Los restos de Lorca

¿POR QUÉ LA FAMILIA DE LORCA NO QUIERE LOS RESTOS DE LORCA?

Para abrocharse el cinturón, antes de despegar las ideas, tenga en cuenta que

vivimos en una sociedad que cuida a sus muertos y si puede hasta vive de ellos.

Actividades para mayores: una por la línea de puntos los siguientes

sitios y restos o similares

 

Sitios Restos
San José, de Ávila restos de Santa Teresa
Santiago de Compostela Santiago el Mayor
Turín Sábana Santa
Colliure Antonio Machado
¿…? ¿…?
¿dónde? restos de Lorca

 

Conociendo la voracidad de los herederos en este país (Marina Castaño, de Cela; María Asunción Mateo, de Alberti) y el buen lucro de fundaciones y derechos de autor a favor de familiares desconsolados, es fácil deducir el altísimo valor y precio que tendrían los restos de Federico García Lorca, si apareciesen, y el enorme beneficio que esos restos traerían a un municipio, a donde iríamos entonces en peregrinación literaria, y a una familia.

Por tanto (con el portanto que dicen en política) basta de echar mierda sobre Ian Gibson por su interés mayor o menor en el poeta. Menéndez Pidal se obsesionó con el Mío Cid y nos parece grande por eso, como nos parece buena cualquier obsesión (por la vacuna contra el sida). La propiedad de los restos no será, cuando aparezcan, de la familia Gibson, sino de la familia Lorca. Por tanto (y no por tontos): a la familia Lorca, y solamente a la familia Lorca, hay que aplicarle el método del detective Hércules Poirot cuando abría un caso: ¿a quién beneficia el caso? Ni tontos ni marxistas, respondemos:

A)    –Si aparecieran los restos de Lorca, la familia Lorca tendría una huerta más de San Vicente a donde llevarnos, al huerto, y quién sabe si también para hacernos pasar por taquilla. POR TANTO: A LA FAMILIA LE INTERESAN LOS RESTOS

B)    –Si NO aparecieran los restos de Lorca, los grandes beneficiarios serían quienes, al margen de la legalidad y de las honras que se deben a los muertos, desubicaron los restos de Lorca de tal forma que hoy sin vergüenza ya no lo podrían declarar: bien porque hubiera un pacto secreto bajo el franquismo bien porque la democracia haya pactado también lo suyo (basta ver las reticencias de la Junta, el desapoyo del Estado y cómo, tratándose de Lorca, hasta la gente de la Memoria Histórica parece que mira para otro lado). POR TANTO: la familia tiene un interés superior a los restos, que no puede ser otro que ESCONDER UNA RESPONSABILIDAD (Histórica o política, pero incluso penal)

Su renuncia y la renuncia institucional y granadina a los millones que valdrían los restos de Lorca no condicen con el afán recaudador que manifiesta la familia ni con los buenos titulares y el buen turismo cultural que traería a Granada semejante hallazgo, que supondría además un descanso en paz y el final de una partida: la reconciliación nacional.

Otra cosa es la derecha que, como teme a la memoria histórica, para callar lo que habla [y el caso Lorca habla] por sí solo, sale con la vaina del guerracivilismo que no se lo cree nadie. Pero les viene bien la amenaza y por eso coinciden con la familia y con la Moncloa. Miedo sobre miedo, más miedo.

¡Qué lección Chile, con Víctor Jara!

DanielLebrato@gmail.com, 30.12.10

 

Literatura, valor y precio

Daniel Lebrato

LITERATURA, VALOR Y PRECIO o García Márquez tiene quien le escriba

1.

En clave Google, el buscador ideal será ese que, de vuelta de vacaciones ‑tu nevera es patética‑, tecleas en el ordenador una lata de fuagrás, tres quesitos del Caserío y dos kiwis, y el ordenador te responde como un chef: –Para comer hoy tenemos ¡fromage de kiwifuá!

Y está riquísimo.

2.

Desde que la comida es secuencia y Google el ojo panóptico que se obsesiona en leerlo absolutamente todo, ya no hay tristes poetas: todos tienen hoy quien los lea y, gracias a Google, parece que no les faltará de comer.

3.

Un día yo, Triste Poeta, para convertirme en Próspero Narrador con mi Tinta de calamar (2010), aproveché lo que había en mi nevera. Me di cuenta entonces de que Google nos ve. Me lo dijo Juan Fernández-Viagas, mi más recóndito amigo, a quien, procedente de mi currículo, nombro por su nombre en Tinta de calamar. –Que yo lo había sacado a él por Internet. Vaya por Dios (o sea, vaya por Google).

4.

Busqué viagas y bartolomés en la red. Y estaban. Y estaban otras secuencias que me sonaban: > “Gálvez estudia prehistoria” > “Roberto Farona, un encargo” > “Miguel Florián me pasa a Gabriel Ferrater” > “Quedó genial tu Doxografía”. Gálvez, Farona y Florián, qué tres nombres para tres pajes, qué rica me hubiera salido mi kiwifuá.

5.

Mas la fortuna, de mi mal no harta, mandóme una lumbalgia, de mil pares de dolores. A la cama, Danielito. Imposible escribir. Haz, si acaso, lo que cualquiera en tu caso: ponte a leer. Aprovecha y quítate de encima novelones.

6.

Un novelón me trajo aquí: desde El guardián entre el centeno, hasta más Salinger: Levantad, carpinteros, la vida del tejado y Seymour: Una introducción (Edhasa, 216 págs., 19,50 euros), dos hemi relatos que cierran un universo interesante. En la mesilla de noche me esperaban ‑entre pastillas, cápsulas e inyectables‑ Umberto Eco y Mario Vargas Llosa, con sus últimas mercadotecnias: El cementerio de Praga (Lumen, 590 págs., 23,90 euros) y El sueño del celta (Alfaguara, 464 págs., 22 euros). Otras dos lecturas no tenían nada que ver con la novela, aunque las dos se hacen pasar un poco por novelas: La fosa de Lorca, de Ian Gibson (colección Narrativa, de Alcalá Grupo Editorial, 232 págs., 16 euros), y Yo no vengo a decir un discurso, de Gabriel García Márquez (Mondadori, sin colección, 140 págs. + 20 de epílogo, 15,90 euros). En casa, un hijo iba leyendo por su gusto y el mío Las ratas, de Miguel Delibes, trece veces reeditada desde 1962 (Destino, 190 págs., 19,75 euros). ¿Euros?, ¿páginas?, ¿editoriales?, ¿autores? Yo escribir no podía, pero sí grabarlo. Tema: «Literatura, valor y precio.»

7. (valor)

García Márquez. De creer al editor de Yo no vengo a decir un discurso, Cristóbal Pera (pág.137), ha sido él ‑y no el autor‑ el promotor de la idea: reunir en libro oratorias y brindis dados por García Márquez en público para inaugurar algo o recibir un premio. Por su propio carácter, político y propagandístico, brindis y discursos se difunden tanto ‑la institución se encarga‑ que no se bajan, te chorrean por internet. Salvo catorce páginas ‑que por algo estaban inéditas‑, un diez por ciento, este es un libro que, en lo mejor y en lo mayor, ya habíamos leído: Botella al mar para el dios de la palabras, Cómo comencé a escribir, El cataclismo de Damocles, El mejor oficio del mundo o La soledad de América Latina, discurso de Premio Nobel. De 22 discursos, tres se dedican expresamente a la llegada del milenio y nueve fueron ya publicados en García Márquez, Escritos Diversos, libro misceláneo en 116 páginas que incluye desde el año 1944 hasta 2000. Hay que recordar que en 1993, a raíz de la impresión ilegal de ejemplares de sus obras en Colombia, García Márquez inició una campaña en favor del respeto a los derechos de autor. Soplan vientos González Sinde. Con espíritu bloguero, y no pesetero (de pesos colombianos), bien hubiera podido García Márquez brindarnos a su club de fans esas catorce páginas, 14, que lo hubieran a él librado de la penosa tarea de hacer un discurso. Vamos a tomárnoslo por el lado positivo y bibliófilo: por fin esos discursos se reúnen en pasta dura, a 1,5 espacio y letra generosa para nuestra vista cansada.

8. (precio)

euros páginas € página más cara

= 100

Calidades
García Márquez en Mondadori 15,90 144 * 0,110 100 pasta dura y letra grande
Miguel Delibes en Destino 19,75 190 0,103 93,63%
Salinger en Edhasa 19,50 216 0,090 81,81% pasta dura y letra grande
Gibson en Alcalá Grupo 16 232 0,068 61,81%
Vargas Llosa en Alfaguara 22 464 0,047 42,72%
Eco en Lumen 23,90 590 0,040 36,36% pasta dura+ ilustraciones

*A las 160 páginas de Yo no vengo a hacer un discurso hay que descontarle el epílogo Noticias, más brindis. Pagamos por un libro compuesto de 10 cuadernillos, a 16 páginas cada uno, que cabría perfectamente en 9 por 16: 144 páginas. El “relleno Mondadori” ‑dicho en lenguaje culinario‑ nos cuesta 1,59. Una página de Umberto Eco (a 4 céntimos) es casi tres veces más barata que una página de García Márquez (a 11) y encima ‑letra grande‑ más vacía de palabras.

9. (valor)

No es lo mismo ocasión que oportunismo. Aunque todos los libros nuevos por otoño apuntan a la campaña de navidad, hay quien se aprovecha de las fechas y hay quien se aprovecha del barullo. En novedades de casa del libro o corteinglés pone usted por diciembre una portada y un título coloristas de García Márquez, y las criaturas caemos como moscas. Más, si el seductor objeto viene envuelto en plástico, para que en la librería no lo abramos, vayamos al bulto y pasemos por caja. Bulto por bulto, Eco y Vargas Llosa se lo curran, sus libros son sus pasiones, por Europa y Roger Casement. Añadámosles Ian Gibson por La fosa de Lorca. En su libro Gibson convoca a toda una vida: la suya con el poeta. Va llamando a amigos y a enemigos, y por igual da la palabra a unos que a otros. Abunda en su honradez un Índice onomástico que ayuda a situar citas y personajes dentro de la frustrada memoria histórica. La de Gibson, es de esas pesadillas en los límites borgianos de vida y literatura. Gracias a él, a El sueño del celta y a El cementerio de Praga el mundo es más grande y la oscuridad más luz. El resto es pasar páginas.

10.

Paso página. Historias de Almonaster, de Ignacio Vázquez Moliní. Voy por su Prólogo superfluo: «A la miseria narrativa se le añade el ingrediente lamentable que transforma por arte de birlibirloque a esclavos ilustrados, monjes medievales, y espadachines bigotudos en detectives de salón. Siguen fielmente los pasos de Hércules Poirot para descubrir ya casi al final del libro al autor del crimen. Aprovechan en seguida estos autores para publicar un segundo volumen y luego un tercero, y así, ad infinitum. De esta manera, el patético protagonista da cabriolas desde Madrid hasta Flandes, regresa luego a Castilla, conspira después un poco en Londres y, si es preciso, en el cuarto volumen pasa a Indias. Se amortizan así a las mil maravillas los costes inherentes al lanzamiento del primer tomo. Todos quedan satisfechos. El lector-masificado, aunque parezca mentira, también.»

Continuará / continuaré.

Ni tontos ni marxistas, fromage de kiwifuá, valor y precio.

daniellebrato@gmail.com, Word Press, 22 del 12 de 2010

/para Roberto Farona/

*Los 22 discursos de Yo no vengo a decir un discurso, de Gabriel García Márquez (por orden de página en Mondadori)

7. La academia del deber, se publicó en el diario El Tiempo el 2 del 10 de 2004 http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-218109. Está en García Márquez, Escritos Diversos

11. Cómo comencé a escribir. Tecleando las primeras y las últimas palabras de Cómo comencé a escribir tienen ustedes por internet ¡1.560 resultados!

