iconos

ICONOS
–iconos, indicios, signos–

Por icono entendemos: –1º) cualquier imagen: la de un santo, la de un país a través de su bandera, emoticonos (☺ ♥ ☼ ♫); –2º) una imagen internacional que vale más que mil palabras: la cruz, la media luna o el hombrecito verde de los semáforos; –3º) cualquier signo lingüístico (inmotivado) motivado: en las interjecciones, la a expresa la sorpresa (ah, ja); la o, el asombro (oh, jo); y la u, el miedo (uh); y –4º) figuradamente, se llama icono a algo o alguien con que se identifica un grupo: Messi o Rocío Jurado son iconos de la cultura popular. Salvo banderas y signos tipográficos convencionales que hay que aprender (§, ¶, ©, ®), los iconos son pequeñas victorias del lenguaje natural sobre el artificio de Babel, por debajo de los signos lingüísticos y por encima de los indicios, que necesitan confirmación. ‘Humo’ en el campo es indicio entre barbacoa o incendio forestal, pero podría ser signo lingüístico, sistematizado, en una película de indios del oeste, y se hace icono como aviso de peligro de incendio. Los signos lingüísticos pueden venir motivados por significante, significado o cosa significada. Las primeras palabras motivadas por su significante (por su pronunciación) son mamá y papá. Reproduzcan ustedes el chupeteo de mamar y hagan después lo contrario, expulsen, escupan. Estamos hablando de onomatopeyas, palabras que reproducen sonidos reales, como chapotear, susurrar o el moderno ¡chasca! Otra forma de motivarse las palabras es la metáfora. Decir diente y perla es arbitrario pero “las perlas de tu boca”, no. Los objetos, las cosas, físicas o abstractas, también pueden motivar: “poner en la balanza” viene del referente tiendas de comestibles y “cruzar las líneas rojas”, de la raya en el suelo que en bancos y ventanillas públicas nos señalan la distancia para esperar nuestro turno. El icono inmotivado más motivado es el que avisa de “peligro de viento” en las carreteras. ¿Cómo representar el aire, lo invisible, para que todos lo vean? Podría ser Eolo, señor de los vientos en la Odisea, pero se optó por un significante que había que aprender en la autoescuela: la manga de viento o anemoscopio, en inglés, windsock, calcetín de viento. Si scopio significa instrumento para ver o examinar, ya tiene mérito verle o ponerle calcetines al viento. Mañana hablaremos de cómo el chasca o la cobra, tan de moda, son signos lingüísticos, son iconos y son indicios. Digamos para empezar que cuanto más grande internet y cuanto más pequeños los dispositivos, menos tiempo dedicamos a hablar y a escuchar, a escribir y a leer. De ahí, la primacía de iconos, tanto gráficos como de efectos especiales de sonido, que salpican y puntualizan, como el coro del teatro clásico, el coloquio de los protagonistas en chateos y programas de televisión tipo Zapeando.

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