Etiqueta: enseñanza

HORA Y AHORA DE LA RELIGIÓN (2) CUESTIÓN DE TIEMPO

Hipócritas 5

HORA Y AHORA DE LA RELIGIÓN (2)
CUESTIÓN DE TIEMPO

eLTeNDeDeRo no entra en ideas particulares, ni de Jesús Cotta ni de Daniel Lebrato. eLTeNDeDeRo entra, por si interesa, en cómo estamos en 2015 desde que los bloques del siglo 20 fueron sustituidos por bloques religiosos, geopolítica por teopolítica. En esta escena, el Islam es la fuerza emergente (no la cristiandad, que se ha crecido, pero por efecto rebote, reflejo o defensivo) y el Islam ganará la guerra porque posee una nueva y decisiva arma, el combatiente suicidista, fenómeno de cuyo alcance nadie quiere hablar. Correspondencia: el suicidio forma parte de la violencia sexista, lo que pone en jaque la política contra el maltrato (básicamente, que las mujeres denuncien), cuando en un porcentaje altísimo de agresiones no había nada que denunciar, porque se trata de primeros casos y porque la ley no puede contra quien asesina y se suicida: la mujer ya está muerta. Otra correspondencia se da entre el actual Islam y el cristianismo primitivo, que también fue inmune a las leyes romanas por su teoría de la salvación, la aceptación de la propia muerte, el martirio. Los mártires y protomártires de la leyenda áurea fueron hombres y mujeres de todas las edades que iban cantando al sacrifico. Contra la terquedad de aquellos cristianos, la muelle sociedad romana, instalada en la dolce vita, no salía de su asombro. ¿Los torturaban?, les daba igual. ¿A los leones?, encantados. Y en tres siglos la impregnación del cristianismo fue tan grande, como Constantino, que el Imperio no tuvo más remedio que admitir la libertad de cultos (Edicto de Milán, 313), de hecho, la victoria del cristianismo. Al presente que hablamos, la sociedad muelle, la dolce vita, la pone el Occidente cristiano y la sociedad rebelde, con mártires dispuestos, el islamismo arraigado en sociedades pobres. Que la cristiandad acaba rindiéndose, está cantado. Y ante eso, que la Iglesia lave sus vergüenzas públicas y privadas, sus bancas vaticanas, sus pederastias, con todas las encíclicas del papa Francisco que usted quiera, todo es asunto menor. También en la antigua Roma hubo moralistas de la religión del Estado que llamaron al rearme ético de una sociedad podrida. Como también es asunto menor seguir pregonando mi libertad de colegio para mis niñas, comparado con lo que pasa de Melilla para abajo. Con su pasado colonial, la Unión Europea ha fijado el limes y los bárbaros presionan la frontera. Son sirios y más que sirios. Son refugiados y más que refugiados. Son millones. Y los que no tienen mentalidad de mártires tienen mentalidad de espermas. Morirán miles en el camino pero uno de cada mil fecundará Europa. Hablamos de fanatismo y de población, y de gente que no tiene nada que perder. Nos han visto por sus pantallas, saben cómo vivimos y una de dos: o vienen contra nosotros o vienen a vivir como nosotros, y ni para el encuentro frontal ni para la integración tiene Europa respuesta suficiente. A nivel estatal, si algo se puede hacer es denunciar la dichosa alianza de culturas y civilizaciones y cambiar las bases para la adquisición de la nacionalidad española. Declarar España país laico y no alineado, neutral en el concierto de las naciones y de las religiones, con renuncia expresa a la guerra como modo de resolver conflictos, y renuncia a Ceuta y a Melilla, ciudades de las que habría que desprenderse cuanto antes, no traen más que problemas sin rentabilidad humana, económica y diplomática, y regular la inmigración sobre la base constitucional de España territorio de igualdad (de sexos) y coeducación, empezando por indumentarias no sexistas ni diferencias sexualmente. ¿Qué usted que viene se empeña en su pañuelito, en su burquita? Tan amigos, pero, para usted, ¿España?, ¡país de paso! No habrá nacionalidad española que valga, ni empleo, ni sanidad, ni educación ni cobertura social de ningún tipo para quien no cumpla las normas de igualdad y coeducación. No es tan difícil. No quedaríamos al margen de cómo van Europa y el resto del mundo pero respiraríamos una atmósfera más saludable. No que, ahora, la política demográfica y diplomática española da bandazos ridículos, en gran medida por la implicación del Psoe y de cierta izquierda en contentar el voto católico (política de familia, de educación, guiño a tradiciones), implicación demagógica que puede resultar fatal. Al catolicismo, que atravesó el Renacimiento y la Ilustración con éxito, se le pide que se neutralice de buena gana, para poder entre todos neutralizar al Islam, una religión feroz y salvaje, de nómadas y pastores de otra época, a la que llevábamos 622 años de ventaja y que a laicos y creyentes, tal como éramos y a nuestra manera, nos está comiendo la moral. Que nos coma enteros es cuestión de tiempo.

