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¿Nuevos Pactos de la Moncloa?

Un pacto es un guiso. Los avíos para el puchero son hoy distintos que en 1977. A la gente que entonces no había ni nacido, no creo que valga la pena removerle una memoria que no tiene ni, por lo mismo, entrar en comparaciones. Los mayores jugaríamos con ventaja y aburriríamos a las ovejas. Lo que sí sería útil es sacar balance y conclusiones del espíritu de entonces en la que entonces fue o quiso ser izquierda bajo Felipe González y Santiago Carrillo. Hoy sabemos lo que estos dos no sabían: que ni Europa ni Otan (año de enlace: 1986, mismo año que el PCE disolvió sus siglas en IU) fueron indiscutibles valores a la causa España ni a la causa democracia, izquierda o progreso. Más bien al contrario.

La generación que hoy pasa de los cuarenta años (madres y padres de la tercera generación, la de nuestros nietos) ha podido ver por el Brexit una Europa sin UE y darse cuenta de que esa Europa (Reino Unido) ni está loca ni está sola. La lógica del Brexit ha sido que, a menos UE, más EEUU, más Israel y más Commonwealth. España no cuenta con Commonwealth, pero sí con Portugal y con un vínculo con América que la España patriótica ha cedido a Estados Unidos (ver España Cuba o España Venezuela), algo incomprensible, mientras aguantamos la mordida inglesa en el Peñón de Gibraltar. En clave España exit, España podría seguir estando en zona euro[1] sin ceder soberanía, como está cediendo, a EEUU, FMI, BCE, ni a la Europa del Norte que tiene pillada a la del Sur por los euros de la deuda.

En 1986, y con Europa como anzuelo, la segunda trampa fue la entrada de España en la Otan, operación que Felipe González vendió al pueblo español como la creación de un ejército europeo (?) al que España, como miembro ingresado de pleno derecho, tenía que contribuir sí o sí, de pleno deber. Ante la opinión, se ocultaron los costes reales de la operación militar que la Otan suponía y se camufló que, en diplomacia y política económica, los bloques se contrapesan y la independencia respecto a un bloque se compensa con creces con nuevos acuerdos respecto al otro, o sea: a menos partido España Europa, más partido España América, España Rusia, España China o España Venezuela. En 1977, cuando los Pactos de la Moncloa, la izquierda (harta de oírse llamar estalinista y no democrática) se dejó colar el gol de la democracia y de la libertad que venía del bando aliado (EEUU, Inglaterra, Francia) y el golazo de que, sin ese Occidente, no había vida, España no valía nada. Ahora, ese argumento, con vistas a una España 2021, sería muy fácil de desmontar. Margarita Robles: el Día del Desfile es muy bonito, pero sería más rentable una España como país neutral y no alineado (y por la paz y el desarme), y no al dictado de potencias que al final pasan su factura (ver requerimientos de Donald Trump por los gastos de la Otan). La neutralidad de España facilitaría la reconversión de unas fuerzas armadas, muy engreídas, hacia un Cuerpo Único de Seguridad Nacional que incluiría todos los cuerpos uniformados: bomberos, protección civil, las distintas policías, Guardia Civil. Entre unas cosas y otras (nóminas, escalas de mando, operaciones de mando único), nos ahorraríamos una pasta gansa que, a día de hoy, se está derrochando para nada: para el Doce de Octubre, en la Castellana. Es inconcebible. Y, por supuesto, una España sin Otan se plantearía el desmantelamiento de las bases militares extranjeras en Morón y Rota y Gibraltar, por la parte andaluza que nos toca. Y otro día abriríamos para Ceuta y Melilla la posibilidad del mismo estatus que tiene Gibraltar, y si Ceuta y Melilla quisieran ser parte de Marruecos, plazas autónomas africanas, o provincias españolas de ultramar (como, a la inglesa, es Gibraltar): que Ceuta y Melilla decidan; no, como ahora, que ejercen de forzosa y costosísima gendarmería (en personal funcionario y en vidas humanas) al servicio de la UE y de la política de inmigración que a Merkel le salga de los collares.

