LA CABAÑA.

2006 12 24 pilar
pruebe a leer en horizontal

Los dos salíamos al campo. Nos hablábamos de usted.
Era otoño por la tarde y el sitio donde íbamos
más lejos de la cabaña a pocas millas
(la película era inglesa) de la mansión principal.
Yo era el leal sirviente de toda confianza
–tu preceptor de música o el secretario de tu padre–
y tú la hija única (Emma Thompson andará por ahí)
destinada a casar con el rico y odioso señor.

Íbamos andando no cogidos del brazo
–tú, a tu sombrilla; yo, a mi bastón de caña–
y todos menos nosotros vieron venir la tormenta
que el camino de vuelta pusiera impracticable:
–Tendremos que pasar sin más remedio
la noche en la cabaña, señorita.


/ a quienes, con suerte, la vida confinó a su medida /

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s