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como ustedes saben: ‘los chinos’.

Piojito021

Como ustedes saben, la fórmula como ustedes saben es una de las maneras de concitar público y texto, de modo que a usted, receptor, le resulte difícil discrepar de lo que yo, emisor, quiero proponerle para encauzar un tema, el tema.

Pues bien. Como ustedes saben, ‘los chinos’ es el nombre que reciben tiendas bazares que vinieron a sustituir a las que hasta entonces habían sido las ‘todo a cien’ (en tiempos de mari peseta) o ‘todo a un euro’ y, en parte, ‘los gitanos’, no llegando a cuajar ni ‘los moros’ ni ‘los marroquíes’. Los gitanos seguirían siendo reyes del mercado ambulante, mercadillo o mercaíllo que en Cádiz titularon ‘el piojito’, por no llamar piojosos a quienes iban buscando lo barato.

Contra ‘los chinos’ cuajaron particularmente dos tipos de clientela: la que presumía de “ir de compras” (como quien sale al cine o a cenar) a El Corte Inglés y galerías y boutiques de marcas de ‘de toda la vida’; y la clientela consciente partidaria del comercio justo, contra la alta explotación y de mano infantil que ejemplificaba el Made in China, país ‘comunista’ y, para colmo, no firmante de acuerdos contra el maltrato al planeta.

El comercio justo y de save the children se desanimó por sus altos precios de venta y porque corrieron noticias que exculpaban a China como inframundo del comercio mundial. Había países peores. Y deslocalizaciones de empresas. Y fugas de capital. Y paraísos fiscales que daban vergüenza.

Paralelamente, las clases de alto poder adquisitivo que presumían de “ir de compras”, ya desde la bolsa de la compra, fue cayendo en la cuenta: tanto “ir de compras” para qué, si al final el pantalón o los botines a precio de marca o El Corte Inglés los habían fabricado, Made in China, ‘los chinos’.


Poetilla hubo que tituló su libro Todo a cien. Pueden verlo pinchando aquí.

elecciones generales


conspiranoico.

torres gemelas

conspiranoico [181.000 gugles] neologismo que va entrando en los diccionarios (ya está en el Vox y el consultorio de la Fundéu responde si preguntamos por él). conspiranoico remite a conspirar [1.450.000 gugles] y conspiración [13.200.000]. Origen: A) latín conspirare, lo mismo. B) gótico spaíha, pronunciado [speha], espiar (1300). C) con (del griego koinós, común) + spirare (respirar, vivir) + ción (acción o efecto): Unirse contra un superior o soberano, o contra un particular para hacerle daño. El final -oico da un matiz peyorativo por comparación con paranoico. Sinónimos de conspiración: compló o complot, maquinación, intriga, trama, confabulación, conjura, contubernio, traición, artimaña, maquinación, enredo o maniobra. Tecleando conspiranoico en la Fundéu, su página remite a conspiranoia: tendencia a interpretar determinados acontecimientos como fruto de una conspiración (1989, Enrique de Vicente). Wikipedia: teoría conspirativa o teoría de la conspiración se usa para referirse a ciertas teorías alternativas a las oficiales que explican un acontecimiento o cadena de acontecimientos por medio de la acción secreta de grupos poderosos, extensos y de larga duración. La hipótesis es que ciertos sucesos importantes en la Historia han sido causados por conspiraciones ocultas misteriosas, lo que no debe confundirse con conspiraciones demostradas histórica y criminológicamente. Una de las teorías conspirativas más extendidas afirma que los atentados del 11 de septiembre de 2001 (Torres Gemelas) fueron favorecidos por la administración de George Bush para que Estados Unidos tuviera una excusa para iniciar las guerras contra Afganistán e Irak, promover restricciones de derechos civiles en el país (Acta Patriótica) e iniciar programas de espionaje a gran escala.

