La democracia

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Daniel Lebrato

LA DEMOCRACIA / LO MENOS MALO / EL PEGAJOSO ASFALTO

Si el techo de cristal lo pone un mundo patriarcal, de hombres y mujeres, que silenciosa y sibilinamente va redirigiendo a las mujeres tituladas hacia la maternidad mientras los varones corren a ocupar los altos cargos, el alquitrán lo ponen las propias mujeres que no quieren despegar.
El techo de cristal y el pegajoso asfalto

Sostiene Alfonso Lazo que la democracia sigue siendo en la práctica lo menos malo y que sin partidos no hay democracia (El Mundo, 18.06.10). Ni tontos ni marxistas, la democracia es un lugar común tan socorrido como el cristianismo primitivo, lo bueno que es el cristianismo de no ser por la praxis y por algunos curas sueltos. La democracia igual: qué buena era mi democracia hasta estos pocos casos corruptos. Pero la pregunta es por partida doble: ¿qué hay en el primer cristianismo y en la mítica democracia para que de las mismas fuentes beban el bueno y el malo de tan diferentes películas? ¿Qué llevan en sí en su ADN evangelio y democracia que explican por igual a buenones tipos Superestar o Che Guevara, que a obispos de Roma o a generales del Pentágono?

Lo menos malo. No se me ocurriría argumentar que las autopistas son lo menos malo, pero en política sí. En política parece que no hay idea de progreso ni capacidad de invención. Con tal de mantener la rancia idea de la cultura de Occidente (pedazo tópico) nos dan a elegir una carta de un viejo juego de naipes: elija usted la menos mala. ¿No ha de haber ninguna carta completamente buena? ¿Qué estudia quien estudia ciencias políticas? ¿Nada se ha inventado de Pericles a esta parte?, ¿detrás del célebre “reina pero no gobierna”?, ¿después de Hobbes, de Montesquieu, de Rousseau?, ¿no se ha inventado nada salvo la modélica transición española de la dictadura a la democracia? Mentes capaces y con derecho a firma, como Alfonso Lazo, ¿no tienen nada que aportar al margen de lo menos malo? ¿Y vamos a creer con Lazo que sin partidos no hay democracia? ¿Tiene que haber partidos en mi bloque o en mi patio para que sea democrática mi comunidad? ¿Tiene que haber partidos en un curso para elegir delegada o delegado de curso?

No ignora el profesor Lazo que entre los mecanismos democráticos de la vieja Atenas ocupó un lugar el azar, el reparto de cargos a suerte, manera de combatir la perpetuación de una clase que hoy sin duda llamaríamos clase política, de la que por otra parte no hacemos más que echar pestes por la boca. Si tan mala es la clase política, ¿por qué no hacemos lo más fácil, que es acabar con ella antes de que esa clase termine con la democracia? ¿Alguien cree democráticas las bases que en Cataluña, en Italia, en Chile o en Marbella han elevado a banqueros, a ricos o a pícaros? Puyol, Berlusconi, el multimillonario presidente chileno o el GIL ¿ejemplifican la democracia o su contrario? ¿No habría que prohibir la política con ánimo de lucro y alejar a quienes entran en política para acumular más riqueza, más poder y más Estado? Y el tráfico de influencias. ¿Son presentables o impresentables los casos de aquí mi marido, aquí mi señora, Kirchner contra Krichner, Clinton contra Clinton?

Veamos qué hay debajo de la peana de las míticas democracias primitivas (o evangélicas): la griega antigua y la republicana anglofrancesa. Ser demócrata en Grecia era serlo entre terratenientes libres e iguales, tan guapos ellos con su sabanita al hombro en el ágora, rodeados de esclavos, mujeres y extranjeros que, mientras, les hacían la comida y el trabajo sucio y que, encima, no tenían derecho a voto. Ser demócrata en Westminster o en Versalles tampoco costaba nada: seguían sin voto las mujeres y las personas sin solar conocido, también sin voto quienes no alcanzaran unos mínimos de burguesía o de renta: sufragio censitario. El sufragio universal para los varones vino a España en 1869, fue suspendido de 1878 a 1890, y restablecido después. Las mujeres no tuvieron derecho a voto hasta 1931, lo que en su época marcó un hito. Sobrevivientes a los primeros lemas de libertad, igualdad y fraternidad son instituciones tan poco democráticas como la aristocracia (esos senados o cámaras de los lores) y las monarquías. La democracia se ha ido quedando tan con lo puesto y al margen de la Historia, que ha habido que darle título de populares, repúblicas populares, a las democracias abiertas no al lord ni al burgués, que ya estaban, sino a las mayorías trabajadoras y obreras. Si sus señorías saben de alguna democracia popular que los demócratas hayan apoyado, díganlo pronto, que allá nos vamos.

