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Siria Canción del Pirata

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SIRIA CANCIÓN DEL PIRATA[1]

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Con diez misiones por banda,

viento en Otan, Sexta Flota,

no va a matar, va a dar notas

de libertad un marine.[2]

Misión de paz que la llaman,

por su bravura, los sirios,

en todos partes exilio

o emigración fuera así.

.

–Emigra, siriaco mío,[3]

sin temor,

que ni un misil ni un navío

ni un dron te aplaste el turbante;[4]

huyámonos cuanto antes[5]

a un mundo nuevo y mejor.

.

–Si me tapo

con mi velo,

sin mi pelo

ya me vi

cuando al hombre

de las barbas

que se encarga

dije sí.

.

Que es la Onu mi tesoro,

que es Acnur mi libertad;

mi Dios, mi niño y mi esposo,

mi única patria, el Islam.

.

La luna en el mar. Pateras.

En la zona soplan vientos

de oenegés y movimientos

solidarios, gente afín.

Y va un capitán pirata

pensando alegre en la popa,

Asia a un lado, al otro Europa:

–¿De ésta? ¡Menudo botín!

.

A la voz de ¿cuántos vienen?,

¿cuántos van?,

en Bruselas se previenen

y hay quien vota xenofobia

y hay quien ve mano, que es obvia‑

mente de obra en alemán.

.

–Hemos dado

veinte saltos

de fronteras

por la UÉ,

y aquí estamos,

de este lado,

¿sin papeles?,

bueno, ¿y qué?

.

–Que es la Onu mi tesoro,

que es Acnur mi libertad;

mi Dios, mi niño y mi esposo,

mi única patria, el Islam.

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[1] Hay Canción del ciclata contra los fanáticos del carril‑bici.

[2] Benedetti: Oh marine, oh boy, en Ser y estar.

[3] siriaco, siríaco. Variedad del arameo que se habló en Siria.

[4] Sílaba fuerte [ ¡plas! ], onomatopeya.

[5] huir es intransitivo; huyámonos será por caracterizar el español de inmigrantes que lo hablan a su manera.

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La muerte en zapatillas

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CONTENEDOR DE BASURA EXPLOSIVA

Nueva Jersey y Nueva York. El contenedor homicida está dotado con un ingeniosísimo artefacto explosivo que se activa cuando usted ‑medio de casa, medio de calle‑ va a echar la basura. El contenedor explosivo actúa contra la víctima en su hora más tonta. Cuando sacas al perro, cuando bajas a fumar o a tirar tu bolsita de basura. Abres el contenedor y ¡boum! Lo cual que, piénsenlo los hombres y las mujeres de buena voluntad que a cada susto declaran a la tele: no podrán con nosotros, no cambiarán nuestras costumbres, nuestra libertad. ¿Seguro? Ayer en París otra falsa alarma asustó a la ciudad lo mismo que si hubiera sido cierta y confirmada. Es la hora ciudadana de hacernos cargo de la política que hacen nuestros Gobiernos, nuestros ejércitos y nuestras empresas que antes fueron nuestro pasado colonial. Nadie merece un susto pero nadie es inocente.

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No juguéis con fuego

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NO JUGUÉIS CON FUEGO

El titular de la noticia es: La policía mata en Estados Unidos a un niño negro que llevaba una pistola de balines. Tyree King, de 13 años, muere tras sacar un arma[1] de juguete mientras huía de los agentes en Ohio. (El País. 16 sept 2016)

El error del agente blanco que mató al niño no es no haberse dado cuenta de que la pistola era de juguete. El error es la policía armada y con derecho (o que se cree con derecho) a disparar. No juguéis con fuego ni dejéis que los vuestros jueguen con fuego.

[1] Aprendices de periodismo, morir no es matar y matar no es ser matado. El niño no murió tras sacar un arma ni después de que sacara una pistola. Murió disparado o de múltiples disparos.


pepinos y pepinazos

pepinos de mar

PEPINOS Y PEPINAZOS

pepinos de mar como hachís

–rudimentos de ética–

La noticia es: el interés del mercado chino por las holoturias esquilma las costas gaditanas y origina tramas de tráfico ilegal hasta China, donde se llega a pagar entre 500 y 1.500 euros por kilo.

