Querida Manuela: ser poeta no es un derecho. Me asusta el mecanismo perverso del “todos valéis”, del “tú también llevas dentro un artista”, del “fracasar es no intentarlo”. A mí me da que se nos fue la mano estimulando a los pimpollos, que nos pasamos de rosca inyectándoles confianza, que tuvimos labio fácil para el “bravo”, y ahora mira: Mónica Carrillo se pone a parir microrrelatos con el don sinestésico de un crío de parvulario y las casas editoriales se pasan a Marwan como si fuese un porro, imprimiéndole un caché literario digno de César Vallejo.
Origen y artículo completo: Carmena, no llenes Madrid de poesía de mierda