Etiqueta: infancia

El caso Greta Thunberg.

greta-thunberg

Primero vinieron con el Estado del Bienestar. Picó el Psoe, picó el Pce, picó Izquierda Unida.

Después vinieron con las mareas y primaveras frente a los antiguos partidos. Picó Podemos.

Cambiaron el feminismo anti familia por el feminismo familiar tipo 8M, orgullo gay y movimiento hombres embarazados. Picó todo el mundo.

Por último, vinieron con Extinction Rebellion y con salvar el Planeta. Picó el ecologismo y estrellaron a una menor, Greta Thunberg, que enlaza con la infantilización de la sociedad del bienestar que da que pensar.

No lo piensen más. El acceso de menores a las pantallas y a los medios debiera estar prohibido, si no por pudor y protección del mayor, por ley de protección a la infancia y a la adolescencia.

Protejan a Greta Thunberg. Déjenla sola. Dejen de hablar de ella.


de infancia y confesiones y libertad de expresión.

Chaplin_The_Kid con poli
Charlie Chaplin, The Kid (El Niño) (1921)

Grabando yo mi corto La entrevista (3:33), se me acercó un chiquillo en bicicleta, que resultó ser, por el nombre y por el parecido, hijo de un amigo que trabaja en los bares. Inmediatamente pasé yo a ser el entrevistador y, el niño, el entrevistado. Lo cuento porque grabar con menores y divulgarlo es asunto delicado por los derechos de imagen. Esta fue la carta que, otorgado el permiso y lanzado el estreno, envié yo a su padre, con el cartel de la peli: El cuarto de estudio del niño tendrá muy pocas cosas del gremio del papel y por eso yo quiero que él guarde, como el póster de su ídolo o como la camiseta de su equipo, ese recuerdo de la película que hicimos juntos. No es que nos vayan a dar el Óscar de Hollywood, pero hice y mandé imprimir el cartel antes que el papel se extinga como se está extinguiendo el plástico. Consideradlo una foto de los bisabuelos o la tarjeta recuerdo de la primera comunión. Fin de la carta.

Sobre los móviles o celulares, y aunque todavía los colegios anden prohibiendo el dispositivo móvil del alumnado, en las futuras mochilas escolares no habrá libros de texto (que pesan un taco y arrasan los árboles) y habrá, en cambio, una pantalla digital donde harán sus deberes y consultarán sus dudas y seguirán sus clases. En colegios de países muy avanzados ya no imparten tanto la caligrafía (cuyo sitio es el papel), sino dactilografía (mecanografía moderna) y dictadografía, dictado por voz. Por eso, además de su español natural, hay que enseñarles a pronunciar el español estándar o internacional (el que se decía se hablaba por la gente muy fina).

Sobre imágenes de menores, yo añadiría: Publicad solo lo imprescindible pero tampoco os preocupéis en demasía. Un desaprensivo puede estar ahora copiando y pegando cualquier foto de nuestro perfil y foto tratarnos como protagonistas de un porno o miembros de una célula yihadista. Lo mejor es no alucinar demasiado y, al final, si es la Infanta de España, bien que nos la ponen en primera en todos los telediarios sin tirita ni pixelado en los ojos.

Y en cuanto a peligros que asedian la educación de la infancia, tanto como lo que ven o enseñan por pantalla en móviles o celulares, maleduca la programación de la tele, el fútbol, los toros o las fiestas populares, o la música zumba o reguetona que ilustra los tímpanos de padres y madres en gimnasios y sitios de alterne.

Dejo a ustedes con Carta a una guardería, estado de la cuestión a fecha febrero de 2016. Lo que ahí pasó y se dice, puede seguir pasando y diciéndose. Hay mucha hipocresía entre familia, mucho por despejar y combatir el miedo que nos quieren meter en el cuerpo en la España de Valtònic y Willy Toledo, antes fueron las del Coño Insumiso o la revista TeVeo, Títeres desde abajo o Alfredo Krahe. La lista de Víctimas de la libertad de expresión en el país de los demócratas, la España constitucional, es de risa si no fuese de pena.

Infancia y confesiones, de Jaime Gil de Biedma, por Isidre Martínez Marzo

–Enlace a La entrevista (3:33)

infancias felices, infancias robadas.

