Feria de Abril en Sevilla

FERIA DEL ABRIL EN SEVILLA

Ni la Maestranza se llena ni el real de la Feria llega este año al mítico millón de visitantes. Empobrecidas las clases medias y mendicantes las clases trabajadoras, la Feria de Sevilla vuelve a sus orígenes de criados y señoritos: usted a caballo, y yo andando; usted en la barra, y yo sirviéndole; usted poniéndose hasta las trancas en la trastienda, y yo en la puerta, de vigilante, guardándole la caseta. El resto han sido -hemos sido algunos años- personajes secundarios o figurantes sin los cuales la fiesta continúa y no peligra.

No le echen la culpa a mayo ni al calor ni a que hubiera sido mejor feriar la semana anterior, puente en Madrid, o poner en ésta alguna fiesta local. Pasado el Primero de Mayo, las fiestas se guardan para el amojamado San Fernando y para el rancio Corpus Cristi. El calendario laboral está cerrado. El escolar, además, hecho trimestres rompe cursos por las fiestas móviles que manda la Iglesia, que tanto se preocupaba, madre y maestra, por la enseñanza (privada, faltaba más).

No me dirán que la Feria no huele a mierda. (Y no solamente de caballo).

Derechos de autor

DERECHOS DE AUTOR

  1. Preguntado el señor por derechos de autor, respondió que a favor.
  2. Preguntada la autora, sus derechos, señora, respondió: ya era hora.
  3. Te preguntan a ti –profesor o albañil–, y respondes que sí.
  4. Las clases y los ladrillos se van por la misma senda.
    Las clases son de quien sabe; los ladrillos, casa ajena.
  5. Sin artistas no hay arte, dijo el artista.
  6. Y qué dirán pirámides de Egipto y hospitales, esas tuercas del patio de butacas.
  7. Autónomo. El alfarero frente a la fábrica. Y la novela de Saramago.
  8. Artesanía. Ganaba el triple con la etiqueta: hecho a mano. Resistió como pudo.
  9. Herencia. El hijo del alfarero entró en Porcelanosa.
  10. Copyright. Treinta años en la empresa, y que te sustituyan por un contrato basura.
  11. Museo. El obelisco de Luxor, en la plaza de la Concordia, París.
  12. Turismo cultural. Ver también museos Británico y de Berlín.
  13. Autora. Pariendo estaba, y se preguntaba por sus derechos de autor.
  14. Piratería. Vaya por delante el apellido del padre.
  15. Comercio justo. Practicarlo lo justo para no quedarse con lo justo.
  16. Artista. Síndrome de esperma, semen o espermatozoide. Puede ser también Zenobia, síndrome de consorte.
  17. Intelectual. Intelecto que piensa por los demás.
  18. Arte. Que yo me dedique al arte y tú te dediques a otra cosa. A público, por ejemplo.
  19. Canon. Ecce homo, según el gremio de imagineros.
  20. © Los derechos de autor blindan creación, reproducción y copia de una obra propia. El derecho laboral consiste en la enajenación de eso mismo.
  21. Compromiso. El del artista contra la guerra y con las artes marciales.
  22. Civilización. Del horror faraón, al muro de Cisjordania.
  23. Cultura. Conjunto de disgustos que se siguen tan a gusto.
  24. Gusto. Lo que no va en culturas, irá en costumbres. Incluye el tapadismo de género.
  25. Crítica. Que la economía no mande en nuestras vidas.
  26. Oenegé. Contra el hambre en el mundo: endecasílabos y semicorcheas.
  27. Descarga. ¿Por qué no iba él a disfrutar como si fuera suya de una canción que el cantautor había compuesto como si fuera suya desde la casa que el albañil había compuesto como si fuera suya?
  28. Alguien tiene que hacerlo. Se admite lo que no tendría que hacerse.
  29. Tiene que haber de todo. Vale por todo lo que no tendría que haber.
  30. Lo importante es la persona, y el arte, como el dinero, no da la felicidad.

