Hay miradas periodísticas que ven o que nos enseñan a ver lo que se ve. Y hay miradas periodísticas que nos hacen ver lo que el ojo quiera que queramos ver. Noticia en tve1: «Siria sin al-Ásad». La corresponsal en Damasco nos dice que todo se ve en la calle tan normal. Cuando en imagen solo se ve un tránsito de varones peludos sin mujer ninguna. Quiere decir que la periodista ha incluido la exclusión de Siria de las mujeres como algo ya normal. A esa misma hora el telediario de la 1 en Sevilla daba al Cristo por vivo y por muerto con todos los milagros que nadie podía ver con eso que llamamos la fe del carbonero.
Segundo caso, toma dos. Película «Siempre nos quedará mañana» (C’è ancora domani, Italia 2023), de Paola Cortellesi. La película nos muestra lo anormal: una mujer maltratada antes de legislarse lo normal: el derecho al voto para las mujeres, culminado en Italia el 2 de junio de 1946, con una mirada más anormal entre lo absurdo y lo musical. Toma uno, secuencia cero. Despertar en la cama del matrimonio. Ella da los buenos días a su marido y él le devuelve una bofetada.
Tercer caso, toma tres. El segundo (llamado II) Congreso internacional de hermandades y piedad popular (organizado por la Archidiócesis y el Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla) se llama II porque hubo I, que fue del 27 al 31 de octubre de 1999: «Este novedoso protagonismo de la religiosidad popular inspiró en los años noventa del pasado siglo al entonces arzobispo de Sevilla, fray Carlos Amigo Vallejo, a convocar el I Congreso Internacional de Hermandades y Religiosidad Popular que, con el auspicio de la Santa Sede, se celebró en la Catedral de Sevilla entre los días 27 al 31 de octubre de 1999. La convocatoria estuvo precedida de una fase diocesana de estudio y trabajo en la que participaron más de 4.000 cofrades de toda la provincia. Durante un año, la casi totalidad de las hermandades y cofradías desarrollaron miles de sesiones en las que, en un ambiente de oración, se abordaron temas nucleares de la fe católica y se reflexionó sobre la historia, la realidad y la vocación de las hermandades y cofradías. La aportación de las parroquias y del clero en estas reuniones fue otro hito importantísimo de la Asamblea Diocesana (como se dio en llamar) ya que, por vez primera en su larga historia, las hermandades y cofradías eran analizadas por los propios cofrades como parte de un carisma concreto dentro de la Iglesia. Como suele ocurrir ante iniciativas de este calado, la organización del Congreso movilizó a prácticamente todas las instituciones de la ciudad, generando una dinámica no solo de colaboración, sino de verdadero interés por participar e integrarse en las actividades de este. El Estado, a través del Ministerio de Cultura, Ayuntamiento, Universidad de Sevilla, medios de comunicación, entidades financieras, empresas, clubes sociales, ejército y un largo etcétera, dieron cobertura material al evento, logrando un alto impacto en la opinión pública local, nacional e internacional. El desarrollo del Congreso (en el que hubo más de 3.000 inscritos) se estructuró mediante ponencias, mesas redondas y comunicaciones en las que participaron los principales especialistas del momento, tanto laicos como religiosos, provenientes de la propia ciudad, España, Europa y América Latina. Además de las sesiones científicas, durante todo el mes de octubre se desarrolló un amplísimo programa cultural que abarcó espacios emblemáticos de la ciudad como el Archivo de Indias, Casa de los Pinelo, Casino de la Exposición, hermandades, en el que se incluyeron conciertos, exposiciones, veladas literarias, etc. Las propias hermandades abrieron sus museos y casas de hermandad a los visitantes y, en algunos casos, se montaron los pasos procesionales en los templos. Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que el I Congreso Internacional de Hermandades y Religiosidad Popular de 1999 supuso el inicio de un cambio paulatino y cualitativo en la concepción de la religiosidad popular que tanto la Santa Sede, los obispos y todo el pueblo de Dios comienza a asumir a partir de esta fecha. Efectivamente, si antes de 1999 se pone en relación las expresiones de piedad popular con la “fe del carbonero” o “fe de los pobres”, enfrentándolas con la liturgia o con otros grupos eclesiales; a partir del año 2000 se comienza a entender al conjunto de manifestaciones de religiosidad popular como verdaderas creaciones de la cultura de cada pueblo, la encarnación de la Iglesia en la vida, la realidad y la sensibilidad de los hombres y mujeres de un tiempo histórico y un espacio determinados. Y todo ello, con un protagonismo nuclear de fieles laicos que organizan y participan activamente en los distintos foros, ponencias y mesas redondas.» Dice este Congreso II que se quiere «mostrar la riqueza patrimonial y artística generada en la región andaluza a lo largo de ocho siglos, desde la reintroducción del cristianismo en el siglo trece hasta la actualidad. La Iglesia, desde época muy temprana, ha utilizado el arte para sus propios fines. Si al principio se prefirió la evocación de los hechos fundamentales de la Salvación solo por medio de símbolos, pronto comenzó a sentirse la necesidad de poner en juego la imaginación para representar esos acontecimientos fundamentales en las formas sensibles del arte y la liturgia. De esta manera, el arte ha estado al servicio de la Iglesia como instrumento catequético y evangelizador. La religiosidad popular andaluza no ha sido ajena a esta realidad, y el rico patrimonio artístico producido es un reflejo de las circunstancias históricas, sociales e ideológicas en las que ha surgido. La exposición se estructurará en cinco secciones representativas de la práctica devocional y del desarrollo histórico de la piedad popular andaluza: El culto a la Eucaristía, la devoción a la Virgen María, la conmemoración de la Pasión y Muerte de Cristo, las relaciones artísticas y religiosas entre Andalucía y América y la perpetuación de las prácticas devocionales y artísticas en la contemporaneidad.
☞ «Siempre nos quedará mañana» (C’è ancora domani, Italia 2023), de Paola Cortellesi. Es primavera y toda la familia está alborotada por el inminente compromiso de la querida hija mayor, Marcella, quien, por su parte, solo espera casarse rápidamente con un simpático chico de clase media, Giulio, y librarse por fin de esa incómoda familia. {Más que la historia, lo que sorprende es la forma y el tono elegidos para su desarrollo, con decisiones de puesta en escena inesperadas y la excelente mano de la directora para no reamargar lo amargo}, {Cortellesi introduce elementos musicales que le permiten hablar de violencia de género con originalidad, pese a los desequilibrios}, {Se necesita maestría, tacto y talentos para narrar de manera tan justa y a su vez atípica historias tan delicadas}, {Cortellesi reinterpreta, con un guion ágil, el cine neorrealista y la comedia alla’italiana en clave feminista}, {Un melodrama desvergonzado y a la antigua usanza se convierte en la historia más meditada de pequeñas victorias en el camino hacia el empoderamiento femenino}, {Un drama de la clase obrera de la Roma de posguerra, rico e incluso escandalosamente sentimental}. (©Filmaffinity)
