Etiqueta: Google

Internet, comunicación o privacidad.

No hagan caso a las alertas y prevenciones contra Google o redes sociales, por el bien, dicen, de nuestra privacidad. Llevamos siglos bajo el ojo de Dios y, décadas, bajo la Cía y servicios secretos. Dejen enfriar la polémica, fuego cruzado entre bloques económicos (Trump, UE, Rusia, China) que poco o nada tienen de altruismo o de emoción por lo humano.

Bien o mal que lo estén haciendo Gmail o Facebook, no hay más comunicaciones que las que arden ni vuelta atrás a las palomas mensajeras ni a las cartas de sobre y papel en nuestro buzón. Prepárense a mejor usar su información (como emisores y receptores) o a la toma de esos medios como fue la toma de la Bastilla o del Palacio de Invierno.

O lenguaje de consumidores en una sociedad de consumo (capitalista) o lenguaje de ideas que algo tendrán que ver con la revolución. Hay que elegir. Lo que a nada conduce: quejarse. Sería como pedir trabajo y luego maldecir al patrón. Tanto que se oye decir que otro mundo es posible: otra Internet es posible. Ya cumplen años Wikipedia, Firefox, Open Office y tantas plataformas de código abierto.

Por cierto, el mal que nos queda por los miedos asumidos son los alias irreconocibles, los perfiles que no hay quien identifique, la foto, icono o avatar que ponemos en redes para que no nos reconozcan. Entonces, ¿qué hacemos en redes, foros y plataformas públicas? La casa recomienda la cuenta clara de correo (daniellebrato@gmail.com todo el mundo sabe quién es), la foto de cerca (busto o cara) sin más mascota, pareja o criatura al lado. Y registren cuanto antes un nombreyapellido@gmail.com a nombre de menores que tengan en casa. Así, cuando llegue, el día no tendrán que añadir una cifra a tardepiaste19@gmail.com o miedomedaba2020@gmail.com.

Contra el secretismo y la manipulación, contra la pamplina y la chorrada, contra el improperio y el exhibicionismo, dar la cara y hacerse responsable. O saber callar. Se vive muy bien sin internet.


a propósito.

«Un discurso electoral tiene la naturaleza de un rito religioso. Se escucha para oír lo que ya se pensaba, para exaltarse en la común fe y confesión.»

La cita pertenece a Cesare Pavese (n. 1908), de las últimas palabras que escribió en su diario nueve días antes de su suicidio en Turín el domingo 27 de agosto de 1950. (Leído en el campo de lavanda, de Carme Garcia i Parra.)

[eLTeNDeDeRo] dedicó a otro turinés, Primo Levi (n. 1919) –quien se mató en Turín el sábado 11 de abril de 1987–, el artículo Si esto es España titulado así a honor del Si esto es un hombre de Levi.

Ahora que me piden mi voto en nombre de la democracia o, lo que es peor, de la izquierda democrática, algo me une a Pavese y Levi y Garcia Parra y su proximidad reconforta mi alma de rabia y de espinas. Un discurso electoral tiene la naturaleza de un rito religioso en el que no creo.

Y a propósito. En 2008 visité el Campo de Terezín y escribí un corto Viaje a Praga del que entresaco dos episodios:

PRIMO LEVI, EL PRISIONERO 174517

Primo Levi, el prisionero 174517,
sobrevivió como pudo a Auschwitz, otro Terezín,
pero no pudo sobrevivir a la tristeza y
cuarenta años después el hombre, si lo era,
se defenestró al vacío desde el tercer piso
de su casa de Turín.
Veinte años más, y otro abril, de 2008,
su libro Si esto es un hombre
y unos versos del poeta inglés Ben Jonson
han vuelto a Praga, hotel Quálity,
habitación 425 (four two five),
donde otro hombre leía una Antología de poetas suicidas.

*

CAMPO DE TEREZÍN
si esto es un hombre

Imaginarme ahora en una piel distinta.
Imaginar que el frío lo tiene el carcelero,
la mierda, el orinal y los piojos.
Que perdono. Que olvido. Que no soy lo que queda
en pie como una sombra hasta que otra
sombra me recuente, el 17
45 17.
Que estás. Que cumplirás los 26.

*

Daniel Lebrato, Viaje a Praga (2008)

/ a Carme Garcia i Parra /


 

DICT (rastreador: internet de las ideas).

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Andaba yo buscando, para el Profesor Lebrato, ¿cascarria o cazcarria?, ¿sinfonier o chifonier?, cuando se me ofreció un buscador que me simplifica citas donde la palabra que busco aparece y con los enlaces a Wikipedia. Este es el portal. Pinchen o copien y peguen el parche: https://www11.dict.cc/wp_examples.php?s=&lp_id=8&lang=es.

