Mi amor no sabe decirme que me quiere + Historias de la literatura, daniel lebrato.

Daniel Lebrato
MI AMOR NO SABE DECIRME QUE ME QUIERE
seguido de
HISTORIAS DE LA LITERATURA
Blogspot 2013


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ADVIERTE EL AUTOR
que siendo el amor una
de las bellas artes, pide, como todo,
tiempo libre, inspiración y gracia.
Y hay clases maltratadas. Un respeto.
El sitio del amor son los palacios
y todos deberíamos ser reinas.
Algún día lo seremos.

 

NOS LLEVE ENTRE LAS LLAVES
y las pelusas del bolsillo.
Así nos trate.

 

REY DE BODAS
soneto multiusos (del tipo Your name here, para entendernos)
para parejas que se quieren casar

El uno juega al dos y el dos, al uno.
La banca siempre gana y tiene un tres.
La clave es ir de mano o –al revés–
plantarse, y que haya suerte y que ninguno
después se marque un as inoportuno
que rompa la baraja. Esa es la ley.
Sobre los cuatro reyes iba el Rey
de Bodas por las bodas, viejo y tuno:
–[Nombres, pareja, aquí]: haceos sabios
en iros de farol, y que el tapete os
sea leve, como está de ochos y sietes
que han ido echando los mayores.
Bastos en flor. Espadas como labios.
Las copas, copas. Y que el oro os dore.

 

LÍNEA 1
My way – Ne me quitte pas

 

SI AMOR NO TENGO O SI MI AMOR NO SABE
decirme que me quiere, hay un jardín
de las delicias mitad literario,
mitad huerto de quien nos lleva al huerto
para pasarlo bien los cuatro días.
Si amor no tengo o si mi amor no sabe,
conoce y ve venir al enemigo,
cáliz, cristal o espejo en su corola
de espanto. Si mi amor no sabe, sabe
que hay que dar lumbre a un corazón igual
que todos que, como el de todos, tiene
sus horas contadas. Si amor no tengo
o si mi amor no sabe, perdonadme.
Perdón, la flor, de tantas rosas, rosa.

 

LAS SEÑAS DEL ESPOSO
Ne me quitte pas, Jacques Brel
Amor que me hizo estúpido y vil
interesado, amor que me hizo ruin
y posesivo, amor que manda mensajeros
a este ser inferior necesitado de persona,
charco en el mar, barco varado
en un escaparate de provincias,
déjame devenir la mierda de tu perro
de tu perro de mierda. Lesmuá devenir
el felpudo de casa que pisan tus visitas,
hacer un casting en tu canción de Brel.

 

De qué sirve el insulto, la depre,
tomarse un montonazo de pastillas,
tirar de la cadena, arrivederci,
addio, ciao o chao o como coño,
si suena el timbre.

 

Qué le faltaba al príncipe.
Qué beso.
Qué cromo al álbum.

 

Qué cuento te han contado de los cuentos.
Que los hombres no lloran.
Que no hacía falta decir te quiero.

 

MI AMOR NO SABE
decirme que me quiere,
jugar al veo veo,
qué ves, la luz del día,
poner la voz mimosa,
fingir la música
que sabe de memoria el corazón.

 

LA NOCHE DE LOS PRIMOGÉNITOS
No en el nombre de Dios
ni en el nombre del César.
No en la leña del Justo
ni en la daga del Bueno.
No en la espada del Cid
de Vivar ni en sus hijas.
No en los libros de viejas
historias ni en la historia.
No en tus manos cansadas
de labor ni en tu frente,
pentagrama de un ángel,
padre mío, sin suerte.

 

EL COSTURERO DE LA REINA
Aquellos juegos
de cama y de camilla,
blusas adentro,
debajo de las faldas.
Donde empezaba el misterio,
no se decía te quiero.

 

TRINIDAD
No se decía
te quiero en clase
de religión
y era imposible
saber la tabla
de ser sinceros.
¿Quién quiso más
y a quién más quiso,
dígame usted?
¿El padre al hijo
o el hijo al padre?
¿No hubo mujer?
¡Amor al cero!

 

Ni en el vulgarismo ni en su contra,
ni en el desnudo del gimnasio,
ni en las arduas enciclopedias
donde la anatomía sigue y siguen
las odiosas comparaciones.
No se decía te quiero.
Acaso, acaso, en el veo veo y en el uno
y dos y tres por mí, con qué letrita y
quién la queda.

 

Aunque hay quien entiende por platónico
amor el de mírame y no me toques,
la idea de Platón sobre las almas gemelas,
sobre la belleza y la otra mitad es que
por algún sitio del indivisible universo
–que es espacio y es tiempo, no se olvide–
en días claros, si nos fijamos bien,
se ve venir a quien sin duda es
el amor de nuestra vida.

 

En algunas multitudes, precisa-
mente cuando le sería más fácil
venir sin ser notado, mi amor
no vendrá a buscarme. Vestido
de uniforme o con máscara anti algo,
no me lo imagino. Sí, con fondo
de canciones y gracias a la vida.
Sí, liberando París entre los hombres
y las mujeres libres. Sí, con quienes dicen
No. Tú por aquí, joder, dónde te metes.

 

Que otros amores, no el mío,
se fijen el propósito de amar al prójimo
como a uno mismo dicen que uno se ama
y al prójimo como a sí mismo.
Que el verdadero amor no tiene corazón.

 

Cáigase usted un día, o peor
una noche, en una zanja de obra
mal señalizada. Pártase usted
una pierna por tres o cuatro puntos
y once o doce meses de baja y rehabilitación.
La persona que en el suelo antes de urgencias
diga hay que mirar por dónde se pisa, jefe,
es sin duda el verdadero amor.

 

Desde San Pablo se tiene
por indiscutible verdad que el verdadero
amor no tiene envidia ni es presumido.
Parece probado además que el verdadero amor
encuentra antes que nadie aparcamiento.

 

MI AMOR NO SABE DECIRME QUE ME QUIERE.
Para decírmelo es capaz de montar un cristo
con cirineos, el circo donde crecen los enanos,
una vueltecita por el odiado colegio
es capaz de darse. Miedo me da
se me presente con la tuna.

 

Pone voluntad, se fija en todo o casi,
junta las letras que forman, una a una,
una declaración de amor que nadie
le ha pedido. Y entonces,
suponiendo que acierte en el quién soy,
qué día es hoy, mi amor, cierra los ojos,
los cierras y te acuerdas y los abres y es peor.

 

Con tal de vernos aparecer,
el amor multiplica la agenda de horas extras,
nos carga de reuniones y papeles,
que nadie sabe, ni el más tonto,
cuál era el orden del día, qué hacemos
aquí reunidos.

 

Antes del para toda la vida
y mucho antes de que la muerte nos separe,
al verdadero amor conviene
según todos los autores
llegar a fin de mes.

 

Amores donde dije y donde digo
pillarse los dedos, los veinte dígitos.
Enamorado y sin paga,
no vales mucho, chaval.