Leído lo cual, lo que la ley no regula, la vida lo regula y la gente se organiza y, si alguien paga, ya se sabe, las holoturias, el hachís o lo que sea, eso que se coge y se vende a quien mejor pague. ¿Los chinos? ¡Pues a China que van las holoturias! Quienes las capturan reciben nombres variados: furtivos, ilegales, depredadores de la rebusca de lo que cae del cielo o deja el mar. ¿Usted o yo? No. De momento.

No es bueno hacer ética relativa, comparada, pero de vez en vez ‑desde nuestra cómoda altura‑ resulta imposible no entrar en comparaciones. Tráfico de pepinos‑pepinos el que se traen instalaciones, aviones y barcos de la Sexta Flota en la base de Rota, que también es costa gaditana, y que también esquilman lo suyo, digo yo, lo nuestro. Más daño hacen los misiles nucleares y a poca gente oigo descontenta; tampoco, de Gibraltar, que por demás es costa gaditana. Metiéndonos con los chicos (los necesitados) y con los chinos (connotaciones: quien se precia de no comprar nada en un chino) no solo hablamos de los chicos y de los chinos. También hablamos de nosotros mismos.

–enlaces a holoturia, gastronomía del pepino de mar, la noticia en El País.

Mande sus fotos de cosas tendidas a eLTeNDeDeRo.

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My way

Mapa Mundi recortada

MY WAY

 

Estuve en muchas.

Salí de algunas.

Mi lema fue
no te emociones.

 

En 1969 Francis Albert Sinatra (1915-98), Frank Sinatra, popularizó My way, versión en inglés de Paul Anka de Comme d’habitude, canción de Claude François, quien hizo la música con Jacques Revaux y la letra con Gilles Thibaut. Comme d’habitude es la canción doméstica de una pareja distante que hace las cosas por rutina, sexo incluido. My way, en cambio, es de esas canciones que decimos en el medio del camino, Nel mezzo del cammin di nostra vita. Hice lo que pude y lo hice a mi manera. No está mal. La identificación madurito interesante con Sinatra y Sinatra con My way viene a ser como Estados Unidos igual a CocaCola, pero es inevitable y así lo han visto, desde Nina Simone a Gipsy Kings, quienes han versionado My way como si Comme d’habitude y Paul Anka no hubieran existido jamás. Puentear, le dicen, suplantación o canibalismo. También fama. El caso es el pleito por los derechos de autor de My way y cómo segundas partes muchas veces fueron muy buenas. Comme d’habitude (porque es algo que pasa siempre: Je ne regrette rien, La vie en rose), una canción gana cuando le quitas el amor. [Tinta de calamar, 309]

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¡Arde París!