Otro día también, hablamos de igual independencia de España respecto a la Iglesia (acuerdos de 1979) y de España respecto a los Borbones (1969), vestigios de un franquismo que no se extingue.[2] Con ese guion sobre la mesa, bien se podría pactar. ¿Iglesias y Garzón (los González y Carrillo de ahora mismo) lo tendrían claro?

Esa es la cuestión.

La otra, la denuncia del Estado del Bienestar como falacia y montaje. Pero eso afecta, más que a los partidos, a mentalidades individuales tipo Generación Podemos que habría que cambiar.

No será fácil.


Daniel Lebrato, 6 de abril 2020

[1] UK nunca adoptó el euro. Y Andorra, Mónaco, San Marino, el Vaticano, Kosovo y Montenegro, sin pertenecer a la UE, sí.

[2] Una España no Reino de España lo tendría más fácil para entenderse con Portugal y con Cataluña: es un argumento imbatible para prejubilar al rey y agradecerle a la Casa Real los servicios prestados.


El referéndum sobre la forma del Estado.

La España “de izquierdas” aviva el referéndum monarquía o república sin darse cuenta de que

El referéndum podría ganarlo la monarquía (pues pesa mucho el tirón de doña Letizia y encantadoras infantas en el país donde los medios y la prensa rosa manipulan de lo lindo y donde todas las niñas quisieran ser princesas).

–La teoría del Estado consiste en la separación de dos poderes: legislativo y ejecutivo; el poder judicial como arbitraje. En ninguna parte figura el poder representativo, que usurpan monarcas o presidentes.

–En el mundo hay 56 estados acéfalos (sin Jefatura) y España podría ser el 57 y dedicar a fines sociales el presupuesto de la Jefatura del Estado.

–Lógicamente, ese Estado acéfalo se definiría como República (si quieren, con apellido de Tercera), y la abolición de la monarquía estaría conseguida.

Dicho lo cual, otro día hablamos de cómo la institución tiene su origen en tiempos feudales de propietarios que la Historia (desde Napoleón hasta aquí) ha superado y la política progresista podría y debería dejar atrás como arcaísmo que es.


democracia a la francesa.

El estado moderno se alza históricamente (Francia, 1789: libertad, igualdad y fraternidad) contra el estado absoluto, donde el poder se acumulaba en un monarca, que era el rey “por la gracia de Dios”. Desde la Revolución Francesa, el poder se divide en tres: legislativo, ejecutivo y judicial, siendo el punto de partida ‑y así consta en el preámbulo de todas las constituciones posteriores, como La Pepa, de 1812‑ que “el poder reside en el pueblo” para que el pueblo soberano elija a quienes serán sus representantes en la cámara legislativa, órgano del que saldrá y al que rendirá cuentas el poder ejecutivo, siendo el poder judicial ‑más que un poder‑ un arbitraje cuyo ideal sería no intervenir.

Como se ve, no existe el poder ostentativo, que es el que se arrogan monarquías como la inglesa o la española, donde el rey reina pero no gobierna: ostenta la representación de España como nación. ¿Qué falta hace un rey o un segundo Manuel Azaña que viniera a ‘jefaturar’ a don Mariano Rajoy Brey, que es quien sigue ejerciendo el poder? Ninguna, habiendo -ante la comunidad de naciones- cuerpo diplomático y ministerio de asuntos exteriores.

Ocurrió que hubo repúblicas como la francesa que tras acabar con la monarquía siguieron derivas muy autoritarias de modo que el rey Borbón fue sustituido por otros reyes constitucionales o republicanos, Napoleón y el bonapartismo. La pregunta ¿a quiénes queréis por representantes? fue solapada por esta otra: ¿quién queréis que os mande, Macron o Le Pen? Quien vea democracia ahí, muy demócrata no es.