 

Cada uno estornuda como Dios le ayuda,
lo dijo Góngora o lo pilló por ahí.
Donde dice como, vale decir
por donde, vida mía.

 

El verdadero amor, que es de suyo
ingenuo y desprendido, no se imagina
la de cosas que salen y se ofrecen
por internet cuando tecleamos
verdadero amor.

 

El amor en las cuchillas, en los peines,
en las pinzas de depilar. Y aunque
de suyo el amor es propenso a formar
parejas, despareja
lentillas, calcetines, pendientes y zapatos.
Y eso, si devuelve las gafas y las llaves
y, como a una reina, nos viste
despacio, más despacio, que tengo amor.

 

Amor en horas punta de ascensores,
amor en los semáforos y autobuses
que se fueron, trenes, taxis, metros
que iban a dar como quien dice
a unas veces ves, ya te lo decía yo,
y otras veces a mira que te lo dije.

 

Mi amor en bodas y bautizos. Mi madre,
que no falte, mis hermanas, mis primas,
como locas de la boda al maternal,
del maternal al banquete. Y como
por el amor no pasa el tiempo y sabe,
intelijente, el nombre exacto de las cosas,
no olvida santo ni cumpleaños, el almanaque
entero nos tiene encendiendo y apagando velas
con japi berdi to you o no tuyú.
Y qué más da quién cumple y cuántos cumple.
Como si ya se murió.

 

Lo que pintó el amor
en aquel mal ictus, en aquel infarto.
Si no ha menguando el número de los míos
con tal de verme aparecer dando y tomando
pésames con mi trajecito oscuro,
ese que, mi amor, te favorece tanto.

 

Omnívoro y caníbal, mi amor
come de todo y traga maravillas:
hipófisis y médulas, esfínteres y orgullos.
No le hace ascos ni a los hígados en cuarentena
ni al hollín empedernido de las pulmonerías.
Necrófago, mi amor, y carroñero.

 

El verdadero amor cuando se enfada
nos pone penitencias ligeritas
tipo freír espárragos o hacer puñetas.
Virtud de las labores de paciencia.

 

Discutidísima cuestión, según unos
el amor es ciego y según otros
el amor ve lo que nadie ve.
Amores a primera vista, vendas de amor,
si te vi no me acuerdo o no te puedo ver.
Buen viaje nos dé Dios del refranero al oculista.

 

Sabio el idioma, sabio el refranero y sabia
la prueba del amor que dice: como
sé que te gusta el amor con leche.
Eso es arroz. Quien lo probó lo sabe.

 

La vejez se muere y la juventud se mata
por amor, dice el amor. Mayores de 55.
Amor es lo que queda domingo por la tarde
a la salida de otra pésima película.

 

Buen amor, el que deja todo el aire
posible entre tú y yo.

 

MODO AVIÓN
Igual que hay modo avión,
cuando el amor nos deja
por esos aeropuertos
(sin dar interferencias,
sin distraer lo mínimo
del pulso a los pilotos
ni al radar ni a las torres
ni a las cajitas negras),
debieran los teléfonos
y grandes compañías
de alto y bajo coste
tener el modo amor.

 

Y aunque la mayoría sepa la delgada
línea que separa las diversas y aun dispares
naturalezas y cambios de estado del amor
(pareja, pareja sentimental, de hecho o de derecho,
vida en común, rebujo, apaño o matrimonio),
no está de más prevenir que lo que empieza en coplas
de tu cabello y el mío entre las zarzas
dé con dos de veras enzarzados.

 

El amor pide sus prendas. Nos manda,
un suponer, de compras por el centro
a ver qué tal una corbata para el traje,
un traje para esos calcetines. Menos mal
que el verdadero amor, según San Pablo,
no tira nunca el tique.

 

Mi amor me llama señor o chavalote.
Yo lo aprecio en lo que vale. Sé que la vida
me reserva nombres propios y que el amor
me los irá diciendo a su debido tiempo
uno por uno hasta quedar ninguno.

 

Mi amor en el lejano vientre,
en el medio diente y en el próximo
pariente también llamado lejano.

 

El verdadero amor dibuja en nuestra cara
pecas, lunares, minúsculos planetas
de los de canta y no llores,
imperceptibles por máquina o navaja,
y nos prohíbe dárselos a nadie, cielito lindo,
antes que lo que fue un lunar dorado
no solo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y grano juntamente en
verruga, quiste, pólipo, tumor
maligno, cáncer, meses, días, nada.

 

Dice el amor:
Tosa. No tosa.
Respire. No respire.
¿Y dónde dijo que le duele?

 

Cocomo sabe que me atasco
mi amor me manda al logopeda.

 

Al teléfono mi amor comunica, o sea
no comunica o yo no puedo
comunicar cuando comunica.
Sus cosas como el lenguaje tiene el amor.

 

Dos negaciones afirman,
así que yo tampoco.

 

Quien hizo la margarita hizo la trampa.
Me quiere. No me quiere.
Córtese por el pétalo
que le interese.

 

El amor, que es partidario de inaugurarlo todo,
no concibe que lo que viene en las guías
de las ciudades históricas
estuviese ahí mucho antes que nosotros
y siga ahí cuando nos vayamos.
Por eso el amor hace fotos y se interesa,
de manera de suyo incomprensible,
por las cagarrutas de las palomas en las estatuas
y las marcas de los insectos sobre los mapas.

 

Ciudades estrechas del norte o del sur,
Praga o Fez, y que el amor nos lleve
entre las llaves y las pelusas del bolsillo
por donde quiera llevarnos: plazas,
juderías, zocos o medinas de mercaderes
sabios, y no necios, que nos la intentan
pegar en materia de valor y precio.
Aquí, mi amor, no te me pierdas nunca.

 

Efecto secundario de las prisas
y tal y como van los tiempos
de relojes laborales, pirámides
demográficas y flujos de migración:
cada vez cuesta más
llegar primeros al primer amor.

 

Si fuera el último, hijo mío,
decía la madre del poema
que naturalmente se llamaba
primer amor.

 

El amor a una cerveza
que nunca es una.
El amor a otra persona
que siempre es otra.

 

Como luces de un puerto para barcos
que regresan de un sueño, como el géiser
de las ballenas que por ahí resoplan en sus novelas.
La lucecita verde como taxis
que se mueren de ganas por que los cojan.

 

Desde Pessoa se admite que todas
las cartas de amor son ridículas
y desde Pedro Salinas, que el sí
de las afirmativas tiende al si
condicional y subjuntivo.
Será por eso que mi amor
no se quiere casar conmigo.

 

Si vinieras ahora, digo, como si vinieras
después o mañana, como si vuelves
en tres meses, un año, se fue
de vacaciones, se dio de baja
y el médico le dijo en el trabajo
me dijo le dijeron.

 

Si vinieras, qué distinta la ciudad de siempre.
De par en par el loco a bailar con las farolas
y el sol, habrase visto, con semejante oído,
cantando bajo la lluvia llora.

 

Y como el feo, el triste, el sin afeitar
no hará más que estropear las cosas,
yo espe­raría fuera o iría, por ejemplo,
a comprar pan, ahora que lo dices.

