Covid19 como distopía (Emilio Carrillo)

carrillo-emilio

Emilio Carrillo: El por qué y para qué del Coronavirus Covid19. Ecocentro. 01/Enero/2020

RESUMEN (CONCLUSIONES O ABSTRACT)

El origen de Covid19 no parece que sea natural. Todo apunta a que somos protagonistas de un gran ensayo de ingeniería social. A medio y largo plazo, la crisis de Covid19 tendrá efectos de gran envergadura: recesión económica planetaria, vacunación masiva y ¿obligatoria?, gobierno postdemocrático, régimen autoritario, reestructuración de la distribución del poder dentro de la propia élite. Y una gran oportunidad: la nueva humanidad.

HIPÓTESIS sobre el origen de la enfermedad

origen natural

Es la versión oficial, que sostiene que se debe a una zoonosis o afección propia de animales que incidentalmente puede transferirse a personas. Sitúa el epicentro en el mercado de abastos de la ciudad china de Wuhan, mercado de animales. El análisis filogenético apunta a los murciélagos o al pangolín (mamífero el más traficado del mundo por el valor de sus escamas, y en peligro de extinción).

origen artificial y accidental

Obviamente, no es cuestión de dar juego a infundadas teorías conspirativas, pero sí de prestar atención a lo que comparten fuentes serias: 1º. Una zoonosis jamás se ha originado en el casco urbano de una ciudad. 2º. Es muy poco probable, por no decir imposible, que un nuevo coronavirus aparezca de forma espontánea y afecte en pocas semanas a ciudades modernas. 3º. Los usos alimentarios que, según el relato oficial, provocaron Covid19 no son nuevos, sino que vienen de muy lejos. 4º. Hay estudios que demuestran que los primeros casos del nuevo coronavirus, incluido el paciente cero, no tenían conexión con el mercado de abastos de Wuhan. Así lo ha explicado Tom Cotton, senador por Arkansas y experto en armas masivas por el Partido Republicano. El Dr. Francis Boyle (profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Illinois) redactor de la Ley antiterrorista de armas biológicas aprobada por el Senado estadounidense en 1989, afirmó en una entrevista concedida a Geopolitics and Empire, que Covid19 es virus genéticamente modificado para ser usado como arma biológica. Comenzó a diseñarse en Estados Unidos, probablemente en Fort Retrix, laboratorio de alta seguridad (BSL4). De allí pasó al Laboratorio BSL4 de Winipeg, en Canadá, de donde dos médicos chinos lo llevaron sin autorización al BSL4 de Wuhan. Finalmente, un fallo de seguridad provocó la fuga del virus y el inicio accidental de la enfermedad. El gobierno chino procuró inicialmente ocultarlo, aunque adoptó medidas drásticas para contenerlo. El laboratorio BSL4 de Wuhan también es laboratorio OMS y el Dr. Boyle sostiene que la OMS sabía muy bien lo que estaba ocurriendo.

origen artificial e intencionado

Hay fuentes que señalan que su propagación no fue accidente o casualidad, sino decisión meditada y preparada por círculos de poder muy potentes comúnmente tildados como Estado Profundo o Gobierno en la Sombra, que la adoptaron y ejecutaron de manera fría y calculada y con objetivos muy precisos, tanto sociales como económicos. Encaja en esta versión las declaraciones del portavoz del ministerio de exteriores chino, Lijian Zhao, a mitad de marzo: un soldado norteamericano, que asistió a un evento en esa zona de China, habría sido el portador del virus, acusación que fue precedida por el Dr. Zhing Nanshan (epidemiólogo y neumólogo de fama internacional por descubrir y manejar el coronavirus del SARS en 2003 y refutar la línea oficial que minimizó su severidad), quien sostiene que el virus pudo no haberse originado en China, contra el insistente Donald Trump, el del “virus chino”. Esta percepción del origen artificial se ve alentada por coincidir con el despliegue de la tecnología 5G (Guerra de los Gigas), a lo que habría que unir el desembarco masivo de soldados y equipo militar estadounidenses a partir del 5 de marzo de 2020 en puertos y aeropuertos de Bélgica, Holanda, Alemania, Letonia y Estonia: 30.000 soldados USA en Europa, ingente movilización de tropas en el marco de la operación Defender Europa 20 en dirección a la frontera rusa o antiguos espacios soviéticos ahora en la órbita de la Otan.

infodemia, la enfermedad retransmitida en vivo y en directo

Sorprende un despliegue informativo tan descomunal, máxime cuando los protocolos de actuación llaman a ser prudentes y comedidos en la divulgación de noticias e informaciones que puedan causar reacciones de miedo generalizado. Mucho antes de la propagación del virus se puso en marcha a escala global una colosal campaña en medios de comunicación. ¿Sabían en esos foros (que también sostienen el origen natural de la enfermedad) que no se trataba de un virus cualquiera? ¿Deseaban ponerse por delante de los acontecimientos? Valga como muestra el Dr. Shiva Ayyadurai, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), de los mayores expertos internacionales investigadores del sistema inmune. En respuesta a uno de esos tuits que el presidente Trump acostumbra a lanzar, Ayyadurai escribió con contundencia: El miedo al coronavirus por el Estado Profundo lo hará pasar a la historia como de los mayores fraudes para manipular economías, reprimir la disidencia y empujar la medicina mandada.