Hora y ahora de la religión (1)

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TACOS, INSULTOS, PIROPOS, EUFEMISMOS Y MALSONANCIAS

eufemismo_2_bocTACOS, INSULTOS, PIROPOS, EUFEMISMOS Y MALSONANCIAS

Toma uno. Dos vecinas, en la cola del supermercado. Una dice a la que va con ánimo de colarse: ‑¡Oye, guapa1, que me toca a mí!

Toma dos. Hombre o mujer se encuentra a la amiga que ha sido madre y lleva a la niña en el carrito: ‑¡Qué guapa2!

Toma tres. Hombre o mujer joven, en ventanilla de reclamaciones que atiende una señorita muy educada: ‑¡Lo siento, corazón1, pero le ha sido denegado!

Toma cuatro. Una pareja discutiendo. Ella reprocha a él que no hace nada en casa: ‑¡Cari1, es que estás todo el día tocándote los huevos!

Toma cinco. Madre de colegio de barrio, a la tutora de uno de sus hijos: ‑Está toda la tarde, se lo aseguro, estudiando y no le cunde. En cambio, el otro no me estudia nada, y me saca en todo sobresaliente, el hijoputa3.

Toma seis. ‑La tortilla está de putamadre3.

Toma siete. ‑¿Te frío un huevo? ‑¿Por qué no te fríes tú los dos4?

Toma ocho. De turismo por Hispanoamérica. ‑¿Coger4 un taxi, dice? ¿No querrá coger [con] una mami4 buena?

Podíamos seguir haciendo tomas. De tres mujeres, una pregunta al camarero dónde está el lavabo, otra, por el servicio y, la tercera, por el cuarto de baño, aunque las tres se están meando igual. De tres varones, uno echa un polvo (como que se le cae), otro hace el amor (como más romántico) y el otro folla. En todos los casos, cada hablante es un lenguaje y su lenguaje da una información añadida que indica sexo, edad, sexualidad, patria, educación, nivel social e ideología. Vayamos donde vayamos, no dejamos de ser el pez de por la boca muere el pez. Y como siempre va a haber alguien que malicie nuestras palabras, alguien obsesionado en sacar rimas supuestamente graciosas a lo que acaba en ‑oya o en ‑inco (¡te la hinco!), lo mejor que hacemos es pactar con nuestro idioma, elegir y fijar de entre las varias maneras de decir algo aquella que nos parezca más adecuada y ser coherentes luego: hable yo elocuente y entiéndame la gente. Conseguido ese pacto con mi lenguaje, ya puedo empezar a ser padre o madre que educa a los pequeños de la familia cómo hay que hablar. Escuelas de madrespadres hay dos. La escuela vertical, clásica, que mantiene la jerarquía de generaciones y educa en las diferencias de edad, mayores chicos; y la escuela horizontal, de los padres y los hijos somos iguales. En las familias horizontales no es que los pequeños se hagan mayores, es que los mayores han decidido aniñarse, lo cual puede parecer, visto desde fuera, un poco ridículo. Por último, las palabras supuestamente malsonantes serían como el tabaco, que el mayor fuma y el chico no, o como el coche, que el mayor conduce y el chico no: cuando seas padre, comerás huevos, o sea, hablarás como te dé la gana; mientras tanto, hablarás como yo te diga que debes hablar. En cuanto a oír, que oigan de todo, que no se escandalicen de nada y que no malicien su lenguaje, que será historia de nunca acabar. Y que se pongan en el lugar del receptor. Ni insultos ni piropos, neutralidad y respeto siempre por la otra persona y solo usar los calificativos y motes que el interesado o interesada se tenga dados y consentidos. En comunicación, el lema es todo el poder al receptor y, en literatura, ven con algo que me guste, no quieras mudar ni innovar, ir despacio es la costumbre (jarcha mozárabe).

Notas:
1. Palabra afectiva usada fuera de contexto.
2. Palabra que refleja una ideología (las mujeres han de ser bellas).
3. Insulto o malsonancia que hay que tomar como un elogio.
4. Palabra contaminada por la malicia del receptor o de su entorno.

UNA PELÍCULA GRIEGA (filosofía y filósofos)

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UNA PELÍCULA GRIEGA
(filosofía y filósofos)