Sea como sea, verdadera o falsa, toda teoría de la conspiración 1º) supone una proyección, un anticipo, 2º) es siempre desagradable a ojos del gran público, 3º) frente a la teoría oficial, que, consciente o inconscientemente, favorece al que hemos dado en llamar poder omnímodo (José Luis Cuerda) o Gran Poder Omnímodo (GPO o GOP, por sus siglas en inglés).[1]

Tanto si se trata de desastres naturales (como el Cambio Climático) como de posibles guerras no declaradas, lo conspiranoico daría todas sus teorías por un mundo en paz. Un planeta verde y sano, sus vaquitas, su litoral. Una humanidad sin fronteras, porque no hubiera fronteras. Un mundo sin cárceles, porque no hubiera pena de pérdida de libertad. Un mundo sin ejércitos ni disparos ni bombas, porque la guerra hubiera sido extinguida por las Naciones Unidas, etc. De ahí, que lo conspiranoico apunte a inteligencias de izquierdas, si izquierda es oposición o discrepancia frente a un estado de cosas heredadas y normalmente aceptadas.

COVID19 o VICOD19 ofrece un cuadro al gusto del detective que aplicando el método deductivo inductivo se pregunta: qué rastro o huellas deja el criminal y a quién beneficia el crimen cometido.[2]

Rastro del origen del coronavirus, de momento no hay, aunque otras veces lo hubo. Pero no estamos locos. Bill Gates, Noam Chomsky, Emilio Carrillo, Il manifesto no están locos. El detective se pregunta ¿A quién beneficia algo que ataca a la tercera edad (la futura mano de obra no será afectada) y que perjudica a China (en plena Guerra de los Gigas y del Año Nuevo chino), después a Irán (también próximo el Año Nuevo persa), luego a Italia (donde el amiguito europeo de Rusia y China) y así hasta España (donde el Gobierno socio comunista)?

Ustedes mismos.

Lógicamente, esta pista no se verá desmentida si el “virus chino” provoca daños colaterales por fuego amigo y acaba volviéndose contra países o personas del mismo bando del criminal. Tampoco, si al principio de esta maldad al malo se le olvidó patentar lo que patentó en casos similares precedentes: la vacuna, hostias, que nos hemos olvidado la vacua. Y es que el mal monta un caballo que no es precisamente modelo de perfección: el capitalismo, por demás ciego, por demás competitivo (contra la competencia), por demás insaciable. No pretenderán, para desautorizar la teoría, que el mal sea infalible y actúe como ciencia exacta.

Queden ustedes con el divertimento Para Noicos. No digan que [eLTeNDeDeRo] “siempre está con lo mismo”, repetida muletilla anti conspiranoica.

[1] El Gran Poder Omnímodo no estaría capitaneado por un tipo tan cortito como Donald Trump, ni tendría sede en el Pentágono ni en corporación o sigla conocida (FMI, G7/G8: Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. G8, contando a Rusia). En todo caso, el GPO más asomaría por Bilderberg o Davos. Su propio secretismo (acaso comparable a la masonería) avala cualquier teoría de la conspiración.