LECCIONES DE PANDEMIAS ANTERIORES

  1. Gripe aviar (Gripe A, subtipo H5N1)

En su gestación y desenvolvimiento, los hechos que actualmente conocemos (no entonces, porque fueron ocultados por las instancias oficiales y los medios de comunicación) permiten diferenciar cinco grandes fases:

1º. Preparación. La empresa biofarmacéutica estadounidense Gilead Sciences patenta, en 1996, un medicamento llamado Tamiflu, válido contra distintos tipos de gripe. Pocos meses después, un miembro de su dirección, Donald Rumsfeld, asume la presidencia de la compañía. En paralelo, esta alcanza un acuerdo con el laboratorio multinacional suizo Roche para fabricar y distribuir el Tamiflu hasta el año 2016, a cambio de una comisión del diez por ciento.

2º. Lanzamiento. En mayo de 1997, se descubre en Hong Kong el primer caso. Hasta finales de año, infecta en todo el globo a 24 personas, de las que fallecen seis. Años siguientes surgen esporádicos brotes en distintos puntos del planeta (de nuevo en Hong Kong, febrero 2003; en Rusia y China, a mediados de 2005).

3º. Alarma. Autoridades públicas con capacidad de repercusión global previenen sobre los riesgos de la enfermedad. En medio de un creciente alarmismo, la OMS anuncia, septiembre 2005, que debido a una eventual epidemia de gripe aviar pueden morir 7.400.000 de personas y en noviembre George Bush vaticina que en EEUU morirán por gripe aviar dos millones de ciudadanos. Aprueba una partida de 7.100 millones de dólares para planes de prevención y adquisición de medicamentos; de ellos, 1.200 millones para que Gilead Sciences elabore el Tamiflu (ya lo había confeccionado años atrás) y suministre veinte millones de dosis.

4º. Campaña. Para sostenerla, se mantiene el goteo de brotes de la enfermedad (octubre 2005, primer caso en la UE: un loro importado en Gran Bretaña; en España, el primer brote se produce en un ave, julio 2006). Y en junio 2006, expertos de la OMS consideran que es muy probable que en Sumatra se haya dado el primer caso de transmisión entre humanos (8 infectados, ninguno muere), por lo que ya se puede hablar de pandemia.

5º. Desinflar el globo. Solo queda hacer balance:

Domesticación social. La gente se mostró masivamente alienada para hacerse preguntas sobre lo que realmente sucedía y mayoritariamente dispuesta a hacer lo que se le dijera, sea vacunarse, ponerse mascarillas, no viajar, alejarse de cualquiera que tosa a su alrededor.

Beneficio económico. Por ejemplo, el gobierno español se apresuró a comprar grandes contingentes de Tamiflu, que se almacenaron sin uso. Esas partidas de Tamiflu costaron al erario público español y, por tanto, a los contribuyentes, 471 millones de euros.

¿Cuántos norteamericanos murieron de los dos millones vaticinados por el presidente Usa? Ninguno. ¿Y cuántos, en el planeta, de los 7.400 millones pronosticados por la OMS? 272.

Donald Rumsfeld dejó la presidencia de Gilead Sciences para ser nombrado Secretario (Ministro) de Defensa en el primer gobierno de George Bush (2001). A esas alturas, la enfermedad global de la gripe aviar estaba perfectamente encauza hacia el éxito. En reconocimiento a su buen hacer, se le encomendó la puesta en marcha de otro suculento negocio de engaño y mentira: la invasión de Irak y la apropiación por unas pocas multinacionales de sus recursos petrolíferos con la excusa de unas armas de destrucción masivas que nunca existieron.

