Después de la República, la España que nos queda.

Contra lo que nos ha contado una izquierda usurpadora de la marca ©izquierda (gente famosa, muy abrigada por la prensa y editoriales católicas), la república en España no era la Segunda República de la vista atrás, sino la República Catalana, tercera que dejamos caer a los 56 segundos de combate. El bando donde cada uno estuvo aquellos días de octubre del 17 seguirá marcando dónde estaremos. De la prensa al libro, esta es la historia:

punto de partida (2003-2006)

Una España partidaria del derecho a decidir contra una España contraria.

1.
Una España partidaria del derecho a decidir a favor de referéndum de autodeterminación para Cataluña sola, ya que era quien lo solicitaba.[1] Las palabras serían soberanismo (en y para Cataluña) o referundismo (resto de España). *separatismo o *independentismo no deben usarse en esta fase.[2]

2.
Una España contraria al derecho a decidir, contra el referéndum de autodeterminación. Esta es la España de unionistas o españolistas:

2.a
absolutos: España no es votable.

2.b
democráticos: reformar la Constitución para que toda España tenga derecho a voto (no solo Cataluña).

2.c
Abstencionistas. Votantes que se declaran pasan del tema y al margen.

punto de llegada (2021)

El eje izquierda derecha se había desconfigurado. Del independentismo tiraba la derecha (Junts) mientras la ©izquierda jugaba a la autonomía, más pendiente de las cosas de comer, o de la pandemia, o de la llegada de los fondos europeos, que de la independencia (Andreu Claret, El Periódico, 08/12/21). Ya nadie hablaba de echar el candado al régimen de la Constitución del 78 (Pablo Iglesias, 2014).

Ese deslizamiento hacia la derecha obedecía a causas internas y externas. a) Internas, por agotamiento o desgaste de un modelo que no vislumbraba su salida, y b) externas, por radicalización de posturas: la izquierda no fue nunca nacionalista y eso, antes o después, tenía que evidenciarse.

futuro próximo (ya en el kiosco de prensa)

Un demócrata que niega el derecho a decidir deja de ser demócrata. La argucia de Podemos de echar la culpa al independentismo de la subida de la ultra derecha no resiste explicaciones ni el paso del tiempo.

futuro histórico (pronto en el libro de Historia)

Nuestro retrato será respuesta a dónde estuvimos el día del referéndum: a favor o en contra de que hubiera un referéndum, a favor o en contra del derecho a decidir. Si la República Catalana pasa a la historia, pasará igual toda España con ella. España quedará al margen de la Historia.[3]

(Wikipedia)

derecho de autodeterminación

(Andreu Claret, El Periódico, 08/12/21)


[1] Sobra decir: aceptar o negar la autodeterminación para Cataluña vale para cualquier autonomía o región y para uno mismo como persona.

[2] La autodeterminación era para los soberanistas como la “libertad, libertad, sin ira libertad” (Jarcha, 1976), algo que «si no lo hay sin duda lo habrá». Derecho de autodeterminación. Si miramos los plebiscitos celebrados en Europa desde la Revolución Francesa, vota siempre la población de las regiones afectadas.

[3] Circunloquio contra el derecho a decidir emitido por andaluz culto o muy culto y de izquierdas (03/12/2021): 1) Qué cosa tan linda ese derecho a decidir. Como si fuera lo mismo decidir tomar una caña que decidir, por ejemplo, poner en marcha hornos crematorios para judíos o matar a tu pareja. 2) Lindo eufemismo cuando, en realidad, de lo que se habla es del derecho de autodeterminación de un territorio que ni es ni fue colonia ni es por asomo una parte homogénea con capacidad de desprenderse limpiamente de un todo. 3) Demagógica cosa este juguete de la burguesía catalana que persigue aumentar rentas y privilegios y ensoñaciones infantiloides. La nación es la pela y su disfraz, un nosotros que limita con nosotros. [Se han caído dos premisas que antes fueron: 4) El soberanismo como tapadera de la corrupción (1982-2017) y 5) El soberanismo como robo a las demás regiones.]

Un comentario en “Después de la República, la España que nos queda.

  1. Tan breve como atinado, una vez más. Una «curiosidad» lingüística nada inquietante: ¿por qué apenas se recurre a SECESIONISTA, cuando es (cuasi)sinónimo de SEPARATISTA. Entiendo que, por aquello de la «resistencia», sientan cierto «rechazo» los seseantes (SESESONIHTA) y y ceceantes (CECECIONIHTA). Pero ¿y quiénes disinguen?

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