La teoría marxista del arte y de los oficios y de los bienes no productivos (un gol, una emoción) afirma que algo es algo si el mercado paga por ese algo, si circula como mercancía con valor de cambio, el valor de uso podría faltar. La diferencia entre un urinario y el urinario de Marcel Duchamp es que este circuló como mercancía arte y los demás, como simples urinarios; y la diferencia entre un violinista y alguien que toca el violín (mejor incluso que el violinista profesional) es que el violinista cobra y gana como músico, ocupa la casilla de violinista, y el que toca el violín, no tiene por qué. De todos los oficios improductivos que dicen los modernos que nos dejó la antigua Grecia, el más pintoresco ha sido el filósofo, esa especie de sacerdote laico. En su versión más creíble, el filósofo sería mezcla de profesor, académico y consejero, oficios los tres por los que se podía estar en nómina en la sociedad esclavista que fue Grecia. En su parodia cutre y en lenguaje de Epi y Blas: ¡Buenas! Yo soy el filósofo, me levanto por la mañana, me pongo mi sabanita y me voy al ágora; ya estoy en el ágora, ahora, a transmitir mis pensamientos; al volver me encuentro la comida en la mesa, me echo la siesta y, por la tarde, otra vez a pensar. Hace unos días leí en la página de un profesor de filosofía, buen escritor y buen colega mío: Fui ayer con dos filósofos y una filósofa a ver en el cine una película danesa que recomiendo. Filósofo, no. Él, como yo, es profesor de secundaria, yo de lengua y él de filosofía, aunque cada uno tenga, tenemos, derecho a nuestro propio personaje y hay también muchos de mi cuerda que, siendo funcionarios docentes, titulan de poeta y por demás van al cine con otros poetas a ver quién liga con la poetisa. Pero, en serio, en serio, somos lo que cobramos, por lo que nos pagan, y como emisores necesitamos receptores que nos perciban como lo que decimos que somos. Y hoy nadie está dispuesto a que otros piensen por nosotros. Si acaso, el club de fans de un Fernando Savater, quien firma como filósofo e intelectual en su wiki de visita. Lo que es seguro: nadie acude a él como discípulo al maestro, a que le dicte la verdad y la respuesta a las grandes cuestiones de la vida, quién soy, de dónde vengo y esas curiosidades de las que mi madre diría Daniel, hijo, qué de pamplinas preguntas. Solo por haberse identificado Savater con Rosa Díez, la de UPyD, ya da idea de la fiabilidad de su pensamiento, no digamos de su visión oracular, con proyección de futuro. El propio Ortega y Gasset, brillante en La deshumanización del arte (1925), no fue más que un profesor con mucho de pensador, algo de político y nada en la historia universal de las ideas que lleve su nombre. No. No hay filósofos. Hay contertulios, cada uno con sus ideas, y hay historia de las ideas, del pensamiento. Y el profesorado. El día que la filosofía desaparezca como asignatura, no desaparecerán las ideas. Las más de las veces ‑Marx lo dijo‑, la filosofía ha sido, con la enseñanza, la religión y la política, un conservante o edulcorante de un viejo precocinado: la explotación del hombre por el hombre. Otra cosa, y que mi colega me perdone, no he leído yo, en los libros de texto que se manejan. Que ciertos oficios, que fueron de tinieblas, continúen y se reivindiquen a sí mismos como de luces imprescindibles, no anula que todos los pedestales se nos han caído encima de la cabeza. La película griega, de Sócrates hasta Tsiripas, ¿quién, salvo los protagonistas, sigue creyendo en ella?

Arte y enseñanza

ARTE Y ENSEÑANZA

El arte es patrimonio del ocio, y el ocio solo es de Dios, es decir de todos. Es difícil levantar la voz contra las artes, pero a eso llevan los artistas que han querido y quieren identificarse con él, lo que es una apropiación indebida. Una enseñanza que transmita valores de arte, cultura o civilización sin someterlos a crítica, al final no hará más que reproducir un montaje. Por ejemplo, Sevilla y su Semana Santa, que chorrea arte, cuando el 90 por cien de lo que vemos en la calle es del franquismo a esta parte, y el arte del siglo 20 no ha sido nunca la imitación del barroco. Pero aunque fuera antiguo, ni lo antiguo, por antiguo, es arte, vamos a ver: un plato tartéssico no fue más que un plato y las pinturas de Altamira, unos grafitos. Leonardo da Vinci y Miguel Ángel no se tuvieron por artistas en el sentido genial de la palabra. Muy buenos fueron Manrique, Garcilaso o San Juan de la Cruz, y ninguno fue poeta. Lope entró en religión y Cervantes, militar frustrado, se puso a recaudar impuestos. En Europa, en el mundo, la Historia del Arte toda va de esta manera. Decimos historia, que es cosa del pasado, que no se puede modificar. Con esos ojos, y porque es historia, visitaré las cuevas de Altamira; no una galería modernita, que si no es por amor al artista, me importa un rábano. Con esos ojos, veré las pirámides de Egipto, obras de la esclavitud; el Coliseo de Roma o la Maestranza de Sevilla, escenarios de miedo y sangre. Con la mirada del tiempo, Sócrates y Platón merecen el libro de texto, mientras que un filósofo de hoy día me da risa o envidia, si él logra vivir del cuento y yo sigo a las órdenes del despertador. La soberbia del arte se plasma en la campaña contra el llamado iva cultural (en realidad, es el iva normal y los libros pagan un iva reducido), del 21 por ciento. Se ponga como se ponga la SGAE y artistas del ámbito del No a la Guerra y de la Izquierda Unida, si los impuestos han de responder a una escala, que sea en proporción, directa a los ingresos e inversa a un orden de prioridades. Si el rico debe pagar más impuestos que el pobre, también las actividades recreativas, más que las primeras necesidades. He pasado muchos días de mi vida sin ir al cine, pero ningún día sin querer comer. Que las finanzas especulativas paguen un iva del 100 por cien o un 90 los yates de lujo, me parecería fantástico, pero no me parece mal que el mundo del espectáculo pague el mismo impuesto que pagan el vino o el tabaco. En cuanto a qué enseñar en clase de los oficios históricos que son los santos, los caudillos, los intelectuales o los artistas, habrá que darles su explicación, lo que no significa que la escuela fomente nuevos Jesucristos ni más Napoleones, ni más curas y monjas ni más artistas. Si hay familias que siguen creyendo en esos oficios, que los financien y los paguen de su bolsillo. Y si un Mozart o un Picasso brotaran de la miseria, ya veréis cómo empresas o mecenas se encargarán de fichar al prodigio, como a un Messi, y de becarlo como artista. A los demás, con que la enseñanza pública nos dé geometría y dibujo técnico con nociones (no habilidades) de bellas artes, tendremos suficiente. En mi colegio ideal y de enseñanza única de 4 a los 14 años, niños y niñas toda la mañana estarán con la formación básica y tendrán toda la tarde para dibujar en casa o en una academia, para tocar la flauta; también para la religión, el deporte o más idiomas, actividades que las familias puedan permitirse. Mientras haya diferencias sociales, no será un plan perfecto. Lo que sí es: viable. Para entendernos: seguiría habiendo hijos de papá y niñas de María pero antes de ir a la hípica o a clases de pijerío y cursilería habrán tenido que ir por la mañana al mismo colegio que todo el mundo. Algo es algo.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 22 del 5 de 2015

