Etiqueta: monarquía

Copa del Rey.

Hay que caer muy rey
para que te den ganador
en la Copa del Rey.

Luego dirán:
cohecho,
tráfico de influencias,
prevaricación.

Prevarreycación
es ganar un rey
la copa que lleva su nombre.


 

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democracia a la francesa.

El estado moderno se alza históricamente (Francia, 1789: libertad, igualdad y fraternidad) contra el estado absoluto, donde el poder se acumulaba en un monarca, que era el rey “por la gracia de Dios”. Desde la Revolución Francesa, el poder se divide en tres: legislativo, ejecutivo y judicial, siendo el punto de partida ‑y así consta en el preámbulo de todas las constituciones posteriores, como La Pepa, de 1812‑ que “el poder reside en el pueblo” para que el pueblo soberano elija a quienes serán sus representantes en la cámara legislativa, órgano del que saldrá y al que rendirá cuentas el poder ejecutivo, siendo el poder judicial ‑más que un poder‑ un arbitraje cuyo ideal sería no intervenir.

Como se ve, no existe el poder ostentativo, que es el que se arrogan monarquías como la inglesa o la española, donde el rey reina pero no gobierna: ostenta la representación de España como nación. ¿Qué falta hace un rey o un segundo Manuel Azaña que viniera a ‘jefaturar’ a don Mariano Rajoy Brey, que es quien sigue ejerciendo el poder? Ninguna, habiendo -ante la comunidad de naciones- cuerpo diplomático y ministerio de asuntos exteriores.

Ocurrió que hubo repúblicas como la francesa que tras acabar con la monarquía siguieron derivas muy autoritarias de modo que el rey Borbón fue sustituido por otros reyes constitucionales o republicanos, Napoleón y el bonapartismo. La pregunta ¿a quiénes queréis por representantes? fue solapada por esta otra: ¿quién queréis que os mande, Macron o Le Pen? Quien vea democracia ahí, muy demócrata no es.

República, sí, pero monocameral y sin jefatura del estado. En Wikipedia pueden ver las naciones del mundo que se rigen por una sola cámara y que suman en una sola figura presidencia de gobierno y jefatura del estado. Por eso, eLTeNDeDeRo se ha puesto siempre en contra de viejos camaradas que enarbolan la bandera de la Segunda República (que fue presidencialista) y la supuesta progresía de someter a referéndum monarquía o república. Las cosas tontas no se preguntan y, además, ganaría del tirón doña Letizia, reina de las peluquerías y de todas las salas de espera en este país enfermo de estulticia (con zeta).


Elecciones en Francia.

–¿Ah? ¿Pero hay algo que elegir? En España, tome nota la vieja izquierda nostálgica de la Segunda República o de una España republicana. Una república presidencialista (a la francesa) es otra monarquía. El poder ejecutivo a dos (Jefe de Estado / Primer Ministro) mengua el poder legislativo del Parlamento y representativo del pueblo. Al final, ya lo ven. Será rey un señor de derechas liberal o una señora de derechas autoritaria. Le pasa a Francia por reducir tan gran nación a una persona sola.


¿Por dónde cae el Palacio de Buckingham?

Cuando una dinastía o casa real se apropia de la jefatura de una nación, no deja a la nación democrática o republicana más opción que desear su propia muerte. Historia y derecho distinguen entre regicidios cometidos por atentados y regicidios por sentencias dictadas por un nuevo régimen. Notables regicidios fueron los de Carlos I de Inglaterra (1649), Luis XVI de Francia (1793) y Nicolás II de Rusia (1917). Gracias a aquellas ejecuciones, los zares no han vuelto e Inglaterra y Francia se inyectaron de democracia y nuevo estado que todavía les dura. Hoy día, y para evitar extremos de violencia y de sangre, se recomienda que las monarquías, si quieren presidir la jefatura, se pasen por las urnas como cualquier partido o candidato. Khalid Masood, 52 años, ciudadano británico de inspiración islámica, al volante de un 4×4 por el puente de Westminster, no tenía ni puta idea de por dónde cae el Palacio de Buckingham.

*

todo más claro (Pedro Salinas y la política)

Desde que el movimiento Podemos se hizo partido y el partido Podemos, asunto de pareja, eLTeNDeDeRo ‑vista la general indigencia del pensamiento político nacional e internacional‑ abandonó la política. Dicho lo cual, conviene a los ánimos preocupados por los siguientes temas sus correspondiente soluciones:

–por Trump y sus murallas: abominar de las murallas propias en Ceuta y Melilla y de Estados Unidos como país amigo o aliado natural de España, sea quien sea su presidente.

–por los refugiados: ir a la causa primera, que son las desigualdades y las guerras, y abominar de las naciones que fabrican armamento y sostienen, con nuestros impuestos y consentimiento, ejércitos que matan. A nivel personal, bien puede ‑nada se lo impide‑ refugiar o adoptar niña o niño que le conmueva con su familia entera, para que la criatura no se desnaturalice ni pierda su identidad.

–por la sentencia del caso Nóos: piense en la monarquía y que no paguen uno (Urdangarín) ni dos (con la Infanta): la monarquía entera váyase de la Constitución al museo de la historia.

–por el independentismo catalanista: recuerde que lo nuevo, la noticia, no es el soberanismo, de profundas raíces históricas y económicas, sino la incapacidad de la reciente democracia española para resolver tan viejo asunto.

Todo lo cual se resume en ¡bájese de la democracia!, no sea usted demócrata y lo verá todo más claro. Todo más claro es un precioso libro de poesías de Pedro Salinas que nada tiene que ver con esto, pero por eso mismo, para quitarse usted también de la política:

Pedro Salinas
EL POEMA
(1951)

Y ahora, aquí está frente a mí.
Tantas luchas que ha costado,
tantos afanes en vela,
tantos bordes de fracaso
junto a este esplendor sereno
ya son nada, se olvidaron.
Él queda, y en él, el mundo,
la rosa, la piedra, el pájaro,
aquéllos , los del principio,
de este final asombrados.
¡Tan claros que se veían,
y aún se podía aclararlos!
Están mejor; una luz
que el sol no sabe, unos rayos
los iluminan, sin noche,
para siempre revelados.
Las claridades de ahora
lucen más que las de mayo.
Si allí estaban, ahora aquí;
a más transparencia alzados.
¡Qué naturales parecen,
qué sencillo el gran milagro!
En esta luz del poema,
todo,
desde el más nocturno beso
al cenital esplendor,
todo está mucho más claro.

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