tu padre. Sal de tu envoltura terrestre, de la prisión manchada de tu cuerpo, de los placeres y de las pasiones que te tienen aprisionado a él. Sal también de la parentela de tus sentidos: te has prestado a ellos y te has convertido en posesión de aquellos a quienes te has prestado, perdiéndote a ti mismo. Sal, finalmente, del discurso, ante el temor de que, apasionado por la hermosura de las palabras, te hagas extraño a la hermosura de las realidades significadas por las palabras.

FILÓN DE ALEJANDRÍA, De migratione Abrahae, 34. (en J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). No me avergonzaré de confesar lo que me sucede con frecuencia. A veces, cuando quiero ponerme a escribir a mi aire sobre un tema de filosofía, encuentro mi espíritu seco y estéril y renuncio a mi propósito, condenando mi presunción y loando a quien puede abrir y cerrar mi espíritu. A veces, por el contrario, llego vacío y de repente me encuentro inundado: los pensamientos me llueven invisiblemente desde arriba, de tal suerte que me encuentro arrebatado por una inspiración divina, y ya no me doy cuenta de dónde estoy, quien soy, con quién estoy, lo que digo, lo que escribo. Pero veo las cosas como si estuvieran delante de mis ojos.

FILÓN DE ALEJANDRÍA, De posteritate Caini, 13-15 (en J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). Así es como el alma amiga de Dios, cuando busca lo que es el Ser en su esencia desemboca en una búsqueda invisible y sin forma. Y de ahí es de donde le viene el mayor de los bienes, a saber, el que comprenda que el Ser de Dios es incomprehensible a toda criatura y el que vea precisamente que es invisible.

FILÓN DE ALEJANDRÍA, Legum Allegoriarum, II, 62. (en J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). Frente al verdadero y único Dios no hay nada tan vergonzoso, a mi entender, que creer que soy yo quien piensa y yo quien siente.

FILÓN DE ALEJANDRÍA, Quis rerum divinarum heres sit, 264. (en J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría), Mientras brilla nuestro espíritu, desparramando por toda el alma la luz del mediodía, estando en nosotros, no estamos inspirados pero cuando esa luz se eclipsa, se cierne sobre nosotros el éxtasis divino y la locura inspirada. Cuando brilla la luz divina, decrece la luz humana; y cuando ésta decrece, aquella aumenta. Esto es lo que le sucede a la raza profética. Cuando hace su presencia el pneuma divino, sale de nosotros el espíritu. Y cuando se aleja, retorna nuevamente. Porque no está permitido que lo divino y lo humano cohabiten.

FILOSTRATO, Vida de Apolonio, II, 30. (Los brahamanes son) hombres hábiles y conocedores de la naturaleza, examinan los espíritus de los hombres igual que las imágenes en un espejo.

FISCHER, Ernst. La necesidad del arte. El hombre se rebela contra el hecho de tener que consumirse dentro de los límites de su propia vida, dentro de los límites transitorios y causales de su propia personalidad. Quiere referirse a algo superior al yo, algo situado fuera de él pero, al mismo tiempo, esencial para él. Quiere absorber el mundo circundante, incorporarlo a su personalidad, extender su yo inquisitivo y hambriento de mundo por los ámbitos de la ciencia y la tecnología hasta alcanzar las más remotas constelaciones y penetrar en los más profundos secretos del átomo; quiere con el arte unir su yo limitado a una existencia comunitaria; quiere convertir en social su individualidad.

FITZGERALD, Francis Scott. No hay nada que hacer, pero hay que seguir haciendo.

FITZGERALD, Scott. A este lado del paraíso. Nunca llegaré a ser poeta. No soy bastante sensual; sólo me parecen bellas unas pocas cosas obvias: mujeres, tardes de primavera, música de noche, el mar, no soy capaz de comprender cosas más sutiles como: ‘las trompetas que tocan a plata’.

FLAUBERT, Gustave. L´education sentimentale. Elle était le point lumineux où l’emsamble des choses convergeait, – et, bercé par le mouvement de la voiture, les paupières à demi closes, le regard dans les nuages, il s’abandonnait à une joie rêveusse et infinie. (‘Ella era el punto luminoso en donde la conjunción de las cosas se reunía, -y, mecida por el movimiento del coche, semicerrados los párpados, perdida en las nubes la mirada, se abandonaba a una ensoñación dichosa e infinita’).

FLAUBERT, Gustave. La tentación de San Antonio. Antonio.- ¿Quién eres tú entonces Hilarión.- Mi reino tiene las dimensiones del universo y mis deseos no tienen límites.Mi ocupación constante es la de liberar a los espíritus y sopesar los mundos, todo lo cual suelo hacerlo sin odio, sin piedad, sin amor, y sin Dios. Se me acostumbra a conocer con el nombre de Ciencia. Antonio.- ¡En tal caso no puedes ser otro que. el Diablo Hilarión.- ¿Quieres que te lo demuestre?

FLAUBERT, Gustave. Madame Bovary, II, 12. Tenía esa indescriptible belleza que es resultado de la alegría, del entusiasmo, del éxito, y que no es otra cosa que la armonización del temperamento con las circunstancias.

FLAUBERT, Gustave. Madame Bovary, II, 7. Sueños que se forja la mente sobre lo que nunca más ha de volver; laxitud que, ante lo inevitable, se apodera de nosotros; dolor, en fin, producido por el brusco interrumpirse de lo cotidiano, por la súbita cesación de una vibración prolongada. eso era todo.

FLAUBERT, Gustave. Madame Bovary, III, 6. Pero una infinitud de pasiones puede encerrarse en un minuto, lo mismo que una muchedumbre en un breve espacio.

FLAUBERT. He llorado al oír melodramas que no vallan dos cuartos, mientras que Goethe no ha humedecido mis ojos sino por la admiración.

FLAUBERT. Un hombre juzgando a otro es un espectáculo que me haría morir de risa si no me diera lástima.

FOIX, J. V. Carta a Joan Salvat-Papasseit. En los frescores del silencio, más allá de la palabra antigua, de la imagen nueva o de la imagen obstrusa, tú y yo, y tal vez otros que nos acompañan y a los cuales no conocemos, somos testigos del prodigio: el paso del instante con fulgores de eternidad. Ni lo tuyo ni lo mío; ni el pasado ni el futuro, ni la secta ni la escuela, ni lo irreal ni lo racional, ni el dogma ni el libre pensamiento, ni lo claro ni lo oscuro son ya entidades en pugna. Todo lo absorbe el punto con profundidades de absoluto, que es la suprema realidad que los poetas se esfuerzan en descubrir y que anhelan transcribir.

FOIX, J. V. On he déixat les claus. I un mot, el Mot, era el parlar comú. (‘Y una palabra, la Palabra, era el hablar común’).

FOIX, J. V. Sol, i de dol. Amb cants obscurs els cels obscurs exalç / i els estels sense nom, l’ ombra i el faig / que el son encén. (‘Con oscuros cantos ensalzo un cielo oscuro / y astros innominados, las sombras y las hayas /que el sueño enciende’).

FOIX, J. V. Sol, i de dol. Sol, sóc etern. M’ és present el paisatge / de fa mil anys, l´estrany no m’ és estrany: / jo m’ hi sent nat; i en desert sense estany / / o en tuc de neu, jo retrob el paratge / on ja vaguí, i, de Déu, el parany / per heure’m tot. O del diable engany. (‘Solo, yo soy eterno. Ante mí, los paisajes / de mil años atrás. No me parece extraño / lo extraño: en ello me siento haber nacido. / / Y en desierto sin agua o en un pico sin nieve, / vuelvo a hallar el paraje que conozco. Y la trampa / de Dios para ganarme. O el engaño del diablo’).

FOLIGNO, Beata Ángela de. Libro de la experiencia . Cierta vez, mi alma fue elevada y vi a Dios con una claridad y una plenitud que nunca había conocido hasta tal punto, de una forma tan plena. Y no vi allí ningún amor. Perdí entonces ese amor que llevaba en mi; fui hecha el no-amor. Y, en seguida, después de esto, le vi entre tinieblas.

FOLIGNO, Beata Ángela de. Libro de la experiencia . Me sucedió entonces, según la voluntad de Dios, que mi madre muriese, que era para mi un gran obstáculo, después mi marido murió y todos mis hijos le siguieron en poco tiempo. Yo había avanzado por la vía de la que he hablado y había pedido a Dios que muriesen, de modo que su muerte me fue un gran consuelo.

FONTENELLE. Es singular la condición del hombre. Ha nacido para aspirar a todo y no disfrutar de nada, para andar siempre y no llegar a ninguna parte.

FORD MADOX FORD. El buen soldado. ¿Quién en este mundo conoce algo sobre el corazón de los demás o sobre el suyo?

FORD MADOX FORD. El buen soldado. Dígase lo que se diga sobre las relaciones entre los sexos, no hay un hombre que ame a una mujer que no desee ir a ella para renovar su propio valor, para resolver sus propias dificultades. Y ese será el venero auténtico de su deseo. Todos tenemos miedo, estamos solos, necesitamos recibir del exterior nuestro derecho a existir.

FORD MADOX FORD. El buen soldado. En todas las relaciones matrimoniales existe, creo yo, un factor constante, un deseo de engañar a la persona con quien uno vive sobre alguna debilidad oculta en el propio carácter o en la propia actuación. Pues es intolerable vivir constan­temente con un ser humano que perciba las más pequeñas de nuestras mezquindades.

FORD MADOX FORD. El buen soldado. Si todo es tan nebuloso en un asunto tan elemental como lo es la moral sexual, ¿qué podrá guiarnos en la moral más sutil que rige los otros contactos, asociaciones y activida­des personales? ¿0 es que deberíamos actuar sólo en obedien­cia a nuestros instintos? Todo es aquí oscuridad.

FORD, John. Es en la forma de contar la historia, en la puesta en esce­na, donde un cineasta puede definirse. Las situaciones no son más que un punto de partida. Es preciso sobrepasarlas.

FORD, John. Me gusta dejar a los actores‑a la altura de la mirada de los espectadores. Me gusta poder ver en la pantalla los ojos de las personas.

FORD, John. Siempre que tenía que hablar de mí mismo me pareció que era demasiado pronto. Mis experiencias no estaban suficientemente lejanas. Por eso me gusta más hablar de lo que otros han vivido antes que yo. También he preferido hacer películas que sucedían en una época anterior a la mía. Rara vez echo de menos lo que he vivido por mi mismo, pero siento una gran nostalgia por las cosas que nunca he podido hacer y por los lugares donde no he estado nunca.

FORD, John. Soy irlandés de origen, pero de cultura Western. Lo que me interesa es el folklore del Oeste, mostrar lo real, casi documentalmente. He sido cowboy. Me gusta el aire libre, los grandes espacios. El sexo, la obscenidad, los degenerados, esas cosas no me interesan.

FOUCAULT, Michel. Las palabras y las cosas, X. El hombre es una invención cuya fecha reciente muestra con suma facilidad la arqueología de nuestro pensamiento. Y quizá también su próximo fin.

FOUCAULT, Michel. Microfísica del poder (‘Nietzsche, la Genealogía, la Historia’). El origen está siempre antes de la caída, antes del cuerpo, antes del mundo y del tiempo; está del lado de los dioses, y al narrarlo se canta siempre una teogonía.

FOUQUÉ, Barón de la Motte. Ondina. Ya sabes que no tiene alma, que es un simple espejo que refleja los objetos exteriores.

FRANCE, Anatole. El jardín de Epicuro, 4. La atracción del peligro es el fondo de todas las pasiones profundas. No hay voluptuosidad sin vértigo. El placer mezclado con la inquietud embriagadora.

FRANKLIN, Benjamín. El libro del hombre de bien. Somos espíritus. El prestársenos cuerpos mientras pueden procurarnos placeres, ayudarnos a desenvolver nuestra inteligencia, o hacer bien a los compañeros de nuestro viaje en la tierra, es un acto de la bondad y de la complacencia de Dios. Cuando los cuerpos se hacen inútiles para facilitarnos estos servicios; cuando, en vez del placer, no nos causan más que pena; cuando, en lugar de servirnos de auxilio, son una carga y no llenan el objeto para que nos los dieron, también es la benevolencia y la bondad la que ha provisto el medio de desembarazarnos de ellos. Este medio es la muerte.

FRAZER, James G. La rama dorada, XXII. Incapaz de diferenciar claramente entre palabras y objetos, el salvaje imagina, por lo general, que el eslabón entre un nombre y el sujeto u objeto denominado no es una mera asociación arbitraria e ideológica, sino un verdadero y sustancial vínculo que une a los dos de tal modo que la magia puede actuar sobre una persona tan fácilmente por intermedio de su nombre como por medio de su pelo, sus uñas o cualquiera otra parte material de su persona.

FREUD, Sigmund. Aportaciones a la psicología de la vida cotidiana. Los sujetos a los que les ocurre tal cosa, si aman no desean y si desean no aman.

FREUD, Sigmund. El malestar en la cultura. Partiendo de ciertas especulaciones sobre el origen de la vida y sobre determinados paralelismos biológicos, deduje que además del instinto que tiende a conservar la materia viva y a condensarla en unidades cada vez mayores, debía existir otro, antagónico a aquél, que tendiese a disolver estas unidades y a retornarlas al estado primitivo, inorgánico. De modo que, además del de Eros habría un instinto de muerte; los fenómenos vitales podrían ser explicados por la interacción y antagonismo de ambos.

FROMM, Erich, El miedo a la libertad. El derecho de expresar nuestros pensamientos tiene algún sentido tan sólo si somos capaces de tener pensamientos propios.

FROMM, Erich. El arte de amar, II. La necesidad más profunda del hombre es, entonces, la necesidad de superar su separatidad, de abandonar la prisión de su soledad.

FROMM, Erich. El lenguaje olvidado, II. El lenguaje del símbolo universal es, en verdad, la única lengua común que produjo la especie humana, lenguaje que olvidó antes de que lograra elaborar un lenguaje convencional universal.

FROMM, Erich. El miedo a la libertad. El hombre vive bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando, en realidad, desea únicamente lo que se supone ha de desear. Para aceptar esta afirmación es menester darse cuenta de saber que lo que uno realmente quiere no es cosa tan fácil como algunos creen, sino que representa uno de los problemas más complejos que enfrentan al ser humano. Es una tarea que tratamos de eludir con nuestras fuerzas, aceptando fines ya hechos como si fueran fruto de nuestro propio querer. El hombre moderno está dispuesto a afrontar graves peligros para lograr los propósitos que se suponen sean suyos, pero que teme profundamente asumir el riesgo y la responsabilidad de forjarse sus propios fines. A menudo se considera la intensidad de la actividad como una prueba del carácter autodeterminado de la acción, pero ya sabemos que esa conducta bien podría ser menos espontánea que la de una persona hipnotizada o de un actor.

FROMM, Erich. El miedo a la libertad. Sólo existe un significado de la vida: el acto mismo de vivir.

FUENTES, Carlos. Diana. No hay peor servidumbre que la esperanza de ser feliz.

FUENTES, Carlos. La ficción es más cierta que la vida.

FUERT cosa es e dura consejar a señor (Libro de Alexandre)

FUMAS negro? –Sí, boana (Eugenio en RNE, 25-11-80)

GADAMER, Hans-Georg. El estado oculto de la salud. El misterio de la salud se mantiene oculto. Este estado oculto contribuye a preservarla y reside en la capacidad de olvidar. Una de las grandes fuerzas curativas de la vida es la posibilidad de sucumbir, cada noche, al sueño reparardor que permite el olvido.

GADAMER, Hans-Georg. La actualidad de lo bello. El auténtico enigma que el arte nos presenta es justamente la simultaneidad de presente y pasado.

GALILEO GALILEI, El ensayador. Pienso que estos sabores, olores, colores, etc, por parte del sujeto en el que parecen que residen, no son más que nombres y tienen únicamente su residencia en el cuerpo sensitivo, de manera que eliminado el animal sensitivo, se eliminarán todas esas cualidades.

GAMONEDA, Antonio. El cuerpo de los símbolos (‘Poesía en la perspectiva de la muerte’). Incluso técnicamente, la poesía no sería posible -no existiría- si no supiésemos que vamos a morir.

GAMONEDA, Antonio. Entrevista a A. G. (Hablar/Falar de poesía, nº 1). Yo no sé lo que pienso hasta que no me lo dicen mis propias palabras.

GAMONEDA, Antonio. Entrevista en Babelia ( ‘El País’, 23.08.2003). La poesía no es literatura. la literatura es una creación magnífica que reconocemos en la ficción, pero la poesía es una realidad por sí misma.

GAMONEDA, Antonio. Entrevista en Babelia ( ‘El País’, 23.08.2003). La poesía, incluso técnicamente, es un arte de la memoria. No podríamos temporalizar ni crear un ritmo si no tuviéramos una noción de tiempo incorporada a la expresión poética, pero nuestra memoria es siempre conciencia de pérdida. Tenemos memoria de lo que ya no está con nosotros. Y si esto es así, la memoria nos proporciona instantáneamente la noción de nuestro curso hacia la muerte. Lo queramos o no, toda poesía se escribe desde esta perspectiva, siempre.

GAMONEDA, Antonio. Memoria de Valente (ABC, ‘Cultural’, 11.11.2000). La poesía es una pasión indiscernible de la vida y la muerte; es un hecho estético, sí, pero, más aún, es una realidad existencial (y si no lo es no se trata de poesía); una realidad que abre el conocimiento de lo que, siendo también real, es desconocido e incomunicable fuera de la poesía. La poesía no es literatura.

GANDHI, Mahatma. Todos los hombres son hermanos. Mientras no haya descubierto la verdad absoluta, tendré que seguir siendo fiel a la verdad relativa, tal como se me presenta.

GANIVET, Ángel. Granada la bella, VIII. Las observaciones menudas son las que descubren el alma de las naciones, porque en los grandes hechos rigen leyes que son aplicables a todos. Cuando se nota con más vigor la fuerza del hecho pequeño, característico, como revelador de lo íntimo de las grandes cosas, es cuando mediante él se confirma un concepto ya admitido y demostrado.

GANIVET, Ángel. Granada la bella. Donde no hay cerrojos que quebrantar, ni balcones que escalar, ni terceras personas que sobornar, ni vigilancia que burlar, no puede vivir Don Juan Tenorio.

GARCÍA LORCA, Federico. Libro de poemas. Hoy siento en el corazón / un vago temblor de estrellas.

GARCIA MÁRQUEZ. Cien años de soledad. El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.

GARCÍA MORENTE, Manuel. El “hecho extraordinario”. Volví la cara hacia el interior de la habitación y me quedé petrificado. Allí estaba Él. Yo no lo veía, yo no lo oía, yo no lo tocaba. Pero Él estaba allí. No sé cuánto tiempo permanecí inmóvil y como hipnotizado ante su presencia. Sí sé que no me atrevía a moverme y que hubiera deseado que todo aquello –Él allí- durara eternamente, porque su presencia me inundaba de tal y tan íntimo gozo, que nada es comparable al deleite sobrehumano que yo sentía. Era como una suspensión de todo lo que en el cuerpo pesa y gravita, una sutileza tan delicada de toda mi materia, que dijérase no tenía corporeidad, como si yo todo hubiese sido transformado en un suspiro o céfiro o hálito. Era una caricia infinitamente suave, impalpable, incorpórea, que emanaba de Él y que me envolvía y me sustentaba en vilo, como la madre que tiene en sus manos al niño. Pero sin ninguna sensación concreta de tacto.

GARCÍA-SABELL, Domingo. Paseo alrededor de la muerte. El misterio del espíritu es inmenso. Pero no es menor el del cuerpo.

GARCILASO DE LA VEGA, Soneto XIII. Que con llorarla crezca cada día / la causa y la razón por que lloraba.

GARCILASO DE LA VEGA, Soneto XXXII. Mi lengua va por do el dolor la guía.

GAUGIN, Paul. Carta a Strinberg. Si nuestra vida está enferma también ha de estarlo nuestro arte; y sólo podemos devolverle la salud empezando de nuevo, como niños o como salvajes.

GAUGIN, Paul. La tierra, he aquí nuestra animalidad.

GAUTIER, Théophile. La muerta enamorada. Y los tablones retumbaron con un ruido sordo y sonoro, con ese terrible ruido que produce la nada cuando se la toca.

GAYA, Ramón. Velázquez, pájaro solitario. Ante la presencia carnal de algunas obras he sentido siempre que existe un más allá natural del arte, un no-arte, un no-arte ya; pero crecido, como tantos, en la moderna idolatría de un arte en sí, me resultaba muy difícil aceptar, como otra materia, lo que parece incontestablemente pintura, escultura y escritura.

GÉNESIS 3:22. Y dijo Yahvé Dios. ‘he aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal; ahora pues, no vaya a extender su mano para que tome todavía del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre’.

GÉNESIS 32, 31. Jacob llamó a aquel lugar Penuel, pues (se dijo): ‘He visto a Dios cara a cara, y no he muerto’.

GÉNESIS 4:13. Cualquiera que mate a Caín lo pagará siete veces.

GÉNESIS 6,4. Los nefilim existían en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos.

GEORGE, Stefan. El año del alma. Cogía sin temblar las flores del abismo

GEORGE, Stefan. El que la vida se mantenga abierta es obra de un hechizo únicamente.

GEORGEL, Ana María (atribuido a ella; acusada de trato con el Demonio, s. XIV). Nos ha dicho, además, que éste combate entre Dios y el Diablo duraba desde la eternidad, y durará sin fin.

GIBRAN, Khalil. El Profeta. La belleza es la vida cuando la vida levanta el velo de su rostro sagrado, pero vosotros sois la vida y vosotros sois el velo.

GIBRAN, Khalil. El Profeta. Solamente cuando bebáis del río del silencio cantaréis realmente.

GIBRAN, Khalil. El Profeta. Vuestros hijos no son vuestros hijos: son los hijos y las hijas de las ansias de vida que siente la misma vida.

GIDE, André. Los alimentos terrestres. Cada novedad debe encontrarnos siempre completamente disponibles.

GIDE, André. Los monederos falsos. (Dios) nos envía tentaciones a las que Él sabe que no podemos resistir; y cuando nos resistimos, a pesar de todo, se venga de nosotros aún más. ¿Por qué nos guarda ese rencor?

GIDE, André. Paludes. On ne sort pas; c’est un tort. D’ailleurs on ne peut pas sortir; mais c’est parce qu’on ne sort pas. (‘No se sale, es un sinsentido. Por otra parte no es posible salir; pero es porque no se sale’).

GIL Y CARRASCO, Enrique, El señor de Bembibre. ¿Quién podía adivinar lo que el porvenir aguardaba en los pliegues oscuros de su manto?

GIL, Ricardo. Tristitia rerum. Ha mentido el cristal.

GILBERT, William. De magnete, XII. La fuerza magnética está animada o imita al alma; en muchos aspectos sobrepasa al alma humana mientras está unida a su cuerpo orgánico.

GILGAMESH, Epopeya de. Tabla I. Su rostro era el de un hombre que llega de muy lejos.

GILGAMESH, Epopeya de. Tabla III. ¿Por qué has dado a mi hijo Gilgamesh un corazón sin reposo?

GILGAMESH, Epopeya de. Tabla III. Los hombres tienen contados sus días; todo cuanto hacen no es más que viento.

