del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la -e.

El lenguaje de la visibilidad de géneros dio con una resistencia académica que traería una guerra, que es de lo que se habla en los medios; y con un vacío terrible, del que nadie habla: ¿visibilizar?, ¿para qué?, si no había nada que ver: orgullo gay resuelto en carreras de tacones y burkinis en las playas de Occidente, o sea, la constancia de que el feminismo dialéctico había sucumbido a los pies del silesgusta y de la alianza de culturas. Falló además la táctica empleada: a una guerra de palabras se va con armas de palabras, con razones lingüísticas, no ideológicas. Pues nadie cree (ni quien quiso dárnosla con lo de una mujer al frente de los Estados Unidos) que el dato mujer (como quien dijo negro, por Obama) homosexual, bebé o infancia que sufre sean hoy garantía de algo mejor que el dato dominante varón. Y ahí está Merkel y ahí está la demócrata francesa contraria a que, a su amiga islámica, la France le obstaculice bañarse con el bañador que le dé la gana.

No obstante eso, queda un reto que da para lucubrar: cómo sería el español de género, aquel que redujera el poderío de los amos de la partida: su majestad la A, reina por ser la terminación marcada, y su majestad la O, rey como terminación genérica. A quienes hirió el lenguaje de género, eLTeNDeDeRo propone prescindir de rey y reina y observar las jugadas ganadoras y a prueba de Revertes graciosillos con solo mover saltos de caballo, oblicuos alfiles y modestos peones que estaban en el tablero del lenguaje. El todos y todas, el miembros y miembras, se ha perdido por errores propios pero nos queda la omisión o elipsis, el uso de nombres colectivos y las palabras de una sola terminación a las que el género no importa. Estamos hablando ‑aunque no solo‑ del Español de la ‑E. [1]

*Enlace a un texto ejemplo de prácticas del español de la e.

[1] Sustantivos o adjetivos de una sola terminación que vienen a sumarse a los colectivos ‑ado de profesorado y alumnado. Lo de “español de la ‑e” viene de un artículo de Gabriela Wiener en Tentaciones (27‑08‑15) sobre el colectivo Amor Libre Spain que practica un lenguaje inclusivo a base de la ‑e como única terminación en expresiones como ¡Bienvenides! a imagen de participios de presente como adolescente, estudiante, firmante o acertante.

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