17. Por ustedes está en e-book (libro digital) en El cuaderno de Renata del Ministerio de Cultura de Colombia, 2009. http://issuu.com/ntcgra/docs/el_cuaderno_de_renata_ene_19_10

19. Otra patria distinta. Literalmente, un brindis. Dos páginas de interés cero cero.

21. La soledad de América Latina (en García Márquez, Escritos Diversos) (1.400 veces en internet) circula para uso escolar (http://castellano.caq.edu.ec/index.php?id=1332)

31. El Brindis por la poesía está en García Márquez, Escritos Diversos y 1.280 presencias en internet

35. Las Palabras para un nuevo milenio. Inencontrable de ocho páginas. Lástima que el milenio ya va por 2010

43. El cataclismo de Damocles está en García Márquez, Escritos Diversos, lo publicó El País el 9 del 8 del 86 (http://www.elpais.com/articulo/internacional/GRUPO_DE_LOS_SEIS/cataclismo/Damocles/elpepiint/19860809elpepiint_13/Tes). Tb se puede ver, leer y descargar desde la web La Oveja Negra, de Bogotá

51. Una idea indestructible. Se deja ver (sin título) en el portal del Cine Latinoamericano y Caribeño: http://www.cinelatinoamericano.cult.cu/viewfncl3b.aspx?cod=28

57. Prefacio para un nuevo milenio está en las webs Siempre Seremos Verdes y Solo Literatura http://www.sololiteratura.com/ggm/marquezdiscursocine.html

61. Una alianza ecológica de América Latina. Inencontrable, dos páginas

65. No estoy aquí. Inencontrable, dos páginas

67. En honor de Belisario Betancur se llamó antes La poesía o cómo volver a ser joven y lo publicó El Tiempo, de Bogotá, el 21 de febrero de 1993 http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-50508

73. Mi amigo Mutis se tituló antes Homenaje al amigo y lo publicó El País el 16 de diciembre de 2001. Está en García Márquez, Escritos Diversos y en http://gabazo.blogspot.com/2004/12/perfiles.html

85. El argentino que se hizo querer de todos está en García Márquez, Escritos Diversos, pág.30, dedicado a Cortázar, se deja leer en muchas webs de cada club de fans. Recomendable en Clarín.com, donde aparece con La soledad de América Latina: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Garcia_Marquez_0_359964200.html

91. América Latina existe se baja de tres o cuatro sitios web sin dificultad ninguna. No se pierden nada, está lleno de nombres propios y agradecimientos, pura fórmula: http://www.taringa.net/posts/offtopic/7606656/America-Latina-existe_-Gabriel-Garcia-Marquez.html

99. Una naturaleza distinta en un mundo distinto (al nuestro) Lo publicó La Jornada, de Bogotá, en 1996 http://www.jornada.unam.mx/2010/10/28/index.php?section=cultura&article=a04n1cul

105. Periodismo: el mejor oficio del mundo está en García Márquez, Escritos Diversos, pág.57, donde se tituló simplemente El mejor oficio del mundo. Lo tienen las webs Gabazo y Solo Literatura desde hace un porrón de tiempo, 276 apariciones en Internet. Se ve en Sala de Prensa http://www.saladeprensa.org/art425.htm

119. Botella al mar para el dios de la palabras. Sin comentarios. García Márquez, Escritos Diversos, pág.72.

123. Ilusiones para el siglo XXI primero se llamó Discurso del nuevo milenio pero como en esta publicación ya van dos discursos con la palabra ‘milenio’ (págs. 35 y 57) a este le ponemos ‘siglo 21’, y parece nuevo. Se publicó en García Márquez, Escritos Diversos, pág.73

125. La patria, amada aunque distante (71 apariciones literales en internet) está en El Heraldo de Colombia desde 1993 http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/L/latlapatriaamada/latlapatriaamada.asp

131. Un alma abierta para ser llenada con mensajes en castellano fue Así escribí 100 años de soledad, El País, 27.03.07 http://www.elpais.com/articulo/cultura/escribi/Cien/anos/soledad/elpepicul/20070327elpepicul_2/Tes?print=1

*Wilde Buleje, periodista peruano, tiene un blog que es como el sitio no oficial del propio García Márquez. Vayan a Gabazo blogspot (http://gabazo.blogspot.com/)

Bibliografía: Escritos Diversos, de García Márquez en versión PDF. Contiene 9 de los 22 textos de Yo no vengo a hacer un discurso. En Internet, Escritos Diversos está en SCRIBD. Se puede ver, leer o descargar desde dos direcciones:

http://www.scribd.com/doc/45537360/Escritos-diversos

http://www.scribd.com/doc/37771114/Garcia-Marquez-Gabriel-Escritos-Diversos. Y perdón, por tanta hachetetepé.

Daniellebrato@gmail.com, WordPress, 22 del 12 de 2010

Roberto Farona con Daniel Lebrato

JUEVES 14 DE OCTUBRE DE 2010

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El dandysmo andaluz de Daniel Lebrato

A media tarde el magno instituto es un orondo cortesano complacido entre sombras cómplices. El conserje me anuncia a Daniel Lebrato, pulcro profesor de veste y algo atribulado de impresión, a quien tras saludar me invita a tomar un café en la esquina. Me sorprende la sencillez de Lebrato, cercano, cordial, ágil y ameno de conversación, de maneras elegantes, desprende un halo mondaine y por un instante me parece estar con él en el Barrio Latino de París en lugar de encontrarnos en una arteria del centro de Sevilla, embronquecida de tráfico, cerca de la Alameda de Hércules, lugar emblemático de Sevilla hoy y siempre del que Lebrato precisamente ha dejado escritoHacia, p. 17.

(…)   Nunca
el pórtico corintio de un barrio
de putas ni el quicio donde -por sí
o por la Humanidad- se apoyan
los césares de tanta mancebía.

Las ironías del destino, más bien una mano providencial ha hecho que me encontrase ayer a un amigo de Lebrato en este mismo pórtico de las columnas de Hércules, gracias al cual he podido encontrar al poeta hoy, culminando así un largo recorrido en el tiempo.

Y es que hace diez años leí su poemario Hacia (Quasyeditorial, Sevilla, 1999) de tono sarcástico e informal, con un tono culturalista y decadente con estampas del cine, cultura de barrio e inquietud viajera, y desde entonces le he seguido la pista: hoy tiene un puñado de publicaciones más, la última de ellas titulada Elecciones generales, todo a cien (Sim libros, Sevilla, 2009) en donde impera la mordacidad sobre el sistema sociopolítico actual, no en vano Daniel Lebrato tiene un posicionamiento crítico muy claro que le hace escorarse hacia los márgenes del escenario literario. Se pregunta sobre la validez de tanta literatura como satura el mercado, merced a la facilidad de producción y los grupúsculos aislados que alicatan de papeles la ciudad, se pregunta sobre el canon literario que rige en nuestras aulas (apartando por diversos motivos a grandes valores como Manuel Machado) y se duele del clientelismo y sectarismo de tantos escritores de segunda fila que escriben, entre otras cosas,poesía léxica empobreciéndola suprimiendo la connotación del lenguaje y el vuelo metafórico. La literatura debe ser crítica y poner en duda al sistema desde el propio lenguaje, declara Lebrato, desde su influencia política claramente progresista que le infunde un toque de poeta maldito, subrayado por su corbata verde y su mirar certero, aunque distraído, propio de su dandysmo andaluz. Tanto que está al margen de cualquier escuela, avanzando en su particular estilo de vida y escritura lleno siempre de esa honda honestidad que caracteriza a los escritores bohemios como él.

Webs de Roberto Farona:

www.galvanoplastias.blogspot.com
www.giroscopio.blogspot.com

La democracia

grecia_sociedad según aljarafeblogdecláscias

Daniel Lebrato

LA DEMOCRACIA / LO MENOS MALO / EL PEGAJOSO ASFALTO

Si el techo de cristal lo pone un mundo patriarcal, de hombres y mujeres, que silenciosa y sibilinamente va redirigiendo a las mujeres tituladas hacia la maternidad mientras los varones corren a ocupar los altos cargos, el alquitrán lo ponen las propias mujeres que no quieren despegar.
El techo de cristal y el pegajoso asfalto

Sostiene Alfonso Lazo que la democracia sigue siendo en la práctica lo menos malo y que sin partidos no hay democracia (El Mundo, 18.06.10). Ni tontos ni marxistas, la democracia es un lugar común tan socorrido como el cristianismo primitivo, lo bueno que es el cristianismo de no ser por la praxis y por algunos curas sueltos. La democracia igual: qué buena era mi democracia hasta estos pocos casos corruptos. Pero la pregunta es por partida doble: ¿qué hay en el primer cristianismo y en la mítica democracia para que de las mismas fuentes beban el bueno y el malo de tan diferentes películas? ¿Qué llevan en sí en su ADN evangelio y democracia que explican por igual a buenones tipos Superestar o Che Guevara, que a obispos de Roma o a generales del Pentágono?

Lo menos malo. No se me ocurriría argumentar que las autopistas son lo menos malo, pero en política sí. En política parece que no hay idea de progreso ni capacidad de invención. Con tal de mantener la rancia idea de la cultura de Occidente (pedazo tópico) nos dan a elegir una carta de un viejo juego de naipes: elija usted la menos mala. ¿No ha de haber ninguna carta completamente buena? ¿Qué estudia quien estudia ciencias políticas? ¿Nada se ha inventado de Pericles a esta parte?, ¿detrás del célebre “reina pero no gobierna”?, ¿después de Hobbes, de Montesquieu, de Rousseau?, ¿no se ha inventado nada salvo la modélica transición española de la dictadura a la democracia? Mentes capaces y con derecho a firma, como Alfonso Lazo, ¿no tienen nada que aportar al margen de lo menos malo? ¿Y vamos a creer con Lazo que sin partidos no hay democracia? ¿Tiene que haber partidos en mi bloque o en mi patio para que sea democrática mi comunidad? ¿Tiene que haber partidos en un curso para elegir delegada o delegado de curso?

No ignora el profesor Lazo que entre los mecanismos democráticos de la vieja Atenas ocupó un lugar el azar, el reparto de cargos a suerte, manera de combatir la perpetuación de una clase que hoy sin duda llamaríamos clase política, de la que por otra parte no hacemos más que echar pestes por la boca. Si tan mala es la clase política, ¿por qué no hacemos lo más fácil, que es acabar con ella antes de que esa clase termine con la democracia? ¿Alguien cree democráticas las bases que en Cataluña, en Italia, en Chile o en Marbella han elevado a banqueros, a ricos o a pícaros? Puyol, Berlusconi, el multimillonario presidente chileno o el GIL ¿ejemplifican la democracia o su contrario? ¿No habría que prohibir la política con ánimo de lucro y alejar a quienes entran en política para acumular más riqueza, más poder y más Estado? Y el tráfico de influencias. ¿Son presentables o impresentables los casos de aquí mi marido, aquí mi señora, Kirchner contra Krichner, Clinton contra Clinton?

Veamos qué hay debajo de la peana de las míticas democracias primitivas (o evangélicas): la griega antigua y la republicana anglofrancesa. Ser demócrata en Grecia era serlo entre terratenientes libres e iguales, tan guapos ellos con su sabanita al hombro en el ágora, rodeados de esclavos, mujeres y extranjeros que, mientras, les hacían la comida y el trabajo sucio y que, encima, no tenían derecho a voto. Ser demócrata en Westminster o en Versalles tampoco costaba nada: seguían sin voto las mujeres y las personas sin solar conocido, también sin voto quienes no alcanzaran unos mínimos de burguesía o de renta: sufragio censitario. El sufragio universal para los varones vino a España en 1869, fue suspendido de 1878 a 1890, y restablecido después. Las mujeres no tuvieron derecho a voto hasta 1931, lo que en su época marcó un hito. Sobrevivientes a los primeros lemas de libertad, igualdad y fraternidad son instituciones tan poco democráticas como la aristocracia (esos senados o cámaras de los lores) y las monarquías. La democracia se ha ido quedando tan con lo puesto y al margen de la Historia, que ha habido que darle título de populares, repúblicas populares, a las democracias abiertas no al lord ni al burgués, que ya estaban, sino a las mayorías trabajadoras y obreras. Si sus señorías saben de alguna democracia popular que los demócratas hayan apoyado, díganlo pronto, que allá nos vamos.

