EL ESTADO DEL POS BIENESTAR Y LAS COPLAS DE MANOLETE

EL ESTADO DEL POS BIENESTAR Y LAS COPLAS DE MANOLETE

Caso real. Ayer en Mercadona un joven de unos 25 años como que hablaba para sí, pero para toda la cola, algo de “los moros” y de que “no dejaron entrar a los nuestros”. Creí que el joven sería militar, policía o guardia civil. Inmediatamente la señora que iba detrás de él dijo “lo que tuvo que sufrir esa madre”. Y pensé para mí: la campaña ha hecho efecto. Aquel joven y aquella señora habían mordido el anzuelo patrio de lo mal que había hecho las cosas Marruecos con los tres españoles de espeleología por el Atlas. Como voy por la vida de enterado, no tardé en comentarle al hombre, con buenas palabras, que eso de ‘moro’ queda un poco xenófobo y despectivo y, a la mujer, que, al parecer, ni llevaban gps en condiciones ni habían aceptado llevar un guía y seguí preguntándoles a los dos que, en todo caso, ¿quién paga lo que ha costado el rescate? A esa altura, yo también hablaba ya para la cola entera y terminé con una pregunta al aire: ¿Con nuestros impuestos tenemos que pagar la logística y los sueldos de un personal de salvamento, que también arriesga su vida, por lo que tenía toda la pinta de haber sido, no un accidente, sino una imprudencia temeraria (figura penal próxima al homicidio involuntario)? El hombre ya empezó agresivo a decir que yo quién era para meterme en su conversación. Y yo le respondí que él quién era para meterse en mis oídos y sugerí a la cajera que llamara al jefe de tienda y una de dos: o ponían el hilo musical más fuerte o ponían un cartel a la clientela, como en las barberías antiguas: prohibido hablar de política.

Porque política es, no me negarán, que un país como España, necesitado de gastos básicos que se han ido recortando estos años, ahora resulta que tiene de sobra para desplazamientos de aparatos, equipos y personal que han debido costar una pasta. Y, la verdad, la expedición ni tenía alcance científico, ni iba por descubrir geografías desconocidas. ¡Si había hasta un servicio de guía! Solo espero que los gastos ocasionados por los tres amigos espeleólogos los cubran los seguros privados que tuvieran contratados. De que España entrara en Marruecos poco menos que sin llamar a la puerta, como insinuaba el colista de Mercadona, ya hablamos otro día. Hoy con las Coplas de Manolete tenemos suficiente, que de todo se aprende y no es bueno hacer leña de árboles caídos. Recordádselo a la gente que tengáis en casa en edad de hacer locuras de alto riesgo o buenismos de oenegés por países conflictivos.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 12 del 4 de 2015

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