 

Habrá que darle ropa, ducha, cena.
Habrá que darle cama y pocas prisas
hasta que cuente dónde estuvo, qué fue de él,
con las mismas que hijos pródigos
que cogieron el petate y le dijeron
al ama dile al viejo que ahí se queda
y al perro, que le vayan dando al perro.

 

Si vendrá el amor en blanco y negro
tras un puré de niebla y mapamundi,
oliendo a tren y a miedo del camino.
Si vendrá como esposo, de su foto,
por andenes y fechas señaladas,
tan galano y en medio de la historia.
Yo por aquí, ya ves, dónde me meto.

 

Pasa la vida y pasa
con tanto canapé, que ya te aburre
–polvos hechos amor y amores hechos polvo–
que el cielo con la edad se vuelve un perro
al que no falta dueño ni soga ni costumbre.

 

Las titas que vinieran
a merendar, las nieteces.
Y eso, que prometías
corregirte, ser fuerte,
hacer de veras por la vida.

 

Y esas cosas impropias
de nuestra edad y paciencia.
Como volver al colegio.
Como volver a la esquina donde
nos veíamos sin vernos
cuando sin querernos querer
nos queríamos.

 

Cómo se decía te quiero
en los libros de texto.
Si era en física o química,
historia, inglés o literatura.
Si le gustaban las cosas
del querer o del cariño.
Y si al final pudo más
la mecánica de fluidos
que la resistencia de materiales.

 

Que linda y riñéndome
por mi mala vida pasada,
entrándome por la vena
y el dulce sueño de los teatros,
yo siga viendo, amor mío, tu cara.

 

Esa prensa canalla,
adiós, muchachos,
que nos pilla sin gafas.

 

SEGUNDA PARTE de Mi amor no sabe decirme que me quiere
tomas falsas, pruebas de autor

 

POEMA EN PROSA
Piso ni piso.
Prosa poética.
Ponme un cortijo.

 

DOS CARROS
El de las madres y el de la compra.
Para ir tirando amor, para ir tirando.

 

PIE QUEBRADO
Si vinieras entonces, los espejos
y los grifos, las llaves dando vueltas
como locas.
Si vinieras ahora, cristaleros,
fontaneros, cerrajeros, la cesta
de la compra.

 

PAGO CON TARJETA
Vaya por delante mi dni con mi foto
de madurito interesante, mi firma
de ir en serio y con buenas intenciones
y un domicilio donde quedar citados.
Pero ella pasa
de mí a mi Máster Card como si nada.

 

AMIGA AMIGO
Me besa de una forma
que solo falta, o casi,
que me diga mi amor.
De lo cual nunca hablamos
ni entre tres ni entre dos.

 

ECOGRAFÍA
Trece milímetros para empezar.
El hombre y la mujer, lo que se sabe.
No es poco. La ecografía proyecta
una verdad científica sobre otra
de valor añadido: dieciséis
de agosto, dos mil qué, primera foto.
La imagen es confusa pero mira
de frente un porvenir de porvenires.
No están la edad del pavo ni las caries,
los bráckets, las dioptrías, la carrera.
El padre piensa ahora en una hombría
distinta. En la oficina y con las bromas.
La madre cuenta el cántaro y la fuente
y todo, hasta el amor, se le hace trece.

 

DOMÉSTICA Y CELESTE
¿Qué hay de comer?
pregunta quien no guisa
ni a la de tres,
hora española.
¿Qué hay de comida?,
que van los tenedores
muertos de risa,
las servilletas.
¿Hoy qué comemos?
Comemos fuera.

 

BEATUS ILLE
Que a la azotea no sube
más que por ver el eclipse.
Que baila con las escobas.
Que si no es por la nevera
no pisaba la cocina.
Que se ducha por amor.
Que por amores madruga.

 

THAT´S THE QUESTION
Hacer o deshacer
la cama. Qué va a ser.

 

PRUEBA DE AMOR
Se cogen tres o cuatro titas, según peso y ascensores.
Se las convida a merendar chocolate, té o café
con sus miles natadas, desnatadas o semis, sacarinas.
Se agregan sobrinas y nietos, criaturas y dulces
con su copita de anís del mono o su marie brizard
hasta que se les suelte la lengua. Se dejan
calentar tres o cuatro horas despellejando
temas del momento, programas de la tele
y de ayer visteis con su pellizco de facha y de carcoma,
su adónde vamos aparar, su cuarto y mitad
de no, si yoyá y yayó. Si cuando se hayan ido
tú y yo no nos odiamos, será que el verdadero
amor está en su punto. Sírvase con guarnición
de unaynomás o buenalahicimos, según mercado.

 

LAS SEÑAS DEL ESPOSO (2)
Amor canalla, salido como un perro, amor encontradizo,
amor como botellas que van a la deriva, amor que disimula,
espía y pasa informes a un jefe equivocado, a un dios
que no hace falta aquí, basta. Basta de robar paisajes,
estaciones, capitales, la música de Brel, de Casablanca,
el verso de Aleixandre que a mí también me gusta, detente,
sí, detente, no pises mis umbrales, no vengas con poetas
que a la cabeza te vienen, no jodas, lagrimitas de faisán
a estas alturas. Te pondría soledad, amor, costumbre,
sexo o vida mía, hermanita de la caridad del hogar del pensionista,
flores, fotos para el álbum, disfraces de piedad y de hermosura.
No he sido candidato para que tú me votes, no acaricié
tu bragueta, no ensortijé tu pelo, ni sonreí jamás
a todos esos que siempre van contigo, amor canalla,
viejo truco, no haber venido al mundo a que te quieran.

 

NO HABER VENIDO AL MUNDO A QUE TE QUIERAN
Dicen que un hombre no es hombre
mientras no escuche su nombre
en boca de una mujer…
Habrán venido al mundo a que los quieran,

a dar la cresta al gallo, a que les unten
el lomo. Habrán venido al mundo solo
por encontrar a otra persona sola.
Habrán tocado fondo en una de esas
sesiones: el sofá, la tele, cutres
los coños afeitados de un mal porno,
la polla como un juego de consola.
Habrán venido a oír lo de amor mío
en boca de mujer como su madre
les dijo un día: –¡Qué te quiero, ay hijo
mío! Será que están aquí por alguien
que en el ser y no ser de los tugurios
se olvidó de hacer algo, y ya fue tarde.
… puede ser (Antonio Machado)

 

BÉCQUER. GLOSA DE LA RIMA 42
Cuando me lo contaron sentí el frío.
¿Cómo puedes estar
–te he visto en redes
sociales, tendencia en túiter–
sin mí, sinmigo mismo, sin mí?

 

Mi novia me ha dejado para siempre
de aprendiz de ella,
de aprendiz de él,
de aprendiz de novio y
de marido a veces,
de aprendiz de mí.
Mi novia me ha dejado para siempre.

 

Ser mi ex
es una vulgaridad.
Ser mi viuda
tenía su punto.

 

Éramos las tres o cuatro cosas
que nos quedábamos mutuamente.
Hoy, de los dos, reciclan miles.