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Si entran ustedes en www11.dict.cc, es tanto lo que se ofrece, que probablemente no entenderán nada. Se trata de un Diccionario para inglés-alemán y otros idiomas (Wörterbuch für Englisch-Deutsch und andere Sprachen) y ustedes no estaban buscando precisamente un diccionario. Repetimos las claves: https://www11.dict.cc/wp_examples.php?s=&lp_id=8&lang=es. Y que ustedes lo encuentren bien. Con la garantía Wikipedia; en adelante, podría ir a más.

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La extensión o dominio .cc corresponde a las islas Coco, Australia; 5la página está en alemán y el hombre, en español, preguntando por macuto (si es más o menos mochila). Una maravilla.

La web www11 debe ser de orden superior o distinto a la web normal; si alguien lo sabe, que nos lo diga. De momento, generosa, universal y sin anuncios, Dict.cc. Pregúntenle como al espejito mágico lo que quieran saber. Un  portal de belén de las palabras.

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Un Cid Campeador de las palabras:

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¿Quién teme a Catalunya No?

a propósito de la Coixetmanía española.

  1. Lo llaman derecho a decidir y ‑en la sociedad de derechos‑ me es tan difícil negar un derecho, que mi argumento irá en línea de hacerlo mayor, extensivo: todos tenemos derecho a decidir.

  2. Toda independencia es un partido entre quien gana y quien pierde: EEUU‑Inglaterra. Cuba‑España. La parte perdedora jamás fue consultada.

  3. No querrán que el partido Catalunya‑España se juegue a cañonazos. Preferibles las guerras de independencia a voto limpio, y que las urnas decidan.

  4. El partido Catalunya‑España no está en fase independencia, sino en fase consultiva, así que no anticipemos acontecimientos: podría ser que triunfara el no.

  5. ¿Quién teme entonces al referéndum? La parte contratante de la primera parte que dice no formar parte de la parte contratante de la segunda parte, etcétera. Muy marxista todo.

La máquina de dictar (dictadografía).

Buscando un dictáfono, descubrí que lo que necesitaba se llama, en realidad, máquina de dictar (inglés voice typing), nombre que recuerda la máquina de trovar de Jorge Meneses/Machado. La máquina de dictar, dicha también dictadografíamecanografía al dictado o mecanografía por voz o de voz, es una fantástica herramienta personal anti deditos porrones. En este cortísimo vídeo podéis ver cómo dictarle a Google Docs, en Drive, y cómo, sin reconocimiento de voz ni más trámites, las palabras van mecanografiándose en pantalla obedientes una a una a la voz de su amo. Luego a ese texto se le hacen las oportunas correcciones de puntuación y ortografía y se exporta a Word o se deja en Google Docs que, encima, no pesa ni cuesta nada. Aún más ágil y directo es dictarle al Bloc de Notas del teléfono (o smartphone), que cabe en el bolsillo y admite dictados de ideas que nos vengan al vuelo.

La máquina de dictar o dictadografía es útil en clase para que el alumnado verifique y mejore su vocalización (práctica recomendada por Proyecto Aula) y para superar discapacidades manuales o de personas ciegas.

En mi caso, yo tenía que digitalizar un viejo texto de 1.523 palabras (según las cuentas de Word: 9.072 pulsaciones, entre caracteres y espacios). Se lo leí a mi teléfono, el teléfono me escuchó (no como otros, Dios) y me lo pasó a letra escrita copiable por impresora y, ahora, en la Nube: A vosotros que sois, un odioso relato de 1984. Y, todo, gracias a ‑o por culpa de‑ la máquina de dictar. Otro día hablamos de la máquina de pensar (en fase experimental).

*


CREAR Y CREER

nada

CREAR Y CREER
(Apuntes entre la nada y la estupidez)