Y es que de todas las virtudes asociadas a la democracia, las clases privilegiadas se resisten a la mayor y principal: que la democracia refleje fiel y estadísticamente la realidad social. Inversamente, y desde la perspectiva de la verdad, cualquier procedimiento de filtrado que distorsione la realidad o la estadística debe ser puesto bajo sospecha o tenido por antidemocrático. Antidemocrático es el censo si para estar en él hay que tener papeles que un juez puede darte o negarte. Antidemocrática es una ley electoral que dé a otros (esa Ley D´Hont) la representación de quien no alcanza máximos mínimos. Antidemocrático, cualquier sistema mayoritario y no proporcional. Antidemocráticas, las segundas cámaras, cuando la masa social es una y no dos, y antidemocráticas, las terceras que resultan en la práctica los tribunales Supremo o Constitucional, capaces de anular la soberanía popular. Antidemocrática, cualquier Constitución, al fin y al cabo un papel, que se imponga a la voluntad de los pueblos. Antidemocrática, la riqueza donde la riqueza es minoritaria y anda mal repartida. Antidemocrática, la desigualdad y antidemocráticos, los partidos mayoritarios si al margen de ellos no queda más que la boutade, la payasada o el desencanto.

La democracia es una casita con el techo de cristal. En feminismo y coeducación el techo de cristal es la metáfora de esos mecanismos sutiles pero evidentes que imponen una jerarquía masculina sobre una base social ampliamente femenina: las mujeres tituladas superiores, que ganaban por mayoría en la Universidad, se van quedando en minoría en la escala directiva de la gestión y de las empresas. En la democracia igual: se va pasando de lo que la mayoría quiere o necesita a lo que quieren dos o tres. No está la democracia para que elija y gobierne la mayoría sino para que la mayoría acepte que aquí manda el más rico, el más guapo o el más chulo; el más negro y la más mujer, si cuentan con los apoyos que hacen falta: Obama o Condoleezza, Margaret Thatcher o Golda Meir.

Si alguna vez la democracia tuvo un valor de uso y expresó la voluntad popular, hoy es un valor de cambio, un talismán, amuleto o fetiche que ayuda a pasar, como la otra vida o el suicidio en Nietzsche, más de una mala noche. En ser o no demócratas consiste y se blinda la política interior. Nosotros, los demócratas contra terrorismo o separatismo. De ser demócratas o no depende la política exterior. El ¿por qué no te callas? del Rey a Chávez, ya hubiéramos querido oírselo, tuteo incluido, contra Angela Merkel, tan desfavorable a la España social últimamente. Venezuela, Cuba, Afganistán no son democracias. Israel es una democracia. No olviden Alfonso Lazo y editorialistas inciertos que en este abre y cierra la muralla está en gran parte el alquitrán del pegajoso asfalto.

Daniel Lebrato, WordPress, 23.06.2010

LA DEMOCRACIA / LO MENOS MALO / EL PEGAJOSO ASFALTO

Comentario de Jaime Galbarro:

Daniel, estoy sustancialmente de acuerdo contigo. Es bastante certera esa descripción que haces de la democracia, sus vicios y debilidades (lo antidemocrático). Yo preferiría,simplemente, que los gobernantes fueran hombres sabios y justos, que conocieran bien su materia y su trabajo. Un poder de los que saben… que no me gobiernen mentes idiotizadas y lacayas con un partido… Pero para qué preocuparse si es el poder económico el que al fin y al cabo nos gobierna. Y de estos comentarios… ¿cuándo vamos a superar también esa idea de que uno es de derechas o de izquierdas, o un ultra, que viene ser lo mismo? Plana esa visión que intenta encajonar el pensamiento.

DL: De acuerdo. Desde luego que izquierdas y derechas o señalan una diferencia exagerada, que no es para tanto (PSOE y PP gobiernan juntos en el País Vasco, por ejemplo) o acercan demasiado lo que en realidad no es lo mismo: PP y PSOE nos tratarían de distinta manera en esta y otras crisis. Izquierda y derecha vienen también de la Revolución Francesa, cosa más pasada que la Revolución Francesa…

3 comentarios en “La democracia

  1. Típico comentario de un progre que no se entera de qué va el asunto… Te queda mucho para seguir al profesor Lazo

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  2. No me queda claro si eres de extrema izquierda o extrema derecha. En cualquier caso, qué pregunta la mía: ambas tendencias son la misma cosa…

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  3. Daniel, estoy sustancialmente de acuerdo contigo. Es bastante certera esa descripción que haces de la democracia, sus vicios y debilidades (lo antidemocrático). Yo preferiría,simplemente, que los gobernantes fueran hombres sabios y justos, que conocieran bien su materia y su trabajo. Un poder de los que saben… que no me gobiernen mentes idiotizadas y lacayas con un partido… Pero para qué preocuparse si es el poder económico el que al fin y al cabo nos gobierna.
    Y de estos comentarios… ¿cuándo vamos a superar también esa idea de que uno es de derechas o de izquierdas, o un ultra, que viene ser lo mismo? Plana esa visión que intenta encajonar el pensamiento…
    J.Gal.barro

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