GILGAMESH, Epopeya de. Tabla VIII. Tienes el rostro inmóvil y no me oyes.

GILGAMESH, Epopeya de. Tabla XI. ¡Contempla al héroe que busca la inmortalidad! El sueño, como niebla furiosa, lo ha envuelto.

GILGAMESH, Epopeya de. Tabla XI. ¿Qué voy a hacer, Utnapishtim? ¿A dónde iré ahora que el despojador se apodera de mi (cuerpo)? En mi alcoba acecha la muerte. ¡Vaya donde vaya, allá está la muerte!

GIMÉNEZ CABALLERO, Ernesto. Declaración a ‘Interviú’, 10.08.78 . Yo divido a la humanidad aceptando su propia división. Los de derechas son los conservadores que han logrado poseer algo y tratan de retenerlo con uñas y dientes, y mucha policía y muchos generales y bendiciones. Los de izquierda o revolucionarios son los que no han logrado ser aún conservadores.

GIMÉNEZ CABALLERO, Ernesto. Yo, inspector de alcantarillas (‘Lectura oblicua’). Un deseo oblicuo. Una satisfacción oblicua. Una mujer oblicua. Un yo que era un . Un sur que era un norte. Una dislocación de puntos cardinales. Una cara, en cruz. Un haz en un envés. Eso. Un cartel indistinto y equívoco de gran ciudad: una lectura oblicua.

GIMFERRER, Pere. Entrevista (ABC, 8.05.98). Yo también [como Maiakovsky], mientras camino, me voy formando un ritmo en la cabeza, y de ahí salen las palabras.

GINZBURG, Natalia. Las pequeñas virtudes (‘Las relaciones humanas’). No habíamos comprendido lo irreparable que es, lo sin remedio que es la muerte; somos adultos por todas las mudas respuestas, por todo el mudo perdón de los muertos que llevamos dentro. Somos adultos por ese breve momento que un día nos ha tocado vivir, cuando hemos mirado como por última vez todas las cosas de la tierra, y hemos renunciado a poseerlas.

GINZBURG, Natalia. Las pequeñas virtudes. En relación con la educación de los hijos, pienso que se les debe enseñar, no las pequeñas virtudes, sino las grandes, No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia respecto al dinero; no la prudencia, sino el valor y el desprecio del peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor a la verdad; no la diplomacia, sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo del éxito, sino el deseo de ser y de saber.

GINZBURG, Natalia. Querido Miguel, XXV. En casa de tu madre hace un frío negro.

GINZBURG, Natalia. Querido Miguel, XXXII. A mí me atrae la tristeza. Me atrae la tristeza todavía más que la inteligencia.

GODARD, Jean Luc. Los travellings son una cuestión de moral.

GODARD, Jean‑Luc. A bout de souffle. No sé si estoy triste porque no soy libre, o no soy libre porque estoy triste.

GODARD, Jean‑Luc. En cada plano, una idea.

GOETHE, Johann Wolfgang von. (Últimas palabras en el lecho de muerte). Luz, más luz

GOETHE, Johann Wolfgang von. Conversaciones con Eckermann, 15.04.1829. A lo más alto que un ser humano puede llegar es a la maravilla.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Esbozo de una teoría de los colores, V, 751 Qué difícil es no poner el signo en lugar de la cosa, tener la esencia siempre presente ante uno, y no matarla mediante la palabra.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Esbozo de una teoría de los colores. Son los colores actos de la luz. Por medio de ellos place a la Naturaleza revelarse de un modo especial al sentido de la visión. Para el hombre atento no está la Naturaleza muerta ni muda en parte alguna.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Fausto, Primera Parte, I, 3. Yo soy el espíritu que siempre niega. Y con razón, pues todo cuanto existe es digno de irse al fondo; por lo que sería mejor que nada hubiese. De suerte, pues, que todo eso que llamáis pecado, destrucción, en una palabra: el mal, es mi verdadero elemento.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Fausto, Primera Parte, I, 4. Gris es toda teoría, mi caro amigo, y verde el áureo árbol de la vida.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Fausto, Segunda Parte, I, 5. Fausto: ¿Qué camino hay que seguir Mefistófeles: Ninguno. Lo no hollado, lo no pisado nunca; un camino hacia lo no explorado ni explorable. ¿Estás dispuesto.? No hay que forzar cerraduras ni descorrer cerrojos; soledades te habrán de llevar de uno a otro lado. ¿Tienes tú idea de yermo y soledad?

GOETHE, Johann Wolfgang von. Fausto, Segunda parte, I, 6. Yo en tu Nada espero hallar el todo.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Fausto, Segunda Parte, I, I. Difícil es lo fácil.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Importante progreso. (en ‘Goethe y la ciencia’). El hombre sólo se conoce a sí mismo en tanto que conoce el mundo, que sólo lo percibe en sí, y él sólo se percibe en él. cada nuevo objeto, bien contemplado, abre un nuevo órgano en nosotros.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Máximas, 199. Lo particular se halla eternamente sujeto a lo universal; lo universal tiene que someterse eternamente a lo particular.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Máximas, 488. No se busque nada detrás de los fenómenos: ellos mismos son la teoría.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Planteada la intención (en ‘Goethe y la ciencia’). Todo ser vivo no es un individuo, sino una pluralidad; incluso si se nos presenta como un individuo, sigue siendo una acumulación de seres vivos autónomos.

GOETHE, Johann Wolfgang von. Teoría de la naturaleza, II. Llamamos bello a un ser perfectamente organizado cuando, al contemplarlo, podemos pensar que le es posible un múltiple y libre uso de todos sus miembros apenas él lo quiera; y que el más alto sentimiento de la belleza está ligado al sentimiento de la confianza y de la esperanza.

GOETHE. Fausto. Soy una parte de esa fuerza que siempre quiere el mal y sólo obra el bien.

GOETHE. La vida nos enseña a ser menos rigurosos con los demás que con nosotros mismos.

GOETHE. Las afinidades electivas. Así, todos juntos, cada uno a su manera, siguen viviendo la vida cotidiana, con o sin reflexión; todo parece seguir su curso habitual, del mismo modo que, incluso en los casos extremos en los que todo está en juego, se sigue viviendo como si no pasara nada.

GOETHE. Ningún placer es pasajero.

GOETHE. Todo lo cercano se aleja.

GOGOL, Nicolás. Carta a Joukovski, 10.1.1848. El arte nos reconcilia con la vida. El arte es la introducción en el alma del orden y de la armonía, y no de la turbación y del desorden. Si el artista no realiza el milagro de transformar el alma del espectador en amor y en perdón, su arte no es más que una pasión pasajera.

GÓNGORA, Luis de. De un caminante enfermo. En tenebrosa noche, con pie incierto.

GORGIAS de Leontini, 90,2. Yo creo que si alguno pidiera a todos los hombres que reunieran en un punto todo cuanto uno estima por inconveniente y luego pidiera de nuevo que retirara de aquel montón cada cual lo que estima por conveniente, de seguro que no quedaría allí ningún trozo, sino que todo habría quedado repartido entre ellos.

GORKI, Máximo. La madre. A las gentes les está reservado aún mucho dolor, aún les sacarán mucha sangre, pero todo el dolor y toda mi sangre valen poco para pagar lo que yo poseo en mi pecho, en mi cerebro. Yo soy rico, como una estrella lo es con sus rayos. Todo lo soportaré, lo sufriré todo; porque llevo dentro de mí un gozo que nadie ni nada matará nunca! ¡En este gozo está mi fuerza!

GOROSTIZA, José. Notas sobre poesía. La poesía, para mí, es una investigación de ciertas esencias -el amor, la vida, la muerte, Dios- que se produce en un esfuerzo por quebrantar el lenguaje de tal manera que, haciéndolo más transparente, se pueda ver a través de él dentro de esas esencias.

GOURMONT, Remy de. Física del amor, IV. El feminismo reina en la naturaleza, sobre todo en las especies inferiores y entre los insectos. Solamente en la serie de los mamíferos y en ciertos grupos de aves, el macho es igual o superior a la hembra. Diríase que ha conquistado lentamente un elevado lugar que la naturaleza no le destinaba. Y es posible que libre de todo cuidado, una vez realizada la fecundación, haya tenido más tiempo que la hembra para cultivar su fuerza.

GOURMONT, Remy de. Física del amor, VII. El macho es un accidente; la hembra hubiera bastado.

GRACIÁN, Baltasar. Agudeza y arte de ingenio, II. No se contenta el ingenio con la verdad, como el juicio, sino que aspira a la hermosura.

GRACIÁN, Baltasar. Agudeza y arte de ingenio, LX. Son las voces lo que las hojas en el árbol, y los conceptos el fruto.

GRACIÁN, Baltasar. El Criticón, I, 2. Entramos todos en el mundo con los ojos del ánimo cerrado, y cuando los abrimos al conocimiento, ya la costumbre de ver las cosas, por maravillosas que sean, no dexa lugar a la admiración. Por esso, los varones sabios se valieron siempre de la reflexión, imaginándose llegar de nuevo al mundo, reparando en sus prodigios, que cada cosa lo es, admirando sus perfecciones y filosofando artificiosamente.

GRACIÁN, Baltasar. El héroe, II. El ingenio es, si no rayo, vislumbre de divinidad.

GRACIÁN, Baltasar. Oráculo manual, 140. Topar con lo bueno en cada cosa. Es dicha del buen gusto.

GRAVES, Robert. La diosa blanca. Un verdadero poema es necesariamente una invocación de la Diosa Blanca, o Musa, la Madre de Toda la Vida, el antiguo poder del terror y la lujuria, la araña o la abeja reina cuyo abrazo significa la muerte.

GRAVES, Robert. Rey Jesús. Ningún hombre puede, al mismo tiempo, amar a Dios como Él quiere ser amado, y a la mujer como ella quiere ser amada. Se debe elegir entre el padre eterno y la reina del cielo con su cola de pez.

GRODDECK, Georg. El libro del Ello. El hombre es vivido por el símbolo.

GRODDECK, Georg. El libro del Ello. Toda pasión y todo placer están impregnados de la nostalgia de volver al seno materno, están envenenados por el deseo de unirse sexualmente a ella.

GRODDECK, Georg. La vista, el mundo del ojo y ver sin ojos. Todas las actividades del organismo humano se manifiestan de forma similar a través del símbolo. Los símbolos no se inventan, existen.

GRODDECK, Georg. Sobre el Ello. El sentido de la vida personal es volver a ser otra vez un niño, o más bien revivir al niño que nunca desapareció, y esto tras la larga batalla del Yo por hacerse independiente, adulto, para escapar de la madre, batalla perdida de antemano.

GRYPHIUS, Andreas. Contemplación del tiempo. No son míos los años que el tiempo me ha quitado, / no son míos los años que pueden aún venir. / Lo mío es el instante, y si cuido de él, / es mío el que ha creado eternidad y tiempo.

GUÉNON, René. Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada. Todas las cosas se encadenan y corresponden para concurrir a la armonía universal y total, que es como un reflejo de la Unidad divina misma. Esta correspondencia es el verdadero fundamento del simbolismo, y por eso las leyes de un dominio inferior pueden siempre tomarse para simbolizar la realidad de orden superior.

GUEVARA, Fray Antonio de. Menosprecio de corte y alabanza de aldea, VI. Es privilegio de aldea que los días se gocen y duren más.

GUTIÉRREZ DE GAMES, Victorial (acerca de Pedro I, ‘El cruel’). Quiso saber más de lo que le convenía; hubo de tomar aborrencia de muchos. Tendió el cuchillo y alcanzó a muchos de su reino.

GUTIÉRREZ, Fernando. Anteo e Isolda. Mira la tierra, Anteo, todo en ella / se acostumbra a la muerte.

GUTZKOW, Uriel Acosta, III, 5. Si me he equivocado, lo he hecho por la verdad.

GUTZKOW, Uriel Acosta, IV, 6. ¡Me di la muerte por dos cadáveres, Silva! ¡Oh, qué mortales son los mortales!

GUYAU, Jean Marie. Una moral sin obligación ni sanción. Ante todo es menester vivir, gozar seguidamente.

GUYAU, Jean Marie. Una moral sin obligación ni sanción. Comprender es ya conocer en sí mismo la realización de lo que se comprende; concebir alguna cosa mejor de lo que hay, es un primer trabajo para realizar esta cosa.

GUYAU, Jean Marie. Una moral sin obligación ni sanción. En lugar de decir: debo, luego puedo, es más verdad decir: puedo, luego debo.

GUYAU, Jean Marie. Una moral sin obligación ni sanción. Ninguna mano nos dirige, ningún ojo vela por nosotros; el timón está roto desde hace mucho tiempo, o más bien, no lo ha habido nunca, está por hacer; es una gran misión, es nuestra misión.

HABRÍA que volver al cine mudo, ya que no es posible volver a un mundo sin cine (Juan Benet, Huelva, 13-12-80)

HADLEY CHASE, James. El secuestro de Miss Blandish. Algo brilló en el aire, algo que recogió la luz del sol al acercarse con la prontitud del rayo. El cuchillo de Slim se hundió en la garganta de Bailey.

HAFIZ, Shams al-Dîn Muhammad. Traedme vino / para que manche mi vestido, / pues me tambaleo de amor / y me llaman sabio.

HAGGARD, Henry R. Ella. El conocimiento es para los fuertes, y nosotros somos débiles. La verdad está velada, porque no podemos fijar la mirada en su gloria, así como no es posible mirar el resplandor del sol. Podría destruirnos. El conocimiento absoluto no es para el hombre.

HAKIM DE MERV, La aniquilación de la rosa. (En el paraíso) siempre es de noche y hay piletas de piedra, y la felicidad de ese paraíso es la felicidad peculiar de las despedidas, de la renunciación y de los que saben que duermen.

HALDANE, J.B.S. Mi propia sospecha es que el universo no es solamente más extraño de lo que nos figuramos, sino más extraño de lo que nos podamos figurar.

HA-LEVI, Yehudah. Himno de la creación. Enaltecido estás sobre toda potencia, / y te sublimaste por encima de todo pensamiento. / ¿La palabra de quien te ha contenido? / ¿Y la lengua de quien te ha comprendido? / ¿Acaso habrá corazón que te haya alcanzado, / y ojo que te haya divisado?

HA-LEVI, Yehudah. No preguntes dónde está, / porque él llena los cielos y la tierra. / Limpia tu alma de deseos / y encontrarás a Dios dentro de tu pecho, / yendo hacia tu corazón.

HA-LEVY, Yehudah. Me meciste en las alas de las golondrinas y me trajiste la libertad.

HAWKS, Howard. La cámara a la altura de la mirada del hombre.

HAWTHORNE, Nathaniel. El joven Goodman Brown. La tierra no es sino una mancha de pecado, un inmenso charco de sangre. El mal es la verdadera naturaleza del hombre. Sólo en el mal encontraréis la felicidad.

HAY distancia más inmensa / de dios a hombre que de hombre a muerte (Góngora)

HAY una sola cosa que excita a los animales más que el placer: el dolor (Umberto Eco)

HAZAM, Ibn. Tú lloras por los muertos. Déjalos. Ellos están en paz. Llora, más bien, por los vivos. Son más dignos de tus lágri­mas. El muerto descansa en su tumba. No es preciso dolerse de su suerte. Pero a los vivos, que perecen día tras día a manos dé la injusticia, nadie los consuela.

HE QUEDADO / presentes sucesiones de difunto (Quevedo)

HEANEY, Seamus. Muerte de un naturalista. I rhyme / To see myself, to set the darkness echoing (‘Rimo / Para verme a mí mismo, para arrancar ecos a la oscuridad’).

HEBBEL, Christian Friedrich. Los nibelungos, II, 1, 2. El tiempo permanece aquí inmóvil, y no conocemos la primavera, ni el verano, ni el otoño: el año no muda jamás su faz y nosotros somos inmutables como él.

HEBBEL, Christian Friedrich. Los nibelungos, III, 2, 2. Oyes una palabra y no puedes comprenderla; ves una imagen, y no sabes explicarla, y sólo cuando algo sucede recuerdas que hace días y años que te lo ha hecho ver por encantamiento la norma en su danza de sombras.

HEBBEL, Christian Friedrich. Los nibelungos, III, 4, 21. ¡Y, sin embargo, es cosa grande! Han pasado diez años, y por fin un día, al caer de la tarde, llega a su castillo. Ya está encendida la lámpara; ve a su mujer, a su hijo: levanta la mano para llamar a la puerta, cuando comprende que aún no es digno de esta felicidad, y sigilosamente, tapándole la boca a su perro, que le saluda, vuelve a alejarse para hacer de nuevo el largo viaje, mendigando de cuadra en cuadra y deteniéndose allí donde le pisotean hasta que lleguen a besarlo y estrecharlo contra su pecho. ¡Es cosa grande

HEBBEL, Christian Friedrich. Los nibelungos, III, 4, 9. Están agotados los medios buenos; llega el turno de los malos, como el veneno al no servir ya de nada ninguna medicina, y sólo cuando esté vengada la muerte de Siegfried volverá a haber crímenes en la tierra; pero hasta entonces está oculto el derecho y la Naturaleza sumida en un profundo sueño.

HECHOS DE LOS APÓSTOLES, 2, 19. Hoc est corpus meun.

HECHOS DE LOS APÓSTOLES, 9,3. Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le envolvió una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: ‘Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?’

HEGEL, Georg W. F. Fenomenología del espíritu, Prol. El espíritu sólo conquista su verdad cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento.

HEGEL, Georg W. F. Filosofía del derecho, Prefacio. Todo lo que es racional es real; y lo que es real es racional.

HEGEL, Georg W. F. Lecciones sobre la Filosofía de la Hª universal, Intr. gral, II. Los individuos desaparecen ante la sustancia universal, la cual forma los individuos que necesita para su fin. Pero los individuos no impiden que suceda lo que tiene que suceder.

HEGEL, Georg W. F. No la curiosidad, no la vanidad, no el tener en mente la utilidad, no el deber ni el ser concienzudo, sino una sed inextinguible y desventurada que no admite transacción alguna nos conduce a la verdad.

HEIDEGGER, Martin. Hölderlin y la esencia de la poesía. La poesía es instauración por la palabra y en la palabra. ¿Qué es lo que se instaura? Lo permanente.

HEIDEGGER, Martín. Introducción a la Metafísica. Cuando el más apartado rincón del globo haya sido técnicamente conquistado y económicamente explotado; cuando un suceso cualquiera sea rápidamente accesible en un lugar cualquiera y en un tiempo cualquiera; cuando se puedan ‘experimentar’, simultáneamente, el atentado a un rey en Francia y un concierto sinfónico en Tokio; cuando el tiempo sólo sea rapidez, instantaneidad y simultaneidad, mientras que lo temporal, entendido como acontecer histórico, haya desaparecido de la existencia de todos los pueblos; , entonces, justamente entonces, volverán a atravesar todo este aquelarre como fantasmas las preguntas: ¿para qué?, ¿hacia dónde?, ¿y después qué?

HEIDEGGER, Martín. Introducción a la Metafísica. Ser hombre significa: ser un hablante.

HEIDEGGER, Martin. Sendas perdidas (‘La sentencia de Anaximandro’). Pero el pensar es un decir poético, y no sólo poesía en el sentido del poema y del canto. El pensar del ser es el modo originario del decir poético. Es en él donde por vez primera el lenguaje accede al habla, esto es, accede a su esencia. El pensar dice el dictado de la verdad del ser. El pensar es el dictare originario. El pensar es el decir poético originario, que precede a toda poesía, pero también es el elemento poético del arte, en la medida en que este llega a ser obra dentro del ámbito del lenguaje. Todo lenguaje poético, tanto en este sentido amplio como en el más estricto de lo poético, es en el fondo un pensar. La esencia poética del pensar guarda el reino de la verdad del ser.

HEINE, Heinrich. Lázaro (‘Despedida’). Y no dejamos de preguntarnos, / una y otra vez, / hasta que un puñado de tierra / nos calla la boca. / Pero, ¿es eso una respuesta?

HEISENBERG, Werner. Diálogos sobre la Física atómica. En el primer momento quedé profundamente conmocionado. Tenía el presentimiento de que a través de la superficie de los fenómenos atómicos miraba hacia un fondo subyacente de belleza interior y fascinante, y casi perdí el sentido al pensar que ahora tenía que ir tras esa multitud de estructuras matemáticas que la naturaleza había abierto ante mí. Estaba tan impresionado que no pude conciliar el sueño.

HERÁCLITO de Éfeso, Fragmento 22 a 5. Del fuego se generan todas las cosas y en el fuego todas terminan; al extinguirse éste todas las cosas forman el universo, y nuevamente el cosmos y todos los cuerpos son consumidos por la conflagración.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 102. Para el Dios todas las cosas son bellas y buenas y justas; los hombres, en cambio, consideran unas injustas y otras justas.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 123. El más hermoso de los mundos es como un montón de basura esparcida al azar.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 30. Este universo común para todos, ninguno de los hombres ni de los dioses lo ha formado; siempre fue, es y será un fuego eternamente vivo, encendiéndose con medida y apagándose con medida.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 49a. Entramos y no entramos en el mismo río. Somos y no somos.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 51. No llegan a comprender cómo lo que se opone a sí mismo está al mismo tiempo en armonía consigo, armonía de lo que retorna sobre sí mismo, como la del arco y la lira.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 52. El tiempo es un niño que juega con los dados; el reino es de un niño.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 64. Todas las cosas las gobierna el rayo.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 68. El bien y el mal son uno.

HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento 93. El Señor cuyo oráculo está en Delfos, ni dice ni oculta, sino que indica.

HERMES TRISMEGISTO, La llave, 5. No tenemos todavía fuerzas suficientes para abrir los ojos de nuestro entendimiento y contemplar la belleza de ese Bien, su belleza imperecedera, incomprehensible. Cuando tú no puedas decir nada más de ella, solamente entonces la verás. Pues el conocimiento que se adquiere de ella es divino silencio, inhibición de todos nuestros sentidos.

HERMES TRISMEGISTO, Poimandres, 12. El Nous, Padre de todos los seres, que es vida y luz, dio a luz a un hombre semejante a él, de quien se enamoró como de su propio hijo. Pues el Hombre era muy bello, ya que reproducía la imagen de su propio Padre: pues verdaderamente Dios se enamoró de su propia forma y le entregó todas sus obras.

HERMOSO imposible mío (Calderón)

HERNÁNDEZ, Miguel. Despedidme del sol y de los trigos.

HERNÁNDEZ, Miguel. El rayo que no cesa, 6. ¡Cuánto penar para morirse uno!

HERNÁNDEZ, Miguel. Mañana no seré yo / otro será el verdadero.

HERÓDOTO, Historia, I, 136. Desde los cinco, hasta los veinte años, sólo enseñan [los persas] a sus hijos tres cosas: a montar a caballo, a disparar el arco y a decir la verdad.

HERÓDOTO, Historia, I, 31. La madre, exultante por la proeza y los elogios, pidió con fervor a la diosa, de pie ante su imagen, que concediera a Cléobis y Bitón, sus hijos que tanto la habían honrado, el don más preciado que alcanzar pueda un hombre. Tras esta súplica, y una vez concluidos los sacrificios rituales y el banquete, los muchachos se echaron a descansar en el propio santuario y no se levantaron; ese fue el fin que tuvieron.

HERÓDOTO, Historia, I, 31. Y en sus personas (Cléobis y Bitón) la divinidad hizo patente que para el hombre es mucho mejor estar muerto que vivo.

