poesía y poetas.

Daniel Lebrato en la foto de la Generación del 27 (1)
El impostor, en la foto de la Generación del 27.

En Cosas de poetas, mesa redonda en el instituto Martínez Montañés, este que está aquí manifestó: «El primer poeta fue un profeta; el segundo, un privilegiado (noble o alto clero); el tercero, un genio (incomprendido); y el cuarto, un impostor.» (Naturalmente, poeta incluye poetos, poetas, o poetisas, y petisúes de vario género.) La mesa tuvo la benevolencia de tomar impostor por fingidor (de “el poeta es un fingidor”, de Fernando Pessoa) y no llegó al río la sangre que nos hubiera bajado a los cinco que estábamos en lo alto de la mesa.

El poeta genio se dio a la caída de la religión como única fuente de interpretación del mundo. Cuando Dios deja de ser causa eficiente de la palabra y de la literatura (algo a lo que contribuyó la novela más que la poesía) el poeta se postula como nuevo sacerdote y su torre de marfil será el púlpito desde donde nos hable a los demás mortales que puede que no sepamos ni lo que el poeta quiso decir, pero ¡es tan bello! Por eso, el simbolismo, la musique avant toute chose, el arte por el arte y, por eso, la perplejidad del público que asume su condición de inferior que no llega al poeta o que no entiende el texto.

Si al genio se llegó por efecto del racionalismo del siglo de las luces y las revoluciones burguesas, el salto del genio al impostor se dio por influencia de los tres ismos feroces al final del siglo 19: evolucionismo, marxismo y psicoanálisis, todo ello al final del 20 unido a la crisis de la galaxia Gutenberg, de pronto sustituible (aunque no sustituida) por la galaxia Internet. Lo digital es gratis.

Tres hitos. El primero fue la posmodernidad: después del pos, al otro lado de la vanguardia y de Duchamp, «arte es lo que circula como [mercancía] arte». La perplejidad del público del 19 se cambia en pragmática razonada: para saber si un cuadro es arte o decoración, para saber si un poema es poesía, para saber si lo tiene que aplaudir o repudiar, si es performance o chorrada, aténgase usted a lo que dice el catálogo, el formato o el contexto y situación. Galeristas, discográficas, editoriales, profesores, crítica y premios siguen manejando una cultura que usted, para ser culto, debe obedecer (pasar por caja) y compartir. El segundo hito es de Bécquer. Donde Bécquer escribió Podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía, podríamos decir: Podrá no haber poesía, pero siempre habrá poetas (pelmas que vivan del cuento). El tercer hito lo ponen grandes poetas como el de Temo al infierno porque es la temporada del confort o el de Abril es el mes más cruel. Bibliografía y tesis doctorales para saber qué quisieron decir.

Jóvenes que empezáis. Distinguid en la poesía que escribáis valor de uso y valor de cambio. El valor de uso de un poema, que para vosotros es, nadie os lo puede discutir. Pero el valor de cambio (que los demás paguen en euros por vuestro poema), eso os puede amargar la vida. Pasad de las nubes (de la inspiración), a la nube (de Internet). Que tengáis palabra, amistad y suerte.

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