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¿a qué juegan los cristianos? (2)

La primera incongruencia del cristiano actual ‑hombre o mujer con estudios y que se las da de razonable‑ es seguir permitiendo la exteriorización de la fe y su manipulación a través del clero y de la Iglesia, especie de clase política que ni cumple como organización democrática ‑cuando se presume de vivir en democracia‑ ni está en cuestión o revisión como lo está la clase política.

La segunda incongruencia es religión igual a cultura o civilización, cuando la religión sería parte, pero nunca el todo, de costumbres y tradiciones que, vistas con lupa, tampoco escapan a la domesticación de la barbarie con fines económicos y turísticos, más que identitarios.

Y la tercera y total incongruencia del cristiano estudiado y razonable es ‑en racha de religiones aliadas‑ seguir consintiendo el duopolio Iglesia Estado de religión única. Por no hablar del laicismo. Y ahí los cristianos se hacen los tontos si se les saca el tema del calendario y de las fiestas y de la conciliación ‑palabrita de moda‑ entre la vida religiosa y la vida laboral y civil a la que todos y cada uno tenemos derecho en tiempos de derechos.

La Alianza de civilizaciones (en realidad, religiones) de 2007 fue copia de los repartos coloniales del último tercio del siglo 19: Occidente, cristiano; Oriente, musulmán; Israel, ni se discute. Aquí, en España, el Psoe de Zapatero admitía el velo islámico (lo que desandaba lo andado por el feminismo y conformaba a la mano de obra emigrante) y españoles por el mundo podrían seguir yendo a Petra, Marrakech, Estambul o Alejandría. ¡Flash!, ¡flash! Ya me hice la foto (o ya follé). Y vuelta a casa, que se acaban las vacaciones de semana santa, como si no hubiera o pudiese haber otras vacaciones.

A las tres incongruencias viene a sumarse la responsabilidad histórica y ética (y quizá penal internacional) del cristianismo cada vez que la frustrada Alianza (de inspiración católica y protestante) estalla, literalmente, en la cabeza y manos de un suicidista. Encender entonces la velita, hacer declaraciones de que no podrán con nosotros o el patatín patatán de la mayoría de creyentes buenos frente a una minoría radicalizada es más de lo mismo, más policía y menos libertades.


¿Quién quiere dos estados en Palestina? ¡Un Estado, dos naciones!

¿A quién le interesan dos Estados en Palestina (uno rico y otro pobre)?

Sí, tal vez la solución sea un solo Estado donde árabes y judíos tengan los mismos derechos. Incluidos los palestinos que viven en los territorios ocupados.

Origen: Artículo de Juan Rivera Mata: Paz en Palestina: un Estado, dos naciones

Cervantes, Umberto Eco y Los girasoles ciegos

CERVANTES, UMBERTO ECO Y LOS GIRASOLES CIEGOS
–apuntes de historia y de literatura–