HESÍODO, Teogonía, 116. Antes de todo existió el Caos. Después Gea, la de amplio pecho, asiento firme de todas las cosas para siempre, Tártaro nebuloso en un rincón de la tierra de anchos caminos y Eros, que es el más hermoso entre los dioses inmortales, relajador de los miembros y que domeña, dentro de su pecho, la mente y el prudente consejo de todos los dioses y de todos los hombres.

HESÍODO, Teogonía, 27. [Las Musas:] Sabemos decir muchas mentiras con apariencia de verdades; y sabemos, cuando queremos, proclamar la verdad.

HESSE, Hermann. Demian, 5. Una misma divinidad indivisible actúa en nosotros y en la naturaleza; y si el mundo exterior desapareciera, cualquiera de nosotros sería capaz de reconstruirlo, porque los montes y los ríos, los árboles y las hojas, las raíces y las flores, todo lo creado en la naturaleza, está ya prefigurado en nosotros: proviene del alma, cuya esencia es eterna, y escapa a nuestro conocimiento, pero que se nos hace patente como fuerza amorosa y creadora.

HESSE, Hermann. Demian, Intr. Cada hombre no es solamente él; también es el punto único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más, se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular. Por eso la historia de cada hombre, mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de atención. En cada uno se ha encarnado el espíritu, en cada uno sufre la criatura, en cada uno es crucificado un salvador.

HESSE, Hermann. El lobo estepario. Yo no puedo permanecer mucho tiempo ni en un teatro ni en un cine; apenas puedo leer un periódico, raramente un libro moderno; no puedo comprender qué placer o qué alegría buscan los hombres en los trenes y en los hoteles abarrotados, en los abarrotados cafés con música estridente y sofocante, en los bares y variedades de las elegantes ciudades de lujo, en las exposiciones mundiales, en las carreras, en las conferencias, en los grandes estadios. Yo no puedo comprender ni compartir todas esas alegrías, que a mí me parecen inaccesibles y por las que mil otros se afanan y atropellan. Lo que el mundo conoce y busca y ama más en la poesía, le parece loco en la vida. Y en efecto, si el mundo tiene razón, si esa música de café, si esos placeres multitudinarios, si esos americanismos tienen razón y contentan a tantos hombres, entonces soy yo el que no tiene razón, el que está loco; entonces soy yo el auténtico lobo de la estepa, como suelo llamarme a mí mismo muchas veces; la fiera descarriada en un mundo extraño e incomparable para ella, que ya no encuentra su patria, su aire y su alimento.

HESSE, Hermann. Narciso y Goldmundo. ¿Cómo podrás morirte un día, Narciso, si no tienes Madre? Sin Madre no es posible amar. Sin Madre no es posible morir.

HESSE, Hermann. Siddharta. Esta piedra es una piedra, también un animal, y un dios, y un buda. No la venero ni la amo porque algún día pueda llegar a ser esto o lo otro, sino porque todo esto lo es desde hace tiempo, desde siempre.

HESSE, Hermann. Siddharta. Siddharta tenía un fin, una meta única: deseaba quedarse vacío, sin sed, sin deseos, sin sueños, sin alegrías ni penas. Deseaba morirse para alejarse de sí mismo, para no ser yo, para hallar la tranquilidad en el corazón vacío, para permanecer abierto al milagro a través de los pensamientos despersonalizados. Ése era su objetivo. Cuando todo el yo se encontrase vencido y muerto, cuando se callasen todos los vicios y todos los impulsos en su corazón, entonces despertaría lo último, lo más íntimo del ser, lo que ya no es el yo, el gran secreto.

HESSE, Hermann. Siddharta. Una verdad sólo se puede pronunciar y expresar con palabras si es parcial. Y parcial es todo lo que se puede expresar con pensamientos y declarar con palabras; todo lo unilateral, todo lo mediocre, todo lo que carece de integridad, de redondez, de unidad.

HESSE, Hermann. Viaje al Oriente, I. Nuestro objetivo no era tan sólo Oriente, o, mejor dicho, nuestro Oriente no sólo era un país y un concepto geográfico, sino la patria y la juventud del alma, la inmensidad y la nada, el conjunto de todos los tiempos. Mi felicidad residía realmente en el mismo secreto que constituye la felicidad de los sueños: la libertad de vivir todo lo imaginable simultáneamente, sin cambiar el exterior y el interior, apartando el tiempo y el espacio como simples decorados.

HIDALGO, José Luis. Los muertos. Yo soy el centro en donde todo / ha de tornar en cada cosa.

HIKMET, Nazim. Desde las cuatro cárceles. Tienen miedo de amar, / miedo de amar como Ferhat, apasionadamente.

HIMNO A DÉMETER, 480. Bienaventurado entre los hombres que moran en la tierra el que ha visto estas cosas, pero el que no se ha iniciado ni ha participado en los ritos no tendrá nunca una suerte igual, una vez muerto cuando haya pasado bajo la sombría oscuridad.

HIPÓCRATES, Sobre la enfermedad sagrada, IV. Sin embargo, yo no creo que el cuerpo del hombre, el ser más perecedero, sea contaminado por un dios, el ser más sagrado. Pues lo divino es para nosotros lo que nos purifica y nos santifica y nos lava las más grandes e impías faltas; y nosotros mismos señalamos los límites de los templos y de los recintos consagrados a los dioses para que ningún impuro los franquee.

HITCHCOCK, Alfred. La lógica profunda de mis filmes es asustar al espectador.

HITCHCOCK, Alfred. Las sutilidades que el público no verá nunca son absoluta­mente necesarias, porque enriquecen el conjunto y le dan más fuerza.

HITCHCOCK, Alfred. Me intereso menos en las historias que en la forma de con­tarlas.

HOBBES, Thomas. Leviathan, I, 2. Los sueños son el reverso de lo que imaginamos en la vigilia; cuando estamos despiertos el movimiento comienza en un extremo, y cuando soñamos, en el otro.

HOBBES, Thomas. Leviathan, IV, 46. En cuanto al significado de eternidad, no admitirán que sea una interminable sucesión de tiempo, pues entonces no podrían dar una razón de cómo la voluntad y la providencia de Dios no fueron anteriores a su presciencia del futuro, tal como la causa eficiente precede al efecto o el agente es previo a la acción. Y lo mismo acontece con muchas otras de sus audaces opiniones sobre la incomprensible naturaleza de Dios. Pero nos enseñarán que la eternidad es el permanecer fijo del tiempo presente, un nunc-stans (como lo llaman los escolásticos) que ni ellos ni nadie más comprende.

HOBBES, Thomas. Leviathan, XVII. Porque las leyes de la naturaleza (como justicia, equidad, modestia, misericordia, y -en suma- hacer a otros lo que quisiéramos ver hecho con nosotros) son por sí mismas contrarias a nuestras pasiones naturales, que llevan a la parcialidad, al orgullo, a la venganza y cosas semejantes cuando falta el temor a algún poder.

HOFFMANN, Ernst Theodor Amadeus. El hombre de la arena. Estos fantasmas no son otra cosa sino pensamientos que nos influyen de tal modo que nos arrojan al Infierno, o nos llevan al Cielo.

HOFFMANN, Ernst Theodor Amadeus. El hombre de la arena. La vida era sólo sueños y presentimientos; hablaba siempre de cómo los hombres, creyéndose libres, son sólo juguete de oscuros poderes, y humildemente deben conformarse con lo que el destino les depara. Aún iba más lejos, y afirmaba que era una locura creer que el arte y las ciencias pueden ser creados a nuestro antojo, puesto que la exaltación necesaria para crear no proviene de nuestro interior sino de una fuerza exterior de la que no somos dueños.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. Andreas. Todo lo que no estaba allí le parecía bueno, digno de vivirse, salvo el presente.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. Carta de Lord Chandos. Para mí, es como si mi cuerpo estuviera formado por puras cifras que me lo revelasen todo. O como si pudiéramos entrar en una nueva relación, llena de presentimientos, con todos los seres, como si empezáramos a pensar con el corazón.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. Carta de Lord Chandos. Una regadera, un rastrillo olvidado en el suelo, un perro al sol, un pobre cementerio, un lisiado, una pequeña casa de campesinos, todos ellos pueden convertirse en cuenco de revelación.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El caballero de la rosa, I. Todo es un misterio, ¡un gran misterio! / Y aquí estamos para soportarlo.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. ¿En qué consiste la libertad interior? En reconocer en lo individual al mismo tiempo lo general y lo necesario.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. Debería existir una estrella en la que lo que sucedió hace un año fuera presente, otra en la que lo fuera lo pasado, hace un siglo y así sucesivamente. De esta manera todo estaría en una cadena contínua ante los ojos de la eternidad, como las flores de un jardín.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. El placer desea el medio, no el fin.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. En cada persona se esconde una inocencia propia.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. Las situaciones son simbólicas. El punto débil de los hombres actuales es que actúan analíticamente y con ello destruyen lo mágico.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. Los mejores momentos son aquellos en los que el individuo clarifica su situación en la existencia; entonces el sentimiento asciende hasta lo mágico y lo hace sin elementos egoístas, sin aspiraciones.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. No conocer muchas cosas, sino ponerlas en relación mutua es lo que constituye el estado previo de lo creativo.

HOFMANNSTHAL, Hugo von. Unos instantes en Grecia. Esa vida azulada y silenciosa del aire.

HOFMANNSTHAL. Cuando un hombre abandona este mundo, se lleva un secreto consigo: cómo le ha sido posible la supervivencia espiritual.

HOFMANNSTHAL. Quien se va haciendo viejo siente cómo sigue siendo culpa­ble a lo largo de todas las situaciones y complicaciones de la vida. Sin embargo, en todo hombre habita una especie propia de inocencia. Es la que le mantiene recto, aunque él no sepa cómo.

HOLAN, Vladimir. Una noche con Hamlet. La belleza de la mujer y la melancolía del hombre.

HÖLDERLIN, Friedrich. A Zimmer. Was hier wir sind, kann dort ein Gott ergänzen (‘Lo que somos aquí, allí un dios lo completa’)

HÖLDERLIN, Friedrich. El Rin. Y pues no sienten nada por sí mismos / los Bienaventurados, es preciso / -si tal decir es cosa permitida- / que otro sienta en el nombre de los dioses / pues ellos necesitan este otro.

HÖLDERLIN, Friedrich. Hiperión. El escéptico, por serlo, encuentra en lo que piensa contradicción y carencia sólo porque conoce la armonía de la belleza sin tacha, que nunca podrá ser pensada. Si desdeña el seco pan de la razón es porque, en secreto, se regala en la mesa de los dioses.

HÖLDERLIN, Friedrich. Hiperión. El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona.

HÖLDERLIN, Friedrich. Hiperión. En lo divino sólo creen / aquellos que lo son.

HÖLDERLIN, Friedrich. Hiperión. Yo he sentido la vida de la naturaleza, que es más alta que todo pensamiento.

HÖLDERLIN, Friedrich. La muerte de Empédocles. ¡Atreveos! Olvidad lo que habéis heredado, lo que adquiristeis, lo que aprendisteis por boca de vuestros padres, los usos y las leyes, los nombres de los antiguos dioses, olvidadlo y, audaces, posad la mirada sobre la naturaleza divina. Y cuando el espíritu se inflame en la luz celeste y, como por vez primera, se vierta en vuestro pecho un dulce hálito, y plenos de dorados frutos murmuren los bosques y el manantial que brota de la roca. Cuando la vida del mundo os conmueva con la paz de su espíritu y meza vuestra alma con un sagrado cántico, entonces entre el maravilloso alborear de la delicia surgirá renacido el verdor de la tierra, las montañas y el mar. Entonces os daréis de nuevo las manos, mantendréis la palabra y os repartiréis el bien común. Todo serán iguales, descansará la vida en justas órdenes cual esbeltas columnas y vuestra unión confirmará la ley. Entonces, oh genios de la naturaleza mudable, el pueblo libre os invitará a la fiesta. ¡Sed hospitalarios y piadosos, pues sólo cuando aman son buenos los mortales! ¡Que la esclavitud y la pena no encojan vuestro pecho!

HÖLDERLIN, Friedrich. La muerte de Empédocles. ¡Oh, venid, miserables! Si es preciso, / también puedo ir colérico a los dioses.

HÖLDERLIN, Friedrich. La muerte de Empédocles. Lo sé, lo que es divino debe sucumbir.

HÖLDERLIN, Friedrich. La muerte de Empédocles. Nada se concede graciosamente a los mortales.

HÖLDERLIN, Friedrich. La muerte de Empédocles. Un ser terrible que todo lo transforma había en él.

HÖLDERLIN, Friedrich. Pan y vino, 7. ¿Para qué los poetas en tiempos de penuria?

HÖLDERLIN, Friedrich. Recuerdo. Was bleibet aber, stiften die Dichter (‘Pero lo que perdura, lo fundan los poetas’).

HÖLDERLIN. ¿Qué podemos amar que no sea una sombra?

HÖLDERLIN. Empédocles. Lo que somos y buscamos, no podemos hallarlo; lo que hallamos, no lo somos.

HÖLDERLIN. La muerte de Empédocles. Y abiertamente consagré mi corazón a la tierra grave y do­liente, y con frecuencia, en la noche sagrada, le prometí que la amaría fielmente hasta la muerte, sin temor, con su pesada carga de fatalidad, y que no despreciarla ninguno de sus enigmas. Así me ligué a ella con un lazo mortal.

HOMBRE largo, pocas veces sabio (refrán)

HOMERO, Iliada, II, 484-486. Decidme ahora, Musas, dueñas de olímpicas moradas, / pues vosotras sois diosas, estáis presentes y sabéis todo, / mientras que nosotros sólo oímos la fama y no sabemos nada.

HOMERO, Iliada, IV, 404. No mientas si sabes decir la verdad.

HOMERO, Iliada, VI, 146-149. Cual la generación de las hojas, así la de los hombres. / Esparce el viento las hojas por el suelo, y el bosque, / hace brotar cuando florece, al llegar la sazón de la primavera. / Así el linaje de los hombres, una generación brota y otra se desvanece.

HOMERO, Iliada, XI, 263. Colmaron el hado de su vida y entraron en la morada de Hades.

HOMERO, Iliada, XI, 462. Tres veces gritó con la fuerza que cabe en la garganta de un mortal.

HOMERO, Iliada, XIII, 636. De todo uno se harta, hasta del sueño y del amor.

HOMERO, Iliada, XIII, 672. Y una abominable oscuridad lo atenazó.

HOMERO, Iliada, XIV, 198-204. Dame el amor y el deseo con los cuales rindes / a todos los inmortales y a los hombres mortales. / Al confín de las fértiles tierras quiero ir / para ver a Océano, padre de los dioses, y a Tetis, la madre, / que en sus moradas me criaron bien y me mimaron, / acogiéndome de manos de Rea cuando Zeus, de ancha voz, / instaló a Crono bajo la tierra y bajo el proceloso mar.

HOMERO, Iliada, XIV, 214-217. Y del pecho se desató la recamada correa / bordada, donde estaban fabricados todos sus hechizos: / allí estaba el amor, allí el deseo, allí la amorosa plática, / la seducción que roba el juicio incluso a los más cuerdos.

HOMERO, Iliada, XVI, 630-631. Los brazos deciden en la guerra, y las palabras en el consejo. / Por eso ahora no hay que amontonar palabras, sino luchar.

HOMERO, Iliada, XVII, 426-447. Los corceles de Aquileo lloraban, fuera del campo de batalla, desde que supieron que su auriga había sido postrado en el polvo por Héctor, matador de hombres. Inclinaban la cabeza al suelo, de sus párpados caían a tierra ardientes lágrimas con que lloraban la pérdida de su auriga, y las lozanas crines estaban manchadas y caídas a ambos lados del yugo. Al verlos llorar, Zeus Crónida se compadeció de ellos, movió la cabeza; y hablando consigo mismo dijo: ¡Ah, infelices! ¿Por qué os entregamos al rey Peleo, a un mortal, estando vosotros exentos de la vejez y de la muerte? ¿Acaso para que tuvieseis penas entre los míseros mortales? Porque no hay un ser más desgraciado que el hombre, entre cuantos respiran y se mueven sobre la tierra.

HOMERO, Ilíada, XXI, 461-466. Y el que hiere de lejos, Apolo, repuso [a Poseidón] diciendo: ¡Batidor de la tierra! Sensato a tus ojos no fuera si contigo luchase por los miserables mortales que, al igual que las hojas, ya se hayan lozanos y fuertes, mientras comen los frutos de la tierra profunda, ya se agostan y desaparecen. Dejemos al punto la batalla, y que allá ellos se arreglen entre sí.

HOMERO, Iliada, XXIII, 103-104. Ay, también en las mansiones de Hades es algo / el alma y la sombra, aunque la inteligencia no se conserva.

HOMERO, Iliada, XXIII, 78. Me ha engullido la parca abominable que me correspondió en el momento de nacer.

HOMERO, Odisea, I, 32. Los mortales se atreven a culpar a los dioses, pues afirman que todos sus males de nosotros proceden, y son sólo ellos quienes por su propia locura las desgracias atraen.

HOMERO, Odisea, IX. Mi nombre es Nadie; y Nadie me llaman mi padre, mi madre y mis compañeros.

HOMERO, Odisea, XI. Y Aquileo me contestó en seguida: -No intentes consolarme de la muerte, esclarecido Odiseo: preferiría ser labrador y servir a otro, o un hombre indigente que tuviera pocos medios para mantenerse, a reinar sobre todos los muertos.

HOMERO, Odisea, XII. Y las sirenas comenzaron un sonoro canto: -¡Ea, célebre Odiseo, gloria de los aqueos! Acércate y detén la nave para que oigas nuestra voz. Nadie ha pasado en su oscura nave sin que escuchara la suave voz que fluye de nuestra boca, sino que se alejaron luego de recrearse con ella, siendo más sabios que antes.

HOMERO, Odisea, XV, 398. Deleitémonos con el recuerdo de nuestras tristezas, / pues los dolores recordados dan placer al hombre.

HORACIO, Odas, III, 30. Non omnis moriar, multaque pars mei / viatbit Libitinam (‘No moriré del todo, una parte me mí / huirá las exequias’)

HORIA, Vintila. La séptima carta. Todo cuanto se hace pertenece a la filosofía. Si no, ¿cómo sabríamos obrar para edificar una ciudad, para sembrar el trigo, para conducir un navío? El que no razona y, por consiguiente, está cerrado a la filosofía, no es un ser humano, sino una bestia que camina sobre dos patas en lugar de cuatro [.]. La filosofía, como toda técnica, se encuentra en el fondo de todos nosotros. Es preciso saber despertarla, lo que no es difícil.

HRABAL, Bohumil. Trenes rigurosamente vigilados. Tan blancos eran aquellos caballos que emitían una luz como un jazmín en flor en una noche de verano.

HUCH, Ricarda. Sólo el hombre feliz que se zambulle en la sabiduría inconsciente, y cuyo espíritu se siente familiar con la naturaleza, puede abandonarse a su corazón y encontrar su corazón en el amor.

HUIDOBRO, Vicente. El espejo de agua. Por qué cantáis la rosa, ¡oh, Poetas! / Hacedla florecer en el poema, / / Sólo para nosotros / Viven todas las cosas bajo el Sol. / / El poeta es un pequeño Dios.

HUIZINGA, Johan. Homo ludens. Pero creo que no incurrimos en tropiezo si consideramos la acción sacra como juego. Lo es en cualquier aspecto por la forma y, por la esencia, en cuanto que traspone a los participantes en otro mundo.

HUMBOLT, W. von. Sobre la diferencia estructural de las lenguas humanas. Todo comprender es siempre a la vez un no-comprender, toda coincidencia en pensamiento y sentimiento es a la vez una divergencia.

HUME, David. Tratado de la naturaleza humana, I, 2, 3. La razón es y debe ser la esclava de las pasiones, y no puede pretender otra función que la de servirlas y obedecerlas.

HUME, David. Tratado de la naturaleza humana, I, 2, 6. Dirijamos nuestra atención fuera de nosotros cuanto nos sea posible; llevemos nuestra imaginación a los cielos, o a los más extremos límites del universo: nunca daremos realmente un paso fuera de nosotros mismos, ni podremos concebir otra clase de existencia que la de las percepciones manifiestas dentro de esos estrechos límites. Este es el universo de la imaginación, y no tenemos más ideas que las allí presentes. Lo más que podemos a aventurarnos a concebir [son] objetos externos y supuestos como específicamente distintos de nuestras percepciones. Hablando en general, no suponemos que sean específicamente distintos, sino que sólo les atribuimos diferentes relaciones, conexiones y duraciones.

HUME, David. Tratado de la naturaleza humana, I, 4, 6. La mente es una especie de teatro en el que distintas percepciones se presentan en forma sucesiva; pasan, vuelven a pasar, se desvanecen y mezclan en una variedad infinita de posturas y situaciones.

HUME, David. Tratado de la naturaleza humana, I, 4, 6. Siempre que penetro íntimamente en lo que llamo mí mismo tropiezo en todo momento con una u otra operación particular, sea de calor o frío, de luz o sombra, de amor u odio, de dolor o placer. Nunca puedo atraparme a mí mismo en ningún caso sin una percepción, y nunca puedo observar otra cosa que la percepción. Cuando mis percepciones son suprimidas durante algún tiempo, por ejemplo en un sueño profundo, no me doy cuenta de mí mismo, y puede decirse que verdaderamente no existo.

HUXLEY, Aldous. Contrapunto. La barbarie es inclinarse de un solo lado. Se puede ser un bárbaro del intelecto así como del cuerpo; un bárbaro del alma y de los sentimientos así como de la sensualidad. El cristianismo nos ha hecho bárbaros del alma, y la ciencia nos está haciendo ahora bárbaros del intelecto.

HUXLEY, Aldous. Las puertas de la percepción. Cielo e infierno. El razonamiento sistemático es algo de lo que tal vez no podamos prescindir ni como especie ni como individuos. Pero tampoco podemos prescindir, si hemos de permanecer sanos, de la percepción directa, cuanto menos sistemática mejor, de los mundos interior y exterior en los que hemos nacido. Esta realidad es un infinito que está más allá de toda comprensión, y, sin embargo, puede ser percibida directamente, y desde cierto punto de vista, de modo total. Es una trascendencia que pertenece a un orden distinto del humano y que, sin embargo, puede estar presente en nosotros como una inmanencia sentida, como una participación experimentada. Saber es darse cuenta, siempre, de la realidad total en su diferenciación inmanente; darse cuenta de ello y, aún así, permanecer en condiciones de sobrevivir como animal, de sentir y pensar como ser humano, de recurrir cuando convenga al razonamiento sistemático. Nuestra finalidad es descubrir que siempre hemos estado donde deberíamos estar.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 16. La felicidad real siempre aparece escuálida por comparación con las compensaciones que ofrece la desdicha. (…). La felicidad nunca tiene grandeza.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 16. La verdad ha salido perjudicada, desde luego, pero no la felicidad. Las cosas hay que pagarlas, la felicidad tenía su precio.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 17. -¿Como se manifiesta (Dios) actualmente? –preguntó el salvaje. -Bueno, se manifiesta como una ausencia; como si no existiera en absoluto. -Eso es culpa de ustedes. -Diga mejor que es culpa de la civilización. Dios no es compatible con el maquinismo, la medicina científica y la felicidad universal. Es preciso elegir. Nuestra civilización ha elegido el maquinismo, la medicina y la felicidad.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 17. Actualmente, cualquiera puede ser virtuoso. Uno puede llevar al menos la mitad de su moralidad en su bolsillo, dentro de un frasco. El cristianismo sin lágrimas: esto es el soma.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 17. -Es que a mí me gustan los inconvenientes. -A nosotros no –dijo el interventor-. Preferimos hacer las cosas con comodidad. -Pues yo no quiero comodidad. Yo quiero a Dios, quiero poesía, peligro real, libertad, bondad, pecado. -En suma –dijo Mustafá Mond-, usted reclama el derecho a ser desgraciado. -Muy bien, de acuerdo –dijo el salvaje, en tono de reto-. Reclamo el derecho a ser desgraciado.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 4. Las palabras pueden ser como los rayos X si se emplean adecuadamente: pasan a través de todo. Las lees y te traspasan.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 4. Soy muy experto en la creación de frases; encuentro esa clase de palabras que le hacen saltar a uno como si se hubiese sentado en un alfiles, que parecen nuevas y excitantes aun cuando no se refieran a algo que es hipnopédicamente obvio, pero esto no me basta, no basta que las frases sean buenas; también debe ser bueno lo que se hace con ellas.

