Etiqueta: Miguel Hernández

gracias a la vida.

Cementerio_daniel y familia

Hoy en mis bandejas de entrada se cruzan los correos y mensajes con motivo de mi 64 cumpleaños, con los que ha originado, dos días después, la noticia de la muerte de mi madre. Nada grave ni nada extraordinario. Ya se sabe que Envejecer, morir, es el único argumento de la obra, Gil de Biedma, y Somos el tiempo que nos queda, Caballero Bonald.


La propiedad de las madres longevas es que a sus hijos nos hacen todavía jóvenes. Muerta la madre, se acabó el artificio: la próxima nos toca. Según mis cálculos y mis genes, ahora lo sé, moriré en 2044 y de un cataclismo instantáneo. Espero que de aquí a entonces me sea leve, no la tierra: el espejo, el afeitado, el corte de uñas, el qué me pongo y el control de esfínteres.


Se lo tendré dicho el día 22 a mis cursillistas dentro de La muerte y la literatura, posgrado de cuidados paliativos y para una muerte digna: El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado (Jorge Luis Borges). No me atrevo a pedir que la doctrina Borges valga a todo el mundo, pero dejo constancia. Imagínese usted que ya es cadáver, lo que incluye triunfar, no del morir, sino del malmorir; ni es tampoco no envejecer, sino no perder la dignidad y las facultades que en los demás seguirán vivas: Y yo me iré y se quedarán los pájaros cantando, Juan Ramón, lo cual: conviene cumplir con los pájaros y pajaritos de nuestra biografía y no dejar deudas ni rencores y para que luego no tengamos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero (Miguel Hernández, a Ramón Sijé). Dura lo que dura el partido y no habrá tiempo añadido.


Las conversaciones tenidas, las paces hechas, la cuenta echada y la misión cumplida, Daniel Lebrato ha muerto y cada día que pase es un día de gracia. De gracias a la vida.


 

crítica del exilio.

Reprochan a eLTeNDeDeRo rebajar al exilio español republicano. Pero igual que se aconseja conocer la historia para entender el presente, podría decirse: conoce el presente para entender la historia. Y el exilio que hoy vemos en Siria, Cuba o Venezuela, ilumina el pasado: se exilia quien puede. Figuras republicanas encontraron en el exilio solución a su centrismo en política en una España forzada por el Frente Popular, el golpe y la guerra a tomar posturas extremas. Y exiliarse fue una manera ‑incómoda, es verdad‑ de quitarse de en medio y de decirle a la patria: España, ahí te quedas. Compárense las biografías de Max Aub, José Nogales o María Zambrano, con Antonio Machado o Miguel Hernández. No hay color. El exilio es un lujo y la resistencia, un grado.


 

40 años y un día.

40 AÑOS Y UN DÍA

Nel mezzo del cammin della nostra vita
(Dante, Divina Comedia)

El número es redondo y llama a citas,
a tópicos y a inevitables comparaciones;
también, a anuncios célebres.
Conviene disponer sobre la mesa
los naipes de la edad sin hacer trampa
o sin que se note mucho. Caras. Nombres.
Secretos de rodaje. Tomas falsas.
Manías añadidas a las que ya teníamos.
Hay quien pone además sobre el tapete
su juego de llaves y el móvil de la empresa.
Hojas del calendario, sin buscarlas.
Cosas que recordar, porque se olvidan.
Álbum de fotos, a ver, ahí estuvimos.
A mitad del camino de nuestra vida.

A mitad del camino de nuestra vida
es un don la vida cuando la vida es buena.
El hijo se hace el padre. Infancia y juventud,
quién lo diría, diría Quevedo.
Achaques de vejez, quién los espera,
diría don Juan. Es tu hora medieval
entre un pasado ya clásico ‑tú, el niño
de los zapatos nuevos‑ y un mundo nuevo.
Salud, dinero y amor o las tres vías
sublimes a lo San Juan o las terrestres
como un Miguel Hernández con tres heridas.
Tú eliges. El juego es solitario aunque
dependes y depende. Se rueda.
Tendrás que barajar. Suena My way.

(1978‑2018)

Daniel Lebrato [LISTA DE ESPERA] ­


arte mayor, arte menor y arte real


cantar y contar | sociología de la métrica española | verso y versificación | imparisílabos y parisílabos

Es curiosísima ‑y por alguna razón, nunca explicada‑ la asociación que se produce entre la respiración del romance octosílabo, que tiende a la narración, y la respiración de los versos de 5, 7 y 11, que tienden a la lírica sentimental.

Quien hoy quiera contar algo que pueda parecer heroico, trágico o mítico, y lo quiera contar en registros de la llamada literatura popular, dispone del cuento o leyenda o de la versificación por octosílabos. Por su fácil memorización y en géneros orales (anteriores a o al margen de la imprenta), el octosílabo asonantado se impuso desde la serie épica de tres mil y pico versos de los cantares de gesta, hasta los romances de la Reconquista, la copla en cuarteta o tercerilla (soleá, en métrica andaluza), el pareadillo (o aleluya) o ya el refrán. Este ir reduciéndose los poemas es mecanismo de defensa de la memoria por salvar del naufragio lo esencial o la moraleja, recorrido que no comparte la versificación imparisílaba de heptasílabos y pentasílabos de la lírica tradicional, cuya estrofa reina es la seguidilla. Una y otra versificación cargan con el nombre de arte menor (¿menor en importancia o menor en cantidad silábica?) desde que un fraile clasificó así la obra de juglaría con ánimo de mayor para su mester de clerecía.

