EL PAÍS DE EL PAÍS

EL PAÍS DE EL PAÍS

Esta es la hora que busco y no encuentro confirmación a lo del ministro de Corea del Norte que, por quedarse dormido en un discurso de su líder, fue fusilado a cañonazos. Y me pregunto lo que cualquier estudiante de periodismo (las uves dobles, en inglés): qué, quién, dónde, cuándo, cómo, por qué y para qué los periódicos dieron vida a semejante noticia.

Desde que desapareció en papel el diario Público (antes desapareció Liberación), El País me parece lo menos indigesto que se despacha en los kioscos. Y como no me gusta entrar solo en los bares, El País me sirve de compañía. El de aquel día traía en páginas de opinión una noticia que no había pasado antes por las páginas de información. Sucedió el jueves 14, página 10. Firmaba la columna Jorge Marirrodriga, a quien se ve que el periódico encargó el trabajo de opinar sobre algo que sería muy fuerte editorializar del todo, ya sin firma. Así, ahora hablamos de Marirrodriga, quien hace el trabajo sucio, mientras El País, como cabecera, se lava las teclas. Sostiene Marirrodriga que lo de Corea del Norte es para morirse de risa. Riamos pues. Hoy le ha tocado a Corea del Norte, mañana le tocará a Venezuela. Primero fue contra Soviética, luego contra China, contra Cuba. Al demócrata Obama también le ríen que no devuelva Guantánamo, porque Guantánamo es la Cuba libre y en Cuba no hay libertad. Lo que hay es comunistas. El anticomunismo mundial emite principalmente desde Miami (contra Cuba y Venezuela), Polonia (contra Rusia), ahora también Ucrania, y desde Corea del Sur, fuente de la noticia del ministro del Norte fusilado a cañonazos. En esos focos arden hogueras de odio alimentado por Estados Unidos sobre la base humana de exiliados o disidentes, grupos de presión contra los nuevos estados donde los ricos ya no campan a sus anchas, que controlan grandes canales puestos al servicio (de inteligencia) de sus intereses, que son volver, volver y volver a ser caciques o terratenientes otra vez. Pero como, si digo eso, me saltan con que yo también soy comunista (que lo soy), otorgo a la primera y para no pelear: lo fusilaron, es cierto.

A mi alumnado de lengua y a estudiantes de periodismo recomiendo dos tácticas y las dos tienen que ver con la confianza: confiar de la prensa y desconfiar de cada periódico. La prensa es como un ventilador o molinillo que tuviera cada ala de un color diferente. Esos colores, cuando giran, dan el blanco, la suma de todos ellos, que estará más cerca de la verdad objetiva. La fórmula de la desconfianza yo la aprendí en la fábula del perro y del cocodrilo, de Samaniego, que dice así: «Bebiendo un perro en el Nilo al mismo tiempo corría. Bebe quieto, le decía un taimado cocodrilo. Díjole el perro prudente: Dañoso es beber y andar, ¿pero es sano el aguardar a que me claves el diente? ¡Oh, qué docto perro viejo! Yo venero tu sentir en esto de no seguir, del enemigo, el consejo.» Con esos ojos de perro docto, que no se fía, leímos al día siguiente este otro titular, a dos columnas y en portada: Díaz amenaza con repetir elecciones si sigue el bloqueo a su investidura. El País pone en activa [Díaz amenaza] lo que en el país de verdad iría en pasiva [Díaz es la amenazada por el propio reglamento del Estatuto de Autonomía]. En términos taurinos, a Susana Díaz le han dado ya tantos avisos para investirse de presidenta, que solo falta que le devuelvan el toro de la investidura a los corrales. Una chapuza.

Pero como Dios es bueno, aprovechen lo mejor de El País, que son otras columnas de opinión. No se pierdan la penúltima de Luz Sánchez‑Mellado, el mismo día de la falsa noticia de Corea. Se llama Yo, pecadora y es una versión mejor y más lírica de Los oficios del no que se estrenaron esa tarde en la Feria del Libro de Sevilla. Va por ustedes.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 17 del 5 de 2015

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