pública o privada

silla de ruedasPRIMERO

Mientras discuto entre enseñanza pública o privada me olvido de que la respuesta no es ni una ni otra sino la superación de ambas: la enseñanza única, igual y gratuita a cargo del Estado. La educación de las personas no puede ser negocio ni siquiera concertado.

SEGUNDO

Es falso que estudiemos para trabajar. Estudiamos exactamente para lo contrario: para no trabajar o, por lo menos, para no trabajar en lo más duro, en lo más indigno y en lo peor pagado. Con esa certeza, queremos para los nuestros la mayor y mejor capacitación que podamos darles, lo que va unido a una buena carrera. Quien estudia, aspira, mediante la titulación, a igualarse con las clases herederas y rentistas. Con ese horizonte, la enseñanza privada es tan lógica como el beneficio privado o la explotación de unas personas por otras.

TERCERO

La distancia que Ortega quería para la justa contemplación del arte contemporáneo habría que aplicarla al pensamiento crítico. El pensamiento crítico no emocional es comparable a un cuadro: demasiado de cerca, el cuadro no se ve. Si me preguntan mi opinión sobre el tema La enseñanza, ¿pública o privada?, no debo aportar mi opinión personal antes de tiempo. Igual que en el comentario crítico para Selectividad, mi opinión debe figurar al final. Antes, tengo que pensar el tema como quien dice ‘al vacío’. Objetivamente. Con la objetividad de un buen árbitro. Como si el tema no fuera conmigo.

1. Vivimos a trompicones, aunque rechazamos la improvisación. Lo mismo que en pareja gusta el tópico de la media naranja y del estamos hecho el uno para el otro, con olvido del azar que nos trajo aquí. Así, hacemos pasar por voluntario, coherente y planificado lo que en realidad fue forzado, incoherente y azaroso. A la enseñanza privada hay clases acomodadas que llegan porque esa enseñanza siempre fue la suya. Pero la gente que yo más trato y conozco justifica ahora una experiencia casual: trabajan para la privada o mandan a sus hijos a la privada simplemente porque es lo que hay o lo que hubo: hace años, para buscarse un trabajo; ahora para escolarizar a la prole.

2. El principal problema que presenta la privada, es que está ahí, quiero decir que la han puesto en condiciones de que nosotros la necesitemos o la percibamos como útil (por el sitio donde está el colegio, por la enseñanza esa especial que da, etc.). De esta manera, la enseñanza privada se presenta como una opción, es un hecho aceptado que yo tengo que aceptar también. De ahí al debate no hay nada. Esa es la trampa. Mientras discuto entre pública o privada me olvido de que la respuesta no es ni una ni otra sino una buena, igual, plural y democrática y gratuita enseñanza única para la formación de individuos iguales o con vistas a la formación de individuos iguales.

3. De los tres lemas de la Revolución igualdad, fraternidad, liber-tad , la clave (por donde el sistema no pasa de ninguna de las maneras) está visto que es la igualdad. La fraternidad es de índole altruista. Y la libertad se ha vendido a doña democracia, señora del señor liberalismo: un voto cada cuatro años y a otra cosa, mariposa, ya eres libre. Todavía hoy cuando con la crisis se está viendo la poca libertad y la ridícula democracia que tiene quien no tiene dinero o poder la gente se agarra a las libertades democráticas: las libertades democráticas puede que no estén vigentes, pero siguen siendo deseables, como el reino de Dios, que tampoco se ha cumplido; o como el premio gordo, que todavía no me ha tocado, pero ya veremos.