Semana Santa

El otro día nuestra amiga nos preguntó por qué nos gustaba la semana santa. No supo uno qué contestarle. La semana santa es como el rocanrol para los Rollins: it’s only rock and roll, pero me gusta. Estamos de acuerdo en que, desde hace mucho, lo peor que le ha pasado a la semana santa son los intentos de apropiación por los distintos grupos que la tienen como suya: cofrades, creyentes, jerarcas de la Iglesia y de la política, periféricos de una cultura tenida por cultura, arte, exaltación de los sentidos, costumbre o tradición, además de negocio, vacación y hostelería.

Desde el papa al cristianillo de base, quienes se creen con más derechos, son los círculos de la Iglesia, hábil como siempre para tragarse lo que sea y con la cara que sea con tal de seguir siendo Iglesia. Hoy con el aborto, mañana con lo que venga, lo peor de este círculo integrista y cerril lo hemos alimentado los laicos, estetas y diletantes que creíamos que lo multiculti era posible. Después nos dieron con la Alianza de Civilizaciones y con las Tres culturas en la cabeza. Si el Islam puede tapar a sus mujeres, el resto (ultracatólico) está servido. Y ahí nos fundieron los plomos.

Hoy, no nos queda más que pedir la privatización de la semana santa (ninguna participación en público de la política) y la financiación de las cofradías con cargo a sus cofrades. Bastante es que se las deje procesionar con cargo al derecho de manifestación y que dejen luego las calles bien limpitas. En cuanto al calendario, ya está bien que las fiestas móviles desestructuren el calendario y los trimestres laborales y estudiantiles. Con la lógica de sus tres culturas, no digo nada si, encima, prefiriéramos el calendario musulmán. ¡Ah, y arte no hay tanto!

La reproducción en serie de un modelo (pasos, imágenes) se llama artesanía. 

Ceuta y Melilla

CEUTA Y MELILLA
(son de pelotas)

 

España es un país indecente (Almudena Grandes)

 

¿Para qué sirven
Ceuta y Melilla
‑aparte el sueldo
de tres ejércitos‑
siendo españolas?
Que no se sale.
Que no se entra.
Que no se vive.
¡Ciudad autónoma!

De Chafarinas
a Cataluña,
por Gibraltar,
Morón y Rota,
vamos apátridas.
¿Nacionalistas?
A unos, la bala,
y a otros, la bola:
son de pelotas.

LA CRISIS, LA SALIDA (2)

 

Crisis ni crisis:
dígale usted a sus votantes que se acabó el estado del bienestar.

crisis. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese. Momento decisivo. Situación dificultosa o complicada. De las crisis (como las de pareja), se sale, y así llevará razón el PP cuando diga que estamos saliendo de la crisis.

El plural estamos es una trampa. En la crisis no hemos entrado juntos ni iguales y ‑mientras no cambiemos el modelo‑ saldremos más desiguales. Maquinita: cuánto gana y cuánto pierde quien pagaba a 10 euros la hora de trabajo y ahora la paga a 5, y quien trabajaba por 10 y ahora trabaja por 5.

Lo más correcto es hablar (no de crisis) de recesión dentro de un ciclo económico. (Del griego círculo): alternancia de las fases expansiva y depresiva en la evolución de una economía.

La economía española ni va a salir de la crisis (como sostiene el PP, el de la botella medio llena) ni va a seguir en crisis (como sostiene el PSOE, el de la botella medio vacía). De tanto olvidar el análisis de clases (que ya no luchaban porque se decretó el fin de la lucha de clases), quienes nos petardearon con la palabra crisis, nos van a marear ahora deshojando la margarita de un mundo plano: ¿estamos o no estamos saliendo de la crisis?