HUXLEY, Aldous. Un mundo feliz, 6 -Pero, Bernard, dices unas cosas horribles. -¿Es que tú no deseas ser libre, Lenina? -No sé qué quieres decir. Yo soy libre, libre de divertirme cuando quiera. Hoy día todo el mundo es feliz. Bernard rió. -Sí, ‘hoy día todo el mundo es feliz’. Eso es lo que ya les decimos a los niños a los cinco años. Pero ¿no te gustaría tener la libertad de ser feliz… de otra manera? A tu modo, por ejemplo; no a la manera de todos. -No comprendo lo que quieres decir contestó Lenina.

IBN ARABI de Murcia. Epístola de santidad. Dios nos ha sacado de la nada al ser, prefiriéndonos a los infinitos seres posibles que pudo crear y no creó.

IBN ARABI de Murcia. Fotuhat, I, 8. Vi una noche que yo contraía nupcias con los astros todos del cielo, sin que con uno solo de ellos dejase de unirme, y esto con un gran deleite espiritual. Una vez que hube terminado mis nupcias con los astros, se me entregaron las letras del alfabeto y también con ellas contraje nupcias.

IBN ARABI de Murcia. Tarjuman, XI. Mi corazón acoge cualquier forma: / prado de las gacelas, refugio para el monje, / templo para los ídolos, Kaaba del peregrino. / Es tabla de la Torá y libro del Corán. / Sigo la religión del amor solamente / adonde sus camellos se encaminan. / Mi sola fe es amor y es mi creencia.

IBN GABIROL, Kéter Malkut, 1 (en Millás Vallicrosa, Selomó Ibn Gabirol.). Para ti es el nombre escondido respecto de los sabios; la potencia que sustenta el mundo sobre la nada, y el poder para hacer salir a luz todo misterio.

IBN HAZM de Córdoba. El collar de la paloma. Alma, esfuérzate en salvarte, y vete al fondo como las espadas afiladas y cortantes.

IBN HAZM de Córdoba. El collar de la paloma. El ayer se fue, el mañana no sé si lo alcanzaré: ¿por qué he de apenarme?

IBN HAZM de Córdoba. El collar de la paloma. Llegar a un agua lejana, después de haber sufrido sed, es más delicioso y más dulce que la bebida siempre posible.

IBN HAZM de Córdoba. El collar de la paloma. Los órganos corporales sensibles son caminos que llevan a las almas y que a ellas van a parar.

IBN HAZM de Córdoba. Los caracteres y la conducta. Cuando el hombre duerme, sale del mundo y olvida toda alegría y tristeza. Si hiciese esto despierto, sería feliz.

IBN HAZM de Córdoba. Los caracteres y la conducta. Si el imperfecto se diera cuenta de su imperfección, sería perfecto.

IBN TUFAYL, El filósofo autodidacto. Tu pregunta ha sugerido en mi ánimo una noble idea, que me ha llevado a la visión intuitiva que me ha conducido a un estado que antes no experimenté, y me ha llevado a un término tan maravilloso, que ni lengua alguna podría describir ni razonamiento alguno demostrar, porque es de una categoría y de un mundo completamente distinto de ellas.

IBSEN, Henrik. Peer Gynt, III. Peer Gynt. ¡Di lo que sepas! ¿Dónde estuve yo mismo, el íntegro, el auténtico? ¿Dónde estuve, con el sello de Dios sobre la frente Solveig. ¡En mi fe, en mi amor, y en mi esperanza P. G. ¿Qué dices.? ¡Cállate! Son palabras alegres que diriges al hijo que vive en ti, del cual eres la propia madre S. Sí, lo soy; pero ¿quién es su padre? Es él mismo quien perdona a ruegos de la madre. P. G. ¡Mi madre! ¡Mi esposa! ¡Mujer sin mancha! ¡Ocúltame, ocúltame ahí dentro!

IBSEN, Henrik. Un enemigo del pueblo, V. El hombre más poderoso del mundo es el que está más solo.

I‑LOP, José Carlos. El canto de las ballenas. Recuerdo ciudades que no he pisado jamás.

IONESCO, Eugene. Los muros sociales nos separan, pero la soledad nos acerca los unos a los otros.

Isaías 14,12. ¡Cómo has caído de los cielos, / Lucero, hijo de la Aurora! / ¡Has sido abatido a tierra, / dominador de naciones!

ISAÍAS 45, 15. En ti está Dios oculto.

ISAÍAS 6; 5-6. ¡Ay de mi, que estoy perdido, / pues soy un hombre de labios puros, / y en un pueblo de labios impuros habito!

IZQUIERDO, José María. Divagando por la ciudad de la gracia. El pensamiento ha permanecido mudo, mientras el sentimiento no le ha dicho ‘piensa’; la voluntad ha permanecido quieta mientras no la haya movido la ilusión. Y así el pensar ha sido un fantasear, y el querer una delectación, y el vivir un ensueño, y el hablar un divagar.

JABÉS, Edmond. Del desierto al libro. No se puede escribir sin antes hacer callar las palabras que nos agitan. La página en blanco es un silencio impuesto. Es sobre este fondo de silencio sobre el que se escribe el texto.

JABÉS, Edmond. Del desierto al libro. Solo es en el desierto, en el polvo de nuestras palabras, donde la palabra divina podía ser revelada. Desnudez, transparencia de una palabra que cada vez nos es necesario encontrar de nuevo para esperar poder hablar. El caminar errante crea el desierto.

JABÉS, Edmond. Del desierto al libro. Todo libro es libro de la memoria.

JABÉS, Edmond. El libro de las preguntas, I. El loco por la escritura sueña con ser una sombra para desposar el agua. De esta unión nacen los libros. Pero la sombra no es más que una mancha de memoria que el ojo percibe.

JABÉS, Edmond. El libro de las preguntas, I. Tienes un nombre que no has pedido y toda tu vida eres la presa de ese nombre.

JABÉS, Edmond. El libro de los límites, IV. Escribir es siempre esperar, de un vocablo venidero, la salvación.

JACOBSEN, Jens Peter. La señora María Grubbe. Por el mundo entero se extendía una red de hilos invisibles que unían un alma con otra; hilos más fuertes que los de la vida, hilos más fuertes que los de la muerte.

JACOBSEN, Jens Peter. Niels Lyhne, VI. De entre los tres, fue el que menos supo ver cuán fascinantemente hermosa estaba, delante de ellos, detrás de sus palabras.

JACOBSEN, Jens Peter. Niels Lyhne, XI. Pues eso era el amor: un mundo que estaba entero, algo lleno, grande y ordenado.

JACOBSEN, Jens Peter. Niels Lyhne, XIV. Y finalmente murió la muerte, la muerte difícil.

JACOBSEN, Jens Peter. Niels Lyhne. Cerró los ojos, pero a pesar de ello notaba cómo la luz penetraba en él, fluyendo a través de todos sus nervios.

JACOBSEN, Jens Peter. Niels Lyhne. No se atormente ni se martirice con sus convicciones; la gente que va a morir no tiene convicciones.

JÁMBLICO, Sobre los misterios egipcios, VII. Pero en estos nombres en los que hemos recibido la ciencia del análisis, en ellos tenemos, en el nombre, el conocimiento de toda la esencia de los dioses, de su poder y de su orden. Además, guardamos entera en nuestra alma una copia mística e inefable de los dioses y a través de los nombres elevamos nuestra alma a los dioses y, una vez elevada, nos unimos a los dioses en la medida de lo posible.

JAMES, Henry. Ahora, por fin, esa cosa distinguida, la muerte.

JAMES, Henry. La vuelta de tuerca, IV. Nunca había sufrido un sólo segundo. Consideré esto como una prueba directa de su inocencia.

JAMES, William. La inmortalidad humana. Estoy dispuesto a que cada hoja que crece en el bosque y mueva la brisa sea inmortal.

JAMES, William. La inmortalidad humana. Supongamos, por ejemplo, que todo el universo material -los seres que pueblan la tierra y el cielo- tornase a ser un mero velo superficial de los fenómenos que ocultase el mundo de las realidades genuinas Admitamos ahora que nuestros cerebros son espacios delgados y translúcidos del velo. ¿Qué sucederá? Tal como el blanco resplandor entra por la cúpula, con todos los colores y distorsiones que el cristal le imprime, o así como el aire ahora pasa por mi glotis determinado y limitado en su fuerza y en la cualidad de sus vibraciones por las peculiaridades de esas cuerdas vocales que forman su puerta de salida y la modulan en mi voz personal, así también la materia genuina de la realidad, la vida de las almas en su plenitud, irrumpirá en este mundo a través de nuestros diferentes cerebros en toda clase de formas restringidas y con todas las imperfecciones y rarezas que caracterizan nuestras individualidades finitas aquí abajo.

JAMES, William. La voluntad de creer. Considero irracional toda regla de procedimiento mental que ponga cortapisas al conocimiento de la verdad en cualquier forma que se adquiera.

JAMES, William. Las variedades de la experiencia religiosa, IV-V. Nada puede ser más estúpido que excluir un fenómeno de nuestro conocimiento por la sola razón de que somos incapaces de tomar parte en experiencias semejantes.

JAMES, William. Las variedades de la experiencia religiosa, XVI- XVII. La existencia de estados místicos echa abajo la pretensión de que los estados no místicos son una especie de dictadores únicos y últimos de lo que podemos creer.

JAMES, William. Las variedades de la experiencia religiosa, XX. Dios es real desde el momento en que produce efectos reales.

JAMES, William. Las variedades de la experiencia religiosa, XX. Pienso que de cualquier modo que pudiéramos responder a las cuestiones particulares relacionadas con nuestro destino individual, sólo reconociéndolas como cuestiones genuinas y viviéndolas en la esfera del pensamiento donde actúan podremos alcanzar la profundidad. Pero vivir así es ser religioso.

JIMÉNEZ, Juan Ramón. Dios deseado y deseante. He acumulado mi esperanza en lengua.

JIMÉNEZ, Juan Ramón. Espacio, I. ¿Por qué comemos y bebemos otra cosa que luz o fuego?

JIMÉNEZ, Juan Ramón. Espacio, III. ¿Y te has de ir de mí tú, tú a integrarte en un dios, en otro dios que este que somos mientras tú estás en mí, como de dios?

JIMÉNEZ, Juan Ramón. La estación total. Lo breve nos basta.

JIMÉNEZ, Juan Ramón. Las tres presencias desnudas. ¡Un día, se romperá mi línea de hombre, me tendré que espandir en la naturaleza abstracta.!

JIMÉNEZ, Juan Ramón. Piedra y cielo. Hojita verde con sol, / tú sintetizas mi afán; / afán de gozarlo todo, / de hacerme en todo inmortal.

JIMÉNEZ, Juan Ramón. Poesía y Literatura. La auténtica poesía se conoce por su profundidad emotiva, por su plena marea honda, por su intuitiva metafísica.

JOB 13, 15. Aunque él me quitare la vida, en él confiaré.

JOB 15, 14. ¿Cómo puede ser puro un hombre? / ¿Cómo ser justo el nacido de mujer? / Si ni en sus santos tiene Dios confianza, / y ni los cielos son puros a sus ojos.

JOB 19, 25-28. Bien sé yo que mi defensor está vivo, / y que él, el último, se levantará sobre la tierra. / Después con mi piel me cubrirá de nuevo, / y con mi carne veré a Dios. / Yo, sí, yo mismo le veré, / le mirarán mis ojos, no los de otro.

JOB 27,5. Hasta mi último suspiro mantendré mi inocencia. / me he aferrado a mi justicia, y no la soltaré, / mi corazón no se avergüenza de mis días.

JOB 42, 5. Yo te conocía sólo de oídas, / mas ahora te han visto mis ojos. / Por eso retracto mis palabras, / me arrepiento en el polvo y la ceniza.

JOEL 3, 4. El sol se cambiará en tinieblas, y la luna en sangre.

JOUVE, Pierre Jean, Melodrama. Tout poème a Dieu pour témoin et coeur et vrai réceptacle / Tout chant est substance à Dieu et même si Dieu absent. (‘Todo poema tiene a Dios por testigo -y corazón y tabernáculo verdadero- / Todo canto es sustancia divina, aun con Dios ausente’).

JOYCE, James. Dublineses (‘Los muertos’). Lágrimas generosas colmaron los ojos de Gabriel. Nunca había sentido aquello por ninguna mujer, pero supo que ese sentimiento tenía que ser amor. A sus ojos las lágrimas crecieron en la oscuridad parcial del cuarto y se imaginó que veía una figura de hombre, joven, de pie bajo un árbol anegado. Había otras formas próximas. Su alma se había acercado a esa región donde moran las huestes de los muertos. Estaba consciente, pero podía aprehender sus aviesas y tenues presencias. Su propia identidad se esfumaba a un mundo impalpable y gris: el sólido mundo en que estos muertos se criaron y vivieron se disolvía consumiéndose.

JUANA INÉS DE LA CRUZ, Sor. El Sueño. Y por mirarlo todo, nada vía.

JUANA INÉS DE LA CRUZ, Sor. Romance ‘Acusa la hidropesía de mucha ciencia’ ¡Qué feliz es la ignorancia / del que, indoctamente / sabio halla, de lo que padece, / en lo que ignora, sagrado!

JUARROZ, Roberto. Segunda poesía vertical. Posiblemente no haya habido error sino pureza

JUECES 13, 6. Su aspecto era como el del Ángel de Dios, muy terrible.

JUEZ que ha sido delincuente ¡qué fácilmente perdona! (La vida es sueño, 2824-5)

JUGLAR es tod´ el mundo de diversas maneras (Libro de Aleixandre)

JUNG, Carl Gustav, ( en la entrada de su casa en Zurich). “Vocatus atque non vocatus deus aderit” (‘Llamado o no llamado, Dios estará presente’).

JUNG, Carl Gustav, Psicología y religión. Si un hombre se figurase que yo soy su enemigo declarado y me matara, yo estaría muerto a causa de una mera fantasía.

JUNG, Carl Gustav. (Intr. a El secreto de la flor de oro). El intelecto es, efectivamente, nocivo para el alma cuando se permite la osadía de querer entrar en posesión de la herencia del espíritu, para lo que no está capacitado bajo ningún aspecto, ya que el espíritu es algo más alto que el intelecto puesto que no sólo abarca a éste sino también a los estados afectivos.

JUNG, Carl Gustav. Realidad del alma. Toda consciencia separa; pero en cambio en el sueño penetramos en el hombre más profundo, más universal, más verdadero, más eterno, que se encuentra todavía en el crepúsculo de la noche inicial, donde todavía era el todo y el todo estaba en él, en la naturaleza indiferenciada desnuda de toda individualidad.

JUNG, Carl Gustav. Recuerdos, sueños, pensamientos. (‘Actividad en el campo de la.’). No conocía sino el intelecto y su vida era un absurdo.

JUNG, Carl Gustav. Recuerdos, sueños, pensamientos. (‘Viajes’). El anhelo de luz es el anhelo por la conciencia.

JUNG, Carl Gustav. Recuerdos, sueños, pensamientos. Intr. El mito es más individual y expresa la vida con mayor exactitud que la ciencia.

JUNG, Carl Gustav. Recuerdos, sueños, pensamientos.(‘De la vida después de la muerte’). El mito es el grado de transición inevitable e imprescindible entre el inconsciente y la conciencia.

JUNG, Carl Gustav. Respuesta a Job. Psicológicamente es totalmente posible que el inconsciente o un arquetipo se apoderen completamente de un hombre y determinen su destino hasta en los detalles más pequeños.

JUNG, Carl Gustav. Símbolos de transformación. El enigma de la Esfinge era ella misma, esto es, la imagen de la madre terrible, que no atemorizó a Edipo.

JÜNGER, Ernst. Diario, 09.07.1991. Habitamos un interregno: una cueva, llamada tiempo, como un destello de luz. Antes era mejor; después será mejor; por lo menos, sin dolor; podemos predecirlo con toda seguridad. Así que, ¿para qué este rodeo?; esta es la pregunta vital del poeta, del filósofo, del teólogo, de la lombriz en la tierra.

JÜNGER, Ernst. Eumeswil. Durante la noche retrocedemos a los bosques y hasta las algas del mar.

JÜNGER, Ernst. Sobre el dolor. El dolor es una de esas llaves con que abrimos las puertas no sólo de lo más íntimo, sino a la vez del mundo. Cuando nos acercamos a los puntos en que el ser humano se muestra a la altura del dolor o superior a él logramos acceder a las fuentes de que mana su poder y al secreto que se esconde tras su dominio. ¡Dime cuál es tu relación con el dolor y te diré quién eres!

JÜNGER, Ernst. Sobre los acantilados de mármol. Las imágenes de la vida son más seductoras todavía vistas en el reflejo que nos dejan.

JUSTINO. Diálogo con Trifón, 4. -Viven encarceladas en cuerpos de bestias, y esto constituye su castigo. -Ahora bien -me replicó-, ¿saben ellas que por esta causa viven en tales cuerpos, en castigo de algún pecado -No lo creo. -Luego, según parece, tampoco éstas -concluyó- sacan provecho alguno de su castigo, y aun diría yo que ni castigo sufren, desde el momento que no tienen conciencia de ser castigadas.

KABIR, Poemas. ¡Oh, sirviente! ¿Dónde me buscas? / ¡Si estoy junto a ti! / / Dios es el aliento de todo cuanto respira.

KAFKA, Franz. Carta al padre. En la mano no tengo nada, todos los pájaros están volando, y sin embargo -así lo determinan las condiciones de la lucha y la miseria de la vida- debo elegir esa nada.

KAFKA, Franz. El proceso, IX. ‘No’, dijo el sacerdote, ‘no hay que creer que todo sea verdad; hay que creer que todo es necesario’. ‘Una opinión desoladora’, dijo K. ‘La mentira se convierte en ley universal’.

KAFKA, Franz. El proceso, X. Pero uno de los señores acababa de agarrarle por la garganta; el otro le hundió el cuchillo en el corazón y se lo volvió a hundir dos veces más. Con los ojos moribundos, vio todavía a los señores inclinados muy cerca de su rostro, que observaban el desenlace mejilla con mejilla. -¡Como un perro! -dijo; y era como si la vergüenza debiera sobrevivirle.

KAFKA, Franz. En la lucha entre tú y el mundo, secunda al mundo.

KAFKA, Franz. Hay una meta, pero ningún camino; lo que nosotros llamamos camino es duda.

KAFKA, Franz. Jamás pesó sobre mí otra responsabilidad que los impuestos por la existencia, por la mirada, por el juicio del prójimo.

KAFKA, Franz. La condena (‘Descripción de una lucha’). El joven sonrió. Luego se arrodilló y me confesó con gesto somnoliento: -No hubo nunca época alguna en que pudiera convencerme por mis propios medios de mi existencia. Tengo por lo tanto una conciencia tan fugitiva de los objetos que me rodean que siempre creo que esas cosas han vivido alguna vez, pero que ahora están desapareciendo. Siempre siento el deseo, querido señor, de ver las cosas tal como son antes de que yo las vea. Deben ser muy hermosas y tranquilas. Así deben ser, porque oigo a la gente hablar así de ellas.

KAFKA, Franz. La edificación de la muralla china. A ti, al aislado, el más oscuro súbdito, a la minúscula sombra acurrucada lejos del gran sol imperial, a ti, precisamente a ti, el Emperador envía un mensaje desde su lecho de muerte. El Emperador ha dispuesto que el mensajero se arrodille a su lado y le ha dicho el mensaje al oído; tan importante es el mensaje que el mensajero ha tenido que repetírselo. El Emperador lo ha confirmado con un signo de cabeza. Ante los congregados especta­dores de su agonía ‑todos los muros interiores han sido derriba­dos, y en las enormes escaleras abiertas forman rueda los prínci­pes del Imperio‑ el Emperador despacha el mensaje. En el acto el mensajero se pone en marcha; es un hombre fuerte, incansable; ya con el brazo izquierdo, ya con el derecho, se abre camino entre la turba; si encuentra resistencia le basta señalar su pecho donde brilla el signo del sol; nadie avanza como él. Pero las muchedumbres son tan vastas; sus habitaciones no tienen fin. ¡Cómo correrla, si pudiera llegar a campo abierto! ¡Qué pronto escucharías en tu puerta el retumbar magnífico de sus puños! En cambio, agota vanamente sus fuerzas; aún no ha salido de las cá­maras del palacio interior; no saldrá nunca de ellas; y aunque lo hiciera, de nada le servirla; tendría que atravesar los patios y después de los patios el segundo palacio exterior; y de nuevo escaleras y patios; y de nuevo un palacio; y así por miles de años; y aunque arribara a la última puerta ‑pero eso nunca, nunca sucederá‑ lo rodearía la ciudad imperial, el centro del mundo, repleto impenetrablemente de chusma. Nadie se puede abrir camino por ahí ni con el mensaje de un muerto. Tú, sin embargo, esperas en tu ventana y lo sueñas, cuando viene la tarde.

KAFKA, Franz. La metamorfosis. Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto.

KAFKA, Franz. La muralla china (‘El silencio de las sirenas’). Éstas tienen un arma más terrible aún que el canto: su silencio.