 

LÍNEA 2
Ne me quitte pas – My way

 

AHORRA DESPEDIDAS
que son tristes. Te quedas
con los discos y acuérdate
de echar de vez en cuando
un agua a las macetas.
Salu2 de tu amor.

 

HISTORIAS DE LA LITERATURA

 

EN EL PRINCIPIO YA EXISTÍA EL VERBO,
lo cual, que antes de la existencia ya existía el existir,
que ya es decir (lo dijo Juan Evangelista,
corresponsal en el Fin del Mundo).
En el principio fue el verbo y el verbo
se hizo núcleo del predicado y habitó entre nosotros.

 

VERBO HACER
Se hace el bien y el mal,
se hace ¡fuego! o ¡juego!
Se hace el amor o la puñeta,
la pascua o el vacío, la casa,
la máquina en la que escribo.
Como fáber, dio nombre al homo sapiens.
Suyo es el reino de los verbos transitivos.

 

SOBRE EL HABER, EL DEBER.
Sobre deber, libertad.
Sobre poder, igualdad.
¿Estar o ser? ¡Ser y estar!
Sobre saber, la verdad,
Sobre tener, para qué.
Sobre querer, querer más.
Hacer lo que haya que hacer
y el 10, saber conjugar.

 

LITERARURA
Paul Verlaine 1874 · 1941 Paul Valéry
Lo primero es hablar como se debe,
lo segundo es saber lo que se dice:
no confundir renglones con lombrices,
versos con espaguetis mal cortados.
Tercero es ritmo y emoción, belleza.
El cuarto es añadir algo a las obras
que han ido por delante. El quinto sobra:
que sea original, y no copiado.
Seis: tacto, olfato y ojo al manuscrito,
si merece la pena o si conviene
francamente tirarlo a la basura.
Del siete al nueve, es que el motor funciona:
publicación, distribución y bienes.
El diez, tal vez, será literatura.

 

/ al bodrio que se hace y se deshace
con planteamiento, nudo y desenlace /

 

GIÁCOMO DA LENTINI (1210‑60)
inventor del soneto
El hombre hizo un soneto y le gustó
tanto que hizo sonetos como churros,
flanes o manuscritos medievales.
El fuego prendió pronto en los laureles
de la literatura universal,
desde Petrarca hasta Joaquín Sabina.
Nos llegan por el polen o por actos
sexuales o muy simples, yendo en viaje,
mirando el mar o sin abrir un libro,
sonetos fechos o de quitaipón.
Y no hay solemnidad que no merezca
Esto que veis aquí fue flor de un día.
Respiren por la seis o en cuatro y ocho.
Lentini está en Sicilia y es notario.

 

SONETO A LA ITALIANA O DOCE EN PARE‑
jado final –que es el inglés y es Borges–,
soneto en manierista o en vanguardia,
consonante, asonante, blanco o libre
de impuestos de cultura o a lo práctico,
como el poeta aquel, primer cuarteto:
“Me opero de fimosis y, en el último
terceto, me la pelo más que un mono”.
Mártires del compás, hay que vencerlo,
morir por él o prescindir, se entiende;
versar sin que se note y sin asomo
del diccionario en ruta, ni el inverso,
y no nos corte el ¡corten! ni el The End
ecasílabo estáis. –Es que no como.

 

APUESTAS MUTUAS POETITIVO BENÉFICAS
Soneto del hogar del pensionista.
Soneto por la fiesta la patrona.
Soneto por la patria y la corona.
Soneto que me suena y está en lista
de espera. Por más medida y rima
que encuentren su acomodo
al itálico modo,
si es tinte y es de bote,
será quiniela y pleno
al quince, el estrambote.

 

AMOR POR DESTINO
Marcela la pastora, Quijote,14: El cielo no ha querido que yo ame por destino…
En el principio fue el destino. Fueron
herencia y descendencia o patrimonio.
Y amores de diván: Edipo, Electra.
Vinieron enseguida los amores
platónicos, humanos o divinos,
siervos de amor o del amor cortés,
hasta el morir de amor del héroe o santo.
El sexo era el cantar de otros cantares.
Vinieron las novelas, vino el sí
de las niñas, de la tragedia al drama
y del destino al sino, aquel don Álvaro.
Luego vendrán los cuernos, don Friolera.
La vida era otra cosa. Eso lo supo
el buen amor, que siempre fue a lo suyo.

 

AMOR POR ELECCIÓN
…y pensar que tengo que amar por elección es excusado.
El destino es un club, se pertenece,
y hay muchos corazones, corazón,
a navaja en la historia de los parques.
Romántica, oficialmente nacidos
el uno para el otro, hasta ese orden
caprichoso, la lista de la clase
o de la compra que nos trajo aquí:
tú por aquí, mi amor tuvo que ser.
Con suerte, ves que vuelven las oscuras
golondrinas. San Blas, San Valentín
o Amores punto com, dan con tus medias
naranjas. Hagan juego o naranjada,
manda el crupier y gana el subconsciente.
La audiencia indulta a Edipo el inocente.

 

ENÉSIMA DEFINICIÓN DEL AMOR
Ha sido enfermedad con nombre propio
desde antes de Sempronio: el mal de amores.
Como de la felicidad, sabemos
del amor lo que no es. Puede ser
un olor, un sudor o escalofrío.
Está en el hígado y en los riñones
y por costumbre inventa el corazón.
Nos lleva de cabeza y de cabeza
nos vuelve a la armonía. Le debemos
los peores versos de nuestra vida
pero también los mejores, canciones
y sonetos espléndidos que siempre
están ya escritos. Borges. El oxímoron.
Y su definición continuará.

 

LAS TRES VÍAS
Cantemos al cantar de los cantares,
amor de los amores, vida clara,
que han de venir ilustres profesores,
lámparas de alquitrán, con las tres vías
místicas para confundir la tierra.
Cantad amado amada, que nos vienen
con exámenes, Trento y una prosa
que dicen alma y dicen Dios y dicen
que es Dios que con su Iglesia se casaba,
mujer, la castidad, vírgenes necias,
que pongan las muchachas en sus bodas
la epístola de Pablo a los corintios:
si no tengo amor. Si no tengo amor,
me tengo y me entretengo y me lo paso.

 

LAS HIJAS DE LOT, en ansias, en amores inflamadas,
huérfanas de madre que aconsejarlas pudiese,
se pusieron las dos a cavilar de qué forma
conocer a varón en aquel desierto de jóvenes
y dieron buenamente con lo más provechoso
y viril cotidiano que al alcance tenían:
su padre, Lot, que andaba el hombre trasegando el mosto.
Desmiente Lot los flébiles efectos que al alcohol
desde Noé se atribuyen
y como padre cumple y como varón y esposo.
Le dieron dos hijos nietos sus dos mujeres hijas,
madres y hermanas de sus dos hijos primos,
titos y sobrinos según se mire.
Y como Dios lo tuvo por tan claro
ensiemplo del amor en la familia
fízolo poner en limpio, señor conde,
et diolo a conoscer en su escritura.

