el infinito donde estaba.

Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales. Nuestras poemas no pueden ser con la imprenta un adorno.
Estamos tocando fondo. Etecé, etecé.

(Gabriel Celaya, 1955)

Desde 1971 existe el libro electrónico. Ese año Michael Hart comenzó su Proyecto Gutenberg de digitalización de libros de dominio público. De 2001 data el primer libro digital vendido por internet (Riding the Bullet, novela de Stephen King) y desde 2007 cumplen años los libros Kindle de Amazon, que tampoco ya son lo más de lo más: desde que hay teléfonos inteligentes (1996) generalizados con el 2000, nuestros celulares suplen soportes que antes nos exigían su receptor original: es el caso del libro con su lenguaje html que hace de cada usuario a la vez autor o lector y editor, así se empeñe en fingir otro amor por los libros de papel.

Sara Mesa (nacida en 1976) es parte de un acuerdo o convención que hemos llamado cultura del libro imprenta. Con Irene Vallejo (1979) en sociedad de autores en procesión, su dios ha sido el copyright.

A Sara Mesa, a Irene Vallejo, a ti y a mí (crítica y autores) nos buscarán por internet: por Google empezarán todas las tesis personales.

Quizás los llamarán Mester de Librería, como a una secta de fanáticos creyentes. El universo en su sitio, los hombres futuros reirán de los hartibles de los libros como solemnes reaccionarios, a mandíbula batiente.


https://lebrato.blogspot.com/2022/12/tinta-de-calamar-2023-daniel-lebrato.html

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