contra la Academia: ¡república!

Un buen amigo me obsequia con una canción que él titula su “treceava uva”; uva que añadir a las doce canónicas del reloj y a las doce de mi Predisposición de las uvas. Y yo pensé: treceava. Las criaturas no saben, no sabemos, si treceava es numeral partitivo, resultado de dividir, o si es numeral ordinal, de la serie 12, 13, 14 o 15.

Incongruencias así, dictadas por la Academia, hasta el hartazgo. El objetivo: dividir la sociedad en clases cultas y no tan cultas, con lo que gusta a la democracia otra clasidivisión que añadir a las que nos separan o nos aburren. La dichosa clerecía, alojada, después de Berceo, en Enseñanza, Universidad y Academia, sigue mandando en nosotros, que no sé qué esperamos a mandarla a tomar por libro y a rebelarnos contra semejante monarquía, más dolorosa en la Real Academia (real por cuanto condiciona).

En mi guía de estilo, desterraría las faltas de ortografía. No hay faltas de ortografía, sino escrituras recomendadas. Se acabó el vulgarismo escrito o quedar uno en ridículo por cómo maneja letras y tildes y puntuaciones. Desterraría los números romanos, que se basan en un cuentapalotes impropio solo porque lo romano le entra a la Academia por la teta del Vaticano. Y unificaría el partitivo -ava, fácil de confundir donde circula el ordinal octava. El mismo sufijo -ena, igual funciona para un conjunto (docena de huevos), que para una posición (llegó a la meta la novena) y -ésimo, de pésimo, igual significa lo peor de lo peor, que el enésimo número. Cuando tanto se lleva el conteo o recuento de palabras –y ahí está Túiter–, la economía de la lengua y la capacidad de síntesis del inglés sobre el español, otro día hablamos de cómo, en este país de los borbones, se dan por buenos los galicismos fue entonces cuando (por cuando), es aquí donde (por aquí) o será de este modo (en lugar de así) y las dos negaciones que afirman, traídas del pas francés, que en español son la leche. ¿No ha venido nadie? Prueben a responder o no, a ver qué se impone.

De momento, con que ustedes y mi amigo compartan que la uva trece o la uva número trece suenan mejor que la treceava uva, tenemos algo andado. Se hace lenguaje al hablar.

Desde Unamuno a García Márquez, desde Andrés Bello a Valle-Inclán, voces no faltan contra la autoridad de la Academia y la dictadura de la gramática. Anímense a proclamar aquí también la república. No vean lo que se van a alegrar el español de la e, la lengua de géneros o el español inclusivo.


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