 

TETRÁSTROFO MONORRIMO
de los profesores necios
El primero de todos que escribió a lo carnal
Juan Ruiz, el Arcipreste, este acabó fatal,
de su obispo fue preso, del sistema otro tal,
le ponen buen amor pensando que lo hay mal.
Otrosí la pareja en amores transformada,
libros de texto y sabios, que no, que no: es el alma
cristiana, que con Dios su iglesia se casaba.
No se hagan ilusiones ni aquello más se hagan
quienes del falso leño, Peláez, se confían.
Recuerden la lección y apliquen las tres vías
ni oral ni vaginal ni anal, pornografías,
y de la judicial ya hablamos otro día.
Total. Donde a Sempronio Calisto le pondera
la redondeza y forma del pecho en Melibea,
hay que poner hoy seno, hueco, al pie de la letra.
Si no: –¡Mamá, mamá! Que el profe ha dicho teta.

 

CARPE DIEM EL COMENTARIO DE TEXTO
El viejo y feo y calvo profesor
de pronto tuteado para gozar la edad
que ya pasó y una hermosura
para anoréxicas ricas. Historias
de la literatura según Vanessa
de Jesús o Yonathan del Rocío.
Goza, goza el color, la luz, de otros,
que el verdadero amor no se jubila.

 

CUERDA
Cuerda trenzada del domador de historias.
Cuerda el tinglado, el sube y baja de los teatros.
Cuerda caballo y cuerda galán por el balcón
hasta la dama. Cuerda maroma
en la apartada orilla. Cuerda vocal.
Cuerda laúd para cantarle al polvo enamorado.
Cuerda de darla y de sonar las horas. Cuerda badajo
de campana. Cuerda telón. Cuerda de presos.
Cuerdas con nudo corredizo para la reflexión
de los guionistas. Cuerda y no loca.

 

CANCIÓN DE LOS CINCO SENTIDOS
con oraciones compuestas
Poquito a poco, es la vida,
sin la premura del verso,
ver, oír, oler, tocar
y o gustar todo aquello
que admita copulativas,
te dejen las disyuntivas
y diga el sexto.

 

LA MENINA DE VELÁZQUEZ
Casa de Austria.
Qué sabe nadie
lo que pasa debajo
de un guardainfante,
pintor de cámara,
que pensando en las niñas
se la machaca.
Loca va la menina
por las esquinas
de su palacio:
Diego Velázquez,
píntame, que verás que
bien hago el cuadro
y luego sola,
que me da mucha envidia
de esa Gioconda.
Velázquez duda.
Bien pensado la pinta
mujer, desnuda.

 

LAS ARMAS Y LAS LETRAS
Helena, o sea la hija de Leda y del cisne
Zeus, nacida de un huevo, lógico, divina
por parte de su padre y princesa mortal
de rosadas carnes por parte de su madre
la reina Leda, que no la parió, la puso
como se pone un huevo y este fue de dos
yemas, ella y otra, gemela no, melliza
como mucho, Clitemnestra, menudo nombre,
no como Helena, con hache o sin hache, hermana
también de Cástor y Pólux que son los Géminis
de los nacidos entre mayo y junio, epónima
de su patria, se dice helenos y se entiende
griegos, manzana del deseo imagen de Afro-
dita, de las tres diosas la más bella a Juicio
de Paris, la juzgará si acaso la Historia,
nosotros no: casada con Menelao, rey
de Esparta, más coqueta, dicen, que las clásicas
gallinas, prendada o prendida por el bello
juez, raptada o no, que no coinciden tampoco
en esto los autores, por algo se ha dicho
que fue la de Troya, que adúltera y al poco
vïuda de guerra, casó con su cuñado
Deífobo, consorte al que abandona en vísperas
de la caída por congraciarse a su gente
y al manso marido, reina de nuevo y reina
toda ella por quien dieron su vida algunos
hombres uno a uno, por miles los de a pie,
y por quien un poeta fatalmente ciego
creyó ver en la Ilíada o sea en la Odisea
una perífrasis del héroe y del olvido.

 

LAS ARMAS Y LAS LETRAS
Santa Catalina de Alejandría, virgen y
mártir, se dice así y por ese orden como
si hubiera venido al mundo con esas letras
ya puestas, y la verdad es que se es virgen hasta
que se demuestre otra cosa, y por qué tendría
la mujer que demostrarlo, pero el destino
suyo le cambió sus juegos por otros juegos
y sus labores por otras, con decir que
por su boca de niña habló la Trinidad,
podía haber hablado a través de algún viejo
o de un pobre miserable en la cuesta abajo
de la vida, pues no, por ella, niña rica y
con todos los tópicos platónicos juntos,
a saber, bella entre las bellas, se conoce
que el Espíritu se manifiesta en espíritus
afines, en fin, que ahí la tenemos dándole
duro a los sabios paganos, y eso en el siglo
cuatro, se dice pronto, si es hoy y toda-
vía, pero Catalina siempre con ganas
de estudiar, mire usted, con el flexo encendido
no sale del cuarto, con lo bien que le hubiera
ido como a las otras echándose un novio,
casándose y llevando una familia, virgen
ni virgen, pues nada, doctora en teología,
ese padre, ¿para quién edifiqué torres?,
quiere decir sin hija, es decir sin un nieto
varón que lo herede, que es el drama que copia
Rojas en Melibea, y esa madre sin
la única luz de sus entrañas, decapi-
tada por orden del emperador Magencio,
que hasta en el nombre es feo, parece un metal,
acusada la hija por monstruos gentiles
de llevarles la contraria juntos y sepa-
rados, después de haberse roto prodigiosa-
mente la gran rueda de puntas aceradas
que iba a hacer añicos tanta belleza frágil,
a espada pues, el verdugo que corte a espada
su cuello y su discurso, por el cual sabemos
que verdadero Dios, Peláez, solo hay uno
en tres y tres en uno.

 

LOS HOMOS Y LOS HÉTEROS
Fábula, película o vídeo. Todos
los públicos. Color. Protagonistas:
guerreros de ojos azules y músculos
en aceite. Supongamos Kirk Douglas.
Planteamiento: la homosexualidad
aristocrática o sexo del héroe
frente a sexualidad común. Maneras
de contar la vida para ir tirando.
Nudo: excombatientes griegos, ungidos
por Afrodita Urania (uranios: cielos
de un cielo superior), velan su armas
y sus letras sentimentales. Bélica y
placer. Virtudes o vicios que han sido
de hombres solos. En la polis, los héteros
sacan en procesión a otra Afrodita,
la que llaman Pandemos, la de todos,
democrática y vulgar, ordinaria
casi. De esto hablaban los convidados
al banquete de Platón. Desenlace:
llegó Dios trinante y mandó parar.
La Afrodita, la Urania y la Pandemos
fueron puestas de patitas en mito-
­logía, asignaturas griego o clásicas,
no religión. Platón y Antigua Grecia
ya eran pura historia y filosofía
pura. Total, Dios, que es bueno y de mari-
­quita, quita, quita, entre flash y flash,
firmando autógrafos, montó en su triángulo
panóptico y subió al libro de texto.