  1. Gripe porcina (Gripe A, subtipo H1N1)

Ni instancias oficiales, ni medios de comunicación, ni opinión pública tuvieron problema en picar otra vez el anzuelo. La preparación operativa fue diseñada y ejecutada en 1996 para que sirviera tanto para la versión aviar como para la porcina. Y el Tamiflu fue nuevamente recomendado por la OMS, ahora como uno de los dos medicamentos válidos contra la gripe porcina. Y los gobiernos, en lugar de desenmascarar la patraña, vieron en la gripe porcina una oportunidad para darle utilidad a las grandes dosis de Tamiflu que tenían almacenadas desde los tiempos de la gripe aviar. Verbigracia, en España, en 2009, el Ministerio de Sanidad llamó a la vacunación masiva ante la gripe porcina, para la que el Tamiflu también estaba casualmente indicado. La baja incidencia real de la enfermedad (a 30 de junio 2009, el número de afectados por la gripe porcina se sitúo en 382 en todo el mundo) provocó que la campaña fuera un fracaso. En 2010, el Tamiflu almacenado caducó y los 471 millones de euros se tiraron literalmente a la basura. Para colmo, se constató que el Tamiflu produce efectos secundarios de carácter neuropsicológico. En Japón, el gobierno prohibió el Tamiflu en 2007, tras catorce muertes de niños y adolescentes a causa de infecciones cerebrales.

Finalmente, el balance de la operación gripe porcina fue similar a la de la gripe aviar, con otra operación que se puso en marcha casi al unísono: la crisis de 2007‑2008 que, siendo inicialmente una crisis bancaria, terminó siendo de Estados que entraron en la bancarrota en la que continúan por lanzarse a salvar a la banca privada canalizando hacia ella una ingente cantidad de dinero público. Paradójicamente, la foto final muestra que la crisis de los bancos tuvo como grandes beneficiados a los mismos que la provocaron. Y cuando esta tremebunda crisis económica y financiera empezaba a ser olvidada por la memoria ciudadana (no sus efectos), estalló la crisis del coronavirus.

CONCLUSIONES

Aunque el origen artificial sea accidental y no provocado, las instancias de poder que estuvieron detrás de las pandemias de la gripe aviar y porcina se apresuraron, desde el mismo inicio de la propagación de Covid19 y, sabiendo la verdad sobre su condición de arma de biológica, a aplicar idéntica metodología y operativa de aquellos casos y con iguales metas. Por eso, da casi igual que el origen sea accidental o provocado. La maquinaria se puso de inmediato en funcionamiento y los objetivos perseguidos ya los conocemos. La desmesurada y casi monotemática atención a Covid19 continúa teniendo como objetivo generar una oleada de pánico entre la ciudadanía a modo de ensayo de ingeniería social sin descartar otros posibles impactos sociales y económicos. Se repite la historia de pandemias anteriores, ahora para forzar a los gobiernos a tomar medidas absolutamente excepcionales y comprobar los efectos del miedo en la ciudadanía en términos de docilidad y sometimiento para asumir órdenes, mandatos, imposiciones, obligaciones, prohibiciones, privaciones y limitaciones radicales de toda índole y en ámbitos muy diversos; y acatamiento de un pensamiento único y de una sola y autoritaria manera (la oficial) de ver y entender las cosas. Es como formar parte de una novela de ciencia ficción en la que una mano invisible consigue llevar a la gente, como flautista de Hamelín, a aceptar resignadamente y sin rechistar medidas y actuaciones que poco antes hubieran parecido imposibles. Y ello con una tasa de infección y mortandad inferior a la gripe común y a otras muchas enfermedades. En su psicopatía, la élite concluirá que con muy poco han conseguido mucho. Y todo en medio de un gran silencio: el silencio del pánico y el silencio impuesto por restricciones cada vez mayores a la libertad de expresión tanto en redes sociales (YouTube, por ejemplo, está retirando vídeos que no se ajustan al pensamiento único) como en esas calles fantasmales. Todo vedado; también, encuentros, reuniones y manifestaciones públicas donde pudiéramos compartir y deliberar.

A medio y largo plazo, Covid19 tendrá otros efectos. Recesión económica planetaria. Como China va por delante, merece la pena verse reflejados en ella. Tras los dos meses de cuarentena que se impusieron en Hubei (60 millones de habitantes) y otras provincias afectadas, las estadísticas económicas chinas muestran una rotunda caída de los principales indicadores. La producción industrial, un 14%. Las ventas, el 21. La inversión, el 24. El PIB, un 15. Y es de prever que algo semejante suceda en Occidente, donde se han adoptado más tardíamente medidas similares, introduciendo a la economía europea y mundial en un brutal socavón económico cuando todavía no se han recuperado del precedente. Todo lo cual se verá aderezado y complicado por la voracidad especulativa de los tiburones financieros que campan a sus anchas por el mundo entero sin que ningún gobierno o institución ose ponerles bozal. Ya se ha visto con lo ocurrido en las últimas semanas ante el hundimiento de las principales Bolsas del planeta. La crisis del coronavirus y la guerra de precios petrolíferos en el seno de la Opep han situado a precio de saldo las acciones de numerosas empresas. Y los fondos de inversión y los fondos buitre, auténticos delincuentes financieros internacionales que actúan en la más completa impunidad, no han dejado pasar la oportunidad de echar el anzuelo especulativo sobre empresas que se han puesto a tiro de opa (en España han aprovechado para convertirse en el segundo accionista de Repsol, que ha perdido la mitad de su valor desde que comenzó el año). Hay fondos como Blackrock, que se ha beneficiado del desplome de Telefónica para comprar acciones por valor de 20,5 millones.