KAFKA, Franz. La muralla china. (‘De la construcción de la muralla china’). El emperador -así dicen- te ha enviado a ti, el solitario, el más mísero de sus súbditos , justamente a ti el emperador te ha enviado un mensaje desde su lecho de muerte. Hizo arrodillar al mensajero junto a su lecho, y le susurró el mensaje al oído; tan importante le parecía, que se lo hizo repetir en su propio oído. Asintiendo con la cabeza, corroboró la exactitud de la repetición. Y ante la muchedumbre reunida para presenciar su muerte -todas las paredes que impedían la vista habían sido derribadas, y sobre la amplia y elevada curva de la gran escalinata formaban un círculo los grandes del imperio-, ante todos, ordenó al mensajero que partiera. El mensajero partió en el acto; un hombre robusto e incansable; ya con un brazo, ya con el otro se abre paso entre la multitud; cuando encuentra un obstáculo, le basta señalar su pecho donde brilla el signo del sol; ninguno avanza como él. Pero la multitud es enorme; sus alojamientos no tienen fin. ¡Cómo correría si pudiera llegar a campo abierto!, ¡qué pronto escucharías en tu puerta el golpear rotundo de sus puños! Y, sin embargo, qué inútiles son todos sus esfuerzos, todavía está esforzándose por abrirse paso a través de las cámaras del palacio central; jamás acabará de atravesarlas, y si lo lograra, de poco le serviría, aún tendría que esforzarse por descender las escaleras, recorrer los patios; y tras ellos, el segundo palacio circundante; y nuevamente las escaleras y los patios, y así durante miles y miles de años. Y cuando, finalmente atravesara la última puerta -pero eso nunca, nunca sucederá- debería atravesar la ciudad imperial, el centro del mundo, donde la escoria y la chusma se amontonan impenetrablemente. Nadie podría abrirse paso por allí, y menos aun con el mensaje de un muerto. Tú, sin embargo, aguardas sentado junto a la ventana, y lo sueñas, cuando cae la tarde.

KAFKA, Franz. La muralla china. Se les invitó a optar entre ser reyes o mensajeros de reyes. Como verdaderos niños, todos quisieron ser mensajeros. Por eso sólo son mensajeros los que galopan por el mundo, y como no hay rey alguno, se gritan unos a otros mensajes sin sentido. Pondrían fin con gusto a su mísera existencia, pero no se atreven a hacerlo por el juramento que hicieron.

KAFKA, Franz. La muralla china. Se les invitó a optar entre ser reyes o mensajeros de reyes. Como verdaderos niños, todos quisieron ser mensajeros. Por eso sólo son mensajeros los que galopan por el mundo, y como no hay rey alguno, se gritan unos a otros mensajes sin sen­tido. Pondrían fin con gusto a su mísera existencia, pero no se atreven a hacerlo por el juramento que hicieron.

KAFKA, Franz. Me aislaré de todo hasta la insensibilidad, me enemistaré con todo el mundo, no hablaré con nadie.

KAFKA, Franz. No es preciso que salgas de tu casa. Quédate sentado a la mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, permanece silencioso y solo. El mundo vendrá a ofrecérsete para que le desenmascares, no puede hacer otra cosa.

KALEVALA, II ( trad. Bergua). Empezó a golpear el suelo con su pie; y a cada golpe, crecía.

KANDINSKY, Vasili Vasilievich. De lo espiritual en el arte. El blanco actúa sobre nuestra alma como un gran silencio absoluto. es un silencio que no está muerto sino, por el contrario, lleno de posibilidades vivas. El blanco suena como un silencio que de pronto puede comprenderse.

KANDINSKY, Vasili Vasilievich. De lo espiritual en el arte. El desarrollo, y finalmente el predominio del elemento abstracto, es natural. Porque cuanto más se hace retroceder la forma orgánica, tanto más pasa a primer plano y gana en resonancia la forma abstracta.

KANDINSKY, Vasili Vasilievich. De lo espiritual en el arte. El verde absoluto es el color más tranquilo que existe: no se mueve en ninguna dirección, no tiene ningún matiz ya sea de alegría, tristeza o pasión; no pide nada; no llama a nadie.

KANDINSKY, Vasili Vasilievich. De lo espiritual en el arte. La fuerza física elemental es la vía por la que el color llega al alma.

KANT, Immanuel. Crítica del juicio I, 28. De este modo, la naturaleza, en nuestro juicio estético, no es juzgada como sublime porque provoque temor, sino porque excita en nosotros nuestra fuerza (que no es naturaleza) para que consideremos como pequeño aquello que nos preocupa (bienes, salud, vida); y así, no consideramos la fuerza de aquella (a la cual, en lo que toca a esas cosas, estamos sometidos), para nosotros y nuestra personalidad, como un poder ante el cual tendríamos que inclinarnos si se tratase de nuestros más elevados principios y de su afirmación o abandono. Así pues, la naturaleza se llama aquí sublime porque eleva la imaginación a la exposición de aquellos casos en los cuales el espíritu puede hacerse sensible la propia sublimidad de su determinación, incluso por encima de la naturaleza.

KANT, Inmanuel. Crítica de la razón práctica. Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes cuanto más reiterada y persistentemente se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado que está sobre mí y la ley moral que hay en mí.

KANT, Inmanuel. Sólo hay un imperativo categórico, a saber, éste: obra de tal modo que la norma de tu voluntad pueda convertirse en ley universal.

KAPLER, Laude. Monstruos, demonios y maravillas. El monstruo es un enigma: apela a la reflexión, exige una solución. Todo monstruo es una suerte de esfinge: interroga y se relaciona con las encrucijadas del camino de toda vida humana.

KAZANTZAKIS, Nikos. Alexis Zorba. A mí la actividad me devora, y me alegra de que así sea. La acción, maestro inactivo, la acción: no hay otra salvación posible.

KAZANTZAKIS, Nikos. Alexis Zorba. Así como los primeros hombres que se desprendieron de la piel del mono, o como los grandes filósofos, los problemas fundamentales son los que le preocupan. Semejante al niño toda cosa se presenta a su vista siempre por primera vez.

KAZANTZAKIS, Nikos. Alexis Zorba. Llenaría de carne mi alma. Llenaría de alma mi carne.

KAZANTZAKIS, Nikos. Ascesis. Ama tu cuerpo; sólo con él, sobre esta tierra, puedes luchar y transformar la materia en espíritu.

KAZANTZAKIS, Nikos. Ascesis. Cada palabra es un arco; nosotros danzamos en su torno, danzamos sintiendo que lo que ella contiene de terrible es Dios.

KAZANTZAKIS, Nikos. Ascesis. Con las rodillas clavadas en la barbilla, las manos tendidas hacia la luz, sentado sobre los talones, recogido y temblando, Dios está agazapado en cada célula de la carne.

KAZANTZAKIS, Nikos. Ascesis. El alma es una lengua de fuego que lame la masa sombría del universo a fin de abrasarlo. Un día, todo el Universo será un gran incendio.

KAZANTZAKIS, Nikos. Ascesis. Soy una criatura débil y efímera, amasada con barro y fantasía. Pero, ante mí, siento arremolinarse todas las fuerzas del universo.

KAZANTZAKIS, Nikos. Carta al Greco. Hay en mí tinieblas profundas: mi padre. Durante toda mi vida he luchado desesperadamente por transformar estas tinieblas en luz.

KAZANTZAKIS, Nikos. Carta al Greco. Mi alma entera es un grito y mi obra entera es la interpretación de ese grito.

KAZANTZAKIS, Nikos. El pobre de Asís. Cuanto más bajo sea tu punto de partida, más alta será tu elevación. Un día un glorioso arcángel irá a situarse a la diestra de Dios: no será Miguel, ni Gabriel, será Luzbel, que por fin habrá transmutado su horrible negrura en luz.

KAZANTZAKIS, Nikos. El pobre de Asís. El verdadero santo es el que ha renunciado a todos los goces de la tierra. y a todos los goces del cielo.

KAZANTZAKIS, Nikos. La última tentación de Cristo. El alma de una mujer es su carne.

KAZANTZAKIS, Nikos. Simposio. ¿Buscas un puerto, Arpagos? ¡Qué vergüenza! Sólo los muertos han hallado el puerto. Vivimos y surcamos el oscuro mar con la vela mayor y el foque desplegados, y navegamos hacia la muerte.

KEATS, John. (Palabras antes de morir). Siento crecer sobre mí las margaritas.

KEATS, John. Carta a Fanny Brawne, ¿Febrero. 1820 He amado el principio de la belleza en todas las cosas.

KEATS, John. Carta a George Keats, 16.12.1818. Nunca pude sentirme seguro de una verdad si no es por la percepción clara de su belleza.

KEATS, John. Carta a James A. Hessey, 9.10.1818. El genio de la poesía debe intentar en cada hombre su propia salvación. No puede madurar por leyes y preceptos, sino mediante sensaciones y la observación propia. Lo que es creador debe crearse a sí mismo.

KEATS, John. Carta a John Taylor, 27.02.1818. Si la poesía no llega con la misma naturalidad con que las hojas brotan de los árboles es mejor que no llegue jamás.

KEATS, John. Epitafio. Aquí yace un hombre cuyo nombre fue escrito en el agua.

KELLER, Helen. Entrevista a ‘Cosmopolitan’, Dic. 1954. Entonces un día, mi maestra [Anne Sullivan] me puso la mano bajo la bomba de agua de nuestra granja. Mientras el agua fresca corría por la palma de mi mano, ella deletreó la palabra agua sobre mi otra mano. Lo repitió una y otra vez, y, de repente, supe que las cosas tenían nombre y que jamás volvería a estar sola.

KEMPIS, Tomás de. Todas las cosas pasan y tú con ellas.

KENNEDY, Edward. The work goes on, the cause endures, the hope still lives, and the dreams shall never die.

KENNEDY, John. Ask not what your country can do for you, ask what you can do for your country.

KEPLER, Johannes. Mysterium Cosmographicum, Dedicatoria y Cap. I. El Creador tenía en la mente la idea del universo (hablo según el modo humano para que los hombres me comprendan). De acuerdo con aquellas leyes que el propio Dios en su bondad se prescribe a si mismo, Dios no podía tomar la idea del fundamento del mundo mas que de su propia esencia. Para que el universo fuera el mejor y el más hermoso posible, para que pudiera recibir la impronta de aquella idea, el omnisciente Creador formó la magnitud y concibió las cantidades.

KEROUAC, Jack. En el camino. Estaba a mitad de camino a través de los Estados Unidos, en la divisoria del Este de mi juventud y el Oeste de mi futuro, y tal vez fue sólo eso lo que sucedió allí, en aquel rojizo atardecer. Más allá de la calle iluminada, estaba la oscuridad, y más allá de la oscuridad, el Oeste. Tenía que ir.

KEROUAC, Jack. En el camino. Estaba a mitad de camino a través de los Estados Unidos, en la divisoria del Este de mi juventud y el Oeste de mi futu­ro, y tal vez fue sólo eso lo que sucedió allí, en aquel rojizo atardecer. Más allá de la calle iluminada, estaba la oscuridad, y más allá de la oscuridad, el Oeste. Tenía que ir.

KEROUAC, Jack. En el camino. Me gustan demasiadas cosas y me confundo y desconcierto en pos de una estrella fugaz tras otra, hasta que caigo. Vivo en la noche y no puedo remediarlo. Nada puedo ofrecer, como no sea mi propia confusión.

KEROUAC, Jack. En el camino. Me gustan demasiadas cosas y me confundo y desconcierto en pos de una estrella fugaz tras otra, hasta que caigo. Vivo en la noche y no puedo remediarlo. Nada puedo ofrecer, como no sea mi propia confusión.

KHEYYAM, Omar. Rubayats. Bástete con saber que todo es un misterio.

KHEYYAM, Omar. Rubayats. El día de mañana será igual al de hoy.

KHEYYAM, Omar. Rubayats. Había una gota de agua y se ha sumido en el mar, / una brizna de polvo y se mezcló con la tierra. / Venir al mundo y dejarlo: ¿qué puede significar? / Una mosca se ha dejado ver, enseguida desapareció.

KIERKEGAARD, Sören. Diapsálmata, 42. Divido mi tiempo de la siguiente manera: la mitad lo paso durmiendo, la otra mitad soñando.

KIERKEGAARD, Sören. Diario de un seductor. De la pared pende un gran espejo. Ella no piensa para nada en este detalle, pero el espejo sí que piensa y reflexiona.

KIERKEGAARD, Sören. Enter-Eller. Lo que más vale en la elección no es elegir lo que es justo, sino la energía, la seriedad y la pasión con las cuales se elige.

KIERKEGAARD, Sören. In vino veritas. La mujer solamente hace que el hombre sea creador en la idealidad cuando éste mantiene con ella una relación negativa.

KIERKEGAARD, Sören. La enfermedad mortal. Poder desesperar es una ventaja infinita; y, sin embargo, estar desesperado no es solamente la mayor desgracia y miseria, sino la perdición misma.

KIERKEGAARD, Sören. Lo que constituye la importancia de la vida, en su sentido más profundo debe ser accesible a la comprensión del hombre más simple.

KIERKEGAARD, Sören. Mi punto de vista. Yo lo daría todo, junto con mi vida, por ser capaz de encontrar que pensamiento tiene más felicidad que una amante al encontrar al amado, al encontrar la expresión y luego morir con esa expresión en los labios.

KIERKEGAARD, Sören. Temor y temblor. El poeta es un genio del recuerdo, que no puede hacer ninguna otra cosa sino recordar y admirar lo que fue hecho.

KIERKEGAARD, Sören. Temor y temblor. He visto con mis ojos cosas terribles y no he retrocedido de espanto.

KIERKEGAARD, Sören. Temor y temblor. Pero el más grande de todos fue quien esperó lo imposible.

KIESLOWSKI, Krystof. El rostro es tan expresivo, tan espectacular como la explo­sión de una bomba. Me acuerdo más del rostro de Renée Falconetti en “La pasión de Juana de Arco” de Dreyer, o el de Giulietta Masina en “La strada” que de decenas de miles de persecuciones de automóviles que se hayan podido filmar.

KIPLING, Joseph Rudyard. Los constructores de puentes. Yo hablo de mis propios altares, yo no soy Bhairon del pueblo llano, sino Shiva. Los hombres van y vienen fabricando palabras y contando cosas de dioses extraños, y yo escucho. Las creencias se suceden entre mi gente en las escuelas, y no me enfado; porque cuando las palabras se han dicho y se acaba la nueva fábula, los hombres regresan a Shiva.

KIPLING, Joseph Rudyard. Puck. Y no conoceréis el miedo ni la duda.

KISS MAERTH, Oscar. El principio era el fin, III. La inteligencia es comestible. La memoria es comestible. Los conocimientos concretos también son comestibles. El ser humano nació por canibalismo.

KISS MAERTH, Oscar. El principio era el fin, V. El hombre es el único ser que desconoce el presente. Se ve perseguido por el tiempo, que se le escapa.

KLEE, Paul. Diario III. El color me tiene dominado. No necesito buscarlo fuera. Me tiene para siempre, lo sé bien. Y este es el sentido de la hora feliz: yo y el color somos uno. Soy pintor.

KLEE, Paul. Epitafio. Soy impalpable en la inmanencia. Resido entre los muertos y entre los seres que aún no han nacido. Algo más próximo al centro de la creación que lo habitual. Pero nunca tan cerca como yo desearía.

KLEE, Paul. Teoría del arte moderno. Nuestro palpitante corazón nos impulsa más abajo, nos precipita siempre más hacia el fondo originario.

KLEIN, Yves. ¿Qué es el azul? El azul es lo invisible haciéndose visible.

KLEIST, Heinrich von. Pentesilea. ¡Maldito sea el corazón que, como el mío, carece de medida!

KLEIST, Heinrich von. Pentesilea. Ven, cumple tu destino sobre mi pecho.

KOESTLER, Arthur. El cero y el infinito, 2. Las tentaciones de Dios fueron siempre más peligrosas para el género humano que las de Satanás. En tanto que el caos domine el mundo, Dios es un anacronismo, y todos los compromisos con la propia conciencia constituyen una perfidia. Cuando la maldita voz interior te hable, tápate los oídos.

KOESTLER, Arthur. El cero y el infinito, 3. Todo aquel que desee evitar el vértigo ha de procurar encontrar la ley del movimiento del péndulo, puesto que la historia parece presentar un movimiento pendular que va del absolutismo a la democracia, y de la democracia vuelve a la dictadura absoluta.

KORTHOLT, Christian S. De tribus impostoribus. La mayor parte de sus tenebrosos libros [de Spinoza] los elucubró de las diez a las tres de la madrugada.

KRAUS, Karl. Contra los periodistas, II. La filosofía no es, muchas veces, sino el ánimo de adentrarse en un laberinto. El que después se olvida de la puerta de entrada podrá alcanzar fácilmente fama de pensador independiente.

KSCHEMISRANA, La ira de Cáusica. Cuán felices son los que sólo de sí mismos dependen y de nadie más; los que pueden procurarse la paz mediante la muerte. Los más pobres de los pobres, que se venden a sí mismos, no tienen potestad aún sobre la muerte. Quien se encamina hacia el otro mundo, obra por efecto de la ceguera, que es consecuencia de hechos múltiples; pero el que de veras deposita sus esperanzas en el otro mundo, líbrase de la ilusión del hombre que no sabe dominarse y que escarnece este mundo.

KUBIN, Alfred. La otra parte, ‘La caída del reino de los sueños’, III. Mientras dormíamos, un mundo totalmente distinto nos había invadido.

KUBIN, Alfred. La otra parte, ‘Perla’, V. Recuerdo aquella mañana en que me vi a mí mismo convertido en el centro de un sistema numérico elemental. Me sentía un ser abstracto, algo así como un inestable punto de equilibrio entre diversas fuerzas. una asociación de ideas que nunca se me ha vuelto a ocurrir.

KUBRICK, Stanley. El misterio es más poderoso en el arte que en la vida.

KUNDERA, Milán. La insoportable levedad del ser. Y aquella mujer, aquella personificación de la casualidad absoluta yace ahora a su lado y respira profundamente mientras duerme.

KUSHU, Zenrin ( cit. Allan Watts). Tranquilamente sentado, sin hacer nada / llega la primavera, y la hierba crece.

LA AMABA como un perro rabioso y no pude soportarlo, por eso la maté (José María Guelbenzu)

LA AMISTAD es un alma en muchos cuerpos (El Criticón)

LA AMO como el enfermo a su pastilla (Fernando Torrequebrada)

LA BRUYRRE. Es la ignorancia profunda la que inspira el tono dogmático.

LA COSTUMBRE es otra naturaleza y el mudarla se siente como la muerte (El Persiles)

LA DEFECACIÓN francesa se rodea de un halo lógrebo e incómodo que, sin duda, al favorecer el estreñimiento, les ha permitido dedicar sus esfuerzos a la consecución de obras sorprendentes en el terreno del arte, la literatura y las humanidades en general (José María Guelbenzu)

LA DESESPERACIÓN fatiga hasta que se tiene por cierta, y la esperanza hasta que se cumple el deseo (El abencerraje)

LA ETERNIDAD está enamorada de las obras del tiempo (Julio Cortázar)

LA FAMILIARIDAD provoca el desprecio (Henry James)

LA FELICIDAD, como el bien, es un atributo divino y no deben usurparlo los hombres (Borges)

LA FORTUNA es de vidrio; brilla pero se rompe (Anónimo)

LA GLORIA es una incomprensión, y quizá la peor (Borges)

LA GUITARRA es un pozo / con viento en vez de agua (Gerardo Diego)

LA HERMOSURA es lícita violencia y tiranía (Villamediana)

LA HISTORIA del universo es la escritura que produce un dios subalterno para entenderse con un demonio (Borges)

LA IDEA de Dios es una de las creaciones más audaces de la literatura fantástica (Borges)

LA LITERATURA es la expresión, el termómetro verdadero de la civilización de un pueblo (Larra)

LA LITERATURA es uno de los más tristes caminos que conducen a todo (André Breton)

LA MADUREZ del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño (Nietzsche)

LA MÁXIMA aportación del franquismo a la cultura de occidente ha sido el museo de bebidas de Chicote

LA NOVELA devora hoy las otras formas: es casi un deber caer en ella (Marguerite Yourcenar)

LA NOVELA es una superstición de nuestro tiempo. Puede haber una literatura sin novelas de cuatrocientas o quinientas páginas, pero no sin poemas o cuentos (Borges)

LA PACIENCIA es amarga pero su fruto es dulce (Jean-Jacques Rousseau)

LA PENA va en contra del corazón del que disimula (Moaxaja III)

LA PIEDAD es el privilegio de las clases altas (Peter Brook)

LA POLÍTICA es una piedra atada al cuello de la literatura (Stendhal, Rojo y negro)

LA RELIGIÓN es como Dios: una leche en muchas tetas (dl)

LA SINCERIDAD es el gran obstáculo que el artista tiene que vencer (Fernando Pessoa)

LA TONTERÍA de un catedrático supera todas las tonterías humanas porque es una tontería elaborada artísticamente y merced a largos estudios (Soren Kierkegaard)

LA TRADICIÓN es obra del olvido y de la memoria (Borges)

LA VEJEZ de un hombre comienza el día de la muerte de su madre (Lezama Lima)

LA VÍA láctea es el resultado de una masturbación de Dios (Palinuro de México)

LA VIDA es como la escalera de un gallinero: corta y llena de mierda (?)

LA VIDA es una enfermedad del espíritu (Novalis)

LA VIDA sólo tiene una forma: el olvido (Francis Picabia)

LACTANCIO, Instituciones divinas, VII, 23. Crisipo, de quien dice Cicerón que era el sostén del Pórtico estoico, al tratar sobre la renovación del mundo en su obra Sobre la providencia, incluyó lo que sigue: “Siendo esto así, es claro que nada es imposible y que nosotros, después de muertos, seremos repuestos en la apariencia que ahora tenemos, transcurridos algunos períodos de tiempo”.

LAGERKVIST, Pär. El enano. ¿Cuál es el sentido de esta ilimitada grandeza que existe en torno de nosotros, en torno de la vida, si somos como prisioneros impotentes, si la vida permanece confinada en sí? ¿Por qué lo inconmensurable?

LAGERKVIST, Pär. La eterna sonrisa. -Sólo te has preocupado de que la vida pudiera continuar por sí sola, sin terminar jamás. Has creado la vida, nada más que la vida, solamente la vida, una y otra vez, aunque no sirviera para nada. ¿Por qué? ¿Por qué La respuesta fue tranquila: -He hecho lo mejor que he podido. Yo soy un hombre sencillo -dijo [Dios], mirándolos-. Desde que me acuerdo, he trabajado día tras día, sin descanso. No he deseado nada. Ni la alegría, ni la pena, ni la fe, ni la duda, nada. Sólo he querido que ustedes nunca se sintieran satisfechos con nada.

LAGERKVIST, Pär. La eterna sonrisa. Tan pronto como tendemos la mano en pos de algo, tan pronto como imaginamos algo, ese algo existe.

LAGERKVIST, Pär. La muerte de Ahasverus. Dios es lo que nos separa de lo divino.

LAGERKVIST, Pär. Peregrino en el mar. ¿Y cómo puede uno salvar a quien no quiere salvarse?

LAGERKVIST, Pär. Peregrino en el mar. Y elegir el mar, el inconstante, ilimitado, desconocido mar, y un interminable viaje sin objeto, sin destino.

LAGERLÖF, Selma. La leyenda de Gösta Berling. Los hombres han cometido entre sí las mayores crueldades ante el temor de no poder salvar su alma.

LAÍN ENTRALGO, Pedro. El cuerpo humano. Teoría actual. Sólo sé -sea de mí, después de mi muerte, lo que de mí sea- que mi conciencia de ser y vivir aquí y ahora es siempre, en una u otra forma, conciencia de mi cuerpo, experiencia de una actividad de la que el cuerpo es parte esencial.

LAINÉ, Pascal. La dentelliere. Ella era una de esas almas que no hacen ningún signo, pero que hay que interrogar pacientemente, sobre las cuales hace falta saber pasar la mirada. Antaño un pintor habría hecho de ella el tema de un cuadro de género. Habría sido lencera, aguadora. o encajera.