Silhouette, group of happy children playing on meadow, sunset, s

Un argumento que se suele oír contra la Memoria Histórica es “para qué remover el pasado”. Y un contraargumento, expuesto en Tinta de calamar (2014), es el del amiguito vencido invisible. Cada persona que prosperó en la posguerra, lleva un vencido invisible a su lado. El maestro represaliado en La lengua de las mariposas dejó una plaza que otro maestro vino a ocupar. Lorca y el 27 en el exilio dejaron un hueco en los libros de texto que está por ver si los Panero y los garcilasistas, sin la guerra, hubieran merecido. A José María Iribarren (1906·71), abogado, periodista, lexicógrafo y paremiólogo autor de El por qué de los dichos, en 1936 el general Mola lo había nombrado su secretario. Como quien hizo su vida del bando vencedor, Iribarren estaba en deuda con un vencido invisible, con una casilla vacía que él vino a ocupar. Ese hueco dejado por alguien, ese amigo invisible vencido le sirvió para en tan poco tiempo publicar y vivir de la renta de El por qué de los dichos (1955).

Del mismo modo, cada infancia feliz en los años oscuros del franquismo, algo le debe a la niña o niño que hoy, mayor, todavía tiene en su familia sentencias, purgas, cadáveres o personas desaparecidas a la edad que el niño feliz retozaba por la plaza del barrio que hoy con nostalgia nos recrea. Y decimos ¡qué bonito! ¿Qué bonito? Si al bando que se juega algo personal que usted no se juega (un muerto en fosa común o en una cuneta), le dicen “para qué remover el pasado”, ese “para qué remover el pasado” podría decirse de géneros memorialísticos que se alzaban sobre una infancia de una ignorancia plana y no culpable de nada pero que hoy debería tener más sensibilidad con personas a quienes robaron su infancia.


 

matarse a los diez años.

Este domingo dos niñas de diez años se estallaron en un mercado de Nigeria dejando siete muertos (no sabemos si 5 + 2) y más de 40 heridos. La noticia abre debate sobre:

–madurez religiosa y minoría de edad

–utilización de la infancia

–contraste con campañas de ayuda y protección a la infancia, etc.

Hay que ponerse en la cabeza de estas niñas que, en edad de entrar en la categoría mujercitas, entran en la categoría mártires, convencidas a tan corta edad de que Dios existe (algo que mayores seguimos poniendo en duda), de que se llama Alá y de que Alá es grande. Y a saber el cielo que les tiene prometido. No es la primera vez que esto ocurre en Nigeria. La prensa pasa de puntillas sobre las niñas artificieras a Boko Haram, grupo yihadista que las maneja. El horror que la noticia nos produce es o debería ser igual al de niñas y niños en los bancos de alimentos, en las campañas de recogida y en los portales vivientes. Cristianes dirán: –Hombre, ¡no compare! No ni ná. Para no pelear, nadie utilice a la infancia. Infancia cero cero en nuestra vida pública.

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belenes vivientes.

Infancia. Ayer en Siria y desde ya en los belenes vivientes. No debiera el Estado permitir el uso de menores con fines propagandísticos de ningún signo. Tampoco su imagen pro campañas de tal o cual oenegé o causa humanitaria ni como reclamo turístico municipal con permiso del señor párroco. ¿Duda un adulto de lo que duda y sabe un niño que existe lo que existe? Dejad en paz a la infancia.

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objeción de conciencia

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El otro día, hablando en un programa de radio sobre el plan bici y lo que ha dado de sí en la ciudad de Sevilla, propuse que seamos nosotros, ciclistas, quienes vaciemos de bicicletas aceras e itinerarios peatonales compartidos, y se los devolvamos a las personas andando, al Ayuntamiento, a Sevilla.

