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Congé de Conget.

Conget Confesión generalconfesión general (acrónimo: congé) llama la Iglesia a la de todos los pecados a lo largo de toda una vida. En literatura española, confesiones generales, la de Ana Ozores, La Regenta, y la de Ángela Carballino, en San Manuel Bueno, mártir. La Regenta estaba mal, hizo confesión general y acabó fatal. Ángela Carballino, de Unamuno, a modo de confesión nos cuenta el secreto que le contó su hermano del secreto de don Manuel (muy sencillito todo), a quien no sabemos si la Iglesia acabó elevando a los altares (del Don al San). Confesar, se confiesa lo personal que avergüenza y nadie sabe. Contra eso, el Confieso que he vivido, de Neruda, que da la vuelta al pecado, raíz y fuente de la mala conciencia. De esa estirpe, vitalista y no renegrida, es Confesión general de José María Conget, libro recién publicado, con diez relatos como los diez mandamientos.[1]


Queden ustedes con tres cosechas propias que tienen que ver con la confesión y la comunión y que eLTeNDeDeRo dedica a la congé de Conget.


Confesión general. En La Regenta, Clarín presenta primero al halcón, Fermín de Pas, y luego a su presa, Ana Ozores, que afronta como paloma una confesión general. Si será sutil el hilo de su conciencia, que antes de la confesión Anita estaba limpia de pecado y después de la confesión ya ven, adúltera y medio muerta de asco, náusea y vergüenza. En cambio si te confiesas bien te irá fenómeno. Ya puedes ser el abominable hombre de los crímenes, estuprador de querubines, coleccionista de pecados nefandos y contra natura. Todo está en ir apuntando nombres y circunstancias, y en decírselos al cura sin callar ninguno. Que el primer crimen, la primera culpa, como el primer amor, nunca se olvida, pero luego le vas cogiendo el tranquillo (que viene de tranquilo, illo) y puede que vayas al páter y no te acuerdes de qué tenías que confesarte.[2]


ABADÍA DE CÓBRECES (2002)
leyenda infantil del confesor sordo

Un criminal cristiano,
arrepentido
de haber tirado al monte
mujer e hijos,
se confesaba
con el padre Patricio,
que era de Irlanda.
Por toda penitencia,
salió diciendo
un par de avemarías
y un padrenuestro.
(Más que irlandés,
era tapia aquel fraile
como un bedel.)
Pederastas, zoofílicos,
putas y chulos,
chorizos y banqueros
de todo el mundo
mirando al mapa:
–¿Dónde?, ¿Dónde está Có-
breces, Cantabria?
Al poco, en la abadía
creció el negocio,
con buena bolsa vienen
dejando el óbolo.
Y a tantos hombres
encienden las beatas
cirios de noche.
Abajo, en Satanasa,
Poncio Pilato,
que quiere nuevo juicio,
revuelve el patio:
–¿Veis, compañeros?
Las manos tengo limpias
y aquí me veo;
en cambio, si confiesas
tu horrible crimen
con ese fraile que
no puede oírte,
nada que reces,
y te limpias de sangre
sin detergente.
San Pedro, que lo supo,
echó sus cuentas:
–¿A tanto pecador
la puerta abierta?;
esto es un chollo,
mejor mandarle un flato
al fray don sordo.
El abad con el duelo
reunió a su trapa:
–Hermanos: ¡Al confeso-
nario sin guasa!,
que aquí al que peque
le caerá penitencia
con intereses.
Se quedan las beatas
sin criminales
doblando sus braguitas
nuevas de encaje.
Patricio, el pobre,
le pusieron los ángeles
un sonotone.
[3]


Por último, habla la criatura comulgante. Recuerden la que nos daban los curas con cómo había que hacer la sagrada ingesta.


PRIMERA COMUNIÓN

Con habilísima lengua,
recibir tu candoroso
centro, frágil pan de un alba en
mi saliva, hacerte mío en-
tonces, mío. Asegurarme
que ha conseguido no herir-
te mi torpe dentadura,
que mi paladar es leve
cielo al gusto tuyo, como
de algodón mi garganta hasta el
suspense del nunca visto y
más sublime trago. Cuerpo
de Cristo, escuela de amor
única.
[4]


[1] Charo Ramos entrevista al autor en La madurez de Conget.