LANG, Fritz. La mayoría de las películas que he visto cuentan la historia de un héroe individual que resuelve sus dificultades parti­culares para ser feliz. El problema, sin embargo, no es ése; a mi juicio, se trata de entender de qué forma concebimos el mundo.

LANZA DEL VASTO, Joseph Jean. (a Interviú, nº 224). Morir bien es cosa que no está al alcance de cualquiera.

LANZA DEL VASTO, Joseph Jean. La vidriera (de ‘La cifra de las cosas’). Quand le vide se peuplera de ponts el d’ailes, / Quand nous déchiffrerons le vol de l’hirondelle, / Quand nous saurons par coeur la mer verbe de marbre / Et quels longs souvenirs persuadent les arbres / De mener, par d’ambigus rameaux, jusqu’au bout, / Vers l’impassible ciel leurs fleurs fidèles. (‘Cuando el vacío se pueble de puentes y de alas, / Cuando descifremos el vuelo de la golondrina, / Cuando nos sepamos de memoria el mar, verbo de mármol, / Y qué largos recuerdos obligan a los árboles / A llevar hasta el fin, entre dudosas ramas, / Hacia el cielo impasible, sus flores fieles’.)

LANZA DEL VASTO, Joseph Jean. Peregrinación a las fuentes, II, 8. Pero adormecido en mis placeres y mis estudios, no intuía que esa verdad me concernía directamente. Creía librarme de una verdad en cuanto la formulaba y entendía. Entonces no sabía que la verdad obliga. Que exige de nosotros algo más que un acto de locución. Que le debemos la fidelidad de todos nuestros actos.

LAPLACE, Pierre-Simon de. Introducción a la teoría analítica de las probabilidades. Un intelecto que en un instante dado conociese todas las fuerzas que actúan en la naturaleza y la posición de todas las cosas de que se compone el mundo -suponiendo que dicho intelecto fuese lo bastante vasto para someter estos datos al análisis- abarcaría en la misma fórmula los movimientos de los cuerpos más grandes del universo y los de los átomos más pequeños; para él nada sería incierto, y el futuro, lo mismo que el pasado, sería presente a sus ojos.

LARREA, José Versión celeste. En el país de la risa. / lo que es esperanza en un principio / se hace huella en el camino

LARREA, Juan. La redención del espíritu. Porque aquel, el gusano que antes reptaba con grandes esfuerzos sin poder franquear el círculo de la serpiente se ha convertido en un ser alado, en figura celestial, y transformado en mariposa se mueve ya libremente en el cielo.

LAS ADMONICIONES suelen venir de gente con aspecto de eyacular tinta de calamar entre dos huevos sombríos a la luz de una vela, y quién va a hacerles caso (José María Guelbenzu)

LAS GENTES honradas me producen horror. Si nada tengo que temer de ellas, nada tengo tampoco que aprender. Y ellas, por su parte, nada tienen que decir (André Gide, El inmoralista)

LAS PALABRAS sirven a la intención y no la intención a las palabras (Juan Ruiz)

LAS PALABRAS sirven a tanta gente que ya no le convienen a nadie (Marguerite Yourcenar)

LAS PALABRAS son símbolos que postulan una memoria compartida (Borges)

LAS TETAS duras de las nodrizas hacen los niños chatos (François Rabelais)

LAUTRÉAMONT, Isidoro Ducasse, conde de. Cantos de Maldoror, I. Así, los seres humanos, esas olas vivientes, mueren uno tras otro, de una manera monótona, sin dejar siquiera un ruido de espuma.

LAWRENCE, David Herbert. Cristo y Pan. Mientras tanto canto, para quienes me prestan su oído, del mar que me dio forma y ser, del mar eterno, y mi canto es amargo, pues carezco del fluido de la vida y voy a convertirme en polvo, ese polvo que el mar no conoce. Voy a estar muerta, yo, que nacía de vida, silenciosa, yo, que tuve una boca, informe, yo, que fui belleza. Soy una semilla que encierra los cielos en un círculo, y las estrellas, y la luna.

LAWRENCE, David Herbert. Cristo y Pan. Yo, que no soy dos cosas sino una manzana dorada y roja, una cierva manchada, una corriente de agua que murmura o un manantial que alberga a la luz. Yo, que no soy un fragmento ni una cosa incompleta, como el día, sino un mirlo de pecho blanco, un ave fría, un ser extraño que transciende el entendimiento.

LAWRENCE, David Herbert. El hombre que murió. Mi alcance termina en la punta de mis dedos, y mi paso en la punta de mis pies.

LAWRENCE, David Herbert. La primera Lady Chaterly. Esta mano mía que ahora toma la tuya, me parece tan real como el pensamiento: ¿no te sucede lo mismo a ti? Eso es tan importante como cualquier fragmento de sabiduría, ¿verdad?

LAWRENCE, David Herbert. Si buscas el infinito y el nirvana no lo busques en la muerte, ni en el más allá, ni tampoco en la pura abstracción, sino en el amor.

LE DIO tal cantidad de diarrea que hubo necesidad de ponerle una transfusión de caca (Palinuro de México)

LEE, Vernon. Amour dure. Esos pedantes dicen que los muertos están muertos y que el pasado es el pasado. Para ellos, sí, pero ¿por qué para mí? ¿Por qué para un hombre que ama, que se consume de amor por una mujer? Una mujer que, en verdad, -sí, voy a acabar la frase-. ¿Por qué no ha de haber fantasmas para aquellos que pueden verlos? ¿Por qué no puede ella regresar a la tierra si sabe que hay un hombre que piensa en ella y sólo a ella desea?

LEIBNIZ, Gottfried Wilhem, La profesión de fe del filósofo. Odia pues a Dios quien quiere distintas la naturaleza, las cosas, el mundo, el presente: éste tal desea un Dios distinto de lo que Él es.

LEIBNIZ, Gottfried Wilhem, Monadología, 67. Cada porción de la materia puede ser concebida como un jardín lleno de plantas y como un estanque lleno de peces. Pero cada rama de la planta, cada miembro del animal, cada gota de sus humores es, a su vez, un jardín o un estanque igual que los primeros.

LEIBNIZ, Gottfried Wilhem, Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano, I, 3. Somos innatos a nosotros mismos.

LEM, Stanislaw. Fábulas de robots. La ciencia explica el mundo, pero sólo el arte puede conciliarse con él.

LEM, Stanislaw. Fábulas de robots. Se convirtió en una perfecta ausencia, que es precisamente una inversión tan fiel como una presencia. Pues donde anteriormente tenía un átomo, ahora ya no existía; donde había un tornillo, había desaparecido, tan fielmente que su hueco no se diferenciaba de él. Y de esta manera se convirtió en el vacío, un vacío tan sistemático como anteriormente lo era su plenitud.

LEM, Stanislaw. Solaris. -¿De dónde sacaste esa idea de un dios imperfecto? -No sé. Me parece muy verosímil. Es el único dios en el que yo podría creer, un dios cuya pasión no es una redención, un dios que no salva nada, que no sirve para nada: un dios que simplemente es.

LEM, Stanislaw. Solaris. Recuerda que ella es sólo un espejo, y que refleja una parte de tu mente. Si es maravillosa es porque tú tienes recuerdos maravillosos. Tú mismo proporcionaste la receta.

LEÓN, Fray Luis de. A Felipe Ruiz. Allí, a mi vida junto, / en luz resplandeciente convertido, / veré distinto y junto / lo que es y lo que ha sido, / y su principio propio y ascondido.

LEÓN, Fray Luis de. Los nombres de Cristo, II, ‘Esposo’. ¡Luz, amor, vida, descanso sumo, belleza infinita, bien inmenso, dame que me deshaga yo, y que me convierta en Ti toda, Señor!

LEÓN, Fray Luis de. Los nombres de Cristo, II, ‘Esposo’. Mas Dios, abrazado con nuestra alma, penetra por ella todo, y se lanza a sí mismo por todos sus apartados secretos hasta ayuntarse con su más íntimo ser; adonde hecho como alma de ella, y enlazada con ella, la abraza estrechísimamente.

LEÓN, Fray Luis de. Los nombres de Cristo. No tiene fin este cuento; y cuanto más desplego las velas, tanto hallo mayor camino que andar, y se me descubren nuevos mares cuánto más navegar.

LEOPARDI, Giacomo. El Infinito. Così tra questa / Immensità s’annega il pensier mio: / E il naufragar m’è dolce in questo mare (‘Así que en esta / Inmensidad se anega el pensamiento: /Y naufragar me es dulce en este mar’).

LEOPARDI, Giacomo. Último canto de Safo. Oh caras, deleitosas / visiones de mis ojos cuando desconocía / la pasión y el destino.

LERMONTOV, Mijail. Un héroe de nuestro tiempo. Las pasiones no son otra cosa que las ideas en su primera manifestación.

LESCURE, Jean. Lapicque (en Bachelard, La poética del espacio). Es preciso que el saber vaya acompañado por un olvido igual del saber mismo. El no-saber no es una ignorancia sino un difícil acto de superación del conocimiento.

LESSING, Gotthold Ephraim. (Jacobi, Conversaciones con Lessing). No hay más filosofía que la filosofía de Spinoza.

LESSING, Gotthold Ephraim. La educación del género humano. ¿Por qué no he de poder volver al mundo mientras sea capaz de adquirir nuevos conocimientos?

LESSING, Gotthold Ephraim. Natán el sabio, I, 1. Durmiendo vela, y en vela está dormido su espíritu: tan pronto es menos que animal, como más que ángel.

LEVI, Carlo. Cristo se detuvo en Eboli. Cristo nunca llegó allí, ni el tiempo, ni el alma individual, ni la esperanza, ni la relación entre causas y efectos, ni la razón, ni la historia.

LEVI, Eliphas. Dogme de la haute magie, XXII, 22. La analogía de los contrarios es la relación entre la luz y la sombra, la cima y el abismo, la plenitud y el vacío. La alegoría, madre de todos los dogmas, es la sustitución del sello por la impronta, de la realidad por las sombras, es la mentira de la verdad y la verdad de la mentira.

LÉVI-STRAUSS, Claude. Tristes trópicos. El mundo comenzó sin el hombre y terminará sin él. Las instituciones, las costumbres y los usos, que yo habré inventariado en el transcurso de mi vida son la eflorescencia pasajera de una creación en relación a la cual no posean otro sentido que el de permitir a la humanidad cumplir allí su papel. Sin embargo existo. No ciertamente como individuo, ¿pues qué soy desde este punto de vista, sino la postura a cada instante cuestionada de la lucha entre otra sociedad, formada por algunos millares de células nerviosas que se cobijan bajo el hormiguero de mi cráneo, y mi cuerpo que les sirve de robot?

LEVI‑STRAUSS. Toda clasificación es superior al caos.

LEWIS, Clive Staples. Una pena en observación. Si H. no existe, entonces es que nunca existió. Confundí una nube de átomos con una persona. No existe nadie, nunca existió nadie. Solamente la muerte revela una vacuidad. Lo que llamamos seres vivientes son sencillamente aquellos que todavía no han sido desenmascarados.

LEZAMA LIMA, José. Las eras imaginarias. La poesía se hace visible, hipostasiada, en las eras imaginarias, donde se vive en imagen, por anticipado en el espejo, la sustancia de la resurrección.

LEZAMA LIMA, José. Paradiso, IX. El cuerpo es la permanencia de un oleaje innumerable, la forma de un recuerdo, es decir, una imagen. En cada hombre esa imagen repta con mutaciones casi inapresables, pero ese inasible tiene la medida de su sexualidad.

LEZAMA LIMA, José. Paradiso, V. Cuando estás parado parece que estás creciendo, pero hacia dentro, hacia el sueño.

LI TAI PE ( en A. Waley, Vida y poesía de Li Po). Al este de la estancia donde bebo, en lo alto, / un duraznero crece: le llega, gris, la niebla. / Yo planté con mis manos aquel árbol: / Llevo casi tres años ya sin verlo.

LI TAI PE, Balada de Yu-chang ( en A. Waley, Vida y poesía de Li Po). Envío mis saludos a mis hojas y ramas; / hojas, ramas, ¿un día nos veremos de nuevo?

LI TAI PE, Canción de antes de beber ( en A. Waley, Vida y poesía de Li Po). Arrebata a la vida sus gozos, si llegan, que nada se pierda; / no dejes que inútilmente el vaso de plata destelle a la luz de la Luna.

LI TAI PE, Carta de desterrado ( en A. Waley, Vida y poesía de Li Po). Escamas de dragón parecían las olas chiquitas y tenía el juncal en sus hojas un pálido verde. / Si el corazón lo pedía, venían muchachas; nos dimos a los fugaces momentos.

LI TAI PE. El hombre muere; sus blancos huesos enmudecen / cuando los verdes pinos sienten el retorno de la primavera. / Miro hacia atrás y suspiro; miro hacia adelante y suspiro. / ¿Hay algo sólido en la vaporosa gloria de la vida?

LI TAI PE. Ni el agua que transcurre torna a su manantial, / ni la flor desprendida de un tallo vuelve jamás al árbol que la dejó caer.

LI TAI PE. Yo no contesto, sonrío simplemente, en paz el corazón. / Caen las flores, corre el agua, todo se va sin dejar huella. / Este es mi mundo, muy diferente del que habitan los hombres.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien / cuyo nombre no puedo decir sin escalofrío (Luis Cernuda)

LIBRO DE LOS VEINTICUATRO FILÓSOFOS, Comentario a la Def. XXI. Y el intelecto se entenebrece en el alma, puesto que no logra soportar aquella luz increada. Y así, cuando se dirige a sí mismo, dice: Héteme aquí, en las tinieblas.

LIBRO DE LOS VEINTICUATRO FILÓSOFOS, Comentario a la Def. XXIII. Y en esto consiste el verdadero ignorar: saber aquello que Dios no es, y no saber aquello que es.

LIBRO DE LOS VEINTICUATRO FILÓSOFOS, Def. II. Dios es una esfera infinita cuyo centro se halla en todas partes y su circunferencia en ninguna.

LIBRO DE LOS VEINTICUATRO FILÓSOFOS, Def. XXI. Dios es la tiniebla que permanece en el alma después de toda luz.

LIBRO DE LOS VEINTICUATRO FILÓSOFOS, Def. XXIII. Dios es aquel a quien la mente conoce tan sólo en la ignorancia.

LIBRO EGIPCIO DE LOS MUERTOS, XVII. Los dioses no se oponen a mi progresión; pues yo soy el Ayer y conozco el Mañana. El duro combate al que se entregan los dioses, unos contra otros, es conforme a mis voluntades. Conozco los nombres misteriosos de la Gran Divinidad que está en el Cielo; yo soy el Gran Fénix de Heliópolis; yo soy el Gran Guardián del Destino en el que se inscribe todo cuanto ha sido y todo lo que será. Yo soy el dios Amaru cuando aparece; y las dos plumas de la diosa Verdad y Justicia adornan mi cabeza. he aquí que llego a mi patria de origen, y espero el lugar de mi residencia fija. Recorro las rutas del más allá. En verdad, familiares me son. La dirección de mi marcha es ordenación de los mundos. Ahora llego hacia el país del Horizonte, franqueo el portal sagrado. ¡Oh, dioses! ¡Vosotros que marcháis a mi encuentro, tended hacia mí vuestros brazos! Pues he llegado a ser un Dios, vuestro igual.

LICHTENBERG, Georg Christoph. Aforismos, F-47. Cuando se empieza a ver todo en todo, la manera de expresarse suele volverse más oscura. Se empieza a hablar con la lengua del ángel.

LLEDÓ, Emilio. El despertar de la memoria (‘ El País’, 4.01.90). Reconocer que se es efímero y poderlo decir era la única forma humana de inmortalidad.

LLULL, Ramón. Libro del amigo y del amado, 9. Si no supiere qué es amor, sabría qué cosa es trabajo, tristeza y dolor.

LO MÁGICO es siempre innombrable (Teresa Rodríguez-Jurado)

LO QUE DECIMOS no siempre se parece a nosotros mismos (Borges)

LO QUE MEJOR que uno puede hacer cuando está en este mundo es salir de él (Céline)

LO QUE NO vale la pena es ser le más rico del cementerio (Juan Barranco)

LONGFELLOW, Henry W. Hiawatha. Vio el arco iris en el cielo del este y preguntó: -¿Qué es eso, Nokomis Y Nokomis contestó: -Es el cielo de las flores lo que estás viendo. Cuando las flores silvestres y los lirios del prado se marchitan y mueren en la tierra, florecen de nuevo en el cielo.

LORD BYRON, Childe Harold, III, 96. Si pudiese hallar la expresión material para ellos (los pensamientos) y plasmar mi alma en una sola palabra ; si esa palabra fuese la voz del trueno, entonces hablaría.

LOS CADÁVERES pesan más que lo corazones destrozados (Raymond Chandler, El sueño eterno)

LOS ESPEJOS y las cópulas son abominables porque multiplican el número de los hombres (Borges)

LOS JURAMENTOS y promesas que hace el cautivo porque le den libertas, pocas veces se cumplen con ella (Cervantes, La gitanilla)

LOS MODERNOS son enanos encaramados sobre hombros de gigantes (Bernard de Chartres, siglo XII)

LOS MUCHOS libros son como los muchos desengaños: no dejan nada en el corazón (Marqués de Bradomín)

LOS NIÑOS no obedecen, imitan (Kechu Aramburu)

LOS OJOS de mi Rocío / son profundos como el mar / desgraciado el que la mire / como no sepa nadar (Flamenco)

LOS SUEÑOS son una obra estética, quizá la expresión estética más antigua (Borges)

LOS VASCOS son gente que, al margen de la historia, no ha hecho otra cosa que ordeñar vacas (Borges)

LOUYS, Pierre. Afrodita. Ningún espectáculo de la naturaleza, ni las flamas occidentales, ni la tempestad en las palmeras, ni el rayo, ni el espejismo, ni las grandes trombas parecen dignas de admiración a quienes entre sus brazos han visto transfigurarse a una mujer.

LOVECRAFT. El conflicto es la única realidad ineludible de la vida.

LOVECRAFT. El horror en la literatura. La emoción más antigua y mas intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.

LOWEN, Alexander. La depresión y el cuerpo. La persona deprimida es una persona que ha perdido su fe.

LÖWITH, Karl. De Hegel a Nietzsche. Frente a la totalidad del tiempo, ninguna época es digna de alabanza o de censura, pues todas son simultáneamente deudoras y acreedoras.

LOWRY, Malcom, Bajo el volcán. Todo era una ilusión, un rotante caos cerebral del que surgió a la larga, al fin y al cabo, en este mismo instante, rotundo e íntegro, el orden.

LOYOLA, Ignacio de. Relato del peregrino, XI. Y siempre y a cualquier hora que deseaba encontrar a Dios, lo encontraba.

LUCIANO de Samosata, Diálogos de los muertos. Y tú, Menipo, despréndete de la libertad, la sinceridad, la indiferencia ante el dolor, la nobleza del alma y la risa: tú eres el único entre todos que se ríe.

LUCIANO de Samosata, Historia verdadera, II, 18. Decían también que los Académicos querían ir (a la Isla de los Bienaventurados), pero que aún aguardaban y reflexionaban, pues todavía no habían llegado a comprender que existiera una isla semejante.

LUCIANO de Samosata, Historia verdadera. Una sola verdad diré, que miento.

LUCIANO de Samosata. Diálogos de los muertos. La igualdad es absoluta, un muerto es idéntico a otro muerto.

LUCRECIO, De rerum natura, 1158-1170. Agrádame acercarme a fuentes puras, / y agotarlas bebiendo, y nuevas flores / agrádame coger para guirnalda / insigne con que ciña mi cabeza / de un modo que las musas a ninguno / hayan antes las sienes adornado: / primero, porque enseño grandes cosas, / de la superstición rompo los lazos / anudados que el ánimo oprimían; / después, porque compongo versos claros / sobre una cosa oscura, realzando / con poética gracia mis escritos.

LUDWIG, Emil. Genio y carácter (‘Federico el Grande’). Pues resignación es declararse platónico cuando el anhelo de felicidad no encuentra una salida afectiva.

LUDWIG, Emil. Schliemann. El carácter es lo que decide la carrera de un hombre. El talento y las dotes naturales influyen y lo realzan, pero no lo forman. Por eso el escéptico ve abrirse ante él un camino llano, vulgar, en el que las dudas de su naturaleza se reflejan en su destino. Por el contrario, el hombre de fantasía aborda con gusto las dificultades y contradicciones, de las cuales sale triunfante -él o su obra- con ayuda de un sentido materialista innato.

LUMET, Sydney. Veredicto final. Pensamos en nosotros como víctimas, y en eso nos convertimos.

LUTERO, Martín. Carta a Georg Spalatin. De una espada no puedes hacer una pluma, ni de una guerra una paz. La palabra de Dios es guerra, es escándalo, es ruina, es veneno.

MACABEOS II, 7, 28. Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios y que también el género humano ha llegado así a la existencia.

MACHADO, Antonio (22.02.1939). Estos días azules y este sol de la infancia.

MACHADO, Antonio. Campos de Castilla (‘Proverbios y cantares’). ¿Para qué llamar caminos / a los surcos del azar.?

MACHADO, Antonio. Cancionero apócrifo de Abel Martín. Confiemos / en que no será verdad / nada de lo que sabemos.

MACHADO, Antonio. Cancionero apócrifo de Juan de Mairena. Dijo Dios: Brote la nada. / Y alzó la mano derecha, / hasta ocultar su mirada. / Y quedó la nada hecha.

MACHADO, Antonio. Carta a Miguel de Unamuno ( 1913). Algo inmortal hay en nosotros que quisiera morir con lo que muere.

MACHADO, Antonio. Carta abierta a D. Miguel de Unamuno (‘El País’, 14.08.1903). Hombre soy contemplativo y soñador , que escucha los ruidos del mundo inerte.

MACHADO, Antonio. Juan de Mairena. En esa zona inocua de nuestras almas en la cual nada se teme ni nada se espera.

MACHADO, Antonio. Juan de Mairena. Los grandes filósofos son poetas que creen en la realidad de sus poemas.

MACHADO, Antonio. Juan de Mairena. No hay manera de ver las cosas sin salirse de ellas.

MACHADO, Antonio. Juan de Mairena. Señores: nunca un gran filósofo renegaría de la verdad si, por azar, la oyese de labios de un barbero. Pero esto es un privilegio de los grandes filósofos.

MACHADO, Antonio. No extrañéis, dulces amigos, /que esté mi frente arrugada; / yo vivo en paz con los hombres /y en guerra con mis entrañas.

MACHADO, Antonio. Nuevas canciones. Hoy es siempre todavía.

MACHADO, Antonio. Soledades (‘Galerías’). Sólo el poeta puede / mirar lo que está lejos.

MACHADO, Antonio. Soledades (‘Galerías’). Y era el demonio de mi sueño, el ángel / más hermoso.

MACHADO, Antonio. Soledades (‘Las moscas’).Esta segunda inocencia / que da en no creer en nada.

MACHADO, Manuel, Ars moriendi (‘Ocaso’). ¡El mar amado, el mar apetecido, / el mar, el mar, y no pensar en nada.!

MACHADO, Manuel. Alma, (‘Adelfos’). En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos.

MACHADO, Manuel. Alma, (‘Cantares’). Cantando la pena, la pena se olvida.

