Etiqueta: Astérix

España ‑ Estados Unidos.

Solo una España que ejerza su derecho a decidir podrá dejar que Cataluña, que Andalucía, que usted o yo, decidamos. ¡Otan no, bases fuera!

Detengan a Trump. Rompan con Estados Unidos, guardián y gendarme. No teman qué será de España. La España que merece no es la España que se vende por las bases de Rota o de Morón; a la Otan, por Gibraltar.

Hagan patria, señorías, y prueben a que los Estados Unidos incluyan a España en el Eje del Mal junto a Cuba, Venezuela, Irán o Corea. Y no personalicen en un loco llamado Trump. Fue así con Kennedy y con Obama, presidentes demócratas. Desde que se independizó de Inglaterra, Estados Unidos es siempre lo mismo: Imperio y, el resto: gobiernos títeres o Astérix y Obélix en su aldea gala, más global sin portaviones de la Sexta Flota.

Manden parar a Trump y detener el armamentismo usa con la colaboración del glorioso Ejército español, con Navantia y con Airbus.

Manden parar las costosísimas misiones de paz en las que España está involucrada sin que nos vaya nada en ello.

Hagan que se regule el tráfico de drogas y personas no al dictado de la voz de su amo desde Washigton y el Pentágono.

Hagan que España se declare neutral en el concierto de unas auténticas Naciones Unidas con renuncia a la guerra como forma de resolver conflictos. Por la paz y el desarme, ¡Otan no, bases fuera!

Y, si llueve, que llueva.


¡Están locos estos romanos!

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¡ESTÁN LOCOS ESTOS ROMANOS!
–Obélix, presidente–

¡Están locos estos romanos!, dice Obélix en su viñeta. Donde romanos, cristianos, modernos, contemporáneos, los propios galos. La globalización iguala y asimila.

Un joven alemán educado fue a cagar al campo y por no dejar más huella que la precisa quemó el papel higiénico y provocó sin querer un incendio de mil pares (donde pares: 1 bombero muerto, 2.500 personas evacuadas, 4.000 hectáreas ardidas).

Decenas de jóvenes franceses bien educados acudieron a un joyeux anniversaire y trece murieron en el incendio que originó el arder las velas al cumpleaños feliz o japi verdi tuyú.

Cinco monitoras educadísimas, también alemanas, convocaron al joven personal bajo su mando a participar en una divertida dispersión multitudinaria (flashmob) que fue percibida como un ataque terrorista donde nadie quería ni oír hablar de Niza.

Una mujer educada y orgullosa madre colgó una foto de su hija de pocos años fotografiada en bañador y al borde de una piscina. Días después la niña apareció en una página de pornografía infantil. La mujer participaba en un reto de maternidad o Motherhood Challenge, donde unas madres presumen con imágenes de sus hijos[1]. Sin ser lo mismo, se puede decir que la madre española la cagó igual que la cagó el joven alemán.

Si a este desfile de romanos añadimos inmigrados o islámicos o nisesabe que últimamente adoptan formas de demencia occidental (“¡Soy alemán, nací aquí!”, dijo el que mató a nueve personas en Múnich), vota por Obélix para presidente del mundo.

el alemán que se limpió el culo

trece muertos en Rouen

pánico en Platja d’Aro

la mujer que le hizo una foto a su hija en la piscina

el tirador de Múnich

[1] Muchos países debaten endurecer las leyes con el fin de proteger la privacidad infantil. Francia es el modelo de referencia con multa de más de 50 mil euros o un año de prisión, ley que puede aplicarse retroactivamente e incluso los hijos podrían demandar a sus padres. Facebook también ha tomado cartas en el asunto. Las recomendaciones de Facebook se encuentran aquí y en la opción de Ajustes, donde podrás elegir quién tiene acceso a tus fotos y mensajes.