República, sí, pero monocameral y sin jefatura del estado. En Wikipedia pueden ver las naciones del mundo que se rigen por una sola cámara y que suman en una sola figura presidencia de gobierno y jefatura del estado. Por eso, eLTeNDeDeRo se ha puesto siempre en contra de viejos camaradas que enarbolan la bandera de la Segunda República (que fue presidencialista) y la supuesta progresía de someter a referéndum monarquía o república. Las cosas tontas no se preguntan y, además, ganaría del tirón doña Letizia, reina de las peluquerías y de todas las salas de espera en este país enfermo de estulticia (con zeta).


¿Por dónde cae el Palacio de Buckingham?

Cuando una dinastía o casa real se apropia de la jefatura de una nación, no deja a la nación democrática o republicana más opción que desear su propia muerte. Historia y derecho distinguen entre regicidios cometidos por atentados y regicidios por sentencias dictadas por un nuevo régimen. Notables regicidios fueron los de Carlos I de Inglaterra (1649), Luis XVI de Francia (1793) y Nicolás II de Rusia (1917). Gracias a aquellas ejecuciones, los zares no han vuelto e Inglaterra y Francia se inyectaron de democracia y nuevo estado que todavía les dura. Hoy día, y para evitar extremos de violencia y de sangre, se recomienda que las monarquías, si quieren presidir la jefatura, se pasen por las urnas como cualquier partido o candidato. Khalid Masood, 52 años, ciudadano británico de inspiración islámica, al volante de un 4×4 por el puente de Westminster, no tenía ni puta idea de por dónde cae el Palacio de Buckingham.

*

todo más claro (Pedro Salinas y la política)

Desde que el movimiento Podemos se hizo partido y el partido Podemos, asunto de pareja, eLTeNDeDeRo ‑vista la general indigencia del pensamiento político nacional e internacional‑ abandonó la política. Dicho lo cual, conviene a los ánimos preocupados por los siguientes temas sus correspondiente soluciones:

–por Trump y sus murallas: abominar de las murallas propias en Ceuta y Melilla y de Estados Unidos como país amigo o aliado natural de España, sea quien sea su presidente.

–por los refugiados: ir a la causa primera, que son las desigualdades y las guerras, y abominar de las naciones que fabrican armamento y sostienen, con nuestros impuestos y consentimiento, ejércitos que matan. A nivel personal, bien puede ‑nada se lo impide‑ refugiar o adoptar niña o niño que le conmueva con su familia entera, para que la criatura no se desnaturalice ni pierda su identidad.

–por la sentencia del caso Nóos: piense en la monarquía y que no paguen uno (Urdangarín) ni dos (con la Infanta): la monarquía entera váyase de la Constitución al museo de la historia.

–por el independentismo catalanista: recuerde que lo nuevo, la noticia, no es el soberanismo, de profundas raíces históricas y económicas, sino la incapacidad de la reciente democracia española para resolver tan viejo asunto.

Todo lo cual se resume en ¡bájese de la democracia!, no sea usted demócrata y lo verá todo más claro. Todo más claro es un precioso libro de poesías de Pedro Salinas que nada tiene que ver con esto, pero por eso mismo, para quitarse usted también de la política:

Pedro Salinas
EL POEMA
(1951)

Y ahora, aquí está frente a mí.
Tantas luchas que ha costado,
tantos afanes en vela,
tantos bordes de fracaso
junto a este esplendor sereno
ya son nada, se olvidaron.
Él queda, y en él, el mundo,
la rosa, la piedra, el pájaro,
aquéllos , los del principio,
de este final asombrados.
¡Tan claros que se veían,
y aún se podía aclararlos!
Están mejor; una luz
que el sol no sabe, unos rayos
los iluminan, sin noche,
para siempre revelados.
Las claridades de ahora
lucen más que las de mayo.
Si allí estaban, ahora aquí;
a más transparencia alzados.
¡Qué naturales parecen,
qué sencillo el gran milagro!
En esta luz del poema,
todo,
desde el más nocturno beso
al cenital esplendor,
todo está mucho más claro.