[2] Tinta de calamar (2014)

[3] Abadía de Cóbreces (Blogspot, 2002)

[4] ¿Quién como yo? (1996)

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noche de San Juan.

noche de san juan foto la voz de galicia
foto La Voz de Galicia

No admite la Academia sanjuán. Y debería, como admite donjuán. Noche de San Juan, de sanjuán para los amigos, las navidades laicas se celebran ahora. Por sanjuán no hay misa ni cura que la bendiga. Aún no había cristianismo, y Juan de Zacarías se lo inventó. Empezó a bautizar en el río Jordán a quien Dios quiso (que pasara por allí), con lo cual daba entrada a una Iglesia en obras

, porque ni Jesús de Nazaret, a quien Juan llevaba cinco años, fue primero en bautizarse, ni el Padre tenía el Cielo preparado para recibir almas, ni estaba San Pedro de portero. En fin, una chapuza. Será por eso, y porque es un santo de agua y fuego, que a Juan Bautista lo pusieron al cuidado de la fiesta de las hogueras en el mar y a dividir los dos hemisferios. Esta noche, quemad algo de ningún valor pero de mucho valor para vosotros. La quema puede ser simbólica pero hay que hacerla a su hora, las doce, y expresar un deseo. Viene bien por sanjuán una buena compañía ‑puede ser un libro, un vino‑, con el propósito renovado de ser buenos y justos frente a la injusticia que nos rodea, que esa, sí, a ver si arde bien pronto. Inventaos la gloria, como hizo el Bautista. Feliz verano en el Norte, invierno en el Sur, y paz a los hombres y mujeres de buena voluntad. Algún día venceremos.

SAN JUAN

 

Pagano como un dios cristiano o a la inversa.

Ardiendo y apagando incendios que provoca.

 

Tiene las uvas sin uvas que le disputan

los primeros de enero y el hemisferio sur.

 

Se sabe la canción de a quien conmigo,

de misteriosas albas, romances y pilotos

 

y la instantánea pólvora que brilla y que se apaga

como nosotros en la noche más breve.

Agosto

63.

con Pilar en León

Soneto quevedesco en que renuncia
a ser felicitado en cumpleaños.

Gente feliz que me avisáis por algo‑
ritmos sociales de que soy más viejo,
tendríais que estar hoy en mi pellejo
a ver si os felicito yo por algo
igual. Corre la edad, podenco y galgo.
Me tira una analítica los tejos.
Me acosa el médico de cerca y lejos
me tiene una monjita a sopa y caldo:
–Lebrato, esté usted quieto. –Faltaría
más. –Pórtese y apague ya las velas.
–¿Yo, que en la vida fui jinete y potro?
Dejadme con la cuenta de mis días
en paz, que el japi berdi huele a esquela
que está puesta a mi nombre, no a vosotros.

Daniel Lebrato, 31 de mayo (1954‑2017)


San Isidoro y el Santo Grial o lo mal que está el servicio.

Urna-de-San-Isidoro-Colegiata-de-San-Isidoro-León Foto Pregunta Santoral
Urna de San Isidoro de Sevilla en León. Foto Pregunta Santoral.

Kierkegaard alertó que la peor pamplina es la que se dice ex cátedra porque se sostiene con autoridad y bibliografía. Toda especulación sobre el Santo Grial, que esté o deje de estar en San Isidoro de León, es cierta y es falsa. Cierta, en tanto el cáliz está ahí y, falsa, en tanto el relato es posterior, cuando las pruebas y los testigos se pierden o ya se han ido y empieza el turno del mito, de la leyenda o del folclore. Ese proceso natural, que vale para el Cid o Juana de Arco, vale también para Jesús de Nazaret: persona primero y personaje después. Vean, si no, lo que ha tardado y costado a la Iglesia redondear la biografía del personaje Jesús: ese padre, San José, que duda como marido del embarazo de María por un ángel, duda vigente entre la cristiandad hasta el siglo 16, se dice pronto.[1]

Del grial como palabra ‑no como objeto vaso o plato‑ no hay noticias hasta el siglo 12 y, como ustedes comprenderán, qué comisión del Consejo Superior de Investigaciones Científicas iría a buscarlo. Lo que sí es cierto: la cristiandad adoptó el Santo Grial como leyenda piadosa y con fines literarios, comerciales, viajeros, guerreros o peregrinos. Con el Grial en su poder, cualquier lugar, orden o monasterio, generaría otro Camino como el de Santiago o el del Rocío, que su buen dinerito dejan y, más, en tiempos de crisis.

Lástima que semejante estrategia eclipse la integridad del hombre de mérito que está a su lado: San Isidoro de Sevilla (556‑636), primero de los grandes compiladores medievales, padre del enciclopedismo y patrono católico de Internet, ahí puesto por el papa Juan Pablo II en 2001. Honor a San Isidoro y paciencia con el Santo Grial que verdadero es, no cabe duda: de un auténtico acto de fe. Si ni el evangelista más próximo a Jesús y al grial (ese Mateo dos o tres generaciones posterior) cuenta qué pasó con el célebre vaso, ¿qué autoridad daremos a una chica CSIC en 2017 y al relato doctoral que pueda hacernos? Más quisieran ella y la Iglesia ‑y Turismo de León, ya de paso‑ que hubiese una criada o un camarero recogido y guardado para la posteridad la sagrada vajilla y los sagrados manteles. El propio Jesús se quejaría: ¡Cómo está el servicio! Y nosotros, de su ilustrísima, a lo Faemino y Cansado: Qué va, qué va, qué va. Yo leo a Kierkegaard.

