Historias para no volver Manual de escaqueadores para profesorado de secundaria

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HISTORIAS PARA NO VOLVER

—Manual de escaqueadores—

Dice el Ausente:

«No hagas nada sin el médico de cabecera

ni salgas a la calle sin tu parte de baja.

Y ponte a pensar:

Hay una falta para cada justificación

y una justificación para cada falta.»

(Mandamientos del Ausente, anónimo, siglo 16)

«No me lo creo:

que te gusten las clases

más que el recreo.»

(Sevillanas de María Luisa Cuello)

anónimo, siglo 20

PLAN DE PREVENCIÓN DE ACCIDENTES LABORALES
para profesores de secundaria
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primera fase
PLAN DE DIARIO

  1. Sin llegar puniblemente tarde a clase ‑eso no: que pudiera haber algún gerifalte apostado en los pasillos y pondríamos la paguita en peligro‑, hay que entrar en el aula con los alumnos ya sentados y puestos a callar por el profesor de guardia… se ganapierden[1] siete minutos.
  2. Por reorganizar la clase y sentar a los alumnos por órdenes distintos e imprevisibles: un día alfabético, otro por estaturas, otro más por comportamiento o notas de clase… se pierdeganan tres minutos, me llevo diez.
  3. Por pasar lista incluso cuando el grupo es reducido y me los conozco a todos de sobra… dos minutos, me llevo doce.
  4. Por mandar a alguno a por tiza o, si hay tiza, a por algo que me dejé olvidado en la taquilla… tres minutos, y ya llevo un cuarto de hora.
  5. Por subir o bajar las persianas y apagar o encender la luz hasta lograr una visión sin brillos de la pizarra… un minuto, o dos si las persianas tienen alguna balda estropeada.
  6. Por comentar lo mal que está el material… medio minuto, un minuto entero si criticamos la obra del “dichoso arquitecto”.
  7. Por darles a los muchachos tiempo a que saquen libro y deberes… medio minuto.
  8. Por expulsar al que no me ha traído el libro o los deberes hechos… un minuto cada uno. En el caso improbable de que a ninguno falte nada, aún podemos ganaperder ese minuto elogiando “qué bien marcha este año el grupo”.
  9. Entre unas y otras, llevo veinte minutos en clase, casi treinta desde que tocó el timbre. Dando por sabido que a menos cinco el alumnado empezará a agitarse en su banca y a querer guardar sus cosas, me quedan veinte minutos. Estos veinte minutos de tiempo real los puedo distribuir de la siguiente manera:
  10. a. Días de avance de materia: siete minutos de explicación, siete de ejercicios y otros siete de autocorrección en la pizarra.
  11. (10.b) Días de práctica: diez minutos de ejercicios y otros diez de corrección cruzada: cada alumno corrige lo que ha hecho su compañero.

↑ Calculando un reparto equitativo entre horas teóricas y prácticas, de una semana de 18 horas lectivas me sale poco más de una hora lo que se dice impartiendo, avanzando materia. Esa materia se supone preparada siquiera por experiencia de años anteriores. Si aún así se me hace cuesta arriba y noto que me fatigo en exceso debo pasar a la Segunda Fase de la Primera Fase →

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PLAN DE PREVENCIÓN DE ACCIDENTES LABORALES
para profesores de secundaria
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segunda fase de la primera fase
PLAN SEMANAL

  1. Me pongo de “baja leve por enfermedad”… tres días, lo que quiere decir que cada cuatro semanas ¡hago puente!… me llevo tres días, quince horas al mes.
  2. Horas de guardia que me turno con otros también de guardia… hora y media a la semana, seis al mes.
  3. Horas que me piden para exámenes otros profesores… dos al mes.
  4. Horas tutoriales que cedo a regañadientes al camarada orientador o similar… dos al mes.
  5. Horas extraescolares que se me van los alumnos… una al mes.
  6. Veces que salgo de clase por llamadas de teléfono o “un momento, que ahora vengo”… una hora al mes.
  7. Plus de tiempo perdido por cada primera o última hora del día… a la semana 15 minutos, otra hora al mes.
  8. Veces que rectifico el parte de guardia y donde me han apuntado ‘falta’ por una clase que no he dado, enmiendo y raspaduro: ‘llegué tarde’… tres al mes y tiro porque me toca.
  9. Veces que llevo al niño o similar al médico… una hora al mes.

