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ROMA

Monumento a Víctor Manuel en Roma
La máquina de escribir en Roma

ROMA
–Viaje a Italia (2)–

Escrito en Tinta de calamar (2014), cuando su autor no había visitado Roma: «Sevilla eterna aparece en Google más veces que Roma eterna. Si la eternidad es un grado, la eternidad de Sevilla está por encima de Roma, con la certeza de que el epíteto para Roma es motivado y para Sevilla, arbitrario. La especulación urbanística en Sevilla casi deja la ciudad sin eternidad».

Ahora que Martín Calamar ha visto Roma, sabe la diferencia entre las dos ciudades. En el amplio centro de Roma, cualquier edificio no singular, cualquier casa de vecinos construida en el siglo, sigue un canon de altura y de fachada que hace el continuo armónico. En cambio, en el amplio centro de Sevilla, y desde los años sesenta, se cometieron barbaridades en nombre de lo funcional desarrollista o del individualismo de que mi casa no se pareciera a la tuya. La estúpida carrera, el PP la cifra en Las Setas o en la Torre Pelli, pero empezó mucho antes con Franco y con la UCD sin responsabilidad de ayuntamientos PSOE o de izquierdas. Ese doble lenguaje urbano ‑conservacionista con edificios históricos y liberal con los de nueva planta‑, se ve en Moscú o en Valladolid: en Moscú por el ánimo que hubo de dar vivienda a todo el mundo, según el colectivismo, y en Valladolid, por especulación y pelotazo que han dejado en pie iglesias y joyas civiles engastadas en edificios de ocho o de diez plantas que descontextualizan lo que se ve. ¿Habrá especulación en Roma, trapicheos con el urbanismo? No nos cabe duda. Pero lo único que desentona en la ciudad eterna es la máquina de escribir, como allí llaman al monumento a Víctor Manuel II, con el altar de la patria a mayor gloria. En todas partes cuecen fachas.


–enlace a La sombra de Mussolini en Roma

–enlace a Viaje a Italia (1)

FOTOS

-1. eLTeNDeDeRo tendido en el Trastevere, Roma

-2. Viaje a Italia (fotos personales)

-3. Viaje a Italia (fotos curiosas sin gente)


 

LÓGICA DEMOCRÁTICA

# 5 minutos

LÓGICA DEMOCRÁTICA
nociones elementales o clase magistral

1 (sálteselo si ya se lo sabe)

tres poderes. Legislativo, ejecutivo, judicial. El poder judicial, independiente, lo dejamos aparte. Receta o fórmula magistral. El poder reside en el pueblo. El pueblo vota y elige a sus representantes en el parlamento (poder legislativo). El parlamento vota y aprueba las leyes y encarga su ejecución a un primer ministro que nombra y se rodea de otros ministros, por áreas de administración, en consejo de ministros (poder ejecutivo). El mecanismo es circular: del pueblo a los representantes, de los representantes a los gobernantes y de los gobernantes al pueblo. Nota estilística: ministro vale, lógicamente, por ministro o ministra. Primera conclusión: no existe el poder representativo, poder que se atribuyen monarcas y presidentes de república que ocupan la jefatura del Estado. La jefatura del Estado reside en el primer ministro y su representación en quien él delegue: ministros y cuerpo diplomático. Todo rey es un usurpador.

  1. (sálteselo si ya se lo sabe)

responsabilidad. La responsabilidad consiste en hacerse cargo de actuaciones que repercutan sobre los demás: responsabilidad personal, civil o penal, responsabilidad familiar sobre menores a nuestro cargo, responsabilidad civil subsidiaria tratándose de deudas que haya que saldar mediante la devolución o pago de la deuda contraída por persona o personas de nuestro círculo o sociedad.

CONCLUSIONES:

–Los partidos elegidos no deberían acudir a un rey no elegido ni a su ronda de contactos. Las negociaciones debería llevarlas el presidente del Congreso, Patxi López.

–Los partidos y sus manzanas podridas. Los partidos se quedan cortos (y casi orgullosos de su depuración interna) por echar de sus filas a los militantes corruptos o judiciados por delitos económicos. Qué fácil. Por su responsabilidad subsidiaria, los partidos tendrían que devolver de inmediato a Hacienda lo robado o defraudado por sus militantes y luego hacer lo que quieran: actuar contra los corruptos, perdonarles la deuda o ponerles una medalla.

–La Casa Real y sus manzanas podridas. La Casa Real tendría que devolver subsidiariamente a Hacienda lo robado o defraudado por la infanta Cristina y por su esposo Urdangarín, miembros de la Familia Real ahora y cuando cometieron sus delitos. También es fácil para Juan Carlos, como cabeza de familia, decir que su hija y su yerno no pertenecen ya a su familia. No ni ná.