Y es que de todas las virtudes asociadas a la democracia, las clases privilegiadas se resisten a la mayor y principal: que la democracia refleje fiel y estadísticamente la realidad social. Inversamente, y desde la perspectiva de la verdad, cualquier procedimiento de filtrado que distorsione la realidad o la estadística debe ser puesto bajo sospecha o tenido por antidemocrático. Antidemocrático es el censo si para estar en él hay que tener papeles que un juez puede darte o negarte. Antidemocrática es una ley electoral que dé a otros (esa Ley D´Hont) la representación de quien no alcanza máximos mínimos. Antidemocrático, cualquier sistema mayoritario y no proporcional. Antidemocráticas, las segundas cámaras, cuando la masa social es una y no dos, y antidemocráticas, las terceras que resultan en la práctica los tribunales Supremo o Constitucional, capaces de anular la soberanía popular. Antidemocrática, cualquier Constitución, al fin y al cabo un papel, que se imponga a la voluntad de los pueblos. Antidemocrática, la riqueza donde la riqueza es minoritaria y anda mal repartida. Antidemocrática, la desigualdad y antidemocráticos, los partidos mayoritarios si al margen de ellos no queda más que la boutade, la payasada o el desencanto.

La democracia es una casita con el techo de cristal. En feminismo y coeducación el techo de cristal es la metáfora de esos mecanismos sutiles pero evidentes que imponen una jerarquía masculina sobre una base social ampliamente femenina: las mujeres tituladas superiores, que ganaban por mayoría en la Universidad, se van quedando en minoría en la escala directiva de la gestión y de las empresas. En la democracia igual: se va pasando de lo que la mayoría quiere o necesita a lo que quieren dos o tres. No está la democracia para que elija y gobierne la mayoría sino para que la mayoría acepte que aquí manda el más rico, el más guapo o el más chulo; el más negro y la más mujer, si cuentan con los apoyos que hacen falta: Obama o Condoleezza, Margaret Thatcher o Golda Meir.

Si alguna vez la democracia tuvo un valor de uso y expresó la voluntad popular, hoy es un valor de cambio, un talismán, amuleto o fetiche que ayuda a pasar, como la otra vida o el suicidio en Nietzsche, más de una mala noche. En ser o no demócratas consiste y se blinda la política interior. Nosotros, los demócratas contra terrorismo o separatismo. De ser demócratas o no depende la política exterior. El ¿por qué no te callas? del Rey a Chávez, ya hubiéramos querido oírselo, tuteo incluido, contra Angela Merkel, tan desfavorable a la España social últimamente. Venezuela, Cuba, Afganistán no son democracias. Israel es una democracia. No olviden Alfonso Lazo y editorialistas inciertos que en este abre y cierra la muralla está en gran parte el alquitrán del pegajoso asfalto.

Daniel Lebrato, WordPress, 23.06.2010

LA DEMOCRACIA / LO MENOS MALO / EL PEGAJOSO ASFALTO

Comentario de Jaime Galbarro:

Daniel, estoy sustancialmente de acuerdo contigo. Es bastante certera esa descripción que haces de la democracia, sus vicios y debilidades (lo antidemocrático). Yo preferiría,simplemente, que los gobernantes fueran hombres sabios y justos, que conocieran bien su materia y su trabajo. Un poder de los que saben… que no me gobiernen mentes idiotizadas y lacayas con un partido… Pero para qué preocuparse si es el poder económico el que al fin y al cabo nos gobierna. Y de estos comentarios… ¿cuándo vamos a superar también esa idea de que uno es de derechas o de izquierdas, o un ultra, que viene ser lo mismo? Plana esa visión que intenta encajonar el pensamiento.

DL: De acuerdo. Desde luego que izquierdas y derechas o señalan una diferencia exagerada, que no es para tanto (PSOE y PP gobiernan juntos en el País Vasco, por ejemplo) o acercan demasiado lo que en realidad no es lo mismo: PP y PSOE nos tratarían de distinta manera en esta y otras crisis. Izquierda y derecha vienen también de la Revolución Francesa, cosa más pasada que la Revolución Francesa…

El burka contra occidente (3)

20160530 180400
Novicias tapadas en Roma

EL BURKA EN OCCIDENTE 3

Ni tontos ni marxistas, la prohibición del burka significa, por defecto, que van a seguir impunes los hombres que tapaban a las mujeres. Todo es cuestión de que las tapen pero menos, un poquito solo, mujer. Aquí el que no corre vuela, y más parece que vuelan todos, PSOE, PP o Convergencia, y la primera la ministra de Igualdad, que o no se entera o quiere que no nos enteremos de nada.

España urgentemente debe incluir el tapadismo de género como variante de la discriminación (no hay ni que usar la palabra ‘maltrato’). Por donde va España, avanzando a pasito paso por la senda de la igualdad, con combatir diferencias y discriminaciones vale, no hay que ofender a nadie: simplemente, mire usted, es que aquí en España no se lleva la señal externa por razones de sexo, sean del sexo que sean. Lo demás se deduce: modificar códigos civiles o penales, actuar desde la Fiscalía del Estado, revisar las licencias de apertura comerciales y darle un plazo (de reforma o de cierre) a los comercios que tapen a sus mujeres, declarar la igualdad escolar total entre niños y niñas. Campañas de concienciación: que las prendas que tapan a las mujeres (diademas, pañuelos, velos) se perciban como marcas de discriminación y no como cultura. Ningún permiso, no digamos subvención ni cesión de locales públicos, para nuevos sitios de culto o de reunión donde el sexismo es normal y las diferencias de género se predican o normalizan. Decimos ‘nuevos’ sitios para que nadie nos salga con que las iglesias y la Iglesia discriminan. Esa (la del Concordato y la del laicismo) es otra historia aunque al final es la misma historia.

Y crear estados de opinión. Por estados de opinión España se ha hecho monárquica; por estados de opinión alguna gente cree que hay guerras justas, misiones humanitarias, o que el Rey salvó a la democracia española la larga noche del 23-F. Por estados de opinión es posible reforzar los recursos del Estado y llegar a prohibir por decreto todos los comportamientos y manifestaciones sociales o externas por razón del sexo, y el pañuelito lo es. Ni una muchacha con velo en las escuelas, ni una madre de niña con velo que pueda pasar (sin quitarse el velo como quien se quita la gorra o el sombrero por respeto) el umbral de los colegios.

Nos las tenemos con gente tenaz y de ideas que, como el agua a teja vana, va a buscar las mil maneras de prevalecer sobre el Estado. Ya vemos que los hombres tapadores acuden, para salirse con la suya, a leyes que no aplican o a principios que se pasan por el forro.

EL ORGULLO BURKA

maltrato_eldirario.esEL ORGULLO BURKA

Leyendo a Isaac Rosa, Esta temporada se llevará el burka (Público 04.06.10), se reafirma uno en el daño que Alianza de Civilizaciones y Tres Culturas están haciendo en la juventud y en la opinión pública. Resuelta la ecuación de Lo que el burka esconde (El País 17.03.10 y Abc 06.06.10) y puesto en su sitio lo de Si prohíben mi velo, no salgo (El País 06.06.10), tenemos que darle, entre tanta empanada mental, su verdadero nombre al burka, que es tapadismo sexista y, una de dos: o proteger a las mujeres víctimas o negarnos al orgullo burka.

Ni tontos ni marxistas, lo que más rabia nos da es el orgullo burka. El orgullo burka es como la digestión de una comida indigesta y que tengamos que aguantar que nos digan: oiga, está buenísima. Entre nosotros, el burka cuenta con indulgencias porque quien prohibiría o regularía el burka es el PP. Gran error. Cuando hace años fue el Psoe y no la derecha quien nos metió en la Otan, España vivió perplejidad semejante. ¡Están locos estos romanos! No vendría mal un poco de cordura y un pacto contra el burka, sean PP o Sarkozy quienes promuevan la iniciativa. Si contra el burka la derecha no ve más allá de las supuestas esencias de Occidente, la izquierda tiene que no darle a la derecha ocasión de xenofobia o de limpieza de sangre y tiene la obligación, moral y militante, de tolerancia cero con los hombres que tapan a sus mujeres y de tolerancia bajo cero con las mujeres que anuncian la buena nueva del burka.

Cuanto más se devalúa la revolución social, más valor cobra y más importancia tiene la revolución personal, más se implican sociedad y vida privada. El maltrato doméstico, la sexualidad abusiva, la droga, si fumamos o no fumamos, uso y abuso de animales de compañía, la obesidad o el colesterol resultados de unos modos de vida, son asuntos privados que el Estado legisla o quiere prevenir mediante Sanidad o Educación. En el tema burka hay que descartar del lenguaje y del análisis las palabras moda, libertad o identidad. ¿Por dónde íbamos aquí en España?, ¿hacia adelante, al laicismo, o por la vuelta a la clerecía con nuevos velos? Otro lenguaje que hay que descartar es el síndrome de Estocolmo o lenguaje de auto contemplación de las mujeres que dicen que a ellas les va la marcha y les gusta el burka. Si me prohíben mi velo, yo no salgo es algo parecido a las mujeres que quieren más a sus machos cuanto más las chulean y maltratan y habría que responderles: mire usted, no cuela. Por nada del mundo consentiríamos la vuelta a los malos tratos como no consentiríamos, porque lo diga el reo, volver a la pena de muerte.

Tenemos que darle al burka su verdadero nombre, que es tapadismo sexista. Las mujeres orgullo burka hacen el mismo daño que las falsas denuncias de mujeres nunca maltratadas: juegan con unas leyes que otras mujeres necesitan. Igual que la sociedad se implica y apiña contra el maltrato usando las pacíficas armas del Estado, del derecho y la repulsa, vayamos contra los hombres que tapan a sus mujeres y contra las mujeres que nos la quieren pegar con burka. Boicó laboral y comercial: ni un contrato de trabajo a varones o a hembras tapadistas, que nadie compre en tiendas que practican el tapadismo, tan contrario al comercio justo. Discriminación positiva: preferencia de paso y de contratación, prioridad a las familias no tapadas. Y boicó turístico: ningún viaje de placer a los países donde el placer consiste en tapar a las mujeres, tápelas Agamenón o su porquero.

Daniel Lebrato / El orgullo burka / 10 del 6 de 2010

EL BURKA CONTRA OCCIDENTE

Las jornadas “por la paz y no violencia” se hicieron “contra la paz y el desarme”. De pronto “la paz”, que fue siempre un concepto geopolítico (su contrario: la guerra), consistía en que al profe (pijo) no le rayaran su Wolkswagen Golf en el instituto (de barrio), o algo así: mezclar la Sexta Flota con el diario cotidiano es mezclar agua y aceite, sobre todo en los sitios donde la paz es equivalente al status quo: ustedes no se muevan, viene a decir el amiguito yanqui como lo dice, por ejemplo, en Palestina. Entre nosotros (los dos pacíficos): la Historia siempre ha costado alguna violencia, sobre todo porque las clases tenedoras nunca han dado de sí para repartir pacíficamente lo que tienen, sino que ha habido que arrebatárselo. Pedirle paz al miserable es un sarcasmo de ricos bien nacidos que aspiran a que su mundo de privilegios no se mueva. A quien lo dude, vea la historia y las personas que están detrás de las Jornadas Escolares por la Paz y Noviolencia: el sindicato APIA, el instituto La Paz del profesor de religión, Federico Mayor Zaragoza, Rosa Díez y el Ejército Español, que llegó a participar con descaro en algunos encuentros. ¡Cualquiera hablaba en las Jornadas de desarme!

Daniel Lebrato

EL BURKA (CONTRA OCCIDENTE)

Ni tontos ni marxistas, ahora que llega el Mundial, hagamos la crónica del partido Burka contra Occidente. Tácticas y alineaciones.

