Oriol Junqueras como tema literario.

La aportación a la literatura que trajo el desenlace del Procés (de lo que fue la dui o el 1-O o el 155 en Cataluña) fue aquel dilema que, confusamente narrado, se dibujó en el público espectador y, más visceral, en las personas o personajes protagonistas, que se dividieron en dos. Por un lado, quienes salieron al exilio; por otro, quienes se quedaban. Lo que no hicieron (y eso llama la atención): dar una respuesta única y en bloque en forma de Gobierno en el Exilio. Al no haberse dado esa respuesta unitaria, los nudos y las secuencias se han disparado y también los géneros. Puigdemont iniciaba su epopeya, su épica alta, y Junqueras quedaba en personaje de tragedia o drama. Esta es su historia —y que la renuncia al tema caiga sobre la conciencia de la ensimismada clase culta literaria en lengua castellana. Forse altri canterà con miglior plettro.


ORIOL CONTRA ORIOL. Mediático mediatizado -fue humorista en Polònia-, Oriol Junqueras baila con Oriol Junqueras Vies el ojo de un huracán que le incomoda. Medio monje y medio Jordi Évole, él lo que querría -a mitad de la vida de la vida, casado y dos veces padre- era ser padre, hacer sus excursiones con la peña Sant Vincenç hasta la Franja de Ponent o en sociedad cantar en su orfeón o en misa algún domingo -el hombre que algo alcanza en glorias vaticanas. Le entusiasman los libros: Els catalans i Cuba, Pagesos i burgesos, Camí de Sicília, Contes des de la presó —¡Dios mío, forzado a un vis a vis y por mis peques! Y el hombre dice al hombre un hombre no ha de pagar con su vida y hacienda actuaciones que no le pertenecen. Él fue solo un mandado. El último demócrata.


NOCTURNO EN LLEDONERS. El hombre habrá leído, tras la prensa (que trajo hoy como siempre al muy honorable burlando con Europa a aquel Supremo que a él lo torturaba hasta la rendición), a Shlomo Sand, La invención del pueblo judío (fue en libro, fue en Akal y en 2011): «Una nación es un grupo de personas unidas por un error compartido sobre su ascendencia y un desagrado compartido hacia sus vecinos (firma la cita Karl Deutsch, 1969). No creo que hubiera podido escribir sobre nacionalismo sin ayuda de un poco de alcohol y de canciones populares (esta es de Ernest Gellner, 1996). Ninguna nación posee una base étnica por naturaleza, sino que poblaciones incluidas, repartidas o dominadas quedan representadas en el pasado o hacia el futuro como si formaran una comunidad natural (Étienne Balibar, History and Ideology, 1990). La democracia trajo consigo la idea de nación como una mariposa en un capullo (esta es Liah Greenfeld, Cambridge, Harvard 92, desde Vladivostok, 1954). Antes de la modernidad no había individuos cuya tarea fuera expresar o representar la opinión del pueblo. Con la excepción de cronistas o historiadores de la monarquía, los únicos intelectuales preocupados por dar identidad al amplio estrato de la población fueron los miembros del clero.» Y el hombre, que fuera clérigo, cierra el libro. También, los ojos. Pero de qué le sirve.


ORIOL ANTE EL EXILIO. Exiliarse o quedarse fue la opción de Juan Ramón o Machado y al exilio fueron gobiernos republicanos. Si la pregunta fuera o hubiera sido si viaja usted como político preso o como preso político, hubieran muerto de risa gendarmerías, tribunales y embajadas.
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¿Era ese tu destino, Oriol? ¿Ahí te jodiste, Junqueras, Junqueritas? ¿Oriolito ahí se jodió?

*Final por Los cachorros, novelita de Mario Vargas Llosa (1967)

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