[1] Véase Gómez Manrique en su auto o Representación del nacimiento de Nuestro Señor (1476).


 

22 para entender el mundo.

Para entender el mundo, hay que meterse en la cabeza deL joven Salman Abedi, de 22 años, nacido en Mánchester y de familia libia. Pasadas las 22 horas del lunes 22 de mayo de 2017, hizo estallar la bomba que mató, con él, a 22 personas. (Las 59 heridas suelen considerarse un fallo en estos casos.) Quien hable del Mánchester Arena y no hable de él, es que no quiere entender el mundo.


un país de película.

He ido al cine a ver dos películas de valores. Figuras ocultas (Usa, 2016) y Franz (Francia, 2016). De las dos salí contento con la película y disgustado con la cultura o con el uso que damos a la cultura. Figuras ocultas plantea cómo una potencia primera del mundo puede ser una mierda en derechos humanos. Las ocultas son las científicas negras que en los años 60 se abrieron paso en la Nasa contra el racismo histórico de sus colegas blancos; al fondo, la carrera espacial que fue, y es, una carrera de armamentos; de manera que las adelantadas mujeres negras no hacen más que sumarse a la enloquecida guerra que los varones llamaron fría pero que fue caliente y ha traído misiones de paz y guerras justas solo porque a la Onu o a la Otan les salga de los misiles. Franz es un soldado alemán muerto en la Gran Guerra por un soldado francés, que inmediatamente se arrepiente, y esa es la peli: un retrato en primeras personas de los horrores de la guerra. Mi pregunta es: ¿por qué el esfuerzo intelectual que dedicamos a denunciar los horrores del pasado o a ensalzar avances en las luchas civiles no lo empleamos no en ir al cine, ni en leer novelas que viven del cuento que cuentan y recrean la barbarie, sino en tomar posturas que serán decisiones políticas para que las guerras no se repitan? Al salir del cine, al tomar una copa, ¿no caeré en la cuenta de que mi país tiene soldados, tiene ejércitos, fabrica armas, que mi país mata? No en 1917. España. Un siglo después. ¿No querremos ser pioneros de un pacifismo real que desarme el planeta para que alguien algún día haga una buena película sobre nosotros? ¿Nos vamos a conformar con Gandhis y Luther Kings de bolsillo? ¿Cultos, intelectuales, artistas y cineastas vamos a seguir consintiendo la guerra para nosotros seguir perteneciendo, Meryl Streep, al selecto grupo del no a la guerra?

*

ética para anti Trumps (la paja o la vida. 2)

Las primeras llamadas a la liberación universal debieron ser las predicaciones de órdenes religiosas al “todos contra la Bestia”, o el Diablo, y por el advenimiento de Cristo. Desde las cruzadas, cazas de brujas y guerras de religión, pasando por el allons enfants de la Marsellesa, hasta los frentes populares antifascistas de los años 30, no ha habido movimiento popular consciente que se haya salido con la suya.[1] Siempre es igual: en tiempos de paz amenazada, los de arriba convocan a los de abajo, los mandan a la guerra y, al final, en la nueva paz, siguen mandando los de arriba, ahora sobre un montón de cadáveres: absolutismos, colonialismos, bonapartismo, guerras mundiales. Democráticos frentes populares prosperaron en España (1936) o en Chile (1970), y ya vieron cómo acabaron Segunda República y Salvador Allende. Y ya ni siquiera hacen falta golpes militares con dictaduras. Se impone el golpe democrático institucional como hemos visto en Puerto Rico, Paraguay, Honduras, Brasil, Argentina, o está por ver en Venezuela. Las grandes, las unánimes convocatorias al todos contra uno se siguen saldando como cuando el milenarismo: detrás de Dios, lo que la buena, la pobre, gente se encuentra, es más Diablo.

Si, por ese lado, el todos contra Trump sería un déjà vu, guerra y paz tampoco son lo mismo. Habiendo armas de destrucción masiva, y con el debido respeto a las víctimas, lo que llamamos guerra, en Siria, por ejemplo, no es más que una convención, un choque de famóbiles y videojuegos aptos para el telediario de las tres. Contra Estados Unidos nadie puede pero ‑oh consuelo‑ tampoco EEUU puede iniciar la que sería tercera guerra mundial entendida como invasión militar ¿de qué país?, ¿de los nuestros? Lo que hay y habrá es guerra económica con apoyo logístico de diplomacia y prensa, ellas dictaminan los valores democráticos, los derechos humanos. Usted ‑que se los cree‑ bájese de la civilización, pónganse o quítense ‑según los casos‑ el pañolito islámico de por vida (el burka, si no siente nada a la primera) y verá cómo al día siguiente experimenta usted una notable mejoría en el tapadismo sobrevenido, en la occidentalitis aguda o en la bienestarpatía crónica que le están amargando la vida.

Es una coletilla a La paja o la viga.

[1] consciente se dice porque inconscientemente las revoluciones populares Rusa o China sí fueron propiciadas por estados de guerra.