Mire usted: ni sí ni no, porque la pregunta está mal hecha. Desde el principio, la que llaman crisis es un ajuste en la economía mundial capitalista. El capitalismo, que se mueve por interés ‑no por la creación de empleo, ni por el bienestar social‑ vio lisa y llanamente que la mano de obra sujeta al régimen laboral en España podía conseguirse más barata. Primero, con mano de obra emigrante (¿quién no conoce a una extranjera que limpia una casa o que cuida a una persona mayor?); segundo, bajando sueldos y servicios sociales; y, tercero y por último, fugando las inversiones, que han ido a parar a países llamados emergentes, hasta que la mano de obra de esos países se encarezca y los capitales vuelvan a España. Si eso significa salir de la crisis, lleva razón el PP.

Pero como la pérdida del salario social (en educación, vivienda o sanidad) deja un paisaje socialmente desolador, también lleva razón el PSOE, quien confunde salir de la crisis con salir de un ciclo que él cuando gobernaba renunció a cambiar desde el momento en que renunció a la lucha ‑o, cuando menos, al análisis‑ de clases.

(Dígale usted a sus votantes que se acabó el estado del bienestar.)

 

de la serie Ni tontos ni marxistas,
5 de enero de 2014

Fervor de la azotea

– FERVOR DE LA AZOTEA –

Con motivo de una cita una noche en casa de Juan Cobos Wilkins,
origen de los Encuentros de Escritores. Galaroza, agosto, 1993.

/Borges, Martín-Santos/

Como soles por sí que de sí gozan
que, de tanto gozarse, van en pos
de un óvulo sagrado, miralós:
cada uno esperma en su big bang de prosa y

verso. Si no Venecia, Galaroza:
champanes, canapeses, cierta pos
y despedirse al toque de las dos
(no vayan a pillar una cogorza).

Maestro de ceremonias, Juan Cobos
Wilkins y, alrededor, quien vino en Dían
Seis o en 205. Como lobos
tras su Caperucita, se partían

hermosos en su afán de dar la guerra:
Encuentro de Escritores en la Sierra.

 

La monarquía, ¿a consulta?

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LA MONARQUÍA, A CONSULTA

¿Monarquía o república? Monarquía: toneladas de prensa rosa, telediarios y series de televisión han inculcado la monarquía en el alma simple de España. República: libros de texto y manipulaciones de la memoria histórica se han encargado de que república suene a república y Guerra Civil. No ganará un referéndum nada que suene a guerra.

La jugada de la monarquía, con PP y PSOE y El País y el Grupo Prisa a la cabeza, consistió en que el Rey se tragara el caso Noós para amortizar a un tiempo las dos figuras más quemadas de la Casa Real: el viejo monarca y su hija corrupta. Después, del Noós al vos, vendría la reconstrucción de la monarquía en la impoluta figura del príncipe heredero, Felipe Sexto.

Frente a jugada tan poderosa, Cayo Lara y algún sector de Izquierda Unida se creyó muy listo o progresista por pedir un referéndum sobre la forma del Estado, sin darse cuenta de que lo ganaría, más que don Felipe, la popular doña Letizia, actriz de prensa rosa.

Vamos a creernos republicanos y a recordarle a Izquierda Unida que la monarquía, como institución contraria al derecho a elegir y a ser elegido, no puede someterse a consulta, aunque al pueblo le guste la puesta en escena de la realeza. No se consulta la democracia, ¿y se va a consultar la monarquía?

Vamos a creernos demócratas y vamos a jubilar una institución contraria a principios fundamentales del Estado, como son: una persona, un voto; la no discriminación por nacimiento y sexo, o la igualdad de todos ante la ley.

Y vamos a creernos constitucionalistas y a recordar a sus señorías que la monarquía (ni la de Juan Carlos ni la de don Pelayo o don Alfonso Trece) no fue nunca sometida a referéndum, ¿por qué habría que someter a referéndum su abolición? Recuerden que antes de Franco lo que había se llamaba República y que el cambio de Estado no fue nunca decidido en referéndum. Por las balas, tú. Bastante será que el cambio ahora se haga por las buenas y se dé a la Casa Real su paga de jubilación.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 10 de enero de 2014.