↑ Total de horas ganaperdidas por este procedimiento: 36 al mes, ocho a la semana. Si esta rebaja no fuera suficiente y notamos agotamiento, anemia o ansiedad podemos pasar a la Segunda Fase →

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PLAN DE PREVENCIÓN DE ACCIDENTES LABORALES
para profesores de secundaria
|
segunda fase
DE ACTIVO A INACTIVO

√ En esta parte se recomiendan las bajas de larga duración renovables. Contra la opinión más común, este tipo de baja crea empleo, da trabajo a sustitutos y no repercute en la preparación de los alumnos. Las mejores bajas de larga duración son las del tipo profesional.

  1. Muy buenas son las alergias profesionales diagnosticadas como graves, por ejemplo al polvo de tiza, serrín de cuando llueve, lacas de pelo, caucho de botines, fibra de borradores o polen de pizarra.
  2. Con tal de que sea contagioso, pille lo que sea: le dan la baja sin rechistar. Si son piojos, échele la culpa a sus hijos, que los niños ya se sabe.
  3. No pasan nunca de moda las bajas que tienen que ver con el uso de la voz, afonías en cualesquiera de sus manifestaciones: congénita, crónica, de temporada, secas o húmedas según vengan asociadas a procesos más o menos mucorreicos.
  4. En días previos debe uno carraspear en abundancia y alternar el carraspeo de garganta con alguna tos más marcada, en especial al pasar cerca de algún jerarca. Acompaña mucho la estética del clínex: ojos llorosos, moquillo, bufanda y preguntar “¿no tenéis frío?”, de modo que cuando al fin faltemos a clase se diga: —Si ya ayer estaba fatal…
  5. Otras bajas recomendables son las de tipo psiquiátrico asociadas a la práctica docente: ya por defecto, ya por exceso. Llamamos por defecto a procesos depresivos, en especial la aulafobia (rechazo a los alumnos) y claustrofobia (pánico a los compañeros profesores). Como síntomas: el saludo huidizo, el gesto adusto y la mirada perdida.
  6. En el otro extremo, el de la euforia, son profesores psicoides aquellos que van como quien dice cantando a clase, trinos alegres por esos pasillos que aparentan un optimismo injustificado. Vale empezar hablando solo, saludar en tonos excesivos, nunca sentarse en la camilla ni usar el sillón de profesor y estar siempre moviéndose como alma que lleva el diablo.
  7. Sin pasarse, algunos traumatismos dan también comodísimas bajas: parálisis menores y recuperables de brazo o mano hábil (diestra o zurda según los casos), operaciones de menisco oportunas, escayolas o similares que impidan total o parcialmente la movilidad.
  8. A la última están los trastornos de columna, ya en su rama ascendente cervical o ya en la otra descendente lumbar. Unas vértebras sin operar justifican su par de bajas al año (otoño y primavera) y todo el mundo nos despedirá de urgencia del instituto sabiendo que vamos “en un grito” y a acostarnos enseguida.
  9. Si opta por la operación, pille si puede una buena complicación postquirúrgica y podrá tirarse en la cama medio curso y el otro medio, a base de su poquito de natación, otro poquito de gimnasia, algo de pesas y bicicleta, en fin: de oro. Ensayo de lo que ha de venir.
  10. Las enfermedades cardíacas tienen su punto. Un noventa por cien de profesores infartados logra antes o después irse a su casa. Hay que dosificar bien el infarto y no pasarse (véase capítulo de viudedades).
  11. Seguro que una nariz, una oreja, algo en su físico es imperdonable. Alegue estragos psíquicos y hágase la estética con cargo al presupuesto. Eso sí: nunca en verano, que el sol es malo para las cicatrices.
  12. No desdeñe tampoco, si es mujer, sacarle partido a sus fechas: la oportuna preñez, los duelos menstruales.
  13. Con paciencia, cualquier patología de las descritas anteriormente andando el tiempo se hace crónica y más tarde irreversible. Déjese llevar. Añada nicotina en los pulmones, alcohol en el hígado, azúcar en sangre, colesterol en venas, soplo en corazón: garantizan bajas que pueden llegar a definitivas. No se deje abatir por la torva mirada de la mala conciencia. Por las mañanas es bueno escuchar en ayunas la canción de Martirio Estoy mala, y no desanimarse: estás malo, tío, tía: estás pa acostarte.

Si ha llegado hasta aquí y sigue dando clase,
¡feliz cumpleaños!: 

ya queda menos para llegar al encuentro de la 

tercera fase:

EXPROFESORES DE SECUNDARIA
donde se enseña con casos famosos
cómo sacarle brillo a la paguita

y

CÓMO LAS MEJORES CLASES SON LAS PASIVAS

[1] Ganaperder y pierdeganar, verbos regulares, siguen los modelos de sus conjugaciones respectivas.

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