Las fechas de Umberto Eco recuerdan las de Cervantes. El 15, para publicar y el 16, para morir. En 2015 Eco publicó una novela que ‑a su edad‑ imaginó sería la última y la tituló Número cero, un poco testamento, un poco provocación y un poco ajuste de cuentas con los medios. En 2016 (con 84 cumplidos y a cuatrocientos años de la Segunda Parte del Quijote) Umberto Eco, el autor de Apocalípticos e integrados (1964) y de Apostillas a El nombre de la rosa (1985), se desintegra, se adentra en su apocalipsis, ya es mera apostilla. Había nacido la noche de reyes del 32. Alberto Méndez también pisa una fecha cervantina, el 5, y en 2005 (cuatrocientos años después de la Primera Parte del Quijote) ganó a título póstumo el Premio Nacional de Literatura por su cuarteto de relatos Los girasoles ciegos, publicado en febrero de 2004. El hombre murió el 30 de diciembre de ese año. Había nacido en Madrid en el 41. Umberto y Alberto, poderosos nombres germánicos, rimas consonantes; Alberto, como anagrama de Lebrato, inventor de una curiosa máquina UHT (siglas de Universal Historical Time o Tiempo Histórico Universal). Escribe Lebrato en Tinta de calamar (54, 60, 330): Las siglas UHT corresponden a ultra high temperature, ultrapasteurización o uperización, proceso térmico para obtener la esterilidad sin cambiar las propiedades de la leche. UHT es también un sencillo medidor del tiempo histórico universal para justificar, o no, nacionalismos, imperialismos, independencias y vindicaciones de autodeterminación, y para saber si la Historia, como la Tierra, se mueve. El UHT se relaciona con el Índice de Patriotismo (IP), que se obtiene tomando el número de años que una colonia y su metrópolis suman históricamente juntas y dividiendo esos años entre la distancia en kilómetros y el PIB en dólares que separan a la una de la otra. Cuando se trata de patriotismo regional o nacionalismo interior, el lugar de la metrópoli lo ocupa la capital, por ejemplo Madrid, y el lugar de la colonia lo ocupa la región, por ejemplo Cataluña. Estados Unidos abarata Puerto Rico, compra Puerto Rico a la baja[1]. Cataluña o País Vasco se venden caro, encarecen España. Y apostilla Lebrato: Umberto Eco y Alberto Méndez, los dos me enseñaron (y perdonadme si ya lo sabíais y me venís ahora con un merecido abuenashoras) dos lecturas de la guerra (los Girasoles, de la Guerra de España y Umberto Eco, de la Segunda Mundial): 1º) que la postguerra se planifica concienzudamente y 2º) que el estado de guerra, en tanto excepcional suspensión de los derechos civiles, puede hacer que una guerra no termine (por odio a la guerra y amor a la paz) sino que se prolongue hasta la aniquilación total del enemigo, drama de conciencia del capitán Alegría, del ejército de Franco, en el primer relato de Alberto Méndez. Contra lo cual, hay que seguir el optimismo marxista y creer que las cosas pueden cambiar, que la humanidad no se plantea problemas que no pueda resolver o que la humanidad solo se propone lo que puede alcanzar[2]. El pensamiento crítico (lo que en Marx eran los filósofos) puede y debe ofrecer a la gente de bien una referencia, un punto de partida, un año cero al que agarrarse, un punto de apoyo para mover el mundo. Año que proponemos sea 1945, a tan solo 71 años de aquí[3]. Los horrores de la guerra, de la bomba atómica y de los campos de exterminio tenían que ser lecciones suficientemente aprendidas. No existía Israel ni había estados islámicos. ¿Se imaginan? La humanidad tenía a su alcance el maridaje de la democracia política (tipo USA occidental) con la democracia social (tipo soviets rusos). La prensa del 45 informa de la constitución de la Onu (¡abre la muralla!) pero poco después, de la Otan (1949) y del Pacto de Varsovia (1955): la Guerra Fría (¡cierra la muralla!). ¿Qué reflejan, en lo personal, Alberto Méndez y, en lo geopolítico, Umberto Eco? Que, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, en los despachos de la maldad (vamos a decirlo así) ya se planificaba la Tercera (supongamos: Siria). Maldición eterna a quien manipula la Historia y a cabalgar, a cabalgar hasta enterrarlos en el mar.

[1] Inglaterra a Gibraltar, la misma cosa es. ¡Claro que los llanitos prefieren ser Reino Unido, país rico, antes que España, país más pobre!

[2] Marx, Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política, 1859.

[3] Fin de la guerra. 7 de mayo 45 para Europa: rendición de Alemania; 15 de agosto 45 para el resto: rendición de Japón. ¡Paz mundial!

