
Hablando de la España Desahuciada, dice un tertuliano y dice bien:
—Bajo el Imperio Romano, lo que siguió a la crisis de alquileres fue el feudalismo, fase superior del esclavismo, lo que tuvo que hacerse mediante algún uso de violencia contra el latifundio.
Y añade un profesor:
—En los siglos 17 a 19, tiempo que fue de revoluciones democráticas del cuarto estado, o 19 y 20, de internacionales, lo que vino sustituyendo o mejorando al feudalismo fueron revoluciones industriales y obreras con reforma agraria: Inglaterra, Francia, Rusia, China. El republicanismo español soñó ese sueño de reforma agraria gracias a las unas urnas.
En la España Desahuciada estaría haciendo falta una revolución reforma del estatuto suelo (rural o agrario y urbano), pero ese programa ya no figura ni en sindicatos ni en partidos que se dirían de izquierdas. Desde 1978 (Constitución) a 1986 (Izquierda Unida) y más aún desde 1991 (fin de la Urss), la izquierda es una derecha que llora mientras vota.
Así es la gente que se subleva solidaria con la anciana desahuciada: de una miopía igual a la que inspiran temas como «Ceuta» o «inmigración». Los furgones de ese tren vienen vacíos y no hay maquinista de la general que eche al fogón más madera o más carbón. Se nos olvidaban últimas fechas para el desahucio: la ley Boyer para la Vivienda, Psoe de 1985, que permitió el libre acuerdo del propietario al inquilino ¿…?, hasta la Ley de Arrendamientos Urbanos, también Psoe, de 1994, y hasta la estación término del gran año de Podemos, que fue el año 2005.
Nos pasa por votar a los idiotas.