 

FÓRMULA DE LOS AMORES PLATÓNICOS
Marcela la pastora está leyén-
a ratos mientras cuida sus ové-
un libro que le encanta de Platón:
«Amor de nuestra ví‑, azul plané‑,
naranja enté‑, señora o caballé-
que de antes de nacer me pertené‑.»
Atentos, pues, por algún sí-
­del universo indivisí-
vendrá el amor de nuestra ví‑.
Acentos en la sexta y en la dé‑,
rimando amor dolor, eso está hé‑.

 

AMOR AL PRÓJIMO
Los indios no eran malos
pero tampoco buenos.
Los reverendos padres
jurábanle a los altos
Consejos de Castilla
que aquellos seres no es que
tuvieran mala el alma,
es que no la tenían.
Para que obedecieran
por sus nombres, a algunos
hubo que bautizarlos.
Ingratos, se morían
al primer latigazo
como para irse al cielo.
El hombre blanco puso
sus naves rumbo al África
en busca de indios nuevos.
Qué claridad entonces.
Los indios eran negros.

 

YOCASTA O EL AMOR ES CIEGO
Viuda y sin amigo que a lo ancho
de la cama te alegre, te imaginas
que un muchacho de paso –que podría
ser tu hijo– te besa y muy despacio
deshace blusa y falda, te ensaliva
mayores y menores, se abre paso,
te encuentra, mete y saca y su buen rato
te clava su epopeya en tu vagina.
Y más y más. Te dé la vuelta y eche
su leche por el ojo ese que nunca
dejó a ninguna madre indiferente.
Que dices ¡basta! ¡basta! y le preguntas
y dice el muy capullo que él se llama
igual que el hijo tuyo. –¿Y tú? –¿Yo? Casta.

 

ÁTAME
Me muero por saber qué es lo que piensas
del mundo. ¿Hay solución? ¿Será posible
la paz? Me muero por saber qué dice
de lo humano y lo divino tu lengua
discreta. Ser tus ojos, lo que viste
verlo yo. Tus ojeras. Tus orejas.
Quien habla. Quien escucha. Quien te acierta.
Oler con tu nariz esos jazmines
y sudores que suben por tu escote.
Conocer con qué dedos, con qué prisas
manejas cremalleras y botones,
te vistes, te desvistes, te acaricias.
Si llevas braga o tanga, algún tatuaje,
Si te afeitas, si hay caca, si habrá sangre.

 

AMAR A DIOS
De chico, te aburría el paraíso
prometido. Menudo premio eterno
es ver a Dios y Dios a todos vernos
igual que en el colegio. Y sin domingo.
Y era un secreto a voces divertido
el cielo del Profeta, el desenfreno
del sexo y pelis porno, todo aquello
que en religión teníamos prohibido.
El centro de la vida, que es la polla,
pasó a regiones menos transparentes,
se fue la fe y entre la fe la gloria.
Con Dios o con Profeta te morías
igual, así que, a ti, lo que te echen:
lo mismo vas al cole que a una orgía.

 

LA CORTE DEL REY BOBO
Llegaron a la corte del rey bobo
de otras cortes queriendo conocella
pues eran fama sus maridos bobos
y sus mujeres bellas y doncellas.
La corte del rey bobo era una joya
cuando iba el rey con los maridos bobos
a esas cruzadas, las mujeres bobas
rodeadas todas de guaperas pollos.
Decíanse y contábanse bobadas
de amor en filtros, de Tristán e Isolda,
que frailes bendecían con su labia
y vates bateaban por Europa.
Ginebra y Lanzarote sacan nota.
Y un rey también. El bobo, no. El idiota.

 

AMOR CORTÉS
Éranse los maridos bobos. Siglos
de hace siglos. Casados a la fuerza,
más quieren una hectárea que una fiesta
con su mujer. Pero hay que hacer los hijos.
Si en Europa no hay tierra, buscan tierra
por tierra santa. El papa les ha dicho
que ir de cruzadas sube el feudalismo
y aumenta la salud de la nobleza.
Vacío el nido, acuden los varones
como a la miel las moscas y se ponen
los deseos que trepan las alcobas.
Enarcan la pestaña el ama, el fraile.
Los juegos, ya se sabe. Al santiguarse
se acuerdan del marido las señoras.

 

LAS AMISTADES PELIGROSAS
Tiran los tejos, vuelan los lunares,
y se van enredando poco a poco
cuerpos, almas. Amor, si pasa, pasa
envuelto entre billetes y ardentías.
Se afilan los ingenios, gaya ciencia
de mesa y de salón, por el jardín
las rosas van y vienen y un escándalo
de abanicos que igual hablan que callan.
No pierde el tiempo el preceptor severo.
Ni el maestro de esgrima. Ni el vizconde.
Del miriñaque abajo no hay ninguna
dama boba. De lejos, los maridos
se anuncian con ganillas y a sabiendas,
que lo cortés no quita lo cornudo.

 

SIGLOS DE ORO
De los siglos, Velázquez, ¿qué nos queda,
sino un olor a pícaro y metralla,
a un Austria que hizo bueno al otro Austria,
hogueras y comedias? De oro, quedan
la lírica y canciones, María Zayas,
Juana Inés de la Cruz, Santa Teresa,
San Juan, Fray Luis –Horacio al fin–, aquella
ley al Cantar de los Cantares. Cantan
Garcilaso y Lope, Quevedo y Góngora,
las ruinas, la elegía y la parodia,
y, de lo humano a lo divino, dicen
lo que no ha dicho nadie en Occidente.
Ellas, que sienten cuanto más escriben,
y ellos, que escriben cuanto menos sienten.

 

USOS AMOROSOS DEL DIECIOCHO
Se cogen las señoras que, a la antigua,
compitan entre sí codo con codo,
largas de lengua entre el altar y el lodo.
Se añaden los maridos con su ambigua
moral. Sabiendo que las modas igua-
laban los tratos con la vieja y todo-
poderosa nobleza, buscan modo
de lucir la señora, no la exigua
cartera, y dan con el remedio: el majo
petimetre que por la casa va, y la
saca y le sirve de galán o chucho.
Cintura arriba, vale; de ahí abajo,
ni hablar, ese es el uso. Y si alguien baila
cornudo, como es gratis, no es ni mucho.

 

LA EDAD DE PLATA
Le debo una canción a un siglo, a un tópico,
o a dos. Al siglo 19,
el y si caigo, ¿qué es la vida? Al 20,
amor y verso libres ya del todo,
Vallejo y Aleixandre, el 27.
Matar las golondrinas y donceles.
Un río, a Juan Ramón y a García Lorca,
Nueva York, José Hierro. La bohemia,
a un prestamista. Y demasiadas cosas,
a dos guerras mundiales y a una guerra
civil. Toreros muertos. Olmos secos.
Algo en la voz que te debía y debo.