[2] Chevalier Auguste Dupin, normalmente conocido como C. Auguste Dupin, es un detective de ficción creado por Edgar Allan Poe. Dupin hizo su primera aparición en Los crímenes de la calle Morgue (1841) de Poe, considerado el primer relato policial. Vuelve a aparecer en El misterio de Marie Rogêt (1842/43) y en La carta robada (1844). Escribe Rafael Narbona en El Cultural, 23/07/19. Auguste Dupin, el primer detective de la historia de la literatura, estudia los casos con la perspectiva de un frío analista. En ocasiones, sólo necesita unos recortes de periódico para resolver un crimen especialmente complejo. Dupin es un aristócrata empobrecido que vive con un amigo en las afueras de París. No le guía el sentido de la justicia, sino el deseo de combatir el tedio y ejercitar su inteligencia. Aunque procede como un hombre lúcido, la melancolía corre por sus venas, sumiéndole en estadios de apatía y frustración. Dupin actúa como un fino analista, pero en su mente se aprecia la sombra de la neurosis. Aunque su método deductivo es estrictamente racional, hay algo demoníaco en su interior. No es un espíritu solar, sino un hijo de la noche que se rebela contra el orden natural de las cosas. Vive en los márgenes, ignorando las normas sociales. Se siente más atraído por la penumbra que por la claridad. Está muy lejos de Sherlock Holmes y el Padre Brown, sus herederos directos. Holmes es petulante, irónico y engreído. Se siente cómodo en la sociedad victoriana y su tristeza es ocasional, no un rasgo dominante. El Padre Brown es un hombre flemático e intuitivo. Su cordialidad sólo está empañada por el catolicismo, que no le impide sucumbir al pecado de la gula. Dupin es un espíritu atormentado, un inadaptado, una conciencia insatisfecha y desgarrada, un dandi.

Rey Blanco, Rey Negro.

# ajedrez

lo que pudo haber dicho Noam Chomsky sobre el coronavirus

En una guerra, los peones se organizan para minimizar los daños y salvar el pellejo. Será la hora de la solidaridad, del todos unidos, y de exaltación heroica de cuerpos de sanidad y policía. Son valores cívicos donde se imponen sentimiento y emoción. Son los aplausos al atardecer. Pero –habla la razón– lo que el rey más teme es la insurrección o amotinamiento de su propia tropa de peones.

Vamos a ver la Guerra del Coronavirus según Noam Chomsky o alguien que habló por Chomsky y cuyas palabras han sido desmentidas o borradas de donde estaban el 21 de marzo (hace dos días: aquí el enlace). Según el Chomsky apócrifo, esta habría sido la estrategia del ajedrez, en cinco movimientos:

1.1. Para no perder su supremacía mundial, Estados Unidos necesitaba frenar la locomotora china.

1.2. Poderes mundiales amigos acuerdan hacer estallar una guerra mundial bacteriológica de baja intensidad desde China. El virus se cebará en mano de obra inactiva y no afectará a futuras generaciones de población activa.

1.3. Se propaga el virus en la ciudad donde el gobierno chino tiene un laboratorio de investigación bacteriológica y se hace coincidir con el Año Nuevo chino (25 de enero) con millones de desplazamientos que serán portadores. El siguiente objetivo será Irán (su año nuevo, el 20 de marzo). Y el siguiente, Europa, a través de Lombardía (Italia) donde la Liga Norte de Salvini, amigo de Rusia y de la Nueva Ruta de la Seda china. El colapso de la UE beneficiará al gran aliado inglés, todavía en año de negociación con la UE consecuencia del Brexit.

2. Tras la pandemia, segunda fase: guerra farmacéutica por la vacuna desde su producción en laboratorios donde el alumbramiento del antivirus habría ido en sincronía con el del propio virus. La industria química Usa venderá patentes a países amigos y bloqueará a países enemigos o a gobiernos hostiles.

3. Tercera fase: nuevo orden mundial.

Usted puede aceptar o rechazar cada movimiento o jugada. Lo que es seguro es que la partida se juega con la razón, no con emociones que anulen las luces del entendimiento. No se trata de “atender ahora a lo primero”, como si lo segundo no existiese o se pudiese dejar para mañana. La misma mente es, la misma somos. Y la cuestión para nosotros, compatible con solidaridad y emociones, es ¿a qué juega España?

Fuentes de prueba:

Chomsky, sobre el coronavirus | Italia y Rusia o Salvini y Putin | China: Ruta de la Seda | Reino Unido: Boris Johnson, contra Alemania y frente a Europa | La Guerra de los Gigas


las malas compañías.

marlaska y militares

malas compañías o las malas compañías, por vía culta, está en San Pablo A los Corintios (15,33) y ha servido de título a libros, películas o canciones. Como frase hecha y por vía oral, su origen está en boca de madres y abuelas que, por disculpar el desvío de alguien de casa, echaba la culpa a las malas compañías. Hasta en política internacional es viejo el truco.

