En el origen de los nombres que son chistes locativos, busquen siempre al guasón de su vecino. Detrás de un chiste de leperos, está la broma de una gente de Cartaya. Detrás de uno de Bollullos o de bollulleros, la voz de alguien de La … Continúa leyendo Un miarma miente, más que habla.