*


conservadores y reaccionarios

Todas-y-todos-CHICO

CONSERVADORES Y REACCIONARIOS[1]
ante la lengua de género

conservador. Favorable a mantener el orden social y los valores tradicionales frente a las innovaciones y los cambios radicales[2], tradicional, que sigue las ideas del pasado. Viste de una forma conservadora. En algunas instituciones, persona encargada. El conservador del Museo del Prado. reaccionario. Actitud opuesta a las innovaciones o que tiende a oponerse a cualquier innovación. Persona partidaria de mantener los valores políticos, sociales y morales tradicionales y se opone a reformas o cambios que representan progreso en la sociedad. Tildó de reaccionaria la política social del Gobierno. En lengua es conservador hacerse cargo de lo que hay y es reaccionario oponerse a lo que podría haber, como fue la lengua de género, por la que la Academia no hizo nada, aparte de reírse de activistas de las ideas, sindicalistas y militantes por la igualdad.

El idioma español es, como todos, resultado de las distintas jergas sucesivas pero el lenguaje de género carecía de lo que más le gusta a la Academia, que es conservar. La lengua de género no tenía nada que conservar. Al contrario. Con todo y con eso, fue valiente y vino pidiendo paso, algo que han hecho cada una de las tribus urbanas que en España han sido, canis y pijos o demócratas de nosotros los demócratas, igual igual que en la Edad Media hicieron la Iglesia del mester de clerecía (cuyo vocabulario todavía nos perturba: vulgo, vulgarismo, arte menor) o la nobleza (con su majestad como antes con gleba o con villano): la lengua era y es el fondo más o menos común al que cada grupo aporta y del que cada grupo toma lo que le interesa. Si el noticiario nacional se empeña, la policía no mata negros sino afroamericanos; del tercer mundo no llegan inmigrantes, sino refugiados; no hay empresarios, sino emprendedores; ni muertos, sino fallecidos que pierden la vida. De los grupos de presión, el que más aprieta es el de la globalización digital asociada al sistema, que nos habla de capitalismo inteligente, informacional, sostenible incluso solidario, con sus polizones dúmping, benchmarking, bossing, brainstorming, parientes de coaching, copyediting o crowdfunding, palabras que no nos acosan, nos hacen bullying y, encima, visten bien (¡qué inglés sabe, qué a la última!). Sin embargo, llegó el lenguaje de género (ocasión única para quitarle al español todo lo que le echaron encima desde antes de nacer) y la Academia mandó parar en nombre de esa ley que dice que en gramática española “masculino incluye femenino”. Pues qué bien ‑dirían las mujeres‑, y nosotras sin saberlo. Entrevistado ayer mismo Darío Villanueva, director de la RAE y presidente de la asociación de academias de la lengua española, buscó un enemigo fácil, miembros y miembras, y se despachó con esta perla: –Si se acepta miembros y miembras para las personas, del cuerpo humano habría que decir miembro al pie y miembra a la pierna. Oído lo cual, la docta casa[3], docta será y conservadora de la lengua española, pero reaccionaria como todos sus fallecidos[4].

[1] Términos que usaremos en sentido epiceno para hombres y mujeres.

[2] Lo de radicales lo dice la Academia. En realidad, se es más reaccionario cuanto menos radical es el cambio, reforma o leve reforma, a la que se opone el reaccionario.

[3] Eso sí: sin darle argumentos al enemigo como fue el caso de miembras.

[4] Se entiende: como tós sus muertos.