–Doctrina Botín. Bueno estaría que el amaño que sirvió en 2007 para exculpar de responsabilidades a un rico banquero sirviera en 2016 para exculpar de responsabilidades a una infanta. La Doctrina Infanta, como precedente, sí que crearía una jurisprudencia de consecuencias legales imprevisibles. Para que la justicia (el poder judicial, que por algo lo habíamos dejado aparte) siga siendo independiente.

LOS DESNUDOS DEL VATICANO

LOS DESNUDOS DEL VATICANO
antisistemas y tradicionalistas ante los cambios sociales

Había dos clases, dos luces, de bohemia: la bohemia de verdad, pobre y marginada, que pinta Valle en Max Estrella, y la bohemia estética o de mentirijillas, del coro modernista. Algo así ocurre con lo que se llama antisistema, palabra que califica dos actitudes que no tienen nada que ver: el antisistema individualista y el antisistema social (o socialista), que no deja de pensar por y para el colectivo. El antisistema individualista puede ser artista, gamberro, extravagante, radical o suicida. El antisistema político, en cambio, es un teórico de la revolución aunque, en la práctica, su vida resulte de lo más burguesa y convencional.

Eso nos lleva al trío de lo culto, lo popular y lo tradicional. Lo culto se sabe lo que es: está en manos de una minoría que protagoniza o administra la cultura. El problema surge al querer distinguir lo popular de lo tradicional, porque los dos dependen de esa evanescencia que llamamos pueblo. De hecho, que el partido menos popular, en el sentido de gentes, se llame Partido Popular, no es más que una ambigüedad contagiada por la aspiración de ese partido a ser el mayoritario, el más votado. Y no es tampoco extraño que lo contrario al PP (que no tiene nada de popular), y en gran medida al Psoe (que tampoco tiene mucho de socialista), reciba etiqueta de populista, donde el populismo no es salirse del macro sistema, sino del micro sistema al dictado de la Constitución, de la Zarzuela o de la Moncloa. ¿Antisistemas, según ellos? Podemos, Bildu, la CUP o Republicanos de Cataluña, en realidad, partidos cien por cien sistema aunque en una onda distinta.

Fuera y al margen de la política, lo popular luce por contraste con lo tradicional, algo que veíamos cuando estudiábamos la lírica tradicional de la Edad Media. Popular es lo famoso, lo muy conocido (Isabel Pantoja y Rocío Jurado son populares). El concepto de la fama no se puede aplicar en estos tiempos como se haría en la Edad Media. Y ahí están las Coplas de Manrique con la vida de la fama como tercera vida entre la mortal perecedera y la eterna: Pues otra vida más larga de la fama gloriosa acá dejáis. Salvando las distancias de lo que es ser conocido, ser famoso o ser popular, ahora y hace siglos, cuando no había televisión ni esa televisión interactiva que es internet, nosotros distinguimos lo popular de lo tradicional por una aparente paradoja (todas las paradojas son coherentes) y por una fórmula sencillísima: todo lo tradicional es popular pero lo popular no tiene por qué ser tradicional. La paradoja consiste en que, siendo lo tradicional mucho más arraigado, costroso o incrustado de generación en generación en el espíritu de la gente (un refrán, una receta, una manera de festejar), lo tradicional (de transmisión oral frente a lo culto, que hay que leer) admite paradójicamente cambios sin que la tradición peligre por eso; más bien, al contrario, es señal de que la tradición sigue viva, mientras que al popular torero o a la popular cantante no los podemos modificar. Dos personas en la cocina haciendo dos migas, dos pringás o dos gazpachos (platos de la tradición del majado del día después y del no tirar nunca la comida sobrante) es casi imposible que hagan dos migas, dos pringás o dos gazpachos iguales y, sin embargo, estarán siempre haciendo el mismo plato.

Desconfiad de quien apele a la tradición o la ponga como pretexto para su conducta. Esa persona, un Fran Rivera, invoca una tradición, que, a lo peor, ni existe, con ánimo de paralizar vuestro juicio. Y si alguien aprovecha la foto del torero con su niña para hacer campaña antitaurina, está en su derecho: las campañas en contra engordan porque otros a favor las alimentan. Desconfiad también del papa que cubre los desnudos del Vaticano para recibir a su huésped el ayatola por respeto a qué, ¿a su tradición o a su intransigencia? La obscenidad en imágenes o desnudos está en el ojo de quien las mira o no las mira, y las miradas se prohíben por autoritarismo o por dogma, no por tradición, o, a este paso, hablaríamos de la tradicional Inquisición Española o de la tradicional Censura. El mensaje que el papa nos manda, y parecía el tipo abierto y puesto al día, es: ateneos a las tres culturas, a la religión de las religiones, o sea. Y al laicismo, que es lo que el papa con su respeto a la tradición de su hospedado quería demostrar, ¡que le vayan dando!