MACHADO, Manuel. Dedicatorias, (‘A Alejandro Sawa’). Y es que él se daba a perder, / como muchos a ganar.

MACHADO, Manuel. Tristes y alegres (‘Realidad’). ¿Qué son, decidme, al cabo las verdades / sino aquellas mentiras que creemos?

MAETERLINCK, Maurice. El pájaro azul. No están muertos. ¿No viven acaso en vuestro recuerdo.? No conocen los hombres este secreto, porque saben muy poca cosa; tú, en cambio, gracias al Diamante, verás que los muertos de que uno se acuerda son tan felices como si no hubiesen muerto.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘El Homero de los insectos’). El saber ignorar podría ser la última palabra de la sabiduría.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘El silencio’). Desde el momento que tenemos verdaderamente algo que decirnos, nos vemos obligados a callar.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘Inquietudes filosóficas’, XIX). No podemos jactarnos de haber comprendido una verdad, sino cuando nos es imposible dejar de ajustar a ella nuestra vida.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘La belleza interior’). La belleza es el único alimento de nuestra alma.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘La vida profunda’). Lo que nos distingue a los unos de los otros son las relaciones que tenemos con el infinito.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘La vida profunda’). Vivimos en lo maravilloso. ¿En qué queréis que vivamos?

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores (‘Los avisados’). ¿En el fondo de qué mar de misterios vivimos?

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores, XXV. Yo no imagino paraíso, ni vida de ultratumba por espléndida que sea, en que no estuviesen en su sitio tal magnífica haya de la Sainte Baume, tal ciprés o tal pino parasolado de Florencia o de una humilde ermita cercana de mi casa.

MAETERLINCK, Maurice. La inteligencia de las flores, XXX. No sería muy temerario sostener que no existen seres más o menos inteligentes, sino una inteligencia esparcida, general, según sean buenos o malos conductores del espíritu los conductores que encuentra.

MAETERLINCK, Maurice. La maravilla de lo infinito. Nada sabemos de cuanto ocurrió antes del nacimiento de nuestra memoria, y no es increíble que las grandiosas afirmaciones de las primeras religiones, afirmaciones que aún no hemos dejado atrás, sean los restos de una revelación o comunicación estelar que no ha vuelto a repetirse.

MAETERLINCK, Maurice. La muerte. Es bueno adquirir poco a poco la costumbre de no entender nada.

MAETERLINCK, Maurice. Senderos en la montaña. Pienso en la luz abandonada.

MAETERLINCK, Maurice. Senderos en la montaña. Saber ignorar pudiera ser muy bien la última palabra de la sabiduría.

MAETERLINCK, Maurice. Senderos en la montaña. Y no es del todo inverosímil que uno de sus últimos prodigios no nos alcance en nuestro polvo, nos despierte y nos resucite, para otorgarnos al fin la parte de dicha que no gozamos y demostrarnos que hacíamos mal en no interesarnos, más allá de nuestras tumbas, por los destinos de esta tierra cuyos hijos inmortales siempre éramos.

MAIACOVSKI, Vladimir. Balada de la cárcel de Reading. ¡Resucitadme, / aunque sólo sea, porque soy poeta, / y esperaba el futuro luchando, / contra las mezquindades de la vida!

MAIACOVSKI, Vladimir. Poesía y revolución (¿Cómo hacer versos?’). Camino sin apenas gesticular ni hacer ruido, casi sin palabras, ahora aminoro el paso para no turbar el estrépito, ahora gruño más aprisa, al ritmo de mis pasos. Así se elabora y toma forma el ritmo, fundamento de todo asunto poético, que lo recorre totalmente como un retumbo. Poco a poco, se empiezan a delinear algunas palabras de este retumbo.

MAIACOVSKI, Vladimir. Última carta, 18-4-36. La barca del amor se estrelló contra la vida cotidiana.

MAIMÓNIDES, Moisés. Guía de perplejos, II, 6. Dios puso en el semen una fuerza formativa que modela y estructura esos miembros [del nuevo ser que se forma] y eso es ángel , todas las estructuras proceden de la acción del Intelecto activo, y ése es el ángel y príncipe del mundo, de quien tanto hablan los doctores.

MAJJIMA-NIKÂYA, I (en M. Eliade, Hª de las creencias y de las ideas, IV). Es como si un hombre cae herido por una flecha envenenada y sus amigos, compañeros y parientes llaman a un médico para que le cure, y él dice: ‘No consentiré que me arranquen esta flecha hasta saber por qué clase de hombre he sido herido, si es de la casta de los guerreros, si es un brahmín, un agricultor o si pertenece a una casta inferior’. O como si dijera: ‘No dejaré que me arranquen esta flecha hasta saber de qué nombre o familia es el individuo. o si es alto, bajo o de mediana estatura. o si es negro, moreno o amarillo. o si viene de esta o aquella aldea, ciudad o pueblo. o hasta que sepa si el arco con que me hirió era chapa o kondanda, o hasta que sepa si la cuerda del arco estaba hecha de celidonia o de fibra de bambú o de tendón o cáñamo o de gomero, o hasta que sepa que el astil estaba hecho de una planta silvestre o cultivada. o si estaba emplumado con plumas de ala de buitre o de garza o de halcón o de gallo o de sithilahanu. o si estaba asegurada con tendón de toro o de búfalo o de ciervo o de mono. o hasta que sepa si era una flecha ordinaria o una flecha tajadora o un vekanda o una flecha de hierro o de diente de ternera o de hoja de karavira’. Este hombre moriría, Malunkyaputta, sin haber llegado a saber tantas cosas

MALAMUD, Bernard. El hombre de Kiev. -Deje que antes le pregunte por qué empezó a leer a Spinoza. ¿Acaso porque era judío -No, señor. Yo no sabía quién ni qué era cuando su libro cayó en mis manos. Encontré la obra en una librería de lance de un pueblo vecino, pagué un kopek por ella y me maldije por gastarme un dinero que era tan difícil de ganar. Después, leí unas cuantas páginas y tuve que seguir, como si me empujara un vendaval. Como le he dicho, no lo comprendía muy bien. Pero, cuando uno empieza a interesarse por esta clase de ideas, es como si montara en una escoba de bruja. Me sentí un hombre diferente.

MALEBRANCHE, Nicolás. Coloquios sobre la metafísica, la religión y la muerte, I. Son precisos más principios de los que pensáis para demostrar aquello de lo que nadie duda.

MALEBRANCHE, Nicolás. Coloquios sobre la metafísica, la religión y la muerte, VI. Es Dios mismo el que produce en vuestra alma las diversas sensaciones que la impresionan con ocasión de los cambios que se verifican en vuestro cuerpo a consecuencia de las leyes generales de la unión de las dos sustancias que componen al hombre: leyes que no son sino las voluntades eficaces y constantes del Creador, como luego os explicaré. Es, pues, Dios mismo que, por las sensaciones con que nos hiere nos revela lo que pasa fuera de nosotros, quiero decir en nuestro cuerpo y en los que nos rodean.

MALLARMÉ, Stephan. Correspondance (a Eugène Lefébure, 3.05.68). Nada más por estar teñidos de absoluto, son hermosos los poemas.

MALLARMÉ, Stephan. Correspondance (a Henri Cazalis, 1865). Sí, lo sé, sólo somos vanas formas de la materia, pero lo bastante sublimes como para haber inventado a Dios y a nuestra alma. Tan sublimes, amigo, que quiero el espectáculo de la materia, con su conciencia de ser, y lanzarme, sin embargo, furiosamente al sueño.

MALLARMÉ, Stephan. Correspondance (a Henri Cazalis, Julio de 1866). Tras haber descubierto la Nada me encontré con lo Bello.

MALLARMÉ, Stephan. Correspondance (a Henri Cazalis, Marzo 1865). Estéril yo y crepuscular.

MALLARMÉ, Stephan. Correspondance (a Verlaine, 16.11.1885). La explicación órfica de la Tierra. es el único deber del poeta.

MALRAUX, André. La condición humana. Pero el hombre no tiene deseo de gobernar: siente el deseo de dominar, usted lo ha dicho. De ser más que hombre en un mundo de hombres. Escapar a la condición humana, le decía yo. Ser no poderoso, sino todopoderoso. La enfermedad quimérica cuya justificación intelectual no es más que la voluntad de potencia, es la voluntad de deidad: todo hombre sueña con ser un dios.

MALRAUX, André. La muerte transforma la vida de un hombre en destino.

MALRAUX, André. Una vida humana no vale nada, pero nada vale lo que una vida humana.

MANDELSTAM, Osip. Hablando de Dante. El lenguaje poético crea sus herramientas a medida que avanza, y en el mismo instante las deshace.

MANDELSTAM, Osip. Tristia (‘Solominka’). Os enseñé palabras dichosas.

MANKIEWICZ. Mujeres en Venecia. ¿Qué te hace pensar que la salida del sol es temprano? Es tarde en todas partes.

MANN, Anthony. Colorado Jim. Escoger una u otra muerte, ¿qué más da? Escoger una u otra vida, eso es lo difícil.

MANN, Thomas, La muerte en Venecia, IV. ¡Qué disciplina, qué exactitud de pensamiento expresaba aquel cuerpo tenso y de juvenil perfección! Pero la voluntad severa y pura, que en un esfuerzo misterioso había logrado modelar aquella imagen divina, ¿no era lo que alentaba en él, cuando lleno de contenida pasión libertaba de la masa de mármol del lenguaje la forma esbelta que su espíritu había intuido, y que representaba al hombre como imagen y espejo de belleza espiritual. ¡Imagen y espejo! Su mirada abarcó la noble figura que se erguía al borde del mar intensamente azul, y en un éxtasis de encanto creyó comprender, gracias a esa visión, la belleza misma, la forma hecha pensamiento de los dioses, la perfección única y pura que alienta en el espíritu, y de la que allí se ofrecía, en adoración, un reflejo y una imagen humana. Así los dioses, para hacernos perceptible lo espiritual, suelen servirse de la línea, el ritmo y el color de la juventud humana, de esa juventud nimbada por los mismos dioses para servir de recuerdo y evocación, con todo el brillo de su belleza, de modo que su visión nos abrasa de dolor y esperanza.

MANN, Thomas, La muerte en Venecia, IV. Era aquello de una indecible belleza, y Aschenbach sintió el dolor, tantas veces experimentado, de que la palabra fuera capaz sólo de ensalzar la belleza sensible, pero no de reproducirla.

MANN, Thomas, La muerte en Venecia, V. ¿Comprendes ahora cómo nosotros, los poetas, no podemos ser ni sabios ni dignos? ¿Comprendes que necesariamente hemos de extraviarnos, que hemos de ser necesariamente concupiscentes y aventureros de los sentidos? La maestría de nuestro estilo es falsa, fingida e insensata; nuestra gloria y estimación, pura farsa; altamente ridícula la confianza que el pueblo nos otorga. Empresa desatinada y condenable es querer educar por el arte al pueblo y a la juventud. ¿Pues cómo habría de servir para educar a alguien aquel en quien alienta de un modo innato una tendencia natural e incorregible hacia el abismo Inocencia y forma, Fedón, conducen a la embriaguez y al deseo, dirigen quizás al espíritu noble hacia el espantoso delito del sentimiento que condena como infame su propia severidad estética; lo llevan al abismo, ellos también lo llevan al abismo. Y nosotros, los poetas, caemos al abismo porque no podemos emprender el vuelo hacia arriba rectamente, sólo podemos extraviarnos.

MANN, Thomas. Doktor Faustus, LV. Al volverme yo, me dijo: -He descubierto lo que no debe ser. -¿Y qué es lo que no debe ser, Adrián -Lo bueno y lo noble -me contestó-, lo que llamamos humano, a pesar de ser bueno y noble. Aquello por lo cual los hombres han luchado, se han lanzado al asalto de fortalezas inexpugnables. Aquello que los satisfechos han anunciado con júbilo no debe ser. No será. No quiero que sea. -No acabo de comprenderte, querido. ¿Qué es lo que tú no quieres que sea -La novena sinfonía -contestó.

MANN, Thomas. El elegido. Muy raros son los casos en que el pecado no conduce al bien.

MANN, Thomas. La montaña mágica, V. La enfermedad era la forma depravada de la vida. ¿Y la vida? ¿No era también una enfermedad infecciosa de la materia? Lo mismo que podía llamarse génesis original de la materia podía no ser más que la enfermedad, el reflejo y la proliferación de lo inmaterial. El primer paso hacia el mal, la voluptuosidad y la muerte, había partido, sin duda alguna, de allí donde, provocada por el cosquilleo de una infiltración desconocida, esa primera condensación del espíritu, esa vegetación patológica y superabundante se había producido de un tejido, medio por placer, medio por defensa, constituyendo el primer grado de lo sustancial, la transición de lo inmaterial a lo material. Era el pecado original. La segunda generosidad espontánea, el paso de lo inorgánico, ya no era más que una peligrosa adquisición de conciencia del cuerpo, lo mismo que la enfermedad del organismo era una exageración embriagada y una acentuación depravada de su naturaleza física. La vida no era ya más que una progresión por el camino aventurero del espíritu que se había vuelto impúdico, un reflejo del calor de la materia despierta a la sensibilidad y que se había mostrado sensible a ese llamamiento.

MANN, Thomas. La montaña mágica. El tiempo no tiene ninguna realidad. Cuando nos parece largo es largo, y cuando nos parece corto es corto; pero nadie puede saber qué cantidad de longitud ni de brevedad tiene.

MANN, Thomas. La montaña mágica. Es verdadero lo que conviene al hombre. En él toda la naturaleza se halla concentrada, él sólo ha sido creado en toda la naturaleza, y toda la naturaleza ha sido hecha para él. Él tiene la medida de las cosas y su salvación es el criterio de verdad.

MANN, Thomas. Schopenhauer, Nietzsche, Freud (‘Schopenhauer’). La alegría que nos produce contemplar un sistema metafísico, el contento que nos proporciona ver organizado espiritualmente el mundo en una construcción mental dotada de unidad lógica y apoyada de modo armonioso en sí misma: esa alegría y ese contento son siempre de naturaleza eminentemente estética; tienen el mismo origen que el placer, el mismo origen que la satisfacción elevada y, en su último fondo, siempre serena con que nos obsequia la acción del arte, una acción que introduce orden, que da forma, que hace transparente y abarcable con la mirada la confusión caótica de la vida.

MANRIQUE, Jorge. Coplas a la muerte de su padre. Daremos lo no venido / por pasado.

MAÑANA podemos ser yanquis (y es lo más probable) (Rubén Darío, 1905)

MAO TSE TUNG. Revolotea el águila en el inmenso cielo / y el pez va y viene a ras del agua. / bajo el helado cielo, todo ser vivo busca la libertad.

MAQUIAVELO, Nicolás. El príncipe, XVII. Los hombres vacilan menos en hacer daño a quien se hace amar que a quien se hace temer, pues el amor emana de una vinculación basada en la obligación, la cual (por la maldad humana) queda rota siempre que la propia utilidad da motivo para ello, mientras que el temor emana del miedo al castigo, el cual jamás te abandona.

MAQUIAVELO, Nicolás. El príncipe, XVIII. Debéis, pues, saber que existen dos formas de combatir: la una con las leyes, la otra con la fuerza. La primera es propia del hombre, la segunda de las bestias; pero como la primera muchas veces no basta, conviene recurrir a la segunda. Por tanto, es necesario a un príncipe saber utilizar correctamente la bestia y el hombre.

MARAGALL, Joan. Elogio de la palabra. Así hablan también los poetas. Porque ellos son como enamorados de todo lo del mundo, y también miran y se estremecen mucho antes de hablar. Míranlo todo y se encantan, y después cierran los ojos y hablan en la fiebre: entonces dicen alguna palabra creadora, y semejantes a Dios en el primer día, de su caos brota la luz. Por esto la palabra del poeta brota con ritmo y luz, con el ritmo luminoso de la belleza: éste es el hechizo del verso, único lenguaje verdadero del hombre.

MARAGALL, Joan. Elogio de la palabra. Porque no hay nombre, por ínfima cosa que nos presente, que no haya nacido en un instante de inspiración, reflejando algo de la luz infinita que engendró el mundo.

MÁRAI, Sándor. El último encuentro, 15. Quizás lo estoy contando con demasiados detalles –dice para disculparse-. Pero no se puede hacer de otra manera: sólo a través de los detalles podemos comprender lo esencial.

MÁRAI, Sándor. El último encuentro, 17. Porque también existe el instante: el tiempo trae y se lleva las cosas, de manera arbitraria, y no somos sólo nosotros quienes ponemos nuestras acciones y sus circunstancias en el marco del tiempo. A veces ocurre que el instante trae una posibilidad, y esa posibilidad tiene su momento exacto, y si el instante pasa, ya no puedes hacer nada de nada.

MÁRAI, Sándor. El último encuentro, 4. Mi padre también es poeta, ¿no lo sabías? Siempre está pensando en otra cosa.

MARCEL, Gabriel. Ser y tener. Un problema es algo que encuentro, que aparece íntegro ante mí, que puedo abarcar y reducir, mientras que el misterio es algo en lo que yo mismo me encuentro comprometido.

MARCH, Ausias. Poema XXXVI . Lir entre carts. (‘Lirio entre cardos’).

MARCO AURELIO (en su lecho de muerte). ¿Por qué lloráis? ¿No sabéis que yo no hago más que ir delante de vosotros a donde me volveréis a encontrar?

MARCO AURELIO, Meditaciones, II, 14. Para todos es igual el momento presente en que se vive; el que se pierde es también igual, y lo que se separa es, evidentemente, un simple instante.

MARCO AURELIO, Meditaciones, III, 10. Recuerda que cada uno vive exclusivamente el presente, el instante fugaz.

MARCO AURELIO, Meditaciones, IV, 50. Mira detrás de ti el abismo de la eternidad de delante de ti otro infinito.

MARCO AURELIO, Meditaciones, VI, 37. Quien ha visto lo presente, ya lo ha visto todo. Cuántas cosas han surgido desde la eternidad y cuántas cosas permanecerán hasta el infinito. Pues todo tiene un mismo origen y un mismo parecido.

MARCO AURELIO, Meditaciones, VII, 19. Todos los cuerpos, a manera de un torrente, van pasando a la sustancia del universo, con el que comparten el mismo ser y colaboran en idéntico fin.

MARCO AURELIO, Meditaciones, VII, 59. Busca en tu interior. Dentro de ti está la fuente del bien, que puede manar de continuo si la profundizas siempre.

MARÍAS, Julián. Es preciso ponerse de acuerdo en que no hace falta estar de acuerdo.

MARÍAS, Julián. Los españoles. Me atrevería a proponer a los pensadores, a los escritores, a los estudiantes españoles una actitud para el futuro que se expresaría en estas dos palabras: entusiasmo escéptico.

MARINO, Giambattista. La degollación de los inocentes. En sus ojos, / donde se refugian la muerte y la tristeza / arde una luz, rojiza y palpitante.

MARTÍ, José. Versos sencillos. Arte soy entre las artes, / y en los montes, monte soy.

MARTÍ, José. Versos sencillos. Y crece en mi cuerpo el mundo.

MARX, Groucho. Surgiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cimas de la pobreza.

MARX, Karl. XI tesis sobre Feuerbach, 11. Los filósofos han interpretado el mundo de modo diferente; de lo que ahora se trata es de transformarlo.

MARX, Karl. XI tesis sobre Feuerbach, 8. Toda vida social es esencialmente práctica. Todos los misterios que inducen a la teoría, al misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esa práctica.

MÁS preguntará un necio que responderán mil sabios (semi refrán en Viaje a Turquía)

MÁS te vale ser buen escudero que mal cavallero (Tirante el Blanco)

MÁS tonta que una mata de habas (Saturnino Calleja)

MÁS vale casarse que abrasarse (Refrán sobre San Pablo a los Corintios)

MÁS vale un gramo de cordura que arrobas de sutileza (Baltasar Gracián)

MAUPASSANT, Guy. El Horla. Ya no puedo querer; alguien quiere por mí; y yo obedezco.

MAUPASSANT, Guy. La noche. Aquello que se ama con violencia acaba siempre por matarle a uno.

MAUPERTUIS, Pierre-Louis Moreau. Venus física, II, Cap. últ, III. ¿No sobreviviría esta parte [aquella que constituye la naturaleza del animal] a la muerte? Y desprendida de todas las otras, ¿no conservaría inalterablemente su esencia, siempre dispuesta a producir un animal, o bien, mejor dicho, a reaparecer revestida de un nuevo cuerpo? Tras haber sido disipada en el aire, o en el agua, escondida en las hojas de las plantas, o en la carne de los animales, ¿se conservaría en el semen del animal que ella debería reproducir?

McLUHAN, Herbert Marshall. La galaxia Gutenberg. Vivimos en un constreñido espacio único, en el que resuenan los tambores de la tribu.

MEABE, Tomás. Diario. Ese Dios que me enseñaron no puede ser ya la aspiración de mi alma. Es peor que yo; infinitamente peor que cualquier hombre. Si existiese Dios, tendría que existir otro Dios para castigarlo.

MELA, Pomponio. De chorografia. (En Gª Bellido, Veinticinco estampas.). Frente están las Islas Afortunadas, cuya tierra produce una cantidad tan abundante de frutos que renacen y se suceden incesantemente, hasta tal punto que sus habitantes viven sin inquietud días más dichosos que los que moran en las ciudades. Hay una isla extraordinariamente notable por dos fuentes de agua de una propiedad singular: las aguas de una dan a los que la beben una risa que acaba con su vida, la otra cura todas las afecciones.

MELLO BREYNER ANDRESEN, Dual. Y ésta es la danza del ser (E esta é a dança do ser.)

MELLO BREYNER ANDRESEN, Sophia de. El nombre de las cosas. Y me duele la luz como un jardín perdido (E dói-me a luz como um jardim perdido.)

MELLO BREYNER ANDRESEN, Sophia de. El tiempo dividido. Para ti yo crearé un día puro (Para ti eu criarei um dia puro.)

MELLO BREYNER ANDRESEN, Sophia de. Poesía y revolución. El poema no explica, implica. La poesía es lo que me implica, lo que me hace ser en el estar y me hace estar en el ser. La poesía es lo que me hace entero mi estar en la tierra. Y porque es la más honda implicación del hombre en lo real, la poesía es necesariamente política y fundamento de la política.

MELLO BREYNER ANDRESEN, Sophia de. Poesía y revolución. Escribir mala poesía diciendo que se está escribiendo para el pueblo, es sólo una nueva forma de explotar al pueblo.

MELVILLE, Herman. Moby Dick, 1. Como todos saben, la meditación y el mar están profundamente emparejados.

MELVILLE, Herman. Moby Dick. Así como este océano amedrentador circunda la tierra ver­deante, así en el alma del hombre se alza un Tahití insular, lleno de paz y alegría, mas rodeado de todos los horrores de una vida conocida a medias.

MELVILLE, Herman. Moby Dick. La firme torre es Ahab; el volcán, es Ahab; el pájaro vale­roso, intrépido y victorioso, es también Ahab; todos son Ahab, y este oro redondo no es sino la imagen del globo más redondo, que, como el espejo de un mago, no hace otra cosa que devolver, a cada cual a su vez, su propio yo misterioso.

