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historia de una fotografía

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Fue en 2010. Yo había ido a operarme de todo. De los cubatas de Dos Hermanas, de los pucheros de Valverde, de los botellines de la Tumba el Cojo, de las cervezas del Martínez Montañés, de la manzanilla de Sanlúcar, de los orujos de León. De paso, me estiraron la columna, me limpiaron cataratas, me ajustaron el menisco. No hubo quirófano en Sevilla que no me saludara por mi nombre. Dese la vuelta, caballero, me decía la enfermerita; bájese los pantalones, me decía la doctora; respire, no respire, me decían en el tac. Por fin un día me dieron un valepor por otros cincuenta años. En hospitales solo urge afeitarte la zona que te van a operar. Cuando salí a la calle, LeMonge estaba allí.

romance del mal hermano

Foto 4. 1972 Familia Lebrato
de pie: Manolo, Carmen, Pepe, Daniel, Isabel. sentados: Marta, Francisco, Pepita, Carlos,  Kiko. Sevilla, 1972

 

Lo que sucedió en tres meses en la vida de la familia Lebrato, de julio a octubre de 2014, fue un proceso de intoxicación informativa colectiva con resultado de pánico, acoso y expulsión. Los hechos se resumen así: 

1º    En una familia numerosa, va a haber dos bodas de dos sobrines en tres meses.

 

2º    Equis, el hermano mayor delicado y pejiguera, salió de la fiesta de la primera boda quejoso de unas faltas de respeto hacia él por parte de unos parientes menores de edad que le habían hecho sentirse incómodo.

 

3º    Confidencialmente, equis transmitió sus quejas a sus hermanes, padres madres de los menores. La sobrina‑novia y la hermana‑madrina de la primera boda debían quedar expresamente al margen, no tenían nada que ver.

 

4º    Alguien rompió la confidencialidad, y la queja llegó a la segunda familia, que buscará el mínimo pretexto para sacar a Equis de la lista de invitados. Intoxicación, pánico, acoso y expulsión.

 

Ingredientes adicionales. La primera boda fue una boda básica tipo Izquierda Unida; la segunda, iba a ser más costeada y tipo PP.

 

 

ROMANCE DEL MAL HERMANO

Quan creus que ja s’acaba

raimonalvent

Quan creus que ja s’acaba, torna a començar
Raimon, 1969

/ a quienes estuvistéis en Lebrato contra Lebrato /

Virtud de las canciones, de las poesías o de la literatura culta es dejarnos trocitos de texto (ser o no ser; elemental, querido Watson) que pillan vuelo al margen del contexto y de la intención del primer autor, frases que se hacen sentencia, proverbio o refrán. Sirvan de ejemplo cualquier tiempo pasado fue mejor, que está en las Coplas de Manrique, o versos de Luis de Góngora que no sabemos si eran refranes que él utilizó o si Góngora los elevó al refranero: ande yo caliente (y ríase la gente) o cada uno estornuda como Dios le ayuda. Esta vez yo acudo al catalán ‑cuando crees que ya se acaba, vuelve a comenzar– del cantante valenciano Raimon, por decir lo que duran los males que otras veces decimos: no hay mal que cien años dure. En realidad, Raimon puso letra y música a un miedo que teníamos bajo el franquismo: que a la hora más inesperada, a la madrugada, llamaran a la puerta y fuera la policía nacional o la Brigada Político Social, tema también de Elisa Serna en Esta gente que querrá, que llaman de madrugada. Raimon imaginó así la escena: Potser una nit /l’ascensor que sempre puja /es pararà al teu pis, /i tu i jo haurem d’obrir, /i jo i tu, impotents front a la nit, /haurem d’obrir: /aquesta vella, odiada nit. /Haurem d’obrir i no ho pots dir: /quan creus que ja s’acaba, torna a començar.[1]

Vuelta a empezar. El otro día llamaron a mi correo, a mi bandeja de entrada: –¿Qué te ha hecho tu madre para no verla?, cabrón. Solo un mal nacido hijoputa puede hacer esto y sigue escribiendo sobre un mundo mejor y más justo. Daniel, al paredón. Por cabrón. Egoísta naciste y egoísta y podrido por dentro te morirás. Además más solo que la una. ¡Buen futuro, querido hermano!