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Coplas urdangarinas de la Infanta doña Cristina

Infanta-Cristina

  1. SONETO previo por soleares

Qué mala suerte la tuya,
Cristina de Borbón Grecia,
nacer mujer y segunda
y encima, con tanta alteza,
quedarte siempre en infanta
que no pudo ser princesa
ni majestad como esa
que apuntó al trono, que escarba.
Dijo Letizia a Felipe:
–Tú dile al Rey que te abdique y
mande a Qatar la cuñada.
Voy a la pelu, ahí te dejo,
dijo mirando al espejo
viéndose reina de España.


 

  1. SOLEARES de baile

Corrían por las esquinas
coplas de infanta limón,
naranja y urdangarina.

Nacer segunda y mujer,
a vueltas con la ley sálica:
sádica tuvo que ser.

Y ante el reloj de la Audiencia:
del nos al Nóos, una o,
no es tanta la diferencia.


 

  1. CUADERNA VÍA de monarquía

Non juztguemos por uno
toda la clerecía
‑dijera el Arcipreste‑,
por end, la monarquía.
Non por Urdangarín
yuztguemos a Cristina.
Si el pobre sabe nada,
¿la pobre qué sabía?


 

  1. COPLAS de monarquía

En vez de hablar lo grande,
la monarquía,
se lleva hablar lo chico:
doña Cristina.
Iñaki, el joven,
hizo lo que veía:
pasar el sobre.

Es la etiqueta
agachar la cerviz
ante su alteza.
Estos Borbones
no han leído a los clásicos,
ni se supone.

Que hay que ser un imbécil
o una idiota
para estar por encima
de otras personas.
Desde la cuna,
hay quien nace princesa
y quien, basura.

La facha estricta:
–Siempre están con lo mismo
estos marxistas.


 

  1. COPLAS de inocente declaración

Del vos, al Nóos,
y al juzgado derecha,
¡vaya por Dios!

La urdangarina
en vena se le sube a
doña Cristina.

Con qué sonrisa
forzada va al juzgado
doña Cristina.

Dijo verdades
como puños la infanta:
¡Y ella qué sabe!

De abogado, a cliente:
–Tú, ve a lo tuyo.
(Lo de hacerse la tonta,
lo dijo el vulgo.)
–Me haré yo misma
boba, muda, entre sorda,
dijo Cristina.
Y va y lo borda:
que al marido le pongan
otras esposas.

Le ha preguntado el juez
por el esposo.
Protesta la defensa:
que eso es acoso.
Entonces, que responda
por ella misma,
y el fiscal va y protesta,
su señoría.


 

  1. RAP DE URDANGARÍN

Qué quieres, picha,
yo, con la dicha
de mi casorio,
voy por el mundo
viendo qué fundo,
puente, auditorio.
Esto es muy fácil.
Yo soy Iñaki.
Gritos me hieren,
no sé qué quieren.

Tengo a Valencia
y a Baleares,
tengo mi agencia y
los populares,
tengo la pinta,
soy alto y guapo,
tengo la firma y
tengo despacho.
Gritos me hieren,
no sé qué quieren.

Soy el Urdanga-
rín de Berlanga,
tengo en la manga
lo que se tanga.
De un euro, cuento
miles por ciento.
Si no hay evento,
me los invento.
Gritos me hieren,
no sé qué quieren.

Esto no es fácil.
Yo soy Iñaki.


 

  1. Concluye por la CUADERNA VÍA

Pidióse el de Berceo
un vaso de bon vino,
enclítico, el buen fraile,
y en verso alejandrino.
Yo no me pido nada
ni a Iñaki Urdangarín, no.
De lejos es la culpa,
no el último que vino.
Suponte, un suponer,
que casas con la Casa
que vive de casarse
de boda en boda y basa
su herencia en heredarse.
Señor, usted me pasa
lo suyo y, por pasarlo,
le paso: esta es mi tasa,
digamos, por gestión,
aval, procedimiento,
sin iva o, si hace al caso,
con iva y documento,
de un rally a un gran teatro,
da igual, cualquier evento.
Usted sigue de alcalde
y ¡todos tan contentos!