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Benito Moreno, Été 1999

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Benito Moreno y Daniel Lebrato

Tomo prestadas de Pedro Cantero estas palabras: «A veces ignoramos el afecto que nos tiene gente que cruzamos en nuestras vidas. Anoche recibí una carta de la hija de Benito Moreno, músico y pintor sevillano, con estas fotos y un esbozo que su padre guardaba entre sus papeles. Muestra de generosidad de la hija que renueva el recuerdo del padre.»

Ayer recibí de Beatriz, hija de Christiane Decaillet y Benito Moreno, fotos del archivo de su padre que nos vienen destinadas a Pilar y a mí, de cuando estuvimos compartiendo en Fuenteheridos el verano de 1999 (qué nombre tan bonito para un año: 1999). Pendiente de que más personas que salen en esas fotos autoricen su publicación en [eLTeNDeDeRo], doy a ustedes Daniel Lebrato en pentagrama o partitura, por Benito Moreno, una de las doce fotos que nos pasa Beatriz con esta nota: «Os las mando para que sigamos estando juntos, dándonos cariño».

foto 12Daniel Lebrato en pentagrama o partitura, foto Benito Moreno, éte 1999

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Dorso de la foto, letra de BM

De paso, les recuerdo las tres entradas que al día de hoy le tiene dedicadas a Benito Moreno la revista [eLSoBReHiLaDo]. Son estas:

El lenguaje poético de BM

Me han quitado lo bailado

Venezia

Honor a quien como yo tuvo la suerte de querer y ser querido por Benito Moreno.


amarillo amarillo amarillo.

La Maga 1998
La Maga, 1998

Nada más llegar a Higuera, el otoño era en la Sierra
amarillo, amarillo, amarillo

de los castaños y de los chopos.
Juan José Espinosa Vargas,
hermano sobrehilante, nos grabó aquello
de Pobre Berta, creía
que el sol iba a ser siempre
amarillo amarillo amarillo,
y toda la chavalería del instituto
se aprendió aquel verso de memoria
y cada vez que uno de los nuestros se recalcitraba
que iba a tener un 10 siempre y nunca un 5
el grupo le tatareaba: Pobre Equis,
creías que el sol iba a ser siempre
¡amarillo, amarillo, amarillo!

Las tardes de septiembre a todos los santos
La Maga y yo salíamos a las caminas,
yo con mi navajita,
y nos jartábamos robando melocotones,
membrillos, peros y peras
a vecinos que se lo esperaban y casi les parecía un feo
que prefiriéramos robarles a otras huertas.
Nunca he merendado tan como Adán la fruta prohibida
y cuando nadie me escucha ni yo escucho
me sale decir de aquella Sierra en su estación única
¡Que Dios la bendiga!

(El daltónico creía que todo iba a ser siempre
amarillo amarillo amarillo.
Todavía lo creo.)

*


los modos, las modas y las bodas.

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completas son las obras escritas y reunidas, a una determinada edad, pero también vivencias. Por alguna razón, ando poniendo en orden y al día mis completas y mis vivencias, lo que es una forma de dejar fuera y de hacer limpieza o antología. Y esto vale para mis libros que fueron libros, para mis papeles y mis objetos y para mi entorno o las personas que todavía me emocionan. Es como si Daniel Lebrato se hubiera puesto en pause, que no es que se vaya a morir, al revés, yo, más vivo que nunca, de cuanto simple amé rompí los lazos (Epístola moral a Fabio).

Un día que pasa a mis completas y a mi antología es el 23 de abril del año dos mil, día que fue ‑además de del Libro, de San Jordi y de Cervantes‑ Domingo de Resurrección. [Según el calendario romano; el protestante entiende que “al tercer día resucitó” significa en Lunes.] Aquel domingo, broche de Semana Santa y víspera de Feria, había toros en la Maestranza; ni más ni menos: Curro Romero (con Morante y Enrique Ponce) y hubo quien, por amor a Curro y a su abono, se perdió la otra cita del día: Pilar y Daniel se iban a casar y a casarse, además, a su imagen y semejanza. Fue Tres trajes traje, como decía la participación. [No invitación: cada uno pagaría su parte en el convite y estaban expresamente prohibidos regalos que no fuesen inmateriales como un dibujo, un poema, un cante, una actuación, cosas así.]