 

CÁLCULO DEL NIÑO DIOS
Yo tengo escondida en mi casa, por su gusto y el mío, a la Poesía, J.R.J.
Se empieza en mientras haya algún misterio
para el hombre, no para la mujer,
que posa en el poema como hermosa
que vino fastuosa de tesoros,
y no por la vendimia y los jornales
o el largo ajuar que lavan las criadas.
Se sigue con que siempre habrá poesía,
o música o pintura, bellas artes,
su altar será la sociedad de autores.
Y acaba uno encerrándose en la casa
que irían levantando por su gusto
y el suyo antepasados y albañiles,
con muy pocas visitas, las precisas,
y viendo, apasionado, cosas raras.

 

SONETO VLTRA QUE SOMETO A SU PORMASQUE
por una carta del Ateneo de Sevilla en sufragio de poemas homenaje a Vltra
Por más que el Ateneo de Sevilla

siga en sus trece (13 de febrero,
jueves, 1919)
y en otro Dos de Mayo (que así reza
su carta, pues las cartas rezan) pilla a
la pluma o Word (firma el obús Barrero
González: don Enrique mueve
las tripas del poema y la belleza),
resulta que (animal de
fondo con mi tumbona, el whisky, el jazz
y un libro al sol esta mañana azul) tra-
bajarme ahora otro soneto en balde
sería si Je t’aime, Moi non plus. Y has-
ta aquí, que hemos llegado: Non Plus Vltra.
estrambote en calambur de cocheros de Sevilla
Y hasta Quique [Y hasta aquí, que
hemos llegado, don Enrique.

 

LUIS CERNUDA BIDÓN REFLEXIONA
sobre los nombres y la fama
mientras espera a García Lorca
en el hotel París de Sevilla,
una tarde de diciembre de 1927
.

Aula y culteranismo. Su apellido
traía el aguijón que llaman premio.
–¡Argote, carajote! Por mentís,
les dio en un tris don Luis a mamar Góngora:
–Y a ver si tenéis huevos, digo rimas.
Juan Ramón Jiménez Mantecón hizo
de su jota ninfeas de violeta,
Domínguez Bastida se hizo el Bécquer.
Y el resto es biografía. Félix sea
Rubén que fue Darío y que Neruda
brinde por Neftalí Reyes Basoalto.
Federico García se parezca
a uno cualquiera o a un bandido honrado,
que, mientras, Lorca es Lorca y él, Cernuda.

 

LA FOTO DEL 27
Mete la placa el fotógrafo Pepín Bello.
No sabemos si Pepín mandó decir whisky,
patata patata o mirar al pajarito.
Por dentro irán la vejiga, el bicarbonato
y la resaca. A ver si esto no tarda mucho.
Atento al flash, Gerardo Diego, que perfila
su soneto a la Giralda y sigue fichando
a cualquier pluma que se mueva. Mis poetas,
que Dios me perdone: la mitad, mariquitas.
Lorca, que va como preso, lo lleva Alberti.
Bergamín reza. Otros posan como con miedo
a un libre directo a las pelotas. En fin,
procuren no cerrar los ojos. Nunca foto
irá, fue ya, al libro de texto tan derecha.

 

MIS MEJORES VERSOS
Justo antes de un verso todos los versos del mundo
nos pertenecen. Supongamos Ocaña y el siglo
quince. Un padre agonizante. Supongamos que al alma
viene el qué se fizo de la vida y el octosílabo
dudoso cae como caerán las efes del idioma.
Supón que somos don Jorge Manrique, el primogénito
poeta que arrimó nalgas junto a faldas en una
burla a doña Elvira de Castañeda, ayer la odiada
madrastra y hoy la más triste de las viudas. Ponte en
lo más elemental. Que –cercados de sus mujeres
o no– siguen muriendo los hombres y todavía
tenemos por delante un vasto idioma y varios porve-
nires. Las danzas macabras, los sermones, los ríos,
algún verso que lo diga todo: Recuerde el alma.

 

E-224
Si yo escribiera como Carlos Germán Belli –digo,
es un decir– (Lima, 1927),
tendría –yo, no él– una antología en PreTextos,
haría versos con tal en vez de comos: tal rosa,
y mas por vulgarísimos peros: mas celebraste.
Si yo escribiera de ignotos senos o humus recónditos,
sería un E-224 de la lírica
moderna. Edulcorante autorizado de poemas,
colorante y conservante de la literatura,
diría entonces: para que de tu vida señal
no haya, en fin: que una vez más ejemplo eres muy claro
¿de qué? De que se tienen o no los amigos que hacen
falta y las obras carlosgermánmente se publican
bien, gracias, se antologan y traducen tan bellices.

 

BIOGRAFÍAS
En clase, profesor, qué fácil distinguir la letra
chica del recuerdo, qué fácil distinguir la edad,
la vanidad, los instrumentos de esas obras auto-
biográficas que han dado a la literatura libros
diarios y libros de memorias, dos reincidencias
en la guerra contra el olvido que es también la vida.
Previsiblemente, diarios y memorias fingen
o exageran y deben leerse (como Cervantes
quería se leyese su novela) más que por lo
que cuentan, por lo que dejan de contar. Una voz que
no calque a los románticos ni a los ingleses, Juan Ra-
món o Cernuda. Un estilo que no siga los pasos
contados del exilio, ni la arboleda perdida
ni el confieso. Qué menos que una historia. Y un lector.

 

COMBATE CON VATE DE INSTITUTO
soneto a los postres
Triste papel, poeta de instituto,
cuando haciendo el idiota, digo el vate,
vas y te sacas tus cuartillas, ya te
perdió la vanidad. Sabes que tú to-
davía tienes –eres joven– tuto-
ría y tiza por un tubo hasta el cate-
drático mundo, ya sin clases. Date
valor y a nadie envidies, ten el luto,
sé breve. Se jubilan y eso es todo.
No preguntes retórico por quién
están tocando las cucharas. Pién-
sate bien lo que dices y haz de modo
que no (como a aquel vate de Astérix) te
dejen por pelma amordazado y triste.

 

HISTORIAS DE LA LITERATURA
DE CHAPÍN DE SEDA

 

SHARAZAD
Debemos a Sharazad, la de las mil y una noches
contra el monstruo sasánida tomador de doncellas
que antes del alba asesinaba,
una fórmula del insomnio para pasar la vida.

 

NAUSICAA
dejadme llorar, orillas del mar
Interminable es el ajuar
que bordan las mujeres por los varones.
Ha de volver octubre
con sus labores en el costurero de la reina.
Góngora no me imagine en otro estado.

 

DIDO
Peor que el tópico del tempus fugit
y que el vértigo precipitado
que poetas misóginos o pederastas
asociaron al fuego y a la rosa,
la lentitud de un hombre,
de un solo hombre,
cuando va de paso.

 

ROMEO Y JULIETA
El día de Romeo y Julieta,
Abelardo el Pluviómetra
llegó a contabilizar
hasta dos mil litros por metro cuadrado
en regiones muy adolescentes.
Y desde entonces sinónimo
de lluvia: precipitaciones.

