Soy como el junco que se dobla
Pero siempre sigue en pie

No sé de ti hace tiempo, me pregunta un amigo en la whatsaesfera. Y yo pensando como en aparte: —Otro que ni me lee ni me suscribe, daniellebrato publicando a diario en redes o en elTendedero, ¡manda huevos lo de los adultos contra internet! Mis pocos amigos me preguntan qué es de mí. Mis amigos, quiero decir, mi puñaíto que caben en un dedal. Y quiero decir en Sevilla, donde a partir del miércoles de ceniza o después del martes de carnaval «todo es Sevilla o es nada». Donde todo es tan ser con todos y para todo, yo, caracol, me recluyo en mí mismo porque camaleón hipócrita no me sale ser. Cuando llegaba el viernes de dolores, yo daba la señal de partida: bicicultura, semana santa, día del libro, feria del libro y de abril. Un 23 de abril del año 2000, que fue domingo de resurrección, fui yo a casarme con Pilar en Galaroza (Galaroza: “la novia”, mítica etimología que es de querer). Y dos días antes, una madrugada de viernes santo, pude acudir con mi hijo el pequeño a la espantá de la bulla aquella madrugá. En primavera tuvimos Pilar y Daniel nuestro mejor plan en Sevilla y amigos nuestros bajaban desde Madrid a ver con nosotros las procesiones o las corridas. Hasta la caseta de feria los Veinte y Pico eran testigos de nuestra soltura como pareja y de nuestra gloria. Pilar y Daniel, © de marcas registradas. Todo era saber y placer, jugar y gustar como no había en la Sierra ni en Sevilla dos amantes como nosotros. Aracena, Los Marines, Fuenteheridos, Cortegana, Almonaster. La Maga era nuestra casa y mágica la niña de mis ojos para todo lo que hiciéramos: torear, montar en charré, ir a encerrar la procesión de los Negritos o ir al tendido cuando Curro Romero en la Maestranza y ¡silencio! Yo, de esa vida, me he ido bajando poco a poco o la vida me ha ido bajando a mí. Al fin y al cabo de los tiempos, me fui saliendo o me fui quedando solo sin el que fui. Me daría cuenta de que una vez cubierta una procesión o una romería ya no hacía falta otro año y otro por qué insistir. O sea, una actitud contra corriente cuando y donde manda hacer costumbre o tradición. En todo esto, el otoño me había dado lección sobrante para el resistiré del Dúo Dinámico. En octubre me quedé sin mi familia de sangre, en otoño me quedé con Pilar y sus nieturas como príncipes o princesas o como mis novias chicas. Soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie. Resistiré.
Las cosas que voy diciendo
de un viernes para otro viernes
de mi Sevilla.
Viernes de Dolores:
Viernes preFeria:
https://daniellebrato.com/2026/04/17/feria-de-abril-en-sevilla

No estoy «contra» internet, las «redes»… Simplemente, las desaprovecho, por inexperto. Pero puedes estar seguro de que leo todo lo que mandas, y, sobre todo, disfruto al leerte. En particular, con lo que hoy escribes. Por si no te acuerdas, mi Lola y yo estuvimos en esa boda con Pilar, con la que arrancas, y hemos compartido tantas vivencias… Un fuerte abrazo Antonio Narbona
Enviado desde Outlook para Androidhttps://aka.ms/AAb9ysg ________________________________
Me gustaMe gusta