Tantos años después, he montado y corregido la película que nos grabó un hijo nuestro con su vídeo cámara y luego nos pasó en dvd. Por alguna otra razón, parte de mi leyenda negra con mi familia, que no se habla conmigo, tuvo que ver con las bodas: ella sabrá (mi madre o mi familia) por qué o en qué. Es verdad que la gente con 20 años no se casa lo mismo que a los 30 o a los 40, edad que pasábamos Pilar y yo ese 23 de abril primero del nuevo siglo. Y es verdad que una boda es a la pareja lo que miniño, para sumadre: lo mejor del mundo y las críticas son mal recibidas; si hubiera autocrítica, ya sería mucho, pero, en vez de eso: álbum de fotos.

Vean, si les parece, la película Tres trajes traje. No llega a 45 minutos. Y denle a avance rápido y sáltense lo que no les asombre: en cinco minutos tienen ustedes idea cabal de lo que puede ser una boda hecha ni por el cura ni por el concejal ni por la empresa de eventos ni por el cáterin ni por el padrino ni la madrina: por la pareja protagonista, quien toma el mando y pone el ceremonial en su sitio. El nuestro fue Galaroza y Fuenteheridos, Sierra de Huelva, donde vivíamos lo mejor de nosotros. Cuánta agua y cuánto vino nos inunda desde entonces.

–enlace a Tres trajes traje

enlace a Rey de bodas


AGOSTO para leer.

agosto

Dado que ninguna editorial se interesa por lo que uno escribe, tengo que ser yo ‑como Lázaro de Tormes o como Juan Palomo‑ quien haga de editor, narrador, protagonista, autor y publicista. Para cuya vanidad, me dije: si uno recomienda los estrenos de sus amigos (los dos más recientes: Salvador Compán y José María Conget), ¿por qué no publicar tus propias novedades? Pues novedad es autoantologarse,[1] ir quitando de cada libro lo que menos pesa y lo que hacía los libros más pesados.

Ligerito, pues, de algún verso de más y de alguna torpeza suelta, os doy Agosto, el diario más o menos poético de un zángano en vacaciones, escrito entre Fuenteheridos‑Sierra y Sanlúcar‑Mar, Sevilla al fondo, cerrando el Triángulo Montpensier de la Buena Vida que me procuro siempre en vacaciones. Noli me tánguere, que me tango yo solo. Que ustedes lo pasen bien y a Dios.

[1] Advierto que el DLE no reconoce antologar, sino antologizar. antología viene del griego ánthos, que significa flor y lego, yo cojo, yo recojo. Por tanto, no hay ninguna razón contra el verbo antologar, regresivo de antologizar, de la cual palabra podríamos decir lo que se dice de ofertar, que es una derivación del sustantivo oferta que usurpa la casilla del verbo ofrecer, que antes estaba. La duplicación antologizar es similar a la que se da en amplificar, que no es mejor que ampliar, o que gasificar, horrible verbo tan horrible como gasear. Antologuemos, pues, y que antologice la Academia lo que ella quiera.


el mal curita (2)

variante de El mal curita
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Estaba un curita

malito en la cama

y a la media noche

llama a su criada.

-¿Qué quieres, curita,

que tanto me llamas?

-Coge el cantarito

y márchate por agua.

y al llegá a la fuente

le picó una rana.

le picó con gusto,

y también con ganas.

y a los nueve meses.

barriguita hinchada,

tuvo otro curita

con capa y sotana.

-Mételo en la cuna.

-No me da la gana,

que tengo dos tetas

como dos campanas.

 
Dictado por: Manuela Plaza Brioso y Rosario Recio Plaza (Fuenteheridos, Sierra de Huelva)

villancico del mal curita.

