“masculino incluye femenino”, verdades y mentiras.

El tercer género por David Uzquiza
el tercer género, por David Uzquiza

En relación al artículo Cinco aportaciones al español de la e, comenta un amable lector: «Vaya basura de artículo. Estos son idiotas. En español el plural masculino engloba ambos géneros. Basta ya de idioteces.»

Leído lo cual, en singular o en plural, sobra decir que ni la Academia ni la gramática responden con viveza a las necesidades de la sociedad. Por algo dan normas retroactivas que en el habla se saltan continuamente, empezando por las concordancias, y de ahí la larga lista de amonestaciones que recibimos si no lo hacemos bien: laísmo, leísmo, solecismo, anacoluto, vulgarismo o, simplemente, error, y debe usted corregirlo. Yendo al género, tan cierto es que “masculino incluye femenino” en la palabra mosquito, como que “femenino incluye masculino” en la palabra mosca. Entre varones y hembras, la clave está en quién llegó primero, cuál de los géneros, macho o hembra, ocupó antes un oficio. Hasta ayer casi, sobraba que jueces incluyera juezas, porque mujeres magistradas no había. Y, al revés: criadas, matronas, secretarias o amas de casa nunca han incluido varones; ahora se dice matrón sin dificultad, aunque secretario y amo de casa no son exactamente lo mismo. El sistema tenía a su alcance una solución que se impuso a las mujeres, que es tomar el masculino soldado, juez, médico, abogado, mecánico, y decir la soldado, la juez, la médico y la abogado, regla que no han seguido los varones (¿por no parecer mariquitas?) y no se oye el secretaria, el niñera, el matrona, el criada, el fregona o el plañidera. Como ejemplos, bastan. Luego viene el conglomerado elegetebé (colectivo de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales) y resulta que un tipo quiere ser el reina. ¿Quién le dirá que no? El español de la e es una idea para un lenguaje más inclusivo, algo que nos ayuda a ganar presencia, mercado y amistades. Y ¿por qué no amigues, en vez de amistades de ambos sexos (tan horrible como el todos y todas)?

Mañana hablaremos de cómo en literatura hombre no ha incluido mujer hasta muy recientemente. Y ahí está Gustavo Adolfo Bécquer (1836-70) con su “mientras haya una mujer hermosa habrá poesía” y ahí está la canción de Jarcha que fue himno oficioso de la Transición española, Libertad sin ira (1976), que con la buena gente se refiere a quienes desean “su pan, su hembra y la fiesta en paz”. ¡Vaya inclusión! Y es que la lengua de géneros empezó por un afán de visibilidad y que cada quien hace visible de su persona o de su grupo lo que quiere y, de su auditorio, lo que cree que no se ve. Siempre la Academia fue compañera de la lengua, más que del habla, y siempre la lengua fue compañera del imperio, decía Nebrija, y el imperio ha sido siempre masculino varón.


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