votar y botar, el país y la intolerancia.

El pasado sábado al mediodía y ante las puertas del Cabildo Ayuntamiento de Sanlúcar estaba convocada la concentración a favor del diálogo y la conciliación. Al animoso señor no le dejaron. Franco Bernal grabó las imágenes (que ha reproducido La Sexta) y Primi Sánchez les ha puesto letra: «Yo presencié ese acto. Mi corazón me pedía ponerme al lado de ese pobre hombre solo ante la turba que le insultaba por pedir diálogo. Mi cuerpo me decía vete de aquí porque se va a liar. Me avergüenzo de un pueblo deprimido, con una tasa de paro de las mayores de España, que insultaba y vilipendiaba a un hombre solo, vestido de blanco con las manos en alto, que no decía nada, sólo mostraba un cartel blanco, dónde pedía diálogo y democracia. Señoronas demócratas de toda la vida lo insultaban, camareros de un bar cercano, con sus politos blancos nuevos con banderita española le gritaban ¡somos españoles!, ¿dónde está la policía? Hasta inmigrantes senegaleses dejaban sus puestos de bolsos para gritar ¡viva España! Me recordó esas películas de la revolución francesa donde la gente gritaba ¡a la guillotina! Sentí miedo y una profunda tristeza.»

El señor de blanco acosado por la masa es símbolo y lección. España no se divide en izquierda frente a derecha, reformistas frente a constitucionalistas, unionistas frente a soberanistas, demócratas frente a fachas. España se divide en quienes someten su mundo y el mundo a debate y discusión y quienes no, ni debaten ni discuten: embisten, como dijo Antonio Machado, España que no digiere cambios en sus profundas creencias. La España tolerante cree en las urnas electorales; la intolerante, en las funerarias. Sea lo que sea del soberanismo, su crédito es que todo se puede discutir y votar. Desde el ¡Soy español, español, español! solo se puede botar con be.

apuntes personales

1.
¡Muero por España! me han pintado en mi muro y ¡De Andalucía, nada, que mato! Lógicamente he negado a esas personas mi amistad en Facebook, yo, también intolerante.

2.
Cuando yo era un chaval me daba miedo la gente que leía el ABC. Esas “señoronas demócratas de toda la vida” que dice Primi, yo las conozco: presumen en el bar donde desayunan de estar leyendo El País.


 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s