Italia y España

Ambas economías se libraron por los pelos de la intervención en 2008, cuando fue intervenida Grecia. Italia y España, por este orden, eran los siguientes en la lista de elegidos para tomar sobre ellos medidas de escarmiento. Ahora difícilmente habrá quien las salve. La enorme deuda pública que ambas arrastran (Italia: 1,8 billones de euros, el 134% del Pib / España: 1,2 billones, el 98% del Pib), en buena parte originada por los apoyos otorgados en los pasados años a la banca privada, se disparará hasta lo insostenible por los efectos del coronavirus, haciéndose la intervención ‘inevitable’. Preguntas capciosas. ¿Será porque los mercados ya les tenían echado el ojo? ¿Será porque a la élite disgustan sus gobiernos actuales?

vacunación masiva y ¿obligatoria?

El pasado 13 de marzo Pedro Sánchez puso el foco en la necesidad de una vacuna frente al coronavirus, señalando que la victoria será total cuando, después de erradicar el virus, contemos con una vacuna. No hay que dudar de la buena fe del presidente. Pero, visto lo visto en pandemias anteriores y conociendo el perfil de los que se mueven en la tramoya, hay que preguntarse: ¿victoria?, ¿de quién? ¿Quizás de las industrias farmacéuticas que ya hicieron su agosto con la gripe aviar y porcina y hace tiempo que han transformado la enfermedad, que no la salud, en su negocio? [1] La guerra entre laboratorios se ha desatado en carrera incentivada más por el lucro que por la salud. Expertos alertan que recortar los tiempos habituales de producción de estos fármacos preventivos puede comportar riesgos, porque las vacunas que se están desarrollando son tecnologías nuevas, tan nuevas que algunas no son antivirales sino genéticas modificadoras del adn para fabricar anticuerpos antivirales. ¿Modificarán, de paso, otras cosas no tan positivas? Cuando exista la vacuna contra Covid19 y dado el temor hacia la enfermedad, la vacunación será masiva y, además, ¿obligatoria? Supondría un gravísimo atentado contra derechos fundamentales.

LA NUEVA HUMANIDAD

Ante tanta distopía, lo primero es no caer en la dinámica de pánico en la que desearían que entremos. El miedo, la inseguridad y la incertidumbre configuran el caldo de cultivo idóneo para la manipulación, la alienación y, en definitiva, la inconsciencia. Y, a partir de ahí, recordar y recalcar la importancia de que, como siempre, pero ahora más que nunca, mantengamos la serenidad, la calma y la consciencia; nos situemos, desde la armonía y la conexión interior, en el centro del huracán aceleradamente creciente en el que estamos. En el centro del tifón el cielo permanece despejado, no hay viento y la temperatura es cálida.

© Emilio Carrillo[2] 2016, para Ecocentro.

[1] Las vacunas han prestado y prestan un gran servicio a la humanidad desde que Edward Jenner, en 1798, describiera el efecto protector de la viruela bovina o de vaca (variolae vaccinae, de donde ‘vacuna’) contra la viruela humana. Ahora bien, en los últimos lustros ha habido casos, como el descrito del Tamiflu, que llevan a desconfiar no de las vacunas en sí, sino de quienes las fabrican. Según la OMS, no habrá vacuna para Covid19 hasta 2021.

[2] Hace año y medio que dirije el proyecto de investigación Consciencia y Sociedad Distópica. En su página web (sociedaddistopica.com) puedes acceder libremente a sus contenidos: más de 150 artículos o entrevistas de un centenar de autores de acreditada competencia y cualificación. En abril saldrá publicado el libro con el mismo título. «Si entras en la web, comprobarás que lo acontecido con el coronavirus no nos debería haber cogido por sorpresa. La distopía (una humanidad desnaturalizada y deshumanizada, sufriente y alienada, llena de grandes injusticias y desequilibrios y en manos de una selecta élite) ya no narra un futuro imaginario como ocurre en novelas, películas y series, sino que desvela el presente cierto. La Sociedad Distópica ya no es una ficción ni algo por venir. Es muy real y está aquí. Se trata de un huracán de magnitud aceleradamente creciente. La crisis del coronavirus es solo un episodio más. Ni el primero ni el último.»


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