4. Con la igualdad no se juega. Quien dice que el dinero no da la felicidad, que iguale su dinero y el mío, y ya veré yo si igualo también mi felicidad con la suya. A medida que crezcan la idea y el sentido de la justicia, la igualdad será la única moneda de cambio entre personas, precisamente porque entre iguales se puede cambiar cualquier cosa (bonos del tesoro o servicios sexuales), sin nadie que interprete por nosotros qué nos hace felices.

5. Derechos que no son para todos no son derechos, sino privile-gios. Una sociedad mísera y pobre ya puede escribir en su Constitución el derecho a la propiedad y a la riqueza, que no por mucho que lo escriba se enriquece más temprano. El llamado derecho a la libertad de enseñanza es derecho exclusivo de las clases dominantes. Decir libertad de enseñanza es como decir libertad de comercio de coches Ferrari o de diamantes en bruto.

6. Punto de partida: la enseñanza depende del sistema económico. Esto que se dice pronto y parece tan obvio y que todo el mundo lo sabe hay que ponderarlo suficientemente. El sistema tiene un nombre, y hay que dárselo: capitalismo, señor. Lo que es bueno (y malo) para el capitalismo, es bueno (y malo) para el sistema de enseñanza, criatura suya. El capitalismo invierte en enseñanza porque de la enseñanza espera (1) la formación profesional y (2) la reproducción del capitalismo como sistema dominante. Donde dice formación profesional se escribe educación, cultura, saber: el sistema exige (3) una mano de obra cualificada distinta de (4) unos cuadros técnicos y dirigentes. Lo de reproducción del capitalismo como sistema dominante no hace gracia: quien así se expresa es, sin duda, marxista. Ni tontos ni marxistas, lo llamaremos, pues, economía, producción, bienestar o libre mercado. Presidido, eso sí, por el principio de igualdad de oportunidades.

7. La igualdad de oportunidades se asienta en una doble falacia: (5) la falacia del trabajo y (6) la falacia de la capacitación personal. Todo el mundo sabe que (7) trabajar por cuenta ajena es una condena y quien pueda hará muy bien en (8) trabajar por cuenta propia, incluso en (9) no trabajar. En este sprint no participan (10) rentistas y herederos, que viven sin trabajar. Y trabajo no es esfuerzo, sino esfuerzo físico para que otro nos pague para ganar la vida. No es trabajo ser rey ni poeta ni músico. Trabajar es que te den equis euros hora por bajar a la mina o poner ladrillos a una casa que no será tuya.

8. La libertad de enseñanza da a elegir algo que nadie elige. La in-mensa mayoría, porque sin igualdad no puede permitirse más que la enseñanza que le den o pille cerca; y la minoría, porque no elige: sigue un plan preestablecido por su conciencia y casi siempre por la santa madre Iglesia, pesadísima en esta materia, intolerable si hubiera la necesaria y democrática separación Iglesia Estado. Y no nos diga la Iglesia que el catolicismo es democrático porque es la religión mayoritaria entre la población. También es mayoritario el PP y se presenta a elecciones.

9. A esas alturas de la película, la libertad se limita a que una niña de familia bien y de zona céntrica pueda elegir entre estudiar en el instituto más cercano o en el colegio de esclavas o concepcionistas. O sea, ella puede elegir la pública (el Estado) pero la pública (el Estado) no puede elegirla a ella. Por ahí se escapan también esas cabecitas rubias que en sus colegios de nobles aprenden a ser letizias o urdangarines. Qué fatiga.

daniellebrato@gmail.com, 18 del 12 del 11

Comentario crítico del arte

Piensos Sánders Fournier-68-001

TOMA NÚMERO UNO. Nuestro amigo el licenciado se quejaba de la factura del fontanero. Decía: siendo yo licenciado y él un tipo sin estudios, ¿cómo va a ganar él más, por una chapuza de diez minutos, que yo en diez horas de trabajo? Hay que decir que sin aquella chapuza la casa de nuestro amigo se hubiera inundado. A esa misma hora en el salón de exposiciones un tipo de aspecto dudoso pagaba 50 mil por un cuadro, un churrete, al decir del crítico de arte contrario.

TOMA NÚMERO DOS. Soy profesor y gano más que el conserje y la señora de la limpieza (reparto tópico por sexos y labores). Lo que no sabe mi empresa es que yo seguiría siendo profesor aunque la señora de la limpieza me aventajase en nómina: total, yo trabajo con personas, culturas y explicaciones; ella con mierdas, colillas y cristales rotos. Mi amiga médica querrá seguir siendo médica aunque auxiliares de clínica ganaran más. ¿Va ella a cambiar pañales, a limpiar vómitos y diarreas?