Lo cual entiendo reclamación de parte de mi madre, quien no me ha llamado ni ha venido a verme y a quien no debo visita ni llamada. Hace dos años mi madre acudió a una boda de un nieto consciente de que a mi novia y a mí, a su hijo Daniel, se nos había prohibido asistir. La prohibición fue ‑ella, testigo‑ a lo bruto y a lo fino. A lo bruto, mi cuñado y padre del novio me había amenazado: –Si apareces, 1/ te hincho a hostias o 2/ te parto la cara, tú eliges. Días después, el novio, mi sobrino, me volvió a echar, más finamente, de su ceremonia mediante 3/ la devolución de regalo ingreso en euros que habíamos hecho mi pareja y yo en señal de que ‑pasando por encima de las amenazas verbales de mi cuñado‑ no faltaríamos al feliz acontecimiento. ¿Feliz? Mi madre y mis siete hermanes[2] allá que fueron y yo pasé, de siete novios para siete hermanas, a solo en casa. Desde entonces, no hay herida abierta ni cerrada. No hay nada. Yo asumí mi culpa y cumplí mi pena. No he vuelto a tocar timbre, teléfono ni correo de las personas que estuvieron en aquel juicio. Por eso digo: esta gente, este hermano que por lo visto habla por boca de mi madre, ¿qué querrá?, que llaman de madrugada. Quan creus que ja s’acaba, Danielito, torna a començar.

[enlace a Lebrato contra Lebrato.]

[1] Quizá una noche el ascensor que siempre sube se parará en tu piso, y tú y yo tendremos que abrir, y yo y tú, impotentes frente a la noche, tendremos que abrir: esta vieja, odiada noche. Tendremos que abrir y no lo puedes decir: cuando crees que ya se acaba vuelve a empezar. Lo de no lo puedes decir, cuando es lo que se te ocurre decir, hay que entenderlo en el sentido de no hay palabras: te espera el miedo a la tortura: paliza, descanso, y vuelta a empezar con otra paliza.

[2] El texto se ajusta al español de la e, reducción de a/o.

 

Lo que sucedió en tres meses en la vida de la familia Lebrato, de julio a octubre de 2014, fue un proceso de intoxicación informativa colectiva con resultado de pánico, acoso y expulsión. Los hechos se resumen así: 

1º    En una familia numerosa, va a haber dos bodas de dos sobrines en tres meses.

 

2º    Equis, el hermano mayor delicado y pejiguera, salió de la fiesta de la primera boda quejoso de unas faltas de respeto hacia él por parte de unos parientes menores de edad que le habían hecho sentirse incómodo.

 

3º    Confidencialmente, equis transmitió sus quejas a sus hermanes, padres madres de los menores. La sobrina‑novia y la hermana‑madrina de la primera boda debían quedar expresamente al margen, no tenían nada que ver.

 

4º    Alguien rompió la confidencialidad, y la queja llegó a la segunda familia, que buscará el mínimo pretexto para sacar a Equis de la lista de invitados. Intoxicación, pánico, acoso y expulsión.

 

Ingredientes adicionales. La primera boda fue una boda básica tipo Izquierda Unida; la segunda, iba a ser más costeada y tipo PP.

 

 

62 / Modelo para armar / amar

20160527_092816 Daniel Lebrato y Pilar (4).jpg

62 / MODELO PARA ARMAR / AMAR

***

62 / Modelo para armar es el título de una novela de Cortázar. Y 62 son mis años. Lo de amar por armar es juego fácil y declaración de intenciones. Lástima que la palabra amor esté tan viciada por la religión. “Si no tengo amor”, de Pablo a los Corintios, se dice o dicen jóvenes que se casan por lo católico, como si fuera amor sexual y no la cáritas gestual del cristianismo primitivo. Si no tengo amor, qué carajo, no tengo nada. La vida es larga y corta. Larga, en los momentos indecisos o intermedios entre dos emociones y un aburrimiento y, corta, ante las fechas de nacimiento y muerte. Mis fechas van desde el 31 de mayo de 1954 a este de 2016. Total, 62, que he ido a cumplir en un viaje a Italia organizado por Leyenda como una impecable, íntima y enorme tarta para soplar las velas. Soplar, desmontar, es antónimo de montar; como Cortázar, un argumento. Armar llaman también los varones castizos a tener una erección y, estar armado, a estar empalmado y ver qué pasa. Armar es además armarla, liarla, provocar situaciones. Mi vida ha sido un [no] modelo para armar. Y 62 no es mala época, y ojalá siga yo el modelo, para amar, amar y amar.

