¿Hay alguien ahí?

Después de aquel entremés o de aquella revolución imaginada a la francesa, vino el primer plato, «Democracia a la Transición», donde ¡Gibraltar, español! y ¡Otan no, bases fuera! tenían que ponerse a prueba o en obra. Nos pusimos los Levi’s o los tejanos de base en Rota, y a través de los Beatles o los Rolling, luego vendrían Pink Floid, nuestros guateques y tocadiscos se iban acomodando a nuestra ideología. «Europa» era la Alemania Federal de Bonn, por el Psoe de Felipe González, o la RDA capital Berlín, del Pce y de la Urss. Esta división, desde 1975, se nos vino abajo un 9 de noviembre de 1989 cuando calló y cayó el Muro de Berlín y se impuso «Occidente» como gran menú o fórmula. España entera se apuntaba a aprender inglés porque inglés o yankee hablaban los currículos y las carreras. Aunque subsistieran los regímenes de China, Corea del Norte o Cuba, el sistema de bloques (Soviética contra Occidente) ya no fue igual. En aquella guerra (fría) se utilizó un troyano, un enemigo en casa. Para minar el bloque soviético, Occidente había financiado rebrotes de idealismo religioso y replantado la nueva fe en las viejas religiones, útiles contra el razonamiento crítico, humanista, materialista o marxista, como se quiera decir. Se trataba de volver al viejo opio del pueblo, Juan Pablo Segundo, Lech Walesa, Teresa de Calcuta, oenegés y movimientos que no cuestionaran el sistema. Ecopacifistas, comercio justo, animalistas. Los ejércitos, que ya eran «de Defensa», titularon las guerras de ocupación como «misiones humanitarias» o misiones «de paz». El paisaje después de la batalla no pudo ser más desalentador para los partidarios de los mismos valores de igualdad, progreso y bienestar que habían hecho caer el Muro. Mujeres tapadas, hombres que siempre chillan, primeros planos de gente airada contra la cámara, infancia que sufre. Telebasura se dijo por los telediarios. «No exagerar conviene, querido Paco, esa noche desde la Puerta de Brandeburgo ni tu alegría internacionalista en la foto cogiéndole a una niña su par de tetas como si nadie por Alexander Platz». (Elecciones generales Todo a cien)

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