TOMA NÚMERO TRES. Soy funcionario y escribo en mi tiempo libre. Cuando me preguntan, nunca digo: escritor. No vivo de eso. No me quejo. Mi vecino el pintor churretoso tampoco se queja pero me dispara: qué bien vivís los funcionarios.

TOMA NÚMERO CUATRO. En el cuestionario donde se pregunta por la salida profesional, mi alumna pone: bailarina. Y mi alumno: crítico de cine o periodista. Ella quiere que la gente sea su público. Él quiere contarnos las películas o las noticias. En esa misma encuesta, nadie se pidió ser porteador, minero, friegaplatos. El más agudo puso: militar.

TOMA NÚMERO CINCO. Alguien hace portes, baja a la mina y lava la vajilla. ¿Y por qué se ríe la clase de quien se pidió en su ficha ser rico heredero o princesa? ¿No tienen acaso modelos en que reflejarse? ¿No hay famosos y letizias?

FLASH BACK. Sin ir al Génesis, todo empieza en la necesidad de trabajar, mundo que distingue ocio y negocio. La explotación del hombre por el hombre está mal formulada: la humanidad no explota a la humanidad. Unas personas, en cambio, sí que explotan a otras. Con permiso de las tres religiones, así lo establecen las democráticas constituciones de los países occidentales y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

PLANO CORTO: No confundir esfuerzo con trabajo. El esfuerzo es voluntario. El trabajo es soportable según la clase de trabajo y según sea el trabajo autónomo o asalariado. Y hay el trabajo funcionario y el movimiento asociativo. Aunque todos podríamos trabajar para el Estado o unirnos en cooperativas, todos no podemos ser autónomos. Mujeres y hombres que montan su empresa y profesionales de tarifa libre, disfruten del privilegio, mérito o suerte que tienen. Pero sin ideología. Los privilegios no se rifan por internet y cuando por fin salen y se convocan oposiciones, habrá que ver si a todo el mundo alcanzan. Cuerpo diplomático, notarías, farmacias: ¿qué pasa con el principio de igualdad de oportunidades? Desde la cuna y con las becas, ¿la igualdad de oportunidades se cumple?

Elemental, querido Watson:

  1. Hay hormigas y hay cigarras. El ser humano es vago y tiende a la felicidad por naturaleza. Hay una moral del trabajo y una moral del dinero. En medio está la ilusión del trabajo por vocación: el misionero o la monjita, la oenegé, el cantautor en su estudio, la diputada en su escaño, el yupi ludópata mientras otros ‑por supuesto, sin vocación‑ friegan suelos, manejan máquinas o cuidan nuestra tercera edad. Tópico: alguien tiene que hacerlo y siempre tiene que haber de todo. Alguien tiene que extraer arcilla para ladrillos para hacer casas, y así. Para que el sistema funcione, hay que formar y reparar la mano de obra: son la enseñanza y la sanidad que, con las actividades reparadoras de tiempo libre y hostelería, unidas todas por comunicación y transporte, cierran el ciclo de la actividad económica. La unidad mínima de la riqueza, de la producción, es el trabajo.
  2. El arte puro queda fuera de la escala económica. El arte puro es improductivo, hasta que alguien llega y dice: lo compro. No confundir ese arte particular con el arte patrimonio de la humanidad: Venecia. El arte empezó siendo artesanía y cuando se hizo puro se salió del negocio y se instaló en el ocio. Lo sabe la trabajadora que se anima a pintar o a escribir, ahora que está jubilada. Lo sé yo, que escribo en vacaciones. La unidad del arte es tiempo libre. El que tuvo Ana Frank para escribir su Diario. Se llama arte a lo que circula y se realiza como mercancía arte, salvando que: podrá no haber artistas pero siempre habrá arte.
  3. Valor y precio. Las cosas valen lo que cuesta hacerlas, el trabajo invertido. El aire todavía es gratis, aunque a este paso acabarán, como el agua, por venderlo embotellado. La ley del mercado se aplica lo mismo a la pesca del boquerón que a la extracción de diamantes, lo mismo a una carrera universitaria que a un aparato de alta tecnología. El ingenio y la belleza son valores de uso, no de cambio. Para ser de cambio, tienen que convertirse en libro, disco, cuadro, algo tangible y material que pagar por caja. El arte patrimonial no tiene precio porque no circula, no se puede mercadear con él: pinturas de Altamira, la Giralda. El arte millonario de subastas y galerías cumple parecida función al oro, el arte como soporte de un capital acumulado. Un ejemplar único de Klimt o de Picasso tiene casi ninguna posibilidad de circulación y venta, pero expresa en manos particulares un valor patrimonial; de cambio, llegado el caso.
  4. Ley del trabajo-explotación:
    A. Quien trabaja se mueve por:
    1) trabajar lo menos posible
    2) cobrar lo máximo
    3) beneficiar a lo suyo (familia, prestaciones, jubilaciones)