/ a quienes os habéis acordado de mí /


 

 

62 AÑOS

62 años.

Ni uno más ni uno menos.

Mi madre allí empujando.

Y yo sin saberlo.


 

 

CUMPLEAÑOS

Las cuentas son que en el armario tienes

más camisas que cuerpo en que ponértelas,

mil rayas que te huelen a pijama.

Si la obra es mala, fíjense el teatro.

La calva, radical y venerable.

Las gafas, de curioso impertinente.

Bastón de caña, lazo y panamá.

Qué tal, señor. Ya ves. Galán de barra,

y otra cerveza mientras, no nos saquen

el hígado a concurso de acreedores.

Mis libros, ese hueco, son la herencia.

Me dicen papi y más, que cumplas muchos.

Velas, las que me echen. Sopla. Soplo.

Vendrán más días y traerán pañales.


 


/ a quienes os habéis acordado de mí /

Agustín María García López FB

Alejandro Elías WP

Alejandro Luque FB

Alejandro Ortega Pérez FB

Ana María M L FB

Andrés García Díaz FB

Andrés Tudela FB

Antonio Cabello Reyes FB

Antonio Córdoba FB

Antonio Delgado Cabeza FB

Antonio Hernández Lázaro FB

Aroa Sánchez FB

Arturo Bouzas Giner FB

Augusto Thassio S. Gómez de los Infantes FB

Azahara López Blanco FB

Beatriz Frago Monge FB

Bella Pérez FB

Cándido García Mateos FB

Carlos Gómez FB

Carlos Ojeda FB

Carmen Calderón WP

Carolina Frago FB

Carolina Moreno Tirado FB

Conchi Rejo FB

Cristina Galeote FB

Chelo Rentero FB

Dani Ortega FB

Dionisio Migens Caballero FB

Elena Fernández Ortiz FB

Elisa Pernil Ruiz FB

Elvira Barroso Valenzuela FB

Encarna Ruiz y Pedro Andrés FB

Esa Sevilla FB

Esperanza Garrote FB

Esther Garboni FB

Estrella María Cabrera Mesa FB

Félix Valderrama Díaz FB

Germán Llanes FB

Gracia Marín FB

Ignacio Garzón FB

Irina Soriano Hidalgo TF FB

Isabel Molina FB

Javier Naya FB

José Antonio Moreno Jurado FB

José Cenizo FB

José Corriente Martínez FB

José Juan Martínez Bueso FB

José Manuel Cano Labrador FB

José María Amores Esteban FB

José María Conejo FB

Juan El Epeich FB

Juan Manuel Ortega Pérez FB

Juan Villa FB

Judy Mercer FB

Karim Borjas FB

Kiny Calvo FB

Luis Fernando WP

Luisa María Romero Moreno FB

Manuel Serrano Hidalgo FB

Mar Rodríguez García FB

Marce Benítez FB

Marcelino Pérez Álvarez FB

María José Balbuena Antonietty FB

MariÁngeles AJ FB

Mariano Salmerón FB

May Almeida FB

Mcinta Glez Escobar FB

Mercedes Laplaza Alastruey FB

Mike Collins FB

Milagros Alcántara FB

Moisés Pérez FB

Mónica Romero Galindo FB

Pablo Antonio García Malmierca FB

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Pedro Domínguez TF FB

Pedro Serrano Bravo FB

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Pilar de Valdivia FB

Rafael Roblas FB

Rafael Rodríguez FB

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Ricardo Gómez Arcos FB

Roberto Lozano Gálvez FB

Rocío Martínez Pérez FB

Rosa Amaya FB

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Sole Bautista FB

Sonia Rodríguez Muriel FB

Vicente Coscollá Cervera FB

Virginia Guillén FB

Xose López FB