La estrofa romance suele comportarse y dividirse en tres: el de versos de 8 sílabas, propiamente para narrar; el de 7, (también llamado endecha), para la lírica; y el romancillo, de 6, para canciones infantiles. De a 6 o de a 8, niños o niñas en los fríos patios de recreo de los colegios franquistas (no solían mezclarse en coros mixtos) han dado voz a lo más terrible, crueldades y sucesos que diríamos para mayores de 18 años que se cantaban sin aparentes problemas de censura. De esa clase es el romance de Delgadina (octosílabo), que narra un incesto y es también el romancillo del mal curita, que cantan, entre otros, el Nuevo Mester de Clerecía y Tío Maxi. Como villancico, lo recoge en Fuenteheridos (Huelva) José Luis Macías Rico, con esta letra:

Estaba un curita
malito en la cama
y a la media noche
llama a la criada.
–¿Qué quieres, curita,
que tanto me llamas?
–Quiero chocolate
y no tengo agua.
Acércate al pozo,
anda y ve a por agua.
–La soga es muy corta
y el cubo no alcanza.
–Toma este pedazo,
a ver si te alcanza.
   Y a los nueve meses,
barriguita hinchada,
y parió un curita
con capa y sotana.

*otra variante en el mal curita (2)

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ISLAM, EL TERCER PASAJERO (LOS CREYENTES 4)

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ISLAM, EL TERCER PASAJERO (LOS CREYENTES 4)