Nos pasa por crear y creer. Que se juntan en creo. Primero, creemos que creamos y, después, creemos en lo que creemos que hemos creado, sea Dios o poesía. Esto se llama estulticia, necedad, tontería, ignorancia o estupidez de una persona, lo que ya estúpido, dígalo el diccionario Vox o quien lo diga, porque solo una persona puede ser necia o dejar de serlo, lo que, a su vez, acaba en redundancia o tautología. La tautología puede ser leve, como en persona humana; poética, una rosa es una rosa, o misteriosa: Soy el que soy, se presentó Dios a Moisés. Así, cualquiera. Tautología es también un argumento circular, que se da la razón y se aplaude a sí mismo, como los monos en el circo. Es tautológico el por lo tanto o por consiguiente del político de turno, que sobre una premisa discutible alza una conclusión indiscutible, un axioma. La tautología inspira el lenguaje del PP, de Rajoy y de su vice, Sor Aya de Santa María, en declaraciones del tipo hacer lo que había que hacer o España es España o las leyes están para cumplirlas, frases que apelan al sentido común, aunque tan común no será, porque cuesta encontrarle sentido. Entre la tautología y la estulticia se mueve quien usa la muletilla si es como yo digo (a quien madruga, Dios le ayuda, por ejemplo), y se queda tan fresco. Tautología culta es que las cosas duren o se prolonguen en el tiempo, ¿en qué, si no? Las tautologías más patéticas se dan en arte, quien cree que crea y no crea nada nuevo, y en religión, quien se empeña en creer en Dios y en creer que Dios lo creó a él y a mí, que pasaba por allí. La historia y la política crearon el sintagma potencia mundial, no va a ser potencia doméstica. Que inteligencia y estadounidense son términos incompatibles, se demuestra en la inteligencia de la Cía, del FBI o del Pentágono. Tampoco la población negra, entre la emulación, la predicación rap y los rezos góspel, parece muy espabilada, dígalo Obama, nóbel de la paz según la Casa Blanca. La última pamplina de la población negra es querer llamarse de origen africano o afroamericanos ‑as, expresiones tan ridículas y chocantes como de color, que parecían las criaturas prendas para un programa de lavado. Que las personas negras ahora sean de origen africano, anula el pasado y habla de esta raza como si estuviese de paso o acabara de llegar. De origen africano combina muy bien con de origen subsahariano, porque una táctica de la inmigración que nos viene sin papeles consiste en disimular su lengua y su identidad para evitar la repatriación. ¿A dónde, a qué patria, si la ocultan? Así que, hala, todos al mismo saco: subsaharianos. Ya tenemos personas con denominación de origen, como los vinos, y, en España, españoles de origen gitano, en vez de gitanos ‑as. Contra tanta estulticia, este español de origen recomienda en su bloc (del francés bloc, bloc de notas, mejor que el anglicismo blog y mejor que bitácora, de jerga marinera) la doble consulta a diccionarios, el de la Academia y el de Vox, que es el que carga Google. Y, si bloc no le convence, diga página, consúltelo en nuestra página, está en la página, se entiende página web. Y si, por alcanzar el trending tópic, alcanza usted el tuitazo, mejor que mejor, tuitazo es éxito en América, donde, cuando quieren, defienden el español, del inglés, más que en la península. Eso dice su tableta o su teléfono, mejor que tablet, iphone o smartphone. Y cuando por ahí le llegue una petición para firmar a favor de la creación de un estado palestino, desconfíe. Imagine su ciudad, yo me imagino Sevilla, y apueste que Palestina se queda con las Tres Mil y con los Pajaritos, y que Israel se lleva Nervión y Los Remedios. Y vuelva a imaginarse el territorio antes de la creación de Israel en 1948, no está tan lejos: convivencia en un espacio es lo que había y convivencia en un estado es lo que tendría que haber. Piense que un estado palestino acabaría en otra república islámica y dejaría intocado el teocrático Estado de Israel, armado hasta la náusea. No firme esa petición, no caiga en tautologías, no caiga en estulticias y descrea de quien le hable en nombre de Dios, de la política, de las grandes potencias o del pueblo palestino. En Palestina, los varones siguen llevando kufiya, el pañuelo como Arafat, pero a las mujeres bien que las tienen envueltas como de regalo los machotes de Hamás. Ver para creer que los que eran de nuestras ideas o de nuestras simpatías, o se han muerto o han creado esta nada en que nos morimos.

Etiqueta relacionada: Los creyentes

Cajonera (Postal)

20150814_Cajonera de los caballos-ANIMATION

Google Photos hace por nosotros lo que no sabemos o nos da pereza hacer. La postal animada de hoy es un ejemplo. Primero, se instala Google Photos en dispositivos (PC y teléfono, que actúa de cámara). Después, se hacen cuatro o cinco fotos a cámara fija y GP las monta y convierte las fotos (extensión jpeg) en animación (extensión gif). El resultado lo tiras si no te gusta o lo compartes. En este caso, las fotos están tomadas sobre la cajonera de salida de las carreras de caballos de Sanlúcar. La cajonera, tirada por un tractor, va de recogida, en sentido izquierdo en línea con la playa y, de retirada también, la gente que pasa, en sentido contrario. Por cierto, ganó el caballo número 8, que se negó a entrar en la cajonera, tiró a su jinete al suelo y salió como una saeta de cuatro patas doradas en dirección a Chipiona. Todavía lo estarán buscando.