GRAMÁTICA
Reciente rebelión contra la gramática. El verbo flipar, ¿transitivo o intransitivo? Para España y coloquial, dice la Academia: flipar. Del ingl. to flip [out] perder el control bajo los efectos de las drogas, volverse loco. 1. intr. coloq. Estar bajo los efectos de una droga. 2. intr. coloq. Estar o quedar maravillado o admirado. La gente flipaba con la música. U. t. c. prnl. 3. intr. coloq. Estar o quedar asombrado o extrañado. Flipamos al saber que fue monja. 4. intr. coloq. Agradar o gustar mucho a alguien. Me flipan las motos. 5. prnl. coloq. drogarse. Y dice Vox‑Google: flipar. verbo transitivo. 1. Impresionar [una cosa] a alguien. lo que me has dicho me ha flipado, jamás lo habría pensado de ella. 2. Entusiasmar [una persona o cosa] a alguien. la última canción fue la que más me flipó. 3. verbo intransitivo. Asombrarse por algo. ¿no has flipado al verlo caer de ese modo?, ¿cómo lo ha hecho? 4. Padecer alucinaciones por efecto de una droga. (fig) tú flipas, si crees que te van a subir el sueldo. 5. Producir alucinaciones [una droga o sustancia similar]. las drogas que más flipaban se vendían el doble de caras 6. verbo pronominal (fliparse). Pasar a sentir los efectos alucinatorios de una droga. había llegado a fliparse con goma, pastillas y cualquier cosa que le pasaran en la discoteca. sinónimo: colocarse. Origen. Préstamo del inglés to flip (out), dar un ligero golpe, chasquear y después perder el control debido a los efectos de la droga.
Como ven ustedes, Google‑Vox registra el verbo como transitivo / intransitivo y la Academia únicamente intransitivo. ¿Qué hará el hablante? Hablar como le dé la gana. En España, el éxito del transitivo lo flipo, lo flipas, ha sido fulminante y el antiguo régimen de la palabra, fliplar con (como alucinar con), está en declive. ¿Qué hará el profesor de lengua? ¿Corregir a su audiencia o tomar nota y ponerse al día? En la reciente polémica entre complemento verbal o no verbal, agente o causal, este profesor propuso el régimen como ese complemento que simplemente piden las palabras y el buen hablar, que va cambiando. Es lo que va de una gramática descriptiva a una gramática normativa. Háganse caso y escuchen el román paladino, cómo habla el pueblo con su vecino, y elijan el camino más corto. Por largo y contrario a la ley de mínimo esfuerzo, habrá que rechazar el dequeísmo, ¿más partículas, para qué?, pero si el dequeísmo finalmente se impone, ¿qué puedo hacer?, la gente pensará que ¡quien habla mal soy yo! Es lo que pasó con oír el radio. Los mayores sabían que era el aparato de radio[difusión] pero los jóvenes habían memorizado la radio por contagio con el nuevo invento que era la televisión. Sin embargo, decimos el televisor y el transistor, así que el radio debió seguir y no acabar como acabó en arcaísmo. Ahora cuando alguien dice con el agravante está montando una concordancia en masculino cuando lo que falta es femenino, circunstancia, con la circunstancia agravante o atenuante, que es de lo que se trata en lenguaje judicial. También hemos visto consolidarse las grandes superficies para llamar a hipermercados, donde manda superficie, femenino, cuando en realidad manda el masculino centros comerciales y cuando hablar de las grandes superficies (del planeta) sigue siendo necesario. Amando, como ama, la lengua los pares funcionales, lo suyo hubiera sido los grandes superficies, ¿y qué? Ya nos pasaba de chicos que, al comprar el pan, unos pedían un viena y, otros, una viena. Unos se acordaban de que el original era un pan de Viena y otros lo habían olvidado. Menos mal que un rioja se quedó para zanjar con vino lo que nos gustan estas pejiguerías sobre el idioma. En todo caso ‑gracias, Carmen Lepre‑, es preferible la gramática de lo que es a la gramática de lo que debe ser y es preferible la norma de uso, derivada de la observación, a la norma de autoridad, dictada por quien se cree con mando donde no manda nadie, y que nos perdonen el flipe la Academia y las gramáticas. [enlace a Carmen Lepre en eLTeNDeDeRo y Yo lo flipo]