El mal que nos rodea y el estado de alarma decretado (donde el confinamiento es un lujo) nos obliga a una doble reflexión ética:

A nivel personal, nuestras consignas o afirmaciones deberían pasar una especie de filtro que llamaríamos prueba de lealtad universal, según la cual lo que vale para mí o para mi grupo tendría que valer para cualquier persona sea cual sea su circunstancia y condición. #yomequedoencasa, de apariencia impecable, choca con que hay gente sin techo: esa etiqueta (o tag) no sería leal con todo el mundo ni tendrá un valor universal. Lo mismo ocurre con #dóndedejoamishijos o #yomequedoleyendo, etiquetas que tienen su punto señorito o privilegiado.

A nivel colectivo, las narraciones de la Historia, con mayúsculas, del cine y del videojuego, nos han familiarizado con los horrores de la guerra como espectáculo. No caemos en la cuenta de que podría no haber guerras y que la guerra consiste, desde Prusia a esta parte, en mandar a la muerte a la tropa de clase baja mientras la alta se reserva para sí el mando a distancia o ante el telediario. Algo así como el ajedrez para peones cuya vida no vale nada.

Quien se precia de saber que “todo es economía” y que la economía mueve la Guerra del Vicod-19, como se han movido todas las guerras, donde economía ponga capitalismo y pregúntese en qué bando de la actual guerra se encuentra España, o como país aliado. Las bases militares y las bases del pensamiento apuntan, no a China, sino a Occidente. ¿Aceptaremos padecer daños colaterales por fuego amigo? ¿Aceptaremos la pandemia en nombre de la Razón de Estado o de la Seguridad Nacional? Aléjense de las malas compañías. Háganse objetores de conciencia de Rey, Gobierno, Ejército y España.

Enlaces:

La predicción de Bill Gates sobre la pandemia en 2015

La científica china que desarrolló la vacuna que probarán contra el coronavirus

Objeción de conciencia

La Corte del Rey Bobo

COVID-19 Y LA GUERRA DE LOS GIGAS.

En febrero 2020 fue gran noticia la enfermedad COVID-19 (sigla oficial según la Clasificación Internacional de Enfermedades, ICD, por sus siglas en inglés). Al margen de inevitables comparaciones con otras plagas o males endémicos de la sociedad de entonces (impacto de otros virus, siniestrabilidad laboral, víctimas del hambre o de los malos tratos) y al margen del papel de la prensa en la prevención o recreación de la noticia, lo escandaloso fue que:

Casi toda persona inteligente daba por posible (solamente ‘posible’) que COVID-19 fuese enfermedad inducida o provocada para arruinar a China, cuya tecnología 5G estaba a punto de inaugurarse en el Mobile World Congress de Barcelona el 24 de febrero y que finalmente no se celebró.

Después de lo visto en la Guerra de Vietnam con el llamado Agente Naranja (1962-71, caso que Estados Unidos tardó en reconocer y solo por cuanto afectó a soldados de sus propias tropas a quienes tuvo que indemnizar), no sería la primera vez que EEUU utilizara la guerra biológica contra rivales o enemigos; COVID-19, además, con la complicidad de Rusia, Corea del Sur o Reino Unido, potencias que aún circulaban por el 4G.

Sabemos que la duda ofende. Si la ética hablara con voz única, la ofensa salpica tanto a quien duda como a lo dudado. En relaciones internacionales, donde la diplomacia no solo ha de ser honrada sino parecerlo, da repelús la sola posibilidad de tener España semejantes amistades homicidas o asesinas.

Decir, como se oye decir a modo de sagacidad o inteligencia, «Ya se sabe que en todo manda la economía», como claves de COVID-19 si fuera arma comercial, exige, a nivel personal y colectivo, inmediata toma de coherencia.