MELVILLE, Herman. Moby Dick. Todos los objetos visibles no son más que bambalinas de cartón; pero en cualquier suceso, en el acto vivo, en el hecho indudable, algo desconocido pero racional se muestra en sus propios rasgos tras la máscara irracional. Para mí la ballena blanca es algo que me rodea. A veces pienso que no hay nada detrás; pero ya hay bastante; me hostiga, me aplasta; veo en ello una fuerza insultante, con inescrutable malicia que la anima. ¿Quién hay por encima de mí? La verdad no tiene confines.

MELVILLE, Herman. Moby Dick. Tus pensamientos han creado en ti otro ser, y un intenso furor hace de ti otro Prometeo. Un buitre te roe eternamente el corazón, un buitre que no es más que el ser que tú creaste.

MELVILLE, Herman. Moby Dick. Ya es tarde para la mayoría de las cosas: el universo está concluido.

MENARD, René. La experiencia poética. Algo estaba allí, disimulado en nosotros, que unas palabras develan, algo que aparece, desaparece, reaparece, nos provoca, nos mide, nos juzga, anula nuestras categorías, nos niega y nos crea una nueva intensidad de ser, abre una especie de paso vertiginoso hacia un hogar de unidad presente en el trasfondo de nuestra especie.

MERLEAU-PONTY, Maurice. Fenomenología de la percepción. El mundo no es lo que yo pienso, sino lo que yo vivo; estoy abierto al mundo, comunico indudablemente con él pero no lo poseo; es inagotable.

MERLEAU-PONTY, Maurice. Fenomenología de la percepción. La contingencia de todo lo que existe y de todo lo que tiene valor no es una pequeña verdad que habría que acomodar mejor o peor en un sistema, es la condición de una visión metafísica del mundo.

MERLEAU-PONTY, Maurice. Fenomenología de la percepción. La verdadera filosofía consiste en aprender a ver de nuevo el mundo. Nosotros tomamos nuestro destino en las manos, nos convertimos en responsables de nuestra historia mediante la reflexión, pero también mediante una reflexión en la que empeñamos nuestra vida; y en ambos casos se trata de un acto violento que se verifica ejerciéndose.

MERLEAU-PONTY, Maurice. Fenomenología de la percepción. Yo soy mi cuerpo

MERTON, Thomas. Incursiones en lo indecible (‘Atlas y el hombre gordo’). Toda planta que se yergue a la luz del sol es un santo y un proscrito. Todo árbol que florece sin mandato del hombre es poderoso a la vista de Dios. Toda estrella que no ha contado el hombre es un mundo de cordura y perfección. Toda brizna de hierba es un ángel que canta bajo un aguacero de gloria.

MERTON, Thomas. Incursiones en lo indecible (‘Mensaje a los poetas’). El motivo de un poema no se descubre hasta que existe el poema. El motivo de un acto vivo sólo adquiere realidad en el acto mismo.

MERTON, Thomas. Incursiones en lo indecible (‘Prometeo: una meditación’). Un hombre debe sacar el mejor partido de los dioses que tenga.

MERTON, Thomas. La montaña de los siete círculos. Después del latín, me parece que no hay lengua tan apropiada para la oración y para hablar con Dios como el español, pues es una lengua a la vez fuerte y ágil, tiene su precisión, tiene en sí la cualidad del acero, que le da la exactitud que necesita el verdadero misticismo y, empero, es suave, también, gentil y flexible, lo que requiere la devoción, es cortés, suplicante y galante; se presta, de modo sorprendente, muy poco a la sentimentalidad.

MERTON, Thomas. La senda de la contemplación. Una experiencia genuinamente estética es algo que transciende no sólo el orden sensible (en el cual ha empezado), sino también el de la razón. Es una intuición suprarracional de la perfección latente de las cosas.

MERTON, Thomas. Poemas (Anochecer: cero grados’). Los campos desnudos enmudecen como la eternidad.

METTRIE, Julien Offray de la. El hombre máquina. No cabe duda de que no yerro al afirmar que el cuerpo humano es un reloj, pero un reloj admirable.

MEYRINK, Gustav. J. H. Obereit visita el país de los devoradores de tiempo. Nosotros mismos somos formas producidas por el tiempo, cuerpos que parecen materia y que no son otra cosa que tiempo coagulado.

MI PENSAMIENTO es éste: la realidad siente un deseo absurdo de irrealidad.

MICHELET Soy de quien me ha comprendido.

MIDRASH TEHILLIN, 404 (en R. Graves, ‘Los mitos hebreos’). Cuando Adán se preguntó cómo había sido creada la Luz, Dios le dio dos piedras: la de la Oscuridad y la de la Sombra de la Muerte, y él las frotó. De ellas salió el fuego. ‘Así fue hecha’, dijo Dios.

MILAREPA, Vida de. La memoria es la gran culpable en los infiernos.

MILAREPA, Vida de. Mi espíritu imaginaba innumerables transformaciones volando en el cielo, desaparejadas las dos partes del cuerpo. Por la noche, durante mi sueño, podía explorar libremente y sin obstáculos todo el universo, desde el infierno a la cumbre. Y transformándome en cientos de formas corporales y espirituales distintas, bajo cada forma visitaba cada uno de los cielos de los distintos budas y escuchaba su predicación. Podía predicar la ley a una multitud de criaturas. Mi cuerpo se abrazaba a las llamas y, al mismo tiempo, derramaba agua.

MILES de hombres no expresan / lo que ella con su ausencia (Francisco Umbral, Dolores, 1980)

MILL, John Stuart. Diario. En sus grados más bajos, pensamiento y sentimiento son antagónicos; en sus grados más altos, se armonizan entre sí.

MILLER, Henri. El coloso de Marusi. Mientras los seres humanos puedan permanecer sentados y observando con los brazos cruzados como torturan a sus semejantes, la civilización será una burla carente de sentido, un fantasma verbal suspendido como un espejismo encima de un embravecido mar de personas asesinadas.

MILLER, Henri. El coloso de Marusi. Oigo a la gente hablar de paz con el rostro enrojecido de cólera, de odio, de desprecio y de desdén, de orgullo y de arrogancia. Hay gente que desearía luchar para que reinase la paz; éstos son los más ciegos todavía. La paz sólo reinará cuando se haya extirpado definitivamente del corazón y de la mente el asesinato.

MILLER, Henri. Trópico de Cáncer. Amo todo lo que fluye, todo lo que tiene tiempo y devenir, que nos devuelve al principio, donde nunca hay fin: la violencia de los profetas, la obscenidad que es éxtasis, la sabiduría del fanático, el sacerdote con su letanía de caucho, las palabras inmundas de la puta, la saliva que va flotando en el arroyo de la calle, la leche del pecho y la miel amarga que sale de la matriz, todo lo que es fluido, fundente, disoluto y disolvente, todo el pus y la porquería que al fluir se purifica, que pierde su sentido de origen, que forma el gran circuito hacia la muerte y la disolución. El gran deseo incestuoso es fluir, aunarse con el tiempo, fundir la gran imagen del más allá con el hoy y aquí. Un deseo fatuo, suicida, que está estreñido de palabras y paralizado por el pensamiento.

MILLER, Henri. Trópico de Cáncer. En el meridiano del tiempo no hay injusticia; sólo hay poesía del movimiento que crea la ilusión de la verdad y el drama.

MILLER, Henri. Trópico de Cáncer. Las ideas tienen que casarse con la acción: si no hay sexo, si no hay vitalidad en ellas, no hay acción. Las ideas no pueden existir solas en el vacío de la mente.

MILLER, Henri. Trópico de Capricornio. Sólo hay una gran aventura y es hacia adentro, hacia sí mismo y para ello no cuenta el tiempo ni el espacio, ni siquiera los actos.

MILLER, Henry. Trópico de Capricornio. La verdad puede ser también una mentira. No basta la verdad. La verdad no es más que el núcleo de una totalidad que es inagotable.

MILLER, Henry. Trópico de Capricornio. Me he adaptado a un mundo que nunca fue mío.

MILLER, Henry. Trópico de Capricornio. Sólo hay una gran aventura y es hacia adentro, hacia sí mismo y para ello no cuenta el tiempo ni el espacio, ni siquiera los actos.

MILOSZ, Czeslaw. Entrevista en el diario ‘El País’, 23.02.02. Pregunta. ¿Cómo nace un poema? Respuesta. Nos es dado. Siempre he tenido la sensación de que no soy responsable de los poemas que escribo. Nos es dado. Es un don. P. ¿De quién? R. No lo sé. Yo no Le nombro.

MILOSZ, Oscar W. de L. Mefibóset, II. Porque amo la espera de no sé qué entre la sombra y el agua.

MILOSZ, Oscar W. de L. Miguel de Mañara, IV. Tal vez llegará un día en que Dios te permitirá entrar brutalmente, como un hacha, en la carne de un árbol, y caer locamente, como una piedra, en la noche del agua, y resbalar cantando, como el fuego, en el corazón del metal. Y aquel día sabrás de qué carne está hecho el mundo, y hablarás libremente al alma del mundo del árbol, del agua y del metal, y les hablarás con la voz del viento, de la lluvia y de la mujer enamorada.

MILOSZ, Oscar W. de L. Miguel de Mañara, VI. El silencio tiene el olor del manzano que sueña.

MILOSZ, Oscar W. de L. Saulo de Tarso, IV. La voz.- No llores, niño mío. No creí estar / hiriéndote en lo más vivo. No llores Pablo, Pablo niño mío. Pablo.- Déjame llorar, déjame llorar, con el rostro / oculto en el seno de mi madre, la tierra.

MILOSZ, Oscar. W. de L, (cit. Bachelard, Poética del espacio). Écoute – plus rien – seul le grand silence – écoute. (‘Escucha -nada más- sólo el gran silencio -escucha’).

MILOSZ, Oscar. W. de L, L’ amourose iniciation. Solitude, ma mère, redites-moi ma vie. (‘Soledad, madre mía, devuélveme mi vida’).

MILTON, John. El paraíso perdido, IV, 108. Pues que ya todo está perdido / para mí, ¡Oh, Mal, sé mi bien!

MILTON, John. El paraíso perdido, IV, 72-78. ¡Ay de mí, miserable! ¿Por qué camino podré huir de la cólera infinita y de la infinita desesperación? Por cualquiera que lo intente, iré a parar al infierno: el infierno soy yo mismo; y en el abismo más profundo existe dentro de mí un abismo aún más profundo, que, anchamente abierto, amenaza devorarme; en comparación con este antro, el infierno en que sufro es parecido al cielo.

MILTON, John. El paraíso perdido, VIII, 618-628. El Ángel contestó con la sonrisa / celestial y rosada del amor: / ‘Te basta saber que somos felices, / y sin amor no hay felicidad. / Todo lo puro que en tu cuerpo gozas / (y puro fuiste tú creado) nosotros / lo gozamos en un grado eminente, / y no encontramos obstáculo alguno / de membranas, coyunturas y miembros / que sean una barrera exclusiva, / más fácilmente que el aire se funde / con el aire se abrazan los espíritus, / y en una unión de deseos puros / se mezclan totalmente; sin que medie / ninguna restricción, como sucede / al unirse la carne con la carne.

MIMNERMO de Colofón, Fg. 2. Un instante dura el fruto / de la juventud, mientras se esparce sobre la tierra el sol.

MINNELLI, Vincent. Lo difícil de este mundo es reconciliar el sueño personal con la realidad.

MIRÓ, Gabriel. (en V. Ramos, El mundo de G. M.). La palabra es la misma idea hecha carne, es la idea viva transparentándose gozosa, palpitante, porque ha sido poseída.

MIRÓ, Gabriel. Años y leguas. Y Sigüenza, que había ya bebido, bebió más, mordiéndola en un temblor de claridades, y le goteaba un frío de luz por las mejillas, por los cabellos, por las manos.

MIRÓ, Gabriel. Figuras de la pasión del Señor (‘La samaritana’). Y la mujer sintió entonces el encanto íntimo del agua.

MIRÓ, Gabriel. Nuestro padre San Daniel. Sin saberlo, estaba poseída de lo hondo y magnífico de la sensación de las cosas.

MIRÓN, Andrés. Carta de navegar. No pregunto qué vientos te empujaban, / sino qué claridad te seducía.

MITOS SUMERIOS Y ACADIOS (súplica de Dumuzi a Utu). Yo soy el que lleva víveres al Eanna. / Yo traje a Erech los regalos de boda. / Yo besé los sagrados labios. / Y acaricié el sagrado regazo, el regazo de Inanna. / Convierte mis manos en las manos de una gacela, / convierte mis pies en los pies de una gacela.

MIZOGUCHI, Benjuí. El intendente Sansho. Sé duro contigo mismo y generoso con los demás.

MMBORSKA, Wislawa. Bella es la certeza, pero más bella es la incertidumbre. Todo comienzo es una continuación, y el libro del destino siempre está abierto por la mitad.

MOLINA, Enrique. Circe. Y el musgo de abismo que brilla entre dos bocas que se besan.

MOLINA, Ricardo. Elegía de Medina Azahara. Lo que nadie recuerda ¿ha muerto? Acaso vive / recogido en sí mismo la vida más perfecta. / Fuera del tiempo lo llevó el olvido.

MOLINA, Ricardo. Elegía de Medina Azahara. Todo eres tú y tú eres todo: olivo, / rosa, ribera, niño callejero. / Eterno vive en ti lo pasajero / y tú en lo eterno estás ya siempre vivo.

MOLINA, Tirso de. Son demasiadas razones / para tener la razón.

MOLINOS, Miguel de. Guía espiritual, I, 39. Hay dos maneras de tinieblas: unas infelices y felices otras. Las primeras son las que nacen del pecado, y éstas son desdichadas porque conducen al cristiano al eterno precipicio. Las segundas son las que el Señor permite en el alma para fundarla y establecerla en la virtud; y éstas son dichosas, porque la iluminan, la fortalecen y ocasionan mayor luz , en ellas hace el Señor su trono.

MONDRIAN, Piet. El arte desaparecerá cuando la vida resulte más equilibrada.

MONDRIAN, Piet. Realidad natural y realidad abstracta. Por supuesto, el color como tal lo vivifica todo, y es posible, mediante la visión pura del color, sentirse arrebatado a la mayor elevación, sí, a la contemplación de lo Universal.

MONOD, Jacques, El azar y la necesidad. El destino se escribe a medida que se cumple, no antes.

MONTAIGNE, Michel de. Ensayos. El que teme padecer, padece ya lo que teme.

MONTAIGNE. Somos duales en nosotros mismos, de tal modo que creemos en lo que no creemos y no podemos librarnos de lo que condena­mos.

MONTAIGNE. Todo es movimiento irregular y continuo, sin dirección y sin objeto.

MONTALE, Eugenio. Huesos de Sepia. A lei tendo la mano, e farsi mia / un altra vita sento, ingombro d’una forma che mi fu tolta. (‘A ella tiendo la mano e incorporarse / en mí otra vida siento, residuo de una forma que me fue arrebatada’)

MONTALE, Eugenio. Huesos de Sepia. Forse solo chi vuole s’infinita (‘Quizá sólo quien quiere se infinita’).

MONTALE, Eugenio. Intenciones. La necesidad de un poeta es la búsqueda de una verdad puntual, no de una verdad general.

MONTANER, Ramón. Crónica, XVII. Jamás puede conocerse a un hombre, sea cual sea su condición, hasta que se le da poder.

MONTEJO, Eugenio. Adiós al siglo XX. Me quedé inmóvil viendo girar el mundo.

MOORCOK, Michael. La reina de las espadas. Los seres vivos pueden percibir y amar el universo, pero el universo no puede percibir y amar a los seres vivos. El universo no distingue entre la multitud de criaturas y elementos que lo constituyen. Todos son iguales. Ninguno es favorecido. El universo no puede controlar lo que crea y no puede, al parecer, ser controlado por sus creaciones.

MOORE, Thomas. El epicúreo, II. Las manos que había tenido enlazadas con las mías; los ojos en que me había mirado y en los que había visto una centella de luz y de vida que jamás debería de extinguirse; los labios que habían susurrado a mi oído amor eterno; todo, todo en una palabra, conocí no era más que la ilusión de un instante, y que nada eterno dejarían de su memoria sino el elocuente silencio de sus cenizas.

MORAVIA, Alberto. El arte reside en la memoria.

MORE, Henry. Antídoto contra el ateísmo, I, 4, 3 (en A. Koyré, Del mundo cerrado.). Concibo que la Idea entera de un Espíritu en general o, al menos, la de todos los Espíritus finitos, creados y subordinados consta de diversas potencias o propiedades; a saber, autopenetración, automovimiento, autocontracción y dilatación e indivisibilidad.

MORIN, Edgar. Amor, poesía, sabiduría. La verdadera novedad nace siempre en el retorno a las fuentes.

MORIN, Edgar. Entrevista a ‘El Mundo’, 30.01.2000. Las cosas probables no suelen ocurrir. Es más, cuanto más probables son, menos suceden.

MORO, Tomás. Utopía. Ni a nosotros se nos ocurrió preguntarle, ni a él decirnos en qué parte de aquel mundo nuevo está situada Utopía.

MORRIS, William. Noticias de ninguna parte, XV. El trabajo por sí mismo proporciona un verdadero placer a los sentidos, es decir, que es tarea de artistas.

MORRIS, William. Noticias de ninguna parte, XVI. La parte más infantil de nosotros es la que produce las obras de imaginación.

MOTOVILOV, Nicolás (en El icono, de Michel Quenot). Entonces el padre Serafín me agarró por la espalda y estrechándome muy fuerte me dijo: -Los dos, tú y yo, estamos en la plenitud del Espíritu Santo. ¿Por qué no me miras -Padre, no puedo miraros. De vuestro rostro brotan rayos de luz. Vuestro rostro se ha hecho más luminoso que el sol. Me duelen los ojos.

MOZART, Wolfgang Amadeus. Epistolario, 4. 04. 1787. Atendiendo a que la muerte (en el sentido estricto de la palabra) es el verdadero objeto final de nuestra vida, desde hace un par de años me he familiarizado tanto con este auténtico amigo del hombre, el mejor amigo posible, que, para mí, su imagen no sólo no tiene nada de espantoso, sino mucho de tranquilizador y de consolador.

MUCHAS veces los que más saben caen en los lazos más peligrosos (Amadís de Gaula)

MUELAS, Federico. Rodando en tu silencio (‘Al Cristo de la luz’). ¡Oh Cristo en cruz sin cruz, a la deriva.!

MUERE joven lo que los dioses aman (Fernando Pessoa)

MÚJICA LÁINEZ, Manuel. Bomarzo, II. Mi gran placer sensual ha derivado siempre -aún hoy persiste esa jerarquía- de la felicidad de los ojos. Ni el orden melódico más exquisito, ni el aroma más raro, ni el contacto de la piel humana más dorada y suave, ni el vino, ni el beso, pueden procurarme el goce que los ojos me brindan. Tampoco, como para ciertas mentes superiores, el juego filosófico con cuanto implica de estímulo trascendente, suple para mí lo que los ojos me regalan. Ni siquiera el juego poético que tanto amo. Los ojos son para mí las compuertas por las cuales penetra en mi interior el río rumoroso y tornasolado del mundo.

MÚJICA LÁINEZ, Manuel. Bomarzo, III. La noche, como un monstruo inmenso, escuchaba.

MUNK, Kaj. Ordet (‘La palabra’), IV. Borgen.- Mikkel, ¿me oyes? ¿Mikkel? Su alma está en el reino de la vida y la luz; creas lo que creas, esto te consolará. Su alma no está aquí. ¿Te das cuenta, no Mikkel.- Pero su cuerpo, su cuerpo; yo amé también su cuerpo.

MUÑOZ MOLINA, Antonio. En esas ciudades donde literalmente no somos nadie, se fortalece nuestra identidad más verdadera.

MURENA, H. A. La metáfora y lo sagrado. La esencia del arte es nostalgia del Otro Mundo.

MURENA, Héctor Álvarez. La metáfora y lo sagrado. La calidad de cualquier escritura depende de la medida en que trasmite el misterio, ese silencio que no es ella.

MUSIL, Robert. El hombre sin atributos, I, 69.

MUSIL, Robert. Las desventuras del joven Törless. Los filósofos son opresores sin ejército, por eso encierran el mundo en un sistema.

MUTIS, Álvaro. Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero. En el Crac de los Caballeros de Rodas, cuyas ruinas se levantan en un acantilado cerca de Trípoli, hay una tumba anónima que tiene la siguiente inscripción: “No era aquí”. No hay día en que no medite en estas palabras. Son tan claras y al mismo tiempo encierran todo el misterio que nos es dado soportar.

MUTIS, Álvaro. Empresas y tribulacíones de Maqroll el Gaviero. Hay cosas que nos llegan demasiado pronto y otras demasiado tarde, pero esto sólo lo sabemos cuando no hay remedio, cuando ya hemos apostado contra nosotros mismos.

NABOKOV, Vladimir, Lolita: los límites de los nueve y los catorce años, surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o más veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana, sino nínfica (o sea demoníaca); propongo llamar ‘nínfulas’ a esas criaturas escogidas.

NAPOLEÓN BONAPARTE, Itinerario, 5. 04. 1796. Y nosotros, ¿qué somos? ¿Qué fluido mágico nos circunda, y esconde lo que más nos importa saber? Pasamos, vivimos y morimos en medio de lo maravilloso.

NERUDA, Pablo. Barcarola. Preguntar al amor es cosa rara / es preguntar cerezas al cerezo.

NERUDA, Pablo. Canto general. Hasta la más delgada / palabra aún no nacida de mi boca.

NERUDA, Pablo. Residencia en la tierra. Como irse cayendo desde la piel al alma.

NERUDA, Pablo. Yo no tengo jamás porque distinto / fui, soy, seré. Y en nombre / de mi cambiante amor proclamo la pureza.

NERVAL, Gerard de. Aurelia. Yo creo que la imaginación humana no ha inventado nada que no sea real, en este mundo o en los otros.

NEWMAN, John Henry Cardenal. El sueño de Geroncio, VI. Oigo las voces que dejé en la tierra.

NEWTON, Isaac. Optica, III, c. 30 9 ¿Por qué no habría la naturaleza de cambiar los cuerpos en luz y la luz en cuerpos?

NEWTON, Isaac. Optica, III, c.28. Habiendo despachado estas cosas correctamente, ¿no se sigue de los fenómenos que hay un ser incorpóreo, viviente, inteligente, omnipresente que ve íntimamente las cosas las cosas mismas en el espacio infinito, como si fuera en su sensorio, percibiéndolas plenamente y comprendiéndolas totalmente por su presencia inmediata ante él?

NEWTON, Isaac. Optica, III, c.31. Dios es capaz de crear partículas de materia de diversos tamaños y figuras, en distintas proporciones al espacio y tal vez de distintas densidades y fuerzas, a fin de cambiar con ello las leyes de la naturaleza y formar mundos de distintos tipos en diversas partes del universo.

NEWTON, Isaac. Principios matemáticos de Filosofía natural, III, esc. gral. Este sería el lugar para hablar de añadir algo acerca de la sustancia espiritual que penetra todos los cuerpos sólidos y está contenida en ellos. De resultas de la fuerza y la actividad de esta sustancia espiritual, las partículas de los cuerpos se atraen unas a otras cuando están poco alejadas y se adhieren al tocarse. Por ella actúan los cuerpos eléctricos. Mediante esta esencia espiritual la luz se propaga. Pero tales cosas no pueden explicarse en pocas palabras, y todavía no dispon