Hipócritas 3

¡ARDE PARÍS!
La Marsellesa, la libertad de prensa y el sentido del humor

  1. La clave está en la palabra sentido. Se admite que hay que tener o se tiene un sentido del humor y se dice un porque hay otros que pueden ser distintos. Todos los sentidos relativos del humor remiten a un concepto indivisible y absoluto, que no se discute: la libertad de prensa, la libertad de expresión. Pero que una parte privilegiada y pensante de la humanidad haya concebido alguna vez la libertad, no quiere decir que la libertad exista. También concebimos Dios y Dios no existe. Tampoco es suficiente que unas pocas personas a lo largo de la historia o en su vida hayan ejercido alguna vez su libertad, porque la libertad no se divide y nadie es libre si la humanidad no es libre.
  2. La libertad de prensa no es más que una convención entre individuos privilegiados que saben leer y escribir, son cultos, tienen ideas, viven bien y tienen tiempo para (o cobran por) pensar la libertad, incluso para ejercer verdaderos actos libres. Lo cual implica, además de la abstracción ‘soy libre aunque los demás no lo sean’, ser libre ante el poder económico (ante la empresa periodística que me da de comer) y ante los poderes que administran la censura y la autocensura. Entonces, sí, decimos libertad de prensa: la que han ejercido los diarios Liberación: Liberación en Francia, Liberación en España, liberación: término genérico de la prensa de izquierdas que se ha enfrentado a lo más contrario a la libertad, que es la dictadura del capitaliado. Frente a esa pequeña cuota de liberación, es evidente el enorme papel de la prensa como voz de su amo y propaganda del sistema. Que unos pocos nombres o medios en la historia del periodismo hayan sido excepción, casos como el escándalo Watergate destapado por la prensa, no niega el espacio que cubre la libertad de expresión: la democracia, dentro de la cual a la prensa le gusta verse como cuarto poder.
  3. Inversamente y para librarse del maleficio del poder, periodistas o medios nos vienen con otra palabra talismán de la prensa libre: el periodismo independiente, la prensa independiente. Y no es verdad la independencia informativa sin independencia económica ni es verdad la independencia de un periodista solo. Suponiendo que ese periodista se hubiera emancipado de cualquier obediencia económica, suponiendo que una masa de lectores sostienen con su aportación a tal periodista o a tal medio, el resultado no pasaría de ser un club de puntos de vista u opiniones coincidentes, prensa de partido en el sentido literal de la palabra [tomar] partido. De independencia y de libertad, nada de nada. Lo que pasa es que sería peor la prensa única, la prensa oficial. Ese es el chantaje. No hay más.
  4. En ese marco, el humorismo lo tiene crudo porque el mundo no está para reírse, lo cual obliga al humor a circunscribirse, para ser justo, al ámbito de sus iguales. Donde hay risa hay confianza o, mejor aún, que la risa sea el arma crítica de los de abajo contra los de arriba. No debo hacer humor con quien hurga en el contenedor para poder comer, pero sí puedo pintar a Rajoy hurgando en la basura o al príncipe follando con la princesa para ridiculizar el plus genérico a la natalidad. Si no son personajes de esta guisa que cobran por aguantar las pullas, la última palabra la tiene el receptor. Cuando algo no hace gracia, que no se confunda el humorista: su chiste o su broma no tenía gracia. Musulmanes sin sentido del humor se sabe que los había, y en Dinamarca y en Francia, ¿a qué vino bromear con ellos?
  5. En Charlie Hebdo (3 de noviembre de 2011) y antes en el diario danés Jyllands-Posten (30 de septiembre de 2005), periodistas europeos creyentes convencidos de la libertad de prensa cometieron la ingenuidad o la torpeza de meterse no con sus iguales, con sus inferiores, con los más chicos pues, si pequeño de cabeza es todo lo que rodea a la religión, no digamos la imaginería islámica. Qué se puede esperar de gente que eleva un texto paleolítico a dogma y libro de ética universal. De los tres libros sagrados, Viejo Testamento, Nuevo Testamento y Corán, solo el Nuevo Testamento, al fin y al cabo, una biografía, muestra asomos de humanidad. Los otros dos (Torá o Tanaj y Corán) no son más que un repertorio de barbaridades sanguinarias y obtusas que están en la base de las atrocidades del actual Estado de Israel y de las atroces repúblicas islámicas (no hace falta acudir al Estado Islámico, basta ir al Reino de Marruecos por Ramadán).
  6. Israel y repúblicas islámicas son cosa de los países aliados, particularmente Inglaterra y Francia, la Francia que presume de Estado laico que no tuvo inconveniente en inyectar religión a las colonias de la Unión Francesa. Que periodistas o humoristas de las metrópolis europeas defiendan su derecho a su sentido del humor como parte de su libertad de expresión para meterse con los colonizados, parece propio de niñatos, ya sean de izquierdas (Charlie Hebdo) o de derechas (Jyllands-Posten), que quieren verle la gracia a lo que nunca la tuvo. Amarillismo puro.
  7. Sobre el duelo en París, Gabriel Celaya: Allá los muertos que entierren como Dios manda a sus muertos. Siento y condeno la violencia pero, por eso mismo, no me emociona La Marsellesa de una Francia que tiene las manos manchadas de sangre. Francia inyectó y ayudó a que inyectaran islamismo Inglaterra y Estados Unidos porque a Francia le iba muy bien la religión para sus negritos y sus moritos que vendrían a la banlieu como mano de obra sumisa y barata. Reino Unido y Francia inventaron los Estados confesionales (Israel, Pakistán, Mauritania) e inspiraron a Estados Unidos a hacer lo mismo, inyectar religión, no contra Soviética: contra toda lógica y contra toda la humanidad. Desde 1979, cuando Jomeini y la crisis de Teherán, el invento islámico no hace más que estallarles en el culo y ahora ¡arde París! Si un día fui Charlie Hebdo, fue para meterme con la Alianza de culturas y civilizaciones que trajo el orgullo Islam, pero ahora ya, ni eso: je ne suis pas la France. No soy París que bombardea territorios que cree que siguen siendo suyos. Yo soy lo que quisiera que fuese mi patria: neutral. Y además de neutral estoy triste. Solución hay. Sentar en el banquillo a todos los pájaros de este mundo. Empezando por François Hollande. Después, a lo mejor yo también me río.