Medir (juzgar) lo culto y lo popular según la medición del verso (larga o corta como las luces de un coche o como disputa de varón con varón por ver quién la tiene más larga) demuestra su estupidez ante el selecto club del arte real: versificación culta trovadoresca, de influencia francesa, a base de octosílabos consonantados, tipo Coplas de Manrique. Lo de real se le puso por oposición al arte mayor castellano, tipo Trescientas de Juan de Mena, denominación que estuvo vigente muy breve tiempo en la poética castellana, desde el último cuarto del siglo 15 hasta mediado el 16, cuando triunfó y se impuso el endecasílabo italiano, el que, todavía y no bien explicado, se enseña como arte mayor. [1]

Sea como sea, al español le quedó la versificación (mejor que el verso) en imparisílabos, para la lírica, y ahí está San Juan de la Cruz o las Nanas de la cebolla; o en parisílabos, para la narración, y ahí están La canción del pirata o el Romancero de Lorca. Cantar o contar. Naturalmente, hablamos de tendencias, lo que no quita un Romancero de ausencias, como el del propio Miguel Hernández, o lo que a usted, que esto lee, se le ocurra escribir o experimentar.

♦♦

[1] 1496: Arte de poesía castellana de Juan del Enzina. 1543: Obras de Boscán y Garcilaso.

paráfrasis

TeVeo todoxlapasta
Un montaje de Rafa Iglesias, de TeVEo

  ­­

PARÁFRASIS

  ­­

Suena a parálisis, pero no. Se llama paráfrasis a la glosa o recreación de una frase o texto anterior con fines ligera o abiertamente distintos a los que fue creado. ¡Todo por la patria! es el lema en los cuarteles de infelices soldados que darán todo, ¿qué?, ¡la vida si hace falta!, por la patria, ¿por la qué?

Olvidan los soldados que si a ellos les va la marcha de matar o de acabar muertos antes de tiempo, maldita la gracia que les hace eso a las víctimas de sus criminales propósitos. Pues no son otra cosa las guerras que crímenes oficiales, homicidios legalizados a beneficio de otros militares o civiles que ordenan la guerra y la siguen desde sus cómodos despachos.

Preferible, ya puestos, hacerlo todo por la cara, cuando las cosas nos dan igual y nos instalamos en nuestro cinismo agudo, o hacerlo todo por la pasta, que, robar, roba, pero no mata a nadie.

Con ustedes, la paráfrasis de Rafa Iglesias, todo por la pasta, que podía ser también todo por la Casa (Real se sobreentiende).

TeVeo todoxlapasta

  ­­

Otra paráfrasis en eLTeNDeDeRo: El niño pepero
relectura de El niño yuntero de Miguel Hernández.

El niño pepero

niño_yuntero

EL NIÑO PEPERO

 

a la manera de El niño yuntero

de Miguel Hernández

con un cameo del Arcipreste de Hita

y un guiño a Don Mendo, que habrá que verlos.

Mezclador: Daniel Lebrato.

 

EL NIÑO PEPERO

 

 

Carne de yugo, ha nacido[1]

más estirado que bello,

por las flechas perseguido[2]

y en Moncloa habrá que vello.

 

Nace, como las encuestas,

a las Cortes destinado,

si el Congreso no se presta

da un pispás con el Senado.

 

Entre estiércol puro y lleno

de fachas, trae a la vida

un programa de relleno

viejo ya y españicida.

 

Empieza a elegir y empieza

a cargar de punta a punta

la corrupta, el sinvergüenza,

quien les pague y quien les unta.

 

Trabaja y, mientras la caja

B ‑que ha urdido mente en serio‑

unta la suya, él baraja

sillones y ministerios.

 

Empieza a escañir y siente

que ha de durar lo que espera

más que duró Presidente

pues que será la tercera.

 

Contar escaños no sabe,

y ya se ve ganador,

que es una corona grave,

ganando, ser perdedor.

 

A fuerza de Mérkel, fuerte,

y a fuerza del Rey, crecido,

con Constitución, con suerte,

despedaza un país reñido.

 

Cada nuevo día es

más ¡joder!, más ¡cara dura!,

¡gentuza!, para después

darles más legislatura.

 

Y como el país se hunden

en la mierda lentamente

para que la Audiencia inunde

de aforados su expediente.

 

Me duele este pueblo y siento

como una gran losa encima

y su vivir tan contento

de o nosotros o la ruina.[3]

 

Les oigo hablar de los rojos,

de Venezuelas, chanchullos

de los demás, no el despojo

que están haciendo los suyos.

 

Me duele ver que un escándalo

tras otro y otro lo aguantan,

supositorios de sándalo

desde el ujier a la Infanta.

 

¿Quién salva a España de pillos

peores que una gangrena?

¿De dónde saldrá el martillo

verdugo que esta cadena?

 

Que salga del corazón

de los votos que les dieron,

que antes de ser votos son

y han sido votos peperos.

 

*

 

 

[1] Carne del yugo y las flechas (ENP2)

[2] por las urnas perseguido (ENP2)

[3] “a favor” de tanta ruina. (ENP2) “a favor”, lema de campaña del PP el 26‑J.

­