Por el equipo Burka juega el tapadismo como sistema integral y concepto de vida, lo que deja en el banquillo el lenguaje de modas y de supuestas libertades. No seamos frívolos. ¿De qué moda hablamos, cuando se trata de un hábito que una sociedad impone a las mujeres?, ¿de qué derecho o libertad hablamos? Cierto que el tapadismo se mide en grados y tantos por ciento de superficie mujer tapada: desde el pañuelo hasta el burka, pasando por chadores y otros mantos, saltan las diferencias. Pero llamar libertad a esa escala de tapados es negar lo principal: el tapado en sí, la ocultación por sistema de la mujer, tapado que empieza en las niñas con la primera regla y obliga a las muchachas de por vida; tapado que se hace pauta en botones y escotes y que incluye una esperanza de boda y de sexualidad distintas para hembras y para varones; tapadismo que incluye poligamia y malos tratos, aunque los varones resulten monógamos y buenos esposos. Decir que la muchacha se tapa pero menos, es igual que decir “mi marido me pega, pero no mucho” o como el personaje de Tres sombreros de copa que iba a casarse “pero poco”. Entre las lecturas secundarias que cabe hacer del tapado están la coquetería, la identificación religiosa, cultural o feminista, caso de mujeres militantes que van tapadas. A todas ellas habría que decirles que a quién quieren engañar, que mil feministas con burka por gusto no anulan una sola tapada a la fuerza por un mundo macho.

Frente al Burka, ese torpedo que desconoce el Estado y las libertades, a Occidente no se le ocurre otra cosa que alinear Estado y libertades. Por Estado se entiende esa institución para resolver problemas que las personas solas no podrían resolver, y por libertades las que tal vez se ejercen por propia voluntad. Y aunque la vida de un demócrata occidental de clase baja suma muy pocos actos de voluntad (la libertad tiene un precio, hay que pagarla, y es incompatible con la necesidad), entre nosotros se lleva la apetencia universal a la libertad o a las libertades. Por la libertad se hizo la Revolución, nuestros Gobiernos son laicos y las religiones privadas. Por la libertad nos damos leyes de igualdad y coeducación que, con Ministerio o sin Ministerio específico, ya no pueden volver atrás. Superada la fase obvia de que no se pega a las mujeres, aquí vamos contra el techo de cristal que desvía a las mujeres de sus carreras y las devuelve a casa cuando son madres. Conocido el techo de cristal, aquí andábamos, contra el piropo, quitándonos el pegajoso asfalto del autoengaño y del qué guapa soy, cuando en eso llegó el burka y mandó parar.

Para saber por qué en España el sencillo partido contra el Burka, ganado de antemano, está resultando tan complicado, hay que remontarse a la broma del milenio: la Alianza de Civilizaciones y las Tres Culturas. En las constituciones no escritas de las tres culturas no figuraban ni la socialdemocracia (no digamos el socialismo) ni la igualdad de los sexos ni la justicia universal ni nada que corrigiera el error Israel. Como iconos de la paz y la tolerancia nos propusieron Gandhi, Mandela, John Lennon, unidos a Juan Pablo II o a Teresa de Calcuta, palomas y laureles que pinten los escolares todos los 30 de enero y se les hace propaganda del ejército de paz y de las misiones de guerra justa. Arca de la Alianza fueron las Jornadas escolares por la paz y no violencia contra la paz y el desarme, que pasó a mejor vida. Paradoja de la no violencia ha sido el incremento del gasto militar y, encima, con el chantaje a los sindicatos: si no es fabricando lanchas y aviones militares (llamados de transporte) habrá que cerrar astilleros y aeronáuticas en crisis. Ya metidos en culturas ‑dijo el obispo‑, aquí en España la mayoría es católica y lo demócrata será que la religión se quede en los planes de estudio y que la Iglesia siga dictando con su almanaque litúrgico el calendario laboral y las fiestas.

Cumpliendo con la Alianza, España sostiene a Israel y equipos israelíes siguen jugando ligas europeas. En el festival de Cine Europeo, no falla la película israelí, ninguna palestina. España sostiene a Israel con la memez de que Israel es una democracia y con el burka sostiene al rey de Marruecos y a su área de influencia: el mundo árabe bipolar ejemplificado en los jeques de la Costa del Sol y la inmigración para la recogida de la fresa. Árabes del petrodólar, Israel agente de Estados Unidos, la Iglesia de Roma: ¡esas eran las tres culturas! Para ser la voz de esos tres amos, mi país ha dejado tiradas a las mujeres que al otro lado del Estrecho hubieran evolucionado contra los malos tratos y seguido la escondida senda por donde han ido igualdad y coeducación, leyes de vida y de Historia que en Occidente han sido.

Ocurre que la Historia fue manipulada. Pasó cuando el amiguito yanqui jugó con fuego islámico (Bin Laden, agente de la Cía) para desanimar el marxismo y los análisis de clase que empezaban a hacerse en países árabes bajo influencia soviética. Los conservadores árabes, como tontos, vieron en los imanes la perpetuación de un mundo propio que a nosotros nos parece, no por árabe sino por antiguo (622 años más antiguo), muy visto aunque parezca exótico y le hagamos turismo; muy inculto aunque se llame cultura y muy violento aunque se manifieste pacífico.

Como acción-reacción, asistimos a un reforzamiento nacional catolicista. Valores en vías de laicismo o de extinción resurgen en la Iglesia y en el pueblo cristiano al amparo de las civilizaciones. Si usted acentúa su cultura con su burka, yo acentúo mi cultura con mis monjitas. Y las procesiones en alza y las campañas pro vida, y los grupitos de base que todo lo cantan y exteriorizan: ¡vamos a la casa del Señor! En cuanto a las tapadas, un toque de liberalismo, otro toque de tolerancia y su poquito de distinción: hay burkas bellísimos y en burka empezó el baile de los siete velos. El [desa]guisado está servido: el Estado ha ganado tiempo para crear un problema que no existía: la marea burka hubiera podido cortarse a tiempo en la frontera. Convidados al convite y con el enemigo en casa, opinión y editorialistas juegan ahora a deshojar la margarita del que sí o que no de tal Consejo Escolar de un infeliz instituto de enseñanza, o de la ordenanza municipal de tal o cual Ayuntamiento. Hemos hecho de algo objetivo (el tapadismo como sistema) algo subjetivo y opinable, hemos hecho de una cuestión de Estado una cuestión bipartidista PSOE PP, y somos tolerantes con lo que no tolerábamos: el maltrato a las mujeres por sus varones; incluso entramos en sus bazares y les compramos sus mercancías.

Que me perdonen mujeres PSOE o Izquierda Unida, Isaac Rosa o editorialistas de Público; que me perdone la militante polisaria tan dura con el Gobierno y tan blanda con su marido: es lógica la repugnancia ante el burka, más repugnancia cuanto más fino, más culto, más sexy y menos burka. Porque de la moda y de lo bonito en la muchacha al taparse podemos dudar, de sus varones tapadores ya parece que no. Es la película y está en cartelera: los hombres que tapaban a sus mujeres.

¿Vamos a verla o vamos al fútbol?

Daniel Lebrato, El burka contra Occidente, 6 del 6 de 2010

Nota:

Las jornadas “por la paz y no violencia” se hicieron “contra la paz y el desarme”. De pronto “la paz”, que fue siempre un concepto geopolítico (su contrario: la guerra), consistía en que al profe (pijo) no le rayaran su Wolkswagen Golf en el instituto (de barrio), o algo así: mezclar la Sexta Flota con el diario cotidiano es mezclar agua y aceite, sobre todo en los sitios donde la paz es equivalente al status quo: ustedes no se muevan, viene a decir el amiguito yanqui como lo dice, por ejemplo, en Palestina. Entre nosotros (los dos pacíficos): la Historia siempre ha costado alguna violencia, sobre todo porque las clases tenedoras nunca han dado de sí para repartir pacíficamente lo que tienen, sino que ha habido que arrebatárselo. Pedirle paz al miserable es un sarcasmo de ricos bien nacidos que aspiran a que su mundo de privilegios no se mueva. A quien lo dude, vea la historia y las personas que están detrás de las Jornadas Escolares por la Paz y Noviolencia: el sindicato APIA, el instituto La Paz del profesor de religión, Federico Mayor Zaragoza, Rosa Díez y el Ejército Español, que llegó a participar con descaro en algunos encuentros. Cualquiera hablaba en las Jornadas de desarme.

los hombres que tapaban a las mujeres

LOS HOMBRES QUE TAPABAN A LAS MUJERES

Visto que, según propias declaraciones, muchachas o mujeres de al otro lado de la frontera, ellas se tapan por su religión, sus costumbres, su identidad o su gusto

y visto que a este lado de la frontera se las recibe a las tapadas como quien recibe a un grupo libre y “a su moda”,

visto que las legislaciones no saben muy bien a qué atenerse en materia de derechos y deberes, libertades y obligaciones de las partes: Estado / individuo o individuo / Estado,

visto además que no se lleva “no admitir”, y que “prohibir” va “contra las libertades”,

propongo directamente que, ni tontos ni marxistas y para dejar de discutir, a ellas las creamos y las toleremos con simpatía y, en cambio, no toleremos a sus machos: los hombres que tapaban a sus mujeres.

Propongo tolerancia cero para los que a sí mismos no se tapan y claramente imponen tanto miedo o respeto a la mujeres que si fuéramos una de ellas diríamos también lo mismo: “llevo el velo porque me gusta”; respuesta humana, casi no hay otra, cuando se contempla el tapadismo sistemático y de por vida. “Más vale que te guste el velo, muchacha, y que le digas al cristiano blanco que te gusta el velo, porque taparte te vas a tapar de todas formas”. Lo hemos leído en Nieve, de Orhan Pamuk.

Desde ElTendedero hace tiempo venimos proponiendo equiparar a los varones tapadistas con maltratadores de mujeres y, consecuentemente, ofrecerles a las mujeres tapadas los servicios del 061 por si quisieran utilizar el amparo del Estado contra el maltrato.

En los varones tapadistas se juntan tres puntas de ideología y creencias profundamente peligrosas: dogmatismo, machismo y violencia. Dogma para tener razón y ser fanáticos ante la sociedad, ante la familia y ante la religión; de ahí la aceptación y la incitación al suicidismo (contra el que las leyes de Occidente, por cierto, no tienen nada que hacer). No hay discurso más peligroso: tengo razón porque lo dice dios, porque soy macho y porque puedo matarte.

Propongo un desprecio y un vacío activo y, por supuesto, siempre pacífico contra los varones tapadistas. Desprecio y vacío pacífico: una mirada basta, con no mirarles basta, con no entrar en sus tiendas o hacer que pensamos: “Tapadista de mujeres, qué vergüenza”.

O que ellos también se tapen. El turbante tuareg es prenda masculina. En el mundo de beduinos y pastores taparse y cubrirse la cara era normal en los varones. ¿No dicen las mujeres que se tapan porque es costumbre? Pues que conserven su costumbre los varones y ellos también se tapen. ¿No se tapan las mujeres por cultura? Pues que sean cultos los varones y se tapen. ¿No se tapan las mujeres por religión? Pues que exterioricen la misma religión con el velo los varones. ¿No se tapan las mujeres porque les gusta taparse y se ven guapas y que van más seguras? Pues que los varones se animen a gustarse a sí mismos. ¡Que se tapen, que se tapen!

Lo que nosotros no debemos hacer (dicho en plan tópico y machista) es entrar en sus tiendas a que ellos, los varones tapadistas, miren a nuestra mujeres (lo de nuestras es un decir) sin que nosotros podamos mirar a las suyas (lo de suyas no es un decir). Lo que no podemos es predicar comercio justo y darles ocasión de negocio y mercancía a estos tales tapadistas.

No deberíamos visitar países que consienten hombres que tapan a sus mujeres.

Hacerles saber nuestro rechazo es lo que deberíamos hacer, sea a la fuerza pañuelo o velo o burka, sea con gusto o sea como sarna que con gusto no pica.

Descolonizar Ceuta y Melilla,

desentendernos del Polisario tapadista (poca liberación esperes de un grupo que tapa a sus mujeres).

Y ni pisar Marruecos.

Daniel Lebrato

LOS HOMBRES QUE TAPABAN A LAS MUJERES

contra el funcionariado

DISCURSO DE QUIEN ODIABA A LOS FUNCIONARIOS

Funcionario es el Rey, y ya me dirán si no es un lujo tener España el doblete de Jefatura y Presidencia del Estado. Hagamos que Presidencia asuma la Jefatura del Estado, y me llevo una.