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ANÁLISIS, PSICOANÁLISIS Y RADIOGRAFÍA DEL RAMADÁN


ANÁLISIS, PSICOANÁLISIS Y RADIOGRAFÍA DEL RAMADÁN


Dos musulmanes palestinos celebraron ayer noche en Tel‑Aviv el final de su primer día de Ramadán emprendiéndola a tiros contra clientes de un centro de ocio. Primero desayunaron, se zamparon una hamburguesa, y después, hala, a disparar. Cuatro muertos, ocho heridos. Flash back. Vuelta al principio. Musulmanes españoles se desean ¡Feliz Ramadán! e imprimen tarjetas con el mismo ánimo y formato que el ¡Feliz Navidad! Pero la Navidad convoca a la abundancia y el Ramadán, a la abstinencia. Digan ¡Feliz Cuaresma!, si acaso. Cualquier prueba que uno se pone trae medallas. De oro: la superioridad que se da a sí mismo quien vence la prueba. De plata: la categorización de la parte por el todo (yo ayuno, luego Dios existe). De bronce: la castración del individuo en su solo interés pues ¿quién, en su sano juicio, puede ver algún valor social o algún mérito altruista, humanitario, en no comer o en no beber, pudiendo y queriendo hacerlo? En un mundo cuyo problema es el acceso al agua potable y el reparto de alimentos, desmesurar la sed y el hambre es parecer lo que nos parecen los creyentes: soberbios ególatras que quieren dar clase y lección al resto. Y nosotros tendiendo en eLTeNDeDeRo ropa humana con nuestra carrera y con nuestros estudios. Y sin saberlo.


¡Arde París!