 

AMADÍS DE GAULA
Santa Teresa y Valdés
lo confiesan por lectura in-
confesable y un hidalgo
gracias a él tuvo amores
y princesas al alcance
de la mano.

 

URRACA HERNANDO
Urraca Hernando, princesa de Castilla,
como su padre el rey se olvidase de ella, por mujer,
a la hora en que los reyes reparten entre sus hijos
lo que tanto cuesta unir y creen que es suyo,
ante la corte toda, amenazaba con dar su cuerpo
a los moros, por dineros; y a los cristianos, de gracia.
–Y todo irá, padre, para el sufragio
de misas por vuestra alma.
Un Pidal o un Premio Nóbel
al juglar que así imagina
la cólera de la princesa cristiana.

 

JIMENA GÓMEZ
Por asomarse al mar,
las mujeres se enamoraban de náufragos hombres de paso.
Nausicaa, la de níveos brazos, princesa de Feacia,
dejó pasar al suyo con un suspiro.
Dido, reina de Cartago, más radical, fue suicida.
Visto lo cual, la heroína castellana
sin un quejose dejose
enterrar tierra adentro
en San Pedro de Cardeña.

 

DELGADINA
No debe ser Delgadina
la única hija de rey que el rey su padre
como mujer pretenda.
Bárbara, la complicidad de la madre y los hermanos.
Tierno, su nombre y desdichado fin,
que cantaban a coro los niños de la escuela pública,
desdentados como el hambre, picaditos de viruelas,
y se reían.

 

INÉS DE ULLOA
Amor mío, amor mío,
que no llegue noviembre
ni el día de difuntos.
Me busca un tal Zorrilla,
tú aléjate de Tirso.

 

DULCINEA DEL TOBOSO
Al lado del cuerdo loco Hamlet
que al lord chambelán confunde
con un ratón y lo apuñala,
el loco cuerdo don Quijote
nos parece un eficaz inventor
de imágenes que son también
humanas contemplaciones.
Donde frailes: raptores. Gente armada:
rebaños. No está mal.
Y a quien no pasa de Aldonza
y de un irrenunciable aliento al ajo crudo,
a la saladora de puercos, quién, sin su don,
llamaría Dulcinea.

 

MARCELA
Leyendo a Platón en sus ratos libres,
se supone, entre ordeños y ovejitas,
desarrolló esta pastora su discurso
bello y tenaz: el verdadero amor
no se divide. No se divide, es cierto,
pero, por si acaso, esa corte legal
de gananciales, separación de bienes,
morganáticos o de la mano izquierda.
Contra el castizo braguetazo.
Contra la lengua de don Juan.

 

DOÑA ROSITA LA SOLTERA
Fui trenza crinada en el jardín
de Melibea, pétalo en Garcilaso
y en San Juan, secreta escala.
Y aún me mandan papeles
que no sé leer, que no sé leer.

 

HABITACIÓN 416
El reino y su heredero,
sí, pero ¿me quieres?,
¿me estás queriendo, mi señor,
o será otro el espejo
donde –¡ay como tus ojos
titubeen una décima,
como el día del paritorio
como a una sombra
me mires!– me mire?

 

QUERELLE DE BREST
Papel de liar, gomina en los labios,
lengua seca mamonamente aprendida,
miradas de neón al cuero del enemigo.
Olvidar un metal con tus señas personales
sobre la barra del último tugurio.
–Príncipe, en Ámsterdam ya serán las doce.
(Y escupitajo seco, interdental, muy breve.)

 

FEDRO COMO EL ALBATROS
José Antonio Moreno Jurado y Baudelaire
Ses ailes de géant l’empêchent de marcher
Bajaban de la acrópolis turistas
de dos en dos, en grupo, gente sola.
Traían con el sol en los talones
sus cámaras cargadas de cultura
y democracia. –Esto que ven será,
dijo la guía, espejo de futuro:
aquí estudió Protágoras con Sócrates,
aquí fue el Siglo Quinto; aquí, el Banquete,
hoy, musgo y lagartija y una sombra
que desenfoca fotos y elegías:
la explotación del hombre por el hombre.
Y Fedro, el descreído,
duda, como el albatros, de sus alas:
si es él –no un dios– el que hasta el mundo baja.

 

PRUEBAS DE AUTOR, TOMAS FALSAS
taller de la escritura 1ºz

 

SONETO DEL MAESTRO
Me tengo que acordar de cuatro o cinco
cosas que me decía mi maestro.
Aplíquese usté a sabio y no a cabestro
y póngase a estudiar con más ahínco.
¿Quién me mandaba a mí pegar el brinco
de hacer soneto a diestro y a siniestro?
Con hinco, ¿qué hago yo?, ¿el ornitorrinco?
Con estro, ¿saco el plectro de mi electro?
–Le pasa por subirse al Himalaya
sin sherpa y buen zurrón de consonantes
delante, que es quedar gallo sin gaya.
–Lebrato, ya le he dicho que se aplique.
Sin que la muerte pique, mucho antes
se imaginó los ríos y él, Manrique.

 

SONETO DE YONATHAN DEL ROCÍO
Si en cada intromisión se entrometía,
quiere mi malandar andar bien dentro
de lo que, si lo busco, no lo encuentro
por más que amor revuelva el claro día.
¿Mas qué?, si cuando escucho en melodía
el clavo o dardo que acertó en mi centro
me dice que hay un mar, me atrevo y entro
y nada encuentro que me dé alegría.
Quien busca la montaña en una playa
en materia de amor, a lo que andamos,
se ha de bañar después en lo que haya.
No es poco si una alberca,
ya puestos a inundar piernas y manos,
mejor que un albañal, le pilla cerca.

 

SONETO EN INDIO DE ALUMNO SIN PAPELES
Más que negar lo que negar no puedo,
poder firmar en lo que estar seguro
que, así como me enfermo o me procuro,
de entre el dinero y la salud, me quedo
con el dinero. Ser este mi credo.
No venir más, que más valer un duro
que un punto hipocresí que contra el muro
ponerse a vacilar plan don Tancredo.
–Entonces, bella dama de almanaque,
¿no ser de vos los puesques y los yaques?
–Ni ser de nos ni amor se los disputa.
Si, por matar a un buey matar gigante,
con no matar ya tiene lo bastante
o haber bien apuntado al hijoputa.

 

SONETO DE ABIGAÍL EN TUTORÍA
Pues si algo es de decir, decidme ahora
la causa del suspenso. Es cobardía
que crece y que después, finado el día,
le da por esperar nueva la aurora.
Así que, si a vos voy, voy dando tumbos
de tanto que malicia mi cabeza
que ha de pasar quien por tan poco empieza
tomando por melón un higo chumbo.
No sigo, que persigo, breva o higo,
y nada encuentro que me dé noticia
de quien, si no mi amor, fuera mi amigo,
que en esto de ligar le importen poco
los sexos o los géneros, malicias,
las grandes sutilezas del Barroco.

aquí termina MI AMOR NO SABE DECIRME QUE ME QUIERE seguido de HISTORIAS DE LA LITERATURA, de Daniel Lebrato, Blogspot (2013), WordPress (2019).

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