Funcionario es un militar. Pasemos el cuerpo militar a Policía o Protección Civil. Me llevo dos, me ahorro La Escuela: espacio de Paz y las jornadas de cada 30 de enero, y gano en verdadera paz (mundial).

No se entiende que haya un cuerpo de Policía y otro de Guardia Civil. Unifiquemos los dos cuerpos. Me llevo tres y un gran ahorro en jerarquías y altas nóminas.

Tampoco hay necesidad de una policía nacional, otra autonómica y otra local. Unifiquemos los cuerpos de policía. Me llevo cuatro y gano en coordinación y en cuerpo único de Seguridad del Estado.

Si a la unificación de estos cuerpos añado bomberos y protección civil, me llevo cinco.

Ahora supongamos que donde los cuerpos de Seguridad van patrullando de dos en dos (esos guardias de tráfico), para ahorrar y en adelante, van de uno en uno. Me llevo seis y doblo los puntos de prevención contra el delito.

Supongamos que las empresas semiestatales como Telefónica, Campsa-Repsol, etcéteras de agua, gas (con sus dos bombonas, blanca o naranja), y electricidad, vuelven a ser lo que fueron: una única empresa por sector y servicio, y que esa única funciona ciudadanamente bien. Me llevo siete y muchísimo consejo de administración.

Supongamos que donde hay la pública, la privada y la concertada, en la Enseñanza, se impone una enseñanza única que acaba con discriminaciones disfrazadas de uniforme y libertad de enseñanza que son “nido de diferencias” y “criadero de desigualdades”. Me llevo ocho.

Supongamos que donde hay Congreso y Senado, con una sola cámara de representantes nos conformamos. Me llevo nueve y un montón de gastos oficiales por delante.

Y donde Comisiones y UGT, que se parecen como gotas de agua, no sólo no queda ni una gota sino que les retiro a todos los sindicatos toda subvención. Me llevo diez y recupero independencia y unidad sindical.

Supongamos en fin que el cuerpo de enseñanza admite de una vez el principio de escolarización universal: que dejamos de pasarnos chistes, presentaciones PPs y escritos de condolencia y pésame mucho sobre qué bella era mi enseñanza antigua y qué fea es la enseñanza que ahora se lleva. Que defendemos como enseñantes nuestros derechos adquiridos: señor, señora: estas eran las condiciones laborales por las que yo opté a esta plaza y me presenté a estas oposiciones. Como ciudadano o ciudadana no tengo por qué oponerme a que los centros permanezcan abiertos en julio y en agosto, como si están al público las 24 horas del día y en régimen de guardería o campo de deportes. A lo que me opongo es que sea yo, precisamente yo, quien tenga que venir fuera de las horas que en mis oposiciones (mi convenio colectivo) salieron a concurso y yo gané con justos méritos (más justos que los criterios que se siguen en las empresas privadas).

Entonces y sólo entonces, cuando alguien me critique como funcionario lo poco que trabajo, someteré con gusto mi productividad a pública revisión: como trabajador del Estado y por el bien del Estado, ¿cómo iba a oponerme yo?

Daniel Lebrato

DISCURSO DE QUIEN ODIABA A LOS FUNCIONARIOS

Memoria y desmemoria de la transición

LAS DOS ESPAÑAS

Leo en Luis García Montero que “Antonio Machado no escribió sus famosos versos (una de las dos Españas / ha de helarte el corazón) para referirse a la derecha y a la izquierda, sino a los turnos de los partidos de la Restauración, a las dos Españas monárquicas de los conservadores y liberales”. Anoto al margen: se non è vero è ben trovato, está bien hallado: la teoría de las dos Españas, tan útil cuando ansiábamos una España distinta, mesiánica, con el tiempo y la democracia se ha vuelto una idea más peligrosa que un alacrán en un zapato.

Dos Españas como dos madres ante el juicio de Salomón: una tendría mucho que ganar con que hubiera otra a quien echarle la culpa. Entre la negra y la blanca, entre la azul y la roja, entre el clavel y la espada, se ha ido enredando (enredandó como en el muro la hiedrá) un rey que se postula para arbitrar y poner paz entre las dos Españas, y que nos dejó tirados la larga noche del 23-F mientras su majestad dudaba entre Constitución o generales golpistas.

La teoría de las dos Españas alimenta el tópico nacional. Tópico es: Psoe y Pp, todos los políticos sois iguales; condenar lo que sea, venga de donde venga; y equiparar del tirón todos los ismos de nuestro pasado reciente: nazismo, estalinismo o castrismo. Este centrismo coloca al topicante demócrata en el justo medio, donde le han dicho que está la virtud, y queda él, tan majo y tan buenón, que te dan ganas de comértelo a besos.

Habría que decir al buenón de turno que las atrocidades de la historia moderna (postnapoleónica) echan raíz en los ejércitos y en las patrias, en Estados buenos y enemigos malos a quienes, respetando Convención de Ginebra y Derechos Humanos, se puede exterminar; que los campos nazis y estalinistas deberían llevar al horrorizado a militar en las ideas y que, para ser coherente, tendría que estar en contra de cárceles y sistemas de privación de libertad, alérgico a las ferreterías que venden alambres de espino, y en contra de la guerra como método para resolver conflictos entre naciones o pueblos.

Habría que decirle que, si hay dos Españas, una lleva siglos haciendo historia; otra, tal vez ha levantado el puño o preguntado si se puede. Por otra España entiendo la de los santos inocentes: servil, mal educada, mal vestida, inculta, lujuriosa, medio deforme y faltita de todo. Lo que nadie podrá decir es que esa España de santos inocentes ha traído la crisis o nos ha llevado a Afganistán. Hay una clase que no ha podido hacer mal la historia, porque no la ha protagonizado. Medirse con otros machos de taberna, sí lo han hecho: es parte de una intrahistoria que incluye el fanatismo por el fútbol o por las tías buenas y maltratar a la que llaman la parienta. El espejo de esta España inferior es aquella otra que ora y embiste cuando se digna usar de la cabeza.

Cuando nuestro buenón se digna y pontifica sobre las dos Españas de república y guerra civil (sintagma precocinado), el buenón se está comiendo la demografía de cada bando, sus razones para la paz y para la guerra y el futuro que hubiera traído la victoria de una u otra España. La quema de iglesias, los abusos, fusilamientos y violaciones en el lado republicano, sólo se metabolizan en un pensamiento superior y militante. Lo que no cuadra es tan buena vista para ver de lejos las viejas fechorías y tan poca vista para no ver el mapa de los horrores de ahora mismo. Supongamos las minas antipersona made in Spain.


Una historia que es memoria

La llamada transición española marcó el paso de la dictadura a la democracia y es resultado de una serie de reformas, acuerdos y pactos que tuvieron lugar entre diciembre de 1976 y diciembre de 1978. Protagonistas fueron, por parte progresista, la izquierda social-radical del Pce y la izquierda social-demócrata y liberal del Psoe; y, por parte conservadora, la extrema derecha de Manuel Fraga (Ap-Pp) y el centro derecha de la Ucd más los partidos moderados vasco y catalán, al fondo el rey Juan Carlos y la unidad de España, la bandera y el ejército. Hitos de la transición: Amnistía, Pactos de la Moncloa y Constitución.

Entre amnistías y pactos, quedó blindada la Constitución de 1978 que cerraba un régimen, el franquismo, y dejaba otro atado y bien atado: esta democracia. Pactos y Constitución marcaban la España que iba a ser pero también la que no iba a ser: no sería España republicana ni federal, algo que la Constitución dejaba a la posteridad a precios políticamente prohibitivos.

Además de un Gobierno homologable por países aliados, la clase política española se daba a sí misma una salida y una historia: una historia que fuera la Historia y una salida a personas concretas que pareciera una solución para todos.

La Historia se reescribió así: Tema República y Guerra Civil (de esta manera se asocia la Segunda República con tiros y disturbios desde el mismo momento de su proclamación en 1930). En 1936 lo que hubo fue el estallido de un conflicto latente entre las dos Españas, estallido que se veía venir y que la república atrajo como la torre al rayo. La guerra civil (llamémosla guerra cuanto antes) fue guerra y no golpe de Estado, para lo cual tienen ustedes que pasar por alto un día incómodo, el 16 de julio de 1936, y los días que precedieron y siguieron a aquella fecha. Tienen ustedes que pasar de puntillas por la ‘cuenta de la vieja’ de Franco y de sus compinches: el pronunciamiento, el baño de sangre, la toma del poder y el reparto del nuevo Estado. Todo eso habrá que reducirlo a un mal necesario, por ejemplo: es que la república iba fatal, es que la convivencia estaba muy deteriorada, era el giro comunista del Frente Popular. La cuestión será hacer olvidar que, comunista o no, el Frente Popular fue un Gobierno legítimo salido de una legítimas elecciones.

[Dicen que cada español aficionado al fútbol lleva dentro un seleccionador nacional y un once ideal con el que la selección ganaría todos los partidos. Aquí igual: frente al lenguaje secamente estadístico que preside la democracia, “quien gana, manda”, en la república tenía que mandar no quien había ganado (el Frente Popular), sino quienes tenían y tienen en la cabeza los ‘seleccionadores’ de la patria. La legitimidad democrática se la pasaron los golpistas por la culata como los demócratas se la pasan por las novelas de Javier Cercas.]

Una vez puesto a enfriar el pronunciamiento de Franco, la historiografía oficial fue aliñando otras fechas: la ‘guerra’ se habría iniciado en Asturias en octubre del 34, o el día que mataron a Calvo Sotelo, 13 de julio del 36, de modo que el uno de abril de 1939, último parte de guerra del general Franco, a su modo empezaba, si no la paz, la posguerra y, de la posguerra, a la reconciliación nacional y, de ahí, a la flamante Constitución.

No imaginaban que los derechos civiles, de personas tomadas de una en una, iban a sacar adelante una ley como la Ley de la Memoria Histórica.


Memoria que es historia

Si el golpe llegó a guerra civil no fue porque hubiera dos Españas sino porque la España golpista se vio sorprendida por la resistencia al golpe de la España pacífica, que fue la que hizo fracasar el pronunciamiento. En justicia universal, a los golpistas se les juzga por sus intenciones y por los golpes realmente dados a personas, familias o a instituciones. Si la guerra es el fracaso del golpismo y, a más guerra, más derramamiento de sangre, ¿a quién habría que juzgar con mayor motivo, a Franco o a Pinochet?, ¿al franquismo o la dictadura argentina?

La ley de amnistía (mejor: la amnesia) valía para gente como Santiago Carrillo (a quien la derecha reprochaba una matanza en Paracuellos del Jarama), como valía para culpables del régimen o de haber traído el régimen: golpistas y militares, funcionarios y particulares. Cuatro de las cinco partes firmantes del Pacto de la Moncloa, se dice pronto, tenían las manos manchadas de sangre (de verdad o de mala prensa): el Gobierno del Movimiento, la monarquía continuista, Fraga el de “la calle es mía” y Carrillo.

A aquella transición tan cortita, democráticamente hablando, le venía de perlas la doble presión de estar entre la espada del ejército golpista y la pared de los atentados de Eta. Y, la verdad, hubo un 28 de febrero de 1981. Hoy en 2010 el Gobierno promete la “salida policial” al terrorismo y ya no hay golpistas en el ejército. Si reconocemos las presiones de los poderes fácticos en el 75-81 y si justificamos lo injustificable en nombre del realismo político en aquellos años oscuros, ¿por qué en estos años claros se sigue santificando una Constitución conseguida bajo presiones, que es como decir bajo tortura? El caso más claro es la reforma de la ley electoral, que no costaría nada. Pues tampoco. Psoe y Pp se han dado cuenta de que el bipartidismo funciona, han descubierto que ellos son las dos Españas. Una cámara excesivamente fragmentada daría gobiernos inestables, dice el Psoe (no Izquierda Unida), y no parece oportuno cambiar la ley electoral. Como el Concordato con la Iglesia: “para otro día”.

