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62 / Modelo para armar / amar

20160527_092816 Daniel Lebrato y Pilar (4).jpg

62 / MODELO PARA ARMAR / AMAR

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62 / Modelo para armar es el título de una novela de Cortázar. Y 62 son mis años. Lo de amar por armar es juego fácil y declaración de intenciones. Lástima que la palabra amor esté tan viciada por la religión. “Si no tengo amor”, de Pablo a los Corintios, se dice o dicen jóvenes que se casan por lo católico, como si fuera amor sexual y no la cáritas gestual del cristianismo primitivo. Si no tengo amor, qué carajo, no tengo nada. La vida es larga y corta. Larga, en los momentos indecisos o intermedios entre dos emociones y un aburrimiento y, corta, ante las fechas de nacimiento y muerte. Mis fechas van desde el 31 de mayo de 1954 a este de 2016. Total, 62, que he ido a cumplir en un viaje a Italia organizado por Leyenda como una impecable, íntima y enorme tarta para soplar las velas. Soplar, desmontar, es antónimo de montar; como Cortázar, un argumento. Armar llaman también los varones castizos a tener una erección y, estar armado, a estar empalmado y ver qué pasa. Armar es además armarla, liarla, provocar situaciones. Mi vida ha sido un [no] modelo para armar. Y 62 no es mala época, y ojalá siga yo el modelo, para amar, amar y amar.

/ a quienes os habéis acordado de mí /


 

 

62 AÑOS

62 años.

Ni uno más ni uno menos.

Mi madre allí empujando.

Y yo sin saberlo.


 

 

CUMPLEAÑOS

Las cuentas son que en el armario tienes

más camisas que cuerpo en que ponértelas,

mil rayas que te huelen a pijama.

Si la obra es mala, fíjense el teatro.

La calva, radical y venerable.

Las gafas, de curioso impertinente.

Bastón de caña, lazo y panamá.

Qué tal, señor. Ya ves. Galán de barra,

y otra cerveza mientras, no nos saquen

el hígado a concurso de acreedores.

Mis libros, ese hueco, son la herencia.

Me dicen papi y más, que cumplas muchos.

Velas, las que me echen. Sopla. Soplo.

Vendrán más días y traerán pañales.


 


/ a quienes os habéis acordado de mí /

Agustín María García López FB

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Alejandro Luque FB

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Ana María M L FB

Andrés García Díaz FB

Andrés Tudela FB

Antonio Cabello Reyes FB

Antonio Córdoba FB

Antonio Delgado Cabeza FB

Antonio Hernández Lázaro FB

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Arturo Bouzas Giner FB

Augusto Thassio S. Gómez de los Infantes FB

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ALTAR POÉTICO

Homenaje a Bécquer Foto oficial
Daniel Lebrato, Alfredo Taján, Josefa Parra, David Eloy Rodríguez y Pilar Alcalá. Sevilla, 19 de mayo de 2016, en torno a Bécquer.

ALTAR POÉTICO

“No se baja vivo de una cruz”
Cortázar, Queremos tanto a Glenda, 1980

Sevilla, Convento de Santa Clara. Bécquer en nuestra voz. De fondo, una pintura al fresco que representa la Resurrección. Preside la cruz, a su pie una calavera. En cada esquina, un evangelista. A la izquierda de la cruz, objetos o símbolos de la crucifixión y, a la derecha, del descendimiento y entierro. El gallo sobre la columna significa lo divino frente a lo humano, que es la escalera, al otro lado. (¿Quién me presta una escalera?, decía la voz de la Saeta de Machado). Por encima del cuadro, un latín que dice: “En la cruz triunfó y la muerte venció a la Muerte”. Si el hábito hace al monje, la foto da que pensar si la puesta en escena hace a la poesía o a las personas que ofician la poesía. La mesa, larga y oscura, adquiere de pronto toda la apariencia de un altar. ¡Estábamos en misa!

Daniel Lebrato


Enlace a Bécquer por Daniel Lebrato

y Ensayo sobre el culto a la personalidad.


 

CÓMO PONERSE UN JERSEY | TAL PARA CUAL

Cortázar
Julio Cortázar (1914-84)

CÓMO PONERSE UN JERSEY | TAL PARA CUAL
–Mínimo, dos personas–


  1. Entre las expresiones más felices del idioma, está tal para cual. Ahora que el lenguaje busca manera de salvar la coeducación, tal y cual ‑otro día fue quien‑ nos vienen de maravilla para nombrar lo esencial.

  2. Los géneros se queman pronto y ya nadie puede escribir una receta en clave absurda sin que suene a Cronopios y famas de Cortázar (1962). También se sabe que “lo que menos importa (a los demás) es lo que más (nos) importa”.

  3. Son dos amores. Pilar y Teresa. Teresa y Pilar. Par de cómplices. Tal para cual. El amor las toca en lo más mínimo. Ponerse el jersey. Yo no he podido guardarme las fotos que, como tonto, pude hacerles un domingo de enero. Merecen que el invierno no acabe nunca.

Foto-receta: Cómo ponerse un jersey.