Y pienso ahora que la implicación de oenegés, asociaciones y grupos de opinión con el estado de cosas y con el Estado del Bienestar, hace que al final esas entidades, que supuestamente luchan por nosotros o nuestros intereses, son ya el Estado y que lo mismo que en la vieja objeción el individuo se plantaba contra el servicio militar obligatorio asociado a la patria, así tendríamos que extender la objeción a todo lo asociado a conceptos como democracia, solidaridad, defensa de supuestos valores, que en realidad son valores precocinados. Y hacernos objetores de conciencia de todo lo que transmite, sostiene o apoya esa visión del mundo que es Occidente, lo que incluye objetar no solo del Estado y de la clase política, sino de toda institución, oenegé o grupo que se haya hecho cómplice y parte del mismo: por ejemplo, el plan bici que me tienen prometido. No lo quiero. Yo, ciclista por la calzada, doy mi parte en el presupuesto para causas que más lo necesiten. Sé que a esta hora un padre duda si coger la bici con su hijo entre el tráfico general y sé que un niño sufre en Alepo, otro se ahoga en el Estrecho y niñas son violadas sistemáticamente. Pónganme al habla con el padre y con sus padres y madres y, estos, con el clérigo que los guía, con el dios al que rezan o con el presidente de la metrópoli que dejó su país hecho una mierda; su ciudad, un paraíso para los coches. Pero de causas parciales supuestamente humanitarias que utilizan menores como escudos humanos, déjenme en paz, que no me quiero salvar. [Letra y canción de Víctor Manuel]

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EL EFECTO VÍDEO JUEGO SOBRE NUESTRAS VIDAS

EL EFECTO VÍDEO JUEGO SOBRE NUESTRAS VIDAS
–Los refranes 1–

Juego de manos, juego de villanos (578 resultados en Google) encierra una palabra que nos da que pensar, porque si los refranes son populares ¿cómo es que el pueblo, los villanos, se recrimina a sí mismo como villano? Apuesto que el refrán lo inventó un clérigo que a mano no haría más que manuscritos o algún noble de aquellos que tenían aborrecidas las manualidades, cosa de mujeres, y trabajar con sus manos, cosas de menestrales y artesanos. Apuesto también que el refrán tendría aplicación a la guerra pues hasta que se inventaron las armas de fuego la guerra se hacía a mano, no a máquina, y a base de palos o estacas, que son los bastos de la baraja, y eran los villanos, los peones, los que se encargaban de ese trabajo sucio. Después del clérigo y del noble, llegaría el preceptor severo (el profesor particular) y aplicaría el refrán a la educación de los niños a su cargo, viendo que podían empezar en broma y terminar en serio, a hostias. El refrán medieval se habría hecho de salón, con iluminaciones dieciochescas para interiores burgueses a imagen de este otro: en la mesa y en el juego se conoce al caballero. Todo demuestra, en fin, la capacidad del refrán para adaptarse a los tiempos y la invención culta que se esconde detrás del refranero, gente de letras que, desde su cómoda altura, se burla de quien menos sabe (maestro ciruela, no sabe leer y pone escuela) y llama a las mujeres inquietas bachilleras y, a las tonterías, perogrulladas en recuerdo de un tal Pero Grullo. Sea como sea, juego de manos, juego de villanos y villanos son, en el sentido indeseable de la palabra, los vídeo juegos que enseñan a nuestros hijos valores tan sublimes como matar, comer o hacer desaparecer, verbos que ya estaban en el parchís y en el ajedrez. Cuando llegue a la edad de votar, esa juventud así educada votará vídeo partidos o vídeo propuestas que encajen en su vídeo cabeza pero nunca votará valores humanos que nunca ha visto.


artículo relacionado: SPÓILER

carta a una guardería (2)

continuación de CARTA A UNA GUARDERÍA

Salvo por derechos de autor (caso de hijos de famosos que cotizan en la prensa rosa), lo único que mueve a un adulto a buscar fotos de menores en internet es paidofilia o pederastia, según se quede en amor al género o pase a mayores. Quien quiera esas fotos las tiene a raudales porque la autorización familiar autoriza a publicar pero no encripta las imágenes publicadas (ojo a la diferencia) y el botón derecho del ratón (guardar como) permite capturar la imagen con solo un clic. Voy a decirles en qué parará todo esto de la protección del menor: en nada. En nada por el enorme tinglado mediático, se dice así, alrededor de los niños. No hay tiritas en los ojos suficientes para tanta infancia retratada, yutubeada, televisada o egolatrada: desde las dos infantas del rey de España, que nos las meten en los telediarios siempre que pueden, hasta los programas de Másterchefs juniors o Sellamacopla juniors, pasando por Juan Imedio: todo es exaltación de las criaturas desde la primera ecografía en la barriga de su madre. Lo extendido del fenómeno apunta, a su manera, la solución: si todo es todo, nada es nada; y, si no puedes con él, únete a él, o sea: si no podemos evitar que todo esté en internet, dejemos de quejarnos por que algo concreto esté en internet. Y reconozcamos que, frente a los miles de ojos electrónicos que sustituyen al gran ojo de Dios, Google nos ve. Y no hay acontecimiento social (a veces, ni privado) que no pueda registrar, en foto o en vídeo, alguna cámara. Como en tecnologías es imposible volver atrás, nos queda ser buenos, responsables y con una ética indesmayable. Lo demás no está en nuestra mano pues cualquiera puede copiarnos y pegarnos para un montaje porno, policial o delictivo. Visto que en riesgo estamos todos, mayores y más chicos, dejemos de preocuparnos por la imagen que nos toman (con o sin nuestro permiso) y preocupémonos por la imagen que damos. En el caso de la guardería airada contra un fotógrafo, las madres debieron pensar antes:

1º) Lo que significaba disfrazar a sus peques con esa pinta y sacarlos a la calle a la vista de todo el pueblo. Disfrazar no es vestir. El disfraz es algo desde el principio grotesco y sabido es que la única ropa adecuada era de monaguillo. No les reservan las hermandades otro sitio en sus desfiles procesionales.

2º) No se le podía exigir al fotógrafo que pidiese permiso previo porque, si lo pide, no se lo dan. No olvidemos que eran fotos denuncia, fotos testigo, fotos objetivo indiscreto para ilustrar con imágenes (que valen más que mil palabras) lo que se quería denunciar. Lo único exigible al fotógrafo es haber preservado las identidades con tiritas en los ojos o con un difuminado, protocolo, por cierto, que la guardería no cumple en absoluto. Se ve que cuando quieren presumir de lo bien que lo hacen o lo guapos que son: abre la muralla. Y cuando les critican: cierra la muralla, la cámara. Eso se llama matar al mensajero. Las fotos las retiró este fotógrafo en cuanto supo. Ahora, toca a los padres y madres considerar qué derecho tienen, o la guardería, a exhibir de mamarrachos o de tías guapas a sus criaturas. Y toca a los padres y madres y a la guardería ver si este año van a permitir (no basta con no ir, no vale, objetores, abstenerse) la misma exhibición que el año pasado. Espero que no. Feliz infancia y felices familias comprometidas y conscientes.

Daniel Lebrato, 11 02 2016

Ejemplo de guardería protectora de imágenes.

cálculo de la solidaridad

CÁLCULO DE LA SOLIDARIDAD
La cigarra y la hormiga o El pollo de Pitigrilli (2)

Quien lamenta y recrimina las muertes infantiles en playas fronteras a Europa y anima o colabora en oenegés y recogida de firmas por internet, responda sinceramente a estas PREGUNTAS.

1º) ¿A cuántos niños estaría dispuesto a recoger y a mantener a su cargo?

2º) La recogida, ¿sería con madre, padre y resto de hermanos del niño recogido o solo recogería niños huérfanos?

3º) Si es con cargo al Estado (al Presupuesto, a Hacienda, y Hacienda somos todos), ¿tiene usted un plan de financiación, y en todo caso, ese plan quién lo pagaría, qué impuesto o qué clase de impuestos y sobre qué actividades económicas?

EL BIENESTAR, ¿QUIÉN LO PAGA?

¿Usted, yo, los otros? Porque esto es crónico: pedir y pedir derechos como si estuvieran ya financiados o como si nadie los tuviera que pagar. Guardería, colegio, sanidad, transporte, vivienda, cultura, espectáculos, todo lo metemos ahí, pongamos también la ayuda a los refugiados, y que el Estado nos las dé todas. Y eso, sin molestar al Estado del Bienestar, donde bienestar incluye democracia, primer mundo, Occidente, la muletilla de que vivimos en un país libre, etecé, etecé, es decir, sin molestar la estructura de clases ni el sistema económico.

Se pide que pague más (impuestos) quien más tiene, lo que llevado a fábula significaría que las cigarras vivan a costa de las hormigas o yo, el pobre, gracias a un Estado que se lo quita al rico y me lo da a mí. Pero la fiscalidad puede ser más progresiva; nunca, cien por cien progresiva y, aunque lo fuera, no serviría de mucho mientras no haya una fiscalidad igual para todos los países y naciones del mundo.