En el reciente encuentro de Escritores en la Sierra, este moderador de la mesa redonda sobre La poesía sevillana desde Luis Cernuda a la actualidad planteó una reflexión previa colectiva sobre la religión. Esto era a medido día del sábado 14 y el viernes 13 habían sido los atentados en París. La vida seguía, la poesía esperaba, pero no podíamos empezar como si nada. El moderador Daniel Lebrato dijo: «No propongo un minuto de silencio ni una condena del atentado. Este moderador, ya que vamos a entrar en el abstracto poesía, propone que todos y cada uno reflexionemos sobre la religión.» Fue todo. Estaba presente Ángel Manuel Rodríguez Castillo, profesor, escritor y cura amigo, a quien doy en llamar Ángel Bueno, como si fuera un personaje de Unamuno. Terminada la mesa redonda, Ángel Manuel me preguntó aparte a qué venía aquello de la religión. Había movimiento de gentes, había que ir a comer y la conversación quedó pendiente. Dos días después recibí una carta. «Querido Daniel: No es la religión la culpable de los males del mundo ni del terrorismo, más bien ayuda a la solución. No es la religión la que hace las matanzas, sino su ausencia. No tengo que recordarte cómo regímenes ateos como el nazismo, el estalinismo, el maoísmo o el de Pol Pot en Indochina son los momentos más sanguinarios de la historia de la humanidad. Y eso de que compares a los suicidas yihadistas que se inmolan con los mártires cristianos es una falacia total, por cuanto los primeros cristianos no se suicidaban ni mataban, sino que eran matados sin ofrecer resistencia, como pasa hoy con los cristianos que son masacrados en Irak o en Siria, o en los lugares que domina el Estado Islámico. Los momentos y lugares de la Historia donde se ha intentado suprimir a Dios han sido los momentos más sangrientos. Y es que, cuando el hombre no cree en Dios, al convertirse él mismo en la referencia del bien y del mal, la arbitrariedad y el dominio del fuerte sobre el débil (persona individual, ideología o Estado) es capaz de las mayores atrocidades. El buenismo de pensar que el corazón del hombre no tiene maldad; el rousoniano pensamiento del buen salvaje, al que corrompe la sociedad (o la religión), se ha demostrado que es una falacia. En definitiva, como escribía Chesterton, cuando no se cree en Dios, se cree en cualquier cosa, por ejemplo, en el dominio y el derecho del más fuerte, sea persona, ideología o pensamiento seudoreligioso. En fin, Daniel, no creas en Dios si no te parece bien, y dilo, que estás en tu derecho. Pero deja que los demás creamos en Él y lo digamos y manifestemos, en privado y en público que, no sólo no hacemos daño a nadie con ello sino que contribuimos a hacer una sociedad algo mejor, más plural y más libre. Y por supuesto que los del Estado islámico no son religiosos, yo creo que ni musulmanes. Un abrazo en una cita que me encanta: La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos. Ángel.» Días después aparecieron en eLTeNDeDeRo ¡Guerra!, ¡Arde París! y ¿De qué se quejan los cristianos? A su manera, los tres artículos están pensados para un lector parecido a Ángel, un hombre bueno y razonable, y también para su contrario, mi querido Rafa Iglesias, maestro del anticlericalismo gráfico a través de su revista satírica Teveo. Imaginariamente he tenido una reunión con los dos, con el cura y con el anticura, e imaginariamente he pedido a los dos, a los tres si me incluyo, que paremos el juego, que cambiemos de rumbo. A los cristianos razonables hay que pedirles que cambien su alianza. Que abandonen las tres culturas, que dejen de ir en el mismo barco que las otras dos religiones, la islámica buena y la judía buena, que, por muy buenas que sean, sus estatutos los echarían para atrás en el Registro de Asociaciones. Y que miren los católicos sus propios estatutos: tampoco pasarían por el Registro. Lo que sí puede el catolicismo es alegar un pedigrí que las otras dos religiones entre nosotros no tienen. En España, mentarle a la gente su patrona, su Gran Poder o su Rocío, es mentarle a la madre y provocar un rechazo que nos llevaría a épocas pasadas de intolerancia y de persecución, victimismo que les viene de perlas a las religiones. No. Nadie va a prohibir ni a actuar contra los grandes iconos, contra las devociones ni contra las fechas señaladas. Lo que se propone es que el Estado redefina su relación con la Iglesia como ahora está, subvencionada de una manera que no se puede consentir. Se trata de proponer al creyente (en realidad, a todo el mundo) que cada cual financie y costee sus propias creencias, no, que ahora, en nombre de la cultura, de la costumbre, de la tradición o del interés turístico, dineros públicos van a religiones privadas. Ese es el cambio que se propone, bien asumible por la sociedad española. ¿Qué yo quiero educación religiosa para mis hijos? ¡De mi bolsillo! ¿Procesiones por Semana Santa? ¡De mi bolsillo! ¿Un hijo, dos, tres hijos? Desde el primero, ¡de mi bolsillo! Se trata de acabar con las vidas privadas subvencionadas y a costa del Estado, que fue del Bienestar y ya no es nada. En cuanto a los creyentes de otras religiones, la solución es muy fácil: España da carta de ciudadanía a quien cumpla con los requisitos constitucionales. La pareja de varón destapado y hembra tapada es incompatible con un Estado de derecho que consagra coeducación e igualdad. Si el paisa no lo entiende, hay otros países de Europa donde les reciben encantados, ¿cuál es el problema? El problema es que la católica, incapaz de postularse como la única religión verdadera, lleva años jugando a ser democrática, una más entre las religiones por cuotas. Ese ha sido el truco al que se ha prestado el Psoe de la Alianza de culturas y civilizaciones. Pero la deriva que está tomando el islam bueno (no, el islam terrorista; no, el yihadista) hace del islam un alienígena, un tercer pasajero con el que no se puede viajar. Creo por eso que los cristianos razonables deben cambiar su alianza y volver a tenerla con quienes la tenían antes de Woitila y de los integrismos papales: con los laicos o laicistas, con agnósticos y ateos que, por muy fuera de la Iglesia que estemos, somos cristianos ambientales porque católico cristiano ha sido el envoltorio de nuestra vida. Lo que yo rece al Gran Poder es cosa mía. Por vecino lo tengo en San Lorenzo y nos hemos llevado siempre, iba a decir, divinamente. También con el cura Ángel y con su Virgen de la Fuente, mis vecinos en Fuenteheridos.