abandonen toda política.

Gustavo-Dore-Infierno-Canto-III foto Trianarts

Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate
(Comedia, canto 3)

Habrá que recordar que el Estado, como el Dios católico, es uno y trino: Estado, Administración y Gobierno.[1] [2]

El coronavirus ha puesto en evidencia que, mientras la Administración funcione, el país funciona, y no a la inversa: de nada sirve un Gobierno si no funciona la Administración (Sanitaria en este caso).

Es hora de que la clase política profesional, vista su inutilidad y la pasta gansa que nos cuesta, vaya pensando en prejubilarse. Y que en la próxima declaración de Hacienda podamos elegir entre las casillas Política o Administración.

Y que, desde ya, el contribuyente votante pague de su bolsillo el sostenimiento de una clase política profesional que podría no existir (sigue en nota[3]). No sale a mucho: a menos de 10 euros por convocatoria y voto emitido.

Pero no jodan con la política de siglas ni con la que, sin siglas, se le ve el plumero del partidismo.

Para que nos apasionen Barça o Madrid, Sevilla o Betis, primero tendría que gustarnos el fútbol.

Dejad toda propaganda, vos que votáis.

[1] El Estado es un concreto y un abstracto: pienso en el Estado y pienso en algo que va desde lo represor (Justicia y Policía me imponen un respeto), al optimismo o la utopía: como cuando se quiere hacer de la violencia sexista cuestión de Estado o cuando alguien cree vivir en un Estado de Derecho (¡y una mierda!, habrá quien diga). El Estado nos tendría que unir, y la política no hace más que dividirnos.

[2] Estado, del latín status y con mayúscula inicial. Administración, latín administratio y con mayúscula inicial. Administración central, pública, autonómica, municipal, provincial, local, tributaria, de correos, de lotería. Gobierno es el órgano superior del poder ejecutivo salido de un Parlamento elegido. Por política se entiende pensar la polis, la cosa pública, el bien común. La política militante o de partidos no es más que una parte, y no la mayor ni la más humana, de la política sin apellidos.

[3] … sustituida por democracia electrónica o representatividad demoscópica con cargos o escaños rotatorios por azar o por orden alfabético. A porcentaje de población activa, correspondería ese % de escaños o cargos; a tantas mujeres frente a varones, mismo reflejo; % de población en paro, lo mismo; y así. Verían ustedes como no sale elegido presidente un rico ni un banquero.


Foto portada Gustavo Doré, en Trianarts


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