El Presupuesto del Estado sale de los tributos y los tributos se clasifican en impuestos, tasas y contribuciones especiales. [Sálteselo si ya se lo sabe. Los impuestos se fundamentan en la capacidad económica de los ciudadanos (IRPF, IVA). Las tasas son consecuencia de una actuación administrativa (tasas por recogida de basuras, expedición del dni). Las contribuciones especiales se pagan cuando una actuación pública produce un beneficio privado (el valor de una finca a consecuencia de una obra pública).]

Del 1 al 9 tenemos:

  1. IVA (Impuesto sobre el valor añadido).
  2. IRPF (Impuesto sobre la renta de las personas físicas).
  3. Impuestos especiales: bebidas alcohólicas, hidrocarburos, tabaco, matriculación de vehículos.
  4. Impuesto sobre el patrimonio.
  5. Impuesto sobre sociedades.
  6. Impuesto sobre sucesiones y donaciones: herencias.
  7. Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados.
  8. Tasas
  9. Contribuciones especiales.

Antes de lamentarse por niños sirios muertos, marque del 1 al 9 de dónde sacaría usted el maldito dinero que vale poner en práctica la solidaridad con los refugiados. Hágase caso y no sea hipócrita (o siriócrita): en el fondo usted quiere que la solidaridad la paguen otros y también es cierto que niño muerto más o menos usted sigue cogiendo el sueño, y hasta roncado, todas las noches.

Ética de la infancia, 10 02 2016

ÉTICA DE LA INFANCIA

ICONOGRAFÍA DE LA INFANCIA

1) La protección de la infancia de una ética superior, por encima de la voluntad de los padres. (Y ahí están las familias que quieren hacerles a sus hijas la ablación.) 2) Cuando hablamos de infancia hablamos de dos infancias: la de colegios públicos y la de colegios privados o concertados. 3) La Iglesia empieza por un niño (que nació en Belén) y tiene un imaginario poblado de angelitos, catequesis, monaguillos, institución que deja a los menores peligrosamente en manos de los mayores y del varón que los curas y monitores llevan dentro. Correspondería a la Iglesia hacer su autocrítica y ser la propia Iglesia la que estableciera una edad de ingreso o una mayoría de edad religiosa, supongamos los 16 años. 4) Como es improbable que la Iglesia cambie su plan de bautizos y comuniones, Ley del menor para los menores y Ley de asociaciones para el registro de las religiones. Algunos casos de

INFANCIA FELIZ

MANTILLAS Y COSTALEROS. En vísperas de Semana Santa, colegios y guarderías disfrazan y sacan a la calle, disfrazadas, las criaturas. 1) Semana Santa no es carnaval. Una y otra tienen un señorío distinto y un kitsch diferente. 2) Si de algo los disfrazamos, que sea un disfraz ajustado a su edad y el único disfraz sería vestir a niños y niñas de monaguillo. (Único papel que las cofradías guardan para los peques.) 3) La mantilla está llena de malicia. (Por eso algún reverendo quiere poner límites a escotes y canales de picardía.) 4) La faja y el costal es ropa interior y está llamada al secreto bajo los pasos. (Que el orgullo costalero exhiba el costal, no borra que no es prenda de lucimiento sino de esfuerzo callado.)

INFANCIA DESGRACIADA

REFUGIADOS. Quien lamenta y recrimina las muertes infantiles en playas fronteras a Europa y anima o colabora en oenegés y recogida de firmas por internet, ¿tiene un plan de financiación para costear la acogida?, y, en todo caso, ese plan, ¿quién lo pagaría?

NIÑOS SOLDADO. Ningún niño, soldado. ¿Y adultos, sí? Nadie merece morir ni sufrir pero entre un niño soldado y su padre soldado, el padre soldado es que el que hay que evitar, pues es evidente que, si no hubiera armas, guerras y adultos armados, tampoco habría niños soldado.

Cálculo de la solidaridad, 10 02 2016

La cuestión es la foto

La cuestión es la foto, la vida expuesta, sea de algo tan normal como llevarse una madre su niña lactante al trabajo o como exponerla el padre al revolcón de una vaquilla. Ni la diputada ni el torero son criticables. Los dos se deben a su público. ¿Críticas?, a la afición. A los impresentables de la democracia profesional y a la impresentable fiesta de los toros.

[Foto montaje de Pepe Morán]