 

Juego de cartas (Max Aub)

Juego_de_cartas_de_Max_Aub

Bajo el poderoso influjo del nouveau roman, el viernes 28 de junio de 1963 se publicó en Buenos Aires, Argentina, Rayuela, de Julio Cortázar. Rayuela podía leerse de atrás adelante o siguiendo un orden que el autor propone en su tablero de dirección, y Cortázar concitó enseguida el premio de la crítica a la primera novela interactiva de la historia, la primera que jugaba con los cimientos narrativos de construcción y deconstrucción. Sin embargo, más de un año antes, desde mayo de 1962, en México capital, otro de los nuestros, Max Aub, ya tenía su Juego de cartas a punto para publicar. Lo que no tenía era editor. Juego de cartas es una baraja literaria o novela de naipes de 106 cartas de 17 por 11 cm que se dejan barajar, cortar y echar. En anverso cada naipe traía un dibujo obra de Jusep Torrens Campalans (el propio Max Aub) y en reverso las cartas postales que se cruzan distintos personajes alrededor del recién muerto Máximo Ballesteros, heterónimo del autor. Por mucho que quiso correr, Max Aub no encontró editorial hasta el 31 de enero de 1964 (otro viernes). El nombre del editor anticipa uno de los escenarios de Tinta de calamar y merece ser recordado aquí. Alejandro Finisterre, y la imprenta, Gráficas Menhir. Juego de cartas, la novela estuche azul de Max Aub, fue siempre cara y difícil de encontrar, a diferencia de Rayuela, en edición de bolsillo. Julio Cortázar quedó superior a Max Aub.

NO SE BAJA VIVO DE UNA CRUZ

NO SE BAJA VIVO DE UNA CRUZ
Lo público y lo privado en torno a Guillermo Zapata

El caso del concejal Guillermo Zapata abre tres vías de diálogo, las tres muy interesantes: los límites del humor, la política como oficio y la memoria en tiempos de Internet. La memoria de Internet es nuestra memoria. De ésta, aprendemos a no escribir nada en la red que pueda ofender. Dicho esto, viendo al político pedir perdón entre sudores fríos, dio la impresión de que este hombre necesita el trabajo, necesita el sueldo. Por eso, dimite de cultura y no de concejal de distrito, cargo que está, con dedicación exclusiva, muy bien pagado. Y la pregunta es: ¿conviene pagar por la dedicación a la política? El político tendría que ser un voto entre otros votos, en comisión o en pleno, o, vale, en su despacho, pero eso, ¿cuánto tiempo exige a la semana, al día? El peso de la gestión municipal está o debería estar en cuerpos técnicos, de peritos, ingenieros, contables, interventores y administradores que pertenecen a la escala laboral, no a la política. En todo caso, un cargo elegido no debería cobrar más que lo que cobraba en su trabajo antes de ser elegido y, si el elegido no tenía trabajo o no tenía ingresos, con que cobre el salario mínimo interprofesional es suficiente. Y a las personas ricas, por encima de un nivel que se fije, habría que prohibirles entrar en política. No les dolerá: seguro que, entre su fortuna y la política, eligen su fortuna. Si con el estatuto del político pobre nos libraríamos de quienes quieren hacer carrera de la política (la política como algo de lo que se puede vivir), con el estatuto del político rico nos libraríamos de quienes entran en política para sus negocios. Después de poner a un Pujol, un banquero, al frente de un Estado o a un Berlusconi, un rico entre los ricos, nos quejaremos de que trafiquen o trapicheen. Hasta ahora, el argumento Piensos Sánders es que hay que retribuir muy bien el cargo público para que el cargo no se deje corromper. Tiren de ese argumento y a ver a dónde lleva. La sospecha es que Guillermo Zapata, sin cargo retribuido, también hubiera dejado el acta de concejal y habría quedado como un personaje, no heroico, pero sí redondo. Mientras que, ahora, nos quedamos con la duda de saber sus límites morales cuáles son y cuáles los límites de la instalada clase política que un partido como Podemos no cuestiona: maquilla con bajarse el sueldo ediles y alcaldesas que, aun con la rebaja, siguen ganando una pasta. En cuanto al sentido del humor del atribulado señor Zapata, Zapata tiene razón: con la excusa del humor, no se puede hacer daño a personas particulares (Irene Villa o Marta del Castillo). La broma, unidad mínima del humor, es un derecho del receptor, no del emisor. Pasa como con los piropos. ¿Sin mi consentimiento? No, gracias. Otro asunto es meternos o gastar bromas con instituciones o personas públicas que, por serlo, han de aguantar. Cuando la revista El Jueves publicó en portada una viñeta del entonces príncipe buscándose el plus de natalidad de Zapatero con su chica en la cama, el príncipe era la institución, la Corona con mayúscula, y si la Corona se personaliza en el príncipe es porque él se deja, así que no le quedaba otra que aguantar carros y carretas. Lo mismo vale para la pitada del Camp Nou: el público abuchea o silba lo que no le gusta y ese riesgo corre quien sube a escena; otras veces le aplauden. Quemar banderas no está bien, puede ser muy agresivo y manchar la calle, pero la bandera en sí no es más que un símbolo de algo que no tiene por qué gustar. Y si guiso un crucificado (receta: Javier Krahe), como si le echo patatas con huevo frito. El argumento de que no se puede ofender la sensibilidad de los creyentes es imposible en un mundo de creyentes. El Betis Balompié también tiene sus fieles y no se nos ocurre blindar el concepto Betis para que nadie se meta con él, qué tontería. Distintos son los chistes con Lopera (de buen gusto, yo no oí ninguno). Lopera, como particular, merecía estar a salvo de burlas de grueso calibre contra su persona, pero como presidente público de un club público tenía que soportar lo que le viniera encima, o mandar caso por caso, chiste por chiste, a los tribunales. Charlie Hebdo tiene razón. Nada hay privado en Mahoma o Jesucristo. Si me meto con ellos, que sean ellos, Mahoma o Jesucristo, no sus creyentes, quienes se defiendan o me lleven a juicio. Ya lo dijo Cortázar: No se baja vivo de una cruz.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 17 del 6 de 2015