Mientras la fábula de la modélica transición española corría entre nosotros y se hacía rosa con doña Letizia y libro de texto con la asignatura de ciudadanía, Argentina y Chile demostraban que no pasaba nada por sentar en el banquillo a golpistas y torturadores. Paralelamente, la disgregación de la antigua Unión Soviética no ha destrozado el mundo, sino dado independencia a países o naciones. (Ésa es otra que se ha comido el quinteto de la Moncloa: el derecho de autodeterminación de los pueblos. Ese derecho solucionaría pacíficamente la cuestión vasca o catalana, y haría más fácil el gran tema del que nadie quiere hablar: la descolonización de Ceuta y de Melilla, la puesta bajo control de España de Gibraltar, autónoma o federal, pero de España.)

Mundo al revés: juicios a Garzón y a la voluntad de Cataluña expresada en referéndum. Los demócratas que idolatran la Constitución responden que “en democracia”, y bajo “el imperio de la ley”, estamos a lo que dictaminen los jueces del Supremo y del Constitucional, que eligen los de siempre.

Ni tontos ni marxistas, querrán que digamos: amén.

Daniel Lebrato, 5 del 5 de 2010

MEMORIA Y DESMEMORIA DE LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA
APÉNDICE DE FECHAS

1969 Franco nombra heredero al príncipe Juan Carlos

1975.20.11 muere Franco

1976.28.07 Concordato entre España y la Santa Sede

1976.30.07 primera ley de amnistía

1976.15.12 se aprueba en referéndum la Ley para la Reforma Política

1977.09.04 legalizado el PCE

1977.15.06 elecciones generales: gana la UCD de Adolfo Suárez

1977.15.10 segunda ley de amnistía

1977.25.10 Pactos de la Moncloa: firma del pacto económico, dos días después

1977.27.10 firma del pacto político, que Fraga no ve “oportuno ni efectivo”

1978.06.12 se aprueba en referéndum la Constitución, ratificada por las Cortes

1978.27.12 las Cortes aprueban la Constitución, que fija el Senado y la ley electoral

1979.01.03 elecciones generales: gana la UCD de Adolfo Suárez

1982.28.10 elecciones generales: gana el PSOE de Felipe González

2007.26.12 Ley de Memoria Histórica

Los pactos de la Moncloa en boletines oficiales

SOFISMA Y TOROS

M.D., gracias por el artículo de tu compañero sobre los toros.

Me agrada que haya gente contra esa barbaridad, aunque no estoy de acuerdo con
todo lo que él dice. Él no le da ninguna importancia al sufrimiento del animal, y la
preocupación por ese tema lo ve “primermundista” y aristocrático. Y es cierto que lo es,
pero la sensibilidad respecto al sufrimiento de otros seres probablemente sólo puede
surgir cuando las necesidades más perentorias estén resueltas. Él ve muy claro que
toda la muerte duele (hasta la de las lechugas, con lo que podría estar de acuerdo),
pero en este primer mundo hay leyes para reducir el sufrimiento en mataderos,
transporte, en animales de compañía, investigación, etc. (estoy en el comité de bioética
de mi instituto y rechazamos, como en el resto del CSIC y la Universidad, muchos
proyectos de investigación por conllevar sufrimiento a los sujetos de estudio). Así es
que la sociedad (de hecho sólo la del primer mundo, Occidente) no se desentiende del
sufrimiento.animal, trata de reducirlo con leyes.

Su postura es de izquierdas, pero creo que de la izquierda antigua. Bueno, es natural
que la gente no coincidamos en todo

Gracias y un abrazo, F.

LA HOJA Y EL BOSQUE

La mayoría de las reacciones al artículo Sobre los toros se centran en el tema toros y desprecian casi todo lo demás: la sociología del mundo de los toros, la crítica a lo que ha sido históricamente el toreo a caballo y a pie, la denuncia de una sociedad vertical fuertemente dividida y separada entre ganaderías y empresas, por un lado, y torerillos de Triana, por el otro.

Es como si hubiera molestado introducir ese punto de vista económico y social: ¿Por qué sale usted hablando de mundos primeros y terceros, si aquí de lo que se trata es de acabar con las corridas de toros, y nada más que eso?

Me tienta decir que las personas y las opiniones se dividen en dos: quienes están globalmente de acuerdo con el mundo en el que viven aunque admiten que ese mundo se puede mejorar y además aspiran a mejorarlo, y quienes están globalmente en desacuerdo con el mundo en el que viven y tampoco rechazan las mejoras parciales ni renuncian a disfrutar de esas mejoras que puedan hacerse.

En general, mis amigas y amigos empeñados en luchar contra la tauromaquia han rechazado la globalización del problema y me han llamado al orden: oye, que aquí estábamos hablando de “toros sí o toros no”, no de latifundios ni de clases sociales.

Sospecho que este tema y otros temas monográficos son las hojas y la visión crítica por clases sociales es el bosque.

SOBRE LOS TOROS Y EL SOFISMA

Todo lo que he leído y escuchado de la fiesta, gira sobre los toros como espectáculo y sobre las medidas que habría que tomar contra la tortura a un animal. De acuerdo. Esta sociedad nos invita a amar a los animales y a militar en causas humanitarias y parciales (fenómeno oenegé), en batallas pequeñitas, pero no en la gran guerra: las bases de la desigualdad social y humana, también animal.

Sacarle punta al tema toro es como en el instituto cuando estudiábamos: tema, estructura y contenido, género y clases, comentario crítico. La sociología de los toros es un punto de partida y de llegada, y no quiere ser un sofisma.

Para el creyente (y yo, fatalmente lo soy), el verdadero espectáculo se desarrolla en otras partes, no en lo que sufre el toro ni en la caza del zorro ni en la hepatitis del canard. El lord cazador y el bourgeois gourmet sí que son nuestro espectáculo.

¿Es igual el mundo del toro para gitanillos y belmontes muertos de hambre que para Domecqs, Miuras, Borbones y marquesonas? ¿Es un sofisma poner el dedo en esa llaga, más que capitalista, feudal y de rancias aristocracias? ¿Habría corridas si no hubiera grandes dehesas y latifundios heredados y tenidos a título de qué, desde los tiempos de Guzmán el Bueno (¡y tan bueno!)?

Y en cuanto a las sociedades protectoras, la pregunta es esta: quienes sufren por los animales-animales ¿sufren igual por los animales-personas? Según cogemos el sueño cada noche en el primer mundo protector, la respuesta es que no.

Estoy de acuerdo con la ética de que “es un mal causar dolor y muerte, con regocijo, a otro ser vivo”, sin embargo el regocijo va por dentro y puede ser lo de menos. De hecho, los aficionados a la tauromaquia niegan que se regocijen con lo que sufren los toros, más bien buscan argumentos en defensa del toro y del torero, argumentos que sí que son puros sofismas.

Pero supongamos (segundo ‘pero’) que la pena de muerte se aplica “sin regocijo” y con sentido de Estado. ¿Ya me parecería bien la silla eléctrica?

Con perdón tuyo y mío, lo único que hacemos pequeños o medianos burgueses es ajustar nuestra cartelera, dar por buenos o malos nuestros espectáculos, y aquí los toros entran al mismo nivel que el teatro o el cine.

A mí el mundo de las protectoras de animales se me queda muy chico al lado de las protectoras de personas. De culitos y barriguitas antitauristas, pienso igual que pienso de los profesionales de Greenpeace: que son eso, profesionales. Yo crecí creyendo, y todavía creo, en los grandes movimientos de ‘masas’ (palabra desprestigiada, qué le voy a hacer). A los protestones de élite que expresan la mala conciencia del primer mundo, la Humanidad (con mayúscula o con minúscula: de un ser humano en concreto) les importa un bledo (iba a decir un carajo, porque quienes pensamos en clave de ‘masas’ les caemos francamente mal).

Y es que las masas recuerdan al tercer mundo y el tercer mundo, claro está, no protege a los animales ni los cría para hacer taquilla: el tercer mundo se los come.

LA HOJA Y EL BOSQUE

sobre los toros

SOBRE LOS TOROS

  1. Lo tópico y típico del toro y del toreo usted lo sitúa en Andalucía, donde mayores son la diferencias sociales verticales. Y no es casual que la fiesta del toro se cuestione en Cataluña, sociedad más horizontal donde es más fuerte la clase media, y donde faltan las grandes ganaderías.
  2. En Cataluña intentan el debate. El movimiento protector de animales es primermundista y aristocrático. Los autos de fe antitaurinos, tetas y culos manchados de sangre, son todo menos manifestaciones populares. El truco del decreto ley que protege la Fiesta con maýuscula como bien cultural es una pasada y una manera de hurtar un debate legítimo. Qué menos que cuestionarnos la supuesta cultura de las corridas de toros.
  3. Discutir sobre la fiesta no puede ser discutir sobre si el toro sufre o deja de sufrir. La muerte siempre duele: también la lechuga y el tomate sufren el arrancamiento. Lo terrible es que se ponga por delante la cuestión sufrimiento animal, antes que el factor humano, y el factor humano es el mundo desigual que rodea, sostiene y, cuando puede, justifica la fiesta de los toros. Para nosotros, ni tontos ni marxistas, ni catalanes ni andaluces, ni tauristas ni anti tauristas, ésta es la arena:
  4. La España de empresarios, ganaderos, terratenientes y señoritos cortijeros. Pregunta: ¿Queremos a esta selecta clase que ve los toros desde la barrera, desde la altura de sus caballos jerezanos? Ese es el mundo del rejoneo que históricamente a finales del Xviii dejó su sitio a los de a pie, por ver cómo corneaban, no a ellos, que las cornadas duelen, sino a los pobres toreros. Últimamente, en clave ecologista y proteccionista, a este grupo se le oye defender que, gracias a las corridas, la especie del toro bravo sobrevive feliz en la dehesa. Salvando al toro, se salvan a sí mismos y, encima, con subvenciones oficiales y escuelas de tauromaquia…
  5. …Y la España de toreros buscavidas tentadores de la suerte y de la muerte. Pregunta al público: ¿Es lícito o se puede moralmente consentir que por un puñado de euros el ser humano torero se juegue la vida por milímetros de riesgo, si se acerca mucho o poco a la cornada? ¿No será el público de las corridas cómplice como el que pedía sangre de gladiadores? Y ante las tripas fuera del animal humano, ¿no dirán nada protectores de animales?
  6. Si no interesa hablar de eso, volvamos al arrancamiento de la lechuga y más: hablemos de las guerras, y propongamos acabar con las guerras acabando con las armas y los ejércitos. Así, en vez del documental sobre lo mal que lo pasan los toros, nos pondremos una película sobre las cornadas que da el hambre y en las zonas de conflictos: qué duele una pierna cuando te la amputan por culpa de una mina anti persona, qué dolor de cabeza da un bombardeo y qué secuelas dejan las misiones de paz de nuestro glorioso ejército, que se simboliza en el Rey que defiende las corridas.
  7. No apliquemos una moral estricta y absoluta para unas cosas (que el toro sufre: eso es verdad) y en cambio una moral relativa cuando nos conviene mirar para otro lado: las caras de la explotación y de la miseria.

daniellebrato en wordpress, 01.04.2010

contra la revolución (ni tontos ni marxistas 2)

CONTRA LA REVOLUCIÓN

Sostiene un buen amigo que “las revoluciones no engendran más que una reposición de caras nuevas que indefectiblemente se tornan en viejas”.

1.
Que Carlos Marx cayera en el tópico de la revolución no quiere decir que caigamos nosotros. Marx era militante e imaginó una revolución parecida a las revoluciones que él conocía o había estudiado: violentas a la francesa de 1879 y de otras revueltas que vinieron después. Para ridiculizar al marxismo, la historiografía dominante se burla de lo que fallaron las predicciones de Marx: que el proletariado iba a ser el soporte de los tiempos nuevos y que la revolución empezaría por el país más industrial y, por tanto, más fuerte en clase obrera, que era Inglaterra. Pero la chispa de la revolución no saltó en la Inglaterra obrera de Dickens sino en la Rusia campesina de Tolstói, y desde 1917 las barbas de Marx junto a las de su inseparable Engels se funden con Lenin y luego con Stalin en la foto de un siglo que no han parado de vendernos: o países libres o dictaduras comunistas, es lo que hay. Y lo que hay ‑ya sin Soviética‑ es un capitalismo que presume del fin de la Historia y de no tener rival fuera del terrorismo internacional contra el que siguen haciendo falta bases de Rota, marines y Sextas Flotas, como querían demostrar.