ROBALADRONES

Galeón San José

ROBALADRONES

No es lo mismo cantar que dar el cante. La leyenda negra del colonialismo sale esta vez con el tesoro del San José, galeón español hundido en 1708 por piratas ingleses al norte de Cartagena de Indias, cuando volvía a la península con todo el oro y la plata, que no eran suyos. Los patrióters del PP se han apresurado a reclamar el tesoro del San José como patrimonio de la Corona de España y, Colombia, que ni mijita: lo que hay en Colombia es de los colombianos. Valga el enfado de la derechona española para distanciarnos, una vez más, de las pamplinas de la cultura. Si quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón, aquí hay cien años de perdón para la Corona inglesa, alentadora del trabajo sucio de los piratas, y otros cien años para la República de Colombia, que tendrá que echar sus cuentas con el ladrón de los ladrones, la empresa estadounidense Sea Search Armada, de profesión sus tesoros, grupo inversionista a quien España se la trae absolutamente floja. A SS Armada lo que le importa es que Colombia pague su parte, y en paz. Rajoy, hijo, quien paga manda y España no solo no ha pagado el rescate sino que lleva, desde Colón, siglos queriéndoselo traer calentito. O ¿de qué, si no, iba a tener Sevilla esas dos torres, la del Oro y la de la Plata? Ojalá, como simboliza el San José, se hiciera justicia poética con todo el pasado colonial. España ha hecho dos veces el ridículo. En 1708, ante los piratas ingleses, y ahora en 2015 ante la comunidad internacional. Se ha quedado en coplas, en esta seguidilla recogida por Lope de Vega: Vienen de Sanlúcar, / rompiendo el agua, / a la Torre del Oro, / barcos de plata. Y también en esta otra, de Manuel Machado: Cantando la pena, / la pena se olvida. A cantar, Mariano, a cantar, que no es lo mismo que dar el cante.

del caso Rumasa al caso Abengoa

Abengoa torre

DEL CASO RUMASA AL CASO ABENGOA
Del Ini al Sepi, y tiro porque me toca

Recordarán el caso Rumasa. El grupo de empresas Rumasa fue expropiado por el Gobierno español el 23 de febrero de 1983 por razones de utilidad pública e interés social. En el momento de su expropiación, Rumasa estaba constituido por más de 700 empresas con una plantilla de 60 mil personas (equivalente a la población de Motril o Linares). Con más de 53 mil trabajadores (7.328 en España), la crisis de Abengoa remueve la memoria de Rumasa. Ayer leímos en Confidencial Andaluz: Además de las posibles gestiones inadecuadas, creo que también es una de las consecuencias de la política de este Gobierno con respecto a las energías renovables, que se han penalizado en beneficio de las energías fósiles (gas y petróleo, para entendernos). Una empresa puntera en I+D, y muy reconocida, debe ser apoyada de alguna forma por los entes públicos (firma: Montecristo, en C.A.). Poco después, el ministro de energía, José María Soria, declaró: No estamos en las épocas en las que el Estado puede meter capital en una empresa privada. Y opina eLTeNDeDeRo: Qué curioso que un Estado que se mete en nuestras vidas cuando se trata de imponer doctrina (a través del concierto de la enseñanza o del plan de apoyo a la familia numerosa) y que subvenciona empresas tan privadas como la Iglesia, las procesiones o las corridas de toros (si nos ponemos, la misma Casa de Borbón, en tanto Casa Real Española, también está subvencionada), no es que no quiera, es que no puede, dice el ministro Soria, hacer nada por Abengoa. Querrá decir el ministro que lo que a él y al PP les gusta es privatizar, y para eso está el Sepi. El Sepi o la Sepi (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) tiene su origen en el antiguo Instituto Nacional de Industria (Ini), pero trabaja en sentido contrario: si el Ini gestionaba las empresas públicas para seguir siendo públicas, el Sepi gestiona para hacer rentable la privatización de lo que queda de empresa pública. O sea que, como en el juego de la oca: del Ini al Sepi y tiro porque me Abengoa. Otra cosa deberían decir sindicatos, obreros e ingenieros afectados: pedir la intervención del Estado, como se intervino en Rumasa. Nacionalizar, socializar, sigue siendo el único argumento de la obra.

Enlace a Abengoa y a Lo público, lo privado y el jefe infiltrado.