Etiqueta: El Sobre Hilado

historia de una conjura.

José Antonio Moreno Jurado
SEXTINA LIBELADA
(1979)

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Lisboa
Casa Havaneza
, tabacaria, y café A Brasileira

JAMJ con Pessoa

José Antonio Moreno Jurado en rúa Garrett, Chiado, Lisboa, con Fernando Pessoa, bronce de Mestre Lagoa Henriques inaugurado en 1988. Detrás, Casa Havaneza, tabacaria, y a la derecha y fuera de foto, café A Brasileira.

 

JAMJ

sextina. Por sextina se entiende dos tipos de estrofa: la de seis versos y la de seis palabras. Ésta es: 39 versos endecasílabos 6 x 6 + 3 : seis estrofas de seis versos cada una con terceto final, donde las últimas seis palabras de la primera estrofa tienen que aparecer en un orden diferente en final de verso de las otras cinco y componer con ellas cuerpo y final del terceto de cierre.

libelada. Por una de estas cosas raras que hay en la lengua, libelar, de libelo, es escribir refiriendo algo, pero libelo, de libellus, librillo, escrito breve, es un escrito que denigra o infama a alguien o algo, y los hay en versión normal infamatorio o en versión matrimonial o de repudio (del marido a la mujer; al revés, no consta).

Lo que sigue es la historia de una sextina libelada, la que escribió y publicó sin firmar José Antonio Moreno Jurado en Sevilla en 1979. De libelada a liberada, poco va.

Pueden leer la HISTORIA DE UNA SEXTINA LIBELADA
publicada por
[eLSoBReHiLaDo]

 

JAMJ sentado en silla de director

José Antonio Moreno Jurado hacia 1979
año de FEDRO y de la SEXTINA LIBELADA


 

Jorge Jiménez Barrientos, 9 poemas de amor inhumano.

No hay imágenes públicas de Jorge Jiménez Barrientos (1951‑2008). En el instituto, él era Jorge Barrientos o Jiménez Barrientos. Usaba el Jiménez como Lorca su García. Me llevaba dos años y los papeles que hoy publica El Sobre Hilado me los debió dar entre finales de 1984 y principios del 85. Para datar esos folios, la fecha la pone Fernando Zóbel (poema 9), que había muerto en junio. JJB se inició en poesía como traductor, y un par de versiones de Verlaine (Safo y La princesa Berenice, de Parallèlement y Jadis et Naguère) me las dio para el número de El fantasma de la glorieta que tuve el honor de editar en octubre de 1986. Curiosamente, fue francés la última asignatura que Jorge aprobó en su carrera. Retador y tenaz, puso tanto en licenciarse de una vez, que derivó su currículo de español a francés, especialidad que ejerció como profesor. Estábamos en 1984. El 19 de junio de aquel año y en la plaza de toros de Valverde del Camino, un martes de fin de curso, Jorge asistía con su pareja, Rafa, a la representación de Teatro La Paz. En esto, una sartén lanzada al público por necesidades de guion casi le parte a Rafa la mandíbula. El artefacto fue girando sobre su mango, rebotó en el albero, hizo el salto de la rana y fue a impactar contra la primera fila donde Jorge y Rafa se sentaban. 20 mil puntos de sutura. La anécdota creo verla en sus poemas 3 y 4, de noche en urgencias de hospital en Huelva, donde Rafa fue llevado. Los otros siete, 1 y 2 son ejercicios de estilo y 5 a 7 dan voz a las tres situaciones amorosas: el encuentro, el desencuentro y el pique o el desdén. Verlaine, Guido Reni, Zóbel: JJB planeaba una serie, mandaban los novísimos entonces. Jorge Jiménez Barrientos, carrillista histórico pasado del Pce al Psoe, murió en agosto de 2008 igual que Terenci Moix o Thomas Mitchell en Solo los ángeles tienen alas, con dos pulmones y el Ducados bien puesto. Su obra mayor la fue reuniendo JJB con Manuel José Gómez Lara sobre la copla, Rafael de León y la Semana Santa. A Jorge y a Manolo los amigué estudiando en el instituto San Isidoro el año 1969, entre el Mayo Francés y el Proceso de Burgos. Lo de estudiando es un decir. Jorge y yo, estudiar, estudiamos y preparamos juntos las oposiciones del 79, que la vieja guardia del movimiento estudiantil tuvimos que disputar tema a tema, plaza a plaza y destino a destino, con las nuevas generaciones de una universidad ya despolitizada. Jiménez Barrientos y Gómez Lara, Jorge y Manolo, se empeñaron en integrar las esencias de Sevilla en un proyecto vital (miedo me da decirlo) de izquierdas. Aquel esfuerzo fue comparable al de los ilustrados por aunar patria y progreso, pasado y futuro, sin salir afrancesados en la foto. Bajo el poderoso influjo de Umberto Eco, Apocalípticos e integrados, de la Crónica sentimental de España, de Vázquez Montalbán, y de Isidoro Moreno, con su lectura laica de la Semana Santa, Jorge y Manolo lo intentaron. Como en El muerto (1949), de Jorge Luis Borges, quizás Jorge comprende, antes de morir, que le han permitido el amor, el mando y el triunfo, porque ya lo daban por muerto. Fue mi amigo influyente cuando dos años de más nos influyen. Fui su amigo cuando un amigo puede ser un amor. Y nos distanciamos cuando me eché una novia “que no era como nosotros” y cuando empecé a matar a un gigante a cuyo funeral ni él ni Gómez Lara se dignaron asistir. Son muy altivos y muy suyos los mariquitas culturales. Visto lo que he dejado atrás ‑tanto mediocre y demócrata‑, sigo sintiendo el amoriño o la amistamor por Jorge, detrás de quien fui creciendo, yo también, sin duda, cultural y mariquita. En homenaje, JJB 9 por 1.