Para llegar aquí, el capitalismo ha jugado su única carta, que es pura propaganda: el dinerito que se cree uno que va a ganar. Esa tabla de salvación individual fue el efecto Muro sobre la gente del Este y está siendo el efecto Miami sobre la conciencia de Cuba. El experimento social, llamémosle el socialismo, fue y es imposible en un solo país, la aldea gala frente al César. La Internacional y Trotski lo sabían. Che Guevara lo vio venir: socialismo en un solo país sería como ir de bufé libre y a fondo común un grupo solidario rodeado por tiburones, gorrones y escaqueados.

2.
El artículo Ni tontos ni marxistas quiere evitar el Marx militante y el supuesto Marx del Telón de Acero. Ni tontos ni marxistas quiere volver al Marx estrella de luces que no todos tienen, al Marx que nadie ha rebatido. Después de Marx, la Economía es administración y recursos humanos; la Filosofía, una asignatura y una historia del pensamiento; y la Historia (también la del Arte), una mentira desvelada y un presente que se puede cambiar.

Quien piensa que “las revoluciones no engendran más que una reposición de caras nuevas que indefectiblemente se tornan en viejas”, aparte de que olvida que la Historia no avanza en circular sino en espiral, coincide con la duquesa que se niega a compartir sus joyas y sus tierras con la criada y los jornaleros. Total: si la criada (con esa pinta) no va a saber lucirlas, y los jornaleros (con esas manos) no van más allá del terruño y la taberna. Ya sería algo que criadas y jornaleros de la duquesa (siglos, por siglos) estuvieran unos añitos al frente del cortijo y pudieran decir: “las revoluciones no engendran más que” etc.

Pero íbamos a no hablar de revolución ni de de política, proyecciones de futuro no hagamos ninguna, que luego nos acusan de utópicos o de violentos. Hablábamos de que al presente o con ‘la crisis’ los tontos tienen que hacerse más los tontos. Y los marxistas.

3.
Pongamos por caso a la Ministra que va y dice que atrasar la edad de jubilación responde a la demanda de una tercera edad que quiere seguir siendo útil y joven. O pongamos reflotar astilleros y aeronáuticas civiles a base de barcos y aviones militares. No sólo debo aceptar (no lo acepto) que el carísimo ejército de mi país mate a personas, sino que encima tengo que depositar en las fuerzas armadas (y que me perdone esa tropa de necesitados y malos estudiantes) valores patrios más elevados que los míos. A la enseñanza nunca nos sacan el doce de octubre.

¿Te imaginas combatir el paro trabajando todos menos horas, menos días y menos años para que todos trabajen? ¿Te imaginas que, como se fija un salario mínimo, se fija un salario máximo y un máximo de renta y patrimonio por persona? ¿Te imaginas que se legisla un cuerpo único de Seguridad del Estado que unifique instalaciones, sueldos y jerarquías de ejército y guardia civil, policía nacional y policías locales, protección civil y bomberos? ¿Sería un mal patriota quien eso pidiera? ¿Atenta contra los sindicatos que Comisiones y Ugeté compartan (ya que casi todo lo comparten) una sola subvención? ¿Va contra la democracia que la Jefatura del Estado vaya pasando poco a poco del Rey al Presidente del Gobierno? ¿Te imaginas?

Yo sí me imagino. Mejorarían las cuentas del Estado y la salud moral de los telediarios.

Y sin hacer la revolución. Cuestan sangre las revoluciones, manchan mucho las revoluciones y a estas alturas ‑francamente‑ dan pereza.

[Sospecho que además es lo que están deseando: que hablemos de la revolución.]


ni tontos ni marxistas o el pollo de Pitigrilli

NI TONTOS NI MARXISTAS
***
o el pollo de Pitigrilli:
Si yo me como un pollo y usted ninguno, comemos medio pollo cada uno

I.

¿Se han dado cuenta de que en las tertulias de la Ser y de Tve y en los editoriales de El País nadie usa la palabra capitalismo? Capitalismo es tabú sustituido por placebos como sistema económico, ocedeé o economía mundial. Dices capitalismo y te señalas como rojo o subversivo, marxista o comunista.


El comunismo era y es una hermosa utopía realizable (como socialdemocracia o comunidades de base) que nada tiene que ver con el socialismo ‘real’ que conoció el siglo XX, y con el que quieren quitarnos las utopías. Al capitalismo, que históricamente sólo ha practicado la democracia y el voto cuando la dictadura y la tortura no le han hecho falta, le quitas sus plusvalías y entonces da su verdadera cara: o vuelve a las andadas del golpismo (contra Cuba o Chile) o exagera su propaganda (como hizo contra la Unión Soviética). Quien defiende la democracia de fachada de Israel y Estados Unidos y de sus voceros (Onu, Otan, Unión Europea), defiende el capitalismo, aunque critique sus excesos. Otra nota llamativa de las tertulias sobre la crisis es la dormición del análisis desde el primer diagnóstico, sustituyendo los parámetros económicos por calificativos sacados del catecismo. Así, la crisis es culpa de la avaricia, codicia desmedida o ganancias excesivas de unos pocos sin escrúpulos, lo que conduce no a un cambio estructural o de modelo económico, sino a una reforma moral.


Marxista llamamos a un modo de ver el mundo que arranca de la crítica del capitalismo puro, del capitalismo en sí, del capitalismo intrínseco, no del capitalismo malo porque haya algún capitalismo bueno. Para ser marxista (muchos lo son y no lo saben) basta ver la doble alienación y fetichismo del trabajo como mercancía y del dinero como plusvalía. Lo decía mejor Machado: no ser un necio que confunde valor y precio. Todo trabajo, en tanto “explotación del hombre por el hombre”, es injusto. Trabajar o dar trabajo es como la propina, que envilece a quien la acepta y a quien la ofrece. Si hubiera trabajo justo, habría salarios justos y, si fueran justos los salarios, ¿cuál sería el beneficio? Beneficio: lo que va del valor de uso hasta el valor de cambio del trabajo como mercancía, eso que en el mercado capitalista, y con la vaina del salario y del trabajo justo, no se ve. Se ve en las películas de romanos y en el siervo de la gleba de los viejos libros de texto, donde unas lecciones más adelante nos estaba esperando el soberbio lema de libertad, igualdad, etc.


No contento con la alienación del trabajo, el capitalismo multiplica el fetichismo del que ya era poderoso caballero don dinero, y lo echa al ruedo a pelear con el trabajo. Primero, ambos mundos, trabajo y dinero, se pintan como inmutables, mundos que fatalmente tienen que ser y son, lo cual es tan injusto como mezclar a César con su esclavo o al cliente con la puta, y decir que la suma es igual a dos. Después, y para corregir el brutal fatalismo que nos divide por cuna y herencia, el sistema (que, como el del anuncio, no es tonto) nos propone algunos modelos o excepciones: el espabilado, el trabajador, el aplicado, el pelota o el trepa. Siempre hay quien estudiando llega, siempre a alguien le toca la lotería, siempre alguno sale del arroyo para que los demás crean que es posible “remando llegar a buen puerto”, como decía el Lazarillo. Tendríamos que coger la escopeta y tirarnos al monte. No lo hacemos porque la vida es breve y el pensamiento, débil. O vil: cuando alguien acanalla nuestra sobremesa con zancadillas de mira quién habla, con lo bien que vives, o qué haces tú por arreglar lo que criticas tanto. Si usted resiste el juego sucio y no cae en las trampas de la fe, si no mezcla su conciencia con la mala conciencia y no hace de su vida una cruz de las de tómame y sígueme (a una oenegé tipo Gandhi o Teresa de Calcuta), es probable que usted sea un desagradable marxista.


Y no se trata de haberse leído El Capital, de predicar marxismo ni plantearse la vigencia del marxismo. Tampoco hemos leído a Darwin ni está ‘vigente’ Darwin, y todos somos darwinistas. Ni a Galileo hemos leído, ni falta que nos hace para creernos el Sistema Solar y la humildad de la Tierra. Podrán no gustarnos Darwin, Freud o Marx y sus teorías, pero ¿es que hay otras? ¿Hay otra explicación del eslabón perdido y de lo que nos parecemos a los orangutanes?, ¿o de las neuras que habitan en nuestro fondo oscuro? ¿Hay alternativa al axioma marxista de que la riqueza, como la energía, ni aumenta ni disminuye, simplemente se reparte?


cuando me lo contaron sentí el frío (ensayo sobre la prostitución)

putas por las putas

CUANDO ME LO CONTARON SENTÍ EL FRÍO

***

Análisis y comentario crítico de la campaña

NO A LA EXPLOTACIÓN SEXUAL (año 2009)

Una sociedad digna se quita la sarna.

A una sociedad indigna, la sarna con gusto no pica.

Recuerde el alma dormida que este régimen es experto en músicas calladas, que nos han hurtado (sea cual sea nuestra postura) debates ideológicos sobre Otan o Neutralidad, Confesionalidad o Laicismo, Monarquía o República. Que llaman de paz a las misiones de guerra. No es que tengamos ganas de entrar en política, es que nada social deja de ser política, de polis y politesse: conductas que vienen de una comunidad y a esa comunidad la definen (tatuarse o masticar chicle). Tenemos también la obligación de pensar no sólo lo que la política dice, sino lo que calla o da a entender. La campaña “No a la explotación sexual” silencia, oculta o tapa otra más rotunda y directa, que hubiéramos agradecido: “No a la prostitución”. La campaña “No a la explotación sexual” está por mantener la prostitución (mejorada, sin proxenetas, lo que usted quiera, Ministra, pero prostitución prostitución). La prostituta deja de ser la que está prostituyéndose, el estado lamentable en que está la vida de una mujer, y pasa a ser un ser, una definición, una condición u oficio, y el puterío se sindica o legaliza como un trabajo aceptado (cómo la música o la albañilería). Usar el posavasos es echar un trago a la salud de la puta y su cliente, eso sí: libres al fin del proxeneta, pues qué bien. Están a punto de hacer con las mujeres sometidas a prostitución lo que hicieron con mujeres sometidas al tapadismo islámico: la normalidad de un mundo irreal. Si la versión oficial del tapadismo niega lo principal (que el pañuelito es el síntoma de un sistema de discriminaciones sucesivas que se manifiestan, no empiezan, en el pañuelo y acaban en burkas y lapidaciones), en la prostitución también se niega lo mayor y se pasa por alto lo principal: que a estas alturas, en la sociedad de derechos y valores, hay mujeres cuyo ‘trabajo’ sigue siendo servir sexualmente a los varones. Para que haya igualdad y para callarnos la boca, ya verán ustedes cómo la legalización se hará extensiva también a los prostitutos machos. Definitivamente, la revolución puede esperar.

Trata (o tráfico de personas) y prostitución son distinta cosa, aunque a la vez coincidan. La trata juega con la inmigración y la prostitución con la familia. Y hay alta y baja prostitución: en la alta no se da el proxeneta o se da camuflado de eufemismos. ¿Qué significa “no a la explotación”? ¿Clientes bien educados o agencias refinadas no explotan a las mujeres, no reproducen la prostitución?

La raíz de la prostitución está en el modelo de familia que los obispos jaleaban el otro día en Madrid: familia patriarcal y sexualidad de la penetración, sociedades falocráticas que llevan a algunos a buscar y procurar servicios sexuales que su concepto de normalidad o su entorno cotidiano no les permiten tener. En esos casos, y cuando no hay más remedio, el varón paga, aunque pagar no es lo habitual: abusos, prepotencias, coacciones les salen gratis a los varones dominantes de sus mujeres (dominio económico), pese a ciertos ejemplares endebles o afeminados, últimamente: coeducados.