Hipócritas 3

¡ARDE PARÍS!
La Marsellesa, la libertad de prensa y el sentido del humor

  1. La clave está en la palabra sentido. Se admite que hay que tener o se tiene un sentido del humor y se dice un porque hay otros que pueden ser distintos. Todos los sentidos relativos del humor remiten a un concepto indivisible y absoluto, que no se discute: la libertad de prensa, la libertad de expresión. Pero que una parte privilegiada y pensante de la humanidad haya concebido alguna vez la libertad, no quiere decir que la libertad exista. También concebimos Dios y Dios no existe. Tampoco es suficiente que unas pocas personas a lo largo de la historia o en su vida hayan ejercido alguna vez su libertad, porque la libertad no se divide y nadie es libre si la humanidad no es libre.
  2. La libertad de prensa no es más que una convención entre individuos privilegiados que saben leer y escribir, son cultos, tienen ideas, viven bien y tienen tiempo para (o cobran por) pensar la libertad, incluso para ejercer verdaderos actos libres. Lo cual implica, además de la abstracción ‘soy libre aunque los demás no lo sean’, ser libre ante el poder económico (ante la empresa periodística que me da de comer) y ante los poderes que administran la censura y la autocensura. Entonces, sí, decimos libertad de prensa: la que han ejercido los diarios Liberación: Liberación en Francia, Liberación en España, liberación: término genérico de la prensa de izquierdas que se ha enfrentado a lo más contrario a la libertad, que es la dictadura del capitaliado. Frente a esa pequeña cuota de liberación, es evidente el enorme papel de la prensa como voz de su amo y propaganda del sistema. Que unos pocos nombres o medios en la historia del periodismo hayan sido excepción, casos como el escándalo Watergate destapado por la prensa, no niega el espacio que cubre la libertad de expresión: la democracia, dentro de la cual a la prensa le gusta verse como cuarto poder.
  3. Inversamente y para librarse del maleficio del poder, periodistas o medios nos vienen con otra palabra talismán de la prensa libre: el periodismo independiente, la prensa independiente. Y no es verdad la independencia informativa sin independencia económica ni es verdad la independencia de un periodista solo. Suponiendo que ese periodista se hubiera emancipado de cualquier obediencia económica, suponiendo que una masa de lectores sostienen con su aportación a tal periodista o a tal medio, el resultado no pasaría de ser un club de puntos de vista u opiniones coincidentes, prensa de partido en el sentido literal de la palabra [tomar] partido. De independencia y de libertad, nada de nada. Lo que pasa es que sería peor la prensa única, la prensa oficial. Ese es el chantaje. No hay más.
  4. En ese marco, el humorismo lo tiene crudo porque el mundo no está para reírse, lo cual obliga al humor a circunscribirse, para ser justo, al ámbito de sus iguales. Donde hay risa hay confianza o, mejor aún, que la risa sea el arma crítica de los de abajo contra los de arriba. No debo hacer humor con quien hurga en el contenedor para poder comer, pero sí puedo pintar a Rajoy hurgando en la basura o al príncipe follando con la princesa para ridiculizar el plus genérico a la natalidad. Si no son personajes de esta guisa que cobran por aguantar las pullas, la última palabra la tiene el receptor. Cuando algo no hace gracia, que no se confunda el humorista: su chiste o su broma no tenía gracia. Musulmanes sin sentido del humor se sabe que los había, y en Dinamarca y en Francia, ¿a qué vino bromear con ellos?
  5. En Charlie Hebdo (3 de noviembre de 2011) y antes en el diario danés Jyllands-Posten (30 de septiembre de 2005), periodistas europeos creyentes convencidos de la libertad de prensa cometieron la ingenuidad o la torpeza de meterse no con sus iguales, con sus inferiores, con los más chicos pues, si pequeño de cabeza es todo lo que rodea a la religión, no digamos la imaginería islámica. Qué se puede esperar de gente que eleva un texto paleolítico a dogma y libro de ética universal. De los tres libros sagrados, Viejo Testamento, Nuevo Testamento y Corán, solo el Nuevo Testamento, al fin y al cabo, una biografía, muestra asomos de humanidad. Los otros dos (Torá o Tanaj y Corán) no son más que un repertorio de barbaridades sanguinarias y obtusas que están en la base de las atrocidades del actual Estado de Israel y de las atroces repúblicas islámicas (no hace falta acudir al Estado Islámico, basta ir al Reino de Marruecos por Ramadán).
  6. Israel y repúblicas islámicas son cosa de los países aliados, particularmente Inglaterra y Francia, la Francia que presume de Estado laico que no tuvo inconveniente en inyectar religión a las colonias de la Unión Francesa. Que periodistas o humoristas de las metrópolis europeas defiendan su derecho a su sentido del humor como parte de su libertad de expresión para meterse con los colonizados, parece propio de niñatos, ya sean de izquierdas (Charlie Hebdo) o de derechas (Jyllands-Posten), que quieren verle la gracia a lo que nunca la tuvo. Amarillismo puro.
  7. Sobre el duelo en París, Gabriel Celaya: Allá los muertos que entierren como Dios manda a sus muertos. Siento y condeno la violencia pero, por eso mismo, no me emociona La Marsellesa de una Francia que tiene las manos manchadas de sangre. Francia inyectó y ayudó a que inyectaran islamismo Inglaterra y Estados Unidos porque a Francia le iba muy bien la religión para sus negritos y sus moritos que vendrían a la banlieu como mano de obra sumisa y barata. Reino Unido y Francia inventaron los Estados confesionales (Israel, Pakistán, Mauritania) e inspiraron a Estados Unidos a hacer lo mismo, inyectar religión, no contra Soviética: contra toda lógica y contra toda la humanidad. Desde 1979, cuando Jomeini y la crisis de Teherán, el invento islámico no hace más que estallarles en el culo y ahora ¡arde París! Si un día fui Charlie Hebdo, fue para meterme con la Alianza de culturas y civilizaciones que trajo el orgullo Islam, pero ahora ya, ni eso: je ne suis pas la France. No soy París que bombardea territorios que cree que siguen siendo suyos. Yo soy lo que quisiera que fuese mi patria: neutral. Y además de neutral estoy triste. Solución hay. Sentar en el banquillo a todos los pájaros de este mundo. Empezando por François Hollande. Después, a lo mejor yo también me río.

Daniel Lebrato, de la serie El humor en Ni cultos ni demócratas, ni tontos ni marxistas, 17 del 11 de 2015

CREAR Y CREER

nada

CREAR Y CREER
(Apuntes entre la nada y la estupidez)