Gracias: Félix Morales.


la internet

la-nube-internet-web-red

la nube, la red, la web y la internet

Una de las ventajas de la lengua inglesa sobre la española: las cosas no tienen género, mientras el español se empeña en la ventana y el balcón como si tuvieran sexo. ¿Qué ocurre cuando el español adopta y hace suya una palabra inglesa, qué género le damos? Lo normal sería el de su traducción: net es red, la red y, por tanto, debería triunfar la internet, con o sin mayúscula inicial[1]. Sin embargo, en ese gran observatorio del lenguaje que es Google, el internet casi multiplica por diez los resultados de la internet[2]. Si vamos a otros repartos del español en series parecidas, es notable la tendencia de nuestro idioma a reservar el femenino a lo que abarca a un conjunto o a una actividad; y el masculino, a la unidad: la navegación y la fontanería para un barco y un fontanero. Es verdad que existen las barcas, el ciclismo y una bicicleta, pero fíjense en los repartos de el y la dentro del universo de los medios: la tele y el tele, la prensa y el periódico, la publicidad y el anuncio, y las personas mayores sabiamente han distinguido el radio, aparato, de la radio, emisora, la Radio Nacional[3]. A internet, lo mejor es no ponerle artículo o reducirla a red, con mayúscula si se quiere distinguir de otras redes. Red, la Red, la red, la Internet, la internet o internet debieran nombrar el medio y reservar el internet para una conexión concreta, en frases del tipo el internet de esta casa va lentísimo. La adopción de red por toda internet (estar en red, salir en red, redes sociales) aligera de anglicismos nuestro invadido idioma y deja hueco para adoptar uno que merece tratamiento de palabra de acogida: web, red, malla. Ya era extranjera la uve doble, y vino web y la multiplicó por tres: www (wide world web) red mundial, nube también, donde ojalá nos conozcamos todos. No iremos hasta el final de uno en uno sino de dos en dos, escribió Paul Éluard (1895‑1952) pensando en Gala, el pibón de su mujer[4], que lo dejó plantado por Salvador Dalí. pibón (de pibe) o guayabo (fruto de la guayaba) son, más que masculinos, masculinismos de muy machos que pierden los ojos detrás de una mujer hermosa y que contradicen la norma de dar a las féminas palabras femeninas. De un pibón trata The sting, breve relato de Antonio Delgado Cabeza que hoy publica El Sobre Hilado. Léanlo con el aviso de Mario Benedetti (1920‑2009) en este poema naturalmente titulado La red:

LA RED

.

Igual que la de Bécquer
el arpa de la araña
en un ángulo oscuro
espera o desespera
el aire de la siesta
mueve sin destruirla
la seda de cordaje
hay una breve escala
de silencios
por fin
una mosca inocente
o quizá alucinada
sucumbe ante el hechizo
y paga con su vida
el haber profanado
el hermetismo
de la sencillez.

*
benedetti_mario_2

enlace a género en inglés, a pibón

[1] La Internet suena a La Internacional, de rojas connotaciones.

[2] 11.300.000 a 1.220.000.

[3] En español coloquial el femenino adquiere un valor aumentativo. maricona es más marica que maricón y el mar dicen veraneantes de playa; la mar, quien se juega la vida en ella. Para no discutir, El mar. La mar, de Rafael Alberti.

[4] Estos genitivos de adjetivo absoluto son muy divertidas en español: no es que la mujer tenga un pibón: la mujer es el pibón. Y así nos pasa que en el burro de tu hermano no sabemos si tu hermano tiene un burro o si él es el burro.

“Alimañas”

Buly
Buly, Rey en Viena

   ­  ALIMAÑAS (6 óleos de Buly, 6 décimas de Daniel Lebrato)

La primera edición de Alimañas se realizó en 1999 y, la segunda, como número 13 de la serie 12 por 12 de El Sobre Hilado, 12 libros de 12 páginas cada uno, que se iban a presentar en La Carbonería de Sevilla el miércoles 7 de marzo de 2001. Con ustedes, Alimañas, ahora en la red.

enlace a la exposición

ALIMAÑAS

Alimañas libro

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