doble golpe de Estado en España

DOBLE GOLPE DE ESTADO EN ESPAÑA

A propósito del Acuerdo de Libre Comercio que se está cociendo en Washington, para Estados Unidos y la gran empresa comerse a Europa, el economista Alberto Garzón cita a otro economista, el alemán Friedrich List, que resume la táctica del ALC con esta imagen: quien alcanza la cumbre de la grandeza retira la escalera por la que ha trepado para impedir a otros trepar tras él. El Acuerdo de Libre Comercio (TLC o TTIP: Transatlantic Trade and Investment Partnership), ha pasado casi desapercibido en España. Una de las tentativas de acercarlo a la opinión quedó sepultada hace un año, en mayo de 2014, cuando PP y PSOE rechazaron la moción de Izquierda Plural de someter el TTIP a referéndum. El TTIP dará el mando legal de nuestras vidas a la Troika. [troika. En Rusia, trineo tirado por tres caballos y equipo político dirigente de la antigua Unión Soviética: Presidente, Jefe de Gobierno y Secretario General del PC.] En Europa, la Troika es el trío formado por Comisión Europea (UE), Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI), tres mosqueteros que por ahí fuera son cuatro: FMI, Banco Mundial (BM), Organización Mundial de Comercio (OMC) y agencias de calificación de riesgos (o rating). En el contexto de los rescates financieros de países de la Unión Europea, la Troika impone su política y, a cambio, el país recibe financiación del FMI o del BCE. Ahí se debate Grecia. El ALC regularizará los mercados de una forma sin precedentes, al tiempo que los gobiernos tendrán muchos problemas para legislar en pro de sus ciudadanos. La ALC es la burla de la aldea global: global, el gran capital y, aldeano, el resto.

Para que el golpe cuele, hace falta una clase política que lo encaje. Básicamente, se trata de aprovechar el discurso de que estamos saliendo de la crisis, para la derecha económica asegurarse su hegemonía mediante un truco que a muchos engaña: la necesidad de mayorías fuertes, frente a la inestabilidad que suponen pactos o coaliciones, que el presidente Rajoy ha llegado ya a llamar anti democráticas. Suponiendo que, en política, nos dividamos en dos (PP/PSOE; o tres, como mucho, sumando partidos nacionalistas), lo indudable es que la vida social no se divide en dos y que cualquier golpe a las minorías es un golpe al Estado. La ley electoral no es la Constitución, pero es ley orgánica, parte inseparable y previa, según quién vota y qué se vota. El PP no reúne las tres quintas partes suficientes para reformar por las buenas la ley electoral, así que lo hará por las malas, artimañas legales las que sean, en Consejo de Ministros y por decreto ley.

La jugada es redonda. La reforma electoral deja el Parlamento sin minorías molestas (no digamos anti sistema) y Parlamento y Gobierno darán el dulce sí al Tratado de Libre Comercio. Al lado del Mercado Mundial, yo, en El Jueves, y otros en otros mercadillos. Tenemos un futuro, unos huevos y unos ovarios, que nos los pisamos.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 18 del 6 de 2015

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