Daniel Lebrato, de la serie El humor en Ni cultos ni demócratas, ni tontos ni marxistas, 17 del 11 de 2015

LO PÚBLICO, LO PRIVADO Y EL JEFE INFILTRADO

El Mundo

LO PÚBLICO, LO PRIVADO Y EL JEFE INFILTRADO

Este país lleva muy mal la separación entre lo público y lo privado, que son al final tres esferas que la gente confunde y que la moral no distingue: el Estado, la empresa y la persona. La confusión no es exclusiva. Solo pensar que la nación más poderosa de la Tierra tiene por lema In God we trust, en Dios confiamos, da escalofrío a la mentalidad civil y laica; como que en el escudo de la casa real inglesa, que ejerce la Jefatura del Estado, figure el lema Dieu et mon droit, Dios y mis pelotas, desde que lo adoptara Enrique V en el siglo 15; Dios y mis ovarios, dirá su majestad la reina. Para ser un buen estadounidense usted tiene que creer en Dios y que confiar en él y, en Reino Unido, que creer en la reina y en que lo de la reina es suyo por derecho divino. Viene esto a cuento porque el Servicio Andaluz de Salud ha abierto expediente a 253 médicos e impuesto sanciones de hasta dos meses de separación del puesto por una falta grave por ejercer en la privada sin haber solicitado autorización para ello y cobrando el plus de exclusividad, unos 750 euros brutos mensuales (El Mundo). Por un lado, hay una razonable moral de que el funcionario público no debe lucrarse desviando trabajo a su empresa privada y, por otro, es el Estado el primero que se implica en la privada, la agranda y la beneficia, en sanidad o educación, a través de conciertos y concesiones. Los mismos conceptos de ente público, empresa pública, entidad pública empresarial, empresa pública participada, sociedad municipal o empresa metropolitana no hacen más que confundir quién pone el dinero y quién ejerce el mando. En tiempos de Franco, este lenguaje era muy simple y Renfe era el tren que había y, lo mismo, Seat, Telefónica, Campsa o Red Eléctrica Española: a empresa por actividad. Se reían del dictador que inauguraba pantanos, pero el franquismo hizo fuerte el brazo del Estado, hasta que vino como nuevo rico el Bienestar, que ya hemos visto en qué ha acabado, y aquella red de empresas, que integraban el INI, se desmanteló, se malvendió o se descuartizó por partes. Muy demócrata, muy liberal, muy occidental y muy mono todo. Telefónica se hizo Movistar y, ésta, a competir con Jazztel, con Orange, con Vodafone. Dijeron que la competencia y el libre mercado repercutirían en los precios a la baja, ¿alguien lo ha notado? También entraron compañías petroleras extranjeras, ¿se ha abaratado la gasolina? Una sociedad con unos servicios públicos que funcionaban (una luz, un grifo, un teléfono, un coche, un tren, una gasolina, una línea aérea) vio de pronto la proliferación de marcas para mayor gloria del consumismo nacional, sin que por ello se haya acabado con la mentalidad gremial retrógrada y refractaria al progreso: taxistas, contra Uber; mini ganaderos, contra las grandes lecheras. En esa descomposición del Estado, el individuo sufre tentaciones que propician la doble moral, como la de los médicos del caso, con un talonario de recetas en el ambulatorio o en el hospital y, otro, en su consulta privada. Paralelamente, se diría que Airbus (del que se esconde su apellido, Military) es más española que la selección nacional de fútbol, de tantos telediarios que Gobierno y Biparty han salido detrás de las inauguraciones del proyecto, como si Airbus fuese asunto de Estado. Todo son mixtificaciones: la religiosa, la empresarial, la civil, con las fiestas nacionales, la militar, la deportiva: todo va, entre el Estado, la empresa y el individuo, de esta confusa manera. Y aunque a médicos y profesores se les suponga una ética acorde con su formación, la pela es la pela y, muy caro, el bienestar en que médicos y profesores se han enfrascado: familias numerosas, altas carreras, conservatorios, Erasmus, jóvenes que no se van nunca de casa. Por último, ¿qué son 750 euros en la España de Bárcenas y cuentas en Suiza? Y como también la empresa, el empresario y el empleado se confunden, no se pierdan, máxime si padecen estreñimiento, el programa El jefe infiltrado, en La Sexta. La empresa buenona que se hace pasar por Cenicienta para espiar a sus currantes. Literalmente: es que te cagas

Ni tontos ni marxistas, 14 del 10 de 2015