B. Del trabajo-explotación se libran:
1) quienes heredan rentas, que se dejarán en herencia
2) altos cargos de la gestión y administración, la especulación
3) vidas al margen, vidas tocadas por la bohemia o la lotería*

*La lotería expresa una aspiración natural a dejar los padecimientos del trabajo, es la consolación de la fortuna. *El trabajo doméstico es trabajo si se hace por cuenta ajena: lavanderías, limpieza, restaurantes, pero no en la propia casa, en familia. Quien otra cosa diga, que someta ama de casa a convenios colectivos y al régimen de la seguridad social, a ver qué pasa. *Prostitución. La prostitución a la fuerza es un delito o debería serlo. La prostitución mutuo acuerdo es privada. Casadas hay mantenidas por sus maridos, y a la inversa: no es un trabajo.

  1. La Sgae y la Ley Sinde meten miedo con que, sin derechos garantizados, el arte se acabaría. Quien conoce la historia del arte sabe que esa es mentira intencionada. El arte y la persona no tienen nada que ver y muchas veces han sido conceptos enfrentados. Repasen biografías. El artista contemporáneo viene de la división social del trabajo tras la caída del antiguo régimen.
    1. Consecuencia del arte bajo el capitalismo es una teoría del genio (en poesía: el simbolismo) que entroniza al artista como un ser superior intermediario entre Dios y los hombres y lo iguala con los antiguos sacerdotes, primeros en imponerles una teoría del mundo a sus sociedades: las terribles pirámides. En la práctica sigue habiendo artistas que viven de otra cosa (el poeta profesor o periodista; Gil de Biedma, y su compañía de tabacos) pero es nuevo el artista profesional que vive de lo que vende. Nada tienen que ver unas con otras luces de bohemia y es delgada la línea divisoria que separa vivir del arte o del cuento.
    2. Se reconoce el derecho a elegir y al sálvese quien pueda, pero no está bien elevar privilegios particulares a categorías absolutas. Nunca será justa una sociedad que a unos derive hasta el andamio y a otros hasta la máquina de escribir novelas. Cuando a la clase trabajadora le están apretando las tuercas, ¿no acudirá la sociedad de autores a preguntar qué pasa? ¿Qué pasa si al artista se le fue la inspiración? ¿Sigue siendo artista cuando no se le ocurre nada? Autores de una única obra, hay mogollón. ¿Es pensionista el talento? ¿Publicaré cualquier bodrio con tal de mantenerme en el mercado? De las rentas del arte también se vive. Mucho refrito y mucho remake es lo que hay.
    3. A diario recibo en mi ordenador artículos y presentaciones, imágenes y música. A diario entro en Wikipedia y me beneficio como un socio de una galaxia infinita. A cambio, yo también cuelgo cosas en la red o nube, a sabiendas de que a alguien le aprovechará. La paga es el compromiso, la ética o la vanidad. Una edición que hicimos de las Gracias de Quevedo, por ahí que anda, más pirateada que otra cosa, fusilada se dice también. “Daniel Lebrato, maestro oculista” no cobra un euro por eso.
    4. El día que cambien los tratos y ni artistas ni partidos quieran pegárnosla con la Sgae, el arte será usufructo de todos y el artista como oficio o división social del trabajo bajará desde su torre de marfil a donde estaba antes del genio y de la bohemia. No serán como ahora las diferencias, y seguiremos prefiriendo las bellas artes a jodernos la columna bajo el lavabo quitando pelos y señales del desagüe.
    5. Solución personal: el estudio. La relación directa entre nivel académico y puestos de trabajo es para convencer a cualquiera y ojalá podáis vivir de lo que os apasiona. Pero recordad que alguien limpia el despacho y la moqueta; el telón que se levanta y el patio de butacas. Machado, el del Retrato que a su trabajo acude, sirva de molde de artista nada artístico. Y más allá de no deberle nada a nadie, siempre le deberé –poeta‑ al sastre el traje que me cubre; al albañil, la mansión que habito; a la panadera, el pan que me alimenta y al carpintero, el lecho en donde yago.

Solución colectiva: la revolución científico-técnica. Ni tontos ni marxistas, qué poco se habla de la revolución científico-técnica. En claustros que se precian, en tertulias que se montan para analizar o salir de la crisis, a nadie se le ocurre: «Dividir la masa de trabajo entre la fuerza de trabajo (mujeres y hombres en condiciones de trabajar) y sacar el cociente por persona.» Con la tecnología y la productividad tan avanzadas, con el poder igualatorio de la comunicación y una conciencia global sin retroceso, saldríamos a muchos menos años de trabajo, a una jornada laboral más corta, a un reparto bien visto de trabajos duros y blandos, manuales e intelectuales, a más calidad de vida y a más la riqueza. Las cigarras, con su moral del ocio, habrían vencido a las hormigas. Veríamos multiplicado nuestro tiempo libre para el dulce no hacer nada o para dar y tomar del arte y de las bellas artes.