Nos pasa por crear y creer. Que se juntan en creo. Primero, creemos que creamos y, después, creemos en lo que creemos que hemos creado, sea Dios o poesía. Esto se llama estulticia, necedad, tontería, ignorancia o estupidez de una persona, lo que ya estúpido, dígalo el diccionario Vox o quien lo diga, porque solo una persona puede ser necia o dejar de serlo, lo que, a su vez, acaba en redundancia o tautología. La tautología puede ser leve, como en persona humana; poética, una rosa es una rosa, o misteriosa: Soy el que soy, se presentó Dios a Moisés. Así, cualquiera. Tautología es también un argumento circular, que se da la razón y se aplaude a sí mismo, como los monos en el circo. Es tautológico el por lo tanto o por consiguiente del político de turno, que sobre una premisa discutible alza una conclusión indiscutible, un axioma. La tautología inspira el lenguaje del PP, de Rajoy y de su vice, Sor Aya de Santa María, en declaraciones del tipo hacer lo que había que hacer o España es España o las leyes están para cumplirlas, frases que apelan al sentido común, aunque tan común no será, porque cuesta encontrarle sentido. Entre la tautología y la estulticia se mueve quien usa la muletilla si es como yo digo (a quien madruga, Dios le ayuda, por ejemplo), y se queda tan fresco. Tautología culta es que las cosas duren o se prolonguen en el tiempo, ¿en qué, si no? Las tautologías más patéticas se dan en arte, quien cree que crea y no crea nada nuevo, y en religión, quien se empeña en creer en Dios y en creer que Dios lo creó a él y a mí, que pasaba por allí. La historia y la política crearon el sintagma potencia mundial, no va a ser potencia doméstica. Que inteligencia y estadounidense son términos incompatibles, se demuestra en la inteligencia de la Cía, del FBI o del Pentágono. Tampoco la población negra, entre la emulación, la predicación rap y los rezos góspel, parece muy espabilada, dígalo Obama, nóbel de la paz según la Casa Blanca. La última pamplina de la población negra es querer llamarse de origen africano o afroamericanos ‑as, expresiones tan ridículas y chocantes como de color, que parecían las criaturas prendas para un programa de lavado. Que las personas negras ahora sean de origen africano, anula el pasado y habla de esta raza como si estuviese de paso o acabara de llegar. De origen africano combina muy bien con de origen subsahariano, porque una táctica de la inmigración que nos viene sin papeles consiste en disimular su lengua y su identidad para evitar la repatriación. ¿A dónde, a qué patria, si la ocultan? Así que, hala, todos al mismo saco: subsaharianos. Ya tenemos personas con denominación de origen, como los vinos, y, en España, españoles de origen gitano, en vez de gitanos ‑as. Contra tanta estulticia, este español de origen recomienda en su bloc (del francés bloc, bloc de notas, mejor que el anglicismo blog y mejor que bitácora, de jerga marinera) la doble consulta a diccionarios, el de la Academia y el de Vox, que es el que carga Google. Y, si bloc no le convence, diga página, consúltelo en nuestra página, está en la página, se entiende página web. Y si, por alcanzar el trending tópic, alcanza usted el tuitazo, mejor que mejor, tuitazo es éxito en América, donde, cuando quieren, defienden el español, del inglés, más que en la península. Eso dice su tableta o su teléfono, mejor que tablet, iphone o smartphone. Y cuando por ahí le llegue una petición para firmar a favor de la creación de un estado palestino, desconfíe. Imagine su ciudad, yo me imagino Sevilla, y apueste que Palestina se queda con las Tres Mil y con los Pajaritos, y que Israel se lleva Nervión y Los Remedios. Y vuelva a imaginarse el territorio antes de la creación de Israel en 1948, no está tan lejos: convivencia en un espacio es lo que había y convivencia en un estado es lo que tendría que haber. Piense que un estado palestino acabaría en otra república islámica y dejaría intocado el teocrático Estado de Israel, armado hasta la náusea. No firme esa petición, no caiga en tautologías, no caiga en estulticias y descrea de quien le hable en nombre de Dios, de la política, de las grandes potencias o del pueblo palestino. En Palestina, los varones siguen llevando kufiya, el pañuelo como Arafat, pero a las mujeres bien que las tienen envueltas como de regalo los machotes de Hamás. Ver para creer que los que eran de nuestras ideas o de nuestras simpatías, o se han muerto o han creado esta nada en que nos morimos.

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