No se vota. Se bota

TeVeo_Nº8 sobre la realeza

eLTeNDeDeRo se ha esforzado contra la monarquía y contra quienes piden un referéndum monarquía o república. Jugando desde dentro y con sus propias contradicciones, nos dio por pedir una monarquía democrática y electiva, una cabeza coronada en sufragio universal. Respuesta: tú estás tonto. Después pedimos la privatización de la monarquía, algo así como la monarquía para quien cree en ella y que la financie marcándola, como se marca la Iglesia, en su declaración de Hacienda. Nuevamente: tú estás loco.

Contra el referéndum, vimos que el bando republicano mezcla dos repúblicas: la abstracta y la concreta, que fue la Segunda República Española, lo que mantiene un lenguaje cercano a la memoria histórica y una puesta en escena tan rancia como ese escudo almenado, en vez de coronado, que nada tiene que ver con la España autonómica, no digamos nacionalista. Lo aberrante, dijimos, no se vota. No se vota la elevación hereditaria de una familia en cima de las otras ni se pregunta siquiera, pues los lemas son que nadie es más que nadie y que todos somos iguales ante la ley, ¿o no, demócratas? Total, que terminamos, autocríticos: las tonterías que nos hace decir la monarquía.

Nos pasa por no haber empezado por el principio: ni monarquía ni república, con España o Estado Español tendríamos suficiente, algo así como Estados Unidos, que va donde va Obama; México, que está donde Peña Nieto; o Francia, con Hollande. Utilizar el debate para abrenunciar de Rajoy nos parece ridículo: Rajoy preside y Soraya es su vice. Y, si no, haber votado, España, otra cosa.

Cuando y donde hay monarquía, la hay como en Inglaterra, Holanda o Suecia, por un pacto entre el viejo régimen (feudal hereditario) y el nuevo (censitario y burgués), y tienden a ser casas reales propias, no como España, que primero soportó a los Austrias de Austria, luego a los Borbones de Francia y, si es museo o fundación, allá que va la de Grecia de Grecia para hacerse la foto. En España, monárquicos, referundistas y monarquicanos (mixtos tipo PSOE, para entendernos) olvidan que a Juan Carlos lo puso una situación que, se supone, no tiene nada que ver: el miedo al golpismo franquista en los años de la Transición. Por ese miedo a los cuarteles, Suárez, Fraga, Carrillo y González (con el nacionalismo moderado): el grupo de la Moncloa invitó a un rey a la Constitución de 1978, a un miembro instituido y no exactamente a la institución monárquica, cuya cabeza visible recordarán ustedes que fue el ninguneado o puenteado don Juan de Borbón, padre del entonces príncipe Juan Carlos. Pero vamos a dar la razón al grupo de la Moncloa: de no ser por el factor humano Rey Juan Carlos, la noche del 23 de febrero del 81 hubiéramos vuelto a las cloacas de la dictadura.

Ninguna de esas medallas se puede poner Felipe. Franco queda muy lejos y no hay ruido de sables ni de tricornios, así que la monarquía que se quiere prolongar es una monarquía por amor no a un monarca concreto en un tiempo concreto, sino a la pura y dura institución real, lo que significa una Casa con su corte de Letizias, Leonores, viajes, colegios y estiramientos de nariz: lujos y privilegios entre lo absurdo y lo pijo que ofenden por ética y por estética, y más en tiempos de recortes. Con el argumento del reinan pero no gobiernan, ¡la vidorra que se van a pegar con cargo al presupuesto!: ella, a la vida social de oenegés, fundaciones y museos y él, a las copitas del rey, que será él. ¿Y todavía quiere esa tercera vía que da en decir: ni monarquía ni referéndum: economía y lucha contra el paro, que no nos preocupemos? Nos preocupa, y mucho, porque esta de ahora es la verdadera entronización de la monarquía con todos sus avíos al margen de la razón y de la historia. Y sería esta la monarquía que la España canalla y satinada de glamures y máster chefs refrendaría en referéndum, vaya que sí: Republicanos, claro, Cayo Lara, pero ¡Viva doña Letizia!

Vuelva al periodismo Letizia Ortiz Rocasolano y que Felipe de Borbón y Grecia se gane el sueldo como capitán general. Sin espasmos ni desamortizaciones, Borbón y Grecia pasarían a ser, con Albas y Medinasidonias, la España que no se vota y que votaríamos y botaríamos con mucho gusto y cuanto antes.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 12 del 6 de 2014.

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