Donde hay igualdad y mutuo consentimiento puede haber pago de ruin o de gentil manera, pero no hay prostitución. Prostitución es: sometimiento y obediencia por falta de medios y por miedo a la pobreza o al despido, claves de cualquier trabajo y del sexo asalariado; asco o placer, a convenir. En esa cadena el proxeneta encarna una figura no tan lejana: la del mediador o intermediario. Ocurre que el chulo es de la misma carne que la puta, del mismo barrio viene. Agencias de contactos y cáterings de servicios funcionan en otra dimensión, son de otra galaxia.

El grupo proxeneta no es un grupo de votantes; las prostitutas a la holandesa sí lo son, se las escucha en la tele y se les da entrada en los foros al amparo del derecho de asociación. Contando con ese sector de prostitutas de élite, y en línea con el neoliberalismo europeo, los mismos que prohibirán las corridas de toros –ojo a Cataluña– quieren poner escaparates, como en el barrio rojo de Ámsterdam, a las prostitutas jóvenes de más valor ‘de cambio’. El valor ‘de uso’ de la prostituta (juventud y belleza, no digamos virginidad) se deteriora pronto y necesita, como el deportista profesional, ganar mucho en poco tiempo. La voracidad de las ‘interesadas’ puede resultar fatal. Darles audiencia es como escuchar a traficantes o camellos y basar en ellos una futura ley de drogodependencia.

En una viñeta dice el cliente que la mujer se siente amenazada y no puede hablar. Se nos ocurre preguntar por qué la mujer tendría que hablar con quien perpetúa su condición de prostituta, que es el cliente. Otro muchacho identifica ser libre con no tener proxeneta. ¡Así da gusto ser libre! Dan ganas de proponerle al joven que contrate los servicios de su profesora, de su madre o de su hermana, que seguramente estarán todavía más en libertad y en igualdad. Un tercero se pregunta: Y yo que defiendo los Derechos Humanos… ¿Por qué ayudo a que los proxenetas se hagan ricos? Este pragmatismo se podría aplicar a la mendicidad o las drogas: –Y yo que defiendo los Derechos Humanos, ¿por qué ayudo con mi caridad a que la mendicidad continúe y la caridad se haga rica? –Y yo que defiendo los Derechos Humanos, ¿por qué ayudo con mi canutito a que los narcos se hagan ricos?

Se escribe Derechos Humanos con mayúscula cuando son los de las Naciones Unidas. La Declaración de la Onu se redactó en un vértigo de campos de exterminio y de Segunda Guerra Mundial. En mayo de 1948 se proclamó el Estado de Israel. La Declaración Universal de los Derechos Humanos tiene fecha 10 de diciembre de aquel año y va primordialmente dirigida a consagrar derechos de hábeas corpus contra los malos tratos y torturas, y a dictar una especie de Constitución Democrática Universal contra regímenes autoritarios. Los artículos que consagran derechos humanos y en tiempos de paz son sólo seis, de 30, y tan genéricos como: derecho a la seguridad social, derecho al trabajo (al que nunca se le llama digno), al descanso, a un nivel de vida, a la educación, y a la cultura. Se acabó. Ya me dirán qué significa presumir de Derechos Humanos. No habérselos leído.

Si una Onu menos títere redactase otra Declaración Universal de los Derechos Humanos, esa Declaración diría que los Estados tienen el deber, la obligación, de erradicar el trabajo indigno como primer paso para la erradicación del trabajo en tanto “explotación del hombre por el hombre”. La Onu puede y debe tener perspectivas altruistas y medio utópicas que marquen el camino a Estados y naciones. La prostitución, como trabajo indigno, tendría que pasar al índice de trabajos prohibidos. Allí ya están desde hace tiempo los verdugos de los países más civilizados y deberían estar mendigos y personas anuncio de las de “compro oro”, mujeres orientales vendedoras ambulantes con diademas luminosas; indigno el negrito en el semáforo, indigno tanto esfuerzo en levantar tribunas, portadas de feria, arcos de triunfo para que pase su majestad el Corpus. Con esas horas de trabajo, en mi ciudad se hubiera erradicado el chabolismo.

Para obviar la indignidad, la campaña pondera positivamente al cliente que en ningún momento parece el tipo odioso que tenemos en la cabeza. Los chavales de la viñeta 4 casi parecen nuestros alumnos. Quien va de putas no es esa juventud. Ir de putas es rijoso y suburbial y esa rijosidad no la corrige ni tiene nada que ver con la prostitución de saunas o masajes en grandes hoteles o circuitos de lujo donde el proxeneta se llamará agencia de masajes o de relaciones personales. ¿Combatirá Igualdad esa alta prostitución? Otro engaño es hacer creer que el problema radica en el tráfico o trata de personas (que es gran problema) y no en la propia prostitución. Borrando los aspectos ‘laborales’ del bajo puterío y negando el avance de los tiempos, seguiremos hablando acrítica y tópicamente del “oficio más viejo del mundo”. Así cualquiera.

Y para probarlo, nada mejor que ponerse los firmantes de la campaña a hacer prostituciones ya sin proxenetas, libres y con todos sus derechos humanos: venga esa bragueta, venga ese abrirse de piernas, venga esa mamada que da asco. Suena fatal, ¿a que sí? Pues para los oídos de sus hijas o esposas, para la Reina de España o para la mujer del Presidente, que en esto las instituciones tienen que dar ejemplo. Por supuesto, todo estaría dentro del sindicato y con la inspección en regla, pago con tarjeta y tique de si no queda satisfecho, etcétera.

El lenguaje cuanto más soez, más revelador de lo terrible de las cosas. Lo que es bueno para su señorías tiene que ser bueno para su criada, o aquí se acabaron las grandes frases. Y la frase es que el pensamiento vil disfrazado de posibilismo progresista (¡es lo que hay!, ¡qué más quisiéramos!) se lo está comiendo todo, y con papas:

sarna que no pica.

Jesús Cotta para el libro De quien mata a un gigante, de Daniel Lebrato

Jesús Cotta. Junio de 2008.

Para Daniel Lebrato sobre De quien mata a un gigante.

Los poemas de la primera parte me han gustado mucho más que los de la segunda, especialmente aquellos que hablan del amor erótico. Me recuerdan a Kavafis, con un toque de Píndaro y de poetas helenísticos. Lo mejor del poemario es la unidad del tono, la voz que adopta el poeta. Es elegante, brillante, vehemente. Es una mezcla curiosa y feliz de tradición griega, arábiga y española. Mirto y arrayán, dos nombres de la misma planta, el primero de origen griego y el segundo de origen árabe. Hay hallazgos felices al romper palabras (aunque en algunos poemas creo que se abusa de este recurso). Me encanta lo de Oh exterminador y el poema dedicado a Jesús. Ha sido un gozo leerte. Tu compañero Jesús Cotta. Sevilla, junio de 2008.

sistema de enseñanza Frankenstein

SISTEMA DE ENSEÑANZA FRANKENSTEIN

Que la productividad de los centros públicos aumente y sus servicios vayan a más, choca contra intereses y derechos adquiridos del personal docente. Dividido y falto de ideología, el cuerpo de enseñantes se muestra reacio (reaccionario) a reformas que, vistas de otra forma, tendrían que parecernos bien.

Pista número 1.

Que la enseñanza pública anda mal, es opinión aceptada.

La solución no consistirá en repartir ordenadores, pero tampoco en negarse.
El mal de raíz (o la raíz del mal) está en que las criaturas vienen a este mundo (educativo) desde y para una discriminación de la que no interesa hablar, son las tres vías (místicas) de la enseñanza: pública, privada y semi. Tres leches, como la leche Pascual.

La libertad de enseñanza es igual que todas las libertades, capitalista. Si tienes, no si quieres, eres de quienes la disfrutan y te sobra la gratuidad del libro de texto, y el ordenador ya lo tenías, y la educación hasta los dieciocho ha sido siempre obligatoria en casa, y lo que cueste, con tal de que el niño herede el negocio, la botica o la corona.
A mi niño le pones,

como a su hermana,

uniforme y parece

de la privada.


Pista número 2.

Primero no quisimos confundirnos con sindicatos de clase (Comisiones, Ugt):
–¿Yo, con esa gente de mono azul llena de grasa?

Después renunciamos al cuerpo único de enseñantes:
–¿Yo, de igual a igual con quien no ha ganado mis mismas oposiciones?

Y el maestro en el colegio, dándole cuerda al vecindario:
–¡Qué bien viven los profesores!

Y el profesor de FP:
–¡No viven bien los de bachillerato!

Y en los institutos:
–¡No tienen cara los catedráticos! -que suspiraban:
–¡Qué bien se vive en la universidad!

Por último, Frankens (que ha dejado la tiza y está estrenando despacho) propone a Stein (que se ha quedado en el aula) un plan de igualdad para evitar odiosas comparaciones:

–¿Catedráticos todos?
–¡Todos maestros, y en paz!

SISTEMA DE ENSEÑANZA FRANKENSTEIN

Pista número 3.

Sostiene Frankens que el nuevo y viejo profesor Stein tiene que satisfacer, a base de horas extras no retribuidas, consignas que la sociedad demanda (vamos a suponer que es verdad: que los centros se abran, y que más y mejor se usen sus instalaciones, que aumenten productividad y oferta educativa). Stein, como quien cogió esta carrera, y no otra, precisamente por sus condiciones laborales, amargamente se queja y llora más que un Boabdil:

–¿Yo, 35 horas semanales? ¿Yo, cuántas más horas de clase? ¿Yo, cuántas tardes? ¿Yo, el mes de julio? ¿Yo, yo, yo?

Como lo nuestro ha sido siempre vocación y calidad (al menos, eso se ha oído en la asamblea), y hemos abrenunciado al lenguaje de salario-hora, de horas extras y de derechos adquiridos, no hay quien nos libre del chaparrón patronal (y sindical: el divorcio ha sido mutuo) que se nos viene encima.

Lástima que no nos sirvan ni el mal de muchos ni el consuelo de tontos.

Sistema de enseñanza Frankenstein

versión Bertolt Brecht

Un día vinieron contra los sustitutos

y yo no era sustituto, así que

no me moví.

Otro día vinieron contra los interinos

y yo interino tampoco era,

no me moví.

Luego fue el turno de las asignaturas

minoritarias, la mía no,

no me moví.

Después fueron las horas, las 25,

a igual salario, más trabajo,

no me moví.

Cuando me pidan 40 hasta los 70

y con la artrosis tal vez

entonces me moveré.

Daniel Lebrato en WordPress

daniellebrato@gmail.com

30.11.09

tapadismo

La situación de las afganas es terrible pero en proporción al bienestar y a las conquistas de nuestro Occidente, que una niña lleve de por vida el pañolito (por muy sexi que sea el pañolito) es doblemente sangrante: por el hecho en sí y porque se da en legislaciones de IGUALDAD Y COEDUCACIÓN. ¿Os suena? Naturalmente me refiero al Gobierno de España que por lo menos podría ponerse a los niveles laicos de Francia o Turquía (nada del otro jueves) e impedir el espectáculo de la desigualdad en nuestros colegios e institutos. Algo sería algo. También sería que la campaña COMERCIO JUSTO boicoteara las tiendas y bazares (todo a cien) donde lo justo parece ser que los varones miren a nuestras mujeres (vamos a decirlo en clave macho) y nosotros no podemos mirar a las suyas. La relación entre el pañolito y el burka es mil veces peor (porque se disfraza de moda y de argumentos neoliberales) que la relación que lleva desde el pitillito de marihuana hasta la droga dura.

Para justificar el tapadismo en nuestro entorno, no podemos decir que influya y pese ni el ambiente, ni las costumbres, ni la piedad o el peso de unas creencias ancestrales. En nuestro ambiente, el pañolito es una provocación: los varones tapadistas deberían ser perseguidos por lo que son: maltratadores de mujeres.

Las mujeres islámicas a las que les va la marcha serán consideradas masoquistas enajenadas a las que el Estado no puede permitir exhibir en público su machismo sumiso y cómplice, ni su manifiesta ginefobia. Mucho menos, ejercer esa ginefobia con sus hijas que vienen tapadas al cole.

¿O no?

*