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flaca.

Si me necesitas silba foto Belfast Boy

Yo llamaba flaca a mi novia pero cedí el epíteto a un hijo mío que se religó (de religare, religión) a otra flaca más flaca que la mía. Para mi generación la flaca por derecho fue Lauren Bacall («Si me necesitas, silba», en la foto), a ojos de Hollywood y de Humphrey Bogart desde Tener y no tener (To have and have not, 1944), de Howard Hawks, Faulkner y Hemingway.

Lauren Bacall & Humphey Bogart

Después del cine, vinieron las canciones. [Por un beso de] La Flaca, de Jarabe de Palo, 1996, 2 millones de copias vendidas, y poco después Flaca [no me claves tus puñales], de Andrés Calamaro, 140 millones de ventas.

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Igual que ocurre con otros adjetivos, como zorro/zorra, no es lo mismo ser o estar flaco que flaca. En andaluz, se prefiere canijo/canija, resueltos en el más breve y multiuso cani (de barrio), antónimo de pijos de Nervión, Los Remedios y Centro de Sevilla.

Desde el siglo 13 en nuestro idioma, flaco viene del latín flaccus, ‘flojo’, ‘flácido’, y se ha incrustado en frases hechas o casi como “a perro flaco, todo son pulgas”, flaco favor, flaco servicio, vacas flacas, flaca naturaleza humana. Un refrán ya en desuso decía La flaca baila en la boda, que no la gorda [por la delgadez asociada a la agilidad de movimientos]. En los repartos del español, donde más se usa flaco,a es en España (33,78%), México (12,78) y Argentina (12,55); y más en ficción (71,46) y sociedad (23,27) que en salud (2,28) o ciencia (1,14), lo cual es buena señal.

En varón, el flaco más famoso fue el poeta romano Horacio, Quinto Horacio Flaco (años -65 / +8). Ya es curiosidad que un verso del Horacio español, Fray Luis de León (1527-91), en su Oda a la vida retirada, estrofa 13, el verso que dice “los que de un falso leño se confían”, aparece en WordReference: “los que de un flaco leño se confían”.

En literatura, tenemos flaca desde Garcilaso (h.1500-36), flaca parte, flaca tristeza, Teresa de Jesús (quien se veía a sí misma “flaca y pobre de obras”), Quevedo (Canción a una mujer flaca), Góngora o Baltasar de Alcázar. En Lope de Vega (1562-1635): “Cuatro efes que tendrás: fría, fea y flaca serás”. Y el mismo en La Dorotea: “Ante el sepulcro de una dama muy alta y muy flaca dixo el maestro Burguillos: Doña Madame Roanza tan alta y flaca vivía, que mandó su señoría enterrarse en una lanza”. Un endecasílabo de autor menor dice: “Dama y ansiosa, fea, flaca y fría”. Y en el 19 hubo una revista satírica que se llamó La Flaca (entre 1869 y 76).

Ahora que ha muerto Pau Donés y hay quien enflaquece su obra y su figura por no haber cantado en catalán, no está de más recordar que un idioma es más grande cuanto más grandes son sus rivales o alternativas. El mérito de Pau Donés es haber sonado andaluz de Jerez de la Frontera y dado a la flaca un valor añadido.

Otro día hablamos de la expresión jarabe de palo, que para nosotros es una didáctica del tipo quien bien te quiere te hará llorar o la letra con sangre entra, es decir, algo que nos avisa o corrige por nuestro bien, y no una simple amenaza.

enlaces:

La flaca, por Natalia Souto

–por Astrid Meseguer

créditos fotos: 1. Belfast Boy, 2. Colección Bacall & Bogart. 3. Lagartija por Benito Moreno

¿qué pasa en Siria?

¿Por quién doblan las campanas? es de esos títulos que tienen alcance al margen de la obra que representan.[1] Hemingway lo tomó de un poema de John Donne[2], que se reduce así:

«Si el mar se lleva una porción de tierra, toda la tierra queda disminuida. Ninguna persona es una isla. La muerte de cualquiera me afecta porque me encuentro unido a toda la humanidad. Por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas. Doblan por ti.»

Hoy, que en el hemisferio cristiano es día de campanas que llaman a los oficios del viernes de dolores y alguien rezará por Siria, les propongo este otro toque de campanas, esta pirueta o silogismo, acaso una oración:

«No preguntes qué está pasando en Siria. No preguntes quién mata o quién muere, ni si es por armas químicas o físicas. En la cadena (del bien o del mal, tú eliges) están Rota y Gibraltar, están tu Gobierno y tu partido o sindicato y está el aliado de todos, que es Donald Trump, quien hoy ‑abre el telediario‑ se ha despachado unos tiritos en Siria, capital Damasco (¿o Washington?, ¿o Moscú?) Estoy también yo, que circulo de vacaciones por la A‑2001 desde El Puerto a Sanlúcar. Y tú, que miras el Peñón y su bahía desde lo alto de San Roque pensando qué bella vista. Está quien atornilla la última entrega de Navantia en Cádiz o la penúltima ingeniería ‑por supuesto, de transporte y como si la muerte viajara sola‑ en la Sevilla de las primeras procesiones y del último Airbús. No preguntes qué pasa en Siria. Pasa por ti.»

–enlace a Viernes de Dolores (la edad)

–enlace a Carta a una guardería

[1] For whom the bell tolls, novela de Ernest Hemingway en 1940 y película de Sam Wood en 1943, con Ingrid Bergman y Gary Cooper.

[2] Poeta metafísico inglés, Devociones para ocasiones emergentes (1624).

Añade Rafa Iglesias: 

La joya de la corona de la industria sé…villana. El Airbus 400‑M. eMe de militar, que no se le olvide a nadie. Para transporte de bombas o embajadores de la muerte. Los de otros gobiernos que nos compran el juguetito infame. Somos cómplices de la infamia. Nosotros, también. Y los técnicos que trabajan en ello para alimentar a sus familias, más, mucho más. Que tengan conciencia que otras familias sufren muerte, heridas y terror. Que piensen que podrían ser sus propios hijos los destinatarios de los portes del aparatito que construyen.

Y si el asunto prioritario es crear industria y reactivar el precario empleo en Sevilla, puramente, sugiero invertir todo ese potencial económico destinado al Airbus en hacer minas antipersonales. Esas pequeñas indetectables de plástico llamadas saltarinas (pues al activarse hacen lo propio hasta la altura de la cintura de un adulto, ocasionándole daños más importantes que si explotaran desde el suelo; a un niño, ni te cuento lo que le hacen) requieren muchísima menos inversión en infraestructuras y tecnología, necesitan más mano de obra a contratar (por consiguiente, menos paro) y dejan bastante más beneficio, tanto a empresarios como a demás cómplices.