ARTE, ARTISTAS Y DERECHOS DE AUTOR

Érase una vez un pirata honrado (J. A. Goytisolo)

1.
Piraterías, como el colesterol o la envidia, las hay buenas y malas. A los sensibles al arte, la Sgae pretende atravesarnos el corazón. Apela a nuestra complicidad entre márgenes y marginales. Para mí, que soy como tantos, un pirata honrado, la piratería es una droga blanda: si acaso, que la ley persiga distribución y tráfico con ánimo de lucro, pero que dejen en paz nuestro consumo privado.

2.
La piratería puede ser un problema para quien quiere vivir del arte. Incluso en tecnología digital (que no pierde calidad de original a copia), podría ser que las obras fueran perdiendo, de copia en copia, su pureza. Pero el problema no es de calidad sino de ingresos. Ni el top manta ni las descargas han puesto en peligro el arte. Usted tendrá el caché de artista, pero nosotros tenemos el Guardar como (botón derecho del ratón) que no se lo hemos robado a nadie. Como la vida en la canción de Silvio Rodríguez: lo digital no vale nada, lo digital es gratis.



sistema de enseñanza Frankenstein

SISTEMA DE ENSEÑANZA FRANKENSTEIN

Que la productividad de los centros públicos aumente y sus servicios vayan a más, choca contra intereses y derechos adquiridos del personal docente. Dividido y falto de ideología, el cuerpo de enseñantes se muestra reacio (reaccionario) a reformas que, vistas de otra forma, tendrían que parecernos bien.

Pista número 1.

Que la enseñanza pública anda mal, es opinión aceptada.

La solución no consistirá en repartir ordenadores, pero tampoco en negarse.
El mal de raíz (o la raíz del mal) está en que las criaturas vienen a este mundo (educativo) desde y para una discriminación de la que no interesa hablar, son las tres vías (místicas) de la enseñanza: pública, privada y semi. Tres leches, como la leche Pascual.

La libertad de enseñanza es igual que todas las libertades, capitalista. Si tienes, no si quieres, eres de quienes la disfrutan y te sobra la gratuidad del libro de texto, y el ordenador ya lo tenías, y la educación hasta los dieciocho ha sido siempre obligatoria en casa, y lo que cueste, con tal de que el niño herede el negocio, la botica o la corona.
A mi niño le pones,

como a su hermana,

uniforme y parece

de la privada.


Pista número 2.

Primero no quisimos confundirnos con sindicatos de clase (Comisiones, Ugt):
–¿Yo, con esa gente de mono azul llena de grasa?

Después renunciamos al cuerpo único de enseñantes:
–¿Yo, de igual a igual con quien no ha ganado mis mismas oposiciones?

Y el maestro en el colegio, dándole cuerda al vecindario:
–¡Qué bien viven los profesores!

Y el profesor de FP:
–¡No viven bien los de bachillerato!

Y en los institutos:
–¡No tienen cara los catedráticos! -que suspiraban:
–¡Qué bien se vive en la universidad!

Por último, Frankens (que ha dejado la tiza y está estrenando despacho) propone a Stein (que se ha quedado en el aula) un plan de igualdad para evitar odiosas comparaciones:

–¿Catedráticos todos?
–¡Todos maestros, y en paz!

SISTEMA DE ENSEÑANZA FRANKENSTEIN

Pista número 3.

Sostiene Frankens que el nuevo y viejo profesor Stein tiene que satisfacer, a base de horas extras no retribuidas, consignas que la sociedad demanda (vamos a suponer que es verdad: que los centros se abran, y que más y mejor se usen sus instalaciones, que aumenten productividad y oferta educativa). Stein, como quien cogió esta carrera, y no otra, precisamente por sus condiciones laborales, amargamente se queja y llora más que un Boabdil:

–¿Yo, 35 horas semanales? ¿Yo, cuántas más horas de clase? ¿Yo, cuántas tardes? ¿Yo, el mes de julio? ¿Yo, yo, yo?

Como lo nuestro ha sido siempre vocación y calidad (al menos, eso se ha oído en la asamblea), y hemos abrenunciado al lenguaje de salario-hora, de horas extras y de derechos adquiridos, no hay quien nos libre del chaparrón patronal (y sindical: el divorcio ha sido mutuo) que se nos viene encima.

Lástima que no nos sirvan ni el mal de muchos ni el consuelo de tontos.

Sistema de enseñanza Frankenstein

versión Bertolt Brecht

Un día vinieron contra los sustitutos

y yo no era sustituto, así que

no me moví.

Otro día vinieron contra los interinos

y yo interino tampoco era,

no me moví.

Luego fue el turno de las asignaturas

minoritarias, la mía no,

no me moví.

Después fueron las horas, las 25,

a igual salario, más trabajo,

no me moví.

Cuando me pidan 40 hasta los 70

y con la artrosis tal vez

entonces me moveré.

Daniel Lebrato en WordPress

daniellebrato@gmail.com

30.11.09